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El Hombre Carnívoro

El Hombre Carnívoro[1]

Mario Méndez Acosta

Algunos grupos que se hacen llamar veganos[2] insisten en que el ser humano es naturalmente vegetariano o herbívoro y que consumir carne animal es contrario a los designios de la naturaleza, lo que constituye una desviación dañina.

Lo cierto es que la evidencia paleontológica recabada en torno a las especies de homínidos fósiles que, muy probablemente, sean nuestros antepasados apuntan a que casi todos ellos consumían carne en distintas formas y, en muchos casos, de manera preferente a otros alimentos[3].

Al parecer, fue el consumo de carne lo que lo proveyó de proteínas suficientes para alcanzar habilidades físicas como la carrera, la natación, el buceo… pero, sobre todo, la inteligencia.

Aún en especies cercanas al ser humano, como el chimpancé común, la carne constituye un manjar anhelado y la base de una dieta completa que contribuye a su crecimiento completo.

De hecho, en los vestigios fósiles de algunos homínidos a quienes les tocó soportar algunas de las glaciaciones más severas de los últimos cincuenta mil años, se aprecian los efectos de engrosamiento de los huesos, debido al exceso del consumo de la carne de hígado de sus presas.

Otro aspecto que resalta hasta qué grado la cacería de animales y el destazamiento de sus cadáveres constituía una de las actividades primordiales de los integrantes del género homo, se puede ver en la abundancia de vestigios de herramientas de piel y otros materiales usados sobre todo en la construcción de armas de caza, como hachas de mano de pedernal, flechas, lanzas y tiralanzas.

Son numerosos los vestigios de huesos de grandes animales o hasta de seres humanos que muestran el efecto de su ruptura y raspado para obtener el tuétano y otros tejidos adheridos a éstos[4].

Contradiciendo las afirmaciones de los naturistas de distintas escuelas, no existió una época idílica en la que el ser humano pudiera sobrevivir de frutos, raíces, semillas y hojas, cosa que sí lograron especies lejanamente relacionadas con nuestro linaje, como los australopitecus robustus y bosei, que muestran en la cima de su cráneo una cresta sagital (en la parte superior del cráneo, orientada de adelante hacia atrás), donde se anclaban los poderosos músculos que permitían sus grandes mandíbulas, dotadas de amplios molares, romper la cáscara de la nuez o semillas más duras[5].

Lamentablemente, esta rama de homínidos se extinguió ante el avance de las secas épocas que acompañaron las eras glaciales, cuando la única comida disponible era la carne de otros seres vivos.

Sin embargo, los naturistas insisten en señalar que el ser humano actual vivió una época como vegetariano, y que haber abandonado esa práctica idílica nos ha traído muchos desarreglos y enfermedades, que se pueden evitar volviendo al régimen vegetariano más estricto.

Algunos grupos veganos agregan una componente ética al asunto, señalando que no debemos consumir carne animal por la sencilla razón de que estamos asesinando a criaturas vivas capaces de sentir dolor, como si los vegetales no mostraran rudimentos de estas reacciones a la agresión de los herbívoros.

Hechos como el que las poblaciones con más acceso a la proteína animal muestran mayor talla y esperanza de vida en todo el planeta no parecen convencerlos.

En el aspecto ético, conviene considerar que las especies animales que constituyen la base de la dieta de casi todos los pueblos tienen garantizada su permanencia en el planeta a largo plazo y, de ninguna manera están amenazadas por la extinción, como sí ocurre con la gran mayoría de las especies silvestres.


[1] Publicado originalmente como Méndez Acosta Mario, El Hombre Carnívoro, Ciencia y Desarrollo, Volumen 41, No. 276, México marzo abril 2015, Págs. 52-53.

[2] ¿Qué es un vegano? Entrevista a David Román: http://www.haztevegetariano.com/p/926/que_es_un_vegano

[3] Should Humans Eat Meat? Vaclav Smil: http://www.scientificamerican.com/article/should-humans-eat-meat-excerpt/

[4] Eating Meat Made Us Human, Suggests New Skull Fossil by Charles Q. Choi: http://www.livescience.com/23671-eating-meat-made-us-human-html-

[5] Paranthropus boisei: http://www.es.wikipedia.org/wiki/Paranthropus_boisei

La Noche en que la Luna explotó y otros cuentos lunares de la Edad Media

La Noche en que la Luna explotó y otros cuentos lunares de la Edad Media

21 de julio 2013

Por Medievalists.net

medieval-moonLa Luna en las Crónicas de Nuremberg

Al escribir acerca de los acontecimientos del año 1178 en su Chronicle, Gervasio de Canterbury interrumpe su relato de los reyes y guerras para contar un hecho muy inusual en el cielo de la noche:

Este año el 18 de junio, cuando la Luna, una media luna delgada, comenzó ha hacerse visible, un fenómeno maravilloso fue visto por varios hombres que la estaban viendo. De repente, el cuerno superior de la media luna se dividió en dos. Desde el punto medio de la división, una antorcha de fuego brotó, escupiendo fuego, brasas y chispas a una considerable distancia. El cuerpo de la Luna, que estaba por debajo, se retorció como una serpiente herida. Esto sucedió una docena de veces o más, y cuando la Luna volvió a la normalidad, toda la media luna tomó una apariencia negruzca.

Este relato ha desconcertado a los astrónomos modernos – algunos sugieren que los monjes vieron un asteroide chocando contra la luna, mientras que otros creen que se trataba de un meteorito que había entrado en la atmósfera de la Tierra en el lugar correcto – entre los monjes y la Luna – haciendo que los observadores creyeran que lo que vieron estaba pasando en la Luna.

Para los monjes que vieron este fenómeno, este evento sería muy preocupante por cierto. Para las personas medievales la Luna era un objeto omnipresente, fascinante y misterioso. La Luna no sólo traía luz al cielo nocturno, sino también marcaba el paso del tiempo y podría determinar la personalidad del hombre o la mujer.

La Ciencia Medieval y la Luna

A principios de la Edad Media ya había muchas teorías acerca de la Luna, que en realidad era considerada como un planeta como Mercurio, Marte, Júpiter y hasta el Sol. Al igual que estos otros planetas, la Luna giraba alrededor de la Tierra en un círculo perfecto. Los pensadores medievales todavía tenían muchas otras preguntas que responder acerca de la Luna – ¿Cómo fue hecha? ¿Cuál era la distancia entre ella y la Tierra? ¿De dónde obtenía su luz? ¿Por qué había luz y manchas oscuras en su superficie?

moon-and-sun-e1374419352373-340x500Diagramas del Sol y la Luna que orbitan la Tierra, con el Sol proyectando sombras sobre los otros dos.

