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El Monstruo del Loch Ness (Evidencia fotográfica 3)

EL MONSTRUO DE LOCH NESS: LA EVIDENCIA FOTOGRÁFICA 3

FOTO SHIELS

Anthony “Doc” Shiels afirmó que tomó dos fotos de Nessie el 21 de mayo de 1977, mientras acampaba al lado del Castillo de Urquhart.

Una de las cosas que llama la atención es que no hay ningún movimiento del agua alrededor del “cuello”.

Los escépticos llaman a esta foto el “Muppet del Loch Ness”, y dicen que la fotografía fue producida por el interés público generado por la criatura en descomposición encontrada por el barco pesquero japonés Zuyu Maru, el 25 de abril de 1977, frente a la costa de Nueva Zelanda.

Una de estas fotografías fue reproducida tanto en el Cornish Life como en el London Daily Mirror el 9 de junio de 1977. Las dos fueron impresas en Fortean Times (N º 22, verano de 1977).

Shiels era un cazador de monstruos profesional, showman, “mago” y psíquico que tenía muy poca credibilidad. Está asociado con varios fraudes, incluyendo fotografías de Morgawr (un monstruo marino de Cornualles), que terminó por convertirse en un modelo de plastilina.

Darren Nash dice: “Es poco conocido que Shiels utiliza estas fotos para promover una, digamos, interesante teoría sobre el monstruo del Lago Ness… A saber, que es un inmenso cefalópodo de agua dulce: la “cabeza y el cuello” que vemos en esta fotografía es, en realidad, una especie de probóscide que salen de la cabeza del calamar. Lo blanco es en realidad uno de los ojos del calamar”.

Shiels redactó un artículo para Fortean Times sobre los calamares del Lago Ness – los llamó elefantes calamares.

Él mismo comentó que aunque tomó las fotos del monstruo del lago, no cree en ellos.

FOTOS HARMSWORTH

“He vivido observando el lago durante más de veinte años y sólo tuve un avistamiento… Mi esposa no ha tenido avistamientos y, sin embargo, tenemos un gran ventanal que nos permite ver muchas millas cuadradas de la superficie. No obstante, me acercó un sin fin de veces a personas que sólo han pasado unos días aquí y están convencidos de que han visto algo inusual, cuando, por supuesto, todo lo que han visto son patos, estelas de barcos o ramas. Estas personas no tienen idea de lo tonto que suenan”.

Quien así se expresa es Anthony Geoffrey Harmsworth, uno de los principales investigadores de los fenómenos del Loch Ness. Harmsworth logró tomar una foto que publicó en su boletín The Loch Ness Inquirir, en el número de Febrero del 2006, veinte años después de su observación.

Una mañana de 1986, durante la Operación Deepscan Harmsworth captó esta imagen con su cámara Canon Sureshot de lente fija.

“El objeto cruzó el lago en diagonal por algunos minutos antes de desaparecer de la vista de repente. Después revisé el lago con prismáticos durante algún tiempo, y nada volvió a la superficie… No eran patos, no eran estelas, ni troncos, ni nutrias, ni monstruos. Siempre he pensado que el objeto era de aproximadamente seis pies (2 metros) de largo, pero, incluso desde el punto de vista familiar de mi propia casa, es difícil juzgar el tamaño y la distancia”.

FOTO BACKMAN-JOHNSON

En el año de 1992 le dan la vuelta al mundo nuevas fotos tomadas en el lago a un cuerpo que se desplazaba rápidamente por la superficie en su zona central. Las imágenes fueron tomadas por los protagonistas de este avistamiento: La señora Carina Johnson y el eñor Benny Beckman.

Fotos tomadas por Benny Backman y Carina Johnson en 1992

FOTO JONES

Extracto del Irish Independent del sábado 23 de octubre de 1999:

“Las cámaras del Loch Ness Live han rastreado constantemente en el misterioso loch con la esperanza de echar un vistazo de su elusivo monstruo. El 5 de junio de 1999, Mike y Nora Jones de Galveston, Texas, afirmaron ser los primeros en ver a Nessie en la Red. Mientras navegaban en un sitio que tiene una webcam, en tiempo real, que vigila el lago, vieron una figura que aseguran es Nessie. Contactaron con los propietarios de los sitios que han publicado una fotografía que permite que los visitantes de la red juzguen por si mismos”.

FOTO ALLEN

Desde 1984, cada año Kevin Allen viaja al lago Ness acompañado por su esposa e hijas. Un día no determinado de septiembre del 2002, obtuvo estas imágenes, entre las 7:20 y 7:35.

FOTO TAKALA

Mikko Takala es un comentarista e investigador local del monstruo de Loch Ness. El 30 de julio del 2005, a las 17:14 horas, tomó una foto de la criatura.

Takala calcula que medía unos tres y medio metros de largo y estaba a unos cincuenta metros de la costa. La foto se puede ver en este sitio.

Continuará…

EL Monstruo del Loch Ness. (Fotografías Rines)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS: LAS FOTOGRAFÍAS RINES

FOTOGRAFIAS RINES (1972)

El 29 de octubre de 1972 la Oficina de Investigación de los Fenómenos del Lago Ness (Loch Ness Phenomena Investigation Bureau o LNPIB) envió a cada uno de sus miembros una comunicación confidencial que decía así:

“La noche del 7 al 8 de agosto el equipo de investigación de la Acade­mia de Ciencia Aplicada y el LNPIB, dirigido por el Dr. Robert Rines, esta­ba operando en la Bahía de Urquhart con una cámara submarina y un sonar. El sonar (modelo Raytheon Explorer 111) estaba emplazado en el barco de inves­tigaci6n del LNPIB, el Narwhal, anclado aproximadamente a 50 metros de la costa cerca de Temple Pier, en tanto que la cámara estroboscópica submarina estaba suspendida debajo del crucero Nan, contratado para participar en es­ta serie de experiencias con la ayuda del comandante Bodie, de Knokie Lodge. Nan estaba anclado a unos 100 metros de la costa, y a unos 40, mar adentro, del Narwhal. El transductor (transmisor de sonar) estaba alineado de modo que todo objeto u objetos que pudiesen entrar en el campo de la cámara fue­sen detectados por el sonar. Durante la noche fueron registrados varios ob­jetos de gran tamaño, cuyas señales quedaron impresas en el gráfico del so­nar y felizmente, como se supo luego, fueron también fotografiados.

