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El más antiguo debate del escepticismo: una prehistoria de no ser un cretino (1838-2010)

El más antiguo debate del escepticismo: una prehistoria de no ser un cretino (1838-2010)

31 de julio de 2011

Por Daniel Loxton, publicado en el SkepticBlog

Traducción gentilmente autorizada, colaboración de Vitor Moura

La conferencia “The Amazing Meeting 9” – el mayor, más amplio y más importante encuentro de mentes del escepticismo organizado – está llegando. Parece un buen momento para recordar la presentación más debatida de TAM el año pasado: el discurso del astrónomo Phil Plait “No sea un Cretino” (video em inglés) pidiendo menos insultos[1] y más civilidad en la diligencia escéptica:

“La mejor idea ya concebida en la historia de la humanidad es inútil a menos que alguien la comunique. Se morirá en el tubo de ensayo. Y en nuestro caso, lo que estamos aquí comunicando a la gente no es necesariamente algo que quieren escuchar. Y así, nuestra actitud -como pasamos este mensaje- asume una importancia crucial”.

Como algunos lectores deben saber, el discurso “NSC” de Plait desencadenó una tempestad en línea que se extiende hasta hoy.

Yo explico la ética del escepticismo bastante frecuentemente[2] (esa es una de las principales razones por las que blogueo además de escribir libros y artículos para la revista Skeptic), pero hoy me gustaría volver a algo más simple y más concreto. Vamos a explorar una pregunta histórica directa:

¿Sería el pedido de Plait por civilidad algo nuevo para el escepticismo?

Sucede que la respuesta es: “No, ni de lejos”. (Tenga en cuenta: Esto es largo un artículo, con más de 4500 palabras)

El más antiguo debate interno del escepticismo

Inmediatamente después del discurso de Plait, empecé a oír sugerencias de que en realidad el discurso era un intento velado de proteger la religión, y que podría incluso estar relacionado a algunas entonces recientes controversias en el mundo ateo (controversias que ni voy a fingir ser capaz de acompañar).

Pero llamados similares por un escepticismo más gentil, más cuidadoso, pre-datan la blogosfera atea por casi 200 años (como veremos) y probablemente mucho más. Ellos son sobre el escepticismo basado en la ciencia – y durante los años 1980 y 1990, ellos eran una línea dominante definiendo lo que hacemos.

¿Por qué las solicitudes por una mayor civilidad son tan persistentes? Esto es una consecuencia inevitable de la tensión entre dos de los papeles fundamentales del escepticismo: la crítica (que es inherentemente conflictiva, al menos en algún grado) y el alcance educativo (que debe, por su naturaleza, alcanzar a las personas). El resultado es que los pedidos por “¡Más acción! ¡Arremanguen las mangas!” siempre han sido alternados con pedidos por un enfoque más empático y consciente de nuestros objetivos.

Pero vamos a dejar el análisis del “por qué” para otro día. Por ahora, basta con volver a una pequeña selección de siglos de discusiones en el escepticismo sobre el “tono” de lo que hacemos.

Antes de empezar, debo observar de paso que ha erosionado los tambores de la civilidad durante años. (Para ejemplos recientes, considere mi discusión en 2009 sobre civilidad con María Walters y Blake Smith de MonsterTalk en el podcast Skepchick, o la sección “No se burle de la gente” de mi panel de activismo ¿Qué debo hacer a continuación? en PDF. Esas fueron lecciones aprendidas duramente de mi trabajo de criticar la criptozoología y las alegaciones paranormales, y no tenía nada que ver con la religión).

Pero usted ya sabía que yo promuevo esas cosas. Veamos lo que otros han dicho.

Perciba que esto no es en absoluto una revisión exhaustiva de la literatura. Estos son sólo algunos de los primeros ejemplos que me vienen a la mente. A pesar de todo, estoy pasando directamente por algunos de los últimos trabajos relacionados con el tema, incluyendo la presentación de 2010 “No seas un cretino: Etiqueta para Ateos y escépticos” de Rebecca Watson (en la que ella concluye: “¡Haz lo que sea necesario para recordar que la persona con quien estás hablando es un ser humano!” y el podcast de corta duración Actually Speaking (que intenta explorar “El Lado Humano del Escepticismo”). Además, tenga en cuenta que esta explícitamente concebida como una introducción a una escuela de pensamiento prominente dentro del escepticismo científico, el otro lado del péndulo va a tener que esperar por otro post. Finalmente, note que estoy dejando de lado discusiones similares en muchas otras esferas (como el ateísmo, política, juegos online y la blogosfera como un todo).

Celos a la Civilidad Antes de NSC

2010

El paralelo más divertidamente exacto de “No seas un Cretino” debe ser “No seas un Idiota!” – un artículo que Jonathan Abrams, presidente de los escépticos de Ottawa escribió pocos meses antes del discurso de Plait. “Al contrarrestar una alegación”, Abrams alertó, “haga lo posible para evitar el desentendimiento personal. Sea humilde, admita que usted puede estar equivocado también, pero lo más importante: no sea un idiota”.

2008

Abrams, a su vez, fue inspirado por el propio Skepticblog de Brian Dunning, que en 2008 exploró el tema “Como ser un escéptico y aun tener amigos”.

“Diseminar el pensamiento crítico involucrándose en conversaciones con sus amigos debe ser una manera de crear lazos, no heridas. Si desea extraer lo esencial de este podcast, es exactamente eso. Concéntrese en lo que ustedes concuerdan. Yo descubrí que eso convirtió a las personas que me veían como un enemigo y venían a desafiarme con nuevas alegaciones en amigos que buscan mi opinión sobre las historias que les parecen improbables”.

2004

Un marco importante fue un artículo del Skeptical Inquirer en 2004 llamado “Cruzando el abismo entre las Dos Culturas”. Escrito por una autora llamada Karla McLaren que formaba parte del movimiento de la Nueva Era que acabó involucrándose con la comunidad escéptica[3], este trabajo conmovedor compartió una perspectiva de la audiencia que los escépticos necesitaban oír.

“¿Por qué tengo que escribir la palabra ‘charlatán’ cuando quiero un comentario escéptico sobre las elecciones que hago en los servicios de salud? ¿Y por qué tengo que pasar tanto tiempo traduciendo en los sitios escépticos que visito – o apenas saltando palabras como golpista, impostor, charlatán, fraude, creyente y tonto? ¿Por qué yo (el tipo de persona que realmente necesita información escéptica) tengo que verme descrita en términos ofensivos y bajar mi cabeza llena de vergüenza antes de que pueda realmente acceder a la información disponible en su cultura?”

Buena pregunta. Me quedé conmovido con este artículo.

McLaren destacó una falla crítica y sistemática en la divulgación escéptica y en los medios escépticos: ella es creada por escépticos, y su éxito es medido por la aprobación de otros escépticos. Nuestras informaciones que a veces salvan vidas parecen casi intencionalmente dirigidas a alcanzar a la pequeña minoría de personas que no la necesitan, y para rechazar la mayoría[4], que la necesita. (Como el discurso NSUC de Phil Plait dice: “Mire, tenemos que admitir que nuestra reputación entre la mayoría de la población no es exactamente una maravilla”).

Recordando a Carl Sagan de forma profunda, McLaren enfatizó que “la búsqueda de la verdad, la preocupación por el bienestar de los demás, la necesidad de ser tratado con respeto y la necesidad de ser acogido en una cultura – esas son cosas que mi clase comparte con ustedes”. Ella imploró por la construcción de puentes: intentos inteligentes, acogedores de genuinamente comunicarse con aquellos que más lo necesitan.

Pero nada de eso era nuevo para los años 2000. Absolutamente.

1999

Considerar el movimiento como se describe en el artículo de la folclorista Stephanie Hall en 1999, “El Folclore y el surgimiento de la moderación entre los escépticos organizados”. Su análisis del movimiento en ese momento suena muy diferente a la situación de hoy, pero es consistente con mis propios recuerdos. Durante la década de 1990, el “escepticismo científico” de alcance limitado era dominante entre los grupos escépticos locales, regionales y nacionales y, gracias a la influencia del astrónomo Carl Sagan (casi ciertamente la más ampliamente admirada voz pública por el escepticismo científico) llevar a los escépticos más lejos de la retórica exaltada, hostil, autoritaria.

Los Argumentos NSUC de Sagan

1996

Carl Sagan estuvo involucrado con el primer grupo escéptico norteamericano de éxito (CSICOP, ahora llamado CSI) desde su formación en 1976. Pero su implicación con el activismo escéptico retrocede más allá de esa fecha – e irónicamente, su primer acto fue el de oponerse al “tono” de un proyecto escéptico.

Fue un caso que significó tanto para él que él todavía estaba hablando de eso 20 años después. Como recordó Sagan en el libro de 1996 El mundo y sus demonios (en mi opinión, el mejor libro escéptico escrito),

“A la mitad de los años 70, un astrónomo que admiro redactó un manifiesto modesto llamado ‘Objeciones a la astrología’, y me pidió que lo endosase. Luché con su frase, y por fin me vi incapaz de firmar – no porque creyera que la astrología tiene alguna validez, sino porque sentía (y aún siento) que el tono del discurso era autoritario”[5].

Le invito a leer “Objeciones a la Astrología” antes de continuar. (Es corto, vamos a esperar.) Usted notará que es ligero para los patrones de la blogosfera, y no muy diferente de los proyectos escépticos actuales (como la campaña “10:23” contra la homeopatía). Entonces, ¿cuál era el problema de Sagan con la declaración, que fue, después de todo, firmada por varios ganadores del Premio Nobel?

La declaración denunciaba lo que llamaba “las afirmaciones pretensiosas de los charlatanes astrológicos”, pero no logró hacer una investigación seria, un caso basado en la ciencia para apoyar esta opinión. “Yo habría endosado”, reflexionó Sagan, “una declaración que describiera y refutase los principales dogmas de la creencia astrológica”.

En vez de eso, él sintió, este “rechazo arrogante por un grupo de científicos”, simplemente decretó que la astrología es estúpida. “Criticaba la astrología”, Sagan observó, “por tener orígenes encubiertos en la superstición” – pero lo mismo sucede con muchas ciencias legítimas. ¿Y qué? La pregunta es si esto funciona. Sagan continuó:

“Y entonces había especulación sobre las motivaciones psicológicas de aquellos que creen en la astrología. Estos motivos -por ejemplo, el sentimiento de impotencia en un mundo complejo, penoso e imprevisible- podrían explicar por qué la astrología no está generalmente sometida al examen escéptico que merece, pero quedan al margen de la cuestión que es de saber si funciona”.

“La declaración enfatizaba que era impensable un mecanismo por el cual la astrología pudiera funcionar. Este punto es ciertamente relevante, pero por sí solo no es convincente”.

(Sabíamos que muchas cosas eran verdad mucho antes de saber por qué eran verdad).

Los argumentos de Sagan sobre el tono fueron ampliamente aceptados, y ayudaron a definir el escepticismo de la década de 1990. En particular, sería difícil exagerar la influencia de “El Mundo y sus demonios”, que explícitamente reconoció el problema del tono:

“¿He oído a un escéptico hablar de modo superior y despectivo? Ciertamente. A veces hasta he escuchado, para mi posterior consternación, ese tono desagradable en mi propia voz … Por la forma en que el escepticismo es a veces aplicado a cuestiones de interés público, hay una tendencia a apegar a los opositores, tratarlos con aire de superioridad, ignorar el hecho de que, engañados o no, los adeptos de la superstición y de la pseudociencia son seres humanos con sentimientos reales que, como los escépticos, intentan comprender cómo funciona el mundo y cuál podría ser nuestro papel en él. En muchos casos, sus motivos se armonizan con la ciencia. Si su cultura no les dio todas las herramientas necesarias para llevar adelante esa gran búsqueda, vamos a moderar nuestras críticas con bondad. Ninguno de nosotros nace plenamente equipado”[6].

Note que la crítica de Sagan fue en todos los sentidos idéntica a los argumentos del discurso NSC de Plait. Sagan escribió,

“Sin embargo, la principal deficiencia que veo en el movimiento escéptico está en su polarización: Nosotros versus ellos – el sentimiento de que tenemos el monopolio de la verdad; de que las otras personas que creen en todas esas doctrinas estúpidas son imbéciles; de que, si son sensatas, ellas nos escucharan; y de que, si no lo hacen, están fuera del alcance de la redención. Esto no es constructivo. No puede transmitir el mensaje. Condena a los escépticos a un permanente status de minoría; mientras que un enfoque compasivo, que desde el principio reconociera las raíces humanas de la pseudociencia y de la superstición, podría ser aceptada por mucha más gente”[7].

El Buen y Viejo Sentido Común

1992

Algunas veces se dice que el escepticismo no tiene un manual; pero la investigación escéptica, al menos, tiene más de uno. Estos incluyen Piezas Faltantes — Como Investigar Fantasmas, Ovnis, Psíquicos, & Otros Misterios, por Robert Bakere y Joe Nickell; y la reciente Investigación Científica de lo Paranormal: Como Resolver Misterios Inexplicados de Ben Radford.

Como una guía práctica, el libro de 1992 de Nickell y Baker está, naturalmente, lleno de consejos prácticos. La empatía y la cortesía son enfatizadas por todo el libro como las mejores prácticas. Este pasaje (bajo el encabezado de la sección “Algunas cuestiones éticas”) es particularmente contundente.

“Usted puede evitar dilemas éticos la mayoría de las veces usando su buen y viejo sentido común y el buen sentido. Si usted haría más mal para las personas ridiculizando sus creencias religiosas en vez de permitirles mantenerlas y aún ayudarlas a resolver sus problemas inmediatos, usted olvida sus creencias y las ayuda a resolver sus problemas urgentes. Esta es la única cosa ética que hacer. El fanatismo, tanto por parte de un escéptico, como de un psíquico, es igualmente deplorable”[8].

Esta reserva no era simplemente una cuestión de compasión, de acuerdo con Piezas faltantes, sino de responsabilidad.

