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El necesario rescate de una radio pública

ESCRUTINIO

El necesario rescate de una radio pública

Juan José Morales

Tras las elecciones en Quintana Roo —que, como se sabe, constituyeron una estrepitosa derrota para el grupo político de Félix González Canto y Roberto Borge Angulo— comenzó a circular por las redes sociales la petición de que se despida del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS) a David Romero, titular del principal noticiario de esa red radiofónica propiedad del gobierno del estado, pues se le considera —con muy buenas y fundadas razones—, un comunicador poco ético, parcial y tendencioso, que manipula y distorsiona la información.

Ciertamente, David Romero es indefendible. Pero no se trata de un individuo, sino de la personificación de la manera como los dos más recientes gobiernos de Quintana Roo corrompieron, pervirtieron y degradaron el periodismo. Y lo que se requiere en el SQCS no es un simple despido del máximo exponente de tan lamentable situación al interior de esa dependencia, sino devolverle su orientación original, librarlo de ciertos lastres y ataduras burocráticas y lograr que realmente cumpla la función para la cual fue creado.

En pocas palabras: hay que rescatar esa radio pública. Y darle —conforme estipula el decreto de enero de 1985 que le dio origen como un organismo descentralizado del gobierno de Quintana Roo— “una orientación eminentemente popular… siendo sus principios fundamentales, el apoyo a la democracia, la consolidación de la soberanía, el respaldo a la interacción nacional, regional y estatal y la promoción del desarrollo social.”

Me consta, puesto que durante sus primeros años produje programas de divulgación científica para sus radioemisoras, que el Sistema logró una gran penetración y una excelente acogida por parte del público. Ello fue posible por la calidad de los programas, la imparcialidad y objetividad de sus informaciones y en general por el alto grado de profesionalismo y respeto al auditorio con que se manejaban las transmisiones. Tan hondo caló Radio Caribe en el aprecio del auditorio en aquellos primeros tiempos, por ejemplo, que el día de su aniversario había por el estudio un verdadero desfile de personas que pasaban a felicitar al personal o a llevarles pasteles, bocadillos, refrescos y otros elementos para el festejo.

Todo ello, por desgracia, fue perdiéndose a lo largo del tiempo. Se cayó en el más burdo comercialismo —incluso violando los términos del permiso con que funcionaban las estaciones—, hubo malos manejos, se deterioró la calidad de la programación con el objetivo de aumentar el “rating” a toda costa y, sobre todo, los programas de noticias y comentarios terminaron siendo meros instrumentos de politiquería barata para adular, calumniar, difamar o silenciar, según el caso. Todo ello en función de los intereses de facciones políticas que manejan el SQCS como coto privado.

Por eso digo que hay que sacar al Sistema de ese verdadero abismo en que se encuentra. Para ello, desde luego, hay que poner al frente de él —y de todas y cada una de las estaciones que lo constituyen— a verdaderos profesionales de la radio. A personas con suficiente y probada experiencia, conocimientos y talento para devolverle sus características originales. Incluso hay que rescatar a quienes en sus primeros tiempos supieron conducirlo con gran eficacia pero fueron despedidos o prefirieron una honrosa renuncia. Me viene a la mente, por ejemplo, Enrique Velasco, que —tras haber transitado por Radio UNAM, Radio Educación y el Canal 11 del Politécnico— llegó a Cancún invitado personalmente por el entonces gobernador, Pedro Joaquín Coldwell, para dirigir Radio Caribe.

Como él, hay todavía, dentro y fuera del SQCS, gente con la preparación y el entusiasmo necesarios para rescatar ese valioso bien de la comunidad. Ojalá se sepa aprovecharla.

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Los dos Borge y un ex presidente

ESCRUTINIO

Los dos Borge y un ex presidente[1]

Juan José Morales

El pasado jueves 23 asistí a una ceremonia con motivo de los 25 años de existencia de la Casa de la Cultura de Cancún, de la cual tuve la satisfacción de ser director durante dos años. Al acto asistió también el Dr. Miguel Borge Martín, ex gobernador de Quintana Roo. Fue saludado afectuosamente por muchos de los asistentes, se sentó entre el público igual que todos los demás, y cuando se mencionó su nombre fue calurosamente ovacionado, pues mucha gente aún recuerda que durante su gobierno se creó el Patronato por los Jóvenes de Cancún, del cual nació la Casa de la Cultura.

clip_image002La caricatura de Telesur alude a la cariñosa despedida que el pueblo uruguayo le dio al presidente José Mujica al término de su mandato, que se caracterizó por la honradez, el progreso y los beneficios sociales. El vehículo que ocupa es el que usó antes, durante y después de su gobierno. Hoy, Mujica anda tranquilamente por las calles sin temor y sin guaruras, cosa que en México no muchos gobernantes pueden hacer al término de su mandato.

