Nuevo Fenómeno Natural Hace que las Luces Bailen en el Cielo

Nuevo Fenómeno Natural Hace que las Luces Bailen en el Cielo

26 de junio de 2011

Kentaro Mori

Himmelserscheinung_ber_Nrnberg_vom_14._April_1561fUn ingeniero de la Universidad de Washington pudo haber descubierto un fascinante fenómeno natural a través de videos en Internet.

“Hace algunos años en presentaciones en museos yo estaba explicando la óptica de los arcoíris y explicando la dinámica de las tormentas”, cuenta William Beaty. “Entonces me tropecé con una extraña idea: ¿no deberían los fuertes campos electrostáticos de las tempestades tener un efecto visible en el arcoíris? Los campos eléctricos debían distorsionar levemente las gotas de agua, haciendo que la distribución de luz de un arcoíris cambie un poco”, especuló.

¿Cómo se vería ese fenómeno? “A veces deberíamos notar un arcoíris que tiembla durante un relámpago, y luego regresa lentamente a su patrón inicial mientras los campos eléctricos se acumulaban antes de otro rayo”.

A pesar de la posibilidad estimulante, Beaty no encontró evidencias del fenómeno de arcoíris bailando en medio de tormentas – al menos todavía. Pero los usuarios del sitio Youtube, “LordHermie” y “JimBob” le llamaron la atención sobre algo no muy diferente: vídeos captados en diferentes partes del globo, desde Estados Unidos a Malasia, registrando antorchas de luz en rápido movimiento sobre nubes de tormentas.

¿Parhelios danzantes?

Los vídeos de arriba, captados por diferentes testigos por el mundo, asistidos y compartidos con perplejidad, demuestran algo muy similar al sugerido por Beaty. “En vez de la distorsión de gotas de agua”, señala Beaty, “estos deben ser patrones luminosos de parhelios causados por cristales de hielo alineados”.

fig20[Atmospheric Optics]

Los Parhelios son relativamente comunes: básicamente, basta que haya cristales de hielo en la atmósfera para que el fenómeno ocurra. Para que sea más fácilmente percibido, sin embargo, las condiciones propicias son que la fuente de luz, como el Sol, esté cerca del horizonte y el cielo limpio.

Cuando los cristales están desalineados, se forma un halo, un círculo de luz alrededor del Sol. Cuando están alineados, principalmente por fuerzas aerodinámicas, crean los parhelios (o “falsos soles”) propiamente dichos, surgiendo como un par de “soles” a los lados del astro-rey. El fenómeno óptico no ocurre sólo con el Sol, y una Luna llena particularmente brillante, con las condiciones atmosféricas apropiadas, también puede ser vista con halos o paraselenes a su alrededor.

sunhalo_rosen[Peter Rosén, APOD]

Si basta con la existencia de cristales de hielo, sabemos que pueden popular la cima de las nubes de tormentas. Y si la “extraña idea” de Beaty es que los cristales podrían alinearse en respuesta a campos eléctricos de tormentas, la alineación fue tanto observada en laboratorio a campos eléctricos relativamente débiles (Foster, Hallet, 2002, 2008), como a través de radares meteorológicos en respuesta a la actividad eléctrica de tormentas (Caylor, Chandrasekar, 1996).

La novedad, y la espectacular novedad, sería que estos fenómenos ya reconocidos y siendo estudiados se combinen para producir espectáculos de luces visibles, algo que aún no parece haber sido estudiado académicamente.

En busca de confirmación

El brillo particular de un halo o de parhelios está literalmente en los ojos del observador: los cristales de hielo no se distribuyen sólo en un anillo o en la región donde se observan los parhelios. Como el final de los arcoíris, usted podría perseguir a los parhelios, pero nunca los alcanzaría. Los cristales se distribuyen por el cielo, y sólo aquellos en los ángulos determinados, determinados por la geometría de los cristales y el ángulo entre la fuente de luz y el observador responde por los brillos particulares.

Lo que vemos en los vídeos, en la opinión de este autor, no es completamente similar a los halos. Realmente parece haber algo dirigiendo la luz solar en antorchas, y es relevante que todos los vídeos muestran las antorchas cercanos de la cima iluminada de las nubes con el sol brillando oblicuamente. Los cristales de hielo que se alinean en respuesta a campos eléctricos en rápido cambio, la sugerencia original de Beaty, parecen parte de la respuesta, pero el fenómeno no parece encuadrarse como una clase de halo o parhelio.

