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Nazca (2)

OTRAS HIPÓTESIS

Según el arqueólogo y matemático húngaro Zoltan Zelko, las líneas de Nazca conforman un mapa gigantesco trazado en el suelo, de la cuenca del lago Titicaca.

“Estamos a punto de realizar un gran descubrimiento en materia de lenguaje simbólico –dijo-. Los gigantescos dibujos reflejan la realidad existente en el Lago Titicaca de aquel entonces”.

Zelko afirma que ha logrado identificar en las líneas de Nazca a la mayoría de las ciudades, poblados y accidentes geográficos de la región. Dice que tanto las líneas de Nazca como la piedra de Chavín, la estela de Raimondi y otros monumentos preincaicos, son mapas geográficos.

Hans Horkheimer considera que “las figuras de las pampas, magistralmente estilizadas son reproducciones sagradas, dedicadas principalmente al culto totémico y trazadas para servir como escena a las coreografías totémicas”.

En lo concerniente a los trazos geométricos, comulga con la opinión que afirmaba que estaban dedicados al grandioso culto funerario: senderos sagrados que eran recorridos en las ceremonias religiosas. Después de escuchar algunos de los relatos de los habitantes de la región de Nazca, llegó a saber cosas bastante inesperadas hasta entonces: que podría tratarse de fantasmagóricos “caminos de ánimas”. Según los nativos, “el alma de los difuntos visitaba, a lo largo de los trazos, los lugares sagrados en los que cada clan se reunía en determinadas fechas para llevar a cabo la celebración de un culto teatral del recuerdo”[1].

En esta tradición secular y en los fantasmagóricos “diablos del polvo”, las trombas de arena que bailan sobre las pampas, los nativos supersticiosos ven la manifestación tangible de estos espíritus que están condenados a errar por el desierto para siempre.

Algo similar propuso Tony Morrison. Las líneas eran senderos sagrados, los enormes trapecios eran zonas que servían para reuniones sagradas y las figuras de animales estaban relacionadas al culto a los muertos[2]. Morrison calculó que todos los geoglifos se pudieron construir en no más de tres emanas de trabajo utilizando unos 1000 trabajadores. Si bien conviene que los geoglifos fueron hechos a través de un largo periodo de tiempo (varios siglos), y que fueron construidos por relativamente pequeños grupos de personas durante épocas de poca actividad en el ciclo agrícola.

El profesor Anthony Aveni, de la Universidad de Lima, sugiere una comparación entre las líneas de Nazca y el sistema Ceque de Cuzco[3]. Está de acuerdo en que las primeras pudieron haber sido utilizadas para la celebración de ceremonias y ritos, pero no en que fueron pistas de carreras. Los Ceques eran rayas, términos, lindes, que sirven, según nos cuenta Fernando Silva Santiesteban “para ser caminados por los miembros del grupo. En efecto, en todas las figuras se advierte claramente una entrada y en algunas un corredor de entrada, como en la parte posterior del Perro, debajo de la cola del Mono y en la tercera pata derecha de la Araña”[4].

¿OLIMPIADAS EN AMÉRICA?

Georg A. Von Breunig, quien nació en München, Alemania, el año de 1934, tiene otra teoría sobre las líneas de Nazca.

Von Breunig se graduó como ingeniero eléctrico en 1957 en el Technische Houchschule de München. Obtuvo su doctorado con una tesis sobre física de bajas temperaturas en Grenoble, Francia. De 1960 a 1964 trabajó en el U. S. Naval Weapons, y en la Universidad de Las Américas, de Washington, D. C. De 1975 a 1977 trabajó en Río de Janeiro, Brasil. Fue aquí donde supo de la existencia de las líneas de Nazca, por lo que se trasladó al Perú para estudiarlas.

Con base en las medidas que tomó in situ, Breunig descubrió lo que parecía ser una distribución asimétrica de las líneas, misma que, en su opinión, sólo podía explicarse suponiendo que los habitantes de la zona hubiesen utilizado las líneas como pistas de carreras por largos periodos de tiempo, lo que probablemente hiciera desplazar el suelo hacia el borde externo del camino en las curvas pronunciadas. Los grupos de piedras que había en las curvas de las “pistas” indicaban los puntos de partida de la carrera[5].

Recordemos que ya antes Kosok había apuntado la posibilidad de que los constructores de las líneas de Nazca las hubieran utilizado en carreras ceremoniales.

Para Johan Reinhard[6] las líneas estaban relacionadas con el culto a la fertilidad, al agua y a las montañas. En una zona desértica el agua es lo más importante para una sociedad agrícola. Los antiguos nazcas tenían varios mitos que señalan a montañas y cerros como dioses que controlan la lluvia y fertilidad de los campos. En esta circunstancia, los Ceques servían para dirigir los pasos, como senderos sagrados, hacia cerros y elevaciones en donde se realizaban ceremonias de culto a las montañas. En los grandes rectángulos y triángulos se elevaban pequeños altares de piedra y se colocaban conchas de mar (“Hijas del mar”) como ofrenda para solicitar el agua. Incluso las espirales eran representaciones de esos caracoles, que simbolizaban el agua; mientras que los zigzag representaban a los ríos o los relámpagos

Debajo de algunos de esos cerros, en donde confluyen varias líneas se encuentran una serie de canales subterráneos de filtración construidos por los nazcas. Estas obras fueron mucho más difíciles de construir que las líneas. Las leyendas locales indican que el agua de estos canales proviene de una laguna en el interior del Cerro Blanco.

Al término de las cosechas se hacían trabajos de limpieza y restauración de estos canales subterráneos. Era la época de las festividades.

LA “TESIS” DE VON DÄNIKEN

Una de las hipótesis que ha suscitado más polémicas es la formulada por primera vez en 1968 por el escritor suizo Erich von Däniken en su libro Chaiots of the Gods? (Erinnerungen an die Zukunft)[7].

En esta obra (edición Corgi, reimpresión de 1975, páginas 31 y 32) el autor dice:

“Los arqueólogos consideran que (las líneas de Nazca) son caminos de los incas, pero, ¿por qué habrían de usar éstos caminos que corren paralelos?

“Vistas desde el aire, se tiene la clara impresión de que las 37 millas de planicie son de un aeropuerto”.

Este último párrafo dio origen al mito del “aeropuerto extraterrestre”.

Una de las equivocaciones fundamentales de Däniken consiste en su afirmación de que las líneas de Nazca fueron hechas por los incas, pues según se sabe, las trazaron culturas anteriores a ellos: los nazca.

Por otra parte, también “es falso que las figuras de Nazca sólo puedan apreciarse desde gran altura, ya que pueden verse desde los cerros circundantes”, según explica el mayor Luis Mazzotti Pretell.

Ya en el siglo XVI, Pedro Cieza de León, uno de los cronistas españoles de mayor renombre en la conquista del Perú incaico, mencionó esto brevemente. Probablemente a fines de 1537, cuando Francisco Pizarro, el célebre conquistador, se dirigía hacia Cuzco, la antigua capital monolítica, fue cuando Cieza de León vio los trazos. De León notó “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca… para que las comunidades (indias) puedan encontrar el camino que debe seguir”[8].