El Dr. Borge, llegó sin más compañía que su hija, sin ayudantes, asistentes ni escoltas como ha sido su costumbre desde que dejó el cargo. Y ello me hizo pensar en otro Borge, Roberto, actual gobernador del estado, quien en sus desplazamientos lleva siempre una nutrida escolta de guaruras —como se les denomina popularmente— a bordo de media docena de camionetas.

Este otro Borge, como se sabe, acaba de hacer que sus serviciales (quien desee suprimir las letras cia puede hacerlo) diputados aprueben que durante 15 años después de terminado su mandato, seguirá teniendo —pagada con cargo al erario público— la misma protección que en la actualidad, con esa nutrida escolta. De idéntica salvaguarda gozarán no sólo él, sino también su cónyuge y sus hijos, lo cual podría implicar que no haya sólo un cuerpo de guardias de corps sino varios, todos ellos con oneroso cargo a nuestros impuestos.

La comparación me llevó también a recordar la austeridad y sencillez que en materia de seguridad —y en su comportamiento personal— caracterizan a funcionarios y gobernantes que han ocupado cargos mucho más elevados e importantes que el de gobernador de un estado, Por ejemplo, José Miguel Insulza, quien durante diez años fuera secretario general de la Organización de Estados Americanos. Tanto en la sede de la OEA como en sus viajes al extranjero, se movilizaba con sólo un chofer y un ayudante. Si los gobiernos de las naciones que visitaba decidían asignarle un guardia, lo aceptaba por razones diplomáticas, pero siempre esa protección era muy discreta, a tal punto que ni siquiera parecía existir.

Y qué decir de José Mujica, el ex presidente de Uruguay, a quien la prensa internacional bautizó como “el presidente más pobre del mundo” y que, tras haber sido electo, siguió viviendo en la modesta casa que había ocupado durante años y movilizándose en un viejo y sencillo automóvil. A Mujica, su presidente, los uruguayos podían verlo comiendo en un restaurante común y corriente… y pagando la cuenta como cualquier comensal. “Porque —respondió el propietario del lugar cuando alguien le preguntó que cómo se atrevía a cobrarle al presidente de la República—, si no le cobro no vuelve.”

Ciertamente, hay diferencias entre los dos Borge. Y más aún las hay entre el Borge en que está usted pensando y personajes de mucho mayor relevancia y trascendencia que él.

Para terminar, una pregunta: ¿Se atrevería Roberto Borge a ser candidato a senador, como ha sido costumbre de muchos gobernadores al término de su mandato?

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 28 de junio de 2016

Cómo se evalúa a los maestros en otros países

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Cómo se evalúa a los maestros en otros países[1]

Juan José Morales

Si nos ceñimos a la definición que de la palabra reforma da el Diccionario de la Real Academia Española, veremos que es “acción y efecto de reformar o reformarse”, y “aquello que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora en algo”.

Aún con esa escueta definición se advierte que la llamada reforma educativa no es tal, porque —como hemos señalado varias veces— no va más allá de aplicar un examen —evaluación se le llama— a los maestros en servicio. Pero un examen no es una evaluación, ni una evaluación una reforma del sistema educativo.

clip_image001Como señala el reportaje de la BBC que mencionamos en este artículo, en materia de evaluación no hay un sistema que sirva de referente para todos sino que “hay que adaptarlo al contexto”, y “para que un modelo de evaluación funcione, los estándares de medición deben estar bien establecidos, los maestros deben conocerlos y quienes los evalúan deben estar bien formados”. ¿Puede decirse eso del examen masivo y simultáneo que ha impuesto a los maestros mexicanos un secretario de Educación sin la menor experiencia en cuestiones pedagógicas y que jamás ha impartido tan siquiera una clase?

Sobre este punto, vale la pena transcribir algunos párrafos de un extenso reportaje de la British Broadcasting Corporation, la BBC, sobre la forma en que se evalúa a los maestros en China, Singapur, Hong Kong y Japón, naciones que —dice el reportaje— ocupan los primeros lugares por la calidad de la educación que en ellos se imparte, según el más reciente informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En China, “los criterios generales se establecen a nivel nacional, se detallan a nivel local y es cada escuela la encargada de llevar a cabo las evaluaciones”, las cuales toman en cuenta “la integridad profesional o los valores” del maestro, no sólo sus habilidades y capacidades. Igualmente, el “proceso incluye la autoevaluación, cuestionarios a los colegas, a los alumnos y a los padres, y tiene en cuenta también los premios que el docente haya podido recibir y los resultados académicos de sus alumnos.”

