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Un Mito Nada Moderno

Un Mito Nada Moderno

13 de noviembre de 2009

Extracto de A Desconstrução de um Mito, de Carlos Reis y Ubirajara Franco Rodrigues. Reproducción gentilmente autorizada.

En ufología, como en cualquier otra área del conocimiento, una conclusión prematura es ineludible al error, ya que la elaboración de un argumento anémico, impreciso, meramente inductivo se vuelve presa fácil del razonamiento lógico. La neutralidad y la exención, normalmente ausentes en estos casos, propician una línea sinuosa en la defensa de conceptos preestablecidos. Es necesario emplear la técnica socrática para deshacer falsas creencias y eliminar a los agentes maliciosos de pensamiento. Desde un punto de vista más técnico, la falta de rigor en el levantamiento de datos, el análisis e interpretación malhecha de los hechos y el uso incorrecto de metodologías confiables impiden la generación de conocimiento[1].

El mito de los discos voladores se origina de una realidad material desconocida, pero trasciende a medida que incorpora dinamismos psicológicos, fuerzas arquetípicas y patrones culturales, forjando un nuevo significado para la articulación de tales elementos. Este proceso hace que la realidad material que sirve de sustrato al mito pierda toda la importancia, sumergida por la configuración formada. Llegamos incluso a preguntar si ese mito no existiría sin ninguna referencia al plano físico, el cual dudosamente desempeña el papel de mero cimiento para una construcción psicosociológica que le supera en importancia tanto cuantitativa como, sobre todo, cualitativamente.

De acuerdo con eso, y dentro de la perspectiva hermenéutica, la propia ufología puede ser descrita como un proceso de reactualización del pensamiento mítico, pareciendo construir una red holística. Esta, consciente o inconscientemente, integra los antiguos mitos a la cosmovisión técnico-colectiva sobre la que se apoya nuestra cultura, completándola y, de esa forma, transformándola. Por eso, uno de los aspectos más fascinantes de la ufología es el estudio de los “dioses-astronautas”, que busca sus fuentes en el pasado remoto, asimilando mitología e historia. Su objetivo, no declarado ni reconocido, es integrar los discos voladores a las raíces del espíritu humano, renovando el contacto con ellas. Cuando algo viene a la luz – escribe Jacques Lacan algo que nos obliga a admitir como siendo nuevo, cuando otro orden de la estructura emerge, él crea su propia perspectiva en el pasado, y entonces decimos: esto jamás pudo haber estado allí, existe desde toda la eternidad[2].

Es una regla empírica cuyo alcance puede ser demostrado incluso en el ámbito de la ufología. Que el fenómeno ovni es “otro orden de la estructura”, he aquí algo que sólo ahora empezamos a percibir con todas sus implicaciones, y la novedad está en ser algo “viejo”, captado al menos desde el grito de alerta de Kenneth Arnold. Esto jamás pudo no haber estado ahí, dijeron los ufólogos, y se pusieron a rastrear los registros históricos, míticos y legendarios, biblia, escrituras indias, para concluir que somos visitados por extraterrestres “desde toda eternidad”. Es casi seguro que la búsqueda de los dioses-astronautas es, de hecho, una búsqueda de dioses.

Si se consulta cualquier compendio de mitología, difícilmente encontraremos un tema que ya no haya sido reescrito en lenguaje espacial por Däniken, Charroux, Kolosimo y todos aquellos defensores de la teoría de los dioses-astronautas. El éxito de esta empresa ratifica la alteridad del fenómeno como factor estructurante del orden mítico-histórico: los ovnis pueden realmente estar por ahí hace miles de años, pero la novedad es creer piadosamente que se trata de naves espaciales tripuladas por extraterrestres. Esta es una de las más fuertes evidencias de que, con los discos voladores, estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo mito. Un mito moderno.

