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Escépticos y verdaderos creyentes

La navaja de Occam

En la introducción a mi libro Skeptics and True Believers, definí dos marcos de mente:

Los escépticos son niños de la Revolución Científica y de la Ilustración. Siempre están un poco perdidos en la vastedad del cosmos, pero confían en la capacidad de la mente humana de darle sentido al mundo. Aceptan el desarrollo natural de la verdad, y están dispuestos a vivir con una medida de incertidumbre. Su mundo se colorea en tonos de gris. Tienden a ser socialmente optimistas, creativos y confían en el progreso. Ya que comulgan con lo que predican, los escépticos son tolerantes de la diversidad cultural y religiosa. Están más interesadas en refinar sus propias opiniones que en ganar otros prosélitos. Si son teístas, luchan con su dios en una lucha continua de la fe. Frecuentemente están plagados de dudas personales y son propensos a la depresión.

Los verdaderos creyentes confían menos en que los seres humanos puedan clasificar cosas por sí mismos. Buscan ayuda del exterior -de dios, de los espíritus o de extraterrestres. Su mundo es blanco y negro. Buscan verdades simples y ciertas, proporcionadas por una fuente que sea más confiable que la mente humana. Los verdaderos creyentes prefieren un universo proporcionado a la escala humana. La diversidad los repele, se confortan con los dogmas y respetan a la autoridad. Los verdaderos creyentes se distinguen por su manera de ofrecer (a veces administrar fuertemente) sus verdades a otras, convencidos de lo correcto de su causa. Probablemente son “renacidos”, redimidos por la fe, apocalíptica. Aunque generalmente son pesimistas del estado de este mundo, confían en que hay algo mejor más allá del sepulcro.

Fui cuidadoso de precisar que incluso Jesús pudo ser llamado un escéptico (“¿Dios míos, dios mío, por qué me has abandonado?”), y que los científicos que están invenciblemente seguros de la autoridad de su ciencia pueden ser contados como verdaderos creyentes.

Aunque los científicos individuales puedan ser creyentes verdaderos, la ciencia puede prosperar solamente en una atmósfera de escepticismo. La ciencia es ampliable; cada verdad se lleva a cabo tentativamente, sujeta a cambios. Como Einstein dijo una vez, la herramienta más importante del científico es el cesto de basura.

Así que -Escépticos y verdaderos creyentes: Una generalización, por supuesto, pero (pienso como escribí en el libro) útil.

Mientras estemos generalizando, puede ser que también nos dividamos en Occamistas o Anti-Occamistas.

Déjeme explicar.

Guillermo de Occam (c. 1285-1347) fue un fraile y filósofo franciscano ingles, de la aldea de Occam en Surrey, educado en Londres y Oxford, que predicó y enseño por toda Europa. Él es mejor conocido actualmente como el autor de la Navaja de Occam, el principio de parsimonia filosófico: Nunca suponer una explicación compleja cuando es suficiente una explicación más simple.

Occam seguro no fue el primero en enunciar este principio, pero a él se le ha asignado el crédito, y él utilizó ciertamente el principio con gran ventaja, eliminando algunos aditamentos superfluos de la filosofía y de la teología de su tiempo -un ejercicio que le ganó la excomunión de la iglesia a la que sirvió.

La navaja de Occam es un principio básico de la ciencia moderna. Newton la puso esta manera: “No debemos admitir más causas de las cosas naturales que las que son tanto ciertas y suficientes para explicar su apariencia”. Y Einstein dijo: “La gran meta de la ciencia… es cubrir el mayor número posible de hechos empíricos por deducciones lógicas del menor número posible de hipótesis o de axiomas”. Simplicidad. Parsimonia.

Alguien alguna vez citó a Shakespeare al filósofo W.V.O. Quine: “Hay más cosas en cielo y la tierra que las que has soñado en tu filosofía”. La observación significaba en términos burdos, una clase de “Sí, ¿ y qué sabes tú?” A lo qué Quine se dice que respondió: “Tal vez, pero lo único que me preocupa es que no haya más cosas en mi filosofía de las que existen en cielo y en la tierra”. Quine era un Occamista.

Por otra parte, he oído que en un episodio de los X-Files, Fox Mulder desecha la navaja de Occam retitulándola el Principio de Occam del Pensamiento No Imaginativo. Dejemos que florezcan las miles de flores paranormales y pseudoscientíficas. Mulder es un Anti-Occamista.

El Occamista no busca milagros o lo paranormal cuando es suficiente una explicación natural. Y cuándo ninguna explicación natural se presenta (como, por ejemplo, “¿Cuál es la fuente de la singularidad que se convirtió en el Big bang?”) el Occamista está preparado para decir “no sé”. Admitir nuestra ignorancia de la prodigalidad de la creación no es la misma cosa que llenar nuestra ignorancia con una plétora de dioses, espíritus, extraterrestres, auras, milagros, resonancias mórficas, influencias astrales, etc. de nuestra propia invención.

Y así aprendemos del pobre fraile de Occam vestido con hábitos cafés y sandalias, que era un campeón de la humildad intelectual.

La navaja de Occam, aplicada sabiamente, ha probado ser un camino real al conocimiento práctico, confiable del mundo. Desde la época de Galileo, y especialmente desde la Ilustración, ha sido la base para nuestra salud, crecimiento y felicidad general. La navaja de Occam es nuestra más poderosa herramienta en la batalla contra los demonios más oscuros de la distensión sectaria, del triunfalismo religioso y de la superstición pseudoscientifica.

http://www.sciencemusings.com/2006/07/occams-razor.html

Asherah, la esposa de Yahvé (y 2)

ASHERAH COMO PERSONAJE BÍBLICO

A Asherah se la menciona en la Biblia en el Levítico 18:21:

“No darás hijo tuyo para ser ofrendado a Moloc, no profanarás el nombre de tu Dios”.

En el segundo de Paralipómenos 28:3:

Ajaz (Acab) rey de Judah hizo imágenes de Baal y quemó perfumes en valle de los hijos de Hinnón y pasó a sus hijos por el fuego, según las abominaciones de las gentes que Yahvé había arrojado ante los hijos de Israel”.

En el segundo de Reyes cuando se cuenta la historia de Josías. Aquí los fragmentos más sobresalientes:

4 Entonces el rey ordenó al sumo sacerdote Hilquías, a los sacerdotes de segundo rango y a los porteros, que sacasen del templo del Señor todos los objetos que habían sido consagrados a Baal, a Asherah y para todos los astros de los cielos. Los quemó fuera de Jerusalén en los campos del Quedrón, e hizo llevar sus cenizas a Bet-el.

5 También destituyó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían nombrado para quemar incienso en los lugares altos de las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén, asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a los signos del zodíaco y a todos los astros del cielo.

6 El rey sacó del templo del Señor el árbol ritual de Asherah y lo llevó al arroyo de Quedrón, en las afueras de Jerusalén, y allí lo quemó hasta convertirlo en cenizas, las cuales echó en la fosa común.

7 Además, derrumbó en el templo del Señor los cuartos dedicados a la prostitución sagrada, donde las mujeres tejían mantos para la diosa Asherah.

14 Josías hizo pedazos las piedras sagradas, cortó los árboles rituales de la diosa Asherah, y llenó con huesos humanos los lugares donde se habían erigido.

15 También destruyó el altar que había en Bet-el y el lugar alto que había construido Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. Además quemó ese altar y el lugar alto hasta convertirlo en cenizas, y le prendió fuego al árbol ritual de Asherah.

24 Asimismo, Josías expulsó a los que evocaban a los muertos, a los encantadores, adivinos, espiritistas, hechiceros y terafines, y eliminó toda clase de ídolos y el resto de las cosas detestables que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén. Lo hizo así para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilquías encontró en el templo del Señor.

Otro tanto hizo Gedeón y el relato lo encontramos en Jueces 6:

25 Aconteció que la misma noche le dijo el Señor: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asherah que está junto a él;

26 y edifica altar al Señor tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asherah que habrás cortado.

27 Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como el Señor le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.

28 Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen de Asherah que estaba junto a él, y el segundo toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado.

29 Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás:

30 Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asherah que estaba junto a él.

LA CAÍDA DE ASHERAH

El viejo testamento relata las batallas entre los invasores seguidores de Yahvé y de los viejos habitantes que adoraban a Asherah en las colinas y debajo de árboles. Ver Éxodo 34:11-13, Jueces 3:5-7, 6:25, 2 Reyes 21:7, 23:7. Pero el que vendría a terminar con ese culto sería el profeta Elijah (Elías) quien luchó con los sacerdotes de Baal y de Asherah en el monte Carmelo (Reyes 1 18:17-40). En Reyes 1 16:31 se nos dice que el culto a Baal se había convertido en la religión nacional bajo dirección de Acab.