En Singapur, la evaluación “se lleva a cabo en cada centro escolar, y tiene en cuenta no solo los resultados académicos de los alumnos, sino también las iniciativas pedagógicas que el maestro pone en marcha, las contribuciones a sus colegas y su relación con los padres de los alumnos y con las organizaciones comunitarias. Asimismo, el maestro debe trazar su propio plan para el curso, que será revisado por el director o el subdirector en tres momentos del año.”

“De la misma manera —añade el reportaje de la BBC—, en Japón cada maestro establece sus objetivos junto con el vicedirector y el director al principio del año, y al finalizar el curso evalúa hasta qué punto los ha alcanzado” y “durante el curso las lecciones son supervisadas por grupos de profesores y en algunos casos por investigadores y políticos vía video, quienes deben analizar cómo planificó las clases el maestro, qué objetivos concretos logró con ellas, qué dificultades tuvo y en qué se equivocó.”

En Hong Kong, a su vez, “las escuelas también llevan a cabo evaluaciones anuales, que luego son revisadas entre cada tres y seis años por el gobierno.”

Se menciona también el caso de Chile, donde la evaluación magisterial “se aprobó en 2006 tras una larga negociación con los sindicatos y ahora, con la promulgación de la Ley de la Carrera Docente este año, no sólo se evaluará a los maestros del sistema público, sino también a los demás”; es decir, de las escuelas privadas.

Como se ve, una auténtica evaluación del trabajo de los maestros va mucho más allá de sentarlos una o dos horas ante la pantalla de una computadora para responder una serie de preguntas.

En realidad, los maestros no se niegan a ser evaluados. Lo que piden es, como declaró Eligio Hernández González, coordinador de prensa de la Sección 22 de la CNTE, “una evaluación integral, que se evalúe todo, no punitivamente pero sí para mejorar deficiencias”.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 29 de junio de 2016

El sikil’té, un fracaso con tufo de fraude

IMPACTO AMBIENTAL

El sikil’té, un fracaso con tufo de fraude[1]

Juan José Morales

El pasado lunes 20 del presente, en las líneas finales de mi artículo sobre el fracaso de las plantaciones de sikil-té —Jatropha curcas para los botánicos—, escribí lo siguiente: “En fin, ahí están esas cinco mil hectáreas de sikil’té para ver qué se hace con ellas.” Me refería —por si los lectores no lo recuerdan— a la siembra en el oriente de Yucatán de plantaciones de ese árbol para producir diesel y lubricantes con aceite de sus semillas. Pero el proyecto fracasó, pues ya decayó el interés por los biocombustibles y la Comisión Nacional Forestal prefiere ahora fomentar la producción de madera.

Pues bien, un estimado lector de Tizimín me escribe diciendo respecto a mi preocupación por el futuro de esas plantaciones: “No tienes que preocuparte. Nunca se sembraron.” Y precisa que EnerAll, una de las tres empresas que recibieron subsidios y créditos para el proyecto, “sólo sembró cuatro o cinco hectáreas”. Otra empresa “sí sembró como mil hectáreas, pero por errores técnicos las plantas nunca crecieron y decidieron abandonar su proyecto. La empresa vendió sus terrenos a EnerAll, ya que ésta nunca pensó en sembrar o producir biodiesel. Sólo se ha dedicado a producir granos: sorgo, frijol y maíz, y en la actualidad los dueños de esta empresa son unos empresarios argentinos que le compraron al empresario regiomontano Alfonso Romo, su antiguo propietario.”

clip_image001En estos terrenos del rancho Santa Cruz, en Tizimín, debió establecerse una gran plantación de sikil-té, propiedad de la empresa EnerAll del grupo regiomontano Plenus, que para ello recibió generosos créditos y subsidios del gobierno federal. Según nuestro informante, nunca hubo tal plantación. Actualmente la tierra es propiedad de otra empresa y está sembrada de maíz.

“Este —añade nuestro amigo lector— fue un plan con maña, mucha maña, ya que lo que menos les importaba era la ecología, el medio ambiente. Lo importante era gastar el recurso, que es mucho, y lo consiguieron. Fueron mucho más de 40 millones lo que se gastó con este plan. La Comisión Nacional del Agua también participo con su parte de dinero ya que se les dotó de infraestructura hidráulica, y si calculamos $25 000 de costo por hectárea, hablamos de $120 000 000 más o menos… igual el gobierno del estado puso su buena parte, ya que por medio del programa de equipamiento les dio recursos para maquinaria.”