“Antes de que pudieran verse las fotografías; la Compañía Raytheon pu­blicó la siguiente declaración: “Se ha determinado por los registros obtenidos a las 0105, las 0117 y 0157 la presencia de un animal o animales cuya longitud es de 6 a 10 metros, de acuerdo con la respuesta obtenida de los ecos. El registro muestra también una prolongada respuesta de ecos que co­mienza a las 0143 horas, cuando el objeto se alejaba del transductor. Los ecos muestran una protuberancia de unos 3 metros, que aparece bruscamente y dura menos de un minuto, y que en apariencia esta relacionada con la res­puesta prolongada que hemos citado, se mueve a la misma velocidad y parece­ría ser un apéndice del objeto anterior que sólo produjo ecos por un breve período de tiempo”.

“En el mismo momento mencionado arriba se obtuvieron fotos de un gran apéndice. A bordo del Narwhal se encontraban entonces los miembros del LNPIB: Peter Davies, Hilary Ross y David Wiseman. Poco después de que aparecieran las pequeñas señales prolongadas; se encendió sobre la superficie del agua un poderoso reflector de cuarzo-iodo, dirigido en la misma orientación que el haz de sonar. Cuando la luz se encendía, el objeto se acercaba al trans­ductor; cuando se apagaba, se alejaba, y esto ocurrió varias veces”.

Robert H. Rines, abogado norteamericano de patentes, graduado del MIT, que en 1962 fundó la Academy of Applied Science, que no tiene ninguna relación con ninguna universidad o instituto de investigación, y que patrocina investigaciones de fenómenos “curiosos” (por llamarlos de alguna manera), como el bigfoot, el monstruo del Loch Ness, etc.

Los restantes miembros de la “Academia” (con base en Concord, New Hampshire) son: el doctor Harold E. Edgerton, profesor de ingeniería eléctrica del Instituto Tecnológico de Massachusetts e inventor de la fotografía estroboscópica; Marty Klein, coinventor de la fotografía estroboscópica; John Lothrop, ingeniero que diseñó las cá­maras de 16 mm que utilizó la “Academia”; Duane Marshall, que diseñó el equipo electrónico; Ike Blonder, que proporcionó los aparatos hidrofónicos y Charlie Wyckoff, que inventó un nuevo procedimiento para forzar la velocidad de una película de 16 mm desde 400 ASA a 25,000, con lo que se puede filmar en la oscuridad obteniendo resultados positivos.

Desde su fundación la “Academia” patrocinó algunas expediciones en busca del mítico Nessie. Sus expediciones de 1970 y 1971 no dieron resultado alguno.

Rines, en colaboración con el LNPIB, había instalado una cámara subma­rina conjuntamente con un dispositivo de sonar, de manera que un objeto en movimiento accionara cámara y fuente de iluminación estroboscópica para fo­tografiarlo cada 15 segundos, mientras éste estuviera en su campo de acción.

La profundidad del lago en la zona en la que se encontraban los barcos es como de 195 metros y el sonar iba sumergido a unos 33 metros[1].

A la 1:05 el operador del sonar, Hilary Ross, observó algo en su pantalla. El mismo eco, y otro similar apareció a las 1:17 y luego a la 1:43.

Se estimó su velocidad en unos 6 nudos. A la 1:48, la cámara entró en acción, pero sólo fotografió agua. Treinta segundos más tarde captó un objeto borroso en el extremo izquierdo. Quince segundos después se captó algo semejante a un apéndice en forma de rombo, cuya medida, obtenida por medios ópticos, es de 3 a 4 metros de longitud por 0.60 a 1.20 metros de anchura. Quince segundos después apareció una estructura semejante a una cola de 2.50 metros de longitud. La última fotografía, tomada quince segundos más tarde, mues­tra nuevamente el agua tranquila. La carga de la película de 16 mm fue ex­traída poco después, enviada a Estados Unidos y revelada en los laborato­rios de la compañía Eastman Kodak.

Los cuadros resultaron demasiado borrosos, confusos y difíciles de in­terpretar por la suciedad de las aguas del Loch. El objeto fotografiado se encontraba a no más de 4.5 metros de distancia (alcance máximo de la cámara). Para mejorar las fotografías se las envió al Jet Propulsion Laboratory, de Pasadena, California, para someterlas al mismo proceso de mejora digital que las fotos enviadas de Marte por los Vikingos I y II.

Después de haber sido procesadas por computadora se logró apreciar claramente la aleta en forma de rombo. “No parece propia de un mamífero -declaró H. Lyman del New England Aquarium-. La forma general y la de la aleta en particular no concuerdan con nada actualmente conocido”.

Por su parte, Sir Peter Scott, director del Fondo Mundial de Preserva­ción de la Vida Silvestre y fundador del LNPIB dijo:

“La mayoría de la gente pensaba hasta ahora que los que creíamos que allí había algo éramos unos lunáticos. Estoy convencido de que las fotogra­fías muestran a los animales que dieron origen a la leyenda del lago Ness.

“Lo más importante que se ve, es la aleta del animal que encuentro muy con­vincente. No hay ballena o delfín conocidos que tengan aletas de esa forma. Pero hay aletas de la misma forma general en los registros fósiles de reptiles prehistóricos”.

Sobre la base de esa fotografía, Scott propuso el nombre de “Nessiteras rhombopteryx”, cuyo significado es: “El monstruo (o el ser maravilloso) del lago Ness con aleta en forma de rombo”. Esto permitiría a Nessie agregarse a un registro de las especies británicas oficialmente protegidas. Sin embargo, los periódicos de Londres señalaron pronto que el nombre era un juego de palabras, un anagrama, que escondía la frase “Monster hoax by Sir Peter S.” (monstruo falsificado por Sir Peter S.) El doctor Rines, por su parte, dijo que si se juega un poco más con las letras se tiene, “Yes, both pix are monsters R.” (Sí, ambas fotos son monstruos. R(ines)).

La imagen adyacente muestra la interpretación de Scott.

Otro aspecto interesante de las aseveraciones de Scott es el relacionado con una posible población de monstruos en el Loch Ness: “Deben quedar muy pocos -dijo-, entre 20 y 50, aferrándose con todo a la amenaza de la ex tinción”.

EL REPORTE RAZDAN KIELAR

Al mismo tiempo que daba a conocer las fotografías, Sir Peter Scott anuncio una reunión de investigadores en Edimburgo para discutir el proble­ma. Pero antes de que se produjera esta reunión, empezaron a surgir los pronunciamientos en contra de las supuestas evidencias presentadas por el gru­po de Robert Rines. Las críticas más importantes provinieron de cinco cien­tíficos del Museo Británico de Historia Natural. Ellos eran los zoólogos J. C. Sheals, G. B. Corbet y H. Greenwood; el paleontólogo H. W. Ball; y el encargado de fósiles y reptiles A. J. Charig. Después de examinar detalladamente las fotografías, estos destacados hombres de ciencia declararon: “Ninguna de estas fotos presenta suficiente información para establecer la existencia, mucho menos la identidad, de un animal viviente de gran tamaño en el Loch Ness”.

