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Astroarqueología (Primera parte)

MÉTODOS Y TÉCNICAS DE LOS ASTROARQUEÓLOGOS

Erich Anton von Däniken nació el 14 de abril de 1935 en Zofingen, Suiza. Su padre fue el hotelero suizo (otros biógrafos dicen que era dueño de una fábrica de ropa) Otto von Däniken. Creció en el pueblo de Schaffhausen al lado de su hermana Leni Huggenberger von Däniken. Durante esta época se presentó una escena que posteriormente se repetiría a lo largo de su vida: siendo boy scout fue acusado de robar el dinero de la caja de valores de la asociación, y llevado ante el magistrado local.

Erich cursó hasta el tercer año de preparatoria en la escuela jesuita Saint Michel, de Friburgo, de donde fue expulsado a la edad de 17 años, en 1952. Tuvo que trabajar como camarero y barman en un hotel en Berna.

En febrero de 1944, a la edad de 8 años, von Däniken tuvo una experiencia que algunos psicólogos creen tuvo una influencia decisiva en su forma de pensar de adulto. Un bombardero americano hizo un aterrizaje de emergencia muy cerca de su casa. El niño vio que del aparato salían ocho hombres con sus trajes de vuelo, cascos y viseras, caminando frente a él, “como criaturas de otro mundo” (tal y como lo relató a los editores de Der Spiegel[1]). Sin embargo Däniken niega que esta experiencia haya tenido que ver con sus ideas: él no se puede poner en el papel del “noble salvaje” que adjudicó a los diversos pueblos no europeos que fueron capaces de desarrollar ciertas tecnologías, obras de arte o tradiciones culturales que, para el astroarqueólogo racista era imposible que pudieran crear sin la intervención de extraterrestres.

Ya de muy joven comenzó a leer trabajos de ciencia ficción y ocultismo. La imaginación se despertó. Se veía como un gran investigador y descubridor de antiguas civilizaciones. Juntaba todo el dinero que recibía de sueldos y propinas con el sueño de que algún día iría a esos lugares lejanos y haría sus grandes descubrimientos.

El amor le llegó a los 25 años cuando conoció y se caso con una compañera de trabajo, Elizabeth. Ambos trabajaron en diversos hoteles en Suiza. No sabemos la razón de tantos cambios de trabajo, pero podría haber una pista. En 1954 su jefe en el hotel le acusó de robo y fue sentenciado a 4 meses de prisión. En la cárcel fue atendido por trabajadoras sociales y psiquiatras. Uno de estos últimos indicó que Erich tenía una extraordinaria “tendencia a mentir”. Fue multado por hurtos pequeños y condenado otra vez por fraude.

El futuro escritor deseaba ser administrador de hoteles, como su padre. Al salir de prisión entró a trabajar a otro hotel de donde lo corrieron.

Para ese entonces ya había escrito el esqueleto de Chariots of the Gods?. Lo llevó a muchas casas editoriales, pero los editores lo rechazaron. Una casa editorial le dijo que sólo eran “palabrerías emocionales”. Tuvo la misma suerte con otras 21 editoriales hasta que conoció al influyente periodista alemán Thomas von Randow. Tras leer el manuscrito, von Randow sugirió rescribirlo con la ayuda de un escritor de ciencia-ficción, y comercializarlo como hechos reales. Erinnerungen an die Zukunft, se publicó en 1968, convirtiéndose rápidamente en un bestseller.

De carácter inquieto, von Däniken se dirigió a Egipto, en donde participó en una operación de tráfico de joyas, por lo que fue apresado y acusado de fraude y malversación de fondos, con una sentencia de 9 meses en la cárcel.

Luego del éxito de su primer libro, justo cuando von Däniken sentía que sus años de trabajo estaban justificados, llegó el desastre. Nuevamente fuera de prisión logró colocarse en otro hotel con el puesto de gerente. Durante mucho tiempo viajó a Egipto, Líbano, Norte y Sudamérica, utilizando el dinero de la compañía dueña del hotel. El dinero lo obtenía falsificando los libros contables. La suma defraudada ascendía a más de 400,000 francos suizos (unos 130,000 dólares). Fue arrestado por la Interpol en Viena por no pagar £7,000 de impuestos. Un magistrado que examinó cuidadosamente el caso descubrió deudas personales por £350,000, así como algunos fraudes menores. Lo sometieron a exámenes sicológicos que mostraban que él no era confiable. El fiscal hizo comparecer a un psicólogo, el cual describió a Däniken como psicópata criminal y mentiroso. Las autoridades lo encarcelaron eventualmente durante tres años y medio por “por estafas reiteradas y falsificación de documentos”. El tiempo que pasó en la cárcel lo aprovechó para escribir su segundo libro Regreso a las estrellas (Return of the Gods).

Por supuesto, Däniken rechaza las opiniones de otros psiquiatras, aparecidas en el Playboy[2], que afirman que es un mentiroso irreducible y un psicópata. En febrero de 1976 Erich comentó al escritor Ronald Story que “se había probado en la corte” que el psiquiatra que hizo esa declaración estaba equivocado[3]. Sin embargo, no se conoce esta retractación, por lo que Däniken volvió a demostrar que, efectivamente, es un mentiroso.

Muchos vieron esta reacción extrema como que el conservador establishment religioso intentaba silenciar a un herético que se había atrevido a cuestionar sus opiniones.

Mientras tanto el primer libro, Recuerdos del futuro (Erinnerungen an die Zukunft) aparecía en el mercado de lengua alemana en marzo de 1968. Para diciembre se había convertido en el número uno de las listas de bestsellers de Alemania.

Para el momento de su salida de la prisión, en 1971, se habían vendido 2.5 millones de copias de sus dos libros en 24 idiomas.

El estilo literario de Erich von Däniken seguía el mismo patrón de su vida. En esta última menospreciaba las reglas y leyes, mientras que en su actividad literaria despreciaba las leyes científicas y evitaba cualquier metodología. Saltaba, alegremente, de un tema a otro, sin relación. Todo era válido. Unas líneas trazadas en el desierto debían ser pistas para platos voladores, sin importar que éstos no despegan ni aterrizan como nuestros aviones (según los ufólogos). La representación del rey Pacal y el árbol de la vida era la de un astronauta dentro de una nave espacial.

