Archivo '. Los Identificados (Roberto Banchs)'

Dic
15

ITUZAINGÓ (Cts): DIÁLOGO CON EXTRATERRESTRES

Roberto Banchs

El domingo 25 de agosto de 1985, el diario El Litoral, de Corrientes, publica un extenso artículo de su corresponsal (“De nuestra agencia”) en Ituzaingó, en el cual refiere que los protagonistas de un contacto personal con seres extraterrestres lle­garon hasta su casa en la madrugada del día anterior, “fuertemente impresionados y con deseos de ocultar su identidad a la opinión pública” a fin de narrar su experien­cia.

Según el relato de la periodista, cuyo nombre es Norma Mazza, llegado a su vivien­da un matrimonio que viajaba desde Posadas en un automóvil por la ruta 12 hacia la ciudad de Corrientes, de donde son oriundos, resistió en primera instancia abrirle la puerta a hora tan intempestiva, hasta que finalmente fue persuadida al facilitarle sus documentos y cuando el hombre le manifestó que “su esposa necesitaba atención y querían poner en conocimiento de El Litoral lo ocurrido”.

Franqueado el acceso, la corresponsal Norma Mazza advierte que “la señora estaba en lamentables condiciones, con una fuerte crisis nerviosa”. Una vez repuesta, pudo participar del diálogo mantenido con el esposo. Fue así que -según la periodista-, el matrimonio señaló que venían a una velocidad crucero de 100 km por hora, cuando al pasar el acceso a Ituzaingó, a la distancia y sobre su mano, advirtió luces de dis­tintos colores en tonos transparentes, rosado y levemente amarillo, por lo que amino­ró su marcha pensando que podría tratarse de un camión. Cuando se acercaba una luz tomó mayor intensidad, razón por la cual el marido decidió detenerse, a pesar de la inquietud de su esposa pidiéndole que siguiera. Pero parece que no se halló en condiciones de hacerlo, pues no veía el camino ni la banquina, quedando el vehículo en penum­bra. Fue entonces cuando un hombre se acercó a ellos diciéndoles: “¡No se asusten!, ¡No tengan miedo! ¡No somos de la Tierra…!”. Se trataba, evidentemente, de un gesto tranquilizador.

Atónito el matrimonio contempló a un hombre de perfectas facciones humanas, que manejaba un fluido castellano, más propio del argentino que de otro ciudadano latino­americano o español. Como la esposa lloraba y se acurrucó junto a su marido, el ex­traño ser señalándola le dijo: “No tenga miedo, mujer, no hacemos nada malo, queremos conocerlos”. Hasta aquí era claro que advirtió su miedo y que estaba frente a una mu­jer, para quien no tenía malas intenciones…

No muy convencido pareció quedar el conductor -o sea, el marido-, quien le requirió dejarlos ir, pero el extraterrestre empecinado le pidió que no lo hiciera y que lo escuchara. Y dijo: “Nosotros pertenecemos a MAIT, otro mundo, en otro espacio, como la Tierra. Somos hombres y mujeres pero no tenemos esta civilización. Venimos a conocerlos. Dígale a todos que no tengan miedo”.

El visitante estaba vestido con un traje oscuro (sin alcanzar a precisar sus características, debido a la falta de luz), pero notó que en su cuello y pechera asoma­ba una especie de atavío como el que usan algunos sacerdotes, en color claro. Su ca­beza descubierta permitía ver su cabello de mediana longitud. Su rostro era de bellas facciones, ojos muy grandes, “mirada buena” y una voz muy grave. En fin, irresistible.

“En un momento dado -narra la periodista- el visitante posó su mano en la del conductor con el evidente deseo de tocarlo”, comprobando que su temperatura era igual que la de los humanos. “Luego se dirigió a la señora muy afectuosamente tratando de calmarla, y pidiéndole que contara que ellos eran buenos. En los tramos finales de la singular entrevista le solicitó a nuestro entrevistado -dice N. Mazza- que le entrega­ra algo para llevar a MAIT y el hombre tomó un frasco de perfume, un cepillo dental con su envase y una jabonera conteniendo un jabón de tocador y se lo entregó al extra­terrestre, agregando un paquete de galletitas dulces”, además de un papel billete, in­dicándole para qué era cada una de las cosas que le entregaba.

El ET, complacido por su perfume, jabón de tocador, cepillo dental, galletitas y dinero, le expresó que no pusiera en marcha el auto hasta que ellos no partieran y, sonriéndoles, se alejó hacia el ovni donde lo aguardaban otros seres. Intensificándose una de las luces hasta enceguecerlos, se elevó rápidamente hasta desaparecer en el horizonte.