Los miembros del LNPIB no consideraron estas declaraciones y siguieron con su congreso en Edimburgo. En esa reunión, Charlie Wyckoff y Alan Gilles­pie sugirieron que la “aleta” medía 1.8-2.4 metros en contra de los 3-4 me­tros calculados originalmente.

Luego, con el mismo equipo de cámara e iluminación estroboscópica se obtuvo la foto de una anguila a una distancia de 6 metros. El tamaño más corriente de las anguilas del lago Ness es de 46 centímetros de longitud. Con estos datos, y basándose en el grado y carácter de la iluminación, Wyckoff estimó la distancia de la fotografía de la aleta como 7.5 metros. Comparan­do esto con las otras fotografías permitió a Wyckoff obtener las siguientes dimensiones: 2.25 metros para el cuello y de 7 a 10 metros de longitud para el animal completo.

Todo esto sonaba muy interesante, pero algo no encajaba. Rines y Wyckoff dijeron haber tomado la foto de una anguila a una distancia de 6 metros. Con esto calcularon una distancia de 7.5 metros hasta la aleta. Pero el mismo Rines había dicho que el alcance máximo de su cámara era de 4.5 metros. ¿Cómo era esto posible? En algún momento Rines había mentido.

Once años después dos ingenieros eléctricos americanos aportarían nuevos datos a este caso. En 1983 Rikki Razdan y Alan Kielar colocaron un arreglo de 144 aparatos de sonar cubriendo un área de 900 metros cuadrados, y nueve arpo­nes modificados para tomar biopsias. Fue el llamado Proyecto Iscan. Razdan y Kielar eran dos fanáticos convencidos de la existencia del “monstruo del Loch Ness”. Razdan había decla­rado: “De los reportes que he visto someramente y de las fotografías, cree­mos que verdaderamente existe algo en el lago Ness. Y francamente creemos que es un monstruo”.

Tratando de demostrar la existencia de ese monstruo, los dos ingenie­ros habían partido a Inglaterra llevando todo ese equipo sofisticado. Cual­quier objeto de más de tres metros de longitud haría sonar una alarma y el objeto seria rastreado hasta poder dispararle con los arpones.

Después de seis semanas de rastreo continuo (día y noche) no pudieron obtener trazo alguno de ningún monstruo. Para aprovechar el viaje, revisa­ron los datos disponibles de otras expediciones, principalmente la de Rines, y encontraron que había mu­chos errores. En algunos casos se trataba simplemente de burbujas o de ra­mas de árbol flotando, peces, nutrias, etc. También descubrieron reportes con errores matemáticos con los trazos obtenidos con el sonar. Los objetos que habían sido reportados con movi­miento propio eran estacionarios; un cuidadoso estudio mostró que los equi­pos de sonar eran los que se movían llevados por las corrientes.

También analizaron las fotografías de Rines. Descubrieron que las imá­genes en el sonar de Rines se parecían mucho a aquellas obtenidas por las ondas producidas por un bote. Esto les hizo sospechar de las fotografías. Solicitaron información y copias de las fotos procesadas a Alan Gillespie del Jet Propulsion Laboratory. Gillespie fue el técnico que había hecho el realce por computadora de las fotos de Rines. Para su asombro las imágenes eran muy distintas a las mostradas por Rines. Las mejoras producidas por JPL son imágenes con mucho grano. Parece que las fotos fueron retocadas después de ser devueltas a Rines. Una foto sin retocar fue reproducida en la revista Discover (septiembre de 1984) junto a las imágenes de la “aleta” retocada de Rines.

Gillespie dijo: “Las fotos publicadas por Rines se ven bastante sospe­chosas alrededor de los márgenes”. Charlie Wyckoff, jefe fotográfico de Rines fue más especifico: “Después que el JLP terminó con las fotografías, éstas fueron retocadas. Rines es el único que conoce quien las retocó y en que medida fueron retocadas”.

El documento original básicamente se ve como una foto de un montón de burbujas o de sedimentos en el agua. Luego, esta primera imagen fue realzada por la computadora del Jet Propulsion Laboratories de la NASA en Pasadena, y finalmente el realce fue mejorado artísticamente, al parece, por el equipo de la Academia de Ciencias Aplicadas (es decir, fue retocado), con lo que al final se obtuvo la foto de la aleta. Sólo hay que mirarla de cerca para ver las marcas del pincel a lo largo de los filos.

Cuando los redactores de la revista Discover intentaron ponerse en contacto con Rines para que aclarara esto, el director de la Academia de Ciencia Aplicada huyó a Escocia, “aparentemente persiguiendo su fantasía”[2].

Cuando Anthony Geoffrey Harmsworth estaba montando la Loch Ness Monster Exhibition en 1980, le pidió algunas fotos al doctor Rines. Estas son las fotos enviadas por el doctor. Es claramente evidente que tienen diferentes colores.

En una tensa reunión en el Official Loch Ness Exhibition Centre entre el Dr Rines, Adrian Shine y Anthony Geoffrey Harmsworth, Adrian le preguntó acerca de la secuencia de acontecimientos en relación con las imágenes de la aleta. El Dr Rines admitió que la imagen pudo haber sido retocada por algún editor de la revista y la versión retocada regresó a la Academia.

La manipulación de las fotos fue sugerida por Binns en 1984, y confirmada por Adrian Shine y Dick Raynor.

Debido a que la aleta parece tener una costilla rígida que se extiende a lo largo de la línea media, es diferente de las de la mayoría de los otros vertebrados acuáticos. A menudo se pasa por alto el extraordinario tamaño de las “aletas”: cada uno se estimó en alrededor de 2 m de largo.

Finalmente, una de las fotografías de Rines se parece mucho a la cabe­za de un monstruo artificial que fue construido para filmar la película “La vida privada de Sherlock Holmes” y que se hundió en el lago durante su fil­mación. Ambas tienen dos cuernos (como los de los caracoles de jardín), los cuales nunca han sido reportados en anteriores avistamientos.

FOTOGRAFIAS RINES (1975)

Después de los sucesos de 1972 (y antes que se conociera el reporte de Razdan-Kielar) la Academia de Ciencias de Nueva York donó 75 mil dó1ares para financiar la nueva expedición de Rines. El equipo era semejante al em­pleado en 1972, aunque ahora podían tomar unas 8,000 fotos a colores con quince segundos de intervalo. Se modificó la fuente de iluminación y su al­cance útil aumentó a 6-7.5 metros. Se contó, asimismo, con otro conjunto cámara-fuente luminosa.