Pero ese estilo, o falta de él, tuvo un enorme éxito entre el público ávido de maravillas. Como cualquier otro libro, de la primera edición sólo se imprimieron algunos cuantos miles de ejemplares. Un año después de su aparición, ya pasaban del millón. En 1973, cinco años después, se habían distribuido diez millones y hacia fines de 1974 explotó hasta alcanzar la cifra de 28 millones de ejemplares vendidos por todo el mundo (considerando los cuatro primeros libros). Actualmente la cifra sobrepasa los cien millones.

De oscuro hotelero, plagado de deudas y recluido por estafa, pasó a ser una celebridad mundial. Las regalías le permitieron pagar sus deudas y viajar por todo el mundo haciendo sus viajes de “estudio”. Fue invitado a dar conferencias en universidades de los Estados Unidos, presentándolo como “German Professor”.

BREVE HISTORIA DE LAS IDEA ASTROARQUEOLÓGICAS

Su éxito resulta particularmente sorprendente si se tiene en cuenta que difícilmente siquiera una de las ideas contenidas en sus libros es original. Aunque no olvidamos que los primeros artículos de Däniken fueron publicados, en diversas revistas y periódicos, en 1959, 1960, 1964 y 1965, sus “teorías” ya habían sido tratadas desde el siglo anterior.

Madame Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), por ejemplo, ya hablaba en 1888, en su Doctrina Secreta, de temas como Lemuria y la Atlántida y de múltiples planos de existencia. Su sucesora, Annie Besant, desarrolló esas locuras sazonándolas con cuentos sobre los “maestros de Venus” llegados a la Tierra para enseñar al ser humano.

Un poco antes de ellas, Augustus LePlongeon y James Churchward inventaron el mito de Lemuria. Otro antecesor fue el escritor de ficción alemán Curd Lasswitz, quien en 1897 escribió la novela En dos planetas, en la que exponía algunas ideas que posteriormente adoptarían los escritores del realismo fantástico.

A principios del siglo XX Charles Hoy Fort[4] (1874-1932) sería el escritor más importante y prolífico de estos asuntos. Su influencia ha sido tal que su nombre es sinónimo de lo insólito: el forteanismo. En 1930 Eugen Georg publicaría Civilizaciones desaparecidas, basándose en las obras un poco más serias de Richard Henning Países misteriosos (1924) e Hipótesis cósmicas (1928) de Robert Nast (pseudónimo de Richard Huber).

En la época preplatillista Richard Sharpe Shaver, apoyado por Raymond Palmer, generaría todos los mitos de la ufología actual (hombres de negro, tierra hueca, efectos electromagnéticos, etc.). Sus escritos son una extraña mezcla de ficción científica con protoastroarqueología. Ya entrada la época platillista Desmond Leslie y George Adamski publicarían Los platillos voladores han aterrizado, en donde mencionan supuestos platillos voladores en la antigüedad[5]. Por esas mismas fechas Harold T. Wilkins, en Inglaterra, y Morris Karl Jessup[6], en los Estados Unidos, ampliaban las referencias sobre ese mismo tema. Wilkins había escrito libros sobre ciudades perdidas y misterios de Sudamérica, pero una vez que en 1947 hicieron su aparición los platos voladores, mezcló todo en un curioso cocktail en sus libros Flying Saucers from the Moon y Flying Saucers Uncensored. Lo mismo hacía Jessup en sus The Case for the UFO, UFO and the Bible, The UFO Annual y The Expanding Case for the UFO.

Estas ideas serían cultivadas por los escritores soviéticos Matest M. Agrest, Alexander Kazantsev y por el americano Michel d’Obrenovic (pseudónimo de George Hunt Williamson, uno de los primeros seguidores de Adamski), pero fueron mejor capitalizadas dándoles un toque “intelectual” por Louis Pauwels y Jacques Bergier, con sus Retorno de los brujos, La rebelión de los brujos, y posteriormente en su revista Planete.

En 1963, tres años después del “Retorno”, Robert Charroux (pseudónimo de Robert Grugneau) publica su Historie inconnue des hommes depuis cent mille ans, que prácticamente es la base de los libros de Däniken. Aunque Charroux es mejor escritor que el suizo, no tuvo tanto éxito como éste.

Ray Palmer también apoyó al escritor británico W(alter) Raymond Drake al publicar sus primeros artículos sobre los antiguos astronautas en su revista Flying Saucers. Esos artículos se convertirían en los siete famosos libros de la serie Gods and Spacemen. Otro escritor inglés que también publicó en la revista de Palmer fue Brinsley Le Poer Trench, posteriormente conde de Clancarty y editor de la Flying Saucers Review inglesa (de 1956 a 1959). Su libro más famoso fue The Sky People, de 1960. Paul Misraki (alias Paul Thomas), John Michell, Otto Binder, Max Flindt y Jean Sendy fueron escritores que discutieron el tema a mediados de los sesenta. Luego vino Däniken y detrás de él la Ancient Astronaut Society y otros mucho escritores de lo oculto.

METODOLOGÍA

Casi todas las “evidencias” de los astroarqueólogos son una mezcolanza de verdades a medias, sazonadas con insinuaciones hechas en forma de preguntas. Los argumentos son tan débiles que, en ocasiones, se recurre a la vaguedad de su propio estilo literario de cuestionamientos sin respuestas, todo con el único fin de alejar cualquier responsabilidad en caso de verse descubiertos por sus críticos.

Desde 1888, si tomamos los trabajos de la Blavatsky como la raíz de las “teorías” astroarqueológicas, se han escrito decenas de libros, cientos de artículos y numerosas entrevistas sobre el asunto, pero ningún astroarqueólogo ha presentado la más leve sombra de evidencia de que haya algo “extraterrestre” relacionado con el tema. Sin embargo, a pesar de las numerosas ocasiones que se ha demostrado que todos los datos que aparecen en estas obras son inventados, cosa que algunos astroarqueólogos han admitido, hay millones de lectores que creen firmemente en estas patrañas. Esto se debe a diversos factores entre los que hay que destacar el método que siguen los astroarqueólogos.

