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Los niños salvajes (24)

NIÑOS MONOS

El caso más antiguo de niño salvaje relacionado con monos es el del niño de Casamance. Fue encontrado en la década de 1930, a ladead de 16 años, en Casamance, Guinea Bissau. Estaba desnudo y su piel estaba quemada por el sol. Podía trepar a los árboles tan fácilmente como los monos. No podía hablar, aunque no era sordo.

Se menciona un “niño mono” de Teherán, Irán, capturado en 1961, pero no tengo datos de él.

El “hombre-mono”, de 26 años de edad aproximadamente, fue bautizado como John por el personal del hospital de Nairobi, donde fue internado el 2 de marzo de 1982. Fue descubierto por labradores de la región boscosa del Valle de Lambwe, en la costa Este del Lago Victoria. Los encargados de atenderlo decían que le gustaba comer carne y huesos, aunque prefería los plátanos, los cuales comía con todo y cáscara.

Cuando fue llevado al hospital tenía un pedazo de tela que, al parecer, había usado como taparrabo.

De acuerdo con un cable proveniente de Nairobi, Kenya, fechado el 7 de mayo de 1982, un “hombre-salvaje”, con hábitos similares a los de los primates, fue atrapado en la floresta del lago Victoria, al Oeste de Kenya, a principios de ese año. La agencia noticiosa de Kenya sugirió que el hombre en cuestión podía ser “mitad primate”, aunque el doctor Paul Maundu, del departamento de Salud del Distrito de la Bahía de Homa, opinó que probablemente se trataba de un retrasado mental que se perdió en el bosque.

Robert, un muchacho perdido en la guerra civil de Uganda en 1982 y educado por los monos Vervet.

En 1982, durante el caos de la guerra civil, dieron por muerto a un muchacho de tres años que había nacido en una aldea a 80 kilómetros de Kampala, en el triángulo de Lucero, Uganda. Tres años más tarde, los soldados vieron un grupo de monos de Vervet. Todos se dieron cuenta de una hembra que protegía un paquete pequeño que resultó ser un niño humano. En el orfanato de Naguru en Kampala lo llamaron Robert. Era sordo y mudo. Se cree que había sobrevivido a base de una dieta de frutas y bayas. Cuando lo atraparon caminaba a gatas, no se podía parar y cuando mucho podía estar en cuclillas. A la edad de ocho años lo habían entrenado para ir al baño y había aprendido a caminar y dormir en una cama. Nunca aprendió a sonreír.

El padre Gabrielli, misionero italiano encargado de un centro hospitalario en Sierra Leona, en la costa occidental de África, encontró en 1983 a una pequeña de seis o siete años “más parecida a los monos que a los seres humanos”.

El psicólogo Mario Cerutti y su esposa Giovanna Binazzi fueron comisionados por Overseas, un centro de ayuda al Tercer Mundo que opera en la ciudad de Modena, Italia, para que llevaran la niña a Europa. Cerutti afirmó, convencido, que la niña desde muy pequeña debió vivir con esos animales: “se comporta de la misma forma que los chimpancés, emite el mimo grito, no tiene estímulos psíquicos, salvo los instintivos, y reacciona igual que los monos”.

La niña caminaba con dificultad en dos pies, pero lo hacía perfectamente a gatas. Comía con voracidad hundiendo su cara en el plato al igual que los animales. Le dieron el nombre de Baby Hospital.

El padre Gabrielli dijo que varios indígenas le avisaron de su existencia y que la pequeña estaba a punto de morir de hambre y cansancio.

Cerutti aclaró que “el misionero que se ocupaba de esta niña salvaje obró según la superstición de los indígenas y del personal que labora en el rudimentario hospital ubicado en la selva; aunque la niña fue bien atendida por dos monjas indias de la congregación de la madre Teresa de Calcuta”.

El máximo experto moderno de niños ferales, Andrew Ward, tuvo oportunidad de estudiar un caso en 1987. Ward es mundialmente conocido por su página FeralChildren.com.

El niño, de 5 años de edad, vagaba con una manada de monos en la provincia de Kwazulu-Natal, Suráfrica. Se dedicaban a robar comida y plátanos a los aldeanos. Fue atrapado después de que los aldeanos se enfrentaron a los monos que lo defendieron. Se le envió a la escuela Ethel Mthiyane para niños discapacitados. Lo llamaron Saturday Mthiyane (en otra parte se le conoce como Saturday Mifune). El nombre proviene porque fue precisamente un sábado el día en que lo encontraron y Mthiyane por el fundador de la escuela, Ethel Mthiyane.