Esta imagen muestra a Rines bajando equipo de la embarcación de apoyo Hunter.

La cámara secundaria tomó varias fotografías, pero carecía de registro simultáneo de sonar. La mayoría de las tomas incluyen objetos animados, tal como la parte inferior de la embarcación de Rines que se supuso era parte del cuerpo, que incluía el cuello o la cola de Nessie. La foto fue tomada el 20 de junio de ese año.

La foto apareció en la primera página del New York Times (8 de abril de 1976). Un informe de Martin Klein y Harold E. Edgerton apareció en Technology Review (marzo – abril de 1976).

En realidad las fotografías son equivalentes a un test de Rorschard, y según como las vea cada uno esa será la identificación: una pareidolia. Ninguna de las películas expuestas por ellos mostró algo más que nubes de limo que Rines suponía habían sido removidos por los grandes animales no identificados que habían causado el sonar se accionara.

Al mismo tiempo que se tomaron esas fotografías se obtuvieron registros con una ecosonda Raytheon, durante una expedición conjunta entre el LNI y la Academia de Ciencias Aplicadas. Los resultados son analizados a detalle por A. G. Harmsworth quien encuentra que todos son resultados erróneos debidos a la manipulación de los datos; un mal diseño de experimentos; fallas en los equipos; mala instalación de los equipos (un transductor fabricado para ser operado verticalmente se colocó horizontalmente); los equipos no estaban fijos e inclusive se tomaron fotografías del fondo del barco.

Lo importante aquí es mencionar que al mismo tiempo que la expedición de Rines, se habían orga­nizado otras cuatro expediciones más. Lo curioso es que sólo la expedición de Rines obtuvo resultados concordantes con la hipótesis de la existencia de un extraño animal en el Loch Ness.

Las expediciones eran las siguientes: la National Geographic Society de Washington, al mando del doctor Robert Ballard; la del New York Times; la de la Compañia Nacional de Radiodifusión (National Broadcasting Company) y un grupo técnico japonés.

El doctor Robert Ballard, que dirigía la expedición de la Sociedad Geográfica Nacional, era un prestigiado oceanógrafo. Le acompañaban en la expedición William S. Ellis, Emory Kristof y David Doubilet. Llevaban equipo similar, aunque no tan completo, al de Rines. A su favor contaban con un me­jor yate, el Corsair, y con mejores y más ingeniosos recursos para atraer a la bestia. Simularon los sonidos producidos por los peces al huir de algún perseguidor (método infalible para atraer predadores marinos como tiburones y barracudas); se utilizaron cientos de peces como cebos; se rociaron dis­tintas zonas con sangre y extracto de peces; etc. No obstante, después de dos meses de espera, no se obtuvo nada.

Dos de las imágenes obtenidas fueron descritas como el cuerpo y el cuello y la cabeza de una gárgola de un gran animal desconocido.

En 1987, durante la Operación Deepscan, con la ayuda de Dick Raynor, el Loch Ness Project se propuso encontrar la cabeza de gárgola. Se bajó una cámara de vídeo a un tocón de árbol y esta es una de las fotografías. Eventualmente el tocón se recuperó y se llegó a la conclusión que era el mismo objeto tomado como la cabeza de gárgola.

Aquí mostramos una de las imágenes del video por lo que el parecido no es exacto, pero es lo suficientemente cercano para demostrar el punto más allá de la duda razonable.

Los miembros de todas las expediciones regresaron a sus respectivos países convencidos de que todo era una leyenda.

Pero la leyenda había sido filmada y a una cámara de cine no se le po­día engañar tan fácilmente como a una cámara fotográfica. ¿O si? Eso lo ve­remos en otro capítulo.

Continuará…


[1] Torres Lorenza, Detectaron a “Nessie” por medio de sonar, DUDA, (494), 2-3, 17 de diciembre de 1981.

[2] Anonimo, The (retouched) Loch Ness monster, Discover, 2, (9), 6, septiembre de 1984.

La triste muerte del monstruo del Lago Khaiyr

La triste muerte del monstruo del Lago Khaiyr

Publicado el 6 de enero de 2008 6:24 PM, por Darren Naish

Siempre pareció demasiado bueno para ser cierto. La historia cuenta que un equipo de geólogos de la Universidad Estatal de Moscú – encabezados por el Dr G. Rukosuyev – estaban haciendo estudios topográficos en Yakutia, Siberia, en 1964, cuando, vieron un monstruo en el lago Khaiyr (o lago Khainyr). Pero no cualquier viejo monstruo de lago: una de las mejores descripciones de monstruos de lago de todos los tiempos…

“Los monstruos de lago” de todo el mundo son por lo general jorobas amorfas o formas de “barcos invertidos”, pero éste, descrito en detalle por el biólogo Dr Nikolai Gladkikh, era un reptil cuadrúpedo grande, de cuello largo, de color azul-negruzco con una cola negra, Una cabeza como de lagarto que soportaba unos pequeños cuernos supra-orbitales, y una aleta triangular recorriendo toda su espalda. La aleta estaba apoyada en unos rayos verticales, que siempre ha sido un detalle bonito, suena plausible (si no es muy extraño, ya que las aletas de rayos se limitan a los peces y los tetrápodos como Ichthyostega basal). Se han hecho varios relatos de la observación: parece que Gladkikh vio por primera vez la criatura que yacía en la costa del lago, algunos relatos indican que estaba pastando. Regresó al agua, pero Gladkikh informó que más tarde salió a la mitad del lago y estando ahí agitó su cola.

El nivel de detalle sin precedentes, hace sospechosa esta historia. Nikolai Gladkikh extrañamente no aparece en la literatura sobre la limnología, geomorfología, o biología siberiana. Por cierto, mientras que en la literatura se le menciona como el Dr Gladkikh, en el artículo original que reporta la historia (Dinsdale 1966) fue llamado “N. F. Gladkikh, miembro del grupo de biología”. En segundo lugar, mientras que un gran número de libros cuentan la historia como si Gladkikh la hubiese reportado en la literatura técnica (esto es lo que yo siempre había asumido de la lectura de estos libros), el lugar donde se publicó “el informe” – Komsomolskaya Pravda – no es una revista, sino un periódico (posteriormente fue publicado un artículo que discute los avistamientos en la revista Soviet Life). Y resulta que el lago Khaiyr no es exactamente el tipo de lago donde se podría esperar encontrar un animal grande, es decir un tetrápodo hasta ahora no descubierto: se trata de un área de deshielo de permafrost, de 500 por 600 m, y sólo 7 m de profundidad. Hay muchos lagos en los que se dice acechan los monstruos – en particular los de Irlanda – son claramente demasiado pequeños para sustentar a los animales que la gente dice habita en ellos*, de modo que los criptozoólogos a menudo se preguntan si los animales en cuestión podrían ser capaces de cruzar la tierra, y por lo tanto, son visitantes transitorios de los lagos en los que se les ha visto.

