Archivo de la categoría: Astroarqueología

Indiana Jones y los… extraterrestres

Indiana Jones y los… extraterrestres

A finales del año pasado Greg puso de relieve algunas crípticas declaraciones hechas en una entrevista con el productor de Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, que sugiere que, así como es evidente en el título, podría estar involucrado cierto tufillo de extraterrestres. Ahora io9 han encontrado el trailer, y parece que pueden tener razón. Aquí está el trailer – ¿pueden detectar las pistas?

OK son escenas que pasan muy rápido así que aquí esta una de las tomas:

Parece que el almacén apilado con tesoros, que vimos al final de la primera película (y parece ser el set de una de las grandes escenas en el trailer), podría contener algo de otro mundo.

Se pueden encontrar otros indicios en otros lugares – io9 también investigó la portada de la versión cómica buscando pistas, y la nota “molestos extraterrestres de aspecto de cráneos de cristal mirándote, preguntándote la razón por la que dejaste de leer las novelas de Whitley Streiber”.

Que parecen a varios de los cráneos de Grises que se pueden encontrar a la venta en la red:

Que incluso han aparecido en las “noticias”:

A decir verdad que ya me habían vendido esta película, pero ahora estoy empezando a entusiasmarme con ella.

http://www.wunderkabinett.co.uk/damndata/index.php?/archives/1282-Indiana-Jones-and-the…-Aliens.html

Actualización de Ceticismo Aberto

CeticismoAberto.com actualizado 07.02.2008

FORTIANISMO

Hernán Toro

Las Anomalías Ignoradas del “Sudario” de Turín
La mayoría de las afirmaciones sobre la exactitud anatómica y patológica del lienzo de Turín parten más del deseo de creer en su autenticidad que de un análisis imparcial de la figura.

Edison Boaventura Júnior
¿Misterios en las Líneas de Nazca?
¿Cómo y quién, miles de años atrás, diseñaron esas gigantescas figuras, si la única forma de verlas perfectamente sería a una altura aproximadamente de 300 metros?

Larry Orcutt
El pájaro de Saqqara
En el Museo del cairo hay un objeto de madera tan parecido a un avión que algunos lo ofrecieron como prueba de que los antiguos egipcios poseían la tecnología del vuelo.

CIENCIA

Gustavo Simões Libardi
Selección natural, ¡amén!
El año pasado dediqué algunos esfuerzos para elaborar un mini curso sobre evolución destinado a las escuelas.

Las Siete Maravillas del Mundo Forteano

El 2 de diciembre Gordon Rutter, uno de los siete editores del blog del Charles Fort Institute (CFI) lanzó la convocatoria para votar las Siete Maravillas del Mundo Forteano.

Todos los editores del blog, entre los que se encuentran Bob Rickard (del Fortean Times), Theo Paijmans (ufólogo), Ian Simmons, Mike Dash, Peter Darben y Robert Schneck escogieron inicialmente 79 candidatos que serán votados de acuerdo con la siguiente secuencia:

En la primera ronda (14 de diciembre) se escogerán los mejores 40 (en realidad quedaron 38). En la segunda (21 de diciembre) se seleccionaran 20 y en la ronda final (28 de diciembre) se obtendrán las Siete Maravillas del Mundo Forteano. Los resultados se darán a conocer el 1 de enero del 2008.

Para la votación se ha creado un foro de discusión.

Los 79 candidatos originales a “Maravillas del Mundo Forteano” son:

Area 51

Atlantis

Avebury

Baalbek

Caerllion

Celliwig

Coral Castle

Forbidden City

Giza

Glastonbury

Hermann Monument

The Zone of Silence

Lalibela

Loch Ness

Machu Pichu

Mesa Verde

Oak Island

Plain of Jars

Point Pleasant

Rennes le Chateau

Roman Roads

Roswell

Sedlec Ossuary

St Mary of Zion

Stonehenge

Teotihuacan

Deer Cave

Underground River

Nazca

Tenochtitlan

Tunguska

Williamson Tunnels

Yonaguni Structures

Ancient Copper Mining

Antikythera Device

Ark of the Covenant

Belmez Faces

Bigfoot / Yeti

Brown Mountain Lights

Chupacabra

Cocaine Mummies

Conspiracy Theories

Crop Circles

Crystal Skulls

Dead Sea Scrolls

Twin Towers

ESP

EVP

Fairy Coffins

Fairy Shoes

Ghosts

Holy Aubergines

John Dee’s Mirror

MN Magnetic Rock

Marfa Lights

Martian Meteorite

Murmansk Artifact

Non-Rusting Iron Pillar

Olmec Heads

Our Lady of Fatima

Piri Reis Map

Anti-Gravitation Device

Pyramid of Cholula

Rat Kings

Roswell Incident

Salzburg Cubes

Shroud of Turin

SA Metal Spheres

Starchild Skull

Stelaes of Axum

Sumerian Cuniform

Taos Hum

Tesla’s Devices

Tombstone of Pakal

UFO

Upanishads

Vitrified Stone Forts

Voynich Manuscript

Yeti Scalp

Entre los 38 candidatos que todavía sobreviven están: Área 51; las leyendas del Bigfoot/Yeti; los fraudes de los Crop Circles; el no tan enigmático Mapa de Piri Reis; El mecanismo de Antikythera; El pilar de Nueva Delhi del que hablaremos en otra ocasión desde el punto de vista de ingeniería de corrosión; el fraude del sudario de Turín; los Ovnis; Roswell (aunque seguro que no mencionarán al proyecto Mogul); Tunguska, etc.

Representando a España están Las caras de Belmes. Por Perú van Machu Pichu y Nazca. México está presente con las Calaveras de cristal (productos manufacturados con fresadoras modernas); La tumba de Pacal, que muestra un árbol de la vida y no un astronauta; La zona del silencio; el fraude de la calavera de Starchild; y Teotihuacan.

En el caso de Machu Pichu, Nazca, la tumba de Pacal y Teotihuacan me pregunto qué tan bueno pueda ser que los relacionen con toda esa basura pseudocientífica. En ese sentido se salvaron la pirámide de Cholula, las Cabezas Olmecas y Tenochtitlán, que estabn nominadas originalmente.

Yo quiero probar

YO QUIERO PROBAR

Kentaro Mori

La serie de televisión “Expedientes X” alcanzó gran éxito por todo el mundo, promoviendo los temas comunes de la “ufología”. Pocos lo perciben, pero la serie tiene un sistema de creencias bien fundamentado en tres “mandamientos” muy bien elegidos: I want to believe, The truth is out there, Trust no one (Yo quiero creer, La verdad esta allí afuera y No confíes en nadie).

Estos tres mandamientos inspiraron esperanza, fe y paranoia, respectivamente, resumiendo cuidadosamente la “ufología” en una trinidad. En esta columna presentaré contrapuntos y análisis críticos de los “mandamientos” de Archivos X.

I WANT TO PROVE

Yo quiero creer es ciertamente el más poderoso de los mandamientos de los Expedientes X. Leyéndolo crudamente, vemos que es una apelación desesperada por la RELIGIÓN, las creencias, el confort. Particularmente, se supone que el mandamiento se refiere a la voluntad de creer que no estamos solos en el Universo, que los extraterrestres están entre nosotros, ya sea para bien o para mal.

Lo que es preciso constatar es que cuando se prueba algo, no es necesario creer. Si quisiéramos saber si no estamos solos en el Universo, el camino más adecuado para eso es procurar probar que tenemos compañía. Simplemente creer convierte la idea en una creencia, no en una realidad.

De ahí, el contra punto Yo quiero probar. Lo interesante es que en verdad no es un contrapunto. Alguien que quiere probar es simplemente alguien que quiere creer con bases sólidas y objetivas. Así, podemos decir que un mandamiento adecuado sería “Yo quiero creer, por eso quiero probar”.

THE TRUTH IS RIGHT HERE

La verdad está allá afuera es, en mi opinión, el más nocivo de los mandamientos. Es un mandamiento de fe, simplemente una afirmación, que sería supuestamente probada por las historias “verídicas” contadas en la serie. Significaría que todas las experiencias y eventos extraños se deben a “cosas de afuera”, o sea, a extraterrestres.

¿Alguien dice haber sido abducido? Fueron los extraterrestres. ¿Una luz apareció en el radar? Fueron los Ets. ¿Fox Mulder murió? Nuevamente los Ets. ¿Usted no pudo respirar correctamente en la noche? Fueron los extraterrestres. Después de todo, la “verdad”, la verdadera explicación para todos los eventos extraños está “allá afuera”.

Como se ve, este mandamiento predica un escapismo. Cuestiona al gobierno, pero de forma equivocada.

