Archivo de la categoría: Divulgación científica

La Neurología de las Experiencias Cercanas a la Muerte

La Neurología de las Experiencias Cercanas a la Muerte

29 DE MAYO DE 2011

astral-projectionArtículo de Alex Likerman, publicado en Happiness in this World

Traducido por la colaboración de Rodrigo Véras y André Rabelo

“Nunca he tenido un paciente que confesara haber tenido una experiencia cercana a la muerte (ECM), pero recientemente me encontré con un libro fascinante llamado El Portal Espiritual en el Cerebro (The Spiritual Doorway in the Brain) de Kevin Nelson, que relata que cerca de 18 millones de estadounidenses pueden haber tenido una. Si es verdad, es probable no sólo que algunos de mis pacientes estén entre ellos, pero también algunos de mis amigos. Lo que me llevó a pensar: ¿qué exactamente tiene que decirnos la ciencia sobre su causa?

Que las ECM ocurren no está en disputa. La secuencia y los tipos de eventos de los que se componen son suficientemente similares entre las personas que las reportan de tal forma que ECM podrían considerarse algún tipo de síndrome similar a una enfermedad sin causa conocida. Pero sólo porque millones de personas ya han vivido ECMs, eso no significa que la explicación más comúnmente acepte para ellas – que almas dejan los cuerpos y encuentran a dios o alguna otra evidencia de vida después de la muerte – sea correcta.

Después de todo, la gente interpreta erróneamente sus experiencias todo el tiempo (una ilusión óptica que representa el ejemplo más básico). Sin duda, muchas personas que relatan ECM son profundamente afectadas por ellas, pero, generalmente, más como un resultado de sus interpretaciones de las experiencias (i.e, “la vida después de la muerte es real”) que como resultado de la experiencia en sí. Se observa que un número de observaciones reproducibles combinado con una pizca de conjeturas generó una explicación neurológica completamente plausible para todos los casos de experiencias que incluyan ECM.

En su libro, Nelson comenta que normalmente el 20% del flujo sanguíneo se dirige al cerebro, pero que este flujo puede bajar al 6% antes de quedar inconscientes (e incluso en ese nivel, ningún daño permanente será causado). Nelson todavía observa que cuando nuestra presión sanguínea disminuye demasiado y nos desmayamos, el nervio vago (un largo nervio que se conecta con el corazón) desplaza la conciencia hacia el sueño REM – pero no totalmente en algunas personas. Un número de sujetos parece ser susceptible a lo que él llama “intromisión REM”.

La intromisión REM ocurre típicamente, cuando ocurre, en la transición de la vigilia hacia el sueño. Nelson descubrió en su investigación que el funcionamiento del mecanismo que alterna a las personas entre el sueño REM y la vigilia tiende a ser diferente en aquellas que relataron ECMs. En esas personas, él descubrió que el cambio era más propenso a “fragmentar y mezclar” esos dos estados de conciencia (el control de nuestro estado de conciencia se encuentra en nuestro tronco cerebral y es precisamente regulado), haciendo que esas personas exhiban simultáneamente características de ambos. Durante la intromisión REM, las personas se vieron paralizadas (“parálisis del sueño”), totalmente despiertas, pero experimentando luces, sensaciones fuera del cuerpo y narraciones sorprendentemente vívidas. Durante el sueño REM, muchos de los centros de placer del cerebro se estimulan también (los animales que tuvieron sus regiones REM dañadas perdieron todo el interés en la comida y hasta en morfina), lo que puede explicar los sentimientos de paz y unicidad también relatados durante la ECM.

centrifuge_blackoutLa neurofisiología también puede explicar el sentimiento de estar moviéndose a través de un túnel, tan regularmente mencionado en ECM. Es bien sabido que las personas experimentan una “visión de túnel” inmediatamente antes de desmayarse. Los experimentos con pilotos girados en centrífugas gigantes han reproducido el fenómeno de visión de túnel, aumentando las fuerzas G y disminuyendo el flujo sanguíneo en sus retinas (la periferia de la retina es más susceptible a caídas en la presión sanguínea que su centro, de tal forma que el campo de visión parece comprimido, haciendo escenas parecer vistas dentro de un túnel). Cuando las gafas especiales que generan succión se colocan en los ojos de los pilotos para neutralizar el efecto de caída de la presión sanguínea de la centrífuga, los pilotos perdieron la conciencia sin desarrollar el efecto de la visión del túnel – probando que la experiencia de la visión del túnel es causada por una reducción en el flujo sanguíneo de los ojos.

Tal vez el aspecto más intrigante de las ECM sea lo que suelen estar asociadas con experiencias fuera del cuerpo. Esto también, sin embargo, se trata de una ilusión. Evidencias de que las experiencias fuera del cuerpo no tienen nada que ver con las almas dejando cuerpos se pueden encontrar en la observación de que también han sido relatadas por personas despertando del sueño, recuperándose de la anestesia, mientras que están desmayadas, durante las convulsiones, durante las migrañas y cuando están en altas altitudes (no hay razón para pensar que las almas de las personas están dejando sus cuerpos durante ninguna de esas situaciones no amenazadoras para la vida).

Pero las evidencias más fascinantes de que las experiencias fuera del cuerpo son fenómenos neurológicos vienen de los estudios hechos inicialmente en la década de 1950 por un neurocirujano llamado Penfield. Él estaba interesado en comprender cómo podría distinguir los tejidos cerebrales normales de los tumores cerebrales o las “cicatrices” que eran responsables de causar convulsiones. Él estimuló los cerebros de cientos de pacientes conscientes en el esfuerzo de mapear la corteza cerebral y entender adónde en nuestros cerebros nuestro cuerpo físico está representado.

Un paciente sufría de daños en el lóbulo temporal y cuando Penfield estimuló la región temporal de su cerebro, relató haber dejado su cuerpo. Cuando la estimulación se detuvo, él “volvió”, y cuando Penfield estimuló la región tempo parietal de nuevo, dejó su cuerpo una vez más. Penfield también descubrió cuando variaba la corriente y la ubicación del estímulo, podía hacer que los miembros de su paciente parecieran acortados o producir una copia de su cuerpo que existía a su lado.

En el Cerebro Contador de Historias (The Tell-tale Brain), V. S. Ramachandran describe a un paciente que tuvo un tumor removido de su región frontoparietal derecha y desarrolló un “gemelo fantasma” ligado al lado izquierdo de su cuerpo. Cuando Ramachandran colocó agua fría en su oído (un procedimiento conocido como prueba calórica de agua fría, el cual estimula el sistema de equilibrio del cerebro, conocido por tener conexiones con la región frontoparietal), el gemelo del paciente se ahogó, se movió y se movió, cambió de posiciones.

