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Misterio del misil fantasma solucionado: una lección de historia

Misterio del misil fantasma solucionado: una lección de historia

21 de noviembre de 2010

Kentaro Mori

DSC6529-20101114-121937Un largo rastro de humo ligado del suelo a los cielos es una visión inspiradora y aterrorizante. Inspiradora porque puede indicar el camino a las estrellas en grandes cohetes tripulados. Aterrorizante porque los cohetes también pueden ser misiles intercontinentales: en un apocalipsis nuclear, varios de estos rastros en el cielo lanzando bombas serían una señal de que en unos minutos, rastros similares de otros rincones del planeta habrían lanzado ojivas en nuestra dirección. Serían un preanuncio del fin de los tiempos.

Motivo por el cual un enorme rastro filmado por el equipo de televisión del canal CBS en Estados Unidos cerca de California el pasado 8 de noviembre colocó a los medios en polvorosa. “Misterioso lanzamiento de misil ilumina el cielo del sur de California”, se alababa mientras una serie de presentadores especulaban sobre el hecho de que ni el Pentágono ni ninguna autoridad confirmaba o negaba que fuera un lanzamiento de misil.

¿Sería una prueba ultra-secreta? ¿Una sorpresa para defender al país de una súbita amenaza? ¿Estaríamos siendo invadidos? ¿Por quién, o… por qué? Y al fin, como un cohete podría ser lanzado y visto por millones en una de las áreas más populosas de una de las mayores potencias militares del planeta, sin ninguna clase de advertencia o incluso explicación?

La explicación oficial vino casi un día después, y debe ser aún más sorprendente. El misil no podía ser identificado porque no era un misil, tampoco un cohete. Era un simple avión comercial trimotor MD11, vuelo UPS902 de Honolulu, Hawái, Ontario, California. Increíblemente, la explicación oficial a este misterio tal vez sea una de las explicaciones más irrefutables de la historia de los misterios.

“Misil: Imposible”

Desde el principio había problemas en la historia del misil misterioso. “¿Un misil en vuelo que (el piloto del helicóptero de televisión) pudo rastrear por diez minutos?”, Cuestionó el presentador Jon Stewart, un comediante. La filmación del equipo de televisión realmente dura varios minutos, y el propio piloto del helicóptero dice haber acompañado el misil por ese tiempo. “Los misiles no viajan a 30,000 km/h? Entonces diez minutos en el tiempo del misil serían 5,000km. Si fuera un misil, ya no debería estar en Hawái después de ese tiempo? Tal vez ese misil no sea realmente un misil”.

La pregunta del comediante se mostraría correcta.

Además de no moverse mucho, el rastro y su origen fueron registrados por otras personas. Entre otros, estaban las fotografías capturadas por Rick Warren. En su serie de imágenes, como en las captadas por el equipo de televisión, se nota que lo que generaba el rastro se movía órdenes de magnitud más lentamente que un misil. En cierto punto el rastro más extenso y brillante se aleja de la fuente, que pasa a dejar una estera más corta y opaca.

Es la estela de condensación de un avión. Simple humedad del aire que se condensa con la perturbación de los motores del jet.

La imagen abajo, una composición de cuatro imágenes de Warren creada por Mick West, de ContrailScience, dedicado hace mucho tiempo a solucionar las confusiones con estelas de aviones, muestra la evolución a lo largo del tiempo tanto del rastro y de su fuente. Observe cómo la estela empieza más brillante a la derecha, y a medida que el tiempo va pasando, se desplaza a la izquierda. El rastro está siendo llevado por el viento. Al mismo tiempo, la punta del rastro, un punto oscuro, se va volviendo cada vez más lejos del rastro púrpura, mientras que también se mueve más a lo alto y a la izquierda.

