Archivo de la categoría: Divulgación científica

Todos los fantasmas están en tu mente

Todos los fantasmas están en tu mente

De chispas y espíritus

Deborah Blum

Madison, Wisconsin: Cuando los científicos escribieron en un reciente número de la revista Nature que podían inducir efectos fantasma -la sensación de ser frecuentado por una figura vaga- estimulando el cerebro con electricidad, tuvo sentido neurológico perfecto.

Uno podría incluso discutir que la existencia de tales sensaciones explica lo supuestamente sobrenatural. De hecho, como The New York Times informó, los investigadores concluyeron puntualmente que los fantasmas son simples “ilusiones corporales” -descargas eléctricas y nada más.

El informe parece una clase de prueba -no obstante una prueba muy pequeña, ya que fue el estudio de dos personas- de que los fantasmas no son más que caprichos biológicos. Pero para aquellos inclinados a creer, también puede parecer la prueba de que los fantasmas son entidades verdaderas.

El estudio científico de lo sobrenatural comenzó a fines del siglo diecinueve, en sincronicidad con la era de la energía. Cuando la ciencia tradicional comenzó a revelar el potencial oculto del poder de la naturaleza -campos magnéticos, radiación, ondas de radio, corrientes eléctricas- los investigadores de lo paranormal comenzaron a sugerir que lo oculto funciona de forma similar.

Un buen número de estos exploradores de lo oculto eran científicos que estudiaban la naturaleza en los circuitos más altos. Marie Curie, quien hizo las primeras investigaciones sobre los elementos radiactivos como el uranio, fue a séances para determinar las energías de mediums. Así lo hizo también John Strutt, Lord Rayleigh, quien ganó el premio Nóbel de física en 1904 por su trabajo con los gases atmosféricos.

Rayleigh se convirtió más tarde en presidente de la British Society for Psychical Research. Se reunieron con él otros físicos, incluyendo el pionero de la radio inalámbrica Oliver Lodge, quien propuso que tanto la telepatía y las apariciones fantasmales eran conseguidas a través de transmisiones de energía que conectaban las mentes de los vivos con otras y quizás incluso con los muertos.

Lodge argumentó que el cerebro humano podría funcionar como una clase de receptor, escogiendo las señales en un nivel subconsciente. A lo largo de las mismas líneas, él pensó que era posible que la aparición de un espíritu fuera realmente sólo su señal específica de energía que estimulaba una respuesta en el cerebro del receptor.

Las teorías desarrolladas por Lodge y sus colegas ensamblan cuidadosamente con los fantasmas producidos por electricidad que Olaf Blanke, neurólogo suizo, reportó en Nature. Por ejemplo, él utilizó un electrodo implantado para enviar una corriente a una región del cerebro llamada gyrus cingulate.

La prueba se centraba en el proceso del lenguaje, pero como un efecto secundario uno de los sujetos de prueba reportó nervioso sentir la presencia de otra persona en la cama con ella, silenciosa y vaga. Su compañero espeluznante vino y se fue con el flujo de la corriente.

Blanke cree que incluso esta experiencia del sujeto sirve como ejemplo de cómo podemos confundir señales errantes en el cerebro con algo más. Los seres humanos tienden a buscar explicaciones, precisó Blake, para dar significado a los acontecimientos que pueden no tener ninguno.

Los racionalistas puros entre nosotros sugieren que nuestra necesidad de agregar significado a una existencia básica, biológica, explica fácilmente la manera en que organizamos las religiones y encontramos evidencia de poderes de otro mundo en asuntos de la vida diaria.

Los no puristas sugieren una conclusión diferente: ceguera científica voluntariosa. No hay razón para que el estudio de Blanke no pueda apoyar sus teorías de lo paranormal. Quizás su corriente eléctrica experimental mimetice simplemente el trabajo de un espíritu poderoso.

Mucha de la investigación psíquica hecha hoy aplica principios similares: las máquinas de proyección de imagenes del cerebro destacan las partes del cerebro que responden a los fenómenos psíquicos.

El psicólogo y filósofo americano William James, también líder en el movimiento de investigación paranormal Victoriano, comentó incluso entonces el choque cultural: “¿Cuantas veces la “ciencia” ha matado toda la filosofía espectral, y los supuestos fantasmas y raps y “telepatía” subterránea como muchas ilusiones populares?” escribió en 1909. ¿Y cuantas veces, James se pregunta retóricamente, tales esfuerzos han parado a la gente de ver fantasmas y de creer en poderes sobrenaturales? Porque al final, por supuesto, la conclusión no tiene nada que ver con la ciencia sino todo tiene que ver con cómo vemos el mundo.

Sospecho que viviremos por siempre en el paisaje encantado de nuestras creencias. Para mucha gente es un mundo más interesante -más grande, más extraño, más misterioso- que el que está ofreciendo la ciencia. ¿Por qué elegir en lugar de ser criaturas de impulsos químicos y de contracciones nerviosas eléctrica? Cambiaríamos algo aunque sea un poco, una diminuta chispa eléctrica, por una oportunidad de que somos algo más.

Deborah Blum, profesora de periodismo en la Universidad de Wisconsin, es la autora de “Ghost Hunters: William James and the Scientific Search for Life After Death”.

http://www.iht.com/articles/2007/01/03/opinion/edblum.php

Cae un objeto metálico sobre una casa en N. J.

Objeto metálico se estrella en una casa de New Jersey

Por Chris Newmarker

De Associated Press

Freehold Township, N. J. – Un objeto metálico, como una roca del tamaño de una pelota de golf y de un peso similar al de una lata de sopa, se estrelló en la azotea de una casa del condado de Monmouth (80 kilómetros al sur de New York), y el miércoles las autoridades intentaban saber qué era.

Nadie fue dañado cuando el objeto oblongo, que pesa más de 13 onzas (377 gramos), se estrelló en el hogar y se incrustó en la pared, la noche del martes. Los oficiales federales enviados a la escena dijeron que no era de un avión.