Elías desafió a los 450 profetas de Baal a los que había nombrado Jezabel. El desafío consistía en que aquel que fuera el verdadero Dios, Yahvé o Baal, tendría que lanzar fuego del cielo. Nada sucedió cuando oraron los 450 profetas de Baal, pero cuando Elías lo hizo, descendió fuego del cielo y quemó el sacrificio preparado por Elías. Cuando los israelitas vieron el milagro, cayeron sobre sus rostros y clamaron diciendo: “¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!” Entonces Elías mandó al pueblo que ejecutasen a los profetas de Baal.

Entonces Jezabel amenazó con matar a Elías y éste huyó de Jezabel al desierto.

La vida de Jezabel tuvo un fin trágico. El rey Jehú de Israel dio orden de que la matasen por causa de su maldad. 2 Reyes 9:30-33 dice:

“Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio y atavió su cabeza, y se asomó a su ventana. Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su Señor? Alzando él entonces su rostro hacia la ventana, dijo: ¿Quién está conmigo? ¿quién? Y se inclinaron hacia él dos o tres eunucos. Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared, y en los caballos; y él la atropelló”.

Con la muerte de Jezabel termina el culto a Asherah dentro del pueblo judío.

ASHERAH Y LILITH

En otro artículo vimos que Lilith se deriva generalmente de la palabra asirio babilónica “lilita”, un demonio femenino, o espíritu del viento. Pero anteriormente aparece como “Lillake” en una tablilla sumeria del 2000 antes de nuestra era, encontrada en Ur que contiene el cuento de Gilgamesh y del Árbol Huluppu, un sauce sagrado. Allí ella es una diablesa que vive en el tronco de un árbol del sauce arrancado por la diosa Inanna (Anath) y lanzado a los bancos del Eufrates.

Lilith es una deidad conectada estrechamente con Inanna. Lilith se sentó originalmente en su trono, un árbol de sauce de tres ramas con una serpiente dragón en sus raíces y Anzu o el pájaro Zu o Ku (el dios sumerio de la tormenta) en las ramas. Este árbol estaba consagrado a la diosa y fue plantado por Inanna en el río Eufrates. La representaban como una hermosa mujer desnuda con pechos prominentes, situada entre dos leones, flanqueados por los búhos, usando un turbante de serpiente y con alas. En sus manos tiene el símbolo del poder. Lilith se le relaciona en varias ocasiones con el árbol del conocimiento. A menudo se la muestra en el árbol con su cola de serpiente y pies de animal, colgada de cabeza.

Los iconos dedicados a Asherah muestran pinturas de un “árbol sagrado”. Entre otros títulos, Asherah era conocida como “la Diosa del Árbol de la Vida”, “la Divina Dama del Edén” y “la Señora de la serpiente”. Asherah se representaba a menudo como una mujer que sostenía unas o más serpientes en las manos. Era la serpiente de Asherah que aconsejó a Eva para desobedecer la orden de dios de no comer del árbol sagrado. En resumen: Asherah es una de las múltiples representaciones de Lilith.

Lilith también caracteriza a Anath que era adorada por las mujeres cananitas, a quienes se les permitía la promiscuidad prenupcial en la forma de prostitución religiosa. Estas prácticas canaanitas al principio contaron con la aprobación de los sacerdotes israelitas, siempre que los honorarios fueran donados a las arcas de Dios, pero luego fue prohibido expresamente en el Deuteronomio 23:18.

Según la Biblia los antiguos adoradores de Asherah incluían al rey sabio Salomón y a otros reyes bíblicos, así como sus esposas y las hijas de Jerusalén. Los profetas del antiguo testamento a menudo los criticaban por “ofrecer incienso” a la Reina del Cielo. Como sabemos, esos rituales se realizaban frente a un árbol que representaba a la diosa. Era el árbol del bien y del mal, el árbol del conocimiento, el árbol de la vida, en fin, el árbol Huluppu.

Los rituales que se realizaban en torno a un árbol han llegado hasta nosotros con el árbol de la Navidad. El origen de esta tradición es la historia del bisabuelo de Noe, Nimrod. La madre y esposa de este Nimrod era Semiramis, también conocida como Ishtar o Isis. Nimrod es conocido en Egipto como Osiris y fue el fundador del primer imperio del mundo en Babel, conocida más tarde como Babilonia.

Después de la muerte de Nimrod (en el 2167 antes de nuestra era), Semiramis promovió la creencia de que ella era una diosa. Declaró que había visto un árbol verde y frondoso que había crecido del tocón y las raíces de un árbol muerto, simbolizando la primavera y una nueva vida para Nimrod. Cada aniversario de su nacimiento, dijo Semiramis, Nimrod visitaría el árbol imperecedero y dejaría regalos debajo de él. Su cumpleaños caía en el solsticio del invierno a finales de diciembre.

Algunos años más tarde, Semiramis dio a luz un hijo, Horus o Gilgamesh. Ella declaró que el espíritu de Nimrod la había visitado, y que la había dejado embarazada. Horus era Nimrod reencarnado. Así se tenía un padre, una madre, y un hijo deificados.

Semiramis y Horus eran adorados como “la Madonna y el niño”. Mientras pasaban las generaciones, fueron adorados bajo otros nombres en diversos países e idiomas. Muchos de éstos son reconocibles: Fortuna y Júpiter en Roma; Afrodita y Adonis en Grecia; Ashtoreth/Astarte y Molech/Baal en Canaan; y María y Jesús en nuestros días.

Se creía que los días se hacían más cortos en invierno porque el Dios Sol se alejaba. Cuando el día comenzaba a ser más largo se celebraban banquetes rituales y orgías. Esta celebración era conocida como Saturnalia, en honor a Saturno, otro de los nombres de Nimrod.

LA DIOSA MADRE

Es notable el desarrollado culto a una Diosa Madre, origen de la humanidad. Los antiguos la identificaban con la madre Tierra, principio de todas las cosas. En la mayoría de las antiguas sociedades de recolectores y cazadores, las mujeres balanceaban la fuente de alimentos que proveían los varones con la caza, con su cosecha recogida del yermo circundante. Por lo tanto las mujeres fueron las primeras en aprender los secretos de las plantas, y cómo se propagan. Este conocimiento condujo al desarrollo de la agricultura, y a la evolución de los tótems animales del cazador y a las imágenes de la Diosa Madre, que con la adoración apropiada producía su cosecha abundante de la misma manera que las mujeres producían hijos.

La agricultura fue el primer gran invento de la humanidad y le tocó a la mujer ser la iniciadora de esta nueva etapa. El hombre salía a cazar y la mujer se quedaba a cuidar de los niños y a sembrar la tierra. Al partir el hombre no sabía lo que podía ocurrir en su ausencia. La mujer siempre estaba segura de quiénes eran sus hijos. El hombre no. El dictado interno de transmitir sus genes obligó a los hombres a subir la apuesta y buscar más parejas sexuales, así elevaba las probabilidades de que alguno de los hijos de sus parejas tuvieran sus genes. Este sería el origen de la infidelidad masculina.

Hay una versión griega del episodio de Adán y Eva, acuñada en la época de la Gran Diosa Madre, que se refiere al invento de la agricultura por las mujeres. Eva había cuidado del árbol del bien y el mal y fue Adán cortó el fruto. Eva, irritada, expulsó a Adán del Jardín del Edén para que cultive las tierras menos fértiles. La mujer es la conocedora de la tecnología para cultivar y el hombre desconoce esas técnicas, por lo que sus terrenos son menos fértiles.

Las mujeres les fascinaban y asustaban alternativamente a los hombres. Estaban fascinados por su poder de reproducción. El caso del pueblo judío era aún más complicado. Dios había creado a Adán a su imagen y semejanza y le había otorgado a Eva como un ser de rango inferior. Pero eran precisamente las mujeres las que tenían el poder de generar vida y de reproducirse, algo que sólo podía hacer Dios. Sólo un hombre pudo dar vida y ese fue Adán. Luego de él, nadie.

Indudablemente la mujer tenía un mayor conocimiento de su entorno. Para algunos autores el culto a Asherah estaba enfocado particularmente alrededor del uso de la marihuana. Como el árbol de la vida, el árbol del conocimiento era un símbolo asociado a la diosa. Los rituales asociados a su adoración fueron diseñados para inducir un sentido abierto a la revelación de verdades divinas o místicas. En estos rituales la cannabis y otras plantas mágicas fueron utilizados, y las mujeres oficiaban como sacerdotisas.

No es de extrañar que las primeras sociedades fueran de tipo matriarcal en las que los poderes políticos y religiosos recaían en manos de las mujeres. Los judíos no fueron la excepción. Antes del Yahveísmo eran politeístas y matriarcales. Adoraban a la Diosa Madre (Lilith, Asherah, Naamah, Athirat, Anath, Ishtar o cualquier otro que fuera su nombre).