En la misma época, un soldado español, Francisco Hernández de Ávila, acampó durante varias semanas en Nazca. En su “diario” manifiesta especial interés en las particularidades geográficas de la región y sólo hace una ligera alusión a que “los indios trazaban grandes líneas en el suelo”[9].

Un año más tarde, en 1586, el corregidor de Soras y Rucanas Luis de Monzón, menciona en uno de sus informes dirigidos al virrey don Francisco de Toledo, algunos hechos ambiguos. Relata que “antes de que los españoles dominaran a los incas, en tiempos antiquísimos, un pequeño grupo de otro tipo de gente, a la que llamaban los viracochas, llegó a estas tierras. Obedeciendo a sus sugerencias, los indios los siguieron e hicieron caminos que hasta ahora se pueden ver largos como una calle, a cuyos lados construyeron muros bajos”[10].

Aunque es posible que esta última cita se refiera a los caminos de los incas, que cruzaban los Andes y tenían unos tres metros de ancho y miles de kilómetros de longitud. Hoy día estos caminos atraviesan lo que es Ecuador, Bolivia, Perú y Chile, y algunos de ellos todavía son utilizados.

Varios pueblos precolombinos –entre ellos los mayas y los aztecas- construyeron diferentes caminos. Existe un camino maya que va de Cobá a Yaxuma, y que se extiende unos 95 kilómetros en línea recta a través de la selva.

¡NO ES UN AEROPUERTO!

“Es una tontería sugerir que las líneas de la planicie de Nazca son un aeropuerto. Cualquiera que las vea comprobará que esto es imposible. Von Däniken probablemente las vio desde las alturas, como se infiere de sus libros, pero su hipótesis no debe tomarse en serio, por absurda. Las líneas constituyen un misterio; los científicos que las han estudiado no han sabido a ciencia cierta cuál era su fin, pero existen muchas otras teorías mucho más atendibles que las de Däniken”[11].

Esta es la opinión del reverendo Donald Bond, un misionero que reside en Perú, y que ha visitado en muchas ocasiones el valle de Nazca para estudiarlo.

Ciertamente, desde un aeroplano las líneas parecen pistas; sin embargo, después de medirlas, la teoría de Däniken resulta insostenible. La mayoría de las líneas tiene un grosor de 10.16 centímetros, por lo que Bond se pregunta: “¿Es que acaso se intentaba jugar con cochecitos de juguete?”

Las líneas ciertamente no son anchas; hay algunas de 91 centímetros, y muy pocas de 61 metros (sólo dos conocidas), pero éstas tienen sólo 91 metros de longitud. Otras tienen unos quince metros de ancho por 91 de longitud. “En realidad parecen campos de fútbol”, dice Bond. Hay varias figuras de animales: un cóndor estilizado volando con alas extendidas que abarca 60 metros; una araña casi simétrica que llega a los 45 metros; un mono del tamaño de dos canchas de fútbol, con la cola enroscada en espirales perfectas[12].

Trato de imaginar (una escena bastante cómica, por cierto), cómo un supuesto astronauta de la antigüedad aterrizaría sobre la cola del mono. Si lo logra hacer, que lo dudo, terminaría con el estómago revuelto.

Las tomas de la película Recuerdos del futuro, enfocan sobre todo a sectores más anchos de estos bien conservados surcos, que dan realmente la sensación de pistas de aterrizaje. Pero, ¿por qué no aterriza realmente el avión en que viaja el cineasta Harald Reinl? ¿No sería eso la mejor demostración? No lo hace porque sabe muy bien que el suelo que alguna vez despedraron los indios es blando, y que el polvo levantado probablemente ahogaría tanto a los aviadores modernos como a los supuestos astronautas de la antigüedad. Además, las líneas conforman tres áreas separadas por sendos valles, y suben y bajan por las colinas, por lo que es imposible que un avión pueda aterrizar en ellas.

Uno de los monumentales trapecios lo atestigua plenamente: después de apuntar en una dirección hacia una colina escarpada, esta figura geométrica escala la pendiente en línea recta para volver a descender por la otra pendiente y proseguir su camino. ¿Porqué y cómo unos supuestos vehículos espaciales habrán estado jugando a saltar las colinas sobre innumerables pendientes accidentadas de las pampas que, además, ya estaban cubiertas con alineamientos en todas direcciones?

En su libro Return to the Stars[13] von Däniken nos cuenta su teoría:

“En el pasado, inteligencias desconocidas aterrizaron en una planicie no habitada cerca del actual pueblo de Nazca y construyeron un aeropuerto improvisado para operar en la vecindad de la Tierra”.

Ronald Story[14] atacó a Däniken diciendo que una nave especial no necesita una pista para aterrizar. Fue entonces cuando Däniken modificó su teoría sobre el espaciopuerto:

“El argumento de que los extraterrestres no necesitan espaciopuertos debido a que despegan y aterrizan verticalmente es obsoleto por dos razones. Primero, yo no he dicho que los extraterrestres hayan construido las pistas de Nazca. Yo sólo dije que las pistas eran el resultado de algún tipo de culto de los nativos. Y segundo, ¿acaso no ha construido la NASA una pista en California para sus naves espaciales como el Space-Shuttle?”[15]

Nuevamente Däniken volvía a mentir. En la página 118 de su Return to te Stars establece claramente que los extraterrestres construyeron las pistas. Por otra parte, ¿podría el Space-Shuttle aterrizar sobre las colinas que suben y bajan por las pampas de Nazca?

También hay que considerar la Garúa, la niebla del invierno austral peruano, que está presente de mayo a septiembre en la costa. En el lugar reina la bruma durante unos 260 días al año.

El mejor punto de observación no es a miles de kilómetros donde uno supondría que estaría orbitando una nave espacial, sino a 150 metros sobre el terreno, aunque, como ya lo hemos dicho, son perfectamente visibles desde tierra. Es más, Toribio Mejía Xesspe, Fred Hoyle, Paul Kosok, María Reiche, así como otros arqueólogos realizaron sus estudios sobre el terreno, y fue mucho tiempo después cuando se intentó estudiarlas desde el aire.

A mediados de la década de los setenta el satélite Erts de NASA tomó un par de fotografías sobre la zona de Nazca. Las fotos llevan los números 81501142925A000 y 8164514255A000-5.

Los impresionantes acercamientos fotográficos que Eros Data Center de Sioux Falls (Dakota del Sur) ofreció a la revista de astroarqueología belga Kadath, muestran que a pesar de los objetivos espaciales Questar y las más avanzadas técnicas de detección óptica y filtraje del relieve geológico de la región, no se puede observar ninguna huella de pista o de línea cualquiera, que sea visible desde el espacio. Todo lo contrario, se distinguen con perfección sobre las mismas placas, los lechos de los ríos Nazca e Ingenio, que forman los límites del área de los dibujos. Esto lleva a Robert Dehon , fundador de la Association Fort de la Crèche y fundador de la misma revista Kadath, a la conclusión: “que una dirección artística desde las alturas es imposible”, y anota que “sólo la observación desde alturas bajas permite observar perfectamente las figuras gigantescas”[16].

