Buscando los mini satélites (1)

Buscando los mini satélites (1)

Antes: Leon Davidson en el Archivo de la CIA

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A finales de la Segunda Guerra Mundial se comenzaron a utilizar los equipos del recientemente inventado radar para otras aplicaciones distintas a la aviación, especialmente de guerra. Pasaría mucho tiempo antes de que se comprendieran cabalmente todos los fenómenos físicos involucrados en esta tecnología. Así, poco a poco, se fue entendiendo, por ejemplo, que se podía utilizar virutas de metales (aluminio, principalmente) para generar falsos ecos en el radar), pero que las inversiones de temperatura, y otros fenómenos meteorológicos, también generaban falsos ecos. Recordemos aquí el incidente de junio de 1952 en donde falsos ecos en el radar generaron una psicosis de invasión sobre la capital Washington[1].

Una de las primeras aplicaciones del radar fue en la exploración espacial. A principios de 1954 la Office of Ordnance Research del Ejército de los Estados Unidos encargó a Clyde Tombaugh[2] buscar asteroides cercanos a la Tierra. El Ejército emitió un comunicado público en marzo de 1954 para explicar el motivo de esta búsqueda[3].

LosAngelesTimes-LosAngeles-4-3-1954Fuerzas Armadas buscan “trampolín a las estrellas”

 

Usando diminutas lunas de la Tierra vistas

 

Albuquerque, 3 de marzo (AP) – Las fuerzas armadas están patrocinando una búsqueda de barrido del cielo por lunas de la Tierra diminutas que puedan servir al hombre como un trampolín para las estrellas.

 

Si ellas existen – y los científicos dicen que hay razones para creer que sí – los casi invisibles satélites de la Tierra también podrían ser usados como plataformas espaciales para lanzamiento de misiles en tiempos de guerra.

 

Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió el planeta Plutón, y el Dr. Lincoln La Paz, Director del Institute of Meteoritics en la Universidad de Nuevo México, son dos de los hombres comprometidos en la búsqueda de pequeños satélites que viajan rápido.

 

White Sands

 

Mucha de la investigación se está haciendo en White Sands Proving Ground en el sureño Nuevo México, escenario del programa de pruebas de misiles de los Estados Unidos y el lugar en donde estalló la primera bomba atómica.

 

Tombaugh dijo en una entrevista que los satélites de la Tierra podrían seguir orbitas rápidas cercanas al ecuador, y entonces escapar de ser notados por los mapeadores del cielo en los países del Norte.

 

Hallar una luna diminuta moviéndose rápido en el cielo podría ser un trabajo pesado no importa en dónde esté localizada. Las cámaras de escaneo lento podrían ser poco afectadas por la poca luz de los satélites.

 

Cámaras móviles

 

La única forma de observarlas, dice Tombaugh, es rastrearlas con cámaras moviéndose a la misma velocidad que el satélite y en la misma dirección. El satélite podría entonces mostrarse como un punto contra el telón de fondo de las estrellas.

 

Probablemente uno de los más importantes aspectos inmediatos de la búsqueda de un satélite natural puede ser un ahorro de millones de millones de dólares. Transportar un satélite hecho por el hombre fuera de la atmósfera de la Tierra, si se intenta, podría costar millones de millones.

 

Razón principal

 

Hace mucho que los científicos han visto la necesidad de una estación de paso para preceder cualquier intento del hombre para conquistar el espacio. La razón principal es la enorme cantidad de combustible que debe ser usado para escapar de la gravedad de la Tierra. Las “Naves espaciales” – si alguna vez se materializan – probablemente nunca tocarían la Tierra, sino que serían recargadas y tomarían sus pasajeros y carga en alguna de tales estaciones de paso en la órbita de la Tierra como ahora Tombaugh y La Paz están buscando.

La revista Time se ocupó del tema en su número del 15 de Marzo, 1954[4].

Time-15-3-1954Ciencia: ¿Segunda Luna?

