Las avispas cartoneras

IMPACTO AMBIENTAL

Las avispas cartoneras[1]

Juan José Morales

Hace algunas semanas prometí «”y hoy lo cumplo»” escribir sobre las llamadas avispas papeleras o cartoneras, esas cuyos nidos, como el de la foto, pueden verse a veces en el interior de las casas o fuera de ellas, bajo aleros y en otros lugares protegidos.

A estos insectos se les llama así porque sus nidos colgantes, sostenidos por un pedúnculo, están elaborados con fibras, madera y otros materiales vegetales aglutinados con saliva, de modo que parecen de papel o cartón.

imageAvispas cartoneras en su nido. Las celdillas son hexagonales, como las de las abejas, pero no de cera sino de materia vegetal previamente masticada por las avispas y aglutinada con su saliva. Así procesada, adquiere la apariencia y textura de papel o cartón.

En las celdillas, de dos a tres centímetros de profundidad, las avispas depositan sus huevos y mantienen a sus crías, alimentándolas con los insectos que cazan, pues son depredadoras, aunque su alimento básico consiste en néctar de las flores. Según la especie, las celdillas pueden estar abiertas al exterior, o protegidas por una capa externa.

Para evitar incursiones de hormigas que pudieran depredar los huevos y larvas, rocían el pedúnculo del cual se sostiene el nido con una sustancia repelente de esos insectos, segregada por las propias avispas.

Hay más de mil especies de avispas cartoneras de distintos géneros distribuidas por Asia, Europa, Australia y América. En Norteamérica «”incluido México»” existen al menos 22, todas ellas del género Polistes, que comprende unas 300 especies en todo el mundo. En general son grandes, de 1.5 a dos centímetros de largo. Todas son sociales. Es decir, viven en colonias constituidas por unas docenas o cientos de individuos.

En general, se les considera benéficas, ya que durante sus andanzas en busca de alimento polinizan las flores y exterminan una gran cantidad de insectos que pueden convertirse en plagas, en particular orugas. Pero representan cierto peligro para el ser humano, pues aunque, al igual que la generalidad de las avispas, no son muy agresivas, atacan cuando se les molesta o para defender el nido. Su picadura, además de ser extremadamente dolorosa, puede provocar reacciones alérgicas severas en personas especialmente sensibles.

Su veneno «”dicho sea de paso»” es muy parecido al de las abejas y provoca síntomas semejantes, pero es mayor la proporción de personas que sufren fuertes reacciones. También, a diferencia de las abejas, que pican sólo una vez y mueren al desprendérseles el aguijón, «”el cual queda clavado ya que posee una especie de lengüeta, como los arpones o los anzuelos»”, las avispas pueden picar varias veces gracias a que su aguijón es liso.

Como detalle curioso, puede añadirse que casi todas las especies de avispas papeleras presentan colores de advertencia: cuerpo amarillo o rojizo con bandas negras muy conspicuas. Esto sirve para indicar a otros animales «”incluido el hombre»” que más vale no meterse con ellas.

Por todo esto, conviene eliminar cualquier nido que construyan en el interior de las viviendas o demasiado cerca de ellas. Pero del trabajo debe encargarse una persona especializada en control de plagas y manejo de este tipo de insectos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 1 de agosto de 2016

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