Algo más sobre la rabia

IMPACTO AMBIENTAL

Algo más sobre la rabia[1]

Juan José Morales

A propósito de nuestros comentarios del pasado lunes 11 de julio sobre el caso de rabia registrado en Cancún, Ada Trelles, querida amiga y lectora de Mérida, me envía una interesante información, tomada del libro Manual de Infectologia del Dr. Jesús Kumate, renombrado médico mexicano cuyo nombre «”dicho sea de paso»” le fue impuesto al hospital general de Cancún.

Señala el Dr. Kumate en su obra, que una vez presentes los síntomas de la rabia, la muerte es inevitable, y que para diagnosticar la enfermedad, el análisis del encéfalo del animal fallecido presuntamente de ese mal, debe ser inmediato, a menos que se congele de inmediato también la pieza, pues el virus es muy inestable y fácilmente se destruye a la temperatura ambiente.

Nuestra amiga Ada, que por su preparación profesional de médico cirujano e ingeniería bioquímica, tiene amplios conocimientos en la materia, e incluso experiencia personal con la rabia, añade en su información que en casi todos los lugares donde ocurre un caso sospechoso de rabia, al afectado se le entrega un resultado positivo y se le canaliza a vacunación, incluso cuando la prueba arroja resultados negativos. Esto se hace para evitar errores, ya que por la misma labilidad o inestabilidad del virus, cualquier circunstancia puede alterar el análisis y no se puede arriesgar a quienes fueron mordidos por el animal o tuvieron contacto con su saliva sobre piel no intacta. Por ello le parece una negligencia no haber investigado el caso ni darle la seriedad que requería.

imageMucha gente piensa que la rabia sólo ataca a los perros o al ganado. Pero también los gatos pueden contagiarse con ella, sobre todo si andan sueltos mucho tiempo y en contacto con otros animales. De aquí la necesidad de aplicarles la vacuna antirrábica y estar atentos a síntomas como salivación excesiva, agresividad, nerviosismo, timidez, confusión, falta de coordinación motriz, desorientación, convulsiones y, en casos extremos, parálisis parcial o total.

Añade, para conocimiento de nuestros lectores, que hay dos tipos de rabia: la «mansa» en la que el animal solo está triste y adormilado, se niega a comer y no puede deglutir ni agua y el tipo más conocido «”pero no más común, subraya»”, en la que el perro tiene se vuelve agresivo. La mayoría de la gente, confunde el simple comportamiento agresivo de un perro con síntomas de rabia.

También, dice, se da el caso de instituciones que no toman en serio este delicado problema de salud ya casi extinguido por fortuna, por el costo muy elevado de la vacuna actual, que se importa de Europa.

Ella misma, cuando trabajaba en el ISSSTE, conoció el caso de un trabajador del mismo a quien le fue negada la vacuna tras haber sido mordida por un gato del propio instituto que presentó la sintomatología del mal, con el argumento de que no se podía gastar tanto dinero en un simple empleado. Hubo que acudir a instancias superiores para lograr la atención necesaria.. Al ser analizado post mortem el cerebro del gato de forma correcta e inmediata por el método de inmunofluorescencia, que es infalible, el diagnóstico resultó positivo.

Afortunadamente, sin embargo, concluye nuestra amiga y lectora, la posibilidad de adquirir rabia no es tan grande como parece: el riesgo de contagio es un poco menor del 5 por ciento. Esto, sin embargo, no excluye la necesidad de ser en extremo precavidos ante la posibilidad de que haya ocurrido. Es mejor «”como marcan los protocolos establecidos para estos casos»” pecar por exceso de cautela y no por exceso de confianza.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 29 de julio de 2016

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