Archivo de la categoría: Criptozoología

El Monstruo del Loch Ness. (La evidencia foográfica 1)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS: LA EVIDENCIA FOTOGRÁFICA 1

No siempre resulta cierto aquel aforismo que dice que “una imagen vale más que mil palabras”. En el caso de las fotografías de ovnis, fantasmas y monstruos, por ejemplo, estas “pruebas” presentan numerosas dudas e interrogantes. A este respecto los ufólogos argentinos Guillermo Roncoroni y Gustavo Álvarez[1] dicen lo siguiente:

“En realidad, la prueba fotográfica es la más incierta y endeble de las evidencias con que cuentan el investigador y el analista científico para dilucidar la problemática del fenómeno ovni.

“Es bien sabido que cualquier persona, con los adecuados conocimientos de la técnica fotográfica y los equipos apropiados, puede amañar una placa fotográfica y así confundir, y hasta llegar a engañar, al analista más experimentado.”.

Lo mismo que se dice para el fenómeno ovni es aplicable a los monstruos, y en especial a las fotografías del Monstruo del Loch Ness. Los documentos gráficos al final nada prueban acerca de la realidad de Nessie.

El estudio del material fotográfico es algo complicado; hay que someter el material al escrutinio de, por lo menos, dos expertos independientes que examinen las imágenes, y preferiblemente el negativo, en busca de señales de engaño o manipulación. De descubrirse la trampa, ahí termina todo para la fotografía y el fotógrafo; de no poderse demostrar el engaño, no cabe concluir necesariamente que éste no existe.

También se puede decir que “las fotografías no mienten”. En efecto, los que mienten son los seres humanos, en este caso particular, los fotógrafos.

Tomando en cuenta estas aclaraciones, veamos las “pruebas” fotográficas.

FOTO GRAY

La primera fotografía publicada del monstruo del Loch Ness fue tomada por Hugh Gray un domingo de noviembre de 1933. Apareció en el Daily Record and Mail de Glasgow, el 6 de diciembre de ese año.

Aquel domingo 12 de noviembre Gray hacía su habitual paseo dominical después de salir de la iglesia, por las cercanías de su casa en la playa de Foyers. Procedió a lo largo de una senda de la parte nororiental que bordeaba un acantilado de unos diez metros de altura producido por los sedimentos del río a lo largo de los años. Mientras contemplaba las aguas, repentinamente vio que la quietud de éstas se rompía. Ante sus ojos, como a unos noventa metros de la orilla, aparecieron un dorso redondeado y una cola.

Gray había descrito la superficie calma y lisa como un espejo y perfectamente iluminada por la luz del Sol. De pronto vio: “un objeto de considerables dimensiones, haciendo una salpicar el agua sobre la superficie” del Loch.

No surgió nada que hubiera podido identificarse con una cabeza. El animal se movió de manera muy agitada y levantó gran cantidad de agua. El objeto permaneció en su campo de visión durante varios minutos, después de lo cual se hundió en las aguas. Afortunadamente él tenía su cámara con él, así que empezó a sacar fotos. Gray tomó cinco fotos. Debido a la rociada que levantaba, Gray no creyó que sus instantáneas pudieran revelar mucho. Sólo una de las imágenes mostraba algo.

Lo que Gray nunca supo explicar –y se sentía incómodo y molesto cuando se le preguntaba- era la extraordinaria “coincidencia” de que ese día portara una cámara (tipo y lente, sospechosamente, no fueron especificados).

Gray había vivido siempre en Foyers, pueblo sito en la ribera oriental del lago, y fue durante mucho tiempo (desde 1916) un empleado en la British Aluminium Company de Foyers. Más adelante dijo: “Temía las burlas que todos los trabajadores y compañeros lanzarían sobre mí”. Así que dejó el rollo en un cajón en donde permaneció hasta el 1 de diciembre.

En esa fecha, el hermano de Gray llevó la película a Inverness con el fin de revelarla. Sólo una de las cinco tomas resultó buena. Mostraba un cuerpo que dejaba una estela.

La mayoría de los investigadores presentan a Gray como una persona formal cuyo único interés era saber qué había fotografiado. Esa imagen está lejos de la verdad. Lo primero que hizo Gray al ver sus fotos fue vender los derechos sobre la imagen y su historia al Daily Record and Mail.

Según Constance Whyte[2], el negativo fue examinado en las oficinas del periódico por M. C. Howard de la casa Kodak, C. L. Clarke de la revista Kodak, y por dos personas más. Nadie detectó defecto alguno en el negativo.

Constance Whyte era la esposa del superintendente del Canal de Caledonia, que lleva las aguas del Mar del Norte al lago Ness, y de éste al Océano Atlántico, y conocía perfectamente a su vecino Hugh Gray. ¿Qué podía decir de él?

La serie de detalles sospechosos y oscuros no terminaba ahí. Gray estimó inicialmente una longitud del objeto observado como de unos doce metros; más tarde, después de los análisis fotográficos, afirmó: “No puedo dar una idea definida sobre sus dimensiones, salvo en cuanto a que eran notables”, añadiendo que la criatura poseía una piel oscura de color grisáceo, brillante y lisa. Dijo también que el objeto sobresalía casi un metro por encima de la superficie de las aguas.

Afortunado mortal, Gray observó al “monstruo” por lo menos otras cinco veces más (hasta 1955), mientras que la mayoría de los vecinos del lago nunca han tenido oportunidad de ver a tan extraordinario animal.

El profesor Graham Kerr, de la Universidad de Glasgow, definió la fotografía como “poco convincente”. J. R. Norman, del Museo Británico de Historia Natural, declaró: “A mí no me parece que sea la imagen de ningún ser vivo. Mi opinión personal es que muestra el tronco podrido de un árbol que sube a la superficie del lago debido a los gases generados dentro de él por la descomposición de sus células”. W. T. Calman, también del Museo Británico, informó que él no podía creer en ningún monstruo hasta no examinar un espécimen.