“Desgraciadamente, muchas veces en los últimos años, los escépticos celosos mostraron a menudo más emoción que lógica, hicieron acusaciones violentas en las que la evidencia falló en dar apoyo, no pudieron comprobar sus afirmaciones y, por lo general, no hicieron lo que era necesario para hacer sus retos creíbles. Tales críticas irreflexivas pueden hacer mucho más mal que bien”[9].

¿Sus consejos? Siguen los pasos descritos por el psicólogo Ray Hyman, en su artículo “La crítica adecuada” (que abordaremos brevemente) – especialmente “El principio de la caridad”.

No se debe escarnecer las Acciones Humanas, sino comprenderlas

1992

Fundada en 1992, la revista Skeptic fue inspirada en el ejemplo de Carl Sagan – y ha sido un proyecto explícitamente consciente de su tono desde el primer día. Michael Shermer es bien conocido por su explotación de por qué las personas inteligentes creen en cosas extrañas (un tema que él aborda, una vez más, en su libro lanzado en 2011 El Cerebro Creyente); no es ninguna sorpresa que él y Pat Linse decidieron promover esta máxima de Spinoza como el mensaje en el corazón de la Sociedad de los escépticos:

“Hice un esfuerzo incesante para no ridiculizar, no lamentar, no despreciar las acciones humanas, sino comprenderlas”.

Al reflexionar sobre este lema, Pat Linse, co-editor de Skeptic, recuerda,

“Cuando trabajé en una caja registradora, uno de los mejores indicios de que estaba a punto de recibir un cheque sin fondos era una actitud agresiva por parte del cliente. Es lo mismo con una discusión. Uno de los mejores indicadores de un argumento débil es la agresión por parte de la persona que lo hace”[10].

Además, como Michael Shermer enfatiza,

“Si usted comienza una conversación con la gente diciéndoles que sus creencias más queridas y arraigadas son un total absurdo y ridículas, usted cerró la conversación antes de que ella comenzara – y cerró la puerta a cualquier otra comunicación sobre las virtudes del escepticismo”[11].

Estos sentimientos se construyen en sus conferencias, y no son sólo una conversación. Shermer se mantuvo firme en el enfoque tranquilo, de búsqueda de la verdad, incluso ante una presión enorme, e incluso cuando la tentación pudo haber sido juzgar primero y entender después.

El 14 de marzo de 1994, Shermer apareció en The Phil Donahue Show (una fábrica de audiencia pionera del género de entrevistas diarias después dominado por Oprah[12]) para refutar las alegaciones de los negadores del Holocausto Bradley Smith y David Cole (Video). Shermer recordó lo ocurrido durante un intervalo comercial entre los segmentos del debate:

“Pensando que me había salido bien en analizar las metodologías de los negadores, yo estaba cómodamente a la espera del próximo segmento, cuando el productor vino corriendo hacia mí. ‘Shermer, ¿qué estás haciendo? ¿Qué estás haciendo? Necesitas ser más agresivo. Mi jefe está furioso. ¡Vamos!’ Me sorprendió. Aparentemente o Donahue creía que los negadores del Holocausto podrían ser refutados en cuestión de minutos, o él estaba esperando que yo sólo los llamaría antisemitas como él lo hizo y terminar el asunto”[13].

Shermer ciertamente defendió la historia legítima, y él criticó los argumentos de los revisionistas; pero no pasó a los ataques personales. En vez de eso, él realmente concordó ante la cámara con algunas de las reivindicaciones hechas por los negadores del Holocausto – porque esas afirmaciones particulares por casualidad eran verdaderas. ¿Alguna conjetura sobre si le gustaba estar en esa posición? La respuesta es que no importa: Shermer es un escéptico e historiador. La verdad debe venir en primer lugar.

En su libro de 2000, Negando la Historia, los co-autores Michael Shermer y Alex Grobman rechazaron críticas profesionales de que era inapropiado que ellos tuvieran encuentros cordiales con negadores del Holocausto.

“Al tratar con las reivindicaciones de los negadores del Holocausto, creemos que no es suficiente ser académicos en una torre de marfil, intentando alcanzar la objetividad con la distancia, cuando los sujetos que hacen esas alegaciones son amigables, ansiosos de conversar, y están a sólo una llamada o un vuelo de distancia …”

“Las fuentes primarias son la herramienta más importante del historiador, y ¿qué podría ser más primario en escribir un libro sobre la negación del Holocausto que reunirse con los propios negadores, ver sus oficinas, hacerles preguntas, leer su literatura y, en general, intentar entrar en sus mentes?”[14]

Este es un aspecto poco apreciado para la cuestión del tono: la ventaja de investigación de la colegialidad. Cuando los escépticos tratan a los adversarios con cortesía, estamos mejor posicionados para adquirir la comprensión que necesitamos para ser críticos bien informados y eficaces[15]. Durante la aventura de Shermer en Donahue, el anfitrión pronto se vio en apuros, porque le faltaba el conocimiento específico sobre el revisionismo del Holocausto. Esto puede suceder fácilmente para los escépticos que se niegan a tener conversaciones en profundidad a través de divisiones ideológicas profundas.

El Lado Negro del Ridículo

Los críticos a menudo enmarcan los debates de civilidad como una dicotomía: sea comedido o sea honesto. Pero los escépticos desde hace mucho tiempo han aprendido que la elección es a menudo entre comedimiento honesto e inventar cosas. Es decir, la incivilidad a veces va de la mano con la exageración, imprecisión factual y responsabilidad legal. (Considere frases escépticas comunes tales como “Él es un fraude”. Esta frase siempre insulta, pero sólo de vez en cuando es verdadera).

1991

El escéptico Jim Lippard abordó esto en su artículo de 1991, “Como no discutir con Creacionistas”, publicado en el diario Creación/Evolución del Centro nacional para Educación Científica. De acuerdo con Lippard, “los oponentes del creacionismo en Australia se involucraron en tácticas que llevaron al pedido de excusas públicas a los creacionistas por radio y medios impresos, la crítica por otros opositores del creacionismo, e incluso la acción judicial”. Los estudios de caso detallados, que invito a los escépticos a leer.

Por ejemplo, Lippard criticó lo que llamó “falsas declaraciones” de Ian Plimer, que estaba entre los adversarios más contundentes del creacionismo. (Plimer es más conocido a los escépticos de hoy por sus ataques muy controvertidos contra la ciencia del clima). Lippard citó casos en que Plimer hizo graves acusaciones sobre irregularidades financieras por parte de organizaciones creacionistas-alegaciones por las que la Compañía de Radiodifusión de Australia y el periódico Media Information Australia[16] más tarde pidieron disculpas.

Lippard también citó una carta en la que Plimer escribió sobre “un grupo de jóvenes (principalmente niños) acompañando al [creacionista Duane] Gish que continuamente lo tocaban. Esto es igual al testimonio de otras fuentes que arrojan luz sobre la vida personal de Gish y que hace que Jimmy Swaggart parezca un guardián moral de la fe”. Lippard concluyó que esa alegación era una “insinuación ad hominem sin base”. Gish llamó “una escandalosa falsedad calumniosa”, diciendo “Yo desafío Plimer a producir un gramo de evidencia para apoyar la acusación de arriba”).

Note que los argumentos de Lippard por “un estilo más cuidadoso de debate y disputa” fueron pragmáticos:

“Ian Plimer y otros han defendido su estilo con el fundamento de que el creacionismo es un movimiento político en lugar de científico. Mi impresión es que creen que el creacionismo debe ser defendido a cualquier costo, por casi todos los medios disponibles … Mientras que el estilo de mano de hierro podría convencer a algunas personas de que el creacionismo es ridículo y que no vale la pena ser considerado seriamente por los científicos, las distorsiones ciertamente vendrán a la luz (como han venido). Cuando esto ocurre, todas las ganancias a corto plazo y más se pierden”.

No debemos perder de vista el hecho de que no importa cuán tonto parezca el creacionismo desde una perspectiva informada, aquellos que se adhieren a él son seres humanos … El ridículo y el abuso simplemente confirman sus sospechas sobre los malignos evolucionistas conspiratorios que están tratando de suprimir el punto de vista creacionista[17].

Lippard no fue, por cierto, el primer abogado de la ciencia en expresar su preocupación por el enfoque de Plimer. En 1989, David Suzuki utilizó Plimer como un ejemplo para su crítica que “algunos evolucionistas se volvieron fanáticos en su búsqueda de la verdad, siendo tan rencorosos como sus blancos”[18].

En cuanto a la cuestión, Lippard ofreció una simple conclusión: “Los opositores del creacionismo no deben usar la misma táctica que los creacionistas suelen usar; ellos deben ser cuidadosos, honestos y precisos”.

(No está directamente relacionado, pero Plimer más tarde llevó su batalla contra el creacionismo al tribunal – y se dice que acabó teniendo que pagar medio millón de dólares en costos judiciales).

Crítica Apropiada

1987

Esto nos lleva a lo que puede ser el argumento más conciso y valioso ya defendido para el comedimiento escéptico: un artículo de 1987 llamado “La crítica adecuada”, escrito por el psicólogo Ray Hyman (otro fundador del CSICOP). De acuerdo con el director ejecutivo del CSI, Barry Karr, “La crítica adecuada” de Hyman es “probablemente el tema más reimpreso y ampliamente divulgado que apareció en la Skeptical Inquirer o en los Skeptical Briefs”, siendo ampliamente adoptado y reproducido por organizaciones escépticas en todo Estados Unidos – y en todo el mundo[19].

“La crítica adecuada” vino al final de la infancia del movimiento escéptico, después de una década pasada aprendiendo la dura lección de que, como dice Hyman, “la tarea del crítico, si es para ser realizada adecuadamente, es a la vez desafiante y llena de peligros imprevistos”.

¿Qué peligros? Los procesos estaban en la lista de Hyman (no sin razón: James Randi y el CSICOP pronto acabaron enfrentando un proceso de difamación de $ 15 millones de dólares – una amenaza siempre presente que puede llevar a los escépticos a la ruina hoy). Los desperdicios eran otro:

“Durante la primera década de existencia del CSICOP, los miembros del Consejo Ejecutivo, a menudo se vieron dedicando la mayor parte del tiempo disponible para controlar los daños – generados por los comentarios descuidados de colegas escépticos – en lugar de por la causa común de explicar la agenda escéptica”[20].

Pero Hyman estaba más preocupado por la integridad:

“Podemos hacer mejoras enormes en nuestros esfuerzos colectivos e individuales, por simplemente intentar adherir a esos patrones que profesamos admirar y que creemos que muchos de los vendedores ambulantes de lo paranormal violan. Si nosotros mismos nos vemos como los defensores de la racionalidad, de la ciencia y de la objetividad, entonces debemos mostrar esas mismas cualidades en nuestras críticas. Sólo por intentar hablar y escribir en el espíritu de precisión, ciencia, lógica y racionalidad … elevaríamos la calidad de nuestras críticas por al menos un orden de magnitud”.

Hyman tenía sugerencias concretas sobre cómo realizar esto, discutidas en estos subtítulos:

1. Esté preparado.

2. Aclare sus objetivos.

3. Haga su deber en casa.

4. No vaya más allá de su nivel de competencia.

5. Deje que los hechos hablen por usted.

6. Sea preciso.

7. Utilice el principio de la caridad.

8. Evite palabras cargadas y sensacionalismo.

(Usted notará que esta lista de un cuarto de siglo de edad cubre exactamente el mismo terreno que los dos discursos más desafiantes en la conferencia de 2010 de la TAM8: el discurso NSC de Plait y la alerta de Massimo Pigliucci para los escépticos sobre la arrogancia de opinar fuera de nuestra competencia.)

De estos principios, Hyman anticipó que el “principio de la caridad” puede ser el más controvertido.

“Sé que muchos de mis colegas críticos encontrarán este principio intragable. Para algunos, los creyentes en lo paranormal son el ‘enemigo’, y parece inconsistente darles el beneficio de la duda. Pero ser cariñoso con las alegaciones paranormales es simplemente el otro lado de ser honesto y justo”.

Esto es funcionalmente equivalente al “compromiso justo” de Steven Novella, o la “Suposición de buena fe” de Wikipedia: haga un esfuerzo genuino para entender el mejor punto de su oponente, y prosiga en ello; no asuma motivos impíos que no están en evidencia. Como Hyman continuó,

“A menudo podemos cuestionar la precisión o la validez de una afirmación paranormal. Pero raramente estamos en posición de saber si el que la defiende está deliberadamente mintiendo o está auto-engañado. Además, muchas veces tenemos una opción en cómo interpretar o retratar los argumentos de un oponente. El principio nos dice para retratar la posición del adversario de un modo objetivo, imparcial y no emocional”.

Esto, dice Barry Karr, “nos proporciona un recordatorio necesario de que estamos en el ramo de examinar las alegaciones y de criticar las ideas, no la persona. Sí, podemos ser firmes en nuestras objeciones, pero sobre todo tenemos que ser justos y honestos en nuestro enfoque”.

El Consejo Ejecutivo del CSI sigue luchando con cuestiones éticas espinosas, en las que Hyman y su pensamiento permanecen como luces orientadoras. Como Kendrick Frazier (Editor de la Skeptical Inquirer en los últimos 34 años) explica,

“‘La crítica adecuada’ es y ha sido uno de los principales guías éticos y estratégicos para los escépticos. Es especialmente importante que la nueva generación de escépticos la lea y adopte. Ella proporciona una noción de las disputas antiguas por las cuales los escépticos pasaron, cómo evitarlos y, más importante, cómo ser eficaz”[21].

Una Cisma Inicial

1977

El sociólogo Marcello Truzzi fue un miembro fundador del CSICOP (de hecho, el CSICOP fue creado a partir de un grupo novato que Truzzi inició en 1975), y el primer editor de su periódico, The Zetetic (ahora llamado Skeptical Inquirer). Él renunció a ese cargo después de sólo dos ediciones alegando diferencias de principio – incluyendo las cuestiones ligadas a tono y apertura.

Comentando sobre la renuncia de Truzzi, la revista Science resumió la discordancia:

“Hay, por lo tanto, un espectro de opinión sobre el comité entre aquellos que tienden a favorecer una línea más dura, desenmascarando el tratamiento de los paranormales y aquellos que tienden a una evaluación escéptica, pero de mente abierta de las alegaciones paranormales. Los ‘escépticos’ desean implantar todo el poder del método científico contra creencias paranormales; los ‘zeticos’ consideran que tal prejuzgamiento de las alegaciones paranormales es tan anti-científico como algunas de las propias alegaciones pueden ser”[22].

