Obituario: Óscar González-Quevedo Bruzón

Con casi un mes de atraso me entero de la mala noticia de la muerte del Padre Óscar González-Quevedo Bruzón, sacerdote jesuita y uno de los parapsicólogos más prestigiosos. Fueron justamente sus libros El rostro oculto de la mente (1967), Las fuerzas físicas de la mente (dos tomos 1973), Qué es la parapsicología y Los curanderos (1977), los primeros que leí sobre el tema.

201901091216026487Foto: Geraldo Ataide / Ag. La Tarde / Futura Press

El padre Quevedo nació el 15 de diciembre de 1930 en Madrid, España. Hijo de Ángeles Bruzón y Manuel González-Quevedo, diputado afín al golpe de estado franquista, que fue fusilado en el año 37 por el bando republicano. El padre Quevedo siempre presumía de las últimas palabras que, según él, su padre gritó ante sus ejecutores: “¡Viva Cristo Rey!”

Según su relato, la familia tuvo que exiliarse a Gibraltar, donde le recomendaron por miedo no salir mucho a la calle. Un tío suyo (espiritista) le llevaba libros de espiritismo que él devoraba. Ahí nació su interés por la parapsicología. A los 15 años, ingresó a la Compañía de Jesús. Estudió humanidades, filosofía psicología y teología en la Universidad de Salamanca y la Universidad Pontificia Comillas, pero en sus trabajos de postgrado siempre aparecía su gran afición, la parapsicología, entendida como el estudio de lo misterioso o lo poco común.

Se mudó a Brasil en 1959, a los 29 años, y se naturalizó brasileño en la década de 1960. Escogió la ciudad de São Paulo por cuenta de la Faculdade Anchieta, ligada a una comunidad jesuita. En Brasil actuó como profesor universitario de parapsicología en el Centro Universitario Salesiano de São Paulo (UNISAL) y en el Centro Latinoamericano de Parapsicología (CLAP), del que fue fundador y director (Avenida Leonardo da Vinci nº 2123, en São Paulo). En 2013, se creó el Instituto Padre Quevedo de Parapsicología, que dio continuidad a los trabajos del CLAP, institución que se dedicaba desde 1970 al estudio y diseminación de la parapsicología.

El hombre, de formación religiosa, no era propiamente un escéptico. Era un devoto de la Virgen de Guadalupe. Creía en los milagros reconocidos por la Iglesia. (“Pero no ocurren en la proporción que mucha gente cree”) y en una resurrección católica.

“Cuando morimos, vamos cambiando ese cuerpo corrompible y vamos resucitando en un incorruptible, glorioso”, afirmó en la entrevista a Jô Soares. “Pero ese cuerpo glorioso, espiritualizado, no se puede ver. No hay espíritu de muertos. Hay hombres vivos y muertos”.

Fustigaba a los que creían en reencarnación, espíritus en la tierra, la existencia del demonio y temas relacionados, pero creía en fenómenos paranormales como la telepatía y la telequinesis (mover objetos cercanos con la mente, según él a distancias no mayores de 50 metros). Para él, cualquier forma de telepatía o telequinesis eran una habilidad innata de nuestro inconsciente que estaba poco desarrollada y así debía continuar.

Nunca le tuvo miedo de la muerte. Para él, éste era el “momento más importante y más feliz de la vida. La muerte tiene ese contra-instinto de conservación, pero es el momento más importante y más feliz de nuestra vida. Es la puerta que se abre y que nos lleva a Dios, infinita belleza, infinita bondad, por toda la eternidad”.

En su papel de desmitificar fenómenos parapsicológicos, curanderos y acontecimientos tenidos como inexplicables, se convirtió en una figura extremadamente mediática desde los años 1970. Atacaba a los curanderos (“Ninguno de ellos busca otro curandero cuando está enfermo”), afirmando que practicaban ejercicio ilegal de la medicina y perjudicaban a los enfermos que los buscaban. También volvió su ira contra los espiritistas (“El espiritismo es una tontería total. El espiritismo es una estupidez y solo cree en él quien es idiota”) e incluso contra sus colegas católicos. “Los sacerdotes, en su mayoría, son de una ignorancia tremenda. Que hablen de doctrina sobrenatural, inobservable. Eso es religión, eso es teología. Hablar de hechos es ciencia, es parapsicología”, dijo, en entrevista al “Programa del Jô”, en la TV Globo, en 2012.