El objeto de apariencia rugosa, con un brillo metálico, fue exhibido el miércoles por la policía. “Hay gran interés por lo que tenemos aquí”, dijo el teniente. Robert Brightman. “Es algo inusual. No he visto ninguna cosa como esta en mi carrera”.

Dijo que él esperaba identificar el objeto en el plazo de 72 horas, pero declinó nombrar las otras agencias que le están ayudando.

El policía recibió una llamada la mañana del miércoles diciendo que el objeto metálico había perforado un agujero en la azotea de una casa unifamiliar de dos pisos, dañando los azulejos del piso del cuarto de baño e incrustándose en una pared.

El objeto era más pesado que un objeto metálico normal de ese tamaño, dijo Brightman, y agregó que no se detectó ninguna radiactividad.

Brightman no divulgó la dirección de la casa o los nombres de la gente que vive allí, citando el deseo de la familia de no hablar con los medios. Sólo dijo que la pareja y su hijo adulto viven en un desarrollo residencial del municipio.

Brightman dijo que uno de los hombres que viven en la casa encontró el objeto aproximadamente a las 9 P.M. del martes después de volver del trabajo y de oír de su madre que algo se había estrellado en la azotea algunas horas antes.

La Administración Federal de Aviación, que envió investigadores a la ciudad, no sabía de donde vino el objeto, dijo la portavoz Arlene Murray.

“No es definitivamente una pieza de avión” dijo. “No puedo decir más allá de eso en cuanto a lo que puede ser”.

Aproximadamente unos 20 a 50 objetos parecidos a rocas caen diariamente sobre todo el planeta, dijo Carlton Pryor, un profesor de astronomía de la Universidad de Rutgers.

“No es raro que lluevan rocas del cielo”, dijo Pryor, que no había visto el objeto que golpeó el hogar del condado de Monmouth. “Éstas son generalmente rocas o una mezcla de roca y metal”.

Se tendrían que hacer pruebas de laboratorio dijo Pryor para determinar si el objeto era un meteorito.

http://my.earthlink.net/article/str?guid=20070103/459b3850_3ca6_1552620070103-253170799

El detective R. Gelber convocó a una rueda de prensa en donde mostró la roca.

“La mujer que vivía en la casa oyó un sonido inusual”, dijo el teniente. Robert Brightman, agregando que el hijo de la mujer descubrió la roca en la pared del cuarto de baño y entró en contacto con la policía el miércoles.

“Pasó a través de dos capas de tablones forrados con aislamiento, el techo de roca, dañó el piso de azulejo y se incrustó en la pared lateral” dijo.

Las autoridades planeaban investigar qué es el objeto, incluyendo la posibilidad de que pueda ser un meteorito.

Por otro lado, el teniente comandante Sean Kelly, portavoz del North American Aerospace Command dijo el jueves que no había ninguna conexión entre el objeto de New Jersey y los restos de un cohete ruso que colocó en órbita un telescopio francés el mes pasado. Los restos del cohete aparecieron como una corriente ardiente de meteoritos en el cielo el jueves por la mañana.

Por lo menos un experto, examinando las fotos en Internet, se dijo escéptico de que el objeto de New Jersey fuera realmente un meteorito.

La mayoría de los meteoritos obtienen una capa negra y una superficie lisa al pasar a través de la atmósfera de la tierra, mientras que la roca de Freehold tiene una superficie áspera y un brillo plateado, dijo Allan H. Treiman, científico del personal del Instituto Lunar y Planetario en Houston.

“Seguro que eso no se ve como los que he visto”, dijo Treiman, que ha examinado meteoritos desde los años 80.

Como la mayor parte del planeta está cubierto por agua y tierra deshabitada, es raro que una roca golpee una casa, dijo Harry McSween, profesor del planetario geoscience en la Universidad de Tennessee en Knoxville.

Dado que las historias de caídas de meteoritos han ganado notoriedad, McSween dijo que la familia de Freehold probablemente podría obtener “grandes ganancias” por el objeto si se trata de un meteorito.

“Si fueran inteligentes, cortarían la sección de la pared con el agujero en él, y también lo venderían”, dijo McSween.

Finalmente la familia aceptó hablar con la prensa, o por lo menos Srini Nageswaran, el hijo de la pareja dueña de la casa, quien tiene su propia teoría: tal vez se trate de un mensaje del cielo.

El Daily News le preguntó a Nageswaran si la caída del objeto fue un acto del cielo. “Sí, probablemente”, dijo Srini.

“No queremos nuestros 15 minutos de fama”, dijo Nageswaran añadiendo que él y sus padres, todos ellos muy religiosos, no desean hacer más comentarios.

Los expertos especulan que el objeto de unos 7 por 2.5 centímetros puede ser un meteorito de ferro-níquel. Justo en este momento está ocurriendo una de las lluvias de estrellas más cortas, la de las Quadrántidas. Pero los astrónomos creen que el objeto se desprendió del cinturón de asteroides.

Aunque para Denton Ebel, curador de la colección de meteoros del American Museum of Natural History, podría tratarse de alguna herramienta de los astronautas, una llave o una parte de algún satélite perdida durante alguna de las misiones espaciales, y derretida cuando entró a la atmósfera.

Mientras se descubre la identidad de este objeto podemos decir que se trata propiamente de un auténtico UFO, un Unidentified Fallen Object.

http://wcbstv.com/topstories/local_story_004193309.html

http://wcbstv.com/video/[email protected]

http://www.usatoday.com/news/offbeat/2007-01-04-ufo-fallen-object_x.htm

http://uk.news.yahoo.com/04012007/80-132/possible-meteorite-hits-u-s-home.html

http://www.nydailynews.com/news/local/story/485781p-408977c.html

http://apnews.myway.com/article/20070104/D8MECKQG1.html

http://wrcbtv.com/news/?sid=5403

http://www.dailyherald.com/news/nationworldstory.asp?id=266343

http://abclocal.go.com/ktrk/story?section=bizarre&id=4903220

Alfabetos extraterrestres

Alfabetos Extraterrestres

Kentaro Mori

La ilustración de al lado y la historia que cuenta son muy curiosas. Viene del libro japonés “Ume no Chiri” publicado en 1803. Una nave extranjera habría visto cerca del puerto de Haratono, ciudad de Ibaragi, este objeto extraño. De acuerdo con la descripción, la carcasa externa estaría hecha de hierro y de cristal, y las letras extrañas mostradas en el dibujo fueron vistas dentro de lo que parece ser una sonda extraterrestre.