Los neurólogos han reconocido desde entonces que la región tempo parietal del cerebro es responsable de mantener la representación de nuestros esquemas corporales. Cuando una corriente externa es aplicada en esa región, ella para funcionar normalmente y nuestra representación del cuerpo “flota”. Otras evidencias de que este fenómeno es una ilusión viene de experimentos en los que las personas que tuvieron experiencias fuera del cuerpo mientras pasaban del sueño a la vigilia no podían identificar objetos colocados en la habitación después de que se dormían, sugiriendo fuertemente que la imagen que los vio de ellos mismos durmiendo en sus camas era reconstruida en su memoria. Aunque no existe ninguna evidencia de que niveles bajos de oxígeno en la sangre causan disfunción de la región tempo parietal de la misma forma que una corriente aplicada, ésta permanece como una hipótesis probable y la explicación más probable.

En suma, aunque lejos de estar probada como una explicación para lo que realmente explica las ECM, la hipótesis de la intromisión REM tiene más evidencia para corroborarla que la idea de que realmente dejamos nuestros cuerpos cuando la muerte está al acecho.

– – – –

Más información sobre experiencias cercanas a la muerte:

Keith Augustine (2008) – Experiencias alucinatorias de casi muerte

Página de Olaf Blanke, gran investigador del área

Videos del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva (LNCO)

Página de Al Cheyne, gran investigador del área

Artículos disponibles de Al Cheyne sobre parálisis del sueño

http://www.ceticismoaberto.com:80/ciencia/6206/a-neurologia-das-experincias-de-quase-morte

Will West, Osama Bin Laden y la Ciencia de la Identidad

Will West, Osama Bin Laden y la Ciencia de la Identidad

5 DE MAYO DE 2011

Kentaro Mori

2011-04-29-mistaken-identity-1“En 1903 un prisionero llamado Will West llegó a la (penitenciaria de) Leavenworth. El escribano sacó las fotografías de arriba y, teniendo la impresión de recordar a West, preguntó si ya había estado en la prisión anteriormente. West dijo que no. El escribano tomó algunas medidas, fue al archivo y encontró este registro, con el nombre de William West:

2011-04-29-mistaken-identity-2Estupefacto, el prisionero respondió: “Esa foto es mía, pero no sé cómo la has sacado, porque sé que nunca estuve aquí antes”.

Y West estaba diciendo la verdad, porque el registro anterior pertenecía a otro prisionero que ya estaba cumpliendo prisión perpetua en aquella exacta penitenciaría desde 1901. No sólo poseía la misma apariencia y medidas, sino también se llamaba William West. La leyenda que el caso se tornaría emblemático para la adopción de la nueva ciencia de identificación por huellas dactilares, la dactiloscopia: era la única técnica que diferenciaría con seguridad los dos Wests (uno era clasificado 13/32, el otro 30/26). La impresión de su pulgar en la identidad debe algo al caso de Will y William West.

Es una fábula de la ciencia forense, demasiado buena para ser verdad. Y de hecho, en realidad la historia de los dos Wests sólo llegó a la literatura en 1918, años después que las huellas digitales ya habían sido reconocidas e implantadas como un sistema de identificación superior. El sistema de medidas biométricas usado anteriormente nunca fue promovido como un método exacto y único de identificación, así que la reunión de los dos Wests muy parecidos no fue exactamente una falla, era en cierto modo un éxito por la forma en que, a partir de características y medidas físicas, dos personas parecidas pudieron ser fácilmente localizadas.

Por otro lado, la realidad también es que los hechos básicos de la historia, de las fotos a las fichas, son verdaderos y con un detalle fascinante: el oficial responsable por implantar el sistema de identificación por medidas en Estados Unidos, el mayor Robert W. McClaughry, fue el padre del escribano M W McClaughry, el que estaba presente y no sólo midió a William y Will West en 1901 y 1903 con el antiguo sistema Bertillon, sino fue también pionero en la implantación de la nueva dactiloscopia en 1905. El único detalle poco fascinante en esta historia desgraciadamente es lo más importante: no se sabe con certeza si los dos Wests serían parientes, o incluso hermanos gemelos. El mismo apellido de familia y los nombres similares sugieren que sí. Hay fuentes no verificadas de que su parentesco habría sido establecido, pero en la época, y siendo que los dos no se conocían ni sabían que tenían un hermano gemelo, la cuestión quedó, y permaneció abierta.

Lo que se afirmó con seguridad sorprendente es que después de más de un siglo en uso en la dactiloscopia, jamás se encontraron dos personas con huellas dactilares idénticas. Incluso los gemelos idénticos, univitelinos, como los West pueden haber poseído diferentes huellas dactilares. Aunque las impresiones de gemelos sí tienen mayor similitud, un indicativo de cómo nuestras digitales son fruto tanto de nuestra herencia genética y de elementos fortuitos del ambiente en que crecemos, empezando desde el vientre materno.

finger-printsEs casi poético que las puntas de nuestros dedos sean en más de un aspecto un reflejo de quiénes somos y literalmente un sinónimo de nuestra propia identidad. Los babilonios dos milenios antes de Jesús ya usaban huellas digitales como firmas, pero fue sólo en el siglo 19 que la ciencia, a través del polímata Francis Galton, demostró que ellas serían incluso únicas para cada individuo. Algo de la historia de la ciencia de la identificación revela algunos nexos más interesantes.

Antes de ensuciar el pulgar con tinta, el primer sistema de identificación científica fue creado por el francés Alphonse Bertillon. En el caso de los Wests, se realizaban varias medidas físicas, como el tamaño de la cabeza, la longitud del dedo medio (!), del pie y el brazo, permitiendo fichar a una persona en una de 243 categorías. Así, incluso un archivo con 5,000 personas sólo tendría alrededor de 20 fichas en cada categoría, facilitando inmensamente localizar a una persona – hace dos siglos, la tecnología de recorrer miles de fichas sistemáticamente para encontrar una tarjeta era algo tan fabuloso como Google. Y en esencia no tan diferente.

The_speaking_portraitLos detalles adicionales como los colores de los ojos y el cabello permitiría todavía 1,701 grupos diferentes, que eran al final completados en la identificación por las fotos de frente y perfil de la persona, las conocidas “mugshots”. Bertillon fue el pionero en avanzar esta estandarización y registro objetivo de caras a través de fotografías, así como la fotografía de escenas de crímenes. Su sistema biométrico fue abandonado a favor de la dactiloscopia, pero las “mughots” que introdujo persisten y también penetraron en la cultura popular.

Fascinante también es que, a partir de las medidas, y en el proceso de categorización, todo era transformado a través de fórmulas en números. Algo como una fórmula de la identidad, si la idea de un individuo único ser “reducido a un número” asusta, la de dactiloscopia también lo hace, porque de poco adelantaría un sistema de identificación único que no pueda ser indexado e investigado con facilidad. Como Google.

