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I.A. Inteligencia Artificial… ¿Incomprendida?

I.A.: INTELIGENCIA ARTIFICIAL… ¿INCOMPREENDIDA?

Kentaro Mori

El hecho más terrible del universo no es que es hostil sino que es indiferente, pero si podemos coexistir con esta indiferencia, entonces nuestra existencia como especie puede tener sentido. No importa cuan vasta sea la oscuridad, nosotros debemos crear nuestra propia luz.Stanley Kubrick

Stanley Kubrick fue el responsable de la primera película de ficción científica de grandes proporciones en Hollywood, que todavía es considerado hoy casi por unanimidad la mejor de su clase: 2001, una Odisea en el espacio. La inspiración para el nombre de la película -un dispositivo extraterrestre encontrado en el espacio- vino del cuento de Arthur C. Clarke, El centinela, que habla de una pirámide artificial encontrada en la Luna. ¿Dejá vu? Encuentro que no es necesario hablar mucho de esto, excepto que el cuento de Clarke fue escrito en 1951 y que fue Kubrick quien sugirió utilizar en la película un monolito de ‘proporciones perfectas’ (12 x 22 x 32) en lugar de una pirámide.

I.A. sería la segunda obra maestra de Kubrick de ficción científica, un proyecto extremadamente ambicioso que él incubó por dieciocho años. Las ambiciones inmensas de este proyecto eran tanto técnicas como de ficción. Por el lado técnico, su intención era que el personaje principal no fuese un actor interpretando a un robot, sino que fuese usado un verdadero robot animado. Por el lado de la ficción, su intención era recrear el famoso cuento de hadas de Pinocho con temas más adultos. Estas ambiciones sólo podían ser realizadas, según el propio Kubrick consideró, en una película ‘producida por Stanley Kubrick y dirigida por Steven Spielberg’. Ambos intercambiaron centenares de páginas sobre el proyecto.

Infelizmente, Stanley Kubrick falleció antes de finalizar el proyecto, pero podemos ver el resultado final de la película A.I., escrito y dirigido por Spielberg en base de todo el trabajo acumulado por Kubrick en una especie de tributo. Las opiniones sobre este resultado difieren mucho, pero lo mismo también ocurrió con 2001. Entre los infinitos temas y referencias, hay algunos elementos interesantes relacionados con la ufología en esta película y en los cineastas Kubrick y Spielberg, y encuentro que a esta altura todos deben haber visto ya I.A. para que yo pueda hablar libremente sobre el final sin arruinarlo para nadie. A propósito, una de las motivaciones de este texto es abordar el hecho de que para muchos el final de la película ya estaba arruinado -y al hacer esto evidenciar ciertas insights interesantes sobre la ufología.

Pues bien, en una escena que quita la respiración al principio de la segunda parte de la película, aparece una Luna gigantesca que revela ser en verdad un globo con personas cazando robots para destruirlos en shows. Más allá de las diversas referencias poéticas que se pueden encontrar en una simulación de una Luna que persigue simulaciones de seres humanos, hay una referencia bien concreta aquí: ‘invisibilidad óptica’, o stealth óptico. Todos conocemos la invisibilidad al radar, no obstante existe ya desde hace algunos años rumores de misteriosos dirigibles (blimps stealth), especie de dirigibles extremadamente avanzados que no serían solo invisibles al radar, sino también por la noche al ojo desnudo. Serían negros y su parte inferior mostraría imágenes de constelaciones, de esta forma una persona observando debajo pensaría estar viendo el cielo y las estrellas cuando en verdad una aeronave avanzada estaría pasando bien encima de su cabeza. Un globo que se confunde con la Luna -y así es ‘invisible’- no esta así muy distante de la realidad, o por lo menos de las especulaciones alrededor de proyectos militares secretos.

Éste parece ser un toque de Kubrick porque recuerda como se ocupó de diversos temas reales de la guerra fría en su comedia Doctor fantástico (en inglés, Dr Strangelove). Allí encontramos el dispositivo del juicio final, que garantizaría que si cualquier bomba atómica explotase sobre la URSS toda la vida en la Tierra sería automáticamente aniquilada sin necesidad de cualquier interferencia humana. Posteriormente se hizo público que tal dispositivo fue de hecho proyectado y propuesto al premier soviético Kruschev, que habría rechazado la idea tan absurda que hacía reír (en la película, por lo menos). También hay referencias a militares prácticamente sicópatas en altas puestos de mando (lo que también fue confirmado), la gran sátira del científico nazi trabajando (Operación Paperclip: “nuestros alemanes son mejores que los de ellos”) y lo mismo las ideas sobre el establishment de abandonar la superficie de la Tierra y ‘preservar la especie’ en grandes cuevas subterráneas en la tierra o el espacio (lo que en ufología significa la historia de Alternativa 3).