Ray Hyman es citado en este mismo artículo de Science, expresando un sentimiento que predice su artículo “La crítica adecuada” 10 años después:

“Personas con un pasado en magia … tienden a ver esto como una cruzada por la mente de las personas, en la que debemos usar fuego contra fuego, y no ser muy sutiles o eruditos o vamos a perder por omisión. Creo que sería más eficaz ser más eruditos y construir nuestra credibilidad”.

Truzzi pasó a escribir décadas de críticas del escepticismo organizado, e hizo algunos aciertos notables. (Su artículo de 1987 “Sobre el Pseudo-escepticismo” es esencialmente idéntico en contenido a mi reciente “Escalando el Monte Heinlein”). Sin embargo, sigo persuadido por su desdén general hacia el estilo de escepticismo del CSICOP. Un abogado del diablo, después de todo, dice apenas la mitad de toda la historia. De todos modos, Truzzi fue una figura fundamental en la creación del movimiento escéptico de la lengua inglesa: él ayudó a crear los primeros grupos escépticos norteamericanos, él fue el editor original de la primera publicación escéptica norteamericana, y él recibe el crédito por tener “una afirmación extraordinaria exige pruebas extraordinarias” (más famosa en la forma modificada usada posteriormente por Sagan, aunque el sentimiento antecede a ambos)[23].

Y allí al principio: la batalla sobre el tono.

Sin Lágrimas, Sin Honor, Sin Cánticos

1838

Y, sin embargo, los argumentos sobre el tono del escepticismo anteceden incluso a la fundación de las primeras organizaciones escépticas. Ellos son anteriores a la televisión, aviones y lámparas eléctricas.

Mucho antes de la invención del Pie Grande, o de los discos voladores, o de quiroprácticas, o del espiritualismo, o de la “investigación psíquica”, los escépticos estaban haciendo llamados fervientes para otros escépticos sobre el tono.

Voy a cerrar hoy con una larga cita del libro de 1838 Impostores de Nueva York.

Ella realmente lo dice todo.

“Desgraciadamente, sin embargo, aquellos que se han vestido con la armadura contra las locuras de los tiempos, han sido a menudo imprudentes e indiscretos en el carácter y el espíritu de sus acciones. Disgustados con la estupidez de las víctimas de la ilusión, y provocados por su adhesión obstinada al error, las atacaron de forma personal, en vez de atacar la falsa filosofía y la pseudo-filantropía que se les impuso, y así ellos crearon un show de intolerancia que ha sido fatal para su éxito …”

“La persecución sólo sirve para propagar nuevas teorías, sean de la filosofía o de la religión, como la historia del mundo demuestra; y eso nunca falló, fueran esas teorías verdaderas o falsas. Ellas adquieren un vigor nuevo bajo los golpes de la intolerancia, y como insectos vivos parecen multiplicarse por disección. Así, todos los intentos para acabar con los impostores, o los entusiastas, por la censura y la injuria, dirigida contra ellos personalmente, a causa de sus locuras o de sus crímenes, jamás fue vencida. Ellos mismos son tan sensibles que la oposición de este tipo promueve su causa, de modo que ellos desean, invitan, e incluso lo provocan. De hecho, algunas de las locuras populares actuales se deben sólo a las persecuciones alegadas o reales que sufrieron, no sólo a sus devotos, sino a su existencia presente; no fueran, por tanto, habrían bajado a la tumba de los Capuletos, “sin lágrimas, sin honores, sin cantar’”[24].

https://web.archive.org/web/20160818104639/http://www.ceticismoaberto.com:80/ceticismo/6254/nao-seja-um-cretino


[1] Plait tomó prestada la frase “no sea un cretino” de una máxima existente en internet, la Ley Wheaton, y la incluyó cerca del final de su discurso como una retórica florida. Su argumento podría haber sido hecho sin ella (como, por lo demás, Carl Sagan lo hizo en 1996). Era predecible que “¡Phil nos está llamando cretinos!” ¿Iba a dominar la discusión, en muchos casos, dejando de lado los argumentos de Plait? Probablemente. Es lamentable que éste haya sido el resultado, pero eso demuestra lo que Plait quería decir. Cuando las personas se sienten insultadas, el insulto se convierte en la discusión.

[2] Vea (entre otros) mis post: “Horse-Laughs, the Rapture, and Ticking Bombs”;“Skeptics as Model Train Lovers (Part II)”; “The Reasonableness of Weird Things”; o,“Bring on the Science of Honey and Vinegar.”

[3] “Yo no soy sólo un miembro de la comunidad de la Nueva Era”, enfatizó McLaren. “Yo también he sido una fuente de muchas de las cosas con las que la comunidad escéptica se preocupa. Yo estuve involucrada en la metafísica y en la Nueva Era por más de 30 años, escribí cuatro libros y grabé cinco cds sobre la materia, y yo era considerada una de las líderes en el campo”. Sus libros anteriores incluyen títulos tales como Su Aura y Sus Chakras: Manual del usuario. (Su reciente libro El Lenguaje de las Emociones enfatiza la ciencia social, continuando en una vena de autoayuda.) Mucho se ha hablado sobre su viaje hacia el escepticismo, pero es su visión sobre la cultura de la Nueva Era que es útil a este “tono” de la discusión.

[4] Como observa Michael Shermer en su post La Demografía de la Creencia, “Aunque los porcentajes específicos de la creencia en lo sobrenatural y en lo paranormal entre los países y las décadas varían un poco, los números siguen siendo bastante consistentes de que la mayoría de las personas tienen algún tipo de creencia paranormal o sobrenatural”.

[5] Sagan, Carl. The Demon-Haunted World. (Random House: New York, 1996.) p. 302

[6] ibid. p. 297–298

[7] ibid. p. 300

[8] Baker, Robert and Joe Nickell. Missing Pieces: How to Investigate Ghosts, UFOs, Psychics, & Other Mysteries. (Prometheus Books: Buffalo, New York, 1992.) p. 298

[9] ibid. p. 286. Este pasaje fue extraído con poca modificación del artículo de Ray Hyman que ellos estaban discutiendo.

[10] Comunicación personal de Pat Linse. 16 de junio de 2011

[11] Comunicación personal de Michael Shermer. 20 de junio de 2011.

[12] Una potencia de rating que fue pionera en el género de la conversación diurna más tarde dominado por Oprah

[13] Shermer, Michael, Why People Believe Weird Things. (W.H. Freeman and Company: New York, 1997.) p. 179

[14] Shermer, Michael, and Alex Grobman. Denying History. (University of California Press: California, 2002.) p. 2

[15] Un caso clásico en el escepticismo es la “familiaridad agradable” entre Harry Houdini (un desenmascarador implacable de médiums espíritas) e Ira Davenport (la mitad sobreviviente de “Los Hermanos Davenport”, que fueron pioneros superstar de la mediumnidad de espíritus). Davenport reveló a Houdini “mucho de valor histórico sobre los hermanos, que nunca apareció en la prensa”, es decir, exactamente cómo lo hacían. Mientras todos los registros anteriores de los hermanos habían sido “vagos, especulativos, superficiales”, Houdini fue el único investigador en obtener la “confesión de un corazón abierto” de Ira. Houdini, Harry. A Magician Among the Spiritis. (Fredonia Livros: Amsterdam, 2002) p. 17-37

[16] Apología a la Creation Science Foundation Ltd. “Media Information Australia. Nº 55. Febrero de 1990. p. … Media Information Australia desea comunicar que las opiniones y las alegaciones contenidas en el artículo arriba son del Profesor Plimer y no son adoptadas o compartidas por la Escuela de Cine, Televisión y Radio Australiana, sus directores, empleados y agentes o los editores y otros involucrados con la publicación de Media lnformation Australia. Cualquier daño que haya sufrido por la Creation Science Foundation Ltd y sus directivos y otros oficiales y miembros y T Duane Gish le pedimos disculpas y lamentamos”.

[17] Lippard, Jim. “How Not to Argue With Creationists.” Creation/Evolution. Vol. 11, No. 2 (Winter 1991–1992.) p. 9–21. Full issue PDF. Accesado el 11 de junio de 2011.

[18] Suzuki, David. “Creationism Flourishes in North America.” The Lethbridge Herald, Dec 16, 1989. p. 6

[19] Comunicación personal de Barry Karr. 20 de junio de 2011

[20] Hyman, Ray. “Proper Criticism.” Skeptical Inquirer, Vol. 25, No. 4. July / August 2001. p. 53–55.

[21] Comunicación personal de Kendrick Frazier. 20 de junio de 2011.

[22] Wade, Nicholas. “Schism Among Psychic-Watchers.” Science 197. 1977. p. 1344

[23] Las articulaciones anteriores de este sentido también existen; por ejemplo, la máxima de David Hume, “Un hombre sabio, por lo tanto, proporciona su creencia a la evidencia”. Hume, David. An Enquiry Concerning Human Understanding. (Open Court Publishing Company: Peru, Illinois, 1993) p. 144

[24] Reese, David Meredith. Humbugs of New York: being a remonstrance against popular delusion. (New York: 1838.) p. 14–16.

Los misteriosos objetos de bronce que han desconcertado a los arqueólogos durante siglos

Los misteriosos objetos de bronce que han desconcertado a los arqueólogos durante siglos

POR TOM METCALFE

6 de agosto de 2018

514246-briancampbellEl dodecaedro romano Brian Campbell encontrado en el este de Londres. BRIAN CAMPBELL

Un día de agosto de 1987, Brian Campbell rellenaba el agujero dejado por un tocón de árbol en su jardín en Romford, al este de Londres, cuando su pala chocó con algo de metal. Se inclinó y sacó el objeto del suelo, preguntándose por su extraña forma. El objeto era pequeño, más pequeño que una pelota de tenis, y cubierto de arcilla pesada. “Mi primera impresión”, le dice Campbell a Mental Floss, “fue que fue hecha hermosa y hábilmente … probablemente por un herrero como una especie de herramienta de medición”.

Campbell colocó el artefacto en el alféizar de la ventana de su cocina, donde permaneció durante los siguientes 10 años aproximadamente. Luego, visitó el fuerte romano y el parque arqueológico en Saalburg, Alemania, y allí, en una vitrina de vidrio, estaba un objeto casi idéntico. Se dio cuenta de que su sorpresa en el jardín era un dodecaedro romano: un misterio de metal de 12 lados que ha desconcertado a los arqueólogos durante siglos. Aunque se han ofrecido docenas, y tal vez cientos, de explicaciones para explicar los dodecaedros, nadie sabe con certeza para qué se utilizaron.

UN ROMPECABEZAS ANTIGUO

514246-rudiger_schwartzUn dodecaedro en el Parque Arqueológico de la Fortaleza Romana de Saalburg. RÜDIGER SCHWARTZ/SAALBURG PARQUE ARQUEOLÓGICO DEL FUERTE ROMANO

El primer dodecaedro romano en intrigar a los arqueólogos fue encontrado hace casi 300 años, enterrado en un campo en la campiña inglesa junto con algunas monedas antiguas. “Una pieza de metal mezclado, o latón antiguo, que consta de 12 lados iguales”, decía la descripción del objeto del tamaño de un huevo cuando se presentó a la Society of Antiquaries en Londres en 1739. Las 12 caras tenían “un número igual de perforaciones dentro de ellos, todos de diámetros desiguales, pero opuestos el uno al otro … cada cara tenía un knobb o una pequeña bola fijada a ella”. Los anticuarios estaban desconcertados por la carcasa metálica finamente diseñada, y cuál podría ser su propósito.

El dodecaedro de 1739 estaba lejos del último descubrimiento de este tipo. Desde entonces, se han encontrado más de 100 objetos similares en docenas de sitios en el norte de Europa que datan del siglo I al V dC. Con un tamaño que va desde aproximadamente una pelota de golf hasta un poco más grande que una pelota de béisbol, cada uno tiene 12 caras de igual tamaño, y cada cara tiene un orificio de diámetro variable. Los objetos en sí mismos son huecos.

A mediados del siglo XIX, a medida que se fueron encontrando más, los arqueólogos conocieron los objetos como dodecaedros, del griego por “12 caras”. Actualmente están en exhibición en docenas de museos y colecciones arqueológicas en toda Europa, aunque dado lo poco se sabe de ellos, sus etiquetas explicativas tienden a ser breves.

Además, no tienen ningún rastro de papel. Los historiadores no han encontrado documentación escrita de los dodecaedros en ninguna fuente histórica. Ese vacío ha alentado docenas de teorías competitivas, y a veces coloridas, sobre su propósito, desde ornamentos de pancartas militares hasta candelabros y accesorios usados en hechizos mágicos. La artesanía obvia que entra en ellos, en un momento en que los objetos de metal eran caros y difíciles de hacer, ha llevado a muchos investigadores a argumentar que eran valiosos, una idea que se apoya en el hecho de que varios han sido encontrados con monedas de la época romana. Pero eso todavía no explica por qué fueron hechos.

¿ARMADO Y PELIGROSO?

514246-gettyimages-2636741Una carga de caballería romana, desde el Arco de Constantino en Roma, hacia el año 315 dC. HULTON ARCHIVE/GETTY IMAGES

En el siglo XIX, algunos anticuarios preferían la teoría de que los dodecaedros eran un tipo de arma, tal vez la cabeza de una maza (un tipo de maza con una cabeza pesada) o una bala de metal para una honda de mano. Pero, como otros eruditos señalaron más adelante, incluso el más grande de los dodecaedros es demasiado liviano para infligir mucho daño. Además, los soldados romanos normalmente disparaban bolas de plomo sólidas desde sus hondas, nada que se pareciera a los intrincados y hundidos dodecaedros.