El padre Quevedo fue muy conocido en Brasil por sus participaciones en programas televisivos donde debatía con espiritistas y negaba supercherías y supersticiones. Ante las cámaras llamó estafadora a una médium que aseguraba materializar objetos a partir del algodón de un barreño. También habló en hebreo a uno que decía que era la reencarnación de Lucifer para deshacer su mentira. Con sonrisa socarrona se enganchó un imperdible en la garganta mientras un faquir, actuando para otra cámara, invocaba fuerzas esotéricas fingiendo una exagerada concentración para poder hacer algo similar en una señora del público. Ofrecía grandes cantidades de dinero a cualquiera del público que le demostrara fenómenos paranormales.

En la década de 1970, la Rede Globo llevó a Brasil al “psíquico” Uri Geller, que afirmaba poseer poderes paranormales como doblar cucharas, tenedores, cuchillos, llaves y reparar electrodomésticos con la “fuerza de la mente”. Después de un encuentro de cinco horas en el aire con el padre Quevedo, este último demostró que lo que presentó Geller, no pasaba de trucos de ilusionismo y lo llamó charlatán. Los periodistas que observaron el debate escribieron titulares como “El padre Quevedo contra Uri Geller: K.O. en el primer round”.

Según el testimonio del padre Quevedo, nunca desmentido, Uri Geller reconoció su fracaso y convenció a los directores de las televisiones a las que tantos minutos de éxito había dado para no emitir el programa. A cambio, cogió un avión al siguiente día con la promesa de no volver a pisar Brasil.

En diversas apariciones televisivas y en entrevistas, se enfrentó a los más célebres místicos del país, como Zé Arigó, João de Deus, Thomas Green Morton, e INRI Cristo.

Thomas Green Morton fue otro “paranormal” que, al igual que Geller, afirmaba doblar cubiertos, exhalar perfume y hacer que las luces emanaran de su cuerpo. En la década de 1980 el Padre Quevedo demostró que todo no pasaba de un truco.

Por eso, acabó ganando fama y fue a parar en programas de televisión como “Fantástico”, de la TV Globo, donde presentó un segmento llamado “Padre Quevedo, Caçador de Enigmas”, que tenía precisamente el propósito de desmarcar charlatanes y de desentrañar historias hasta entonces inexplicables. La atracción era presentada por Cid Moreira, que anunciaba: “este es un caso para el Padre Quevedo”. La serie fue exhibida entre enero y mayo de 2000. Su segmento fue el sucesor del segmento presentado por el mago Mr. M, que desvelaba trucos de otros magos famosos, el segmento del jesuita revelaba los artificios detrás de fenómenos de difícil explicación.

Con su grito de guerra “isso nom ecziste” (¡eso no existe!) fue el azote de ilusionistas, prestidigitadores, espiritistas y curanderos de Brasil y Latinoamérica. La frase la decía en los momentos más acalorados de sus debates con los espiritistas en televisión.

El objetivo del segmento, y de toda la trayectoria religiosa del Padre Quevedo, era desvelar fenómenos de la naturaleza y desenmascarar charlatanes que se aprovechaban de la fe de las personas, falsos curanderos y médiums, además de explicar fenómenos que eran considerados sobrenaturales. En él, investigó casos relacionados con casas encantadas, grabaciones del “más allá” y supuestas premoniciones que involucraban accidentes, como el caso de la caída del Fokker de la TAM. En uno de los episodios que abordaba la telequinesis, él comprobó que los objetos que eran arrojados contra las paredes o contra personas en una casa supuestamente embrujada no tenían nada sobrenatural. Los eventos eran fabricados por una de las hijas de la pareja que residía allí, según lo registrado por las cámaras de rodaje instaladas en el lugar.

También tuvo presentaciones en programas como “Programa do Ratinho”, “Superpop” y “Domingo Legal”. En 2003 en el “Programa do Ratinho” llegó a debatir y poner en jaque a Inri Cristo, personalidad que dice ser la reencarnación de Jesucristo.

En 2012, en una de sus últimas apariciones públicas, el Padre Quevedo fue invitado del talk-show Agora é Tarde”, presentado por Danilo Gentili, y ofreció un cheque de 200 mil reales a quien consiguiera doblar su dedo con poderes paranormales. El acto de doblar el dedo con la mente era uno de los desafíos que Quevedo solía proponer a quien se decía paranormal: en 2000, en su segmento de Fantástico, se arrodilló frente a un hombre que decía estar poseído por el diablo y le pidió que doblase su dedo.

También fue conocido por su versión de la Navaja de Ockham que formulaba en estos términos: “lo que puede explicarse con menos no puede ni debe explicarse con más”.