La foto apareció en el libro de Gould[3] y está retocada para dar la impresión de espuma. Aunque en 1968 F. W. Holiday la describió como “la fotografía más detallada obtenida hasta el presente”[4], en la página 23 de su libro Gould se refiere a los “vagos contornos del original”.

En efecto, la foto es tan mala que puede ser cualquier cosa. Algunos han sugerido que se parece a una imagen distorsionada de un perro (quizás del propio Gray) llevando un palo en su boca, nadando en el agua. A. G. Harmsworth dice:

“Me gusta pensar que el Sr Gray realmente fotografió su perro Labrador dorado nadando hacia la cámara, llevando una vara en su boca. No soy un artista, pero he tratado de mostrar a lo que me refiero a continuación. La confusión se debe a que las cámaras de caja tienen una exposición demasiado lenta para un objeto en movimiento”.

La siguiente fotografía en orden cronológico sería la de Robert Kenneth Wilson, conocida como la fotografía del cirujano, pero por su importancia le dedicaremos un capitulo completo.

LAS FOTOS DE 1934

1934 fue un año pródigo en cuanto al número de fotografías obtenidas. Además de las fotos de Wilson, se tomaron las siguientes:

El 13 de julio, los miembros de la Expedición de Sir Edward Mountain obtuvieron 21 fotografías. Sir Edward había colocado a veinte vigilantes alrededor del lago, equipados con binoculares y cámaras fotográficas[5].

Sin embargo, de las 21 tomas, sólo 5 tienen la calidad suficiente como para ser tomadas en cuenta, de acuerdo con Constance Whyte. De estas cinco, Maurice Burton[6] descubrió que tres eran efectos de olas, la cuarta era la estela de una embarcación que acababa de pasar, y la quinta podía ser una especie de giba o joroba rodeada de espuma, aunque no era concluyente debido a la distancia a la que fue tomada (unos 130 metros).

En la famosa “expedición” de Sir Edward Mountain se decidió pagar dos libras esterlinas por semana a los trabajadores desempleados para que se sentaran al lado del lago con cámaras. Además, se les ofreció una bonificación de 10.5 libras por cada imagen obtenida del monstruo de Loch Ness. Lógicamente los resultados fueron tan impresionantes: nunca antes ni después se pudieron obtener tantas fotos en tan corto espacio de tiempo.

El 24 de agosto de 1934, F. C. Adams (según unos) o el doctor James Lee (según Nicholas Witchell[7]), tomó una foto de un objeto oscuro entre una masa de espuma y que al parecer había sido proyectado fuera del agua desde sus profundidades.

La fotografía fue publicada por el Daily Mail el 25 de agosto. Su aspecto es el de un tronco o una rama que hubiera sido arrancada de las profundidades. Otros mencionan que se parece al apéndice de un gran animal marino. Lamentablemente Loch Ness no es un medio marino.

Continuará…


[1] Roncoroni Guillermo & Álvarez Gustavo, Los ovni y la evidencia fotográfica, Cielosur Editora S. A. C. I., Colección Cuarta Dimensión, No. 5, Buenos Aires, 1978.

[2] Whyte Constance, More than a legend, Hamish Hamilton, Londres, 1957.

[3] Gould T. Rupert, The Loch Ness monster and others, Geoffrey Bles, Londres, 1934.

[4] Holiday F. W., The great Orm of Loch Ness, Faber & Faber, Ltd., Londres, 1968.

[5] Edwards Frank, Strange than science, Bantam Books, Inc., New York, (reimpresión) 1968.

[6] Burton Maurice, The elusive monster, Rupert Hart David, Ltd., Londres, 1961.

[7] Witchell Nicholas, The Loch Ness story, Penguin Books, Baltimore, 1975.

¿Chemo o Yeti?

¿Chemo o Yeti?

Nepal Times (Viernes, 28 de diciembre de 2007)

Hella Binnendik en Lhasa

Un equipo de la TV americana en busca del yeti encontró algunas huellas en Khumbu, el 24 de noviembre, a sólo cuatro días de iniciar su búsqueda.

Sorprendentemente, el equipo de Destination Truth detectó huellas de 12 pulgadas a sólo medio día de camino de la pista de aterrizaje de Lukla, cerca de la aldea de Monjo y a una altura de unos 2,850 m. Aún más notable es que se encuentra cerca de la ruta más transitada de Khumbu y se produjo al final de una de las temporadas de mayor actividad turística en años. Es poco menos que milagroso.

Mi esposo Dennis y yo tuvimos la misma suerte. El 22 de septiembre, mientras disfrutabamos de una caminata en el Khumbu, tropezamos con una huella en el valle Renjo Khola. Tomamos fotografías y Dennis bromeó sobre que habíamos descubierto la huella de un yeti. Yo me reí, pero tuve que admitir que, a una altura de 5,100 m, en el remoto valle justo debajo Renjo La parece el hábitat perfecto para una criatura mítica que durante décadas ha tenido éxito en evitar los encuentros con los seres humanos. Las últimas lluvias de los monzones y la nieve recién caída en el paso ha mantenido a otros excursionistas fuera de la zona.

Mostramos las imágenes a nuestros amigos Sherpa y comparamos la forma y el tamaño de nuestra huella con las fotografiadas y publicadas por otros montañistas. Llegamos a la conclusión de que nuestra huella podría pertenecer a un yeti.

En su libro, My Quest for the Yeti, Reinhold Messner sugiere que la leyenda del yeti puede estar basada en la existencia del Chemo, un oso peludo del Himalaya. Casualmente, fui al Tíbet después de encontrar la huella. En Lhasa visité el zoológico, el único lugar del mundo donde se puede ver un Chemo enjaulado.

