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Zombis ¿Muertos vivientes o drogados permanentes?

ZOMBIS ¿MUERTOS VIVIENTES O DROGADOS PERMANENTES?[1]

Por siglos ha pervivido la leyenda de los zombis o muertos vivientes, y hace apenas unos años se contabilizaron más de un centenar de hechiceros creadores de zombis en Nueva York. ¿Realmente existen, o son una especie de autómatas movidos por poderosísimas drogas? He aquí la respuesta.

A principios del siglo XIX, Moreau de Saint-Mery escribió la primera monografía del vudú y en ella adoptó la ortografía Vandoux y propuso una teoría para explicar el origen de esta secta. Según él, la palabra vudú se deriva del nombre de un hereje: Valdesius. Los seguidores de Valdesius, los valdenses, adquirieron tal poderío en la Edad media que llegaron a convertirse en un fuerte dolor de cabeza para la iglesia romana. Su nombre se convirtió en sinónimo de brujería, y a la esencia fundamental de la hechicería se le nombró Vaudoisie.

Sin embargo, la hipótesis de Moreau no era correcta. Investigaciones posteriores determinaron que el nombre del culto, así como el culto mismo, son de origen africano. El Vudú procede del reino de Dahomey, África, de donde partieron numerosas caravanas de esclavos rumbo a América. Según Robert W. Pelton, el culto y las concepciones religiosas de estos africanos tuvieron un mayor arraigo en la isla de Haití.


Alfred Métraux, antropólogo que vivió varios años en Haití estudiando el fenómeno, asienta en su obra Vudú, que la traducción más exacta de la palabra es “Ser todopoderoso y sobrenatural”.


PROLIFERACIÓN DE UN RITO

Aunque las creencias y prácticas mágicas del vudú se hallan sobre todo concentradas en la isla de Haití, se difundieron también en los Estados Unidos, Francia y Canadá. Esto se debió a diversos factores, entre los que se encuentran, la cercanía geográfica, el idioma y el comercio de esclavos. El primer centro vudú de los Estados Unidos se fundó en el siglo XVIII, en Louisiana. El rito se extendió a Georgia y Carolina del Sur, y luego a Norte, a los ghettos y barrios humildes de las grandes ciudades industriales.

En 1978 Hugh J. B. Cassidy, jefe de policía del Distrito 77 de Nueva York, calculaba que en Brooklyn, en la zona Bedford-Stuyvesant, había 30 Houmfors (templos) secretos, y ejercían no menos de cien Houngans y Mambos (sacerdotes y sacerdotisas). Estudios recientes revelan que, sólo en Haití, hay más de tres millones y medio de seguidores del vudú.

Este arraigo a la religión vudú por parte del pueblo haitiano no pasó inadvertido para el difunto dictador Francois Duvalier, alias “Papa Doc”. Numerosos artículos periodísticos afirmaban que Duvalier recurrió a la cara oscura del vudú para mantener el dominio sobre ciertos estratos de la sociedad haitiana. Los creyentes del vudú lo consideraban como el Supremo Houngan, y él utilizaba hábilmente este hecho y la ignorancia de sus “súbditos”. Poseía una siniestra policía secreta: tipos salvajes, enmascarados por las gafas oscuras que jamás se quitaban en público, lo cual les daba un aspecto más sombrío. Eran los Tonton Macoutes, que algunos consideraban como magos, y otros como zombis.


¿QUÉ O QUIÉNES SON?

De acuerdo con la tradición haitiana, los zombis son aquellas desafortunadas criaturas que han sido regresadas de la muerte por brujos diabólicos, llamados Bocors, y mantenidos como esclavos. Los zombis son explotados por sus dueños y se reconocen por sus ojos vidriosos, su voz nasal y su aire ausente.


“Un zombi permanece en la misteriosa zona entre la vida y la muerte –dice Métraux-. Se mueven, comen, oyen a los que les hablan, y aún hablan, pero no tienen memoria y conocimiento de su condición”.

Para salvarlos de su destino, los supersticiosos ancianos creen que se les debe “matar” nuevamente, cortándoles la garganta.

Se dice que los zombis son seres tranquilos mientras no comen sal; si llegan a probarla reparan en su condición de esclavos y su ira es incontenible. Matan a su dueño y destruyen sus pertenencias; luego regresan a su tumba.

El escritor americano William H. Seabrook describe así su encuentro con un zombi durante su visita a Haití en 1923:


“Los ojos eran lo peor. No se trataba de mi imaginación. Eran verdaderamente los ojos de un muerto, no unos ojos ciegos , sino abiertos, que miraban hacia un punto indeterminado, sin ver. Toda la cara era algo horrible. Era hueca, como si nada tuviera por detrás. No sólo parecía inexpresiva, sino también incapaz de la menor expresión. En ocasiones previas ya había visto en Haití un montón de cosas fuera de la experiencia normal y en ese instante nauseabundo, casi de pánico, pensé, o mejor sentí: ‘¡Cielo santo!, tal vez estas cosas sean ciertas…’”

La historia más conocida de Seabrook es aquella que dice que ocurrió en el verano de 1918. Aquel verano había sido uno de los mejores para el campo. Se rompieron todos los records de producción de azúcar. Las fincas necesitaban de mano de obra para poder recoger la cosecha.

Una de las plantaciones, pertenecientes a la Haitian-American Sugar Corporation (HASCO), recibió la visita de un grupo de hombres aparentemente desnutridos dirigidos por un capataz llamado Ti Joseph. Dijo que venían de un lugar cercano a la frontera con República Dominicana, un pueblo aislado. Sus muchachos nunca habían salido fuera del pueblo, por lo que se encontraban un tanto nerviosos y deseaban trabajar lejos de los demás campesinos. Se ponía sus servicios a la disposición de los dueños de la finca.