Continuará…


[1] Horkheimer Hans, Las plazoletas, rayas y figuras prehispánicas en las pampas y crestas de la hoya del Río Grande, Revista de la Universidad Nacional de Trujillo, Época II, No. 1, Trujillo, 1947, Págs. 46-63.[2] Morrison Tony, Pathways to the Gods. The Mystery of the Nazca Lines, Andean Air Mail and Peruvian Times, Lima, 1978.

[3] Aveni Anthony, Report on the Analysis of Data Obtained on the Nazca Project, National Geographic Society, Washington, D. C., 1982.

Aveni Anthony, Tha Nazca Lines: Patterns in the Desert, Archaeology, Vol. 39, No. 4, 1986, Págs. 32-39.

[4] Silva Santiesteban Fernando, Las líneas de Nazca: otra interpretación, La Insignia, Perú, junio del 2005.

[5] Breunig A. Georg von, Nazca: A precolumbian olympic site?, Interciencia, Vol. 5, No. 4, julio agosto de 1980, Págs. 209-219 y 259.

Breunig A. Georg von, The Nazca lines, Interciencia, Vol. 6, No. 1, enero febrero de 1981, Págs. 6-7.

Breunig A. Georg von, The Nazca lines, Interciencia, Vol. 6, No. 3, mayo junio de 1981, Págs. 6-7.

[6] Reinhard Johan, Las líneas de Nazca. Un nuevo enfoque sobre su origen y significado, Boletín de Lima, Lima, 1987.

[7] Däniken Erich von, Chariots of the Gods?, Corgi Books, London, 1975.

[8] Cieza de León Pedro, Grandeza de los Incas (1553), Fondo de Cultura Económica, México, 2003.

[9] Hernández de Ávila Francisco, Dioses y hombres de Huarochiri, (1585), Siglo Veintiuno Editores, México, 1975.

[10] Jiménez de la Espada Marcos (compilador), Relaciones geográficas de Indias, 3 tomos, Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1965.

[11] Wilson Clifford, The Chariots Still Crash, Signet Book, New American Library, New York, 1976.

[12] Wilson Clifford, Crash go the Chariots, Lancer Books Inc., New York, 1972.

[13] Däniken Erich von, Return to the Stars, Corgi Books, London, 1974, Pág. 118.

[14] Story Ronald, The Space-God Revealed, Harper & Row, New York, 1976.

[15] Däniken Erich von, Why do Critics Ignore the Positive Arguments for Ancient Astronauts, Second Look, No. 13, enero de 1979.

[16] Dehon Robert, Nazca, Kadath, No. 16, Bruselas, enero-febrero de 1976.

Nazca (Primera parte)

NAZCA[1]

En el Perú, entre las regiones de Palpa y Nazca se encuentra una gran faja de desierto, de aproximadamente 50 kilómetros de longitud por 10 kilómetros de ancho, interrumpida sólo por los verdes valles del Río Grande y Río Palpa, al Norte, y los valles del Río Ingenio y Río Nazca, al Sur. La llanura de Nazca se encuentra en la cuenca del Río Grande, a unos 400 kilómetros al Sur de Lima, capital del Perú. Curiosamente esta llanura (desierto, en realidad) ha recibido el nombre de “pampa”.

En ese lugar nos encontramos con 13,000 líneas, más de 100 espirales, trapezoides y triángulos, y cerca de 800 figuras de animales. El primer artículo en que se dieron a conocer estas asombrosas figuras se debe a la pluma del arqueólogo Toribio Mejía Xesspe, que estuvo en el lugar en 1917 y fue el primero en presentar un trabajo detallado al Congreso Internacional de Americanistas, reunidos en Lima en 1939[2].

El profesor Mejía Xesspe, ferviente admirador y discípulo del gran sabio peruano Julio César Tello, descubrió otras huellas y líneas en los valles de Humay y Chincha, más al Norte de Nazca, durante la expedición de 1926-1927 organizada por el doctor Tello.

LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES

En su ponencia ante el Congreso Internacional de Americanitas, el profesor Mejía Xesspe planteaba la hipótesis de que las figuras de Nazca fueron caminos y acueductos construidos antes de la llegada de los incas a esas tierras.

El segundo que intervino en la discusión fue el padre Alberto Rossel Castro, que a partir de 1942 publicó varios estudios sobre las figuras[3]. Rossel Castro se adhiere a la hipótesis de Mejía Xesspe. Considera sin dudar que se trata de “proyectos prácticos de irrigación y de división de parcelas agrarias”, puestos en marcha y realizados por un “pueblo trabajador, eminentemente compuesto por agricultores”.

Otros pioneros en el estudio de Nazca fueron: George E. Johnson, que estuvo ahí en 1930; el comandante Peri, quien fuera el primero en volar sobre la pampa con un helicóptero; y el arqueólogo Rafael Larco Hoyle[4].

Por ese entonces el doctor Paul Kosok había llegado a Perú, enviado por la Universidad de Long Island, para estudiar las famosas obras hidráulicas de los antiguos habitantes del país.

Kosok visitó el lugar en 1943 y después de profundizar en sus investigaciones descubrió que, si bien las líneas presentaban una depresión, no eran lo suficientemente profundas ni estaban construidas con el material necesario para poder transportar un fuerte caudal de agua. Encontró que tampoco pudieron haber servido como caminos ya que “su naturaleza, su tamaño y su posición muestran que de ninguna manera estas rutas podían ser utilizadas para el transporte”[5].

En efecto, algunas de esta líneas son tan escarpadas que resulta muy difícil escalar la pendiente y además hay que considerar que no hay razón para construir vías tan complicadas y zigzageantes a lo largo de varios kilómetros, que forman un circuito cerrado en algunos trayectos y que exigen un viaje penoso y difícil, por ejemplo, de una hora para llegar a un lugar al que podría llegarse en sólo unos cuantos minutos caminando en línea recta.

Un 21 de junio, camino a su automóvil, Kosok atravesó una pequeña calina en la que convergían varias líneas, y miró directamente al Sol ocultándose sobre una de ellas. El 21 de junio es el día más corto en el hemisferio Sur, ya que entonces tiene lugar el solsticio de invierno. Kosok se dio cuenta inmediatamente que esa línea era una “línea de solsticio”, como él la llamó. Muchas de las líneas presentan una configuración tipo estrella, convergiendo varias de ellas en un punto.

En 1947, Kosok declaró que dichas líneas eran parte de un gigantesco calendario astronómico. Más tarde, en 1965, publicó Land, Life and Water in Ancient Peru[6]. En el capítulo dedicado a las líneas de Nazca (capítulo VI), titulado The Largest Astronomy Book in the World, desarrolla su teoría y aclara que “la gran longitud de algunas de las líneas sugiere que también fueron usadas para efectuar carreras ceremoniales”.

Tratando de verificar la teoría de Kosok, el investigador británico Gerald S. Hawkins estudió 93 líneas (186 direcciones), y la información sobre las características de éstas (ángulos y direcciones), la introdujo en una computadora. Hawkins demostró que el número de líneas que coinciden angularmente con ciertos cuerpos estelares no era tan grande como para seguir sosteniendo la teoría del calendario cósmico.