* El mejor ejemplo de este tipo de cosas se refiere a los lagos Achanalt, Garve, Culon, Rosque y Cronn en Escocia, donde, en su libro de dos volúmenes The Monsters of Achanalt, R. L. Cassie, 1935-6, afirma haber visto múltiples criaturas acuáticas que van desde los 3 a los 274 m de longitud.

Google le mostrará que el monstruo de Gladkikh ha sido, en el mejor de los casos, ampliamente considerado como prueba alucinante de la presencia de grandes tetrápodos desconocidos en los lagos de agua dulce de Siberia, en el peor, como prueba de plesiosauros o dinosaurios vivos. Rukosuyev aparentemente especuló que la criatura podría ser uno de los últimos sobrevivientes de ictiosauros (Dinsdale 1966, Costello 1975), lo que es ridículo ya que los ictiosauros tenían la forma de un tiburón o de cetáceos, y Costello (1975) señaló que la criatura se asemeja a los animales incluidos en la famosa foto de Wilson (la cual se ve aquí: por cierto, estoy en total desacuerdo con el comentario de Loren Coleman en cryptomundo de que el objeto en la foto de Wilson es una cola de nutria). Coleman & Huyghe (2003) identificaron la criatura del Lago Khaiyr como un caballo de agua (una especie de hipotético pinnípedo gigante de cuello largo según ellos [la reconstrucción de eso se muestra en la imagen adyacente]), lo que también es extraño, porque la criatura del Lago Khaiyr se describió como un reptil, y no es nada parecido a un pinnípedo. La historia del monstruo del lago Khaiyr ha sido ampliamente contada en la literatura criptozoológica (por ejemplo, Dinsdale 1966, Costello 1975, Bord & Bord de 1981, Calkins 1982, Shuker 1995, 1997, 2008, Coleman & Huyghe 2003, Freeman 2003, Newton 2005) , y el dibujo de Gladkikh (que se muestra en la parte superior) se ha convertido en icono y se ha reproducido extensamente (por ejemplo, Dinsdale 1966, Costello 1975, Bord & Bord de 1981, Calkins 1982, Shuker 1995, 1997, 2008, Freeman 2003, Newton 2005).

Pero, por desgracia, la historia debe llegar a su fin. Como explica Karl Shuker en el último número de Fortean Times (No me importa lo que digan, me gusta leerla), todo el episodio parece haber sido una fabricación. Como se explica en un artículo publicado el año pasado en Komsomolskaya Pravda, Gladkikh nunca fue un biólogo, de hecho, ni siquiera un científico; en realidad era un “trabajador migratorio” contratado para ayudar a la expedición. Y mientras los criptozoólogos a menudo han expresado frustración por la falta de investigación posterior del lago Khaiyr y su posible monstruo, resulta que esa investigación realmente ocurrió. Los alegatos de que el lago carecía de peces, que las aves no aterrizaban en él, y que la población local tenía una tradición de avistamientos, todos eran falsos. Aún más, Gladkikh admitió que había inventado todo el evento (ya sea “para entretenerse a sí mismo y a sus amigos, o como una excusa para eludir sus obligaciones en el trabajo”, dice Pravda).

Por supuesto, si realmente quieren creer en monstruos de lago siberiano, este no es necesariamente su final, ya que se suponía que había otros testigos de la expedición, además de Gladkikh, además hay otros lagos de la región que presuntamente son el hogar de los monstruos. Pero, personalmente, creo que un caso difícil de creer al que se le ha dado algo de credibilidad – de hecho, uno de los casos más interesantes en el siglo 20 de la historia de los monstruos de lago – pero ahora se pueden desestimar todos. Ni modo. Gracias a Karl, he aprendido que se puede ver el artículo de 2007 Pravda aquí [la imagen adyacente muestra una foto de la película del Lago Van, tomada en 1997 (el lago Van es un lago alcalino turco). Creo que es falso, tallado de madera con una manguera para soplar burbujas en la punta del hocico-].

Y, por último, para los que podrían estar confundidos en cuanto a por qué un paleontólogo técnicamente calificado, al parecer, presta tanta atención a las afirmaciones acerca de los monstruos de Rusia, sigo interesado en los animales misteriosos porque creo que – a veces – realmente son reales los animales en el fondo de estos relatos. No necesariamente plesiosauros post Mesozoicos, basilosaurios evolucionados, caballos de agua o súper nutrias, sino algo.

Lo sentimos, pero este artículo fue otra distracción.

Para artículos anteriores sobre los criptidos acuáticos, tenemos el Lago Ness aquí, y hay artículos sobre Gambo y Cadborosaurus. Para las focas cuello de cisne ver el artículo Acrophoca.

Referencias

Bord, J. & Bord, C. 1981. Alien Animals. Book Club Associates, London.

Calkins, C. C. 1982. Mysteries of the Unexplained. Reader’s Digest, Pleasantville (New York).

Coleman, L. & Huyghe, P. 2003. The Field Guide to Lake Monsters, Sea Serpents, and Other Mystery Denizens of the Deep. Tarcher/Penguin, New York.

Costello, P. 1975. In Search of Lake Monsters. Panther Books, St. Albans.

Dinsdale, T. 1966. The Leviathans. Routledge & Kegan Paul, London.

Freeman, R. 2003. Terrors of the taiga: the monsters of Siberia. Part one. In Downes, J. & Freeman, R. (eds) The Centre for Fortean Zoology Yearbook 2003. CFZ Publications, Exeter, pp. 68-92.

Newton, M. 2005. Encyclopedia of Cryptozoology. McFarland & Company, Jefferson (N. Carolina) and London.

Shuker, K. P. N. 1995. In Search of Prehistoric Survivors. Blandford, London.

– . 1997. A monster in the lake. The X Factor 29, 799-803.