Como el trabajo era mucho y los brazos eran pocos. Los dueños de la plantación aceptaron contratar a los trabajadores. No se arrepintieron. La cuadrilla de Ti Joseph fue la que cosechó la mayor cantidad de caña, sin que se les notara el cansancio. Al final del día se retiraron a sus cabañas a comer y a descansar. La misma rutina la seguirían hasta el domingo. Ese día, Ti Joseph cobró por el trabajo y se dirigió a los bares de la ciudad de Port-au-Prince.

Una de las mujeres de los capataces se dio cuenta que los demás trabajadores se habían quedado en la cabaña. Le pareció que eso no era justo y fue para invitarlos al festival de la iglesia. Al llegar a la feria les dio a cada uno de ellos una bolsa con donas y otra con cacahuates. Cuando comenzaron a comer los cacahuates salados sufrieron una transformación extraordinaria. Comenzaron a llorar y a gritar jalándose el cabello. Pronto corrieron en diversas direcciones.

Días más tarde llegaron a sus casas y fueron reconocidos por sus parientes. Todos habían muerto meses atrás y habían sido enterrados.

Todas estas historias son interesantes como cuentos de terror, pero, ¿existen o no los zombis? Las opiniones están divididas. Los que no reconocen su existencia, sostienen que en la isla, sobre todo en el interior de Haití, hay retrasados mentales, seres que no hablan, o que temen a la gente. A esos, los campesinos los llaman zombis. En cada anormal, en cada loco, en cada ser solitario, los campesinos y supersticiosos ven a un zombi. Otros se preguntan qué puede ganarse si se convierte en zombis a los muertos. ¿Ahorrarse el salario que tendría que pagar a un vivo? Aunque los jornales son bajos en ese país, ese ahorro representan una verdadera diferencia económica.

En cierto sentido tienen razón los escépticos: la imaginación popular es tan grande que convierte a los locos y retrasados mentales en zombis. Sin embargo, para quienes sí creen en ellos, éstos forman parte de la realidad de los poderes de los brujos vudú. No obstante, es probable que muchos de los relatos de supuestos zombis puedan ser originados por observaciones de retrasados mentales ocultos por sus familias. Tal vez, por pena, los declaran muertos mientras los ocultan de la sociedad. Algún descuido hace que escapen, muchos años después, y son identificados como “muertos vivientes”. Así ocurrió en un caso que relata Alfred Metraux. Le presentaron una zombi, pero al día siguiente fue identificada como una joven retrasada mental que se había fugado de su casa, donde sus padres, por lo general, la tenían encerrada bajo llave.

Lo mimo pensaba Seabrook. Su conclusión, luego de meses de estudio, era que los zombis que había visto sólo eran “pobres seres mentalmente débiles, idiotas, forzados a trabajar en el campo”.

Metraux cuenta historias similares a las de Seabrook. Una de ellas dice que una joven que rechazó las proposiciones de un bocor fue amenazada por el brujo. La joven, como era de esperar, enfermó y murió. Por alguna razón que se desconoce, la enterraron en un ataúd muy pequeño, por lo que tuvo que ser doblada del cuello. Al ejercer fuerza para meter el cuerpo en el ataúd, una de las velas cayó dentro y le quemó el pie. Años más tarde la gente aseguró haber visto a la muchacha. Era perfectamente reconocible por su encorvamiento y por el pie quemado. Se dijo que el bocor la había convertido en zombi y la tenía en calidad de amante y criada.

El antropólogo británico Francis Huxley relata una historia que a su vez le contó un cura católico. En 1959 se encontró un zombi vagando por el pueblo. Entre varios ciudadanos lo llevaron a la comisaría, pero la policía estaba tan aterrada que decidieron ponerlo en la calle nuevamente. Alguien sugirió darle agua con sal. El zombi pudo, al fin, decir su nombre. Buscaron a su tía, que vivía cerca de la comisaría. La mujer lo identificó plenamente y dijo que había sido enterrado cuatro años atrás. El zombi reveló el nombre del brujo que lo había mantenido cautivo y dijo que había más como él en la plantación. Se trataba de un bocor muy poderoso. La policía se limitó a enviar una nota ofreciéndole la devolución de su zombi.

Dos días más tarde encontraron al zombi. Esta vez definitivamente muerto. Al fin se decidió ir por el brujo, pero no lo encontraron, ni a su mujer, ni al resto de los zombis.

Otra historia más. Un hombre rico se detuvo muy cerca de un almacén debido a una ponchadura de llanta. Pasó un anciano y le invitó un café mientras esperaban a un amigo para que les ayudara a cambiar el neumático. Mientras tomaban café, el viejo le dijo que era un bocor. Su invitado mostró de manera educada su escepticismo. Ante esto el brujo le miró inquisitivamente y le preguntó si había conocido al señor Célestin, que había muerto seis meses antes. El hombre rico dijo que casualmente eran amigos entrañables. “¿Le gustaría verle?” murmuró el brujo. Entre asombrado y curioso, el invitado asintió levemente con la cabeza. El anciano restalló su látigo seis veces y se abrió una puerta. Con pasos torpes, mirada perdida y en actitud sumisa entró Célestin. El hombre rico le adelantó su taza de café, pero el brujo se interpuso. Le explicó que era muy peligroso dar a una persona muerta algo en la propia mano. Ordenó que se retirara el zombi y luego le explicó que otro brujo se lo había vendido por 12 dólares.