Osama-Bin-Laden-DeadY la era digital nos lleva por fin a Osama Bin Laden, mientras que los rumores dan cuenta de que las primeras identificaciones y confirmaciones de su identidad -aunque con gran margen de error- se hicieron a través de medidas biométricas. Es decir, imágenes anteriores del líder de Al Qaeda fueron analizadas, a partir de ellas se hicieron medidas y, sí, podemos decir que Bin Laden se transformó en un número que fue entonces verificado en el hombre muerto en Pakistán. No tan diferente del sistema Bertillon, pero mucho más sofisticada, esa identificación tardó pocas horas, de hecho, pudo haber tardado pocos minutos.

La confirmación adicional de la identidad única del terrorista, aún según rumores, saltó el sistema de dactiloscópico, y fue directamente a la identificación genética, a través de su ADN. Aunque los gemelos idénticos comparten la misma carga genética, y aunque se puede imaginar así que las huellas digitales sean una forma más confiable de identificación, el hecho de que basta una muestra genética que puede obtenerse más fácilmente que una impresión completa, y los métodos más objetivos con qué muestras genéticas son diferenciadas, hacen que la prueba de ADN sea la más sofisticada forma a través de la cual la ciencia puede identificarlo entre casi siete mil millones de otras personas. Como las huellas digitales, de pruebas de paternidad la evidencia en los peores crímenes, y ahora, en uno de los más relevantes casos de identificación en la historia, la ciencia de la genética y la identificación forense moldean y cambian el mundo en que vivimos.

Una “mugshot” del terrorista muerto puede dirigir algunas dudas al proporcionar una imagen simbólica de identificación, pero la historia de Will y William West hace más de un siglo demuestran cómo las fotografías, incluso décadas antes del advenimiento de Photoshop, son poco confiables. Por cierta ironía histórica que casi suena como ficción, el presidente estadounidense que autorizó su captura y eventual muerte tiene un nombre parecido.

En una fábula, Osama Bin Laden y Barack Obama serían gemelos idénticos, siendo un malévolo y el otro un héroe del bien, descubriendo fortuitamente la existencia del otro en un combate mortal. En realidad, cualquier forma que el gobierno estadounidense proporcione para comprobar la identificación del hombre muerto después de una década de búsquedas será cuestionada. [Futility Closet, @fabianelima, Scafo]

https://web.archive.org/web/20160813164456/http://www.ceticismoaberto.com:80/ciencia/6187/will-west-osama-bin-laden-e-a-cincia-da-identidade

Expertos internacionales refutan análisis de momias “alienígenas”, cuestionan la ética y legalidad

Expertos internacionales refutan análisis de momias “alienígenas”, cuestionan la ética y legalidad

Kristina Killgrove

18 de julio de 2018

https_%2F%2Fblogs-images.forbes.com%2Fkristinakillgrove%2Ffiles%2F2018%2F03%2Fata-genomeresearch-1Espécimen momificado de la región de Atacama de ChileE. SMITH/BHATTACHARYA ET AL. 2018/GENOME RESEARCH

En marzo de este año, un grupo de genetistas publicó un estudio en Genome Research sobre una pequeña momia parecida a un extraterrestre llamada Ata, encontrada en el desierto de Atacama de Chile en 2003. Mientras que esos investigadores sugirieron que las nuevas mutaciones podrían ser responsables de características anatómicas aparentemente extrañas de la momia, un equipo internacional de expertos ha refutado esos resultados y cuestionado las implicaciones éticas y legales del análisis de ADN.

Tan pronto como se publicó el documento de Genome Research y atrajo la atención de los medios, expertos en el cuerpo humano, con experiencia específica en osteología y arqueología del feto del desarrollo, comenzaron una conversación en Twitter. El resultado de ese diálogo fue publicado hoy en el International Journal of Paleopathology, en un artículo escrito por el bioarqueólogo y experto esquelético infantil Sian Halcrow de la Universidad de Otago y presentando contribuciones mias, Dr. Jen Gunter OB/GYN, y de los antropólogos biológicos Damien Huffer, Gwen Robbins Schug, Michael Knapp y William Jungers, y el arqueólogo chileno Bernardo Arriaza.

En este breve artículo, sostenemos que las suposiciones erróneas sobre el esqueleto de Ata por parte de investigadores no entrenados en el desarrollo fetal normal llevaron a pruebas éticamente problemáticas y conclusiones demasiado entusiastas sobre el genoma de la momia.

Más específicamente, primero esbozamos los problemas que los investigadores tenían al evaluar la edad de muerte de Ata, que supusieron que era mucho más antigua (de 6 a 8 años) según un análisis incorrecto de los huesos de las piernas. Sin embargo, ninguno de los métodos presentados por los investigadores cumplió con los estándares aceptados para la estimación de edad utilizando técnicas bioarqueológicas, forenses, pediátricas u obstétricas.

Curiosamente, también concluyeron que al esqueleto le faltaban costillas y afirmaron que la momia tenía un cráneo alargado. “Como expertos en anatomía humana y desarrollo esquelético”, contrarrestamos, “no encontramos ninguna evidencia de anomalías esqueléticas alegadas por los autores. Sus observaciones de ‘anomalías’ representan un desarrollo esquelético normal en el feto, moldeado craneal desde el parto y posibles efectos tafonómicos post mortem”.

Sin embargo, los problemas que encontramos con el estudio original no terminaron allí. El análisis genómico también fue extraño, con los investigadores encontrando mutaciones supuestamente nuevas que podrían explicar lo que percibieron como el tamaño pequeño de Ata. “En nuestra opinión”, observamos, “es muy probable que sea una coincidencia que los autores encontraron que este individuo tenía algunas mutaciones en los genes […] porque: 1) el ímpetu para su análisis se basó en una interpretación errónea de la morfología del esqueleto 2) las variantes específicas que descubrieron no tienen ningún efecto funcional conocido sobre la morfología del esqueleto a esta edad, y 3) otras variantes que encontraron son novedosas con significado desconocido”.

Finalmente, nuestro tercer punto es sobre ética arqueológica y contemporánea. Aunque nadie sabe cuándo murió Ata, independientemente de su antigüedad, su cuerpo se rige por leyes y ética arqueológica o forense. “Independientemente del período de tiempo”, concluimos, “la investigación y publicación de datos de este espécimen no sigue los estándares éticos actuales en antropología”, ya que en ningún lugar de la publicación de Genome Research existe una declaración de ética o un permiso arqueológico suficientes.

Una vez que la cobertura de los medios se calmó, nos preguntamos si los fines del estudio justificaban los medios. Como antropólogos, anatomistas y médicos que también usan las redes sociales como herramienta de enseñanza y divulgación pública, todos estamos interesados en educar al público sobre los modos de vida antiguos y modernos; y, después de todo, el estudio de Genome Research demostró al público que Ata era humano y no extraterrestre. Sin embargo, acordamos que “si estos investigadores hubieran participado, desde el principio, en un antropólogo biológico que se especializa en restos humanos, estamos seguros de que se hubieran planteado inquietudes éticas con respecto a los parientes potencialmente vivos de Ata y la extracción ilegal de la momia de Chile. Por lo tanto, no podemos concluir que los fines justifiquen los medios. Al final, incluso las nuevas variaciones genéticas descubiertas en el genoma de Ata tienen una importancia incierta”.

