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Encuentros con extraterrestres en Chile 1927-2017

Encuentros con extraterrestres en Chile 1927-2017

EncuentrosExtraterrestresEnChileAl terminar de leer el libro de Sebastian von Kleist vinieron a mi mente diversas imágenes de mis años de preparatoria y la universidad.

Guardando las distancias y los temas me recordó el clásico de Douglas Hofstadter, Gödel, Escher y Bach; una eterna trenza dorada[1]. Cada uno en su mundo y en su estilo es una obra completa, perfecta.

Esos recuerdos tal vez surgieron porque en aquella época, al momento en que conocía la obra pictórica de Escher y escuchaba a Bach, en los cursos de matemáticas estudiaba a Gödel. Todo eso al mismo tiempo en que devoraba libros y revistas sobre ovnis de diversas partes del mundo, principalmente de Iberoamérica. Todos esos temas me tenían fascinado.

De igual forma, Encuentros cercanos con humanoides en Chile 1927 – 2017, me fascinó. Me parece una obra perfecta, redonda, como la de los trabajos antes mencionados, incluso los de la ufología clásica de salón y, un tanto académica.

En efecto, las viejas revistas como Flying Saucers Review, Inforespace, Lumieres dans la nuit, o APRO Bulletin, sólo por mencionar algunas revistas de ovnis de la época, contenían trabajos de clasificación o catalogación[2], como en la presente obra, que me parece que es de las pocas cosas rescatables de la ufología.

Permítanme hacer referencia a cuatro grandes de la ciencia y recordar aquí algunos de sus pensamientos en torno a las matemáticas

“Las matemáticas son la puerta y la clave de las ciencias”, decía Roger Bacon[3]

Galileo Galilei en su Il Saggiatore[4], discute con uno de sus críticos, Sarsi, sobre el argumento de autoridad y le explica que no es necesario hacer ese llamado. Con saber leer la naturaleza es suficiente. Galileo entendió que la simplicidad y la elegancia de la naturaleza se debe a que ella habla en el lenguaje de las matemáticas. Escribe:

“… y tal vez estima que la filosofía es un libro y una fantasía de un hombre, como la Ilíada y el Orlando furioso, libros en los que lo menos importante es que lo que se escribe es verdad[5]. Sr. Sarsi, las cosas no son así. La filosofía está escrita en este gran libro que se abre constantemente ante nuestros ojos (digo el universo), pero no puede ser entendida si no aprendes a entender primero el lenguaje, y conoces los caracteres, en los que está escrita. Está escrita en lenguaje matemático, y los caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es imposible de entender humanamente; sin estos es vano vagar por un laberinto oscuro”.

Albert Einstein en su Sidelights of Relativity[6], nos dice:

“Aquí aparece un rompecabezas que ha perturbado a los científicos de todos los tiempos. ¿Cómo es posible que la matemática, un producto del pensamiento humano, que es independiente de la experiencia, se ajuste tan excelentemente a los objetos de la realidad física? ¿Puede la razón humana sin experiencia descubrir con su puro pensar propiedades de las cosas reales?”

Finalmente recordemos a Richard Phillips Feynman[7] quien alguna vez escribió:

“Para aquellos que no sepan matemáticas es difícil entender que sean bellas, la belleza más profunda de la naturaleza. Si quieres aprender de la naturaleza, apreciarla, es necesario entender el lenguaje en el que habla”.

¿Qué tienen que ver estas referencias de cuatro de las mentes más brillantes que ha dado el mundo con el tema de este libro? El lector, haciendo honor a su nombre, tendrá que seguir leyendo para descubrir la relación.

Para los griegos las matemáticas eran una forma de pensamiento puro, en contraste con la sucia ambigüedad del mundo real. Como decimos arriba fue Galileo quien se dio cuenta de todo lo contrario, de que las matemáticas, con toda su simplicidad y su pureza, eran quienes capturaban verdaderamente el mundo, sus razones y sus mecanismos y su modo elegante de generar los procesos.

No sé si es por mi formación (o deformación) profesional, pero me gusta la naturaleza. En la naturaleza es común encontrar patrones matemáticos fascinantes. Las formas de algunas plantas, animales y entornos nos hacen preguntarnos si es posible que los propios organismos se diseñen de esta manera o si acaso hay una mente maestra detrás de su estructura. Y es que, desde cierta perspectiva, resulta increíble que el universo aparentemente caótico se organice con tanta precisión.

Ya nuestros antepasados, cuando miraban al cielo por la noche y veían las estrellas, trataban de dar algún sentido a lo que veían. Trazaban líneas entre los astros e imaginaban formas humanas, de animales y de cosas. Buscaban patrones como una forma de controlar el azar.

De esa búsqueda de patrones, o más bien, del tratar de controlar lo desconocido, surgen las religiones. La ufología es una protoreligión moderna que intenta controlar o “explicar” lo desconocido (luces en el cielo, huellas en la tierra, supuestas anomalías en el comportamiento humano, etc.) con… otro desconocido: los ovnis (objetos voladores no identificados). Pero en su camino hace trampa y asimila lo no identificado a una civilización extraterrestre[8]. En ese sentido no hay mucha diferencia entre aquellos humanos que inventaron la astrología en China mil años antes de Cristo, y los actuales ufólogos que siguen teniendo un pensamiento mágico e irracional.

Porque a veces no existe un patrón en el cúmulo de datos. Las líneas con que los astrólogos unen a las estrellas no tienen un sustento real y no hay un toro ni una balanza en el cielo, son como las figuras que “vemos” en las nubes o en los mosaicos, simples pareidolias. Si tan solo lo dejáramos como un divertimento (jugando con nuestros hijos a ver quién descubre más figuras en las nubes; o aplicando el método paranoico crítico de Salvador Dalí para descubrir decenas de figuras Trompe-l’œil en donde sólo hay una mancha).

De igual forma, por todo lo que sabemos hasta el momento, en el así llamado “fenómeno ovni” no hay nada fuera de las leyes naturales; no hay viajeros de las estrellas que estén visitando la Tierra utilizando naves que viajan a velocidades supra lumínicas; tampoco hay un “sistema de control”, ni abducidos que tengan tiempo perdido (a quien han hecho perder el tiempo es a quienes escuchan o leen sus cuentos). En más de 70 años la ufología no ha aportado una sola prueba de sus dichos. Todos los casos, cuando se les investiga bien, han respondido perfectamente a la Hipótesis Psicosocial y en muchos casos tienen un origen en un fenómeno natural (astronómico o atmosférico) y/o a la pobre capacidad del ser humano para ser un testigo confiable, debido ya sea a una falla en su memoria o sus sentidos, o a que descaradamente está mintiendo, sin mencionar la enorme influencia de los ufólogos (la ufología sólo existe debido a que los ufólogos existen).

Como escribí en otro lugar, la ufología es la novela más grande del género humano, es la novela completa, total. En el caso que nos ocupa, el libro Encuentros cercanos con humanoides en Chile 1927 – 2017, de Sebastián von Kleist, resulta ser uno de los capítulos chilenos más interesantes de esa novela total. Y lo es para mí porque desconocía casi por completo el tema de los humanoides en Chile y Kleist nos asombra con un cañonazo de más de noventa años. Una historia que inicia en 1927, muy anterior a la era moderna de los platillos voladores. Pocos países pueden tener la gloria (¿o la pena?) de contar con casos tan antiguos.

Pero, como muchas veces me han criticado, si no crees en los ovnis, ¿por qué te ocupas de ellos? Aristóteles decía[9]: Todo reino de la naturaleza posee sus maravillas; por eso nos aventuramos a estudiar toda clase de animal sin desprecio, porque cada uno de ellos, todos ellos, nos revelan algo natural y alguna belleza. Pienso que en el animal que es la ufología (y otras pseudociencias) también se puede encontrar una perla digna de estudiar, y me parece que Sebastián encontró una de buen tamaño.