La ufología de hecho levanta cuestionamientos sobre el sigilo y el encubrimiento gubernamental. Pero eso nada tiene que ver con seres extraterrestres, y aunque lo tuviese, no está en nosotros cuestionar a los extraterrestres, sino a nuestro propio gobierno.

Pero la ufología levanta innumerables ejemplos de engaño, charlatanismo y de falibilidad humana. O sea, la ufología en sí es un enorme conjunto de ejemplos de errores humanos. Bajo cualquier punto de vista, debemos pensar en nosotros, seres humanos, sobre nuestra sociedad, nuestro gobierno, nuestra democracia. Exactamente si estuviésemos bajo el dominio extraterrestre, eso sería nada más un motivo para pensar más en nosotros que en ellos.

Así, La verdad está aquí mismo. Aquí en la Tierra, entre nosotros, seres humanos.

TRUST NO ONE. INCLUDING ME.

Lo curioso de No confíes en nadie es que es un mandamiento contradictorio. Es como Nunca diga nunca, o Estoy mintiendo. Eso porque predica la paranoia, pero espera que usted confíe en que los Expedientes X están de “su lado”, presentando la verdad (The truth is out there) en lo que usted debe creer (I want to believe).

Aparte de eso no es tan malo, en verdad si lo consideramos con rigor, no hay problema alguno en él. Excepto si usted exagera, es claro. Es hasta escéptico, predica la duda. Pero recuerde que esta duda se debe aplicar a todos, inclusive en quien le dice que debe dudar. Sea este Chris Carter o yo. Así, sólo di un refuerzo al mandamiento, y tenemos No confíe en nadie. Ni en mí.

En resumen, ahora usted tiene nuevos mandamientos para dudar:

YO QUIERO PROBAR

LA VERDAD ESTÁ AQUÍ MISMO

NO CONFÍE EN NADIE. NI EN MÍ

Estatuillas Dogu: ¿Jomon Jedi?

ESTATUILLAS DOGU: ¿JOMON JEDI?

Kentaro Mori

Mucho antes de la invención de la agricultura o la domesticación de los animales, los japoneses ya vivían en aldeas y cocinaban sus alimentos en ollas. Diez mil años antes de la era cristiana, posiblemente antes, los habitantes del archipiélago oriental habían desarrollado el arte de la cerámica, que sólo surgiría en la “Horquilla de la civilización”, al Oeste de Asia, tres mil años después. Motivo para decir “¡Banzai!” –que significa justamente “diez mil años”. Tales cerámicas antiquísimas marcan el Jomon Jidai, una clasificación propia de la arqueología nipona: Jomon (léase “djoumón”), “estándar de cuerda”; y jidai (“djidái”), periodo o era.

La palabra Jidai se haría más conocida en una corrupción creada por el cineasta George Lucas, en la serie Star Wars. Con sus caballeros espaciales de rígidos códigos de honor, Lucas se inspiró en los “jidai geki”, romances de época japoneses que hablaban de los samurais. De ahí sus caballeros Jedi.

Nuestro interés aquí es algo que de forma semejante une la prehistoria japonesa a la fantasía espacial moderna. Más allá de vasos, los artefactos de cerámica Jomon Jidai incluyen algunas estatuillas, llamadas Dogu (“estatuas de barro”). De apariencia enigmática, altamente estilizadas, algunas de ellas posteriormente fueron entendidas por algunos como “escafandras espaciales”, pruebas de contactos con seres extraterrestres en la Antigüedad. Eran los adoradores de los Dioses Astronautas.

ESCAFANDRAS

La idea de dioses astronautas antecede en décadas a su más conocido promotor, el hotelero suizo Erich von Däniken. Podemos localizar la asociación de las estatuillas Dogu japonesas con “escafandras espaciales” en fechas más tempranas en un artículo de Viatcheslaw Zaitsev publicado en la revista soviética Spoutnik en junio de 1967. Ese artículo es también el origen del fraude de la figura rupestre de “Fergana” y también uno de los principales vehículos en la génesis de la leyenda de los “Dropas”.

Curiosamente, los trajes espaciales reales nunca fueron muy semejantes a las estatuillas Dogu. Construidos de partes flexibles, como una ropa de muchas capas, no se parecen a las formas aparentemente rígidas y redondas que pueden ser vistas en las estatuillas japonesas. Las ropas de astronauta que conocemos tienen algo muy común: dobleces y pliegues.