En un hueco de cemento desnudo, como una piscina vacía, encontré esta hermosa criatura con una magnífica capa de piel marrón gruesa. Su cabeza era en su mayor parte blanca y alrededor de su pecho había un collar blanco que se extendía hasta su vientre. Pasé la tarde viendolo, mientras él me veía con ojos tristes. Él y su compañera pasan los días caminando en círculos y ocultandose del sol en su vivienda de concreto. El recinto estaba totalmente desprovisto de hierba, arbustos, árboles o incluso rocas. Estos osos, naturalmente omnívoros, son alimentados con una dieta de tsampa.

Salí del zoológico sentiéndome frustrada. Las condiciones de vida de estos osos son terribles. Mientras los pseudo-científicos continúen sus caras, búsquedas de gloria en pos del misterioso yeti, aquí está un mamífero en peligro de extinción, al alcance de todos los visitantes del Tíbet, que está pidieno ayuda inmediata.

¿No sería posible que las personas de Destination Truth amplíen su enfoque más allá de la aparentemente exitosa expedición en caza del yeti y presten cierta atención al bienestar del hermoso Chemo? Sin duda valdría la pena poner de relieve la difícil situación de esta notable criatura, que podría desaparecer completamente si su conservación no se toma en serio.

http://www.phayul.com/news/article.aspx?id=18940&article=Chemo+or+yeti%3f&t=1&c=1

El monstruo del Loch Ness. (Reportes)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS: REPORTES

PRINCIPIOS DEL SIGLO VEINTE

Decíamos que el fenómeno del Lago Ness se dio a partir de 1933, luego de la construcción de la autopista A-82. Conozco dos reportes anteriores a esta fecha:

En 1919 el señor Jock Forbes vio una gran bestia cruzando frente a él, que bloqueaba por completo el camino. El “monstruo” asustó a su pony. Desafortunadamente Forbes hizo su reporte hasta 1933, en medio de la primera “oleada” de avistamientos de Nessie.

Cuatro años después, en 1923 el señor A. Cruickshank vio un animal con una gran joroba. Tenía unos 7.6 metros de longitud. Nuevamente el incidente fue reportado hasta 1933.

El señor y la señora Mackay eran los gerentes del Hotel Drumnadrochit en 1933. A mediados de abril, cuando regresaban de una visita a Inverness por la nueva carretera al norte de la costa, la señora Aldie Mackay vio claramente una joroba, “como la de una ballena”, en el lago cerca de Aldourie Castle. De inmediato le pidió a su esposo que parara el auto para que viera a la “bestia”. Pero para cuando el señor Mackay lo hizo, la “bestia” ya se había sumergido dejando un gran disturbio en el agua.

Este fue el reporte que inició el furor sobre el monstruo en Loch Ness y sobre el que escribió Alex Campbell en el Inverness Courier.

En 1933 una tal Mrs. Eleanor Price-Hughes dijo haber visto surgir al monstruo de unos matorrales, para desaparecer seguidamente en el lago. Llevaba “algo rosado” en la boca. El escritor Rupert T. Gould, uno de los primeros en investigar el mito, entrevistó a la testigo. Encontró que era una evidente patraña.

El “monstruo” también fue visto por el reverendo Hobbes y sus amigos que se encontraban en el Half Way House Tea Room, ahora conocido como Altsaigh Youth Hostel.

En febrero de 1934 Patricia Harvey y Jean MacDonald reportaron un encuentro similar. Observaron, en la bahía de Inchnacardoch, a la luz de la Luna, un animal que cruzaba un riachuelo para perderse de vista en dirección al lago.

El animal era de un metro ochenta de altura, tres metros de longitud, cuerpo grueso a nivel de la cintura escapular, estrechándose hacia la cola, de color oscuro y cara ventral del cuello blanco. Poseía cuatro patas cortas con las que se movía velozmente.

Las condiciones de observación pudieron causar una confusión: sesenta metros de distancia y noche oscura. Podría tratarse de una falsa identificación de algún animal doméstico o de la fauna regional: res extraviada, ciervo, etc.

La identificación con un ciervo no es nuestra sino de uno de los más famosos investigadores y creyentes de la realidad del monstruo del lago Ness.

En 1934 Br Richard Horan vio un largo y grácil cuello que sobresalía del agua unos 1.1 metros, a unos 27 metros de distancia. Br Richard y los que estaban con él en el muelle afirmaron que el animal se les quedó mirando.

También en 1934 George MacBean vio un objeto en medio del lago que se movía en contra del viento. Al principio pensó que se trataba de ramas.

Durante veinticinco minutos la señora Margaret Munro pudo observar un animal “con cuello de jirafa”, que nadaba a unos 275 metros de distancia. Este extraordinario avistamiento ocurrió en 1934 y nadie más ha tenido la suerte de ver a Nessie durante tanto tiempo.

Para cerrar ese año de 1934 tenemos el avistamiento de Sir Murdoch MacDonald M.P. Vio dos jorobas en el agua. El animal debió haber medido unos 4.5 metros.

EL AVISTAMIENTO DE GRANT

Después del fracaso de Marmaduke A. Wetherell y el Daily Mail, comenzó a tambalearse todo el tinglado para “lanzar a la fama” al monstruo de Loch Ness. Pero rápidamente se apuntaló ese error. Se echó mano del reporte de un estudiante de medicina veterinaria de la Universidad de Edimburgo y habitante de las Tierras Altas: W. Arthur Grant.

¿Qué mejor autoridad para reconocer a un animal “no convencional” que un veterinario? Sería un fuerte apoyo frente a la opinión pública.