En su libro Beyond Stonehenge[7], Gerald Hawkins describe los resultados del análisis computarizado de las líneas de Nazca. Comprobó que la mayoría de estas líneas no coinciden con la puesta o salida de algunos astros en momentos claves del año. Sin embargo, Kosok apuntó la posibilidad de que en el siglo VI o antes, varias de estas líneas pudieron haber coincidido con fenómenos de esta naturaleza.

A favor de Kosok podemos apuntar que Hawkins sólo estudió 98 líneas y se conocen más de 13,000.

Pero Hawkins no siempre pensó de la misma manera. Su primer artículo sobre Nazca fue publicado en 1969[8] y en ese entonces estaba de acuerdo con la teoría del calendario cósmico.

CUARENTA AÑOS DE INVESTIGACIÓN

Victoria María Reiche Grosse Neuman nació en Dresden el 15 de mayo de 1903 y se graduó en matemáticas con un tesis sobre conjuntos matemáticos, y posteriormente en astronomía en las Universidades de Hamburgo y Leipzig.

La señora Reiche llegó a Perú en 1932 escapando, según contó, de una familia dominante. Fue contratada por dos años, después de contestar un pequeño anuncio que había aparecido en la prensa alemana en el que se solicitaba una institutriz para el cónsul alemán en Cuzco. Al término del contrato, en 1934, se encontraba en Lima sin empleo. Para poder sobrevivir dio clases de gimnasia. Una feliz casualidad quiso que se encontrara con el gran arqueólogo peruano, el doctor Julio Tello, quien le encargó algunas traducciones. Por medio de este último conoció a Paul Kosok quien la puso al tanto sobre las investigaciones en Nazca.

Un frenesí espontáneo por descifrar los secretos de las “ciudades perdidas” y de los vestigios ciclópeos de las culturas precolombinas embargó a Marí Reiche. Pero no pudo viajar a Nazca hasta 1946, porque durante la Segunda Guerra Mundial no se permitía los alemanes que vivían en Perú salir de Lima.

“Durante años –dice- soñé con estas líneas, y fui allí en 1946, tan pronto terminó la guerra”[9].

A lo largo de algunos años la señora Reiche estudió las figuras y elaboró mapas y cartas de las mismas.

“Después que los depuré fui a la Fuerza Aérea Peruana en busca de ayuda, y tomamos fotografías desde el aire. Descubrimos una enorme cantidad de figuras, centenares de triángulos y millares de líneas”[10].

Varias familias peruanas de la clase acomodada subsidiaron los trabajos de la alemana.

Posteriormente, María Reiche publicó un libro[11] y varios artículos[12] gracias a los que logró obtener un subsidio de una fundación sueca, con el que logró establecerse permanentemente en Nazca. Excepto por viajes para dar conferencias y por visitas al médico (al final de sus días estaba casi ciega y sólo podía distinguir los contornos), no dejó Nazca desde entonces.

En un principio era conocida como “la gringa loca”. Ahora, con glaucoma y artritis avanzadas está confinada un laboratorio donde continúa haciendo mapas, ayudada por un asistente peruano.

Con fondos de los gobiernos de Alemania Occidental, Suecia y Perú, construyó dos torres de observación, una de 4 metros y otra de 8, y compró cuatro motocicletas. Con su propio dinero paga a tres guardias para patrullar la zona. Tanto las torres como los guardias tienen como objeto impedir que los turistas pisen las líneas.

La señora Reiche desarrolló las teorías de Kosok, pues creía que los pobladores de Nazca utilizaban el enorme calendario con fines astronómicos y agrícolas. El pico del colibrí de cincuenta metros de largo, por ejemplo, apunta a la posición del Sol el 22 de diciembre, o sea el solsticio de verano en el hemisferio Sur. Para María Reiche, los cuatro dedos del mono representan las fases de la Luna, mientras que la araña está relacionada con la constelación de Orión. La señora Reiche piensa que los antiguos peruanos utilizaron su “calendario astronómico” como un almanaque agrícola, para predecir eclipses o para saber cuándo se llenarían los lechos de los ríos con aguas del deshielo de los Andes; para decidir cuándo plantar y cosechar, para determinar cuántos días quedaban del invierno…

“Hicieron un calendario de grandes dimensiones que pudiese durar siempre, de manera que un ejército invasor estuviese en condiciones de marchar sobre él sin dañarlo”.

Reiche cree que los constructores de Nazca utilizaron una medida básica que equivalía a unos 33 centímetros, es decir, a la distancia promedio entre la punta del dedo pulgar de una persona y la parte anterior del codo de la misma.

“Los indios Nazca desarrollaron una geometría de una perfección asombrosa, ya que su margen de error es únicamente de dos centímetros. Esta obra es representativa de una inteligencia y nivel de pensamiento abstracto no esperado en un mal llamado “pueblo primitivo””.

Ella cree que primero trazaban pequeños dibujos a escala de las figuras que planeaban; luego, usando compases rudimentarios fabricados con palos y cuerdas, realizaban los trazos finales,. La obra completa pudo haberles tomado por lo menos unos 300 años.

En un artículo que publicó en la revista Time[13], explicó el modo en que se trazaron las gigantescas figuras. A lo largo de los lados de una de ellas se ven miniaturas de las mismas. Miden aproximadamente 0.56 metros cuadrados, y son el modelo de las figuras mayores.

Kosok también nos señala que el procedimiento que se utilizó para hacer estas líneas es bastante sencillo. Es suficiente tomar, de la parte central del “camino”, las piedras oxidadas que por la exposición al aire han adquirido un color más oscuro, y amontonarlas a lo largo de los bordes. Una vez limpio, el color del suelo quedaba más claro, lo que permitía observar con facilidad las líneas. Kosok agrega que “los bordes no miden más que unos cuantos centímetros, y a veces son casi imperceptibles”[14].

La investigadora dice que los dibujos están en peligro de desaparecer debido a la contaminación provocada por las minas de cobre y hierro del área, que pueden haber alterado las condiciones climáticas y haber provocado las raras lluvias que han aparecido en el desierto de Nazca.

Maía Reiche recibió en 1977 la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, en el grado de Comendadora, otorgada por la República de Perú.

LA HIPÓTESIS DEL CALENDARIO

No sólo Kosok y María Reiche sostienen que las figuras de Nazca constituyen un enorme calendario astronómico; también el mayor Luis Mazzotti Pretell, miembro del Instituto Geográfico Militar del Perú, se inclina por esa hipótesis.

“La misteriosa pampa de Nazca –señala-, contiene dibujos de animales e insectos de una prodigiosa precisión geométrica, y una serie de trazos y pistas; no representan un aeropuerto de extraterrestres, ni éstos (si existen), tienen nada que ver con ella”[15].

Mazzotti llega a las siguientes conclusiones, que concuerdan con las de Kosok-Reiche:

“Las figuras y líneas de Nazca representan constelaciones cuyas estrellas han sido agrupadas teniendo e cuenta la relación de semejanza de aquellos animales, plantas y otros entes conocidos por quienes las trazaron. De igual manera, los griegos y las culturas orientales imaginaron otras formas de representación, acordes con su mitología, creencias, artes y oficios”.