PARA FABRICAR UN ZOMBI

Los que creen en ellos han elaborado inclusive interpretaciones acerca de su creación. Según ellos, muchas personas ávidas de riqueza, honores, salud o éxito, solicitan un favor de un brujo bocor. Este puede exigirles a cambio su espíritu. Si el creyente acepta las reglas establecidas por el bocor, el mago comienza su trabajo. Pasa el tiempo, y una noche el brujo llega hasta la cabaña de su “cliente”. Viene montado en su jumento, pero dando la cara ala grupa. Desciende, arrima su boca a cualquier grieta y aspira el alma del desgraciado, encerrándola en un cobi (una botella con tapón de rosca). El infortunado cae en una especie de trance y no tarda en fallecer. Al día siguiente sus parientes lo encuentran muerto y, luego de velarlo, lo entierran. Después, el hechicero acude al cementerio e invoca a los Loas o dioses principales, mayormente al Barón Samedi (el demonio) y lanza un grito de exhorto al cadáver. Hace que sus ayudantes lo desentierren. Pronuncia el nombre de la víctima y, puesto que el brujo tiene su alma, la persona muerta tiene que levantar la cabeza en señal de respuesta. Al hacerlo, el bocor pasa momentáneamente por debajo de la nariz la botella con su alma. El muerto se reanima. Rápidamente los ayudantes le amarran las muñecas. Lo suben sobre el asno y el brujo se lo lleva en ancas hasta su choza, mientras sus ayudantes se quedan a cerrar cuidadosamente la tumba. El brujo debe pasar por la casa de su víctima para asegurarse que éste nunca más reconozca el camino. Al llegar a su destino, el bocor le da una droga para revivirlo. Al volver a la vida, el “muerto” da sus primeros vacilantes pasos como si fuera un robot. El zombi comerá, hablará, escuchará, caminará y verá, pero carecerá de recuerdos y no tendrá conciencia de su estado.

Otros compran a los brujos un baka (literalmente “punto caliente”), loa maligno o alma zombi que se compromete, bajo ciertas reglas y condiciones que establece el bocor, a servir a quien lo adquiere. Por lo regular las condiciones del baka consisten en exigir a su dueño constantes víctimas humanas para saciar su apetito, de preferencia los parientes o amigos del comprador. Finalmente, después de cierto número de años, establecido en el contrato, el bocor se apodera del alma del comprador y lo convierte en zombi para seguir el mismo proceso.

La palabra baka también designa a los espíritus malignos que merodean por los bosques y poblados bajo la apariencia de diversos animales y monstruos desconocidos.

Los haitianos adoptan diversas precauciones para no ser convertidos en zombis. Los que tienen recursos entierran a su muertos bajo una sólida obra de albañilería. Otro lo hacen en u patio trasero o cerca de un camino muy transitado. La mayoría montan guardia continua en el cementerio hasta estar seguros de que el cuerpo se ha descompuesto. Los más drásticos “matan” de nuevo al cadáver. Hay quien coloca un puñal en el ataúd para que sea el propio muerto el que se defienda al momento en que llega el bocor. También les llenan la boca con tierra y les cosen los labios para que no puedan responder al brujo cuando les llama por su nombre.


¿REALMENTE MUEREN?

En su artículo Voodoo Death, el fisiólogo de la Universidad de Harvard, Walter B. Cannon, describe el proceso por medio del cual un creyente en el vudú puede, si se cree víctima de un hechizo, hacerse morir de miedo a sí mismo. El shock autoinducido, que paraliza la circulación y determina que los órganos vitales dejen de funcionar, faltos de oxígeno, puede ser provocado simplemente, según el doctor Cannon, por el “funesto poder de la imaginación obrando a través de un terror desenfrenado”.

En este caso sí se obtiene la muerte, no por los poderes de un muñeco vudú o de un brujo bocor, sino por el mismo poder de la autosugestión. Pero ¿qué ocurre en el caso de los zombis?

Ciertos estudios afirman que en realidad el paciente no muere. Es víctima de alguna droga vegetal proporcionada por el brujo, que lo deja en estado de catalepsia, que, como sabemos, hace pensar a los presentes que la víctima ha fallecido. De modo que, para evitar la descomposición del cadáver, los entierros ocurren a las pocas horas del fallecimiento de las personas. Si en realidad no se trata de una muerte real, sino de un estado de catalepsia, esa noche el brujo sacará a la víctima de su tumba. La revivirá usando otras drogas y apelando a ciertas raíces que afectan los centros nerviosos y el cerebro, los dejará sin voluntad. A partir de entonces será como un autómata pero no un zombi (muerto vivo).

Adamson, un especialista americano, afirmó haber descubierto un alcaloide extraído de la planta Kingo-liola, que produce unos efectos fisiológicos de muerte aparente. Otros vegetales (principalmente los del género solanácea, como la Branched calalve), provocan un brusco descenso del ritmo cardiaco, temperatura y otras funciones fisiológicas, sin llegar a provocar la muerte, dejando en ese estado cataléptico o de letargo a quien ingiere su pulpa macerada y filtrada.

Dice el siquiatra español Jiménez Del Oso: “Podríamos imaginar que la víctima así tratada sufra un deterioro neurofisiológico grave, convirtiéndose en un ser al que puede sometérsele mediante sugestión u otras artimañas”.


UNA EXPLICACIÓN: LAS DROGAS

Fue el doctor canadiense, de origen haitiano, Emerson Lamarque Douyon quien supuso que el fenómeno de los zombis tenía un fondo de verdad. No se trataba de actos de brujería ni de verdaderos “muertos vivientes”, sino de los efectos de algunas drogas.


“Estoy completamente convencido de que lo zombis existen –declaró el doctor Douyon-. Sé que existen porque los he visto con mis propios ojos. Nos estamos enfrentando con individuos de carne y hueso que han caído en un estado de muerte aparente producido por drogas. Se les ha declarado muertos y han sido inhumados. Luego son exhumados y reanimados por hechiceros vudú quienes les administran drogas”.

El doctor Douyon ha pasado los últimos 25 años denunciando fraudes parapsicológicos. Pasó una temporada de 18 meses en Haití estudiando el fenómeno zombi y el culto vudú mientras tenía a su cargo la dirección del Centro Psiquiátrico de la Clínica Médica Albert Schweitser de Port-au-Prince. Logró reunir tres zombis en su clínica: dos hombres y una mujer. Encontró rastros de seis drogas vegetales en su sangre.