La historia de Grant es la siguiente:

La noche del 5 de enero de 1934 regresaba a su casa por la recién inaugurada carretera A-82. Grant iba en su motocicleta y se dirigía a Abriachan, al noreste de la costa. La noche era fría y llovía sobre el lago. Aproximadamente a la una de la mañana, una milla más allá de Lochend, una figura grande y oscura atravesó la carretera. Grant tuvo que frenar y pararse como a cincuenta metros del “monstruo”. Iluminándolo con el faro de su moto, se fue acercando a unos veinticinco metros. El animal poseía una pequeña cabeza conectada a un largo cuello. La “cosa” continuó avanzando hasta llegar al lago en donde desapareció.

Grant desmontó de su moto, lo siguió hasta el lago, y trató de localizar al “monstruo” pero éste había desaparecido en las aguas del lago y sólo vio ondulaciones en la parte en donde había entrado.

Al día siguiente el estudiante se presentó, acompañado por varios vecinos, para inspeccionar la zona. Wetherell también se había presentado en el lugar “para detectar huellas”. Encontraron algunos matorrales destrozados. Eso fue todo.

Arthur Grant declaró:

“Mis conocimientos de historia natural me permiten decir que nunca se ha sabido de ningún animal como el que vi el 5 de enero. De ninguna manera era una foca gigante o algo parecido; su cuerpo era muy voluminoso, con la mitad inferior más alta y gruesa que la superior, conformado de manera semejante a los canguros. Pude apreciarle claramente las extremidades superiores, que eran notoriamente palmeadas en forma de aletas, y al parecer los miembros inferiores, con los que se desplazaba, eran semejantes, aunque más poderosos. Su cabeza era triangular, con fuertes mandíbulas como de serpiente, pero más bien pequeña en comparación con su largo cuelo. La cola, como de seis pies de longitud, era anillada, grande y poderosa. Sus ojos, grandes y ovales, reflejaban la luz del faro de mi moto. Medía unos veinte pies de la cabeza a la punta de la cola, y el color de su piel era café grisáceo, casi negro. No emitió sonido alguno, ni intentó atacarme en ningún momento”.

Lo que hoy sabemos, sin embargo, es que el “avistamiento” de Grant fue realmente una broma que le hizo el señor Alex Menzies. Aparentemente Grant se cayó de la moto pero le dijo a su madre que el daño de la motocicleta fue debido a que el monstruo le hizo chocar. El resto es historia.

ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

En 1935 Rena MacKenzie vio un largo cuello que terminaba en una cabeza pequeña. El animal permaneció fuera de la superficie unos cinco minutos, hasta que se sumergió al momento de pasar un bote.

El señor y la señora MacMillan y sus acompañantes (más de cincuenta personas) lograron ver el cuello y dos jorobas de Nessie en 1936. El avistamiento duró unos quince minutos, pero no se lograron ver detalles pues el animal se encontraba a unos 460 metros.

Un año después, en 1937, el señor William Mackay regresaba de un juego de cricket en Fort August Abbey con un grupo de estudiantes. Todos pudieron ver un par de jorobas de color “gris elefante” que sobresalían poco menos de un metro del agua.

Desde el Half Way House Tea Room, actualmente conocido como Altsaigh Youth Hostel, el señor John MacLean vio el cuello y la cabeza de Nessie a tan sólo 18 metros de distancia. MacLean dice que Nessie estaba comiendo y justo en ese momento tragaba un pez “a la manera de un cormorán”. El animal permaneció en la superficie por varios minutos. Se especula si lo que vio MacLean, en 1938, fue Nessie o justo un cormorán.

Poco antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial, en 1939, el señor Cowan Martin y sus amigos vieron varias jorobas en el lago.

Luego parecería que Nessie se hubiera alistado en el ejército para partir hacia la guerra pues durante el conflicto bélico sólo se tiene el reporte del señor Farrel, en 1943, quien vio una criatura de siete a nueve metros de largo a una distancia de unos 230 metros. El cuello medía entre 1.2 y 1.7 metros y sus ojos eran grandes. Como la observación la hizo sin binoculares no se entiende cómo fue posible que viera el detalle de los ojos a esa distancia.

La desaparición de Nessie de los escenarios, durante el periodo de guerra, indica que se trata de un fenómeno social y no de un monstruo real.

OTROS REPORTES

Al término de la Guerra el monstruo vuelve hacer su aparición en 1947 cuando el señor J. McKillop vio una joroba viajando a gran velocidad.

Lady Maud Baillie tendría un avistamiento similar en 1950: una “joroba” en medio del lago, que al principio pensó se trataba de una roca, pero que luego comenzó a moverse a gran velocidad.

En 1951 el Coronel P. Grant vería otra joroba de unos 6 pies (1.8 metros) moviéndose muy rápido.

Ese mismo año el señor Harper-Smith y su hijo viajaban en un bote cuando vieron un cuello de unos 1.5 metros de altura por 0.3 metros de diámetro, aproximadamente a 800 metros de distancia moviéndose muy rápidamente.

El doctor Synge vería al monstruo un poco más cerca (a unos 400 metros de distancia) mientras viajaba por la autopista, en 1952. Por unos segundos pudo seguir la trayectoria de Nessie hasta que se sumergió.

En diciembre de 1954 se hizo un extraño contacto con el sonar. La tripulación del barco de pesca Rival III. Observó el eco de sonar de un gran objeto que se encontraba a unos 160 metros de profundidad. El eco se mantuvo durante unos ochocientos metros antes de que se perdiera el contacto.

Tres años más tarde se tendrían varias observaciones. Por ejemplo, el inspector John Grant vio dos jorobas en movimiento. Lo mismo que el señor P. MacMillan. Este ultimo pudo observarlas a través de binoculares y dijo que el animal medía unos 9.1 metros de longitud.

Ese mismo año, 1957, el señor Raymond Bain vio otro animal de la misma longitud mientras viajaba en su auto. Calcula que el animal tenía una velocidad de unos 56 kilómetros por hora.

