El sikil’té, un fracaso con tufo de fraude

IMPACTO AMBIENTAL

El sikil»™té, un fracaso con tufo de fraude[1]

Juan José Morales

El pasado lunes 20 del presente, en las líneas finales de mi artículo sobre el fracaso de las plantaciones de sikil-té «”Jatropha curcas para los botánicos»”, escribí lo siguiente: «En fin, ahí están esas cinco mil hectáreas de sikil»™té para ver qué se hace con ellas.» Me refería «”por si los lectores no lo recuerdan»” a la siembra en el oriente de Yucatán de plantaciones de ese árbol para producir diesel y lubricantes con aceite de sus semillas. Pero el proyecto fracasó, pues ya decayó el interés por los biocombustibles y la Comisión Nacional Forestal prefiere ahora fomentar la producción de madera.

Pues bien, un estimado lector de Tizimín me escribe diciendo respecto a mi preocupación por el futuro de esas plantaciones: «No tienes que preocuparte. Nunca se sembraron.» Y precisa que EnerAll, una de las tres empresas que recibieron subsidios y créditos para el proyecto, «sólo sembró cuatro o cinco hectáreas». Otra empresa «sí sembró como mil hectáreas, pero por errores técnicos las plantas nunca crecieron y decidieron abandonar su proyecto. La empresa vendió sus terrenos a EnerAll, ya que ésta nunca pensó en sembrar o producir biodiesel. Sólo se ha dedicado a producir granos: sorgo, frijol y maíz, y en la actualidad los dueños de esta empresa son unos empresarios argentinos que le compraron al empresario regiomontano Alfonso Romo, su antiguo propietario.»

clip_image001En estos terrenos del rancho Santa Cruz, en Tizimín, debió establecerse una gran plantación de sikil-té, propiedad de la empresa EnerAll del grupo regiomontano Plenus, que para ello recibió generosos créditos y subsidios del gobierno federal. Según nuestro informante, nunca hubo tal plantación. Actualmente la tierra es propiedad de otra empresa y está sembrada de maíz.

«Este «”añade nuestro amigo lector»” fue un plan con maña, mucha maña, ya que lo que menos les importaba era la ecología, el medio ambiente. Lo importante era gastar el recurso, que es mucho, y lo consiguieron. Fueron mucho más de 40 millones lo que se gastó con este plan. La Comisión Nacional del Agua también participo con su parte de dinero ya que se les dotó de infraestructura hidráulica, y si calculamos $25 000 de costo por hectárea, hablamos de $120 000 000 más o menos»¦ igual el gobierno del estado puso su buena parte, ya que por medio del programa de equipamiento les dio recursos para maquinaria.»

Efectivamente, como informó hace tiempo Por Esto!, EnerAll recibió de la Secretaría de Agricultura, en calidad de subsidio, 25.1 millones de pesos para instalar sistemas de riego en una superficie de 1 657 hectáreas. El dinero procedía del programa Proyecto Estratégico de Tecnificación de Riego de la Sagarpa, y adicionalmente se otorgó a la empresa un crédito por 29.6 millones para el mismo fin. Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación descubrió graves irregularidades en la aplicación de esos recursos. Por ejemplo, que en la mitad del terreno no se hizo nada y sólo se encontraron piedras y vegetación silvestre.

Como dice nuestro amigo lector de Tizimín: «¿Qué contrasentido no? Les pagaron para tumbar arbolotes y sembrar arbolitos que nunca se sembraron. EnerAll es nuestro Tajamar en Yucatán.»

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 1 de julio de 2016

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