“Esas drogas producen un estado cataléptico con el que su pulso y su presión sanguínea son casi imperceptibles. Sin embargo, permiten la oxigenación del cerebro impidiendo así que se produzcan lesiones mientras son enterrados”.

Los futuros zombis, una vez declarados muertos y sepultados públicamente, son exhumados por el hechicero vudú que les suministró la droga. Los brujos logran esclavizar a estas gentes por el resto de sus vidas, manteniéndolos en un estado de idiotez, agregando pequeñas cantidades de la misma droga, como parte de su dieta diaria. Se han dado casos, sin embargo, en que los zombis han logrado escapar del embrujo y volver a su vida normal. Estos casos los veremos más adelante.

En un principio Douyon desconocía la naturaleza exacta de la droga, aunque sospechaba que era extraída de algunas flores de la familia de la Datura. Para comprobar su hipótesis, Douyon inyectó una poción de un extracto de esta planta a perros y ratones. Detectó un descenso notorio en sus signos vitales y actividad motora. Los animales pierden su vivacidad y entran a un estado comatoso que dura unas tres o seis horas, dependiendo de la dosis inyectada. Una vez pasado este tiempo, los animales sujetos al experimento se recuperaron totalmente.

Continuará…


[1] Publicado originalmente en Ruiz Noguez Luis, Los zombies. ¿Muertos vivientes o drogados permanentes?, Revista de Geografía Universal, Año II, Vol. 20, No. 3, México, septiembre de 1985, Págs. 273-288.

Críptidos de verdad

Una bola gelatinosa misteriosa ha desconcertado y fascinado a los investigadores después que el fotógrafo submarino Rudolf Svensen la fotografió mientras buceaba en la boca del fiordo Matre en Hordaland, Noruega occidental.

El 1 de octubre Rudolf y su hermano Erling estaban buceando cuando él vio el extraño objeto.

“Era de unos 50-70 centímetros (19.5-27.5 pulgadas) de diámetro y parecía una enorme pelota de playa. Era transparente pero tenía una especie de cuerda gruesa, roja en el centro. Era un pedacito de ciencia-ficción”, contó Svensen al web site del periódico Bergens Tidende.

Los Svensens contactaron al profesor asociado Torleiv Brattegard de la universidad de Bergen, y fueron notificados otros expertos para intentar solucionar el misterio.

Brattegard se convenció que el objeto era orgánico, y posiblemente una especie desconocida en Noruega.

“Puede ser un animal, los restos de algas, algo que ha estado vivo, o una acumulación misteriosa de microorganismos”, fueron algunas de las teorías iniciales de Brattegard.

El viernes Brattegard dijo a NRK (radiodifusora de Noruega) que el misterio pudo haber sido solucionado.

Su colega Arne Fjellheim, que trabaja en el Museo Stavanger, dijo a Brattegard que el organismo se asemeja a una fotografía de Nueva Zelandia que él había visto. Un profesor experto en zoología y calamares de Nueva Zelandia lo corroboró por email -la peculiar bola gelatinosa era un gran saco de huevos de calamar.

“El saco gelatinoso contiene varios huevos fertilizados. Esto no es común verlo, porque los calamares son algunos de los animales más inaccesibles que se conocen”, dijo Fjellheim a iBergen.no.

Fjellheim dijo a Aftenposten.no que los calamares se encuentran en tales números a lo largo de la costa noruega que son capturados comercialmente, y utilizados sobre todo como cebo. A pesar de esto, se sabe extremadamente poco sobre su biología.

http://www.aftenposten.no/english/local/article1511398.ece

La Física y las Matemáticas refutan a los vampiros

El profesor de física de la UCF, Costas Efthimiou y Sohang Gandhi, graduado de la UCF que ahora estudia en la Universidad de Cornell, utilizando las leyes de la física y las matemáticas, demostraron que los fantasmas no podrían caminar y pasar a través de las paredes. Las matemáticas básicas refutan la leyenda de los seres humanos que se transforman en vampiros después de ser mordidos, explica Efthimiou, porque habrían limpiado a la población humana entera de 1600 en menos de tres años.

En películas tales como “Ghost”, con Patrick Swayze y Demi Moore, los fantasmas caminan como seres humanos, pasan a través de las paredes y toman objetos. Pero esa representación no puede ser exacta, dice Efthimiou. Para que los fantasmas tengan la capacidad de caminar como los seres humanos, necesitarían ejercer una fuerza sobre el piso, que a su vez ejercería sobre ellos una fuerza igual y opuesta. Pero la capacidad de los fantasmas de pasar a través de las paredes demuestra que no pueden aplicar ninguna fuerza.

Para refutar la existencia de los vampiros, Efthimiou utilizó un principio básico de las matemáticas conocido como progresión geométrica. Efthimiou supuso que el primer vampiro llega el 1 de enero de 1600, cuando la población humana era 536.870.911. Si se supone que el vampiro se alimentó una vez al mes y sus víctimas a su vez se transforman en vampiros, habría dos vampiros y 536.870.910 seres humanos el 1 de febrero. Habría cuatro vampiros el 1 de marzo y ocho el 1 de abril. Si esta tendencia continuara, todos los seres humanos originales se harían vampiros en dos y medio años y la fuente de alimento de los vampiros desaparecería. Las tazas de natalidad y mortalidad cambian muy poco este cálculo.

“A largo plazo, los seres humanos no pueden sobrevivir bajo estas condiciones, aunque nuestra población se duplicara cada mes”, dijo Efthimiou. “Y duplicar la población esta claramente más allá de la capacidad humana de reproducción”.

Efthimiou J. Costas & Gandhi Sohang, Ghosts, Vampires and Zombies: Cinema Fiction vs Physics Reality, http://www.eurekalert.org/pub_releases/2006-10/uocf-upd102306.php

¿Son los platos voladores simples moscas voladoras?

