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Yo quiero probar

YO QUIERO PROBAR

Kentaro Mori

La serie de televisión “Expedientes X” alcanzó gran éxito por todo el mundo, promoviendo los temas comunes de la “ufología”. Pocos lo perciben, pero la serie tiene un sistema de creencias bien fundamentado en tres “mandamientos” muy bien elegidos: I want to believe, The truth is out there, Trust no one (Yo quiero creer, La verdad esta allí afuera y No confíes en nadie).

Estos tres mandamientos inspiraron esperanza, fe y paranoia, respectivamente, resumiendo cuidadosamente la “ufología” en una trinidad. En esta columna presentaré contrapuntos y análisis críticos de los “mandamientos” de Archivos X.

I WANT TO PROVE

Yo quiero creer es ciertamente el más poderoso de los mandamientos de los Expedientes X. Leyéndolo crudamente, vemos que es una apelación desesperada por la RELIGIÓN, las creencias, el confort. Particularmente, se supone que el mandamiento se refiere a la voluntad de creer que no estamos solos en el Universo, que los extraterrestres están entre nosotros, ya sea para bien o para mal.

Lo que es preciso constatar es que cuando se prueba algo, no es necesario creer. Si quisiéramos saber si no estamos solos en el Universo, el camino más adecuado para eso es procurar probar que tenemos compañía. Simplemente creer convierte la idea en una creencia, no en una realidad.

De ahí, el contra punto Yo quiero probar. Lo interesante es que en verdad no es un contrapunto. Alguien que quiere probar es simplemente alguien que quiere creer con bases sólidas y objetivas. Así, podemos decir que un mandamiento adecuado sería “Yo quiero creer, por eso quiero probar”.

THE TRUTH IS RIGHT HERE

La verdad está allá afuera es, en mi opinión, el más nocivo de los mandamientos. Es un mandamiento de fe, simplemente una afirmación, que sería supuestamente probada por las historias “verídicas” contadas en la serie. Significaría que todas las experiencias y eventos extraños se deben a “cosas de afuera”, o sea, a extraterrestres.

¿Alguien dice haber sido abducido? Fueron los extraterrestres. ¿Una luz apareció en el radar? Fueron los Ets. ¿Fox Mulder murió? Nuevamente los Ets. ¿Usted no pudo respirar correctamente en la noche? Fueron los extraterrestres. Después de todo, la “verdad”, la verdadera explicación para todos los eventos extraños está “allá afuera”.

Como se ve, este mandamiento predica un escapismo. Cuestiona al gobierno, pero de forma equivocada.

La ufología de hecho levanta cuestionamientos sobre el sigilo y el encubrimiento gubernamental. Pero eso nada tiene que ver con seres extraterrestres, y aunque lo tuviese, no está en nosotros cuestionar a los extraterrestres, sino a nuestro propio gobierno.

Pero la ufología levanta innumerables ejemplos de engaño, charlatanismo y de falibilidad humana. O sea, la ufología en sí es un enorme conjunto de ejemplos de errores humanos. Bajo cualquier punto de vista, debemos pensar en nosotros, seres humanos, sobre nuestra sociedad, nuestro gobierno, nuestra democracia. Exactamente si estuviésemos bajo el dominio extraterrestre, eso sería nada más un motivo para pensar más en nosotros que en ellos.

Así, La verdad está aquí mismo. Aquí en la Tierra, entre nosotros, seres humanos.

TRUST NO ONE. INCLUDING ME.

Lo curioso de No confíes en nadie es que es un mandamiento contradictorio. Es como Nunca diga nunca, o Estoy mintiendo. Eso porque predica la paranoia, pero espera que usted confíe en que los Expedientes X están de “su lado”, presentando la verdad (The truth is out there) en lo que usted debe creer (I want to believe).

Aparte de eso no es tan malo, en verdad si lo consideramos con rigor, no hay problema alguno en él. Excepto si usted exagera, es claro. Es hasta escéptico, predica la duda. Pero recuerde que esta duda se debe aplicar a todos, inclusive en quien le dice que debe dudar. Sea este Chris Carter o yo. Así, sólo di un refuerzo al mandamiento, y tenemos No confíe en nadie. Ni en mí.

En resumen, ahora usted tiene nuevos mandamientos para dudar:

YO QUIERO PROBAR

LA VERDAD ESTÁ AQUÍ MISMO

NO CONFÍE EN NADIE. NI EN MÍ

Estatuillas Dogu: ¿Jomon Jedi?