Primero describen algo que parece misterioso muy superficialmente, teniendo especial cuidado de sacarlo de contexto. Luego engrandecen el misterio añadiendo datos erróneos, de fuentes desconocidas. Finalmente desechan todas las explicaciones racionales, ayudados de los escasos conocimientos científicos de sus lectores, dejando sólo una posible explicación: la paranormal.

Una de las técnicas favoritas de los astroarqueólogos en particular, y de los escritores de temas paranormales en general, es la que los lógicos llaman “argumentum ad ignoratiam”, que usualmente toma la siguiente forma: “Ya que X no puede ser negado, probablemente es cierto”. Sin embargo esta es una falacia debida a los deseos del proponente: si uno desea que algo sea verdadero, a pesar de ser falso, pasará por alto la evidencia e ignorará los hechos. Esto nos lleva al viejo cliché: “La gente cree lo que quiere creer”.

Ronald Story menciona que otra maniobra frecuente en el caso de las pseudociencias es que se establece una conclusión (lo que los lectores desean leer) que no se puede obtener de sus premisas. Este falso argumento se llama “non sequitur”. Un claro ejemplo es la maussanada de: “Si ellos están aquí en un futuro nosotros estaremos allá”. En el caso de Däniken uno de los ejemplos más obvios es cuando escribe: “Los gigantes inundan las páginas de muchos libros antiguos, por lo tanto deben existir”, lo que evidentemente es falso.


[1] Anónimo, Der Däniken-Schwindel, Der Spiegel, 19 de marzo de 1973, Págs. 142-159.[2] Ferris Timothy, interview with Erich von Däniken, Playboy, agosto 1974, Págs. 51-52, 56-58, 60, 64 y 151.

[3] Story Ronald D., The Space-Gods Revealed, Harper & Row, New York, 1976.

[4] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-2-de-5-partes.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-3-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-y-iv.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-final.html

[5] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-3.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-4.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-5.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-6.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-7.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-7_30.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/12/adamski-final.html

[6] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-y-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-final.html

Premio Candela para el tal Noguez

Premio Candela

“Es mejor encender una vela que maldecir contra la oscuridad” –Adagio

Durante la fiebre de la caza de brujas en Europa, en que la única forma de probar su inocencia podía ser ahogándose en el fondo de un lago, pocas voces osaron levantarse contra las atrocidades cometidas en nombre de lo sobrenatural.

Fue precisamente en este contexto que el inglés Thomas Ady valientemente publicó en 1656 el tratado Una Vela en la Oscuridad advirtiendo que “el gran error de estos tiempos es atribuir poder a las brujas, y dejarse engañar por la imaginación de los cerebros de los hombres, para promover la matanza de inocentes”. Escrito como concejo a los tribunales, su tratado exponía las incoherencias e injusticias de uno de los extremos históricos más conocidos de irracionalidad.

En algunos países de África, en Pakistán y en la India, personas inocentes continúan siendo asesinadas por brujas, no obstante esta locura en particular se haya extinguido en gran parte del mundo. Aunque ella dio lugar a muchas otras.

Estas nuevas locuras no acostumbran ser tan explícitas en sus atrocidades, pero su impacto en la sociedad continúa siendo tan nocivo como cuando Ady advirtió sobre el peligro de que “las naciones perezcan por la falta de conocimiento”.

El astrónomo Carl Sagan se refirió a Ady en el subtítulo de su última obra publicada trescientos cuarenta años después, en 1996. “El Mundo y sus Demonios. La Ciencia como una Luz en la Oscuridad” es un libro escrito como consejo al público sobre las incoherencias y peligros de las pseudociencias.

El premio “Candela” del proyecto HAAAN, es del mismo modo un tributo a Ady, a Sagan, y a todos los premiados por su trabajo en ayudar a iluminar el mundo.


PREMIADOS

Diciembre de 2006

Al ingeniero mexicano Luis Ruiz Noguez por su trabajo en “Marcianitos Verdes”. En menos de un año el blog, que presenta una “visión crítica de la ufología, criptozoología, parapsicología y otras NO ciencias”, ya ofrece un volumen casi enciclopédico de información, alternando profundos dossier con noticias recientes sobre lo insólito.

Además del premio “Candela” y de una cantidad meramente simbólica, parte del trabajo de Noguez en “Marcianitos” será traducido y publicado en portugués en el sitio “ CeticismoAberto” con su gracioso permiso.

http://www.haaan.com/candela/

Nuevos estudios del mecanismo de Antikythera

Carta

Nature 444, 587-591 (30 November 2006) | doi:10.1038/nature05357; Received 10 August 2006; Accepted 17 October 2006

Decodificando el antiguo calculador astronómico griego conocido como el Mecanismo de Antikythera

T. Freeth1,2, Y. Bitsakis3,5, X. Moussas3, J. H. Seiradakis4, A. Tselikas5, H. Mangou6, M. Zafeiropoulou6, R. Hadland7, D. Bate7, A. Ramsey7, M. Allen7, A. Crawley7, P. Hockley7, T. Malzbender8, D. Gelb8, W. Ambrisco9 and M. G. Edmunds1