Sin embargo, las armas no son los únicos elementos útiles en una guerra. Amelia Sparavigna, física del Politecnico di Torino de Italia, cree que los dodecaedros fueron utilizados por los militares romanos como un tipo de telémetro. En una investigación publicada en el repositorio en línea arXiv en 2012, Sparavigna argumentó que podrían haber sido utilizados para calcular la distancia a un objeto de tamaño conocido (como un estandarte militar o un arma de artillería) mirando a través de pares de los dodecaedros de diferente tamaño. agujeros, hasta que el objeto y los bordes de los dos círculos en el dodecaedro se alineen. Teóricamente, solo un conjunto de agujeros para una distancia determinada se alinearía, según Sparavigna.

La teoría se ve reforzada por el hecho de que varios de los dodecaedros se han encontrado en sitios militares romanos. Sparavigna le dice a Mental Floss que “los pequeños pernos prisioneros [en el exterior permiten] un buen agarre del objeto. Entonces un soldado experto podría usarlo en cualquier condición”, mientras que los muchos pares de agujeros les permitieron seleccionar rápidamente entre una variedad de rangos. “El ejército romano necesitaba un telémetro, y el dodecaedro se puede utilizar como un telémetro”, explica.

Pero muchos estudiosos modernos no están de acuerdo. El historiador Tibor Grüll de la Universidad de Pécs en Hungría, que revisó la literatura académica sobre los dodecaedros en 2016, señala que no hay dos dodecaedros romanos del mismo tamaño, y ninguno tiene números o letras grabadas en ellos, marcas que podría esperar en un instrumento matemático. “En mi opinión, la función práctica de este objeto se puede excluir porque … ninguno de los elementos tiene inscripciones o signos en [ellos]”, Grüll le dice a Mental Floss.

Él señala la distribución de los objetos como una pista importante. Se han encontrado en una franja al Noroeste del antiguo Imperio Romano desde Hungría hasta el norte de Inglaterra, pero no en otros territorios romanos como Italia, España, el norte de África o el Medio Oriente. Esa falta funciona en contra de la idea de que los objetos eran dispositivos militares. “Si fue una herramienta para artillería de alcance”, dice Grull, “¿por qué no aparece en todo el imperio en un contexto militar?”

JUEGOS DE ADIVINANZAS

Quizás los dodecaedros se usaron para jugar, no para la guerra. Algunos estudiosos han sugerido que pueden haber sido parte del juguete de un niño, como el juego de pelota y pelota francés conocido como bilboquet, que data de la Edad Media. Su forma también invita a comparar los dados utilizados para apostar, un pasatiempo común en la época romana. Pero la mayoría de los dados romanos eran de seis lados, más pequeños y tallados en madera maciza, piedra o marfil. Además, los agujeros de diferentes tamaños en cada cara de los dodecaedros los hacen inútiles como dados: un lado es siempre más pesado que el otro, por lo que siempre caen de la misma manera.

Muchos estudiosos han sugerido que los artículos tenían un significado cultural especial, y tal vez incluso una función religiosa, para los pueblos en las regiones anteriormente galo del Norte de Europa. El descubrimiento en 1939 de un dodecaedro de bronce bien conservado en Krefeld, cerca de la frontera de Alemania con los Países Bajos, da crédito a esta idea. El objeto fue encontrado en la tumba del siglo IV EC de una mujer adinerada, junto con los restos de un bastón de hueso. Según un ensayo del Museo galorromano de Tongeren, en Bélgica, el dodecaedro probablemente estaba montado en el bastón como una especie de cabeza de cetro, y “probablemente atribuido con poderes mágicos, otorgando poder religioso y prestigio a su propietario”.

O tal vez tenían un tipo diferente de significado cultural. La adivinación era popular en todo el imperio romano, y los doce lados de los dodecaedros podían sugerir un vínculo con el zodíaco astrológico. Otros han sugerido un enlace a Platón, quien dijo que el dodecaedro era la forma “usada para bordar las constelaciones en todo el cielo”. (No está del todo claro de qué estaba hablando Platón).

Rüdiger Schwarz, un arqueólogo en el Roman Archaeological Park de Saalburg cerca de Frankfurt en Alemania, donde Campbell identificó por primera vez el objeto curioso que había encontrado, explica que cualquier discusión sobre el significado cultural de los objetos es puramente especulativa. “No tenemos ninguna fuente desde la antigüedad que brinde una explicación de la función o el significado de estos objetos”, dice Schwarz. “Cualquiera de estas teorías puede ser verdad, pero no se puede probar que sea correcta o incorrecta”.

Schwarz apunta a otra teoría: los dodecaedros pueden haber sido un tipo de “obra maestra” para mostrar las habilidades de un artesano en el trabajo del metal. Esta podría ser la razón por la que rara vez muestran signos de desgaste. “En este sentido, la función técnica del dodecaedro no es el punto crucial. Es la calidad y precisión de la pieza de trabajo lo que es sorprendente”, le dice a Mental Floss. “Uno podría imaginarse que un lanzador de bronce romano tenía que demostrar su habilidad fabricando un dodecaedro para alcanzar cierto estatus”.

SOLDADOS EN EL PATIO TRASERO

Por supuesto, Internet ama un misterio antiguo, y las ideas sobre el propósito de los dodecaedros romanos han florecido allí. El trabajo del investigador holandés G. M. C. Wagemans, detallado en romandodecahedron.com, propone que los objetos eran instrumentos astronómicos utilizados para calcular fechas de importancia agrícola en la primavera y el otoño midiendo el ángulo de la luz solar a través de los diferentes pares de agujeros. Otros investigadores de internet, quizás menos serios, han usado modelos impresos en 3D de los dodecaedros romanos para experimentos de tejido y sugirieron que el verdadero propósito de los objetos era crear dedos de diferentes tamaños para guantes de lana romanos.

Campbell ha llevado su artefacto a varios museos en Londres, pero más allá de confirmar lo que es, no pudieron proporcionar más pistas sobre su origen o propósito particular. “Muchas veces lo he manejado preguntando sobre su uso exacto”, dice.

Mientras Campbell no tiene una idea clara de lo que los romanos estaban haciendo con el dodecaedro, que ahora guarda en una vitrina en su casa, sí propone cómo podría haber estado en su jardín: al ser dejado atrás por soldados que viajaban entre Londres y la capital de la antigua capital romana de Camulodunum, ahora Colchester en Essex. Romford era en ese momento un cruce de ríos y el sitio probable de una estación fortificada utilizada por las tropas romanas para cambiar de caballo y descansar en condiciones de seguridad.

“Hace dos mil años, creo que esta zona estaba cubierta de bosques y la llanura de inundación del río Rom era mucho más amplia que hoy”, dice Campbell. “A menudo me formo una imagen en mi cabeza de aproximadamente 100 soldados romanos con ropa de cama completa y uniforme en la zona, ahora en el fondo de mi jardín”.

Los dodecaedros romanos todavía se encuentran hoy en día. Ejemplos recientes han sido desenterrados por metal-detectoristas en el Norte de Inglaterra, y por arqueólogos excavando un pozo de basura tardorromano en el norte de Francia [PDF]. Es probable que más se encuentre en el futuro.

Pero a menos que alguien también encuentre un manual de instrucciones -y después de más de 1500 años, parece dudoso- los dodecaedros romanos continuarán desconcertados y fascinados por muchos años más.

https://mentalfloss.com/article/514246/are-roman-dodecahedrons-worlds-most-mysterious-artifact

Nuevo Fenómeno Natural Hace que las Luces Bailen en el Cielo

Nuevo Fenómeno Natural Hace que las Luces Bailen en el Cielo

26 de junio de 2011

Kentaro Mori

Himmelserscheinung_ber_Nrnberg_vom_14._April_1561fUn ingeniero de la Universidad de Washington pudo haber descubierto un fascinante fenómeno natural a través de videos en Internet.

“Hace algunos años en presentaciones en museos yo estaba explicando la óptica de los arcoíris y explicando la dinámica de las tormentas”, cuenta William Beaty. “Entonces me tropecé con una extraña idea: ¿no deberían los fuertes campos electrostáticos de las tempestades tener un efecto visible en el arcoíris? Los campos eléctricos debían distorsionar levemente las gotas de agua, haciendo que la distribución de luz de un arcoíris cambie un poco”, especuló.

¿Cómo se vería ese fenómeno? “A veces deberíamos notar un arcoíris que tiembla durante un relámpago, y luego regresa lentamente a su patrón inicial mientras los campos eléctricos se acumulaban antes de otro rayo”.

A pesar de la posibilidad estimulante, Beaty no encontró evidencias del fenómeno de arcoíris bailando en medio de tormentas – al menos todavía. Pero los usuarios del sitio Youtube, “LordHermie” y “JimBob” le llamaron la atención sobre algo no muy diferente: vídeos captados en diferentes partes del globo, desde Estados Unidos a Malasia, registrando antorchas de luz en rápido movimiento sobre nubes de tormentas.

¿Parhelios danzantes?

Los vídeos de arriba, captados por diferentes testigos por el mundo, asistidos y compartidos con perplejidad, demuestran algo muy similar al sugerido por Beaty. “En vez de la distorsión de gotas de agua”, señala Beaty, “estos deben ser patrones luminosos de parhelios causados por cristales de hielo alineados”.

fig20[Atmospheric Optics]

Los Parhelios son relativamente comunes: básicamente, basta que haya cristales de hielo en la atmósfera para que el fenómeno ocurra. Para que sea más fácilmente percibido, sin embargo, las condiciones propicias son que la fuente de luz, como el Sol, esté cerca del horizonte y el cielo limpio.

Cuando los cristales están desalineados, se forma un halo, un círculo de luz alrededor del Sol. Cuando están alineados, principalmente por fuerzas aerodinámicas, crean los parhelios (o “falsos soles”) propiamente dichos, surgiendo como un par de “soles” a los lados del astro-rey. El fenómeno óptico no ocurre sólo con el Sol, y una Luna llena particularmente brillante, con las condiciones atmosféricas apropiadas, también puede ser vista con halos o paraselenes a su alrededor.

sunhalo_rosen[Peter Rosén, APOD]

Si basta con la existencia de cristales de hielo, sabemos que pueden popular la cima de las nubes de tormentas. Y si la “extraña idea” de Beaty es que los cristales podrían alinearse en respuesta a campos eléctricos de tormentas, la alineación fue tanto observada en laboratorio a campos eléctricos relativamente débiles (Foster, Hallet, 2002, 2008), como a través de radares meteorológicos en respuesta a la actividad eléctrica de tormentas (Caylor, Chandrasekar, 1996).

La novedad, y la espectacular novedad, sería que estos fenómenos ya reconocidos y siendo estudiados se combinen para producir espectáculos de luces visibles, algo que aún no parece haber sido estudiado académicamente.

En busca de confirmación

El brillo particular de un halo o de parhelios está literalmente en los ojos del observador: los cristales de hielo no se distribuyen sólo en un anillo o en la región donde se observan los parhelios. Como el final de los arcoíris, usted podría perseguir a los parhelios, pero nunca los alcanzaría. Los cristales se distribuyen por el cielo, y sólo aquellos en los ángulos determinados, determinados por la geometría de los cristales y el ángulo entre la fuente de luz y el observador responde por los brillos particulares.

Lo que vemos en los vídeos, en la opinión de este autor, no es completamente similar a los halos. Realmente parece haber algo dirigiendo la luz solar en antorchas, y es relevante que todos los vídeos muestran las antorchas cercanos de la cima iluminada de las nubes con el sol brillando oblicuamente. Los cristales de hielo que se alinean en respuesta a campos eléctricos en rápido cambio, la sugerencia original de Beaty, parecen parte de la respuesta, pero el fenómeno no parece encuadrarse como una clase de halo o parhelio.

Son necesarias más investigaciones, y explicaciones alternativas a los vídeos pueden incluir desde fraudes digitales, artefactos de las cámaras hasta fenómenos mucho más mundanos, como movimientos de partes de las nubes dirigiendo los rayos de luz entre vanos, o algo tal vez tan inusitado, sugerido por el físico Martin Shough, como ondas de choque de truenos provocando triboluminescencia.

Todas estas explicaciones alternativas tienen sus problemas. Los videos fueron enviados por usuarios diferentes y no se han asociado hasta el momento a una campaña viral. Los fenómenos no son compatibles con las características de artefactos digitales u ópticos propios de las cámaras, y el movimiento rápido de las antorchas de luz no parece compatible con una simple acción mecánica directa.

Una de las más fuertes evidencias de que el fenómeno se relaciona con el campo eléctrico es de hecho la forma en que las luces se mueven, primero bruscamente y entonces regresando lentamente a su estado inicial, en un movimiento que traza recuerda el de un diente de sierra. Es exactamente el comportamiento esperado de la acumulación de un campo eléctrico que es entonces descargado a través de un relámpago, para entonces acumularse nuevamente. Que sea producido por la alineación simultánea de un conjunto de cristales de hielo también es más plausible que el movimiento directo de una nube.

Beaty divulgó su idea y los vídeos relacionados en el año 2009, pero resta confirmar, o refutar, si el fenómeno realmente hace el cruce entre cristales de hielo, la luz del sol y el campo eléctrico de tormentas. Todavía quedaría por entenderlo plenamente. Si se confirma, es algo que debe haber sido observado incontables veces a lo largo de la historia en todo el mundo, y como los parhelios tradicionales, puede haber sido registrado asociado a un sin número de supersticiones y mistificaciones, hasta que su mecanismo físico real sea comprendido.

Pero, tan curioso como el hecho de que el fenómeno aún no haya sido explorado académicamente es que tampoco parece haber registro en la literatura forteana o ufológica. ¿O sí? ¿Tenemos relatos de antorchas de luz bailando alrededor de nubes de tempestades?

Sea como sea, no es a toda hora que se descubre un nuevo fenómeno natural, y si hay algo excitante en el estudio de lo inusitado es asistir al descubrimiento de algo verdaderamente nuevo.

