La sombra de la sospecha sobre un costoso auditorio

ESCRUTINIO

La sombra de la sospecha sobre un costoso auditorio[1]

Juan José Morales

Hace ya muchos meses «”desde agosto de 2015 si no nos equivocamos»” que se terminó de construir el llamado Auditorio del Bienestar en Cancún, con capacidad para 12 mil espectadores y del que «”cierto o no»” se dijo en su momento que sería concesionado a Televisa y a una empresa de espectáculos deportivos. Pero hasta la fecha, no ha habido un solo evento en ese lugar. Es más: ni siquiera ha sido inaugurado, lo cual no deja de resultar extraño, sobre todo en los meses previos a las actuales campañas electoral para gobernador, alcaldes y diputados de Quintana Roo, cuando era de esperarse por parte del gobierno que tuviera especial interés en inaugurar obras y alardear de ellas.

clip_image001Auditorio del Bienestar en Cancún. Es idéntico al Auditorio de la Gente de Tepic, capital de Nayarit, inaugurado en 2013, justo antes de que se iniciara la construcción del de Cancún. En lo único que difieren, es en el costo: poco más de 168 millones de pesos «”incluida la barda perimetral»” el de la capital nayarita, más de 244 millones «”o sea 45% más»” el cancunense.

Las cosas, sin embargo, no resultarían tan extrañas de ser cierta la versión que ha estado corriendo insistentemente desde hace semanas: que el auditorio de marras está tan mal construido que corre peligro de derrumbe y por ello «”obviamente»” no puede utilizarse. Añaden los rumores que el edificio será demolido una vez pasadas las elecciones. Y el costo de demolerlo se sumará a los más de 244 millones de pesos que costó construirlo, costo que además se juzga excesivo.

Ciertamente, si lo que se dice es cierto, se trata de algo muy grave. Por ello el gobierno de Quintana Roo debería desmentirlo pública y categóricamente en caso de ser falso o, en caso contrario «”esto es, si en efecto hay peligro de que el edificio se venga abajo»” fincar las responsabilidades correspondientes a los constructores.

Para ello, y con el fin de que no se presente una situación similar a la del escandaloso caso de la Línea 12 del Metro en la ciudad de México «”de cuyas fallas de diseño y construcción se echan la pelota entre sí el gobierno y las diversas empresas que participaron en la obra»”, me parece que sería muy sano encargar un peritaje técnico a alguna institución de reconocida probidad y prestigio. Por ejemplo, al Instituto de Ingeniería de la UNAM, que es uno de los mejores en ese campo.

El peritaje, desde luego, resulta indispensable si el auditorio tiene que ser demolido como se dice, pues permitirá saber quién o quiénes fueron los culpables de cometer fallas de diseño o de cálculo, se hubieran usado materiales de mala calidad, se realizaran trabajos deficientes y, en fin, saber con exactitud a qué se debe que tan costoso edificio no pueda ser utilizado.

Pero también resulta indispensable el peritaje para el caso de que se optara por tratar de corregir las fallas estructurales, de construcción o de diseño con algún simple refuerzo o añadido a la edificación. Un peritaje del Instituto de Ingeniería «”o de alguna otra institución independiente y plenamente confiable»” permitiría saber si ello es factible y los 12 mil asistentes a los espectáculos que ahí se presenten estarán del todo seguros o en peligro de morir en un derrumbe.

El asunto es muy serio desde muchos puntos de vista como para merecer la atención inmediata de las autoridades. Prolongar el silencio sólo servirá para fortalecer los rumores de que el Auditorio del Bienestar está mal planeado o construido y puede venirse abajo en cualquier momento.

Palabras finales.- Lamentable la actitud de los policías municipales de Cancún que el domingo pasado custodiaron la marcha de protesta por los feminicidios y en vez de dirigir el tránsito y proteger a los manifestantes «”en su mayoría mujeres»”, se dedicaron a filmarlos y fotografiarlos con el evidente propósito de amedrentarlos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 26 de abril de 2016

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