Warren_Combo-20101113-112226Y aquí está la belleza de vivir en los tiempos modernos. Combinando los datos de la posición en que Warren captó las imágenes y los datos de radar completos del vuelo UPS902, reconstruyendo el punto de vista a través de Google Earth, obtenemos esto:

Rick_10x_overlay-20101114-122428Los puntos más negros en la parte superior, indicando la posición del origen del rastro, combinan perfectamente en el tiempo y el espacio con la trayectoria del vuelo UPS902, en naranja. También se puede ver más claramente, principalmente en la composición más a la izquierda, como el rastro es una condensación que no se eleva verticalmente del suelo al espacio, y es en vez un rastro horizontal, paralelo al suelo, que por perspectiva parece rayar el cielo de arriba a abajo.

West compara el efecto de perspectiva al de las líneas de transmisión de energía: todos sabemos que son horizontales, pero dependiendo del ángulo en que se ven, pueden parecer verticales.

rastroverhorDe la misma forma, un rastro horizontal en el cielo puede parecer vertical, como un lanzamiento de cohete, de ciertos puntos de vista.

Esto también explica por qué el rastro en el cielo no provocó tanta conmoción como debería. Sólo desde el ángulo correcto, captado tanto por el helicóptero de TV como por algunas otras personas, incluyendo Warren, el rastro parecía vertical. Para otras, sería sólo un rastro de avión en el cielo. El 31 de diciembre de 2009, otro rastro de avión fue confundido con un misil, también en California.

Caso cerrado

¿Todavía no convencido? El rastro también fue captado desde una cámara web en el aeropuerto de Los Ángeles. La posición del punto también combina perfectamente con la posición del vuelo USPS92 en el tiempo y el espacio, y como un segundo punto distante, permite una triangulación que establece con seguridad extrema la posición del origen del rastro. Exactamente la posición del vuelo. Como si no fuera suficiente, imágenes de satélite también registraron el rastro siendo movido hacia el sur por el viento, como las imágenes captadas evidencian. De nuevo, Warren presenta toda la evidencia em su sitio.

clipped-animatingNo hay duda razonable de que el rastro fue causado por el vuelo USPS902. Era sólo un rastro de avión, visto en condiciones especiales.

Una de las cuestiones que puede quedar es por qué el Pentágono no explicó el rastro prontamente, dejando que los medios locales y mundiales especularan sobre sus respuestas evasivas. La respuesta puede ser igualmente simple: el Pentágono sólo podría confirmar que las imágenes eran la estela de un avión tras analizar las imágenes captadas por civiles y medios, precisamente aquellas que tardaron en aparecer. Las imágenes eran al mismo tiempo la indicación de algo inusual, y todo aquello que podría indicar algo inusual.

Sin esas imágenes todo lo que el Pentágono podría decir era que sus sistemas de defensa y monitoreo no detectaron nada anormal en la región. Como de hecho no había nada anormal, excepto un rastro particularmente brillante que, visto de determinadas posiciones, parecía algo que no era.

Otra lección

Las estelas de avión están entre las explicaciones más comunes a eventos “inexplicados” en el cielo. En general, se confunden con meteoros o reentrada de basura espacial, ya que parecen un rastro incandescente rayando el cielo.

Aquí en CeticismoAberto, tenemos este caso de 2004, este otro o este otro. Todos de 2004, por lo que dejamos de publicar tantos rastros de aviones, hasta que en 2008 abordamos este otro caso en Maracaju e Nioque, en Mato Grosso do Sul:

ovnimaracaju321hjLa descripción hecha por el reportero del sitio es parecida a lo que vio Neuzeli: un rastro de fuego, semejante a un cometa, que cortó el cielo de la ciudad. “No había nubes, lo que favoreció la visión” – OVNI ilumina céu e intriga moradores de duas cidades

Sin embargo, las confusiones son tan comunes que otro caso reciente no se ha abordado aquí, por lo que lo comentamos ahora. En septiembre de 2010, una “bola de fuego” vista de Leblon, Río de Janeiro, fue explicada por el astrónomo del Observatorio Nacional, Ronaldo Mourão, como:

“El objeto visto es parte de un fragmento de una nave espacial que puede haber sido descompuesto al entrar en la atmósfera. Un pedazo de satélite o cohete. Ahora creo que está resuelto el misterio”.

ovni_leblonMourão estaba probablemente equivocado, y curiosamente, un carioca anónimo citado al final de la materia provee la solución al evento. “No era una bola de fuego y sí nubes condensadas por las turbinas del avión reflejando los últimos rayos de sol del día”, comentó.