¿Pero será lo mismo?

Una evidencia curiosa: las ‘extrañas’ letras mostradas, de hecho inexistentes tanto en el alfabeto japonés como en el chino, son muy parecidas a las letras y símbolos que de hecho existen en el japonés. En verdad, son solamente combinaciones de símbolos y letras presentes en el alfabeto japonés. Descomponiéndolas, todas son conocidas y comunes a los japoneses. Los autores de esta historia podrían haber usado algún jeroglífico, o por lo menos algo de árabe o de hebreo… sería menos evidente que fue inventado -que el japonés de comienzos del siglo XIX. Una pena, podría haber sido algo muy interesante.

En todos los supuestos casos de contactos donde se proporciona bastante información sobre los extraterrestres, esta información es siempre reveladora. Pero no reveladora de una cultura extraterrestre, y sí de la cultura y de la capacidad de fantasear de las personas que crearon tales historias.

A veces las personas consiguen crear una fantasía resonante de forma involuntaria, como parece ser el caso de los abducidos, siendo los Hill el ejemplo típico. Estas creaciones involuntarias sin embargo necesitan ser probadas (como lo son) en busca de información interesante, dependiendo siempre de los aspectos oníricos, donde las informaciones objetivas son escasas y las subjetivas abundantes. Viajar a mundos distantes, al futuro o por encima de la tierra es común, pero en ninguno de estos viajes es visto algo realmente único. Por el contrario, son vistos pasajes de películas B.

Ya en otros casos se descubrió que el autor de las historias creó deliberadamente fantasías complejas, y en éstas a veces podemos hallar información de alto nivel si el autor de las historias sabe como crearlas. Un ejemplo clásico es el bien versado autodidacto Jordán Peña, creador del mito que se transformó en culto, el ‘caso UMMO’. Peña admitió recientemente que inventó los Ummitas, y cuenta cómo se sorprendió cuando vio que otros continuaron e igualmente crearon sus propios fraudes para mantener el culto UMMO alrededor del mundo. El aspecto fascinante del ‘caso UMMO’ es que los supuestos Ummitas estarían proveyendo información extensa sobre su cultura, yendo de su filosofía hasta su física. Algunas cartas Ummitas contenían conceptos físicos avanzados, no solamente del conocimiento del interesado en física común, sino más apropiado para los ambientes académicos de la física teórica. Lo que demuestra que Jordán Peña era un autodidacto nada ignorante, y más competente que Robert Lazar y sus teorías físicamente espurias sobre el funcionamiento de las naves extraterrestres.

Para ilustrar la dificultad para crear una supuesta cultura alienígena creíble, vamos a abordar la idea de los alfabetos extraterrestres. Nadie inventa fácilmente un alfabeto de símbolos totalmente nuevo. Inténtelo por sí mismo: usted inevitablemente acabará creando algo similar a cierta cosa que usted mismo ya vio. Pero perciba una cosa: los jeroglíficos nada tiene que ver con el alfabeto romano, que nada tiene que ver con el chino, el árabe, el hebreo… Y mire que algunos de estos alfabetos algunas veces se cruzaron culturalmente, algunos tuvieron hasta el mismo origen, siendo que todos fueron creados por la misma especie, de dos manos con cinco dedos y un pulgar oponible.

Un alfabeto es el resultado de toda una comunidad de escribanos, que perfeccionan su uso sopesando tanto su practicidad como una lógica propia, y todo eso relacionándose con una cultura. Por ejemplo, los jeroglíficos (los que conocemos popularmente) son adecuados para ser grabados en la piedra para la posteridad, y también para mantener una elite de escribanos; el alfabeto hebreo está hecho para ser escrito con una pluma especial, así como el idioma chino, escrito con un pincel. Sin contar los detalles específicos de cada uno de estos alfabetos, únicos e interesantísimos.

Algunos jeroglíficos presentan cobras cortadas por la mitad. ¿Por qué? Porque se creía que los que los dibujos podrían tomar vida, y al dibujar una serpiente cortada por la mitad, esto prevendría que saltara al cuello de un lector incauto. En el hebreo, originalmente no se representaban las vocales. Hasta hoy, son representadas por los puntos después de las consonantes, algo casi binario. Todavía en el hebreo, borrando ciertas partes de una palabra, se puede transformar en otra totalmente opuesta. A su vez, el alfabeto chino, del cual el japonés fue derivado (copiado), tiene más de 50.000 letras. Sin embargo, todas se componen de menos de 10 trazos básicos. O sea, con menos de 10 ‘partes’ se crearon más de 50.000 combinaciones.

La lengua japonesa tiene tres alfabetos diferentes. Uno es de ideogramas, y dos son fonéticos. Uno de los fonéticos utiliza los mismos trazos básicos que los que componen los más de 50.000 ideogramas. El otro, más popular, fue hecho especialmente para facilitar la escritura con un pincel, y a primera vista parece un montón de remolinos ligados. Acaba pareciéndose a nuestra escritura cursiva. Y todo era originalmente escrito de arriba para abajo, de derecha a izquierda. Eso deriva del chino. ¿Por qué escribir de arriba a abajo? Se cree que fue porque se comenzó a escribirlo sobre tiras de bambú, que podían estar fijadas en el suelo. Ciertamente, es más fácil fijar una tira de bambú en el suelo y escribir en ella verticalmente que crear la placa típica occidental, donde escribimos horizontalmente.