[Con agradecimientos a Bill Beaty, Martin Shough y Manuel Borraz]

Referencias

– Beaty, W. J.; “Leaping Sundogs produced by storm electrostatic fields”, Nov 2009

– Caylor, I.J.; Chandrasekar, V.; “Time-varying ice crystal orientation in thunderstorms observed with multiparameter radar”, Geoscience and Remote Sensing, IEEE Transactions, Volume 34, Issue 4 , Jul 1996, pp 847-858

– Foster, TC; Hallett, J; “The alignment of ice crystals in changing electric fields”, Atmospheric Research, Volume 62, Issues 1-2, May 2002, pp 149-169

– Foster, TC; Hallett, J; “Enhanced alignment of plate ice crystals in a non-uniform electric field”, Atmospheric Research, Volume 90, Issue 1, October 2008, pp 41-53

https://web.archive.org/web/20160520051923/http://www.ceticismoaberto.com:80/ufologia/6222/novo-fenocircmeno-natural-faz-luzes-danccedilarem-no-ceacuteu

Positivamente Engañados: Los Mitos y Errores del Movimiento del Pensamiento Positivo

Positivamente Engañados: Los Mitos y Errores del Movimiento del Pensamiento Positivo

13 DE JUNIO DE 2011

Por Steve Salerno, publicado en e-Skeptic, 15 de abril de 2009

Traducido con la colaboración de Vitor Moura

teletubbies-1Mi técnico de fútbol americano era el tipo de persona que Stanley Kubrick debía tener en mente cuando concibió al exagerado sargento instructor para su película clásica sobre Vietnam, Nacido para Matar. En la mitad de un juego en mi segundo año, yo y mis compañeros en la línea de ataque estábamos teniendo problemas para abrir espacio para que nuestros jugadores llevaran la pelota. El entrenador nos llamó aparte en el intervalo y nos alineó contra la pared. Él entonces pasó por nosotros y – de una distancia de más o menos cinco centímetros – gritó pegado en cada uno de nuestros rostros: “Quiero que usted me diga ahora, ¿va a perder otro bloqueo?!”. Había un punzón gerundio anglosajón entre otro y bloqueo, pero el buen gusto me obliga a omitirlo.

La única respuesta aceptable era “¡No, señor!”, que él esperaba que nosotros también gritáramos en un volumen ensordecedor. Esta intimidación garantizaría al entrenador nuestro coraje, dedicación y mérito para el resto de la temporada. Pero para mí, la pregunta del entrenador no parecía razonable. Todavía tenía dos temporadas y media de fútbol delante de mí. ¿Qué garantías podría dar? Y así, cuando llegó mi turno, di un suspiro y dije: “¡Mire, entrenador, ciertamente no quiero perder otro bloqueo! Pero, probablemente, sí, creo que voy a perder algunos. De vez en cuando”.

Por la mirada perpleja en la cara del entrenador, usted pensaría que acababa de convertirme en un tope de casi dos metros delante de sus ojos. Por un momento, él apenas me miró. Entonces explotó. Me llamó “espabilado”, que estaba “tratando de sobornarlo”, y me puso al final del banco. Poco tiempo después de que el juego se reanudó, sin embargo, discretamente me introdujo de nuevo en el juego. Parece que mi sustitución – por uno de esos jugadores que “nunca perderían otro bloqueo” – estaba perdiendo varios bloqueos.

No hay ninguna duda acerca de la fascinación de la idea de que usted va a ganar todos los juegos, conseguir todos los trabajos en que usted se postule, cerrar todas las ventas y conquistar el corazón de cada hombre o mujer que llame su atención. Esto quedó claro para mí muchos años después de la universidad, cuando comencé la investigación a un libro sobre el movimiento del potencial humano. Rápidamente me di cuenta de cuánto los estadounidenses estaban involucrados en su optimismo – y cuánto se ponían furiosos al ser desafiados, o incluso cuestionados sobre eso; yo estaba descubriendo lo que la ensayista Barbara Ehrenreich, escribiendo más tarde en la Harper’s, llamaría esperanza “patológica”. Es una visión de mundo que es seductora, edificante y ennoblecedora -todo eso- y, aún así, la evidencia y el sentido común sugieren que no tiene nada que ver con el establecimiento (y la implementación) de metas realistas, instituir (y observar prioridades y, quizás lo más importante, reconocer las limitaciones y los obstáculos válidos.

En una cultura cuya insaciable sed de auto-perfeccionamiento se estima en alrededor de 14 mil millones de dólares en gastos directos en 2010 (según lo previsto por Marketdata Enterprises), la primacía de una “Actitud mental positiva” (AMP) es incuestionable. La fe en el efecto catalizador del optimismo, de la auto-confianza y en los otros componentes con varios títulos de una AMP puede ser el rasgo definidor del zeitgeist. La positividad es la piedra fundamental, la condición sine qua non de la vida americana de éxito.

La Ascensión del Movimiento de la Actitud Mental Positiva

El refuerzo cultural de todo esto es potente y omnipresente. La positividad es central para muchos, basta ver el Oprah Winfrey Show, mientras que el optimismo y el mantenimiento general de una “actitud de que puedo realizar todo” forman los temas de casi todos los best-sellers de autoayuda. Vaya a Google y escriba “actitud mental positiva”, y obtendrá un cuarto de millón de resultados. Esto no es tan sorprendente como el hecho de que en la página 20 de resultados – el punto donde la mayoría de los resultados de Google han degradado mucho en significados terciarios – los resultados de la AMP permanecen fuertemente centrados en torno a la idea básica: mejorar su vida a través de pensamientos felices.

El pensamiento positivo hasta el disfrute de publicaciones en el mainstream psicológico, gracias a Martin Seligman, autor de Aprendizaje Optimista: Cómo cambiar su mente y su vida y padre de la llamada psicología positiva. La “psique positiva” defiende un enfoque terapéutico de que el vaso está medio lleno, y transmite la idea de que los pensamientos optimistas son su propia recompensa auto-realizable. En octubre pasado cientos de psicólogos de dos decenas de naciones participaron en la anual Positive Psychology International Summit, patrocinada por Toyota.

El mundo corporativo abrazó totalmente el movimiento. Según la Sociedad Americana para el Entrenamiento y el Desarrollo, porciones crecientes de los 50,000 millones de dólares que las empresas invierten anualmente en entrenamiento, se destinan a oradores motivacionales, seminarios externos y “programas salvajes”, destinados a inculcar una perspectiva positiva y confiada. Cuando el Meeting Professionals International estudió a sus miembros en 2004, el 81% prefirió la motivación pasada por celebridades en lugar del entrenamiento intensivo de habilidades. En el circuito de charlas, Tony Robbins y sus compañeros ponentes motivacionales y técnicos de autoayuda fueron acompañados por un elenco colorido e improbable de auto-proclamados gurús, incluyendo las víctimas de catástrofes en los Alpes, ex-actores pornográficos y adictos a crack confesos, y hubo espacio para un desertor de la mafia, como antes fue el subjefe Mike Franzese, de la Familia Colombo. Todos diciendo claramente que no podrían haber hecho esto sin su AMP.

El optimismo o la falta de él lleva a oscilaciones en el mercado financiero de los EE.UU. a un grado mayor que el desempeño mensurable de las empresas listadas allí. El ex presidente de la Fed, Alan Greenspan, certificó esta obviedad en un memorable discurso de diciembre de 1996 en el que usó la expresión “exuberancia irracional” para caracterizar el clima de inversión. A pesar de que América Fortune 500 no había quedado menos solvente el día después de los comentarios de Greenspan que en la víspera, Wall Street -con su propio optimismo sacudido- entró en caída libre.

En la política, los líderes al hacer discursos políticos importantes sobre cuestiones vitales van a proferir el optimismo como un valle para resultados reales, y es una moneda que el público americano acepta acríticamente. El ex presidente George W. Bush expresó optimismo sobre una serie de cosas: que el gobierno iraquí podría sostener y formar el modelo para un nuevo Oriente Medio democrático; que los EE.UU. podrían adaptar de agendas dispares una política de inmigración que satisface todo para todas las personas; que podría neutralizar las tensiones nazis-crónicas entre Estados Unidos y Corea del Norte. (Si no pudiese deshacer la causa de las tensiones, su jefe del Pentágono experto en Star Wars, el teniente general Henry Obering, estaba optimista sobre las posibilidades de derribar cualquier misil que viniera.)

Pero incluso la política ocupa una posición inferior a la del deporte, donde ganar y perder son explicados casi enteramente en términos de una AMP. En las entrevistas post-juego, los atletas y sus entrenadores glorifican el “juego mental”, hablando de pausas para reflexión y puntos de giro emocional y de quema en la barriga – todo, excepto las habilidades físicas naturales que separan a un Roger Federer o una Serena Williams de ti y de mí. Los medios, también, suspende la incredulidad en lo que se refiere a la supuesta conexión entre el querer y el vencer. En cuanto al éxito, aquellos que escriben sobre el deporte ignoran explicaciones obvias (¿talento, mucha práctica? ¿”Oportunidades”?) Y se esfuerzan en vez de encontrar la AMP que lo presagió. “Él sólo deseó eso con más fuerza” es una explicación frecuentemente escuchada de por qué un atleta superó al otro, incluso cuando se trata de una diferencia de fracciones de puntos o de tiempo que podría haber ido fácilmente al adversario. Cuando el Miami Heat derrotó a los Dallas Mavericks en 2006 en las finales de la NBA, la AP definió el tono del reportaje de los medios autorizó repasando en sus artículos la “promesa” del entrenador del Heat, Pat Riley, de traer un título de la NBA a la Florida. Este Riley, él mismo un super-astro del baloncesto, hizo esta promesa cuando asumió el mando del equipo en 1995 y no pareció molestar a nadie; no más que el hecho de que varios equipos cuyos entrenadores no habían hecho ninguna promesa lograron vencer títulos en el interino. Los sabios del deporte siguieron el guion, enmarcando la victoria del Heat como la confirmación de un juramento que había quedado acumulado polvo por 11 años.

Tales tendencias han producido algunos momentos olímpicos extraordinariamente idiotas -como aquel día en Atlanta, en 1996, cuando los anunciantes de la NBC parecían determinados a acreditar los actos heroicos del velocista Michael Johnson a cualquier cosa menos a la velocidad de sus pies. Ellos aclamaron la confianza de Johnson, su preparación mental, su determinación interior. Se llegaba a pensar que la posibilidad de que Johnson era simplemente más rápido de lo que sus adversarios no se le había ocurrido a nadie.

En resumen, entonces, se puede decir que los estadounidenses quieren ser positivos, rodearse de otras personas que sean positivas, confiar sus destinos y sus propias vidas a aquellos que exhalan positividad. En lo que América realmente cree es en la creencia.

La ironía es ésta: la noción de que el enigma del éxito es más fácilmente resuelto por la actitud que por la aptitud puede ser una de las fuerzas más sutilmente destructivas en la sociedad americana. No sólo es una censura al pensamiento racional, sino en una sociedad que ya se está volviendo amenazadora para el narcisismo, esta publicidad exagerada de la esperanza también corroe la reverencia al trabajo duro, la paciencia, el estudio, la auto-disciplina, el auto-sacrificio, la diligencia y otros componentes tradicionales del éxito.

El Secreto de la Autoestima

La respuesta definitiva de cómo llegamos a este estado de cosas es mejor dejada a los historiadores y psicólogos sociales. Pero es seguramente posible postular que el optimismo es una “memoria racial” americana: una extensión lógica del pionerismo y del sentido de destino manifiesto que tomó los primeros colonizadores. Como el miembro del consejo editorial del New York Times Adam Cohen escribió: “El pesimismo … es la más anti-americana de las filosofías”. La positividad está en el gen americano. También es sutilmente evocada en el precepto de los fundadores de la democracia americana, la declaración poética que “todos los hombres son creados iguales”, que los defensores de la actitud mental han disturbado para implicar que “todos los hombres (y mujeres) son igualmente capaces”. O, reformulado en el lenguaje importuno que es típico de materiales de autoayuda: “¡No dejes que nadie impida tus sueños!”

El llamamiento universal de ese sentimiento era indiscutible en el fenómeno del pensamiento positivo de 2007, “El Secreto” – con sus declarados 6 millones de libros y DVDs ahora en circulación. En la llamada Ley de la Atracción, el Secreto argumenta que somos “imanes vivos” – aquello en lo que creemos, bueno o malo, vendrá a nuestro encuentro. “No hay nada que cualquier ser humano no pueda ser, hacer o tener … no hay una sola cosa. No hay límite alguno”. Para Byrne, la mente rige la materia. Y eso es todo.

Como muchos de los mensajes melosos que inundan la América moderna, “El Secreto” es sobre el rechazo de las verdades “inconvenientes” del mundo físico. En la cultura general, la ciencia y la lógica quedaron fuera de moda. Somos, al final, un pueblo que cada vez más abandona la medicina ortodoxa en lugar de regímenes cuerpo-mente cuyos propios defensores no sólo se niegan a citar las pruebas clínicas, sino que juzgan a la propia ciencia como “debilitada”. (El grito de guerra de que “usted tiene dentro de sí las energías que necesita para curarse” es una razón por la cual las visitas a los practicantes de todas las formas de medicina alternativa ahora superan las visitas a los médicos de familia tradicionales por un margen de casi dos a uno.) Lo que creo más notable sobre El Secreto, sin embargo, es que de alguna forma integró la mentalidad solipsista. “La vida es lo que usted piensa que es” que ya se ha asociado a enfermedades mentales como la esquizofrenia. El Secreto era (y continúa) el tótem perfecto para su época, cautivando de modo inigualado dos generaciones antagónicas: los Baby Boomers llegando a la mediana edad en masa y desesperados para liberarse de todo lo que habían sido hasta ahora; y jóvenes adultos distantes de los padres indulgentes y, especialmente, de la escolaridad indulgente.

En efecto, si hubo un momento divisor de aguas en el pensamiento positivo moderno, tendría que ser el advenimiento en 1970 de la enseñanza basada en la autoestima: un experimento a gran escala social que hizo de ratones de laboratorio millones de niños estadounidenses. En la época, había la teoría de que un ego sano ayudaría a los alumnos a alcanzar la grandeza (aunque los mecanismos necesarios para inculcar la autoestima “temporalmente” minasen la enseñanza tradicional). Aunque en aquel momento nadie supiera realmente lo que la autoestima hacía o no, los líderes educacionales de la nación no obstante presumieron que cuanto más los niños tenían de eso, mejor.