No se pudo adaptar al centro de discapacitados y mordía a sus compañeros. Ethel recuerda: “Era muy violento durante sus primeros días de estancia. Rompía cosas en la cocina, lanzándolas a la ventana. No jugaba con los otros niños. En lugar de eso los golpeaba. Le gustaba la carne cruda. Le gustaba dormir desnudo, sin sábanas y se quitaba la ropa”.

A finales del siglo pasado algunos periodistas del Johannesburg Mail y del Guardian se acordaron de él y quisieron escribir la historia. Encontraron que no había progresado gran cosa: no hablaba, se seguía alimentando de comida cruda y plátanos, pero ya podía caminar erguido.

De John Ssebunya y de Bello nos ocuparemos más adelante.

Continuará…

Ro Chom H’pngieng huye a la selva

Finalmente se escapó la muchacha rescatada de la selva y regresó a lo salvaje

Una mujer que vivió en la selva por 18 años ha escapado de su familia y ha vuelto a la selva diez meses después de ser encontrada.

Descubrieron al Ro Cham H’pnhieng, de 27 años, en el borde de la selva camboyana en enero después de que ella intentara robar alimento dejado debajo de un árbol.

A pesar de sólo poder hablar tres palabras – madre, padre y estómago – la identificaron como una muchacha local de la aldea que se había perdido a los ocho años.

Su padre Sa Lou no la había visto desde 1989 pero dice que la reconoció inmediatamente por una cicatriz de la niñez.

Él había pensado que los animales salvajes habían matado a su hija después de que ella desapareció cuando cuidaba los búfalos.

A principios de este año, su madre, Rochom Soy, dijo que Ro había encontrado difícil ajustarse a la vida con los seres humanos.

“Nuestro miedo más grande es que ella se escape de nuevo a la selva”, dijo. “Sus alrededores claramente la deslumbra. Ella sólo duerme y se sienta en una esquina mirando rápidamente de izquierda a derecha.

“Ella no puede hablar más que algunos gruñidos y barrunta como un animal”.

El señor Lou, policía de la aldea en la provincia de Rattanakiri, al Norte de Camboya, donde vive la familia, dijo que su hija había intentado escapar varias veces pero siempre los parientes habían podido pararla.

Él también advirtió que Ro pudo haber escapado para encontrar a “su hombre salvaje”. Cuando la capturaron, algunos testigos afirmaron haber visto un hombre desnudo parecido a un mono, que se las arregló para escaparse en la maleza.

“Esta vez, ella se ha ido”, dijo el señor Lou. “Sabemos adónde ha ido – ha ido de nuevo a la selva. Quizás ella ha ido a encontrar al hombre salvaje que vivía con ella”.

http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/news/worldnews.html?in_article_id=429884&in_page_id=1811

Aunque no creo que este sea el capítulo final de la historia de Ro Chom H’pngieng, sí se adelanto a la presentación de nuestro artículo que habíamos preparado sobre su caso dentro de la serie de Los niños salvajes. Si no ocurre alguna otra cosa, para el próximo domingo 14 subiremos su historia.

Los niños salvajes (23)

MÁS CASOS DE LOS SETENTAS

No corrieron la misma suerte los dos niños japoneses, al parecer hermanos, que habían sido creados por una loba y que fueron encontrados en 1973. Uno de ellos tenía 3 años y el otro cinco. En 1990 se publicó un reporte de su situación. A pesar del tiempo transcurrido no habían aprendido a hablar

En 1974 el diario peruano El Comercio, de Lima, informaba sobre dos “hombres-simio” que se habían encontrado desde hacía 25 años y que en ese entonces se hallaban recluidos en un hospital de esa capital.

Se encontró que esos “hombres-mono” eran parte de una familia de once hermanos, de los cuales seis presentaban microcefalia (incluyendo a los dos hombres-mono).

La microcefalia es una enfermedad de origen genético que se caracteriza porque los huesos del cráneo no crecen e impiden que el cerebro se desarrolle. Los bebes afectados por dicha enfermedad pueden darse en padres muy jóvenes o muy viejos.