A medida que la investigación del ADN se vuelve más rápida, más fácil y más barata, hoy se realiza con mucha más frecuencia de lo que ha sido en el pasado. Nuestra ética necesita mantenerse al día, y necesitamos involucrar a equipos multidisciplinarios al hacerlo. Los investigadores de ADN no entrenados en ética o arqueológica forense podrían verse envueltos en graves problemas legales si no se detienen a cuestionar de dónde provienen sus muestras. Por lo tanto, consideramos este estudio de Genome Research como una especie de moraleja para otros: “Involucrarse en casos que carecen de contexto claro y legalidad, o donde los restos han residido en colecciones privadas” puede abrir una caja de Pandora de problemas. “En el caso de Ata”, concluimos, “las pruebas científicas costosas y lentas que utilizan técnicas de genoma completo eran innecesarias y poco éticas”.

https://www.forbes.com/sites/kristinakillgrove/2018/07/18/international-experts-refute-alien-mummy-analysis-question-ethics-and-legality/#79dae32e3722

Una evaluación crítica de las anomalías esqueléticas y de desarrollo en el bebé prematuro de Atacama

International Journal of Paleopathology

Página principal de la revista: www.elsevier.com/locate/ijpp

Comunicación breve

Sobre el compromiso con la antropología: una evaluación crítica de las anomalías esqueléticas y de desarrollo en el bebé prematuro de Atacama y cuestiones de ética de la investigación forense y bioarqueológica. Respuesta a Bhattacharya et al. . “Whole-genome sequencing of Atacama skeleton shows novel mutations linked with dysplasia” in Genome Research, 2018, 28: 423–431.

Doi: 10.1101 / gr.223693.117

Siân E. Halcrowa, Krist, Kristina Killgroveb, Gwen Robbins Schugc, Michael Knappa, Damien Hufferd, Bernardo Arriazae, William Jungersf, Jennifer Gunterg

a. Departamento de Anatomía, Facultad Otago de Ciencias Biomédicas, Universidad de Otago, Nueva Zelanda

b Departamento de Antropología, Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos

c Departamento de Antropología, Appalachian State University, Estados Unidos

d Departamento de Arqueología y Estudios Clásicos, Universidad de Estocolmo, Suecia

e Instituto de Alta Investigación, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile

f Departamento de Ciencias Anatómicas, Escuela de Medicina de Stony Brook, Estados Unidos

g Departamento de Obstetricia y Ginecología, Kaiser San Francisco, Estados Unidos

Recibido el 30 de marzo de 2018; Recibido en forma revisada el 28 de junio de 2018; Aceptado el 28 de junio de 2018

⁎ Autor correspondiente en: Departamento de Anatomía, Facultad de Ciencias Biomédicas Universidad de Otago, Great King Street, Dunedin 9054, Nueva Zelanda.

Correo electrónico: [email protected] (S.E. Halcrow).

Revista Internacional de Paleopatología 22 (2018) 97-100

1879-9817 / © 2018 Los autores. Publicado por Elsevier Inc. Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia CC BY (http://creativecommons.org/licenses/BY/4.0/).

normas de osteología del desarrollo, material osteológico fetal comparativo y literatura sobre el síndrome INFORMACIÓN DEL ARTÍCULO

Palabras clave:

Ata

Análisis genómicos

Desarrollo esquelético fetal

Displasia esquelética

Ética de la investigación

Chile

ABSTRACT

Aquí evaluamos el documento reciente de Bhattacharya et al. (2018) “La secuenciación del genoma completo del esqueleto de Atacama muestra nuevas mutaciones relacionadas con la displasia”, publicado en Genome Research. En este breve informe, examinamos la hipótesis de que el llamado “esqueleto de Atacama” tiene anomalías esqueléticas indicativas de displasia, critica la validez de las interpretaciones de la enfermedad basadas en análisis genómicos y comenta la ética de la investigación en este feto humano parcialmente momificado. El presente documento actúa como un estudio de caso de la importancia de utilizar un enfoque antropológico para la investigación de ADN en restos humanos. Una evaluación crítica del artículo éticamente controvertido de Bhattacharya et al. destaca cómo la comprensión de los procesos biológicos del esqueleto, incluidos el crecimiento y el desarrollo normal y anormal, los procesos tafonómicos, el contexto ambiental y la atención a los problemas éticos relacionados con los restos humanos, son vitales para las interpretaciones científicas. Con este fin, la estrecha colaboración con paleopatólogos y arqueólogos locales a través de revistas apropiadas revisadas por pares se agregará al rigor de la interpretación científica y eludir las interpretaciones erróneas.

1. Introducción

A juzgar por la gran cantidad de prensa que los esqueletos humanos han recibido en los últimos años, está claro que el análisis esquelético habla a muchas personas, capturando fácilmente la atención del público con su potencial para ayudarnos a comprender las vidas individuales en el pasado. Aunque educar al público sobre los cursos de la vida antigua es un objetivo que compartimos, el bombardeo de los medios a principios de 2018 tras la publicación del artículo de Bhattacharya et al. en Genome Research es un excelente ejemplo de cómo la investigación no es rigurosa, analíticamente sólida, o realizada por investigadores adecuadamente capacitados puede difundir desinformación. Además, estudios como estos que no abordan las consideraciones éticas de los difuntos y sus comunidades descendientes amenazan con deshacer las décadas de trabajo que los antropólogos y otros han puesto para corregir las tendencias colonialistas del pasado.

Cuando se publican estudios esqueléticos humanos que incumplen las convenciones estándar de la ciencia, es imperativo para nosotros demostrar cómo los esfuerzos de colaboración en el análisis y la interpretación de los restos pueden contrarrestar las narrativas científicas incorrectas y problemáticas.

En este breve comentario, usamos el artículo de Bhattacharaya et al. como ejemplo del tipo de investigación problemática de la cual podemos aprender la importancia de tomar una perspectiva holística en la ciencia.

Basándose en técnicas analíticas científicas que utilizan genética pediátrica humana, comenzamos describiendo nuestras preocupaciones con el análisis de la edad de muerte y las “anormalidades” en los restos esqueléticos de Ata y con los fundamentos científicos erróneos para realizar análisis genómicos. Luego llevamos la atención a las preocupaciones éticas esenciales y concluimos con sugerencias sobre cómo participar en una investigación científica rigurosa utilizando restos humanos.

