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Una venusina en Monte Palomar

UNA VENUSINA EN MONTE PALOMAR

Uno de los congresos ufológicos más curiosos de todos los tiempos se llevó a efecto los días 7 y 8 de agosto de 1954. Esa reunión se celebró en la cumbre del Monte Palomar, a más de 2,000 metros de altura, frente a la rústica hospedería denominada Skyline Lodge.

El congreso había sido convocado por tres de los contactados más famosos: George Adamski, Truman Bethurum y Daniel Fry. A esta reunión asistieron más de mil personas, entre periodistas americanos y extranjeros, policías, agentes del FBI, pilotos aviadores, testigos de apariciones de discos y simples curiosos.

Cada uno de los contactados relató su propia experiencia y aprovechó para vender sus libros autografiados.

Cuando tocó el turno de Adamski, el “profesor” explicó que los venusinos eran muy parecidos a los seres humanos. Tanto así que se habían infiltrado y ahora estaban viviendo en las grandes ciudades. Además presentó un cuadro que era la representación artística de un venusino.

Al atardecer del primer día se produjo un gran revuelo cuando entre el público se señaló la presencia de dos hombres y una mujer de aspecto extraño. Comenzó a correr el rumor de que eran venusinos disfrazados. Los infiltrados de los que había hablado Adamski hacía algunas horas.

Uno de ellos usaba lentes. Los tres eran de tez blanca y la mujer mostraba cabellos largos y rubios, pero lo más extraño eran sus ojos negros.

Uno de los asistentes al congreso les preguntó a bocajarro:

“Ustedes, son o no son venusinos?”

La mujer, sonriendo, respondió tranquilamente:

-No.

– ¿Por qué están aquí?

Porque estamos interesados en el asunto.

-¿Creen en los discos voladores?

Sí.

-¿Es cierto que como dice el señor Adamski, ellos son de Venus?

Sí. Ellos son de Venus.

En esta reunión se encontraba el periodista brasileño Joao Martins, quien también los entrevistó y consiguió los siguientes datos:

Ella se llamaba Dolores Barrios y era modista diseñadora; los nombres de sus acompañantes eran Donald Morand y Bill Jarmarkt. Todos eran residentes de Manhattan Beach, California.

Martins les pidió que se dejaran fotografiar, pero ellos se negaron, molestos. Estaban cansados de que se les llamara venusinos.

Según Martins, Dolores Barrios se parecía mucho a la pintura del venusino que había mostrado Adamski.

El resto de la convención se la pasaron aislados y sin hablar con los otros congresistas.

Al día siguiente, una vez terminado el congreso, los extraños visitantes se dejaron fotografiar.

Actualmente se dice que Martins la fotografió utilizando un flash, tomándola desprevenida. Dolores se asustó y corrió hacia el bosque. Al poco tiempo, del bosque se elevó un platillo volador, pero nadie fue capaz de sacarle una foto. También se dice que el ufólogo Fernando Cleto Nunes Pereira vio a Dolores, tiempo después, en un cine de Río de Janeiro.

Pero en el libro de Nunes Pereira no aparece este relato, ni la historia del OVNI que salió del bosque.

En otro lugar se afirma que la mujer que aparece en la foto fue la venusina que contactó con Howard Menger en 1956, lo que también es mentira.

REFERENCIAS

Anónimo, PHOTOS-ALIENS: 1950-1960, artículo en Internet, http://www.geocities.com/donald_ufo/aliens-photos.html

Martins Joao, A extraña mulher de Monte Palomar, en O Cruzeiro, 30 de octubre de 1954.

Martins Joao, As chaves de mistério, Biblioteca OVNI Documento, No. 2, Editorial Hunos, Río de Janeiro 1979, pags. 34-38.

Nunes Pereira Fernando Cleto, Sinais estranhos, Biblioteca OVNI Documento, No. 1, Editorial Hunos, Río de Janeiro, 1979, pags. 45-54.

Ribera Antonio, El gran enigma de los platillos volantes, Plaza & Janes, España, 1973.

Ruiz Noguez Luis, La convención de Monte Palomar, en Contactados, especial No. 4 de Contacto OVNI, México, 1996.

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REVISTAS Y ORGANIZACIONES ADAMSKIANAS

Cosmic Science, publicada por The Adamski Correspondence Group (ACG), de Nueva Zelanda, originalmente The (Australian) Adamski Flying Saucer Group, fundado en 1954. Se publicó de noviembre de 1957 a diciembre de 1958.

