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San José (Mis): A un paso a nivel (1)

SAN JOSÉ (Mis): A UN PASO A NIVEL

Roberto Banchs

Con el titulo “Yo he visto un OVNI, nos afirma el Sr. Casimiro Zuk”, el diario El Territorio, de Posadas, Misiones, en su edición del 2 de septiembre de 1965, en pleno auge de la gran oleada argentina, ofrece la siguiente información:

“APÓSTOLES (Corresponsal Ernesto Zajaczkowski) – Llegó hasta nuestra corresponsa­lía el señor Casimiro Zuk, soltero de 27 años de edad, domiciliado en la chacra 171 de la colonia Apóstoles, quien nos expresó a boca de jarro: ‘Yo he visto un plato vola­dor’. Lo hicimos sentar, advirtiendo una nota de relevantes contornos para nuestros lectores.

Casimimiro Zuk entrevistado.

El relato del señor Zuk comienza así: ‘En la noche del 23 de agosto, alrededor de la una de la mañana, cuando transitaba por la ruta que une el paraje Centinela con la ciudad de Apóstoles (Fomento Agrícola N° 5) en bicicleta y al llegar al paso a nivel del ferrocarril General Urquiza, entre los lotes 310 y 312, cerca de la curva Palaczewski, divisé de pronto sobre mi cabeza a una altura de más o menos 3.500 metros un objeto luminoso que despedía a ratos, deste­llos de luz natural, para apagarse luego y permanecer en penum­bra por espacio de algunos segundos, para volverse a encender. Frené y apeándome de la bicicleta, pude a­preciar que poco a poco el ovni se acercaba a la tierra y al llegar a una altura aproximada de 500 metros, describió un semicírculo de este a oeste para luego de­sandar el camino recorrido y posarse suavemente sobre la playada del campo lindante, a unos 400 metros del lugar en que me encontraba, pudiendo apreciar que era una especie de vehículo automo­tor de forma alargada, con un diámetro aproximado en su parte central de cinco metros, despidiendo a ratos haces de luces enceguecedoras. Alrededor de la nave o vehículo, se podía apreciar una especie de visera, similar a la que tienen los automóviles para protegerse de los rayos solares sus conductores, debajo de la cual se encontraban ventanillas enterizas; la altura total de la nave sería de 2,50 metros’.

“Más adelante, el señor Zuk nos dice: ‘De pronto, comenzó a abrirse lentamente una escotilla de la que salió una persona de altura normal, vestida con un traje parecido al de un aviador (mameluco) que lo cubría desde la cabeza hasta los pies; el traje despedía destellos luminosos; el individuo caminó unos pasos como queriendo estirar sus piernas y rígido, volvió a la nave, la que después de cerrar su escotilla emprendió vuelo, elevándose en espiral y sintiéndose una especie de bramidos como único ruido’. Preguntamos entonces, si se escuchó algún ruido aparte del bramido, a lo que nuestro interlocutor respondió: ‘Solamente cuando bajó el individuo se escuchaba un rumor que podía ser suave música o una radio que funcionaba’.

“Finalizado el relato, el señor Zuk se despidió y subiendo en su bicicleta se per­dió lentamente por las calles de la ciudad”, concluye la crónica periodística.

A partir de esta publicación, su historia fue reproducida en una variada bibliografía, argentina y extranjera (1), incluyendo listados y catálogos de no identificados.

NUESTRA INVESTIGACIÓN

Partiendo de la ciudad de Posadas por la ruta provincial 1 (actual nacional 105), hacia el sudeste, unos 45 km, Y luego a través de estrechos caminos de arcillosa tie­rra roja, que se abren entre la tupida sel­va y monte -característica de la región, llegamos a nuestro destino: el lugar de los hechos, el testigo.

El testigo, Casimiro Zuk.

De él recogemos su testimonio directo y procedemos a un reconocimiento donde ocurrió el fantástico avistamiento[1].

Casimiro Zuk es un agricultor de té y yerba mate, con estudios primarios, que te­nía por entonces 28 años. Eran aproximada­mente la una de la mañana del lunes 23 de agosto de 1965. El cielo se hallaba algo nublado y oscuro, cuando Zuk regresaba a su chacra ubicada en Apóstoles, luego de visi­tar a su novia.