Y aquí regresamos al tema matemático. Resulta ser que Encuentros cercanos con humanoides en Chile es un libro elegante y redondo desde muchos aspectos. Muestra de manera meticulosa (con fechas, nombres, datos, cronología, resúmenes de los casos, referencias bibliográficas, etc.) cada uno de los sepetecientos casos registrados en la ufología chilena en la que hay presencia de supuestos humanoides. Esta es la primera parte ordenada, pero no la única. Me consta que Sebastián movió todas las piedras que encontró para llegar hasta el último dato para completar su catálogo (fue así como llegó conmigo, solicitando cualquier información que pudiera tener sobre casos de humanoides en Chile; desdichadamente poco le pude aportar); revisó los catálogos en línea, así como diversas fuentes en internet, pero sobre todo, hizo una intensa investigación hemerográfica. Todo ello, como digo, de forma matemáticamente ordenada.

Al leer el libro me pareció que estaba escuchando Kanon und Gigue in D-Dur für drei Violinen und Basso Continuo, de Johann Pachelbel (¿paisano de Sebastián?), porque cada vez que creía que había llegado a la cúspide volvía a encontrar una nueva montaña (un nuevo caso) cada vez más alta (o un caso cada vez más inverosímil, más ridículo, más increíble, más grotesco, más… ponga usted el adjetivo que guste). Y como el Canon de Pachelbel (que en definitiva puse para escucharlo mientras leía el libro de Sebastián), el tema no bajaba sino parecía subir hasta el infinito. Por eso es que pienso que este libro es uno de los mejores logros de la ufología chilena.

Este “canon ufológico”, será la “vara de medir”[10] de cualquier otro trabajo que se emprenda en este rubro en el futuro. La progresión armónica alcanzada por Pachelbel en su obra musical es muy similar, nuevamente guardando las distancias, a la que tenemos en este libro sobre “marcianos”. Encuentros cercanos con humanoides en Chile es un libro redondo, casi matemático, musical y de lectura fácil. Tiene un cierto tono escéptico pero por lo general guarda un ambiente neutro. Lo pueden disfrutar tanto tirios como troyanos (crédulos como escépticos), pero sobre todo los interesados en la historia de la ufología chilena que, por lo que leemos, es una de las más ricas.

Encuentros cercanos con humanoides en Chile también se puede ver como una pintura de Escher, o de Dalí, porque cada uno de los casos presentados es como una repetición o una vuelta de tuerca de otros casos de la propia ufología chilena o mundial y de esa forma nos remite a esas pinturas “infinitas” creadas en espacios “finitos” de Escher. Pero también están las imágenes múltiples de las obras de Dalí, porque si analizamos algunos de los casos que nos presenta Sebastián, vemos que hay muchas más caras y figuras ocultas que las que vemos a simple vista.

En resumen. Este es un libro inteligente, bien escrito y mejor investigado, que muestra un panorama general y (yo diría) completo de la casuística humanoide en Chile. Un libro que no da concesiones y que respeta la inteligencia de sus lectores; que les proporciona las referencias para que ellos puedan leer los originales, algo que es muy poco usual en la ufología. Una obra que, mientras la leía, deseaba que continuara y continuara, pero que lamentablemente llegó a su final. Un trabajo que envidio porque me gustaría hacer algo parecido para la ufología mexicana, pero que sé que no tengo los medios, los alcances, las capacidades ni los tiempos de Sebastián. Un libro, a su estilo, “matemáticamente” redondo que sin ninguna reserva recomiendo leer.

Luis Ruiz Noguez

Diciembre de 2017

El libro se puede comprar en:

 

http://www.lulu.com/shop/sebastian-von-kleist/encuentros-con-extraterrestres-en-chile/paperback/product-23680139.html?ppn=1

Si quiere contactar con Von Kleist: https://twitter.com/SebastianJVK

 


[1] Tengo la edición del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, 1982.

[2] Los catálogos no sólo eran de humanoides, pero ya que este libro trata este tema, me viene a la mente el clásico de Jader U. Pereira, Los extraterrestres, cuya traducción al español leí por primera vez en Stendek.

[3] El original en su Opus Majus: Et harum scientiarum porta et clavis est Mathematica.

[4] El texto original se encuentra en Il Saggiatore: Parmi, oltre a ciò, di scorgere nel Sarsi ferma credenza, che nel filosofare sia necessario appoggiarsi all’opinioni di qualche celebre autore, sì che la mente nostra, quando non si maritasse col discorso d’un altro, ne dovesse in tutto rimanere sterile ed infeconda; e forse stima che la filosofia sia un libro e una fantasia d’un uomo, come l’Iliade e l’Orlando furioso, libri ne’ quali la meno importante cosa è che quello che vi è scritto sia vero. Signor Sarsi, la cosa non istà così. La filosofia è scritta in questo grandissimo libro che continuamente ci sta aperto innanzi a gli occhi (io dico l’universo), ma non si può intendere se prima non s’impara a intender la lingua, e conoscer i caratteri, ne’ quali è scritto. Egli è scritto in lingua matematica, e i caratteri son triangoli, cerchi, ed altre figure geometriche, senza i quali mezi è impossibile a intenderne umanamente parola; senza questi è un aggirarsi vanamente per un oscuro laberinto.

[5] Lo mismo ocurre en la literatura ufológica.

[6] Einstein Albert, Sidelights of Relativity, Dover Publications, New York, 1983. 64 paginas.

[7] Richard Phillips Feynman (físico teórico estadounidense, ganador del premio Nobel de Física en 1965, por su desarrollo de la electrodinámica cuántica)

[8] Si nos atenemos a la “hipótesis” más socorrida en el mundillo de ovnilandia, porque paralela a la “Hipótesis Extraterrestre” coexisten otras “hipótesis”, como la paranormal, la de los mundos paralelos, la de los viajeros del tiempo, etc. Todas ellas igualmente estúpidas, asombrosas y fascinantes.

[9] Jiménez, E. y Alonso, A.: Partes de los animales; Marcha de los animales; Movimiento de los animales. Editorial Gredos, Madrid. I, 5, 1-7.

[10] Canon viene del griego (κανών) que significa “vara de medir”.

The Wall Of Light – Apéndice 3

The Wall Of Light – Apéndice 3

Les daremos la idea de Tesla para evitar la publicidad de la guerra

24 de enero de 1935

wewillgiveteslaideatoheadoffwarpublicityUn periódico nacional semanal propiedad y editado por los Railroad Workers of America

LABOR

Labor Building 10 Independence Avenue

Washington, D. C.

7 de febrero de 1938

Sr. A. H. Matthews

Lake Beauport

Quebec, Que., Canadá

Estimado Sr. Matthews:

Por favor acepte mis sinceras gracias por la información contenida en su carta del 4 de febrero. Si es posible, le daremos un poco de publicidad a la sugerencia de Tesla. Ciertamente necesitamos algo para evitar las guerras, y hacer posible que las naciones pequeñas se puedan defender por si mismas de la grandes naciones.

Atentamente

(Ilegible)

Gerente

The Wall Of Light – Apéndice 2

The Wall Of Light – Apéndice 2

Transmisor Tesla construido en Sanford

24 de enero de 1935

teslatransmitterbuiltatsanfordpaymentforarticleRAILWAY ELECTRICAL ENGINEER

Simmons-Boardman Publishing Company

“The House of Transportation!