Astrónomos cristianos, musulmanes y judíos tenían sus razones para estudiar la Luna y sus movimientos – como averiguar cuando se produjeron los acontecimientos religiosos y basar sus predicciones astrológicas. A lo largo de la Edad Media se pueden encontrar varios astrónomos trabajando, detallando sus teorías sobre la Luna. Por ejemplo, al-Hasan Ibn-Haytham (965-1039) escribió dos obras sobre la luna. En este pasaje, explica algunas de las ideas que circulaban en su época acerca de por qué la Luna aparecía como lo hacía:

Si uno fuera a observar y considerar las marcas de su superficie con cuidado, las encontraría ser de disposición constante, no revelando ningún cambio en sí mismos, ni en su forma, su posición y tamaño, ni en sus respectivos tipos de oscuridad. Los hombres supersticiosos, y los que no deben ser tomados en serio, han propuesto sus propias opiniones, divergentes en la materia. Algunas personas sostienen que las manchas pertenecen al mismo cuerpo lunar; otros creen que existen fuera de ella, es decir, entre el cuerpo lunar y el ojo del observador; todavía otros conciben que ofrecen una imagen invertida (de la tierra), ya que la superficie lunar es lisa y reflectante.

Ibn-Haytham no estuva de acuerdo con todas estas ideas y propuso que partes de la superficie de la luna eran más densas que otras, lo que les hacía que reflejaran más o menos luz.

Alguien leyendo los trabajos astronómicos medievales los encontrará tediosos y difíciles de entender. Por otra parte, en la mayoría de los casos estaban equivocados. Por ejemplo, el fraile inglés siglo 13 Roger Bacon entiende que la Luna hacía las mareas en los océanos, pero creía que esto era debido a que los rayos de luz de la Luna “levantan” vapores del mar, lo que causa que las aguas se muevan. Cuando la Luna está arriba, estos rayos evaporan el agua, lo que hacía retroceder la marea.

Sin embargo, ocasionalmente, un escritor medieval tropezaba con alguna pieza de conocimiento que resultaba ser correcta. El monje anglosajón Beda fue capaz de darse cuenta de que las mareas no son las mismas en todos los lugares del mundo. En su obra The Reckoning of Time, explica:

Hay los que dicen y afirman que un enorme derramamiento del océano tiene lugar en todos los ríos de todas las regiones y aterriza en un mismo tiempo. Pero nosotros, los que vivimos en diferentes lugares a lo largo de la costa británica del mar sabemos que cuando la marea comienza a correr en un lugar, comenzará a menguar en otro al mismo tiempo. Por lo tanto, parece que algunas olas, mientras se retiraban de un lugar, vuelven en otro lugar; a continuación, dejando atrás el territorio al que fueron, rápidamente buscan de nuevo la región donde empezó primero.

La Luna puede hacer algo más que iluminar el cielo nocturno

 

“Uno no puede pretender conocer las causas de las cosas, si uno no sabe los movimientos y disposiciones de los cuerpos celestes, porque ellos mismos son las causas de los asuntos terrenales” – Robert Anglicus (siglo 13)

Los escritores medievales creían que la Luna podría hacer algo más que causar las mareas – también podría afectar la salud. Hildegarda de Bingen, una famosa abadesa en la Alemania del siglo 12, explicó que la sangría se hace mejor cuando la Luna menguaba (cuando se mueve hacia una nueva Luna). También encontró que la fase de la Luna ayudaba a determinar la personalidad de alguien. Por ejemplo, si una persona era concebida en el quinto día después de la Luna nueva:

si es varón, será virtuoso y leal, valiente y firme. Él será físicamente saludable y con larga vida. Pero si es una mujer, ella será viril, pendenciera y vengativa, pero sin embargo honesta. A veces, aunque no muy a menudo, ella sufrirá de alguna enfermedad leve. Ella también puede vivir bastante tiempo.

6a00d8341c464853ef017c31d02911970b-800wi-e1374420088713Diagramas de la trayectoria del Sol y las fases de la Luna; de Isidoro de Sevilla, Etymologies, England, last quarter of the 11th century, Royal 6 C. i, f. 30r.

La fase de la Luna también era importante para la agricultura, tales como cuándo plantar semillas. La creencia era que cuando la Luna menguaba sacaría agua más profundamente en el suelo, y cuando está creciente (convirtiéndose en una Luna llena) el agua saldría del suelo. Un tratado agrícola del siglo 15 de España afirma que en marzo, “melones, pepinos, calabazas, avena, sorgo, cebolla y judías verdes pueden ser sembradas en la Luna menguante. Semillas de col y rábanos en la Luna vieja. Judías verdes, sorgo y escanda se pueden sembrar en la Luna nueva. Higueras y otros árboles de injerto en la Luna”.

El Eclipse en la Edad Media

Se han conservado cientos de relatos de eclipses solares en los registros medievales. Muchos son a menudo lacónicos – sólo unas pocas palabras – pero otros ofrecen algunas ideas interesantes. Por ejemplo, una crónica alemana informó en 1133, “en el cuarto día antes de las nonas de agosto (2 de agosto), el cuarto día de la semana, cuando el Sol estaba en declive, hacia la hora nona del Sol en un momento llegó a ser tan negro como un pozo y el día se convirtió en noche; muchas estrellas fueron vistas, los objetos en el suelo aparecieron como suelen hacerlo en la noche…”

Lunar_eclipse_al-Biruni-650x458Gráfico de eclipses lunares por al-Biruni

Los astrónomos durante la Edad Media estaban empezando a entender cuando se produciría un eclipse, así que para la gran mayoría de la gente este evento era inesperado y podría dar miedo. El historiador Ibn al-Athir fue testigo de un eclipse total en su juventud en el año 1176:

“En este año en el mes de Ramadán el Sol se eclipsó totalmente y la tierra estaba en la oscuridad por lo que era como una noche oscura y las estrellas aparecieron. Eso fue antes del mediodía del viernes 29 de Ramadán en Djazira Ibn Umar, cuando yo era joven y en compañía de mi profesor de aritmética. Cuando lo vi, yo tenía mucho miedo; pero me aferré a él y mi corazón se fortaleció. También sabía de astronomía y me dijo, ‘Ahora vas a ver que todo esto va a desaparecer’, y se fue rápidamente”.

Por la parte final de la Edad Media los astrónomos se habían convertido en peritos en saber cuándo ocurriría un eclipse. Cristóbal Colón hizo uso de esto durante su cuarto viaje al Nuevo Mundo. En 1504 él y su tripulación quedaron varados en Jamaica, y obligados a depender de los indígenas locales para que les suministraran alimentos. Después de una disputa los nativos dejaron de traer la comida, y Colón necesitaban una manera de convencer a su jefe que él debía continuar con los suministros. Él había traído en el viaje un libro de tablas astronómicas, y en él se dio cuenta de la fecha y la hora de un próximo eclipse Lunar. Justo antes de que ocurriera el eclipse, se reunió con el líder nativo y le dijo que Dios estaba enojado con ellos por no proporcionar la comida, y que habría un signo de su disgusto. A continuación, se produjo el eclipse lunar, convirtiendo la Luna roja, que asustó a los nativos. En cuestión de minutos traían suministros de alimentos de vuelta a Colón y sus hombres.