Conduciendo su bicicleta por un camino, de suaves pendientes, recorrió apenas unos 300 m de la casa, cruzó un paso a nivel del ferrocarril Gral. Urquiza, situado en la zona de colonia San José, cerca del arroyo Chimiray, anduvo unos 50 m y de pronto vio a su derecha, al oeste, una luz. “Al principio era como una gran estrella -nos dice-, vi de casualidad eso”.

Pero la luminosidad blanco-amarillenta fue en aumento, y parecía desplazarse cada vez más bajo, aminorando su velocidad a medida en que se acercaba, lentamente, a donde se encuentra la Estación del Medio, un apeador -con plataforma y abrigo- del tren coche motor, hasta alcanzar una distancia que Zuk -atónito en el camino- estimó en 300 o 400 m. Dedujo que la luz se detuvo allí, a unos 3 m del suelo, pues “como la playada es llana, entonces no podía estar en el suelo”, sino a una cierta altura.

A medida que esa luz avanzaba, podía escuchar algo que describe como “una música lenta, rara”, y al detenerse, notó un soni­do (“rrooée-rrooée”) parecido al de un bombeador de agua.

En esas circunstancias, observó a “una persona” que, por la distancia estimada, supone que tendría “un metro de estatura, o cosa así”, de contextura normal, vestida con un mameluco.

“Estuvo más o menos 8-10 minutos detenido allí -expresa-, y de repente aumentó el ruido aquel que escuché: ‘rRrRr’, de tipo circular; y otra vez, ví la luz como la del principio, más grande, más chica, desapareció”.

Camino recorrido por el testigo.

Casimiro Zuk afirma que no hubo otros testigos que hayan observado o escuchado algo extraño esa noche. Tampoco notó la presencia de animales sueltos, o vehículos en el área. Pensó avisar a un vecino cercano, pero supuso que a esa hora se encontraría dur­miendo y perdería tiempo para seguir contemplando el inusitado fenómeno: “Es un lugar de poco tránsito -agrega-, únicamente la vía con el coche motor, pero, el tren a esa hora no pasaba”.

“La luz daba la impresión de tener una visera, pues se proyectaba hacia abajo. Objeto no he visto; nada más que el techo -la visera-, y a la persona que caminó, que vi mal, mal. Luego la luz desapareció de mayor a menor, haciendo ‘rRrRr’, así”.

Al aproximarse, parecía que prendía y apagaba. Pero cuando se detuvo, y “el brillo estaba sobre la tierra, a 3 metros”, tampoco pudo apreciar una forma definida, pero sí algo semejante a un “corredor”, con una visera, o alero. “Era una luz muy fuerte, yo la miraba, pero no veía…; cuando veía eso (al bajar la vista y volver a observar) parecía un foco, nomás. Algo se notaba, también, como escotillas dibujadas, algo así, no sé, pero podía más o menos distinguir las porque eran algo más oscuras”, dice Zuk.

Le resulta difícil precisar el tamaño, pero calcula que no podía tener más de 10 m, asegurando que, al menos, “no tenía un tamaño chico”. “Sin poder determinar si era re­dondo, alargado, etcétera, podía apreciar -eso sí-que se trataba de una luz que brillaba como si tuviera la luz arriba y brillaba todo…”.

El ocupante: “La persona apareció dando unos pasos -refiere Zuk-, dio vuelta, otra vuelta, caminó y luego no la vi más, porque no la observé continuamente. Para poder recuperar la visión (por el foco de luz), vi abajo para volver a verle y, entonces, no le vi más”, expresa con cierta desazón. Aunque agrega: “Tuve miedo, porque estaba solo, que me pase algo; qué se yo, fue una cosa rara. Pero mal intencionado no creo que fue­ra, porque a mí no me tocó, no me hizo ningún daño”.

La figura estuvo unos 2 o 3 minutos, y dejó de verse cuando la luz empezó a irse. Tenía el aspecto “como una persona de acá, común, pero me parecía verle como un vesti­do, tipo mameluco. Por el reflejo de la luz lo veía, algo más amarillo. El rostro, en cambio, no podía distinguirlo por la distancia, pero tenía como un mameluco”, insiste. Zuk nos hace una sugerente comparación: “Luna no había, entonces por esa luz no se no­taba. Es lo mismo que un coche que ilumina con los focos: no va a ver el coche, va a ver la luz”.