A finales del año el señor D. Campbell vio dos jorobas distanciadas entre si unos 137 metros. Los objetos se movían a gran velocidad y estaban a unos 400 metros del señor Campbell.

El famoso Alex Campbell, del que ya hemos hablado, tuvo otro de sus avistamientos en 1958: una gran joroba que viajaba en diagonal en el lago cerca de Fort Augustus Abbey.

Poco después veintisiete pasajeros de un autobús vieron una joroba de unos 7.6 metros de longitud sobre la superficie del lago.

Durante cinco minutos el señor Hamish MacKintosh vio algo que describió como un dinosaurio con un cuello de 2.4 metros de largo.

Torquil MacLeod también describió un dinosaurio (plesiosauro) que nadaba cerca de Horseshoe Scree, en 1960. MacLeod dijo que tenía entre 12 y 18 metros de largo sin considerar la cola. Aunque tenía una cámara con telefoto, MacLeod no tomó ninguna película pues, dijo, estaba esperando que el animal se acercara.

El dueño de la Ballachladaich Farm, Hugh Ayton, pudo observar las tres jorobas y el cuello de Nessie mientras navegaba en su bote. Incluso lo pudo seguir durante una milla. Ayton lo describe como de 9 a 12 metros de largo, con jorobas de 1.2 metros y un cuello de 1.8 metros. Todo el avistamiento duró unos quince minutos.

Otro que pudo observar a Nessie durante seis minutos fue el señor G. Senior, en 1966.

John Cameron lo describió como un “bote volcado” de unos 3.7 metros de longitud. El avistamiento ocurrió en 1967.

En ese mismo año lo vio la señora D. Fraser, quien lo describió como la “espalda de una tortuga gigante”, o una enorme joroba que se sumergió rápidamente dejando una estela.

El inspector de la policía Henry Henderson vio dos jorobas en 1971. Estimó que el animal medía unos 9 a 12 metros de longitud y viajaba a unos 15 nudos.

Los esposos Dewar vieron un animal con cabeza de serpiente en 1971. El cuello media unos 3 metros de largo.

El doctor Robert Rines y su esposa, así como el matrimonio Cary lo vieron en 1971. Los cuatro observaron, a través de un telescopio, una sola joroba de unos 6 metros de longitud a una distancia de unos 1,200 metros, cerca del castillo de Urquhart. El doctor Rines lo describió como la espalda de un elefante. Posteriormente la señora Cary dijo que podía haber sido cualquier cosa. La señora Carol Rines ya había visto al monstruo previamente a su llegada al loch: cuando el taxista le señaló que en medio del lago se encontraba Nessie, la señora Rines le dijo que no se parara ya que quería llegar a la casa y ya después “tendría muchas oportunidades para verlo” (¿?). Al año siguiente su esposo obtendría las famosas fotografías de la aleta.

Uno de los monjes de Fort Augustus Abbey, el padre Gregory Brusey, estaba caminando en el jardín del monasterio con el organista de la catedral de Westminster, en 1972, cuando vieron la cabeza y el cuello de unos 1.8 metros de altura. Se movía a través del agua.

Mientras salía de su casa Tony Harmsworth, vio algo en el agua a unos 400 metros de distancia moviéndose en forma diagonal al lago y contra la dirección del viento. Con sus binoculares pudo observar una forma que él estima media unos 1.2 a 1.9 metros. Esta medición la corroboró posteriormente con un bote en la misma posición.

El 17 de junio de 1993 se dieron tres observaciones independientes.

Edna MacInnes y David Mackay, ambos de Inverness, vieron al monstruo que describieron como de cuarenta pies de largo, marrón pálido, y con un largo cuello sobresaliendo en el agua. Después de nadar a lo largo de la superficie, se hundió en el agua. A pesar de que el monstruo estaba una milla de la costa, MacInnes alega, que corrió a lo largo de la costa para acceder a el. “Estaba asustado cuando el agua de su estela llegó a la costa, pero me mantuve corriendo detrás de él. En ese momento se hundió por debajo de la superficie, yo estaba corriendo tan rápido como pude”, Añadió. Cuarenta minutos más tarde lo vio de nuevo, y Mackay trató de tomar una fotografía, pero sólo logró obtener una foto de su estela.

Posteriormente, la misma noche fue visto por James MacIntosh de Inverness junto con su hijo James Young lo vio primero, diciendo “papá, eso no es un barco”. Lo describieron como una criatura de cuello largo, marrón pálido, alejándose de la costa.

El último avistamiento de la noche fue de Lorraine Davidson, quien vio una gran ola en el lago, cuando no eran visibles barcos a millas. La ola parecía ser diferente de una ola típica de barco.

Continuará…

El Monstruo del Loch Ness (Orígenes)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS: ORÍGENES

Encerrado entre colinas cubiertas de brezales. Formado hace más de 25,000 años, cuando los glaciares de Escocia septentrional se fundieron precipitándose en el Gran Glen (falla geológica de unos cien kilómetros de longitud). Es alimentado por ocho ríos y 228 arroyos. Los residuos vegetales arrastrados por estos riachuelos permanecen en suspensión y limitan la visibilidad a poco más de un metro, dándole un aspecto misterioso. Es el famoso Loch Ness

Su anchura máxima es de tres kilómetros y su longitud, de casi cuarenta kilómetros (es el más largo de los lagos del Gran Glen). Mantiene una temperatura baja: en un soleado día de verano puede oscilar entre 5ºC en el fondo y 14ºC en la superficie, y aunque sus aguas nunca se hielan, la temperatura superficial promedio es de 5ºC a 6ºC.

En la actualidad y debido a las fuerzas telúricas, el Loch Ness se encuentra a unos 16 metros sobre el nivel del mar.