New York, Chicago, Cleveland, Washington, San Francisco

Dirección de respuesta

30 Church Street

New York

24 de enero de 1935

Sr. A. H. Matthews

46 De La Ronde

Quebec, Que. Canadá

Estimado Sr. Matthews

Mi secretaria sugirió que usted tal vez gastaría sus ocho dólares por una nueva caldera de lavado o algún tipo de equipo eléctrico que necesite. Por supuesto este no es un tema mío – pero quiero aclarar cualquier responsabilidad.

Esto es ofrecido como pago de su artículo “The Junk-Hoap Super Phone”, que fue publicado en nuestro número de enero, y una copia extra se incluye en el sobre anexo.

Atentamente

/f/ A. G Ochler

A. G Ochler, EDITOR

AGO:BR

Escrito a mano:

Esto se refiere al transmisor-receptor de Tesla construido por mí en “Sanford”, 125 millas al Norte de la Ciudad de Quebec. Una micro-onda de Tesla que era capaz de contactar con la Ciudad de Nueva York – 1935.

Miembro del Auto Bureau de Circulación y Associated Business Papers, Inc.

Los plativoleros: el papel de la ciencia ficción y lo oculto en el nacimiento de la era de los ovnis

Los plativoleros: el papel de la ciencia ficción y lo oculto en el nacimiento de la era de los ovnis

GREG

28 DE MAYO

Extraído de Darklore, Volume 3, que está disponible en Amazon US y Amazon UK)

Por The Emperor

clip_image002[4]En un ensayo en Darklore (Volumen 3), analicé las conexiones extrañas entre los ocultistas y los escritores de ciencia ficción, en el núcleo del cual estaba el extraño dúo del científico espacial y ocultista Jack Parsons, y el gurú del autor-venido-a-gurú-religioso de ciencia ficción L. Ron Hubbard. Los temas generales fueron: la influencia de la ciencia ficción en las ideas ocultas (y cohesionadas) de Parsons, la posibilidad de que algunas cosas fueran esencialmente ficción presentada como un hecho (el Experimento Filadelfia, y tal vez incluso la Iniciativa de Defensa Estratégica) y que algunos eventos en el su historia eran formas de la “Gran estafa”.

Aquí veremos a “los plativoleros” (Saucerers): un grupo extrañamente unido de hombres de las comunidades de ciencia ficción y ocultismo que, por accidente o por diseño, lograron conjurar los platillos voladores a la existencia. Específicamente, examinaremos la Hipótesis Extraterrestre (ETH) que surgió a partir de esto. En aras de la claridad: esta es la idea de que los extraterrestres nos visitan en platillos voladores y se interesan en los asuntos humanos. Hay, claramente, numerosas teorías que pueden involucrar a extraterrestres o visitantes … en otra parte (tal vez del tiempo, posiblemente de otra dimensión) pero esta parece ser la idea general que tiene el hombre de la calle. Otras variaciones más exóticas sobre el tema requieren exámenes de diferentes personas y sus teorías.

Sin embargo, antes de ver a estos personajes en el Amanecer de la Era Moderna de los ovnis, tenemos que echar un vistazo a esos extraños años previos al amanecer cuando los cimientos se pusieron en su lugar para el extraño edificio que luego se construiría.

Antes del alba

Aunque Emanuel Swedenborg informaba viajes a otros planetas en el siglo XVIII, los orígenes del ETH se encuentran a fines del siglo XIX y principios del XX. Aquí vemos a los marcianos de H. G. Wells visitando en la ficción y Helene Smith haciendo el viaje de regreso de … “hecho”. A pesar de algunas sugerencias de que la nave vista en la airship flap de 1896-1897 era de Marte, la primera conexión significativa de luces extrañas en el cielo con visitantes extraterrestres estaba en la proto-ufología de Charles Fort. Sin embargo, otras personas también informaron haber tenido contacto con extraterrestres varios años antes de que Fort comenzara a publicar sus hallazgos.

En mi artículo anterior, planteé la posibilidad de que la ciencia ficción se hiciera pasar por relatos de hechos reales, y cuando regresamos a fines del siglo XIX, encontramos la Teosofía, que lo hizo abiertamente. Y, al hacerlo, sentó las bases para la ETH.

Helena_Petrovna_BlavatskyLa enormemente influyente fundadora del movimiento, Helena Blavatsky, produjo dos volúmenes clave, Isis sin velo (1877) y La doctrina secreta (1888), que afirmaban sintetizar la sabiduría de los antiguos. Sin embargo, William Coleman miró las fuentes y encontró mucho de qué preocuparse: en lugar de basarse en un gran número de textos antiguos, Blavatsky había copiado grandes secciones de un número limitado de libros relativamente recientes.

Conforme a nuestros propósitos, lo relevante es que también recurrió en gran medida a la ficción especulativa, en particular a la obra de sir Edward Bulwer-Lytton, más conocido hoy en día para la línea de apertura “fue una noche oscura y tormentosa”. Es su hueco la novela de la tierra The Coming Race (1871) que proporcionó a la Teosofía el concepto del poder “Vril”, pero Blavatsky también recurrió a una variedad de sus libros. Según el Prof. Nicholas Goodrick-Clarke, un experto en esoterismo occidental:

Su fascinación con Egipto como la fuente de toda sabiduría surgió de su entusiasta lectura del autor inglés Sir Edward Bulwer-Lytton. Su novela Los últimos días de Pompeya (1834) había sido concebida como una narración del impacto del culto de Isis en Roma durante el primer siglo DC. Sus últimas obras, Zanoni (1842), A Strange Story (1862) y The Coming Race (1871), también se centraron en la iniciación esotérica y fraternidades secretas dedicadas al conocimiento oculto de una manera que ejerció una extraordinaria fascinación en la mente romántica de la Siglo xix. Es irónico que la teosofía primitiva debería haberse inspirado principalmente en la ficción ocultista inglesa.

Sin embargo, esto no terminó con los libros de Blavatsky. Esta información se transmitió y la procedencia se ofuscó con cada iteración:

Toda una procesión de cultos y sectas religiosas oscuras ha seguido la dirección de Blavatsky, copiando sus doctrinas de ella y de los demás al mismo tiempo que niega sus verdaderas fuentes y en su lugar atribuye sus revelaciones de segunda y tercera mano a un mayor contacto con los Maestros Escondidos del Gran Hermandad Blanca. Este proceso ha sido llamado “disociación genealógica” (Johnson 1995; 158) y ha continuado a través de grupos más o menos en el molde teosófico clásico, como I AM de Guy Ballard o Church Universal and Triumphant de Elizabeth Clare Prophet, y también en más modelos actualizados en forma de los cultos contactados de platillo volador que reemplazan a los Maestros Escondidos en sus escondites en el Himalaya con Space Brothers volando en su sabiduría cósmica de Venus o las Pléyades. J. Gordon Melton ha notado que el platillo volante es prácticamente el único elemento nuevo de la historia: muchos de los cuentos más antiguos ya tenían el elemento del viaje interplanetario, como los Maestros Escondidos de Blavatsky que se originaron en el pasado remoto cuando los Señores de la Llama viajaron a tierra de Venus, y que incluso este elemento a menudo está ausente de los relatos de contacto actuales, dejándolos casi indistinguibles de las cuentas del siglo XIX.