ESTATUILLAS DOGU: ¿JOMON JEDI?

Kentaro Mori

Mucho antes de la invención de la agricultura o la domesticación de los animales, los japoneses ya vivían en aldeas y cocinaban sus alimentos en ollas. Diez mil años antes de la era cristiana, posiblemente antes, los habitantes del archipiélago oriental habían desarrollado el arte de la cerámica, que sólo surgiría en la “Horquilla de la civilización”, al Oeste de Asia, tres mil años después. Motivo para decir “¡Banzai!” –que significa justamente “diez mil años”. Tales cerámicas antiquísimas marcan el Jomon Jidai, una clasificación propia de la arqueología nipona: Jomon (léase “djoumón”), “estándar de cuerda”; y jidai (“djidái”), periodo o era.

La palabra Jidai se haría más conocida en una corrupción creada por el cineasta George Lucas, en la serie Star Wars. Con sus caballeros espaciales de rígidos códigos de honor, Lucas se inspiró en los “jidai geki”, romances de época japoneses que hablaban de los samurais. De ahí sus caballeros Jedi.

Nuestro interés aquí es algo que de forma semejante une la prehistoria japonesa a la fantasía espacial moderna. Más allá de vasos, los artefactos de cerámica Jomon Jidai incluyen algunas estatuillas, llamadas Dogu (“estatuas de barro”). De apariencia enigmática, altamente estilizadas, algunas de ellas posteriormente fueron entendidas por algunos como “escafandras espaciales”, pruebas de contactos con seres extraterrestres en la Antigüedad. Eran los adoradores de los Dioses Astronautas.

ESCAFANDRAS

La idea de dioses astronautas antecede en décadas a su más conocido promotor, el hotelero suizo Erich von Däniken. Podemos localizar la asociación de las estatuillas Dogu japonesas con “escafandras espaciales” en fechas más tempranas en un artículo de Viatcheslaw Zaitsev publicado en la revista soviética Spoutnik en junio de 1967. Ese artículo es también el origen del fraude de la figura rupestre de “Fergana” y también uno de los principales vehículos en la génesis de la leyenda de los “Dropas”.

Curiosamente, los trajes espaciales reales nunca fueron muy semejantes a las estatuillas Dogu. Construidos de partes flexibles, como una ropa de muchas capas, no se parecen a las formas aparentemente rígidas y redondas que pueden ser vistas en las estatuillas japonesas. Las ropas de astronauta que conocemos tienen algo muy común: dobleces y pliegues.

Trajes Gemini, Apollo y del autobús espacial

Todavía más curioso es que los trajes espaciales futuros bien pueden volverse más semejantes a las figuras de barro de miles de años. Ese cambio no es solamente estético. Los trajes del futuro pueden tener revestimientos completamente rígidos, de articulaciones sofisticadas, garantizando una mayor protección para los hombres y mujeres que pisarán Marte. Son efectivamente armaduras. La semejanza entre tales conceptos de trajes y las figuras japonesas es notable, considerando que el prototipo AX-5 fue realizado en 1985, décadas después del artículo de Zaitsev.

Prototipos de trajes espaciales rígidos y Traje de buzo rígido para grandes profundidades (JIM, Newtsuit)

Trajes por trajes, y hablando de escafandras, los trajes de buzo rígidos para grandes profundidades también son muy similares a las estatuillas Dogu. De la misma forma que los trajes espaciales rígidos, las formas redondas no son arbitrarias. Como deben soportar grandes presiones, el uso de formas esféricas capaces de distribuir mejor la presión es una solución de ingeniería. El diseño de las juntas articuladas también explica la apariencia peculiar de tales armaduras.

Antes de buscar respuestas en el espacio o en el océano profundo, sin embargo, será sensato buscarlas con las personas que moldearon tales estatuillas, los Jomonjin.

CABELLO Y TATUAJES

No se sabe tanto como se quisiera sobre los Jomonjin, el pueblo Jomon. Aunque sabemos que usaban un peinado parecido al de la princesa Léia de Star Wars (¿o será lo contrario?), no sabemos exactamente para qué servían las estatuillas Dogu, por qué motivo eran fabricadas o lo que representaban. Pero tenemos buenas pistas.