Si Kubrick abordó en Doctor fantástico temas sensibles del mundo real que serían parte de la ufología, distorsionados o no, Spielberg fue mucho más directo y popular. Sus diversas contribuciones a la ufología implican obviamente E.T., que fue por muchos años la mayor taquilla y diseminó ampliamente el concepto del benefactor extraterrestre después de diversos alienígenas comunistas. Más de lo que E.T. hizo, Encuentros cercanos del tercer tipo influenció tanto a la ufología al punto de que una características completamente artística -los cuellos finos y largos de los extraterrestres- comenzó a aparecer en relatos supuestamente verídicos de abducciones. Muchos, incluyendo ufólogos, deben suponer que los extraterrestres fueron supervisados por Jacques Valleé (que dio origen al científico francés de la película), cuando en realidad la estética y la opinión de Spielberg fueron mucho más determinantes.

Los extraterrestres de Encuentros cercanos y sus cuellos finos y largos nos llevan de vuelta a I.A. Al final, después de pasar 2000 años en el fondo del océano se acaba por congelar, David es rescatado por extrañas criaturas que son luego asociadas por buena parte de la audiencia con seres extraterrestres. El hecho es irónico porque los diálogos de los seres evidencian que no son alienígenas, sino evoluciones de androides que sobrevivieron a la extinción del ser humano. Como el robot Gigolo Joe dice proféticamente, “al final, todo lo que quedará seremos nosotros”.

Permanece sin embargo un cierto aire de ambigüedad, y lo mejor que podemos encontrar en el diálogo del propio filme al respecto de esta cuestión es el comentario del ser que dice ‘envidiar a los seres humanos’ y ‘aquello que ellos llaman espíritu’. Es razonablemente claro que este comentario proviene de una máquina, pero es solamente en las referencias visuales que podremos encontrar pistas decisivas sobre el ambiguo final. Los seres recuerdan a extraterrestres, no obstante si resumimos nuestras referencias visuales solamente a la película son increíblemente similares al símbolo de Cybertronics, ¡la compañía que creo a David!

¿Qué quiere decir esto? La intención puede ser, de forma bien Kubrickiana, decir que la perfección humana no será alcanzada por los hombres, sino por las máquinas que a lo largo de toda la película demuestran ser más humanas que nosotros mismos. En verdad, al final descubrimos que el propio narrador es uno de esos superandroides (supermechas). Él nos cuenta la historia de I.A. en el más humano de los estilos: como un cuento de hadas. Esto explica uno de los aspectos más irreales de la historia, cuando David es llevado al fondo del mar por los peces -esta otra parte aparentemente extraña viene directamente de Pinocho, y deja claro cómo estamos asistiendo a un cuento de hadas contado por robots.

Entonces ¿I.A. nada tiene que ver con extraterrestres? En rigor, y felizmente para la trama de la película, sí. I.A. esta totalmente dedicada a reflexionar sobre la humanidad y, es claro, sobre la inteligencia artificial. Pero que los seres recuerden a la mayor parte de las personas seres extraterrestres es irónico y tiene mucho a ver con los alienígenas que habitan las mentes de la audiencia. Los androides no-alienígenas apenas parecen extraterrestres porque son estilizados y encuentran referencias a estatuas asociadas, por ejemplo, la diosa griega Nice de la victoria que todos vemos en trofeos. Décadas después de Encuentros cercanos, seres simbólicos estilizados son confundidos con alienígenas supuestamente reales. Lo que debe decir algo sobre la realidad de la forma de tales extraterrestres, que puede ser tan idealizada cuánto el símbolo de Cybertronics. Que, por lo visto, es una empresa ficticia de un bello cuento de hadas tecnológico.

Referencias:

The Mysteries of A.I. – Website excelente sobre los muchos temas abordados en la película. En inglés

Skunk Works Magic – Artículo de Popular Mechanics sobre Skunk Works, que cita el blimp stealth. En inglés.

