Nuestro hermoso mosquero copetón

IMPACTO AMBIENTAL

Nuestro hermoso mosquero copetón[1]

Juan José Morales

Al hojear el libro Aves Comunes del Sur de Yucatán «”el cual comentaremos próximamente»” me topé con uno de los más llamativos miembros de la avifauna peninsular: el mosquero real o mosquero copetón, Onychorhynchus coronatus.

Lo que distingue a este pequeño pájaro de entre 15 y 18 centímetros de largo, es una prominente y colorida cresta de plumas en forma de abanico, rojo púrpura en los machos y anaranjada o amarilla en las hembras, en ambos sexos bordeada de negro y azul iridiscente, con puntos negros en diversos lugares. De tal característica derivan el término coronatus de su nombre científico y el real de su apelativo común.

No siempre, sin embargo, despliega este penacho, sino sólo en contadas ocasiones. Por ejemplo, durante el cortejo previo al apareamiento, o cuando se le sostiene en la mano. La mayor parte del tiempo lo mantiene cerrado y sólo se ve como unas plumas que sobresalen hacia atrás de la cabeza. Como el resto de su plumaje es predominantemente de color café oliváceo y grisáceo, con algo de blanco en la garganta, no resulta muy conspicuo entre la vegetación, de modo que usualmente pasa inadvertido. Sobre todo porque a menudo se mezcla con bandadas de otras aves.

imageCuando es atrapado y se le sostiene en la mano, el mosquero real despliega su colorido penacho, mantiene el pico abierto y mueve la cabeza de lado a lado. Se ignora a qué se debe este comportamiento peculiar. En la foto, un macho. Se le reconoce por el copete de color rojo, bordeado de negro con tonos azules iridiscentes. El de la hembra es anaranjado con similares características.

Aunque residente en la península, esta especie no es exclusiva de la región. Está ampliamente distribuida desde el sur y sureste de México hasta el sureste de Brasil por toda Centroamérica y gran parte de Sudamérica, y presenta al menos cuatro subespecies. Algunos ornitólogos, empero, consideran que se trata de especies diferentes, y a la que tenemos en México la clasifican como Onychorhynchus mexicanus.

Habitante de zonas con vegetación selvática de diversos tipos «” incluso selvas secas»”, se alimenta con insectos y frutos, y su nido consiste en una especie de bolsa de hasta más de metro y medio de largo, tejida con hierbas y colgante de alguna rama. El acceso es una abertura vertical que dificulta la entrada a depredadores. El trabajo de incubar los huevos y alimentar a los polluelos corre a cargo exclusivamente de la hembra. El macho, sin embargo, no los abandona a su suerte sino que defiende celosamente el nido durante todo el período de incubación y cría.

En México se le considera oficialmente especie amenazada, pero en otros lugares de su área de distribución no, aunque no es precisamente abundante. De hecho, en el Libro Rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza está enlistada en la categoría de preocupación menor. Y como no hay amenazas específicas contra él, puede decirse que tendremos mosquero copetón por mucho tiempo más.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 9 de enero de 2017

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