Por ejemplo, Guy Ballard y otros teósofos, gravitaron hacia Mount Shasta en California. El interés en este lugar fue provocado por el libro de Frederick Spencer Oliver de 1905, A Dweller on Two Planets, que habla de los lemures que escapan de la destrucción de su hogar y se instalan bajo la montaña. El libro, escrito entre 1883/1884 y 1886, pero solo publicado después de la muerte de Oliver, supuestamente fue canalizado a través de la escritura automática. Sin embargo, es esencialmente ciencia ficción, o según L. Sprague de Camp (a quien conocimos en la última pieza de Darklore) “una fastidiosa novela oculta”. De acuerdo con la introducción de 2002 de John B. Hare, quien también la considera “una trabajo de ficción especulativa”:

Este libro es reconocido abiertamente como material fuente para muchos sistemas de creencias de la nueva era, incluido el popular movimiento “YO SOY” (cuyo fundador, Guy Ballard, plagió extensamente de este libro), la Comunidad Lemuriana y Elizabeth Claire Prophet. Según Shirley MacLaine, A Dweller on Two Planets saltó de una estantería en sus manos en una librería New Age en Hong Kong (y obviamente tuvo una gran influencia en ella posteriormente).

Aunque Blavatsky incluyó Maestros Ascendidos de Venus, nunca fue un núcleo de sus enseñanzas: fue Ballard quien “se convertiría en el primero en construir una religión en contacto con extraterrestres”. Afirmó que estaba en contacto frecuente con ellos, que era visitado por venusinos mientras estaba en Mount Shasta. La distinción importante, como se señaló anteriormente, es que estos viajes interplanetarios (generalmente dentro del Sistema Solar, tal como lo entiende la ciencia en ese momento) se realizaron a través de medios más místicos.

El contacto a menudo se hacía a través de la canalización y la escritura automática y “siguiendo el ejemplo de las fantásticas novelas de viajes, los contactados viajaban astralmente, se despertaban de un sueño para encontrarse misteriosamente transportados a su destino o experimentaban alguna forma de lo que podría llamarse desmaterialización”. – un modo de transporte más conocido a través de la ficción, como los viajes de John Carter a Marte, escritos por primera vez por Edgar Rice Burroughs en 1919. Lo que falta es la idea del platillo volante en sí, para eso tenemos que buscar otra fuente, que tiene sus raíces en el trabajo de Charles Fort.

Si bien las ideas de Fort fueron desarrolladas en su forma original por la Sociedad Forteana, fue otro grupo en conjunto que expondría su trabajo a una audiencia más amplia: autores de ciencia ficción. Jerome Clark ha dicho que los Libros de Charles Fort (1941) eran “un clásico solo en el sentido del culto, que funciona principalmente como una fuente de ideas para los escritores de ciencia ficción”. En particular, esto incluía una serialización de Lo!, comenzando en la edición de abril de 1934 de Astounding Science Fiction, la revista líder para encabezar la “Edad de Oro de la Ciencia Ficción” (publicando un gran número de los jugadores clave en mi último artículo de Darklore). Arthur C. Clarke ha dicho: “Ninguna elección podría haber sido más apropiada para una revista de ciencia ficción, y la escritura de Fort iba a tener una inmensa influencia en el campo”, en particular en el joven Clarke. “Encontré su estilo excéntrico, incluso explosivo, estimulante e incluso expansivo de la mente”, escribiría Clarke más tarde, y es evidente en sus diversas series de televisión sobre fenómenos extraños.

pulp-ufoTambién sabemos que otros leen su trabajo: Lovecraft revisó varios de sus libros de la biblioteca e incluso lo verificó algunas veces en sus libros. El tema oscuro detrás de la frase “somos propiedad” demostró ser especialmente influyente, como lo fueron los primeros destellos de la idea de los astronautas antiguos, con algunas de las ideas relacionadas con connotaciones teosóficas. Incluso sería el escritor de ciencia ficción Damon Knight quien ayudó con el redescubrimiento de Fort en las últimas partes del siglo 20, escribiendo la biografía Charles Fort: Prophet of the Unexplained (1970) y supervisando el lanzamiento de Complete Works of Charles Fort ( 1974).

Con estas ideas latentes en el fondo durante la primera mitad del siglo XX, ahora examinaremos cómo surgieron completamente formadas como la ETH en las primeras horas del Amanecer de la Era Moderna de los ovnis.

Ray Palmer

El fallecido John Keel, el famoso investigador forteano más conocido por sus Mothman Prophecies, ha descrito a Ray Palmer como “El hombre que inventó los platillos voladores”, y esto no estaría muy equivocado. En 1938, Palmer asumió el cargo de editor de la desafortunada revista de ciencia ficción, Amazing Stories, que se habría hundido sin dejar rastro, excepto por un descubrimiento fortuito en la pila de chiflados normalmente rechazados. La carta era de un tal Richard Shaver, y se publicó en el número de diciembre de 1943. La respuesta del lector a la descripción de Shaver de un alfabeto antiguo llevó a Palmer a pedir más material. Recibió “A Warning for Man”, una pieza de 10,000 palabras que Palmer luego reformuló en una historia de 31,000 palabras con el nombre más impresionante (y con influencia teosófica) “I Remember Lemuria!” Publicado en marzo de 1945, esta salvaje “historia verdadera” hablaba de “rayos de la muerte, máquinas de tunelización, civilizaciones antiguas de alta tecnología e incluso discos voladores”. Estas historias y cuentos subsecuentes, principalmente en torno a la raza subterránea de “Deros”, con planes malvados para nosotros, habitantes de la superficie demostró ser un éxito instantáneo. Las cartas volaban y la circulación crecería en un orden de magnitud hasta que fue una de las revistas de ciencia ficción más exitosas, vendiendo un cuarto de millón de copias y pasando de ser trimestral a mensual. Aunque podría descartarse como las divagaciones de un esquizofrénico paranoico, hubo un grado de esfuerzo para hacer que estas historias fueran legibles e interesantes:

Las historias de Shaver fueron fuertemente reescritas por Ray Palmer originalmente, y luego por otros escritores que fueron asignados al trabajo de The Shaver Mystery por Palmer …

… Palmer fue el genio de la publicación detrás de Shaver, y fue sin duda el sofisticado conocimiento de Palmer sobre literatura, ciencia ficción y ciencia contemporánea, mito y leyenda lo que impulsó The Shaver Mystery a la luz pública con tanto éxito.

Otra historia clave en este momento fueron los cuentos Green Man de Harold Sherman, “The Green Man” (octubre de 1946) y “The Green Man Returns” (diciembre de 1947), que también apareció en Amazing Stories de Palmer. Los cuentos – presentando a Numar, el personaje principal de tonos verdes – aparentemente fueron inspirados por la propia experiencia extraña de Sherman:

En algún momento del año 1945, cuando Martha y yo vivíamos en Chicago, tuve una serie de visiones en las que vi a Seres del Espacio, poseedores de gran inteligencia, visitar nuestra Tierra en naves espaciales de diferentes formas y tamaños, con el propósito de explorar y eventualmente llenar nuestros cielos con vehículos espaciales grandes, entrando en vigor, con suerte en una misión amistosa para ayudar a la humanidad a salvarse de la autodestrucción.

Por lo tanto, en 1947, un gran número de lectores seguían los consejos/advertencias que se consagrarían al final de la película de 1951 The Thing From Another World: “Watch the skies!”. No tuvieron que esperar mucho.

Mientras volaba cerca del Monte Rainier, Washington, el piloto Kenneth Arnold divisó una gran cantidad de ovnis el 24 de junio de 1947, que ahora marca oficialmente el comienzo de la era moderna de los ovnis. Sin embargo, aunque la cobertura de la prensa engendró el término “platillo volante”, los objetos no eran platillos voladores clásicos, describiéndose como algo más parecido a un ala voladora (media luna o ala de murciélago). Además, no hubo ningún reclamo de que fueran vehículos alienígenas. Sin embargo, Palmer descubrió los paralelos con las historias que había estado publicando, y se movió rápidamente para subirse a ese carro en particular: una carta de Ray Palmer a Kenneth Arnold llegó el 15 de julio. Palmer enviaría a Arnold para investigar el Incidente de la Isla Maury, lo cual sucedió tres días antes de que Arnold los viera. Sería un extraño atolladero de conspiración: surgieron sugerencias de escuchas y la figura principal, Fred Crisman, conocido por Palmer, se vincularía con el asesinato de JFK.

kenneth-arnold-ufoKenneth Arnold con una ilustración de su avistamiento ovni

Palmer, con un buen ojo en el espíritu de la época, lanzó una revista de datos en 1948 llamada Fate, y el primer número incluía el relato de Arnold de su encuentro. Los dos colaborarían en un libro que amplió este tema, The Coming of the Saucers (1952), publicado por Amherst Press de Palmer.