LA MAGIA Y EL SEXO

Existe una relación entre la antigua magia y ciertos aspectos desconocidos del sexo. En la Biblia y en la sociedad judía se ve la magia y el sexo con horror. El sexo sólo es aceptado con fines de reproducción y las relaciones sexuales se deben realizar en total oscuridad. Sólo a los casados les está permitido el disfrute sexual. El onanismo está prohibido. Todos estos tabús se generaron por la sexualidad femenina. Los primeros líderes masculinos pensaron que si las mujeres conseguían tener mas poder sobre la vida humana y una mayor experiencia, no las podrían controlar. Durante muchos años imperó la adoración a la mujer, pero ese matriarcado llegaría finalmente a desaparecer cuando el hombre impuso su mayor fortaleza física.

Hubo una primera revolución religiosa y sexual (La alianza con Yahvé). Los sacerdotes editores de la Biblia eliminaron del texto sagrado a la Diosa Madre. La desprestigiaron tratándola de prostituta y de asesina de sus propios hijos. Pero los líderes de esta revuelta no tenían ninguna experiencia en la forma de dirigir religiosamente a un pueblo. En el Talmud leemos que:

“Los judíos no tenían ningún sacerdote, así que Anush ‘Uthra puso una semilla en el Jordán y las mujeres judías bebieron y se embarazaron y dieron a luz a 365 sacerdotes. ‘Inoshvey, bebió también del agua, y ella dio a luz a Yahia, y todos los hombres que nacieron de esa semilla sembrada en el Jordán fueron bautizados y se hicieron sacerdotes”.

Es decir, se hizo uso de los conocimientos religiosos de las mujeres y por eso inicialmente se acepto el culto a Asherah en igualdad de circunstancias que el culto a Yahvé. Fue difícil establecer el monoteísmo debido a la inclinación natural del pueblo israelita hacia los cultos naturalistas. Además era época de guerra y los jueces y reyes estaban más preocupados en aglutinar las etnias diferentes que estaban bajo su dominio y consolidar así sus reinos.

Y aunque a las mujeres se les había prohibido ejercer como sacerdotisas, ellas se recluyeron en sus hogares en donde siguieron realizando sus prácticas religiosas. Poco a poco volvían a tener poder y los deuteronomistas se dieron cuenta de ello. No pudieron soportar ver como las mujeres desarrollaban un culto aislado a Asherah, que podría perjudicar al Yahveísmo. Impulsaron una segunda revolución (una nueva alianza con el Señor, le llamaron) en la que finalmente serían destruidas todas las imágenes y referencias a la religiosidad femenina. No sólo les estaba vedado presidir actos religiosos sino que cualquier ritual fuera de los indicados en la Torah sería considerado como brujería y sería castigado con la muerte por lapidación. De esa forma los redactores de la Biblia eliminaron cualquier competencia a Yahvé.

Lilith-Asherah desapareció por largo tiempo, pero luego resurgió. En la edad media una secta mística judía introdujo una nueva entidad, se llamaba Shekináh, su función era de enlace entre el pueblo y Yahvé. Esta entidad era llamada a veces “La novia de Yahvé”, una clara referencia a Lilith-Asherah.

COLOFÓN

Un excelente epílogo es el siguiente comentario de Mery Betech

“Aquí se ven dos diferentes tipos de mujeres:

“Lilith que pelea por sus ideales, por sus derechos y porque no estaba dispuesta a renunciar a sus propios deseos. Una mujer que incluso estaba dispuesta a enfrentarse con Dios y pagar el precio de vivir desterrada para siempre.

“Eva, por otro lado, una mujer sumisa dispuesta a conceder a Adán todos los privilegios y a renunciar a sus propios deseos. De esta manera se convierte en una compañera adorable y queda como la primera mujer de la creación

“Quizás el reto de las mujeres es tomar lo mejor de cada una de ellas, llegando al equilibrio que finalmente es lo que mantiene al mundo. (Un rato cada quien arriba. Aunque este prohibido)”.

REFERENCIAS

Bennet Chris, Marijuana and the Goddess, 1998.

Frymer-Kensky, Tikva Simone, In the Wake of Goddesses: Women, Culture, and the Biblical Transformation of Pagan Myth, Maxwell Macmillan International, New York, 1992.

Gray John, The Canaanites, Frederick A. Praeger Inc, New York, 1964.

Hurwitz Siegmund, Lilith: the First Eve. Historical and Psychological Aspects of the Dark Feminine, 1992.

Kramer S. N., Gilgamesh and the Huluppa-Tree. A Reconstructed Sumerian Text, en Assyriological Studies of the Oriental Institute of the University of Chicago, Chicago, 1938, p. 1f .

Lady E. S. Drower, The Mandaeans of Iraq and Iran, Clarendon Press, Oxford,1937.

Margalith Othniel, The Sea Peoples in the Bible, Harrassowitz Verlag, Wiesbaden, 1994.

Patai Raphael, Sex & Family in the Bible and Middle East, Doubleday & Co, New York, 1959.

Tubb Jonathan, Canaanites: Peoples of the Past, British Museum Press, London, 1998.

Hékate.

Hékate en la puerta de Efeso.

Hebilla con la figura de Hékate.

Diosa cretense.

Hékate y Zeus.

Hékate de William Blake.

Hékate de Dante Gabriel Rosetti.

Demonio femenino nocturno montando un hombre dormido. Relieve griego. Colección del Coronel Norman Colville, Princeton University.

Sargón.

Manishutshu.

Arenas cantarinas

La canción de las dunas como un instrumento auto-sincronizado

Desde Marco Polo se ha sabido que algunas dunas de arena tienen la capacidad peculiar de emitir un sonido ruidoso con una frecuencia bien definida, a veces por varios minutos. El origen de este sonido sostenido ha seguido siendo misterioso, en parte debido a su rareza en la naturaleza. Se ha reconocido que el sonido no es debido al flujo de aire alrededor de las dunas sino al movimiento de una avalancha, y no a una excitación acústica de los granos sino a su movimiento relativo. Comparando varias dunas y dos experimentos controlados, uno en el laboratorio y uno en el campo, aquí demostramos que la frecuencia del sonido es la frecuencia del movimiento relativo de los granos de la arena. Se produce el sonido porque algunos granos móviles sincronizan sus movimientos. La existencia de un umbral de la velocidad en ambos experimentos muestra además que esta sincronización viene de una resonancia acústica dentro de la capa que fluye: si la capa es bastante grande crea una cavidad de resonancia en la cual los granos mismos se sincronizan.

http://arxiv.org/abs/nlin.AO/0412047

En esta página se pueden escuchar varias de estas dunas de arena

http://www.lps.ens.fr/%7Edouady/SongofDunesIndex.html

También pueden visitar y leer mi artículo sobre las arenas cantarinas en Anomalist.

http://micromegas.webcindario.com/ruiz01.pdf

Asherah, la esposa de Yahvé

ASHERAH LA ESPOSA DE YAHVÉ

Hemos visto que algunas tradiciones rabínicas mencionan que Samael y Lilith enseñaron la magia a Adán y a Eva. Más tarde los compañeros de Samael, entusiasmados por la belleza de las mujeres terrenales, les enseñaron a éstas los misterios de la brujería. En el Libro de Enoc leemos:

“Fueron doscientos los que descendieron hasta Aradia, lugar situado cerca del monte Armón. Era su jefe Samyaza, a quien acompañaban Urakabarameel, Akibeel, Tamiel, Ramuel, Danel, Azkeel, Sarakhyal, Azael, Amers, Betraal, y otros que fueron los jefes de los doscientos ángeles.

“Y escogió cada uno una mujer, y se acercaron a ellas y les enseñaron la magia, los encantamientos y las propiedades de las raíces y de los árboles. Y esas mujeres concibieron, y tuvieron gigantes, cuya estatura era de 300 codos.

Azael enseñó a los hombres a fabricar espadas y cuchillos, escudos y corazas y espejos. A las mujeres les enseñó a fabricar brazaletes y a pintarlos, el arte de pintarse las pestañas, de emplear las piedras preciosas y toda clase de tinturas, de manera que todo el mundo quedó corrompido. Y creció la impiedad.

Anazarek les enseñó sortilegios, los encantamientos y las propiedades de las raíces. Amers les enseñó el arte de resolver los sortilegios. Barkayal el arte de observar las estrellas. Akibeel los signos y los caracteres mágicos. Tamiel les enseñó la ciencia de los astros. Y Ardel los movimientos de la Luna”.

Parece que es así como interpretaron los israelitas sus primeros encuentros con los cananitas, asirios, los babilonios y otros pueblos del Medio Oriente. El intercambio cultural le permitió, a aquel pueblo de pastores, tener acceso a la tecnología de la fabricación de metales, la herbolaria y la cosmética. De esos encuentros heredarían el núcleo central para escribir la Torah (el Antiguo Testamento), muchas de sus leyendas, tradiciones e incluso sus leyes. Las semejanzas de la literatura del pueblo judío con la de otros pueblos del Medio Oriente no sólo se limitan al campo de los libros religiosos. Incluso las leyes babilónicas tienen sus pares en la legislación judía. En el Éxodo 23:23-25 leemos:

“Mas si hubiere muerte, entonces pagaras vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”.