Son necesarias más investigaciones, y explicaciones alternativas a los vídeos pueden incluir desde fraudes digitales, artefactos de las cámaras hasta fenómenos mucho más mundanos, como movimientos de partes de las nubes dirigiendo los rayos de luz entre vanos, o algo tal vez tan inusitado, sugerido por el físico Martin Shough, como ondas de choque de truenos provocando triboluminescencia.

Todas estas explicaciones alternativas tienen sus problemas. Los videos fueron enviados por usuarios diferentes y no se han asociado hasta el momento a una campaña viral. Los fenómenos no son compatibles con las características de artefactos digitales u ópticos propios de las cámaras, y el movimiento rápido de las antorchas de luz no parece compatible con una simple acción mecánica directa.

Una de las más fuertes evidencias de que el fenómeno se relaciona con el campo eléctrico es de hecho la forma en que las luces se mueven, primero bruscamente y entonces regresando lentamente a su estado inicial, en un movimiento que traza recuerda el de un diente de sierra. Es exactamente el comportamiento esperado de la acumulación de un campo eléctrico que es entonces descargado a través de un relámpago, para entonces acumularse nuevamente. Que sea producido por la alineación simultánea de un conjunto de cristales de hielo también es más plausible que el movimiento directo de una nube.

Beaty divulgó su idea y los vídeos relacionados en el año 2009, pero resta confirmar, o refutar, si el fenómeno realmente hace el cruce entre cristales de hielo, la luz del sol y el campo eléctrico de tormentas. Todavía quedaría por entenderlo plenamente. Si se confirma, es algo que debe haber sido observado incontables veces a lo largo de la historia en todo el mundo, y como los parhelios tradicionales, puede haber sido registrado asociado a un sin número de supersticiones y mistificaciones, hasta que su mecanismo físico real sea comprendido.

Pero, tan curioso como el hecho de que el fenómeno aún no haya sido explorado académicamente es que tampoco parece haber registro en la literatura forteana o ufológica. ¿O sí? ¿Tenemos relatos de antorchas de luz bailando alrededor de nubes de tempestades?

Sea como sea, no es a toda hora que se descubre un nuevo fenómeno natural, y si hay algo excitante en el estudio de lo inusitado es asistir al descubrimiento de algo verdaderamente nuevo.

[Con agradecimientos a Bill Beaty, Martin Shough y Manuel Borraz]

Referencias

– Beaty, W. J.; “Leaping Sundogs produced by storm electrostatic fields”, Nov 2009

– Caylor, I.J.; Chandrasekar, V.; “Time-varying ice crystal orientation in thunderstorms observed with multiparameter radar”, Geoscience and Remote Sensing, IEEE Transactions, Volume 34, Issue 4 , Jul 1996, pp 847-858

– Foster, TC; Hallett, J; “The alignment of ice crystals in changing electric fields”, Atmospheric Research, Volume 62, Issues 1-2, May 2002, pp 149-169

– Foster, TC; Hallett, J; “Enhanced alignment of plate ice crystals in a non-uniform electric field”, Atmospheric Research, Volume 90, Issue 1, October 2008, pp 41-53

https://web.archive.org/web/20160520051923/http://www.ceticismoaberto.com:80/ufologia/6222/novo-fenocircmeno-natural-faz-luzes-danccedilarem-no-ceacuteu

Las fotografías Rhodes (62)

Las fotografías Rhodes (62)

Las fotos Rhodes en The Coming of the Saucers (1952)

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-2En las páginas de agradecimientos (1 y 2) Kenneth Arnold y Raymond Palmer mencionan a William A. Rhodes:

William A. Rhodes – su cámara no mintió.

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-4En la página 41 se reproduce la portada de The Arizona Republic del 9 de julio de 1947 en donde se puede observar las dos fotografías de Rhodes, así como el propio fotógrafo y su cámara.

En la página 160 hacen un comentario sobre la supuesta autenticidad de las fotografías:

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-3No todas las fotos pueden ser avaladas como auténticas, pero si tal es el caso, lo hemos indicado. Sin embargo, hay muchas que declaramos como positivamente auténticas. Dos, en particular, son las que Brown y Davidson le contaron a Kenneth Arnold en Tacoma, la noche de sus muertes, eran auténticas y que posteriormente le fueron mostradas en Hamilton Field donde sus archivos fueron arrojados para su inspección. Sin embargo, las fotos reproducidas en este libro son los originales obtenidos del Sr. Rhodes en Phoenix, Arizona, días antes de que el equipo del Project Saucer llegara a la escena. Podemos avalarlas por el hecho de que no han sido retocadas.