A pesar de que lo que sea que Arnold vio no tenía la forma del clásico platillo volante, el término demostró ser evocativo y le correspondió a la ciencia ficción proporcionar la imagen. La contraportada de la edición de noviembre de 1947 de Fantastic Adventures de Palmer presentaba “una flotilla de platillos dorados sobre el horizonte de Nueva York y las palabras: ‘Los antiguos dioses de Egipto y otras civilizaciones perdidas regresarán a la Tierra a tiempo para evitar un átomo ¿guerra?’”

A medida que el fenómeno ovni evolucionó, encontramos las huellas dactilares de Palmer en todo el trabajo de los primeros contactados. Por ejemplo, Orfeo Angelucci trabajó en la planta de aviones Lockheed en California, no mucho después de que uno de los gigantes del movimiento de contactados anteriores, George van Tassel, se había ido. En su libro de 1955, The Secret of the Saucers, Angelucci describe cómo, en su camino a casa desde el trabajo, ocasionalmente tropezaba con extraterrestres y sus platillos voladores. Sin embargo, el origen de esto parece volver al trabajo que tenía antes de unirse a Lockheed, como se describe a sí mismo en su libro:

Durante varios meses trabajé como gerente de Los Feliz Club House. En mi tiempo libre me esforcé por escribir un guion de película. Fue más un hobby que otra cosa. Realmente no esperaba que se aceptara el guión ya que no tenía experiencia de escritura. Como la idea del viaje espacial era bastante popular en las películas, me concentré en una historia sobre un viaje imaginario a la Luna. Varios estudios estaban interesados en el manuscrito terminado, pero nunca se convirtió en una película.

Esto ha llevado a un comentarista a notar …

La historia contactee de Orfeo Angelucci comenzó como un guión de película titulado Worlds are Mad Tonight. Se dio cuenta de que tenía poco potencial financiero y “se quedó acumulando polvo y olvidándose” antes de que los alienígenas se adelantaran para decirle que era cierto.

Sin embargo, se vuelve aún más interesante, porque este libro fue publicado por Amherst Press de Ray Palmer, y parece que Palmer estuvo involucrado en todas las etapas. Por supuesto, Palmer fue editor y publicista, pero hay algo extraño en los créditos del libro, como se describe en la introducción de 2007:

El nombre de Angelucci no aparece en la página del título, simplemente Palmer como editor. Angelucci, curiosamente, solo aparece como titular de los derechos de autor … El libro hace una lectura enérgica (una vez más, un sello distintivo de Palmer), y si suspendes la incredulidad, también funciona como ciencia ficción.

Como hemos visto con Shaver, Palmer adoptó un enfoque muy “práctico” para su “edición” y esta parece no ser una excepción.

También fue Fate de Palmer lo que dio lugar anticipadamente al hombre que llevaría la historia del platillo volador a un nuevo nivel. En la edición de Fate de julio de 1951 había un artículo titulado “Yo fotografié naves espaciales”, escrito por un “Prof.” George Adamski.

George Adamski

La historia de Adamski es extraña y compleja. Había establecido la Real Orden del Tíbet a fines de la década de 1920, que predicaba una filosofía teosófica, aunque Adamski afirmó que era en realidad un frente para el licor de contrabando durante la Prohibición. Sin embargo, el grupo continuó después del final de la Prohibición en 1933 y comenzó a publicar libros y panfletos en 1936. También pasaron de su base inicial en Laguna Beach, California y, después de un tiempo en un rancho cercano, él y sus seguidores terminaron en Mount Palomar en 1944. Allí vivían en una comuna con Adamski trabajando en un restaurante que atendía a las personas que visitaban el Observatorio Mount Palomar, más arriba de la montaña. Su participación en los ovnis comenzó con una serie de avistamientos, uno en octubre de 1946 y otro solo unas semanas después de que Arnold apareciera en las noticias. Todo parecía ir a la par en el transcurso de los años cuarenta, pero las cosas se pusieron interesantes hacia fines de 1949 cuando cuatro militares pasaron por allí, incluidos dos científicos del Laboratorio de Electrónica Naval Point Loma que le preguntaron a Adamski si podía proporcionar alguna fotografía. Pronto lo obligó, y fueron estas sensacionales imágenes las que despertaron mucho interés en Adamski en ese momento … y una gran cantidad de desprecio más tarde, ya que obviamente eran bastante malas falsificaciones.

Aunque está pegado a la ladera de una montaña, Adamski parece haber tenido fuertes conexiones con otros contactados y grupos esotéricos del período. Según Jacques Vallee, Adamski tenía conexiones con el fascista ocultista William Dudley Pelley. Pelley tuvo experiencias místicas antes de la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en un partidario de Hitler durante la guerra, lo que lo llevó a ser encarcelado por traición. Solo fue liberado en el entendimiento de que evitó la política, lo que lo llevó a regresar a sus intereses más esotéricos. Aunque hubo un fuerte cruce entre sus seguidores y el grupo de Guy Ballard, fue en el período de la posguerra, alrededor de 1950, que otro individuo importante, George Hunt Williamson trabajó para Pelley. Este último puede incluso haber presentado a Williamson a Adamski.

Juntos Adamski y Williamson serían parte de uno de los eventos más importantes en los primeros años de la Era Moderna de los ovnis, cuando viajaron al desierto de Mojave el 20 de noviembre de 1952. Al salir del resto de la fiesta, Adamski conoció a Orthon, un Venusiano nórdico. Después de que el alienígena se hubiera ido, Williamson tomó moldes de yeso de algunas huellas, que se dice que incluyeron una esvástica invertida en el patrón.

El primero de los libros de Adamski sobre sus encuentros con platillos voladores y sus ocupantes, Flying Saucers Have Landed, fue lanzado en 1953. Sorprendentemente, no escribió la mayor parte; en su lugar, grandes porciones fueron escritas por el teósofo británico Desmond Leslie. De acuerdo con los temas más amplios de esta pieza, el viaje de Leslie comenzó cuando su editor le pidió que investigara los ovnis para una historia de ciencia ficción y terminó por concluir que eran reales. La contribución de Leslie también sería importante porque tenía un tono muy forteano con un giro teosófico distintivo, lo que justificaba las visitas antiguas de extraterrestres.

Williamson continuaría escribiendo Other Tongues – Other Flesh, publicado en 1953 por … sí lo adivinaste, Amherst Press de Ray Palmer. Según Donna Kossy, “la versión de Williamson del origen de la humanidad se basa fuertemente en Star Guests de Pelley, que a su vez se basa en “I AM” (el culto de “Maestro Ascendido” de Guy y Edna Ballard que floreció en la década de 1930), Teosofía, la Biblia y posiblemente otras fuentes”. Se decía que el origen último de la humanidad era Sirio, pero la Tierra, según él, también estaba poblada por otras siniestras razas de lugares como Orión. Esto lleva a Kossy a concluir: “Muchos de los mensajes de los hermanos del espacio, tal como los reciben contactados como Williamson y Adamski, son declaraciones políticas transparentes de derecha cuya autoridad se legitima porque provienen de una ‘inteligencia superior’”.