¿Cómo diferenciar un meteoro o reentrada de una estela de avión? La diferencia más importante es la duración del evento: mientras que los rastros dejados por bólidos en la atmósfera suelen deshacer rápidamente, las estelas en el cielo pueden permanecer varios minutos brillando. Esto ocurre porque no tienen brillo propio, no están en combustión, pero reflejan “los últimos rayos de Sol del día”.

El horario es otra indicación. Durante el día, los rastros de avión son iluminados por el Sol, pero no llaman atención porque todo el cielo está claro. Es el mismo motivo por el cual no vemos estrellas de día: ellas continúan brillando como brillan por la noche, pero la claridad del cielo las oculta.

Ninguno de los casos aquí involucrando estelas de aviones ocurrió por la noche, pero casi todos ocurrieron al atardecer. El cielo todavía estaba ligeramente claro, pero como importante detalle, el lugar donde los fotógrafos filmaron los rastros luminosos ya estaba en buena parte en la penumbra. El mismo efecto ocurre al nacer del Sol, pero como hay menos personas observando el cielo que al atardecer, tales imágenes son menos numerosas.

El efecto también puede ser registrado en plena oscuridad de la noche, pero difícilmente con estelas de avión. A quien se acuerde, y como cierta ironía ufológica, el espectáculo de luces puede ser espectacular con… rastros de cohetes de verdad.

espiralnoruegaAlcanzando una altitud mucho mayor que los aviones, los rastros de cohetes pueden ser iluminados por el Sol y vistos a enormes distancias, incluyendo de áreas ya en plena oscuridad. Con ello el contraste se vuelve aún mayor, y fenómenos “misteriosos” como la espiral de Noruega a fines de 2009 o la australiana en junio de este año causan aún más confusión. Es el mismo efecto: rastros de partículas a grandes altitudes iluminadas por el Sol, generando shows de luces visibles desde el suelo después del atardecer.

Esta es una lección que muchos entusiastas de la ufología ya han aprendido, pero para cerrar este largo artículo, aquí hay dos casos famosos que también se pueden explicar de esta manera.

El primero es un vídeo tomado en China, en una fecha no muy segura:

Beijing-chine-divx_000No es un rastro de avión o cohete, sino un dirigible iluminado por el Sol. Note cómo el vídeo también fue captado al atardecer.

Y entonces, lo que puede ser una sorpresa. Después de todo esto, revise el único registro conocido de la ola de “cohetes fantasma” en Suecia en 1946:

reuterswardgrLa fotografía ha sido interpretada como registrando posiblemente un meteorito, mientras que los contemporáneos pensaban estar viendo una serie de cohetes fantasma rasguñando los cielos incluso después del final de la Segunda Guerra Mundial. Los ufólogos suelen sugerir que la ola de 1946 en Suecia precedió a la invasión de discos voladores por el mundo a partir del año siguiente.

Como sugiere el investigador americano Bob Sheaffer, sin embargo, “no es sorprendente que personas en Suecia, viendo el entonces nuevo fenómeno de rastros de condensación a alta altitud, a veces los confundieran con cohetes amenazadores lanzados por una gran potencia u otra”. Un rastro de condensación de un nuevo avión a reacción sería más fácil de fotografiar que un meteoro, principalmente con las cámaras de la época. Y podría ser algo tan nuevo e inusual que podría ser interpretado como un “cohete fantasma”.

