Archivo de la categoría: Cultura

Nazca (Primera parte)

NAZCA[1]

En el Perú, entre las regiones de Palpa y Nazca se encuentra una gran faja de desierto, de aproximadamente 50 kilómetros de longitud por 10 kilómetros de ancho, interrumpida sólo por los verdes valles del Río Grande y Río Palpa, al Norte, y los valles del Río Ingenio y Río Nazca, al Sur. La llanura de Nazca se encuentra en la cuenca del Río Grande, a unos 400 kilómetros al Sur de Lima, capital del Perú. Curiosamente esta llanura (desierto, en realidad) ha recibido el nombre de “pampa”.

En ese lugar nos encontramos con 13,000 líneas, más de 100 espirales, trapezoides y triángulos, y cerca de 800 figuras de animales. El primer artículo en que se dieron a conocer estas asombrosas figuras se debe a la pluma del arqueólogo Toribio Mejía Xesspe, que estuvo en el lugar en 1917 y fue el primero en presentar un trabajo detallado al Congreso Internacional de Americanistas, reunidos en Lima en 1939[2].

El profesor Mejía Xesspe, ferviente admirador y discípulo del gran sabio peruano Julio César Tello, descubrió otras huellas y líneas en los valles de Humay y Chincha, más al Norte de Nazca, durante la expedición de 1926-1927 organizada por el doctor Tello.

LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES

En su ponencia ante el Congreso Internacional de Americanitas, el profesor Mejía Xesspe planteaba la hipótesis de que las figuras de Nazca fueron caminos y acueductos construidos antes de la llegada de los incas a esas tierras.

El segundo que intervino en la discusión fue el padre Alberto Rossel Castro, que a partir de 1942 publicó varios estudios sobre las figuras[3]. Rossel Castro se adhiere a la hipótesis de Mejía Xesspe. Considera sin dudar que se trata de “proyectos prácticos de irrigación y de división de parcelas agrarias”, puestos en marcha y realizados por un “pueblo trabajador, eminentemente compuesto por agricultores”.

Otros pioneros en el estudio de Nazca fueron: George E. Johnson, que estuvo ahí en 1930; el comandante Peri, quien fuera el primero en volar sobre la pampa con un helicóptero; y el arqueólogo Rafael Larco Hoyle[4].

Por ese entonces el doctor Paul Kosok había llegado a Perú, enviado por la Universidad de Long Island, para estudiar las famosas obras hidráulicas de los antiguos habitantes del país.

Kosok visitó el lugar en 1943 y después de profundizar en sus investigaciones descubrió que, si bien las líneas presentaban una depresión, no eran lo suficientemente profundas ni estaban construidas con el material necesario para poder transportar un fuerte caudal de agua. Encontró que tampoco pudieron haber servido como caminos ya que “su naturaleza, su tamaño y su posición muestran que de ninguna manera estas rutas podían ser utilizadas para el transporte”[5].

En efecto, algunas de esta líneas son tan escarpadas que resulta muy difícil escalar la pendiente y además hay que considerar que no hay razón para construir vías tan complicadas y zigzageantes a lo largo de varios kilómetros, que forman un circuito cerrado en algunos trayectos y que exigen un viaje penoso y difícil, por ejemplo, de una hora para llegar a un lugar al que podría llegarse en sólo unos cuantos minutos caminando en línea recta.

Un 21 de junio, camino a su automóvil, Kosok atravesó una pequeña calina en la que convergían varias líneas, y miró directamente al Sol ocultándose sobre una de ellas. El 21 de junio es el día más corto en el hemisferio Sur, ya que entonces tiene lugar el solsticio de invierno. Kosok se dio cuenta inmediatamente que esa línea era una “línea de solsticio”, como él la llamó. Muchas de las líneas presentan una configuración tipo estrella, convergiendo varias de ellas en un punto.

En 1947, Kosok declaró que dichas líneas eran parte de un gigantesco calendario astronómico. Más tarde, en 1965, publicó Land, Life and Water in Ancient Peru[6]. En el capítulo dedicado a las líneas de Nazca (capítulo VI), titulado The Largest Astronomy Book in the World, desarrolla su teoría y aclara que “la gran longitud de algunas de las líneas sugiere que también fueron usadas para efectuar carreras ceremoniales”.

Tratando de verificar la teoría de Kosok, el investigador británico Gerald S. Hawkins estudió 93 líneas (186 direcciones), y la información sobre las características de éstas (ángulos y direcciones), la introdujo en una computadora. Hawkins demostró que el número de líneas que coinciden angularmente con ciertos cuerpos estelares no era tan grande como para seguir sosteniendo la teoría del calendario cósmico.

En su libro Beyond Stonehenge[7], Gerald Hawkins describe los resultados del análisis computarizado de las líneas de Nazca. Comprobó que la mayoría de estas líneas no coinciden con la puesta o salida de algunos astros en momentos claves del año. Sin embargo, Kosok apuntó la posibilidad de que en el siglo VI o antes, varias de estas líneas pudieron haber coincidido con fenómenos de esta naturaleza.

A favor de Kosok podemos apuntar que Hawkins sólo estudió 98 líneas y se conocen más de 13,000.

Pero Hawkins no siempre pensó de la misma manera. Su primer artículo sobre Nazca fue publicado en 1969[8] y en ese entonces estaba de acuerdo con la teoría del calendario cósmico.

CUARENTA AÑOS DE INVESTIGACIÓN

Victoria María Reiche Grosse Neuman nació en Dresden el 15 de mayo de 1903 y se graduó en matemáticas con un tesis sobre conjuntos matemáticos, y posteriormente en astronomía en las Universidades de Hamburgo y Leipzig.

La señora Reiche llegó a Perú en 1932 escapando, según contó, de una familia dominante. Fue contratada por dos años, después de contestar un pequeño anuncio que había aparecido en la prensa alemana en el que se solicitaba una institutriz para el cónsul alemán en Cuzco. Al término del contrato, en 1934, se encontraba en Lima sin empleo. Para poder sobrevivir dio clases de gimnasia. Una feliz casualidad quiso que se encontrara con el gran arqueólogo peruano, el doctor Julio Tello, quien le encargó algunas traducciones. Por medio de este último conoció a Paul Kosok quien la puso al tanto sobre las investigaciones en Nazca.

Un frenesí espontáneo por descifrar los secretos de las “ciudades perdidas” y de los vestigios ciclópeos de las culturas precolombinas embargó a Marí Reiche. Pero no pudo viajar a Nazca hasta 1946, porque durante la Segunda Guerra Mundial no se permitía los alemanes que vivían en Perú salir de Lima.

“Durante años –dice- soñé con estas líneas, y fui allí en 1946, tan pronto terminó la guerra”[9].

A lo largo de algunos años la señora Reiche estudió las figuras y elaboró mapas y cartas de las mismas.

“Después que los depuré fui a la Fuerza Aérea Peruana en busca de ayuda, y tomamos fotografías desde el aire. Descubrimos una enorme cantidad de figuras, centenares de triángulos y millares de líneas”[10].

Varias familias peruanas de la clase acomodada subsidiaron los trabajos de la alemana.

Posteriormente, María Reiche publicó un libro[11] y varios artículos[12] gracias a los que logró obtener un subsidio de una fundación sueca, con el que logró establecerse permanentemente en Nazca. Excepto por viajes para dar conferencias y por visitas al médico (al final de sus días estaba casi ciega y sólo podía distinguir los contornos), no dejó Nazca desde entonces.

En un principio era conocida como “la gringa loca”. Ahora, con glaucoma y artritis avanzadas está confinada un laboratorio donde continúa haciendo mapas, ayudada por un asistente peruano.