ALGUNAS CURSILERÍAS DE LA PRESUNTA ENTREVISTA

Norma Mazza continúa su artículo diciendo: “Con su esposa en crisis nerviosa, nuestro visitante recordó que siempre había leído en El Litoral noticias de su Agencia en Ituzaingó y que tenía buen conocimiento de quién está al frente de ella (N. del A.: o sea, Norma Mazza) por leer artículos de quien esto escribe y se largó hacia nosotros llegando a nuestra casa a las 2,45 del sábado”.

Después de indicar que el supuesto testigo no recuerda la duración del extraño encuentro, aunque sí el haber salido de Posadas a la 1 de la madrugada y que tampoco pu­do apreciar bien al aparato, sea por la penumbra o por la fuerte luz, la corresponsal del diario nos informa que: “Dejamos descansar a la señora y fuimos con el esposo has­ta el lugar del encuentro, donde no advertimos nada y al que volvimos en la mañana de ayer, 24, sin que tampoco encontráramos rastro alguno”.

“Nos agradecieron nuestra dedicación y expresaron que él tiene 41 años y ella 36, manifestando que muchas cosas no pudieron advertir en el hecho ocurrido por el fuerte tenor que sintieron…”.

La nota concluye con las emotivas palabras del marido, testigo anónimo del caso: “La seriedad de El Litoral me permite expresarme públicamente sobre todo esto, y si oculto mi nombre es por razones poderosas como las burlas, o las chanzas. Le agradezco todo lo que ha hecho por nosotros, y yo también puedo decir que llegar a la agencia de El Litoral en Ituzaingó, es como llegar a la casa de uno, pero que usted me atienda a la madrugada en este medio donde la delincuencia pulula, es más sorprendente todavía. Por eso agradezco mucho que usted haya estado aquí” (sic).

AÚN MÁS

En diálogo telefónico con la agencia periodística Télam, Norma Mazza ofreció una versión más rica en detalles (1). “Solamente puedo decirles que se trata de una pareja de profesionales, docentes ambos…”. Al parecer, el asustado matrimonio llegó al domicilio particular de la periodista, luego de intentar infructuosamente denunciar el hecho a las autoridades del lugar, un poblado de 9.000 habitantes, la mayoría llegados en los últimos seis años, debido al influjo de la represa hidroeléctrica Yacyretá que se construye a pocos kilómetros de allí.

La corresponsal agrega que el vehículo en que viajaba el matrimonio era un Renault 12, y que “a la señora tuve que ayudarla a salir del auto, ya que era presa de un fuerte nerviosismo. Incluso le suministré un tranquilizante y luego pudimos conversar” sobre la inquietante experiencia. También recordó que el ser les había dicho que en su mundo “no había otro transporte que el aéreo y que, como nosotros, también tenían Sol y Luna, estrellas, vientos, lluvias, calor y frío”.

La periodista afirma que, días después, volvió a tomar contacto con el matrimonio, cuyos integrantes le comentaron que desde aquella aparición sufrían un frecuente deseo de dormir o los afectaba un agradable sopor. A raíz de esto fueron a Buenos Aires para una revisada médica completa, que no arrojó resultados significativos.

A su vez, la periodista trató de robustecer su historia procurando otros testimonios. Sin mucha suerte, apenas logró el informe de un empleado de obra, que esa madrugada afirma haber visto por algunos segundos un objeto detenido en el cenit, a gran altura.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

La lectura atenta del artículo nos ha permitido advertir aspectos que merecen ciertas reflexiones. En primer lugar, nos resulta algo incomprensible que el matrimonio, personas cultas, profesionales, docentes -según algunas fuentes, el hombre sería medico (2)-, acudieran a la vivienda de una periodista que no conocían (tampoco se informa cómo la localizaron), en vez de dirigirse en todo caso a una clínica u hospital, dado el estado de crisis nerviosa en que se encontraba la mujer. Más sorprendente aún lo es si, efectivamente, su marido es médico.

No menos llamativa habría sido la actitud del hombre, que en avanzada hora de la madrugada deja a su esposa después de sufrir la citada crisis, para irse junto con la periodista al lugar del encuentro con los extraterrestres.

En segundo término, la excesiva y reiterada auto-adulación que hace la corresponsal del diario, no deja de ser menos sospechosa. Desde luego, puesta en palabras de un supuesto y anónimo testigo al que sólo ella dice haber conocido.

