Las minorías y el espectro del racismo en EU

ESCRUTINIO

Las minorías y el espectro del racismo en EU[1]

Juan José Morales

Una de las consecuencias que muy probablemente tendrá el triunfo de Donald Trump será un agravamiento de las tensiones raciales, que ya de por sí habían venido manifestándose en los últimos tiempos con los disturbios por las muertes a manos de la policía de ciudadanos negros, que se sienten hostigados, acosados y perseguidos por el color de

su piel.

imageEn Estados Unidos se utiliza el acrónimo WASP para designar a los blancos (whites), anglosajones (anglosaxons) y protestantes de posición económica acomodada, que se consideran a sí mismos los únicos norteamericanos auténticos y por ende superiores a cualquier otro grupo étnico. Los wasps han sido tradicionalmente quienes encabezan los movimientos racistas y xenófobos, como el Ku Klux Klan.

Decimos esto por dos razones: en primer término, por el discurso de odio que Trump manejó durante su campaña electoral contra los latinos y contra los musulmanes, a los que «”sin pensar en sus compatriotas que profesan ese credo religioso»” parece concebir únicamente como extranjeros de origen árabe que quieren invadir Estados Unidos. En segundo lugar, porque esa mayoría blanca a la que se dirigió esencialmente Trump, se siente cada vez más en peligro por el crecimiento de otras minorías étnicas.

En efecto, una reciente investigación del Centro para Estudios de Inmigración de Estados Unidos reveló que en ese país el número de personas que utiliza en casa una lengua diferente al inglés se ha triplicado desde 1980. A la fecha, son en total 64.7 millones. De ellas, 40 millones hablan español, un idioma que es actualmente muy frecuente escuchar prácticamente en cualquier ciudad norteamericana tanto de California, Texas y nuevo México como de otras regiones del país, donde existen importantes núcleos de población de origen latinoamericano, tanto inmigrantes recientes como de segunda, tercera y hasta cuarta generación.

En los estados de Nueva York y Nueva Jersey, por ejemplo, se registró un 31% de personas que en casa hablan otro idioma además o en lugar del inglés, sobre todo español.

El aumento ha sido espectacular durante las últimas décadas. De hecho, esos 64.7 millones de personas que hablan en el hogar una lengua diferente al inglés representan más del triple de los 20 millones que había en 1980 y más del doble de los 31.8 millones registrados en 1990.

Si se considera la población total de Estados Unidos, resulta que en la actualidad uno de cada cinco habitantes del país «”el 21.5%»” habla

otra lengua además del inglés o en vez de éste. En 1980, el porcentaje era de sólo 11%.

Por supuesto, el español no es el único de tales idiomas. De acuerdo con el estudio, el segundo lugar lo ocupa el chino «”aunque no se especifica si sólo mandarín o también otras lenguas chinas»”, con un total de tres millones de personas. Hay igualmente 1.2 millones de habitantes de Estados Unidos que hablan árabe en casa, y 1.3 millones que utilizan el francés. Pero quizá a muchos les sorprenda saber que ambas lenguas, el árabe y el francés, son superadas por el tagalo, la lengua hablada en Filipinas, que en los hogares norteamericanos emplean cotidianamente 1.7 millones de personas. En cambio, no ha de parecer extraño que haya 1.5 millones hablantes de vietnamita, pues después de la guerra de Vietnam hubo una gran afluencia de refugiados de ese país.

Quizá lo más interesante del asunto es que el número de habitantes de Estados Unidos de origen no anglosajón está aumentando tan rápidamente que, según algunas previsiones, para 2050 el país estará constituido únicamente por minorías. Es decir, no habrá «”como ahora»” más de 50% de blancos, sino que éstos también serán minoría, al igual que los negros, latinos, árabes, asiáticos y otros grupos étnicos.

Y, como decíamos, ciertos sectores de la población blanca consideran eso una amenaza a la supremacía que han ejercido durante generaciones y es muy probable que, azuzados por los discursos de Trump, enciendan nuevamente la mecha de los conflictos étnicos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 15 de noviembre de 2016

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