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La versión chilena del chupacabras

INVASIÓN DE CHUPACABRAS EN CHILE

Por Diego Zúñiga

El chupacabras ya había recorrido medio México cuando por primera vez se habló de él en la prensa chilena. Las noticias aparecieron en el diario La Cuarta de fines de agosto de 1996 y tras un par de intentos más (que fueron vanos, como veremos más adelante), el asunto quedó en el olvido. Se lo acusaba de atacar a unas gallinas, pero el verdadero culpable era un animal llamado quique, también conocido como comadreja. Sin embargo, unos años después, la impronta del mítico ser regresó. Esta vez atacaba en el norte, en pleno desierto de Atacama, supuestamente el más seco del planeta, desatando una verdadera invasión de misteriosas bestias en todo el país.

En cada una de sus apariciones hubo una persona dispuesta a creer; un veterinario de dudosa calidad presto a dar crédito a los hechos; una voz autorizada que daba certificado de veracidad a las afirmaciones más estrambóticas; también el ufólogo de turno que trataría de aferrarse a la fama del destructivo animal para aparecer en televisión y granjearse un nombre que le permitiera, posteriormente, dar unas charlas y satisfacer su ego y abultar sus bolsillos.

Algunos investigadores vinculados al análisis de este verdadero fenómeno social han pretendido hallar las primeras manifestaciones del ser –que entienden como una especie animal original, única y posiblemente alienígena– en Puerto Rico, en la década del setenta. Y si bien en ese entonces los ataques fueron atribuidos a un supuesto “vampiro de Moca”, los ojos de los ufólogos modernos prefieren creer que se trató de un antecedente, una aparición antigua del actual chupacabras.

En términos concretos, la bestia como tal sólo aparece en 1995. Fue el 11 de marzo de ese año cuando ocho ovejas, una vaca y un toro aparecieron muertos en los municipios de Orocovis y Morovis, también en Puerto Rico. Los ataques fueron explicados por las autoridades como responsabilidad de perros asilvestrados, a juzgar por las marcas halladas en los animales muertos.

Recién en septiembre del mismo año haría su aparición el “chupacabras”. Según la leyenda, un conductor de TV, al momento de dar paso a las noticias referidas a la muerte misteriosa de animales, habría dicho algo así como “y ahora veamos las informaciones de este ‘chupa-cabras’”, por la aparente predilección del culpable de las matanzas por los caprinos.

DESDE EL CARIBE HASTA EL DESIERTO: EL MONSTRUO LLEGA A CHILE

Como comentábamos antes, a fines de agosto de 1996 el chupacabras casi llega a Chile. Casi, porque su presunta incursión no prendió entre los lectores. Dos diarios, La Cuarta y La Tercera, dieron cabida a la noticia de que algunas gallinas habían muerto misteriosamente en Lloncavén, en la comuna de Vichuquén, Séptima Región. Sin embargo, los veterinarios aseguraron que el causante de los ataques, por la forma de actuar y los rastros hallados, era el quique o comadreja, un pequeño mamífero de la zona centro-sur de Chile.

El médico veterinario Víctor Riveros explicó a la prensa que el quique “no chupa la sangre, es carnívoro, pero puede pasar que en ciertos períodos se excite cuando caza y mate a muchas más presas que las que va a comer, lamiendo la sangre que brota de las heridas que practica, generalmente, en el cuello o pecho con dos colmillos muy afilados”. La cosa quedó aclarada. Pero, ¿por cuánto tiempo?

Claramente abril de 2000 fue el mes de la explosión del chupacabras en el país andino. Tras haber menguado notoriamente los ataques atribuidos al enigmático ser en Centroamérica, Chile recibió con los brazos abiertos la buena nueva. Se trataba, a juicio de algunos investigadores, de un arribo llegado en el momento más indicado, para bajar el perfil a la detención del ex dictador Augusto Pinochet en Londres.

Uno de los primeros en reaccionar fue el desconocido “ufólogo” Boris Campos, quien pocos días después de la primera noticia publicada en Santiago apareció en los medios señalando que el chupacabras era, ni más ni menos, que un extraterrestre de esos que, según él, “todos los científicos del mundo reconocen que existen desde mil novecientos cincuenta y tanto. No estoy diciendo cosas que no sean científicas”.

Dejando de lado esta anécdota, la Policía de Investigaciones y Carabineros, las dos policías que operan en Chile, pusieron a sus hombres en alerta durante las madrugadas de abril en Calama, Segunda Región, con el fin de dar caza al supuesto “animal exótico”, perros o personas que estuvieran tras las muertes. La hipótesis principal de los agentes era la de los perros asilvestrados que, provenientes del vertedero municipal, estaban saciando su hambre a costa del ganado de la zona.

Esta idea se afianzó luego que 75 miembros de las policías y Bomberos realizaran un minuciosos rastreo en las riberas del río Loa, a pocos kilómetros del centro de Calama, en busca de huellas del culpable de las matanzas que, según cifras preliminares, ya sumaban 147 animales en apenas 20 días. En su puntilloso trabajo, los funcionarios sólo encontraron pisadas de… perro.

Por esto algunos medios, como el diario La Segunda, habían dado por cerrada la cuestión ya el 18 de abril, titulando “Perros salvajes son los que matan ganado en Calama” y comentando algunos decidores ejemplos, como el de un agricultor “que había hecho vigilancia y logró descubrir dos perros de raza mixta, tipo pastor alemán (un macho y una hembra), que alcanzaron a matar a algunos de sus animales, dejando en ellos las mismas heridas que descubrimos en los otros ataques”.

Otro diario que puso algunos puntos sobre las íes fue El Mercurio, que envió a la zona a un reportero que entregó algunas de sus conclusiones en el artículo “¿Chupafraude? El ‘aperrado’ misterio nortino”. En esa nota, Rodrigo Barría escribió que “no es cierto que nadie haya escuchado nada: varios parceleros han visto a los perros atacando al ganado. Hasta les han dado muerte a algunos de estos canes”.

¿Y sobre la habilidad de la misteriosa bestia para evadir alambrados? “Digámoslo claramente: los resguardos y alambrados de estas parcelas son precarios. Apenas algunos alambres de púas a mal traer sirven más para marcar territorio que como elemento de defensa”, escribe con certeza Barría en su nota.

Pese a esto, en cada redada policial en busca del atacante había una inmensa cantidad de curiosos que dificultaban el trabajo de los expertos. Estas personas a veces iban armadas con escopetas de caza con el fin de colaborar en el operativo, aunque sólo conseguían entorpecer la labor de los policías, que intentaban poner algo de cordura declarando que descartaban la presencia de extraterrestres. A los medios poco les importó esto.

Las autoridades se esforzaron por poner una cuota de racionalidad entre tanta desinformación. El gobierno regional de Antofagasta encargó a un equipo multidisciplinario una investigación en terreno de los hechos que determinó que los ataques correspondían efectivamente a perros, a juzgar por las marcas de pisadas encontradas y por la forma de atacar a sus víctimas.

La razón de tan drástica nueva forma de relacionarse con su entorno en los perros se debía a que el vertedero municipal estaba enterrando la basura y no dejándola al aire libre, como se acostumbraba, y los animales se habían quedado sin su habitual fuente de alimentación, por lo que debieron recurrir a la cacería de ganado, la comida que más estaba a la mano.

Ante el declive de las informaciones en Calama, animales muertos “en extrañas circunstancias” comenzaron a ser denunciados en otros lugares del país. En todos estos casos siempre primó una cobertura sensacionalista de hechos usuales en zonas campestres, pero que a la luz de las informaciones generadas sobre el chupacabras, adquirían otro cariz. Y no pasarían muchos días hasta que las primeras personas dijeran haber visto a la bestia.

Ocurrió en la Quinta Región, donde una familia aseguró haber visto algo parecido a un canguro, aunque no pudieron entregar mayores antecedentes, salvo una exhibición de pánico que Carabineros atribuyó a la psicosis generada por las noticias aparecidas en los medios. En otros sectores de la región diversas personas dijeron haberse encontrado cara a cara con un ser mitad humano, mitad centauro. Un guardia de seguridad de Calama, en tanto, acusó un ataque de la bestia en la cara, cuello y tórax, lo que le valió aparecer en estelares televisivos narrando su historia.