Con fondos de los gobiernos de Alemania Occidental, Suecia y Perú, construyó dos torres de observación, una de 4 metros y otra de 8, y compró cuatro motocicletas. Con su propio dinero paga a tres guardias para patrullar la zona. Tanto las torres como los guardias tienen como objeto impedir que los turistas pisen las líneas.

La señora Reiche desarrolló las teorías de Kosok, pues creía que los pobladores de Nazca utilizaban el enorme calendario con fines astronómicos y agrícolas. El pico del colibrí de cincuenta metros de largo, por ejemplo, apunta a la posición del Sol el 22 de diciembre, o sea el solsticio de verano en el hemisferio Sur. Para María Reiche, los cuatro dedos del mono representan las fases de la Luna, mientras que la araña está relacionada con la constelación de Orión. La señora Reiche piensa que los antiguos peruanos utilizaron su “calendario astronómico” como un almanaque agrícola, para predecir eclipses o para saber cuándo se llenarían los lechos de los ríos con aguas del deshielo de los Andes; para decidir cuándo plantar y cosechar, para determinar cuántos días quedaban del invierno…

“Hicieron un calendario de grandes dimensiones que pudiese durar siempre, de manera que un ejército invasor estuviese en condiciones de marchar sobre él sin dañarlo”.

Reiche cree que los constructores de Nazca utilizaron una medida básica que equivalía a unos 33 centímetros, es decir, a la distancia promedio entre la punta del dedo pulgar de una persona y la parte anterior del codo de la misma.

“Los indios Nazca desarrollaron una geometría de una perfección asombrosa, ya que su margen de error es únicamente de dos centímetros. Esta obra es representativa de una inteligencia y nivel de pensamiento abstracto no esperado en un mal llamado “pueblo primitivo””.

Ella cree que primero trazaban pequeños dibujos a escala de las figuras que planeaban; luego, usando compases rudimentarios fabricados con palos y cuerdas, realizaban los trazos finales,. La obra completa pudo haberles tomado por lo menos unos 300 años.

En un artículo que publicó en la revista Time[13], explicó el modo en que se trazaron las gigantescas figuras. A lo largo de los lados de una de ellas se ven miniaturas de las mismas. Miden aproximadamente 0.56 metros cuadrados, y son el modelo de las figuras mayores.

Kosok también nos señala que el procedimiento que se utilizó para hacer estas líneas es bastante sencillo. Es suficiente tomar, de la parte central del “camino”, las piedras oxidadas que por la exposición al aire han adquirido un color más oscuro, y amontonarlas a lo largo de los bordes. Una vez limpio, el color del suelo quedaba más claro, lo que permitía observar con facilidad las líneas. Kosok agrega que “los bordes no miden más que unos cuantos centímetros, y a veces son casi imperceptibles”[14].

La investigadora dice que los dibujos están en peligro de desaparecer debido a la contaminación provocada por las minas de cobre y hierro del área, que pueden haber alterado las condiciones climáticas y haber provocado las raras lluvias que han aparecido en el desierto de Nazca.

Maía Reiche recibió en 1977 la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, en el grado de Comendadora, otorgada por la República de Perú.

LA HIPÓTESIS DEL CALENDARIO

No sólo Kosok y María Reiche sostienen que las figuras de Nazca constituyen un enorme calendario astronómico; también el mayor Luis Mazzotti Pretell, miembro del Instituto Geográfico Militar del Perú, se inclina por esa hipótesis.

“La misteriosa pampa de Nazca –señala-, contiene dibujos de animales e insectos de una prodigiosa precisión geométrica, y una serie de trazos y pistas; no representan un aeropuerto de extraterrestres, ni éstos (si existen), tienen nada que ver con ella”[15].

Mazzotti llega a las siguientes conclusiones, que concuerdan con las de Kosok-Reiche:

“Las figuras y líneas de Nazca representan constelaciones cuyas estrellas han sido agrupadas teniendo e cuenta la relación de semejanza de aquellos animales, plantas y otros entes conocidos por quienes las trazaron. De igual manera, los griegos y las culturas orientales imaginaron otras formas de representación, acordes con su mitología, creencias, artes y oficios”.

Al igual que Kosok, Mazzotti advirtió que varias líneas convergían.

“Generalmente –apuntó-, las líneas convergen en un solo punto, en alguna parte del terreno ligeramente más elevada que el resto de la extensión, donde todavía existen vestigios de ruinas, y siempre llegan a las figuras; cruzan sobre ellas y se prolongan hasta perderse en el horizonte: Como estas líneas atraviesan los cerros, he llegado a la conclusión de que indicaban algún lugar del cielo en el que los antiguos nazquenses localizaban aquellas constelaciones. Pero como la posición aparente de la esfera celeste cambia a medida que pasan los días, debido a la traslación de la Tierra, se trazaron a partir de las figuras diversas líneas dirigidas a las constelaciones que los astrónomos de Nazca representaron gráficamente, refiriéndolas a diferentes épocas del año. Así, las líneas que entrecruzan los dibujos señalan las direcciones en que se mueven lentamente los grupos estelares por el espacio”[16].

Continuará…


[1] Este artículo apareció publicado originalmente como:Roberto López, ¿Fue realmente Nazca un espaciopuerto?, Contactos extraterrestres, No. 139, México, 28 de abril de 1982, Págs. 26-31 y 49.

[2] Mejía Xesspe Toribio, Acueductos y caminos antiguos de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos del XXVIII Congreso Internacional de Americanistas, 559-569, Lima, 1942.

[3] Rossel Castro Alberto, Figuras geométricas de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1962.

Rossel Castro Alberto, Arqueología al Sur del Perú, Editorial Universo, S. A., Lima, 1977.

[4] Larco Hoyle Rafael, La escritura peruana pre-Inca, (El original sistema ideográfico fue empleado por todos los antiguos peruanos. Nuevas pruebas y analogías con la escritura maya), El México antiguo, Vol. 7, No. 7-8, México, 1944.

[5] Kosok Paul, The mysterious markings of Nazca, Natural History, Vol. 56, mayo de 1947, Págs. 200-207 y 237-238.

[6] Kosok Paul, Land, Life and Water in Ancient Peru, Long Island University Press, New York, 1965.

[7] Hawkins S. Gerald, Beyond Stonehenge, Arrow Books Ltd., Londres, 1977.

[8] Hawkins S. Gerald, Ancient Lines in the Peruvian Desert, Smithsonian Institution, Cambridge, 1969.

[9] Reiche Neuman María, Los dibujos gigantescos en el suelo de las pampas de Nazca y Palpa, Letras, No. 30, Lima, 1949.

[10] Reiche Neuman María, Secreto de la pampa, Letras, No. 49, Lima, 1968.

[11] Reiche Neuman María, Geheimnis der wuste, Mystery on the Desert, Misterio en la pampa, edición trilingüe, publicado por la autora, Sexta edición, Perú, 1987.

[12] Reiche Neuman María, Interpretación astronómica de la figura del mono, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1958.

Reiche Neuman María, El pájaro anunciador del Inti Raymi, Cultura y Pueblo, Número especial, Lima, 1965, Págs. 12-14.

Reiche Neuman María, Orientación y medida de los dibujos de las pampas de Nazca, Letras, No. 49, Lima, 1968.

Reiche Neuman María, Peruvian Ground Drawings, publicado por la autora, Kunstraum München E. V., 1974.

Reiche Neuman María, Las gigantescas huellas de Nazca y Palpa , Imagen, No. 3, mayo de 1974.

[13] Reiche Neuman María, Mystery on the Mesa, Time, 25 de marzo de 1974, Pág. 2.

[14] Kosok Paul & Reiche Neuman María, Ancient Drawings on the Desert of Peru, Archaeology, Vol. 2, No. 4, diciembre de 1949, Págs. 206-215.

[15] Mazzotti Pretell Luis, En pos de los misterios de la pampa de Nazca, Comercio Dominical, Lima, 26 de abril de 1970.

