Lester Rosas: Contacto en Puerto Rico (1)

Lester Rosas: Contacto en Puerto Rico

LesterRosas1Lester J. Rosas era un estudiante de la universidad de Puerto Rico, de diecinueve años, residente de El Condado, en San Juan. En 1967 afirmó haber hecho contacto con pilotos de platillos voladores de Venus y Saturno.

De acuerdo con su versión – que publicaremos en esta serie -, todo se inició el 23 de diciembre de 1966, cuando regresaba de la misa matinal. Al llegar a su casa observó un “objeto opaco, azul oscuro que permaneció estático y a una elevación de dos mil pies”. Rápidamente entró a su casa para tomar su cámara fotográfica. En ocho ocasiones presionó el obturador, pero sólo salió una sola fotografía desenfocada.

Aproximadamente un mes después, luego de otros avistamientos ovni ocurridos en la zona, finalmente Lester se decidió a publicar su aventura. Para ello envió una carta y copia de la fotografía al diario El Imparcial, quien publicaría la historia en su edición del 16 de febrero del 1967.

No contento con eso, y luego de haber experimentado la satisfacción de ver su nombre publicado en un medio de comunicación, Lester envió su relato a varias revistas de platos voladores. La primera versión apareció en el número 29 de la revista Flying Saucers International (marzo de 1969)[1], de Los Ángeles, publicada por Gabriel Green, director de los Amalgamated Flying Saucer Clubs of America. Hay por lo menos otra versión publicada unos siete años después en la revista de canalizaciones Other World Life Review[2], publicada mensualmente por la World Memories Society, Sanford, Florida y cuyo editor era DeWitt McGee.

 

Las aventuras de Lester continuaron. Alegó que había mantenido contacto telepático con los ocupantes del plato volador y que entró en la segunda parte del programa “Operación Saras” (“Saras”, como se le dijo a George Adamski, es el nombre de la Tierra en la civilización Cosmo), durante el cual los visitantes Siderales de la Confederación Interestelar, realizaron numerosos encuentros cercanos terrestres, lo que tenía una función de “Revelar” la nueva “Realidad Cósmica”, en la “Hora presente” y el significado de la constante, aunque silenciosa (pero no pasiva), “presencia de las naves espaciales galácticas e inteligencias superiores que a bordo de éstas, monitorean nuestro mundo en el tiempo doloroso por el que atraviesa actualmente”. Incluso afirmó que se había reunido con el mismo “venusino” que había interactuado con Adamski una década antes.

Más tarde, en noviembre de 1968, Lester afirmó que estaba en la playa cerca de la Universidad de Puerto Rico cuando un hombre de cabello rubio se acercó y le dio la “contraseña” que Rosas había recibido de su amigo espacial Al-Deena. El hombre se identificó como Vi-Dal de Venus y dijo que era el mismo astronauta que George Adamski conocía como Orthon. Él estaba aquí “para ayudar a mis hermanos de otros planetas en sus misiones aquí en su hermosa isla”. Agregó que estaban manteniendo “información” sobre lo que el Observatorio de Arecibo estaba haciendo con respecto a la exploración espacial. Llevaba el pelo largo para no ser conspicuo entre la gente; agregó que no llamaba la atención porque sólo parecía un hippie. Continuaron hablando largamente durante dos horas y una de las cosas que Vi-Dal le dijo a Rosas fue que George Adamski estaba ahora reencarnado en Venus[3].

Jerome Clark, en su monumental Extraordinary Encounters. An Encyclopedia of Extraterrestrials and Otherwordly Beings [4] le dedica un apartado al contacto de Lester Rosas

Laan-Deeka y Sharanaa

 

En febrero o principios de marzo de 1967 un hombre puertorriqueño llamado Lester Rosas recibió varios mensajes telepáticos de dos venusianos, Laan-Deeka y Sharanna. Prometieron que pronto se encontrarían con él cara a cara.

 

En la noche del 31 de marzo, actuando bajo una extraña compulsión, Rosas subió a un autobús que lo llevó hasta el final de la línea, que estaba a lo largo de una zona costera. Siguió caminando hasta llegar a una parte desierta de la playa. Para entonces había oscurecido y no estaba inseguro sobre lo que estaba haciendo allí y para qué, o a quién estaba esperando. Entonces sintió una sensación extraña cuando se le acercó un hombre que tenía el pelo largo hasta los hombros y estaba vestido con una prenda ajustada. El hombre extendió la mano, pero cuando Rosas trató de estrecharle la mano, el forastero la retiró después de un apretón de palmas. El extraño habló en español: “Sí, amado hermano de la Tierra, soy Laan-Deeka, del planeta Venus”. Él continuó afirmando que los venusianos habían estado vigilando a los seres humanos desde sus orígenes primitivos y también habían estado viviendo, entre ellos.

 

Laan-Deeka entonces comenzó a discutir la reencarnación, diciendo que a los terrícolas avanzados que obedecen las leyes de la naturaleza se les permite vivir sus siguientes vidas en los planetas desarrollados espiritualmente. En el universo, dijo, la mayoría de la comunicación, incluso la comunicación interplanetaria e interestelar, ocurre por telepatía. Los seres humanos son atrasados, en parte, porque incluso no se dan cuenta de que la telepatía es posible.