En el fondo, estamos lidiando con una cuestión muy antigua – la percepción de la realidad conforme a nuestra percepción de la realidad. En los siglos 6 y 7 a. C. ya se discutía la relación hombre-objeto con Sócrates, Tales, y otros grandes pensadores. Protágoras, el padre del relativismo, fue exiliado en 415 a. C. sólo por afirmar que, con relación a los dioses, no puedo estar seguro de que existen o no, ni de cómo son en aspecto; porque son muchas las cosas que bloquean el conocimiento seguro – la oscuridad del conocimiento y la brevedad de la vida humana[3]. Pero ese es sólo el punto de partida. Atravesamos dos milenios y la discusión permanece abierta, para deleite – o desesperación – de los filósofos. Sin embargo, se trata aquí no de discutir o filosofar la realidad del fenómeno ovni que es – perdone la redundancia – indiscutible. El problema son los procedimientos en el abordaje del fenómeno, estos sí, altamente discutibles.

¿El rey está o no desnudo?

En el sentido más estricto, nada puede ser verdaderamente probado por inducción, y la ufología ha sacado sus conclusiones a través de propuestas eminentemente inductivas – aquellas que son probables a la luz de las evidencias. La cuestión es que no existen evidencias y sí indicios, y esa diferencia lingüística hace mucha diferencia. Mientras el fenómeno es circunstancial, inestable, atípico, inaprensible, insinuante y disimulado, su investigación es ilusoria, caótica, inconclusiva y tendenciosa. Esta fractura inviabiliza la consolidación de las relaciones entre uno y otro. Es necesario reaprender las formas de investigación, romper el hilo tenue del discurso vacío y ventilar un ambiente saturado de caprichos quiméricos. En el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia, sin ninguna perspectiva de vuelos más altos o de inmersiones más profundas. Es la parte visible de aquel iceberg.

¿El rey está o no vestido?

La verdadera ufología no es la que desfila ante nuestros ojos

En el abanico de manifestaciones que hacen la ufología se asemejan a un inextricable rompecabezas, están las abducciones, cuya credibilidad es altamente cuestionable en razón de un cuadro conocido como “sintomatología de abducción postraumática”, es decir, secuelas físicas y comportamientos observados en las personas que afirman haber sido secuestradas por alienígenas. Pero estos síntomas y estas marcas también se producen por otras causas, otro punto controvertido en la investigación de esas narrativas. Hay un mecanismo inconsciente en acción que ha sido objeto de estudios no sólo de los psicólogos y psiquiatras – los especialistas más directamente involucrados con esa casuística – como también de los neurólogos, sociólogos y antropólogos, ya que es necesario primero separar aquellos componentes inconscientes para llegar a un diagnóstico más correcto. Es consenso entre estos estudiosos que diversas otras experiencias presentan el mismo cuadro sintomatológico, como las Experiencias de Casi-Muerte (EQM), las llamadas “viajes astrales”, si son realmente posibles, y el uso de alucinógenos, entre otras.

Lo que no se sabía sobre el funcionamiento del cerebro, décadas atrás, comienza ahora a tener mayor y mejor conocimiento. El desarrollo de nuevas drogas para uso medicinal, principalmente con aplicación en neurología, ha proporcionado a los investigadores descubiertos casi revolucionarios que ponen en jaque ciertas creencias en el campo de la parapsicología, como la “proyección astral”, por ejemplo. En 2002, el neurólogo suizo Olaf Blanke descubrió que, excitando ciertas áreas del cerebro a través de la estimulación eléctrica en pacientes listos para ser operados para el tratamiento de epilepsia, provocaba el desencadenamiento de sensaciones como abandono del cuerpo y fluctuaciones por el recinto.

Los médicos del equipo de Olaf, de los Hospitales Universitarios de Ginebra y Lausanne, creen que el giro angular es el lugar donde la información visual se asocia con el sistema de representación del cuerpo a través de datos sensoriales, como el tacto. A lo que todo indica, existen en el cerebro grandes áreas relacionadas con las emociones, que se encuentran fuertemente activas durante las experiencias místicas, los estados meditativos, las experiencias extracorpóreas y las experiencias cercanas a la muerte. De la misma manera, dos investigadores de la Universidad de Pensilvania, Andrew Newberg y Eugene D’Aquili, que escribieron el libro “Why God will not go away” (porque Dios no se va), estudiaron grupos de meditantes budistas y monjas franciscanas en oración, y se comprobó que en estado de oración o meditación profunda ocurre una disminución drástica de la actividad cerebral en el lóbulo parietal superior, justamente la misma área del cerebro responsable por el sentido de orientación en el tiempo y en el espacio, así como la diferenciación entre el individuo y los demás seres y cosas[4].