Los ufólogos, mientras, se reunían en sesudos congresos a debatir el origen del chupacabras, que podía ser extraterrestre, interdimensional o conspirativo. Y los canales de TV no dejarían pasar la ocasión para programar especiales sobre el tema, al tiempo que los diarios aumentaban el conocimiento al publicar notas sobre sus orígenes, lugares donde se había aparecido, las formas en que había sido descrito, etcétera. Los comerciantes reaccionarían con rapidez y aparecerían las camisetas con la imagen del chupacabras e incluso un vino que tuvo hasta publicidad en diarios: “Chupacabras: el vino misterioso”.

Tras el apogeo, las apariciones mediáticas comenzaron a diluirse, aunque jamás a desaparecer. El chupacabras volvía a las páginas de los diarios en la medida que fuera necesario, con esporádicas incursiones en distintas áreas de Chile. Algunas veces, ufólogos sedientos de prensa y atención lo utilizaron para lanzar descabelladas ideas y ganarse así algunos centímetros de diarios y segundos de televisión.

¿CAPTURADO?

Así como había sucedido en otros países, en reiteradas ocasiones se intentó hacer creer que finalmente se había dado caza al esquivo ser. Estas noticias, muchas veces respaldadas por ufólogos sensacionalistas, no pasaban de ser una buena excusa para aparecer en los medios, casi siempre reacios a aplicar el sentido crítico.

El primer caso se dio en mayo de 2000, cuando un sagaz personaje pretendió hacer creer a la población que un “garadiávolo” (una clase de mantarraya que, convenientemente manipulada, adquiere una imagen antropomorfa) era, en realidad, el cuerpo de un chupacabras. Luego aparecería un esqueleto en Nicaragua atribuido al misterioso ente, aunque pertenecía a un perro.

Algo parecido ocurrió en junio de 2002 en Chile. Un campesino de la Novena Región encontró unos restos que creyó anómalos y los puso en manos de la prensa. El biólogo José Yáñez los analizó y concluyó que pertenecían a un “perro grande”. Uno de los últimos ejemplos se dio en abril de 2003, cuando otros campesinos atraparon a “un animal similar a un gato, pero de rostro como el de un zorro y de cola gruesa y corta”. Una bestia, a juicio de las crónicas, nunca antes vista en la Novena Región.

Al final el presunto chupacabras no era más que una güiña, un felino de la zona sur de Chile. “Extraña sobremanera la ignorancia demostrada respecto de la fauna autóctona. Estoy seguro de que nadie con cuarto año de secundaria puede creer que en el mundo exista tal cosa como un chupacabras”, comentó con ironía el médico veterinario Luis Briones a El Diario Austral de la Araucanía del 24 de abril de 2003 sobre este asunto. Al menos alguien manifestó su molestia por el sensacionalismo imperante.

Este texto es un extracto del ensayo

“El chupacabras y el impacto social de una creencia mediatizada”.

¿Es la mano peluda o es la mano del bigfoot?

Bigfoot en Arizona

Por Scott Davis, productor 3TV/Fox11

Es una historia de proporciones fantásticas — Avistamiento del Sasquatch en el desierto de Arizona.

Roger A. Peterson, padre, es un creyente. Él asegura haber encontrado criaturas como el Bigfoot cuatro veces en los últimos 20 años.

http://www.azfamily.com/unexplained/stories/KTVKUnexplained20060630_bigfoot_arizona.12a80a89.html

El chupacabras (Fin del capítulo mexicano)

CHUPACABRAS DEL DOMINIO PÚBLICO

Todo mundo conoce la gran capacidad del mexicano para asimilar a su forma de vida los nuevos modelos y patrones culturales que le son imbuidos por la televisión. El caso del chupacabras no ha sido la excepción.

Actualmente se venden camisetas con el retrato hablado del chupacabras. En Sinaloa se habla de chupacervezas, chupatacos y chupacamisetas. Habría que ver si Tutsi Pop no saca una nueva versión de su paleta Chupa-Pop (Chupacabras-Pop o Chupa-Popcabras). Hasta tenemos un peleador de lucha libre llamado el Chupacabras. Se le han dedicado corridos y se le escriben poemas. Uno de estos se debe a la pluma de Héctor Kiev:

“Una bestia sanguinaria

ha causado gran revuelo.

Traemos los mexicanos

Los ánimos por el suelo.

“Ha aparecido hace poco

causando terrible mal,

por los campos mexicanos

un sanguinario animal.

“¿Cómo es?, no se le conoce,

pero esta bestia asesina

a sus víctimas las deja

sin gota de hemoglobina.

“Es de apetito insaciable,

su fiereza es sin igual.

Dicen que tiene una forma

De Luzbel o de Belial.

“Por la manera en que mata

con saña y sin compasión,

debe tener una fuerza

igual que la de Sansón.

“Son decenas de animales,

si es que los cuentos son ciertos,

que destrozados, sin sangre,

han aparecido muertos.

“Chupa sangre, le han llamado,

por los datos registrados.

Con horas de diferencia

Mata en diversos estados.

“Comentan que es orejón,

que sus patas son deformes

y que además de pelón,

tiene unas garras enormes.

“Nada más a una criatura

recuerdo así señalada,

por cierto a nuestro país

lo trató de la patada.

“Pero no puede ser él.

Por más que causó terror,

Pues se encuentra en las Bahamas,

Irlanda o por Nueva York.

“¿Será algún enviado suyo?

Pudiera estar confundido,

Si bien existe un francés

De tipo muy parecido.

“Tal vez un gobernador

es quien actúa sin clemencia,

si bien el más sanguinario

hoy se encuentra con licencia.

“Bartlett sí no puede ser

el que arma tanto borlote.

Ese ya no chupa sangre,

Anda comiendo camote.

“Sócrates no puede ser

aunque lo traten de pillo,

ya que ese, si algo chupó

fue en la presa de ‘El Cuchillo’.

“¿Otto Granados, Chirinos…?

No son de bestialidades,

Si bien tienen en u haber

Muy horribles amistades.

“Por otro lado, la bestia,

la que causa tanto mal,

chupa sangre de borregos;

¿será líder sindical?

“El que viene a mi memoria,

líder de varios ayeres,

en verdad ya está muy viejo

para tales menesteres.

“Ya no está para esos trotes

ni pa’ transitar veredas.

Sería el único maloso

Que usara silla de ruedas.

“Además no es de uñas largas,

teniendo periodos varios.

Otros con puestos menores

Ya son multimillonarios.

“Existe uno, ha chupado

la sangre de mucha gente.

Si yo tuviera razón

Bien pudiera ser regente.

“El actual ha fastidiado

al pobre capitalino,

mostrando el terrible grado

al que nos lleva el destino.

“Más impuestos al predial,

impuestos a la gasolina,

sin saber esos dineros

a qué rubro se destinan.

“Pero este no es orejón

no tiene ojos de chamuco.

Si bien pa’ estar en el cargo

Se sabe uno que otro truco.

“Difícil de averiguar.

‘Súper Barrio’, no lo creo.

El demonio ‘chupacabras’,

Es malo, más no es tan feo.

“Si políticos chupara

si se dieran esos brotes,

ya no sería ‘chupacabras’.

Gaviota, chupacabrones”.

En Miami se patentó el sándwich chupacabras. En los Estados Unidos ya hay un videojuego. Y en Puerto Rico se le compuso una salsa. Esta es parte de la letra:

“La cabra es lo de menos (la, la, la, la, la)

El chupacabras es bueno (la, la, la, la, la, la)

Alegre y divertido.

Es un bandido simpaticón.

“La yegua y el caballo

Son parte del rebaño

Y si los dejara afuera

y el chupacabras se los chupa”.

También en México se han escrito corridos y salsas para el chupacabras. Este es un corrido que se comienza a escuchar en Tamaulipas:

“El Barretal está triste

La gente no vive en paz

Porque llegó el chupacabras

Viene dispuesto a atacar.

