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Anillos de hadas

ANILLOS DE HADAS[1]

”…vosotros duendecillos,
que a la luz de la luna hacéis cercos de hierba amarga
que la oveja no quiere comer; y vosotros, que por diversión
criáis hongos nocturnos…”

William Shakespeare en La Tempestad

Gran cantidad informes de presuntas huellas de OVNIs pueden caer, luego de un riguroso examen y análisis de muestras, dentro de una explicación bastante convencional, mas no por ello, menos interesante, es decir, la explicación proporcionada por un curioso fenómeno natural conocido como Anillos de Hadas.

Los biólogos conocen con este nombre aquellas bandas de crecimiento diferencial de vegetación, mismas que se pueden encontrar no sólo en los prados, sino también, en los campos de cereales[2], montes recién talados y, más comúnmente, en terrenos calcáreos.

Estos anillos son visibles aunque no hayan crecido ahí los carpóforos, o más comúnmente conocidas como setas, que son los cuerpos fructíferos de los hongos, y que pueden llegar a producir billones o trillones de esporas. Los anillos forman un círculo casi perfecto que, al final del verano, se cubre de setas.

En otras épocas, la presencia de estas bandas se atribuía a diversos agentes, tales como los relámpagos, las hormigas, los caracoles, las pacas de heno que se apilaban en los campos, etcétera. Para la mentalidad supersticiosa de la Edad Media esto era obra del diablo o “cosas de brujas” (se les conocía como “huellas de brujas” o Hag tracks). En Austria se decía que eran generados por bocanadas de vapores subterráneos, provenientes del infierno o de la respiración de los dragones, o que el diablo mismo había caminado, durante la noche, dejando su huella mientras batía su mantequilla[3].

En Dinamarca los culpables eran los duendes. En Inglaterra eran las hadas que bailaban en círculo. El pasto así aplastado les era confortable a los sapos, quienes acostumbraban reposar sobre estos almohadones de hierba o “toadstol” (banquillos de sapos); y como todo mundo sabe, los sapos envenenan las plantas y por lo tanto impiden su crecimiento, no así de los hongos, que proliferan. Parece que las hadas de Devon eran más flojas, pues en lugar de bailar, cabalgaban sus caballos sobre la hierba haciendo círculos.

La teoría de que los anillos eran producto de los relámpagos fue muy socorrida en el siglo XVIII. El padre Marranzino cita un pareado de Erasmus Darwin (1731-1802), abuelo del naturalista inglés, que en 1789 escribía:

“De oscuros nubarrones salta veloz el rayo

hendiendo el fuerte roble o haciendo el corro mágico”.

El mismo Erasmus Darwin escribió:

“Existe un fenómeno, al parecer, de naturaleza eléctrica, al que aún no se ha conseguido explicar: me refiero a lo que en lenguaje popular se llaman los corros de hadas que, con tanta frecuencia aparecen en los prados.

“A veces, los segmentos mayores o más predominantes de nubes que van descendiendo gradualmente a medida que se desplazan, descargan el agua que transportan en las zonas más húmedas de las llanuras herbosas. Ahora bien, este mamelón o extremo de la nube, adquiere, al ser atraído hacia la tierra, una forma casi cilíndrica, de manera parecida a lo que ocurre con la lana suelta de la rueca al hilarla, y despide al suelo un chorro de electricidad de dos a diez yardas de diámetro, pero sólo la parte exterior del cilindro quema la hierba”.

Ahora sabemos que Darwin estaba equivocado, pero durante mucho tiempo estas teorías fueron aceptadas como buenas.

A estas curiosidades (los anillos de hadas) se les conoce con diversos nombres: salones de baile de las hadas, terrenos de las hadas, cohortes de hadas, corros de brujas o anillos de brujas. Estas formaciones están relacionadas con las brujas, hadas, duendes y demás seres mitológicos en casi todas las culturas y lenguas. En Alemania se creía que tales anillos se formaban cuando las brujas salían en la noche de Walpurgis[4] para danzar en los campos. En Holanda se creía que eran producto del diablo, por lo que se suponía que, si alguna vaca los pisaba, su leche daría pésima mantequilla. En Francia se afirmaba que albergaban sapos gigantescos de ojos saltones, tradición muy parecida a la de los ingleses. Los italianos lo conocen por el nombre de Cerchi delle Streghe (círculos de las brujas), porque creían que ahí hacían sus reuniones nocturnas. Los catalanes les llaman Candeles de bruch (luces de las brujas). En nuestra época tecnológica lo más común es que las mentes simples los atribuyan al aterrizaje de un OVNI.

Las tradiciones europeas que consideran a las hadas como responsables de tales círculos fueron recopiladas por el investigador americano Walter Yveling Evans Wentz[5]. Según estas leyendas:

“Las hadas existen y es en los anillos donde, a veces, se las suele ver bailar. La hierba jamás crece alta en los bordes del anillo, pues es de la especie más corta y fina. En el centro crecen, en círculo, las setas de las hadas en las que éstas toman asiento. Las hadas son muy menuditas y gustan de cantar y bailar. Llevan libreas verdes y, a veces, bonetes y casacas rojas”

Adrien Leroux, de Lincy, en sus “Livres des légendes” refiere que las hadas en Noruega eran seres de gruesa y enorme cabeza, piernas diminutas y brazos desmesurados. Estos seres reciben diversos nombres según la región de Europa donde nos encontremos: hadas. Elfos, gnomos…

“Se les atribuye la creación de los círculos verde brillantes, llamados elfdans, que a veces se ven en los prados. Incluso hoy en día, cuando un campesino danés descubre uno de estos círculos al alba, dice que allí han ido los elfos a bailar durante la noche”.