Imagen de la princesa Léia y de Jomonjins

Una ojeada a la variedad de estatuillas Dogu basta para que se comprenda que no son representaciones naturales. Podemos ver toda una continuidad de representaciones, desde la figura más fiel a la imagen humana, hasta la más estilizada, de proporciones alteradas y formas geométricas.

Serie de imágenes de estatuillas Dogu

Podríamos terminar nuestro texto aquí, pero entender que son estilizaciones no significa que no correspondan a algo real. ¡Podemos estar razonablemente seguros de que representaban figuras humanas! Y, aunque están modificados, diversos otros elementos también pueden ser identificados con alguna seguridad.

La característica más trivial de las estatuillas es que representan claramente pezones, senos. El lector puede dar un segundo vistazo a las estatuillas, en caso de que no halla percibido los senos de inicio: están siempre ahí. Combinándolos con la forma estilizada, aparentemente de pelvis larga y formas redondas, la interpretación común es que las estatuillas tenían relación con un culto de fertilidad. En otras palabras, no serían extraterrestres, y sí grandes matronas.

Estas otras estatuillas Jomon son más evidentes como objetos de culto a la fertilidad. La “Venus” de la derecha es especialmente bella.

Las estatuillas poseen también intrincados patrones que cubren el cuerpo. Tal vez representan los patrones usados en las ropas de la época, pero tal interpretación parece tener conflicto con los senos expuestos. Nuevamente, aquí podemos recordar la estilización, pero otra posibilidad es que tales patrones también representen nada menos que tatuajes. Principalmente sobre el rostro de las figuras, los patrones podrían indicar el estilo de tatuajes usados por los Jomonjin.

Trajes Jomon y tatuajes Maori

La sugerencia puede sorprender, pero que sean representaciones de tatuajes es tal vez una de las más sólidas interpretaciones al respecto de las estatuillas. La más antigua referencia conocida del Japón, un manuscrito chino del siglo III, Gishiwaiinden, habla de los “hombres de Wa”.

“Los hombres de Wa tatúan sus caras y pintan sus cuerpos con patrones. Ellos aprecian bucear en busca de peces y conchas. Hace mucho que decoran sus cuerpos para protegerse de los peces grandes. Posteriormente tales diseños se convirtieron en ornamentales. La pintura corporal varía entre las grandes tribus. La posición y tamaño de los diseños es diferente de acuerdo con el status de los individuos”.

La tierra de “Wa” es el Japón. Se debe recordar aquí que los “hombres de Wa” no son el mismo pueblo que hoy conocemos como japonés, en donde el tatuaje adquirió otros significados y usos. Pero ese estilo de tatuaje tribal continuaría en otros pueblos del Pacífico, como los Maori de Nueva Zelanda. Las marcas faciales de las estatuillas Dogu que todavía son practicadas por tales comunidades fueron tema de un estudio realizado por Jun Takayama en 1969, que concluyó que las marcas Dogu realmente deberían ser tatuajes.

Y si todavía queda alguna duda, tal vez la siguiente imagen de otra figura de barro del periodo Jomon la lance a los confines del espacio.

Cara de barro Jomon

¿LENTES DE SOL?

El aspecto más intrigante de las estatuillas son sus grandes ojos de apariencia peculiar. La interpretación común para lo que tales ojos representan es sensacional: serían lentes de sol. De hecho, las estatuillas Dogu que abordamos en este texto son una categoría especial de estatuillas llamadas formalmente en la arqueología “Shakkoki Dogu”, o “¡estatuillas de barro con lentes de sol!”.

No son lentes o visores como los que conocemos, ciertamente. La interpretación se basa en los lentes de sol primitivos, como los usados por los esquimales Inuit. Son visores opacos, con una abertura en forma de una estrecha línea horizontal.

Equimal con visor

Esos visores funcionan bien al limitar la cantidad de luz que llega a los ojos, como todos hacemos instintivamente al cerrarlos cuando somos cegados. Pueden no ser muy sofisticados, pero tampoco nunca se empañan. A los esquimales, y se sugiere, también los Jomonjin, tales lentes de sol son necesarios en los grandes paisajes cubiertos de nieve blanca reflejando la luz solar. Sin tal protección, una persona podría ser afligida por ceguera temporal.

