Fórmula perfecta para tener un mal gobierno

ESCRUTINIO

Fórmula perfecta para tener un mal gobierno[1]

Juan José Morales

En una reciente conversación a propósito de las elecciones que en junio próximo habrá en una docena de estados de la República «”entre ellos Quintana Roo»”, escuché de varias personas una opinión cada vez más extendida: que la política es un asco, que los políticos no son más que un hatajo de bandidos, mentirosos y ladrones, y que para no verse manchados por esa podredumbre ni hacerle el juego a semejante partida de pillos, los ciudadanos limpios, decentes y honrados deben darle la espalda a esa actividad de truhanes en que se ha convertido la política y abstenerse de votar. En esta forma «”agregan quienes así opinan»” demostraremos a los políticos corruptos nuestro repudio y les haremos saber que ya estamos hartos de ellos.

clip_image001Esta excelente caricatura muestra el resultado real de la abstención electoral. No está dirigida contra los políticos corruptos, sino contra los propios ciudadanos víctimas de ellos. Equivale a dispararse a uno mismo y si de algo hace morirse a los malos gobernantes, es de risa.

El alto porcentaje de abstencionismo en los últimos procesos electorales es en buena medida resultado de esa manera de pensar. Incluso, hay quienes lo consideran un triunfo, pues dicen, al ser electos con tan pocos votos, se ha deslegitimado a los gobernantes.

El único y nada desdeñable inconveniente del abstencionismo, sin embargo, es que por mucho que haya deslegitimado a quien o quienes detentan el poder, no impidió que llegaran a él ni, mucho menos, que cometan sus tropelías, saqueen el erario público, endeuden al país, los estados y los municipios, y manejen los bienes públicos como botín personal. Por lo contrario, la indiferencia ciudadana, la no participación política y la abstención, en vez de obstaculizarles el camino, sólo sirvió para allanárselos.

La abstención no evita que se exploten la pobreza, la miseria y la poca conciencia de millones de personas a través de la compra de votos, los repartos de despensas, la intimidación, las amenazas de despido y demás procedimientos por el estilo habituales en la política mexicana.

El efecto real de la abstención, es que permite a políticos y gobernantes corruptos alcanzar el poder con menor número de votos de los que necesitarían si hubiera una participación electoral masiva. A reserva de que en otra ocasión hagamos un análisis de casos reales, podemos examinar una situación hipotética: una elección de ayuntamiento con 100 mil votantes en el listado nominal en la que participen tres partidos con fuerzas aproximadamente iguales. De los tres, dos son «”como se diría en el lenguaje popular»” «la misma gata pero revolcada». Es decir, representan a los mismos grupos económicos y de poder que han estado haciendo de las suyas durante mucho tiempo y disponen de cuantiosos recursos económicos y de otro tipo para la compra y coacción del voto. El tercero postula candidatos que «”también para usar la expresión coloquial»” «no tienen cola que les pisen» y representan una real opción de cambio pero «”obviamente»” ni compran votos, ni presionan a los electores, ni disponen de inmensos recursos de oscuro origen para su propaganda.

En tales condiciones, si la mitad de los votantes deciden no sufragar «para así manifestar su rechazo a los políticos de siempre», a las urnas acudirán sólo 50 mil electores. Los más fácilmente controlables y manipulables desde luego. Así, con sólo veinte mil votos «”la quinta parte de los electores»” el partido más corrupto podría vencer al más limpio, aunque por éste votaran 15 mil personas pero podrían haber sufragado otras 15 mil que se abstuvieron «para no hacerle el juego a los políticos».

Esta es, como decíamos, una situación hipotética, pero a la vez real. De hecho refleja la situación que se vive en el país, muchos estados y muchísimos municipios hoy gobernados por gente que llegó al poder con un porcentaje ridículamente bajo de votos.

Ciertamente, la abstención es la fórmula perfecta para tener un mal gobierno.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 22 de marzo de 2016

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