ACG Newsletter, publicada por ACG de 1958 a febrero de 1959. Luego cambió de nombre a New Zealand Scientific Space Research Groups (NZSSRG) Newsletter, de mayo de 1959 a abril de 1963, que a su vez cambió a Spaceview, de mayo de 1963 a 1975.

Brothers, publicada por The Cosmic Brotherhood Association (CBA), que fuera dirigida por el también contactado Yusuke Matsumura, de Japón.

CBA International Newsletter, publicada por CBA, que también publicó: The Flying Saucers News, Japanese Flying Saucers News, UFO News y UFO News Report.

Cosmic Bulletin, editado por el propio George Adamski desde 1963. Se sigue publicando en nuestros días.

S. P. Newsletter, también editado por Adamski de 1962 a 1965, año de su muerte, y desde 1965 a 1967 por C. A. Honey.

UFO Contact (IGAP Journal), publicada por el International Get Acquainted Program, en Dinamarca, de mediados de los 60 hasta diciembre de 1976. Los editores fueron Ronald Caswell y Hans C. Petersen.

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EL CASO MANTELL SEGÚN ADAMSKI

En uno de sus múltiples contactos con los seres del espacio, Adamski preguntó sobre el caso del piloto fallecido al perseguir un ovni (Thomas Mantell). Esta fue la respuesta de Ramu (seguramente esta es la verdad):

Ese fue un accidente que lamentamos honradamente. La nave que él perseguía era grande. Los miembros de la tripulación habían visto al capitán Mantell volando hacia ellos y sabían que su interés era sincero, no belicoso. Redujeron su velocidad y trataron de ponerse en contacto con la nave de él mediante sus instrumentos. Sabían perfectamente el poder que irradiaba la nave grande y pensaban que eso detendría el avance de él sin dañarlo. Pero cuando él se acercó, el ala del avión cortó esa barrera de fuerza, lo que ocasionó una succión que jaló el avión hacia la nave, con la inmediata desintegración de aquel y de su ocupante.

Esta desintegración se produce por una radiación magnética que separa las moléculas que mantienen unido el material, cambiando completamente su posición. Si ese avión hubiera sido redondo o de forma de puro, no habría ocurrido el accidente. El avión no era de perfil uniforme. Las alas sobresalían del cuerpo del mismo, y una de ellas fue la causa del desastre. El fuselaje no habría ocasionado la succión suficiente para tirar del aparato, pero una vez que el ala fue cogida por la fuerza, el resto del avión fue succionado instantáneamente y se redujo a minúsculos restos que cayeron a Tierra, totalmente hechas polvo algunas de las partes.

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EL PRIMER CONTACTADO

Hemos visto a lo largo de estos artículos cómo se fue “cocinando” el caso Adamski. Vimos cómo las ideas “filosóficas”, de las que luego haría uso en sus cursos, conferencias y libros, fueron extraídas de la teosofía. También vimos que su historia la había presentado originalmente como cuentos de ciencia ficción. Ahora veremos cuál es, probablemente, el origen de la morfología de sus venusinos.

Aunque Adamski afirma que su contacto comenzó en 1946, la verdad es que los primeros comentarios los hizo en 1952 y la primera referencia escrita (Flying Saucers Have Landed) es de 1953. Nuestra historia comienza tres años antes de la publicación de este libro.

El 28 de marzo de 1950, Samuel Eaton Thomson, un granjero de Centralia, en el Estado de Washington, estableció contacto con seres de otro planeta.

Este, al parecer, es el primer reporte de lo que luego se llegaría a conocer como “contactado”.

El fin de semana anterior a esa fecha lo había pasado en Marckam, en casa de unos familiares. Al regresar a su hogar, Eaton tomó un camino secundario que se internaba en el bosque. Manejaba un Buick 1943 en mal estado por lo que tuvo que hacer varias escalas. En una de ellas se internó en el bosque mientras se enfriaba el radiador.

Dentro del bosque, en un claro, vio flotando a unos dos metros de altura, un gran platillo volador que despedía una luminosidad intensa pero que no hacía ruido.

Repentinamente apareció una escalerilla en la parte inferior del objeto. De ella comenzaron a descender bulliciosamente varios niños completamente desnudos que gritaban en un idioma totalmente desconocido.