 

El venusino llevó a Rosas al otro lado de una pequeña muralla cercana, donde presenciaron la materialización de un platillo volante. Se abrió una puerta y una mujer emergió para atraer a Rosas en un apretón de manos venusiano de palma a palma. “Ella era tan encantadora que por un momento me quedé sin palabras”, recordó Rosas. “Su cabello era largo y rubio, y tenía una figura fantástica… Calculé sus medidas en 5’ 4” y 37-27-35”. Ella se presentó a Rosas como Sharanna, la prometida de Laan-Deeka.

 

Aunque parecía que la pareja no tenía más de veinte años, sus maneras sugerían personas más sabias, mayores. Tenían la frente alta y los ojos levemente inclinados, los de él verdes, los de ella azules. Había un sonido musical en sus voces, una sensación de alegría en su discurso y acción.

 

Los tres entraron en la nave y volaron a Venus, que resultó ser el mundo paradisíaco informado por otros contactados. En su camino hacia el planeta, Sharanna condenó la guerra en Vietnam como “insensata y estúpida – como todas las guerras”. También criticó a aquellos que se negaban a creer las historias de contacto. “Si los informes de los contactados son a veces contradictorios”, dijo, “es con razón. Su gente de la Tierra está contactando a Gente del Espacio de diferentes planetas y culturas diferentes, en diferentes etapas de avance… Por lo tanto, los informes apenas podrían ser los mismos” (Rosas, 1976).

En esta primera entrega veremos los orígenes de la historia de Lester Rosas, es decir, cómo apareció publicada en el periódico El Imparcial[5]:

LesterRosas2Fotógrafo aficionado retrata en Santurce lo que parece ser platillo volador

 

Por P. A. Reyes-Vargas

 

Lo que posiblemente sea un platillo volador, según los entendidos en la materia, fue retratado hace poco más de un mes por un fotógrafo aficionado del área del Condado, cuando el objeto situado a una altura estimada en 2,000 pies, se mantenía quieto, sin emitir ningún sonido, para luego cambiar su color azulado por rojo rubí y dirigirse al Norte a gran velocidad, perdiéndose en la distancia.

 

El objeto fue retratado por Lester J. Rosas, vecino de la avenida Magdalena 1356, sector del Condado. El propio Rosas describe su aventura fotográfica en la forma siguiente: “A las siete de la mañana del 23 de diciembre de 1966, viernes, yo había decidido cambiarme la ropa y recostarme un poco después de haber regresado de la Misa de Aguinaldo en la

 

imageEste es el objeto volador no identificado que retrató desde el patio de su residencia, en Santurce, el joven Lester J. Rosas

 

(Pasa a la Página 66)

 

Retrata En Santurce Lo Que Parece Ser

 

(Viene de la portada)

 

iglesia de San Jorge. Había dejado abierta la ventana que da a un solar vacío. Entonces vi aquel objeto extraño en el cielo. Rápidamente yo salí a retratarlo. Tenía yo un lente telescópico que me había prestado un amigo tres días atrás. La cámara estaba cargada previamente para hacer pruebas fotográficas a distancia. Como el lente no le encajaba a la rosca del objetivo de la cámara, me fijé que éste tenía un protector de goma, pues también se puede usar como un monocular. Lo ajuste lo mejor posible al objetivo de la cámara, utilizando cinta de hule, y así dejé el sistema fotográfico listo para hacer pruebas”.

 

Y agrega Rosas: “En la fecha antes mencionada, yo había observado el objeto. Se veía de un aspecto azulado oscuro, no brillaba y estaba quieto a una altura de 2,000 pies. Me extrañó que no emitiera ningún sonido. Sin pensarlo más, enfoqué y retraté. Luego lo seguí observando hasta que se dirigió al Norte y se perdió de vista”.

 

Dice Rosas que el objeto que él vio era igual al que le habían descrito de antemano. No le dio mucha importancia después de retratarlo, por temor, conforme dice, a que la fotografía se hubiera dañado. Agrega que el mes siguiente leyó en los periódicos algo relacionado con objetos luminosos que se vieron en Hormigueros. Dice que esto lo puso a pensar en la fotografía que había tomado. Mandó a revelar el negativo y tuvo la suerte de que, después de todo, como él mismo dice, no todo se había perdido.


[1] Rosas J. Lester, The Lester Rosas Story, Flying Saucers International, No. 29, march 1969, pags. 8-15.

[2] Rosas Lester, “Visits from Venus”, Other World Life Review, Parte I, Vol. 1, No. 8, October 1976, pags. 4-5; Parte II, Vol. 1. No. 9, December 1976, pags 3-4.

[3] Bord Janet and Bord Colin, “Life Beyond Planet Earth? Man’s Contacts with Space People”, HarperCollins Publishers, London, 1992.

[4] Clark Jerome, Extraordinary Encounters. An Encyclopedia of Extraterrestrials and Otherwordly Beings, ABC-CLIO, Santa Barbara, California, 2000.

[5] Reyes-Vargas P. A., Fotógrafo aficionado retrata en Santurce lo que parece ser platillo volador, El Imparcial, San Juan, Puerto Rico, 16 de febrero de 1967.

Un pensamiento en “Lester Rosas: Contacto en Puerto Rico (1)”

  1. Conocí a Lester Rosas a través de un amigo afín, también interesado en ovnis. Estuve en su casa varias veces. Fue allá para 1970 y 71. Era un ser con gran sensibilidad, leía mucho y escuchaba los clásicos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.