¿Qué significa esto? ¿A dónde queremos llegar? Significa que el avance de la ciencia, en particular de la neurobiología, está abriendo nuevos caminos acerca de la investigación cerebral, caminos nunca antes trillados pero intuidos y exhaustivamente buscados. Con eso, queremos decir que toda manifestación de carácter paranormal, mediúmnico, místico, esotérico, ocultista, que tenga sus raíces en la mente humana, debe ser reexaminada profundamente, sin ningún prejuicio. ¿Sería lícito suponer – por más absurdo que pueda parecer – que existen áreas en el cerebro cuyos circuitos están especializados en fe o apego religioso? Es precisamente ahí donde se inicia la penumbra de nuestro conocimiento. Tal vez por lo que los neurocientíficos se han negado sistemáticamente a dedicar tiempo e investigación al tema. Este es el pensamiento del Dr. Edson Amáncio, neurocirujano del Hospital Albert Einstein, de São Paulo. Él mismo plantea otra duda: ¿Puede una avería, un cortocircuito en las redes neuronales que parecen gobernar la fe, desencadenar una creencia que no existía o estaba dormida?[5] Si las preguntas sólo están empezando, no se puede pretender respuestas definitivas de quien sea. En cualquier caso, recomendamos que guarde bien esta información, porque será bastante útil cuando lleguemos al capítulo “El árbol de los frutos dorados”.

http://www.ceticismoaberto.com/ufologia/2739/um-mito-nada-moderno


[1] Oliva, A.; op. cit.

[2] O Seminário, livro 2: O Eu na Teoria de Freud e na Prática Psicanalítica. Jorge Zahar Editor, RJ, 1985.

[3] Fearn, N.; Aprendendo a Filosofar em 25 lições, Jorge Zahar Editor, RJ, 2004.

[4] In O cérebro e as viagens astrais, Dr. Luiz Otávio Zahar, www.ippb.org.br

[5] Scientific American Brasil, Religião e Epilepsia, abril de 2006

¿Ángel surge en fotografía en una Iglesia de Maringá?

¿Ángel surge en fotografía en una Iglesia de Maringá?

15 de enero de 2012

Kentaro Mori

“El fenómeno ocurrió el 7 de noviembre de 2011. La foto fue tomada por un celular de una de las fieles de la iglesia Batista Renovada – Misión de la Fe – en la avenida Mauá, en Maringá, Paraná. La entrevista fue concedida al programa de Oseas Miranda de la TV Maringá, Red Bandeirantes”.

anjofotomaringaCaptada dentro de una iglesia por una fiel, no es sorprendente que la figura luminosa haya sido interpretada como una “criatura celestial”. Sin embargo, una explicación muy simple a la imagen: la “criatura celestial” es sólo una persona iluminada por una fuente de luz cercana al techo, saturando el sensor de la cámara de baja calidad del celular.

anjoluz321En la imagen filtrada arriba, vemos como la luz de mayor intensidad que baña la persona se extiende hasta el fondo, desde la dirección superior izquierda hasta la inferior derecha. Probablemente sería la luz de una ventana o claraboya cerca del techo.

Tenemos aquí en CeticismoAberto otro ejemplo del efecto, capturado incluso por una cámara convencional en la ciudad de Socorro, en un almuerzo con profesores.

Fotografia-Transcendental-¿Sería otro ángel? ¿En una reunión de profesores? Dado el contexto, el efecto no fue confundido con un ángel, sino con una aparición o un fantasma. Pero era sólo otro objeto, otra persona, iluminada intensamente y saturando la cámara. Lo mismo ocurre, de forma aún más clara, en el “Misterio de los seres de luz en Ongamira”, una fotografía capturada por Mónica Coll en Argentina en 2007:

seresdeluzzv71_thumbA pesar de haber sido promovida por ufólogos y afines, y de esta forma interpretada como “seres dimensionales”, la imagen deja mucho más claro el haz de luz que baña a las dos personas. No hay misterio, sólo una cámara ajustada para poca luz siendo saturada por el brillo intenso de una parte de la escena.