Man-in-the-Moon-from-L-RichterUna pintura alemana del siglo 19 del Hombre en la Luna

El Hombre en la Luna

Cuando algunas personas miran la Luna dicen que pueden ver la cara o incluso todo el cuerpo de un ser humano. La idea de un hombre en la Luna se remonta a la Edad Media, con la referencia más antigua del erudito inglés Alexander Neckham (1157-1217). En su libro De Rerum Naturis él tiene una pequeña sección llamada “Acerca de la marca en la luna”, donde escribe:

¿No conoces lo que la gente común llama “El campesino en la luna, que lleva espinas”? Por lo tanto se dice comúnmente: La campesina en la Luna, que carga un (cierto) paquete / Ilustrar a través de las espinas que roba no es rentable”.

Algunas otras historias inglesas medievales tardías también tienen una historia similar en el que el hombre en la Luna era un campesino que se veía atrapado robando espinas para ayudar a construir un seto (cada aldeano sería responsable de ayudar a construir y mantener los setos para mantener y alejar al ganado de los campos plantados – y ellos colocaban espinas en los setos para que los animales tampoco fueran capaces de comerlos).

Un cuento alemán medieval explica que hay dos personas en la Luna – un hombre y una mujer. El hombre ha sido desterrado allí porque él había colocado espinas en el camino hacia una iglesia con el fin de evitar que la gente vaya a la misa del domingo. Mientras tanto, la mujer está allí porque ella hizo mantequilla en domingo. Para añadir a su castigo el hombre lleva su paquete de espinas en la espalda, mientras que la mujer lleva una batidora de mantequilla.

Otra leyenda medieval dice que el hombre en la Luna es Caín, que como castigo por el asesinato de su hermano Abel se exilió a la Luna con algunas ramitas.

Viajando a la Luna

Las historias que involucran a personas que viajan a la Luna no son muy comunes en la Edad Media – se hicieron populares por el siglo 17 – pero sí existen algunas. The Tale of the Bamboo Cutter, un cuento popular japonés del siglo X, gira en torno a una joven llamada Kaguya-hime que fue enviado de la Luna a la Tierra, donde casi se casa con el emperador antes de regresar a la ciudad capital de la Luna.

En la Divina Comedia de Dante, la Luna es la esfera más externa del Paraíso. Cuando el poeta llega allí con su guía Beatriz, lo primero que le pregunta es por qué hay luz y manchas oscuras en la Luna, a lo que ella responde dando una explicación científica detallada que implica óptica y rayos de luz. Antes de pasar a los otros planetas, Beatriz revela que este es el lugar en el paraíso para las personas que estaban bien, pero se vieron obligados a romper sus votos, como la monja que fue sacada por la fuerza de su convento.

dante-moonDetalle de miniatura de Dante y Beatriz visitando los habitantes del cielo de la Luna.

Un tercer cuento con viajes a la Luna es The Frenzy of Orlando, escrito por Ludovico Ariosto en 1516. Esta es la historia de un caballero llamado Orlando que se había enamorado de una princesa pagana, pero después de que ella se casa con otra persona se vuelve loco y viaja alrededor del mundo causando destrucción. Por último, es llevado por San Juan Evangelista a la Luna, donde va al Valle de las cosas perdidas en el que Orlando encuentra su cordura. En su artículo, “Ariosto the Lunar Traveller”, Ita MacCarthy explica que la Luna, que se representa como mucho más grande que la Tierra, es una especie de depósito de chatarra alegórico:

En la luna, las coronas antiguas olvidadas se metamorfosean en vejigas tumid, la adulación se convierte en guirnaldas malolientes, y los cerebros humanos se convierten en líquido supurante: los objetos del mundo se convierten en parodias alegóricas de sí mismos. La Luna, en este punto del episodio, ofrece algo más que un reflejo de la realidad. Se refleja a una versión alterada de la misma, una que pone de relieve la esencial en lugar de las cualidades externas de los objetos colocados ante ella. Como los objetos sufren una metamorfosis que revela su esencia, la Luna se convierte en una alegoría para el texto literario, que también transforma la realidad, ya que la refleja y la reconstruye.

Otros Datos curiosos sobre la Luna en la Edad Media

Se creía que la Luna era fría y húmeda. Se dice que es responsable de hacer húmedo el aire de la noche, por lo que habría rocío sobre la hierba en la madrugada.

 

Roger Bacon calculó que si una persona caminaba veinte millas al día, llegaría a la Luna en catorce años, siete meses y veintinueve días.

En la tradición islámica, el comienzo de un nuevo mes no comienza hasta que la primera creciente de la luna nueva es vidente. Esto podría llevar a problemas ocasionales, como cuando el viajero Ibn Yubair visitó La Meca a finales del siglo XII. Él describe cómo la gente estaba afuera tratando de detectar la nueva creciente, lo que marcaría el inicio del mes de Ramadán, pero estaba tan turbio que nadie podía verla. Después de algún tiempo alguien gritó que podía verla, y luego otros se unieron, pero cuando se acercaron al juez local para decirle lo que vieron, les ridiculizaron y respondieron “si alguien dice que ha visto el Sol detrás de esas nubes Yo no lo habría creído, y ¡mucho menos ver una media Luna delgada!”

En la mitología nórdica, la Luna era conocida como Máni y él era el hermano del Sol. Ellos están siendo perseguidos en los cielos por los lobos.

La palabra Lunes proviene del término inglés Antiguo Mōnandæg que significa “día de la Luna”. En América, este día fue llamado dies Lūnae, que se ha transformado en francés moderno como lundi, en italiano como lunedì y en español como lunes.

En una fábula medieval popular, un zorro baja a un pozo con un cubo, pero queda atrapado. Un lobo se acerca y ve el zorro en el pozo, pero también ve el reflejo de la Luna en el agua. El zorro lo convence de que lo que está viendo es un pedazo de queso en el pozo, por lo que el lobo utiliza el segundo cubo para bajar, que levanta el cubo del zorro hacia arriba, lo que le permite escapar. Este tipo de historia sigue siendo popular, como en Kitten’s First Full Moon.