Efectivamente, como informó hace tiempo Por Esto!, EnerAll recibió de la Secretaría de Agricultura, en calidad de subsidio, 25.1 millones de pesos para instalar sistemas de riego en una superficie de 1 657 hectáreas. El dinero procedía del programa Proyecto Estratégico de Tecnificación de Riego de la Sagarpa, y adicionalmente se otorgó a la empresa un crédito por 29.6 millones para el mismo fin. Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación descubrió graves irregularidades en la aplicación de esos recursos. Por ejemplo, que en la mitad del terreno no se hizo nada y sólo se encontraron piedras y vegetación silvestre.

Como dice nuestro amigo lector de Tizimín: “¿Qué contrasentido no? Les pagaron para tumbar arbolotes y sembrar arbolitos que nunca se sembraron. EnerAll es nuestro Tajamar en Yucatán.”

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 1 de julio de 2016

Una Secretaria de Relaciones Gastronómicas

ESCRUTINIO

Una Secretaria de Relaciones Gastronómicas[1]

Juan José Morales

Ayer, en medio de la indignación por la matanza de Nochixtlán —presentada por el gobierno como enfrentamiento— me llegó una de esas noticias que no sabe uno se hacen reír o llorar pero que pintan de cuerpo entero la clase de gobierno mediocre que tenemos: “La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, presentó un Cuerpo Diplomático de Cocineros para promover la gastronomía del país en el mundo.” Así, con mayúsculas: Cuerpo Diplomático de Cocineros. Ciertamente, algo único en el mundo.

clip_image001El hecho de que la cocina mexicana haya sido, declarada en 2010 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) no implica que la Secretaría de Relaciones Exteriores deba nombrar un cuerpo diplomático especial de cocineras para difundirla por el mundo, como acaba de anunciar muy orgullosamente la la titular de esa dependencia.

Agrega la información que “el novedoso grupo de ‘embajadores’ de la mesa mexicana proviene de todas las regiones del país y cuenta con la participación de las mejores cocineras tradicionales, según precisó la secretaria.

Ruiz Massieu, como se sabe, fue secretaria de Turismo. De ese puesto la trasladó Peña Nieto a la cancillería. Pero parece que Doña Claudia aún no se entera de ello y sigue pensando en términos turísticos. Y ni siquiera de secretaria del ramo, sino de simple agente o promotora de viajes.

Alguien debería explicar a nuestra secretaria de Relaciones Exteriores que un diplomático es un funcionario público, ya sea de carrera o por designación política, que ejerce la representación de un Estado en las relaciones internacionales, sea ante otras naciones o ante organismos como la OEA o la ONU, y que un cuerpo diplomático es un conjunto de embajadores y encargados de negocios, acreditados ante un gobierno determinado. En el caso de nuestro país, ese conjunto de embajadores y encargados de negocios del gobierno constituyen el cuerpo diplomático mexicano, que es una rama del Servicio Exterior Mexicano, y tienen la responsabilidad de “representarlo en el extranjero y ejecutar la política exterior de México, de conformidad con los principios normativos que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.”

Ser miembro del cuerpo diplomático exige un amplio conocimiento de los tratados y convenios internacionales, los principios del derecho internacional, la cultura y costumbres del país en que se desempeña su encomienda, el protocolo de las relaciones entre gobiernos, y un sinfín de otras cuestiones. Con todo el respeto que merecen las cocineras, los cocineros y los chefs a quienes la SER asignó la tarea de dar a conocer la cocina mexicana en el mundo, de ninguna manera se les puede considerar diplomáticos. Darles tal categoría significa menospreciar a los auténticos diplomáticos, que para serlo deben, o bien tener los méritos suficientes para que el presidente de la República decida darles el nombramiento de embajador, o el caso del personal de carrera, tener título universitario, ganarse a pulso el ingreso al Servicio Exterior mediante una serie de exámenes de cultura general y conocimiento de idiomas, así como tomar cursos de preparación, realizar prácticas, etc. Una vez logrado el ingreso, hay que ir ascendiendo paso a paso por riguroso escalafón, desde el nivel inicial, que es el de tercer secretario en una embajada, hasta alcanzar el máximo puesto, que es el de embajador de carrera, pasando por los cargos de segundo y primer secretario, consejero y ministro.

Como reza el dicho popular, y para usar un término gastronómico, ser miembro del cuerpo diplomático no es “enchílame estas gordas”. Es algo muy especial, y no se puede estar jugando con el término, salvo que se quiera terminar conocida con el mote de Secretaria de Relaciones Gastronómicas.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 21 de junio de 2016