Thompson se acercó, y cuando estaba a unos 10 metros de la nave, pudo percibir un fuerte calor que provenía de la misma. Según el granjero ese calor era el causante de la piel bronceada de los niños.

Tiempo después, de la misma nave, bajó una pareja de jóvenes de raza blanca, con rasgos de gran finura, cabello rubio cenizo y largo. Al igual que los niños estaban completamente desnudos.

Los extraterrestres, dirigiéndose al granjero, lo invitaron a acompañarlos al interior de la nave. Eaton, audazmente, aceptó. Dentro fue presentado al resto del grupo “nudista”. Ahí supo que sus anfitriones provenían de Venus, y que en tiempos ya muy lejanos, venusinos y terrestres habían formado un mismo pueblo, en una Edad de Oro a la que puso fin una serie de desastres propiciados por la maldad humana. En realidad esa historia estaba de moda en aquellos años debido a que desde 1946 la revista de ciencia ficción Amazing Stories había estado publicando una serie de artículos sobre lo que se llegó a llamar “el misterio Shaver” que narraba, en términos generales, cómo parte de la humanidad había huido a las estrellas a causa de la contaminación de nuestro planeta hace 12,000 años, y cómo ahora regresaban al hogar tripulando los portentosos “platos voladores”.

Samuel Eaton Thomson aseguró haber viajado en la nave durante 40 horas, acompañado por diez familias venusinas. Él fue el primer humano que dijo haber estado en el espacio a bordo de una nave de otro planeta.

La descripción que hizo Eaton de los venusinos es la misma que luego retomaría Adamski. La diferencia era el vestido o falta de ello y eso se debe a la moral y costumbres religiosas de ambos contactados: en ese sentido Adamski era más “conservador”.

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EL CAPÍTULO MEXICANO

Pocos ufólogos mexicanos saben que Adamski tuvo una vida social muy activa en la Ciudad de México. De hecho tenía el proyecto de establecer un Centro de Estudios Cósmicos en México, ya que Adamski consideraba estas tierras de suma importancia para las futuras relaciones interplanetarias.

Su relación con México se inicia en los tiempos de la Revolución Mexicana, cuando Adamski pertenecía al 13° Batallón de Caballería, que patrullaba la frontera con México durante esos días de violencia. Pero su primera visita al Distrito Federal ocurrió en 1954. Iba a dictar una conferencia en los salones de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, que su presidente, el licenciado Emilio Portes Gil ya había autorizado. Pero la conferencia fue cancelada.

La sede se cambió a un lugar ad-hoc: el Teatro de los Insurgentes (40 años después se daría un espectáculo similar en el teatro de Silvia Pinal, esta vez con otro charlatán: Jaime Maussán). El público abarrotó las localidades. Fue ahí en donde Adamski conseguiría sus primeros adeptos mexicanos: su amiga María Cristina V. de Rueda, el licenciado Héctor Enrique Espinosa y Cossio, el licenciado Ismael Diego Pérez, etc.

Luego, año tras año, Adamski regresaría a dictar conferencias en la casa de María Cristina, en la colonia Anzures, a la que llegaron a asistir los ya antes mencionados, así como el licenciado Pedro Ferriz Santacruz, el contactado Salvador Villanueva Medina y algunos miembros de lo que después sería el CIFEEEAC.

En su segunda visita a México, en diciembre de 1955, Adamski diría ante sus fanáticos seguidores:

“Deseo presentar algo que me interesa por encima de todo: Tengo 64 años, lo que es prácticamente ya toda una vida, y me precio de ser considerado en mi país, como un hombre honrado y de buena fe (sic) que ha merecido por eso, el respeto de sus vecinos y de quienes le conocen; por lo tanto creo tener el legítimo derecho a cuidar ese aspecto de mi vida que constituye mi única riqueza: mi crédito de hombre honrado y de buena fe. No he venido a México, como no he hecho viaje alguno con intención de proselitismo; respeto aquí, señores y señoras, lo que he dicho siempre. No intento convencer a nadie. Comprendo y respeto profundamente el que mis charlas desprendan sentimientos de escepticismo y de duda.

“No soy el único, ni soy el primero que ha visto platillos voladores, naves que surcan el espacio; ni soy el único, ni soy el primero que los ha visto aterrizar o posados en tierra, y principalmente, señoras y señores, ni soy el primero, ni mucho menos soy el único, que ha tenido oportunidad de ver, de conocer, de cambiar signos inteligibles con los seres semejantes a nosotros que ocupan estas naves del espacio.