En 2012, atendió el pedido de la Compañía de Jesús y, debido a su avanzada edad, se retiró a la casa de reposo de los jesuitas, Casa Irmão Luciano Brandão, en el Bairro Planalto, en Belo Horizonte, Minas Gerais. La casa es un lugar destinado a los jesuitas ancianos y con problemas de salud. Ahí se recluyó y no daba entrevistas, dedicándose a escribir textos religiosos.

El Padre Quevedo murió en la capital minera en la madrugada del 9 de enero de 2019, por complicaciones cardiacas. La muerte fue confirmada por la Faculdade Jesuíta de Filosofia e Teologia (FAJE), lugar donde el padre jesuita español vivía. El velorio se realizó en el auditorio de FAJE, donde también se hizo una misa de cuerpo presente en la Capela Santo Inácio. Las ceremonias se reservaron a familiares, amigos y religiosos. El Padre Quevedo fue enterrado el jueves 10 en el Cementerio Bosque de la Esperanza, en el Barrio Jaqueline, en la capital minera.

20190110095235807263iMisa de cuerpo presente realizada en Bairro Planalto, Região Norte de BH (foto: Jair Amaral/EM/DA Press)

Considerado uno de los mayores especialistas del mundo en el área de parapsicología, el Padre Quevedo dejó como legado el Instituto Padre Quevedo, que hace visitas ambulatorias, tratamientos clínicos y cursillos para que aquellos que sienten que están embrujados o tienen poderes esotéricos se queden tranquilos y dejen de pensar que aquello que es fruto de su mente se debe a una fuerza paranormal.

También quedan atrás 17 libros, tratando temas como demonología, curanderos y espíritus, muchos de los cuales traducidos a otras lenguas. Sus libros fueron considerados una de las mejores obras de parapsicología del mundo por miembros de la Society for Psychical Research de Londres y la International Foundation of Parapsychology de Nueva York. Entre sus obras están:

A Face Oculta da Mente (1965)

O que é parapsicología (1971)

Los curanderos (1977)

Clasificación y vocabulario de los fenómenos parapsicológicos (1978)

O Poder Da Mente Na Cura E Na Doenca (1979)

As Forças Físicas da Mente dos tomos (1981).

Antes que os demônios voltem: explicação dos fenômenos e análise das teorias à luz da psicologia, filosofia, teologia e parapsicología (1989)

Identificação dos mortos? (1992)

Palavra de Iahweh (1993)

Os mortos interferem no mundo?: Os espíritos e os fenômenos parafísicos (1993)

As Provas da ciencia e grandes desafios em dinheiro aos espíritas (1993)

Nossa Senhora de Guadalupe – O olhar de Maria para a América Latina (1996)

Os Milagres e A ciencia (1998)

Antes Que Los Demonios Vuelvan 2da edición (1998)

Revitalizações da História Sagrada (2013)

Corpos Incorruptos ()

Más información en:

http://www.diariodepernambuco.com.br/app/noticia/brasil/2019/01/09/interna_brasil,773232/morre-em-minas-gerais-o-padre-quevedo.shtml

http://www.dios.com.ar/notas1/biografias/protagonistas/GONZALEZ_QUEVEDO/gonzalez_quevedo.htm

https://web.archive.org/web/20080705233510/http:/www.clap.org.br/

https://web.archive.org/web/20130506004409/http://institutodeparapsicologia.com.br/

https://www.giromarilia.com.br/noticia/famosos/morre-padre-quevedo-aos-88-anos-em-minas-gerais/14312

https://www.giromarilia.com.br/noticia/famosos/morre-padre-quevedo-aos-88-anos-em-minas-gerais/14312

2 pensamientos en “Obituario: Óscar González-Quevedo Bruzón”

  1. Ganó la humanidad un gran hombre con un pensamiento claro e innovador. Develó toda clase de errores que cometemos los hombres en nuestra relación con Dios. Las herejías, apostasías a nombre de nuestra imbecilidad humana quedan iluminadas y perdonadas por nuestro Dios de misericordia gracias al trabajo y valentía del padre Quevedo. Tuve la fortuna de asistir al seminario Parapsicología y Religión en la Universidad Javeriana de Bogotá allá por el año 2000.

    Dios de amor cuenta con un apasionado hombre que seguirá intercediendo por todos los hombres que seguimos recorriendo esta vida; nos encontramos con él y demás fieles que nos precedieron en la fe, en la comunión de los santos.

    Padre Quevedo, Descanse en paz…

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