En 1901 el arqueólogo francés Jacques de Morgan encontró una estela en la ciudad de Susa, Irán. Muestra al rey babilónico Hammurabi, recibiendo de manos del dios del sol Samá una serie de leyes dirigidas a su pueblo. Una de estas 286 leyes, la famosa Ley del Talión dice:

“Si un noble destruye el ojo de un miembro de la aristocracia, le será destruido su ojo; si rompiere el hueso de otro noble, le será roto su hueso; si hiciere saltar un diente a un noble, de su misma categoría, se le hará saltar a él un diente”.

LOS CULTOS A LA FERTILIDAD

En lo referente a cuestiones religiosas los israelitas encontraron que sus vecinos tenían una gran variedad de cultos a la fertilidad. Se llaman así debido a que recurren a este mito para explicar el cambio de las estaciones. El símbolo común para la fertilidad entre estos cultos es la “Diosa Madre” y su consorte o hijo masculino. Es este compañero masculino el que, como la vegetación, muere en cada ciclo estacional para después renacer.

Los fieles de estas religiones atribuían el éxito de sus cosechas a las relaciones sexuales entre la pareja hembra y varón. Los campesinos mantenían relaciones sexuales con las prostitutas del templo, hembras o varones, como una forma de adoración reproduciendo el acto sexual de la Diosa Madre con su consorte para ayudar a asegurar la fertilidad de la tierra.

Ya que se tenía en alta estima la fertilidad, se sacrificaban diversos objetos de valor tales como ganado, cosechas o niños. Eran ofrendas a los dioses para asegurar la fecundidad. Sin la bendición del par divino, ningún granjero podía estar seguro de tener una buena cosecha.

Ishtar y Tammuz eran la “Diosa Madre” y su esposo en Mesopotamia; Isis y su hijo Osiris en Egipto; y Cibele y Attis en el Asia Menor. La mitología de Ugar 2000 años antes de nuestra era retrata a Baal, el dios de la tormenta, que renace de su madre Anath. En la mitología más temprana, Asherah era la diosa de la fertilidad y la principal compañera del dios El. Baal eventualmente substituyó a El como líder de los dioses, y también tomó su lugar con Asherah.

Incluso el nombre de la hija de Asherah, Ashtaroth, parece estar ligada a la palabra hebrea para la matriz o “lo que salen de la matriz” y a la fertilidad. Ashtaroth, plural para Ashtoreth, era la diosa canaanita de la fertilidad, el amor y la guerra. Es la hija de la diosa Asherah y su consorte El. Ashtoreth es la hermana de Anath y la esposa de Baal. Fuentes antiguas indican que el Anath era también la esposa de Baal. Por lo tanto hay una cierta confusión con respecto a la relación entre Anath y Ashtoreth. Los egipcios le daban el nombre de “Señora del cielo” a Astarte, a Anath, y a la diosa Qudshu. En la mitología Moabita, Astarte es la esposa de Chemosh. Sin embargo los babilonios y los asirios adoraban a esta diosa como Ashtar, y durante el período helenístico le llamaron Venus Afrodita.

En otras versiones Asherah era la diosa de la fertilidad y la madre de Baal, era adorada en Siria y Canaan y a menudo se le representaba con un poste de madera. En el Medio Oriente era considerada como la esposa del El (primer Dios cananeo, padre de los dioses y de los hombres), y madre de unos setenta dioses siendo Baal el más notorio. Aunque también era representada como la Diosa Athirat (Señora del mar). Esta Diosa Madre a menudo era llamada “Señora Asherah del mar”.

Los canaanitas tenían una estructura religiosa y sexual similar a las costumbres de la antigua Mesopotamia. Eran politeístas y sus dioses y diosas tenían figuras de animales y nombres similares a las deidades de Mesopotamia. La Athtart cananita era la Astarte, Ashtoreth, Ashtart, Ishtar, Athtart babilónicas. Eran diosas de la fertilidad y del sexo y consortes de Baal.

Este Baal canaanita era el guerrero Baal-Zephon, Hadad, Pidar, Repiu Baal, el dios de la fertilidad, de la tierra, de las nubes, del relámpago y del trueno, era adorado como contribuyente a la fecundidad. Se le adoraba en las altas colinas en los reinos del norte y del sur. Se han encontrado siete tablillas que contienen los mitos de Baal. Sin embargo, están en tan lamentables condiciones que no se puede descifrar una secuencia e incluso no se puede decir si juntas pertenecen a una sola narración. La Biblia asocia erróneamente a Hadad a un “culto de la fertilidad” que generalmente se relaciona con prostitutas y el sexo, sin embargo, Hadad era el dios de la fertilidad de la tierra y de los animales, no de la gente.

En el primer libro de Reyes 18:28 leemos que los sacerdotes de Baal se laceran ellos mismos, al igual que El se cortó sus brazos, pecho y trasero cuando se enteró de la muerte de Baal. Esta es una recreación del arado de los campos. El corte de la piel simboliza el arado de la tierra y la mañana es la muerte de su dios. La resurrección de Baal ocurre cada año al regreso de las lluvias.

Aunque el dios de los israelitas YHWH no tenía un consorte visible, su calendario sagrado era paralelo al de sus vecinos. La cosecha era el equivalente al banquete de los israelitas del pan ácimo; la cosecha de trigo ocurría al mismo tiempo que Pentecostés; y la cosecha de la fruta ocurría al unísono con el banquete de las cabañuelas.

La hermana de Baal, Anath era una virgen en Canaan. Los babilonios la conocían como Anath o Rahmay Anath. Se la representaba como una guerrera cazadora con arco. Se le encuentra con diferentes nombres, entre los fenicios es Astarte, en los griegos Artemisa, entre los romanos Diana, con otros nombres era Afrodita (griegos) y Venus (romanos).

ASHERAH

En Canaan se adoraba Asherah, que era la Athirat Asherah de Babilonia. Era la madre de todos los dioses. En algunos libros, también la refieren como Athtart, pero es difícil decir si las dos son deidades separadas o una sola diosa. Asherah es la diosa de la abundancia. La representan como virginal, llevando una gavilla de trigo.

Asherah es el pan de la vida original. Las mujeres hebreas y canaanitas amasaban los panes con esta figura y eran bendecidos y comidos ritualmente. Este pan es el precursor de la hostia de la comunión. Se encontraban ídolos suyos debajo de cada árbol verde y eran tallados de árboles vivos o se erigían como postes o pilares al lado de los altares al borde de los caminos. El culto se refinó con la Artemis siria, de la cual se hacían imágenes de arcilla sin cocer en forma de árbol de la vida. Los antiguos rituales sexuales (que actualmente son considerados como simples cultos a la prostitución) asociados a la adoración de Asherah aseguraban la continuación de los patrones de descendencia matrilineal, con su sociedad más bien que los valores del dominador. Los sacerdotes iconoclastas hebreos finalmente desarraigaron a Asherah, suplantando la cultura matriarcal con la patriarcal. Nuestra herencia Judeo-Cristiana de esta ley de los Levitas, pasó al imperio romano, y es la fuente de la actual desigualdad sexual.

Asherah era una diosa querida en las casas de los hebreos y de los canannitas (conocidos ahora como palestinos). El culto a Asherah tiene unos 4000 años de antigüedad. Ella fue la diosa adorada por el rey Salomón, y era conocida como Qaniyatu Elima, “la que da a luz a los dioses”.

La mayoría de las casas canannitas y hebreas tenían altares dedicados a Asherah. Ella inspiraba una gran devoción y se le rendía culto erigiendo árboles o postes sagrados en las montañas, lugares elevados y debajo de los árboles. Ashratum, Atharath, Ashtoreth, Elath, Eliat y la “La reina del cielo” eran algunos de sus muchos nombres. Ella es la madre de la diosa Anath, consorte de Yahweh. Las diversas fuentes concuerdan que Asherah es un símbolo de la Gran Diosa Madre de la Tierra, adorada por la gente del Medio Oriente y de Europa, antes de que sus países fueran invadidos por las tribus que adoraban a un dios patriarcal del cielo llamado Yahweh.

Asherah, un símbolo de la fecundidad para que el hombre fuera fructífero. Este culto fue introducido a Israel por medio del casamiento del rey Acab con Jezabel, quién mantuvo a 400 sacerdotes de Asherah.

En 1 Reyes 16:31-33 leemos:

“Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal (estoy con Baal) rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. E hizo también Acab una imagen de Asherah, haciendo así Acab mas que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira del Señor Dios de Israel”.

A Acab también se le menciona en documentos asirios. En una inscripción que relata una batalla conocida como Qarqar, entre Acab y su enemigo, el Rey Salmanaser III de Asiria. Salmanaser deja constancia del tamaño del ejército de Acab que luchó en contra de él, mencionando lo siguiente:

“El rey Acab de Israel poseía 2,000 carros y 10,000 hombres”

ARQUEOLOGÍA BÍBLICA

Unos arqueólogos de Harvard, que estaban cavando en unas ruinas de Samaria, la antigua capital de Israel, encontraron el palacio que construyó Acab que contenía en su interior una habitación donde se almacenaban objetos de marfil.