¿PLATOS VOLADORES O MOSCAS VOLADORAS?[1]

Dicen que los críticos son como gallinas que cacarean mientras las otras ponen. En ocasiones esta descripción es la adecuada pero, obviamente, hay otras en las que no. En mi papel de crítico de la ufología se me podría investir con esta descripción, sin embargo pienso que en este caso no es lo adecuado. Me explico. Tengo más de 25 años de investigar reportes de ovnis. En los primeros 10 yo fui un ferviente creyente de la hipótesis extraterrestres y publiqué diversos artículos no sólo en mi país, sino en el extranjero (Argentina, España, Puerto Rico…). Luego, a raíz del apoyo del director de la revista Contactos Extraterrestres, Héctor Chavarría, pude dedicarme por un tiempo a investigar los casos que llegaban a su redacción. Eso me dio la oportunidad de darme cuenta de que estaba equivocado y de que todos los casos de ovnis tienen una explicación racional que nada tiene que ver con naves interplanetarias[2]. A partir de ahí me convertí en un crítico del fenómeno[3] hasta llegar a ser un escéptico del mismo. Pero para que no me acusaran de cacarear mientras los demás ponían, escribí diversos artículos en las principales revistas ufológicas a nivel mundial y he publicado algunos libros. No solo eso. En el seno de la SOMIE (Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica) hemos descubierto la explicación a la mayoría de los casos clásicos mexicanos y algunos casos extranjeros, mismas que se han publicado en revistas especializadas. Además, he planteado algunas hipótesis de trabajo, como la presente, que explican algunas de las características de diversos reportes ovni. Esto ha conformado lo que Vicente Juan Ballester Olmos llamó Escuela Mexicana de Ufología. Una “escuela ufológica” que curiosamente no está conformada por ningún ufólogo sino por críticos y escépticos (el ya mencionado Chavarría, Héctor Escobar, Óscar García, y el tal Noguez).

No conozco ninguna hipótesis de trabajo formulada por ufólogo mexicano alguno que haya aportado algo a la ufología crédula. Existen, si, trabajos de gran valor en la ufología escéptica, pero todos realizados por los autores ya mencionados. El presente trabajo ha sido comentado y criticado en diverso círculos ufológicos del extranjero y por lo menos han dicho que “se trata de una hipótesis curiosa”. Con este trabajo no trato de explicar todo el fenómeno ovni. Tampoco es mi intención llegar a que lo comprendan los ufólogos, la mayoría de ellos sin el background necesario para ello. Lo que intento es acceder a los lectores, principalmente los jóvenes, para mostrarles que no todo son “portentosas naves extragalácticas”, y que la explicación a varios reportes de ovnis tal vez no esté muy lejos de nuestras narices.

PELUSITAS

A veces, objetos que existen en la superficie del ojo y dentro del humor vítreo pueden observarse como objetos distantes. Estos objetos toman varias formas. Pequeños puntos de suciedad pueden parecerse a globos de luz, y si un punto es iluminado por una luz exterior, puede aparecer como una luz grande e indefinida. Si este punto es visto frente a un cierto oscuro, puede ser bastante espectacular. Al flotar sobre la pupila del ojo, da la impresión de estar desplazándose. Muchos informes de objetos volantes no identificaos, descritos como platillos voladores, discos luminosos, puntos brillantes o collares de perlas, no son más que minúsculos capilares de sangre en la superficie de la retina del ojo, o pequeñísimos corpúsculos sólo visibles bajo condiciones especiales de iluminación.

Casi toda la gente ha visto estos pequeños puntos o líneas de basura o “pelusita” dentro de los ojos. La mayor parte del tiempo estos objetos pasan desapercibidos y sólo cuando se mira el cielo despejado se da uno cuenta de su presencia.

MOSCAS VOLADORAS NO IDENTIFICADAS: MOVNIS

Estos objetos son muy escurridizos y si uno trata de fijarlos, se “deslizan” escapándose, como si volaran, de ahí que se les diera el nombre de “Muscae Volitantes” o moscas voladoras[4].

Algunas veces las Muscae Volitantes permanecen fijas para el observador; esto puede ser muy molesto y sólo se corrige cuando el cerebro aprende a ignorarlas.

No hay que confundir las “Moscas Voladoras” con los “Fosfenos”[5]. Estos últimos son sensaciones visuales luminosas producidas por una causa distinta a la de la luz, por ejemplo una excitación mecánica de la retina (como friccionarse los párpados). Los fosfenos pueden verse también cuando se recibe un golpe en el oído, es decir, el clásico “quedarse viendo estrellitas”. Es por ello que los boxeadores tienen más oportunidades de ver fosfenos en su vida.

Según algunos oftalmólogos, la mayoría de las Moscas Voladoras son imperfecciones celulares del ojo. Otros médicos, como el doctor Francis Lefébure han investigado las llamadas “mezclas fosfénicas”.

Se ha especulado sobre el origen de las pinturas de Victor Vasarely. ¿Acaso no estamos presenciando la representación de fosfenos que, como fuegos de artificio, explotan en formas caprichosas en las telas del artista? El mismo Salvador Dalí dijo:

“Los fosfenos son reminiscencias de mi paraíso intrauterino perdido el día de mi nacimiento”.

Este fenómeno, que ha fascinado a niños y adultos, ha sido la fuente de inspiración para la creación de dispositivos que estimulan eléctricamente los párpados para producir ese “show biológico” de luces. De esa manera han aparecido en el mercado el Phosphotron, el Imagemaker y el Harmony, de gran éxito entre los cultores de la New Age.

Existe otro tipo de fosfenos, los así llamados Postfosfenos, los cuales son manchas luminosas de varios colores, donde comúnmente predomina el rojo. Estos han sido confundidos con ovnis y con otro fenómeno natural, del que hablamos en otro lugar. De cómo se producen estos fenómenos es de lo que nos ocuparemos en las siguientes líneas.