Cada alfabeto humano esta lleno de estas curiosidades, o mejor, peculiaridades, y un simple conjunto de símbolos arrastra toda una cultura compleja detrás de si. Así, es difícil que alguien consiga inventar todo eso solo, o igual con la ayuda alguien. Aunque también no sea imposible.

Una vez entendido como es complejo un alfabeto y la dificultad que se presenta en la tarea de crear uno de la nada y atribuirlo a los aliens, es necesario percibir que todo este problema se podría solucionar de forma simple, por lo menos a los adeptos de la hipótesis extraterrestre. ¡Bastaría encontrar un alfabeto extraterrestre REAL! Un indicio tan simple si usted encuentra ETs que todavía utilizan una cierta forma de escritura, o sea, por lo menos un conjunto de símbolos REALMENTE extraños podría ser una cierta evidencia de razonable credibilidad por sí misma, justamente porque es tan difícil crear un alfabeto de la nada.

¡Pero ni eso! ¡Ni un fraude con este nivel de sofisticación! Que pena. Los lingüistas quedarían fascinados con un conjunto de símbolos realmente nuevo, desvinculado de todo lo que conocemos. Lo mismo siendo fruto de un fraude, sería algo interesante. ¡Pero ni eso!

 Como es típico en las seudo ciencias, los adeptos de la certeza extraterrestre frente a tales argumentos acaban creando alguna justificación cerrada en sí misma. Una de estas justificaciones sería la típica, apelando a la magia de los avances de la tecnología: “¡Sin embargo, los ETs son avanzados y no utilizan más alfabetos!”. Ciertamente, es posible. Pero es improbable. El famoso ensayo de Isaac Asimov “The Ancient and The Ultimate” (algo como “El antiguo y más moderno”) donde argumenta que un avanzadísimo sistema de almacenamiento y lectura de información es el bueno y viejo libro.

Podemos pensar que en un futuro distante no será más necesario saber leer para recibir informaciones, que serían inyectadas directamente en nuestros cerebros cuando lo deseáramos. ¿Pero si algún día llega a ser tan simple asimilar la información, por qué no asimilar fácilmente la propia información de aprender a leer? Después de todo, la lectura es una forma extremadamente poco dispendiosa y muy eficiente para la transmisión, el almacenamiento y la captación de información, y es difícil de imaginarse que alguna civilización simplemente decida ignorar su uso aunque esporádico.

La ausencia de descripción de alfabetos alienígenas convincentes hasta el momento es realmente decepcionante. Pero si la Ufología no nos da simples alfabetos, ¿podemos buscar transmisiones de radio, y quién sabe si encontremos algo? Llegamos finalmente al SETI, en esta discusión sobre la complejidad y extrañeza que una cultura alien debe tener.

Así como el alfabeto es una forma primitiva y al mismo tiempo eficiente de manipulación de la información, la radio es análoga. Muchos dicen ingenuamente que los ETs no utilizan más la radio. De hecho es bien posible que los ETs descubran medios más avanzados de transmisión y recepción de datos, pero la radio es, como el alfabeto, una forma primitiva y muy eficiente de transmisión. Por más avanzados que sean tecnológicamente los ETs, deben utilizar esporádicamente la radio, aunque sea en casos de emergencia. Más que eso, si ellos quisieran hacerse notar, la radio parece ser una forma muy buena para eso -y son justamente estos supuestos ‘faros galácticos’ los que el SETI está buscando.

¿Pero como sería una señal de radio captada por el SETI? Bien, como la TV al cabo ya es muy interesante ver los canales extranjeros en tiempo real y ver cómo nuestra “cadena Globo de televisión” es propia y única. Al final, hasta los mismos canales argentinos son ya totalmente diferentes. Mal podemos imaginar lo que sería asistir a algo como la “cadena Gris de televisión”…

Espero solamente que no tenga telenovelas.

El destello verde (2)

FÍSICA RECREATIVA

Conocí el destello verde gracias a los artículos de D. J. K. O’Connell y casi al mismo tiempo en la obras del físico soviético Yakov Perelman. En su Física Recreativa, Capítulo Octavo. Reflexión y refracción de la luz, Perelman explica de una forma entretenida este curioso fenómeno de la naturaleza:

“El rayo verde

““¿Ha presenciado usted alguna vez la puesta del Sol en el mar? Sí, indudablemente. ¿Y siguió al Sol hasta ese momento en que la parte superior de su disco toca la línea del horizonte y luego desaparece? Probablemente también. Pero, ¿se dio cuenta de un fenómeno que suele ocurrir en el momento en que el astro radiante lanza su último rayo, cuando el cielo está completamente despejado y transparente? Puede que no. Pues, no pierda la ocasión de presenciar este fenómeno. Sus ojos percibirán, no un rayo rojo, sino un rayo de maravilloso color verde, de un color, que no hay pintor que pueda reproducirlo en su paleta y que la propia naturaleza no ha repetido ni en los diversos tonos de las plantas, ni en el color más transparente de los mares”.

“Un comentario como éste, publicado en un periódico inglés, entusiasmó de tal forma a la joven protagonista de la novela de Julio Verne “El Rayo Verde”, que resolvió emprender una serie de viajes con el único fin de ver con sus propios ojos el mencionado rayo. La joven escocesa no consiguió, según la narración del novelista, observar este bello fenómeno de la naturaleza. No obstante, el rayo verde existe. El rayo verde no es una simple leyenda, a pesar de que con él guarden relación muchas historias legendarias. El rayo verde es un fenómeno que puede admirar todo aquel que tenga afición a la naturaleza, siempre que lo busque con suficiente paciencia.

“¿Por qué se produce el rayo verde?