Los “hombres-mono” de Lima caminaban a veces a gatas y tenían los brazos largos y velludos como los simios. Sus actividades eran de carácter instintivo, y emitían sonidos que recordaban las voces de los simios. Ambos tenían, además, cardiopatías congénitas.

Kunu Masela, de seis años, fue visto durante tres años escarbando por alimento con un perro alrededor de la ciudad de Machakos en Kenya. La señora Grace Kubuu le preguntó dónde vivía. “Con Poppy” fue todo lo que dijo. Una tarde ella los siguió hacia fuera en los arbustos y vio el perro arrastrar algunas hojas del plátano para hacer una cama para ellos.

La prensa local publicó la historia, después de lo cual apareció su madre. La señora Rukia Ali Murefu, de 29 años, trabajadora de la plantación de café que se había mudado a Nairobi, dijo que su marido la había dejado cuando nació Kunu en 1977, y ella había luchado por tres años para cuidarlo. Ella era muy pobre, y eventualmente lo abandonó en el bosque. “Sabía que Kunu sería cuidado por Dios – y tenía razón”, dijo. “Poppy mi madre. Poppy me da leche”, dijo Kunu a un reportero. En 1983, él estaba en un hogar juvenil del gobierno y el perro estaba a cargo de un comerciante de un mercado.

Los lobos salvaron a otra niña Azerbaijani en 1978. Mekhriban Ibragimov, de tres años, perdida en un barranco lleno de nieve, fue encontrada después de 16 horas, abrigada en una cueva con un lobo y tres lobeznos. Ella dijo que la loba madre lamía su cara.

En 1978 se dijo que unos cazadores habían encontrado un niño viviendo con unos osos. Esto sucedió en la India.

También en los setenta se encontró en el distrito de Las Lomas, a 40 kilómetros al Norte de Sullana, del departamento de Piura, al Norte de Perú, un menor, de aproximadamente 10 años de edad, que al parecer no había tenido contacto con otros seres humanos y que sólo emitía chillidos semejantes a los de una ardilla. La prensa peruana lo bautizó como el “niño-ardilla”. Según informó el diario El Comercio los vecinos de ese sector rural lo encontraron desnudo, débil, con el pelo muy crecido y se desplazaba a saltos apoyándose en las manos y los pies, como si se tratara de un animal.

Continuará…

Los niños salvajes (22)

LOS NIÑOS POLLOS

La referencia más antigua que conozco de niños supuestamente criados por gallinas es la leyenda noruega de Jostedalsrypa, o “la gallina de nieve de Jostedal”. Se supone que es una leyenda histórica que ocurrió durante la epidemia de “Muerte Negra” que azotó Noruega entre 1349 y 1350.

Al Oeste de Noruega, la gente que vivía en el pueblo de Sogn, trataron de escapar de la epidemia dirigiéndose a Jostedal, un valle oculto entre las montañas. Para mantener el aislamiento no se permitía que nadie se acercara al lugar, pero mantenían la comunicación con sus parientes y amigos mediante cartas que eran colocadas debajo de ciertas piedras.

A pesar de todas estas precauciones, eventualmente todos se contagiaron y murieron. Todos, excepto una niña que se quedó sola en el bosque. Al paso del tiempo la niña fue creciendo y por temor de ser contagiada se ocultaba de todo aquel que se acercara al bosque.

Finalmente fue capturada por unos granjeros de Sogn y se le dio el nombre de Jostedalsrvpa. La joven se casó con un rico granjero de Dinamarca apellidado Heiberg.

La leyenda es muy famosa en Noruega y se han hecho dos películas. La primera, llamada simplemente Jostedalsrypa, fue escrita y dirigida por el director noruego Anja Breien en 1967. La segunda se llama Trollsyn, y también fue escrita por Breien, pero esta vez la dirección estuvo a cargo de Ola Solum en 1994.

No tengo más referencias de “niños pollo” hasta 1956 en que fue encontrado Kevin Halfpenny, en County Down, Irlanda. Kevin, también conocido como “El niño del gallinero”, estuvo confinado durante 7 años en un gallinero.

