Nueva era para los cubiertos de plástico en Francia

IMPACTO AMBIENTAL

Nueva era para los cubiertos de plástico en Francia[1]

Juan José Morales

Uno de los grandes problemas a que se enfrentan las ciudades en la actualidad es el de cómo deshacerse de las inmensas cantidades de vasos, platos, cucharas, popotes, charolas, cuchillos y otros utensilios desechables de plástico, que han multiplicado los volúmenes de basura que deben ser recogidos y sepultados en los rellenos sanitarios. De hecho, un altísimo porcentaje no son recogidos y eliminados, como puede constatarse en calles, parques, playas o los bordes de las carreteras, tapizados con esos objetos.

El desmesurado uso de productos de plástico desechables, por lo demás, ha incrementado la contaminación ambiental. Como reveló un estudio realizado hace algunos años, en las zonas rurales de México el aire a menudo está contaminado con gases tóxicos derivados de la quema de basura, que en esos lugares ha sido la forma tradicional de eliminarla. Antes, cuando el grueso de los desperdicios consistía en materiales orgánicos, era un método sencillo, seguro y eficiente. Pero cuando la basura contiene plástico, su quema genera esos gases.

Todo esto viene a cuento porque en Francia el gobierno ha tomado una decisión radical para solucionar o al menos aliviar el problema: a partir de 2020 únicamente podrán venderse vasos, platos, cubiertos y demás utensilios de plástico hechos con materiales biodegradables, que puedan ser convertidos en composta en el propio hogar.

La medida forma parte de los esfuerzos del ministerio francés del medio ambiente por reducir a la mitad la cantidad de basura que se envía a los rellenos sanitarios, meta fijada para 2025. Tan sólo Una de las razones por las que se estableció la nueva norma, fue que, según se estima, cada año se utilizan en Francia más de 4 mil 700 millones de vasos desechables, de los cuales apenas el 1% se reciclan.

imageLa imagen da idea de la inmensa cantidad de vasos, cubiertos, empaques y demás utensilios de plástico que quedan en cualquier lugar después de un acto público. Saturan los basureros y los servicios de limpieza.

También, como parte de tales esfuerzos, hace poco se estableció por ley la obligatoriedad de que los supermercados donen a instituciones de caridad los alimentos que no hubieren vendido antes de su fecha de caducidad pero aún puedan consumirse.

Francia es el primer país que adopta una norma tan estricta, aunque ya en otros países se habían tomado algunas medidas para reducir la contaminación con plásticos, como prohibir la entrega gratuita de bolsas de ese material en los supermercados. En la propia Francia esa prohibición entró en vigor en julio pasado.

La nueva disposición, sin embargo, ha sido recibida con opiniones encontradas. Desde luego, se enfrenta a la oposición de los fabricantes de tales productos, quienes alegan que de esta manera se violan las leyes de la Unión Europea que permiten la libre circulación de bienes y materiales. Hay también quienes aducen que los plásticos biodegradables no pueden procesarse con los métodos caseros de fabricación de composta. Otra objeción es que, al introducir en la mente de los consumidores la idea de que los nuevos productos son biodegradables, más gente los dejará tirados en el campo o en los parques, en la creencia de que no hay problema porque se desintegrarán tan rápida y totalmente como una cáscara de fruta. A la larga, dicen, en vez de aliviarse, el problema de la basura empeorará.

En fin, así están las cosas en Francia. Ya veremos qué sucede.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 19 de septiembre de 2016

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