Más de cinco décadas después, incluso los habitantes de zonas pobladas que ven aviones casi diariamente todavía los confunden con cohetes fantasmas, meteoros, basura espacial o… discos voladores

http://www.ceticismoaberto.com:80/ufologia/5923/mistrio-do-mssil-fantasma-solucionado-uma-lio-de-histria

Disco volador en Itabaiana, Sergipe

Disco volador en Itabaiana, Sergipe

25 de mayo de 2010

Kentaro Mori

itabaianaUFO“Dueña de casa dice haber visto el disco volador”

“¿Usted cree en los discos voladores? Una ama de casa del municipio de Itabaiana no sólo jura haber visto uno en el fin semana, sino también afirma haber sacado una foto de él. Verdad o mentira lo cierto es que el rumor de la supuesta visita de la nave extraterrestre corrió el municipio y el asunto no sólo fue el más discutido, sino que también dividió opiniones”.

(Fuente: Emsergipe.com)

Consulte el artículo publicado por noticias locales:

Horas después de publicada, Milton Aloísio del Grupo de Estudos de OVNIs indicó que la fotografía tomada por Cleonildes Lima este fin de semana en Itabaiana, Sergipe…

Es sólo la fotografía de la portada de la edición de febrero de 2007 de la revista UFO.

Note como el relato de la supuesta testigo, con referencia a “ventanas todas coloridas” y en especial a “si me hubiera quedado, creo que habría sido aspirada por él” es una dramatización exacta de lo que representa la ilustración original de Luca Oleastri. No resta duda razonable de que la historia contada por Cleonildes Lima hoy deriva de la ilustración artística.

clip_image004La imagen de Oleastri está disponible en la red y ya fue utilizada en otras publicaciones, pero la fotografía divulgada por Lima es muy probablemente de la propia edición de la revista UFO brasileña, lo que puede ser notado porque los límites de la imagen coinciden justamente con un encuadre que deja de fuera los cuadros secundarios de la portada, que dejarían aún más evidente su origen.

El caso es interesante al ilustrar la aparente convicción de la presunta testigo, así como averiguar la reacción de entusiastas del tema, que inicialmente manifestaron su fe en la historia, incluyendo comentarios sobre la sencillez de la presunta testigo – sugiriendo así que sería incapaz de inventar tal historia.

En cuanto el fraude fue revelado, sin embargo, pasaron a atacar vehemente a la misma testigo. De heroína simplista, pasó la villana encubierta. Si la testigo no hubiera captado la imagen que denunciaría el origen fantasioso de su historia, sin embargo, es probable que éste fuera un caso inexplicable con un relato emocional y convincente para muchos.

https://web.archive.org/web/20160920160157/http://www.ceticismoaberto.com:80/galeria/imagens-de-ovnis/5597/disco-voador-em-itabaiana-sergipe

Dimensiones en el planeta Cobaya

DIMENSIONES EN EL PLANETA COBAYA

Ramón Navia-Osorio

La Regla de Oro, Madrid (España), 2015. 526 páginas

PlanetaUna larga, diríase casi interminable, colección de anécdotas puestas en papel sin mucha coherencia con el fin de probar que alguien nos manipula con oscuros fines. Desde 20,90 euros en Amazon.

Podríamos decir, para no darnos más vueltas en el asunto, que pocas veces un libro tan extenso dijo tan poco que valiera la pena y, en cambio, explotara tantos lugares comunes pseudocientíficos para probar una o varias premisas absolutamente erráticas, difusas. La colección de anécdotas, de historias intrascendentes, que pone a disposición del lector el autor de “Dimensiones en el planeta cobaya” es de esas sumas de elementos que pasan sin pena ni gloria. Para Ramón Navia-Osorio, que así se llama el autor, esto solo ocurre porque la humanidad es inmadura, los científicos son ciegos y trabajan al servicio de una gran conspiración, y además son ignorantes y cerrados de mente, y la gente vive preocupada de cosas banales en vez de mirar la realidad. ¿Y cuál es esa realidad? Que estamos rodeados de monstruos, de misterios que “alguien” nos “oculta”, de dimensiones que se cruzan, de mundos paralelos, de perros negros misteriosos (sí, leyó bien) y otros presuntos enigmas.