EL OJO

La luz entra en el ojo y pasa sucesivamente a través de varias capas: la córnea, el humor acuoso (fluido que llena la parte anterior del ojo), y el humor vítreo, que llena la cavidad el ojo. La luz estimula los Conos y Bastones, los cuales transforman la energía luminosa en impulsos nerviosos que se transmiten al cerebro.

En el centro de la retina existe un área amarilla llamada Mácula Lutea (Mancha Amarilla) y cerca de su centro se encuentra una pequeña depresión llamada Fovea Centralis (Agujero Central). La Fovea Centralis es el centro de la agudeza visual ya que contiene una gran cantidad de células (los bastones y los conos). Es en este agujero en donde el ojo enfoca el objeto a verse, y es también aquí en donde enfocamos a las Moscas Voladoras.

LA DIFRACCIÓN DE LA LUZ

El efecto óptico de difracción es el causante de muchos fenómenos naturales que pueden dar lugar a reportes de ovnis. Además de las Moscas Volantes producidas por difracción de la luz en pelusitas o fragmentos de polvo delante de nuestro ojo, existen otros fenómenos como los Halos y las Glorias[6], que son también producto de la difracción de la luz, esta vez por gotitas de agua y cristales de hielo. La pelusa, el agua y los cristales provocan que las ondas de luz formen un patrón de difracción.

LAS ONDAS

Hasta ahora hemos estado hablando de patrones de difracción y de ondas, pero ¿qué es una onda y qué un patrón de difracción?

En la figura 1 vemos la representación gráfica de una onda lineal armónica. En esta figura C representa las crestas, n los nodos y V los valles de las ondas transversales; A es la amplitud o máxima elongación de la onda; λ es la longitud de onda y representa la distancia entre dos crestas, dos valles o dos nodos.

Otros parámetros que no están representados en la figura 1 son: T o periodo, o sea el tiempo que tarda en efectuarse una oscilación completa; f o frecuencia, el número de oscilaciones completas por segundo, es decir, el inverso del periodo.

Notemos que la gráfica de la figura 1 es similar a la de la función trigonométrica seno, esto es, los nodos se encuentran a una distancia de n, en done n es un número entero.

Cuando dos ondas diferentes tienen sus nodos en un mismo punto, se dice que están en fase; y si los nodos se encuentran distanciados unos de otros, se dice que las ondas están desfasadas.

La superposición de las ondas, ya sea que estén en fase o desfasadas, da lugar al fenómeno llamado Interferencia (constructiva en el primer caso y destructiva en el segundo).

En la figura 2a se ve un caso de interferencia constructiva. Dos ondas en fase y de igual frecuencia, a y b, con diferente amplitud cada una, dan lugar a la formación de una nueva onda (c) con una amplitud mayor a las ondas que la originaron.

En la figura 2b se ve el caso de la interferencia destructiva. En esta figura se presenta un caso especial en el que las dos ondas, a y b, están desfasadas π grados y además tienen la misma amplitud; esto da como consecuencia que “desaparezca” todo movimiento ondulatorio (c).

PATRONES DE DIFRACCIÓN

Cuando un rayo de luz (onda electromagnética) pasa por un agujero de un objeto pequeño o alrededor de un objeto pequeño, puede producirse un patrón de difracción. Aquellas ondas que están en fase darán una zona brillante y aquellas que están desfasadas producirán una zona oscura.

En la figura 3 vemos un rayo de luz que pasa alrededor de una motita de polvo, como las que podemos tener en la superficie del ojo. La distancia que recorren las ondas a y a’ desde los puntos x hasta el punto A localizado en la retina, es la misma, por lo que las ondas llegan en fase y producen un “máximo de difracción de primer orden”.

Las ondas b y b’, en su camino de los puntos x a B están desfasadas π grados, por lo que producen interferencia destructiva, o sea, una región oscura.

Las ondas c y c’ están “desfasadas” 2π grados, es decir, vuelven a estar en fase, por lo que llegan al punto C y producen un “máximo de difracción de segundo orden”.

En los puntos D se debe observar otro mínimo o franja oscura y así sucesivamente.

En la parte superior de la figura 3 se ha dibujado el patrón ondulatorio de difracción resultante.

En la figura 4 vemos perpendicularmente el patrón de difracción producido por un pequeño grano de polvo que da como resultado la formación de una Mosca Voladora. Esto es lo que nuestros ojos verían al ser adecuadamente estimulados.

En la figura 5 tenemos el patrón de difracción producido por un “hilo de pelusa”. En este caso podemos ver algo parecido a una “nave nodriza” o por mejor decir, “Mosca Nodriza”.

Hay que apuntar el enorme parecido de estos dibujos con una de las fotografías de “amebas” voladoras del señor Trevor James Constable o con los dibujos aparecidos en un libro de Joseph Allen Hynek, de los objetos vistos en 1936 por Richard Keller. Sin embargo, con esto no quiero decir que una Mosca Voladora se pueda fotografiar, a menos que el objeto productor del patrón de difracción se encuentre sobre la lente o muy cerca de la cámara[7].

Los MOVNIs se ven como anillos concéntricos de zonas brillantes y oscuras, sin ningún color. Esto es así debido a que no hay una dispersión (descomposición) de la luz.

Esta hipótesis de trabajo de los MOVNIs no trata de explicar todos los reportes de ovnis, ni mucho menos. Es sólo una sugerencia para explicar algunos casos especiales de observaciones de objetos brillantes en el cielo, y tiene el mismo nivel de credibilidad que la hipótesis de aquel físico americano que afirmó que cuando un mesón cósmico atraviesa el humor vítreo del ojo, provoca la formación de unos 600 fotones o cuantos de luz, lo que produce la percepción de una especie de disco luminoso. Empero, la reproducibilidad de los fenómenos predichos por la hipótesis MOVNI es mayor que los predichos por la hipótesis de los mesones cósmicos. Todo el mundo puede llegara tener en un momento dado “basuritas” en el ojo, pero muy pocos tendrán el privilegio de que sus ojos sean atravesados por mesones que puedan interactuar con el humor vítreo y así puedan ver discos luminosos.