2. Comentario crítico

2.1. Morfología esquelética de Ata

Bhattacharya y sus colegas (2018:1) declaran en su resumen que “el espécimen de Atacama tenía un extraño fenotipo: estatura de 6 pulgadas [c], costillas menores a las esperadas, cráneo alargado y edad ósea acelerada”. Sin embargo, la evaluación original del esqueleto nunca se publicó en una revista revisada por pares, encontrar una audiencia pública en Science Magazine (Stone, 2013). En su Nota Suplementaria a su artículo de 2018, Bhattacharya y sus colegas dicen que “las características morfológicas incluyen que la muestra tiene solo 10 costillas, hipoplasia moderada de la parte media de la cara y muestra anormalidades del cráneo”. […] Según lo representado por un especialista en huesos humanos pediátricos y trastornos del crecimiento, el espécimen de 6 pulgadas es un humano que probablemente tenía entre 6 y 8 años en el momento de la muerte (edad basada en los estándares de densidad de rayos X de la placa epifisaria). […] El especialista concluyó que el espécimen era un niño humano con una forma aparentemente severa de enanismo y otras anomalías”.

Como expertos en anatomía humana y desarrollo esquelético, no encontramos evidencia de ninguna de las anomalías esqueléticas reclamadas por los autores. Sus observaciones de “anomalías” representan un desarrollo esquelético normal en el feto, moldeado craneal desde el parto y posibles efectos tafonómicos post mortem. Específicamente:

1 Bhattacharya y col. afirman que el esqueleto demuestra “osificación epifisaria precoz” (2018:1) y “posiblemente erae de 6-8 años en el momento de la muerte” (2018:6). No proporcionan evidencia en el documento para respaldar esta afirmación. En base a las longitudes óseas largas (diafisarias) publicadas en Gabilondo (2007) de un fémur (20 mm) y clavícula (15 mm), podemos estimar que este bebé murió aproximadamente a las 15 semanas de edad gestacional (Cunningham et al., 2016). Además, si aceptamos que la longitud del talón de la corona de 6 pulgadas informada para la muestra de Ata es precisa, esto también nos permite estimar la edad gestacional a las 15 semanas (Archie et al., 2006); sin embargo, puede haber alguna reducción de longitud del esqueleto por desecación.

2 También se hace referencia oblicua al artículo de Science Magazine (Stone, 2013) en el que Nolan señaló que Ata tenía 6-8 años de edad a su muerte en base a una prueba de densidad de placas epifisarias, una afirmación repetida en Bhattacharya y sus colegas (2018) Nota complementaria. Los métodos reales para llegar a esta conclusión no se especifican, ni se explica la aplicabilidad del método en el tejido disecado. Con base en la Figura 1 de Bhattacharya y sus colegas (2018), no hay evidencia de anormalidades fenotípicas en ninguno de los huesos largos (Baker et al., 2005).

3 Los autores señalan (2018:1) que “después de examinar las imágenes de rayos X, se concluye que Ata tenía solo 10 pares de costillas en lugar de los 12 normales en humanos”. Las costillas 11 y 12 pueden no ser observables ya que son costillas más pequeñas, más cortas, “flotantes” que no se articulan anteriormente en el esternón y no son tan robustas. Hay poca información sobre la formación de costillas en el útero, pero Scheuer y Black (2000:238) afirman que “en la undécima y duodécima semanas de la vida intrauterina, cada costilla (a menudo con la excepción de la duodécima)” ha comenzado a formarse, lo que implica que las costillas inferiores se forman más tarde. Todas las costillas que son visibles en la muestra de Ata tienen una morfología normal. Curiosamente, la literatura clínica (por ejemplo, Calder y Offiah, 2015:539) reconoce el potencial de diagnóstico erróneo de displasia esquelética debido a la falta normal de osificación en los fetos de gestación temprana. Este diagnóstico erróneo parece ser el caso en el documento en cuestión.

4 Bhattacharya y col. (2018:1) también argumentan que el bebé tiene un “cráneo alargado”. Aunque el cráneo parece ser más largo que ancho, esto se puede explicar mejor en términos de procesos tafonómicos y de nacimiento. Es común que un proceso llamado deformación plástica altere la forma de los restos craneales que han sido enterrados en el suelo, donde el calor y la presión pueden afectar lentamente su forma (McPherson y Kriewall, 1980). Además, un feto de esta edad no tiene las mismas proporciones craneales de un feto a término completo (Calder y Offiah, 2015; Campbell y Newman, 1971). Además, durante el parto, las relaciones entre los huesos del cráneo pueden alterarse a partir de la compresión de los huesos en el cuello uterino en un proceso denominado moldeo. Tal moldeado puede reducir el diámetro del cráneo, lo que resulta en una apariencia alargada; esto ha demostrado ser más severo en los fetos prematuros (McPherson y Kriewall, 1980). Con base en las fotos proporcionadas, los huesos frontales y parietales del bebé de Atacama en verdad muestran un moldeado significativo; los parietales se comprimen, y la parte superior del hueso parietal izquierdo pasa sobre el parietal derecho en la sutura sagital media. La elevación de los huesos parietales a menudo se informa en la literatura obstétrica y pediátrica (McPherson y Kriewall, 1980; Lapeer y Prager, 2001). El “cráneo alargado” de Ata es por lo tanto fenotípicamente normal para un feto prematuro que ha sido entregado.

5 Los autores afirman que han identificado mutaciones conocidas en genes asociados con la displasia craneoectodérmica y Displasia esquelética de Greenberg (Bhattacharya et al., 2018:5), las cuales afirman que pueden haber producido el supuesto fenotipo de Ata: la displasia craneal inferida, la afirmación de que el feto demuestra una “edad ósea acelerada” (2018:1), un “fenotipo de osificación prematura” (2018:6), y “posiblemente era de 6-8 años en el momento de la defunción” (2018:1).

La displasia craneoectodérmica (síndrome de Sensenbrenner) es un síndrome de anomalía múltiple rara con cambios esqueléticos distintivos que incluyen hallazgos craneofaciales (p. ej., Protuberancia de la frente, dolicocefalia) y displasia metafisaria (p. ej., Extremidades cortas, tórax pequeño) (Lin et al., 2013) y La displasia esquelética de Greenberg causa una calcificación punteada del cartílago y un acortamiento asimétrico de los huesos largos (Offiah et al., 2003). Dado que no hay evidencia esquelética de ninguna de estas afecciones en el feto de Atacama, la base de esta conclusión es cuestionable.

Tomados en conjunto, ninguno de los métodos o hallazgos con respecto a la edad esquelética de Ata presentados por Bhattacharya y sus colegas cumple con los estándares aceptados para la estimación de edad utilizando técnicas bioarqueológicas, forenses o pediátricas/obstétricas. Uno de nosotros (WJ) planteó estas preocupaciones hace algunos años, diciendo que “las anomalías genéticas no son evidentes, probablemente porque no las hay” (citado en Stone, 2013).