[16] Mazzotti Pretell Luis, El enigma de las pampas de Nazca, Imagen, No. 2, Lima, 1973.

Sócrates y los ovnis

SÓCRATES Y LOS OVNIS

Luciano de Crescenzo

SÓCRATES. Salve, Eupolemo, por fin estás de nuevo entre nosotros; si la memoria no me engaña, han transcurrido por lo menos tres meses desde que partiste hacia Larisa.

Sócrates.

EUPOLEMO. Tres meses justos, oh Sócrates. El último día que nos vimos fue el cuarto de las Panateneas. Aún recuerdo que, nada más bajar de la Acrópolis, fuimos juntos a casa de Filoxeno y que allí, tras un buen vaso de vino de Teos, tú me hablaste de los Dioses y del Hado y de cómo el Hado es siempre el más poderoso entre todos los Dioses.

SÓCRATES. ¿Y cuál es la razón de que esta vez te hayas detenido tanto tiempo en tu ciudad natal? ¿No eras acaso tú el que acusabas a los tesalios de ser tan vagos y superficiales?

EUPOLEMO. Sí, pero me ha afligido un hecho luctuoso: he perdido a mi padre y he tenido que ocuparme de los asuntos de la familia por ser mis hermanos todavía menores de edad.

SÓCRATES. Lo lamento de veras. Aunque tardías, acepta mis palabras de consuelo.

EUPOLEMO. En el fondo, no hay mucho de qué condolerse, oh Sócrates; mi padre era viejo y había vivido una larga vida conforme a sus deseos.

CRITÓN. Perdona que me meta, oh Eupolemo, pero yo también soy viejo y también yo he vivido tal como me ha placido; no obstante, mis hijos hallarían disgusto en mi muerte.

EUPOLEMO. No sólo tus hijos, oh Critón, sino todos los hombres justos de Atenas llorarían tu óbito.

SÓCRATES. Y, dime, Eupolemo: ¿cómo has encontrado esta vez a los tesalios?

EUPOLEMO. Siguen siendo los mismos, oh Sócrates, primero se inventan cosas y luego las consideran como ciertas. Uno de mis conciudadanos, por ejemplo, un tal Prestiforemo jura haberse encontrado una noche a un extraterrestre en carne y hueso en un olivar que hay en sus tierras…

CRITÓN. ¿Un extraterrestre?

EUPOLEMO. Sí, un homúnculo de color verde con dos ojos delante y otros dos detrás, y con una oreja giratoria en la cabeza para captar los sonidos. Pues bien, los tesalios, en lugar de chancearse de él, como habría merecido, han prestado fe a lo que dice, y le han llevado presentes. Ahora el muy ladino, hasta se niega a trabajar sus tierras y prefiere vivir a costa de la polis, contando sin parar la misma historia. Me han contado que, por dos minas, hasta está dispuesto a dibujar en una tableta el cuerpo del alienígena.

SÓCRATES. ¡Es curioso que todos los que han visto seres de otros mundos los describan siempre y únicamente de color verde!

EUPOLEMO. Puede que para distinguirlos mejor de nosotros, los terrestres. A un hombre que se encontrara con un extraterrestre amarillo se le podría objetar que lo que ha visto es un chino.

CRITÓN. Dice Anaxágoras, docto en cosas celestes, que hasta hoy se han registrado más de doscientas mil localizaciones de OVNIS y que, en el bosque de Oreos, en Eubea, se han hallado huellas gigantescas con forma de patas de gallina.

Anaxágoras.

SÓCRATES. Si alguien ha visto platillos volantes y hombrecillos verdes paseando por los bosques y, al mismo tiempo, se trata de una persona digna de aprecio, no veo por qué no habría que creer en sus palabras; sin embargo, me extraña que esos seres misteriosos hayan visitado la Tierra nada menos que doscientas mil veces y luego se hayan evaporado. Tú, oh Eupolemo, has dejado Larisa esta mañana e imagino que habrás empleado algún tiempo para llegar a Atenas.

EUPOLEMO. Cinco horas y diez minutos, desde la entrada hasta la salida de la autopista.

SÓCRATES. Y, en cuanto vislumbraste las murallas de Temístocles, ¿no cambiaste de idea e invertiste la marcha para volver a Larisa?

EUPOLEMO. No lo habría hecho nunca, oh Sócrates; si he venido a Atenas, es porque tenía un fin concreto, veros a ti y a Critón, precisamente.

SÓCRATES. Los extraterrestres, he de presumir, también tendrán su propio fin; de no ser así, jamás emprenderían un viaje tan largo. Imagino que han de ser buscadores de civilizaciones galácticas o, en todo caso, personas interesadas en los millares de interrogantes que la naturaleza plantea a los exploradores del espacio: materias hasta ahora desconocidas, inventos raros, alimentos diferentes, usos y costumbres locales, y así sucesivamente. Pues bien, según quienes dan por cierta la presencia de los extraterrestres en la Tierra, los alienígenas que hasta ahora se han avistado, tras un viaje extremadamente aburrido de dos o trescientos mil años, se dejan ver por un campesino durante escasísimos instantes, para luego emprender de inmediato el viaje de regreso.

EUPOLEMO. Desde luego, es poco creíble.

SÓCRATES. Es como si Cristóbal Colón, tras avistar las playas de América, nada más oír a su grumete gritar aquello de “¡Tierra!, ¡tierra!”, le hubiese dicho a la tripulación: “Muy bien, chicos, ahora volvámonos rápidamente a España, que la reina Isabel estará preocupada por nosotros”; mientras tanto, un indígena salía corriendo a decirle al jefe: “Jefe, yo esta mañana haber visto tres carabelas-OVNIS.”

CRITÓN. Al hablar así, oh Sócrates, ¿quieres acaso decir que nosotros somos los únicos habitantes del Universo?

SÓCRATES. Nunca me atrevería a decirlo, oh Critón; es más, si de veras quieres saber lo que pienso, te diré que en el universo hay millares, puede que millones de planetas habitados; sólo que esos mundos no se comunican entre sí, debido a las enormes distancias que los separan. Demócrito me dijo un día que en los planetas más cercanos a nosotros no puede haber ninguna forma de vida: Mercurio es una pelota de fuego y lo mismo puede decirse de Venus, donde las temperaturas sobrepasan los mil grados. A partir de Marte, en cambio, los planetas, al hallarse más lejos del Sol, son más fríos que los glaciares del Caucazo. Con una situación como ésta, para hallar un ambiente más o menos similar al nuestro, no nos queda más remedio que desplazarnos a otro sistema solar.

Demócrito.

CRITÓN. Y ¿cuál podría ser el Sol de ese otro sistema?

SÓCRATES. Una estrella llamada Alpha Centauro. Según Demócrito, está tan cerca de nosotros, que, viéndola desde otro punto de la Galaxia, parecería pegada a nuestro sol, al igual que aquellos que gozan de buena vista ven Mizar pegada a su gemela.

EUPOLEMO. Pues bien, ¿no podría ser que a una cierta distancia de esa estrella, igual a la que media con el Sol, hubiera un planeta similar al nuestro, con la misma temperatura, con la misma atmósfera y con otro Sócrates que, justamente en este momento, estuviese razonando sobre nuestra existencia?

SÓCRATES. Es muy probable que así sea; aunque, para llegar a ese planeta, emplearíamos tal cantidad de tiempo, pero tanto (cien mil años para ir y cien mil para volver), que ninguna expedición podría contarnos nunca las maravillas que hubiera visto. Por ello estoy convencido de que el primer encuentro con un individuo de otro mundo no podrá ser nunca de cerca, sino de tipo radioastronómico. Un día sucederá que uno de los muchos radiotelescopios dirigidos hacia los espacios interestelares captará una señal distinta de todas las demás. En ese momento, nuestros astrónomos se emplearán en descifrar su contenido y en responder con otro mensaje, utilizando el mismo código.