El mecanismo de Antikythera es un dispositivo de engranes griego, construido alrededor del final del segundo siglo a.C. Se sabe que calculaba y exhibía información celeste, particularmente ciclos tales como las fases de la luna y un calendario luni-solar. Los calendarios eran importantes para las sociedades antiguas, para sincronizar la actividad agrícola y fijar las festividades religiosas. Los eclipses y los movimientos planetarios a menudo eran interpretados como presagios, mientras que la regularidad de los ciclos astronómicos debe haber sido filosóficamente atractiva en un mundo incierto y violento. Bautizado después de su descubrimiento en 1901, en un naufragio romano, el mecanismo de Antikythera es técnicamente más complejo que cualquier dispositivo conocido por lo menos un milenio más tarde. Sus funciones específicas siguen siendo controversiales porque sus engranajes y las inscripciones sobre sus caras son solamente fragmentarios. Aquí divulgamos imágenes superficiales y tomografías de rayos X de alta resolución de los fragmentos que han sobrevivido, permitiéndonos reconstruir la función de los engranes y duplicar el número de inscripciones descifradas. El mecanismo predice los eclipses lunares y solares en base de ciclos de progresiones aritméticas babilónicas. Las inscripciones apoyan sugerencias de exhibición mecánica de las posiciones planetarias, ahora perdidas. En el segundo siglo a.C., Hipparchos desarrolló una teoría para explicar las irregularidades del movimiento de la luna, a través del cielo, causadas por su órbita elíptica. Encontramos una aplicación mecánica de esta teoría en los engranes del mecanismo, revelando un grado inesperado de sofisticación técnica para ese período.

1. Cardiff University, School of Physics and Astronomy, Queens Buildings, The Parade, Cardiff CF24 3AA, UK

2. Images First Ltd, 10 Hereford Road, South Ealing, London W5 4SE, UK

3. National and Kapodistrian University of Athens, Department of Astrophysics, Astronomy and Mechanics, Panepistimiopolis, GR-15783, Zographos, Greece

4. Aristotle University of Thessaloniki, Department of Physics, Section of Astrophysics, Astronomy and Mechanics, GR-54124 Thessaloniki, Greece

5. Centre for History and Palaeography, National Bank of Greece Cultural Foundation, P. Skouze 3, GR-10560 Athens, Greece

6. National Archaeological Museum of Athens, 1 Tositsa Str., GR-10682 Athens, Greece

7. X-Tek Systems Ltd, Tring Business Centre, Icknield Way, Tring, Hertfordshire HP23 4JX, UK

8. Hewlett-Packard Laboratories, 1501 Page Mill Road, Palo Alto, California 94304, USA

9. Foxhollow Technologies Inc., 740 Bay Road, Redwood City, California 94063, USA

Correspondence to: M. G. Edmunds1 Correspondence and requests for materials should be addressed to M.G.E. (Email: [email protected]).

http://www.nature.com/nature/journal/v444/n7119/abs/nature05357.html

El tal Noguez gana el premio Cuadernos de Ufología 2006

Matías Morey

Apreciado amigo:

Tengo la satisfacción de comunicarte que el Patronato de la Fundación Anomalía, reunido este pasado fin de semana, decidió concederte el Premio Cuadernos de Ufología http://www.anomalia.org/d002.htm> en reconocimiento a tu ya prolongada trayectoria en el campo de la ufología y de las anomalías, y en especial a tu incansable labor por difundir la vertiente más racional y objetiva de estos fenómenos, primero a través de los medios escritos y luego de los electrónicos, como “Perspectivas” y tu blog “Marcianitos Verdes”. Sólo por la calidad de este último ya estaría plenamente justificada la concesión del premio, pero lo cierto es que en tu caso hay mucho y bueno donde escoger, y además supone galardonar a un investigador que ha colaborado activamente en diversas ocasiones con nosotros, primero con “Cuadernos de Ufología” y más tarde con la Fundación Anomalía

El premio en sí no tiene dotación económica, pero remitimos siempre un diploma acreditativo al ganador.

Mi más efusiva enhorabuena por tan bien merecido premio. Recibe mis felicitaciones y un cordial saludo,

Las piedras de Ica

LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS DE ICA

“Comencé la colección de mis piedras en 1966 –declaró el doctor Javier Cabrera Darquea al escritor francés Robert Charroux en 1974-. Las primeras fueron encontradas por huaqueros o buscadores de cerámica.

“Mis piedras provienen de las civilizaciones de los primeros hombres cultos de nuestra tierra. Por razón desconocida, quizá un cataclismo natural, esa civilización desapareció, pero los hombres de la antigua Ica quisieron dejarnos un testimonio indestructible, o al menos susceptible de superar los peligros del tiempo. Esos archivos pertenecen a un pueblo culturalmente próximo a nosotros, pero heredero por línea directa de los conocimientos de nuestros grandes antepasados.

“Se puede pensar lógicamente que esos antepasados son atlántidos, huidos al hundimiento de su continente, y que llegaron a la región de Ica, donde dejaron sus ‘piedras parlantes’.

“Erróneamente se fecha la aparición del ‘Homo sapiens’ dos o tres millones de años antes de nuestra era. El hombre es mucho más antiguo de lo que se cree, y sin duda ha conocido a los grandes monstruos que implantaron su dictadura en el reino viviente de la era Secundaria.

“Puedo atestiguar que esos monstruos (plesiosaurios, diplodocos, iguanodontes, etcétera) vivieron a finales de la era Secundaria, sobrevivieron la terciaria, hasta una época en que los hombres lo conocieron y entablaron con ellos la lucha por la supremacía del mundo”.

La anterior es una declaración de principios que no tiene desperdicio. En ella vemos las mismas ideas “atlantófilas” de Waldemar Julsrud[1]; y se formula la “hipótesis” de que los dinosaurios convivieron con el ser humano. Esas ideas tal vez no serían extrañas en un jinete dedicado a la ferretería, pero en el director de la sección de Investigaciones de la Universidad de Perú, médico del Hospital Obrero de la ciudad de Ica, miembro del jurado del Concejo Regional y miembro correspondiente del Colegio Internacional de Cirugía, eran poco ortodoxas, por decir lo menos.

En 1966 el doctor Cabrera Darquea, que vivía en la pequeña ciudad de Ica, en la costa Sur del Perú, a unos 350 kilómetros de Lima, recibió como regalo de cumpleaños una pequeña piedra, un canto rodado, con el dibujo grabado de un ser extinto hacía millones de años: un pterosaurio. Fue su amigo Félix Llosa Romero quien le entregó la pieza inicial de su colección.