Inmediatamente de producirse el episodio y a fin de esclarecer en la medida de lo posible lo ocurrido, solicitamos al ufólogo Jesús R. Róvere, de Posadas, procediera a una indagación más detallada. En noviembre de 1986 nos hizo llegar lo re­querido, que pasamos a consignar:

1°) Después de ir en seis oportunidades a Ituzaingó y entrevistar a la periodista Norma Mazza (Maza, o Mossa, según otras fuentes), único contacto con los supuestos testigos, fue imposible lograr una entrevista con los mismos, a pesar de haberle ofrecido las siguientes alternativas, ante la insistencia de anonimato:

a) Entrevista telefónica. Nosotros instalados en un hotel de Corrientes sería­mos llamados por teléfono y no se podría localizar la llamada.

b) En un lugar separados por un biombo o pared.

c) Mediante una encuesta escrita, sin identificación alguna, la que finalmente entregó y nunca fue contestada.

2°) Averiguaciones efectuadas en el puesto policial de acceso a Ituzaingó indicaron no haber registrado el paso del vehículo de los supuestos testigos, ni avistado algún fenómeno de características inusuales.

3°) Llama la atención que los testigos en primer momento se dirijan a una periodista a la que autorizan a comentar el hecho y que, posteriormente, no quieran entrevis­tarse con investigadores dispuestos a garantizar el anonimato.

“Ante lo expuesto -concluye J .R. Róvere- considero conveniente archivar el caso y considerarlo falso hasta tanto no se pueda entrevistar a los testigos o reunir una información que permita cambiar esta impresión”.

Lo expresado hasta aquí nos exime de formular otros comentarios.

Referencias

(1) El Heraldo, Concordia (ER), El Litoral, Santa Fe (SF), 27 agosto 1985.

(2) Diario Popular, Avellaneda (BA), y Crónica Mat., Buenos Aires, 26 agosto 1985.

Otras fuentes: La Gaceta de Hoy, Buenos Aires, 26 agosto 1985; Diario Popular, Avellaneda; La Nueva Providencia, Bahía Blanca (BA), 28 agosto 1985; La Tarde, Tucumán, 27 agosto 1985; rev. Flash, Buenos Aires, 1 octubre 1985.


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    Nov
    24

    Volumen IV - Diciembre 1993

    “Buscar y decir la verdad como la piensa no puede ser jamás un cri­men.

    Nadie debe ser forzado a un convencimiento.

    El convencimiento es libre”.

    Sebastián Castello

    EDITORIAL

    Ustedes

    Tras la publicación de los tres primeros monográficos de Los Identificados, y a finales de este primer año, se produce un corolario que no será esta vez la voz del editor (como correspondería a este ar­ticulo, o sección), sino, la que ha emanado espontáneamente de los mismos destinatarios. Toda nueva publica­ción -antes que ofrecer respuestas- interroga sobre su razón de ser, en particular, en momentos en que asis­timos a una enmarañada controversia en tomo a los ovnis. No sin motivo, el ingeniero industrial uruguayo Dr. Willy Smith cree que hemos “dedicado todo el esfuerzo intelectual a intentar derrumbar caso por caso los incidentes con humanoides en la Argentina”. Como contrapartida, algún devenido periodista y ufólogo escéptico se ha sentido aludido -sin que este haya sido nuestro propósito- en tal párrafo de la Editorial volumen I. Al respecto, será pertinente indicar que no combatimos -como algunos pudieren imaginar- a la mentada hipótesis extraterrestre (HET), sino que manifestamos reiteradas veces nuestro desacuerdo con muchos de los argumentos y razonamientos empleados para sostenerla, a la vista de que son asimilados a modo de tal dog­ma inexpugnable de fe. Transitemos, pues, hacia una ufología racional, dignamente reconocida, antes que adherir a lo practicado por numerosos ovnílogos con sus sistemas de creencias delirantes o pseudocientíficas.

    Pero vayamos a los comentarios de los lectores:

    “Realmente (Los Identificados) me ha parecido muy interesante. Incluso, me he enterado de episodios de lo que yo creía eran otra cosa y que los daba por seguros, comprobados, y veo que no es así”. Cristían Vogt, Buenos Aires, 20 agosto 1993.

    “’Realmente lo felicito por la constancia y la forma en que lleva adelante la reinvestigación de los ca­sos que, en su momento, llamaron la atención de toda la gente y de los investigadores. Es impor­tante que todo este material se conozca y se transmita, dado que debemos luchar por una ovnilogía seria, sin ocultamientos y basados en metodologías netamente científicas”. Edgardo Fontanet, Santa Fe, 3 julio 1993.