Adamski-Flying.Saucers.Have_.LandedEl enlace de la Teosofía aquí también es importante ya que no solo conecta a Adamski firmemente en la escena ocultista más amplia de California, sino que también parece ser una continuación de la larga “tradición” de basar sus enseñanzas en la ciencia ficción. La principal diferencia aquí es que la ciencia ficción que levantó y presentó como un hecho, fue suya. La novela de ciencia ficción anterior de Adamski era poco conocida, hasta que se reimprimió recientemente, y Marc Hallet tuvo que pedir una copia de la Biblioteca del Congreso. Sus hallazgos, cuando llegó a leer el libro, fueron bastante sorprendentes: casi todas las aventuras espaciales de Adamski ya estaban en el trabajo anterior, ficticio, algo que Palmer conocía bien:

“Inside The Space Ships” no es más que un libro de ciencia ficción. La mejor prueba que tenemos de esto es que se trata de un “remake” de un libro de ciencia ficción titulado Pioneers of Space, que Adamski escribió en 1949.

… Para su sorpresa, descubrirá que estos dos libros dan exactamente las mismas descripciones del espacio (con las luciérnagas), la Luna (con nieve en las montañas, bosques, lagos, colgadores artificiales e incluso pequeños animales que corren), la nave exploradora (con la gran lente en el medio de la cabina y los gráficos en las paredes), la nave madre (con sus dos “pieles”), e incluso pequeños detalles como el retrato del Gran Uno en la nave nodriza, la famosa insignia de Saturno con la balanza, etc. También le complacerá ver que las declaraciones pomposas de los Maestros son exactamente las mismas, algo que demuestra que Adamski tenía una imaginación pobre y no podía crear conceptos filosóficos nuevos u originales. Su falta de imaginación era tan grande que su libro Cosmic Philosophy, publicado en 1961, se basaba principalmente en textos que había escrito en los años treinta.

Sin embargo, hay un elemento que no proviene de sus libros que ayudó a que su historia sea una de las más convincentes de la era de los contactados anteriores: la reunión de un venusiano en el desierto de Mojave.

Dada la afición de Adamski por el “reciclaje” y los aparentes problemas con la creación de nuevo material, surge la pregunta: ¿de dónde sacó esta idea? La respuesta puede provenir de un examen del vórtice oculto más amplio en California, y nos devuelve al enfoque de mi pieza anterior en Darklore: Jack Parsons y L. Ron Hubbard. En 1946, mientras los dos se dedicaban a rituales ocultos en Pasadena, Jack Parsons afirma haber conocido a un venusino en el desierto de Mojave. El momento y el contexto exactos no están claros, pero como aparentemente estaba solo, este parece ser el momento en que sus compañeros mágicos L. Ron Hubbard y Marjorie Cameron estaban lejos. Durante este tiempo, el 28 de febrero de 1946, Parsons ingresó en el Desierto de Mojave y “recibió” Liber 49, The Book of Babalon. Dijo acerca de la experiencia “que la presencia de la Diosa se apoderó de mí y se me ordenó escribir las siguientes comunicaciones”. Según el biógrafo John Carter, “aparentemente el venusino era la fuente implícita de Liber 49”.

Tanto Adamski como Parsons formaban parte de la escena ocultista en California, aunque este último parece más central, con autores y adeptos pasando por su casa cuando estaban en la ciudad. Sin embargo, hay más enlaces explícitos. Según uno de los biógrafos de Parsons: “(Max) Schneider y su esposa tenían una pequeña cabaña en Mount Palomar que los miembros de la logia a menudo usaban para retiros cortos”. Paul Rydeen proporciona más detalles del enlace de Palomar:

En “Alchemical Conspiracy and the Death of the West”, Michael Hoffman escribe sobre Parsons. Hoffman nos dice que la Ordo Templi Orientis (OTO) tenía un templo en el cercano Monte Palomar. Los indios locales consideraban la montaña como santa. Hoffman dice: “La OTO creía que Palomar era el chakra sexual de la Tierra”. Parsons conmutaba regularmente entre Palomar y Pasadena. El Observatorio Mount Palomar se inauguró en 1949. Smith probablemente consagró su templo en Palomar poco después de su traslado a California en 1930, antes de que se planeara el Observatorio.

Existe un enlace de potencial final que, si se demuestra, mostraría la línea de transmisión directa de esta última pieza del rompecabezas. Se ha sugerido que Hubbard y Adamski se conocieron en 1951 (es decir, después de que la relación de Hubbard y Parsons se agrió, pero un año antes de que Adamski dijera que conoció a los extraterrestres en el Mojave), y discutieron ciencia ficción y ovnis.

Más allá de Adamski

Charles Laughead es uno de los mejores ejemplos de la forma en que la gente se relajaría en torno a la escena ocultista/contactada en los primeros días de la era moderna de los ovnis. Él y su esposa parecen haber tenido una crisis de fe a fines de la década de 1940 y continuaron la búsqueda de la iluminación, lo que los puso en contacto con el grupo que se unió a Marion Keech (nombre real Dorothy Martin) en 1949-1950. Este grupo comenzó a canalizar contactos con extraterrestres (que, como hemos visto, continuó sin interrupciones de los grupos teosóficos a los contactados) y comenzó a producir mensajes sobre un apocalipsis en diciembre de 1954. Esto llamó la atención de los medios y, a través de ellos, un grupo de sociólogos y psicólogos que se infiltraron en el grupo y pudieron monitorear la dinámica a medida que la fecha límite de la fatalidad vino y se fue, dando como resultado uno de los mejores libros sobre el tema, When Prophecy Fails (1956). A pesar de que todo se reduce a un simple estado de grupo, sin duda hubo extraños eventos girando en torno al grupo, incluyendo una serie de visitantes extraños, algunos de los cuales más tarde podrían haber sido descritos como Hombres de Negro. Tras el colapso del grupo, Keech regresó al movimiento de Dianética de Hubbard, con el que anteriormente había estado involucrada, y más tarde viajaría a Perú, donde ella y George Hunt Williamson establecieron la Abadía de los Siete Rayos en 1957. Los Laugheads también estuvieron en la órbita de Williamson, pero también, lo más importante, conocieron al Dr. Andrija Puharich.

Puharich es quizás mejor conocido por ser el mentor de Uri Geller, pero había estado investigando parapsicología desde finales de la década de 1940. En diciembre de 1952, estaba trabajando con el Dr. D. G. Vinod, quien comenzó a canalizar las comunicaciones de un grupo que se hacía llamar “Los Nueve”. Estas comunicaciones continuaron hasta 1953, cuando, frente a un grupo de nueve (incluidas personas como Arthur M. Young), se revelaron como los diversos aspectos de Dios. Laughead y su esposa entrarían en contacto con Puharich y Young tres años más tarde en un hotel mexicano. Si bien Puharich no quedó inicialmente impresionado por la información que se le transmitió (aparentemente canalizada por Williamson), una carta de seguimiento de Laughead le hizo prestar atención porque las comunicaciones que contenía eran paralelas a lo que había recibido a través de Vinod, añadiendo un giro extraterrestre a los procedimientos. Esta parecía ser una confirmación independiente de la información, y los Nueve se mantendrían en un segundo plano hasta que conoció a Uri Geller en la década de los setenta cuando, después de preguntar a Geller haciendo preguntas bajo hipnosis, parece haber entrado en contacto con entidades similares. Aquellos que han leído el artículo anterior pueden comenzar a detectar una situación similar a la que vimos con Parsons, Jessup y Bennewitz, en la que un individuo es un “actor” desconocido en una “obra de teatro” donde los otros “actores” tienen acceso a la secuencia de comandos. Básicamente, parece que Puharich es el foco de una Gran Estafa: la información solo sería convincente si las fuentes fueran realmente independientes. Dados los vínculos de Laughead a través de los grupos ocultos/contactados, y la forma en que seguía apareciendo como un Joker en la manada, debe haber la sospecha de que fue capaz de acceder a información suficiente para engañar a Puharich. No está claro por qué alguien haría esto, ya que dirigió experimentos de teleobservación patrocinados por la CIA y se considera que es en gran medida un conocedor. Sin embargo, podría leerse de otra manera. ¿Podrían las creencias de Puharich haber sido alteradas deliberadamente desde el principio? Esto luego resultaría en que él fuese un actor involuntario en eventos posteriores, que incluyó el uso generalizado de la hipnosis para recuperar más información de Geller, que sabemos que tiende a generar una ficción basada en una mezcla de las creencias del terapeuta y del paciente. Si es así, esto significaría que la idea de los Nueve se originó en otra parte, y Puharich fue manipulado para creer que era verdad.