Esta habitación se menciona en la Biblia en 1 Reyes 22:37-39 donde dice:

“Murió, pues, el rey fue traído a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria…. El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritas en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?”

También la encontramos en Amós 3:13-15:

“Oíd y testificad contra la casa de Jacob” ha dicho el Señor Dios de los ejércitos. Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los altares de Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra. Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas dice el Señor”.

Los arqueólogos encontraron pequeñas cajas de piedra con las cuales Jezabel, la mujer de Acab, mezclaba sus cosméticos. Las cajas contenían una serie de pequeños agujeros en los que depositar ciertos colores y una depresión en el centro para mezclarlos.

Esta costumbre cosmética de los cananitas la podemos leer en 2 Reyes 9:30:

“Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana”.

El Et-baal que se menciona en las escrituras era el rey y sumo sacerdote de Samaria en donde se tenía por costumbre sacrificar a niños pequeños. En el siglo XX durante las excavaciones realizadas en el templo construido a Asertoret, se encontraron jarras que contenían los restos de bebés que habían sido sacrificados en este culto. También se encontró un sello que le pertenecía a la propia Jezabel. El sello tiene inscritas las letras “JZBL”. Referencia a este sello la encontramos en 1 Reyes 21:8:

“Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab y las selló con su anillo”.

Durante más de 20 años el arqueólogo norteamericano Bill Dever ha investigando las pistas de La diosa Asherah. Hasta el momento ha encontrado más de 40 referencias. En 1968 Dever descubrió en una tumba de las colinas de Judea una inscripción que dice: “Y los salvó de sus enemigos gracias a Asherah”; una década después encontró otra inscripción en lo que fue un almacén de vasijas de un antiguo santuario, al Este del Sinaí, en la inscripción hebrea puede leerse: “Que esta persona sea bendecida por Yahvé de Samaría y por su esposa Asherah”.

EL CULTO A ASHERAH

En el segundo libro de Reyes 23:13 se nos informa que el culto a Asherah fue introducido en los días de Salomón. En 1 Reyes 11:5 leemos:

“Y se fue Salomón tras de Astarté, Diosa de los sidonios y tras de Milcom, abominación de los amonitas”.

Dever encontró una ofrenda en terracota israelita de 3000 años de antigüedad. Es una maqueta que representa un templo, tal vez el de Salomón. En la parte superior hay un toro con el Disco Solar, debajo 2 leones alados y 2 gacelas flanqueando un árbol sagrado, que representa a Asherah. Debajo otro par de leones alados custodiando una entrada vacía, que representa al Dios de los israelitas del que está prohibido hacer imágenes. En la parte inferior aparece un par de leones y entre ellos un esbozo femenino que pudiera ser la propia Asherah.

En el Templo de Jerusalén y en otros lugares altos en Judá se rendía culto a Asherah. Estaban permitidas las ceremonias en torno a árboles de la vida de Asherah. Su presencia indica cierto sincretismo y una influencia pagana de la que difícilmente pudo librarse el culto yahvista. Asherah ocupaba un lugar preponderante y su culto era tolerado incluso, por círculos oficiales dentro del pueblo de Israel. La diosa había sido aceptada en el culto popular e incluso, era considerada como la consorte de Yahvé, su igual.

En Tell-Arad, en el Negev al sur de Jerusalén, se descubrió un templo donde probablemente Yahvé y Asherah eran conjuntamente adorados. En su interior se encontraron 2 piedras verticales de culto (altares), la más grande representaba a Yahvé y otra más pequeña dedicada a Asherah. A esta diosa se le asocia con las leonas y justo sobre la base del templo se encontró una leona de bronce.

Asherah representaba la fertilidad, atributo que más tarde los israelitas incorporarían enteramente a Yahvé. A lo largo de estos últimos años se han encontrado cientos de estatuillas que representan ese símbolo de fertilidad, aunque ninguna lleva el nombre de Asherah.

En los años 60 se descubrió una cueva cerca del Templo de Salomón, en Jerusalén, con cientos de fragmentos de estatuillas femeninas rotas; para algunos estudiosos estas estatuillas son consideradas como los restos supervivientes al mandato impuesto por el rey Josías, de romper todas las vasijas y figuras que representasen a Baal y a Asherah. Dichas figuras datan entre los siglos VIII y VI antes de nuestra era. En 2 Reyes 23 encontramos la historia.

Continuará…

Moneda, acuñada 2000 años antes de nuestra era, que muestra la figura de Asherah.

Cibele sentada y Hékate con una antorcha.

Bajorrelieve con la figura de Ashtarte. Los motivos son los mismos que se le atribuyen a Asherah.

Hékate.

Sello de Jezabel.

Estatuilla que representa a Asherah.

Asherah.

Templo superior en Tell Arad.

Hékate.

Muerte de Jezabel.

Hékate.

La primera esposa de Adán (y 2)

LOS ORÍGENES DEL MUNDO

En el Libro Secreto de Juan[1], una recopilación de diversos escritos gnósticos, encontramos la historia titulada “Sobre los orígenes del mundo”. Es una versión distinta al Génesis. Sofía, la Sabiduría habitaba el Caos inicial junto al Padre de la Luz. Sin que éste último se enterara, Sofía creo varios seres a su imagen y semejanza, a quienes dio el nombre de “gobernadores”. Entre estos estaba Laldabaoth[2], un monstruo nocturno que tenía el aspecto combinado de una serpiente y un león, y que luego sería conocido como Jehová. Parece que este Laldabaoth no era a imagen y semejanza de Sofía, pues le espantó su aspecto y lo expulsó de su lado, colocándolo en una nube para que el Espíritu Santo, Madre de Todos (femenino en el original) pudiera controlarlo y para que nadie pudiera verlo.

Parece que la Madre de Todos poco pudo contra este Laldabaoth quien en un ataque de envidia hacia el Padre de la Luz, moldeó el cuerpo de Adán y ordenó a otro espíritu femenino que le pusiera un alma para darle vida. Lo primero que dijo Adán a este espíritu fue:

“Te llamaré Eva, la madre de los vivientes, pues me diste vida”.

Luego Eva dejó de ser espíritu y se convirtió en una mujer muy hermosa. Laldabaoth se enamoró de ella. Adormeció a Adán y luego poseyó a Eva. Al cornudo de Adán le dijeron que Eva había sido creada de una de sus costillas. De ese encuentro nació Yahvé, un hombre bueno que luego sería conocido como Abel. Eva tendría otros encuentros con los demás “gobernadores” y de ellos nacerían los Elohim, entre ellos el malvado Caín.

Luego del asesinato de Abel, Adán se abstuvo de mantener relaciones con Eva durante 138 años. Pero eso no quería decir que hubiese hecho votos de castidad y se privara de las delicias de la carne. Durante ese lapso de tiempo recibió frecuentes visitas secretas de Lilith. Uno de los vástagos secretos de esa relación fue una rana sabia que enseñaba los lenguajes de los humanos, los mamíferos y las aves, además de las propiedades curativas de las hierbas y las piedras preciosas. Al término de ese plazo Adán y Eva engendraron a Seth.

La historia que se cuenta en el Libro Secreto de Juan es muy parecida a una tradición árabe. En ella leemos que nuestros primeros padres vivieron en el Paraíso por casi 500 años cumpliendo las leyes de Dios. A Iblis (Satán) no le gustó esta situación y buscó la ocasión para escabullirse de la vigilancia de Ridbguán, el guardián que cuidaba las puertas del Paraíso. Iblis se introdujo en la boca de la serpiente, que era amiga de Ridbguán, y pasó como polizonte hacia el Paraíso. Por ese entonces la serpiente todavía tenía patas.

Ya en el interior, Iblis trató de convencer a Adán de que Dios no era tan sabio. Pero nuestro primer padre no le hizo caso. Entonces Satán se instaló en el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y comenzó a tentar a Eva. Ella tomó la fruta del árbol, la comió y luego convidó a Adán. Dios, como castigo, los expulsó del Paraíso y los dispersó. A Eva la envió a Geidda (cerca de la Meca); a Adán le redujo de estatura (pues originalmente era un gigante que alcanzaba el primer cielo) y lo lanzó al Indostán; el destino de Iblis fue Giorgián; y a la serpiente, además de quitarle sus patas, la envió a Ispahán.

Adán, arrepentido, pasó sus primeros cien años de exilio orando por su perdón. Dios se apiadó y le construyó una casa con rubíes muy cerca de La Meca, en donde se pudo reunir con Eva[3]. Durante años intentaron tener descendencia pero no habían tenido suerte. Iblis acostumbraba visitarlos. Al ver su desgracia les dijo que si le consagraban el primer hijo, al final todos podrían vivir. No está claro aunque se supone que ese primer hijo fue Caín. A partir de entonces Eva pariría mellizos, lo que también parece enredado pues entonces Abel tendría un gemelo. Podríamos interpretar como que Caín y Abel eran mellizos, siendo Caín el primogénito, pero la leyenda dice que Eva siempre paría un varón y una hembra por vez, ya que Dios había dispuesto que el niño de un alumbramiento hiciera pareja con la niña del siguiente, formando así las parejas que darían lugar a la humanidad.