Cierto día, mientras regresaba de la escuela, Desmond Bannon dijo que escuchó ruidos extraños dentro de un gallinero en Halfpenny. Al acercarse se dio cuenta que el gallinero estaba cerrado y que las ventanas estaban cubiertas desde el interior con sacos de cartón.

De pronto, alguien levantó uno de los sacos y Desmond pudo ver: “un chico o una chica extraños con el cabello largo. Estaba todo sucio y no tenía zapatos. Le pregunté su nombre, pero no tuve respuesta. Pregunté otra vez, pero tampoco me respondió”.

Durante las vacaciones Desmond visitó el gallinero de nueva cuenta, pero esta vez llevó a dos amigos. Nuevamente el gallinero estaba cerrado. Tocaron en la ventana y el chico levantó el cartón y se agarró de la malla de alambre que rodeaba toda la construcción.

Los niños visitaron el gallinero en otras dos ocasiones antes de avisar a la policía. En cada ocasión los acompañaban cada vez más amigos. Pero el niño nunca respondía a sus preguntas, aunque los miraba fijamente.

Finalmente llegó la policía y el NSPCC. Sacaron al niño del gallinero y lo llevaron al Nazareth Lodge Children’s Home para que fuera examinado por los doctores. Se determinó que tan sólo pesaba dos stone (12.7 Kg) y medía 75 centímetros de altura. También había sufrido de raquitismo por al menos 5 años debido a estar encerrado en la oscuridad.

La madre de Kevin, Margaret Halfpenny, declaró ante el juez que ella sólo encerraba al chico cuando iba a Downpatrick a hacer las compras. Ella tenía otras tres hijas y un niño, pero todos iban a la escuela. No podía dejar sólo a Kevin, por lo que lo encerraba en el gallinero para que no se hiciera daño. Pero las evidencias mostraban que el niño no se podía sostener en pie y que la falta de luz solar así como una dieta escasa en vitamina D le habían producido raquitismo.

Margaret fue condena a 9 meses de prisión. Kevin permaneció en Nazareth House a cargo de la hermana Irene Maher. Fue sometido a varias operaciones en las piernas y finalmente se quedó a trabajar con las Hermanas de la Caridad.

El corto Bye-Child, se basa en historias similares a la de Kevin.

Sunjit Kumar, fue encerrado y atado en un gallinero poco después de su nacimiento, en 1973, en el pueblo de Suva, en las islas Fiji. Su madre murió en el parto y el niño le fue entregado al abuelo a la muerte del padre (suicidio), en abril de 1976. Sunjit vivió dentro del gallinero hasta la edad de 8 años, cuando escapó. Durante todo ese tiempo casi no tuvo contacto con seres humanos por lo que adoptó el comportamiento de las gallinas: “picoteaba” su alimento, saltaba como un pollo, se subía en los pasamanos, cacareaba en lugar de hablar, hacía ruidos como los llamados de las aves, mantenía los brazos de una forma parecida a las gallinas y prefería dormir en el gallinero en lugar de una cama.

Después de que se escapara, lo encontraron una noche de 1979 sentado a la vera del camino. Lo llevaron a Samabula Old People’s Home en Suva, un asilo de ancianos, en donde el personal no supo que hacer con él y lo volvió a atar, esta vez en una cama, durante más de veintidós años. Así pasó el tiempo hasta que en el 2004, la neozelandesa Elizabeth Clayton, presidenta de un club rotatorio en la ciudad capital de Fiji, se enteró del caso e hizo que varios doctores lo examinaran. Los especialistas no encontraron ningún defecto mental. Los profesionales convinieron que su condición era el resultado de años de negligencia y abuso.

Clayton se hizo cargo de Kumar y lo tomó bajo su tutela. Acondicionó una estancia del orfanato que se encuentra en una vieja fábrica abandonada y contrató a médicos para que le dieran terapia. Clayton dice que Kumar ha hecho un “progreso notable”, aprendiendo a caminar y hablar como un ser humano, y ahora vive de una forma relativamente normal. Hay un sitio en Internet, The Rotary Sujit Kumar Foundation web site. Vídeo disponible aquí.

La historia de la “Niña pollo de Portugal” no es muy diferente. Maria Isabel Quaresma Dos Santos fue encontrada en enero de 1980 cuando tenía 9 años de edad. La encontraron encerrada en un gallinero, en Tabua, Portugal. Ella había nacido a finales de 1970 y había pasado 8 años encerrada en el gallinero. Su madre, Idalina Quaresma Dos Santos, era deficiente mental. Los vecinos conocían de la situación pero ninguno quiso interferir en lo que consideraban un asunto familiar.