The Kubrick FAQ – Parte de FAQ sobre Kubrick e I.A. Escrito en 1999, da una buena idea de cómo el resultado final de I.A. es casi completamente de Kubrick. En ingles.

The Making of A.I. – Muestra esbozos del proyecto A.I. de Kubrick. Por lo visto el globo-Luna (moon-balloon) es también una idea de Kubrick. En italiano.

¿Trascavo precolombino?

LA RETROEXCAVADORA DE PANAMÁ

De 1920 a 1952 el Museo Peabody de la Universidad de Harvard realizó una serie de excavaciones cerca del pueblo de Penonomé, al Suroeste de Panamá. Se desenterraron varias piezas de cerámica, algunas urnas funerarias y pequeños adornos y ornamentos funerarios de oro como escudos, pendientes, brazaletes y collares.

En 1940 el doctor J. Alden Mason encontró una singular pieza perteneciente a la cultura Coclé, al igual que las demás. Se trataba de un medallón de oro de unos 11 centímetros de longitud, con una piedra verde.

Coclé es el nombre de la provincia panameña. Sus antiguos habitantes eran los Ngöbe o Guaymis, los antecesores directos de los cholos y vecinos de los Bugle. En 1575, el oidor, Alonso Criado de Castilla, en su informe de la Audiencia de Panamá, refiere la existencia de un pueblo de indios libres con algo mas de 100 almas, dedicado a la cría de ganados y al cultivo del maíz, llamado Pueblo Nuevo de los Reyes del Chirú, localizado a tres leguas de Natá, es decir, situado aproximadamente en el área cercana al sitio actual de Antón.

Actualmente la pieza se encuentra en exhibición en The University Museum of Archeology and Anthropology de la Universidad de Pennsylvania.

Fue ahí en donde la vio Ivan T. Sanderson, el famoso ufólogo y criptozoólogo americano. Para Sanderson se trataba de una retroexcavadora o de una draga mecánica. El ufólogo decía que las garras del animal se parecían más a unas ruedas; los dientes de su hocico serían las “muelas” de la draga mecánica; en la parte posterior tendría dos ruedas dentadas que servirían para elevar el “cucharón”.

El lomo del animal, según Sanderson, es la cubierta del motor. A ambos lados se pueden ver dos faros, y otros dos en los ojos del animal.

La interpretación del ufólogo saca de contexto lo pieza y se olvida de todo el entorno religioso, social, geográfico, ecológico y económico de los coclés. Esto no era nuevo para Sanderson. Ya antes había propuesto que los peces alados pertenecientes a la colección de Museo de Oro de Bogotá eran nada menos que aviones a reacción.

A primera vista la figura del medallón parece una mezcla entre caimán y jaguar, pero según los arqueólogos es la representación de un jaguar que sostiene una serpiente estilizada en su hocico.

Aunque actualmente se encuentran en peligro de extinción (hoy sólo se les encuentra en el Parque Nacional Darien), los jaguares (Pantera onca), ocelotes (Leopardus pardales) y pumas (Puma concolor) de Panamá, eran muy abundantes en aquellas selvas. Los Ngöbe y Bugle les temían y los consideraban dentro del panteón de sus dioses. No es raro, pues, que existan diversas representaciones de estos animales en dijes, brazaletes, medallones y otras piezas de artesanías.

La cultura Coclé, que engloba a Ngöbes, Bugles, Cholos y Guaymis, se caracteriza en la forma singular y estilizada de sus piezas de oro.

Se han encontrado representaciones de diversos animales como los puercos de monte (Tayassu pecari), saínos (Pecari tajacu), tapir (Tapirus bairdii), conejos pintados (Agouti paca), ñeques (Dasyprocta punctata), venado corzo (Mazama americana), oso caballo (Myrmecophaga tridactyla), diversos tipos de ranas, peces y aves. Todas las figuras tienen el sello característico de la cultura coclé.

Lo que nunca se ha encontrado son partes de retroexcavadoras o dragas mecánicas. Ni siquiera restos de las posibles obras que se debieron haber construido con esos aparatos (el canal de Panamá se construyó miles años después de que fuera moldeado el medallón).

La interpretación de esta pieza ornamental como la representación de un objeto tecnológico es otra más de las metidas de pata de los astroarqueólogos que buscan en los cielos las respuestas que se encuentran en la tierra.