Siguiendo esta regla Caín debería casarse con la melliza de Abel, mientras que Abel lo debería hacer con la niña del tercer grupo de mellizos. El único que no tendría pareja sería la melliza de Caín y el mellizo varón del último alumbramiento de Eva. La cuestión es que Caín no se quiso casar con la melliza de Abel pues estaba enamorado de su propia hermana melliza. Dice la leyenda que esta hermana le había sido asignada a Abel (incumpliendo con la regla). Para evitar la disputa entre los hermanos, Adán decidió que ambos pretendientes hicieran sacrificios a Dios para que él fuera el que tomara la última decisión. Como todo mundo sabe, el elegido fue Abel. Caín lo mató mientras dormía, no con una quijada de burro sino golpeándolo con una piedra hasta quitarle la vida.

Mientras tanto Iblis había formado pareja con Lilith con quien tuvo centenares de pequeños demonios, más de cien por día. Ambos se fueron a vivir a las orillas del Mar Rojo.

Otro mito de la creación del hombre menciona que Ruha y Pthahil intentaron hacer a Adán y, cuando acabaron, él era como un hombre, pero se movía como todos los animales a cuatro patas, tenía una cara como de mono, y hacía ruidos como una oveja. Se desconcertaron y fueron a la Casa de la Vida y les contaron de su fallo, y la Casa de la Vida (Zoe) dijo, enviemos Hiwel Ziwa. Hiwel Ziwa vino, y el alma estaba en sus manos.

“Cuando el Alma vio a Adán, se horrorizó, y dijo: ‘¿Qué? ¿Debo habitar en esta carne y sangre, en esta casa sucia?’

“Y ella se rehusó. Hiwel Ziwa dijo, ‘Basura, ¿rehúsas la orden de la Casa de la Vida?’ Ella dijo, ‘aceptaré con una condición solamente, y es que todo lo que está en el mundo de la luz sea un mundo de flores, árboles, luz, entornado (aire puro), agua corriente (yardna), bautismos, sacerdotes, y todo esto exista allí’.

“Hiwel Ziwa regresó y le contó (a la Casa la Vida o Zoe) y regresó con una carta (‘ngirtha). No la abrió, pero habló, y prometió que la Casa de la Vida daría todo lo que el alma había pedido. El alma (Nishimta) se incorporó al cuerpo de Adán y él se paró erguido y habló, e Hiwel Ziwa le enseñó a leer y escribir, cómo cazar, cómo enterrar a los muertos, cómo matar una oveja, y todo el conocimiento.

“Ruha vio esto, y deseó que ella podía tener su raza, su gente, y su porción. Ella vino con Adán hijo de Adán, y mató a una oveja, y tomó su piel e hizo un tambor, y de sus huesos hizo una flauta, y ella y sus hijos los Siete (los planetas: Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Urano) jugaron, cantaron y bailaron.

“Ruha con Adán el hijo de Adán y le dijo: ‘¡Ven, se divierte con nosotros!’ y él fue.

“Liwet (Venus) se hizo ella misma como una mujer hermosa, y Adán hijo de Adán la tomó y se hizo padre de los niños. Ruha, se disfrazó también como Hawa, y fue con Adán, y Adán entró el agua con ella.

“Cuando luego le reprobaron, diciendo: ‘¿No veías lo grande que era ella en el agua?’, él contestó que él no se dio cuenta de nada

“Los judíos fueron los hijos de Ruha y Adán. Sus grandes hombres fueron los hijos de Ruha; Moisés era Kiwan, y Abraham era Shamish. Viajaron y viajaron hasta que llegaron a “Ur shalam” (Jerusalén), a la que llamaron “Uhra shalam”, “El camino se ha completado”. Desearon libros y Melka d Anhura dijo: ‘Un libro debe ser escrito para que no cause problemas para el Mandai’, y enviaron uno del melki – T’aw – s Melka para escribir la Torah (Viejo Testamento).

LILITH Y NAAMAH

El folklore del medio Oriente es rico en cuentos, tradiciones y leyendas. Escribe Rabbi Yose:

“A partir de la hora en que se decretó la muerte de Abel, Adán dijo ‘¿porqué he traer niños para el terror?’ y de inmediato se separó de su esposa. Y dos espíritus femeninos (Lilith y Naamah) vendrían y copularían con él y engendrarían niños y aquellos que engendraron son los espíritus malvados del mundo que se llaman las Plagas de la Humanidad. Y conducen los hijos del hombre extraviados, y habitan en el dintel de la casa, y en las cisternas y en las letrinas…

“Pero si el santo nombre Shaddai con coronas sobrenaturales se encuentra en el umbral de la casa de un hombre, todos huyen y se van lejos de allí.

“Después de que la serpiente montó a Eva e inyectó inmundicia en ella, ella dio a luz a Caín. Por lo tanto de aquí provienen todas las malvadas generaciones del mundo. Y el origen de demonios y de espíritus es de allí y de ese lado. Por lo tanto, todos los espíritus y demonios tienen la mitad inferior del hombre, y la otra mitad de los ángeles del reino sobrenatural. Después de eso Adán engendró con esos espíritus hijas que son más bellas que las de arriba y que las de abajo.

“Y todos se perdieron después de ellas. Y había un varón que vino al mundo del lado del espíritu de Caín, y ellos lo llamaron a Tubal-Caín. Y una hembra que venía adelante con él, y las criaturas se perdieron después de ella, y su nombre era Naamah.

“De ella nacieron otros espíritus y demonios y ellos vuelan en el aire y dicen cosas a ésos otros que se encuentran abajo.

Y este Tubal-Caín trajo las armas de matar en el mundo. Tubal… excedió a todos los hombres en fuerza, y era muy experto y famoso en artes marciales.

“Tubal o Jubal… se ejercitó en la música (música instrumental); e inventó el salterio y el arpa. Él procuró atender los placeres del cuerpo por ese método; y lo primero que hizo fue inventar la forma de fabricar el latón…

Registros antiguos sobre Lilith muestran que la gente creía que Satán instruyó a la humanidad en el uso de los instrumentos musicales y creó los primeros grupos corales o grupos musicales de adoración.

“De este Jubal proviene Jobel, la trompeta de Jobel o el jubileo; ese instrumento musical grande y ruidoso usado en la proclamación de la libertad en el año del jubileo”.

“Y esta Naamah se despertó y se adhirió a su lado (diabólico). Y hasta este día existe, y su casa está entre las ondas del gran mar. Y ella viene adelante, y hace maldades con los hijos del hombre, y hace que se calienten en el sueño, en los deseos que tienen los hombres, y ella se aferra a ellos, y ella toma sus deseos y con ellos concibe y trae otra clase (de espíritus) al mundo.

“Y esos niños a que ella engendra de los hijos del hombre se acercan a las mujeres, y conciben de ellas y engendran espíritus. Y todos ellos van a Lilith la Antigua, y ella los alza…

“Y ella sale al mundo y busca a sus niños. Y ella ve a los hijos del hombre y se aferra a ellos, para matarles, y para absorber las almas de los hijos del hombre. Pero llegan ahí tres espíritus santos y vuelan ante ella y le arrebatan ese niño y lo colocan ante el Único, y lo bendicen, y allí Él lo estudia. Por lo tanto que la Toráh advierte, se santo (Lev. 19:2). Si un hombre es santo, ella no puede dañar, por el Único, bendecido por él, ordena a esos tres ángeles santos que hemos mencionado, y guardan a ese niño, y ella no puede dañarlo. Pero si un hombre no es santo, y dibuja un espíritu del lado impuro, entonces viene ella y hace maldades con ese niño, y cuando ella le mata penetra esa alma (que sale del niño) y nunca la deja…

“Sucede ocasionalmente que Naamah llega al mundo a calentar a los hijos del hombre, y un hombre encuentra una conexión con la lujuria con ella, y él despierta de su sueño y toma a su esposa y yace con ella. Y este deseo viene de esa lujuria que tuvo en su sueño. Entonces el hijo que engendren proviene del lado de Naamah, ya que el hombre fue conducido por su lujuria hacia ella.

“Y cuando Lilith viene y ve el niño, ella sabe lo que sucedió, y se ata a él y lo lleva hacia arriba como al resto de los hijos de Naamah. Y ella está con este hombre muchas veces, pero no le mata. Éste es el hombre que se mancha en cada Luna Nueva, porque ella nunca lo lleva para arriba. Mes tras mes, cuando la luna se renueva en el mundo Lilith viene y visita a todos los que la atraen, y tiene sexo con ellos, y por lo tanto esas personas manchan en aquella época”.

El significado de Naamah, la que viene delante de Tubal-Caín es “agradable”. Esto se refiere a que “la demonio cantó canciones agradables a los ídolos”. Naamah era la hija de Lamech y se considera la “madre” de la adivinación.