Sólo María João Bichão (¿una trabajadora social?) se interesó en la niña y la envió a varios hospitales para que la atendieran y la sometieran a diversas pruebas. Pero al término de los análisis fue regresada a su madre, una campesina deficiente mental, y al hombre con quien cohabitaba.

La niña, de 10 años, manifestaba las mismas reacciones que las gallinas, durmiendo en el suelo y caminando de una manera muy extraña moviendo sus brazos como si fueran alas. Isabel no hablaba y colocaba sus brazos imitando la forma de las gallinas. Hacía sonidos como las gallinas. Comía el mismo alimento que le daban a las gallinas y hacía del baño en cualquier lugar. Estaba desnutrida y tenía una catarata en uno de los ojos, probablemente debida a un rasguño de las gallinas.

Isabel fue llevada al hospital del distrito y luego trasladada a una clínica de Lisboa. Finalmente fue ingresada en una institución para niños discapacitados, pero no hizo grandes progresos. Aunque sus edad física era de 18 años, la mental tan sólo rebasaba la de un niño de 2 años. Aprendió a caminar, pero nunca pudo aprender a hablar.

En los años 90, descubrieron a un filipino de dos años de edad conocido como Jesse Boy encerrado en un gallinero donde su padrastro lo confinó por siete meses después de golpearlo gravemente. Cantaba como un gallo, cacareaba como una gallina y tomaba el alimento como si su boca fuera un pico. También aleteaba sus brazos como alas como si intentara volar.

Una agencia de cuidados infantiles en la ciudad de Manito lo rescató después de pagar una cuota. Después de un cierto tiempo de terapia sin especificar, él dejó de cantar por la mañana y aprendió a comer en una mesa, pero en 1999 sin embargo sólo hablaba con monosílabos. También continuaba aleteando sus brazos al jugar con otros niños discapacitados.

Continuará…

Los niños salvajes (21)

DÉCADA DE LOS SETENTA

En 1970 una niña llamada Elmira Godayatova, se perdió en los bosques de Azerbaijan cuando seguía a su madre que se dirigía a la casa de su abuela, en la aldea de Milgam. La madre, en lugar de llevar a la niña a la casa, le ordenó que se regresara y la niña se perdió. Durante mucho tiempo, parientes, amigos. Vecinos y la policía buscaron en el bosque, pero todo fue inútil. Veintitrés días más tarde la encontró un guardabosques sentada debajo de un árbol. Según el Daily Mirror del 4 de julio de 1970, un periódico local informó: “Al parecer la niña fue encontrada por una familia de lobos, y se sabe que los lobos nunca atacan cerca de su hogar. Ella comió bayas y hierba, bebió agua de los ríos, y jugó con los cachorros”. Elmira fue llevada al hospital para recuperarse.

El mismo Daily Mirror, en su edición del 15 de agosto de 1973, informa que unos pastores italianos encontraron a un niño desnudo de cerca de cinco años en 1971, refugiado en una cueva en los montes Abruzzi de Italia central. Los doctores creían que lo habían abandonado de bebé y que había sido criado por cabras o lobos de la montaña. Lo llamaron Rocco. Varias familias intentaron “domesticarlo” sin éxito, después de lo cual lo colocaron en un hospital psiquiátrico cerca de Milán. No había aprendido hablar y todavía comía con sus manos. Caminaba en cuatro patas y le gustaba que lo acariciaran – pero gruñía y se retiraba a las esquinas cuando tenía miedo.

En 1971, Goranka Cuculic, de cinco años de edad, se perdió en el bosque cerca de su aldea en Vranje, Yugoslavia. Tres días más tarde un granjero la encontró y contó que estaba con una osa y dos oseznos. La osa le lamía la cara, y ella jugaba con los oseznos y dormía sobre ellos en la noche en una cueva.