Se siguió que casi todo sobre la experiencia escolar fue reconfigurado para apoyar el desarrollo del ego y la positividad sobre el aprendizaje y la vida. Para proteger a los alumnos de la ignominia del fracaso, las escuelas aflojaron los criterios para que muchos menos niños repitieran. La clasificación en curva se ha vuelto más común, incluso en los niveles más bajos; las normas sociales sustituyeron a las normas nacionales. La tinta roja comenzó a desaparecer de los trabajos de los alumnos cuando los administradores determinaron que los profesores hicieran las correcciones en colores menos “estigmatizantes”. La orientación de los consejeros defendía la causa de la “promoción social”, donde el bajo rendimiento de los estudiantes -en vez de quedarse atrás- fuera repasado a la clase siguiente de todos modos, para mantenerlos con sus amigos de la misma edad.

Lo que hubo después de eso fue una celebración indiscriminada de la mediocridad: las escuelas abandonaron sus listas de honor para no herir los sentimientos de los estudiantes que no conseguían alcanzar la nota necesaria. Jean Twenge, autora de Generation Me: Why Today’s Young Americans Are More Confident, Assertive, Entitled … and More Miserable Than Ever Before (La Generación Yo: ¿Por qué los jóvenes estadounidenses de hoy tienen más confianza, asertividad, habilitados … y más miserables que nunca antes?) habló de fiestas de pizza que “solían suceder sólo para los niños que sacaban A, pero en los últimos años la escuela ha invitado a todos los niños que simplemente pasaron”. (Twenge también habla de profesores que eran disuadidos de hacer correcciones que pudieran quitar el orgullo de un estudiante como un “deletreo individual”). Se prohibieron juegos en el recreo que inherentemente producían vencedores y perdedores; no podría haber vencidos en este admirable mundo nuevo de vibraciones positivas.

En medio de todo esto, las camisas y blusas de los niños se convirtieron, en la práctica, cuadros de avisos para una miscelánea de cintas, alfileres y premios que conmemoraban todo excepto conquistas reales. A veces, cuanto peores las notas, más un estudiante era premiado, bajo la teoría de que a fin de hacer que los niños en riesgo se superasen, primero tenías que hacerlas sentir optimistas y capaces.

En las décadas siguientes después de que las prioridades basadas en la autoestima confiscaron la agenda educativa estadounidense, las notas SAT, la inflación de las notas, las tasas de graduación, el desempeño de los Estados Unidos en pruebas internacionales de matemáticas y ciencias, y otros barómetros menos tangibles, demostraron que la grandeza escolar no es lo que la autoestima promueve. ¿Los administradores descubrieron que esas relajaciones “temporales” en los patrones tenían que ser institucionalizadas de una manera sistémica después de que los estudiantes transferidos al siguiente nivel tampoco conseguían – ¿o no querían? – hacer el trabajo de nivel superior. Con el tiempo, la inflación de las notas recorrió todo el camino hasta la enseñanza secundaria. (El número de jóvenes que ahora necesitan cursos de recuperación para tratar con las matemáticas de la universidad y otros trabajos bordean el alarmante 40%, en un estudio realizado por la Evergreen Freedom Foundation, un think tank del estado de Washington).

Significativamente, cuando los psicólogos Harold Stevenson y James Stigler compararon las habilidades académicas de los estudiantes de escuela primaria en tres países asiáticos a los de sus colegas de Estados Unidos, los asiáticos fácilmente superaron a los norteamericanos, pero cuando se pidió a los mismos alumnos, que clasificara sus proezas académicas, los niños estadounidenses expresaron autoevaluaciones mucho mayores que sus contrapartes extranjeras. En otras palabras, los estudiantes estadounidenses se asignaron notas altas para trabajos malos. Stevenson y Stigler vieron este sesgo como fruto del énfasis retrógrado en las aulas americanas; la Brookings Institution 2006 Brown Center Report on Education también descubrió que las naciones en las que las familias y las escuelas enfatizan la autoestima no pueden competir académicamente con las culturas donde el énfasis es sobre el aprendizaje y punto final.

Hoy periódicos académicos están repletos de artículos revisionistas que lamentan el saqueo de las escuelas americanas en nombre de la positividad. El fracaso es tan grande que la educación basada en la autoestima ha sido repudiada incluso por algunas de sus más apasionadas voces iniciales. (William R. Coulson, por ejemplo, durante la década de 1990 se convirtió en una especie de trovador lacrimal que cruzó el paisaje americano, confesando su error y suplicando a las escuelas para repensar sus programas de autoestima). El cinismo global tal vez sea mejor capturado por el título del provocativo libro de 1995 de Charles Sykes, Dumbing Down Our Kids: Why American Children Feel Good About Themselves but Can’t Read, Write or Add (Embruteciendo a nuestros niños: Por qué los niños americanos si se sienten bien consigo mismos, pero no logran leer, escribir o sumar).

La verdadera lección aquí, sin embargo, no es que las dosis masivas de positividad no produjeron brillo, es que la obsesión con el cultivo del optimismo y de la “fuerza interior”, en realidad, resultó ser contraproducente. Está claro ahora que no sólo metodologías de educación basadas en la autoestima no producen excelencia, sino que de hecho la comprometen.

La evidencia sugiere que hubo consecuencias más oscuras también. Al falsamente elogiar a los estudiantes y protegerlos del fracaso, el sistema educativo también los estaba “blindando” contra la resiliencia y habilidades que permitan al adulto maduro procesar la adversidad. Creados en el capullo protector del sistema escolar, muchas veces con el refuerzo del ambiente de padres y madres “helicópteros”, los niños crecieron sin preparación para un implacable Mundo Real.

De forma más presente, al crear un clima de merecimiento, el movimiento de la autoestima puede haber inconscientemente ayudado a entrenar a los niños a sentirse bien con respecto a un comportamiento dudoso y egoísta. Twenge descubrió un significado amargo en un informe de 2002 del Josephson Institute of Ethics, un centro de estudios de Los Ángeles que estudia las costumbres estadounidenses, que reveló que “copiar en las pruebas, robar y mentir por parte de estudiantes de secundaria ha continuado su alarmante espiral ascendente por la década”. El Instituto observa que casi tres cuartos de los estudiantes admitieron alguna forma de fraude durante el año anterior.

Así parece que, si el sistema escolar no consiguió imbuir a los estudiantes con una verdadera autoestima, fue más exitoso al fomentar el narcisismo. En el sentido clínico más simple, el narcisismo puede ser definido como un sentimiento exagerado de su lugar en el mundo. Los verdaderos narcisistas necesitan de los demás sólo por su utilidad en alimentar su sentimiento de grandiosidad. Y aún así el narcisismo es una enfermedad paradójica, en la medida en que los narcisistas nunca están verdaderamente seguros en su sentido hinchado de autoestima; que anhela una validación constante. ¿No es razonable pensar que tal condición resulte de una escolaridad que pregona una autoestima vacía e infundada? Esto es precisamente lo que el psicólogo Charles Elliott concluye en su libro, Hollow Kids: Recapturing the Soul of a Generation Lost to the Self-Esteem Myth (Niños vacíos: Retomando el alma de una generación perdida por el mito de la autoestima). Y Elliott difícilmente es una voz solitaria en el desierto.

“Uno de los aspectos más preocupantes de la autoestima por sí mismo es que usted corre el riesgo de producir niños que no pueden tolerar desafíos a la fachada que usted construyó para ellas”, me dijo el psicólogo académico Roy Baumeister, una de las principales figuras en la investigación de la autoestima, en una entrevista de 2004 para mi libro, SHAM: How the Self-Help Movement Made America Helpless (SHAM -Impostura: Cómo el Movimiento de la Auto-Ayuda dejó América Desamparada).

Esto no es poca cosa, porque el narcisismo está desenfrenado hoy, diagnosticado por una herramienta de evaluación conocida como Inventario de la Personalidad Narcisista (NPI). Twenge, que también es una psicóloga en la Universidad de San Diego, analizó las respuestas de 16,475 estudiantes universitarios que habían concluido el NPI entre 1982 y 2006. Ella observó un salto del 30 por ciento de los estudiantes que marcaron “por encima de la media” para el narcisismo entre esas dos fechas finales – un período de intensa actividad de construcción de la autoestima en la cultura americana.

Y esto, a su vez, es importante a causa del creciente cuerpo de investigación que une el narcisismo y la agresividad. Muchas de estas intrincadas relaciones de comportamiento sólo recientemente se exploraron en profundidad, y se quiere evitar los saltos de fe que marcaron el movimiento de la autoestima anterior. Sin embargo, el trabajo de personas notables de la psicología como Baumeister, Jennifer Crocker, y Nicholas Emler afirma que el mayor síntoma de grave comportamiento antisocial no es la “baja autoestima”, como teorizado una vez, sino la ultra- alta autoestima. De hecho, el estudio pionero Baumeister, publicado en 1998 en el Journal of Personality and Social Psychology, reveló que los niveles más altos de autoestima y/o narcisismo son a menudo encontrados en asesinos seriales, traficantes de drogas y otros misántropos.

El colaborador de Baumeister en el estudio, el psicólogo Brad Bushman, dijo a Science Daily, “Si los niños empiezan a desarrollar opiniones irreales optimistas de sí mismos, y esas creencias son constantemente rechazadas por los demás, sus sentimientos de amor propio podrían hacerlos peligrosos para las personas a su alrededor.

Confianza Empresarial

Vale la pena resaltar que el movimiento de la autoestima fue el resultado de una de las más colosales desgracias lógicas de la historia. Los psicólogos educativos habían observado que los niños que toman buenas notas generalmente puntúan un poco más en la autoestima que los malos. Entonces -ellos pensaron- todo lo que tenían que hacer para transformar bajos resultados en grandes resultados era “disparar” una dosis extra de autoestima. Lo que los educadores no percibieron, por supuesto, fue que ellos habían invertido la causalidad: los niños con buenas notas tenían mayor autoestima a causa de las notas, y no viceversa.

Sin embargo, estas lecciones no fueron asimiladas por los promotores modernos del pensamiento positivo, que siguen violando las reglas más elementales de la lógica y la evidencia:

La subcultura “sin límites” alega que todo es posible a través de la aplicación pura y simple de la voluntad. “El otro día rompí una tabla de pino de 12” x 12” x 1” sólo con la mano después de escuchar una conferencia motivacional de 90 minutos sobre la quiebra de barreras para alcanzar metas. (Pero) el mensaje inspirador ‘usted puede hacer cualquier cosa si está comprometido’ me incomodó … Sospecho que el facilitador del mensaje habría concordado con mi incómodidad, especialmente si yo hubiera llevado una chapa de acero 12” x 12” x 1”.

Pero entonces, el buen sentido nunca disuadió la voluntad de un gurú de la AMP en defender su causa. Ni el buen gusto. Cuando las partes de San Diego quedaron envueltas en llamas, en 2007, el gurú de auto-ayuda Joe Vitale observó en su blog que el infierno salvó las casas de algunos de sus amigos colaboradores por “El Secreto”, lo que implica fuertemente que los propietarios menos afortunados atrajeron para sí mismos el cataclismo por no ser lo suficientemente optimistas.

La AMP es muy dependiente del argumento por el ejemplo, divulgando el éxito de personas positivas como prueba de que “¡usted puede hacerlo también!” Desde el punto de vista evidencial, es absurda la táctica de “cosechar cerezas” eligiendo a la gente de éxito, preguntar a ellas sobre su estado de ánimo, descubrir que se sienten bien con la vida, y luego usar esa “investigación” al argumentar que la actitud positiva promueve el éxito. ¿Cuántas personas fracasadas también se sentían positivas – hasta que sus vidas tomaron un rumbo inesperado para lo peor? Tal razonamiento tiene tanto sentido como usar a Bill Gates y Ted Turner, dos jóvenes notables que desistieron de la universidad, como evidencia para la teoría de que no hacer la universidad lleva a la riqueza incalculable (u observar que Kobe Bryant tiene un nombre inusual y, por lo tanto, asumir que si usted da a su hijo un nombre tan inusual terminará convirtiéndose en una estrella de la NBA).

Mucho peor es cuando los gurús de AMP realmente usan los tipos de Gates y Turner como “prueba” de “por qué un diploma universitario no es tan importante como una buena actitud”. Gates y Turner son la excepción. La gran mayoría de los desistentes de la universidad no salió tan bien, no importa cuán positivos ellos hayan sido.

Un ganador comprobado: la mentalidad campeona en los deportes

Esperando imbuir sus ideologías con una bravata mística, la clase de la AMP inventó una jerga absurda de mente elevada – frases que no se pueden definir, mucho menos cuantificadas o aplicadas a la vida real. Este disparo de clichés y palabras de moda rara vez resulta en una filosofía cohesiva. Yo estoy viendo las Olimpiadas de Pekín mientras escribo esto y, a juzgar por los comentarios de varios comentaristas – todos los expertos en sus respectivos deportes – el competidor olímpico ideal es tranquilo y aún salvaje que está al mismo tiempo relajado y orientado, paciente y hambriento, un atleta que permanece dentro de sus límites, aunque sepa cómo superarlos. Este individuo extremadamente confiado (pero no excesivamente confiado) entra en la competición con una mente clara y con una concentración intensa, percibe la importancia de vencer, pero no se preocupa de perder; conoce su propio ritmo, pero siempre da el 110% – y aún tiene una energía extra guardada, si la necesita. Este es un competidor que se entrega totalmente en el campo incluso sabiendo que a veces es mejor vivir para luchar otro día …

Yo desafío a cualquiera a encontrar todas esas cualidades dispares en la misma persona (sana). Es evidente que, al final, la así llamada mentalidad campeona es lo que funciona para el campeón en cuestión. Lo que significa, en la práctica, que no hay una cosa como una mentalidad campeona, por sí misma. Esto podría ser una arrogancia insoportable para un atleta y una modestia nauseabunda para su principal rival. Vimos esto en Torino, en realidad, en el contraste total entre los esquiadores de los EE.UU. Bode Miller (el ego ambulante) y Ted Ligety (“Estoy simplemente feliz de estar aquí”).