    “Me complace saber que usted sigue en la investigación seria, como corresponde. Digo esto porque, lamentablemente, los que en tal comienzo parecían ser personas con intenciones de realizar investigaciones impar­ciales y serias, finalmente se convirtieron en predicadores sectarios o comerciantes sin escrúpulos”. Ing. Sigurdo von Wurmb, Rosario, 4 julio 1993.

    “La amistad me faculta, pues, a decirte que aun no compartiendo algunas veces el enfo­que en las revisiones, no puedo sino reconocer al eximio colega. Las rencillas domésticas, que a veces tus escritos producen, los pseudo-enfrentamientos, y hasta -corresponde decirlo- el berrinche que me haces montar cuando presentas tus artículos, no empañan en absoluto mi respe­to hacia tu persona, tu trajinar ovnilógico”. Mario L. Bracamonte, Río Cuarto, Cha., 30 setiembre 1993.

    “Recibí su boletín y quiero agradecerle. Me gustó muchísimo la forma con que presenta los casos desde varios ángulos. Desenmascarando los malos entendidos, las alucinaciones, las ilusiones ópticas, creadas por el propio temor del testigo frente a lo que desconoce y, en otros casos, al deseo de notoriedad. Eso es lo que todos deberían hacer sin temer herir la susceptibilidad de los testigos, aunque respe­tándolos… Un día, quizá, podamos comprobar la verdad acerca de todo esto, o sea, la implicación de otros seres en los episodios. Pero me pregunto: ¿Qué haremos entonces?”. Encarnación Zapata García, São Paulo, BR. 30 septiembre 1993.

    “Los Identificados es un encomiable trabajo, que insume grandes esfuerzos personales y no poca inversión económica y de tiempo. Sin embargo, alguien debía hacerlo, en bien de la ovnilogía. Otros se dedicarán a las manifestaciones recientes en las diversas facetas de este inusitado fenómeno, que exige -a quienes lo pretenden investigar y estudiar- el máximo de sus capacidades. Muchos hombres de ciencia han desechado esta posibilidad, precisamente, porque no han puesto todo el empeño necesario”. Lic. Ángel A. Díaz, Río Ceballos, Córdoba, 1 octubre 1993.

    “Ha contribuido como nadie en el entendimiento y resolución de innumerable cantidad de casos. Como un S. Holmes salido de la obra de Conan Doyle, desliza sutiles razonamientos en su obra Los Identificados y a través de un poderoso proceso deductivo y de la observación sistemática y profunda del testigo, utilizando sus conocimientos y experiencia en la clínica psicológica, hacen de este trabajo una antología dentro del estu­dio racional del fenómeno ovni (…). De la atenta lectura de la obra se puede colegir, sin lugar a dudas, que es un representante del pensamiento escéptico, pero no del escepticismo que niega por negar y degrada sin investigar. Como dice el divulgador científico Carl Sagan: Ser escéptico es el mejor método para no cometer errores, para luego agregar: No debemos desdeñar las distintas ideas, por extrañas que parezcan. Y esto es algo que nos enseña Banchs: analizar detalladamente caso por caso sin excluirlos por precon­ceptos. De la lectura de Los Identificados se trasluce el delicado balance entre los métodos inductivo y de­ductivo, que sumados a la publicación periódica de informes, configura el perfil típico de la investigación científica que, a lo largo del tiempo, ha demostrado ser el único medio válido para entender la verdadera naturaleza de las cosas.

    “Roberto Banchs talla una de las aristas de la fenomenología; en este caso, la de los procesos mentales y cómo influyen en la conducta y percepción del testigo. Muchas otras aristas esperan ser abordadas por gente capacitada. ¿Llegaremos a la verdad? No creemos poder realizar un número ilimitado de observaciones y análisis para llegar a ese ideal, pero ¿es que hay acaso otro camino que no sea la metodología racionalista? ¿Debemos seguir dejando la ufología al todo vale? Los Identificados es como una bri­sa de aire fresco en nuestro tórrido verano; algunos sentirán con esto un alivio físico e intelectual, otros presagiarán con esta brisa un enorme temporal con muchos rayos y truenos…”. Lic. Eduardo L. Grosso, Buenos Aires, 19 noviembre 1993.

    “Los Identificados me ha parecido excelente. Sus casos reinvestigados están tratados con objetividad y, francamente, en la Argentina no creo que haya otro quien lo haga con tal profesionalidad”. Carlos Demaría, CAIFE, Buenos Aires, 29 noviembre 1993.