La próxima vez que vea un objeto brillante e el cielo, deténgase y piense si no se trata de un mesón que ha atravesado su ojo o de una simple Mosca Voladora No Identificada.

REFERENCIAS

Allen Hynek Joseph, El informe Hynek. La verdad sobre los platillos volantes, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1979.

Latapí Ortega Pablo, El poder de los fosfeno, Supermente, No. 21, México, 22 de mayo de 1979, Págs. 16-19.

Ruiz Noguez Luis, Una luz de esperanza, Vogue, No. 76, México, septiembre de 1986, Pág. 159.

Ruiz Noguez Luis, ¿Platos voladores o moscas voladoras?, Cuadernos de Ufología, Segunda Época, No. 6, Santander, España, septiembre de 1989, Págs. 87-90.

Ruiz Noguez Luis, ¿Son los platos voladores simples moscas voladoras?, Contacto Ovni, No. 22, El rincón del escéptico, México, octubre de 1996, Págs. 30-32.

ADDENDUM

En el 2001 los miembros del CIFEEEAC (Centro de Investigaciones de Fenómenos Extraterrestres, Espaciales y Extraordinarios A.C.), me invitaron a una de sus reuniones para discutir el famoso video del Worl Trade Center (el mismo de Barbara Sicuranza que se transmitió por SciFi). Estaban en la casa de Carlos Alberto Guzmán Rojas, director del CIFEEEAC, el capitán Alejandro Franz, de Alcione, Yohanan Diaz Vargas, de Realidad Punto Cero, César Buenrostro, Evidencias X, y el contactado Enrique Mercado Orue, autor de 28 horas a bordo de un ovni. César había hecho un análisis del video y había descubierto que gran parte del mismo estaba hecho en Photoshop. Por otra parte había hecho una recreación misma que iba a presentar en un programa matutino al que había sido invitado en compañía de Jaime Maussán. La intención era desmontarle el caso a Maussán. Querían que yo criticara el trabajo de César para poder encontrar sus puntos flacos que pudiera atacar el ufólogo de la televisión. Mi comentario fue que difícilmente iban a dejar que César hablara y mostrara su video.

Durante la velada el capitán Franz estuvo tratando de convencerme de la realidad de los ovnis. Me decía que yo era un buen investigador y que la ufología necesitaba de gente como yo, pero no tan escéptica. Debía reconsiderar mi actitud ante los ovnis. Las naves extraterrestres existían, no importando que yo no hubiera visto una. Al final me dijo “Bueno, no has visto ovnis, pero ¿crees en dios?” Cuando le respondí que no, la cara del capitán se transformó en un enorme signo de admiración. De esa manera terminó la conversación.

El capitán Alex Franz y yo continuamos teniendo una buena relación. Hay respeto mutuo, pero lo mismo que ocurre con los otros ufólogos aquí mencionados, no compartimos las mismas ideas.

El otro que estuvo más agresivo fue el contactado Enrique Mercado. Él estuvo criticando mi artículo sobre las Moscas Voladoras. Yo traté de ser cortés, principalmente porque estaba en casa de Carlos Guzmán de invitado. Pero tanta fue la insistencia de Mercado que en un momento le dije que tal vez el no tenía “Moscas Voladoras” en los ojos, pero que seguramente las tenía en el cerebro como para escribir un bodrio como 28 horas a bordo de un ovni y pensar que todo mundo se lo iba a tragar. Le pedí pruebas de su aventura, no cuentos ni invenciones. También le solicité que me explicara lo que había entendido sobre la difracción. Luego de algunos segundos de no obtener una respuesta le dije que eso confirmaba lo que había escrito: los ufólogos no tienen la capacidad de entender este tipo de cuestiones, mucho menos los contactados.


[1] Publicado en Cuadernos de Ufología, No. 6, 2ª Época, Santander, septiembre de 1989, Págs. 87-90.Contacto Ovni, No. 22, El rincón del escéptico, México, octubre de 1996, Págs. 30-32.

[2] El conocido escritor de ciencia ficción inglés Arthur C. Clarke escribió: “Los platillos nos han enseñado poco sobre la inteligencia extraterrestre, pero mucho sobre la estupidez humana”.

[3] Decía Bertrand Russell: “Sólo los imbéciles no cambian de parecer”.

[4] También conocidas como fenómenos entopticos o floaters.

[5] Del griego “Phós”, “Photós”, luz; y “Phaínein”, aparecer.

[6] Estos fenómenos tienen una fuerte ascendencia ufológica. El escritor, ufólogo, conspiranóico e ignorante Bruno Cardeñosa, afirmó que un fenómeno de difracción conocido como Espectro de Brocken o Gloria, era nada más y nada menos una nave extraterrestres en cuyo interior se podía ver a su tripulante. Cuando nosotros le señalamos su ignorancia en fenómenos atmosféricos, nos amenazó con demandarnos si no quitábamos nuestro artículo en la revista electrónica Perspectivas. Según parece, también es experto en derecho civil, penal e internacional (pregúntenselo a Pedro Amorós, quien ha sido beneficiario de la asesoría de Cardeñosa).

[7] Este párrafo confirma el poder de predicción de los escépticos pues pocos años después, con la introducción de las cámaras digitales, comenzarían a fotografiarse los famosos orbs.