¿Aviones a reacción precolombinos?

Kentaro Mori

Al final de los años 60 el biólogo Ivan T. Sanderson, conocido más como promotor del Pie grande, llamó la atención sobre algunos dispositivos pre-colombinos de oro de varios siglos de antigüedad producidos por culturas aborígenes primitivas. Según él, serían reproducciones de aviones a reacción, conclusión apoyada por el Dr. Arthur Poyslee, del Aeronautical Institute de Nueva York. Parecería ridículo si los artefactos realmente no se pareciesen tanto a los aviones modernos.

Parecen tener alas y estabilizadores verticales y horizontales, en formato delta adecuado a velocidades supersónicas lo mismo que ranuras que podrían interpretarse como de metal corrugado o de estructuras en viga que apoyaba las piezas. El dispositivo de arriba no es el único de esta clase. Al lado se puede ver otro de estos intrigantes artefactos, que existen en número considerable. En las alas, esta vez lisas, también parecen haber diseños que se podrían interpretar como insignias, similares a las que adornan hoy a nuestros aviones a reacción.

El artefacto mismo se transformó en el logotipo del AAS (Ancient Astronaut Society, algo como Sociedad de Antiguos Astronautas), y la comparación de abajo se ha circulado mucho, principalmente (como no podía dejar de ser) en los libros de Erich von Däniken.

Hace algunos años, los miembros de la sucesora del AAS, el AAS-RA (Archaeology, Astronautics and SETI Research Association) se dieron al trabajo de construir modelos a escala de estos aviones a reacción pre-colombinos. Uno equipado con hélices, y otro completo con un pequeño motor a reacción colocado en el lugar en donde se presume que estaría en los originales.

Sorpresa a los más escépticos: los modelos de Algund Eenboom y de Peter Belting volaron. No llegaron a velocidades supersónicas, pero volaron bien.

La posición del motor a reacción y la entrada de aire puede parecer un tanto extraña y diferente, pero para la felicidad de los que ya están creyendo en los aviones a reacción pre-colombinos, son similares a la disposición de uno de los primeros aviones a reacción modernos, el Heinkel-162 de 1944.

Finalmente, si todo esto parece por demás increíble, y el último recurso de la mente sensata parece ser preguntar si tales dispositivos realmente existen, o son realmente pre-colombinos (¿no podrían ser fraudes contemporáneos como las rocas de Ica o las figuras de Acámbaro?), es necesario decir que los artefactos se pueden también encontrar en el Museo del Oro, en Bogotá Colombia. No son fraudes. Aviones a reacción Pre-colombinos.

¿Será lo mismo?

Éste es uno de los indicios más sólidos y curiosos de tecnología antigua, no obstante una ojeada más cuidadosa puede revelar que hay explicaciones alternativas satisfactorias, y que los artefactos de hecho no deben ser representaciones de aviones a reacción.

Interpretaciones convencionales de las figuras del oro (minúsculas, un trabajo de platería admirable) las dan como insectos, quizás abejas, o pájaros, peces o peces-voladores. ¿Peces-voladores? El hecho es que otra pieza pre-Colombina de oro justamente admirada por su belleza representa un pez-volador.

Los Peces-voladores parecen ser los únicos animales que tienen una cauda vertical con relación al cuerpo, que podría ser interpretada como el ‘estabilizador vertical’ de nuestros supuestos aviones a reacción. También tienen aletas que les sirven de alas para planear por cierta distancia. Tanto su cola como sus aletas tienen ranuras características.

Cualquier persona debe confesar que hay una semejanza entre los peces-voladores y los artefactos que discutimos. La cuestión se convierten entonces en juzgar si los artefactos se asemejan más a un avión a reacción o a un pez-volador.

Algunas características llaman la atención en los artefactos y pueden ser bien entendidas si los encaramos como peces-voladores. Los ‘estabilizadores horizontales’ nunca están junto a los verticales, como es más común en los aviones modernos. Están siempre mucho más cerca de las ‘alas’, como cualquier aeromodelista debe saber, debe perjudicar un tanto su función de estabilización. Curiosamente, es justamente esta la disposición de las aletas y las colas en todas las diversas especies de peces-voladores, en los cuales las aletas traseras no son tanto estabilizadores, sino alas para ayudar en el planeo.