Al igual que Kosok, Mazzotti advirtió que varias líneas convergían.

“Generalmente –apuntó-, las líneas convergen en un solo punto, en alguna parte del terreno ligeramente más elevada que el resto de la extensión, donde todavía existen vestigios de ruinas, y siempre llegan a las figuras; cruzan sobre ellas y se prolongan hasta perderse en el horizonte: Como estas líneas atraviesan los cerros, he llegado a la conclusión de que indicaban algún lugar del cielo en el que los antiguos nazquenses localizaban aquellas constelaciones. Pero como la posición aparente de la esfera celeste cambia a medida que pasan los días, debido a la traslación de la Tierra, se trazaron a partir de las figuras diversas líneas dirigidas a las constelaciones que los astrónomos de Nazca representaron gráficamente, refiriéndolas a diferentes épocas del año. Así, las líneas que entrecruzan los dibujos señalan las direcciones en que se mueven lentamente los grupos estelares por el espacio”[16].

Continuará…


[1] Este artículo apareció publicado originalmente como:Roberto López, ¿Fue realmente Nazca un espaciopuerto?, Contactos extraterrestres, No. 139, México, 28 de abril de 1982, Págs. 26-31 y 49.

[2] Mejía Xesspe Toribio, Acueductos y caminos antiguos de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos del XXVIII Congreso Internacional de Americanistas, 559-569, Lima, 1942.

[3] Rossel Castro Alberto, Figuras geométricas de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1962.

Rossel Castro Alberto, Arqueología al Sur del Perú, Editorial Universo, S. A., Lima, 1977.

[4] Larco Hoyle Rafael, La escritura peruana pre-Inca, (El original sistema ideográfico fue empleado por todos los antiguos peruanos. Nuevas pruebas y analogías con la escritura maya), El México antiguo, Vol. 7, No. 7-8, México, 1944.

[5] Kosok Paul, The mysterious markings of Nazca, Natural History, Vol. 56, mayo de 1947, Págs. 200-207 y 237-238.

[6] Kosok Paul, Land, Life and Water in Ancient Peru, Long Island University Press, New York, 1965.

[7] Hawkins S. Gerald, Beyond Stonehenge, Arrow Books Ltd., Londres, 1977.

[8] Hawkins S. Gerald, Ancient Lines in the Peruvian Desert, Smithsonian Institution, Cambridge, 1969.

[9] Reiche Neuman María, Los dibujos gigantescos en el suelo de las pampas de Nazca y Palpa, Letras, No. 30, Lima, 1949.

[10] Reiche Neuman María, Secreto de la pampa, Letras, No. 49, Lima, 1968.

[11] Reiche Neuman María, Geheimnis der wuste, Mystery on the Desert, Misterio en la pampa, edición trilingüe, publicado por la autora, Sexta edición, Perú, 1987.

[12] Reiche Neuman María, Interpretación astronómica de la figura del mono, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1958.

Reiche Neuman María, El pájaro anunciador del Inti Raymi, Cultura y Pueblo, Número especial, Lima, 1965, Págs. 12-14.

Reiche Neuman María, Orientación y medida de los dibujos de las pampas de Nazca, Letras, No. 49, Lima, 1968.

Reiche Neuman María, Peruvian Ground Drawings, publicado por la autora, Kunstraum München E. V., 1974.

Reiche Neuman María, Las gigantescas huellas de Nazca y Palpa , Imagen, No. 3, mayo de 1974.

[13] Reiche Neuman María, Mystery on the Mesa, Time, 25 de marzo de 1974, Pág. 2.

[14] Kosok Paul & Reiche Neuman María, Ancient Drawings on the Desert of Peru, Archaeology, Vol. 2, No. 4, diciembre de 1949, Págs. 206-215.

[15] Mazzotti Pretell Luis, En pos de los misterios de la pampa de Nazca, Comercio Dominical, Lima, 26 de abril de 1970.

[16] Mazzotti Pretell Luis, El enigma de las pampas de Nazca, Imagen, No. 2, Lima, 1973.

Astroarqueología (Final)

MÉTODOS Y TÉCNICAS DE LOS ASTROARQUEÓLOGOS

Ya en 1965 Robert Imbert Nergal, presidente de la sección de Niza de la Unión Racionalista escribió en Le crepuscule des magiciens. Le realisme fantastique contre la culture, que dentro de la literatura de lo insólito no todo es ficción:

“La invención se articula gustosamente sobre datos positivos que, de inmediato, hacen sentir confianza al lector. Por cierto, no se desdeña la invención en estado puro, pero más a menudo se parte de un elemento tangible –lo que no significa necesariamente válido-, un sueño, un relato, una tradición, hasta un hecho científico. Pero ¡qué de cosas notables salen de esa célula inicial! Para engendrar maravillas fantásticas la materia importa poco. Dios hizo el mundo con limo, dicho de otro modo, con barro. Lo que vale es la técnica. Existe una técnica teratológica, un arte de crear monstruos. En la pseudociencia se la encuentra en su máxima expresión, sin que nada la limite: ni la naturaleza de las cosas, ni los escrúpulos y mucho menos el espíritu crítico de los lectores. Un principio fundamental rige la puesta en escena: “todo es posible, todo está permitido”, lo que asegura a los autores una licencia tanto más preciosa cuanto que el éxito aumenta en proporción a la incontinencia imaginativa. No se demostrará, se afirmará; pero no afirma quien quiere, también hay un arte de la afirmación, una técnica, podría decirse, que ofrece una variedad de medios”.

Según Imbert Nergal esa técnica es la siguiente:

“La afirmación por insinuación. Es, quizá, la más practicada. La forma dubitativa permite conseguir todo, adelantar todo, por medio de un vaivén de sugerencias que, aparentemente, no afirman nada, pero que se repiten, se refuerzan… ¡y se imponen! Un ejemplo de este tipo de comentarios es: “En esto el físico tiene razones para creer… La ciencia comienza a preguntarse… Lo piensan ciertos científicos… Este punto de vista es defendido por X, Y… Nada prueba lo contrario… Es, pues, legítimo suponer… Los investigadores de Alemania pretenden, en efecto… Es, entonces, imaginable que…” Del indicativo se pasará al condicional, el modo que tanto favorece la afirmación que no afirma, pero que permite comprender con medias palabras al iniciado. Este deslizamiento sutil de lo posible en suspenso a lo posible realizable, que se convierte rápidamente en una certeza, conduce a la férrea aceptación de lo que sigue siendo esencialmente una hipótesis.

“La afirmación por halago. Se recusa a esos personajes celosos y fosilizados que son los científicos y se hace un llamado a la inteligencia del lector, quien, muy halagado, admite a ojos cerrados la cuadratura del círculo o la civilización de los plesiosaurios[1].

“La afirmación difamatoria. Es la contrapartida de la anterior, permite decir verdades a los burros de las universidades, que se niegan a caminar sobre la cabeza. ¡Es algo claro, decisivo, irrefutable!