Huelga decir que estamos ante un libro que no explica UN SOLO CASO de los muchos que expone y donde el relato más rocambolesco, por absurdo, insensato y vago que sea, es tomado como una prueba más de lo que pretende demostrar Navia-Osorio, esos temas malditos ante los cuales los científicos, esos esbirros del mal, cierran los ojos porque se trata de asuntos que los superan. Pero a Navia-Osorio nada lo supera: él es capaz de ver allí donde gobierna la oscuridad y desentraña historias olvidadas para darles visibilidad y poner ante los ojos de los lectores, simples mortales carentes de sueños y esperanzas, que hay algo allá afuera, que lo esencial es invisible a los ojos, que hay otros mundos (pero están en éste), que somos propiedad y todas esas cosas.

Estamos ante un libro gordo, por momentos difícil de leer (no por lo complejo, sino por lo delirante y porque pesa como un kilo) y donde lo que vale es cuántos kilómetros sumamos a nuestras espaldas en búsqueda de “la Verdad”, esa que se escribe con mayúscula, por respeto. Acá se gastan mucho las suelas de los zapatos y se ejercita poco la sesera, podríamos resumir sin mucha elegancia. Si nos quedamos en lo meramente estético, diremos que la cantidad de errores de ortografía que detectamos (si marcamos 100, son pocos) afea enormemente una presentación que, por lo demás, es bastante decente. Con numerosas fotografías (entre ellas, varios reflejos de luces que son “un misterio” para el autor y otras imágenes donde no se ve nada), el libro efectivamente cuenta con mucho despliegue no solo por España, sino también por Chile, Andorra, Centroamérica y el norte de África.

Pero no se puede pretender demostrar nada a punta de viajes y pasaportes timbrados. Que una señora diga en Chile que vio un perro negro y un caballero cuente algo parecido en Puerto Rico no convierte esas visiones de perros negros (¿habrá algo más insólito, inesperado, extraño, fuera de lo normal, rompedor de esquemas científicos, que un perro negro?) en algo misterioso. Al menos eso pensaría cualquier persona. Para Navia-Osorio tanto perro negro suelto demuestra que estamos ante un fenómeno interdimensional. Y así se suman casos de gárgolas, aves gigantes, dinosaurios, naves extraterrestres estrelladas, trenes fantasmas, niñas desaparecidas, lluvias anómalas, el chupacabras, visitantes de dormitorio, teletransportaciones, autoestopistas fantasmas, etcétera. Sí, porque a Navia-Osorio todo le sirve, desde casos criminales, pasando por relatos explicados hace rato y también leyendas urbanas conocidas hace décadas pero que para él son, en realidad, historias reales de fantasmas.

El mismo esfuerzo que el autor pone a la hora de nombrar estos fenómenos podría dedicarlo a entender que los testimonios son falibles y, especialmente, a aceptar las explicaciones cuando son irrefutables. Hablamos de nombrar estos fenómenos porque Navia-Osorio gusta de crear conceptos. Por ejemplo, habla de “fovni” para referirse a los ovnis. Es, al parecer, una contracción de “fenómeno” y “ovni”. No entendemos bien con qué fin pretende integrar esa palabreja al léxico ufológico. No ha tenido éxito ni lo tendrá, como tampoco lo tendrá con abreviaciones como IEA (Intruso Esporádico Agresivo, una forma “aséptica” de decir “chupacabras”), SAA (Ser Antropomórfico de Atacama, ese humano con deformidades que encontraron en el norte de Chile y que se convirtió en una obsesión para Navia-Osorio), PATM (Puertas Dimensionales Atmosféricas), etcétera. Es llamativa esta obsesión por darle un toque de pureza, científico, a meras patrañas. Es llamativa porque el autor, al mismo tiempo, odia a la ciencia.