TEORÍAS ACTUALES

Hoy se sabe que la formación de estos anillos se debe a la maraña de hilillos microscópicos fungosos, el mycellium, enterrado bajo el círculo mágico.

Para comprender el mecanismo de crecimiento de los anillos es necesario tener en cuenta lo que es realmente un hongo. Los pequeños sombrerillos llamados carpóforos o setas no son sino la parte reproductora. La parte más grande del hongo, como un iceberg[6], está oculta bajo la tierra. Es el micelio, cuyas ramificaciones, constituidas de pequeñísimos filamentos, llamados hifas, pueden extenderse a más de un metro de profundidad. Este es el verdadero cuerpo o tallo del hongo. Estas ramificaciones microscópicas se les conoce vulgarmente con el nombre de “blanco de hongo”

La función del micelio es la de conseguir el alimento. Esa es la razón por la cual se extienden por el terreno en busca de nuevos nutrientes. Los micellia pueden alimentarse casi de cualquier cosa y crecer prácticamente en cualquier lugar, desde el suelo a la madera, hasta el vidrio o el cuero. Algunos crecen sobre materia orgánica, mientras que otros viven de los organismos vivos, ya como parásitos, ya como parte de un grupo simbiótico.

En el caso de los hongos que producen anillos de hadas, los subproductos de descomposición, que aquellos producen, alimenta la hierba que crece encima del micelio subterráneo que siempre sale a flor de tierra. En consecuencia, la hierba sobresale del anillo.

La manera en que se forman los anillos de hadas es muy interesante. Supongamos que han nacido hongos en un punto determinado del suelo. Si las condiciones son favorables, particularmente si la humedad es elevada, van a proliferar alrededor de su punto de origen. Debajo de la tierra, por lo regular, los micelios crecen por igual en todas direcciones, de una forma radial. Al agotar las sustancias que los nutren, algunos de ellos van muriendo, pero otros, los que han avanzado más allá del círculo en donde se han agotado los nutrientes, tendrán oportunidad de fructificar y formar setas. Estas setas dejarán caer sus esporas, que se desarrollarán en la parte exterior de este nuevo círculo, lo que provoca que la parte viva del hongo sea un anillo que se va extendiendo de forma radial. Este fenómeno se seguirá repitiendo de modo indefinido, pues las distintas generaciones de hongos agotarán las sustancias alimenticias del lugar en el cual vivieron. Así se ira formando un anillo que, a medida que el tiempo pase, tendrá mayores dimensiones, puesto que las nuevas setas irán creciendo y esparciéndose por la parte exterior en busca de su alimento.

Los corros de brujas se pueden apreciar incluso cuando el hongo todavía no ha producido las setas, ya que la acumulación de nitritos por parte del hongo hace que la hierba crezca con más vigor sobre éste, formando un corro de hierba más alta.

La formación de estos anillos refleja el modo en que crece el hongo si no tiene obstrucciones de tipo físico o biológico. En el laboratorio, los hongos pueden crecer hasta formar un círculo perfecto. Generalmente, en la naturaleza esto no ocurre debido a diversos factores. Los hongos tienden a crecer siguiendo los sustratos favorables y manteniéndose alejados de las condiciones desfavorables[7]. El ancho de estas zonas circulares es constante, no sobrepasando, generalmente, los 20 o 30 centímetros.

El anillo aumenta de diámetro anualmente, como consecuencia del crecimiento subterráneo de su aparato vegetativo. Los anillos de hadas son colonias gigantes formadas después de muchos años de una dura lucha contra las condiciones ambientales. Se conocen casos de anillos de más de 70 metros de diámetro, a los que se les ha calculado una edad aproximada a los 400 años. Pero, los más típicos se escalonan entre 1 y 4 metros. La velocidad de crecimiento hacia el exterior depende de numerosos parámetros: naturaleza del suelo, de las plantas que ahí crecen, y del propio hongo. El crecimiento puede oscilar entre 7.5 y 60 centímetros por año. En algunos casos, los hongos florecen durante dos o tres años hasta dejar exhausto el terreno, sin nutrientes, por lo que el mismo hongo llega a morir.

La zona de crecimiento acelerado de hierba se desplaza también con los hongos; y ello se debe a los abonos nitrogenados producidos por el ciclo ecológico del parásito; éste, por descomposición de las proteínas de la materia orgánica proveniente del suelo, libera amoniaco, que las bacterias transforman en nitritos, y después en nitratos. Pero este crecimiento, que presenta ciertas cualidades estéticas, lleva a un estado final de debilitamiento de la vegetación sobre una franja del anillo situada entre dos zonas estimuladas como consecuencia del efecto de los cambios fisicoquímicos del suelo, debidos al micelio. Bajo condiciones tan desfavorables, toda la superficie del círculo resulta, al fin de cuentas, dañada y el anillo de hadas así formado puede, erróneamente, hacer pensar que se trata de una quemadura, no bien la hierba desecada tome un color rojizo o amarillento. Pero también cabe acotar que hay casos en los que se observan anillos rodeados de hongos sin menores efectos en la vegetación[8].