    Estos comentarios consolidan el esfuerzo por seguir adelante. Para comuni­car el proceso y resultado de las investigaciones que en otros medios -proclives al sensacionalismo- no tendrían cabida.

    Porque pretendemos una ufología seria, sin ocultamientos.

    Porque rechazamos a los predicadores sectarios y comerciantes sin escrúpulos.

    Porque nos reconforta la idea de agitar el anquilosamiento intelec­tual a la que es propensa la ufología actual, para animar la realización de nuevas indagaciones y establecer u­na base firme de discusión, sin arrogarse la posesión de alguna presunta verdad absoluta, inapelable, dentro del orden de racionalidad que impone el tratamiento de un problema tan desusado.

    Porque nos reconocemos vivamente desmitificadores, por cuanto procuramos apartar el manto de oscurantismo y engaño que desfigura la realidad del fenómeno. Y porque alguien más debía hacerlo, asumimos ese compromiso; exponiendo nuestra reputación profesional.

    Porque nos asumimos escépticos, en el sentido doctrinario de suspender el juicio afirmativo o negativo mientras no se tengan pruebas, y no como un mero estado de ánimo de los que niegan su adhesión a las creencias de una mayoría. A ese respecto, siempre mantuvimos la convicción de que en el plano estrictamente científico, no se ha logrado aún prueba alguna que respalde las opiniones lanzadas a modo de explicación (l).

    Como se ha visto, la respuesta está allí, en ustedes. Capaces de comprender el sentido del camino reco­rrido en esta investigación, mientras propiciamos desde esta tribuna una aventura del conocimiento.

    Dr. Roberto Banchs

    (1) Banchs, Roberto. La fenomenología humanoide en la Argentina, SIU, Buenos Aires, agosto 1977, p. 10; y: Los ovnis y sus ocupantes, Tres Tiempos, Buenos Aires, 1980, p. VI.


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    Nov
    17

    Volumen III - Julio 1993

    “Investigar es ver lo que todos han visto

    y pensar lo que los demás no han pensado”.

    A. Szent-Giorgyi

    EDITORIAL

    Congreso de Ufología

    Entre el 10 y el 13 de junio último se llevó a cabo en Curitiba (PR), Brasil, la “II Conferencia Internacional de Ufología” en coincidencia con el “XI Congresso Brasi­leiro de Ufología Científica”, promovidos por el Núcleo de Pesquisa Ufológica, que dirige Rafael Cury, y la Associação Nacional dos Ufólogos do Brasil (ANUB), entidad que congrega a la mayoría de los pesquisadores de ese país. El encuentro, en su II y XI edición, es el más importante que se realiza en Brasil. Fue precedido por la I Confe­rencia celebrada en Brasilia (1983) y por el I Congresso inaugural en São Paulo, en 1979 (al que también asistimos), seguido de otros de carácter nacional en distintas ciudades de su extenso territorio.

    El marco de tan singular evento, que contó con el apoyo de numerosos organismos oficiales (Prefeitura Municipal de Curitiba, Secretaria de Cultura, Secretaria de Ciência e Tecnologia, etc.), ha sido el magnífico Auditório do Edificio Castelo Branco, reuniendo en cada agotadora jornada a más de 400 personas.

    Amplio estrado de la sala del congreso ufológico, donde convergieron distintos enfoques sobre un mismo fenómeno.

    Curitiba, una sorprendente ciudad del Estado de Paraná, premiada por la cumbre ecológica, recibió a los ediles de la ufología brasileña, y a algunos extranjeros que iríamos a aportar una visión avanzada sobre las nuevas tendencias en este campo.

    Brasil, un país donde conviven las más distintas etnias, credos y costumbres, la “ufología” -tal como allá se la conoce- se compone así, respetuosa, de diferentes líneas de pensamiento que permiten escucharse entre sí, teniendo en común y genéricamen­te la búsqueda del conocimiento sobre el problema. Aun cuando la denominada corriente “mística” (espiritualista) se fundamenta en la revelación de sus contactados, y la llamada “científica” (a la que prefiero citar como racionalista) en los métodos inductivos y deductivos. Aun cuando sus puntos de partida (principios, axiomas) y objetivos con­cretos resulten diferentes.