Semillas como objetos volantes no identificados

SEMILLAS COMO OBJETOS VOLANTES NO IDENTIFICADOS

Otras posibles fuentes de confusión de ovnis incluyen una amplia variedad de objetos. Algunos de ellos son los objetos llevados por el viento. Un curioso incidente de este tipo fue presenciado por el cónsul de los Estados Unidos en Mérida, Yucatán (México). En el informe a la Fuerza Aérea se puede leer lo siguiente:

“Alrededor de las 2 de la tarde del pasado domingo, observé un objeto brillante, plateado, tipo disco, que flotaba en el cielo azul y despejado, casi directamente por encima, viajando en una dirección nordeste. Creí que el objeto era un platillo volante y estaba a punto de correr hacia la casa a buscar mi cámara, cuando verifiqué que el objeto estaba por debajo del nivel de algunos buitres maniobrando a una gran altura. Esto me probó que el objeto tipo disco, era considerablemente más pequeño que un buitre. Durante el periodo de dos horas vi un total de tres de estos objetos, todos ellos yendo en la misma dirección, pero a veces pareciendo que estaban parados. Más tarde encontré uno de estos “discos” en mi césped delantero. Era una semilla encerrada en una masa esponjosa de fibra sedosa. Si no hubiera sido por los pájaros y por mi curiosidad, sin duda que habría informado que había visto varios “discos volantes”. Adjunto el “disco volante” que he capturado en mi jardín”[1].

Muchas semillas y frutos están provistos de mechones formados por pelitos (como los vilanos del diente de león, del tragopón y del algodón), los cuales actúan de forma semejante a los paracaídas, o de unos planos sustentadores, en forma de retoños, salientes, etcétera. Estos planeadores vegetales pueden observare en las coníferas, arces, olmos, abedules, carpe, tilos, en muchas umbelíferas y en un sinfín más de plantas.

En el libro Vida de las plantas[2], de Kerner von Marilaun, leemos sobre esto lo siguiente:

“Los días de Sol, cuando hace viento, las corrientes verticales de aire elevan a considerable altura multitud de semillas, pero una vez que el Sol se pone, éstas vuelven a caer generalmente en lugares próximos. La importancia de estos vuelos reside en que sirven, no tanto para propagar las plantas a zonas más amplias, como para arraigarlas en las cornisas y en las grietas de las abruptas laderas y en los tajos de las montañas rocosas, sitios a los que las semillas no podrían llegar de otra forma. Las corrientes horizontales de las masas de aire pueden transportar las semillas y los frutos que planean, a distancias considerablemente grandes.

“Algunas plantas tienen las semillas unidas a las alas o a los paracaídas únicamente durante el vuelo. Las semillas del onopordon, por ejemplo, vuelan tranquilamente por el aire, pero en cuanto se encuentran con un obstáculo, se desprenden de su paracaídas y caen al suelo. Este hecho explica por qué el onopordon crece con tanta frecuencia a lo largo de paredes y vallas. En otros casos, la semilla permanece unida a su paracaídas”.

Los planeadores de las plantas son, en muchos sentidos, más perfectos que los fabricados por el hombre. En comparación con su propio peso, pueden levantar mucho más carga. Además, estos aeroplanos vegetales se caracterizan por su estabilización automática. Si, por ejemplo, se invierte una semilla de jazmín de la India (Jazminum sambac), ella misma vuelve a colocarse con su lado convexo hacia abajo, y si esta misma semilla encuentra un obstáculo, no pierde el equilibrio ni se cae, sino que desciende suavemente.

OVNIS NATURALES

También los pájaros pueden ser fuentes de confusión. Allan Hendry, el director de investigaciones del CUFOS, informaba a sus lectores: “La gente habla de fuentes puntuales en formación volando en forma errática y reflejando la luz de la Luna o de las ciudades”[3].

Fueron los pájaros el origen de varios de los casos más famosos de ovnis: están las luces de Lubbock, Texas; la película de Nick Mariana, tomada en Great Falls, Montana. Se sospecha que incluso el caso que dio origen a todo el mito, el avistamiento de Kenneth Arnold, fue originado por una bandada de pelícanos. Hay muchos más.

Los arácnidos junto con pequeñísimos insectos que, arrastrados por corrientes horizontales, pueden recorrer enormes distancias constituyen lo que se ha denominado “plankton aéreo”. Todos estos son posibles fuentes de reportes de objetos volantes no identificados.

¿Estamos exagerando y estirando más de la cuenta las explicaciones para los informes de ovnis? En realidad no. Durante una época la revista mexicana Reporte Ovni publicó una serie de fotos extraídas de las más diversas fuentes, como anuncios publicitarios o fotografías de vacaciones. Todo aquel registro fotográfico que mostrara una mancha de revelado, mota, fallo de la impresión o basura en la fotografía, era interpretado como el registro fotográfico de un ovni. Más recientemente las famosas fotos de “ovnis fortuitos” en las que podemos ver objetos lanzados al aire (piedras, corchos, balones) o pájaros en vuelo e insectos. Todas son tomadas por los ufólogos como fotografías de naves de otros planetas. Y qué decir de las fotografías de aviones, globos y caballos voladores relinchando. Los mismos rods que no son más que insectos tomados por medios digitales por lo cual sufren de distorsiones. Y, finalmente, los orbs: motas de polvo, humo, correas de las cámaras y cualquier otro objeto cercano a la lente que refleja el flash de las cámaras. Todos, sin ningún espíritu crítico, se asimilan a la fenomenología extraterrestre. En la mayor parte de los casos tal vez se deban a confusión de los testigos o a ignorancia de lo que se observa o se fotografía; pero un número creciente son engaños o autoengaños con el único fin de “demostrar” la existencia de naves extraterrestres surcando nuestros cielos.


[1] Kaiser Faber Andreas, Ovnis: El archivo de la CIA. Documentos y memorandos, ATE, Barcelona, 19880.[2] Marilaun von Kerner, The Natural History of Plants, Their Forms, Growth, Reproduction, and Distribution, Blackie & son, ltd., London, 1884.[3] Hendry Allan, The UFO Handbook, Doubleday & Company, Inc., New York, 1974, pág. 53.