Sultanpur, una ciudad en Punjab, India, es una región con gran cantidad de casos de niños ferales. Fue ahí en donde se encontraron los cinco niños lobo que menciona Sleeman. En mayo de 1972, descubrieron otro niño, de cerca de cuatro años de edad, en el bosque de Musafirkhana, a unos 32 kilómetros de Sultanpur. El muchacho jugaba con cuatro o cinco lobeznos. Tenía la piel muy oscura, uñas largas y retorcidas, el pelo largo y callos en sus palmas, codos y rodillas. Tenía dientes afilados, comía en el suelo, cazaba pollos, le gustaba la oscuridad y la compañía de los perros y los chacales. Lo llamaron Shamdeo y fue llevado a la aldea de Narayanpur y de ahí a la misión católica en Sultanpur. Según el padre José de Souza, Shamdeo aprendió a estar parado verticalmente en cinco meses, y en el plazo de dos años él hacía tareas sencillas en la misión. Aunque dejó de comer carne cruda, todavía lo alteraba el olor de la sangre. Nunca aprendió a hablar, pero aprendió una cierto lenguaje de signos.

Al principio el jefe del pueblo, Narsing Bahaduyr Singh, se hizo cargo del niño durante cinco meses. Luego escapó pero fue nuevamente atrapado. En 1978 lo admitieron en la casa para indigentes de la madre Teresa, en donde una de las lavanderas lo reconoció como su hijo. Ahí lo encontró Bruce Chatwin en 1978. Murió en febrero de 1978 en Lucknow, donde le dieron otro nombre: Pascal (también fue conocido como Baloo). Nunca se pudo comprobar que Shamdeo haya vivido realmente con los lobos.

En el año 1973 en los alrededores de Tissamaharrama, un villorrio al sur de Sri Lanka, Pemawathie, una leñadora de 42 años, capturó un niño desnudo, de cabellos largos que caminaba a cuatro patas en compañía de monos y se alimentaba de frutos de los árboles. Tenía unos 11 años de edad. Ella lo llamó Tissa por la aldea. Era muy agresivo y gritaba como los monos. Parecía más un animal que un ser humano. El niño fue entregado a la policía y trasladado a un centro privado, a unos 16 kilómetros de la capital Colombo, administrado por la señorita L. P. Morawake.

Se dice que en ese centro ya se habían domesticado a otros dos “niños animales”: uno de ellos bebía leche directamente de la ubre de una vaca. Tres meses después de su admisión, Tissa todavía no aprendía a caminar verticalmente y todavía no hablaba, aunque podía comer alimento de un plato con su mano.

¿HISTORIAS FANTÁSTICAS O FANTASIOSAS?

The Jhoannesburg Times informó que en 1973 fue encontrado otro niño en Burundi, África, por misioneros o cazadores. El niño, de unos seis años de edad, jugaba con un grupo de monos y se comportaba como uno de ellos. Corría a cuatro patas o andaba contoneando el cuerpo. Comía con gran fruición frutas y legumbres, metiéndoselas a puñados en la boca. La antropóloga americana Diane Skelly dijo que estaba cubierto por una capa fina de pelo, que desapareció cuando comenzó a usar ropas. Intentó varias veces evadirse, pero al fin terminó humanizándose. Después de ser capturado tardó varios años para integrarse a la sociedad.

La historia llegó a oídos del doctor Harlan Lane quien había escrito un libro sobre Victor, el niño salvaje de Aveyron. Lane vio que esta era una oportunidad inmejorable de estudiar un caso de niños ferales en vivo. Se puso en contacto con el doctor Richard Pillard, un psiquiatra de la Universidad de Boston, y ambos fueron a Sudáfrica en busca del muchacho. Después de estudiarlo intensivamente, dijeron que había sufrido una “enfermedad desastrosa” a la edad de dos años, dando por resultado el retraso orgánico. Demostraron que él nunca estuvo en la selva y pudieron rastrear cada año de su vida. Su investigación fue trasladada al libro The Wild Boy of Burundi,

También en los setenta fue descubierta una mujer llamada María de Jesús en una aldea de Minas Gerais, Brasil. Los rasgos simiescos que presentaba se debían a una alteración de la formación genética. Tenía un problema de hirsutismo o hipertricosis. Pero en otro lado nos ocuparemos con mayor atención de María de Jesús.