En la página 164 aparecen las dos fotos con el siguiente pie:

Rhodes-TheComingOfTheSaucers-1La foto superior de la página 164 muestra el platillo histórico que produjo la censura el 10 de julio de 1947, deteniendo su publicación en todos los diarios de la nación justo cuando el público estaba demandando pruebas de los platillos voladores. Fue tomada por William A. Rhodes, del 4333 N. 14th St. Phoenix, Arizona. Estaba en su camino a su taller en el patio trasero cuando escuchó un “whoosh” y tomando su cámara, tomó una fotografía del objeto a 1,000 pies. Uso una cámara de caja.

El segundo pie de foto dice:

La foto de debajo de la página 164, la segunda película expuesta por Rhodes, cuando el disco hizo una vuelta cerrada y regresó sobre su casa. Continuó en un movimiento en el sentido de las manecillas del reloj sobre su casa, luego desapareció hacia el Oeste. Cuando desapareció hizo un giro fenomenal en la cima de la empinada cuesta y voló a lo largo de su camino original y tiró hacia arriba al éter a una velocidad increíble, una maniobra que ningún piloto vivo podría haber aguantado. En esta segunda pasada sobre la casa, el objeto no hizo ningún ruido.

Siguiendo los pasos de un cazador de yeti asesinado en el Hindu Kush

Asesinato, sexo y obsesión: siguiendo los pasos de un cazador de yeti asesinado en el Hindu Kush

Jordi Magraner pasó 15 años en Chitral en busca de un yeti en el Himalaya, una aventura que terminó con su asesinato en 2002. Siete años después, la periodista Gabi Martínez siguió sus pasos, y el resultado es un libro fascinante.

30 de abril de 2017

Bron Sibree

8f67409c-2339-11e7-a553-18fc4dcb5811_600x_112902In the Land of Giants: Hunting Monsters in the Hindu Kush by Gabi Martinez, Scribe

“Algunas historias son difíciles de creer, y esta es una de ellas”, escribe la elogiada autora española Gabi Martínez cerca del comienzo de In the Land of Giants, su undécimo libro y una narración inspirada de una historia poco común.

Es una historia que se asemeja a una fábula en sus líneas generales, pero inequívocamente basada en algunas de las realidades más duras de nuestro tiempo.

De hecho, desde el principio, escribe Martínez, había “algo maravilloso” sobre esta historia del famoso zoólogo español Jordi Magraner, quien, una mañana de agosto de 2002, fue encontrado con un corte en la garganta en la región Chitral de Pakistán, donde había vivió por 15 años. Magraner había estado buscando el barmanu mítico, como los lugareños llaman al criptido del Hindu Kush. La mañana después de su muerte, los titulares de los periódicos dijeron lo mismo: “Cazador de Yeti encontrado asesinado”.

Siete años después, nadie había sido condenado por su asesinato, ni nadie lo ha hecho desde entonces, y aún corrían rumores sobre el asesinato del español de 44 años, con algunos periódicos que insinuaban la participación de agentes secretos del gobierno, otros decían que era un crimen de pasión. Incluso los pocos hechos informados de su vida parecían tener dimensiones míticas; venerado por los Kalash, un antiguo pueblo pagano del Hindu Kush que había enterrado su cuerpo con honor, Magraner también había participado en convoyes humanitarios en Afganistán, así como con la Alianza Francesa en Peshawar.

También hubo sugerencias de que había tenido tratos con Ahmad Shah Massoud, el legendario líder de la resistencia antitalibán de la región. Pero para Martínez, desentrañar el misterio y, de hecho, las maravillas de la vida y la muerte del zoólogo sería tan peligroso como irresistible. Significaría seguir los pasos del cazador yeti en los valles del norte de Pakistán, la región que, en 2009, fue la base operativa de al-Qaeda.

8fb53b94-2339-11e7-a553-18fc4dcb5811_980x660_112902Jordi Magraner

Es difícil decir cuál es lo más potente en esta fascinante historia de obsesión, aventura y asesinato, la vívida representación de Martínez de la miríada de personas involucradas o el antiguo encanto del Hindu Kush, que es como un personaje vivo en la narrativa. Sus majestuosas cumbres, que incluyen más de 40 metros superiores a los 6,000 metros, son en su mayoría anónimas excepto la legendaria Tirich Mir, la más alta de “los tejados”, y forman una cadena que incluye “lagos edénicos, glaciares, barrancos y bosques vírgenes donde otro tipo de vida es posible”, escribe Martínez.