 

Lunes, 15 de marzo de 1954

 

El astrónomo Clyde Tombaugh, quien descubrió el planeta Plutón (1930), está buscando un objeto aún más difícil de alcanzar: un segundo satélite de la Tierra. Ya que él se niega a dar detalles y refiere los interrogadores al Army Ordenance – en Washington – es razonable suponer que los famosos hombres-cohete que trabajan para el Army Ordenance están interesados en el proyecto. Es posible que simplemente quieran saber qué oposición de la naturaleza será susceptible que encuentren sus cohetes cuando suban al espacio profundo. O puede tener un interés más ambicioso: un satélite cercano, natural podría ser una base más conveniente en el espacio para lanzar…

También apareció una nota en el Science News Letter del 20 de marzo de 1954[5]:

ScienceNewsLetter-20-3-1954Satélites de la Tierra diminutos

 

Astronomía

 

Las oportunidades son “muy buenas” de que haya uno o más pequeños satélites entre la Tierra y la Luna, pero observarlos será difícil, ha declarado el Dr. G. M. Clemence, Director de la oficina del Nautical Almanac del Observatorio Naval de los EE.UU.

 

Tales objetos diminutos, que pueden servir como plataformas espaciales listas para usar, podrían haber salpicado la Tierra de meteoritos si no hubieran sido capturadas por el campo magnético de nuestro planeta. Una búsqueda telescópica de las lunitas se está haciendo para las fuerzas armadas por los Doctores Clyde Tombaugh y Lincoln La Paz, Director del Institute of Meteoritics de la Universidad de Nuevo México, Albuquerque, N. M.

 

La velocidad de las lunas diminutas podría depender de su distancia a la Tierra, explicó el Dr. Clemence. Un satélite a 1,000 millas de distancia podría zumbar alrededor de la Tierra en más o menos dos horas y media, lo que es una razón por la cual tales objetos no han sido observados previamente – podrían estar moviéndose tan rápido para captarse en las placas fotográficas normales.

 

Otra razón por la cual no se han visto los satélites diminutos es que “la mayor parte del tiempo están en la sombra de la Tierra, y por lo tanto no brillan”, continuó el Dr. Clemence. Sin embargo, si tal objeto no estuviera tan cerca a la Tierra, podría salir de la sombra sólo un poco, y entonces poder ser visto. La solución al problema de tal movimiento tan rápido, dice el Dr. Clemence, es mover la cámara a la misma velocidad que destellaría en el cielo el satélite que está siendo cazado.

 

Se espera que la terminación de la búsqueda por barrido celeste tome dos o tres años.

En el número de abril de 1954 de Popular Mechanics se mencionan las investigaciones que supuestamente estaba realizando el Profesor Clyde Tombaugh, patrocinadas por los Army Ordenance Corps, tratando de localizar diminutos satélites naturales de la Tierra[6]:

PopularMechanics-4-1954¿Tiene la Tierra lunas diminutas?

 

Algunos cientificos creen que lunas diminutas que van de un pie a más de 100 pies de diámetro circundan la Tierra a distancias de 10,000 a 240,000 millas. El astrónomo Clyde Tombaugh, descubridor del planeta Plutón, ha comenzado una búsqueda sistemática de estos objetos con una cámara y un telescopio especial de ocho pulgadas. Patrocinado por los Army Ordenance Corps en el Observatorio Lowell, en Flagstaff, Ariz., el proyecto puede suministrar nuevos datos relativos al origen del sistema solar y ayudar a proporcionar el costo probable de establecer estaciones en el espacio.

DonaldKeyhoeSin embargo, el Mayor Donald Keyhoe, más tarde director del Comité Nacional de Investigaciones de Fenómenos Aéreos (NICAP), la mayor organización de investigación ovni en el momento, dijo que una de sus fuentes dentro del Pentágono le había informado que la verdadera razón de la búsqueda súbita se debió a dos objetos cercanos a la Tierra que habían sido recogidos en el nuevo radar de largo alcance a mediados de 1953 lo que provocó la repentina búsqueda visual por Tombaugh y La Paz[7].

Keyhoe declaró el 6 y 7 de mayo que la búsqueda había sido un éxito, y se habían encontrado uno o dos objetos. Según él la Tierra estaba siendo circundada por uno o dos satélites artificiales y esta información se mantenía oculta al público. Keyhoe añadió que científicos del gobierno EE.UU. en White Sands, N.M. (es decir, La Paz y Tombaugh), estaban haciendo un esfuerzo intensivo para localizar y trazar el curso de los satélites en un intento de determinar lo que eran y de dónde venían[8].

FrankEdwardsKeyhoe también informó más tarde, el 13 de mayo, en el programa del comentarista de radio Frank Edward, que uno y posiblemente dos satélites artificiales de gran tamaño habían sido detectados por el radar de la Fuerza Aérea en el White Sands a finales de 1953 y que los científicos estaban trabajando duro para averiguar qué eran los satélites y de dónde venían. También dijo que habían descendido sobre Washington D. C., creyendo que eran los satélites que habían descendido de su órbita.