En ninguno de los tres casos abordados aquí, donde los “seres luminosos” fueron interpretados como ángeles, fantasmas o criaturas dimensionales, el flash fue disparado. En todas las escenas tienen poca luz, aparte de una pequeña área bañada por una luz más intensa, generalmente del sol. Con el uso del flash de la cámara, se pueden obtener los efectos más curiosos.

Con la luz correcta, cualquiera puede ser un ángel – o un fantasma, o una criatura dimensional. Y si la supuesta “criatura celestial” promovida por el pastor tiene explicación prosaica tan elemental, podemos en la misma medida dudar de sus extraordinarias alegaciones sobre milagros, como personas cancerosas que habrían sido sanadas al simplemente pisar su iglesia. Él afirma que la fiel autora de la fotografía no tendría ningún interés en promoverse, lo que bien debe ser cierto dado que desconocemos su nombre. Pero el nombre del propio pastor, así como el de la Iglesia, son promovidos con bastante destaque. [Con agradecimientos a Daniel Sottomaior por la sugerencia]

https://web.archive.org/web/20161009160600/http://www.ceticismoaberto.com:80/ceticismo/7670/anjo-surge-em-fotografia-em-uma-igreja-de-maring

Colaboradores 2018

Colaboradores

Marcianitos verdes ha tenido de la suerte de contar con colaboradores, nacionales e internacionales, de gran prestigio dentro de los círculos del escepticismo latinoamericano. El año pasado publicamos varios artículos del mexicano Mario Méndez Acosta, el que fuera director de la SOMIE; del brasileño Kentaro Mori, editor del blog Ceticismo aperto; y del periodista chileno y editor de la inmejorable La Nave de los locos, Diego Zuñiga Contreras.

Gravedad-repulsiva

La-megaestructura-estelar

Malos-pensamientos-y-cáncer

Pandemias,-¿provocadas?

Tránsito-interestelar

seria_anjo¿Sería-un-ángel?

¿Un-viajero-del-tiempo-captado-en-foto-de-museo?

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Erich-von-Däniken:-mentiras,-fraudes-y-plátanos

Positivamente engañados: los mitos y errores del movimiento del Pensamiento Positivo

El más antiguo debate del escepticismo: una prehistoria de no ser un cretino (1838-2010)

swrt2zps¿Cámaras-captan-ángel-en-Yakarta,-Indonesia

Visitantes-de-otros-mundos

El-Papa-Asno-y-los-ovnis-de-Nuremberg

Arena colorida vibrante, tazones budistas cantantes y megalitos en levitación

La foto de la “Batalla de Los Ángeles” fue retocada

¿Foto capta el arrebatamiento?

Extraterrestre “palito” en Argentina fue creado en computadora

“¡Pero-conmigo-funciona!”

oltaning¿Nube-triangular-cae-sobre-Tokio?

La-historia-oculta-del-ufólogo-chileno-que-mató-en-dictadura

 

Anamorfosis, Constelaciones y Extraterrestres

Anamorfosis, Constelaciones y Extraterrestres

13 de enero de 2012

Kentaro Mori

fedcomiteanamorphosis.pngEl trabajo sensacional de fdecomite: a partir de una serie de líneas redondas, se crea un reflejo compuesto de líneas en la esfera metálica, en un ejemplo de anamorfosis. Sólo a través del reflejo en la esfera se puede ver la imagen deliberadamente construida y de cierta forma oculta en las líneas originales.

Uno de los primeros ejemplos de arte anamórfico fue creado por nada menos que Leonardo Da Vinci:

Pero en cierto modo el efecto de perspectiva detrás de la anamorfosis está en algunas de las figuras más antiguas conocidas por la humanidad, las propias constelaciones.

Starlightd1Las figuras que trazamos entre las estrellas distantes sólo son constelaciones vistas desde la Tierra – y en períodos temporales específicos, dependiendo de la velocidad con que las estrellas se mueven. La figura de una constelación puede estar compuesta por puntos de luz distantes tridimensionalmente muchos años luz, y el divertido juego arriba demuestra el efecto Aprendendo com a Constelação de Homer Simpson.