Zona de observación del ovni.

“La persona no descendió del aparato. Estuvo ahí, en la luz, bajo un ‘corredor’, en el puente, como quien está adentro, y de pronto no lo vi más. El aparato estuvo un rato, hasta que hizo ese ‘barullón’, de espiral, y se fue en la misma dirección que a­pareció”, reduciendo su magnitud lumínica a medida que se alejaba, sin variar de color e intensidad. Todo habría durado unos 15 minutos.

Luego del encuentro: Casimiro Zuk decide entonces proseguir viaje, cubriendo los 10 o 12 km que restaban para llegar a su chacra, donde vive con su familia. Y se fue pen­sando muchas cosas, qué le podía haber ocurrido, y también, lamentando no haber ido a­compañado para intentar acercarse. “Yo pensé que era algo raro, que no era de acá”, señala.

Días después regresó al lugar procurando hallar algún vestigio, o rastro, pero tras una intensa búsqueda no halló evidencia alguna que confirmara la extraña presen­cia. En esos días, además, le comentó lo sucedido al corresponsal en Apóstoles del diario El Territorio, de Posadas, quien hizo la nota publicada nueve días después de ocurrido el suceso.

El testigo: Nacido el 2 de noviembre de 1936, Casimiro Zuk es un hombre delgado, de modales sencillos, y con un inocultable acento europeo, polaco. Usa lentes desde muy joven, por el problema de una debilidad visual progresiva, empleando en la época del episodio lentes de 3,5 dioptrías de aumento. Al tiempo en que fue realizada la encuesta, presentaba un gran monto de ansiedad.

Al preguntarle si hay antecedentes en su familia… (de otras experiencias simila­res), nos interrumpe, como adivinando -erróneamente- la pregunta, diciendo: “¡Ah, us­ted me dice si hay tocados (locos) en la familia…, no, no hay nada de esos antece­dentes. Lo que sí, nos gusta beber, sí, eso sí nos gusta, je-je”. Zuk se muestra, evidentemente, sincero en sus declaraciones, admitiendo con absoluta franqueza su alegre disposición por las bebidas alcohólicas.

Quien le conoce desde hace tiempo, como un profesor de Biología, de la Cooperati­va Agraria de Apóstoles, sostiene que “se trata de una persona muy singular, emprendedora, que participa activamente de la vida agraria, pero que se pregunta por cuestio­nes más trascendentes, que otros agricultores de la zona no se formulan, poniendo como ejemplo la vida después de la muerte, el espiritismo, y temas afines.

Poniendo de relieve este rasgo, se muestra intrigado por el tema, preguntándonos y respondiéndose a la vez: “Dígame una cosa, ya que estamos en esto, como le decía, los extraterrestres han pisado ya suelo argentino, según el diario. Tengo una hermana en Buenos Aires quien dice que, en su planeta, han recibido personas -como acá-, pero no han dado resultado. Pero lo único que ellos han prometido es que no dejarían esta­llar la bomba atómica, por eso serían la salvación de nuestro planeta”.

Continuará…


[1] La investigación del presente caso se realizó en abril 1985, a propósito de la invitación que nos hiciera el ufólogo J. R. Róvere, a fin de ofrecer una conferencia sobre el tema en el Circulo Médico Zona Sur, de Posadas (2). Al efecto, requerimos de los medios necesarios para nuestro traslado al lugar donde se habría producido el caso.

El sexo extraterrestre puede ser de "otro mundo"

El sexo extraterrestre puede ser de “otro mundo”

Por Nick Redfern

Diciembre 7, 2007

Dallas (TNA) – En algún momento, la mayoría de nosotros probablemente nos hemos jactado, con una cerveza fría en un sábado por la noche, que la caliente chica que nos clavamos la noche anterior era “fuera de este mundo”.

Pero, ¿y si esa misma chica era realmente fuera de este mundo?

Así es: estamos hablando de hacer cosas sucias con ET.

Un gran número de chicos ya no se contentan con las mujeres de la Tierra, afirman haber tenido salvajes encuentros sexuales con nenas calientes espaciales del otro lado de la galaxia. Y las chicas, también, cada vez tienen más acción con extraterrestres.