“Para comprender la causa de este fenómeno hay que recordar cómo vemos los objetos cuando los miramos a través de un prisma de cristal. Hagamos, por ejemplo, el siguiente experimento: cojamos un prisma de cristal y, teniéndolo delante del ojo horizontalmente, con la parte ancha hacia abajo, miremos a través de él una hoja de papel blanco clavada en la pared. Notaremos, en primer lugar, que dicha hoja sube a una altura mucho mayor que la que ocupa en realidad, y, en segundo lugar, que tiene en su parte superior un borde violáceo azulado y en la parte inferior otro borde amarillo rojizo. La elevación depende de la refracción de la luz y los bordes coloreados, de la dispersión que produce el cristal, es decir, de la propiedad que tiene éste de refractar distintamente los rayos de colores distintos. Los rayos violeta y azules se refractan más que los restantes, por lo cual, el borde que vemos en la parte superior es violáceo azulado; los rayos rojos, por el contrario, son los que menos se refractan, por cuya razón vemos nuestra hoja de papel con un borde rojo en su parte inferior.

“Para en adelante comprender mejor, es conveniente detenernos un poco en el origen de estos bordes coloreados. El prisma descompone la luz blanca, procedente del papel, en todos los colores del espectro, produciendo una multitud de imágenes de dicha hoja de papel, situadas en el orden correspondiente a la refracción de los distintos colores, pero superpuestas parcialmente unas a otras. De la acción simultánea de estas imágenes coloreadas superpuestas, nuestro ojo recibe la sensación del color blanco (suma de los colores del espectro), pero por arriba y por abajo sobresalen los bordes de los colores que no se mezclan. Goethe, el insigne poeta y naturalista alemán del siglo XVIII, que hizo este experimento, pero que no comprendió su sentido, pensó, que acababa de descubrir la falsedad de la teoría de Newton sobre los colores, y escribió su propia “Ciencia de los Colores”, la cual está basada casi totalmente en ideas falsas. Es de suponer que nuestros lectores no repetirán los errores de este gran poeta y no esperarán que el prisma pinte para ellos, con nuevos colores, todos los objetos que les rodean.

“La atmósfera terrestre viene a ser para nuestros ojos algo así como un enorme prisma de aire, cuya base está dirigida hacia abajo. Cuando miramos al Sol en el horizonte, lo hacemos a través de este prisma gaseoso. El disco toma por su parte superior un borde de color azul y verde, y por la inferior otro, de color rojo y amarillo. Mientras el Sol se encuentra sobre el horizonte, la claridad de la luz del disco es tan intensa, que apaga estas zonas coloreadas e impide que las veamos. Pero en el momento de la salida y de la puesta del Sol, cuando casi todo el disco está oculto tras el horizonte, podemos ver el borde azul de su parte superior. Este borde es en realidad bicolor: su parte más alta está formada por una franja azul, y la más baja, por una celeste, resultado de la mezcla de rayos azules y verdes. Cuando el aire próximo al horizonte está completamente limpio y transparente, vemos el borde azul, o “rayo azul”. Pero con frecuencia, los rayos azules se dispersan en la atmósfera y queda solamente un borde verde; éste es precisamente el fenómeno del “rayo verde”. En la mayoría de los casos, la atmósfera está turbia, y dispersa, además de los rayos azules, los verdes. En este caso no se observa ningún borde y el Sol, al ponerse, semeja una esfera purpúrea.

“El astrónomo soviético G. Tijov, que consagró al “rayo verde” una investigación especial, nos comunica algunos indicios de la visibilidad de este fenómeno. “Si el Sol tiene color rojo al ponerse y es fácil de contemplar a simple vista, puede decirse con toda seguridad que no habrá rayo verde”. La causa es comprensible, porque el color rojo del disco solar indica que en la atmósfera se produce una gran dispersión de los rayos azules y verdes, es decir, de los que forman el borde superior del disco. “Por el contrario – continúa el astrónomo -, si el ordinario color blanquecino amarillento del Sol cambia poco y éste se pone resplandeciente (es decir, cuando la atmósfera absorbe poca luz. – Y.P.), es muy posible que se produzca el rayo verde. Pero en este caso tiene gran importancia que el horizonte forme una línea bien definida, sin desigualdades, ni bosques próximos, ni edificios, etc. Estas condiciones se dan preferentemente en el mar; he aquí por qué el rayo verde es bien conocido por los marinos”.

“Quedamos, pues, en que para ver el “rayo verde” hay que observar el Sol, en el momento de salir o de ponerse, cuando el cielo está muy despejado.

“En los países del sur, el cielo suele ser más transparente en el horizonte, que en los del norte, por lo cual es allí donde este fenómeno se observa con más frecuencia. Pero esto no quiere decir que en las latitudes medias se produzca tan raras veces como muchos creen y seguramente influidos por la novela de Julio Verne. Las búsquedas obstinadas del “rayo verde”, tarde o temprano, acaban viéndose coronadas por el éxito. Se han dado casos en que este bello fenómeno se ha podido contemplar con anteojo de larga vista. Dos astrónomos alsacianos describen una observación de este tipo de la forma siguiente:

“… En el último minuto precursor de la puesta del Sol, cuando, por consiguiente, aún se veía una parte apreciable de él, su disco, cuyos límites eran ondulados y móviles, pero bien definidos, estaban rodeados de un margen verde. Mientras el Sol no se puso por completo, este margen no se distinguía a simple vista. Solamente se hizo visible en el momento en que el Sol desapareció tras el horizonte. Si un fenómeno como éste se observa con un anteojo de suficiente aumento (aproximadamente de 100 veces), se puede seguir minuciosamente todo el transcurso del mismo: el margen verde comienza a notarse, por lo menos, 10 minutos antes de ponerse el Sol; este margen limita la parte superior del disco, mientras que en la inferior se observa un margen rojo. La anchura de este margen es muy pequeña al principio (de varios segundos de arco en total), pero después va aumentando a medida que se pone el Sol. A veces llega a alcanzar hasta medio minuto de arco. Sobre este margen verde suelen verse unas prominencias del mismo color, las cuales, al ir desapareciendo paulatinamente el Sol, parece que se deslizan por su orilla hasta llegar al punto más alto. Algunas veces, estas prominencias se separan del margen, brillan varios segundos aisladas de él y luego se apagan” (fig. 119).

