Cuando un monstruo puede no ser un monstruo

Cuando un monstruo puede no ser un monstruo

Nick Redfern

26 de julio de 2017

De los muchos misterios extraños y variados de Inglaterra, hay pocos más extraños que el del Big Grey Man of Ben Macdui (BGM), que es una montaña en la sierra de Cairngorms de Escocia. No hay duda de que la principal autoridad en el BGM es el autor Andy Roberts. Ha pasado una enorme cantidad de tiempo tratando de llegar al corazón del misterio de esta supuesta, grande, sombría cosa que algunos han afirmado es un definitivo British Bigfoot. Otros, entretanto, han afirmado que no es nada más extraño que algo parecido a lo que se conoce como Brocken Specter. Se describe como: “…una sombra aparentemente grande magnificada de un observador lanzado contra la niebla o nube bajo el nivel de una cumbre o cresta y rodeado de franjas de color arco iris resultantes de la difracción de la luz”. El extenso documento de Andy sobre esta misma cuestión – “The Big Grey Man of Ben Macdui and Other Mountain Panics” – es lectura esencial. Puedes encontrarlo en el libro de Andy, Strangely Strange but Oddly Normal.

“Al considerar cualquier evidencia física relacionada con la BGM”, dice Andy, “vale la pena señalar que algunos relatos se refieren a fotografías de huellas desconocidas tomadas en el Spey Valley (Escocia). Aunque la ubicación de las fotografías está a unos quince kilómetros de la cumbre de Ben Macdui, se ha afirmado o inferido por algunos escritores que pueden ser del BGM. De hecho, Rennie cita a un ghillie diciendo (al ver las huellas) que eran “pistas Bodach”. Este comentario, hecho por un hombre local puede indicar la supervivencia de una tradición que conecta fenómenos inexplicados al legendario “Bodach” o anciano, de más amplia leyenda escocesa. Como estas huellas han sido ofrecidas como evidencia física para el BGM en la literatura, ellas y sus posibles orígenes necesitan abordarse”.

snow-lane-81156_640La fuente real de las fotografías a las que se refiere Andy se hace referencia en el libro Romantic Strathspey: Its Lands, Clans and Legends, escrito por James Alan Rennie. En sus páginas, Rennie describió cómo el 2 de diciembre de 1952 y alrededor de una milla fuera de la aldea de Cromdale, se encontró con huellas misteriosas que, como recordó y notó en su libro, “estaban corriendo a través de un tramo de páramo cubierto de nieve, cada una imprimía 19 pulgadas de largo por cerca de 14 pulgadas de ancho y debía haber habido de siete pies entre cada “zancada”. No había ninguna diferenciación entre un izquierdo y un pie derecho, y precedieron en una línea aproximadamente única.

Andy Roberts destaca que Rennie comparó las impresiones – quizás bastante sorprendente y muy comprensiblemente – a los polémicas, los llamadas “Devil’s Hoofprints/Footprints” encontradas en Devon, Inglaterra durante el invierno de 1855. Han sido un alimento absoluto sobrenatural y favorito por décadas. Rennie siguió las huellas durante media milla, hasta que “terminaron al pie de un pino, por todo el mundo, como si la extraña criatura que las hacía hubiera saltado al follaje del árbol”. Veinte yardas más adelante, Rennie recogió las pistas de nuevo. Él las siguió a través de un campo y abajo al borde del río, donde terminaron enfrente del cementerio del pueblo. Rennie se apresuró a casa por su cámara y mostró las fotografías resultantes a los locales desconcertados.

sand-1491573_640Andy dice: “Mientras trabajaba en el norte de Canadá en la década de 1920 Rennie se encontró con pistas similares mientras cruzaba un lago congelado”. Entonces, ¿qué, exactamente eran? ¿Qué las había hecho? De vuelta a Rennie: “Allí en el blanco impecable y suave de la nieve, toda una sucesión de pistas en ‘línea-en-popa’ aparecieron milagrosamente ante mis ojos. Ningún signo de vida en ningún lugar, ni siquiera movimiento, aparte de las nubes que se deslizaban por encima y las huellas repentinamente en el ser cuando llegaron inexorablemente hacia mí. Me quedé inmóvil, lleno de pánico. Las pistas estaban siendo hechas a 50 yardas de mí -20-10-entonces, ¡golpe! Me volví a rozar el agua de mis ojos y vi las huellas que seguían cruzando el lago. En ese momento supe que el Wendygo, el muñeco de nieve abominable, Bodach Mor, o lo que sea, fue explicado para siempre en lo que a mí respecta”.

Rennie continuó explicando la causa de esas dos pistas y las que había visto años más tarde en Escocia: “Una cierta corriente de aire caliente, entrando en contacto con la baja temperatura, había establecido una condensación que se proyectó hacia la tierra en forma de gotas de agua. Cuando estas aterrizaron en la nieve dejaron pistas como las de algún animal fabuloso.

Al comentar las palabras y la teoría de Rennie, Andy Roberts sugiere que: “Dado que Rennie vio estas huellas siendo hechas y sentía que el agua caía del aire, es razonable suponer que tanto las huellas canadienses como las huellas vistas cerca de los Cairngorms fueron el resultado de una rara condición meteorológica”.

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