Algunos de estos anillos presentan una particularidad aún más sorprendente: las setas suelen aparecer de la noche a la mañana, como “por arte de magia”. Este fenómeno también tiene una explicación racional. Es bien conocido que todo ser vivo está compuesto, esencialmente, de agua: en el caso del hombre, el 70% de su peso es agua, pero este porcentaje aumenta al 90 o 95% en el caso de los hongos y las algas. Ciertas especies pueden, en tiempos de sequía, reducirse mediante deshidratación al tamaño de una cabeza de alfiler, apenas visible. Al llegar la lluvia, la criptógama crece por absorción de agua a una velocidad tal, que de buena fe puede creerse que ha surgido de la nada. Todo el proceso puede ocurrir en una noche.

LA RELACIÓN CON LOS OVNIS

Desde la muy temprana época de los platillos volantes (cincuentas y sesentas) los ufólogos intentaron establecer una relación entre los anillos de hadas, hongos y OVNIs. El hecho de que en algunos sitios aparecieran, de repente, enormes hongos que no estaban ahí el día anterior; o que en los prados se vieran zonas casi perfectamente circulares de anillos en donde la vegetación o bien, había crecido superando en tamaño a la que crecía fuera del círculo, o bien formando un anillo de terreno “seco y quemado”, dio lugar a que algunos teóricos de los OVNIs difundieran la idea de que algunos de estos aparatos habían aterrizado en esas zonas. Sus motores, decían, habían quemado la zona y la radiación había alterado la hierba haciéndola crecer de manera desproporcionada.

Muchos de estos casos, la mayoría, se dieron en Argentina[9].

A principios de los setenta algunos ufólogos críticos[10] se dieron cuenta de que estos fenómenos nada tenían que ver con los OVNIs y así lo dieron a conocer. No obstante, para la gran mayoría de los aficionados a los OVNIs y las nuevas generaciones que se acercan al tema, el asunto de los anillos de hadas continúa siendo parte integral del mito OVNI.

Allan Hendry, quien fuera director de investigaciones del CUFOS, presenta el caso en su The UFO Handbook[11], de un matrimonio que vivía en Galena, Illinois. La mañana del 7 de agosto de 1977 descubrieron un gran anillo en el patio trasero de su casa. Los testigos habían vivido en el sitio desde 1946 y nunca habían visto algo parecido. Le avisaron a su vecino y éste se comunicó al CUFOS diciendo que “estaba formado por nódulos de molibdeno o níquel formando un anillo de 3 o 3.5 metros”.

Hendry se dirigió de inmediato al sitio y encontró que en realidad tenía casi unos 4 metros de diámetro por 20 centímetros de ancho. El prado estaba cubierto de pequeñas esferitas, parecidas a las cabezas de los alfileres, y aglomeradas de forma muy compacta. Dentro del anillo había, además, tres manchas equidistantes que sugerían una especie de trípode o tren de aterrizaje. Pero la hierba no estaba aplastada, aunque sí estaba cubierta, por arriba y por debajo del suelo, con esa sustancia.

Al colectar las bolitas se vio que no eran, definitivamente, metálicas y se deshacían fácilmente, en un fino polvo, al tocarlas.

El “nido de OVNI” se encontraba directamente bajo las ramas de un árbol y, a un lado, había varias líneas de tensión. Definitivamente un OVNI no podía haber aterrizado en ese lugar.

Hendry recolectó algunas muestras del material y lo llevó a analizar al Field Museum of Natural History, en Chicago. El veredicto fue “lodo de hongos” (Myxomycetes sporangia), un hongo primitivo. Este hongo comienza su crecimiento como una simple espora y va creciendo, de manera radial, en forma de gel transparente, unas cuantas pulgadas por día. Cuando entra en la fase de esporas, más o menos cuando el círculo que va formando alcanza unos 3 metros de diámetro, se vuelve visible ya que adopta la forma de pequeñas microesféras de aspecto metálico.

Curiosamente cinco días después un investigador OVNI independiente envió muestras “de una sustancia dejada por dos OVNIs al aterrizar en un terreno al noroeste de la Universidad de Purdue en Indiana”. Hendry las identificó de inmediato como las esporas del myxomycetes. Las muestras provenían de dos anillos adyacentes de 8 pies y 11 pulgadas de diámetro. Tanto los estudiantes de la universidad, como el sheriff del condado supusieron que las habían dejado dos OVNIs al aterrizar.

En México varios casos de aterrizaje investigados por el comité OVNI de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE), resultaron ser anillos de hadas[12]. El caso de Tula, en particular, fue presentado en la televisión en el programa ¿Usted que opina? En esa ocasión Héctor Escobar fue el encargado de hablar del asunto. Desafortunadamente Héctor tenía poco de conocer el fenómeno de los anillos de hadas y tampoco entendió mi explicación sobre los análisis que hice del terreno, por lo que su presentación fue poco entendida. Tan es así que la señora Zita Rodríguez, que en ese entonces dirigía la revista Reporte OVNI, se atrevió a decir que los escépticos “tenían una gran imaginación”. La Rodríguez escribió[13]:

“Algunos «analistas escépticos» del fenómeno OVNI, formularon la hipótesis de que estos círculos fueron creados «de la noche a la mañana» por unos hongos de tipo carnoso de pie y sombrero que son muy comunes en nuestros bosques…

“Y para su desarrollo tardarían varias semanas y los daños se verían en un periodo de uno a dos meses.