Fuentes

“The Moon and Medicine in Chaucer’s Time,” by Laurel Braswell, Studies in the Age of Chaucer, Vol.8 (1986)

The Moon: A Brief History, by Bernd Brunner (Yale University Press, 2010)

The First Scientist: A Life of Roger Bacon, by Brian Clegg (London, 2003)

Medieval Views of the Cosmos, by E. Edson and E. Savage-Smith (Bodleian Library, 2004)

“A Note on the Man-in-the-Moon poem No.333 in Iona and Peter Opie’s The Oxford Dictionary of Nursery Rhymes (1997)”, by Thomas Honegger, Notes and Queries (March 2000)

The Medieval Natural World, by Richard Jones (Pearson, 2013)

Bede: On the Nature of Things and On Times, trans. by Calvin Kendall and Faith Wallis (Liverpool University Press)

“The Medieval Man in the Moon,” by Claudia Kren, Mediaevalia, Vol.7 (1981)

“Ariosto the Lunar Traveller,” by Ita MacCarthy,  The Modern Language Review, Vol. 104, No. 1 (Jan., 2009)

“The Middle English Vox and Wolf,” by G. H. McKnight, PMLA, Vol. 23, No. 3 (1908),

The Moon and the Western Imagination, by Scott L. Montgomery (University of Arizona Press, 1999)

A Brief Introduction to Astronomy in the Middle East, by John M. Steele (London, 2008)

Solar Eclipses in Medieval Islamic Civilization: A Note on Cultural and Social Aspect“, by Hamid-Reza Giahi Yazdi, Iranian Journal for the History of Science, 6 (2008)

http://www.medievalists.net/2013/07/21/the-night-the-moon-exploded-and-other-lunar-tales-from-the-middle-ages/

Un posible hervidero de vida extraterrestre

IMPACTO AMBIENTAL

Un posible hervidero de vida extraterrestre[1]

Juan José Morales

Podría ser que en estos momentos una nave espacial enviada por el hombre haya descendido sobre un hervidero de vida extraterrestre, pero sin que los científicos tengan manera de comprobarlo.

Esta posibilidad ha sido expuesta por dos científicos británicos, el Dr. Max Wallis, de la Universidad de Cardiff, y el Prof. Chandra Wickramasinghe, director del Centro Buckingham de Astrobiología. La nave en cuestión sería Filé, el módulo de descenso de la sonda espacial Rosetta, el cual se posó sobre el cometa 67P —o Churyumov-Gerasimenko como también se le conoce— en noviembre del año pasado.

En opinión del Dr. Wallis, las observaciones realizadas desde que Rosetta se aproximaba a él y que continuaron después del descenso de Filé, indican que no se trata de un cuerpo celeste muerto, congelado e inactivo como se suponía que, sino que, por asombroso que pueda parecer, en él ocurren ciertos procesos geológicos y existen condiciones más propicias para la vida de organismos microscópicos que en las regiones polares de nuestro planeta.

clip_image001El cometa 67P fotografiado a corta distancia por la sonda Rosetta. Mide cuatro kilómetros en su eje mayor y está formado por dos bloques que al parecer se unieron por colisión o aproximándose lentamente. Su superficie está cubierta por material muy oscuro, que podría ser producto de la actividad de microorganismos

Los cráteres de la superficie del cometa —añade— al parecer contienen pequeños lagos de agua congelada y cubierta de polvo y otros materiales, y se observan grandes surcos paralelos que indican movimientos del terreno que deben haber provocado fracturas en el hielo.

Pero lo más importante de todo es que la sonda detectó la presencia de abundantes moléculas orgánicas complejas sobre la superficie del cometa. Es decir, moléculas del tipo de las que forman la materia viva. También, Wickramasinghe y Wallis realizaron simulaciones con computadora que sugieren la posible existencia de microorganismos que habitarían grietas entre el hielo y la nieve. Para resistir las temperaturas extremadamente bajas, esos microbios contendrían ciertos compuestos anticongelantes similares a los que se encuentran en animales marinos del Ártico y el Antártico y que les permiten mantenerse activos incluso a temperaturas de 40 grados bajo cero. Durante su paso por las cercanías del Sol, el cometa Churyumov-Gerasimenko llega a esos niveles de temperatura, y los hipotéticos organismos microscópicos ahí existentes podrían entonces entrar en actividad.

A juicio de los científicos británicos, otro indicio de la posible existencia de formas de vida microscópica en 67P, es que el material oscuro que lo recubre se renueva constantemente a medida que se evapora por efecto del calor solar cuando el cometa se aproxima al Sol. Esto podría explicarse si es producido por microorganismos.

Una teoría científica bastante extendida sostiene que la vida en la Tierra proviene de materiales orgánicos y quizá de organismos muy primitivos, del tipo de los microbios, que llegaron a nuestro planeta hace miles de millones de años, en los primeros tiempos de existencia del sistema solar, como “pasajeros” en los cometas que en aquel entonces impactaban sin cesar a los planetas. Si en 67P existen microorganismos, ello daría un sólido respaldo a la teoría.

Pero no hay manera de comprobarlo. Cuando se proyectó la misión Rosetta, se descartó la propuesta de algunos científicos de incluir en el equipo de la sonda y del módulo de descenso instrumental que permitiera detectar la presencia de formas de vida. Se consideró que la probabilidad era tan baja, que no valía la pena hacer el gasto que implicaría añadir esos instrumentos.

Es lamentable que se haya tomado tal decisión, pues quizá frustró lo que habría sido uno de los mayores descubrimientos científicos de todos los tiempos: el hallazgo de las primeras formas de vida extraterrestre.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 9 de enero de 2015

La chica que olía el rosa

La chica que olía el rosa

Una madre se pregunta si todos nacemos con sinestesia.

Por Kirsten Weir

Ilustración por Joohee Yoon

9 de julio 2015

“¡Mi lengua es naranja!” Gritó mi hija de 2 años de edad, después de lamer una masa de desinfectante de manos. Siguieron más experiencias naranja. “Mami, mi oído se siente naranja”, ella gimió cuando la golpeó un dolor de oído. “¡La manopla! Es de color naranja”, ella se quejó del interior de su traje para la nieve cuando una etiqueta áspera, de su nuevo guante blanco, frotó incómodamente contra su muñeca. Cuando su vocabulario floreció, empezó a asociar colores con olores. “¿Qué es ese olor marrón?” (Un tostador de café local.) “¿Qué huele color de rosa?” (Secadora soplando en el sótano de ventilación de un vecino.)

Cualquier persona que ha pasado tiempo en torno a niños pequeños sabe que dicen algunas cosas extrañas. Pero la curiosa forma de hablar de los colores de mi hija era tan enfática, y tan consistente, que comencé a preguntarme si ella podría estar experimentando la sinestesia, una especie de cableado-cruzado de los sentidos que pueden evocar sabores en los sonidos, gustos en las palabras, o colores en los olores.