Uno de los casos más famosos registrados se produjo en octubre de 1957. Antonio Villas Boas, de veintitrés años de edad, quien dijo haber sido llevado a bordo de un ovni, cuando estaba en su granja familiar en Brasil, una noche, tras lo cual fue presentado con una pequeña chica espacial desnuda, que dejó muy claro al sorprendido agricultor, lo que ella quería.

Sin embargo, en este encuentro no hubo tonterías del tipo “llévame con tu líder”. No, sólo fue puro sexo, eso fue todo, dijo Villas Boas en una entrevista de 1962, la chica “gruñía como un perro”. Hey, no puede haber nada mucho mejor que eso.

Después que terminó su encuentro cercano, Villas Boas, dijo: “Ella se volteó a mí, señaló su vientre, y sonriendo señaló el cielo”.

Villas Boas se convirtió en un abogado respetado, y mantuvo su historia hasta su muerte en 1992.

Truman Bethurum, autor del libro “Aboard a Flying Saucer” (DeVorss & Co, 1954), afirmó que había tenido ratos apasionantes con una mujer extraterrestre llamada Aura Rhanes, que él describió como “lo mejor en curvas y belleza”.

Sin embargo, la esposa Bethurum no estaba muy divertida, y rápidamente se divorció de él, evidentemente incapaz de competir con una mujer de encantos intergalácticos.

Y luego está la salvaje historia de Mary, una secretaria de 36 años de edad de una compañía de seguros de San Diego. Mary dijo que tuvo calientes relaciones sexuales con un varón y una hembra extraterrestres de un sistema estelar llamado Pléyades.

Dice Mary que todo comenzó en octubre de 2003, cuando regresaba a su hogar en Las Vegas, después de una noche de fiesta con sus amigos en Laughlin, Nevada.

“Yo conducía de regreso a casa, esto fue alrededor de la una de la mañana, y vi luces azules en mi retrovisor, que me parecieron de un coche de la policía a la distancia tras de mí”, dijo. “Me salí a un lado de la carretera y esperé a que me alcanzara”.

Sin embargo, como Mary supo pronto, las luces que vio no eran las de un carro de la policía.

“Yo seguía mirando en el espejo y cuando estaba a unos 200 pies de mí, esto se fue hasta el cielo, vino encima del coche, y luego me desmayé”, dijo.

Según Mary, se despertó más tarde para encontrarse tirada en “el tipo de cama que usted encontraría en un hospital”.

Sin embargo, este no era un hospital. Cuando ella lentamente recuperó sus sentidos, Mary pudo ver que estaba en una habitación en forma circular, luminosa, que tenía un diámetro de alrededor de 60 pies.

Una gran ventana a su izquierda le permitía a Mary tener una vista panorámica del cielo nocturno y se dio cuenta que estaba volando muy por encima de Sin City en nada menos que un ovni.

Entonces sucedió algo extraño: Mary sintió que una sensación de calma la envolvía y cambió rápidamente a un estado de alta excitación sexual. En ese momento se abrió una puerta de metal y entró un hombre alto, musculoso, con cabello rubio largo, acompañado de una rubia igualmente escultural, de grandes pechos.

Ambos estaban vestidos con “trajes plateados” de una sola pieza.

Mary trató de levantarse, pero descubrió que sus manos y pies estaban atados fuertemente por “esposas de plástico”. Nadie puede acusar a ET de no saber cómo darle sazón al asunto.

“Ellos se acercaron y me dijeron que venían en una misión desde las Pléyades para estudiar la Tierra y, a continuación, el hombre comenzó a besarme”, dijo Mary.

“La mujer tocó mis pechos y mi vagina. Yo había fantaseado en tener un trío, pero no en un ovni”, añade Mary, con sorprendente conocimiento del asunto.

“El muchacho se subió sobre de mí y comenzó a tener relaciones sexuales conmigo, y la chica me besó en los labios y comenzó a jugar con mis tetas”.

En una forma muy apropiada, Mary dice que se “vino como un cohete”, y “lo siguiente que supe es que estaba de vuelta en el coche, a un lado de la carretera, a pocos kilómetros de Las Vegas”.

Sin embargo, los compañeros de cama de Mary no estaban por ninguna parte. “Ámalos y déjalos” parece ser el lema de ET.