EUPOLEMO. Y ¿cómo explicas tú, oh Sócrates, que tantas personas juren haber visto alienígenas y haber hablado con ellos?

SÓCRATES. El alma del hombre necesita nutrirse de esperanza, al igual que su estómago necesita alimento. Pero, en cambio, la vida suele ser amarga y no concede escapatoria a los deseos de los mortales. Algunas verdades carecen de alternativa: todos hemos de morir, el feo jamás podrá ser guapo, el viejo jamás podrá volver a ser joven y el que vive una vida opaca y sin entusiasmo sabe que le resultará muy difícil cambiarla. ¿Qué hacer, entonces? Sólo cabe refugiarse en el misterio, evadirse en lo trascendente. Y así florecen por todas partes las fábulas, los mitos, los extraterrestres, los horóscopos, las drogas y los extremismos políticos. Cuando hay demanda en el mercado, la oferta no se hace esperar: los explotadores de angustias ajenas, los adivinos, los cabecillas populares, los camellos y los vendedores de lotería brotan como hongos.

Luciano De Crescenzo.

EUPOLEMO. Y ¿qué se podría hacer contra esos mercaderes?

SÓCRATES. ¡Habría que echarlos de los templos! Yo ya soy viejo y no me sobran fuerzas para batallas de esa índole. En todo caso, deberías hacerlo tú, Eupolemo, que eres joven y fuerte.

EUPOLEMO. Gracias por los consejos que me das y por tus palabras esclarecedoras. Pero ahora he de dejarte, oh Sócrates, y siento tener que dejarte a ti también, oh Critón, pero estoy citado con Simias el tebano delante del cine Apolo… Esta noche dan el estreno mundial de “La vuelta de ET a la Tierra” y Simias y yo no queremos llegar tarde.

Luciano de Crescenzo, “Oi Dialogoi, (Los Diálogos de Bellavista)”, 1985, Ed. Mondadori, fragmento, pp. 151-156.

Astroarqueología (Final)

MÉTODOS Y TÉCNICAS DE LOS ASTROARQUEÓLOGOS

Ya en 1965 Robert Imbert Nergal, presidente de la sección de Niza de la Unión Racionalista escribió en Le crepuscule des magiciens. Le realisme fantastique contre la culture, que dentro de la literatura de lo insólito no todo es ficción:

“La invención se articula gustosamente sobre datos positivos que, de inmediato, hacen sentir confianza al lector. Por cierto, no se desdeña la invención en estado puro, pero más a menudo se parte de un elemento tangible –lo que no significa necesariamente válido-, un sueño, un relato, una tradición, hasta un hecho científico. Pero ¡qué de cosas notables salen de esa célula inicial! Para engendrar maravillas fantásticas la materia importa poco. Dios hizo el mundo con limo, dicho de otro modo, con barro. Lo que vale es la técnica. Existe una técnica teratológica, un arte de crear monstruos. En la pseudociencia se la encuentra en su máxima expresión, sin que nada la limite: ni la naturaleza de las cosas, ni los escrúpulos y mucho menos el espíritu crítico de los lectores. Un principio fundamental rige la puesta en escena: “todo es posible, todo está permitido”, lo que asegura a los autores una licencia tanto más preciosa cuanto que el éxito aumenta en proporción a la incontinencia imaginativa. No se demostrará, se afirmará; pero no afirma quien quiere, también hay un arte de la afirmación, una técnica, podría decirse, que ofrece una variedad de medios”.

Según Imbert Nergal esa técnica es la siguiente:

“La afirmación por insinuación. Es, quizá, la más practicada. La forma dubitativa permite conseguir todo, adelantar todo, por medio de un vaivén de sugerencias que, aparentemente, no afirman nada, pero que se repiten, se refuerzan… ¡y se imponen! Un ejemplo de este tipo de comentarios es: “En esto el físico tiene razones para creer… La ciencia comienza a preguntarse… Lo piensan ciertos científicos… Este punto de vista es defendido por X, Y… Nada prueba lo contrario… Es, pues, legítimo suponer… Los investigadores de Alemania pretenden, en efecto… Es, entonces, imaginable que…” Del indicativo se pasará al condicional, el modo que tanto favorece la afirmación que no afirma, pero que permite comprender con medias palabras al iniciado. Este deslizamiento sutil de lo posible en suspenso a lo posible realizable, que se convierte rápidamente en una certeza, conduce a la férrea aceptación de lo que sigue siendo esencialmente una hipótesis.

“La afirmación por halago. Se recusa a esos personajes celosos y fosilizados que son los científicos y se hace un llamado a la inteligencia del lector, quien, muy halagado, admite a ojos cerrados la cuadratura del círculo o la civilización de los plesiosaurios[1].

“La afirmación difamatoria. Es la contrapartida de la anterior, permite decir verdades a los burros de las universidades, que se niegan a caminar sobre la cabeza. ¡Es algo claro, decisivo, irrefutable!

“La afirmación nebulosa, salida del cerebro de los videntes, contactados e investigadores de lo insólito, es tanto más convincente cuanto que, como no se puede comprender a esos iluminados, no queda más remedio que creerles bajo palabra.

“La afirmación para-lógica. De ella se saca cualquier cosa de cualquier otra, de deducción en deducción. Se pide así a los matemáticos modernos que nos conduzcan a espacios y tiempos que no pertenecen a nuestro universo; a la teoría de la relatividad que sirva de fianza a las velocidades supralumínicas, etc.

“La afirmación inverificable. La más impúdica. Se ejerce anunciando hechos que el lector más exigente es incapaz de verificar por falta de los medios necesarios para hacerlo. Sin embargo, los lectores de pseudociencia parecen ser los menos exigentes del mundo y no se sorprenden por la ausencia de referencias bibliográficas o de otro tipo, en los casos en que serían más que justificadas.

“La afirmación masiva y repetitiva. Frente a ella el lector no puede articular la menor reserva ya que los casos se repiten en todos los medios con enorme frecuencia, sin presentación de pruebas, como verdades de todos conocidas que han superado la etapa de demostración necesaria. El lector tampoco puede dudar de algo que es presentado con ese categórico vigor que sólo puede mostrar el que posee una verdad indiscutible.

“La afirmación por interpretación. Implica interpretar libremente los hechos, mágicamente, fantasmagóricamente, introduciendo en el corazón del fenómeno prodigios impresionantes que, muy naturalmente, son calificados de científicos aun que no tengan una pizca de ciencia”.

COLOFÓN

Los astroarqueólogos dicen ser librepensadores y de visión amplia, aunque en realidad son víctimas de un concepto muy estrecho de la historia, que considera nuestra propia época como el punto más importante en el tiempo, como el foco a través del cual tienen que evaluarse todos los demás periodos históricos. Buscan celosamente en el arte antiguo trajes espaciales, gafas, módulos lunares y otros arreos de tecnología de la era espacial, ¡como si seres capaces de atravesar las vastas distancias del espacio interestelar hubieran usado algo tan rudimentario como el equipo que nosotros usamos para llegar a la Luna! Muchas capacidades y técnicas que una vez florecieron ahora están olvidadas, y muchos descubrimientos son simples redescubrimientos de conocimientos que se habían esfumado o que habían sido arrasados por la destrucción humana y natural. Deberíamos evitar el facilísimo error de creer que los científicos del mundo moderno son la única clase de gente capaz de hazañas tecnológicas avanzadas.