N. Meade Layne también estaba en el sur de California, tenía vínculos con la OTO y era miembro de la Orden Hermética de la Aurora Dorada. Los contactos de Layne abarcaron el mundo de los ocultistas/contactados, y estableció Borderlands Science Research Associates (ahora Fundación) en 1945, que estaba discutiendo los ovnis incluso antes de los avistamientos de Arnold. Una función clave fue publicitar información emergente de otras fuentes. Esto incluyó la canalización de “E Yada Da Shi’ite” del “Alto Consejo Interplanetario” por Mark Probert, que “a principios de 1946 … se desvió hacia el mismo nuevo tema que Harold Sherman captó en su historia ‘The Green Man’ – el inminente llegada de naves extraterrestres en los cielos de la Tierra”. Así que no fueron solo los fanáticos de la ciencia ficción los que miraron los cielos en 1946/1947.

Conclusión

Debo admitir que cuando era más joven y sabía menos acerca de los ovnis, había asumido que la Hipótesis Extraterrestre provenía de … ya sabes, los extraterrestres que nos visitaban. Sin embargo, los verdaderos orígenes parecen estar en los ocultistas y escritores de ciencia ficción (y algunos ocultistas que escriben ciencia ficción) que saltaron a la vista de Arnold de … algo, y promovieron la idea de que estos eran los visitantes extraterrestres sobre los que habían estado escribiendo/hablando durante las décadas que van hasta 1947. Algunos incluso van a “conocer” a estos visitantes de las estrellas. Estas personas tienden a caer en dos grupos. En la costa este tenemos al grupo de Chicago asociado con Raymond Palmer, “el hombre que inventó platillos voladores”, que también incluía a Harold Sherman. Efectivamente habían preparado la bomba y se movieron duro y rápido para dominar los primeros avistamientos y publicaciones. En la costa Oeste se encuentra el caldero gigante de California que contiene la poderosa mezcla de lo oculto, la ciencia ficción y los ovnis. Es aquí donde el balón que Palmer puso en juego fue recogido y corrido. Sin embargo, también vemos su influencia directa, trabajando y publicando libros y artículos de este grupo.

También hay otra organización que ciertamente se movió rápidamente tras el avistamiento de Kenneth Arnold (incluso si no fue demasiado exitoso para anticiparlo). A la luz de los detalles cubiertos anteriormente, el anuncio de la Fuerza Aérea del 8 de julio de 1947 de que un platillo volador se había estrellado en Roswell, llegando tan poco después de Arnold (durante la ola inicial de excitación que generó) parece sospechoso, ya que era perfectamente programado para mantener el impulso con un reconocimiento oficial de los fenómenos (incluso si se retiró rápidamente). También tenemos la participación activa de la Marina en la historia de Adamski. Si bien podríamos esperar encontrarlos en relación con el Experimento de Filadelfia (ya que supuestamente era un proyecto de la Marina) y Parsons (que tenía contratos con la Marina), es definitivamente extraño en este contexto, y un examen más amplio del campo les muestra apareciendo en lugares extraños.

Al analizar la era moderna de los ovnis, lo vemos menos como un fenómeno nuevo y más como una evolución de las ideas existentes. Los Maestros Ascendidos de la Teosofía se volvieron cada vez más extraterrestres, y el contacto con ellos se desplazó de la canalización a su llegada a las naves espaciales (aunque, como hemos visto, la canalización siguió siendo importante mucho después de que los platillos volantes aparecieron en los cielos). El hogar de los “extraterrestres” también ha cambiado, alejándose de la Tierra a medida que la ciencia nos proporcionaba más información sobre los planetas, obligándolos a “abandonar” Marte, con sus canales, a Venus y luego a los planetas exteriores del Sistema Solar, antes de dirigirte al espacio profundo. También podemos ver los fenómenos de abducción como una evolución posterior, una que arrojó muchos de los símbolos místicos y la hizo mucho más personal y más moderna, enfatizando la tecnología y abandonando mensajes edificantes para intervenciones médicas más oscuras.

Sin embargo, lo que quiero enfatizar es que no descarto la mayoría de los informes ovni como ciencia ficción. Mi preocupación es que la peculiar mezcla de individuos ya había definido la “historia” mucho antes del Amanecer de la Era Moderna de los ovnis, y se movieron rápidamente para poner su versión de esta historia en su lugar en cuestión de días. Unos años más tarde, este mito estaba firmemente establecido y varios de los principales proponentes de platillo volante estaban muy contentos de cambiar el nombre de su ciencia ficción como hecho científico de buena fe. Esto estableció un marco que otras personas utilizaron para interpretar sus experiencias extrañas, creando un ciclo de retroalimentación positiva que reforzó el paradigma prevaleciente. La introducción de recuerdos recuperados hipnóticamente hizo esto aún más problemático porque, como se ha descrito hábilmente en otra parte, el hipnotizador y/o la cosmovisión del sujeto pueden dar forma a los recuerdos. Esto puede dar como resultado relatos aparentemente consistentes que también ayudan a convencer a la gente de la realidad de esta idea.

Hay otro problema también. La ufología, que debería ser una disciplina amplia y flexible, se centra principalmente en los platillos voladores y sus pilotos alienígenas. Esto sirve para limitar el alcance de la investigación y garantiza que el amplio consenso (especialmente entre el público en general) sigue siendo que en realidad son visitantes de otros mundos que se molestan a sí mismos. Como mostré en mis primeros dos artículos para Darklore, hay un extraño cruce entre la ufología y las franjas más salvajes de la criptozoología, con informes similares de nubes extrañas en relación con los ovnis, la religión y otros fenómenos forteanos. Greg Taylor también discutió esto en relación con los sonidos en el Volumen 1 de Darklore, y hay muchos más ejemplos que sugieren que la ufología no es un campo discretamente definido.

La idea de que el ETH (como se describe) es esencialmente tragamonedas artificiales en una serie de otras ideas que están por ahí. La Operación Bluelight es una teoría de conspiración bastante salvaje que sugiere que algún grupo sombrío va a socavar la fe del mundo, y luego diseñar una vasta armada alienígena ficticia que los ayudaría a imponer una nueva religión global de ovnis. Podríamos decir que esto encaja en una clase de ideas que llamaremos “Strong Watchmen Plan” – por la serie clásica de comics de Alan Moore, en la que uno de los superhéroes lanza un vasto plan para crear una amenaza externa tan abrumadora que la gente de la Tierra tendría que alejarse del borde de la Destrucción Mutua Asegurada.

