Científicos de Columbia y Yale encontraron la parte espiritual de nuestros cerebros: no se requiere la religión

Científicos de Columbia y Yale encontraron la parte espiritual de nuestros cerebros: no se requiere la religión

Ephrat Livni

30 de mayo de 2018

Los científicos buscan cuantificar todo, incluso lo inefable. Y así, la búsqueda humana de significado tomó un giro físico cuando los investigadores de la Universidad de Columbia y Yale aislaron el lugar en nuestros cerebros que procesa las experiencias espirituales.

En un nuevo estudio, publicado en Cerebral Cortex (paywall) el 29 de mayo, los neurocientíficos explican cómo generaron experiencias espirituales “personalmente relevantes” en un grupo diverso de sujetos y escanearon sus cerebros mientras sucedían estas experiencias. Los resultados indican que hay un “hogar neurobiológico” para la espiritualidad. Cuando sentimos un sentido de conexión con algo más grande que el yo, ya sea que la trascendencia involucre la comunión con Dios, la naturaleza o la humanidad, una cierta parte del cerebro parece activarse.

El estudio sugiere que existe una base cognitiva universal para la espiritualidad, en oposición a una base cultural para tales estados. Según los investigadores, este nuevo descubrimiento podría ayudar a mejorar el tratamiento de salud mental más adelante.

Estudios previos han examinado la actividad cerebral de monjes budistas o monjas católicas, por ejemplo, personas que ya están espiritualmente inclinadas y familiarizadas con la práctica de cultivar estados trascendentes. Pero esta investigación analizó sujetos de diferentes orígenes con diversos grados de religiosidad y nociones individuales totalmente diferentes de lo que constituye una experiencia espiritual.

“Aunque los estudios han vinculado las medidas específicas del cerebro a los aspectos de la espiritualidad, ninguno ha intentado examinar directamente las experiencias espirituales, particularmente cuando se utiliza una definición más amplia y moderna de la espiritualidad que puede ser independiente de la religiosidad”, explica el estudio. Debido a que hay muchos tipos de momentos trascendentes con distintos grados de significado para diferentes personas, ha sido difícil probar los efectos generales de la espiritualidad, en oposición a la religiosidad. Entonces, para este estudio, los investigadores generaron guiones individuales que ubican a cada sujeto en su propio estado trascendente relevante.

Con cada uno de los 27 sujetos -todos adultos jóvenes sanos- los investigadores crearon un guion personal basado en las experiencias espirituales previas auto reportadas de cada persona. Luego, los científicos escanearon la actividad cerebral al generar tal estado en los sujetos.

Durante sus variados estados trascendentes, todos los sujetos mostraron patrones de actividad similares en la corteza parietal, que procesa la sensación, la orientación espacial y el lenguaje, y se cree que influye en la atención, entre otras funciones. En otras palabras, si lo que hace que una persona se sienta conectada a algo más grande involucra iglesias, árboles o un estadio lleno de fanáticos de los deportes, parece tener el mismo efecto en el cerebro.

El efecto en el cerebro es distinto del efecto de otras formas de relajación, según los investigadores. “Observamos en la condición espiritual, en comparación con la condición de relajación neutra, actividad reducida en el lóbulo parietal inferior izquierdo (IPL), un resultado que sugiere que la IPL puede contribuir de manera importante al procesamiento perceptual y a las representaciones del yo-otro durante las experiencias espirituales”, explica el estudio.

Estos cambios en el cerebro pueden ayudar a explicar por qué, durante las experiencias espirituales, la barrera entre uno mismo y los demás puede reducirse o incluso eliminarse del todo. Aunque necesitamos cierta separación entre nosotros y todos los demás para protegernos y gestionar la realidad, eliminar la barrera de vez en cuando también es valioso.

“Las experiencias espirituales son estados robustos que pueden tener profundos impactos en las vidas de las personas”, explica Marc Potenza, profesor de psiquiatría y neurociencia de Yale, en una declaración sobre el trabajo. “Comprender las bases neuronales de las experiencias espirituales puede ayudarnos a comprender mejor sus roles en la resiliencia y la recuperación de la salud mental y los trastornos adictivos”.

Las experiencias espirituales implican “cambios pronunciados en la percepción (que) amortiguan los efectos del estrés”, dice el estudio. Los hallazgos sugieren que todas las experiencias pueden ser accedidas por todos, y que la trascendencia no depende de la religiosidad. Eso hace que sea más fácil para los científicos estudiar las experiencias espirituales y descubrir cómo usar dichos estados para mejorar la salud mental. Luego, los investigadores esperan probar un grupo más grande de sujetos de todas las edades.

Más allá de la salud mental, los científicos estudian la espiritualidad porque la búsqueda humana de significado es intemporal y universal. Al cultivar experiencias espirituales además de fortalecer nuestras capacidades intelectuales, las personas pueden llevar vidas emocionalmente más ricas y desarrollar mentes más abiertas, dicen los científicos.

Como Tony Jack, director del Brain, Mind and Consciousness lab de la Universidad Case Western Reserve -que no participó en este estudio- explica a WKSU, el pensamiento analítico y el pensamiento empático espiritual dependen de diferentes vías y procesos neuronales. No ocurren simultáneamente en el cerebro, pero ambos modos son necesarios, como respirar y exhalar. “No puedes hacer ambas cosas al mismo tiempo, pero necesitas ambas para mantenerte sano y bien”, dice.

https://qz.com/1292368/columbia-and-yale-scientists-just-found-the-spiritual-part-of-our-brains/

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