El makech: mito y realidad

IMPACTO AMBIENTAL

El makech: mito y realidad[1]

Juan José Morales

El makech o Zopherus chilensis como se le denomina en la nomenclatura científica, ese insecto que «”generalmente adornado con piedras de fantasía»” se utiliza como joya viviente, es tan característico de Yucatán que mucha gente cree que únicamente existe en esta región.

En realidad, como hemos señalado en esta columna, su área de distribución es muy amplia y se extiende desde el sur de Estados Unidos hasta Colombia y Venezuela. Pero es en tierras del Mayab, y concretamente en Yucatán, donde existe la costumbre de usarlo como adorno, y la que podría denominarse zona makechera «”aquella donde se colecta la mayor parte de los ejemplares vendidos como curiosidad»” comprende los municipios de Sotuta, Huhí, Xocchel, Kantunil, Tekit y Homún, en el centro del estado.

imageMakeches ornamentados con bisutería y listos para la venta. Algunos opinan que adherirles piedras de fantasía puede causarles daño, pero no se tienen pruebas concluyentes al respecto, aunque la autora del artículo que hoy mencionamos considera que es necesario estudiar a fondo el asunto para salir de dudas.

Pues bien, sobre el makech acaba de publicarse, en el número 124 de la revista Biodiversitas, de la Comisión Nacional para el Estudio de la Biodiversidad (Conabio), un artículo de la entomóloga María C. Rosano Hernández, en cual se refiere a los mitos que existen sobre este artrópodo.

Por ejemplo, que llega hasta cien años de edad, o que puede vivir sin comer. Incluso hay quienes aseguran que su nombre significa en maya «no come» (ma, no, kech comer), lo cual es pura invención. En maya, comer es janal, y k»™eech significa poner de lado, torcer o desviar.

Lo cierto es que en promedio sólo llega a 2.2 años de edad «”4.8 como máximo según se ha observado»” y que, al igual que cualquier animal, requiere alimentación y adecuadas condiciones para subsistir.

Por ello, la autora subraya en su artículo que quienes adquieren un maquech deben proporcionarle los cuidados necesarios para que no muera en corto tiempo. «Para que los maqueches vivan sanos más de cuatro años «”escribe»”, se han sugerido condiciones estrictas de cuidado, limpieza, vigilancia y manutención.» Ellas «”subraya la autora»” son, principalmente las siguientes:

v No manosearlos y separarlos de la ropa con mucho cuidado para evitar que se le desprendan las uñas y los tarsos, o sea la parte posterior de la pata. Ambas son estructuras muy frágiles y sensibles a los tirones y jaloneos y los maqueches sí sienten dolor.

v En segundo lugar, mantenerlos en un contenedor amplio con ventilación, sin luz directa del sol.

v No ponerles madera resinosa ni tierra negra comprada a granel.

v Proporcionarle hongos frescos al menos una vez por semana y evitar que se pudran.

v Mantener húmeda la madera con agua purificada, no mineral.

v Evitar insecticidas, perfumes, barnices, humos, luces intensas y ruidos altos.

v Observarlos cada mañana y por la noche, y anotar su estado para detectar cualquier cambio en su comportamiento.

v Y por último: ¡quererlo mucho!

Hasta aquí las recomendaciones de la bióloga Rosano Hernández.

A ellas podríamos agregar una muy importante: jamás rociar insecticida en la habitación donde se encuentre el makech. A veces la gente olvida que se trata de un insecto y que esa sustancia le causará la muerte.

Termina la autora recomendando a quienes piensan comprar un makech, que si creen no poder cumplir con tales cuidados, mejor se abstengan de adquirirlo.

De modo, pues, que ya sabe usted qué responsabilidades deberá asumir si decide usar un makech como adorno o como curiosidad.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Sábado 3 de septiembre de 2016

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