– . 2008. The truth behind the monster. Fortean Times 232, 58-59.

http://scienceblogs.com/tetrapodzoology/2008/01/death_of_lake_khaiyr_monster.php

El monstruo del Loch Ness. (Fotografías Searle)

EL MONSTRUO DE LOCH NESS: FOTOGRAFÍAS SEARLE

FOTOGRAFIAS SEARLE

Durante cinco años no se obtuvo fotografía alguna de Nessie. (En realidad hasta el momento no se ha obtenido ninguna foto auténtica de ningún animal desconocido llamado Nessie). Esta situación iba a cambiar con la llega­da a Dores, en 1969, de Eric Frank Searle, un exmilitar (capitán del ejército), comerciante londinense y un aventurero al estilo colonial. Acostumbraba que lo vieran acompañado de hermosas y jóvenes “cazadoras de monstruos”

Searle nació en Staines, Middlesex el 18 de marzo de 1921. Se unió al ejército a los 14 años, luego de salir de la secundaria. Estuvo destacado en operaciones en varios países e incluso perteneció a las S.A.S. durante un tiempo. Perdió la pierna izquierda en una misión en Palestina. En 1957 leyó el libro de Constante Whyte, More than a Legend, que es, quizás, el libro más influyente sobre el monstruo del Loch Ness que se haya escrito, y que inspiró por completo la era moderna de investigación de monstruos de los sesenta a los ochenta. Quedó fascinado y se propuso algún día ir a investigar. En 1969 renunció a su trabajo como vendedor de abarrotes en Londres y se fue al Loch Ness para hacer sus propias investigaciones viviendo en una tienda, con sus gatos, al lado de la playa cerca de Dores. Ahí vivió durante tres años. Luego se mudó al campo detrás de Boleskine House (el antiguo hogar de Aleister Crowley, que luego fuera comprado en 1970 por Jimmy Page del Led Zeppelín, admirador del mago). Searle finalmente se estableció en Lower Foyers en un trailer. Se mantenía con su pensión del ejército. Nunca se casó. Sufrió un ataque en 1998 que le dejó el lado derecho paralizado y confinado a una silla de ruedas. Murió en Fleetwood, Lancashire el 26 de marzo del 2005

Aunque obtuvo su primera fotografía el 27 de julio de 1972, ya antes había observado, en diversas ocasiones al “monstruo”. Searle afirmó haber estado vigilando el lago durante unas 20,000 horas hasta que obtuvo su primera fotografía, cerca de Balachladoich Farm. El 27 de julio, como a las 14:30, observó la presencia de dos protube­rancias que se desplazaban lentamente de derecha a izquierda a una distan­cia de unos tres metros. La foto fue publicada el 1 de septiembre de ese año en el Daily Mail de Londres. Searle se convirtió en celebridad y fue aceptado en la comunidad de cazadores de monstruos. La foto muestra, en realidad, un fragmento de árbol flotando en la superficie del lago.

En agosto del mismo año obtuvo otra foto utilizando un teleobjetivo de 200 mm. Para octubre del mismo año obtuvo otras fotos de un gran objeto con dos supuestas gibas que rompía la superficie del lago. Según Searle, la más pequeña corresponde a la cabeza de Nessie, el cual supuestamente fue capta­do con las fauces abiertas. Sin embargo, los investigadores que han visto las seis fotos no han podido apreciar este detalle. Para colmo no es posi­ble apreciar ningún cambio en toda la secuencia.

En noviembre obtuvo otras tres fotos, mientras navegaba cerca del cas­tillo de Aldourie. Las fotos fueron publicadas en el Daily Mirror. Dos de ellas muestran dos gibas separadas en medio de las olas y espuma, y en la tercera se ven las dos gibas unidas al cuello.

Searle obtuvo a principios de 1973 otras cinco fotos de lo que ya iba siendo costumbre: dos gibas y un cuello. Las fotos al igual que la historia fueron publicadas en The High Land Ness.

En 1974 y 1975 tomó varias fotos más hasta casi completar las treinta. Produjo más de veinte fotos durante los setenta. Obtuvo más fotografías de Nessie que nadie más en la historia. La foto más extraordinaria fue una en la que aparecía Nessie y un ovni en la misma secuencia. Nunca dejó analizar los negativos de sus fotos y mostró un afán desmedido de lucro con su material gráfico. Con estos datos no es difícil llegar a una conclusión.

Colocó letreros alrededor de su trailer que decían The Frank Searle Loch Ness Investigation y cobraba a los turistas para visitar su exhibición, que consistía en recortes de periódico sobre él y sus fotos.

Era el cazador de monstruos más perseguido por los medios. Apareció varias veces en la televisión, a pesar de que sus fotos parecían mostrar tan sólo un tronco en el agua. Luego Searle comenzó a fotografiar a Nessie con más regularidad y la gente se comenzó a dar cuenta que sólo se trataba de trucos. Su popularidad decayó rápidamente.

Escribió un libro sobre sus investigaciones y fotos: Nessie: Seven Years in Search of the Monster, publicado en 1976.

Para mantenerse con compañía durante las largas y frías noches invernales, Searle acostumbraba poner anuncios en donde solicitaba “Girls Fridays” para que se unieran a la búsqueda.

En febrero de 1977 una admiradora belga, Lieve Peten, se le unió como su “asistente cazadora de monstruos” para ayudarle a organizar y publicar sus materiales. Searle conoció a Lieve durante unas vacaciones de verano. Luego, Searle le pidió su ayuda como asistente ya que, dijo, los turistas le robaban mucho de su tiempo para investigar al monstruo y necesitaba de una persona que hablara varios idiomas. Lieve trabajó con Searle de febrero de 1977 a marzo de 1979 Peten dejó Loch Ness en 1979, pero continuó apoyando a Searle hasta 1983. Con este apoyo Searle pudo publicar un boletín cuatrimestral de abril de 1977 a diciembre de 1983.

El escritor Nicholas Witchell fue uno de los que más contribuyeron al descrédito de Searle al criticar sus fotos en su libro The Loch Ness Story, publicado en 1975. Lo mismo hicieron Roy Mackal (The Monsters of Loch Ness, 1976), quien escribió que las fotos “no tienen ninguna conexión con grandes animales en el Loch”; Roland Binns (The Loch Ness Mystery Solved, 1983) quien dijo que las fotos “son partes de troncos flotantes”; Henry Bauer (The Enigma of Loch Ness, 1986), quien publicó diecinueve de las fotos de Searle en su capítulo “Hoaxes and Frauds”; Michael Newton (Enciclopedia of Cryptozoology, 2005) quien encontró que algunas de las fotos eran recortes de ilustraciones de dinosaurios de tarjetas postales pegadas en las fotos de Searle.

Adrian Shine, del Loch Ness Project lo criticó abiertamente convirtiéndose en el principal enemigo de Searle. El segundo libro del cazador de monstruos era un libelo dirigido a su rival.

En 1983 Shine y los miembros del LNP fueron atacados con una bomba molotov lanzada por un misterioso asaltante. Nadie salió herido pero las investigaciones que duraron dos años llevaron a sospechar de Searle. En 1985 Searle dejó abruptamente el Loch Ness y nada se supo de él durante 20 años. Algunos pensaban que había muerto.