“Leyendas sobre las que no se conoce nada se vislumbran al otro lado de esta empalizada geológica que conserva asentamientos que son apenas más que medievales – leyendas que hablan de los descendientes de Alejandro Magno, de animales que se enfrentan a la extinción y criaturas furtivas que se esconden para escapar hombre”.

Ninguno es más esquivo que el peludo monstruo bípedo conocido como barmanu, que atrajo a Magraner a dejar su casa en los suburbios de la ciudad francesa de Fontbarlettes, en Valence, por Chitral en 1987, de 29 años. De hecho, la noción de “monstruo” – sea humano, animal o una mezcla de ambos – es una metáfora que persigue In the Land of Giants, con Martínez cosiendo su narrativa con referencias a homínidos relictos, del Homo monstrosus de Carl Linnaeus y las leyendas de “Bigfoot” y “el hombre salvaje” a las teorías de Bernard Heuvelmans, el explorador científico belga-francés que fundó la criptozoología y coautor del libro de 1974 L’homme de Néanderthal est toujours vivant (“El hombre de Neanderthal todavía está vivo”) – un libro que iba a tener una profunda influencia en el joven Magraner.

Mucho antes de partir hacia Pakistán en busca del barmanu, Magraner había establecido una correspondencia con Heuvelmans, quien había demostrado que muchos animales descubiertos en el siglo XX, como el celacanto o el pecarí paraguayo, se encontraban solo después de conversaciones con gente indígena.

8fe79e86-2339-11e7-a553-18fc4dcb5811_600x_112902El dibujo de un homínido de Jordi Magraner, como se vio en el Hindu Kush, en 1987.

Martínez aporta un celo de detective a su narrativa mientras rastrea a los amigos de la infancia de Magraner, su familia, sus maestros, sus colegas académicos y casi todos los zoólogos que se encontraron en Pakistán y Afganistán, en un esfuerzo por habitar el espíritu del hombre, así como urgar los detalles objetivos de una vida vivida en la búsqueda de un mito. Pasó tres meses ganándose la confianza de la familia de Magraner, quien le dio acceso a las cartas y los diarios del zoólogo, y es asiduo en la investigación de rumores sobre la sexualidad de Magraner.

El sexo y el dinero, junto con las nociones de monstruos e identidad, son temas recurrentes. Mientras se identifica con la lucha constante de Magraner por el apoyo financiero e institucional, Martínez escribe: “La mayoría de lo que me emocionó fue la certeza con la que Magraner había entregado su vida a una causa sin significado aparente, que, contrariamente a todas las predicciones, abriría grietas inimaginables en el establishment científico francés”.

Sea esas divisiones u otras que el cada vez más conflictivo y volátil Magraner abrió con sus amigos en Francia y en el Chitral, o con su amado joven discípulo musulmán Nuristani Shamsur, Martínez no deja piedra sin remover en su búsqueda para iluminar las fallas de la vida de Magraner, así como la fuente de su hambre de una vida fuera de lo convencional.

Nacido en Marruecos de padres españoles, el quinto de seis hermanos, Magraner vivió en Valence con su familia desde la edad de seis años. Había demostrado una afinidad preternatural con la naturaleza desde una edad temprana, desarrollando un particular interés en anfibios y reptiles. Cuando partió para los valles septentrionales de Pakistán ese diciembre de 1987, con el fotógrafo y amigo de la infancia Yannick L’Homme, estaba en busca de una nueva forma de vida, una forma de vivir con la naturaleza, tanto como las nuevas especies de aves, reptiles y anfibios, le dijo al periódico Valence que estaba planeando estudiar.

No enfatizó su objetivo principal, encontrar rastros de algo humanoide, pero no humano, porque aún no estaba convencido de la existencia de homínidos relictos.

90876984-2339-11e7-a553-18fc4dcb5811_972x_112902Dibujo de un barmanu de Jordi Magraner, en 1990.