2.2. Interpretación de datos genómicos

También queremos comentar sobre los resultados genómicos en el documento de Bhattacharya, ya que somos escépticos de que los resultados genómicos respalden anomalías morfológicas que en realidad no están presentes. Aunque admitimos que solo uno de nosotros (MK) es un especialista en genómica humana, tenemos serias dudas sobre la interpretación del análisis genómico. Específicamente:

1 Según los autores (2018:6), las variantes específicas que han identificado están “asociadas con escoliosis (COL1A1, FLNB, COL2A1, PMP22), síndrome de Ehlers-Danlos (COL1A1, FLNB, COL2A1, PMP22) y anomalías musculoesqueléticas (COL2A1, WDR65, ASPM, PMP22, FLNB)”. Nos preguntamos por qué los autores han usado variantes de missense en los genes COL1A1 y COL2A1 (rs575285203 y rs768451951) como evidencia de una predisposición a la displasia.

Estos genes proporcionan instrucciones para fabricar colágeno tipo I; la variante específica encontrada en el gen COL1A1 podría posiblemente influir en el desarrollo del síndrome de Ehlers-Danlos, enfermedad de Caffey S.E. Halcrow et al. International Journal of Paleopathology 22 (2018) 97-100 98 (hiperostosis cortical infantil) u osteogénesis imperfecta porque existen variantes en este gen que causan estas enfermedades. Sin embargo, la variante específica que encontraron es de incierto significado en términos de la función que desempeña en cualquiera de estas condiciones de acuerdo con una búsqueda de rs575285203 en el motor de búsqueda NCBI bajo ClinVar. Una búsqueda de ClinVar por rs768451951 no arrojó ningún resultado. Además, incluso si la mutación encontrada en el gen COL1A1 resultó en el síndrome de Ehlers-Danlos, lo más probable es que sea del tipo artrocalasia, que se asocia con la hipermovilidad de las articulaciones y potencialmente alienta el desarrollo de displasia de cadera. Ninguna de estas condiciones se citó en la evidencia osteológica de “anormalidades” que dieron lugar a este análisis. Además, ninguna de estas condiciones-Ehler’s-Danlos, Caffey u Osteogénesis Imperfecta-daría lugar a cambios fenotípicos observables en un feto de esta edad.

2 Las variantes que los autores encontraron en FLNB, KMT2D, TRIP11 y ATR son novedosas, y por lo tanto su papel en el desarrollo de displasias esqueléticas es desconocido. La variante rs2070426 en PCNT no tiene significación clínica demostrada y se clasifica como un “alelo benigno” (de nuevo, según una búsqueda del motor de búsqueda de NCBI bajo ClinVar para rs2070426). Los autores admiten que su especulación de que las variantes serían perjudiciales se basa en un algoritmo de predicción; sin embargo, inmediatamente siguen esa afirmación con una discusión en su artículo sobre cómo otras mutaciones dominantes en estos genes pueden causar trastornos displásicos (Bhattacharya et al., 2018:5). Esta discusión no está claramente relacionada con las variaciones genéticas específicas reportadas para el esqueleto de Atacama. Dado que no hay anomalías esqueléticas y la gran mayoría de las sustituciones de proteínas son neutrales, la presencia de estas mutaciones en el genoma del esqueleto de Atacama puede ser genuina, pero es poco probable que tengan consecuencias fenotípicas, y es posible que sean una coincidencia.

3 Los autores usan un “control negativo”, en el cual seleccionaron aleatoriamente a un individuo sudamericano y buscaron mutaciones deletéreas o causantes de enfermedades. Su intención, suponemos, es mostrar que las mutaciones específicas en el feto de Atacama no son normales para la población sudamericana. Como era de esperar, el individuo de control negativo no muestra las mutaciones encontradas en Ata. Este individuo tenía otras mutaciones en los genes que potencialmente podrían predisponerlas a afecciones médicas que incluyen: amnesia; neoplasmas glandulares y epiteliales; desnutrición; trastornos del sueño; enfermedades cardíacas; sordera no sindrómica; diabetes renal; nervio degenerado; y enfermedades neurodegenerativas (Tabla Suplementaria S7). En lugar de reforzar su interpretación de los datos genéticos, este resultado demuestra que es posible encontrar un número similar de variantes identificadas en el feto de Atacama en cualquier ser humano y que éstas pueden estar asociadas con una variedad de trastornos que nunca se expresarán en el fenotipo. Dado que no hay evidencia de displasia esquelética, los datos genómicos no proporcionan resultados concluyentes que justifiquen el análisis destructivo.

4 Bhattacharya y sus colegas (2018:6) escriben que “aunque solo podemos especular sobre la causa de mutaciones múltiples en el genoma de Ata, el espécimen se encontró en La Noria, una de las ciudades mineras abandonadas de nitrato del desierto de Atacama, lo que sugiere un posible papel de la exposición prenatal al nitrato que causa daño en el ADN (Andreassi et al., 2001”). No conocemos la fecha del espécimen y por lo tanto no podemos especular si el argumento de los autores de que la exposición a toxinas de minas de nitrato fue la causa raíz de la mutación genética. Además, esta afirmación no fue probada por este análisis.

Los autores sacan las siguientes conclusiones principales (2018:6): “Tomados en conjunto, es completamente plausible que la combinación casual de múltiples mutaciones conocidas y SNV nuevos identificados aquí pueda explicar la baja estatura de Ata, el conteo inadecuado de costillas, las características craneales anormales y la percepción edad ósea avanzada. Dado el tamaño de la muestra y la gravedad de las mutaciones descritas anteriormente, parece probable que el espécimen fue un parto prematuro”. En nuestra opinión, es muy probable que sea una coincidencia que los autores encontraron que este individuo tenía algunas mutaciones en los genes que están asociados con una predisposición hacia la displasia porque: 1) el ímpetu para su análisis se basó en una interpretación errónea de la morfología del esqueleto; 2) las variantes específicas que descubrieron no tienen un efecto funcional conocido sobre la morfología del esqueleto a esta edad; y 3) otras variantes que encontraron son novedosas con significado desconocido.

3. Legislación arqueológica y ética de la investigación

La antigüedad de este bebé prematuro sigue sin estar clara. Bhattacharya y sus colegas (2018:2) escriben que “tomado en conjunto con los resultados del daño del ADN arriba, esto indica que el ADN Ata estaba relativamente libre de daños y contaminantes en el ADN. Además, el tamaño promedio del fragmento de ADN para Ata es ~ 300 pb el cual, basado en un modelo de decaimiento de ADN (Allentoft et al., 2012), es consistente con una muestra más joven de 500 años”. En otro lugar, uno de los investigadores, Garry Nolan, sugirió que Ata tenía solo algunas décadas de antigüedad (Stone, 2013). El estudio científico de este ser humano está, por lo tanto, sujeto a la ética arqueológica o forense.

