La salud en Cuba, un logro extraordinario

ESCRUTINIO

La salud en Cuba, un logro extraordinario[1]

Juan José Morales

Para tener una idea de lo que el bloqueo económico que durante más de medio siglo ha mantenido Estados Unidos contra Cuba «”y que apenas comienza a aflojar con medidas parciales y limitadas»” basta decir que incluye la prohibición de vender medicamentos «”así sea una simple aspirina»”, muletas, prótesis, sillas de ruedas, vendas, material de curación, equipo e instrumental quirúrgico y en general cualquier utensilio o producto de carácter médico. Esta draconiana prohibición se aplicó no sólo a las empresas norteamericanas, sino incluso a las extranjeras que utilizaran materiales de origen norteamericano, a las cuales se perseguía y multaba aun cuando operaran legalmente en sus países.

clip_image001Médicos cubanos en un quirófano portátil durante una misión de ayuda en el extranjero. La actitud solidaria de Cuba en este terreno contrasta notablemente con la dureza del bloqueo económico instaurado por el congreso norteamericano, que prohibió incluso venderle desinfectantes necesarios para potabilizar el agua.

La situación de la salud en Cuba fue uno de los temas de conversación en las charlas de sobremesa que tuve oportunidad de sostener con los asistentes cubanos al II Seminario Internacional de Periodismo organizado por POR ESTO! para celebrar su vigésimo quinto aniversario. Todos ellos coincidieron en que mantener en las mejores condiciones posibles el sistema de salud fue una de las prioridades del gobierno cubano. Para él, aún en las más duras condiciones del bloqueo «”sobre todo después de la desintegración de la Unión Soviética»” no faltaron recursos económicos.

Ciertamente, es admirable que pese a las enormes dificultades que hubo que superar durante más de medio siglo, el sistema de atención médica de Cuba siga siendo uno de los mejores del mundo y la población de ese país disfrute de condiciones envidiables en la materia. Hay, no puede negarse, deficiencias y problemas burocráticos de diversa índole, pero el sistema ha merecido elogios de personalidades tales como Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, quien en una visita a Cuba hace un par de años declaró enfáticamente: «Deseamos ardientemente que todos los habitantes del planeta puedan tener acceso a servicios médicos de calidad, como en Cuba».

La clave de su buen éxito «”subrayó Chan»” estriba en que se basa en la medicina preventiva, a diferencia de Estados Unidos, donde la medicina es esencialmente curativa, un método ineficiente y costoso a base de largos y complejos tratamientos, intervenciones quirúrgicas y hospitalización del paciente una vez que se ha declarado la enfermedad.

Los resultados están a la vista. La tasa de mortalidad infantil en Cuba es de sólo 4.2 por mil, la más baja en todo el continente americano y el Tercer Mundo, e inferior incluso a la de Estados Unidos. Y con una esperanza promedio de vida de 78 años, Cuba está a la par de las naciones más desarrolladas.

Y por si lo que se ha logrado en el interior del país no fuera suficiente, los beneficios del sistema de salud cubano también se extienden a otros muchos países. Según datos de 2014, para ese entonces había casi 30 mil médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud cubanos en misiones de ayuda en más de 60 países. Un ejemplo emblemático es la llamada Operación Milagro, establecida con la cooperación de Venezuela para operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres que padecen cataratas y otras enfermedades oculares, a los que no sólo se les practica la intervención quirúrgica, sino además se les dota de anteojos o lentes intraoculares y de contacto. En diez años, casi 3.5 millones de personas recobraron la vista gracias a este programa y se espera que en los próximos años se llegue a un total de seis millones. Para ello, se cuenta con una red 49 centros oftalmológicos y 82 centros operatorios en 14 países: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Granada, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Saint-Vicente y las Granadinas, Venezuela y Uruguay. No hay en el mundo entero, ninguna nación rica o altamente desarrollada que haya hecho ni remotamente parecido.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 30 de marzo de 2016

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