En 1955 los hermanos Carlos y Pablo Soldi, campesinos de Ocucaje, encontraron unas piedras extrañas un día que paseaban por la ribera del río Ica, que se había desbordado e incluso cambiado un poco de curso. Advirtieron de pronto, en el nuevo lecho del río, varias piedras negras, sobre las cuales aparecían dibujos de animales. Esas piedras fueron vendidas posteriormente a Cabrera poco antes de su muerte: Carlos murió en 1967 y Pablo en 1968 y a partir de ahí toda su colección pasó al Museo de Piedras Grabadas, situado en la planta baja de la casa de Cabrera, en la Plaza de Armas de Ica.

El relato de la forma en que fueron descubiertas las piedras de Ica es una copia fiel de la historia de Waldemar Julsrud y las figurillas de Acámbaro. Desde mi muy particular punto de vista nos estamos enfrentando no sólo a un fraude arqueológico, sino también a un plagio.

Aunque propiamente no es un plagio si es una gran mentira lo que afirma nuestro viejo conocido J. J.. Juan José Benítez dice que él fue quien mostró al mundo este fabuloso “enigma”. La verdad es que el primero en darlo a conocer fue Robert Charroux quien, en 1974, en compañía de su editor Robert Laffont y Francis Maziere visitó el lugar y luego publicó L’Enigme des Andes en ese mismo año[2]. Benítez publicaría su libro al año siguiente[3] y aprovechó que la traducción al español del libro de Charroux se hizo hasta 1976. Ese afán de protagonismo es normal en J. J. y en sus retoños, los ufólogos de tercera (generación) españoles.

Luego, de nuevo siguiendo a Cabrera, en 1962 se encontraron más piedras con dibujos e inscripciones en la Hacienda de Ocucaje, Cayando, Cerro Blanco, Chiquerillo, La Banda y Paraya. Según Cabrera las piedras se encontraban en las tumbas correspondientes a las culturas Ica, Inca, Nazca, Paracas y Tiahuanaco.

Antes de esa fecha no se habían encontrado piedras similares y los arqueólogos desconfiaron. Era muy raro ya que esas zonas habían sido ampliamente investigadas y excavadas. Además, los motivos no correspondían, en su mayoría, a estas culturas, sino que era una mezcolanza de diseños de culturas diferentes. Era evidente que habían sido fabricadas recientemente por personas con escasos conocimientos de las culturas prehispánicas.

Los campesinos vendían las piedras por muy pocos soles. Incluso el Museo Regional de Ica tenía algunas arrumbadas en las bodegas. Los arqueólogos las consideraban artesanías modernas.

En 1963 el comandante Elías, Director del Museo Naval de Callao, puesto que ocupó hasta 1973, compró algunas piedras para el museo. Elías enseñó su colección a Alejandro Pezzia Assereto, Director del Museo Regional de Ica, quien las daría a conocer a los periodistas. Dos años después el arqueólogo peruano Herman Buse de la Guerra les dedicaría algunos párrafos de su libro Introduccion Al Peru[4].

Probablemente uno de los primeros artículos publicados sobre el tema fue el de la revista Dominical del periódico El Comercio, en cuyo número del 11 de diciembre de 1966[5] se dice que el arquitecto Santiago Agurto Calvo, rector de la Universidad Nacional de Ingeniería Civil, de Lima, y el profesor Pezzia, arqueólogo del Patronato Nacional de Arqueología de Perú, habían conseguido tres piedras supuestamente extraídas de tumbas precolombinas en Max Uhle y Toma Luz. En las piedras se podían ver flores y pájaros estilizados.

Santiago Agurto llevó las piedras con los ingenieros Fernando de las Casas y César Sotillo, de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Ingeniería Civil, en donde fueron analizadas. El reporte de estos ingenieros dice:

“Todas las piedras son andesitas fuertemente carbonatizadas, a pesar de que por su coloración y textura externas parecen ser entre sí de distinta naturaleza.

“Las piedras proceden de capas de flujos volcánicos correspondientes a series del mesozoico, características de la zona.

“La acción del intemperismo ha atacado la superficie de las piedras, cambiando los feldespatos en arcilla, debilitando por tanto su grado de dureza externa y formando una especie de cáscara que rodea la parte interior.

“La dureza exterior corresponde en promedio al grado 3 de la escala de Mohs, llegando a ser hasta 4.5 grados en la parte interna no atacada por el intemperismo.

“Las piedras pueden ser trabajadas prácticamente con cualquier material duro, como huesos, conchas, obsidianas, etc., y, naturalmente, con cualquier instrumento metálico prehispánico”.

Estas conclusiones, entre otras cosas, implican que las piedras fueron grabadas recientemente y no hace más de 65 millones de años, antes de la extinción de los dinosaurios. El mismo Cabrera declaró[6]:

“Hay que señalar que las piedras son de andesita, con una edad de 80 millones de años, y son resultado de la desintegración del macizo andino en el Mesozoico, y presentan fuerte pátina de oxidación que, como hemos dicho, recubre las incisiones, asegurando así su autenticidad.

“Yo he podido reunir once mil piedras, pero existen muchas más y deseo enriquecer al máximo la colección. Si se revela el lugar donde se encuentran las demás, curiosos, aficionados y turistas irán y harán de aquello un desastre, arruinando así la posibilidad de completar la biblioteca. Por tanto, antes que nada hay que reunir a los especialistas: luego, el gobierno peruano debería garantizar la conservación de los lugares, implantando una guardia permanente”.

Pero esas eran sólo palabras ya que Cabrera nunca permitió que verdaderos especialistas se involucraran en el asunto y nuca dio a conocer los sitios en donde supuestamente se encontraban las piedras.

“En mi colección –continúa Cabrera-, podemos ver reproducciones de estegosauros y otros animales antediluvianos como el triceratops, tiranosaurio y pterodontes cabalgados por seres humanos”.

Lo curioso es que estos saurios “voladores”, por lo que se sabe, solamente planeaban lanzándose desde acantilados ayudados por las corrientes de aire, ya que eran incapaces de volar y, por lo tanto, sería prácticamente imposible que pudieran volar con un hombre colgado a sus espaldas.