El método de los astroarqueólogos consiste, según escribe el antropólogo John T. Omohundro, en “una parodia de razonamiento y argumentación, lo mismo que un vigoroso ejercicio en la selección de citas, malinterpretaciones y errores basados en la ignorancia… Su técnica es exitosa debido en parte a que existe mucha gente presumiblemente educada que no entiende de estos campos e incluso científicos en general. Él[2] ha jugado con los prejuicios y estereotipos de aquellos que no son “científicos” (sacerdotes de la vieja religión). El tono es “tú y yo, querido lector” los colocaremos junto a sus escritos en una posición sumisa y de esa manera destruiremos el Establishment monolítico construido por esos pedantes representantes de la academia”[3].

Omohundro también menciona el razismo y antropocentrismo cultural de Däniken: “Supone que hasta hace unos mil años el mundo estaba lleno de maniquíes primitivos, salvajes, sin cerebro. Su inteligencia estaba al nivel de sus sencillas tecnologías; sus idiomas eran simples, sus culturas eran primitivas, ellos eran brutos. Si parecen tener algo absolutamente fantástico para nuestros estándares, alguien más inteligente que ellos se los debió haber dado”.

Carl Sagan resumió: “En esencia, el argumento de von Däniken es que nuestros ancestros eran demasiado estúpidos para crear los impresionantes trabajos arquitectónicos y de arte que han sobrevivido”.

Los astroarqueólogos (y los parapsicólogos, y los ufólogos y todos los demás cultores de las pseudociencias) han engañado y seguirán engañando al gran público ya que el ser humano sufre el hechizo milenario de los pases mágicos que en todo tiempo se han tragado la razón humana y oscurecido el sentido crítico de innumerables generaciones. Así es la vida ¿qué le vamos hacer?

LECTURAS RECOMENDADAS

Anónimo, Der Däniken-Schwindel, Der Spiegel, 19 de marzo de 1973, Págs. 142-159.

Anónimo, The Real Erich Von Daniken, artículo en internet, http://www.channel4.com/history/microsites/R/real_lives/daniken.html.

Bainbridge Sims William, Chariots of the Gullible, The Skeptical Inquirer, Vol. 3, No. 2, invierno de 1978, Págs. 33-48.

Bainbridge William Sims, Religions for a Galactic Civilization, en Science Fiction and Space Futures, editado por Eugene M. Emme, American Astronautical Society, pages 187-201, San Diego, 1982.

Bord Janet & Bord Colin, Von Dänikenitis: A Tonic for Sufferers, Flying Saucers Review, Vol. 23, No. 3, 1977, Págs. 29.

Bourquin G. & Golowin S., Die Dëniken Story, Herbig, Munich, 1970.

Bova Ben, Whats Chariots of Which Gods?, Astronomy, agosto 1974, Págs. 4-18.

Browne Tisha, Revealed at Last: the Truth About Space Gods, Titbits, 13 de abril de 1977.

Bullard E. Thomas, Ancient Astronauts, en The Encyclopedia of the Paranormal editada por Gordon Stein, Prometheus Books, Buffalo, New York, 1996, Págs. 25-32.

Cohen Daniel, The Ancient Visitors, Doubleday, New York, 1976.

Colavito Jason, The Cult of Alien Gods – H. P. Lovecraft and Extraterrestrial Pop Culture, Prometheus Books, Buffalo, New York, 2005.

De Camp L. Sprague, The Ancient Engineers, Ballantine Books, New York, 1977.

Feder L. Kenneth, Frauds, Myths, and Mysteries: Science and Pseudoscience, McGraw-Hill Co., New York, 2002.

Feder L. Kenneth, Irrationality and Popular Archaeology, American Antiquity, Vol. 49, No. 3, Julio 1984, Págs. 525-541.

Ferris Timothy, interview with Erich von Däniken, Playboy, agosto 1974, Págs. 51-52, 56-58, 60, 64 y 151.

Finley Michael, Von Daniken’s ‘Maya Astronaut’, página en internet, http://members.shaw.ca/mjfinley/vondaniken.html.

Ford Barbara, Chariots of the Frauds, Science Digest, diciembre 1976, Págs. 87-88.

Gadow Gerhard, Erinnerungen an die Wirklichkeit, Fischer Bücheri, Frankfurt, 1971.

Galifret Yves (compilador), El fracaso de los brujos, Editorial Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1966.

Goran Morris, The Modern Myth: Ancient Astronauts and UFOs, A. S. Barnes, New York, 1978.

Graybill Guy, Archaeologists View von Däniken, Pennsylvania Archaeologist, Vol. 45, No. 3, septiembre 1975, Págs. 37-39.

Gsänger Hans, Die gezielte impfung der Menschheit. Das weltbild Erich von Dänikens?, Die Kommenden, 10 de agosto de 1973, Págs. 15-19.

Gsänger Hans, Erscheinungen. Phänomene, die welt erregen. Einige bemerkungen zu einem neuen buch des Erich von Däniken, Die Kommenden, 25 de noviembre de 1974, Págs. 17-18.

Gsänger Hans, War Erich von Däniken nur ein Schwindler?, Die Kommenden, 10 de julio de 1973, Págs. 15-18.

Gsänger Hans, Wo liegt das Geheimnis des erfolges der Bücher Erich von Dänikens? Die Kommenden, 25 de julio de 1973, Págs. 16-19.

Gumnior Helmut, Däniken & his Flying Machines, Encounter, junio 1977, Págs. 44-46.

Hackler Timothy, Is NBC Exploiting Creatures from Outer Space?, Columbia Journalism Review, Julio/agosto 1977, Págs. 30-31.

Hartmann Otto Julius, Sind gottheiten nur hoch technisierte astronauten oder gar priesterbetrug?, Die Kommenden, 10 de septiembre de 1970, Págs. 14-17.

Hughes John, Chariots of the Gods?, Playboy, marzo de 1975, Págs. 117, 158-159.

Hugli Paul, Where von Däniken Went Wrong!, Beyond Reality, mayo/junio 1977, Págs. 22-25.

Hugli Paul & Victor Steve, Ancient astronauts pro & con, Pamphlet Publications, 1979.

Khuon Ernst von, Los dioses vinieron de las estrellas, Ediciones Roca, México, 1978.

Kirbus Federico B., Astropuerto Tierra. Las probabilidades científicas de visitas extraterrestres a nuestro planeta, Editorial Albino y Asociados, Buenos Aires, 1979.

Kirbus Federico B., Enigmas, misterios y secretos de América, Editorial La Barca Gráfica, Buenos Aires, 1978.

Krupp E. C., (editor), In Search of Ancient Astronomies, Doubleday, 1977.

Ley Willy, For your Information: on Earth and in the Sky, Ace, New York, 1967.

Lingeman Richard R., Erich von Däniken’s Genesis, New York Times Book Review, 31 de marzo de 1974, Pág. 6.

Lorenzen Coral E., Space Visitors. A Review and Comments, APRO Bulletin, julio 1962, Págs. 2, 5.

Meltzer Edmund S., Swing Lower, Sweet Chariots of the Gods!, Fate, Julio 1976, Págs. 34-42.

Nickell Joe, The Nazca Drawings Revisited, Skeptical Inquirer, Primavera de 1983.

Oberbeck S. K., Deus ex Machina, Newsweek, 8 de octubre de 1973, Pág. 104.

Oberg James, Interview with Erich von Däniken, Ancient Astronauts, septiembre de 1977, Págs. 24-25.

Omohundro John T., Von Däniken’s Chariots: A Primer in the Art of Cooked Science, The Zetetic, Vol. 1, No. 1, otoño/invierno de 1976, Págs. 58-68.

Ostriker Alicia, What if we’re Still Scared, Bored and Broke?, Esquire, diciembre de 1973, Págs. 238-240, 328-330.

Peters Ted, UFOs God’s chariots?, John Knox Press, Atlanta, 1977.

Rocholl Peter & Roggersdorf Wilhelm, Das seltsame leben des Erich von Däniken, Econ, Düsseldorf, 1972.

