Corrigiendo a Stephen Hawking

Corrigiendo a Stephen Hawking[1]

Mario Méndez Acosta

Prácticamente todos los grandes científicos, en especial en el área de la física y la astronomía, han tenido detractores gratuitos e improvisados.

Newton y sus teorías se tuvieron que enfrentar con Roger Babson, quien, ya en el siglo XX y para descalificar a Sir Isaac, trató de crear un escudo antigravedad. Einstein tuvo detractores como Charles L. Poor, profesor de mecánica celeste en la Universidad de Columbia[2].

Hoy en día, es de lamentar que sea en México donde están surgiendo personas que, contando con algunos conocimientos científicos no relacionados finalmente con la física moderna, se dedican a divulgar teorías insólitas emitidas desde fuera del ámbito de la astrofísica contemporánea.

Recientemente, una matemática y especialista en mecánica de materiales, la mexicana Leticia Corral, señaló – o permitió que los medios afirmaran – que ella es nada menos que la astrofísica que corrigió a Stephen Hawking.

La eventualidad de que alguna persona que trabaja en un área ajena a la astrofísica esté en posibilidad de aportar algo novedoso o de refutar algún concepto dentro de esta disciplina tan especializada y que tanta capacidad académica requiere para figurar como parte de una comunidad científica muy cerrada es en verdad muy improbable. Los miembros de esta comunidad de investigadores tienen que trabajar en el área durante largos años bajo la supervisión de equipos tutoriales y de pares académicos, publicando constantemente en revistas muy especializadas de astrofísica y sujetas estas publicaciones a una revisión muy severa.

La posibilidad de que el llamado lobo solitario en la ciencia logre en estos días realizar descubrimientos excepcionales, en especial en el ámbito de la física actual, es insignificante, sobre todo si el individuo no cuenta con acceso a la información actualizada de los grades equipos de experimentación en física de partículas o de los grandes observatorios astronómicos, terrestres o en órbita, que escudriñan el cosmos en las diversas frecuencias de la radiación electromagnética (luz, rayos X, ultravioleta, rayos gamma, etc.).

Señala el divulgador de la ciencia Martín Bonfil Olivera: “El pasado 3 de noviembre, el portal periodístico Deconstrucción.org publicó una nota, firmada por Misael Zúñiga Gallegos, con un impactante titular: Corrige astrofísica chihuahuense Leticia Corral hipótesis de Stephen Hawking. En ella se afirmaba que la académica, del Instituto Tecnológico de Cuauhtémoc (Chihuahua), había recibido un reconocimiento de la Organización Mundial de Ingenieros por un trabajo donde desarrollaba un modelo matemático para medir la entropía del big bang, el cual contradice una hipótesis de Hawking llamada caja de espacio de Hawking, pero apoya otro modelo de la curvatura del universo, propuesto por Roger Penrose, con base en un concepto desarrollado por el matemático alemán Hermann Weil”[3]. En el big bang, cuando todo estaba en un punto, la entropía debería ser infinitamente baja, según Hawking: no había desorden. Pero hay propuestas alternas, como las de la explorada por Corral, que cuestionan esta idea… Y el tema tiene que ver con el desarrollo posterior del universo: su dinámica, crecimiento, forma y destino final.

Lo anterior no corrige nada. Simplemente se adhiere a otra interpretación sobre esos hechos, planteada por el colega de Hawking, Roger Penrose y ha estado en la mesa de las discusiones desde hace muchos años. No obstante, según el diario Excélsior[4], Corral recibió un reconocimiento por la Organización Mundial de Ingenieros – que no existe – y que poco tendría que hacer fuera del ámbito de su esfera de conocimiento y práctica.

Concluye Bonfil que “En mi opinión, más allá de la personalidad, logros o calidad del trabajo de la protagonista, el caso es una muestra más de lo urgente que resulta formar más y mejores periodistas científicos, preparados para manejar las complejidades y ocasionales enredos de la fuente de ciencia, de modo que no colaboren a desinformar, difundiendo información exagerada o inexacta. Y su amplísima difusión triunfalista en las redes es una expresión más de la muy mexicana tendencia a creer nuestras ilusiones de ser los mejores”[5]. Esto nulifica la labor de grandes investigadores mexicanos en el ámbito de la propia astrofísica y la cosmología, como Carlos Frenk, que no se presta a mascaradas y revela la necesidad de contar con mejores periodistas científicos en los principales medios de nuestro país.

La desacreditación de esta noticia no puede señalarse como un caso de antifeminismo o malinchismo. Por otro lado, y como es de esperarse, el anuncio de Corral, dada su insignificancia en el ámbito científico, no ha propiciado ninguna respuesta de parte del aludido Hawking o de la comunidad científica, sólo ha servido para despertar expectativas sin base en nuestro país.

Los hallazgos teóricos de Hawking sobre el origen del universo y los hoyos negros son de tal trascendencia que con dificultad podrán ser superados a corto plazo, y han sido corroborados por observaciones con instrumentos de detección hechos con tecnología de punta. No debe temer su desacreditación por algún aficionado.


[1] Publicado originalmente como: Méndez Acosta Mario, Corrigiendo a Stephen Hawking, Ciencia y Desarrollo, Vol. 42, No. 282, México, marzo-abril 2016, págs.. 54-55.

[2] Martin Gardner (1957). Fads and Fallacies in the Name of Science. Dover Books, 1957.

[3] Astrofísica mexicana corrige las hipótesis de Hawking. www.excelsior.com.mx/nacional/2016/01/…/1067243

[4] Astrofísica mexicana corrige las hipótesis de Hawking. www.excelsior.com.mx/nacional/2016/01/…/1067243

[5] Martín Bonfil Olivera (2016). La correctora de Hawking. http://lacienciaporgusto.blogspot.mx/2016/01/la-correctora-de-hawking.html

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