Otro detalle curioso es que en las piedras sólo aparecen animales conocidos en esa época (1960-1970) y no los dinosaurios encontrados recientemente, como el Albertosaurio, Anatosaurio, Anchiosaurio, Brachiosaurio, Carnotaurus, Chubutisaurio, Dacentrurus, Eoraptor, Fabrosaurio, Gallimimus, Heterodontosaurio, Kentrosaurio, Lambeosaurio, Megalosaurio, Hadrosaurio, Nodosaurus, Oviraptor, Patagosaurus, Saltasaurus, Ultrasaurio, Velociraptor, Xinosaurio, Zaphyrosaurio y otros.

Además, no aparecen representaciones de Anatosaurio, Brontosaurio, Hadrosaurio y Vulcanodon, cuyos restos fosilizados se han encontrado en el Perú; mientras que sí hay piedras con “dibujos” del estegosaurio que es originario de lo que posteriormente formaría Europa; del Triceratops, de Asia y Estados Unidos. Animales que de hecho nunca habitaron lo que hoy es Perú, o al menos no se han encontrado fósiles de los mismos.

SE DESCUBRE EL FRAUDE

Probablemente el primero en manifestar que todo se trataba de un fraude fue el arqueólogo americano John Rowe, quien no dudó en afirmarlo, después de analizar algunas de las piedras.

Roger Ravínez, miembro del Instituto Nacional de Cultura de Perú llegó a la misma conclusión. El 25 de enero de 1975 publicó un artículo sobre el asunto en El Correo de Lima. En él informaba que las piedras no poseían ningún sentido estilístico. Había mezcla de motivos nazca, mochica, tiahuanaco, etc. Tampoco había ninguna asociación con algún estrato, con lo cual era imposible tratar de fecharlas.

“Cabrera nunca ha querido mostrar el depósito o yacimiento de donde proceden estas piedras. Si lo hiciera, quizá pudiéramos averiguar la verdad y, por los posibles restos que hubiera en la zona, fechar la antigüedad de los grabados.

“Sólo conozco una piedra grabada que puede ser auténtica. El resto, todos esos miles y miles, son falsas”, afirmó.

“La única vez que estuve en Ocucaje hablé con la mujer que las graba, una tal Irma, quien me confesó que no tardaba ni una hora en trabajarlas”.

Ese mismo año la publicación suiza 24 Hebdo publicó otro artículo mencionando el posible fraude.

Así estaban las cosas cuando la revista peruana Mundial, publicada en Lima, decidió hacer una investigación sobre el asunto. Los reporteros descubrieron que habían varios lugareños que se dedicaban a fabricar las piedras, entre ellos, Basilio Uchuya e Irma Gutierrez de Aparcana. Mundial publicó un largo artículo (13 de las 62 páginas de la revista)[7] demostrando que las piedras eran una falsificación.

Basilio declaró la revista:

“Yo he hecho las 11,000 piedras del doctor Javier Cabrera. Mi técnica se basa en grabar las piedras después de haberlas calentado con estiércol de burro o caballo”.

Basilio declaró que durante diez años había grabado todas las piedras que componen el museo del doctor Cabrera. Mundial publicó nueve fotos que mostraban al artesano labrando las piedras. Uchuya decía que la inspiración la obtenía de los dibujos de revistas y libros de estampas de niños. La mayoría de estos mostraban dibujos de dinosaurios y dibujos médicos de operaciones. Las piedras quedaban negras porque después de horneadas con bosta de animales se les embarraba ¡betún de zapatos! Basilio era todo un artista. Hacía estas piedras para los turistas y nadie estaba tan enojado como él, porque su trabajo había sido deliberadamente distorsionado. Basilio confirmó que él y su familia proveyeron al museo local de casi todas las piedras que posee. Es más, tenía una carta firmada por el dueño del museo agradeciéndole su labor.

Los autores del reportaje informaron que la esposa de Uchuya les dijo:

“Hace varios días mi esposo y la señora Aparcana fueron llevados por el PIP[8] para que declararan si las piedras eran auténticas o falsas. Si las habían grabado o las habían encontrado. Mi esposo les dijo que todas las piedras que le había vendido al doctor Cabrera las había grabado él mismo. Que él no las había desenterrado. La señora Aparcana dijo lo mismo”.

Basilio negó que las hubiera encontrado y afirmó que eran falsificaciones que él y su esposa habían creado. No fue castigado, y siguió vendiendo las piedras a los turistas como baratijas. Basilio e Irma mostraron a los reporteros el lugar en donde sacaban las piedras, “un promontorio situado a unos dos kilómetros de sus casas”.

“Al llegar al sitio vimos dos perforaciones. Cada una de unos dos metros de diámetro y un metro de profundidad, más o menos. Después de media hora de escarbar, Irma Gutiérrez de Aparcana logró hacer un hoyo de un metro de diámetro y unos 50 centímetros de profundidad, y en ese punto dijo ‘Aquí hay una’. Era una piedra de unos 500 gramos, del tamaño de una mandarina. ‘¿Eso es todo? Preguntamos. ‘Ya les dije que son difíciles de encontrar, dijo, limpiándose el sudor de su frente”.

Irma informó que producía una 20 a 25 piezas por semana. Basilio dijo que había comenzado a fabricar piedras diez años atrás (en 1965), aunque los dos últimos años no había hecho ni una.

Javier Cabrera dijo que nadie era capaz de hacer 11,000 piedras por si sólo. Pero es cuestión de hacer números. Consideremos el número más bajo: Si Irma puede hacer 20 piedras por semana, trabajando 52 semanas al año, por 10 años, habría fabricado 10,800 piedras (prácticamente la cantidad en la colección de Cabrera). Si Basilio hizo otro tanto, y lo mismo Pedro Huamán y Aparicio Aparcana, entre otros, en tan sólo diez años tendremos más de 40,000 piedras de Ica rodando por todo el mundo en colecciones privadas. Cabrera siempre afirmó poseer 11,000 cantos rodados y decía que podía haber unas 50,000, aunque nadie vio tal cantidad: sólo la colección de Cabrera y unas cuantas más que vendían los artesanos citados a los turistas. En 1975 Marino T. Carcelan dijo a La Prensa haber exportado unas 600 piedras desde 1973[9]. Aún siendo cierto el número de 50,000, trabajando al ritmo de 25 piedras por semana esos cuatro artesanos pudieron haber fabricado más de esa cantidad. ¡Y no eran los únicos!