Los Inuit poseen tales visores, y es evidente que se parecen mucho a los ojos de las estatuillas Dogu. La interpretación, sin embargo, no es definitiva. ¿O qué pensar de las estatuillas de arcilla de Santarém, en la Amazonia?

Estatuillas de Santarém

Denominadas de cerámica inciso punteada, pueden datar de hasta dos mil años atrás. Sabemos todavía menos del pueblo de Santarém, pero la figura femenina, con las manos sobre el vientre y la representación peculiar de los ojos, ya debe ser familiar.

La primera idea que puede venir a la mente sería una vinculación directa entre las estatuillas japonesas y las amazónicas. Pero parece extraña cuando observamos con más atención una de las piezas más famosas de la arqueología del siglo XX, la máscara de Agamenon, recuperada por Schliever en lo que antes había sido la ciudad de Troya.

Máscara de Agamenon y máscaras africana

Nótese que los ojos, aunque no tan grandes, poseen el mismo estilo, parecido con a una semilla de café. Las otras máscaras de oro Micenas encontradas por Schliever tienen los ojos representados de la misma forma.

En verdad, se puede encontrar piezas de arte por casi todo el mundo poseyendo representaciones de ojos en este estilo peculiar. Aunque haya quien defienda la hipótesis de “ultra difusión”, según la cual hace miles de años ya había un intercambio cultural intenso en escala planetaria, la interpretación más común es que son estilos que surgieron de forma independiente. Cada uno de ellos puede ser rastreado en su evolución, y representar ojos cerrados de esa forma tal vez no sea tan especial.

BOTONES DE CONTROL

Objetos de culto a la fertilidad, tatuajes, ropas, lentes de sol, ojos cerrados, pasando por Troya y yendo hasta los extraños peinados de una galaxia muy distante, entre todas las incertidumbres la mayor conclusión que se puede sacar es que los artistas Jomon que criaron las estatuillas Dogu hace miles de años son los verdaderos merecedores de adoración.

Su arte instiga al sofisticado hombre moderno a todo tipo de especulación, llegando lo mismo a seres extraterrestres, especulación que en la opinión de este autor, parece la menos imaginativa de todas. Aunque sea la más divertida. Las palabras muy sobrias de un defensor de la idea de los dioses astronautas, “no son senos, son botones de control”.

Banzai

Bibliografia

“Dogu no Nazo”, Shinji Kawasaki, capa, 103, 199, 200-201, 217, ano: 1975

“Deuses, Espaçonaves e Terra” (Beweise), Erich von Däniken, Melhoramentos, p. 126, ano: 1977

“Oomukashi no Seikatsu”, Yuzo Sugimura, p. 108, ano: 1951

“Gendai Shinhyakajiten” (Enciclopédia contemporânea), Gakken, p. 375, ano: 1968

“Os primeiros habitantes do Brasil”, Atual Editora, Norberto L. Guarinello, pp 28-29, ano: 1994

Diseños antiguos reinterpretados

DISEÑOS ANTIGUOS REINTERPRETADOS

Kentaro Mori

Los Euhemerísticos, aquellos que defienden que los mitos del pasado son “relatos” literales, tienen una amplia gama de armas para convencer al público. Entre ellas están varias imágenes, diseños y esculturas antiguas que parecen encontrar paralelo en el mundo moderno. Astronautas, máquinas, naves, ETs y hasta OVNIs son encontrados hasta el agotamiento. Algunos de estos diseños realmente se parecen mucho a lo que los euhemerísticos afirman que son. Pero sólo si los vemos a la luz de nuestra propia cultura moderna, lo cual es exactamente lo que hacemos cuando los vemos sin ningún compromiso.

Por ejemplo, vean la escultura budista a la izquierda, que representa un árbol sagrado.

Luego vean una obra de Deschámps, su “aparador de garrafas”:

¿Qué quiere decir esto? ¿Será que los budistas del pasado hicieron contacto con los extraterrestres usando aparadores de garrafas y deseando su retorno comenzaron a construir “imitaciones”? Apuesto que no. La verdad, el árbol sagrado budista de la escultura no sólo se parece a un aparador de garrafas, podemos encontrar “paralelos” en los almacenes de ropa, en los simples soportes giratorios de las medias. Los exhibidores de periódicos, y los soportes giratorios de las tarjetas postales también son muy parecidos. Podemos hallar similitudes en varios otros lugares. Hasta en algunas perchas.