    Así, pues, observé que el tema actual de la investigación es -como ocurre en otras partes del mundo- la abducción, o secuestro por parte de los supuestos alienígenas, y la hipótesis especulativa más prolífera lo constituye la masificación de tales secuestros, con el subsiguiente implante de micro-sistemas y la manipulación genética de los presuntos contactados, a través de generaciones tendiente a una nueva raza. Esta nueva lucubración (que sacudiría, quizás, a la tradicional ufología brasileña), originaria de los Estados Unidos, viene de la mano de los actuales desarrollos en materia de computación e ingeniería genética, con una componente algo paranoica: el control y programación de la especie humana. Ya no se trata, como en los años 50 o 60, de los ET que estaban allá, a la vista de los testigos; tampoco como en los 70, e incluso los 80, en que abundan los contactos extrasensoriales (telepáticos) junto a una nutri­da producción de libros y filmes alegóricos. Caído el muro de Ber1ín y alejado el pe­ligro rojo (sic), surgen los grises, el extraterrestre no está ni remoto ni cercano, ¡ya está dentro de la cabeza!, manipulando no sólo a un puñado de individuos, sino a una parte sustancial de la sociedad que estaría siendo programada, como una moderna posesi6n demoníaca de alcance mundial. De ahí que si uno de estos tantos millones de ab­ducidos deseare rebelarse, comienzan para él las complicaciones.

    Veamos algunos de los peligros que este disparate colectivo entraña: sentimientos persecutorios o de extrañeza, despersonalización, pérdida del juicio de realidad, vi­vencia de influencia (corporal y psíquica), temor o expectación ansiosa, y todo un conjunto de trastornos sensoriales, volitivos, afectivos y del curso del pensamiento.

    A fin de cuentas, son intrusos habitando en el cerebro.

    Queda la impresión de asistir a los prolegómenos de un extraordinario movimiento con un efecto de bola de nieve. Aún más: si usted responde a un cuestionario-test (al mejor estilo de las revistas Para ti o Vosotras), puede convertirse en un “abducido potencial”; de ahí en más ya podrá pensar que usted ha si­do abducido por los alienígenas, un probable cobayo humano dispuesto a ingresar en un grupo configurado al modo de alcohólicos u obesos anónimos, donde hallará otros sujetos que le disiparán sus dudas, ratificándole su condición de abducido.

    Constituye también el potencial séquito de alguna nefasta secta platillista, capaz de cumplir obedientemente lo que los ET les “impartieron”, no siendo ya dueños de su voluntad. Aunque sin el cebo del platillo, recuérdese a J. Jones o a D. Koresh.

    Los ufólogos R. Banchs, Budd Hopkins -el gurú de las abducciones- y Rafael Cury, medido anfitrión del congreso de Curitiba, BR.

    Budd Hopkins, director ejecutivo de la Intruders Foundation y figura estelar de esta creencia de moda, estuvo presente en el congreso celebrado en Brasil. Allí expuso en avant premier de un seguro libro, el polémico caso (al menos en los Estados Unidos) de abducción de una mujer ocurrido en un alto edificio. Habló de otros testigos (dos policías y un importante político, diplomático) y de un supuesto implante electrónico que terminó perdiéndose en un bote de basura. Curiosa combinación de testigos nos ofrece Hopkins: una mujer de una familia tipo, dos miembros de las fuerzas de seguridad y un representante del poder político internacional. Todo ello en un país hegemónico y de alta seguridad. Su conferencia hubiera estado a la altura de las circunstancias, te­niendo en cuenta la espectacular noticia, si su trabajo investigativo incluyera la identidad de todos los testigos y, por supuesto, su confirmación.

    Tampoco puede pasar desapercibido que su relato aparece junto a las altisonantes voces de Milton Cooper, con sus ideas conspiratorias de ET dominando la Tierra median­te un Nuevo Orden Mundial (tema del congreso de Arizona, en 1991), y de William Moore, con las acusaciones al gobierno norteamericano sobre la cooperación secreta entre los ET y gobiernos del mundo.

    Sin embargo, quizá lo más importante hayan sido las charlas de trastienda mantenidas con Hopkins, fuera del programa oficial. En una de esas reuniones, le pregunté cómo veía el efecto que tiene sobre la población norteamericana el hecho de que habría sólo en esa nación 3.700.000 personas que habría tenido una gama de experiencias que, según él, sugieren una historia de abducción típica y que, encima, tendrían micro sistemas en la cabeza a través de los cuales se los controla (!!). A tamaña cuestión respondió tibiamente: “Y…, no les gusta nada esa idea”.