“Generalmente, el fenómeno dura un par de segundos. Pero en circunstancias extraordinarias esta duración aumenta sensiblemente. Se ha registrado un caso en que el “rayo verde” se observó…¡durante más de 5 minutos! El Sol se ocultaba detrás de una lejana montaña, cuando un observador, que caminaba deprisa, vio como el margen verde del disco solar parecía deslizarse por la pendiente de aquélla (fig. 119).

“Es muy interesante la observación del “rayo verde” al salir el Sol, cuando su parte superior comienza a surgir de detrás del horizonte. Esto desmiente la versión de que el “rayo verde” no es más que una ilusión óptica, que se produce por cansancio del ojo con el brillo del Sol al ponerse.

“El Sol no es el único astro que lanza el “rayo verde”. Este fenómeno se ha podido observar también al ponerse Venus”.

Continuará…


Perelman Yakov, Física Recreativa. Libro 1, Editorial MIR, Moscú, 1975.

El destello verde (Primera parte)

EL DESTELLO VERDE

Cuando el Sol está cerca del horizonte se observan fenómenos jamás vistos a ninguna otra hora. Quizá el más espectacular sea el breve destello verde que puede verse a veces. Antes se suponía que era un fenómeno fisiológico, pero la fotografía en colores ha mostrado que tiene realidad física: su existencia puede explicarse mediante las leyes ordinarias de la óptica. El fenómeno depende no solo de las condiciones existentes cerca de la superficie, sino también de las de la alta atmósfera, y su conocimiento puede ser útil para la investigación de la última.

No hace falta ir a los trópicos para ver el destello verde: puede observarse en cualquier latitud sobre la tierra y sobre el mar. A veces es también visible a la salida del Sol. El destello no es necesariamente verde; puede ser azul o violeta. Lord Kelvin describió un destello azul que había observado en 1899 al salir el Sol sobre el Mont Blanc.

La primera descripción publicada del fenómeno es la de David Winstanley en 1873: “El rayo verde empieza en los vértices del segmento visible del Sol, y, cuando la puesta de éste es casi completa se extiende desde ambos vértices al segmento central, donde produce un destello momentáneo e intenso de luz visible al ojo desnudo”.

Winstanley cita una carta de James Prescott Joule, que describe sus propias observaciones y las anteriores de Joseph Baxendell.

La primera observación que he podido encontrar es de William Swan y data de 1865; al parecer vio desde Righi un relámpago deslumbrante color verde esmeralda sobre una montaña distante. Sin embargo, no publicó tal observación hasta 1883, quizá después de leer la novela de Julio Verne, Le rayon vert, aparecida en 1882 y que parece haber despertado interés general por esta materia. Por lo menos se ha escrito mucho desde entonces.

Las opiniones acerca de la naturaleza del destello verde han estado divididas. Muchos mantienen que es meramente un fenómeno subjetivo que resulta de la fatiga de la retina, de tal forma que se ve el color complementario después del deslumbramiento de los rayos rojizos del Sol al ocultarse. Es curioso que esta fue la opinión de William Swan después de hacer la observación mencionada arriba, aunque parece evidente que el destello verde a la salida del Sol no puede ser el resultado de la fatiga retinal; Swan lo achacó al color rojizo del cielo al amanecer.

TEORÍA DEL DESTELLO VERDE

Los principales factores que originan el destello son la dispersión y la absorción de la luz solar en la atmósfera de la Tierra. La velocidad de la luz disminuye al aumentar la densidad del aire, de tal forma que un rayo de luz es refractado en su paso a través de la atmósfera, a no ser que su origen esté justo en el cenit. El rayo se desvía hacia la vertical con relación a su dirección original; por tanto, el Sol o una estrella aparecen más altos en el cielo de lo que están en realidad. La refracción aumenta con la distancia al cenit y los rayos de longitud de onda más corta (violeta, azul y verde) se desvían más que los de longitud de onda más larga. El resultado neto es que la imagen de una estrella se descompone en un espectro, con el azul o verde encima y el rojo debajo, y la longitud del espectro aumenta al disminuir la altura.

Este efecto aparece muy claro cuando fotografiamos cuerpos estelares como el Sol o Venus cuando están cerca del horizonte: puede verse que los astros presentan un borde verde estrecho en la parte superior, y un borde rojo en la inferior, aunque esos bordes son difíciles de apreciar a simple vista la mayor parte de las veces.

El aire no sólo refracta la luz sino que también la absorbe. Al ponerse una estrella, su luz atraviesa un espesor de aire cada vez mayor. La absorción aumenta y la estrella aparece más débil. Sin embargo, la absorción no es uniforme en todo el espectro. Algunos constituyentes normales de la atmósfera, como el vapor de agua, el oxígeno y el ozono, absorben unas longitudes de onda más que otras. El resultado es que ciertos colores se debilitan más que otros al acercarse una estrella al horizonte.

A veces las bandas de absorción debidas al vapor de agua, llamadas a menudo bandas de Brewster, quien las descubrió, afectan los rayos naranja y amarillo, muy fuertemente. Al ponerse el Sol, la luz naranja y amarilla casi desaparece, de tal forma que hay un vacío en el espectro y una transición brusca del rojo o rojo-anaranjado, al verde.

Otro factor que influye en el destello es la dispersión de la luz solar por las moléculas de aire. Debido a esta dispersión, que es también la causa de que el cielo sea azul, los colores violeta y azul de la luz solar se debilitan más y más al acercarse el Sol al horizonte. Cuando el resto del Sol se ha ocultado ya detrás del horizonte, sólo queda una franja verde estrecha, pues el azul y el violeta ya no son visibles. En esas condiciones puede verse un destello verde en el último momento de la puesta. El destello puede incluso aparecer completamente separado del disco solar y flotar encima del horizonte cuando el Sol ya ha desaparecido. A grandes alturas y cuando el aire está muy claro, puede todavía verse el azul durante la puesta, y el destello puede ser verde azulado, azul, o, mucho más raramente, violeta.