Desde 1812, cuando un médico austríaco describió por primera vez su propia propensión a ver números y letras en sus propios matices distintos, los investigadores han documentado más de 50 formas de sinestesia[1]. El novelista Vladimir Nabokov escribió que la letra F asumió el verde de una hoja de aliso, mientras que la letra Z asumió el azul oscuro de una nube de tormenta. El neurólogo Richard Cytowic una vez conoció a un sinestésico que podía sentir columnas de vidrio, con sus manos frías, cada vez que inhalaba menta verde. Otro de los sujetos de Cytowic informó que degustaba huevos escalfados cuando escuchaba el nombre de Steve.

Debido a que el cerebro de los bebés y los sinestésicos tienen características comunes, es posible que la percepción de un bebé pueda parecerse mucho a un caso extremo de sinestesia.

Sin embargo, a pesar de su carácter extraordinario, la sinestesia es muy común. Los estudios estiman que hasta un 5 por ciento de los adultos tiene alguna forma de la enfermedad, incluyendo un máximo de 16 millones de personas en los Estados Unidos solamente. Pero incluso si mi hija no llega a ser parte de esa estadística, su obsesión por el color puede significar algo más que una imaginación demasiado viva.

Algunos investigadores sospechan que todos nacemos con habilidades perceptivas como los sinestésicos[2]. En ausencia de la sinestesia, el cerebro adulto procesa principalmente la información sobre el mundo exterior a través de los sistemas sensoriales separados – uno para la visión, otro para el tacto, y así sucesivamente. Pero en la mente de un bebé, los sentidos son menos claros; el entorno puede existir como una especie de desenfoque indefinido. “Los bebés no están viendo a mamá versus escuchando a mama versus oliendo a mamá”, dice Daphne Maurer, una experta en el desarrollo de la percepción de la Universidad McMaster, en Ontario. “Ellos sólo están experimentando “la mamá”. Tal vez mi hija está expresando el ámbito sensorial raro que todos los niños de muy corta edad, pero sólo los sinestésicos todavía pueden experimentar más tarde en la vida.

6618_7f3fcfed9109f27a4b9e4abd169d6e43Puede que nunca sepamos exactamente cómo los niños perciben el mundo porque no nos pueden decir. “Pero es muy posible que sea un completo desastre para ellos”, dice Nicholas Root, un estudiante de doctorado en la Universidad de California en San Diego que estudia la sinestesia. Los estudios realizados en bebés animales y humanos sugieren que cuando nacemos, las regiones del cerebro responsables de la manipulación de las aportaciones de nuestros ojos, piel y otros órganos sensoriales aún no están especializados. Cuando los bebés ven las caras, por ejemplo, sus cerebros muestran actividad en los centros de visión, así como las áreas que procesan el lenguaje y el sonido. Del mismo modo, cuando los bebés escuchan la voz humana, las regiones auditivas se activan junto con las regiones visuales.

Esta cruzada de activación implica que las áreas sensoriales del cerebro infantil se entretejen en la cuna en enlaces neuronales. “Poco después de nacer, tienes el mayor número de conexiones que habréis probado en el cerebro”, dice Jamie Ward, un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Sussex. A medida que maduras, las conexiones útiles se fortalecen mientras que las inactivas se debilitan o desaparecen. Lo que empieza como una maraña enredada de ramas sensoriales se poda en una ordenada.

Precisamente cómo los entrecruzamientos supletorios en cerebros de los bebés afectan la percepción es algo misterioso. Pero las experiencias de los sinestésicos pueden ofrecer una pista. Los estudios de neuroimagen muestran que, al igual que los bebés, los adultos con sinestesia tienen más conexiones físicas entre las zonas de procesamiento sensorial que otros adultos[3]. Y un tipo de estimulación puede participar igualmente en múltiples áreas sensoriales. En sinestésicos que ven colores en sonidos, por ejemplo, las palabras habladas activan una parte del cerebro asociadas con la visión de color[4].

Estas observaciones han llevado a algunos científicos a la conclusión de que las personas con sinestesia mantienen algunas de las conexiones cruzadas sensoriales con las que nacieron. Otros investigadores sospechan que los centros cerebrales de orden superior, que suelen callar la comunicación superflua entre las regiones sensoriales, no detienen por completo el chisme. En cualquier caso, y ambas pueden ser ciertas, el resultado es el mismo: Los sentidos nunca se desconectan completamente.

Cuando somos recién nacidos, tomamos casi todo, porque todavía no sabemos lo que es importante. Pero cuando las conexiones inútiles quedan silenciadas o recortan distancia, emerge un cerebro más eficiente.

Debido a que el cerebro de los bebés y los sinestésicos tienen características comunes, es posible que la percepción de un bebé pueda parecerse mucho a un caso extremo de la sinestesia. Los estudios de comportamiento apoyan esta teoría. En un documento de 2011, la psicóloga Karen Dobkins y la estudiante de doctorado Katie Wagner de la Universidad de California, San Diego presentan los bebés con círculos y triángulos que aparecen sobre fondos de colores diferentes. Los investigadores encontraron que a los 2 a 3 meses, los bebés favorecían ciertos emparejamientos forma-color, y al igual que los sinestésicos adultos, sus preferencias difieren de persona a persona. A los 8 meses, sin embargo, a los bebés no parece importarles si un círculo era azul o un triángulo era amarillo[5].

Para algunas personas, los dones de principios de sinestesia pueden aguantar más tiempo y seguir desarrollándose. En un estudio de 2013, Julia Simner, psicóloga de la Universidad de Sussex, probó más de 600 niños entre las edades de 6 y 7 para detectar signos de sinestesia grafema-color de, en el que las letras y los números adquieren matices distintos. Identificó ocho niños que constantemente emparejaban ciertos colores a cerca de un tercio de todos los números arábigos y letras inglesas. Un año más tarde, ellos acertaron casi la mitad de estos grafemas a un color fijo. Y a los 10 y 11 años, cinco de los ocho niños aparecieron en camino de convertirse en sinestésicos en toda regla – ellos coloreaban el 70 por ciento de los números y letras de una manera rutinaria. Los otros tres niños, por su parte, parecían haber perdido al menos una parte de su habilidad sinestésica[6].

La posibilidad de que mi hija comenzara su vida como una sinestésica es en cierto sentido una delicia. Para ella, una canción de cuna tarareada, literalmente, podría haberse sentido como un abrazo. Un cosquilleo de los dedos del pie podría haber invocado un arco iris brillante ante sus ojos. Por otro lado, esta mezcolanza sensorial podría explicar por qué es tan fácil de estimular en exceso a un recién nacido. “Si los padres encienden la luz, comienzan a cantar en voz alta, o golpear en la cuna, para un niño que podría ser equivalente a gritar en la parte superior de sus pulmones”, dijo Maurer.