En junio un ovni gigante fue detectado de nuevo sobre Washington y Baltimore, lo que causó que los funcionarios pusieran toda la “costa este en alerta total”.

Keyhoe también indicó que los científicos canadienses habían sacado una alerta a todos los observadores del cielo para informar de cualesquier objetos inusuales.

AviationWeek-23-8-1954aEn el Pentágono, un general que escuchó la noticia supuestamente preguntó si los satélites eran naturales o artificiales. Sin embargo, la historia realmente no descansó hasta el 23 de agosto de ese año, cuando la revista Aviation Week, dijo que sólo se había encontrado dos satélites naturales de 400 y 600 kilómetros. Se dijo que eran satélites naturales y que habían sido recientemente capturados[9]. El corto artículo de un párrafo en la sección “Washington Roundup”, declaró:

AviationWeek-23-8-1954bEl susto del Pentágono por la observación de dos satélites no conocidos antes, que orbitan la Tierra, se ha disipado con la identificación de los objetos como satélites naturales, no artificiales. El Dr. Lincoln La Paz, experto en cuerpos extraterrestres de la Universidad de Nuevo México, encabezó el proyecto de identificación. Un satélite está en órbita alrededor de 400 millas de distancia, mientras que el otro está a 600 millas de la Tierra. El Pentágono pensó por un momento que los rusos habían golpeado a los EE.UU. en las exploraciones espaciales.

A pesar de que La Paz fue implicado en la búsqueda de los objetos, él de inmediato negó su participación, pero no la verdad de la historia[10]. También el New York Times del 29 de agosto[11] citó una fuente anónima cercana al proyecto que dijo que la historia era verdadera y mencionó que La Paz efectivamente no estaba implicado, de hecho, había sido el único en detectar e identificar los objetos como satélites naturales en lugar de artificiales. La misma fuente también negó cualquier relación con los platillos volantes:

NewYorkTimes-NewYork-29-8-1954a“Satélites” de la Tierra estimulan estudio del Ejército

 

Informes de objetos recogidos por Investigación de Artillería en Universidad de Duke

 

Especial para The New York Times

 

Durham, N. C., 28 de Agosto – Si hay satélites orbitando la Tierra bastante cercanos a ella, la Office of Ordenance Research (Oficina de Investigación de Artillería) del Ejército los localizará.

 

Esta predicción fue hecha aquí hoy por el Coronel Walker W. Holler, oficial comandante del O. O. R. en la Universidad de Duke.

 

Mientras el Coronel Holler dijo que el trabajo patrocinado por la Artillería en este campo no ha descubierto ningún satélite, una fuente cercana la unidad de O. O. R. aquí describió como “bastante preciso” el informe en la revista Aviation Week de que dos satélites previamente no observados habían sido vistos e identificados por el Dr. Lincoln Lepaz[12] de la Universidad de Nuevo México como objetos naturales y no artificiales.

 

Esta fuente también dijo que absolutamente no había conexión entre los satélites informados y los reportes de platillo volador.

 

Es bastante posible que la O. O. R. tenga razones para creer que estos satélites existen, pero esté reteniendo sus hallazgos hasta que se descubran más datos.

 

NewYorkTimes-NewYork-29-8-1954bEl estudio va en secreto

 

Sin embargo, el Coronel Holler niega que O. O. R. esté ocultando cualquier información.

 

Pero, al mismo tiempo tuvo esto que decir:

 

“Si algo es encubierto, depende qué debe ser encubierto, todo o algo puede ser clasificado al mismo tiempo. Pero no a menos de que exista una verdadera razón para hacer eso.

 

“En este momento, la búsqueda por satélites de la O. O. R. no está clasificada como secreta”.

 

El Coronel Holler dio la opinión de que “tenemos el mejor hombre disponible para este proyecto en el Dr. Clyde Tombaugh, el descubridor del planeta Plutón”.

 

“El Dr. Tombaugh está entre los principales científicos en este campo y si ellos (los satélites) están ahí, él tiene el equipo, la técnica y las habilidades para encontrarlos”, añadió el Coronel Holler.