Sampaio Fernando G., A verdade sobre os deuses astronatas, Editora Movimento, Porto Alegre, 1973.

Selhus Wilhelm, Pero estuvieron aquí… Pruebas científicas de la presencia extraterrestre, Argos, Barcelona, 1976.

Sheaffer Robert, Erich von Daniken’s “Chariots of the Gods?”, Science or Charlatanism, publicado originalmente en el NICAP UFO Investigator, octubre/noviembre de 1974, artículo en internet http://www.debunker.com/texts/vondanik.html.

Sheppard R. Z., Worlds in Collusion, Time, 2 de agosto de 1976, Págs. 64-65.

Shklovskii I. S., and Carl Sagan, Intelligent Life in the Universe, Dell, New York, 1966.

Stiebing H William, Astronautas de la antigüedad. Colisiones cósmicas y otras teorías populares sobre el pasado del hombre, Tikal Ediciones, Colección Eleusis, Gerona 1994.

Story Ronald D., Guardians of the Universe?, St. Martin’s Press, New York, 1980.

Story Ronald D., The Leap of Faith, Fate, marzo 1977, Pág. 114.

Story Ronald D., The Space-Gods Revealed, Harper & Row, New York, 1976.

Story Ronald D., Von Daniken’s Golden Gods, The Zetetic, Vol. 2, No. 1, 1977, Págs. 22-35.

Thiering Barry & Castle Edhar (editores), Some Trust in Chariots. Sixteen views on Erich von Däniken’s ‘Chariots of the Gods?’, Popular Library, Toronto, 1972.

Todd Carroll Robert, Ancient Astronauts, Skeptic’s Dictionary, página en internet, http://skepdic.com/vondanik.html

Varios, Anatomy of a World Best-Seller, editors del Der Spiegel, reimpreso en Encounter, agosto 1973, Págs. 8-17.

Varios, Civilizaciones perdidas, Editorial Electra, Bogotá, 1993.

White Peter, The Past is Human, Taplinger, New York, 1974.

Wilson Clifford & Weldon John, Close encounters: A better explanation, Master Books, San Diego, 1978.

Wilson Clifford, Crash go the Chariots, Lancer Books, New York, 1972.

Wilson Clifford, The Chariots Still Crash, Signet/New American Library, New York, 1975.


[1] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-primera.htmlhttp://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-3.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/los-dinosaurios-de-acmbaro-final.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/10/las-piedras-de-ica.html

[2] Se refiere a Däniken.

[3] Omohundro John T., Von Däniken’s Chariots: A Primer in the Art of Cooked Science, The Zetetic, Vol. 1, No. 1, otoño/invierno de 1976, Págs. 58-68.

Ciencia de Santa Claus 2

SANTA CLAUS. EL PUNTO DE VISTA ESCÉPTICO

En diversos lugares de la red podemos encontrar el siguiente texto de autor desconocido. Parece una persona que conoce algo de ciencias y, principalmente, es escéptico. La historia se muestra como un chiste o broma relacionada con las fiestas navideñas y muestra que los escépticos tienen bien puestos los pies en la tierra pero no son aguafiestas.

1. Ninguna especie conocida de reno puede volar. No obstante, existen 300,000 especies de organismos vivos pendientes de clasificación y, si bien la mayoría de ellas son insectos y gérmenes, no es posible descartar completamente la posible existencia entre ellas del reno volador que solo Papa Noel conoce.

2. Hay unos 2,000 millones de niños (considerando únicamente a las personas con menos de 18 años) en el mundo. Pero dado que Papa Noel no parece que se ocupe de los niños musulmanes, hindúes, judíos y budistas, la cifra se reduce a un 15% del total (unos 378 millones, según las estadísticas mundiales de población). Según estas estadísticas, se puede calcular una media de 3.5 niños por hogar, por lo que estamos hablando de unos 91.8 millones de hogares (suponiendo que en cada uno de ellos, haya al menos un niño que se haya portado bien).

3. Papa Noel dispone de 31 horas en Nochebuena para realizar su trabajo, gracias a los diferentes husos horarios y a la rotación de la tierra (se supone que viaja de este a oeste, lo cual parece lógico). Esto supone 822.6 visitas por segundo. En otras palabras, en cada hogar cristiano con un niño bueno, Papa Noel tiene 1 milésima de segundo para aparcar, salir del trineo, bajar por la chimenea, llenar los calcetines, repartir los demás regalos bajo el árbol, comerse lo que le hayan dejado, trepar otra vez por la chimenea, subir al trineo y marchar hacia la siguiente casa. Suponiendo que cada una de estas 91.8 millones de paradas esté distribuida uniformemente sobre la superficie de la tierra (lo cual es falso, pero puede valer para los cálculos), hay 1.2 Km entre casa y casa. Esto da un recorrido total de 110 millones de Km, sin contar lo necesario para las paradas a hacer lo que cada uno de nosotros haría al menos una vez en 31 horas.

Se deduce de ello que el trineo de Papa Noel mueve a unos 1,000 Km/s, 3000 veces la velocidad del sonido. Como comparación, el vehículo fabricado por el hombre que mayor velocidad alcanza, la sonda espacial Ulises, se mueve a unos míseros 43 Km/s. Un reno convencional puede correr a una velocidad punta de unos 24 Km/h.

4. La carga del trineo añade otro elemento interesante al estudio. Suponiendo que cada niño sólo se lleve un juguete de tamaño mediano (0.9 Kg), el trineo transporta unas 321,300 toneladas, sin contar a Papa Noel a quien siempre se le describe como bastante rellenito. En la tierra, un reno convencional no es capaz de transportar más allá de 150 Kg. Aunque el reno volador pudiera transportar diez veces esa carga, no bastarían ocho o nueve, sino que se precisarían unos 214,200 renos.

Esto incrementa la carga (sin contar el peso del propio trineo) a unas 353,430 toneladas. 5,353,000 toneladas viajando a 1,000 Km/s crean una resistencia aerodinámica enorme, que provocar un calentamiento de los renos similar al que sufre una nave espacial en su reentrada a la atmósfera terrestre. La pareja de renos que vaya a la cabeza absorberá un trillón de joules de energía por segundo, cada uno. En pocas palabras, se incendiarían y consumirían casi al instante, quedando expuesta la pareja de renos posterior. También se originarían unas ondas sonoras ensordecedoras en este proceso. El tiro de renos al completo se vaporizar en 4.26 milésimas de segundo. Papa Noel mientras tanto, sufriría unas fuerzas centrífugas 17,500.06 veces superiores a las de la gravedad. Si Papa Noel pesara 120 Kg (lo cual es incluso demasiado delgado), sería aplastado contra la parte posterior del trineo con una fuerza de más de 2 millones de Kg.

Por consiguiente, si Papa Noel existió alguna vez y llevó los regalos a los niños en Navidad, ahora está muerto.

Pero… ¿Existe Papa Noel?

Si respondemos lo anterior a un niño cuando nos pregunte por la existencia de Santa Claus (o bien, lo deduce él por si mismo), el niño puede llevarse una desilusión tremenda. Por suerte, hay una contra-explicación que puede sernos útil en este caso:

1. El análisis anterior, basado en las leyes de la Física clásica, presenta un fallo importante, puesto que no considera los fenómenos cuánticos, que son bastante significativos en este caso particular. Como se ha indicado, se conoce con extrema precisión la velocidad terminal del reno a través del aire seco de diciembre sobre el hemisferio norte (por ejemplo). Así mismo, se conoce con tremenda precisión la masa de Papa Noel y su trineo (puesto que se conoce el número de niños, regalos y renos justo antes del vuelo). En cuanto a la dirección y sentido del vuelo, esta es esencialmente de Este a Oeste.