6603_68331ff0427b551b68e911eebe35233bUn sexto sentido: Tanto los adultos con sinestesia y los bebés tienen más caminos en los nervios entre las regiones sensoriales del cerebro, incluidas las zonas de contacto (amarillo), la vista (rosa), el oído (naranja), sabor (verde), y el olfato (azul). BSIP/UIG

Ya sea reconfortante o que te ponga los pelos de punta, la mezcolanza perceptual de un bebé probablemente sirve una ventaja evolutiva. Las abundantes conexiones sensoriales en el cerebro del recién nacido pueden permitir que los bebés se adapten a las peculiaridades de su particular, tiempo, lugar y cultura. Si los sentidos están conectados fuertemente al nacer, “habría un montón de maneras en que podrían salir fuera de control”, dice Maurer. En cambio, “lo que está construyendose es este mecanismo de ‘usarlo o perderlo’”.

El cerebro de un bebé está constantemente aprendiendo que las entradas sensoriales representan información real y que las señales son sólo “ruido en el sistema”, explica Maurer. Cuando somos recién nacidos, tomamos casi todo, porque todavía no sabemos lo que es importante. Pero cuando las conexiones inútiles quedan silenciadas o recortan distancia, emerge un cerebro más eficiente. Las regiones sensoriales se hacen especializadas y ágiles, capaces de sintonizar el ruido neuronal y captar los mensajes que son importantes para nuestra supervivencia.

En los primeros meses de vida, por ejemplo, los niños pueden decir la diferencia entre dos caras sin importar el origen étnico de los sujetos. En el momento en que cumplen un año, sin embargo, los bebés pueden distinguir más fácilmente los rostros de su propia cultura de las caras de otras culturas. Del mismo modo, los niños pequeños son bastante buenos para discriminar una amplia variedad de sonidos del habla. Pero por su primer cumpleaños, ya no notan diferencias que son irrelevantes para su idioma nativo. Los niños nacidos en familias de habla hispana, por ejemplo, pierden la capacidad de diferenciar entre “va” y “ba”, que se utilizan de manera intercambiable. Los bebés expuestos al inglés de forma parecida dejan de ser capaces de contrastar dos sonidos “da” importantes en Hindi – uno hecho con la lengua en la parte delantera de la boca, el otro hecho con la lengua hacia un lado.

Maurer considera estos resultados como una prueba más de que ese mundo perceptual de un bebé exhibe muchas de las características de la sinestesia. En su trabajo con los sinestésicos adultos, ha encontrado que conservan cierta capacidad para distinguir entre rostros extranjeros y los sonidos del habla como lo hacen los bebés. Aunque ellos no lo hacen tan bien como los lactantes ciegos-culturalmente, sí hacen un trabajo mucho mejor que los no sinestésicos.

La gran mayoría de las personas con sinestesia dicen que sus mundos son más ricos por ello.

Incluso en adultos típicos, el proceso de poda puede no ser absoluto. Al igual que los puentes de cuerda tendida entre islas, algunas de las conexiones neuronales entre las áreas sensoriales que existen en el cerebro infantil pueden persistir hasta la edad adulta. Y esos enlaces pueden sesgarnos para hacer ciertas asociaciones entre los objetos sensoriales, a menudo sin saberlo. “Hay restos de este cableado temprana en todos nosotros”, dijo Maurer. “No afecta nuestra percepción consciente en toda regla, pero está ahí en nuestro comportamiento”.

Tome la percepción del color y tono. Los estudios demuestran que los niños y los adultos sin sinestesia enlazan sonidos agudos con objetos más oscuros y los tonos más altos con los objetos más ligeros, a pesar de que no perciben conscientemente estos sonidos como tener colores intrínsecos, como los sinestésicos[7]. Maurer y Ferrinne Spector, ex estudiante graduado y ahora un profesor de psicología en Edgewood College en Madison, Wisconsin, han encontrado sesgos universales similares entre colores y olores, texturas y letras del alfabeto.

Algunas de estas asociaciones pueden ser explicadas por la experiencia – green para la letra G, amarillo para el olor de un limón. Pero otros sesgos pueden ser parte de nuestra arquitectura neuronal y probablemente nos ayudan a aprender, dice Spector. Vincular mentalmente objetos más grandes con sonidos más fuertes, por ejemplo, está en consonancia con la forma en que funciona el mundo. Los elefantes suenan más fuerte que los ratones. Tener una intuición ya hecha sobre tales reglas naturales podría dar a los bebés un impulso de dar sentido a su entorno.

Aún así, muchos patrones son desconcertantes. En un estudio de 78 adultos sin sinestesia, los voluntarios describieron el olor a jengibre como negro, áspero, fuerte y con más frecuencia que el azar. La lavanda, por su parte, era verde o blanca, líquida y pegajosa[8]. Estudios de adultos y niños pre-alfabetizados asimismo revelan emparejamientos inconscientes entre las letras O e I con el color blanco, y entre las letras X y Z con el color negro.

Estas extrañas uniones sensoriales pueden ser artefactos de la forma en que nuestros cerebros están diseñados, especula Spector. Nuestra tendencia a igualar los colores de luz con tonos altos, por ejemplo, puede ser un efecto secundario de cómo nuestros cerebros entienden la frecuencia. O puede ser simplemente una sombra de nuestro punto de vista de la infancia – un recordatorio al acecho de que todos empezamos la vida rodeados de una nube de remolino de sonidos y olores, sabores y texturas, contornos y colores.

6591_486fbd761bfa5400722324fdc9822adcEn el universo sensorial de Sean Day, la cerveza tiene un sabor turquesa. La hierba recién cortada huele a color morado oscuro con una racha de lavanda. Las notas de un piano se ven como una nube de color azul cielo.

Day es un instructor de antropología en Trident Technical College en Carolina del Sur y presidente de la Asociación Americana de sinestesia. Durante el tiempo que él puede recordar, él ha experimentado colores en sabores, olores y sonidos. En su tiempo libre, le gusta cocinar y componer música, y su sinestesia inspira sus recetas y composiciones. “Voy deliberadamente a través de ciertas combinaciones de colores que son vivos y llamativos”, dice. “El púrpura intenso con naranja son verduras de hoja muy buena verdes; las frambuesas son de color naranja”. Los sonidos eléctricos y efectos de eco del mismo modo crean fusiones de colores llamativos.

Algunos sinestésicos encuentran su condición distractora o abrumadora. Trate de aprender matemáticas cuando el color de la respuesta no coincide con los colores de los dígitos que acaba de sumar. O navegue por Times Square cuando cada palabra en cada cartelera multiplica los colores y formas al parpadear ante sus ojos. Pero la gran mayoría de las personas con sinestesia dicen que sus mundos son más ricos por ello. Day, por su parte, sabe que perdería sus matices musicales y sazón si desapareciera. Porque un día lo hizo.