Pero, ¿dónde entran los extraterrestres? Tal vez usted no sepa, pero esos extraterrestres cabezas, de piel gris y grandes ojos negros, son originarios de Zeta Reticuli, un sistema estelar binario a sólo 39 años luz de la Tierra.

¿Cómo sabemos esto? En uno de los más conocidos casos de supuesto secuestro por alienígenas, en 1961 Betty Hill dice haber visto un mapa estelar exhibido por los alienígenas en una pantalla holográfica, indicando las principales estrellas y las rutas de viaje usadas por los cabezudos. Bajo hipnosis, Hill reprodujo los puntos y líneas.

Años después, una profesora llamada Marjorie Fish leyó el relato de Hill en un libro popular y quedó fascinada con el mapa estelar. A pesar de no ser una astrónoma, la profesora se sumergió en la literatura y en la información astronómica disponible en la época, y montó un modelo de las estrellas cercanas capaces de albergar vida, usando líneas y pequeñas bolas. A partir de él, y a lo largo de los años, Fish intentó descubrir cuáles serían las estrellas que Betty Hill habría visto en su mapa estelar.

BettyHill_StarMapY fue Fish quien identificó que la “combinación exacta” que apuntaba a las estrellas principales en el mapa alienígena como el sistema de Zeta Reticuli. Las estrellas entrarían entonces a la cultura popular – hasta Fox Mulder mencionó el hecho establecido sobre el origen de los aliens cabezudos.

Es una historia fascinante: los alienígenas exhiben un mapa estelar, y a partir de él una profesora logra, después de mucho esfuerzo, identificar el origen de nuestros visitantes en el Universo. Ufólogos como Stanton Friedman utilizan este elemento como una pieza central para validar el caso de abducción de los Hill. Desafortunadamente, se cometieron algunos errores.

Aunque supongamos que Betty Hill realmente fue secuestrada por alienígenas y realmente vio un mapa estelar tridimensional, ¿podemos confiar en que el esbozo que garabateó posteriormente reproducía de forma precisa lo que (tal vez) hubiera visto?

hill5La respuesta es que nunca ningún investigador ovni realizó esta prueba con Betty Hill, que ya falleció. Cualquier persona puede apreciar intuitivamente que sería difícil a cualquier persona, bajo hipnosis o no, reproducir con exactitud un patrón con más de una decena de puntos y líneas de variados tamaños.

Pero, aunque supongamos que Betty Hill realmente fue secuestrada por alienígenas, realmente vio un mapa estelar tridimensional y realmente logró reproducirlo con precisión en su bosquejo, ¿podemos confiar en que el trabajo de Marjorie Fish identifica sin ambigüedad el sistema de Zeta Reticuli como el único sistema estelar que se ajusta al mapa?

La respuesta es negativa. En cuanto a la época en que fue divulgado, Carl Sagan y Steven Soter – que colaboraron más tarde en la serie Cosmos, donde también comentaron el caso – mostraron que el patrón de puntos en el mapa de Hill, con el margen de error que Fish se permitió, se podría ajustar a otros sistemas estelares y que la similitud visual se debía primariamente a las líneas diseñadas ente las estrellas. Y las líneas eran en gran parte arbitrarias, como la anamorfosis de las constelaciones demuestra.

Desde entonces, fallas aún más fundamentales se han encontrado con la idea de Zeta Reticuli: el propio catálogo de Gliese de estrellas próximas utilizado como base por Fish se ha superado. El astrónomo Brett Holman demostró que, aplicando los criterios de Fish, excluyendo sistemas estelares incapaces de soportar vida, seis de las quince estrellas que ella eligió deben ser eliminadas, destruyendo la “combinación exacta” encontrada. Más de un tercio de los puntos no encuentra combinación, y la crítica original de Sagan y Soter sobre la arbitrariedad de trazar líneas entre puntos aleatorios contra un vasto catálogo estelar se vuelve aún más fuerte. El artículo de Holman tiene el título de “Adiós, Zeta Reticuli”.

Como comenta Robert Schaeffer, ufólogos como Friedman poco se sacuden con esa información. A pesar de conceder que el catálogo estelar Hipparcos es ciertamente más exacto que el utilizado por Fish, Friedman no acepta la conclusión inevitable que deriva de ahí que la identificación de Fish debe ser incorrecta. Para Friedman, Zeta Reticuli sigue siendo la “base” aunque esta base sólo ha sido señalada a través de datos que él reconoce no ser correctos.