La que tenía mucha imaginación y poca cultura era la señora Zita, quien creía que nosotros imaginábamos un enorme hongo bajando del cielo y produciendo la huella. Tampoco sabía que, efectivamente, las setas podían aparecer “de la noche a la mañana”. Por otra parte, nosotros nunca dijimos que las huellas que aparecieron en el cerro de la estrella se debieran a hongos. Lo que encontramos, simplemente al entrevistar a la gente del lugar, era que tales círculos se habían formado porque ahí salían a entrenar a unos caballos. Atados de cuerdas se les hacía girar y habían llegado a formar esos surcos. Esto lo debería saber la señora Zita porque estuvo en el sitio y sólo hay dos explicaciones: o era muy mala investigadora y no preguntó a los vecinos por el fenómeno; u ocultó la explicación en aras de poder vender su revista.

Finalmente, en su artículo citado extrae un largo párrafo sacado de algún texto de educación secundaria, para darles una clase sobre los hongos a esos “escépticos tan imaginativos”, y de paso demostrar sus enormes conocimientos de “botánica”.

Ciertamente los artículos críticos sobre el tema de los anillos de hadas han tenido poca difusión pero, espero que una revista como Contacto OVNI que llega prácticamente a toda Latinoamérica pueda, de una vez y para siempre, dejar el asunto zanjado y los ufólogos ya no vuelvan a mezclar esas cosas que se ven en el cielo con aquellos manjares tan suculentos de la tierra.

Anillos de hadas o corros de brujas

La ilustración superior muestra un “corro de brujas” en el que la mesa de ceremonias parece un hongo. Tiene 9 panes, uno para cada brujo y el central para el demonio.

Erasmus Darwin

Grabado antiguo en el que vemos la formación de un anillo debida a la danza de los demonios y brujos.

Se creía que aquel que pisara uno de ellos, era transportado a una tierra misteriosa en donde no pasaba el tiempo. A la izquierda, un explorador trata de rescatar a su amigo víctima del embrujo musical de los nomos.

Casi todo mundo piensa en las setas al referirse a los hongos. En realidad estas son sólo la parte reproductora. El micelio es el verdadero cuerpo del hongo

Una bella fotografía que, de manera muy gráfica, muestra los carpóforos (setas) y las hifas (micelio) de un Stropharia aeruginosa.

La mecánica en la formación del anillo es muy sencilla. Una espora que cae en terreno fértil hace crecer el carpóforo, dentro de la tierra, y la seta madre, fuera de ella. Esta seta, a su vez, suelta sus esporas, que caerán en su derredor, formando nuevas setas. Las hifas, que corren por el subsuelo crecen radialmente en busca de alimento y alejándose de terrenos agostados. Cuando las condiciones son propicias (temperatura y humedad adecuadas) crecen las nuevas setas en las partes nuevas y alejadas del centro, formando un anillo. Esto puede ocurrir de la noche a la mañana por absorción de agua después de una lluvia: ha nacido un Anillo de Hadas.

Dos anillos casi perfectos. El primero, izquierda, bajo la sombra de un bosque muy arbolado; el segundo, derecha, en un jardín al aire libre.

El extraño anillo de Galeana, Illinois, que resulto ser producto del Myxomycetes sporangia.

Arriba, un corro de Clitocybe geotropa que rodea por completo a un árbol.

A la derecha, parte del anillo de hadas que apareció en Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1975, y que los ufólogos afirmaron era obra de los Ovnis.

A un lado, las esporas que fueron identificadas como microesféras de molibdeno o níquel. Si Hendry no hubiera estudiado el caso, había pasado a la historia de la ufología como un caso extraordinario.

Los círculos no son perfectos, y si las setas crecen desperdigadas, a veces no se puede apreciar muy bien el anillo.

En 1984, en la ciudad de Jaso (Cruz Azul), Hidalgo, a unos 5 kilómetros de San Marcos, se encontró este otro anillo de hadas. En esa ocasión el tema OVNI no estaba de moda, por lo que no se le asoció con él.

El hongo, al agotar los nutrientes, deseca la hierba que se encuentra en la superficie y deja una zona que parece haber sido “quemada por un OVNI”.

Así vio el dibujante de la revista Contacto OVNI, la investigación de este autor, del caso del supuesto aterrizaje de un OVNI en San Marcos, en Tula de Allende, Hidalgo. El anillo de Cruz Azul no tenía setas en su periferia, lo mismo que el de San Marcos, a pesar de que el dibujante de Contacto OVNI los presentó en su ilustración.

Los anillos que se forman fueron siempre asociados a las brujas o a los duendes. A la izquierda un anillo casi perfecto en un jardín inglés.

Las setas crecen en ramificaciones que se distribuyen formando el anillo.


[1] Una versión original de este artículo apareció en los siguientes boletines:

Ruiz Noguez Luis, Corros de brujas, Esto me Interesa, No. 3, México, marzo 1978, p. 8-10.

Ruiz Noguez Luis, Anillos de hadas, Perspectivas Ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 33-36, México.

[2] No confundir con los famosos Crop Circles, cuyo origen, en su mayoría, es espurio.