LA BBC CONFIRMA EL FRAUDE

En 1977 la BBC de Londres envió un equipo de producción de televisión para hacer el documental The Case of the Ancient Astronauts. Entre lo miembros del equipo se encontraban varios científicos: arqueólogos y antropólogos. La recepción que les dio Javier Cabrera fue todo menos calurosa. Parecía tener miedo de ser descubierto. Negó su permiso para que fotografiaran su colección y aún evitó discutir sobre su “extraordinaria evidencia científica”. Después de mucho insistir los ingleses consiguieron que Cabrera les proporcionara una piedra, misma que fue enviada al Institute of Geological Sciences en Londres, encontrando que se trataba de un fraude. El instituto reportó, luego de un atento examen al microscopio:

“Los bordes de los grabados son rectos y relativamente limpios, lo que es prácticamente imposible que se presente en piedras que han estado enterradas o expuestas al medio ambiente durante miles de años, como se nos quiere hacer creer”.

Nosotros añadimos que no solo son miles sino millones de años los que barajan los astroarqueólogos.

En cuanto a la capa superficial externa de las piedras, que se ha oxidado adoptando un color café oscuro intenso, el reporte de laboratorio dice:

“Se analizó la capa superficial de las piedras encontrando que fueron trabajadas después de que esta capa se formó por intemperismo, es decir, los grabados son modernos”.

El programa fue presentado en la televisión inglesa el 25 de noviembre de 1977.

Cabrera se defendió diciendo que, por pura coincidencia, se analizó una piedra trucada, pero que él tiene piedras auténticas. Sin embargo no ha permitido que se analicen estas piedras. Su argumento es que aunque en ninguno de los cantos rodados se ha podido constatar la oxidación de surcos, existen otros, que no han sido analizados, que sí presentan dicha oxidación. Lo único que hubiera podido avalar sus palabras hubiera sido que presentara tales piedras; pero eso nunca lo hizo.

Los productores de la BBC Tony Morrison y Ray Sutcliffe luego publicarían el libro Pathways to the Gods. Mencionan que, por un lado encontraron que Cabrera, otrora una de las figuras prominentes en la sociedad de Ica, en el momento de su visita se encontraba segregado de la sociedad, incluso su esposa lo había abandonado. Por el otro informaron que Basilio poseía “gran sentido del humor y logró hacer una “piedra de Ica” en pocos minutos horneando un canto rodado con estiércol de vaca que luego fue grabado con un taladro de dentista y terminado con betún de zapatos para darle la patina de antigüedad”. Basilio grabó las palabras BBC TV.

Más recientemente, en 1996, Neil Steede un arqueólogo que investigó las piedras de Ica para Los Misteriosos Orígenes de Hombre, un programa de corte creacionista, no encontró ninguna capa de corrosión química sobre los grabados, aunque las rocas sí que la tuvieran, sugiriendo que los grabados eran realmente más recientes que las rocas.

Basilio Uchuya, le fabricó una “auténtica” piedra de Ica con el taladro de un dentista y añadió la capa exterior cociendo la piedra en un horno con estiércol de vaca, todo ello en un tiempo récord.

EL TIRO DE GRACIA

Por si fuera poco ver a seres humanos conviviendo con dinosaurios, el extremo de lo ridículo comenzó a gestarse a principios de los noventa. Comenzaron a aparecer piedras con el tema de las relaciones homosexuales y el posible contagio de enfermedades de naturaleza sexual: una clara referencia al SIDA.

También se encontró una serie en donde se mostraba que los dinosaurios provenían de huevos, de los cuales salían larvas, que finalmente se metamorfoseaban para convertirse en tiranosaurios y otros dinosaurios.

Lo que se ha mantenido en el mayor secreto es una serie que muestra la última cena y la crucifixión de Cristo, de un Cristo con enorme cabeza típica de las figuras de Ica. Se dice que esta serie era guardada por Cabrera en una cuarta habitación a la que muy pocos han tenido acceso.

En 1991 Basilio mostró al periodista argentino Alejandro Chionetti algunos dibujos que el doctor Cabrera le había proporcionado como modelos para las piedras

Al comienzo de 1994 el español Vicente Paris comenzó a investigar las piedras de Ica y sus resultados constituyen el tiro de gracia para las piedras de Ica. Escribe Paris[10]:

“En efecto, no faltan en Ica quienes afirman haber visto al doctor entregar en mano a algunos campesinos del lugar los dibujos que éstos le devolverían grabados en los cantos”.

Vicente Paris dice que Irma Gutierrez de Aparcana le declaró lo siguiente:

“Al principio fue el propio Cabrera quien nos daba los dibujos para que se los grabásemos en piedras. Pero después, cuando vio que yo decía la verdad a la gente, dejó de darme trabajo y empezó a decir que yo estaba loca. A partir de entonces sólo encargó trabajos a Basilio”.

Paris consiguió llevar algunas piedras a España para que fueran analizadas. No obstante que dichos análisis fueron hechos por un grupo de aficionados a los fenómenos paranormales, los resultados son interesantes y, a la vez, contrarios a las afirmaciones del doctor Cabrera.

“Entre las diversas personas que examinaron las muestras fue José Antonio Lamich, fundador del Grupo Hipergea, el que nos dio la pista más importante. En su informe, este arqueólogo nos hizo notar la presencia de varios gránulos de papel de lija en las grietas de una de las piedras”.