Quizás acá ocurre algo similar a lo que sucedió con Charles Fort, y esto evidentemente no es un halago. Fort odiaba a la ciencia básicamente porque era una forma de conocimiento que lo superaba. Despreciaba a los científicos porque eran capaces de cosas que él no comprendía. A Navia-Osorio le pasa lo mismo: no puede entender que los científicos miren con desdén al chupacabras. No lo entiende porque vive en un mundo de fantasía, como queda claro al leer su libro. Un mundo de fantasía donde incluso se llega al nivel del insulto, como lo muestra su anterior libro, “La verdad oculta”, donde explica la desaparición de unas jóvenes en el norte de Chile atribuyendo el caso al chupacabras (perdón, IEA) que “siente una predilección por las hembras” (página 101 de dicho libro). Esas jóvenes, en el mundo real, habían sido asesinadas por un psicópata (Julio Pérez Silva, el psicópata de Alto Hospicio). Pero esas explicaciones son tonteras. ¿Cómo atribuir unas desapariciones a un asesino si ahí mismo “está” el chupacabras? Bueno, ese es el mundo de Navia-Osorio. Disculpas a las víctimas es lo menos que uno espera en casos tan vergonzosos como éste.

Pero no nos desviemos del libro que nos convoca. Acá encontraremos toda clase de aventuras, eso es innegable. Como la vez en que el autor no hizo caso a los médicos y viajó a las alturas de la cordillera chilena aun a riesgo de morir infartado. Todo sea por la Verdad. O cuando se “infiltró” en una secta, poniendo otra vez en riesgo su vida. O la vez que, junto a un amigo, vieron a un hombre que caminaba por la playa a altas horas de la madrugada. O cuando se topó con un camión recolector de basura que escondía una importante clave para comprender un mensaje de los seres que controlan el universo. O cuando descubrió que la “industria fotográfica” hizo oscuras manipulaciones para que los “orbs” dejaran de aparecer en las fotos. Sin olvidar cuando dormía sobre una esterilla tirado en el piso, siempre en busca de más misterios, y “alguien” abrió la puerta de la habitación. Y no termino sin mencionar al “Proyecto Delfos”, una investigación sumamente avanzada que realizaba Navia-Osorio junto a otros miembros del IIEE que estuvo a punto de desentrañar un enorme misterio, pero que al final quedó en nada por cosas de la vida y, bueno, a otra cosa mariposa.

Sí, porque Navia-Osorio –quien cree que los seres humanos y los dinosaurios convivieron– es miembro de un grupo que se llama Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos (¡qué nombrazo!), unos señores que publicaron algunos libros y que realizaron sesudas investigaciones que la ciencia oficial, llena de científicos ciegos, recordemos, se negó y se niega hasta ahora a reconocer en su justa dimensión, deteniendo así el avance de la humanidad para satisfacerlos a “ellos”, los que controlan todo. Como guinda de la torta, Navia-Osorio cede un capítulo completo de su libro a otro coleccionista de historias, Raúl Gajardo Leopold, un ufólogo del sur de Chile que se cree todo lo que le cuentan y cuyas aventuras durante la dictadura militar de Augusto Pinochet merecen un artículo aparte.

En resumen, lamento sinceramente que se haya cortado tantos árboles para producir el papel que da vida a un libro tan prescindible como “Dimensiones en el planeta cobaya”.

Diego Zúñiga

Gravedad repulsiva

Gravedad repulsiva[1]

Mario Méndez Acosta

Periódicamente surgen, en círculos poco enterados de los conocimientos básicos de la ciencia contemporánea y, en especial, de la física, algunas ideas estrambóticas que, por supuesto, no llevan a ningún lado.

El ejemplo más conocido y difundido es, sin duda, el de aquellos que proponen máquinas del movimiento perpetuo en sus diversas variantes y que, supuestamente, violan alguna de las leyes de la termodinámica, con gran provecho financiero para algunos viva les.