[3] En ese entonces la mantequilla se batía dentro de una especie de toneles o barriles que en la parte superior tenían una especie de asa o palo que era el que se agitaba caminando alrededor del barril.

[4] Se celebraba el 1° de mayo y se decía que los brujos, hechiceras y demonios se reunían en el Broken (un cerro), y que por la mañana se podía ver su enorme sombra proyectada sobre la niebla: el famoso Espectro del Broken, que también tiene alguna relación con los Ovnis. Ver http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/de-espectros-y-glorias.html

[5] Walter Yveling Evans Wentz, The Fairy-Faith in Celtic Countries, The Classic Study of the Luminous Reality of Leprechauns, Pixies, and other Fairy Spirits, Citadel Press/Carol Publishing Group. New York, 1977.

[6] Los micellia pueden llegar a ocupar una superficie de varios cientos de hectáreas. Se sabe que el ser vivo más grande (y probablemente el más antiguo) del mundo es un hongo que se extiende por miles de hectáreas en zonas boscosas que abarcan gran parte de Canadá y el norte de los Estados Unidos.

[7] Shirtloff M. Randall R., How to control lawn diseases and pests, Intertec Publishing Co., Kansas City, 1974.

[8] Dickinson C., & Lucas J., The Encyclopaedia of mushrooms, Crescent Books, New York, 1983.

[9] De María Carlos Alberto, publicó diversos artículos en su boletín Extraterrestre, Buenos Aires, Argentina.

[10] González, M., Janosch H., Ujvari A. y Alcaraz A. Caso Correa. Retrospectiva. Los Hongos: ¿Desafían a la Ciencia?”, CEFANC Boletín Informativo, año 1, No. 2, Bs.As. 1980.

Bourtembourg Charles., et Scornaux Jacques, Anillos de hadas, OVNIs un desafío a la ciencia, Año II, No. 9, octubre-noviembre, 1975, Buenos Aires, Argentina.

Scornaux Jacques et Piens Christiane, A la recherche des OVNI. La vérité sur les soucoupes volantes, Verviers, B : Marabout No. 565, 1976.

[11] Hendry Allan, The UFO Handbook, Doubleday & Company Inc., Garden City, New York, 1979.

[12] Ruiz Noguez Luis, García Oscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: Un cuento de hadas, Perspectivas ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 11-20, México.

García Oscar, El OVNI de Poza Rica, Perspectivas ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 26-32, México.

[13] Rodríguez Zita, ¿Qué misterioso efecto produce círculos en los campos?, Reporte OVNI, Año 1, No. 16, enero de 1994, México.

Luz Zodiacal

LA LUZ ZODIACAL

Uno de los fenómenos que mayormente suscitaba el terror supersticioso de los antiguos egipcios consistía en una pirámide de luz que aparecía en el oriente durante las últimas horas que precedían la aparición del crepúsculo matutino en el otoño, y en el occidente después de la puesta de Sol, durante la primavera. Es ésta la Luz Zodiacal. Debido a que se la puede observar claramente sólo entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio, en el zodiaco, en momentos apropiados y en posición perpendicular al horizonte, el fenómeno permaneció desconocido para los astrónomos europeos hasta el siglo XVII.

La luz zodiacal puede verse después del crepúsculo vespertino antes del amanecer, cuando el Sol está a más de 18° debajo del horizonte. Se ve como un cono de luz sobre el horizonte occidental (después del ocaso) o el oriental (antes de la salida del Sol), que se extiende a lo largo del zodiaco. El cono es más brillante cerca de la base donde tiene unos 25° de anchura, y desaparece gradualmente al aumentar la distancia al horizonte. Su brillo cerca de éste es semejante al de la vía láctea, y en un cielo bastante despejado puede seguírsele a lo largo de un círculo máximo de 90° de longitud. Al girar la Tierra el cono permanece fijo con respecto al Sol y desaparece gradualmente debajo del horizonte hasta que sólo permanecen durante unas horas después del ocaso unos vestigios muy débiles. En la madrugada se repite el fenómeno en el orden inverso en el horizonte oriental; la luz zodiacal se va intensificando más al aparecer sobre el horizonte las partes más brillantes, hasta que de nuevo alcanza máxima intensidad cuando el Sol está 18° por debajo del horizonte. Después el cielo ilumina el amanecer y, al poco tiempo, no puede distinguirse ya la luz zodiacal.

Hay referencias ocasionales a observaciones realizadas en Europa durante los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, el primer estudio sistemático fue realizado por Jean Dominique Cassini en el Observatorio de París en 1683. Cassini continuó sus observaciones hasta 1693. Comprendió que la luz zodiacal mantiene una orientación constante en el espacio, pero supuso equivocadamente que es simétrica respecto al plano del ecuador solar. Su eje de simetría es en realidad muy cercano al de la eclíptica –es decir, la continuación en el cielo del plano de la órbita de la Tierra- pero como el ángulo entre estos dos planos nunca es mayor a 7°, este error es fácilmente explicable en aquellas observaciones preliminares.

La mejor vista se obtiene evidentemente cuando la eclíptica esta cerca de la vertical respecto al horizonte, pues entonces pueden verse las partes más brillantes cerca del Sol; esto ocurre en las latitudes boreales al atardecer en la primavera y al amanecer en el otoño. En las latitudes australes se la ve mejor al amanecer en la primavera y al atardecer en el otoño.