Todo lo anterior significa que se puede determinar con excelente precisión el vector del momento cinético de Papa Noel y su cargamento.

2. Basta con aplicar el principio de incertidumbre de Heisemberg para saber que la posición de Papa Noel, en cualquier momento de Nochebuena, es extremadamente imprecisa. En otras palabras, está “difuminado” sobre la superficie de la tierra, de forma análoga a como el electrón está “difuminado” a una cierta distancia del núcleo del átomo. Por tanto, literalmente puede encontrarse en todas partes en un momento dado.

3. Por último, las velocidades relativistas a las que los renos pueden llegar durante breves lapsos de tiempo hacen posible que, en ciertos casos, llegue a algunos lugares un poco antes de salir del polo norte.

Papa Noel, en otras palabras, asume durante breves periodos de tiempo las características del taquión. Estamos de acuerdo en que la existencia de los taquiones aún no está probada y es hipotética, pero lo mismo ocurre con los agujeros negros, y ya nadie duda de su existencia.

Por consiguiente, es perfectamente posible que Papa Noel exista y reparta todos los regalos en nochebuena.

Más historias de la física de Santa en.

http://pda.physorg.com/lofi-news-santa-claus-children_2487.html

Astroarqueología (Primera parte)

MÉTODOS Y TÉCNICAS DE LOS ASTROARQUEÓLOGOS

Erich Anton von Däniken nació el 14 de abril de 1935 en Zofingen, Suiza. Su padre fue el hotelero suizo (otros biógrafos dicen que era dueño de una fábrica de ropa) Otto von Däniken. Creció en el pueblo de Schaffhausen al lado de su hermana Leni Huggenberger von Däniken. Durante esta época se presentó una escena que posteriormente se repetiría a lo largo de su vida: siendo boy scout fue acusado de robar el dinero de la caja de valores de la asociación, y llevado ante el magistrado local.

Erich cursó hasta el tercer año de preparatoria en la escuela jesuita Saint Michel, de Friburgo, de donde fue expulsado a la edad de 17 años, en 1952. Tuvo que trabajar como camarero y barman en un hotel en Berna.

En febrero de 1944, a la edad de 8 años, von Däniken tuvo una experiencia que algunos psicólogos creen tuvo una influencia decisiva en su forma de pensar de adulto. Un bombardero americano hizo un aterrizaje de emergencia muy cerca de su casa. El niño vio que del aparato salían ocho hombres con sus trajes de vuelo, cascos y viseras, caminando frente a él, “como criaturas de otro mundo” (tal y como lo relató a los editores de Der Spiegel[1]). Sin embargo Däniken niega que esta experiencia haya tenido que ver con sus ideas: él no se puede poner en el papel del “noble salvaje” que adjudicó a los diversos pueblos no europeos que fueron capaces de desarrollar ciertas tecnologías, obras de arte o tradiciones culturales que, para el astroarqueólogo racista era imposible que pudieran crear sin la intervención de extraterrestres.

Ya de muy joven comenzó a leer trabajos de ciencia ficción y ocultismo. La imaginación se despertó. Se veía como un gran investigador y descubridor de antiguas civilizaciones. Juntaba todo el dinero que recibía de sueldos y propinas con el sueño de que algún día iría a esos lugares lejanos y haría sus grandes descubrimientos.

El amor le llegó a los 25 años cuando conoció y se caso con una compañera de trabajo, Elizabeth. Ambos trabajaron en diversos hoteles en Suiza. No sabemos la razón de tantos cambios de trabajo, pero podría haber una pista. En 1954 su jefe en el hotel le acusó de robo y fue sentenciado a 4 meses de prisión. En la cárcel fue atendido por trabajadoras sociales y psiquiatras. Uno de estos últimos indicó que Erich tenía una extraordinaria “tendencia a mentir”. Fue multado por hurtos pequeños y condenado otra vez por fraude.

El futuro escritor deseaba ser administrador de hoteles, como su padre. Al salir de prisión entró a trabajar a otro hotel de donde lo corrieron.

Para ese entonces ya había escrito el esqueleto de Chariots of the Gods?. Lo llevó a muchas casas editoriales, pero los editores lo rechazaron. Una casa editorial le dijo que sólo eran “palabrerías emocionales”. Tuvo la misma suerte con otras 21 editoriales hasta que conoció al influyente periodista alemán Thomas von Randow. Tras leer el manuscrito, von Randow sugirió rescribirlo con la ayuda de un escritor de ciencia-ficción, y comercializarlo como hechos reales. Erinnerungen an die Zukunft, se publicó en 1968, convirtiéndose rápidamente en un bestseller.

De carácter inquieto, von Däniken se dirigió a Egipto, en donde participó en una operación de tráfico de joyas, por lo que fue apresado y acusado de fraude y malversación de fondos, con una sentencia de 9 meses en la cárcel.

Luego del éxito de su primer libro, justo cuando von Däniken sentía que sus años de trabajo estaban justificados, llegó el desastre. Nuevamente fuera de prisión logró colocarse en otro hotel con el puesto de gerente. Durante mucho tiempo viajó a Egipto, Líbano, Norte y Sudamérica, utilizando el dinero de la compañía dueña del hotel. El dinero lo obtenía falsificando los libros contables. La suma defraudada ascendía a más de 400,000 francos suizos (unos 130,000 dólares). Fue arrestado por la Interpol en Viena por no pagar £7,000 de impuestos. Un magistrado que examinó cuidadosamente el caso descubrió deudas personales por £350,000, así como algunos fraudes menores. Lo sometieron a exámenes sicológicos que mostraban que él no era confiable. El fiscal hizo comparecer a un psicólogo, el cual describió a Däniken como psicópata criminal y mentiroso. Las autoridades lo encarcelaron eventualmente durante tres años y medio por “por estafas reiteradas y falsificación de documentos”. El tiempo que pasó en la cárcel lo aprovechó para escribir su segundo libro Regreso a las estrellas (Return of the Gods).

Por supuesto, Däniken rechaza las opiniones de otros psiquiatras, aparecidas en el Playboy[2], que afirman que es un mentiroso irreducible y un psicópata. En febrero de 1976 Erich comentó al escritor Ronald Story que “se había probado en la corte” que el psiquiatra que hizo esa declaración estaba equivocado[3]. Sin embargo, no se conoce esta retractación, por lo que Däniken volvió a demostrar que, efectivamente, es un mentiroso.

Muchos vieron esta reacción extrema como que el conservador establishment religioso intentaba silenciar a un herético que se había atrevido a cuestionar sus opiniones.

Mientras tanto el primer libro, Recuerdos del futuro (Erinnerungen an die Zukunft) aparecía en el mercado de lengua alemana en marzo de 1968. Para diciembre se había convertido en el número uno de las listas de bestsellers de Alemania.

Para el momento de su salida de la prisión, en 1971, se habían vendido 2.5 millones de copias de sus dos libros en 24 idiomas.

El estilo literario de Erich von Däniken seguía el mismo patrón de su vida. En esta última menospreciaba las reglas y leyes, mientras que en su actividad literaria despreciaba las leyes científicas y evitaba cualquier metodología. Saltaba, alegremente, de un tema a otro, sin relación. Todo era válido. Unas líneas trazadas en el desierto debían ser pistas para platos voladores, sin importar que éstos no despegan ni aterrizan como nuestros aviones (según los ufólogos). La representación del rey Pacal y el árbol de la vida era la de un astronauta dentro de una nave espacial.

Pero ese estilo, o falta de él, tuvo un enorme éxito entre el público ávido de maravillas. Como cualquier otro libro, de la primera edición sólo se imprimieron algunos cuantos miles de ejemplares. Un año después de su aparición, ya pasaban del millón. En 1973, cinco años después, se habían distribuido diez millones y hacia fines de 1974 explotó hasta alcanzar la cifra de 28 millones de ejemplares vendidos por todo el mundo (considerando los cuatro primeros libros). Actualmente la cifra sobrepasa los cien millones.