No sólo se encontraron rastros de papel de lija, sino huellas del uso de sierras y fresas mecánicas, así como de ácidos. Además se alcanzaban a ver rastros de tinta que delineaban los dibujos. Paris se lamentaba que las rocas que habían sido analizadas hubiesen sido proporcionadas por el propio Basilio y no pertenecieran a la colección de Cabrera. El doctor podría decir simplemente que eran falsas, pero continuaría negándose a proporcionar una piedra de su colección. Por un momento Vicente Paris pensó en sustraer una de las piezas de la colección de Cabrera, pero se abstuvo de hacerlo.

“Pero otras personas si lo han hecho antes. Entre ellas dos geólogos de la universidad de Tucumán (Argentina) quienes, enfrentados a la misma situación, decidieron finalmente “tomar prestada” una de las piedras de Cabrera para analizarla en su facultad. El resultado fue concluyente: los grabados habían sido realizados con instrumentos modernos”.

Lo anterior sería suficiente para que cualquier persona medianamente inteligente se diera cuenta de que todo se trata de un fraude. Sin embargo existen personas con una sorprendente incultura científica (saludos J. J. Benítez) que aún incluyen las piedras de Ica como “sus enigmas favoritos”. Estas personas se quedan con unas cuantas piedras falsificadas y dejan de lado el impresionante peso de años de investigación en ciencias.

Recientemente se publicó en un sitio de internet[11] una fotografía de una pieza que se supone pertenece a la colección de Cabrera, pero no es una piedra y más bien se trata de una figura al estilo Acámbaro. Nuevamente encontramos esta correlación que apunta a que la posible fuente de inspiración de las piedras de Ica lo fueran las figurillas de Acámbaro.

Javier Cabrera Darquea murió en diciembre de 2001. Su hermana María Isabel Cabrera Darquea, y su hija, Eugenia Cabrera de Claux, continúan a cargo del museo de las piedras.

REFERENCIAS

Agurto Calvo Santiago, Las piedras magicas de Ocucaje, El Comercio, Lima, 11 de diciembre de 1966.

Anónimo, El mensaje de otra gran humanidad, Expreso de Lima, ediciones de diciembre 21 a 26, 1974.

Anónimo, Exportador de gliptolitos dice que son artesanía, La Prensa, Lima, 7 de enero de 1975.

Anónimo, Las hizo Basilio Uchuya, Mundial, No. 6, 17 de enero de 1975.

Anonimo, The Amazing Ica Stones, The Peruvian Times, August, 25, 1972.

Benítez Juan José, Existió otra humanidad, Editorial Plaza & Janés (Col. Otros Mundos), Barcelona, 1975.

Benítez Juan José, Mis enigmas favoritos, Editorial Plaza & Janés (Col. Los Jet, Nº 238-8), Barcelona, 1994.

Buse de la Guerra Herman, ¿Misterio arqueológico o superchería?, El Comercio, Lima, 6 de enero de 1972.

Buse de la Guerra Herman, Introduccion Al Peru, Lima, 1965.

Cabrera Darquea Javier. El Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica, Inti Sol editores, Lima, 1976.

Carroll Robert Todd, The Ica Stones, en: The Skeptic’s Dictionary (skepdic.com/icastones.html), 2002.


Charroux Robert, L’énigme des Andes, Editions Robert Laffont, Paris, 1974. Hay traducción al español: El enigma de los Andes, Plaza & Janés S. A., (Col. Otros mundos), Barcelona, 1976.

Däniken Erich von, La respuesta de los dioses, Ediciones Martínez Roca (Col. Fontana Fantástica), Barcelona, 1978.

Drum Ryan, The Cabrera Rocks, Info Journal, No. 17, May, 1976, pág. 10.

Gamez Luis Alfonso, El legado de los picapiedra, Magonia, 7 de octubre del 2003.

Jiménez del Oso Fernando, El hombre del Mesozoico, Más Allá, Nº 9, Madrid, Noviembre de 1989, Págs.18-28.

Jiménez del Oso Fernando, Ica, Producciones Culturales (Col. El Imperio del Sol, Nº 1), Video, 1989.

Paris Vicente, Las piedras de Ica son un fraude, Año Cero, 1998.

Pezzia Asserto Alejandro, Ica y el Peru Precolombino, Volumen I, Ica, 1968, pág. 25.

Piedras blandas de Ocucaje, La Voz de Ica, 19 de noviembre de 1973.


Ruiz Noguez Luis, La verdad sobre el mito von Däniken, Eso me interesa, Vol. I, No. 1, México, 1984, págs. 58-64.

Santiago Agurto Calvo, Las piedras mágicas de Ocucaje, El Comercio (suplemento), 11 de diciembre de 1966.

Sierra Javier, Las piedras grabadas de Ica: un enigma a debate, Más Allá, Madrid, Monográfico Nº 10, Septiembre de 1994, Págs. 102-104.

Story Ronald D., Guardians of the Universe?, St. Martin’s Press, New York, 1980.


[1] http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-primera.htmlhttp://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-3.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-final.html

[2] Charroux Robert, L’énigme des Andes, Editions Robert Laffont, Paris, 1974. Hay traducción al español: El enigma de los Andes, Plaza & Janés S. A., (Col. Otros mundos), Barcelona, 1976.

[3] Benítez Juan José, Existió otra humanidad, Editorial Plaza & Janés (Col. Otros Mundos), Barcelona, 1975.

[4] Buse de la Guerra Herman, Introduccion Al Peru, Lima, 1965.

[5] Agurto Calvo Santiago, Las piedras magicas de Ocucaje, El Comercio, Lima, 11 de diciembre de 1966.

[6] Cabrera Darquea Javier. El Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica, Inti Sol editores, Lima, 1976.

[7] Anónimo, Las hizo Basilio Uchuya, Mundial, No. 6, 17 de enero de 1975.

[8] PIP: Policía de Investigaciones del Perú.

[9] Anónimo, Exportador de gliptolitos dice que son artesanía, La Prensa, Lima, 7 de enero de 1975.

[10] Paris Vicente, Las piedras de Ica son un fraude, Año Cero, 1998.

[11] http://www.labyrinthina.com/ica-update.htm