“Venido de Puerto Rico

A Tamaulipas llegó

Matando muchos borregos

Así es como comenzó

“Decían que eran unos perros

Porque querían ocultar

Que el chupasangre llegaba

Y ya empezaba a matar.

“Pues ahora sí mi Goyo

ya no te podrán culpar

tus perros no han atacado

pues fue un extraño animal.

“Lo que grabaste comprueba

que perros no pueden ser

porque chuparon la sangre

y no quisieron comer.

“El carnicero está triste

porque en la vaca encontró

el bebé del chupasangre

y el pueblo ya se alarmó.

“La gente no come carne

la barbacoa se quedó

y el pobre del carnicero

ya su negocio quebró.

“En Victoria, Tamaulipas.

El Expreso publicó

Que a grabar el chupacabras

Telemundo ya llegó.

“Cuídense muy bien señores

amigos de la región

pues a esa cuadra maldita

el chupacabras llegó”.

Pero a pesar de toda esta algarabía existe zozobra, temor y desinformación. Esto se debe a que ciertos comunicadores han perdido la brújula, por decirlo eufemísticamente. Uno de ellos[1] dio el siguiente consejo:

“La explicación debe ser muy seria, decir que son perros es bastante irresponsable”.

No veo en donde está lo irresponsable al dar cuenta de los resultados que se están obteniendo de las autopsias. Sin embargo este mismo comunicador[2] dijo:

“Es un animal inteligente que debe haber tenido una evolución bastante larga.

“No creo que existan registros de sucesos como estos en nuestro país o en otros de América Latina.

“Hemos visto que, desafortunadamente, ha empezado a atacar a los seres humanos. Creo que el animal se confundió con la señora[3] dado que ella estaba en cuclillas, de tal forma que creyó que era un animal más pequeño y la atacó. Sin embargo, esto bien podría apuntarnos la posibilidad de que ataque a seres humanos más pequeños”.

¿Quién es el que hace comentarios irresponsables? Esta declaración bien podría haber generado una casería de brujas en la que varios de los involucrados hubieran salido lastimados. A este respecto habría que anteponer las declaraciones de Rodolfo Díaz Fonseca, Vicario General de la Diócesis de Culiacán, Sinaloa, quien indicó:

“En lugar de atemorizar, lo que debieron hacer es una investigación científica, ya que se pueden crear confusiones que resultarían muy lamentables”.

Tuvo más cordura que “el ufólogo de la televisión” una de las “brujas” de la santería. Silvia Téllez, una de las pocas Apeterbi de Orulla (sacerdotisa de la religión Yoruba), quien dijo:

“El caso debe resolverlo la Ciencia. Y toca a la Ciencia porque estamos en pleno Siglo XX, donde la gente ya no cae tan fácilmente en los engaños de los supuestos brujos, de falsos espiritistas y magos ‘balines[4]’… La Ciencia no tardará en descubrir de qué se trata en realidad, como lo hizo cuando apareció aquella rata gigante en Ixtapalapa[5]”.

El único ufólogo que hizo una declaración razonable fue el señor Pedro Ferriz Santacruz, lo cual no es de extrañar ya que tiene años en estos asuntos y su nivel cultural está muy por encima de aquellos que ahora desean tomar su lugar. Don Pedro dijo:

“¿Qué evidencias existen, quién ha visto al chupacabras, por qué no hay fotografías, dónde están las víctimas, en qué sustentan la hipótesis, por que no se maneja con seriedad este asunto?”

El maestro en sociología por la Universidad Iberoamericana, Mauricio Saez dijo que el concepto chupacabras es muy acertado, porque ese vocablo conecta directamente con diferentes lenguajes que utiliza la sociedad.

“Chupa es una palabra de fácil identificación con el lenguaje de los albures[6], con el lenguaje que utilizamos para hablar de vampiros y también cuando queremos expresar otras formas de hablar: es metafórico. Decir que chupa, es como decir que roba. La ‘chupacabramanía’ es una forma social de expoliación que explota el imaginario popular”.

Indicó que la difusión que se ha dado en los medios a este término “no es gratuita; es una manera de inducir a la población a que construya un enemigo banal que pague por las penurias por las que pasa el pueblo. No quiero decir que es una estrategia deliberada del gobierno, aunque no lo dudaría”.

El uso del fenómeno ovni como factor de distracción popular ha sido estudiado en otras partes de América. Está Argentina, Uruguay y Brasil con una rica casuística ufológica durante la época de las dictaduras. También México, en los mejores años del PRI, tuvo sus oleadas ovni que bien pudieron estar apoyadas por los medios de propaganda del gobierno. Nuestros gobernantes nos pueden manipular a tal grado que nos permiten vernos como estúpidos. Es una cosa patética: somos muy manipulables. No hay más que ver las reacciones a las declaraciones de Maussán, por ejemplo, que promueven la cultura del miedo y propicia conductas equivocadas, como la matanza de murciélagos y de mamíferos.

En el caso particular del chupacabras su enorme éxito en México obedece a una reacción de la gente ante la aguda crisis económica, política y social que aqueja al país. La conseja popular dice que en nuestro país sólo hay dos alternativas: o se es cabrón o se es pendejo. Bajo esta óptica ser un macho cabrio resulta ser un halago: es el todopoderoso dueño del harén. Alguien más poderoso que se puede chingar al macho cabrio o es un ser de otro planeta o es el propio sistema del cual somos víctimas: el gobierno, el narcotráfico, la crisis, los Estados Unidos… De ahí a identificar al chupacabras con los políticos (Carlos Salinas de Gortari). De ahí también el tributo pagado a los narcotraficantes en forma de corridos, y los mismos corridos compuestos para el chupacabras. Indudablemente los estados Unidos también tienen la culpa: el chupacabras es producto de experimentos secretos. Finalmente el chupacabras es tan poderoso como la crisis: no se le puede matar, como no hemos podido cambiar el sistema que tanto nos ha empobrecido.

Cerramos este artículo con una reflexión del doctor Ramírez.

“Lo preocupante en este momento es que la población sea engañada y que se lleguen a contaminar también las mentes pensantes del país”.

DEUDA DE AGRADECIMIENTO

Deseo hacer público mi agradecimiento al ufólogo argentino José Luis Di Rosa por todo el material que puso a mi disposición para la realización de este trabajo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Aguilar Grimaldo Roberto, Bautizan a deforme feto de vaca como “el hijo del chupacabras”, Quehacer Político, No. 767, México, 20 de mayo de 1996, Pág..19-20.

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FIN DEL CHUPACABRAS EN MÉXICO

Jaime Maussán. ¿Realmente cree en el chupacabras o se trata meramente de una manipulación comercial? Cualquier respuesta afirmativa nos da la altura de este ufólogo.

Libros sobre el chupacabras: Night of the chupacabras.

Maqueta del chupacabras en un museo.

Caricaturas de corte política con el chupacabras y Carlos Salínas como tema principal.

Juguetes del chupacabras.

Discos con canciones dedicadas al chupcabras.

Los productores mexicanos y americanos se han subido al la ola del chupacabras y han filmado varias películas con el tema.

El chupacabras sobre el ring.


[1] En el artículo original se me impidió decir que se trataba de Jaime Maussán, porque en ese entonces colaboraba con la revista que publicó el artículo. Por una cuestión sentimental (recuerdos de aquella época) hoy tampoco voy a decir que se trata de Jaime Maussán.

[2] Vuelvo a insistir que no mencionaré que se trata de Maussán.

[3] Se refiere al caso de Teodora Ayala.

[4] Magos “chafas” o de mala calidad. ¿Hay de otro tipo?

[5] En realidad se trataba de un tlacuache.

[6] El doble sentido de las palabras que se utiliza en México.

El chupacabras (y 3)

DEPREDADORES

De acuerdo con los veterinarios que realizaron algunas necropsias a las cabras y borregos, se concluyó que las muertes se debieron al ataque de un animal feroz, posiblemente un jaguar o puma.