El polvo y la niebla pueden producir una absorción general de la luz solar, así como una absorción selectiva o dispersión de longitudes de onda especiales. En general el polvo y la neblina hacen menos probable la aparición del destello verde, especialmente cuando el Sol está muy rojizo.

Por otra parte, ciertas condiciones pueden aumentar la intensidad o duración del destello y facilitar u observación. Cuando la temperatura del aire aumenta con la altura se forma en la atmósfera lo que se llama una capa de inversión, y en estas condiciones ocurren espejismos.

J. Evershed, a bordo de un barco en los trópicos, veía a menudo un destello verde brillante en el ocaso, y notó que en cada ocasión había un notable espejismo causado por una delgada capa de inversión cercana al mar:

“A la puesta del Sol el último segmento del disco que desaparecía fue… reflejado e invertid, dando lugar a una forma lenticular con los vértices levantados como un minuto por encima del horizonte. El destello verde ocurrió cuando los vértices bordeados de verde se fundieron en un todo brillante… Me parece evidente… que la capa de inversión intensifica grandemente el efecto de la dispersión ordinaria al añadir la luz de la imagen reflejada a la de la imagen directa en el momento de la puesta”.

La confirmación experimental del aumento de la intensidad del destello verde debido al espejismo ha sido dada por T. S. Jacobsen quien fotografió el espectro del destello verde y comparó la intensidad de su luz verde con la intensidad de la luz verde en el espectro del Sol cuando éste está en posición baja.

La duración del destello verde depende de la velocidad a la que sale o se pone el Sol, lo que depende de la estación del año. La anchura vertical del borde verde es de unos 10 segundos de arco, que en las latitudes medias sólo tarda una fracción de segundo en pasar debajo del horizonte. Las condiciones atmosféricas pueden aumentar la anchura del borde verde, con un aumento correspondiente de la duración del destello.

El Sol se pone más despacio y el destello verde dura más a medida que nos acercamos a los polos. En Hammerfest (79 ºN), en un periodo del año puede durar hasta 14 minutos: siete minutos mientras se oculta el Sol detrás del horizonte y otros siete minutos al orto que sigue inmediatamente a ese ocaso. El periodo es aún mayor cuando el Sol sigue, al salir o al ponerse, el perfil de una montaña.

M. Minnaert pudo mantener la observación del fenómeno desplazándose a lo largo de una pendiente a la velocidad apropiada. La duración más larga que se ha registrado es la comunicada por la expedición antártica del almirante Byrd en Little America (78 ºS), en 1929, cuando el Sol siguió el horizonte irregular de la barrera de hielo y se vio aparecer y desaparecer el destello verde durante 35 minutos. Había una fuerte inversión de temperatura cerca del hielo, lo que sin duda aumentó la intensidad.

INVERSIONES DE TEMPERATURA

Como se ha explicado más arriba, la refracción hace que el Sol aparezca más alto en el cielo, de lo que realmente está. En el ocaso, la imagen del Sol se levanta tanto, que el astro se ve cuando en realidad está ya debajo del horizonte; en otros términos, la refracción retrasa la puesta del Sol, de la misma manera que adelanta la salida.

La magnitud de la refracción varía con las condiciones atmosféricas: pude a veces ocurrir que la refracción sea apreciablemente mayor que la normal. En este caso, el ocaso, además de retrasarse, dura más que de ordinario y también aumenta la duración del destello.

Existen ejemplos de casos notables de refracción anormal. El más sorprendente es el comunicado por marinos holandeses en Nueva Zemlia en 1597: vieron el Sol durante catorce días cuando hubiera debido estar debajo del horizonte; la refracción era de más de 4 grados. Esta información fue estudiada por Kepler y otros, y muchos llegaron a la conclusión de que la observación era imposible y que debería haber alguna confusión en las fechas, debida a la reciente reforma gregoriana del calendario. Sin embargo, las observaciones eran muy correctas, como mostró en el siglo XX S. W. Visser, quien señala que Sir Ernest Shackleton notó un fenómeno semejante en el mar de Weddell, en su última expedición antártica en 1915.

El destello verde ha sido observado desde muchas partes de la tierra, pero es más probable verlo en los mares tropicales, o en montañas altas o en el aire claro de Egipto. Hay razones para suponer que había sido observado por los antiguos egipcios. Puede verse muy frecuentemente en Egipto a la puesta, y aún más fácilmente, a la salida del Sol, pues entonces el aire es especialmente claro y libre de polvo.

El destello verde es tan estrecho que está por debajo del poder de resolución del ojo humano; sólo se le puede ver a simple vista cuando ha desaparecido la mayor parte del disco solar. Es entonces cuando el destello verde, con su forma lenticular, permanece por un instante encima del horizonte.

Es mucho más fácil de ver si se utilizan binoculares o un telescopio pequeño, aunque, desde luego, hay que tener mucho cuidado para no dañarse los ojos al hacerlo. La razón de utilizar un instrumento óptico es aumentar el tamaño del destello verde. A menudo se puede ver bastante bien el destello verde con unos anteojos pequeños, incluso cuando no es visible a simple vista. Sin embargo, si se quiere distinguir los muchos detalles finos, tal como han sido fotografiados frecuentemente, es necesario tener un telescopio de distancia focal bastante grande.

Al inicio de las investigaciones muchos intentaron fotografiar en colores el fenómeno con una máquina de foco corto. Al fallar el intento, dedujeron que el fenómeno era subjetivo.

Puede utilizarse, entre el ocular o el ojo, un filtro neutro que reduzca la intensidad de la luz sin alterar el color.