El Loch –que en gaélico significa lago- debe su fama a que supuestamente habita sus aguas un enorme monstruo, posiblemente un animal prehistórico.

TIEMPO DE LEYENDAS

Las tradiciones y leyendas de los pueblos escandinavos nos hablan de dragones y seres monstruosos. Los piratas vikingos llevaban pintados en sus escudos dragones y una cabeza de dragón también remataba las proas de sus navíos.

Toda la Edad Media está llena de dragones reproducidos por la plástica medieval de mil maneras. En las vidas de San Miguel, San Jorge, Sigurd y Beowulf, hay un dragón. También están los caballeros andantes que pelean contra los dragones para rescatar a su dama.

En cuanto al monstruo del Loch Ness, la primera comunicación escrita nos llega desde el año 565 de nuestra era a través de Adamnán que se tomó el trabajo de escribir un libro sobre San Columbano, Columkill o Columbán. En el capítulo 27 del Libro II, Adamnán escribió:

“Sobre el rechazo de cierto Monstruo del Agua, por las oraciones de un hombre santo.

“Cierta vez, este hombre bendito (san Columbán) se encontraba por unos días en la provincia de los pictos. Tuvo que cruzar el río Ness y cuando se acercó a la costa vio que los moradores del lugar estaban dando sepultura a un pobre infortunado que, le dijeron, había sido atacado por un monstruo del agua, que le había mordido ‘con una mordedura espantosa’. Habían salido en un bote a buscar ayuda pero era demasiado tarde y el hombre murió.

“Al oír esto, Columbán ordenó a sus compañeros que se lanzaran al agua y buscaran el bote. En respuesta, uno de ellos, Lugne Mocumin, se despojó de sus ropas y se zambulló.

“Pero el monstruo estaba escondido en el fondo, y al ver que el agua era enturbiada por el nadador, avanzó hacia él con las fauces abiertas.

“Y el hombre santo estaba allí mirando, junto con todos los demás, los paganos tanto como los cristianos, todos llenos de terror. Entonces, él alzó la mano e hizo el signo de la cruz, y en el nombre de Dios llamó al monstruo, diciéndole: ‘¡No toques a este hombre y retrocede inmediatamente!’

“La bestia oyó la voz del santo, y con gran miedo volvió a las profundidades más rápido de lo que había venido, aunque se había acercado tanto a Lugne Mocumin que no había habido entre el hombre y la bestia más distancia que el largo de un remo.

“Entonces los hermanos, viendo que la bestia se había alejado y que su amigo estaba a salvo, bendijeron a Columbán; y los bárbaros paganos presentes, asombrados por el milagro que habían visto, glorificaron al Dios de los cristianos”.

La historia es apócrifa. Si bien es cierto que San Columbano pasó su vida predicando en las High Lands (Tierras Altas o Escocia), nunca tuvo tal encuentro.

Esta historia, junto con muchas más, fue inventada por Adamnán para engrandecer la figura del misionero y con ello pelear su canonización. Pero incluso el propio Adamnán menciona que el suceso ocurrió en el río Ness y no en el Loch Ness. Por otra parte, según Adamnán, San Columba tendría otros muchos encuentros con “monstruos” en otros lugares de Escocia, a lo largo de su vida. Además, esta es la única historia que menciona un ataque de Nessie, una criatura que normalmente es descrita como tímida.

Finalmente, recordemos que las biografías de los primeros santos, a menudo se embellecían o inventaban con propósito de persuasión religiosa. No eran registros históricos.

Otro de los muchos detalles que nos demuestra lo falaz de la historia es el hecho de que el “Monstruo de Agua” entendiera un lenguaje humano: el gaélico.

Estos “Monstruos de Agua” eran conocidos con el nombre de “Kelpie” (toros del agua o caballos del agua) y probablemente se trataba de ciervos que habitaban aquellas colinas[1].

Los investigadores han encontrado un panfleto que describe estos seres, publicado en 1823. En él se nos asegura que el toro del agua no es un ser temible: vive generalmente cerca de los lochans más pequeños, y sólo sale por la noche sin molestar a nadie.

Por otra parte, el caballo del agua era un fantasma, espíritu o un ser mítico maligno, aliado con el diablo y enemigo de la humanidad. Tim Dinsdale[2] nos dice al respecto:

“Se encontraba en los lochans y los ríos cerca de los caminos frecuentados por los viajeros, y tenía el hábito de disfrazarse para poder engañar mejor a sus víctimas. En uno de sus disfraces, el Kelpie aparecía, por ejemplo, en la figura de un hermoso caballo de montar, con riendas de plata y silla decorada.

“Mordisqueando pacíficamente la hierba esperaba el primer incauto dispuesto a montar sobre su lomo. Cuando esto ocurría, el terrible Kelpie se lanzaba al galope hacia el loch y se hundía en sus profundidades arrastrando al infortunado jinete. Y luego, horror de los horrores, devoraba su cuerpo.

“En otras ocasiones, el Kelpie usaba otro disfraz. Subía a la playa con el aspecto de un joven atractivo y enamoraba la primera muchacha que apareciera, para conducirla a la condenación eterna. Pero en este caso el Kelpie no podía ocultar su pelo mojado, o con algo de arena o con algas enredadas; y si la muchacha lo advertía a tiempo tenía la posibilidad de escapar”.

Según el autor y naturalista sueco Bengt Sjögren, hoy en día las creencias en monstruos de lago, asociadas con la vieja leyenda de los kelpies, se ha transformado para dar paso a una nueva leyenda. Para el hombre moderno un plesiosauro es más “plausible, realista y contemporáneo”, que un kelpie o “caballo de agua”. Con todo no deja de ser folklore.