Además, el contexto en el que se encontró no está claro, aparte de los informes que se descubrió en una tumba al lado de una iglesia en el pueblo abandonado de La Noria en el desierto de Atacama en el norte de Chile (Dorador y Harrod, 2018). Dorador y Harrod (2018) explican acertadamente los problemas legales y éticos con respecto al análisis de este feto humano relativamente reciente de Chile. Señalan que, “como muchos otros países, los restos humanos y los objetos históricos están protegidos por la ley en Chile, incluida la niña de La Noria. Esta protección proviene de la legislación aprobada en 1970 (N° 17288) que protege los Monumentos Nacionales”. Además, Dorador y Harrod (2018) explican que “el ADN utilizado para la secuenciación del genoma provino del muestreo destructivo de algunos de los huesos de la niña”. Como tal, su cuerpo fue dañado, ilegalmente según el Artículo N° 38 de la ley. Además, este reglamento establece que cualquier estudio realizado por grupos de investigación extranjeros que utilicen materiales chilenos cubiertos por esta ley debe incluir investigadores chilenos; no se incluyen autores chilenos en el artículo (Ley N° 17288: Artículos 22 y 23)”.

Independientemente del período de tiempo, la investigación y publicación de datos de este espécimen no sigue los estándares éticos actuales en antropología (por ejemplo, Kintigh, 1996, COPE, 1997, AAPA, 2003, Turner, 2004, Bardill et al., 2018). No hay consentimientos éticos humanos ni permisos arqueológicos citados por Bhattacharya y sus colegas, a pesar de que uno o ambos son necesarios. Además, este feto humano momificado fue vendido al actual “propietario”, que también es ilegal según la Ley chilena núm. 17288. Este aspecto de su historia de propiedad por sí mismo coloca a Ata dentro de un comercio global y complejo en numerosas categorías de restos humanos, llevado a cabo tanto en línea como fuera de línea (Huffer y Chappell, 2014; Huffer y Graham, 2017). Por lo tanto, con el comercio de estos restos humanos en el “mercado rojo” se producen cuestiones éticas humanas adicionales (sensu Carney, 2011). Genome Research actualmente no requiere una declaración ética de investigación con la presentación de manuscritos de investigación, de acuerdo con el editor de la revista (Zimmer, 2018). Sin embargo, no está claro si una declaración de ética requerida habría señalado los problemas con el documento de Bhattacharya antes de la publicación.

Finalmente, hay una pregunta ética sobre si los fines justifican los medios; es decir, si un estudio llevado a cabo sin consideraciones éticas o legales apropiadas abordaron sustancialmente una importante pregunta de investigación antropológica, médica o genómica. Hemos demostrado que no hay nada que sugiera que Ata tenga anomalías esqueléticas. Sobre la base de anomalías fenotípicas percibidas incorrectamente y una estimación incorrecta de la edad de muerte, Nolan y sus colegas realizaron un análisis de ADN en 2013 y, como era de esperar, confirmaron que la momia era humana.

Aunque esta prueba no fue estrictamente necesaria, una vez que se confirmó su humanidad, el análisis debería haberse detenido y su cuerpo debería haber sido repatriado a Chile. Si estos investigadores hubieran participado, desde el principio, en un antropólogo biológico que se especializa en restos humanos, estamos seguros de que se habrían planteado inquietudes éticas con respecto a los parientes potencialmente vivos de Ata (Dorador y Harrod, 2018) y la extracción ilegal de la momia de Chile. Por lo tanto, no podemos concluir que los fines justifiquen los medios. Al final, incluso el S.E. Halcrow et al. International Journal of Paleopathology 22 (2018) 97-100 99 variaciones genéticas novedosas descubiertas en el genoma de Ata son de significado incierto.

4. Conclusión

La estrecha colaboración con arqueólogos y/o paleopatólogos es una parte vital de la investigación científica informada sobre restos humanos del pasado. Una comprensión matizada de los procesos biológicos esqueléticos y el contexto ambiental es esencial para la interpretación científica precisa y para actuar como un control sobre la ética y la legalidad de dicha investigación.

Desafortunadamente, no hubo razones científicas para llevar a cabo análisis genómicos de Ata porque el esqueleto es normal, las mutaciones genéticas identificadas son posiblemente una coincidencia, y ninguna de ellas se sabe que estén fuertemente asociadas con las displasias esqueléticas que afectarían el fenotipo a esta temprana edad. Advertimos a los investigadores de ADN sobre cómo involucrarse en casos que carecen de contexto y legalidad claros, o donde los restos han residido en colecciones privadas. En el caso de Ata, las pruebas científicas costosas y lentas que utilizan técnicas de genoma completo fueron innecesarias y poco éticas.

Legislación

Ley del Gobierno de Chile N° 17.288 de Monumentos Nacionales. 1925 (1970). https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=28892

Notas

Dos de nosotros (SH y KK) contactamos al editor de Genome Research para preguntar sobre la presentación de una respuesta al artículo y la investigación en cuestión.

A ambos nos dijeron que Genome Research no publica cartas al editor, solo trabajos de investigación originales, a pesar de la declaración de respuesta posterior de los autores principales Nolan y Butte (2018) en la que intentan justificar la ética de sus análisis. Para que el proceso científico avance, es esencial tener un debate abierto a través de revistas revisadas por pares.

Reconocimiento

Esta investigación no recibió ninguna subvención específica de agencias de financiamiento en los sectores público, comercial o sin fines de lucro.

Referencias

American Association of Physical Anthropologists, 2003. Code of Ethics. Retrieved on 29 March 2018. http://physanth.org/about/position-statements/aapa-code-ethicssexual-harrassment/aapa-code-ethics/.

Archie, J.G., Collins, J.S., Lebel, R.R., 2006. Quantitative standards for fetal and neonatal autopsy. Am. J. Clin. Pathol. 126 (2), 256–265.

Baker, B.J., Dupras, T.L., Tocheri, M., 2005. The Osteology of Infants and Children. Texas A&M University Press, College Station, Texas.

Bardill, J., Bader, A.C., Garrison, N.A., Bolnick, D.A., Raff, J.A., Walker, A., Malhi, R.S., 2018. Advancing the ethics of paleogenomics. Science 360, 384–385.

Calder, A., Offiah, A., 2015. Foetal radiography for suspected skeletal dysplasia: technique, normal appearances, diagnostic approach. Paediatric Radiogr. 45, 536–548.

Campbell, S., Newman, G.B., 1971. Growth of the fetal biparietal diameter during normal pregnancy. J. Obstetr. Gynaecol. Br. Commonwealth 78, 513–519.

Carney, S., 2011. The Red Market: On the Trail of the World’s Organ Brokers, Bone Thieves, Blood Farmers, and Child Traffickers. Harper Collins, New York.

Cunningham, C., Scheuer, L., Black, S., 2016. Developmental Juvenile Osteology, second edition. Academic Press, London.

Dorador, C., Harrod, C., 2018. The Girl from La Noria. Etilmercurio. Retrieved 26 March 2018. https://www.etilmercurio.com/em/the-girl-from-la-noria/.