En México han surgido varias de estas teorías supuestamente basadas en la física y que ahora involucran la “gravedad repulsiva”, las cuales afirman que esta fuerza básica del universo, sin duda la más débil de todas, y por la cual podemos apreciar, en nuestra realidad, algo como una fuerza únicamente atractiva entre los cuerpos con masa y aun con las radiaciones electromagnéticas, posee además una variante repulsiva aún no descubierta.

Una de esas versiones, que circuló en México en los años sesentas[2], afirma que existe una fuerza repulsiva entre las masas, olvidando que la atracción entre los cuerpos -observada en nuestro cosmos- se debe en realidad a una deformación del espacio-tiempo, que es ocasionada por la presencia de la masa de los objetos materiales. Esta deformación altera la trayectoria rectilínea de los objetos y la convierte en una línea que conduce su trayectoria deformada hacia un punto situado en el centro de gravedad de ambos.

Según algunas teorías de la gravitación repulsiva, la aparente atracción que observamos entre los cuerpos cósmicos se debe a que la fuerza resultante de la repulsión combinada de todos los cuerpos del universo se equilibra en un punto en el que puede existir un cuerpo masivo, pero, si otro se coloca en su proximidad, resulta que el primer cuerpo escudará toda la fuerza repulsiva de la parte más alejada de éste, y lo mismo sucederá con el objeto adyacente. La consecuencia es que esas dos resultantes opuestas empujan a ambos cuerpos uno hacia el otro. Una persona se encuentra así de pie sobre la Tierra, porque la repelen las fuerzas gravitatorias del resto del universo.

Claro que la situación se complica un poco al tratar de explicar la existencia de los hoyos negros. Este tipo de explicaciones demuestra la verdad de ese principio conocido como la navaja de Occam, la cual señala: en la ciencia, la explicación que menos postulados requiere justificar es probablemente la verdadera.

Más recientemente, un estudiante de ingeniería mecánica electricista de la UNAM, llamado Alejandro Gallardo Enríquez, a través de su tesis profesional, ha propuesto otra forma de gravedad repulsiva que, en teoría, es factible lograr en el laboratorio.

Impresionado, sin duda, por los prodigios de equilibrio y estabilidad de los objetos que giran a muy alta velocidad -como los trompos y los giróscopos- que, por conservar su momento de giro, aunque se mueva su entorno, parecen desafiar la gravedad, ya que mantienen en todo momento la dirección de su eje de giro (hasta que, por la fricción en su punto de apoyo, pierden su velocidad de rotación).

Brevemente, Gallardo afirma que un balín o un disco que gira a más de 200,000 revoluciones por minuto, pesa menos que el mismo balín o disco estático sin girar, ya que el giro acelerado altera la estructura del espacio tiempo en torno al balín u objeto del experimento y genera una fuerza antigravitatoria mesurable.

Lo cierto es que la alteración de la de la geometría del espacio que lleva a la aparente atracción entre los cuerpos sólo se hace perceptible para un objeto del tamaño de un ser humano, ante la presencia de objetos enormemente masivos, mayores -por ejemplo- que un asteroide.

La única condición física realista para que se presentara la fuerza gravitatoria repulsiva sería que se descubriera la existencia de materia de masa negativa.

No hay en el repertorio de partículas subatómicas -ya sea encontradas o hipotéticas sobre la teoría estándar de la materia- ninguna candidata que asuma masa negativa o que la afecte un antibosón de Higgs; que dependa de la existencia de un campo en el espacio el cual otorgue masa negativa a las partículas, en especial a los hadrones como los cuarks y hadrones como el electrón. Esta materia negativa nada tendría que ver con la antimateria, la cual difiere de la materia común en que sus componentes tienen carga eléctrica de signo contrario, pero se siguen atrayendo gravitatoriamente con la materia ordinaria.

El físico Robert L. Forward ha especulado en torno a posibles aplicaciones de la materia negativa, que, de existir, repelería gravitatoriamente a la materia positiva, pero esto no es más que una especulación todavía fantástica.