Por ejemplo, el señor Jesús Espinoza Ramírez, técnico de la SAGAR, dijo que los borregos del rancho San Antonio Los Sauces, en Chiapas, murieron debido al ataque de una jauría de perros. Rafael González, jefe de ese departamento, apoyó la explicación y añadió que ya se habían presentado por lo menos dos casos similares en los últimos quince meses, uno en el rancho La Chocona y otro en el municipio de Osumacinta.

El presidente de la Asociación de Ovicultores de Chiapas, Ernesto Sánchez Yannini, señaló que en los 20 años que le ha dedicado a la ganadería jamás había visto que murieran tantos animales en un ataque, aunque no descarta la idea de que una jauría haya sido la causante. Sánchez Yannini apuntó que cuando estos animales son atacados o acosados, no emiten ningún sonido, y por ello suelen ser robados con facilidad.

Esto explicaría el supuesto misterio adicional de que nadie escuche el balido de las cabras y ovejas al ser atacadas. En el caso de La Chocona se dijo que nadie había escuchado los ladridos de los perros, ni los balidos de las ovejas.

El velador del rancho, Víctor Manuel Samoaya, dijo haber visto a una persona como de medio metro de estatura totalmente albina y desnuda.

En el rancho La Remolacha, ubicado a 5 kilómetros de Los Mochis, Sinaloa, fueron encontrados degollados 14 borregos, y no 40 como dijeron algunos ufólogos. Manuel Rodríguez, dueño del rancho, declaró:

“No sé si es obra de extraterrestres o del diablo, lo cierto es que los animales amanecieron con el pescuezo perforado y la gente está aterrada.

“Dicen que fueron perros, yo tengo diez y éstos jamás habrían atacado a los borregos. Además la noche del ataque se oyó mucha ladrazón (sic) y aullidos, pero el caporal no vio a nadie”.

Es decir, los perros guardianes sí hicieron su trabajo: ladraron avisando de la presencia de algo al acecho. Esto desmiente también el mito de que los perros se quedan mudos y no hacen escándalo.

Antonio Moreno, vecino de La Remolacha, dijo que se trata de un mutante “producto de experimentos gringos. Tal vez a un murciélago le inyectaron una sustancia pa’que (sic) creciera y después mandarlo a la Luna; y no sólo es uno sino varios animales”.

El médico veterinario Feliciano García Carrillo, jefe del Programa de Salud de la SAGAR, envió al también médico veterinario Sergio Reséndiz Torres, de Zamora, Michoacán, para que investigara la muerte de 8 borregos encontrados muertos en el poblado de Guáscuaro, municipio de Tingüindin, a 40 minutos de Zamora.

“Bueno –comentó García Carrillo-, en los días pasados se nos informó de un ataque a ocho borregos. Y en la medida en que se nos enteró, acudió un médico veterinario especialista en sanidad animal y todavía encontró animales que estaban moribundos, recabó los datos del propietario. El señor tiene aproximadamente unos 33 borregos y le amanecieron 8 muertos y algunos heridos, que aparentemente fueron atacados por algún depredador como un perro o algo parecido”.

Se trataba del hato del señor José Linares Sandoval. Reséndiz Torres encontró que la mordida se debía a un animal canino (coyote o perro) y aclaró:

“Los animales muertos tenían toda su sangre, con una herida a la altura de la yugular normalmente se desangran por sí solos y no encontramos rastros de que estuvieran chupados, no hay un animal que beba tal cantidad de sangre como la que tiene un borrego que es de seis a ocho litros, es muy difícil, tendría que ser un animal tan grande que todo el mundo lo vería y más si son varios borregos. Bueno, ¿a quien le cabe tal cantidad de sangre? No está chupando sangre, simplemente los atacó y los mordió, y el ataque fue severo, y el propietario no se dio cuenta, bueno no estuvo pendiente”.

Además, se encontraron huellas “como de perros”.

¿Qué paso con eso de que los animales aparecen totalmente desangrados, sin una “pizca” de sangre? Bueno, al parecer, también es un mito. De todos los reportes que conozco en los que han intervenido veterinarios o los mismos han hecho una autopsia, no hay uno solo en el que se afirme que los animales estaban secos, sin sangre. Sólo la pediatra poblana, que hizo un remedo de necroscopia, sin tener ni idea, fue la única que afirmó que el animal estaba seco de sangre.

El director del zoológico de Culiacán, el médico veterinario Humberto Iriarte, investigó la muerte de 24 animales en aquel estado. No encontró ningún indicio de extracción de sangre. Los animales fueron muertos por “un ataque de una jauría de perros ferales” (animales domésticos que regresaron a la vida silvestre).

“Los ataques de perros son muy comunes; la gente lo sabe. Pero como ellos mismos no tienen para comer, menos para darles a los perros, que no siendo rabiosos no soportan la hambruna. Los perros por su naturaleza atacan a animales que son muy nobles e inofensivos”.

En tiempo de sequía, como el que ahora padecemos, los animales silvestres, hambrientos, bajan hasta las rancherías. Incluso hay perros, de los llamados callejeros, que se unen en jaurías y atacan o matan a los borregos, al igual que lo hacen los coyotes. Los mapaches también pueden atacar a las gallinas, por ejemplo.

En el informe del doctor Iriarte al gobierno del Estado se indica que:

1. Los ataques de los animales fueron realizados por perros ferales y no rabiosos, como manifestaron algunas autoridades.

2. Los cuerpos de los animales muertos tenían sangre (un murciélago sólo puede absorber 17 mililitros de sangre).

3. Los pobladores del municipio tuvieron mala disposición para atender a los animales moribundos y los dejaron fallecer.

4. Una semana antes, los animales del lugar habían sufrido otro ataque de perros que no fue denunciado a las autoridades.

5. Los pobladores atraviesan por una difícil crisis económica, además participan en peleas constantes por rencilla antiguas entre ellos mismos, situación que hace factible algún tipo de venganza.

María Elena Hoyos, directora del zoológico de Chapultepec también recordó que en 1985 el mismo zoológico sufrió un ataque de perros ferales, los cuales mataron aves y otros animales pequeños.. Se trataba de una manada de perros que sobrevivía con los desperdicios que arrojan los visitantes al bosque. Cuando, en septiembre y en los meses sucesivos el zoológico fue cerrado por remodelación, disminuyó la afluencia de visitantes. Los perros quedaron sin comer y no tuvieron más remedio que atacar a los animales encerrados en sus jaulas.

El subsecretario de Agricultura, Romárico Arroyo declaró que se trataba de simples coyotes o animales predadores que, debido a la sequía, buscan cualquier mecanismo para saciar su hambre.

El funcionario puntualizó que en todos los casos reportados, especialistas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGDR) coinciden en que se trata de ataques de animales depredadores, como lobos y coyotes.

LA OPINIÓN DEL DOCTO RAMIRO RAMÍREZ NECOCHEA

El doctor Ramiro Ramírez Necochea, de quien ya hemos hablado más arriba, ha hecho diversas observaciones muy acertadas. Las reproducimos aquí íntegramente por su interés en este asunto. Según el doctor Ramírez gran parte de los casos se deben a animales depredadores salvajes.

“Esos animales están viviendo una tremenda urgencia de alimento. Tenemos dos años de intensa sequía y aunque no sé de qué forma se han podido alterar los ecosistemas, pienso que estos animales se están acercando a las poblaciones para alimentarse, y que desde la aparición del chupacabras, todo se lo cargan a éste.

“Yo realicé en Sonora, hace dos semanas, un análisis de una vaca, que la gente juraba había sido víctima del chupacabras. Sin embargo, el animal había muerto por una infección en los intestinos, causada por la poca disponibilidad de alimento. Además, presentaba marcadas huellas de navajazos en su piel y, contrario a lo que pudiera pensarse, había presencia de sangre”.

Efectivamente los cambios radicales en el hábitat, como son el incremento de la temperatura y la prolongación de las sequías estacionales son los causantes e una migración de animales como pumas, tigrillos, perros, zorros, coyotes, etc., quienes en busca de alimentos se trasladan a las rancherías y atacan a los animales de corral. La sequía amenaza convertir el estiaje en un desastre para la agricultura y la ganadería.