 

El jefe de la O. O. R. admitió que el Dr. Lepaz puede tener alguna información “de la que no conocemos. Planeamos hacer mucho más trabajo en este campo en el futuro”.

 

La idea de satélites orbitando la Tierra ha intrigado a los astrónomos por siglos.

 

Comentario por revista científica

 

Aviation Week dijo que los supuestos satélites habían causado un temor en el Pentágono hasta que fueron identificados como objetos naturales.

 

La revista continuó: “Un satélite está orbitando alrededor de 400 millas, mientras que el otro se rastreó a 600 millas de la Tierra”.

 

El artículo añadió que “El Pentágono pensó momentáneamente que los rusos habían vencido a los Estados Unidos en las operaciones espaciales”.

 

La O. O. R. aquí desea dejar en claro que el Dr. Lepaz “no tiene conexión con ningún proyecto de la O. O. R”.

 

“Para el éxito de los esfuerzos actuales para localizar un satélite de la Tierra del tipo descrito, no estamos conscientes de todo el trabajo que se puede estar haciendo fuera de los auspicios de la Artillería”, declaró el Coronel Holler.

 

“La liberación de detalles de posibles descubrimientos futuros necesariamente estará gobernada por consideraciones de seguridad militar”, añadió.

 

Comparativamente satélites pequeños circundando cercanamente a la Tierra a velocidades tremendas pueden haber escapado de la observación, de acuerdo con algunos astrónomos, pero ahora que el Dr. Lepaz ha informado detectar dos de tales objetos naturales, la O. O. R. planea intensificar su trabajo en este campo.

Seis semanas más tarde, el 10 de octubre, en un especial para el New York Times, La Paz volvió a negar por completo, no sólo su participación directa, sino también que nada había sido encontrado. Los supuestos dos satélites naturales eran una mentira[13]:

NewYorkTimes-NewYork-10-10-1954Científico niega hallazgo de base espacial

 

La búsqueda es por “plataformas” dice La Paz, pero ninguna se ha descubierto todavía

 

Especial para The New York Times

 

Alburquerque, N. Mex., Oct. 9 – Descubra un meteorito bastante estable que gira alrededor de nuestra Tierra en forma de satélite, a 400 o 600 millas sobre nuestro nivel del mar y lo suficientemente grande para ser usado como plataforma espacial científica y militar, y podrá ahorra todos nuestros impuestos a pocos millones de millones de dólares en los siguientes años.

 

La autoridad para lo anterior es el Dr. Lincoln LaPaz, notable matemático y astrónomo, quien ha dirigido el Institute of Meteoritics de la Universidad de Nuevo México desde 1945. El Dr. LaPaz se refirió al reciente artículo de una revista que lo cita como autoridad para la confirmación de dos de tales plataformas espaciales naturales que han sido descubiertas. Él dijo que el artículo era “falso en todos los detalles, en la medida de la referencia que se hace a mi persona”.

 

Pero, añadió, al mismo tiempo, la búsqueda de una plataforma espacial no es nueva y es enteramente posible que algunos de tales satélites puedan ser descubiertos en algún momento, aquí o en tierras extranjeras. Tales descubrimientos si se hacen en países de la cortina de hierro seguramente se mantendrán en secreto por un tiempo.

 

De todas formas, señaló, nadie en ningún país negará que la búsqueda fuera por tales plataformas naturales. De hecho, una referencia explícita a una de tales búsquedas patrocinadas por la Army Ordnance Research de los Estados Unidos, fue dada en un artículo que el Dr. LaPaz publicó en febrero de 1954, en la revista de la Sociedad Astronómica del Pacífico.

 

La búsqueda por tales “plataformas” comenzó simplemente como investigación científica, y ahora es reconocida como de la más alta importancia militar. La nación que tenga la única de tales bases espaciales controlará el mundo, dijo el Dr. LaPaz.

 

Se tendrán que gastar grandes sumas antes de que el hombre pueda crear y volar sus propias islas espaciales artificiales. Y ahí hay grandes problemas de mantenimiento, una vez que tales objetos hechos por el hombre sean creados y colocados fuera de la atmósfera de la Tierra. Uno es la protección del hombre de los peligrosos rayos cósmicos, a los cuales él entonces estaría sujeto directamente sin el beneficio del efecto filtrante de nuestra atmósfera.