“La afirmación nebulosa, salida del cerebro de los videntes, contactados e investigadores de lo insólito, es tanto más convincente cuanto que, como no se puede comprender a esos iluminados, no queda más remedio que creerles bajo palabra.

“La afirmación para-lógica. De ella se saca cualquier cosa de cualquier otra, de deducción en deducción. Se pide así a los matemáticos modernos que nos conduzcan a espacios y tiempos que no pertenecen a nuestro universo; a la teoría de la relatividad que sirva de fianza a las velocidades supralumínicas, etc.

“La afirmación inverificable. La más impúdica. Se ejerce anunciando hechos que el lector más exigente es incapaz de verificar por falta de los medios necesarios para hacerlo. Sin embargo, los lectores de pseudociencia parecen ser los menos exigentes del mundo y no se sorprenden por la ausencia de referencias bibliográficas o de otro tipo, en los casos en que serían más que justificadas.

“La afirmación masiva y repetitiva. Frente a ella el lector no puede articular la menor reserva ya que los casos se repiten en todos los medios con enorme frecuencia, sin presentación de pruebas, como verdades de todos conocidas que han superado la etapa de demostración necesaria. El lector tampoco puede dudar de algo que es presentado con ese categórico vigor que sólo puede mostrar el que posee una verdad indiscutible.

“La afirmación por interpretación. Implica interpretar libremente los hechos, mágicamente, fantasmagóricamente, introduciendo en el corazón del fenómeno prodigios impresionantes que, muy naturalmente, son calificados de científicos aun que no tengan una pizca de ciencia”.

COLOFÓN

Los astroarqueólogos dicen ser librepensadores y de visión amplia, aunque en realidad son víctimas de un concepto muy estrecho de la historia, que considera nuestra propia época como el punto más importante en el tiempo, como el foco a través del cual tienen que evaluarse todos los demás periodos históricos. Buscan celosamente en el arte antiguo trajes espaciales, gafas, módulos lunares y otros arreos de tecnología de la era espacial, ¡como si seres capaces de atravesar las vastas distancias del espacio interestelar hubieran usado algo tan rudimentario como el equipo que nosotros usamos para llegar a la Luna! Muchas capacidades y técnicas que una vez florecieron ahora están olvidadas, y muchos descubrimientos son simples redescubrimientos de conocimientos que se habían esfumado o que habían sido arrasados por la destrucción humana y natural. Deberíamos evitar el facilísimo error de creer que los científicos del mundo moderno son la única clase de gente capaz de hazañas tecnológicas avanzadas.

El método de los astroarqueólogos consiste, según escribe el antropólogo John T. Omohundro, en “una parodia de razonamiento y argumentación, lo mismo que un vigoroso ejercicio en la selección de citas, malinterpretaciones y errores basados en la ignorancia… Su técnica es exitosa debido en parte a que existe mucha gente presumiblemente educada que no entiende de estos campos e incluso científicos en general. Él[2] ha jugado con los prejuicios y estereotipos de aquellos que no son “científicos” (sacerdotes de la vieja religión). El tono es “tú y yo, querido lector” los colocaremos junto a sus escritos en una posición sumisa y de esa manera destruiremos el Establishment monolítico construido por esos pedantes representantes de la academia”[3].

Omohundro también menciona el razismo y antropocentrismo cultural de Däniken: “Supone que hasta hace unos mil años el mundo estaba lleno de maniquíes primitivos, salvajes, sin cerebro. Su inteligencia estaba al nivel de sus sencillas tecnologías; sus idiomas eran simples, sus culturas eran primitivas, ellos eran brutos. Si parecen tener algo absolutamente fantástico para nuestros estándares, alguien más inteligente que ellos se los debió haber dado”.

Carl Sagan resumió: “En esencia, el argumento de von Däniken es que nuestros ancestros eran demasiado estúpidos para crear los impresionantes trabajos arquitectónicos y de arte que han sobrevivido”.

Los astroarqueólogos (y los parapsicólogos, y los ufólogos y todos los demás cultores de las pseudociencias) han engañado y seguirán engañando al gran público ya que el ser humano sufre el hechizo milenario de los pases mágicos que en todo tiempo se han tragado la razón humana y oscurecido el sentido crítico de innumerables generaciones. Así es la vida ¿qué le vamos hacer?

LECTURAS RECOMENDADAS

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[1] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-primera.htmlhttp://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-3.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-final.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/las-piedras-de-ica.html

[2] Se refiere a Däniken.

[3] Omohundro John T., Von Däniken’s Chariots: A Primer in the Art of Cooked Science, The Zetetic, Vol. 1, No. 1, otoño/invierno de 1976, Págs. 58-68.

Astroarqueología (Primera parte)

MÉTODOS Y TÉCNICAS DE LOS ASTROARQUEÓLOGOS

Erich Anton von Däniken nació el 14 de abril de 1935 en Zofingen, Suiza. Su padre fue el hotelero suizo (otros biógrafos dicen que era dueño de una fábrica de ropa) Otto von Däniken. Creció en el pueblo de Schaffhausen al lado de su hermana Leni Huggenberger von Däniken. Durante esta época se presentó una escena que posteriormente se repetiría a lo largo de su vida: siendo boy scout fue acusado de robar el dinero de la caja de valores de la asociación, y llevado ante el magistrado local.

Erich cursó hasta el tercer año de preparatoria en la escuela jesuita Saint Michel, de Friburgo, de donde fue expulsado a la edad de 17 años, en 1952. Tuvo que trabajar como camarero y barman en un hotel en Berna.

En febrero de 1944, a la edad de 8 años, von Däniken tuvo una experiencia que algunos psicólogos creen tuvo una influencia decisiva en su forma de pensar de adulto. Un bombardero americano hizo un aterrizaje de emergencia muy cerca de su casa. El niño vio que del aparato salían ocho hombres con sus trajes de vuelo, cascos y viseras, caminando frente a él, “como criaturas de otro mundo” (tal y como lo relató a los editores de Der Spiegel[1]). Sin embargo Däniken niega que esta experiencia haya tenido que ver con sus ideas: él no se puede poner en el papel del “noble salvaje” que adjudicó a los diversos pueblos no europeos que fueron capaces de desarrollar ciertas tecnologías, obras de arte o tradiciones culturales que, para el astroarqueólogo racista era imposible que pudieran crear sin la intervención de extraterrestres.

Ya de muy joven comenzó a leer trabajos de ciencia ficción y ocultismo. La imaginación se despertó. Se veía como un gran investigador y descubridor de antiguas civilizaciones. Juntaba todo el dinero que recibía de sueldos y propinas con el sueño de que algún día iría a esos lugares lejanos y haría sus grandes descubrimientos.

El amor le llegó a los 25 años cuando conoció y se caso con una compañera de trabajo, Elizabeth. Ambos trabajaron en diversos hoteles en Suiza. No sabemos la razón de tantos cambios de trabajo, pero podría haber una pista. En 1954 su jefe en el hotel le acusó de robo y fue sentenciado a 4 meses de prisión. En la cárcel fue atendido por trabajadoras sociales y psiquiatras. Uno de estos últimos indicó que Erich tenía una extraordinaria “tendencia a mentir”. Fue multado por hurtos pequeños y condenado otra vez por fraude.