En 1999, él estaba viviendo en Taiwán cuando el terremoto golpeó Jiji, matando a más de 2,000 personas. “Hubo réplicas; no había agua”, recuerda. “Destrucción por todas partes”. En los días que siguieron, su sinestesia desapareció misteriosamente, un síntoma de estrés, piensa. Durante cuatro meses, la comida parecía monótona; la música era aburrida. Entonces, finalmente, sus colores regresaron. “Si no hubieran vuelto, habría sido una lástima, una pérdida”.

Mi hija cumplirá 3 en octubre. Ella no ha descrito el dolor o malestar como “naranja” en meses. Rara vez pinta olores en el lenguaje del color. Cuando le presiono para caracterizar un aroma, ella me mira con confusión. Si experimentaba algún tipo de sinestesia en sus dos primeros años de vida, la capacidad parece estar escapando.

No puedo evitar sentir nostalgia por el mundo Kodachrome vibrante que podría haber vivido y ahora podría estar dejando atrás. Tengo muchos deseos de ver lo que ella vio cuando su oído palpitaba naranja, cuando ella inhaló una profunda bocanada de aire de color rosado. Sin embargo, es reconfortante pensar que los fantasmas de esos momentos de colores pueden todavía residir profundamente en su cerebro, como lo pueden en el mío. Un día de primavera, cuando las lilas estén en plena floración, podemos caminar fuera y juntas oler el verde y pegajoso aire un breve momento, inhalando el mundo nuevo a través de la mente caleidoscópica de un bebé.

Kirsten Weir es una escritora de ciencia independiente en Minneapolis.

http://nautil.us/issue/26/color/the-girl-who-smelled-pink


[1] Ward, J. Synesthesia. Annual Review of Psychology 64, 49-75 (2013).

[2] Spector, F. & Maurer, D. Synesthesia: A new approach to understanding the development of perception. Developmental Psychology 45, 175-189 (2009).

[3] Rouw, R. & Scholte, H.S. Increased structural connectivity in grapheme-color synesthesia. Nature Neuroscience 10, 792- 797 (2007).

[4] Nunn, J.A., et al. Functional magnetic resonance imaging of synesthesia: Activation of V4/V8 by spoken words. Nature Neuroscience 5, 371-375 (2002).

[5] Wagner, K. & Dobkins, K.R. Synaesthetic associations decrease during infancy. Psychological Science 22, 1067-1072 (2011).

[6] Simner, J. & Bain, A.E. A longitudinal study of grapheme-color synesthesia in childhood: 6/7 years to 10/11 years. Frontiers in Human Neuroscience 7:603 (2013).

[7] Spector, F. & Maurer, D. The colors of the alphabet: Naturally-biased associations between shape and color. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance 37, 484-495 (2011).

[8] Spector, F. & Maurer, D. Making sense of scents: The color and texture of odours. Seeing and Perceiving 25, 655-677 (2012).

Reality Check

Ciencia afirmadores

13 jul, 2015

Por Donald Prothero

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En este blog y en mi libro Reality Check, frecuentemente me quejé de los políticos negadores de la ciencia que apoyan las políticas que están en conflicto directo con la evidencia científica y la realidad: la agenda creacionista en las escuelas públicas, distorsionando la historia para servir a los extremistas religiosos, o actuando en nombre de sus donantes de la industria energética para negar la realidad del cambio climático y atacar a la EPA, la NASA, la NOAA, la NSF y organizaciones científicas legítimas. Así que para mí es un gran placer alabar a figuras públicas que defienden la ciencia y la política basada en la ciencia, y aprueban leyes que beneficien a las personas y el medio ambiente, en lugar de los poderosos intereses especiales y los que niegan la ciencia de todas las tendencias. En ninguna parte es esto más evidente que en mi estado natal, California.

Vacunar a los niños

La semana pasada, la legislatura estatal aprobó, y el gobernador Jerry Brown firmó en ley una medida sensata que hizo obligatoria la vacunación infantil a excepción de circunstancias médicas extraordinarias. Los anti-vacunas en mi estado ya no serán capaces de utilizar sus “creencias personales” para poner en peligro a otros niños a través de su propia estupidez y creencias basura de internet desacreditadas. El problema era grave en nuestro estado, con su enorme población y gran número de anti-vacunacionistas impulsados por celebridades de Hollywood como Jenny McCarthy y Jim Carrey. La comunidad médica ha estado luchando contra los anti-vaxxers durante años con un éxito limitado, hasta que los graves brotes de sarampión en Disneyland y otros brotes mortales de rubéola y tos ferina comenzaron a matar a personas. Pero el senador estatal Richard Pan, MD, quien patrocinó el proyecto de ley, se las arregló para conseguirlo a través de ambas cámaras de la Legislatura por las grandes mayorías (a pesar de un puñado de detractores republicanos que pensó en incidir en “la libertad personal y la privacidad”). Entonces el gobernador Brown lo firmó tan pronto como llegó a su escritorio, y el proyecto de ley ahora es ley.

Los padres Anti-vaxxer ya no serán capaces de enviar a sus hijos propensos a enfermedades para infectar al resto de nosotros, y la inmunidad de grupo debe mejorar rápidamente. Esto es particularmente grave, porque los niños no vacunados son una amenaza mortal para los niños demasiado pequeños para ser vacunados, o aquellos con sistemas inmunes comprometidos o debilitados. Naturalmente, los anti-vacunacionistas han estado enojados y estridentes en sus reacciones a la medida, y nuestras legislaturas estatales tienen que tener guardias armados gracias a amenazas de muerte de los que niegan la ciencia. Pero a partir del próximo año, ya no pueden enviar a sus hijos no vacunados a las escuelas públicas, y deben, o hacer lo correcto, o educar en casa a sus hijos.