SAMAEL

Ese Iblis de la leyenda árabe es el Samael de la tradición judía: Satanás. A Lilith se la compara con Samael y se dice que es su reflejo especular femenino. En la Kabbalah se les menciona como el “doble opuesto” y el “doble contrario”. Samael, es un ángel, el Señor de la Luz e hijo de Dios (también llamado “Lucem Fert” -Lucifer-), que se rebeló contra Dios. Lilith es la primera mujer, pareja de Adán, que se rebeló contra éste. Lilith tuvo con Samael tres hijos medio dioses, medio humanos, que fueron llamados los “nephílim”. Su inteligencia, poder y belleza era tan grande que los hijos de la oscuridad se asustaron tanto de ellos que les pusieron nombres monstruosos para injuriarlos.

Se dice que Samael y Lilith se dedicaron a seducir a Eva. Samael aprovechó el sueño de Adán y se presentó ante Eva, quien se le entregó gustosa. De esa unión nació Caín.

La leyenda de la seducción de Adán y Eva por parte de la serpiente fue agregada al Génesis en épocas del profeta Ezequiel, en el siglo IV antes de nuestra era, aunque estas tradiciones también tienen raíces muy antiguas, las cuales fueron adaptadas a los textos de la Biblia.

En el principio, la serpiente se parecía al hombre, pues no sólo era inteligente sino que era erecta: se paraba en dos pies y tenía la altura de un camello[4]. La serpiente era un símbolo de sabiduría. Los antiguos hebreos la llamaban Nesbustán. En el Libro de los Jubileos, la serpiente aparece el séptimo año de la creación, el día diecisiete del segundo mes, según Bamstone, como la personificación de las fuerzas del mal, que disputará el poder a Dios. La serpiente del paraíso junto a la burra de Balaam son los dos únicos animales de la Biblia que tienen la facultad de hablar.

En el Haggadah se menciona que la noche en que quedó preñada Eva. Lailah (Lilith) extrajo el esperma y lo llevó a Dios quien determinó las características de ese nuevo ser humano: sexo, belleza, fuerza y otras características más, excepto la maldad o bondad otorgándole con ello el libre albedrío. Cuando comenzaron los dolores del parto, Eva se retiró a una cueva donde dio a luz a un niño de rostro tan reluciente que estuvo segura de que no era hijo de Adán. A éste último le informó: “He tenido un hijo con Dios”. Y Adán se lo creyó.

Es oportuno aclarar que según el Haggadah, la creación del mundo conocida por nosotros no fue la primera que intentó Dios. Él creó varios mundos antes del nuestro, pero los destruyó pues no le gustaron. Éste que conocemos es el único que lo satisfizo. Es probable que esta original explicación sirviera, en su momento, para justificar la existencia de civilizaciones anteriores a la judía, cuya fecha de origen establecida por la Biblia es el 3761 antes de Cristo.

Variaciones cristianas a este mito (Evangelio apócrifo según NB) funden a Lilith con la serpiente del Paraíso, mientras que Satán (Samael) daba cara humana y la voz que sedujo a Eva. La representación gráfica de esta versión la podemos encontrar en las pinturas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. En una de esas pinturas encontramos a Lilith como mitad-mujer mitad-serpiente.

La tradición de la mujer engañada por la serpiente se encuentra en muchos lugares del mundo. Los aztecas decían que su madre primigenia Ciacóatl había sido engañada y seducida por una serpiente. Los persas afirmaban que la primera pareja que vivió sobre la tierra había sido tentada por una serpiente enviada por Arimán[5]. La serpiente les llevó algunas frutas, entre las que había manzanas, que al ser comidas por ellos les arrebató la felicidad. Finalmente Ormuz, el Dios bueno, los expulsó del lugar donde estaban, una especie de huerto. Esta tradición se remonta a 5,500 años antes de nuestra era.

El vuelo de Lilith al mar rojo recuerda la antigua visión hebrea de que el agua atrae a los demonios. Los demonios que se habían rebelado también encontraron refugio seguro en Egipto. Así Asmodeus, que había estrangulado a los primeros seis maridos de Sarah, huyó “a las partes más profundas de Egipto” (Tobías 8:3), cuando Tobías quemó el corazón y el hígado de un pescado en su noche de bodas.

Samael, El Señor de la Luz, le enseñó todo lo que conocía, convirtiéndola en la primera hechicera. Lilith, según la Kabbalah, vivía como si fuese hija de la Madre Noche, llamando a la gente a bailar y disfrutar bajo la luz de la Luna. Su símbolo era la noche misma, y algunos de los que la seguían la llamaban Aflonrhod.

LA HECHICERA

¿Cómo es que Lilith conocía el nombre de Dios, aquel que ni siquiera a Moisés fue dado conocer, y que según la Kabbalah proporciona un poder infinito al ser escrito en el Sello de Salomón, y que de acuerdo con el Talmud da el poder sobre todos los demonios? Tal vez fueron las enseñanzas de Samael las que le dieron el poder y la osadía de enfrentarse primero a Adán y luego al mismo Dios. Lilith no aceptó la imposición de tener relaciones sexuales mirándolo siempre desde abajo. Y como Isis, Lilith compartía el conocimiento del nombre secreto de Dios. Lilith invocó el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave. Esa trasgresión le valió la expulsión no sólo del Paraíso, sino de la “historia oficial”. Trataron de borrar sus huellas, pero no lo consiguieron.

Dios le ordenó que abandonara el Paraíso y le dio unas alas para que se alejara lo más lejos posible. Lilith prefirió su libertad, aunque fuera en una caverna, antes que la vida en un paraíso que la obligaba a renunciar a sus propios deseos. Ella era igual que Adán, habían sido creados con el mismo barro, y por lo tanto, tenía los mismos derechos a disfrutar de la sexualidad y el erotismo. Mientras que Eva admite su rango inferior y se somete a los designios de su esposo y su padre, Lilith se considera superior y se niega a aceptar la falocracia. Ella quería tener el absoluto control sobre su sexualidad. Estaba cansada de la falta de imaginación y creatividad de Adán en cuestiones amatorias.

Cuando Dios expulsa a Lilith del Paraíso está desterrando nuestros instintos naturales, nuestros deseos sexuales, la parte primitiva y animal del ser humano. En el mundo occidental durante muchos años Adán (la “humanidad”, pues esa es la traducción del nombre de Adán) ha ganado la partida reprimiendo lo que es natural bajo la moral judeocristiana que rechaza el goce de los sentidos. Lilith representa la parte oscura, animal, pasional, rebelde, trasgresora, auténtica y natural. No es de extrañar que para los celadores de la moral Lilith sea un personaje no grato. No hay cabida para una mujer que se quiere asemejar al varón. Se le debe colocar fuera del mundo, se le debe exiliar y convertir en apátrida, por ser la instigadora del deseo y alterar el orden social.

Tal vez por eso los atributos, nombres y equivalencias que se le han asignado no son muy agradables: Ave de noche, ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, poetisa de la oscuridad, habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes, demonio de la impetuosidad.

Pero Lilith no era la única mujer que externaba sus gustos sexuales. Según Robert Graves: “las hechiceras griegas que adoraban a Hécate eran partidarias de colocarse encima y así se ve en las primitivas representaciones sumerias del acto sexual”.

Las variaciones del mito llevan a Lilith a convertirse en seductora de los propios hijos de Adán y Eva (abordando a Caín con palabras de consuelo y reposo tras la muerte de Abel). Pero Ean Begg, en Las vírgenes negras, define a Lilith como amante de Adán, rival y enemiga de Eva y sus hijos.

Un relato de Primo Levi nos informa que Lilith, luego de la destrucción del templo de Jerusalén en el 70 después de Cristo, se convirtió amante del mismo Dios creador, reemplazando a la Matronita, la esposa anterior. Dice que mientras “vivan en pecado”, el mundo seguirá como hasta ahora.

LA REINA DE LOS SÚCUBOS

Las alas que le da Dios la convierten en una especie de súcubo vampiresco[6]. Hemos visto que los judíos le guardaban un gran temor considerándola un demonio nocturno y destructivo. Se le imagina como la Reina de los súcubos y los vampiros. Es una perversa ninfómana que, no portando más vestidos que su propia piel, seduce a los hombres con maestría para estrangularlos después y luego alimentarse con su sangre. Se dice que sus cabellos son muy largos rizados y rojizos; tonalidad que le proporcionan los corazones de los jóvenes que fueron seducidos y que se quedan enredados en sus rizos. De ahí que se le identifique con:

– Lamia, la reina libia a quien Hera le robó los hijos. Fue abandonada por Zeus[7] y se volvió loca y cruel transformándose en fiera que devoraba a los niños. Las lamias en las leyendas griegas y romanas eran las hijas de Hécate, diosa de la brujería. Éstas pasaron a la Edad Media como seres con rostro de mujer y cuerpo de dragón que se alimentaban de niños. Estos seres malignos habitaban las cuevas en donde guardaban tesoros. Sus patas terminaban en pezuña hendida, como los de los machos cabríos. Aún en nuestros días encontramos lamias del folklore vasco y son parecidas a las regentes protectoras de fuentes y manantiales cántabros y gallegos.