Algunos ufólogos han planteado la siguiente cuestión: ¿Por qué antes, en época de sequía, no se daban este tipo de fenómenos? La respuesta es obvia: sí se daban, pero pocos le tomaban importancia y nadie lo achacaba a seres extraterrestres o al chupacabras, ya que estaban conscientes que se debían a procesos naturales. Hoy, el chupacabras se ha convertido en un producto de la confusión, del sensacionalismo con el que se pretende explotar la capacidad de asombro de los incautos. Todo se le achaca a este mítico ser.

Como dato adicional diremos que en 1973 el Fish and Wildlife Service de los Estados Unidos publicó un estudio en el que proporcionaba los promedios estadísticos anuales de pérdidas de vacas, borregos, cabras, cerdos, caballos, etc., debidas a ataques por predadores. Curiosamente hace un análisis comparativo con la situación en México. Según ese estudio, en ese entonces, anualmente México perdía en promedio un total de 30,000 cabezas de ganado. Es decir, 2,500 cabezas por mes. Si la tendencia es la misma para este año de 1996, la cantidad de muertes reportadas (supuestamente debidas al chupacabras, 1,138) no cubre ni la mitad de este dato. Lo anterior quiere decir o bien que los predadores habituales han desaparecido en su totalidad dejando el trabajo sucio al chupacabras (algo que lógicamente no es cierto), o ahora los predadores naturales del ganado se encargan de ocultar los restos de sus víctimas, mientras que el chupacabras las deja a la intemperie (lo que también es una tontería), o no existe el chupacabras y ha disminuido significativamente el número de carnívoros en nuestro territorio (lo que puede ser una penosa realidad de nuestro desmoronamiento ecológico).

Otros análisis en ese sentido, debidos al doctor Ramírez, nos muestran la verdad del mito. El doctor Ramírez hizo el cálculo de la sangre que debió haber ingerido el chupacabras. Tomando en cuenta l factor de 60 mililitros de sangre por cada kilo de peso de animal, llega a la cantidad de 81 litros de sangre tan sólo en un día.

“Para que el chupacabras pueda ingerir esa cantidad de sangre se debe suponer que se trata de un animal que pesa más de dos toneladas. Para que pueda desplazarse por los aires sus alas deberían medir 2 kilómetros, pero en eso estamos quizá equivocados, porque nadie lo ha visto, ¿no es así?

“Sin embargo, cabe otra posibilidad. Tal vez se trata de varios chupacabras, uno por cada Estado de la República. Eso quiere decir que estamos invadidos por un enjambre de ellos y yas e hubiera atrapado alguno, cosa que no ha sucedido.

“Por otro lado, si son muchos chupacabras, de aproximadamente 25 kilos de peso cada uno de ellos, necesitamos 80 animales de este tipo en todo el país para que puedan causar tantos ataques. Es increíble que nadie haya podido atrapar alguno”.

Su lógica es contundente pero me temo que nada servirá para la mente del ufólogo promedio. Para ellos todo es raro, extraño y no tiene explicación racional.

En lo único en lo que no estoy de acuerdo con el doctor Ramírez es en que él supone que todo se debe a un plan maestro del gobierno para alejar al hombre de la calle de los problemas primordiales que aquejan nuestro país. Según Ramírez:

“Si esto está orquestado dentro del gobierno, es un genio de la propaganda quien lo está manejando”.

Más bien creo que, en caso de que lo estén utilizando con fines de distracción, fue un regalo que les cayó del cielo (aunque no precisamente un regalo extraterrestre).

Continuará…

El clásico garadiábolo fue hecho pasar como un auténtico chupacabras. Se trata de una mantarraya modificada para dale un aspecto humanoide.

Restos de un gato momificado por el intenso calor y sequedad de Hermosillo. Otro supuesto chupacabras presentado por la prensa.

Cabeza de perro modificada para adquirir un aspecto “chupacabresco”. Durante la psicosis mexicana por el chupacabras, los periódicos amarillistas, como la Prensa, publicaron este tipo de fotografías como pruebas de la existencia del chupacabras.

Otra momia de gato. Estas fotografías son de las más conocidas en internet. Tal vez nuestra negativa de enfrentarnos con la muerte haga que veamos algo extraordinario en una deformación natural.

Diferentes interpretaciones del chupacabras.

El chupacabras (2)

LA LLEGADA DEL CHUPACABRAS A MÉXICO

Después que los noticiarios amarillistas de Estados Unidos reportaron la aparición del Chupacabras en la Florida, haciendo más caso a la imaginación que a la realidad, en México, a falta de otras noticias, Jacobo Zabludovski transmite los primeros informes del “animal” (los casos de Florida). Ese sería el detonante de la oleada mexicana de Chupacabras. El periodista de 24 Horas conocía la proclividad de los mexicanos por la fascinación misteriosa de los mitos. Había apostado a ella y había ganado.

Pronto el Chupacabras ocupó mayores espacios en los medios de difusión y en las pláticas de café que los temas críticos, como el de las carteras vencidas.

La presencia de la extraña criatura se inicia en febrero, en Tijuana, donde comenzaron a aparecer borregos y cabras masacrados en el interior de sus corrales, como si sus cuerpos hubiesen sido cortados con un machete y con dos o tres pequeños agujeros en el cuello.

De los 32 estados que conforman la República Mexicana se han dado reportes en 19, atacando a humanos, vacas, borregos, perros, gatos, cerdos, gallinas, gua­jolotes y palomas. Baja California Norte, Coahuila, Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. Hasta este momento, viernes 17 de mayo de 1996, he contabilizado un total de: 692 borregos, 168 gallinas, 104 cabras, 102 palomas, 36 guajolotes, 10 cerdos, 8 vacas, 8 gatos, 8 conejos y 2 perros. Es decir, 1138 animales, siendo las cabras sólo el 9% del total, mientras que los borregos cubren casi el 61%, por lo que el monstruo se debiera llamar Chupaborregos en lugar de Chupacabras

En México está sucediendo lo mismo que ocurrió originalmente en Puerto Rico. Como nadie sabe cómo es un Chupacabras, las descripciones de los testigos son contradictorias entre sí. Esto no ocurriría si se tratara de un ser real y no de lo que es: un mito. Algunas de las características reportadas son:

‑ Altura: Se describe un ser de 40, 50 (rancho La Chocona) 60, 70, 100 (caso Teodora Ayala), 130, 150, 160 y 180 centímetros. Aunque estos datos pueden deberse a Chupacabras en sus diferentes estadios de desarrollo, dudo mucho que bebés chupacabritos (40, 50 y 60 centímetros de altura) anden por ahí haciendo de las suyas.

‑ Cabeza: algunos dicen que es triangular, otros la vieron en forma de pera, y los demás redonda.

‑ Cara: se dijo que tenía cara de canguro, pero otros testigos le vieron un pico largo y afilado (Teodora Ayala), lo que no coincide con el hocico corto pero puntiagudo, o con la trompa de 30 centímetros de largo que también se ha reportado.

‑ Colmillos: la mayoría reporta dos, pero hay algunos testimonios de tres colmillos. Se les ha descrito como cortos, largos, filosos y tubulares.

‑ Orejas: Aquí es donde hay más discrepancias. Hay informes de Chupacabras con pequeñas orejas alargadas y dispuestas hacia arriba, y otros en los que se dice que en lugar de orejas tiene dos hoyos.

– Ojos: algunos son redondos. Otros están más de acuerdo a los cánones ufológicos y muestran ojos rasgados con una tonalidad anaranjada y rojiza.

‑ Patas: Las muestras de escayola que se obtuvieron en el caso Ayala muestran una ‘huella es parecida al talón de un ser humano, pero con tres dedos como garras de águila’ (sic). En otro caso se le vieron patas cortas en forma de rana. Las patas son pequeñas, por lo que camina encorvado, o grandes, lo que le permite dar grandes saltos.