    Del cierre del segundo día fui el responsable. La propuesta consistió en un llamado a la serenidad y a la reflexión, modificando el axioma cultural de ovni = extraterrestre, a favor del carácter empírico y racional de las hipótesis; dejando de convertir al fenómeno ovni en objeto de fe y aún menos de veneración, puesto en manos de falsos profetas. Aún cuando los ovnis sugieren la necesidad de superar la simple experiencia cotidiana y lanzar al hombre a la vida del espíritu, esto debía ser tratado con extrema prudencia, entendiendo que el fenómeno de los extraterrestres debe retornar como un interrogante para el hombre y adoptar una actitud reflexiva en torno a su existencia.

    Tratándose de un encuentro de “ufología científica”, el contenido de la ponencia estuvo centrado en la ubicación de la misma en el concierto de las ciencias; de los ovnis en la visión del testigo, y de las instancias temporales de la percepción (facultades funcionales-estructura normativa-proyección valorativa). Como era de esperar, la exposición no fue aclamada por los ufólatras, no del todo comprendida por los ufófilos, e -inmodestamente- bien recibida por los ufólogos.

    El sábado 12 le correspondió el cierre al peruano -radicado en São Paulo- Carlos Paz Well, hermano de Sixto Paz Well, fundadores del Grupo Rama (de cuyos contactos el español J. J. Benítez dedicó un recordado libro). Su charla fue seguida por una nutrida concurrencia. “Charly” -como prefiere que le llamen- narró con absoluta soltura y recurriendo incluso a sonidos onomatopéyicos su encuentro en las afueras de Lima, Perú, en 1974 con el tripulante de una nave, del que recibió mensajes para la humanidad y otras “revelaciones”. Sin dejar de despotricar contra su hermano Sixto -enredado en una lucha casi fraticida por el poder de la secta, que terminó cesando en 1990-, describió el surgimiento del archi-conocido grupo y su relación con el periodista J. J. Benítez, anunciando que se halla preparando un nuevo movimiento para contactos con los extraterrestres.

    Luego de su exposición, se acercó y preguntó qué me había parecido: “Fue interesante”, le respondí. No satisfecho por la respuesta, requirió más precisiones. Y amplié: “Ha sido interesante porque escuché de su propia voz tan ex­traordinario encuentro, y la génesis hasta el apocalipsis del Grupo Rama, conocer su posición filosófica y propuestas futuras. Sin embargo -añadí-, sobre el proceso del movimiento que está gestando me mantengo en reserva, expectante, aunque me inquieta. Mi preocupación va más allá de si existen o no los ovnis, si es real o no la experiencia del contacto, al punto de tener en cuenta el daño que vienen haciendo algunas sectas platillistas, citando al Grupo Rama, y las que han turbado las mentes de los adeptos, alien-ando al séquito, con sus pies en la tierra y la cabeza en otros planetas, cerrándoles los ojos y abriéndoles el bolsillo, desintegrando familias. Programándoles, en vez de hacerlos hombres libres. Por todo esto -continué diciéndole-, no puedo más que ser prudente en la opinión, y expectante en cuanto a lo que ha de suceder. Como profesional de la psicología trabajando para la salud mental rechazaría de plano si algo de lo mencionado ocurriera, en cuyo caso no tendría dudas de obtener una mejor respuesta”.

    De inmediato Charly Paz Well negó toda religiosidad a su proyecto, “soy un hom­bre común, que ha tenido una experiencia ET, nada más”, se ataja, reconociendo el destino poco claro del dinero llegado a las arcas de Rama. Y afirmó: “Jamás en mi grupo alguien ha estado psicótico; tú me puedes controlar si yo me pierdo o me voy de la realidad, que no te escuche… Yo tengo a mi mujer, al contrario de romper con la familia, pro­pongo la unión entre todos los seres humanos”, sentenció. A pocos metros, un grupo de brasileños, uruguayos y chilenos le esperaban, seguramente para escuchar la palabra de su guía, Charly, transmitiéndoles el conocimiento de los extraterrestres.

    Esa misma tarde, Jorge Alfonso Ramírez, del Paraguay, tuvo ocasión de presentar su audiovisual sobre la “Dimensión religiosa del fenómeno UFO: ET, dioses de la nueva e­ra”. Conocido en su país a través de documentales de ufología y áreas conexas para la televisión paraguaya, su exposición resultó un baldazo de agua fría para una gran concurrencia, al desenmascarar variados prodigios, supercherías y falsas predicciones de ­supuestos contactados, como E. Siragusa, S. Paz Well y F. Checchi. Parte del público no pudo reponerse de la cruel realidad que mostró Alfonso Ramírez, mientras se mantenía siempre respetuoso. O se retiraba, en silencio.