Las ranuras que pueden ser vistas en las alas de los artefactos sin duda se asemejan a las que existen en las aletas de los peces-voladores. Todos los artefactos tienen ojos y boca, con dientes. Finalmente, todos tienen una división clara entre la ‘cabeza’ y el cuerpo. En ellas, muchas veces parecen estar representadas nada menos que las agallas de los peces, y no entradas de aire para un motor a reacción.

Hay también diferencias de los artefactos con los peces-voladores. La principal de ellas es que la cola, o ‘estabilizador vertical’, no se extiende hacia abajo, como las colas de los peces. Sin embargo, esto se puede entender como fruto de la estilización de las figuras.

Todas estas argumentaciones son mucho más fuertes cuando descubrimos que hay todo un espectro de estilizaciones de peces-voladores, yendo del claro pez-volador de oro mostrado más arriba hasta los altamente estilizados confundidos con aviones a reacción. Observe estos otros dispositivos:

Constituyen una especie de acoplamiento entre claras representaciones de peces-voladores hasta las más estilizadas. En ellas podemos ver claramente ojos, boca con dientes, papadas, aletas y colas. Son peces-voladores.

Todavía puede estar intrigado entonces en cómo pudieron volar los modelos a escala de los artefactos, con hélices o motores a reacción. Esto en verdad no debe sorprender tanto, no más que el hecho de que algunos peces consiguen volar. Es evidente que modelos a escala de peces voladores, equipados con propulsión propia, también deben poder volar.

Sin embargo, en esta visión más crítica también es necesario notar que los modelos a escala no son propiamente reproducciones fieles. Las alas de los modelos tienen el perfil adecuado para generar sustentación, mientras que los artefactos de oro pre-colombinos presentan alas chatas. Este perfil adecuado, de hecho esencial para el vuelo, fue inventado simplemente, no siendo representado en los artefactos. Convenientemente también, los ornamentos presentes al frente de las ‘alas’ del artefacto no fueron reproducidos en el modelo, pues debían dificultar, y mucho, el vuelo (sin embargo, note que los ornamentos se asemejan a las protuberancias frontales en las aletas de un pez-volador). En el modelo a reacción, nótese también que un ornamento que debería estar al frente del escape del motor fue retirado (mientras que está presente en el modelo de hélice, y es claro, es bien visible en el artefacto original).

Al final, lo que tenemos es que algunas figuras pre-colombinas de peces-voladores más estilizadas son mostradas, mientras que otras que evidencian mejor su identidad son barridas por debajo de la alfombra. Al mismo tiempo, supuestas reconstrucciones de tales artefactos se hacen, omitiendo convenientemente lo que no es apropiado, e insertando lo que es adecuado e interpretando que son aviones a reacción.

Desdichadamente, una de las evidencias más sólidas de la alta tecnología antigua solo es intrigante mientras se omite mucha información.

Para saber mas:

Museo del Oro – De Colombia, subordinado al Banco de la República. En el sitio podemos ver el pez-volador pre-colombino, entre diversas otras figuras.

Postales del Museo del Oro – Página no-oficial, pero con diversas imágenes excelentes del Museo.

Fliegende Amulette – Mas sobre la ‘reconstrucción’ de Eenboom y Belting (en alemán).

Flugzeuge der Vergangenheit? – Mas sobre los ‘aviones a reacción’ pre-colombinos (en alemán).

Flying Fish – Mas sobre peces-voladores.

Un ovni aterriza en Utrecht

 Ovni sobre Utrecht

Por una vez nadie puede encubrir la verdad – ¡ésta no es ninguna torre de agua, ninguna suciedad en la lente, y ninguna anomalía del clima! ¡Nope, esta vez hemos encontrado algo verdadero, real, un ovni aterrizado sobre un edificio en Utrecht, Países Bajos! Incluso nos las arreglamos para encontrar una foto que fue tomada durante la invasión.

Esta bien, en realidad es una escultura de un ovni. Pero eso cuenta, ¿o no?

http://googlesightseeing.com/2007/03/02/ufo-over-utrecht/

En efecto. Se trata de la obra del artista plástico Marc Ruygrok.

Inaugurada en 1999, la enorme maqueta de un ovni metálico fue colocada sobre el edificio de la oficina central de los ferrocarriles en la ciudad de Utrecht.