Su excéntrica conducta inspiró el personaje de la película Loch Ness de 1995, en la que Keith Allen interpreta a un investigador de monstruos fieramente territorial. Andrew Tullis realizó un documental, The Man Who Captured Nessie, transmitido en el 2006 por Channel 4.

Continuará…

El monstruo del Loch Ness. (La evidencia fotográfica 2)

EL MONSTRUO DE LOCH NESS: LA EVIDENCIA FOTOGRÁFICA 2

FOTO STUART

El 14 de julio de 1951 Lachlan Stuart, empleado de la Comisión Forestal, tomó una fotografía que muestra tres “jorobas” elevándose sobre la superficie del lago. Más de veinte años después Ricky Gardiner, miembro del Loch Ness Project, visitó el lugar en donde fue tomada la fotografía y se dio cuenta que el sitio es un lugar con aguas muy poco profundas, lo que significaría que el monstruo debería ser extremadamente plano y con jorobas.

Un investigador local, Richard Frere, que murió en 1999, vio cuando Stuart preparó su “monstruo de Loch Ness” para hacer su fraude fotográfico. Frere dijo que Stuart utilizó tres pacas de heno cubiertas con lona.

FOTO MACNAB

La fotografía MacNab fue tomada el 29 de julio de 1955, pero fue publicada tres años más tarde.

Peter A. MacNab, a la sazón gerente de un banco, regresaba de una reunión en compañía de su hijo manejando por el camino del general Wade. De pronto, en las antes tranquilas aguas, vio algo semejante a un gran bote volcado, dejando tras de sí una larga estela. A su hijo no le fue dado presenciar los hechos porque su atención la había dedicado plenamente en aquel momento al motor de su vehículo (¿?). Tampoco se inmutó cuando su padre salió disparado, cámara en mano, fuera del automóvil, rumbo al lago. MacNab había tomado su cámara, una Exakta 127 de objetivo reflex único, y con gran prisa cambió la lente normal de su cámara por un teleobjetivo de 150 mm. Ajustó el diafragma y el obturador a f8 y 1/100 segundos, respectivamente.

MacNab declaró que era “algo grande, ondulante, que discurrió de izquierda a derecha a una velocidad aproximada de 8-13 nudos”. Logró tomar la fotografía antes de que el objeto se sumergiera de nuevo.

Guardó la foto durante tres años y no fue sino hasta que en 1958 el Weekly Scotsman publicó la foto de H. L. Cockrell (ver más adelante) que decidió dar la suya a la publicidad. Su foto apareció en el mismo diario la semana siguiente.

No contento con esto, se puso en contacto con otros investigadores mandándoles copias de su relato y su foto; actitud que resulta contraria a su manera original de pensar, esquivando toda publicidad.

En la fotografía aparece un objeto en las aguas junto al castillo de Urquhart. Esta torre mide, desde su punto más alto hasta el suelo, 21 metros, lo que proporciona una escala perfecta para calcular las dimensiones del objeto en el agua, las cuales resultan de esta manera gigantescas: ¡casi 17 metros de longitud!

Las sorpresas no quedaron ahí. Muchos años después de haber sido tomada la foto, Roy P. MacKal solicitó ver el negativo original. Encontró que el positivo obtenido con él difería notablemente de la versión anteriormente publicada.

“La comparación revela varias irregularidades –escribe MacKal-. La primera versión muestra la presencia de una densa formación de arbolado en primer plano a la izquierda abajo y gran parte de la playa próxima, detalles ausentes de la versión MacNab. Ello resulta en extremo curioso, dado que ciertamente es imposible que una copia contenga más de lo que hubiera en el negativo de origen. A modo de explicación, MacNab ha dicho que si bien no recuerda ahora exactamente las circunstancias del caso, cree que tomó una segunda instantánea con una cámara Brownie de foco fijo, y que es posible que el documento publicado en el Weekly Scotsman corresponda al negativo de ésta última. Aunque la razón ofrecida no es imposible, resulta extraño que un fotógrafo equipado con una cámara de calidad provista de un teleobjetivo de gran alcance decidiera recurrir a una sencilla Brownie para una segunda toma de un objeto tan fuera de lo común y a distancia tan considerable.

“Con todo, surgen nuevos problemas, además del que se refiere a la afirmación hecha en 1961 por MacNab en el sentido de que accionó el disparador justo “en el instante en que aquella criatura se hundía”. El intervalo de tiempo transcurrido en tanto se procede a cambiar una cámara por otra para una segunda instantánea debiera ser por lo menos dos segundos y, probablemente, más. MaNab describió el objeto como “de una velocidad de 8-13 nudos”. Por consiguiente, en superficie se habría desplazado unos nueve metros durante ese tiempo y, por tanto, la parte frontal de su giba principal debiera aparecer más adelante. Sin embargo, ambas versiones muestran al objeto a igual distancia de la torre, hecho que indica que la exposición respectiva tuvo lugar en un instante único en el tiempo.

En efecto, ¡la posición del monstruo, en relación con el castillo, es idéntica en ambas imágenes!

“Otras características en relación con el tiempo son, asimismo, apreciables en la escena natural. Varias zonas claras a lo largo de la orilla correspondiente al plano próximo de la torre están formadas por las olas que rompen suavemente contra la playa de guijarros, imagen –huelga decirlo- en constante cambio. El objeto móvil es descrito como “ondulante”, movimiento que habría de determinar una cambiante sucesión de gibas, amén de estelas a ellas asociadas. Pero todas esas características se revelan idénticas en ambas versiones de la fotografía, circunstancia que nuevamente indica una exposición en instante único.

“La comparación de la alineación de la torre con respecto a ciertos detalles de la orilla opuesta revela que ambas versiones de la fotografía corresponden a una posición única de la cámara, a unos 270 metros de distancia de la torre”.

MacKal no se atreve a mencionar lo que es evidente: un fraude fotográfico. Hay otros detalles que apuntan en esta dirección. En la foto “original”, la reflexión de la parte superior de la torre ha desaparecido así como el árbol de la izquierda y parte de la playa al lado del castillo, la criatura que es notablemente (léase: sospechosamente) oscura comparada con los demás objetos oscuros de la foto.

Mackal se dio cuenta de otro factor “curioso”: el hecho de que aunque la torre Castillo de Urquhart es vertical, su reflejo se inclina a la derecha en la imagen. Cualquier artista y cualquier persona que tenga incluso un rudimentario conocimiento de física, sabe que un reflejo siempre está verticalmente por debajo del objeto que se refleja. Algo, por lo tanto, ha causado que toda la imagen se vea distorsionada.