Luego abajo se ven dos diseños de tribus antiguas:

Si los vemos a la luz de nuestra cultura, se parecen a dibujos esquemáticos de submarinos o quizás de naves espaciales circulares. El primero parece ser una nave de tres pisos, mientras que el segundo es más complejo. Si miramos bien, vemos que en ambos en la parte superior hay extrañas bolas, pareciendo indicar fuentes de luz. ¿Realmente, serían indicativos de un contacto?

Sin embargo, para la cultura que realmente hizo estos dibujos, ellos no representan naves. Representan los mundos. Las divisiones internas representan las divisiones entre los diferentes mundos espirituales, el conocido conjunto cielo-tierra-infierno. El segundo diseño también representa estos tres mundos, la extraña especie de cruz en medio es el “axis mundi”, o el eje del mundo, por el cual el chamán -y solamente él- podía atravesar y viajar así por los mundos espirituales. El primer dibujo también tiene este axis mundi, pero es menos obvio. Ahora sí tienen sentido, “las extrañas bolas”, en la parte superior: son solamente representaciones de estrellas.

Si alguien todavía tiene dudas de lo que son y de que los antropólogos las reinterpretan erróneamente o que sólo se pueden entender como diseños esquemáticos de naves extraterrestres, veamos un diseño más:

En este de aquí, claramente, vemos sólo el cielo y la tierra. En el centro está el axis mundi, y en la parte superior queda claro que las “extrañas bolas” son de hecho sólo representaciones de las estrellas.

¿O será una nave con animales?

De todas formas, para ayudar a representar este argumento, también escribí una parodia “Contactos en el Pre-escolar”* (satirizando las teorías del “Contacto en la Pre-historia”), mostrando que si los diseños antiguos pueden ser reinterpretados como contactos con extraterrestres, los diseños infantiles también lo pueden ser. En la parodia, no mostré diseños antiguos, lo que hago aquí. Veamos la figura de la izquierda:

Claramente muestra personas dentro y fuera de una tienda. Si no fuese por la tienda, muchos estarían inclinados a creer que sería el diseño de seres extraterrestres…

El dibujo esta estilizado –exactamente como los dibujos infantiles. ¿O será que las gallinas antiguamente no tenían ojos?

Todavía tenemos otros ejemplos en la arquitectura, como el de abajo.

Sin duda, parece haber salido de una película de ficción científica. Me arriesgo a decir que parece el núcleo central del reactor nuclear de la “Estrella de la muerte” de la Guerra de las Galaxias.

Pero es claro, solamente es una columna ornamentada sacada de su contexto y vista a los ojos de nuestra cultura. Si observamos todo el resto de la construcción, veremos que este es un estilo arquitectónico que nada tiene que ver con los reactores nucleares de las películas de George Lucas.

Espero que después de estos ejemplos, haya quedado claro el problema de reinterpretar los diseños antiguos. Los interpretamos a través de nuestra cultura contemporánea, cuando en verdad fueron hechos por otras culturas, con diferentes mitos, creencias y principalmente, escuelas de arte.

Esto no prueba que todo diseño antiguo que parezca representar algo avanzado pueda ser descartado, pero recuerda que es el fruto del simple buen sentido: necesitamos investigar lo que el objeto podría representar en la cultura que lo construyó antes de imponer nuestra cultura sobre otras, algo que además de todo es arrogante.

Es realmente posible que hayamos sido visitados en el pasado y que esas visitas hayan terminado siendo indistinguibles de la mitología pura. Puede también ser posible que su hijo haya visto un monstruo debajo de la cama, y que por este hecho que se parece mucho a la “mitología” infantil, usted desprecie su relato.

El caso de los Dogon habría podido acabar con la ambigüedad y las dudas sobre esta cuestión. Si una tribu todavía en la edad de piedra tuviese leyendas que indicaran conocimientos astronómicos no sólo iguales, sino superiores que los nuestros, eso sería una evidencia muy buena a favor de los contactos antiguos con civilizaciones avanzadas.

La verdad hay muchas otras evidencias por las cuales una visita podría haber sido notada de forma indistinguible, la mayor parte de ellas involucrarían conocimientos científicos avanzados. Pero a despecho de eso, no ha sido encontrada ninguna de ellas. Es una pena, todo lo que tenemos hasta el momento son relatos de monstruos debajo de la cama. ¿Usted cree en ellos?