‑ Brazos: Posee extremidades superiores atrofiadas y pegadas al torso, cuya constitución semeja una membrana que se extiende entre sus costados, lo que le daría la apariencia de un murciélago. Sin embargo otros testigos dicen que esa es su apariencia (la del murciélago), pero sin alas. Hay otros que le han visto unas aletas en la espalda, es decir, los brazos no forman parte de la membrana alar.

‑ Manos: Lo que pudieran ser las manos han sido calificadas como pequeñas garras.

‑ Piel: La piel esta poblada de pelo corto, según unos, pero el velador del rancho La Chocona, Víctor Manuel Samoaya, dijo haber visto una “persona” como de medio metro de estatura totalmente albina y desnuda. Finalmente otros testigos dicen que su cuerpo está cubierto por mucho pelo largo.

‑ Color: Albino, Gris o Negro. Para no errar se ha dicho que, como los camaleones, su piel cambia de color en tonalidades que van del negro y azul al rojo y violeta.

‑ Vuelo: Emite un fuerte zumbido al volar y su vuelo es grácil y veloz. Lo que se contrapone con la declaración de un testigo “Su forma de volar es muy torpe”.

Como vemos no existe una descripción común, es decir, los supuestos testigos están describiendo lo que su imaginación les dicta. Predecimos que, ahora que ya se han publicado varios dibujos del Chupacabras, las descripciones se van a asemejar más.

EL CASO DE TEODORA AYALA REYES

Teodora Ayala Reyes es un ama de casa de 21 años, madre de dos niños, que habita en la población de Alfonso G. Calderón, municipio de Sinaloa de Leyva, en el Estado del mismo nombre. El martes 30 de abril, según ella, tendría la experiencia más aterradora de toda su vida. La historia es bastante confusa y hay varias versiones de la misma. Trataremos de construir los hechos de acuerdo con el testimonio de Teodora y a los reportajes aparecidos en la prensa y en la televisión. Escuchemos a Teodora:

“Yo salí al patio de la casa cuando mi esposo llegó escuchando música. Al estar realizando una necesidad fisiológica, escuché primerament un aleteo y luego vi algo monstruoso que se me echaba encima. No quiero recordar, me da miedo”.

Algunos periodistas dijeron que Teodora Ayala sintió una extraña presencia y al voltear vio algo negro que aleteaba, solamente le hizo algunos rasguños en el cuello sin que lograra observarlo en su totalidad, ya que estaba muy oscura la noche y en su afán por defenderse corrió a su casa sin que después pudiera encontrarse rastro alguno, huellas o pistas que indicaran por donde había huido.

Esta versión no concuerda en varios puntos con lo descrito por la misma testigo y que ha sido publicado en otros medios de comunicación. Por ejemplo, aquí se dice que Teodora no pudo apreciar las características de su atacante, y que éste no dejó rastro alguno, pero en otras declaraciones Teodora afirmó que el ser era “como de un metro de altura y tenía un pico largo y afilado, y en el suelo dejó ‘pintadas’ (sic) sus patas. La forma de la huella es parecida al talón de un ser humano, pero con tres dedos como garras de águila” (sic).

En unas declaraciones Teodora sólo menciona el sonido del aleteo del animal, en otras afirma que el espantoso ser lanzaba terribles gruñidos.

Ella dice que escapó corriendo para refugiarse en su casa en donde se encontraban su marido e hijos (un niño de menos de un año y una niña de tres). Pero el periodista Sócrates A. Campos Lemus, escribe:

“… el Chupacabras se le acercó, haciendo un sonido violento, amenazador de bbuuuu. Como si la quisiera violar y ella, como buena soldadera mexicana, de aquellos tiempos heróicos, le gritó a su marido para que no saliera porque en ese momento el famoso chupacabras le atacaba y era preferible que la violara a ella que a su viejo”.

Para prevenir un posible contagio de rabia los médicos le aplicaron durante tres meses unas vacunas.

Cundió el pánico en la población y ancianos, mujeres, y principalmente niños, se resguardaban desde temprana hora para evitar salir cuando las sombras de la noche comienzan a surgir y aparece el chupacabras. Esto provocó que se convocara a una reunión urgente en la casa del comisariado ejidal del poblado antes mencionado, el titular de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Sinaloa de Leyva, capitán Juan Raciel Bravo, con el fin de formar equipos de voluntarios para salir en busca del chupacabras en un cerro llamado Tetemache, situado a dos kilómetros del lugar, donde presumiblemente se esconde el maligno ser.

Los hombres, armados con machetes, escopetas y pistolas, se unieron a la policía para resguardar sus comunidades, haciendo recorridos o guardias en las cercanías de los corrales, que fueron iluminados con focos para no perder de vista su único patrimonio: el ganado.

No obstante todos esos cuidados, un día después, el 1 de mayo, otras dos mujeres fueron atacadas por el extraño animal. Se trataba de la señora Juana Tizoc Montenegro, de 38 años de edad, y Elvira Meza, de 35.

Como todos los pobladores de Alfonso G. Calderón, Juana Tizoc traía para su defensa un garrote, pero sus nervios la traicionaron y se desmayó del susto cuando se sintió atacada por el chupacabras.

Elvira, por su parte, corrió hasta refugiarse en su casa, dejando atrás a su vecina, mientras gritaba y pedía ayuda a los vecinos.

Este caso tendría otras secuelas en diferentes partes de la República. En Culiacán, Sinaloa, por ejemplo, un campesino de nombre Efraín Arce Higuera sostuvo que “un animal grande que se lanzó a mi garganta me produjo estos rasguños en el cuello, la cara y los brazos”. El reporte parecía copiado del caso de Teodora.

¿Qué estaba pasando? ¿Era verdad todo este asunto? Para responder a estas preguntas debemos recordar que ese poblado fue uno de los primeros en proporcionar reportes del chupacabras. Poco antes del 30 de abril se habían encontrado 40 borregos desangrados. Para el presidente de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa, y secretario de finanzas del PRI estatal, Benjamín López, son perros los que desde hace años atacan y matan borregos “sólo por hacer la maldad”. Y sobre el supuesto ataque sufrido por la señora Teodora Ayala, dijo:

“Se trata tan sólo de un chupetón que le dejó el Sancho[1]”.

En esta teoría Benjamín López concuerda con Sócrates Campos y con otro periodista que escribió:

“En lugar de agarrarla como al Tigre de Santa Julia[2], a Teodora Ayala estuvieron a punto de agarrarla con las ‘manos en la masa’, y no precisamente el chupacabras sino su esposo, que aunque los dos son animales astados, uno es cabra y el otro buey”.

Según esta versión, al regresar a su casa el marido de Teodora estuvo a punto de encontrarla con un supuesto amante. Ella se dio cuenta de su llegada ya que él venía escuchando música. De inmediato le dice que no se acerque porque la está atacando el chupacabras. Tiempo que aprovecha para arañarse la cara y el cuello para disimular un poco el chupetón[3] que le había dejado su amigo.

No sabemos si esto es cierto, ni lo avalamos, pero resulta mucho más creíble y convincente que el ataque de un supuesto ser o mascota extraterrestre, producto de experimentos genéticos o de un salto en la evolución.

Sin embargo un detalle adicional le da un giro a esta historia. Según Desiderio Aguilar, secretario de Protección Ciudadana del gobierno del Estado de Sinaloa, el testimonio de Teodora no es creíble porque está afectada de sus facultades mentales. Así lo comprueban los periodistas, como Arturo Cano, que han podido entrevistarla.

A partir del 30 de abril, cuando según ella fue atacada por el chupacabras, todas las tardes antes de que oscurezca, ella y una vecina, la señora Luz Arredondo, rezan La Magnífica y reúnen a los “plebes[4]” dentro de la casa, mientras que el esposo de Teodora revisa los alrededores en busca de algo más que el chupacabras.

OTROS ATAQUES A HUMANOS

El sábado 4 de mayo el jornalero José Ángel Pulido, de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, regresaba a su domicilio poco antes de la media noche. Pulido cuenta que de entre las sombras le salió al paso un enorme animal, de unos 80 centímetros de altura y de entre 30 a 35 kilogramos de peso, que se le paró en los hombros. El animal tenía plumaje cenizo y volaba a gran velocidad. El animal le dejó dos piquetes en el antebrazo y varios hematomas en diversas partes del cuerpo.