Enfrentando los Desafíos Ambientales

California ha estado durante mucho tiempo a la vanguardia de las cuestiones y la legislación ambientales, con leyes estrictas que rigen las industrias más contaminantes. (Como paleontólogo consultor, tengo que ser muy consciente de la CEQA — California Environmental Quality Act – que gobierna casi toda la industria y el desarrollo). Tenemos las más duras normas de contaminación del aire en el país, y como consecuencia ya no se produce el horrible esmog que recordamos como un niño que creció en Los Angeles. Picada por dos grandes derrames de petróleo frente a la costa de Santa Barbara, California trata de regular estos contaminantes peligrosos más que cualquier otro estado, a pesar de lo que demuestra el reciente derrame de petróleo, siempre hay deslices. Esto ha sido así, no importa que partido gobierne en Sacramento, y gobernadores tanto republicanos (Schwarzenegger) como demócratas (Gray Davis, Jerry Brown) han empujado a California para convertirse en uno de los estados más verdes en la unión, con muchos proyectos de ley contra el calentamiento global aprobados y medidas de energía verde en su lugar. Hace unos días, el gobernador Brown se reunió con el Papa Francisco sobre sus objetivos comunes de luchar contra el cambio climático y frenar el daño ambiental por las corporaciones codiciosas, y el 8 de julio dio un discurso enérgico en el que llamó a los negacionistas climáticos “trogloditas”. Esto no es una mera postura. La enorme población y el tamaño de California es igualado por el poder económico increíble, desde los magos de la tecnología de Silicon Valley al centro de la industria del entretenimiento en Hollywood y alrededores (películas, televisión y música en particular) a la inmensa riqueza en petróleo y productos agrícolas. El Producto Interno Bruto de California (más de $ 14 billones de dólares) es más grande que todos menos siete países en el mundo, así que si California fuera un país por sí mismo, sería la octava economía más grande del mundo. El discurso de Brown fue dado en una conferencia donde California está colaborando con las naciones y organizaciones de todo el mundo para luchar contra el cambio climático. Esto se está moviendo hacia adelante, aún cuando Washington está paralizado por los negacionistas climáticos que actualmente dirige el espectáculo y haciendo todo lo posible para paralizar la ciencia del clima, financiada por el gobierno federal en la NSF y la NASA y la NOAA, al tratar de detener que la EPA haga su trabajo.

Gritar a los cuatro vientos

Pero quiero destacar especialmente un impresionante ejemplo de cómo se hacen las cosas aquí. Hace tres años, mis buenos amigos Tony Barnosky (profesor de la paleoecología en UC Berkeley) y Liz Hadly, su mujer, y profesora de la paleoecología en Stanford, recibieron una llamada inusual. Como ellos lo cuentan, recibieron un correo electrónico de una línea del gobernador Brown pidiendo que le llamaran. Pensando que era una broma, Tony llamó al número y dejó un mensaje, y unas horas más tarde, el gobernador estaba hablando por teléfono con Tony. Brown estaba interesado en su artículo recién publicado en la revista Nature que documenta cómo los humanos están causando la mayor extinción masiva en la historia de la tierra. El documento había conseguido una cobertura mediática decente, pero Brown preguntó a Tony y Liz: “¿Por qué no están gritando esto desde los tejados” “Pensamos que lo estábamos haciendo”, recuerda Hadly. Luego Brown les pidió que reescribieran su artículo como una declaración de consenso para los responsables políticos. El lenguaje del informe pronto se convirtió en parte del pacto climático entre California y otros lugares, como Oregon, Washington, Columbia Británica, así como el IPCC. Tony y Liz trabajaron en él durante más de un año, obligando a pensar en las consecuencias prácticas de su investigación científica. Como se informó en la Nature:

“La declaración de consenso es más valiosa que cualquier otra cosa que he hecho en mi carrera”, dice Hadly. “Nosotros nunca podríamos haber imaginado el alcance que ha tenido este documento”.

Antes de que el documento pudiera ayudar a informar a las negociaciones internacionales, Barnosky y Hadly tuvieron que transformar el paper de siete páginas que habían escrito para los científicos en un documento dirigido a los líderes mundiales, los responsables políticos y el público. Y el año sabático para escribir un libro, Barnosky tomó la delantera al escribir la declaración de 46 páginas. Él y Hadly discutieron la estructura mientras trabajaban en ella por la noche y los fines de semana desde su casa en Palo Alto, California. Barnosky escribía proyectos de secciones en ráfagas intensas y los enviaba a Hadly y a los otros 14 co-autores. La parte más difícil, dice, fue un resumen de los 126 estudios citados – sin utilizar ningún lenguaje científico. Le tomó 21 iteraciones para concretar la redacción.

Este era un territorio nuevo para ellos, pero tenían un guía. “El gobernador Brown nos enseñó cómo hacerlo. Él nos dijo qué tipo de formato necesitaba, no sólo para entenderlo él mismo, sino para presentarlo a los responsables políticos”, dice Hadly.

El político no tuvo entrada en el contenido del documento, pero jugó un papel decisivo en la elaboración de la claridad de su presentación, de la simple fuente, a la necesidad de puntos de bala y una página de resumen de apertura, a la elección para resaltar “consenso científico” en rojo.

Entonces Tony y Liz, con la ayuda de Brown, obtuvieron que el documento fuese firmado por 522 científicos de alto nivel de todo el mundo, para que la naturaleza del consenso fuese más clara. En mayo de 2013, Brown realizó una conferencia de prensa con Tony y Liz para dar a esta información la publicidad que ningún científico puede obtener en circunstancias normales. Como el artículo continúa:

400 empresas, el gobierno y los líderes cívicos empaquetados en una sala de conferencias en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain View, California, para una conferencia sobre tecnología de la sostenibilidad.

Los dos científicos estaban fuera de su elemento, con Barnosky con un traje desgastado y Hadly sintiéndose un poco extraña en tacones altos y un vestido nuevo de color púrpura. Presentaron al gobernador el informe, oficialmente llamado Scientific Consensus on Maintaining Humanity’s Life Support Systems in the 21st Century… En su discurso a la multitud, Brown criticó a los medios por su cobertura anémica del cambio climático. Dijo que era necesario un enfoque diferente para alcanzar la masa crítica necesaria para crear un cambio, algo así como la declaración de consenso… Mientras continuaba el despliegue del informe, no era raro que Barnosky y Hadly recibieran solicitudes urgentes de la oficina de Brown. Un día recibió una llamada solicitando copias en papel de la declaración de consenso que el gobernador podría llevar hasta el sur de California para una reunión con el presidente Obama y el presidente Xi Jinping. Se fueron a una tienda de impresión, sacaron dos docenas de copias, luego Barnosky y su hija llevaron los informes a Sacramento, una ida y vuelta de seis horas.

Durante este periodo frenético, Hadly y Barnosky encontraron dedicar hasta la mitad de su tiempo en apoyo de la liberación. Parece que ha valido la pena. Toda esta colaboración entre científicos de investigación y el Gobernador ha tenido un impacto extraordinario, muy por encima del alcance normal de los científicos, se filtró a través de los medios. Juntos, Brown, Hadly y Barnosky han trabajado duro para transmitir el contenido del documento a los líderes políticos en Noruega, Japón, México, Israel, Malasia y Nepal. Barnosky argumenta que este alcance no podría haber sido posible sin la participación de Brown:

“Usted puede tener todos los documentos de consenso en el mundo, pero lo que los hace efectivos es cuando alguien en una posición de hacer políticas en realidad los utiliza”, dice. Para él y Hadly, la mayor lección aprendida es que “el trabajo de un científico no termina una vez que se publica el artículo”, dice. O, como Hadly lo pone, los científicos pueden llegar a un punto en sus carreras cuando deciden centrarse en hacer una diferencia, en un mundo de recursos y tiempo limitados.

http://www.skeptic.com/insight/science-affirmers/#more-30802