Otra historia que suena fantasiosa ocurrió ese mismo 1973 (en febrero). Una tarde en febrero, el sacerdote local caminaba a través de la presa próxima a través del río Kuano, en el distrito Basti de Uttar Pradesh en el norte de la India, cerca de la frontera con Nepal, cuando vio un muchacho desnudo que corría a medio galope hacia el agua. Parecía dirigirse hacia la corriente principal. Se zambulló repentinamente y emergió un minuto más tarde con un pescado grande que comió, antes de flotar río abajo. El sacerdote contó a los aldeanos su avistamiento, y cuando describió al niño y estimó que tenía cerca de 15 años, una vieja mujer llamada Somni dijo que era su hijo Ramchandra que había sido llevado por el río cuando tenía un año.

Otro aldeano lo vio algunos días más tarde, y durante algún tiempo hubo un considerable interés local, y la gente se reunió en el río para verlo; pero no fue encontrado. Entonces en mayo de 1979, Somni lo vio descansando en un campo. Se acercó silenciosamente y reconoció una marca de nacimiento en su espalda. Él se despertó y huyó. Se montó una vigilancia estricta, lo atraparon y fue llevado a la aldea de Baragdava está cerca del pequeño río Kuano.

Era virtualmente lampiño y su piel negro ébano tenía un tinte verdoso. Se escapó de nuevo al río, pero su experiencia en la sociedad humana lo hizo tener menos miedo a los humanos, y venía a comer los tazones de espinacas puestos fuera del agua para él. Centenares de aldeanos, policías, funcionarios del departamento de irrigación, y periodistas lo vieron caminar, correr, o descansar en el agua, y permanecer sumergido por más tiempo de lo que los seres humanos ordinarios podrían aguantar. Entre los testigos estaba Nazir Malik, que preparó la historia para la revista Probe, de Allahabad, India.

Los empeines y los dedos del pie del muchacho eran muy duros y caminaba con un paso torpe, corría a medio galope, frecuentemente ponía una mano en su frente. No podía hablar (u oír, según algunos testigos). Comía pescados, ranas y otras criaturas marinas, carne cruda, vegetales frondosos, calabazas y chiles rojos. Alcanzaba los alimentos directamente con su boca. En los meses de verano cuando el Kuano se secaba, él se molestaba; pero cuando el río estaba lleno, se zambullía y gozaba en la corriente. Era un misterio cómo evitaba las quijadas de los muchos cocodrilos.

Somni tenía un extraño cuento de cómo fue concebido Ramchandra. En una tarde tempestuosa durante la estación del monzón, ella volvía de reparar una cerca alrededor del campo de la familia, porque su marido tenía fiebre. Ella tenía 40 años, y era madre de tres niños. Su camino fue bloqueado por un ser enorme que parecía más bien un espíritu en lugar de un hombre. Él la lanzó a la tierra y la violó bajo la lluvia. Tan repentinamente como apareció, desapareció.

Se creía localmente que hacía mucho tiempo un hombre santo se internó en el área. Luego descendió de las montañas para invocar a la diosa del agua, pero se ahogó cuando el pozo se llenó rápidamente. Algunos de los aldeanos creían que era el espíritu de este hombre el que poseyó Somni y después tomó al niño bajo su cuidado.

En 1985, Hubert Adamson, agente de estado en Hampstead con un interés en los niños salvajes, visitó Baragdava para descubrir más sobre el niño del río. Del lider de la aldea supo que el niño estaba muerto. Una tarde en 1982, a la edad de unos 24 años, él se había acercado a una tienda de chai en la aldea de Sanrigar, a unos 300 metros del río. Una mujer, asustada por su aspecto o rechazando posiblemente un torpe avance sexual, le lanzó agua hirviendo. Deslumbrado y adolorido, corrió de nuevo al río, para nunca emerger otra vez. Su cuerpo, ampollado y mutilado gravemente por las mordidas de los peces, fue encontrado más tarde en el río. La policía consideraba levantar cargos contra la mujer, pero éstos fueron desestimados.

En realidad, esos casos de niños lobo, niños mono, niños gacela o incluso niños avestruz, son en su mayoría puras fabulaciones. Incluso se ha puesto en duda la veracidad del caso de Kamala y Amala. Se ha dicho que posiblemente eran en realidad hijas de prostitutas rescatadas para evitarles la misma suerte, lo cual entroncaría con Rómulo y Remo, a los que, según una tradición evermerista, la que los amamantó no fue una loba-loba, sino una lupa humana (una puta).

Continuará…