“El señor Desmond Leslie, as y héroe de la aviación militar inglesa durante la guerra, ha escrito documentadamente las observaciones más interesantes. Quizá interese a esta distinguida audiencia saber que el señor Desmond Leslie, es sobrino cercano y persona que goza de toda confianza de su tío, el Primer Ministro Winston Churchill.

“Pues bien, el señor Desmond Leslie afirma algo que parece increíble e imposible: el haber observado fotografías oficiales, tomadas en ocasión de explosiones atómicas o nucleares, que en varias de ellas captadas por cámaras distintas, aparecía claramente, en dos ocasiones diferentes, la figura o forma de un platillo volador, observando los hongos atómicos, precisamente en medio de ellos, es decir, lo que consideramos físicamente imposible para ningún metal o producto conocido de la Tierra”.

Como verá el lector que no asistió a esas conferencias dictadas por Adamski, no se perdió de nada interesante: la misma letanía de incongruencias que dicen nuestros ufólogos actuales.

Para terminar con la historia mexicana hay que apuntar que todos los libros y folletos de Adamski fueron traducidos al español por María Cristina V. de Rueda.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Joseph Allen Hynek y Jacques Valle, en The Edge of Reality acusan a Adamski de ser un embaucador que se fabricaba todas las fotografías que podía.

El escritor y ufólogo París Flammonde afirmó que, en 1946, Adamski publicó una novela llamada Fronteras del Espacio, que ya contenía lo que posteriormente narraría en Los platillos volantes han aterrizado. Raymond Palmer (el inventor del mito de los ovnis) aseguró que esa obra se la había presentado Adamski 10 años antes, ¡con Jesucristo en el papel del venusino Orthon!

Es importante señalar para destacar el carácter puramente humano de las “revelaciones” de Adamski, que desde los años 30 había enunciado la filosofía llamada cósmica, desarrollada en sus libros fuera del contexto ufológico. Este detalle poco conocido fue puesto en evidencia por Frank Boitte.

Su libro Cosmic Philosophy, que fuera editado por su amiga y seguidora Alice K. Wells es una recopilación de sus escritos de los años 30. Es decir, las enseñanzas de los seres del espacio son anteriores al encuentro de Adamski con ellos.

Incluso sus obras, Los platillos voladores han aterrizado y Dentro de los platillos voladores, son adaptaciones de sus novelas de ciencia ficción, en donde Orthon había aparecido como la figura de Cristo. La descripción que hace de las montañas lunares, con nieve en sus cúspides, sus bosques, lagos, animales y bases lunares es la misma que publicó en Pioneers of Space, otra de sus novelas de ficción.

Es probable que la imagen del venusino haya sido extraída de otro cuento de ciencia ficción publicado en el número de septiembre de 1940 de la revista Science Fiction Stories. El cuento pertenece a Oscar J. Friend y lleva por título Kid from Mars. La descripción del personaje es la de un joven rubio que viste ropa cerrada hasta el cuello; las muñecas y los tobillos terminaban de la misma forma que el cuello y tenía un gran cinturón de color marrón. Pero Orthon y su vestimenta también nos recuerdan a Klaatu, el tripulante del platillo volador de El día que paralizaron la Tierra (The day the Earth Stood Still), que curiosamente vino a la Tierra a prevenirnos del uso de las armas nucleares, lo mismo que Orthon.

Las ideas de Adamski continúan difundiéndose en nuestros días en diversos boletines de sociedades ufológicas auspiciadas por el IGAP (International Get Acquaited Program) una sociedad fundada en 1959 por el propio Adamski, y por la George Adamski Fundation.

El contacto más famoso de la historia falleció el 23 de abril de 1965, a los 75 años de edad, de un ataque al corazón en un sanatorio de Takoma Park, en Mariland, y fue enterrado, gracias a sus antecedentes como militar y a sus relaciones con políticos de Washington, en el Cementerio Nacional de Arlington, en Washington, D. C. Nada tuvieron que ver sus historias de platillos.

En 1992 Óscar García descubrió que su tumba había sido utilizada por Juan José Benítez en sus novelas de los caballos troyanos, como el lugar en donde Benítez ubicaba la tumba del mayor.

REFERENCIAS

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Adamski George, A challenge to Spiritual Leaders, edición del autor, Palomar Terraces, sin fecha, (4 pags.)

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