Hay una manera de provocar esta distorsión y es tomar un original impreso y volverlo a fotografiar sin tomar el cuidado de colocarlo paralelo y en el mismo plano que el objetivo.

Parece que MacNab fotografió una embarcación. Esta imagen fue fotografiada nuevamente para eliminar la embarcación y mejorar la estela para producir la imagen del monstruo.

No sabemos si así se hizo el fraude pero lo que tenemos en concreto es más imagen en la impresión que la que existía en el negativo. Esto lleva a concluir que el “negativo” ha sido creado volviendo a fotografiar la fotografía impresa. En otras palabras, es evidente que la imagen ha sido falsificada.

LA FOTO COCKRELL

Esta es la foto que indujo a MacNab a publicar la suya. Fue tomada la madrugada del 9 de octubre de 1958 por H. L. Cockrell, criador de truchas profesional.

Cockrell había escrito una serie de artículos sobre el lago Ness para el Weekly Scotsman. En 1958 decidió obtener una foto del “monstruo” para su periódico. Armado de un kayak y de un ingenioso dispositivo consistente en una cámara estanca con un flash sujeto a su propia cabeza y disparado con la boca, se lanzaba todas las noches a las aguas del lago.

La tercera noche de espera fue la de la suerte. Un poco antes del amanecer, Cockrell notó algo extraño a su izquierda, como a unos cincuenta metros de distancia. Sea lo que fuere parecía tener un curso convergente hacia él. En la oscuridad de la noche creyó distinguir que se trataba de algo parecido a una cabeza larga y aplanada, justo sobre la superficie, y como un metro atrás, una estela delgada dejada por algo oscuro y voluminoso.

No esperó más y tomó dos fotografías. Luego, un súbito y breve viento racheado lo distrajo de su actividad. Pasada la racha, se aproximó al objeto y descubrió un leño de 1.2 metros de longitud por 2.5 centímetros de grosor.

La foto muestra un leño en forma de cabeza “grande y aplanada”.

LA FOTO O’CONNOR

En mayo de 1960, Peter O’Connor acampaba en la costa norte, cerca de Inverfarigaig, junto con varios hombres armados con escopetas, arpones, ri­fles submarinos, y bombas. Sus intenciones eran atrapar al “monstruo” vivo o muerto.

La noche del 27 de mayo se despertó por la necesidad de orinar. Se levantó y se alejó unos cien metros del campamento. Estando en lo suyo, no­tó la presencia del “monstruo del lago Ness” en un promontorio deslizándose rápidamente.

Cono era lógico, O’Connor no llevaba arma alguna pues acababa de des­pertar. Lo que si resulta extraño era que portaba una cámara fotográfica. Si sus intenciones eran atrapar al “monstruo” lo más lógico hubiera sido que cargara un arma y no una cámara.

De acuerdo con Dinsdale, O’Connor se introdujo en el lago hasta que las aguas le llegaron a la cintura, y en esa posición tomó una fotografía con flash, después de lo cual gritó a sus compañeros del campamento, antes de tomar una segunda placa sin iluminación.

Al parecer, fue capaz de llegar muy cerca del animal por su capacitación como Royal Marine Command, y por eso podía caminar por el agua sin hacer ruido. Estimó la distancia del animal en unos 22 ó 23 metros y afirmó que te­nía una cabeza como de cabra y un gran cuello que no dejaba de agitar. La cabeza mediría unos 25 centímetros de longitud, en tanto que el cuello te­nía un diámetro de unos 20 y sobresalía del agua un metro aproximadamente. Su piel era lisa, de color gris negro. El cuerpo era ovoidal.

La foto presenta a Nessie desde un ángulo nunca antes captado. Se ve la parte posterior del cuerpo seguido de lo que podría ser el cuello y la cabeza de la criatura.

La verdad es que la foto muestra una total falta de escenario, el fon­do de la foto es totalmente oscuro y a la hora en que se afirma fue tomada, 6:30 de la mañana, ya debería existir alguna claridad.

Maurice Burton informó en el New Scientist que cuando fue al sitio en que O’Connor tomó su fotografía, encontró tres bolsas de polietileno, un anillo de piedras unidas con cuerda, y un palo que parecía exactamente como la presunta cabeza del monstruo. Burton cree que todo es un fraude. Encuentra numerosas discrepancias e inconsistencias en el relato y fotografía de O’Connor. Por ejemplo, la ilu­minación de la imagen sugiere que fue tomada con un flash que iluminaba desde una altura de unos cua­tro metros sobre la superficie del agua, en contra del medio metro que habría desde las aguas hasta el ojo de O’Connor si este hubiera tomado la foto con el agua a la cintura, como anteriormente había declarado.

Por otra parte, la intensidad y ángulo de iluminación son incompati­bles con una presunta distancia cámara-objeto de 22-23 metros, así como con el tipo de película utilizados. La cámara era una Brownie Flash 20, con diafragma a f14 y el obturador a l/50; la película, Ilford H. P. 3; el flash, un Philips Photoflux P. F. 5.

O’Connor a menudo ha sido considerado como un testigo sospechoso, ya que, en 1959, afirmó que iba a dirigir una expedición de 60 personas – armados con arpones, armas, canoas con ametralladoras, bombas y un machete – para matar a la criatura.

Todos los datos inducen a pensar en un fraude elaborado por el propio O’Connor.

LA FOTO BURTON

Esta fotografía fue tomada el 22 de junio de 1960 por Jane Burton mientras se encontraba a la orilla del lago junto con Maurice Burton (el famoso investigador de los fenómenos del lago Ness).

A poco menos de un ki1ómetro de donde se encontraban observaron una serie de ondulaciones que dejaban una estela en dirección a ellos. Después de avanzar un trecho, las ondulaciones cambiaron de dirección y un pequeño ob­jeto oscuro afloró a la derecha de ellas. El objeto surgió y desapareció en varias ocasiones. De pronto apareció otro objeto similar, aunque un poco más grande (el primero era de unos 30 centímetros y el segundo de 60). Su velocidad fue estimada en unos 9.5 nudos.

Después de analizar las fotografías, Burton concluyó que se trataba de un par de nutrias pescando.

Después de la foto de Burton fueron tomadas las siguientes:

7 de agosto de 1960, por R. H. Lowrie desde el barco Finola.

21 de mayo de 1964, por Peter Hodge.

20 de agosto de 1964, por Patrick J. Sanderman.

16 de julio de 1967, por Peter Dobbie.

Todas ellas son consideradas “no concluyentes” por Roy P. Mackal.

Y de 1967 saltamos hasta 1972 cuando fueron obtenidas las primeras…

Continuará…