Magraner recolectó 50 relatos de avistamientos de primera mano, personalmente documentó grandes huellas humanoides y fue conocido por ser el primero en hacerlo en el Hindu Kush. Sin embargo, la atracción magnética de este libro no reside en los avistamientos de barmanu, sino en la forma en que el carácter descomunal y las obsesiones míticas del zoólogo juegan contra las crecientes tensiones políticas y religiosas de la época, y en la forma en que Martínez aclara las complejidades de la dinámica tribal de la región. el impacto continuo de la guerra en el vecino Afganistán sobre la región y la inmensa dificultad de aquellos condenados a vivir en ella.

Como uno de los amigos Kalash de Magraner, un hotelero en el Chitral, le dice a Martínez tarde en la narración: “¿Cómo te sacas de un sentimiento de pobreza cuando sabes que eres pobre y no tienes posibilidad, en absoluto, de cambiar esa situación?”

En última instancia, fue la difícil situación de los Kalash, y su promesa de salvarlos del islamismo extremista, lo que mantuvo a Magraner en Pakistán, a pesar de las amenazas de muerte. Sin embargo, incluso las impactantes revelaciones sobre su asesinato que llegan al final del libro, junto con detalles previamente no revelados sobre el asesinato de su criado de Kalash, Wazir, de 12 años, cuyo cuerpo fue encontrado al día siguiente, no levantan por completo el velo de misterio que rodea su muerte. Tampoco disminuyen la grandeza de los sueños de Magraner ni su valentía en su búsqueda.

Sin embargo, al escribir sobre la vida desmesurada de Jordi Magraner, la única persona a quien se le grabó su nombre en una lápida en el cementerio de Kalash, Martínez también escribe sobre la naturaleza de la narración en sí misma, su poderosa y duradera influencia en nuestras vidas. “¿Hasta dónde llega la imaginación?”, Pregunta cerca del final. “¿Hasta dónde deberíamos confiar?”

https://www.scmp.com/magazines/post-magazine/books/article/2088549/murder-sex-and-obsession-trail-slain-spanish-zoologist

Monstruo misterioso como una extraña canal muere en tierra

Monstruo misterioso como una extraña canal muere en tierra

Y el lector Brian Cassells tomó esta imagen de la criatura desde lo profundo.

AYRSHIRE POST

27 de julio de 2018

0_elr_ayp_230718creatureBLa criatura del mar permanece fotografiada por el lector Brian Cassells (Imagen: Brian Cassells)

Un extraño cadáver de 20 pies fue arrojado a la costa, al sur del Castillo de Greenan, escribe Edwin Lawrence.

Y el lector Brian Cassells tomó esta imagen de la criatura desde lo profundo.

“Nunca había visto algo así antes”, dijo Brian, que estaba caminando con su esposa Julie y sus dos perros pequeños.

“Al principio pensé que debía ser parte de una red de pesca, o algún tipo de cuerda de un bote”.

“Pero luego, mirándolo más de cerca, era más como una versión gigante de esos pequeños huesos que ves cuando abres una lata de salmón”.

El mecánico de aviones Brian, de 55 años, también observó lo que parecían los restos de una gran aleta en el monstruo marino.

El cadáver estaba en el agua cuando lo vio por primera vez. Pero tuvo una mejor visión en una caminata de regreso, dos días después.

“Había comenzado a romperse un poco”, dijo Brian. “Pero tuve la oportunidad de realizar una medición aproximada en tierra firme”.

0_elr_ayp_230718creatureALos restos podrían ser los de un tiburón peregrino.

“Y creo que tenía al menos 20 pies de largo”.

The Post transmitió las fotos de Brian a David Bova, residente de Girvan, un científico retirado de Marine Scotland.

David, de 61 años, dijo: “Las imágenes sugieren los restos de un tiburón peregrine”.

“Los esqueletos de tiburón son cartílago en lugar de hueso, y este parece ser el caso aquí”.

David explicó que los tiburones peregrinos tienden a ser visitantes de temporada en el estuario de Clyde, alimentándose de la floración del plancton.

Los gigantes gentiles pueden crecer hasta más de 30 pies de largo y pesar varias toneladas.

“No he visto uno en lo que va del Verano”, dijo David, quien regularmente se encuentra en las aguas alrededor de Ailsa Craig.

Brian estaba interesado en escuchar la opinión de David, y está de acuerdo con su opinión de que el esqueleto era más parecido al cartílago que al hueso.

“Mantuvimos lejos a Daisy (Bichon Frise) y Millie (Cavachon)”, bromeó.

https://www.dailyrecord.co.uk/news/local-news/monster-mystery-strange-carcass-washes-12990177