PRIMEROS INFORMES MODERNOS

Los reportes de Nessie comienzan hasta la década de los treinta del siglo veinte. Sin embargo algunos criptozoólogos mencionan un supuesto avistamiento en octubre de 1871 por un “D. Mackenzie”. Se supone que este Mackenzie vio algo que moviéndose lentamente antes de salir a una velocidad más rápida, pero no se ha descubierto ninguna fuente original de 1871, lo que indica que puede ser una invención.

Hasta antes de 1932 la región del Loch Ness era tan sólo una comarca olvidada de la campiña escocesa. Pequeños pueblos (o más bien caseríos) de pescadores se asentaban en las orillas del lago. Los más importantes, Fort Augustus e Inverness –en los extremos opuestos del Loch-, poseían una población que no pasaba de los mil habitantes.

Los miembros de los concejos municipales se dieron cuenta que la región estaba quedando a la saga respecto al resto del país. El problema principal era la falta de vías de comunicación. Sólo había un viejo camino construido en 1731 por el general Wade, que unía Inverness con Fort Augustus. Tratando de remediar la situación solicitaron al gobierno la construcción de una moderna carretera, la A-82, que terminó de  construirse en 1933. Probablemente se pensó que el lago, como única atracción turística, no era suficiente como para llamar la atención de los turistas y, principalmente, de nuevos pobladores que engrandecieran la región. Este fue, posiblemente, el origen de la leyenda del monstruo del Loch Ness.

En 1855 –y de esto hablaremos más adelante-, se había inventado el mito del monstruo del Lago Silver (estado de Nueva York). Los fines también habían sido de índole comercial y turístico.

En 1919, en las páginas de The Times de Londres, había aparecido un reportaje sobre un descomunal monstruo visto en el Congo Belga (ver más adelante otro artículo de esta misma serie). En 1931, en el mismo periodo se habló sobre el monstruo africano y se hizo mención del caso del Lago Silver (Estados Unidos). Posiblemente de ahí tomaron la idea para inventar al Monstruo del Loch Ness.

Los crédulos afirman que el monstruo apareció debido al enorme ruido y  ajetreo producido por los obreros que construían la carretera A-82. Lo cierto es que a partir de esa fecha nació la leyenda del Lago Ness.

Entre los primeros reportes, como muestra, tenemos los siguientes:

El 22 de Julio de 1933 el señor George Spicer y su esposa vieron “una extraordinaria forma de animal” cruzando la carretera frente a su coche. El señor Spicer dijo que era “la cosa más cercana a un animal prehistórico que he visto”. El matrimonio lo describe como un animal de gran cuerpo (cerca de 1.2 metros de alto por 7.5 de largo), y de cuello largo, estrecho, ligeramente más grueso que la trompa de un elefante y tan largo como el ancho de la carretera (3.5 metros); el cuello tenía varias ondulaciones. Ellos no vieron extremidades a causa de un borde en la  carretera que ocultaba la parte inferior del animal. Estaba cruzando la carretera, a unos 20 metros de distancia, en dirección al lago, dejando sólo un rastro de maleza rota a su paso.

Para la gente del Loch Ness.org el avistamiento de los Spicer es fraudulento, pero fue el que inspiró la imagen de Nessie que conocemos actualmente.

Tal vez fueron los Spicer quienes inspiraron los avistamientos de “plesiosauros” de Alex Campbell. Éste último dijo haber visto un cuello de 1.9 metros de largo fuera del agua, seguido por una joroba de nueve metros. Pero después dijo que esta observación fue debida a un cormorán distorsionado por un espejismo (¿?) En realidad la credibilidad de Campbell es mínima: en toda su vida hizo dieciséis avistamientos.

En diciembre de ese año (1933) la señora Reid, de Inverfarigaig, dijo haber visto un extraño animal en la ladera de la orilla del lago. El “monstruo” estaba parcialmente oculto por un helecho; parecía un hipopótamo con gran cabeza redondeada y enorme melena, patas cortas y gruesas, y coloración oscura. La señora Reid fue muy vaga en cuanto a detalles. A la distancia que se encontraba, unos noventa metros aproximadamente, puede que la visión haya sido un ejemplar conjuntamente deforme de las reses de las altiplanicies escocesas, comunes en la zona. Un tipo enano, de extremidades cortas, satisfaría la descripción.

 Fue también en 1933 cuado se perpetró lo que hasta ahora ha sido el más burdo fraude en la historia del monstruo.

Las recientes historias sobre el monstruo habían orillado al Daily Mail de Londres ha investigar más profundamente el asunto. Los editores del periódico se pusieron en contacto con Marmaduke “Duke” A. Wetherell, famoso cazador de caza mayor y miembro de la Real Sociedad Zoológica y Geográfica. Lo contrataron para que investigara los avistamientos e intentara encontrar al monstruo del Lago Ness.

Wetherell arribó a Inverness a mediados de diciembre. Lo acompañaba el fotógrafo Gustave Pauli y el periodista del Daily Mail Mr. Memory. Inmediatamente se dieron a la tarea de rastrear al monstruo. Durante casi una semana los resultados fueron nulos, pero el 21 de diciembre Wetherell encontró extrañas huellas en el barro suave cerca del agua: “unas huellas imposibles de identificar”.

El 23 de diciembre el Daily Mail publicaba la noticia bajo el encabezado: El monstruo del Loch Ness al fin ha sido descubierto.

“El bien conocido zoólogo y cazador londinense –decía el periodista-, Mr. M. A. Wetherell, ha hecho un trascendental descubrimiento en las márgenes del lago Ness, donde encontró una serie de huellas desconocidas, que en su opinión pertenecen a un enorme animal cuyas patas, de unos veinte centímetros de diámetro, poseen cuatro dedos. Las huellas son profundas, por lo que la bestia debe tener un gran volumen y peso, según estima Mr. Wetherell”.