Una idea más general para fingir “La Voz de Dios” (y posiblemente también usar algún tipo de holograma aéreo) se remonta a las ideas presentadas para deshacerse de Fidel Castro (que parece haberse originado con Ian Fleming, a quien mencioné en el último Darklore), y surgió de nuevo con la invasión de Iraq en 1991. El ufólogo Jacques Vallee también tropezó con el famoso “Pentacle Memorandum”, que recomendaba que los militares monitorearan lugares específicos que tenían mucha actividad ovni informada, mientras sugería que “muchos tipos diferentes de actividad aérea deben programarse en secreto y a propósito dentro del área”. Como debería ser obvio, podría ser posible falsificar esto de una manera limitada, para un puñado de personas, sin embargo, aumentarlo hasta un nivel planetario es casi imposible hacer una escala convincente (y no olvidemos que la creencia es algo difícil de cambiar, incluso cuando se presenta con hechos reales). La belleza del concepto presentado aquí es que no necesitas ir a todos esos problemas. Tener la idea en su lugar temprano significa que no necesita microgestionar los procedimientos: la gente ha estado viendo luces en el cielo y conociendo entidades extrañas a lo largo de la historia; todo lo que necesita hacer es actualizar el modelo que utilizan para interpretar sus experiencias inusuales.

Lynn Picknett y Clive Prince también han analizado las interconexiones entre las personas en los grupos ocultos/contactados y sugirieron que había algún tipo de conspiración en el trabajo. El eje principal para esto parece ser Andrija Puharich y el grupo que canalizaba a los Nueve, pero también se conecta con Hubbard/Parsons y la CIA. Sin embargo, requeriría que Puharich fuera una especie de eminencia gris, tirando de muchas cuerdas detrás de escena. Pero, como señalé anteriormente, en algunos momentos de su historia parece haber sido víctima de al menos una Gran Estafa. Sin embargo, las conexiones que descubren son importantes sin importar cuál sea la fuerza impulsora subyacente.

Mientras investigaba esta pieza, encontré el nuevo libro de John Michael Greer, The UFO Phenomenon: Fact, Fantasy and Disinformation, que se asemeja a una gran parte de mi pensamiento sobre el tema y ayudó a llenar algunos vacíos. Greer sugiere que lo que podría estar pasando es lo que podríamos considerar el “Plan Débil de Vigilantes”:

Los intentos de dar forma a la conciencia de una cultura o una época utilizando poderosos patrones simbólicos, en otras palabras, se encuentran entre las cosas que hacen los ocultistas. Existe la posibilidad de que algo por el estilo se esconda detrás de la notable participación de la comunidad ocultista estadounidense en los primeros días del fenómeno ovni. Si bien es cierto que figuras como Meade Layne y Harold Sherman, que predijeron la llegada de los platillos voladores por adelantado, simplemente estaban informando visiones y sueños que estallarían en una ráfaga de apariciones en los cielos de Estados Unidos, la posibilidad tiene que ser consideraron que estos informes altamente publicitados estaban destinados a causar tal evento.

… al menos es posible que en algún lugar de la amplia superposición entre la comunidad ocultista estadounidense y la escena de ciencia ficción, un grupo de ocultistas impulsados por el mismo sentimiento de desesperación se propusieron crear deliberadamente la creencia de que seres extraterrestres estaban a punto de intervenir en la Tierra.

Es posible que hayan esperado simplemente inyectar ese momento de vacilación en las mentes de los políticos y generales que podrían evitar que caigan en un abismo nuclear.

En esencia, se trataba de un trabajo mágico a gran escala, quizás no diseñado para efectuar un cambio directo, sino para crear un meme viral que los alienígenas estaban preocupados por nuestra marcha hacia el Armagedón nuclear. La ciencia ficción les proporcionó una audiencia lista, y también un medio para presentar varios escenarios en forma ficticia. Una de las obras clave en ese sentido es la película de 1951 El día que paralizaron la Tierra. Antes de la aparición de los Contactados de alto perfil, como Adamski, por un año, mostró un clásico platillo volador aterrizando en Washington para que el piloto pueda entregar un mensaje expresando la preocupación de los extraterrestres sobre el desarrollo de las armas nucleares por la humanidad. Se cree que es la inspiración detrás de los comentarios fuera de guion realizados por Ronald Reagan durante sus reuniones de 1985 con Mikhail Gorbachev que ayudaron a poner fin a la Guerra Fría. También vale la pena señalar que, en esencia (y sin los matices ocultos) este Weak Watchmen Plan es muy similar a la posibilidad que planteé en el último ensayo: que el concepto del programa Star Wars (concebido por una extraña mezcla) de científicos espaciales, militares, ejecutivos aeroespaciales y escritores de ciencia ficción, incluido Heinlein) tuvo un efecto similar en los últimos días de la Guerra Fría, y puede haber traído al mundo desde el borde en ese momento.

Otra idea proviene del ocultista/ufólogo Allen Greenfield, quien también es obispo en la Iglesia Católica Gnóstica, el brazo eclesiástico de la OTO. Greenfield conocía a muchos de los jugadores en esta historia, lo que podría calificarlo para hablar sobre estos temas; él tiene más reclamos catastróficos que hacer sobre una gran cantidad de personas que hemos visto:

Los fanáticos de los ovnis últimamente han estado promoviendo la teoría de que Hubbard llegó a Parsons con un propósito más grandioso que “el juego de confianza ordinario”. En los círculos de las revistas pulp, se había encontrado con ocultistas y ocultistas de fronteras (Talbot Mundy, Coronel Arthur Burks, El Mayor Donald Keyhoe, Ray Palmer y Richard S. Shaver vienen a la mente), y ya había formulado el núcleo de la “enseñanza interna de Scientology” descrita anteriormente. Él deseó llevar este otro mundo a la Manifestación, pero carecía de los conocimientos técnicos para hacerlo. Entonces, llegó con el inocente mago sexual Jack Parsons. En esta versión, la Babalon Working, guiada por Hubbard, tuvo poco que ver con “Babalon” y más con los horribles Ancianos de los mitos Cthulhu de H. P. Lovecraft.

Hablando de Lovecraft, una cita particular del gran hombre de horror y ciencia ficción viene a la mente cuando se discuten estos temas. En una carta a Clark Ashton Smith, fechada el 17 de octubre de 1930, Lovecraft escribió:

Mi propia regla es que ninguna historia extraña puede verdaderamente generar terror a menos que se conciba con el cuidado y la verosimilitud de un engaño real. El autor debe olvidar todo acerca de la “técnica de la historia corta”, y construir un relato descarnado, simple, lleno de detalles de corroboración hogareños, como si realmente estuviera tratando de “transmitir” un engaño en la vida real: un engaño lo suficientemente inteligente como para hacer que los adultos lo crean.

Personalmente, realmente no veo una gran conspiración trabajando. Se requeriría que varias personas hayan tenido un papel importante en la etapa de gestión de un gran rendimiento. Una figura clave debería ser Ray Palmer, que no parece una astuta mente maestra. Desafortunadamente, parece más motivado por Fun and Profit; la mayor parte de su influencia en el campo parece ser más oportunista, detectando tendencias y explotándolas con poca preocupación sobre la línea entre realidad y ficción.

Hay demasiados grupos separados con agendas diferentes (a menudo oscuras) que empujan en direcciones a menudo opuestas. Lo que parece haber surgido accidentalmente de la colisión de estas ideas fue una mitología moderna que proporcionó una lente para interpretar eventos extraños. Una mitología que parece no ser más una aproximación a la “verdad” subyacente que las ideas de hadas y ángeles/demonios en épocas anteriores.

https://www.dailygrail.com/2018/05/flying-saucerers-the-role-of-science-fiction-and-the-occult-in-the-birth-of-the-ufo-era/