Trajes Gemini, Apollo y del autobús espacial

Todavía más curioso es que los trajes espaciales futuros bien pueden volverse más semejantes a las figuras de barro de miles de años. Ese cambio no es solamente estético. Los trajes del futuro pueden tener revestimientos completamente rígidos, de articulaciones sofisticadas, garantizando una mayor protección para los hombres y mujeres que pisarán Marte. Son efectivamente armaduras. La semejanza entre tales conceptos de trajes y las figuras japonesas es notable, considerando que el prototipo AX-5 fue realizado en 1985, décadas después del artículo de Zaitsev.

Prototipos de trajes espaciales rígidos y Traje de buzo rígido para grandes profundidades (JIM, Newtsuit)

Trajes por trajes, y hablando de escafandras, los trajes de buzo rígidos para grandes profundidades también son muy similares a las estatuillas Dogu. De la misma forma que los trajes espaciales rígidos, las formas redondas no son arbitrarias. Como deben soportar grandes presiones, el uso de formas esféricas capaces de distribuir mejor la presión es una solución de ingeniería. El diseño de las juntas articuladas también explica la apariencia peculiar de tales armaduras.

Antes de buscar respuestas en el espacio o en el océano profundo, sin embargo, será sensato buscarlas con las personas que moldearon tales estatuillas, los Jomonjin.

CABELLO Y TATUAJES

No se sabe tanto como se quisiera sobre los Jomonjin, el pueblo Jomon. Aunque sabemos que usaban un peinado parecido al de la princesa Léia de Star Wars (¿o será lo contrario?), no sabemos exactamente para qué servían las estatuillas Dogu, por qué motivo eran fabricadas o lo que representaban. Pero tenemos buenas pistas.

Imagen de la princesa Léia y de Jomonjins

Una ojeada a la variedad de estatuillas Dogu basta para que se comprenda que no son representaciones naturales. Podemos ver toda una continuidad de representaciones, desde la figura más fiel a la imagen humana, hasta la más estilizada, de proporciones alteradas y formas geométricas.

Serie de imágenes de estatuillas Dogu

Podríamos terminar nuestro texto aquí, pero entender que son estilizaciones no significa que no correspondan a algo real. ¡Podemos estar razonablemente seguros de que representaban figuras humanas! Y, aunque están modificados, diversos otros elementos también pueden ser identificados con alguna seguridad.

La característica más trivial de las estatuillas es que representan claramente pezones, senos. El lector puede dar un segundo vistazo a las estatuillas, en caso de que no halla percibido los senos de inicio: están siempre ahí. Combinándolos con la forma estilizada, aparentemente de pelvis larga y formas redondas, la interpretación común es que las estatuillas tenían relación con un culto de fertilidad. En otras palabras, no serían extraterrestres, y sí grandes matronas.

Estas otras estatuillas Jomon son más evidentes como objetos de culto a la fertilidad. La “Venus” de la derecha es especialmente bella.

Las estatuillas poseen también intrincados patrones que cubren el cuerpo. Tal vez representan los patrones usados en las ropas de la época, pero tal interpretación parece tener conflicto con los senos expuestos. Nuevamente, aquí podemos recordar la estilización, pero otra posibilidad es que tales patrones también representen nada menos que tatuajes. Principalmente sobre el rostro de las figuras, los patrones podrían indicar el estilo de tatuajes usados por los Jomonjin.

Trajes Jomon y tatuajes Maori

La sugerencia puede sorprender, pero que sean representaciones de tatuajes es tal vez una de las más sólidas interpretaciones al respecto de las estatuillas. La más antigua referencia conocida del Japón, un manuscrito chino del siglo III, Gishiwaiinden, habla de los “hombres de Wa”.

“Los hombres de Wa tatúan sus caras y pintan sus cuerpos con patrones. Ellos aprecian bucear en busca de peces y conchas. Hace mucho que decoran sus cuerpos para protegerse de los peces grandes. Posteriormente tales diseños se convirtieron en ornamentales. La pintura corporal varía entre las grandes tribus. La posición y tamaño de los diseños es diferente de acuerdo con el status de los individuos”.

La tierra de “Wa” es el Japón. Se debe recordar aquí que los “hombres de Wa” no son el mismo pueblo que hoy conocemos como japonés, en donde el tatuaje adquirió otros significados y usos. Pero ese estilo de tatuaje tribal continuaría en otros pueblos del Pacífico, como los Maori de Nueva Zelanda. Las marcas faciales de las estatuillas Dogu que todavía son practicadas por tales comunidades fueron tema de un estudio realizado por Jun Takayama en 1969, que concluyó que las marcas Dogu realmente deberían ser tatuajes.