* También escribí una parodia sobre la reinterpretación de textos antiguos, como la Biblia y los apócrifos, como “relatos” del contacto. En “Los contactos de Grimm“, busqué demostrar que si la Biblia se toma literalmente, también se deberían tomar las historias de hadas.

Zetetic Scholars en PDF

Ya están disponibles en PDF los primeros 5 números de la mítica Zetetic Scholars, la revista que editaba Marcello Truzzi, luego de salir del CSICOP.

El sociólogo Marcello Truzzi, el verdadero autor de “la carga de la prueba”: “En ciencia la carga de la prueba recae en el que afirma. Y donde las afirmaciones son extraordinarias, la carga de la prueba aumenta proporcionalmente”.

Si no me equivoco fue el primer editor de una revista de corte académico, dedicada a investigar los temas paranormales: The Zetetic. Esta originalmente fue un boletín llamado Explorations. En 1975 se transformó en revista y cambió su nombre a The Zetetic que a partir de 1976 se transformaría en la revista oficial del CSICOP, la cual luego cambiaría de nombre a The Zetetic The Skeptical Inquirer, luego a The Skeptical Inquirer The Zetetic y finalmente The Skeptical Inquirer.

Para ese entonces Truzzi ya había salido del CSICOP y comenzado a publicar su Zetetic Scholars. El consejo de consultores, que aparece en el primer número, es impresionante. Vemos una extraña e irrepetible mezcla de crédulos y escépticos en todas las ramas del mundo paranormal: Milbourne Christopher (mago y escéptico), Persi Diaconis (matemático estadístico y escéptico), Martin Ebon (escritor y editor de temas paranormales), Christopher Evans (mago y escéptico), Martin Gardner (divulgador de la ciencia y escéptico), Michel Gauquelin (astrólogo), Bernard Heuvelmans (criptozoólogo), Ray Hyman (psicólogo escéptico), J. Allen Hynek (ufólogo), David M. Jacobs (ufólogo), Edward J. Moody (tanatólogo y parapsicólogo), Charles T Tart (parapsicólogo) y Ron Westrum (escritor de temas paranormales).

Pero no sólo el cuerpo de consultores es impresionante. Entre los colaboradores, escritores y críticos encontramos nombres muy conocidos en estos asuntos:

UFOLOGOS

Richard Greenwell (era el corresponsal de la APRO en Perú), Rex G Stanford (contactado, aunque su hermano Ray es más conocido), Jerome Clark (escritor y editor de revistas ovni), Lucius Farish (su servicio de recortes de noticias ovni es el mejor que haya conocido), Stanton T Friedman (el “físico nuclear de los ovnis”), Allan Hendry (autor del mejor libro de ovnis que se haya escrito hasta la fecha), John A Keel (ufólogo, criptozoólogo y forteano), Bruce MacCabeee (analista de fotos ovni), Aimé Michel (autor de las ortotenias), James W. Mosley (toda una institución en el mundo de los platillos voladores), P. A. Sturrock (ufólogo con estudios académicos), Roberto Farabone (uno de los editores de la revista de ufología italiana de corte académico UPIAR Research in Progress).

ESCÉPTICOS

Mario Bunge (filósofo escéptico de nacionalidad argentina), Paul Feyerabend (filósofo de la ciencia), James Randi (mago), James Alcock (psicólogo), James E. Oberg (investigador de la NASA), John Rimmer (ufólogo inglés de la corriente psicosociológica), Robert Sheaffer (crítico de la ufología), Susan J. Blackmore (psicóloga).

PARAPSICÓLOGOS

John Beloff (parapsicólogo ingles que propuso el concepto del Objeto Paranormal Permanente), Richard Kammann, Stanley Krippner, D. Scott Rogo, Gertrude Schmeidler, Brian Inglis.

FORTEANOS

Daniel Cohen (escritor y editor), William R. Corliss (editor del Source Book Proyect)

CRIPTOZOÓLOGOS

Jon Beckjord.

OTROS

Ron Westrum, Robert K. G. Temple (divulgador del mito del “Misterio de Sirio”).

Hay más, pero estos son los que conozco.

Al paso del tiempo iran colocando los archivos faltantes, pero por el momento estos 5 números, si son congruentes con la fama que les precede y a la vista de sus colaboradores, prometen ser una larga y agradable lectura.

http://tricksterbook.com/truzzi/ZeteticScholars.html