Evidentemente, el norte de Europa no es un lugar conveniente para observar la luz zodiacal, porque aquí la eclíptica esta siempre lejos de la vertical. En la estación más apropiada y en buenas condiciones meteorológicas puede distinguirse en Inglaterra, e incluso tan al norte como Escocia; pero un estudio serio requiere un lugar de observación en los trópicos donde la eclíptica puede estar vertical al horizonte. Cuando ese lugar está también a gran altura, por ejemplo por encima de 4,500 metros, donde la atmósfera puede ser excepcionalmente clara, el fenómeno adquiere extraordinaria brillantez. En los Andes puede observarse cuando el Sol está solamente 12° debajo del horizonte.

ORIGEN

Cassini estaba convencido de que la luz zodiacal tenía su origen en el espacio interplanetario y no en las regiones más elevadas de la atmósfera terrestre, debido a la ausencia de un paralaje apreciable. Sugirió que procedía de una nebulosa que rodea al Sol, relacionada físicamente con éste, con el que gira. Parte de esta teoría se basa en la idea equivocada de que el plano de simetría de la luz zodiacal coincide con el plano del ecuador solar, pero Laplace la contradijo diciendo que si la nube gira con el Sol, la fuerza centrífuga rompería las partes que se encuentran más allá de la órbita del planeta Mercurio.

Durante muchos siglos se desconoció el origen de la luz zodiacal. Ahora se sabe que es una extensión de la corona solar y es debida a la dispersión de la luz por partículas de polvo y electrones que se encuentran entre el Sol y la Tierra: dentro de ¼° del limbo solar, la luz se debe principalmente a la llamada dispersión de Thomson de la luz solar por electrones libres, mientras que más afuera predomina la dispersión de las partículas de polvo interplanetario. Esta división de la luz en dos partes fue establecida por vez primera por W. Grotrian en 1934, quien las llamó componentes K y F respectivamente. El polvo que origina la componente F no puede existir cerca del Sol porque la radiación solar lo vaporizaría. Por tanto esta componente de la corona solar es debida, más que a una gran dispersión, que es lo que origina la luz zodiacal, a una pequeña dispersión por polvo alejado del Sol y relativamente cercano al observador, aunque todavía en el espacio interplanetario. Van Allen y van de Hulst sugirieron que el proceso de dispersión no es otra cosa que la difracción por pequeñas partículas de polvo de manera que la corona F es análoga a las coronas que a veces aparecen rodeando al Sol y a la Luna cuando se los ve a través de nubes tenues.

OVNIS DEL ZODIACO

En la literatura ufológica se encuentran varios casos que pueden ser explicados como observaciones de luz zodiacal.

El 15 de julio de 1979, en la madrugada, se vio una luz muy intensa sobre Portugal. Un avión de las Líneas Aéreas Portuguesas, en el momento de hacer su despegue rumbo a Copenhague, fue iluminado por “un resplandor azulado muy fuerte que también iluminó el aeropuerto”. Pilotos de otras seis aeronaves también informaron del fenómeno.

Al día siguiente, también de madrugada, un potente resplandor plateado fue visto en el poblado de Valencia de Alcántara, España. El fenómeno duró unos siete segundos y fue observado por los asistentes a la fiesta de San Cristóbal que se celebraba en la plaza de la ciudad.

El 19 de abril de 1981 apareció en los diarios la noticia de un extraño resplandor azul observado en Miami, Florida, aproximadamente a las siete de la tarde. El resplandor iluminó toda la península. Algunos testigos informaron que la luz era semejante a “el despegue de un cohete Saturno”.

Se tiene constancia escrita de que por lo menos dos testigos observaron un fenómeno similar a los descritos anteriormente. Los testigos eran el señor William Noble (astrónomo aficionado) y el señor W. K. Bradgate. El suceso ocurrió el 29 de agosto de 1883. El primero observó el fenómeno sobre los cielos de Sussex y el segundo sobre la ciudad de Liverpool. Ambos relatos aparecieron en la revista Knowledge.

Noble escribió:

“¿Puede alguno de los lectores ofrecer una explicación para un curioso fenómeno que presencié a las 10:35 p.m. del martes 29 de agosto? Salía de mi observatorio cuando observé una luz brillante en el horizonte, cerca de las Pléyades. Al comienzo, pensé que se trataba del Sol que emergía, pero inmediatamente recordé que éste no saldría hasta dentro de unas horas. Mientras observaba, la luz se hacía más y más brillante. Percibí que trazaba algo así como una iluminación hacia arriba, efecto que trato de reproducir en el bosquejo que acompaña esta nota. Como verán, algunas nubes en forma de cúmulo aparecen en la distancia, cerca del horizonte y lo cruzan.

Por un momento, imaginé que estaba presenciando la aparición de un nuevo y radiante cometa. Pero luego vi que la cola desaparecía y lo que podía ser el núcleo se esfumaba. Después pensé que tal vez un granero o cobertizo de alguna casa lejana estaba incendiándose y regresé a mi observatorio a fin de buscar un telescopio de 7.62 centímetros que utilizo para mirar el paisaje. Antes que pudiera entrar, sin embargo, todo vestigio de iluminación había desaparecido súbitamente. Luego de esperar en vano durante algún tiempo me dirigí finalmente a mi hogar. He realizado una detenida investigación para establecer si hubo un incendio en esta región de Sussex en la noche mencionada, pero no sucedió nada similar”.