Continuará…


Kelvin, Blue ray of sunrise over Mont Blanc, Nature, Vol. 60, 411, Lond., 1899.Winstanley David, Atmospheric Refraction and the last rays of the Setting Sun, Proc. Manchester Lit. Phil. Soc., Vol. 13, 1-4, 1873.

Swan William, Green sunlight, Nature, Vol. 29, 76, Lond., 1883.

La primera cita de Julio Verne al rayo verde la hizo en su, Les Indes Noires, Hetzel, Paris, 1877, Pág. 186 (Capítulo XVII, Un Lever de Soleil)

Algunos de los artículos publicados de 1884 a 1900:

Larrabee W. H., Green suns and red sunsets, Popular Science Monthly, Vol. 24, 598–606, 1884.

G. M. H., The Red Light round the Sun – The Sun Blue or Green at Setting, Nature, Vol. 30, 633, 1884.

A. de Rochas, Le rayon vert et l’équerre chromatique, La Nature, Vol. 13:2, No. 634, 366, 25 Jul., 1885.

Trève A., Sur le rayon vert, observé dans l’océan Indien, Comptes Rendus,. Vol. 101, 845–846, 1885.

Trève A., Le rayon vert, La Nature Vol. 13:2, No. 649, 366, 7 Nov., 1885.

Trève A., Essai d’une explication physiologique des couleurs complémentaires, Comptes Rendus,. Vol. 102, 984–985, 1886.

H. de Maubeuge, Sur le rayon vert, Comptes Rendus, Vol. 103, 1147–1148, 1886.

H. de Maubeuge, Le rayon vert, La Nature, Vol. 15:1, 46, 1886.

H. de Maubeuge, Le rayon vert, l’Astronomie 6, 232–233, 1887.

Omond R. T., A Green Light at Sunset, Nature, Vol. 35, 391, 1887.

Riccò A., Green light at sunrise and sunset, Nature, Vol. 35, 584, 1887.

Pellat J. S. H., Del la couleur verte du dernier rayon solaire, Bull. Soc. Philomathique , séries 7, Vol. 12, 22–23, 1887.

Pellat J. S. H, Von der grünen Farbe des letzten Sonnenstrahles, Naturwiss. Rundschau, Vol. 3, 565, 1888.

Ranyard A. C., Mountain Observatories, Knowledge, Vol. 12, 125–126, 1889.

Sohncke L., Zur meteorologischen Optik. Das blaugrüne Flämmchen, Meteorologische Zeitschrift, Vol. 6, 477, 1889.

Michie Smith C., The green flash at sunset, Nature, Vol. 41, 538, 1890.

Dukes T. A., The green flash at sunset, Nature, Vol. 42, 127, 1890.

Henry P., Sur une méthode de mesure de la dispersion atmosphérique, Comptes Rendus,. Vol. 112, 377–380, 1891.

Biart L., Le rayon vert, l’Astronomie, Vol. 10, 116–117, 1891.

Mostyn C., The green ray, Scientific American, Vol. 65, 168, 1891.

Crew H., An unusual sunset, Nature, Vol. 46, 391, 1892.

Ekama H., Das blaugrüne Flämmchen, Meteorologische Zeitschrift, Vol. 13, 427, 1896.

Wölffing E., Blaugrünes Flämmchen, Meteorologische Zeitschrift, Vol. 14, 199, 1897.

Franceschi E., Les couleurs du disque solaire à l’horizon, dans de désert et sur la mer, Ciel et Terre, Vol. 19, 125–132, 1898.

H. de Maubeuge, Sur une observation du rayon vert, au moment du lever du Soleil, Comptes Rendus Vol. 127, 453, 1898.

H. de Maubeuge, Rayon solaire de couleur verte, La Nature, Vol. 26:2, No. 1322, 287, 1 Oct., 1898.

H. de Maubeuge, Une observation du rayon vert, au moment du lever du Soleil, Revue Scientifique, séries 4, Vol. 10, 471, 1898.

Libert L., Sur le rayon vert, extrait d’une Lettre de M. L.Libert à M. A.Cornu, Comptes Rendus, Vol. 127, 792, 1898.

Piot Bey, A propos du rayon vert, Comptes Rendus, Vol. 127, 893–894, 1898.

Piot Bey, Physique du Globe. — A propos du rayon vert, Revue Scientifique, séries 4, Vol. 10, 755, 1898.

Guébhard A., Le `rayon vert’; sa pure subjectivité, Séances de la Société Française de Physique, 41*–43*, 1899.

Lebrison Gérard, Le Blanc A., O’Lanyer Picard, G. Delcroix Legrand, Sur le rayon vert, Revue Scientifique, séries 4, Vol. 13, 406, 1900.

Garnier J., Sur le rayon vert, Revue Scientifique, séries 4, Vol. 13, 505, 1900.

Chabot J. J. T., Die grüne Strahlung, Meteorologische Zeitschrift, Vol. 17, 335–336, 1900.

Chabot J. J. T., Grünstrahlung, Meteorologische Zeitschrift, Vol. 17, 426, 1900.

Evershed J., The Green Flash at Sunset, Nature London, Vol. 111, Pág. 13, 1923.

Jacobsen T. S., On the Spectrum of the Green Flash at Sunset, J. Roy. Astr. Soc. Cannada, Vol. 46, 1952, Pág. 93-102.

Guglielmo G. R. C., Sulla durata teorica del raggio verde, Atti. R. Accad. Lincei Rendic, Serie 5, Vol. 25, No. 1, 1916, Pág. 417-423.

Minnaert M., The Nature of Light & Colour in the Open Air, Dover Publications, New York, 1954, Pág. 59.

Visser S. W., Proc. Roy. Acad. Sci. Amst., B. Vol. 59, 1956, Pág. 375.

O’ Connell D. J. K., El destello verde y fenómenos afines, Endeavour, Vol. 20, No. 79, 1961, Págs. 131-137.