    Sólo escuché a la veterana pesquisadora Irene Granchi quejándose de la falta de ética (¿!) del paraguayo al denunciar de este modo a los supuestos contactee y de herir la susceptibilidad de la concurrencia enrolada en la corriente mística. Precisamente ella fue la primera oradora del congreso -tras las palabras de rigor de su presidente, Rafael Cury-, ofreciendo una breve ponencia sobre los contactos ET, formulando la pregunta: “¿Manipulación o educación?”.

    La respuesta vino de la opinión del Ing. Salvatore de Salvo, de São Paulo, para quien esa manipulación cósmica busca un cambio genético para el tercer milenio.

    De la partida fue otro investigador de muchos años en el tema, el Ing. Claudeir Covo, conocido por sus trabajos en el análisis fotográfico de ovnis, quien trató de fundamentar lo expresado por sus colegas brasileños con las “Experiencias genéticas en la ufología”.

    Ing. Claudeir Covo, conocido ufólogo brasileño por sus trabajos de análisis fotográfico.

    Del mismo modo, la psicóloga “trans-personal” Gilda Moura, carioca, ofreció su conferencia apoyada en la observación de pacientes y sujetos puestos en trance regresivo, y describió tres “procesos de transformación interior” de los supuestos contactados y abducidos. Los estadios van desde la desorganización de la personalidad (I), la megalomanía, o delirios de grandeza (a la que llama “expansión del ego y mesianismo”) (II); y entre otras, la depresión profunda, negatividad, muerte, e “integración” (equivalente a la “indiferenciación Yo-Mundo”). Lo curioso, aunque no haya sido mencionado duran­te su oratoria, es que estos procesos de los supuestos abducidos son extrañamente ca­racterísticos de la progresión a un acceso psicótico.

    Más tarde, en una larga charla pude hacer1e algunas preguntas y señalamientos al respecto, a lo que respondió que sabe diferenciar una neurosis de una psicosis, habiendo ciertos detalles que le permiten diferenciar que se trata de una experiencia real y no una fantasía o alucinación. Lamenté que no me revelara cuáles eran esos detalles, quedándome con la pregunta si se trataban de los mismos signos apuntados por Hopkins.

    Daniel Rebisso Giese, ufólogo nordestino, mostró sus investigaciones en la Bacia Amazónica, síntesis de su libro “Vampirismo extraterrestre na Amazonia”, según el cual las víctimas son atacadas por una luz en búsqueda de sangre humana.

    Encarnación Zapata, pesquisidora de campo.

    Un trabajo que guarda cierta relación con el presentado por la paulista Encarnación Zapata, abordando un tema polémico como el de mutilación humana, un caso ocurrido en Guarapiranga (SP). Una ponencia sencilla, medida, teniendo en cuenta la singular faceta que interroga: ¿Será ésta la secuencia? Aún así, los efectos físicos fueron tema para otro respetado pesquisador nordestino, Reginaldo de Athayde, ilustrando patéticamente un supuesto caso de rejuvenecimiento hasta estadios tempranos, pero desatando la muerte por una aparente enfermedad intercurrente. Un trabajo serio, honesto, que mostró -sin embargo- la necesidad de una indagación más profunda sobre el historial clínico.

    Los paulistas Marcos Silva, Edison Boaventura, jr., y otros, desacartonados y activos investigadores de Brasil. Con los buenos deseos.

    Hubo otras buenas ponencias, racionales, como la de los paulistas Marcos Silva y Edison Boaventura jr., activos investigadores, quienes abordaron las nuevas perspectivas ufológicas, ofreciendo la dimensión espiritual del fenómeno.

    El encuentro contó con otros pesquisadores nacionales, como Arismaris Baraldi Dias (SP), uno de los principales articuladores del movimiento “científico-espiritualista” del Brasil, Marco Antonio Petit (RJ), investigador y contactista en la Región de la Serra da Beleza, Ademar Eugênio de Mello (SP); y al sensitivo Luiz Gonzaga Scortecci de Paula, gran divulgador de la ufología esotérica en el Brasil.

    Un balance positivo cerró la celebración en este evento ufológico, con todos los matices que presenta el quehacer investigativo. Una estupenda organización que dio el marco adecuado para mostrar las distintas líneas de pensamiento y desenvolvimiento de la singularísima ufología brasileña. También, la sensación de haber asistido a un congreso muy poco frecuente, sino excepcional, asistir en otras latitudes.


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