De la misma forma, los gigantes del seminario hablan de jugadores superstar involucrados en el emprendimiento de equipos complejos como si esos jugadores pudieran llegar, tal cual Uri Geller, y doblar decenas de variables desconocidas en un patrón ordenado llevando inexorablemente a la victoria. Considere lo siguiente: “Él es sin duda un ganador”, o, más específicamente, “Él sabe cómo vencer”, elogios a menudo otorgados para atletas de primera línea como, digamos, el jugador de béisbol Derek Jeter del New York Yankees. ¿Qué significa eso? ¿Cómo es posible ser así? Jeter, situándose a pocos metros de distancia, emite ondas de energía invisibles que de alguna forma impiden a su lanzador de desistir de las carreras? Y si Jeter puede motivarse a sí mismo (y/o un compañero de equipo) a conseguir la huella certera en la novena entrada – ¿por qué esperó tanto tiempo? ¿Por qué no puso el juego en seguridad mucho antes? Además, ¿cómo explicar la gran pérdida de los yanquis? Si el hombre puede simplemente “conjura” victorias a la voluntad, entonces ¿por qué, en 2002, el año en que los Yankees conquistaron una flámula, ganando 103 partidos durante la temporada regular, Derek Jeter permitió que el equipo fuera eliminado de los playoffs por el California Angels? ¿De repente se olvidó de cómo vencer cuando más importaba?

Usted también puede ser presidente: el optimismo delirante

Los defensores más entusiastas de hoy del pensamiento positivo – no contentos en prometer solamente excelencia individual – retratan su búsqueda como la marea que levanta todos los barcos, supuestamente permitiendo a América como un todo alcance nuevos niveles de realización. Es una perspectiva atractiva, a pesar de imposible, porque tantas actividades competitivas son casos de suma cero: para cada ganador, hay varios perdedores. No hay simplemente ninguna manera de este goulash de aspiraciones conflictivas para reducir a los interlocutores sociales una sociedad estructurada en la existencia de patrones y empleados, ricos y menos ricos, vencedores y también perdedores. Y el absurdo comienza con el mensaje fundamental del pensamiento positivo en todas partes en las escuelas: “¡Usted puede ser el presidente de los Estados Unidos, si usted realmente quiere!” Incluso dejando de lado los innumerables factores contextuales que pueden entorpecer una carrera hacia la Casa Blanca, la simple aritmética de escasez de oportunidad – el hecho de que en cualquier momento habrá tal vez 10 presidencias disponibles para 150 millones o más de estadounidenses entre 35 años hasta la época de su muerte – excluye el sueño de casi todos los que sueñan con eso.

Un mensaje más verdadero sería: “Usted tiene una oportunidad mucho mayor de ser alcanzado por un rayo que convertirse en presidente de Estados Unidos. Pero relájese, no hay prácticamente ninguna posibilidad de que usted sea alcanzado por un rayo, de toda forma”.

Una vez más – como hemos visto con la autoestima – esto no es simplemente idiota. Hay un claro lado negativo en la positividad infundada.

En el mundo de los negocios, el pensamiento positivo muchas veces se manifiesta como una aversión a la planificación de contingencia. Ciertamente uno de los aspectos más preocupantes de la cultura corporativa guiada por la AMP de hoy es el modo con que intimida a los trabajadores cautelosos, haciéndolos quedarse con la boca cerrada sobre todos los signos de peligro que ven en una determinada estrategia o emprendimiento. Las discusiones francas sobre el riesgo se interpretan como indicios de negatividad de la persona, o incluso que esa persona está “lanzando las bases para el fracaso”. Los empleados que expresan preocupaciones razonables pueden ser etiquetados como “profetas de la desgracia” – y verse menospreciados durante las evaluaciones periódicas por “no formar parte del equipo”. En su artículo en Harvard Business Review, “Ilusiones de Éxito” – sobre la actual atmósfera en América corporativa – los autores Dan Lovallo y Daniel Kahneman son directos: “Nosotros recompensamos el optimismo e interpretamos el pesimismo como una deslealtad”.

Irónicamente, la incapacidad de lidiar con riesgos – lo que Lovallo y Kahneman llaman “optimismo delirante” – se convierte en un factor de riesgo por sí mismo. Es importante recordar la cita memorable de Russell Ackoff en su libro clásico, Management in Small Doses: “El costo de preparación para situaciones críticas que no ocurren generalmente es muy pequeño en comparación con el costo de no estar preparado para aquellas que ocurren”.

Más adelante en un proyecto desventurado, la AMP nuevamente muestra su desagradable presencia en la forma de una negativa obstinada en reconocer la derrota. Como el consultor Payson Hall escribe, la idea de que “cualquier proyecto es posible, dada una actitud ‘se puede hacer’” ha demostrado ser un equívoco muy caro y destructivo”. Mucho dinero se pierde porque, después de todo, si realmente cree … ¿cómo puede fallar?

El Consultor de Gestión Jay Kurtz tiene una visión más colorida en la misma trampa familiar. “La persona más peligrosa en América corporativa”, Kurtz una vez me dijo, “es el incompetente altamente entusiasta. Él está siempre corriendo demasiado rápido en la dirección equivocada”.

Productividad Positiva x Competencia Irritante

Para constatar, estudios sobre la alegada relación entre la positividad y la productividad rara vez muestran una correlación lineal. Aunque las investigaciones demuestran que los trabajadores estadounidenses son altamente productivos y relativamente optimistas, no se puede postular una relación causal sin ajuste para la miríada de variables ambientales que hacen la vida americana mucho más edificante para empezar. Los estudios más rigurosos de la historia, como el esfuerzo dirigido de 1985 por los psicólogos Hackett y Guion, lanzaron dudas sobre las correlaciones más básicas que usted esperaría encontrar, por ejemplo, entre la satisfacción en el trabajo y la alta frecuencia en el servicio. Cabe señalar que, en Japón, la propia fuente del “5S” y otros programas de productividad alardeados actualmente en Fortune 500 América, los empleados no son exactamente eufóricos. De acuerdo con un estudio realizado en 2002 por Andrew Oswald, profesor de economía en la Universidad de Warwick, Reino Unido, sólo el 30% de los trabajadores japoneses se describen como “felices” en el trabajo.

Al final, hay poca evidencia confiable de que una actitud positiva tenga algo que ver con el resultado de cualquier emprendimiento objetivamente mensurable. Hay, de hecho, una evidencia modesta, pero intrigante, de que una perspectiva positiva puede ser mala para los negocios. El año pasado, un equipo de psicología de la Universidad de Alberta estudió varios grupos de trabajadores en el montaje de circuitos impresos y consideró a los empleados malhumorados superiores a sus contrapartes optimistas. La gente alegre estaban invirtiendo mucho en su alegría y dedicaban una energía significativa para perpetuarla. Sus compañeros de cara cerrada simplemente se dedicaban a su trabajo – y lo hicieron mejor: los descontentos cometieron la mitad de los errores. (Ni, por cierto, debemos descartar el papel desempeñado por el optimismo injustificado en la reciente quiebra de las hipotecas y viviendas – por parte de los acreedores y deudores igualmente)

El fisicoculturista Mike Mahler, por su parte, discrepa de la mayoría de las personas en las artes de entrenamiento físico, acusando la cultura de la actitud por encima de todo de hoy como “una forma garantizada de jamás alcanzar sus objetivos … Digamos que usted falla, con el exceso de peso y no tiene amigos. Usted decide aplicar el pensamiento positivo … Usted se dice a usted mismo que usted es afortunado por ser usted y camina con una sonrisa en su cara. ¿Esto está realmente resolviendo el problema?” Sabiamente, Mahler nota que es el descontento que “motiva la acción y el cambio”. Descontento y – ¿sólo tal vez? – la disposición a aceptar el fracaso.

Espera el fracaso … pero sigue intentando.

Conozca al Dr. James Hill. Él es director del Centro para la Nutrición Humana, una agencia financiada por NIH que Hill supervisa de su cargo de profesor de pediatría en la Universidad de Colorado. Hill se preguntó por qué la mayoría de las personas que pierden peso en dietas rápidas pronto recuperan todo y aún ganan algunos kilos. Trabajando en conjunto con colegas de la Universidad de Pittsburgh, el equipo de Hill compiló un Registro de Control de Peso Nacional que incluye a 4,500 individuos que perdieron al menos 13kg y así se mantuvieron por al menos un año. Después de la investigación y el estudio de los datos, Hill identificó las principales características que permitieron que estas personas que buscaban adelgazar alcanzaron sus resultados impresionantes, y él las ha destrinchado en una serie de consejos. Entre los primeros consejos esta este: Espera el fracaso … pero sigue intentando.

¿Espera el fracaso? Esto no es algo que usted oirá en el programa de Oprah, ¿no? Sin embargo, al menos entre los que adelgazaron de Hill, había la anticipación del fracaso -combinado, sí, con la voluntad de perseverar- que abrió el camino para el éxito.

Un mantra como espera el fracaso, pero sigue intentando es un ejemplo perfecto de un término medio del sentido común que tiene una oportunidad cero de ganar fuerza en la cultura pop de hoy. Los estadounidenses están condicionados a mamar de la teta de mensajes categóricos, edificantes. Muchos de nosotros no queremos oír “tal vez usted puede hacerlo, y tal vez usted no puede”. Aunque sea verdad.

Preferimos apegarnos a la noción de “por supuesto que puedes hacerlo”. Aunque sea falsa.

https://web.archive.org/web/20160729033412/http://www.ceticismoaberto.com:80/ceticismo/6210/positivamente-enganados-os-mitos-e-erros-do-movimento-do-pensamento-positivo

Una teoría matemática de por qué las personas alucinan

Una teoría matemática de por qué las personas alucinan

Las drogas psicodélicas pueden desencadenar alucinaciones características, que durante mucho tiempo se pensó que tenían pistas sobre los circuitos cerebrales. Después de casi un siglo de estudio, se cristaliza una posible explicación.

Hallucination_2880_v2-2880x1620aeforia y Olena Shmahalo/Quanta Magazine

Jennifer Ouellette

30 de julio de 2018

En la década de 1920, décadas antes de que el gurú de la contracultura Timothy Leary hiciera olas experimentando con LSD y otras drogas psicodélicas en la Universidad de Harvard, un joven psicólogo perceptual llamado Heinrich Klüver se usó como conejillo de indias en un estudio en curso sobre alucinaciones visuales. Un día, en su laboratorio de la Universidad de Minnesota, ingirió un botón de peyote, la parte superior seca del cactus Lophophora williamsii, y documentó cuidadosamente cómo cambió su campo visual bajo su influencia. Observó patrones recurrentes que tenían un parecido sorprendente con las formas comúnmente encontradas en los dibujos rupestres antiguos y en las pinturas de Joan Miró, y especuló que tal vez eran innatas a la visión humana. Clasificó los patrones en cuatro tipos distintos a los que denominó “constantes de forma”: celosías (incluidos cuadros de damas, panales y triángulos), túneles, espirales y telarañas.

Unos 50 años más tarde, Jack Cowan de la Universidad de Chicago se propuso reproducir esas constantes de forma alucinatoria matemáticamente, en la creencia de que podrían proporcionar pistas sobre los circuitos del cerebro. En un articulo seminal de 1979, Cowan y su estudiante graduado Bard Ermentrout informaron que la actividad eléctrica de las neuronas en la primera capa de la corteza visual podría traducirse directamente en las formas geométricas que las personas suelen ver cuando están bajo la influencia de los psicodélicos. “La matemática de la forma en que está conectada la corteza cerebral produce solo este tipo de patrones”, explicó Cowan recientemente. En ese sentido, lo que vemos cuando alucinamos refleja la arquitectura de la red neuronal del cerebro.

Pero nadie podría descubrir con precisión cómo el circuito intrínseco de la corteza visual del cerebro genera los patrones de actividad que subyacen a las alucinaciones.

Template_082017_560wideHeinrich Klüver clasificó las formas que vio bajo la influencia de las drogas alucinógenas en cuatro categorías, conocidas como “constantes de forma”. Lucy Reading-Ikkanda/Quanta Magazine

Una hipótesis emergente apunta a una variación del mecanismo que produce los llamados “patrones de Turing”. En un artículo de 1952, el matemático británico y rompedor de códigos Alan Turing propuso un mecanismo matemático para generar muchos de los patrones repetitivos comúnmente vistos en biología: las rayas de tigres o peces cebra, por ejemplo, o manchas de leopardo. Los científicos han sabido por algún tiempo que el mecanismo clásico de Turing probablemente no pueda ocurrir en un sistema tan ruidoso y complicado como el cerebro. Pero un colaborador de Cowan’s, el físico Nigel Goldenfeld de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign, ha propuesto un giro en la idea original que tiene en cuenta el ruido. La evidencia experimental reportada en dos artículos recientes ha reforzado la teoría de que este “mecanismo estocástico de Turing” está detrás de las constantes de formas geométricas que las personas ven cuando tienen alucinaciones.

Saltamontes sudorosos

Las imágenes que “vemos” son esencialmente los patrones de las neuronas excitadas en la corteza visual. La luz que se refleja en los objetos de nuestro campo de visión entra en el ojo y se enfoca en la retina, que está llena de células fotorreceptoras que convierten esa luz en señales electroquímicas. Estas señales viajan al cerebro y estimulan las neuronas en la corteza visual en patrones que, en circunstancias normales, imitan los patrones de reflejo de la luz en los objetos de su campo de visión. Pero a veces los patrones pueden surgir espontáneamente del disparo aleatorio de las neuronas en el córtex (ruido de fondo interno, en oposición a los estímulos externos) o cuando una droga psicoactiva u otro factor influye en la función normal del cerebro y aumenta el disparo aleatorio de las neuronas. Esto se cree que es lo que sucede cuando alucinamos.

¿Pero por qué vemos las formas particulares que Klüver clasificó tan meticulosamente? La explicación ampliamente aceptada propuesta por Cowan, Ermentrout y sus colaboradores es que estos patrones resultan de cómo se representa el campo visual en la primera área visual de la corteza visual. “Si abrieras la cabeza a alguien y observaras la actividad de las células nerviosas, no verías una imagen del mundo a través de una lente”, dijo Peter Thomas, un colaborador de Cowan que ahora se encuentra en la Case Western Reserve University. En cambio, Thomas explicó, la imagen sufre una transformación de coordenadas a medida que se mapea en la corteza. Si la actividad neuronal toma la forma de rayas alternas de neuronas que disparan y no disparan, percibes diferentes cosas dependiendo de la orientación de las rayas. Ves anillos concéntricos si las rayas están orientadas en una dirección. Ves rayos o formas de embudo que emanan de un punto central, la luz proverbial al final del túnel común en experiencias cercanas a la muerte, si las rayas son perpendiculares a eso. Y ves patrones en espiral si las rayas tienen una orientación diagonal.