Las huellas habían sido encontradas a lo largo de la orilla sureste del lago, cerca de Dores. Wetherell las describió como “de una bestia de cuatro dedos con patas de cerca de ocho pulgadas. En mi opinión fueron hechas por un poderoso animal de cerca de veinte pies de longitud”.

Wetherell fue tratado como un héroe por el Daily Mail, pero su gloria fue efímera. Alguien había tomado moldes en yeso de las huellas y los había enviado al Museo Británico en Londres para que fueran examinados por los doctores W. T. Calman, del Departamento de Zoología, y A. C. Minton, del Departamento de Mamíferos. Los dos investigadores estuvieron de acuerdo en que las huellas habían sido hechas con la pata disecada delantera izquierda de un bebé hipopótamo, como la que popularmente se utilizaba como recipiente para las sombrillas.

Los científicos declararon a la prensa: “Las huellas encontradas por Mr. M. A. Wetherell no difieren ostensiblemente de las que produce la pata derecha de un hipopótamo joven. Comparadas con las obtenidas en el Zoológico de Londres con un ejemplar vivo, no muestran diferencias apreciables, por lo que se puede concluir que no pertenecen a ninguna especie desconocida”.

El Daily Mail se encolerizó con Wetherell y el cazador fue avergonzado. Humillado, Wetherell se retiró de la vista del público.

Wetherell había cometido un error sumamente infantil: había hecho todas las huellas con la misma pata; no había diferencia entre las patas (o huellas de las patas) traseras y delanteras, ni en la izquierda y derecha. Las huellas pertenecían a uno de sus trofeos de caza, y probablemente se le ocurrió utilizar esa pata de hipopótamo debido al reciente reporte de la señora Reid que había señalado que el monstruo se parecía a un hipopótamo.

La historia de Wetherell y su pata de hipopótamo tendrían una secuela sesenta años más tarde.

Continuará…


[1] En estos días se estrena la película The Water Horse: Legend of The Deep (Mi mascota es un monstruo).

[2] Dinsdale Tim, El enigma del plesiosaurio del lago Ness, ATE, Barcelona, 1976.

Las Siete Maravillas del Mundo Forteano

El 2 de diciembre Gordon Rutter, uno de los siete editores del blog del Charles Fort Institute (CFI) lanzó la convocatoria para votar las Siete Maravillas del Mundo Forteano.

Todos los editores del blog, entre los que se encuentran Bob Rickard (del Fortean Times), Theo Paijmans (ufólogo), Ian Simmons, Mike Dash, Peter Darben y Robert Schneck escogieron inicialmente 79 candidatos que serán votados de acuerdo con la siguiente secuencia:

En la primera ronda (14 de diciembre) se escogerán los mejores 40 (en realidad quedaron 38). En la segunda (21 de diciembre) se seleccionaran 20 y en la ronda final (28 de diciembre) se obtendrán las Siete Maravillas del Mundo Forteano. Los resultados se darán a conocer el 1 de enero del 2008.

Para la votación se ha creado un foro de discusión.

Los 79 candidatos originales a “Maravillas del Mundo Forteano” son:

Area 51

Atlantis

Avebury

Baalbek

Caerllion

Celliwig

Coral Castle

Forbidden City

Giza

Glastonbury

Hermann Monument

The Zone of Silence

Lalibela

Loch Ness

Machu Pichu

Mesa Verde

Oak Island

Plain of Jars

Point Pleasant

Rennes le Chateau

Roman Roads

Roswell

Sedlec Ossuary

St Mary of Zion

Stonehenge

Teotihuacan

Deer Cave

Underground River

Nazca

Tenochtitlan

Tunguska

Williamson Tunnels

Yonaguni Structures

Ancient Copper Mining

Antikythera Device

Ark of the Covenant

Belmez Faces

Bigfoot / Yeti

Brown Mountain Lights

Chupacabra

Cocaine Mummies

Conspiracy Theories

Crop Circles

Crystal Skulls

Dead Sea Scrolls

Twin Towers

ESP

EVP

Fairy Coffins

Fairy Shoes

Ghosts

Holy Aubergines

John Dee’s Mirror

MN Magnetic Rock

Marfa Lights

Martian Meteorite

Murmansk Artifact

Non-Rusting Iron Pillar

Olmec Heads

Our Lady of Fatima

Piri Reis Map

Anti-Gravitation Device

Pyramid of Cholula

Rat Kings

Roswell Incident

Salzburg Cubes

Shroud of Turin

SA Metal Spheres

Starchild Skull

Stelaes of Axum

Sumerian Cuniform

Taos Hum

Tesla’s Devices

Tombstone of Pakal

UFO

Upanishads

Vitrified Stone Forts

Voynich Manuscript

Yeti Scalp

Entre los 38 candidatos que todavía sobreviven están: Área 51; las leyendas del Bigfoot/Yeti; los fraudes de los Crop Circles; el no tan enigmático Mapa de Piri Reis; El mecanismo de Antikythera; El pilar de Nueva Delhi del que hablaremos en otra ocasión desde el punto de vista de ingeniería de corrosión; el fraude del sudario de Turín; los Ovnis; Roswell (aunque seguro que no mencionarán al proyecto Mogul); Tunguska, etc.

Representando a España están Las caras de Belmes. Por Perú van Machu Pichu y Nazca. México está presente con las Calaveras de cristal (productos manufacturados con fresadoras modernas); La tumba de Pacal, que muestra un árbol de la vida y no un astronauta; La zona del silencio; el fraude de la calavera de Starchild; y Teotihuacan.

En el caso de Machu Pichu, Nazca, la tumba de Pacal y Teotihuacan me pregunto qué tan bueno pueda ser que los relacionen con toda esa basura pseudocientífica. En ese sentido se salvaron la pirámide de Cholula, las Cabezas Olmecas y Tenochtitlán, que estabn nominadas originalmente.