El futuro escritor deseaba ser administrador de hoteles, como su padre. Al salir de prisión entró a trabajar a otro hotel de donde lo corrieron.

Para ese entonces ya había escrito el esqueleto de Chariots of the Gods?. Lo llevó a muchas casas editoriales, pero los editores lo rechazaron. Una casa editorial le dijo que sólo eran “palabrerías emocionales”. Tuvo la misma suerte con otras 21 editoriales hasta que conoció al influyente periodista alemán Thomas von Randow. Tras leer el manuscrito, von Randow sugirió rescribirlo con la ayuda de un escritor de ciencia-ficción, y comercializarlo como hechos reales. Erinnerungen an die Zukunft, se publicó en 1968, convirtiéndose rápidamente en un bestseller.

De carácter inquieto, von Däniken se dirigió a Egipto, en donde participó en una operación de tráfico de joyas, por lo que fue apresado y acusado de fraude y malversación de fondos, con una sentencia de 9 meses en la cárcel.

Luego del éxito de su primer libro, justo cuando von Däniken sentía que sus años de trabajo estaban justificados, llegó el desastre. Nuevamente fuera de prisión logró colocarse en otro hotel con el puesto de gerente. Durante mucho tiempo viajó a Egipto, Líbano, Norte y Sudamérica, utilizando el dinero de la compañía dueña del hotel. El dinero lo obtenía falsificando los libros contables. La suma defraudada ascendía a más de 400,000 francos suizos (unos 130,000 dólares). Fue arrestado por la Interpol en Viena por no pagar £7,000 de impuestos. Un magistrado que examinó cuidadosamente el caso descubrió deudas personales por £350,000, así como algunos fraudes menores. Lo sometieron a exámenes sicológicos que mostraban que él no era confiable. El fiscal hizo comparecer a un psicólogo, el cual describió a Däniken como psicópata criminal y mentiroso. Las autoridades lo encarcelaron eventualmente durante tres años y medio por “por estafas reiteradas y falsificación de documentos”. El tiempo que pasó en la cárcel lo aprovechó para escribir su segundo libro Regreso a las estrellas (Return of the Gods).

Por supuesto, Däniken rechaza las opiniones de otros psiquiatras, aparecidas en el Playboy[2], que afirman que es un mentiroso irreducible y un psicópata. En febrero de 1976 Erich comentó al escritor Ronald Story que “se había probado en la corte” que el psiquiatra que hizo esa declaración estaba equivocado[3]. Sin embargo, no se conoce esta retractación, por lo que Däniken volvió a demostrar que, efectivamente, es un mentiroso.

Muchos vieron esta reacción extrema como que el conservador establishment religioso intentaba silenciar a un herético que se había atrevido a cuestionar sus opiniones.

Mientras tanto el primer libro, Recuerdos del futuro (Erinnerungen an die Zukunft) aparecía en el mercado de lengua alemana en marzo de 1968. Para diciembre se había convertido en el número uno de las listas de bestsellers de Alemania.

Para el momento de su salida de la prisión, en 1971, se habían vendido 2.5 millones de copias de sus dos libros en 24 idiomas.

El estilo literario de Erich von Däniken seguía el mismo patrón de su vida. En esta última menospreciaba las reglas y leyes, mientras que en su actividad literaria despreciaba las leyes científicas y evitaba cualquier metodología. Saltaba, alegremente, de un tema a otro, sin relación. Todo era válido. Unas líneas trazadas en el desierto debían ser pistas para platos voladores, sin importar que éstos no despegan ni aterrizan como nuestros aviones (según los ufólogos). La representación del rey Pacal y el árbol de la vida era la de un astronauta dentro de una nave espacial.

Pero ese estilo, o falta de él, tuvo un enorme éxito entre el público ávido de maravillas. Como cualquier otro libro, de la primera edición sólo se imprimieron algunos cuantos miles de ejemplares. Un año después de su aparición, ya pasaban del millón. En 1973, cinco años después, se habían distribuido diez millones y hacia fines de 1974 explotó hasta alcanzar la cifra de 28 millones de ejemplares vendidos por todo el mundo (considerando los cuatro primeros libros). Actualmente la cifra sobrepasa los cien millones.

De oscuro hotelero, plagado de deudas y recluido por estafa, pasó a ser una celebridad mundial. Las regalías le permitieron pagar sus deudas y viajar por todo el mundo haciendo sus viajes de “estudio”. Fue invitado a dar conferencias en universidades de los Estados Unidos, presentándolo como “German Professor”.

BREVE HISTORIA DE LAS IDEA ASTROARQUEOLÓGICAS

Su éxito resulta particularmente sorprendente si se tiene en cuenta que difícilmente siquiera una de las ideas contenidas en sus libros es original. Aunque no olvidamos que los primeros artículos de Däniken fueron publicados, en diversas revistas y periódicos, en 1959, 1960, 1964 y 1965, sus “teorías” ya habían sido tratadas desde el siglo anterior.

Madame Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), por ejemplo, ya hablaba en 1888, en su Doctrina Secreta, de temas como Lemuria y la Atlántida y de múltiples planos de existencia. Su sucesora, Annie Besant, desarrolló esas locuras sazonándolas con cuentos sobre los “maestros de Venus” llegados a la Tierra para enseñar al ser humano.

Un poco antes de ellas, Augustus LePlongeon y James Churchward inventaron el mito de Lemuria. Otro antecesor fue el escritor de ficción alemán Curd Lasswitz, quien en 1897 escribió la novela En dos planetas, en la que exponía algunas ideas que posteriormente adoptarían los escritores del realismo fantástico.

A principios del siglo XX Charles Hoy Fort[4] (1874-1932) sería el escritor más importante y prolífico de estos asuntos. Su influencia ha sido tal que su nombre es sinónimo de lo insólito: el forteanismo. En 1930 Eugen Georg publicaría Civilizaciones desaparecidas, basándose en las obras un poco más serias de Richard Henning Países misteriosos (1924) e Hipótesis cósmicas (1928) de Robert Nast (pseudónimo de Richard Huber).

En la época preplatillista Richard Sharpe Shaver, apoyado por Raymond Palmer, generaría todos los mitos de la ufología actual (hombres de negro, tierra hueca, efectos electromagnéticos, etc.). Sus escritos son una extraña mezcla de ficción científica con protoastroarqueología. Ya entrada la época platillista Desmond Leslie y George Adamski publicarían Los platillos voladores han aterrizado, en donde mencionan supuestos platillos voladores en la antigüedad[5]. Por esas mismas fechas Harold T. Wilkins, en Inglaterra, y Morris Karl Jessup[6], en los Estados Unidos, ampliaban las referencias sobre ese mismo tema. Wilkins había escrito libros sobre ciudades perdidas y misterios de Sudamérica, pero una vez que en 1947 hicieron su aparición los platos voladores, mezcló todo en un curioso cocktail en sus libros Flying Saucers from the Moon y Flying Saucers Uncensored. Lo mismo hacía Jessup en sus The Case for the UFO, UFO and the Bible, The UFO Annual y The Expanding Case for the UFO.