Template_082017_560wideDiagrama que muestra cómo las líneas en el campo visual (regiones circulares a la izquierda) se asignan a líneas en la corteza estriada, parte de la corteza visual involucrada en el procesamiento directo de la información visual. Bressloff, P.C., Cowan, J.D., Golubitsky, M., Thomas, P.J., & Wiener, M.C. (2002). What Geometric Visual Hallucinations Tell Us about the Visual Cortex. Neural Computation, 14, 473-491.

Pero si las alucinaciones visuales geométricas como las constantes de la forma de Klüver son una consecuencia directa de la actividad neuronal en la corteza visual, la pregunta es por qué esta actividad ocurre espontáneamente y por qué, en ese caso, no nos hace alucinar todo el tiempo. El mecanismo estocástico de Turing potencialmente aborda ambas preguntas.

El artículo original de Alan Turing sugirió que los patrones como manchas son el resultado de las interacciones entre dos sustancias químicas que se propagan a través de un sistema. En lugar de difuminar uniformemente como un gas en una habitación hasta que la densidad sea uniforme en todas partes, las dos sustancias químicas se difunden a diferentes velocidades, lo que hace que formen parches distintos con diferentes composiciones químicas. Uno de los productos químicos sirve como un activador que expresa una característica única, como la pigmentación de una mancha o raya, mientras que el otro actúa como un inhibidor, interrumpiendo la expresión del activador. Imagine, por ejemplo, un campo de hierba seca salpicada de saltamontes. Si enciendes un incendio en varios puntos aleatorios, sin humedad presente, todo el campo se quemará. Pero si el calor de las llamas hace que los saltamontes que huyen suden, y que el sudor humedezca la hierba que los rodea, te quedarán manchas periódicas de pasto no quemado en todo el campo que de otro modo sería carbonizado. Esta fantástica analogía, inventada por el biólogo matemático James Murray, ilustra el mecanismo clásico de Turing.

Turing reconoció que este era un modelo de juguete muy simplificado de cómo surgen los patrones reales, y nunca lo aplicó a un problema biológico real. Pero ofrece un marco para construir. En el caso del cerebro, Cowan y Ermentrout señalaron en su artículo de 1979 que las neuronas pueden describirse como activadores o inhibidores. Las neuronas activadoras estimulan a las células cercanas a disparar también, amplificando las señales eléctricas, mientras que las neuronas inhibidoras apagan a sus vecinos más cercanos, apagando las señales. Los investigadores notaron que las neuronas activadoras en la corteza visual estaban conectadas principalmente a las neuronas activadoras cercanas, mientras que las neuronas inhibitorias tendían a conectarse a neuronas inhibitorias más alejadas, formando una red más amplia. Esto es una reminiscencia de las dos velocidades de difusión químicas requeridas en el mecanismo clásico de Turing, y en teoría, podría dar lugar espontáneamente a rayas o puntos de neuronas activas dispersas en un mar de baja actividad neuronal. Estas rayas o puntos, según su orientación, podrían ser lo que genere percepciones de celosías, túneles, espirales y telarañas.

Aunque Cowan reconoció que podría haber algún tipo de mecanismo de Turing trabajando en la corteza visual, su modelo no explicaba el ruido, el disparo aleatorio de las neuronas, que parecía interferir con la formación de los patrones de Turing. Mientras tanto, Goldenfeld y otros investigadores habían estado aplicando las ideas de Turing en ecología, como un modelo para la dinámica depredador-presa. En ese escenario, las presas actúan como activadores, buscando reproducirse y aumentar su número, mientras que los depredadores actúan como inhibidores, manteniendo a la población de presas bajo control con sus muertes. Por lo tanto, juntos forman patrones espaciales similares a Turing. Goldenfeld estaba estudiando cómo las fluctuaciones aleatorias en las poblaciones de depredadores y presas afectan estos patrones. Sabía sobre el trabajo de Cowan en neurociencia y pronto se dio cuenta de que sus ideas también podían aplicarse allí.

Casas con ojos y mandíbulas

Un físico de materia condensada por formación, Goldenfeld gravita hacia la investigación interdisciplinaria, la aplicación de conceptos y técnicas de la física y las matemáticas a la biología y la ecología evolutiva. Aproximadamente hace 10 años, él y su estudiante graduado Tom Butler reflexionaban sobre cómo la distribución espacial de depredadores y presas cambia en respuesta a fluctuaciones locales aleatorias en sus poblaciones, por ejemplo, si un rebaño de ovejas es atacado por lobos. Goldenfeld y Butler descubrieron que cuando la población de un rebaño es relativamente baja, las fluctuaciones aleatorias pueden tener grandes efectos, incluso llevando a la extinción. Se hizo evidente que los modelos ecológicos deben tener en cuenta las fluctuaciones aleatorias en lugar de simplemente describir el comportamiento promedio de las poblaciones. “Una vez que sabía cómo hacer el cálculo de fluctuación para la formación de patrones”, dijo Goldenfeld, “era un siguiente paso obvio aplicar esto al problema de la alucinación”.

En el cerebro, es el número de neuronas que están activadas o desactivadas las que fluctúan aleatoriamente en lugar de las poblaciones de ovejas y lobos. Si una neurona activadora se enciende aleatoriamente, puede causar que otras neuronas cercanas también se enciendan. Por el contrario, cuando una neurona inhibitoria se enciende aleatoriamente, puede hacer que las neuronas cercanas se apaguen. Debido a que las conexiones entre las neuronas inhibidoras son de largo alcance, cualquier señal inhibitoria que surja aleatoriamente se propaga más rápido que las señales excitadoras aleatorias, exactamente lo que se necesita para un mecanismo similar a Turing. Los modelos de Goldenfeld sugirieron que se formarán bandas de neuronas activas e inactivas en un patrón similar al de Turing. Él apodó estos patrones estocásticos de Turing.

Sin embargo, para funcionar correctamente, la corteza visual debe ser impulsada principalmente por estímulos externos, no por sus propias fluctuaciones ruidosas internas. ¿Qué impide que los patrones de Turing estocásticos se formen constantemente y nos hagan alucinar constantemente? Goldenfeld y sus colegas sostienen que, aunque el disparo de las neuronas puede ser aleatorio, sus conexiones no lo son. Mientras que las conexiones de corto alcance entre las neuronas excitatorias son comunes, las conexiones de largo alcance entre las neuronas inhibidoras son escasas, y Goldenfeld cree que esto ayuda a suprimir la propagación de señales aleatorias. Él y sus cohortes probaron esta hipótesis creando dos modelos de redes neuronales separados. Una estaba basada en el cableado real de la corteza visual, y la otra era una red genérica con conexiones aleatorias. En el modelo genérico, la función visual normal se degradaba sustancialmente porque la activación aleatoria de las neuronas servía para amplificar el efecto de Turing. “Una corteza visual genéricamente cableada estaría contaminada por alucinaciones”, dijo Goldenfeld. Sin embargo, en el modelo realista de la corteza, el ruido interno se atenuó de manera efectiva.

Nigel Goldenfeld at the University of Illinois for Quanta MagazineNigel Goldenfeld, físico de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign, plantea la hipótesis de que el mecanismo estocástico de Turing subyace a las alucinaciones visuales. Seth Lowe para Quanta Magazine

Goldenfeld sugiere que la evolución ha seleccionado una estructura de red particular que inhibe los patrones alucinatorios: la escasez de conexiones entre las neuronas inhibidoras impide que las señales inhibidoras viajen largas distancias, interrumpiendo el mecanismo estocástico de Turing y la percepción de embudos, telarañas, espirales, etc. Los patrones dominantes que se propagan a través de la red se basarán en estímulos externos, algo muy bueno para la supervivencia, ya que desea ser capaz de detectar una serpiente y no distraerse con una bonita forma de espiral.

“Si la corteza se hubiera construido con estas conexiones inhibitorias de largo alcance en todas partes, entonces la tendencia a formar estos patrones sería más fuerte que la tendencia a procesar la entrada visual. Sería un desastre y nunca sobreviviríamos”, dijo Thomas. Debido a que las conexiones inhibitorias de largo alcance son escasas, “los modelos no producen patrones espontáneos a menos que los obligue a hacerlo, simulando los efectos de las drogas alucinógenas”.

Los experimentos han demostrado que los alucinógenos como el LSD parecen alterar los mecanismos de filtración normales que emplea el cerebro, lo que tal vez impulsa las conexiones inhibitorias de largo alcance y, por lo tanto, permite que las señales aleatorias se amplifiquen en un efecto de Turing estocástico.

Goldenfeld y sus colaboradores aún no han probado su teoría de las alucinaciones visuales de forma experimental, pero en los últimos años ha surgido una evidencia contundente de que surgen patrones estocásticos de Turing en los sistemas biológicos. Alrededor de 2010, Goldenfeld se enteró del trabajo realizado por Ronald Weiss, un biólogo sintético del Instituto de Tecnología de Massachusetts que había estado luchando durante años para encontrar el marco teórico apropiado para explicar algunos resultados experimentales intrigantes.

Años antes, Weiss y su equipo habían desarrollado biofilms bacterianos que fueron diseñados genéticamente para expresar una de dos moléculas de señalización diferentes. En un esfuerzo por demostrar el crecimiento de un patrón clásico de Turing, etiquetaron las moléculas de señalización con marcadores fluorescentes de modo que los activadores brillaron de rojo y los inhibidores brillaron en verde. Aunque el experimento comenzó con una biopelícula homogénea, con el tiempo surgió un patrón parecido al de Turing, con lunares rojos diseminados en una franja verde. Sin embargo, los puntos rojos estaban mucho más descuidados que, por ejemplo, los puntos de los leopardos. Experimentos adicionales tampoco lograron los resultados deseados.

Cuando Goldenfeld se enteró de estos experimentos, sospechó que los datos de Weiss podían verse desde un punto de vista estocástico. “En lugar de tratar de hacer que los patrones sean más regulares y menos ruidosos”, dijo Weiss, “nos dimos cuenta mediante nuestra colaboración con Nigel que estos son realmente patrones estocásticos de Turing”. Weiss, Goldenfeld y sus colaboradores finalmente publicaron su artículo en las Proceedings of the National Academy of Sciences el mes pasado, 17 años después de que comenzó la investigación.

Las biopelículas formaron patrones estocásticos de Turing porque la expresión génica es un proceso ruidoso. Según Joel Stavans, del Instituto de Ciencias Weizmann en Israel, ese ruido es responsable de las disparidades entre las células, que pueden tener la misma información genética pero comportarse de manera diferente. En un trabajo publicado recientemente, Stavans y sus colegas investigaron cómo el ruido en la expresión génica puede conducir a los patrones estocásticos de Turing en las cianobacterias, organismos antiguos que producen una gran proporción del oxígeno en la Tierra. Los investigadores estudiaron anabaena, un tipo de cianobacteria con una estructura simple de células unidas entre sí en un tren largo. Las células de una anabaena se pueden especializar para realizar una de dos actividades: la fotosíntesis o la conversión de nitrógeno en la atmósfera en proteínas. Una anabaena podría tener, por ejemplo, una célula fijadora de nitrógeno, luego 10 o 15 células de fotosíntesis, luego otra célula fijadora de nitrógeno, y así sucesivamente, en lo que parece ser un patrón de Turing estocástico. El activador, en este caso, es una proteína que crea un ciclo de retroalimentación positiva para producir más proteínas de este tipo. Al mismo tiempo, la proteína también puede producir otras proteínas que se difunden a las células vecinas e inhiben la producción de la primera proteína. Esta es la característica principal de un mecanismo de Turing: un activador y un inhibidor que combaten entre sí. En anabaena, el ruido impulsa la competencia.

Los investigadores dicen que el hecho de que los procesos estocásticos de Turing parecen estar funcionando en estos dos contextos biológicos agrega plausibilidad a la teoría de que el mismo mecanismo ocurre en la corteza visual. Los hallazgos también demuestran cómo el ruido juega un papel fundamental en los organismos biológicos. “No existe una correlación directa entre la forma en que programamos las computadoras” y cómo funcionan los sistemas biológicos, dijo Weiss. “La biología requiere diferentes marcos y principios de diseño. El ruido es uno de ellos”.

Todavía hay mucho más que entender sobre las alucinaciones. Jean-Paul Sartre experimentó con mezcalina en París en 1935 y descubrió que distorsionaba su percepción visual durante semanas. Las casas parecían tener “caras de lagrimas, todas con ojos y mandíbulas”, las caras de los relojes parecían búhos, y él vio cangrejos siguiéndolo todo el tiempo. Estas son alucinaciones de mucho mayor nivel que las constantes de forma simple de Klüver. “Las primeras etapas de la alucinación visual son muy simples: estos patrones geométricos”, dijo Ermentrout. Pero cuando se activan las funciones cognitivas superiores, como la memoria, dijo, “comienzas a ver alucinaciones más complejas y tratas de entenderlas. Creo que todo lo que está viendo es la emergencia espontánea de (recuerdos almacenados) a medida que las áreas superiores del cerebro se vuelven más excitadas”.

En los años 20, Klüver también trabajó con sujetos que informaron alucinaciones táctiles, como telarañas que se arrastraban sobre su piel. Ermentrout piensa que esto es consistente con una constante de forma de tela de araña mapeada en la corteza somatosensorial. Procesos similares podrían desarrollarse en la corteza auditiva, lo que podría explicar no solo las alucinaciones auditivas sino también fenómenos como el tinnitus. Cowan está de acuerdo, y señala que el cerebro tiene un cableado similar en todas partes, por lo que, si una teoría de las alucinaciones “funciona para la visión, funcionará para todos los demás sentidos”.

https://www.quantamagazine.org/a-math-theory-for-why-people-hallucinate-20180730/