Tal vez la pareja Hill haya sido secuestrada por alienígenas, aunque hay una serie de evidencias de que su relato -que es todo lo que existe para apoyar esa alegación- contiene elementos de fantasía. Tal vez seamos visitados por alienígenas. Pero es muy poco probable que, como decía Mulder, ellos sean de Zeta Reticuli y aprecien comer nuestros hígados con cebollas.

Los incontables abducidos, canalizadores y ufólogos con supuestas fuentes secretas o extraterrestres pasaron a mencionar a Zeta Reticuli tras el trabajo de Marjorie Fish, sin saber que al hacerlo sólo demostraban cómo sus fuentes son en verdad errores y engaños muy terrestres y humanos.

[Ver también: El mapa estelar de Marjorie Fish]

https://web.archive.org/web/20161113014557/http://www.ceticismoaberto.com:80/ufologia/7688/anamorfose-constelaes-e-extraterrestres

“¡Pero conmigo funciona!”

“¡Pero conmigo funciona!”

Texto de J. M. Hernández, publicado en La Ciencia y sus Demonios. Traducción gentilmente autorizada, colaboración de Jorge Jarufe

Roberto es una persona normal, le gusta practicar deporte y viajar. Compartir mucho tiempo e innumerables aventuras con Pablo, su amigo de infancia. Además de los muchos años de amistad, también están unidos por pasatiempos y gustos muy parecidos.

Sin embargo, existe una gran diferencia entre ambos: Roberto tiene muy mala suerte. Sin ir muy lejos, otro día ellos compraron unas baratijas para mejorar el equilibrio en la práctica de uno de los deportes que les apasionan: el surf. Una pequeña pulsera que según el fabricante les permitiría mejorar su estilo. De hecho, Pablo notó una considerable diferencia desde el primer día, que fue apreciable a los ojos de todo el mundo. Roberto continuó con su surf de siempre, perdiendo los 85 Reales invertidos.

No es la primera vez que sucede algo así. Hace un par de años, Pablo encontró una solución a otro problema que los dos tienen: pasar mal en barco. Siendo grandes apasionados por los deportes náuticos, las náuseas eran un inconveniente para los dos hace años. Pablo supo de un secreto para evitar la molestia: cubrir el ombligo con un pedazo de esparadrapo. El truco no tiene ninguna justificación, pero desde entonces, Pablo no pasa mal, mientras que Roberto sigue vaciando el estómago por el borde en la primera ola que sacude la embarcación.

Lo mismo sucedió con ese carísimo tratamiento floral cuando estuvieron en Tailandia, con aquel remedio homeopático para evitar el jet-lag y hasta con el ionizador que ambos comprar para mejorar el sueño. Pablo siempre amortiza al investido; Roberto no hace más que jugar dinero.

Lógicamente, el pobre de Roberto comienza a enfadarse. Nunca creyó en mala suerte, pero está cada vez más convencido de que a pesar de su escepticismo, algo debe existir y lo alcanzó en lleno.

Sugerencia y sugestionabilidad

El caso de Roberto y Pablo, sin embargo, no es nada excepcional. Roberto es una persona a quien la psicología calificaba como poco sugestionable, mientras que Pablo presenta una alta sugestionabilidad. Todos somos sugestionables, en mayor o menor medida, y muchos de nosotros lo hemos comprobado en múltiples ocasiones: ¿quién nunca se sintió mal después de leer una relación de síntomas de determinada enfermedad? ¿Quién no tuvo nunca un amuleto que llevaba a pruebas o en viajes y que le hacía sentirse más seguro?

Los efectos de la sugestión se conocen desde hace siglos, habiéndose constatado en innumerables momentos y siendo tenidos en cuenta desde mucho por la práctica médica. Está comprobado que cuando se le dice a una persona que le va a dar un remedio para su enfermedad, en un porcentaje significativo de los casos la persona mejora, aunque sólo se le da agua con azúcar sin poder de curación alguno. En la mayoría de los casos, la mayoría de las personas que sufren de este tipo de cáncer de próstata, no se sienten atrapadas, cualquier medicamento.