 

Un segundo peligro real, para el cual se deben hacer preparaciones de defensa, es del bombardeo de partículas meteóricas que, a falta de la densa atmósfera para retardarlas y evaporarlas, se esperaría que golpeen a velocidades devastadoras. Como una simple ilustración de esto, el Dr. LaPaz cita comparativamente las relativamente pequeñas y ligeras balas anti tanque, la alta velocidad de las cuales les permite penetrar armaduras de grueso acero endurecido. Él estima en miles de toneladas de material meteórico diariamente zumbando dentro de la atmósfera de la Tierra, la mayoría siendo consumido por el calor generado por su propio paso a través del aire.

 

Sin embargo, para establecerse en el espacio, el hombre debe planear un “satélite centenario”, cree el Dr. LaPaz. Se espera que una vez accionado y en sintonía con la velocidad de la Tierra, el satélite continúe girando sin peligro de hundirse a la atmósfera de la Tierra por al menos 100 años antes de requerir cualquier “impulso” o propulsión. Esto es, asumiendo por supuesto que no es golpeado fuera de su posición por una lluvia de meteoritos. Tal vez aparatos que creen su propia atmósfera puedan construirse para la plataforma.

 

Parte de la base para el trabajo del Dr. LaPaz, quien ha establecido una reputación internacional como cazador de bolas de fuego, ha sido su búsqueda por claves del efecto de la radiación cósmica sobre los meteoritos. Tal investigación requiere una rápida recuperación de los meteoritos caídos, ya que las radioactividades inducidas por la radiación cósmica generalmente tienen vidas medias cortas.

 

Por esa razón él ha intentado, mediante publicidad, cuando una bola de fuego o lluvia ha sido informada, encontrar los lugares de aterrizaje y recuperarlas antes que su radiación se haya reducido en intensidad.

 

El Dr. LaPaz y sus colegas hacen frecuentes viajes al campo siguiendo tips sobre exhibiciones meteóricas. En un viaje reciente investigaron cuatro cráteres meteóricos en Colorado. Ninguno de estos se probó, pero la expedición reunió veintisiete meteoritos con pesos por arriba de cinco libras de una vieja caída en las Chicago Hills, del Noroeste de Nuevo México donde fue recuperado uno de 281 libras por el Institute of Meteoritics en abril de este año.

 

Los escritos de sociedades astronómicas de muchas naciones, incluyendo los que ocasionalmente provienen de los países de la cortina de hierro, indican el interés mundial en posibles satélites. Así que la carrera internacional de ser el primero en usar una plataforma espacial obviamente está en su apogeo, dice el Dr. LaPaz.

 

Con esto, crece la importancia económica del estudio de las bolas de fuego. Si en lugar de enviar cohetes caros a la atmósfera superior para traer datos, uno puede obtener la misma información del estudio de los meteoritos, que son gratis, el contribuyente tendrá un respiro.

 

Los falsos informes de que el Dr. LaPaz está yendo y viniendo entre White Sands Proving Ground y Mount Palomar Observatory e identificando dos satélites utilizables de posiblemente miles que están disponibles, podrían ser más divertidos, afirma, si la investigación por y la necesidad de tales bases espaciales no fueran tan reales.


[1] De esto nos ocuparemos en una serie que estamos preparando.

[2] Descubridor de Plutón.

[3] Anonimo, Armed Forces Seeks “Steppingstone to Stars”, Los Angeles Times, Los Ángeles, California, 4 March 1954

[4] http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,857419,00.html

[5] Anonimo, Tiny Earth Satellites, Science News Letter, 20 March 1954. Pag. 180.

[6] Anonimo, “Does Earth have Tiny Moons?”, Popular Mechanics, Vol. 101, No. 4, April 1954, page. 155.

[7] Anonimo, Artificial Satellites Are Circling Earth, Writer on “Saucers” Says, St. Louis Post-Dispatch, 14 May 1954.

[8] “1 or 2 Artificial Satellites Circling Earth, Says Expert”, San Francisco Examiner, San Francisco, California, 14 de mayo de 1954. page. 14. Ver: http://marcianitosverdes.haaan.com/2016/05/satlites/

[9] Anonimo, Satellite Scare, Aviation Week, 23 August 1954

[10] Ver: San Francisco Chronicle del 24 agosto 1954

[11] Anonimo, Earth “Satellites” Spur Army Study, The New York Times, New York, 29 August 1954.

[12] (Sic) por LaPaz.

[13] Anonimo, Scientist denies Space Base Find, The New York Times, New York, 10 October 1954.

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