Estas ideas serían cultivadas por los escritores soviéticos Matest M. Agrest, Alexander Kazantsev y por el americano Michel d’Obrenovic (pseudónimo de George Hunt Williamson, uno de los primeros seguidores de Adamski), pero fueron mejor capitalizadas dándoles un toque “intelectual” por Louis Pauwels y Jacques Bergier, con sus Retorno de los brujos, La rebelión de los brujos, y posteriormente en su revista Planete.

En 1963, tres años después del “Retorno”, Robert Charroux (pseudónimo de Robert Grugneau) publica su Historie inconnue des hommes depuis cent mille ans, que prácticamente es la base de los libros de Däniken. Aunque Charroux es mejor escritor que el suizo, no tuvo tanto éxito como éste.

Ray Palmer también apoyó al escritor británico W(alter) Raymond Drake al publicar sus primeros artículos sobre los antiguos astronautas en su revista Flying Saucers. Esos artículos se convertirían en los siete famosos libros de la serie Gods and Spacemen. Otro escritor inglés que también publicó en la revista de Palmer fue Brinsley Le Poer Trench, posteriormente conde de Clancarty y editor de la Flying Saucers Review inglesa (de 1956 a 1959). Su libro más famoso fue The Sky People, de 1960. Paul Misraki (alias Paul Thomas), John Michell, Otto Binder, Max Flindt y Jean Sendy fueron escritores que discutieron el tema a mediados de los sesenta. Luego vino Däniken y detrás de él la Ancient Astronaut Society y otros mucho escritores de lo oculto.

METODOLOGÍA

Casi todas las “evidencias” de los astroarqueólogos son una mezcolanza de verdades a medias, sazonadas con insinuaciones hechas en forma de preguntas. Los argumentos son tan débiles que, en ocasiones, se recurre a la vaguedad de su propio estilo literario de cuestionamientos sin respuestas, todo con el único fin de alejar cualquier responsabilidad en caso de verse descubiertos por sus críticos.

Desde 1888, si tomamos los trabajos de la Blavatsky como la raíz de las “teorías” astroarqueológicas, se han escrito decenas de libros, cientos de artículos y numerosas entrevistas sobre el asunto, pero ningún astroarqueólogo ha presentado la más leve sombra de evidencia de que haya algo “extraterrestre” relacionado con el tema. Sin embargo, a pesar de las numerosas ocasiones que se ha demostrado que todos los datos que aparecen en estas obras son inventados, cosa que algunos astroarqueólogos han admitido, hay millones de lectores que creen firmemente en estas patrañas. Esto se debe a diversos factores entre los que hay que destacar el método que siguen los astroarqueólogos.

Primero describen algo que parece misterioso muy superficialmente, teniendo especial cuidado de sacarlo de contexto. Luego engrandecen el misterio añadiendo datos erróneos, de fuentes desconocidas. Finalmente desechan todas las explicaciones racionales, ayudados de los escasos conocimientos científicos de sus lectores, dejando sólo una posible explicación: la paranormal.

Una de las técnicas favoritas de los astroarqueólogos en particular, y de los escritores de temas paranormales en general, es la que los lógicos llaman “argumentum ad ignoratiam”, que usualmente toma la siguiente forma: “Ya que X no puede ser negado, probablemente es cierto”. Sin embargo esta es una falacia debida a los deseos del proponente: si uno desea que algo sea verdadero, a pesar de ser falso, pasará por alto la evidencia e ignorará los hechos. Esto nos lleva al viejo cliché: “La gente cree lo que quiere creer”.

Ronald Story menciona que otra maniobra frecuente en el caso de las pseudociencias es que se establece una conclusión (lo que los lectores desean leer) que no se puede obtener de sus premisas. Este falso argumento se llama “non sequitur”. Un claro ejemplo es la maussanada de: “Si ellos están aquí en un futuro nosotros estaremos allá”. En el caso de Däniken uno de los ejemplos más obvios es cuando escribe: “Los gigantes inundan las páginas de muchos libros antiguos, por lo tanto deben existir”, lo que evidentemente es falso.


[1] Anónimo, Der Däniken-Schwindel, Der Spiegel, 19 de marzo de 1973, Págs. 142-159.[2] Ferris Timothy, interview with Erich von Däniken, Playboy, agosto 1974, Págs. 51-52, 56-58, 60, 64 y 151.

[3] Story Ronald D., The Space-Gods Revealed, Harper & Row, New York, 1976.

[4] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-2-de-5-partes.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-3-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-y-iv.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-final.html

[5] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-3.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-4.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-5.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-6.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-7.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-7_30.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/12/adamski-final.html

[6] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-y-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-final.html

Premio Candela para el tal Noguez

Premio Candela

“Es mejor encender una vela que maldecir contra la oscuridad” –Adagio

Durante la fiebre de la caza de brujas en Europa, en que la única forma de probar su inocencia podía ser ahogándose en el fondo de un lago, pocas voces osaron levantarse contra las atrocidades cometidas en nombre de lo sobrenatural.

Fue precisamente en este contexto que el inglés Thomas Ady valientemente publicó en 1656 el tratado Una Vela en la Oscuridad advirtiendo que “el gran error de estos tiempos es atribuir poder a las brujas, y dejarse engañar por la imaginación de los cerebros de los hombres, para promover la matanza de inocentes”. Escrito como concejo a los tribunales, su tratado exponía las incoherencias e injusticias de uno de los extremos históricos más conocidos de irracionalidad.

En algunos países de África, en Pakistán y en la India, personas inocentes continúan siendo asesinadas por brujas, no obstante esta locura en particular se haya extinguido en gran parte del mundo. Aunque ella dio lugar a muchas otras.

Estas nuevas locuras no acostumbran ser tan explícitas en sus atrocidades, pero su impacto en la sociedad continúa siendo tan nocivo como cuando Ady advirtió sobre el peligro de que “las naciones perezcan por la falta de conocimiento”.

El astrónomo Carl Sagan se refirió a Ady en el subtítulo de su última obra publicada trescientos cuarenta años después, en 1996. “El Mundo y sus Demonios. La Ciencia como una Luz en la Oscuridad” es un libro escrito como consejo al público sobre las incoherencias y peligros de las pseudociencias.

El premio “Candela” del proyecto HAAAN, es del mismo modo un tributo a Ady, a Sagan, y a todos los premiados por su trabajo en ayudar a iluminar el mundo.


PREMIADOS

Diciembre de 2006

Al ingeniero mexicano Luis Ruiz Noguez por su trabajo en “Marcianitos Verdes”. En menos de un año el blog, que presenta una “visión crítica de la ufología, criptozoología, parapsicología y otras NO ciencias”, ya ofrece un volumen casi enciclopédico de información, alternando profundos dossier con noticias recientes sobre lo insólito.

Además del premio “Candela” y de una cantidad meramente simbólica, parte del trabajo de Noguez en “Marcianitos” será traducido y publicado en portugués en el sitio “ CeticismoAberto” con su gracioso permiso.

http://www.haaan.com/candela/