Pero la sugerencia o efecto placebo no se limita a las enfermedades. También se presenta una alta sugestionabilidad ante acontecimientos de la vida cotidiana, influenciando aspectos tan variados como nuestra autoestima, relaciones sociales, percepción, imaginación o estados emocionales (González y Miguel, 1999).

¿Qué nos provoca la sugerencia? La respuesta a esta pregunta no es simple: desde estímulos externos (algo muy utilizado en la publicidad subliminal o en las técnicas de sectas), hasta lo que en psicología se conoce como “auto-sugestión”, producida por estados o procesos propios. Esto hace que ante una determinada prueba, estemos sujetos tanto a la influencia del entorno (experimentador, decoración, sonidos) como a nuestro propio estado de ánimo y convicciones. Esto es bien sabido por muchas terapias alternativas y otras disciplinas pseudo-científicas, que comienzan asegurando que “es necesario creer” para que el tratamiento funcione.

Ensayos clínicos y protocolos experimentales: cómo evitar el efecto placebo y otras desviaciones

Además de lo que se ha comentado, un aspecto importante es la existencia de posibles causas ajenas al proceso que estamos investigando y que lo influencian, lo que puede llevarnos a conclusiones erróneas. Por ejemplo, una persona puede morir de infarto después de usar un medicamento determinado; pero las causas del infarto pueden no estar relacionadas con el remedio y ambos acontecimientos pueden haber coincidido por casualidad.

Debido a este tipo de situaciones, cuando probamos algún producto en una población de estudio, solemos dividirla en dos grupos: un primer grupo recibe el tratamiento, mientras que un segundo grupo -llamado grupo de control- no recibe nada. Los resultados se registran en ambos grupos y se comparan entre sí para comprobar si un posible efecto puede ser aleatorio o debido a otras causas externas.

Ahora, como comentábamos antes, el efecto de la sugerencia propia o provocada se debe tener en cuenta a la hora de realizar un procedimiento experimental, ya sea la prueba de un medicamento o cualquier otro fenómeno y la utilización de un grupo de control. Esto debido al ya mencionado efecto placebo, que provoca mejores resultados si el sujeto sabe en qué consiste la prueba que se va a realizar en él.

Por otro lado, el propio investigador puede mostrar un desvío inconsciente, que lo inclina a ver los resultados más favorables a su idea preconcebida y tender a despreciar el minimizar las contradicciones. Se ha demostrado en numerosas ocasiones que, sin intención de manipular los datos, tendemos a “adaptarlos” a nuestras ideas preconcebidas.

Desviación de muestra en una investigación sobre el tamaño de los peces

Por eso, los protocolos más rigurosos para diseñar pruebas experimentales incluyen lo que se denomina “método doble ciego”. En ellos, se administra el trato real al grupo experimental, mientras que se administra algo similar e indistinguible al grupo de control, pero que no produce ningún efecto. De esta manera, un individuo no sabe si está siendo tratado con el principio activo o simplemente con un placebo. El experimentador tampoco sabe si está administrando o registrando resultados de un sujeto tratado con el producto real o con un placebo, de esta forma se elimina también la influencia o desvío del investigador.

La estadística como instrumento de evaluación de resultados

Supongamos que después de administrar un determinado tratamiento en 100 personas, medimos resultados positivos en tres de ellas, mientras que, en el grupo de control, al que se administró un placebo, tenemos un caso de mejora entre 100. ¿Esto significa que el tratamiento es efectivo o tanto tres positivos del primer grupo como los del de control son mero azar? ¿Y si los resultados son 30 éxitos en el primer grupo y 10 en el segundo?

Es muy difícil, por no decir temerario, aventurarnos a establecer una conclusión sobre la efectividad de un mecanismo cuando las tasas de éxito no son claramente mayoritarias. Afortunadamente, se han desarrollado métodos para poder analizar si los números son significativos o si no pueden diferenciarse del mero azar.

Por eso, cualquier estudio que consista en medir los efectos de determinado fenómeno sobre una población experimental debe incorporar los análisis estadísticos necesarios que nos lleven a concluir si podemos considerar un acontecimiento por encima de lo que cabría esperar del azar.