Gabilondo, F.E., 2007. Medical Doctor Report [in Spanish]. https://www.csicop.org/uploads/images/si/InformeMomiaFEG.pdf.

Huffer, D., Chappell, D., 2014. The mainly nameless and faceless dead: an exploratory study of the illicit traffic in archaeological and ethnographic human remains. Crime Law Soc. Change 62, 131–153.

Huffer, D., Graham, S., 2017. The insta-dead: the rhetoric of the human remains trade on instagram. Internet Archaeol. http://intarch.ac.uk/journal/issue45/5/index.html.

Kintigh, K.W., 1996. Society for American anthropology principles of archaeological ethics. Soc. Am. Archaeol. 14 (3) Retrieved 27 March 2018. http://www.saa.org/

AbouttheSociety/PrinciplesofArchaeologicalEthics/tabid/203/Default.aspx.

Lapeer, R.J., Prager, R.W., 2001. Fetal head moulding: finite element analysis of a fetal skull subjected to uterine pressures during the first stage of labour. J. Biomech. 34 (9), 1125–1133.

Lin, A.E., Traum, A.Z., Sahai, I., Keppler-Noreuil, K., Kukolich, M.K., Adam, M.P., Westra, S.J., Arts, H.H., 2013. Sensenbrenner syndrome (cranioectodermal dysplasia): clinical and molecular analyses of 39 patients including two new patients. Am. J. Med. Genet. 161A, 2762–2776.

McPherson, G.K., Kriewall, T.J., 1980. Fetal head molding: an investigation utilizing a finite element model of the fetal parietal bone. J. Biomech. 13, 17–26.

Nolan, G., Butte, A., 2018. The Atacama skeleton. Genome Res. 28, 607–608.

Offiah, A.C., Mansour, S., Jeffrey, I., Nash, R., Whittock, N., Pyper, R., Bewley, S., Clayton, P.T., Hall, C.M., 2003. Greenberg dysplasia (HEM) and lethal X linked dominant Conradi-Hünermann chondrodysplasia punctata (CDPX2): presentation of two cases with overlapping phenotype. J. Med. Genet. 40, e129.

Scheuer, J.L., Black, S., 2000. Developmental Juvenile Osteology. Academic Press, California.

Stone, R., 2013. Bizarre 6-Inch Skeleton Shown to Be Human. Science Magazine Retrieved 27 March 2018. http://www.sciencemag.org/news/2013/05/bizarre-6-inchskeleton-shown-be-human.

Turner, T.R. (Ed.), 2004. Biological Anthropology and Ethics: From Repatriation to Genetic Identity. SUNY Press, Albany, New York.

Zimmer, C., 2018. Chile and Its Scientists Protest Research on Tiny Mummy. New York Times Retrieved 29 March 2018. https://www.nytimes.com/2018/03/28/science/atacama-mummy-chile.html.

Las arañas pueden volar miles de millas con energía eléctrica

Las arañas pueden volar miles de millas con energía eléctrica

Por primera vez, los científicos han verificado empíricamente el papel de la electricidad en la aeronáutica de las arañas.

Becky Ferreira

5 de julio de 2018

imageFoto: Michael Hutchinson

En Halloween en 1832, el naturalista Charles Darwin estaba a bordo del HMS Beagle. Se maravilló de las arañas que habían aterrizado en la nave después de haber flotando a través de enormes distancias oceánicas. “Atrapé algunas de las arañas aeronautas que deben haber llegado al menos a 60 millas”, anotó en su diario. “Qué inexplicable es la causa que induce a estos pequeños insectos, que ahora aparecen en ambos hemisferios, a emprender sus excursiones aéreas”.

Las arañas pequeñas logran volar apuntando sus colas hacia el cielo y liberando zarcillos de seda para generar sustentación. Darwin pensó que la electricidad podría estar involucrada cuando notó que los soportes de seda de araña parecían repelerse entre sí con fuerza electrostática, pero muchos científicos asumieron que los arácnidos, conocidos como arañas “ballooning”, simplemente navegaban en el viento como un parapente. Sin embargo, la explicación de la energía eólica no ha sido capaz de explicar las observaciones de arañas lanzándose rápidamente al aire, incluso cuando los vientos son bajos.

Ahora, se ha determinado empíricamente que estas excursiones aéreas son en gran medida alimentadas por electricidad, según una nueva investigación publicada el jueves en Current Biology. Dirigida por Erica Morley, una biofísica sensorial de la Universidad de Bristol, el estudio resuelve un debate de larga data sobre si la energía eólica o las fuerzas electrostáticas son responsables de la locomoción en globo de la araña.

“La dispersión es una parte crucial de la ecología y el ballooning (que podríamos traducir como vuelo en globo) es un modo de dispersión”, me dijo Morley en un correo electrónico. “Si podemos comprender mejor cómo funciona esto y los mecanismos que lo respaldan, podemos comprender mejor los patrones de dispersión de las arañas y otros animales que vuelan en globo”.

En la última década, las dudas sobre la explicación de la energía eólica para el vuelo de los arácnidos se han incrementado junto con las observaciones de las arañas que vuelan cuando los vientos no son lo suficientemente fuertes como para elevarlas incluso unos pocos metros, y mucho menos miles de kilómetros. Los animales también pueden alcanzar grandes altitudes, a veces cinco kilómetros (tres millas) sobre la superficie de la Tierra, lo cual sería difícil de lograr solo con las corrientes de aire térmico.

En 2013, Peter Gorham, físico de la Universidad de Hawái, calculó que era teóricamente posible para las arañas usaran su seda para conducir electricidad estática como medio para volar, pero el equipo de Morley es el primero en confirmar esto en el laboratorio.

Morley y su equipo colocaron arañas Linyphiid en un campo eléctrico controlado por laboratorio con cargas similares a la atmósfera de la Tierra, por lo que el grupo pudo observar directamente el impacto de la electricidad en el vuelo de los arácnidos. Las arañas ascendieron al aire cuando los campos eléctricos estaban presentes, y descendieron cuando el equipo las apagó, lo que demuestra una clara correlación entre las fuerzas electrostáticas y la capacidad de ballooning.

El viento también juega un papel en los viajes de las arañas, pero el nuevo documento establece que los lanzamientos rápidos, incluso en climas calmos, se pueden explicar con seda de araña eléctricamente conductiva. Morley espera ampliar este hallazgo estudiando otros insectos que vuelan en globo, como las orugas y los ácaros, que pueden arrojar luz sobre los increíbles viajes y la distribución global de estos pequeños volantes.

Casi dos siglos después de que Darwin notara la extraña repulsión entre las hebras de la araña, su corazonada sobre las arañas voladoras de propulsión eléctrica ha sido probada.

https://motherboard.vice.com/en_us/article/ev8gn4/spiders-can-fly-with-electric-power