Y si todavía queda alguna duda, tal vez la siguiente imagen de otra figura de barro del periodo Jomon la lance a los confines del espacio.

Cara de barro Jomon

¿LENTES DE SOL?

El aspecto más intrigante de las estatuillas son sus grandes ojos de apariencia peculiar. La interpretación común para lo que tales ojos representan es sensacional: serían lentes de sol. De hecho, las estatuillas Dogu que abordamos en este texto son una categoría especial de estatuillas llamadas formalmente en la arqueología “Shakkoki Dogu”, o “¡estatuillas de barro con lentes de sol!”.

No son lentes o visores como los que conocemos, ciertamente. La interpretación se basa en los lentes de sol primitivos, como los usados por los esquimales Inuit. Son visores opacos, con una abertura en forma de una estrecha línea horizontal.

Equimal con visor

Esos visores funcionan bien al limitar la cantidad de luz que llega a los ojos, como todos hacemos instintivamente al cerrarlos cuando somos cegados. Pueden no ser muy sofisticados, pero tampoco nunca se empañan. A los esquimales, y se sugiere, también los Jomonjin, tales lentes de sol son necesarios en los grandes paisajes cubiertos de nieve blanca reflejando la luz solar. Sin tal protección, una persona podría ser afligida por ceguera temporal.

Los Inuit poseen tales visores, y es evidente que se parecen mucho a los ojos de las estatuillas Dogu. La interpretación, sin embargo, no es definitiva. ¿O qué pensar de las estatuillas de arcilla de Santarém, en la Amazonia?

Estatuillas de Santarém

Denominadas de cerámica inciso punteada, pueden datar de hasta dos mil años atrás. Sabemos todavía menos del pueblo de Santarém, pero la figura femenina, con las manos sobre el vientre y la representación peculiar de los ojos, ya debe ser familiar.

La primera idea que puede venir a la mente sería una vinculación directa entre las estatuillas japonesas y las amazónicas. Pero parece extraña cuando observamos con más atención una de las piezas más famosas de la arqueología del siglo XX, la máscara de Agamenon, recuperada por Schliever en lo que antes había sido la ciudad de Troya.

Máscara de Agamenon y máscaras africana

Nótese que los ojos, aunque no tan grandes, poseen el mismo estilo, parecido con a una semilla de café. Las otras máscaras de oro Micenas encontradas por Schliever tienen los ojos representados de la misma forma.

En verdad, se puede encontrar piezas de arte por casi todo el mundo poseyendo representaciones de ojos en este estilo peculiar. Aunque haya quien defienda la hipótesis de “ultra difusión”, según la cual hace miles de años ya había un intercambio cultural intenso en escala planetaria, la interpretación más común es que son estilos que surgieron de forma independiente. Cada uno de ellos puede ser rastreado en su evolución, y representar ojos cerrados de esa forma tal vez no sea tan especial.

BOTONES DE CONTROL

Objetos de culto a la fertilidad, tatuajes, ropas, lentes de sol, ojos cerrados, pasando por Troya y yendo hasta los extraños peinados de una galaxia muy distante, entre todas las incertidumbres la mayor conclusión que se puede sacar es que los artistas Jomon que criaron las estatuillas Dogu hace miles de años son los verdaderos merecedores de adoración.

Su arte instiga al sofisticado hombre moderno a todo tipo de especulación, llegando lo mismo a seres extraterrestres, especulación que en la opinión de este autor, parece la menos imaginativa de todas. Aunque sea la más divertida. Las palabras muy sobrias de un defensor de la idea de los dioses astronautas, “no son senos, son botones de control”.

Banzai

Bibliografia

“Dogu no Nazo”, Shinji Kawasaki, capa, 103, 199, 200-201, 217, ano: 1975

“Deuses, Espaçonaves e Terra” (Beweise), Erich von Däniken, Melhoramentos, p. 126, ano: 1977

“Oomukashi no Seikatsu”, Yuzo Sugimura, p. 108, ano: 1951

“Gendai Shinhyakajiten” (Enciclopédia contemporânea), Gakken, p. 375, ano: 1968

“Os primeiros habitantes do Brasil”, Atual Editora, Norberto L. Guarinello, pp 28-29, ano: 1994