Un problema más: la correlación

Como si todo lo mencionado hasta ahora ya no fuera una dificultad suficiente, existe un fenómeno denominado correlación de variables que puede mimetizar los resultados de un experimento.

Utilizando la reducción al absurdo como ejemplo ilustrativo, supongamos que deseamos saber si los analfabetos comprenden la Teoría de la Relatividad con mayor dificultad que las personas con estudios de primer grado. Para ello, establecemos dos grupos: uno de analfabetos y otro que concluyó la enseñanza básica. A ambos entregamos un libro de divulgación sobre la Relatividad y damos una semana de tiempo para que lo lean. Después, entrevistamos personalmente a todos los sujetos de ambos grupos preguntando cinco conceptos básicos de física relativista. Los resultados obtenidos indican que la tasa de aciertos en analfabetos es inferior al 5% mientras que en el otro grupo se aproxima al 50%.

¿Concluiríamos, a pesar de que estadísticamente fuera significativa la diferencia, que las personas que no saben leer tienen mucha más dificultad para comprender los conceptos básicos de Relatividad? Obviamente, esto sería una conclusión equivocada, dado que ninguno de ellos en el grupo de analfabetos puede leer el libro. Lo que en realidad comprobamos es obvio: los analfabetos no saben leer y los que finalizaron la enseñanza básica sí.

Obviamente, sin tanta exageración como en el ejemplo, este fenómeno ocurre muchas veces en la naturaleza: proyectamos un experimento que en realidad está midiendo una variable diferente, aunque relacionada a la que queremos estudiar.

Correlación entre peso corporal y frecuencia cardiaca máxima, mínima y media de la población estudiada (López-Fontana et al., 2005).

Podríamos apuntar muchos casos similares, pero mencionaremos algunos de los más conocidos:

Existe una elevada correlación positiva y significativa entre las ventas anuales de chicle y la incidencia de crímenes en los Estados Unidos de América. (Obviamente, no es correcto concluir que prohibiendo la venta de chicle se podría reducir el crimen, pues ambas variables dependen de una tercera: el tamaño de la población analizada).

Estadísticamente, las personas diestras viven más años que las zurdas. (No corra para aprender a usar la mano derecha, la explicación es que las estadísticas también prueban que la mayor parte de los zurdos son jóvenes, porque antiguamente en las escuelas obligaban a los zurdos a aprender a usar la mano derecha).

Se ha documentado una correlación positiva y significativa entre el índice de divorcios de un país y sus importaciones de plátanos (aquí preferimos no hacer observaciones).

Podemos ver que todavía que una prueba nos demuestre que dos variables están relacionadas, no tiene sentido concluir que también tenga que existir una relación causa-efecto entre ambas.

El caso contrario: cómo aprovechar la sugerencia, las desviaciones y las correlaciones

Dice un dicho popular español: “Hecha la ley, hecha la trampa”. Porque las limitaciones de la experimentación son ampliamente utilizadas por los tramposos, pseudocientíficos y charlatanes de todas las categorías.

Terminemos con un último ejemplo: supongamos que queremos estudiar la influencia de una pulsera holográfica en el equilibrio del cuerpo humano. ¿Bastaría probar en un grupo con 10 amigos, de los cuales 5 perciben efectos y otros 5, no? ¿O incluso en la que los diez resultan positivamente beneficiados? No podemos estar seguros de que los resultados se deban al entrenamiento, sugerencia o a cualquier otra causa desconocida.

La prueba óptima sería convocar a un grupo con 300 amigos. Sin que nadie sepa, a 150 de ellos se coloca el holograma en uno de los bolsillos, ya los demás una simple chapa del mismo material sin grabaciones. Se hace la prueba aduciendo tratarse de una nueva y divertida broma, sin que quien anota los resultados sepa quién lleva el holograma y quien tiene la placa vacía. A continuación, se analizan si las diferencias entre ambos grupos -en el caso de existir- son estadísticamente significativas o no.

¿Parece demasiado complicado? ¿Sinceramente, pensemos si no es más complicado gastar dinero o jugar con nuestra propia salud con base en cuatro testigos y algunos “protocolos” que son completamente inadecuados?

http://www.ceticismoaberto.com/cetici…/…/mas-comigo-funciona