Pulido fue atendido por el doctor Mario Rivas Sauza, de la fiscalía adscrita a la Cruz Verde.

Concepción Flores nació en Chihuahua pero se mudó a Estación Vega, municipio de El Fuerte, en el Estado de Sinaloa. Madre de diez hijos que le han dado veinte nietos, doña Concepción cuenta a los periodistas:

“De niña conocí al nagual y también a los murciélagos vampiro, y lo que me atacó no era ninguno de los dos”.

El 5 de mayo sufrió el ataque y desde entonces yace en un catre en su cuarto, durmiendo largas horas y, cuando despierta, grita y llora con desesperación.

Doña Concepción ya le puede contar a sus nietos que ha visto a dos de los seres míticos e imaginarios más famosos: el nagual y el chupacabras.

En la capital del estado, Los Mochis, el policía Filiberto N. (no se proporcionó el apellido), está encamado en el hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social.

El mismo 5 de mayo, mientras hacía guardia en una caseta, otros policías se acercaron sigilosamente y, de pronto, sin que él se diera cuenta, le arrojaron un guajolote[5] que aleteó encima de él. Filiberto pensó que era atacado por el chupacabras, se desmayó y terminó en el hospital con un ataque de nervios.

“¡Sentía como tajadas en la cara y no podía quitármelo de encima!” dijo Benjamín Zamarripa Vázquez, la primera persona en Tamaulipas y la sexta en el país, si no contamos al policía Filiberto, que afirma haber sido atacado por el chupacabras.

El jueves 9 de mayo amanecieron muertas dos borregas en el ejido El Olmo del municipio de Victoria, Tamaulipas. “Ese día salí con otros cuatro amigos a buscar al animal en el monte pero no lo encontramos”.

Poco antes de la media noche del viernes, Benjamín iba a su casa en bicicleta. De pronto casi fue atropellado por un jinete a caballo.

“Me enojé y decidí seguirlo, pero no pude darle alcance. Cuando iba a cerrar un falsete, sentí el chingadazo en la espalda y caí al suelo dando vueltas. Fue todo muy rápido, al momento en que rodaba, se me fue encima, me atacó en la cara. Pensé que me iba a chingar…”

“No era el jinete al que seguía. Era un animal que me golpeaba en la cara muy rápido como con alas. Yo sentía como tenazas que me abrían el rostro, yo sentía la sangre en el rostro. Mi perro, El Tigre, corrió todo amiedado(sic) y me dejó sólo.

“Todo fue muy rápido y lo que yo quería era zafarme porque sentí que me chingaba el cuello. No lo podía ver porque me aleteaba en la cara, me abría las heridas y me escurría la sangre.

“Cuando yo lo golpeaba sobre el cuerpo sentí que tenía la piel suave, de pelusa. Grité: ‘¡Auxilio, ayúdenme!, cuando lo tenía sobre mí.

Finalmente se logró zafar y animal se elevó para alejarse volando. Benjamín sacó su pistola calibre 22 e hizo cinco disparos, pero no pudo atinarle.

“No pude distinguirlo porque era de noche, pero estoy seguro que volaba y el color era oscuro pero sin ser totalmente negro. Sus alas eran grandes”.

Según el jornalero de 32 años de edad, el animal era más grande que un guajolote. Al llegar a su casa lo primero que le dijo a su esposa, Guillermina Cervantes, fue:

“No me lo vas a creer pero me atacó el animal ese, el chupacabras. Se me doblan las corvas…”

Guillermina lavó las heridas, pero no sabemos si en su cabeza estaba el reciente relato de Teodora Ayala. Benjamín se da cuenta y cierra la discusión de esta forma:

“A nadie se lo deseo. Yo quería guardarme esto sólo para mí porque sabía que nadie me iba a creer. Muchos me han visitado en la casa, algunos me tiran de loco y otros creen en mí”.

EL AMARILLISMO

La historia del chupacabras en México está salpicada de tintes amarillistas. Hay varios casos que huelen a fraude desde lejos. No obstante varios medios de información los han dado como buenos y muchos de los investigadores de los fenómenos “insólitos” los creen a pie juntillas.

Esta, por ejemplo, el caso protagonizado por Jesús Armando Pacheco Encinas, de Nacozari, Sonora, quien afirma que le disparó a un animal que se le atravesó en el camino. Le dio mucho miedo y se retiró a su casa. Al día siguiente regresó y encontró sólo parte del esqueleto del animal ya que los carroñeros se lo habían comido. No se encontró la cabeza ni las extremidades. Esa parte de la historia es de lo más evidente que se trata de una mentira. Difícilmente un necrófago da cuenta de su presa en tan poco tiempo. Tampoco se comprende por qué no aparecieron las extremidades y el cráneo, si son huesos que siempre quedan como mudo testigo de una vida que se agotó. Cuantas veces en lugares apartados hemos encontrado cornamentas de diversos animales.

El esqueleto terminó siendo exhibido en la comandancia de policía en donde lo tuvieron durante dos años. Fue ahí en donde el señor Santiago Hernández tomó las fotografías que se muestran como única prueba de la existencia de ese animal. No podemos dar un veredicto tajante pero parece que esos huesos están manipulados. Si alguien quiso hacer un fraude con estos huesos es fácil ver que no se arriesgó a ser descubierto al modificar el cráneo o las extremidades del animal. Por ello sólo presentó parte de la osamenta. Nadie podrá afirmar que eso es un chupacabras ni que es un amasijo de huesos alterados porque el especimen ya no existe y sólo quedan las fotos como “prueba”.

Pero ojo, hay que observar que este esqueleto fue exhibido dos años antes de que se hablara el chupacabras. Aunque los periodistas de la televisión nos han tratado de hacer creer que es de un animal recién capturado, la verdad es otra.

El 8 de mayo un pescador vecino de la presa Abelardo L. Rodríguez, situada a 2 kilómetros de la ciudad de Hermosillo, Sonora, encontró otra osamenta, en estado de putrefacción, de un animal de unos 50 centímetros de altura por un metro de largo, con alas largas, hocico entre ratón y sapo y enormes colmillos. Pesaba aproximadamente 25 kilos. Se envió el animal para que fuera examinado por especialista de la UNAM, UAM, ITESM y SAGAR. Se trataba del esqueleto putrefacto de un carnívoro grande, un felino silvestre.

Se afirma que otros zootecnistas estudian los restos de un espécimen que fue encontrado en el Estado de Tamaulipas. Se trata de un presunto bebé chupacabras, de pocos días de nacido, con un ojo, dos orejas muy largas, al igual que la cola y la lengua. No sé si sea el mismo caso pero vi en la televisión otro supuesto chupacabras de largas orejas y cola, que se exhibía en la casa de su descubridor, mismo que cobraba la entrada. En realidad era una de esas mantarrayas modificadas y momificadas que se venden en diversos puertos de la República.

EL HIJO DEL CHUPACABRAS

Sergio Hermilio González es más que hábil un mañoso carnicero de El Carmen, municipio de Güemez, Tamaulipas. Cuenta Sergio que al estar destazando una vaca cebú se encontró con un feto con el cuerpo deformado. Tenía un solo ojo, sus orejas eran grandes y puntiagudas, la lengua era grande y delgada, no tenía orificios nasales, algunos pelos en la barbilla y en la parte de las cejas. La cola era larga, delgada y puntiaguda y el resto del cuerpo el de un bovino.

El carnicero aseguró que el feto tenía unos tres meses de gestación, tiempo que coincidía con el supuesto ataque del chupacabras a unas borregas de El Barretal, a un kilómetro de El Carmen. Por una curiosidad del destino Sergio había sido el encargado de abrir los cuerpos de las borregas. ¿Caprichos del destino? Tal vez no.

Como las fechas coincidían con el ataque el chupacabras se especuló que el feto fuera un producto de ese mítico ser y por ello se le dio el nombre de “El hijo del chupacabras”.