Ruygrok, artista holandés nacido en 1953, se especializa en el uso de letras tridimensionales u objetos de manera absurda y humorística en su trabajo.

El ovni de Utrecht se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Los fraudes periodísticos del siglo diecinueve

“¿Has oído hablar del bisonte de la Luna?”

Por Lynda Walsh

Cómo Twain y otros escritores hicieron elegantes bromas contra la ciencia del siglo diecinueve.

Era septiembre de 1880, y el famoso paleontólogo americano Edward Drinker Cope estaba en Arizona, cavando furiosamente por fósiles en una carrera para ser el primero en probar la evolución darvinista. Así que cuando alguien le mostró a Cope una vieja copia del Territorial Enterprise de la ciudad de Virginia, Nevada, reportando el asombroso descubrimiento de un “cocodrilo de la montaña”, él tomó inmediatamente pluma y papel. “Si los informes fuesen ciertos, Cope escribió al Enterprise, ¿sería demasiado pedir que el cráneo, la piel, y los pies, “aunque estuvieran sucios y quebrados”, le fueran enviados por correo rápidamente?

Leyendo esta carta varias semanas más tarde en las oficinas de Territorial Enterprise, Dan De Quille (pseudónimo de William Wright), el autor del informe del cocodrilo, probablemente se rió entre dientes – la historia entera era una fabricación.

Dan De Quille no era el único periodista en inventar noticias de ciencia en el siglo diecinueve, aunque él fue el más prolífico, con por lo menos 13 informes de ciencia falsos en su haber. Entre 1835-1880, escritores famosos incluyendo Mark Twain y Edgar Allan Poe publicaron docenas de bromas en periódicos americanos, muchas de ellas sobre descubrimientos en zoología, paleontología, y medicina.

La tendencia comenzó con el Gran Fraude de la Luna de Richard Adams Locke, la cual era tanto astronómica (en todo el sentido de la palabra) como biológica. Locke reportó que el astrónomo J.F.W. Herschel había reflejado exitosamente la superficie de la Luna con su telescopio nuevo en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Todo esto era verdad, pero Locke embelleció los resultados de Herschel, divulgando que había hombres-murciélago y bisontes-lunares pastando alrededor de los oasis llenos de amapolas. Nueva York estuvo alborotado por semanas mientras que los ciudadanos discutían la verdad de los informes – un rumor persistente en este tiempo fue que un grupo de Bautistas comenzó a colectar dinero para enviar a misioneros a la Luna para salvar a los pobres y sucios hombres-murciélago. Herschel tomó todo con buen humor.

Mark Twain, que trabajó con Dan De Quille en el Enterprise, escribió una broma sobre un Hombre Petrificado que fue reimpresa extensamente en el oeste. Otra broma de De Quille contaba el cuento de un hombre que se calcificó del interior hacia fuera bebiendo demasiada agua dura.

¿Por qué los escritores tales como Poe y Twain engañaron a miles de lectores con historias inventadas de ciencia? A mediados del siglo diecinueve, los científicos tales como Louis Pasteur y Charles Darwin ayudaron a cambiar a los americanos para que aprendieran la verdad sobre su universo – lejos de predicadores, de poetas, y de filósofos, y hacia científicos. Los escritores como Poe y Twain lucharon contra esto que percibían como ataque con tácticas de guerrilla, explotando la confianza sin pensar de los lectores en la ciencia y la fascinación con las historias falsas que leyeron justo como algo verdadero. Una vez que atrapaban a los lectores, los escritores revelaron sus bromas, usando estrategias que iban de las sutiles pistas textuales de Twain a la revelación borracha de Poe de su Fraude del globo en las escaleras del New York Sun seis horas después de que salió de las prensas. ¿Si no sabes bastante sobre ciencia para identificar un informe falso de un verdadero, ellos razonaban, cómo puedes estar tan seguro de que los científicos te están diciendo la verdad?

Al final, estas bromas de los medios no inhibieron perceptiblemente el progreso de la ciencia porque fueron escritas por inadaptados que se propusieron lanzar una crítica social – una crítica de culpabilidad así como una crítica del poder de la ciencia en la cultura americana. Sin embargo, las bromas de los medios del siglo diecinueve son un recordatorio de que todos consumimos noticias de ciencia a través del filtro de nuestros propios valores, creencias, y suposiciones.

http://www.the-scientist.com/news/home/52922/