BIBLIOGRAFÍA:

Gravedad repulsiva. Revista Ingeniería UNAM, Feb.1964

Formula mexicano ecuación que modifica la Ley de la Gravitación http://www.cronica.com.mx/notas/2014/822515.html Alejandro Gallardo Enríquez

Una Refutación a Gallardo http://es.pseudociencia.wikia.com/wiki/Alejandro_Gallardo_Enr%C3%ADquez

Forward, R. L. (1990, Jan.-Feb.), “Negative matter propulsion”, Journal of Propulsion and Power, Vol. 6 (1), pp. 28-37; see also commentary Landis, G.A. (1991) “Comments on Negative Mass Propulsion”. Journal of Propulsion and Power, Vol. 7, No. 2, p. 304.


[1] Publicado originalmente como Méndez Acosta Mario, Gravedad repulsiva, Ciencia y Desarrollo, Volumen 43, No. 287, México, enero-febrero 2017, págs. 62-63.

[2] Gravedad repulsiva, una alternativa a la materia y energía oscura. Tesis de Alejandro Gallardo Enríquez

El Tal Noguez 2017

El Tal Noguez 2017

El Tal Noguez. Marcianitos Verdes publicó muy poco de este personaje en el 2017.

¿Por qué el Tal Noguez? ¿Por qué hablar en tercera persona del singular? La historia comienza hace más de veinte años, cuando los ufolocos todavía se atrevían a invitar al futuro director de este blog a sus congresos y conferencias.

En una de estas reuniones, en la Delegación Venustiano Carranza, estaba conversando en los pasillos con algunos de los organizadores, mientras en el escenario daban una de las conferencias de ovnis que, por su relevancia, he olvidado tanto el título como su presentador.

De pronto se nos unieron algunos jóvenes de un club de ovnis de Michoacán y entre otras cosas criticaron a los organizadores por permitir la aparición de “uno de los peores escépticos” del país.

“¿A quién se le ocurrió invitar al ‘Tal Noguez’, a estas conferencias?”

La pregunta me hizo gracia, pero mucho más la cara desencajada de por lo menos uno de los organizadores, que se puso blanca. El interpelado sacó los ojos y haciendo muecas con la boca (apretando los labios, pero proyectándolos hacia afuera, como señalando, al mismo tiempo que esperaba que ese gesto indicara silencio)

El organizador no sabía cómo decirle a los ufoloquitos michoacanos (para él ufólogos michoacanos) que guardaran silencio, que “el Tal Noguez” estaba justo al lado de ellos. La situación fue hilarante, por lo menos para mí.

Cuando me tocó exponer mi tema, desde el estrado voltee a ver a los ufoloquitos michoacanos, que no sabían en dónde meterse.

Como todo el asunto me pareció divertido, decidí utilizar “el Tal Noguez” como mi nom de guerre. Esa es la historia detrás de ese apodo.

En cuanto a los trabajos de “el Tal Noguez”, iniciamos una nueva serie, que continuará en este 2018, sobre el nuevo “juguete” ufológico: el caso de los ovnis del Pentágono (que cómo se van desarrollando las cosas, parece que el Pentágono no tiene nada que ver en el asunto)

El fiasco de los ovnis del Pentágono

El fiasco de los ovnis del Pentágono 2

El fiasco de los ovnis del Pentágono 3

Publicamos la introducción y el prólogo del primer tomo de lo que será la Biblioteca Marcianitos Verdes:

HeDescubiertoZ_thumb-1Biblioteca Marcianitos Verdes Forteanismo Tomo 1: ¡He descubierto Z! (introducción)

Biblioteca Marcianitos Verdes Forteanismo Tomo 1 ¡He descubierto Z! (prologo)

También publicamos la recensión del periodista Diego Zúñiga Contreras de ese libro:

¡He descubierto Z! Crítica de Diego Zúñiga