Por su parte Bradgate informaba:

“El notable fenómeno que el señor Noble describió en el número 98 de Knowledge, fue también visto por mí en Liverpool, el 29 de agosto a las 12:40 de la noche. Acababa de mirar hacia Saturno cuando vi un cono de luz brillante más o menos a 7° por encima del horizonte; el largo total del cono era de aproximadamente 5°. El ápex o núcleo tenía tal grado de concentración, que pensé se trataba de Júpiter. Dirigí mi telescopio (de 50 milímetros de abertura), con un aumento de 30, hacia el punto donde el ápex debía encontrarse (lo tapaba en ese momento una nube), con la esperanza de poder penetrar el misterio pero me fue imposible ya que la nube era demasiado densa. Dirigí entonces el telescopio a lo largo del gran eje del cono y la luz tenía un resplandor parecido al de la Luna hasta que desapareció por completo, después de haber sido visible durante trece minutos. Continué observando la parte del cielo donde la luz desapareció con la esperanza de que reapareciera, pero tuve que abandonar la empresa, ya que un grueso banco de nubes impedía toda observación ulterior. Pudo haber sido una especie de aurora boreal, ya que la zona en donde el fenómeno apareció estaba a 67° al Este del Norte, pero es un poco difícil”.

EL APAGÓN DE CUERNAVACA

También en México se ha tenido este tipo de confusiones. La más famosa fue la que se dio durante una serie de apagones en la ciudad de Cuernavaca y que contribuiría a construir la leyenda del Efecto Electromagnético de los ovnis. Esa noche se presentaron tres apagones, el primero de ellos a las 23:15, el segundo a la 1:30 y el último a las 3:05 de la madrugada.

Casi todos los diarios de la ciudad de México reportaron el avistamiento. En el periódico Ultimas Noticias del 24 de septiembre apareció esta nota:

“Cuernavaca, Mor., 23 de septiembre. Un extraño fenómeno nunca visto antes se observó anoche aquí en tres ocasiones: la energía eléctrica se suspendió sin causa justificada y cuando la ciudad estaba en tinieblas, una intensa luz que primero fue plateada y luego se tronó rojiza, iluminó el cielo de la ciudad.

“La primera ocasión sucedió a las 23:15 horas de ayer, y fue presenciada por centenares de personas. El señor Joaquín Díaz González, presidente del Club de Leones de esta ciudad, el licenciado Emilio Riva Palacio, gobernador del Estado, el licenciado Valentín López González, presidente municipal de aquí, y el general Rafael Enrique Vega, jefe de la 24ª zona militar, lo explican así:

“De pronto la luz se apagó. El cielo parecía normal, pero a los pocos segundos se fue iluminando por una intensa luz plateada, cuyo centro era cegador. Esa luz poco a poco se fue tornando rojiza, hasta que desapareció y entonces volvió la energía eléctrica.

“En el Club de Leones se efectuaba una cena en honor del licenciado Cristóbal Zepeda, Gerente General del Banco de Comercio, y ésta no fue suspendida por causa del apagón debido a que la gran sala fue iluminada por el extraño fenómeno.

“Todos los ahí presentes pudieron apreciar lo que ocurría.

“El Gobernador, el Presidente Municipal y el Jefe de la Zona Militar, junto con otras personas, salían de una sala cinematográfica donde se ofrecía una proyección privada, la que se suspendió por la falta de energía eléctrica. Cuando se encontraban fuera de la sala, vieron la luz blanquecina que iluminaba el firmamento.

“El resplandor cubría el cielo de poniente a sur sobre el valle de Cuernavaca.

“La mayoría de las personas que vieron el fenómeno dijeron que posiblemente sería una flotilla de ‘platos voladores’ que descendieron demasiado.

“El ingeniero Felipe Rivera, que estaba en su granja, al norte de Cuernavaca, dijo que había podido ver el centro de la iluminación la cual era más intensa en ese sitio. ‘Era un núcleo muy luminoso y grande’, explicó”.

Hay que hacer notar que en ningún momento se menciona la aparición de ‘platillos voladores’, sólo se supuso que “posiblemente sería una flotilla de ‘platos voladores’ que descendieron demasiado”. Nunca se mencionó la aparición de huellas por lo que la explicación de un aterrizaje masivo de ‘platos voladores’ es demasiado aventurada. Las fallas de servicio eléctrico no tuvieron relación con lo observado.

REFERENCIAS

Anónimo, ¿Qué iluminó el cielo de Liverpool?, Contactos Extraterrestres, Sección Archivo Secreto, No. 84, página 25, 19 de marzo de 1980.

Anónimo, La extraña luz que llegaba del cielo, Contactos Extraterrestres, Sección Archivo Secreto, No. 78, página 24, 26 de diciembre de 1979.

Blackwell D. E., La luz zodiacal, Endeavour, Vol. 19, No. 73, páginas 14-19, 1960.

Blackwell D. E., The Zodiacal light, Scientific American, 293, páginas 54-63, 1960.

Ibarra Fortino, Platos voladores en Cuernavaca, Ultimas Noticias, México, 24 de septiembre de 1965.

Ruiz Noguez Luis, Luz zodiacal, Cuadernos de Ufología, No. 11, 2da época, Santander, España, páginas 88-92, 1991.

Sullivan Walter, Asalto a lo desconocido, Libreros Mexicanos Unidos, México, 1963.

