La lección que dejó la turbonada

IMPACTO AMBIENTAL

La lección que dejó la turbonada[1]

Juan José Morales

Mucha gente, alarmada por la tormenta que la tarde del jueves 4 se abatió sobre Cancún, Playa del Carmen y otros lugares del norte de Quintana Roo, se pregunta si se trató de un fenómeno extraordinario, de un anticipo de la temporada de huracanes, o de una manifestación del cambio climático.

Ni una cosa ni las otras. Se trató de una turbonada «”como se denomina a un copioso y súbito aguacero acompañado de fuertes vientos y descargas eléctricas»”, que si bien no es muy común, tampoco es algo anómalo o insólito, no está relacionado con los huracanes y no es consecuencia del cambio climático sino un fenómeno bien conocido de siglos atrás.

clip_image002La foto, cortesía de Brenda de Amaro, muestra la llegada del frente frío a la zona de Playa del Carmen. Si bien en estos casos la masa nubosa da la impresión de que avanza y se despliega como un manto sobre el terreno, en realidad las nubes se forman conforme la cuña de aire frío lanza hacia las alturas el aire cálido y húmedo que encuentra a su paso y el vapor de agua que contiene se enfría y condensa.

A estas tormentas de corta duración y gran intensidad con fuerte precipitación pluvial se suele también llamarles trombas. Pero las verdaderas trombas «”o trombas marinas, también conocidas como mangas y culebras de agua»” son delgados remolinos efímeros de viento excepcionalmente fuerte que se desprenden de la base de una nube del tipo cúmulonimbo. Ocurren sobre el mar, pueden o no llegar hasta la superficie, y son el equivalente de los tornados en tierra firme.

En el caso de la turbonada que barrió la costa norte de Quintana Roo el pasado jueves, fue ocasionada por la entrada de un frente frío. Para entender mejor la génesis del fenómeno, hay que recordar que un frente frío es la línea frontal «”de ahí su nombre»” de una masa de aire frío que avanza desde latitudes más altas con dirección al ecuador. Por ser denso y pesado, ese aire forma una especie de cuña que se mueve a ras del suelo y se introduce bajo las masas de aire cálido y húmedo, más ligero. Al ocurrir tal cosa, el aire cargado de humedad se levanta súbitamente, se enfría a medida que se eleva, y ello hace que el vapor de agua que contiene se condense para formar densas nubes de las que cae lluvia, generalmente copiosa aunque de corta duración.

Al mismo tiempo, el encuentro de las dos masas de aire ocasiona turbulencia que puede llegar a ser muy intensa, con rachas de viento superiores a 60 kilómetros por hora, o sea comparables a los de una tormenta tropical. En Cancún, los vientos del pasado jueves alcanzaron velocidades de 80 kph, suficientes para «”como ocurrió»” derribar árboles, anuncios de los llamados espectaculares, e incluso parte del techo de una tienda departamental. Una vez pasado el frente, cesan la lluvia y el viento, hay un descenso de temperatura, y el cielo se despeja total o parcialmente.

Este tipo de fenómenos meteorológicos ocurre principalmente durante los meses invernales y principios de la primavera, cuando las masas de aire frío se mueven hacia el sur.

Como decíamos, las turbonadas no tienen relación directa con los huracanes ni con el calentamiento global. Sin embargo, lo ocurrido el pasado jueves debe servir como una especie de ensayo o de advertencia para la ya muy próxima temporada de huracanes, que en el Atlántico «”incluidos el Caribe y el Golfo de México»” se inicia el 1° de junio. Los daños registrados muestran que se debe evitar la instalación de anuncios espectaculares, por su vulnerabilidad ante los vientos fuertes, y que la forestación y reforestación de las ciudades de la península deben hacerse a base de árboles nativos, que por tener raíces profundas y troncos con contrafuertes resisten mejor los ventarrones. En cambio, los árboles de especies exóticas que se acostumbra sembrar, tales como flamboyán, lluvia de oro, tulipán africano, laurel o almendro, son fácilmente derribados por los vientos ya que tienen raíces muy superficiales, como se vio durante huracanes anteriores.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 6 de mayo de 2016

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