De oscuro hotelero, plagado de deudas y recluido por estafa, pasó a ser una celebridad mundial. Las regalías le permitieron pagar sus deudas y viajar por todo el mundo haciendo sus viajes de “estudio”. Fue invitado a dar conferencias en universidades de los Estados Unidos, presentándolo como “German Professor”.

BREVE HISTORIA DE LAS IDEA ASTROARQUEOLÓGICAS

Su éxito resulta particularmente sorprendente si se tiene en cuenta que difícilmente siquiera una de las ideas contenidas en sus libros es original. Aunque no olvidamos que los primeros artículos de Däniken fueron publicados, en diversas revistas y periódicos, en 1959, 1960, 1964 y 1965, sus “teorías” ya habían sido tratadas desde el siglo anterior.

Madame Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), por ejemplo, ya hablaba en 1888, en su Doctrina Secreta, de temas como Lemuria y la Atlántida y de múltiples planos de existencia. Su sucesora, Annie Besant, desarrolló esas locuras sazonándolas con cuentos sobre los “maestros de Venus” llegados a la Tierra para enseñar al ser humano.

Un poco antes de ellas, Augustus LePlongeon y James Churchward inventaron el mito de Lemuria. Otro antecesor fue el escritor de ficción alemán Curd Lasswitz, quien en 1897 escribió la novela En dos planetas, en la que exponía algunas ideas que posteriormente adoptarían los escritores del realismo fantástico.

A principios del siglo XX Charles Hoy Fort[4] (1874-1932) sería el escritor más importante y prolífico de estos asuntos. Su influencia ha sido tal que su nombre es sinónimo de lo insólito: el forteanismo. En 1930 Eugen Georg publicaría Civilizaciones desaparecidas, basándose en las obras un poco más serias de Richard Henning Países misteriosos (1924) e Hipótesis cósmicas (1928) de Robert Nast (pseudónimo de Richard Huber).

En la época preplatillista Richard Sharpe Shaver, apoyado por Raymond Palmer, generaría todos los mitos de la ufología actual (hombres de negro, tierra hueca, efectos electromagnéticos, etc.). Sus escritos son una extraña mezcla de ficción científica con protoastroarqueología. Ya entrada la época platillista Desmond Leslie y George Adamski publicarían Los platillos voladores han aterrizado, en donde mencionan supuestos platillos voladores en la antigüedad[5]. Por esas mismas fechas Harold T. Wilkins, en Inglaterra, y Morris Karl Jessup[6], en los Estados Unidos, ampliaban las referencias sobre ese mismo tema. Wilkins había escrito libros sobre ciudades perdidas y misterios de Sudamérica, pero una vez que en 1947 hicieron su aparición los platos voladores, mezcló todo en un curioso cocktail en sus libros Flying Saucers from the Moon y Flying Saucers Uncensored. Lo mismo hacía Jessup en sus The Case for the UFO, UFO and the Bible, The UFO Annual y The Expanding Case for the UFO.

Estas ideas serían cultivadas por los escritores soviéticos Matest M. Agrest, Alexander Kazantsev y por el americano Michel d’Obrenovic (pseudónimo de George Hunt Williamson, uno de los primeros seguidores de Adamski), pero fueron mejor capitalizadas dándoles un toque “intelectual” por Louis Pauwels y Jacques Bergier, con sus Retorno de los brujos, La rebelión de los brujos, y posteriormente en su revista Planete.

En 1963, tres años después del “Retorno”, Robert Charroux (pseudónimo de Robert Grugneau) publica su Historie inconnue des hommes depuis cent mille ans, que prácticamente es la base de los libros de Däniken. Aunque Charroux es mejor escritor que el suizo, no tuvo tanto éxito como éste.

Ray Palmer también apoyó al escritor británico W(alter) Raymond Drake al publicar sus primeros artículos sobre los antiguos astronautas en su revista Flying Saucers. Esos artículos se convertirían en los siete famosos libros de la serie Gods and Spacemen. Otro escritor inglés que también publicó en la revista de Palmer fue Brinsley Le Poer Trench, posteriormente conde de Clancarty y editor de la Flying Saucers Review inglesa (de 1956 a 1959). Su libro más famoso fue The Sky People, de 1960. Paul Misraki (alias Paul Thomas), John Michell, Otto Binder, Max Flindt y Jean Sendy fueron escritores que discutieron el tema a mediados de los sesenta. Luego vino Däniken y detrás de él la Ancient Astronaut Society y otros mucho escritores de lo oculto.

METODOLOGÍA

Casi todas las “evidencias” de los astroarqueólogos son una mezcolanza de verdades a medias, sazonadas con insinuaciones hechas en forma de preguntas. Los argumentos son tan débiles que, en ocasiones, se recurre a la vaguedad de su propio estilo literario de cuestionamientos sin respuestas, todo con el único fin de alejar cualquier responsabilidad en caso de verse descubiertos por sus críticos.

Desde 1888, si tomamos los trabajos de la Blavatsky como la raíz de las “teorías” astroarqueológicas, se han escrito decenas de libros, cientos de artículos y numerosas entrevistas sobre el asunto, pero ningún astroarqueólogo ha presentado la más leve sombra de evidencia de que haya algo “extraterrestre” relacionado con el tema. Sin embargo, a pesar de las numerosas ocasiones que se ha demostrado que todos los datos que aparecen en estas obras son inventados, cosa que algunos astroarqueólogos han admitido, hay millones de lectores que creen firmemente en estas patrañas. Esto se debe a diversos factores entre los que hay que destacar el método que siguen los astroarqueólogos.

Primero describen algo que parece misterioso muy superficialmente, teniendo especial cuidado de sacarlo de contexto. Luego engrandecen el misterio añadiendo datos erróneos, de fuentes desconocidas. Finalmente desechan todas las explicaciones racionales, ayudados de los escasos conocimientos científicos de sus lectores, dejando sólo una posible explicación: la paranormal.

Una de las técnicas favoritas de los astroarqueólogos en particular, y de los escritores de temas paranormales en general, es la que los lógicos llaman “argumentum ad ignoratiam”, que usualmente toma la siguiente forma: “Ya que X no puede ser negado, probablemente es cierto”. Sin embargo esta es una falacia debida a los deseos del proponente: si uno desea que algo sea verdadero, a pesar de ser falso, pasará por alto la evidencia e ignorará los hechos. Esto nos lleva al viejo cliché: “La gente cree lo que quiere creer”.

Ronald Story menciona que otra maniobra frecuente en el caso de las pseudociencias es que se establece una conclusión (lo que los lectores desean leer) que no se puede obtener de sus premisas. Este falso argumento se llama “non sequitur”. Un claro ejemplo es la maussanada de: “Si ellos están aquí en un futuro nosotros estaremos allá”. En el caso de Däniken uno de los ejemplos más obvios es cuando escribe: “Los gigantes inundan las páginas de muchos libros antiguos, por lo tanto deben existir”, lo que evidentemente es falso.


[1] Anónimo, Der Däniken-Schwindel, Der Spiegel, 19 de marzo de 1973, Págs. 142-159.[2] Ferris Timothy, interview with Erich von Däniken, Playboy, agosto 1974, Págs. 51-52, 56-58, 60, 64 y 151.

[3] Story Ronald D., The Space-Gods Revealed, Harper & Row, New York, 1976.

[4] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-2-de-5-partes.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-3-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-y-iv.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/he-descubierto-z-final.html

[5] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-3.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-4.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-5.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-6.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-7.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/adamski-7_30.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/12/adamski-final.html

[6] Ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-y-2.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/el-soldado-filipino-final.html