Jean Dominique Cassini.

La luz Zodiacal es esa luminosidad que se extiende en forma de cono a lo largo del zodiaco. Los objetos luminosos son planetas. En la foto de abajo se puede observar a Venus.

Curiosamente la fotografía que se usó como propaganda para la película de Spielberg, Encuentros Cercanos del tercer Tipo, nos recuerda mucho a la Luz Zodiacal.

Dibujo de Noble del fenómeno observado por él en 1883

Así fue como dibujó W. K. Bradgate el fenómeno que vio desde Liverpool.

William Noble

Vuelve Perspectivas

Perspectivas

La prestigiosa revista electrónica Perspectivas vuelve a estar accesible, ahora desde esta misma web.

Perspectivas, editada por Kentaro Mori (Brasil), Luis Ruiz Noguez (México) y Diego Zúñiga (Chile), fue una verdadera enciclopedia cósmica, donde los casos vinculados a la ufología, las ciencias misteriosas, lo insólito y las historias más estrambóticas de la naturaleza se reunían para salir a flote, con buen humor y desde una perspectiva (de ahí el nombre) distinta. Con una calidad poco común, sus artículos, gracias a la cortesía de sus editores con la Fundación Anomalía, pueden desde ahora volver a consultarse en la red.

http://www.anomalia.org/perspectivas/index.html

Arenas luminiscentes y destello verde

Eventos naturales raros fotografiados en la costa de Oregon

Oregon -Sucedió en dos puntos geográficamente divergentes en la costa de Oregon- y sucedió en dos diferentes reinos del mundo científico.

Una mujer en la playa capturó una fotografía del fenómeno de las arenas que brillan intensamente, y un hombre en Newport obtuvo una foto del “destello verde” en la puesta del sol -ambos eventos raros en esta región. Los dos han dado mucho de que hablar, para la industria del turismo de las costas de Oregon, con acontecimientos tan singulares e impares que caen en lo paranormal.

Lea el artículo completo en: http://www.beachconnection.net/news/rare0806_1933.htm

Conozca más de las arenas y mareas luminiscentes en http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/08/las-mareas-rojas-y-luminiscentes.html

Profesor de física camina sobre fuego

Por Corey Binns Especial para LiveScience

El profesor de física David Willey no utiliza tiza y fórmulas para inculcar el interés de sus estudiantes en la termodinámica.

Él camina sobre el fuego.

“Nada consigue la atención de un estudiante como la posibilidad de que pueda matarse”, dijo Willey, ganador de este año del premio del presidente para la excelencia en la enseñanza en la Universidad de Pittsburgh en Johnstown.

En realidad, Willey ni siquiera suda, gracias a las características aislantes de la madera y un paso rápido. Y él no está solo.

El ritual de caminar en el fuego ha existido por miles de años. Los primeros reportes de esta práctica datan de 1200 B.C. Alrededor del mundo, de Grecia a China, se realizan estas caminatas en rituales de curación, iniciación, y fe. En los Estados Unidos, la caminata sobre fuego se ha hecho popular en seminarios de negocios para las corporaciones así como un supuesto remedio alternativo de salud.

Brujería en la madera

Los científicos en los años 30 buscaron primero explicaciones de porqué los participantes del ritual permanecían sin quemarse. El Consejo para la Investigación Física de la Universidad de Londres encontró que la brujería estaba en la madera, más que en la fe religiosa y los poderes sobrenaturales.

Las pistas para caminar sobre fuego tradicionales se hacen de madera, se dejan quemar hasta reducirse a carbones. Los carbones pueden alcanzar temperaturas altas. La mayoría de las caminatas sobre fuego ocurren cuando los carbones tienen unos 1.000 grados Fahrenheit (unos 540 grados centígrados).

Willey registró una vez a alguien que caminaba en carbones de 1.800 grados (1000 centígrados).

La gente sobrevive porque solamente una pequeña cantidad se transfiere de los brillantes carbones a la planta de sus pies.

“Aun cuando está ardiendo, la madera es un mal conductor”, dijo Willey.

La conducción es el camino que toma el calor para viajar de un material al siguiente. Las moléculas que vibran de un material caliente chocan con las moléculas más tranquilas de un objeto más fresco, y transfieren energía. La baja conductividad térmica de la madera significa que el calor permanece atrapado en los carbones, transfiriendo poco calor a los pies.

Una capa de cenizas en la parte superior de la llameante vereda ayuda a aislar más el calor de los carbones.

Los que caminan sobre el fuego eligen no marchar sobre el acero ardiente por una buena razón. Con los altos niveles de conductividad, la mayoría de los metales harían las trayectorias dolorosas.

No se necesitan pies fríos

Mantener un paso rápido también evita las ampollas

Mientras que un pie camina sobre los candentes carbones, el otro tiene oportunidad de enfriarse mientras está levantado en el aire. La capa protectora de piel muerta en las plantas de los pies y los callos agregan una protección adicional.

Aún cuando nadie debe intentar hacer esto sin el entrenamiento apropiado de un caminante de fuego experimentado, cualquier persona sana puede caminar sobre el fuego, mientras no sea demasiado caliente, según Willey. Es una cuestión de pararse en la línea de inicio con valor y de entrenar tu cerebro para conseguir que tu pie de el primer paso.

http://www.livescience.com/othernews/060814_mm_firewalker.html