Laura, la criminalizadora

ESCRUTINIO

 

Laura, la criminalizadora[1]

 

Juan José Morales

 

Empiezo a creer que al interior del PRI y su apéndice, el llamado partido verde, hay un grupo secreto decidido a sabotearlo y hacer que pierda la mayor cantidad posible de votos en las elecciones del próximo 5 de junio en Quintana Roo. Sólo así se explica que, en una entidad donde más de la mitad de los votantes son mujeres, y en un sitio como Puerto Morelos, cuyos habitantes han demostrado que no se dejan tomar el pelo y saben defender sus derechos, se haya postulado como candidata a la presidencia del recién creado municipio a Laura Fernández Piña.

Como diputada, ella fue en 2009 —cosa que no ha podido borrar de su historial— promotora de la llamada “Ley Piña”, que convirtió en criminales a las víctimas, porque castiga con durísimas penas de prisión, a las mujeres que por alguna razón se ven obligadas a abortar. Más todavía: con esa aberrante ley, se cierra a las víctimas de violación la posibilidad de interrumpir el embarazo.

clip_image001La portada de este reciente número de la revista Maya sin Fronteras, editada en Felipe Carrillo Puerto, resume lo que desean las mujeres mexicanas: derecho a un aborto legal y seguro, para no terminar muertas o encarceladas, destino que les han impuesto leyes como la llamada Ley Piña de Quintana Roo.

De acuerdo con la Ley Piña —que carece de todo fundamento médico o científico— la vida humana comienza en el momento mismo de la concepción, con la simple unión del óvulo con un espermatozoide, y que a partir de ese instante el Estado está obligado a garantizar la vida de aquel hipotético ser humano. Con base en ese criterio, una mujer que aborta no sólo será acusada de homicidio sino de ser asesina de su propio hijo, aunque éste no haya siquiera nacido.

Conforme a la ley, no se permite el aborto ni siquiera en casos de violación, de malformación del feto, de la posibilidad de que el hijo nazca con graves enfermedades, o que esté en peligro la vida de la madre. Ni siquiera se permite abortar a una niña de 11 ó 12 años que haya sido violada.

Y con las autoridades judiciales que tenemos, cualquier mujer que haya sufrido un aborto espontáneo o un parto prematuro en condiciones tan difíciles que culminaron con la muerte del hijo, puede ser acusada de habérselo provocado y ser enviada a prisión por 20 ó 30 años, como ya ha ocurrido en varias ocasiones.

Una jovencita que aborta para evitar un embarazo debido a su falta de educación sexual y no quiere convertirse en madre a tan tierna edad, una mujer cargada de hijos que vive en la miseria y ya no puede atender más, o una adolescente que desea cursar una carrera profesional y no abandonar sus estudios para dar a luz y atender a un hijo concebido sin proponérselo, son víctimas de la sociedad. Y a menudo doblemente víctimas porque se ven obligadas a practicarse abortos clandestinos, en condiciones insalubres y extremadamente peligrosas que las ponen en peligro de muerte. Pero la Ley Piña las ha convertido en criminales.

Laura Fernández Piña —hay que recordarlo— tiene una carrera política relativamente larga. Ha ocupado diversos puestos en el ayuntamiento de Cancún y en el gobierno del estado, pero el único cargo al que pudo llegar por vía electoral fue el de diputada en la XII Legislatura de Quintana Roo. En ella presidió la Comisión de Hacienda y Presupuesto que aprobó sin objeción alguna las cuentas del gobernador Félix González Canto, que en su período casi multiplicó por diez la deuda del estado, llevándola de 1 800 millones de pesos a 13 mil millones.

En las elecciones federales de 2012 intentó saltar a una curul en el Congreso de la Unión, pero fue derrotada estrepitosamente, y a modo de consolación el gobernador Roberto Borge la nombró secretaria estatal de Turismo, cargo que ocupó sin pena ni gloria.

En las elecciones locales de 2013 en Quintana Roo, intentó ser candidata a la presidencia municipal de Cancún, pero el PRI decidió no hacerlo por su todavía muy fresco fracaso en los comicios federales y la mancha que su imagen lleva como promotora de la Ley Piña. Ahora, para intentar borrar un poco su pasado, no fue postulada por el PRI, sino por el llamado partido verde.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 12 de mayo de 2016

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