El feto fue llevado por el doctor Alfonso Martínez Blanco a los laboratorios de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas para ser investigado.

El doctor Carlos Castro Medina, secretario de Salud de Tamaulipas fue el encargado de divulgar los resultados. Dijo que las deformaciones eran el resultado de la desnutrición de la madre.

“Es un producto bovino de ocho meses de gestación que no tiene ninguna relación con el supuesto ser conocido como el chupacabras”.

El doctor Gerardo Flores Sánchez, jefe del departamento de Epidemiología de la Secretaría de Salud en Tamaulipas, explicó que hace tres semanas un campesino entregó el feto del bovino con malformaciones al carnicero Sergio Hermilio González y éste último trató de hacerlo pasar como el hijo del chupacabras inventando toda la historia.

LAS EXPLICACIONES

Efectivamente se han dado las explicaciones más descabelladas, entremezcladas con hipótesis racionales. Veamos algunas de ellas.

Se ha dicho que es una especie de murciélago gigante, otros lo describen como un ratón de grandes orejas, el hocico largo y colmillos muy afilados. Pero el profesor Rogelio Sosa Pérez, investigador del Centro de Ciencias de Sinaloa, descarta que el llamado chupacabras sea un murciélago gigante, ya que estos animales habitan Centroamérica y se alimentan de frutas.

El doctor Ramiro Ramírez Necochea, vicepresidente de la Federación Nacional de Médicos Veterinarios Zootecnistas de México, A.C., apoya esa conclusión y explica cuál fue, probablemente el origen de esta hipótesis.

“Existe un video realizado sobre la necropsia de un ataque de un chupacabras a una borrega. El análisis fue realizado por una pediatra poblana[6], que incluso ilustró su video con imágenes de murciélagos y de la película Jurasic Park, lo que inclina más a la gente hacia la magia”.

Estos pseudocientíficos (la pediatra poblana) son a los que más acuden los ufólogos para que avalen sus ideas irracionales. Pero los investigadores de lo insólito no se dieron por vencidos y dijeron:

“Tal vez no se trate de un murciélago normal, pero puede ser el resultado de algún experimento de laboratorio, de la metamorfosis de un simple murciélago que tras haberse alimentado con aguas contaminadas, por las diversas sustancias químicas que arrojan a los drenajes que hayan aumentado su tamaño”.

La anterior es una versión modificada del mito de los gigantescos lagartos y cocodrilos que, se supone, habitan las cloacas de la ciudad de Nueva York.

La hipótesis de las mutaciones no se limita a murciélagos. Se ha mencionado que posiblemente sea el producto de alguna mutación genética celular o el resultado de algún loco experimento científico que se escapó de un laboratorio de los Estados Unidos. “Probablemente es un pterodáctilo vuelto a la vida por manipulaciones como las que vimos en Jurasic Park” (sic).

Para otros se trata de una mascota de extraterrestres despistados que, por olvido o maldad, la abandonaron en la Tierra. Hay quien asegura que son los mismísimos extraterrestres que tripulan los ovnis. Y, tal vez, la más descabellada de todas las explicaciones: se trata del espíritu del alienígena muerto en Roswell que está penando porque no se le permitió morir en paz ya que fue objeto de una autopsia y sus restos se encuentran congelados en un hangar de la Base Aérea de Wright Patterson.

También se ha mencionado a los seguidores del satanismo. De hecho la Directora del Zoológico de Chapultepec, Maria Elena Hoyos, sugirió esta hipótesis ya que, dijo, se trataba de “una acción humana evidente”.

Si bien no podemos descartar que algunos casos se deban a este tipo de rituales, no creemos que en todos hayan intervenido los satanistas. No obstante esto no implica que no sean otros humanos los que están realizando algunas de estas matanzas. Y en este caso podríamos mencionar a bromistas, ufólogos creadores de “evidencias” que apoyan la existencia de extraterrestres, tipos que matan a los animales por venganzas, revanchas o simple maldad o locura, etc.

Lo anterior no es descabellado ya que el mismo doctor David Berron, patólogo del Zoológico de Chapultepec dijo que “las heridas fácilmente podrían ser provocadas por cualquier objeto punzo cortante circular. En este caso picahielos”. Es obvio que ningún chupacabras portaría picahielos. Por lo menos deberían traer la pistola láser reglamentaria de todo buen extraterrestre que se precie.

Algunos de los animales han sido atacados por gente que sabía algo de anatomía. Podrían ser desde carniceros hasta médicos veterinarios. Se ha llegado a esta conclusión ya que ciertos animales presentan un orificio que penetra los músculos y tejidos de los maxilares hasta llegar directamente al cerebelo, causando una muerte instantánea. Esto denota un cierto grado de conocimientos.

Los 18 borregos de Cuauhtlinchán, Estado de México fueron enviados a veterinarios de la Universidad Nacional Autónoma de México y a la Universidad de Chapingo, con heridas en el cuello de 7 centímetros de profundidad.

En otros casos se habla de heridas de 4 a 8 centímetros de diámetro en el cuello. Como por ejemplo las 4 ovejas y algunas gallinas que se encontraron en el rancho La Gloria, en Agua Prieta, Sonora.

Pero el que tal vez esté mejor encausado en la pista correcta es el doctor Fernando Gual, jefe de servicios veterinarios del mismo zoológico, quien dijo que “no hay un patrón similar”. Efectivamente, no todos los animales han sido mutilados por seres humanos, los hay que han muerto por causas naturales o han sido atacados por animales predadores.

Como ejemplo de causas naturales tenemos el caso de la vaca preñada, de 600 kilos de peso, del rancho de Los Higareda, en Michoacán. Se dijo que fue atacada por el chupacabras. La delegada municipal, Josefina González Carabez, después de ordenar una investigación, dijo que el animal fue víctima de su torpeza por el estado de preñez: la vaca se había desbarrancado y había muerto por los golpes producidos por la caída.

Continuará…

Diferentes dibujos y representaciones del chupacabras. Originalmente no se tenía un patrón de la forma del chupacabras. Las descripciones eran completamente distintas entre sí. Poco a poco se fue conformando un retrato robot a raíz de las interpretaciones de los dibujantes. Esto habla más de un mito que de un ser real.

Varias fotografías de Teodora Ayala Reyes en las que muestra las marcas que le dejó el chupacabras en el cuello.

La señora Concepción Flores postrada en su cama luego de haber tenido un encuentro con el chupacabras.

Benjamín Zamarripa Vázquez se enfrentó al chupacabras y consiguió varios arañazos en la cara.

José Ángel Pulido mostrando los dos “piquetes” en el antebrazo como único recuerdo de su batalla con el chupacabras.

El “hijo del Chupacabras”: un feto de vaca de ocho meses .

Alejandro Agostinelli buscó en sus archivos y encontró esta canción del chupacabras. Agradecemos su colaboración.


[1] En México se les da este nombre a los amantes.

[2] El Tigre de Santa Julia fue un ratero de finales del siglo XIX y principios del XX, famoso por su habilidad de escabullirse de la policía. Se dice que sólo fue posible atraparlo gracias a una infección intestinal. Mientras atendía a las urgencias del cuerpo, por fin lo atrapó la policía.

[3] Cierto tipo de beso que se da en el cuello y que deja un moretón.

[4] Mote que se utiliza en Sinaloa para nombrar a los niños.

[5] Un pavo.

[6] Se trata de la doctora y ufóloga Soledad de la Peña, de Ocotlán, Puebla, quien luego de publicado este artículo, dijo que me iba a demandar por llamarla pseudocientífica. Maussán sigue mostrando el video de Peña como prueba del chupacabras. Trata de revivir el mito, tal vez con fines comerciales, apostando a la mala memoria del público. En el video Peña se pone unos guantes de látex blancos, trasquila uno de los borregos, y mete las manos entre la zalea y el cuerpo del animal, justo en un lugar en donde no hay sangre. Saca los guantes y muestra que están más o menos limpios. A mí me hubiera gustado que cortara una arteria o una vena y que hubiera metido los guantes. Lo demás es simple manipulación, con efectos especiales de Hollywood (Parque Jurásico).