– Las harpías y las estriges, también macabras visitantes nocturnas. Las primeras eran ayudantes de las erinias o furias

– Las moiras o parcas, encargadas de la muerte.

– Las grayas y las gorgonas, siniestras ancianas habitantes de los infiernos.

– Las ondinas o a las nereidas, cuya parte inferior de su cuerpo corresponde a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.

– Las ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión.

Creuzer la relaciona con la griega Eileíthyia o Ilithya, la diosa del nacimiento.

– Los genios de la tradición musulmana, que en realidad son los hijos de Lilith y Samael. Son los Jinn (Jinni) que roban y matan niños. Los árabes la conocieron con el nombre de “el-Karineb” y los sefarditas, mucho más tarde, la llamaron con el sugestivo nombre de “la Brusha”.

– Esos Jinn árabes se transformaron en las Xanas (Janas, Dianas) asturianas. Especie de hadas o ninfas representantes de la Diosa Mari (la Madre Tierra) que viven en cuevas, ríos y manantiales.

– Los egipcios y luego los griegos tomaron a la Lilitu de las tradiciones sumerias, y la relacionaron a la Luna nueva o “Luna Negra”. Esa oscuridad, relacionada con el mundo subterráneo y con las Diosas Madres de las culturas antiguas, despertaba un profundo pavor en los hombres primitivos. Otra tradición afirma que Lilith suele sentarse sobre la concavidad de la media Luna.

En Egipto se encontró un papiro que contiene un conjuro que parece preparado para aplacar a algún demonio muy parecido a Lilith. Dice:

Muerte, tú que vienes de la oscuridad,

Tú que te deslizas con la nariz al revés

y la cara vuelta hacia atrás

¿Viniste a besar a este niño?

No permitiré que lo hagas.

– En la leyenda de los Nibelungos encontramos a Brunilda, la contraparte de Crimilda.

LILITH LA INMORTAL

Sin darnos cuenta Lilith ha llegado hasta nuestros días influyendo en la cultura y literatura occidentales. Robert Graves señala que en El Paraíso Perdido de John Milton hay una bruja azul que chupa la sangre de los niños de noche, transformada en lechuza. Esa bruja que se transforma en lechuza no puede ser otra más que Lilith.

Johann Wolfgang Goethe conocía el mito de Lilith y lo podemos ver cuando el viernes por la noche, justo antes de comenzar el shabat Fausto pregunta: “¿Quién es esa mujer?”, y Mefistófeles le explica: “Es Lilit, la primera mujer de Adán; toma cautela contra sus bellos cabellos, aquel esplendor es único, con ellos aprisiona a un joven y no lo deja escapar”.

Víctor Hugo decía que Lilit era la hija mayor de Satán.

Desde los mediados de los años setenta, Lilith ha vuelto a la poesía y a la ficción judías. Las feministas de la American Jewish la han adoptado como símbolo de la fuerza y de la independencia de las mujeres. El diario feminista judío Lilith apareció por primera vez en 1976.

Lilith fue la primera mujer de Adán, antes de las hembras de los animales, antes de Naamah, antes de la mujer que se menciona en Bereshid Rabba, y finalmente antes de Eva. Quisieron borra su recuerdo, pero está resurgiendo en este siglo XXI.

REFERENCIAS

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Begg Ean, From Lilith to Lourdes, Journal of Analytical Psychology, London, 1983.

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Briggs Katharine M., The Legends of Lilith and of the Wandering Jew in Nineteenth-Century Literature, Folklore vol. 92, 1981, II: 132-40.

Bril Jacques, Lilith ou la Mère Obscure, Payot, Paris, 1984.

Colonna M. T., Lilith e la luna nera e l’eros rifutato, Florence, 1980.

Couchaux Brigitte, Lilith, en Brunel, P., Companion to Literary Myths, Heroes and Archetypes, New York, 1992.

Eliade Mircea, Mefistófeles y el andrógino, Editorial Labor, España, 1984.

Gonzalo Rubio Concepción, La angeología en la literatura rabínica y sefardí, Ameller, Barcelona, 1977.

Gravelaine Joelle de, Le retour de Lilith: la lune noire, L’Espace bleu/Hachette, París, 1985.

Graves Robert y Patai Rafael, Los mitos hebreos, Alianza Editorial, Madrid, 1986.

Levi Primo, Lilit y otros relatos, Península, Barcelona, 1989.

Monzón Isabel, Antes que Eva, Lilith, Raíces, abril 1992.

Patai Raphael, The Hebrew Goddess, Wayne State University Press, Detroit, 1967.

Schaafsma Karen, The Demon Lover: Lilith and the Hero in Modern Fantasy, Extrapolation: A Journal of Science Fiction and Fantasy, Kent, primavera 1987, 28: 1, 52-61.

Scholem G., Grandes temas y personalidades de la Kabbalah, Riopiedras, Barcelona, 1994, pag. 178-183.

Scholem Gershom, La Kabbalah y su simbolismo, Proyectos Editoriales, Buenos Aires, 1988.

Scurlock J. A., Baby-Snatching Demons, Restless Souls and the Danger of Childbirth, Incognita, 1991, 2: 135-183.

Plata, pendiente, dos orificios, (52×52 milímetros). Kurdistán.

Plata, en forma de puñal, (97×25 milímetros). Persia.

Pendiente de plata con dos orificios y bordes redondeados, (56×52 milímetros), proveniente del Kurdistán.

Otro amuleto protector. Los ángeles enviados por YHWH Sanvai, Sansanuai, y Semanglof se representan en el primer panel (izquierdo). Más adelante el arcángel Sandalphon le obligó a regresar. Esta figura se encuentra en la página 118 Hebrew Amulets de T. Schrire.

Detalle de “La tentación de Adán y Eva”, dibujo sobren madera, Cranach Luca, 1500. The Metropolitan Museum of Art, New York.

Eva y Lilith con cola de serpiente. Dibujo sobre madera, 1522.

Alto relieve Flamenco, Verard Antoine, de finales del siglo XV, Eva mordiendo la fruta prohibida (arriba). La diosa Lilith de cabello largo y cuerpo de serpiente (abajo). The Metropolitan Museum of Art, New York.

El pecado original. Miguel Ángel. Capilla Sixtina.

Lilith de Joelle de Gravelaine.

Lilith de John Collier.


[1] También conocido como Evangelio Apócrifo de Juan. Fue escrito en Alejandría en el siglo III de nuestra era como un libro no cristiano. Mezcla creencias judías, griegas y cristianas con mitologías de otros orígenes. Luego sería cristianizado por algún editor posterior. Fue encontrado entre los escritos gnósticos de Nag Hammadi, en Egipto.[2] Este Laldabaoth era un torpe demiurgo que fue destronado por su hijo Sabaoth, quien corregiría los errores del padre. Es necesario apuntar que Sabaoth es uno de los nombres del Dios de la Biblia. También se le menciona en aquel canto que figura en el canon de la misa católica: “Sanctus, sanctus, sanctus, Dominus Deus Sabaoth, pleni sunt coeli et terra gloria tua”. Sabaoth sería luego conocido como Yahvé (Abel).

[3] Adán vivió hasta los 930 años. Eva le sobrevivió un año a su esposo. Es decir, la primera pareja vivió hasta los tiempos de Lamech, el padre de Noé. Para los musulmanes, Adán vivió mil años. Set, su tercer hijo, enterró a Adán y Eva en el monte Abu Jobais, vecino a La Meca, donde permanecieron sus huesos hasta la época del Diluvio, en la que Noé los desenterró y guardó en el Arca para que no se perdieran. Pasado el diluvio, los restos habrían sido enterrados en el Monte Calvario, en Jerusalén. Esto coincide con cierta tradición hebrea que señalaba que allí existía una cueva que contenía los huesos de Adán. Robert Graves afirma que María Magdalena era una sacerdotisa de la Gran Diosa y tenía como función cuidar esos huesos. Lilith, a diferencia de Adán, permaneció inmortal.

[4] Haggadah, tob. 33.

[5] El diablo o Dios malo. Un asura.

[6] En el medioevo eran los demonios femeninos nocturnos, tentadores, sensuales y libidinosos.

[7] Zeus, derivado de Deus, contiene la raíz sánscrita div, orillar, que en latín a dado a dies, el día, divus, divino y Deus, Dios. Bajo la forma I-W se encuentra en Iov, padre (Júpiter, Jovis, pronunciación latina de iov). Algunos ven relación, incluso, en las diferentes interpretaciones del tetragrama I-H-W-H, es decir: Iaho, Iahwé, Iéhowah. El propio Mircea Eliade señala ciertas analogías entre estos dos personajes: Zeus y Yahvé.