A pesar de que Mary anhela repetir la experiencia, desde que se mudó a San Diego ha sido cruelmente rechazada por sus exóticos amantes. Parece que “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas” no sólo se aplica a los terrícolas.

Así que, ¿Qué está pasando en la Tierra, o fuera de ella? Los ET sólo buscan conseguir un poco de acción de otro mundo, de un tipo claramente caliente, o ¿es otro tipo de cosa?

Una persona que puede saber la respuesta es C. L. Turnage, un investigador de ovnis y autor del libro “Sexual Encounters with Extraterrestrials” (Timeless Voyager Press, 2001).

Turnage, cuyo trabajo ha sido destacado en las páginas del Fort Worth Star Telegram, y en “Coast to Coast with Art Bell”, dice: “He investigado centenares de casos de personas que tienen relaciones sexuales con extraterrestres. Estas historias llevan mucho tiempo, desde los primeros escritos registrados hasta el día de hoy. En la Biblia, en Génesis, se habla de cómo los gigantes del cielo bajaron a la Tierra, se relacionaron con mujeres y tuvieron niños con ellas”.

En lo que respecta a los encuentros de estos últimos días, Turnage revela: “Yo entrevisté a un hombre hispano, a finales de sus cuarenta que denunció que fue secuestrado en su dormitorio por los extraterrestres en febrero de 1982. Lo llevaron a su nave espacial, que era una nave triangular grande, negra. Sólo había mujeres en ese país. Ellas son muy atractivas, y de 8 o 9 pies de alto”.

Turnage añade que una de las extraterrestres, “que se presume que era la comandante de la nave”, llevó al hombre a un “cuarto privado y tuvo relaciones sexuales con él”, antes de votarlo de nuevo a su departamento de Fort Worth, Texas.

Parece que los sueños se hacen realidad, después de todo: no sólo llegar a tener relaciones sexuales con extraterrestres parecidas a Amazonas, sino que usted no tiene que comprometerse con ellas, e ¡incluso lo dejan en casa cuando termina la diversión!

Sin embargo, Turnage no cree que un poco de acción nocturna de tipo sexual sea la principal motivación de los extraterrestres.

Ella llega a la conclusión de que esto es sólo una faceta de un complejo experimento genético controlado por los ET, en el que nosotros estamos siendo utilizados y explotados como el equivalente de las ratas de laboratorio.

“Muchas de las mujeres describen que sus ovarios fueron llevados a bordo de ovnis, y a los hombres les tomaron esperma los extraterrestres. Tengo que creer que se están tomando para fines de hibridación. Algunas personas que han sido secuestradas han informado haber visto bebés y niños en los ovnis que parecen ser medio humanos y medio extraterrestres”.

Y, ¿qué consejo puede tener Turnage para alguien que ha sufrido, o puede en el futuro experimentar sexo extraterrestre?

“No creo que la gente deba tener miedo, porque de todos modos no hay mucho que pueda hacer al respecto. No se puede ir al gobierno para pedir ayuda”.

Verdaderamente cierto. Pero por lo menos tendrás una historia que contar a tus amigos.

http://www.thenaughtyamerican.com/2007/News/Sex/12/07/ET-Sex-Can-Be-Out-Of-This-World-885.html

Ovni se estrella en el bosque y rapta unos excursionistas

Ovni Crash capturado en cámara de excursionistas

¿Han oído hablar de los excursionistas desaparecidos en Red Rock, Scott Pendleton y Jennifer Fox? ¿No? Yo tampoco, pero creo que si el siguiente vídeo es real cualquier persona interesada en ovnis conocerá los nombres de memoria.

El video es muy al estilo Blair Witch y realmente está bien hecho. Dos excursionistas con su cámara de vídeo bromean cuando, de repente, un objeto cae del cielo y se estrella a pocos metros de distancia. Ellos van a investigar sólo para encontrar que el objeto se rompe, se abre, y una criatura los ataca, finalizando de la misma forma que la Bruja de Blair.

Quería saber algo más sobre el asunto por lo que hice una búsqueda directa con la poca información que aparece en el vídeo: la página de la oficina del Sheriff de Tacoma County, que está escrita al estilo de un semi blog con la información y las investigaciones centradas en torno a los excursionistas desaparecidos. Probablemente también es la fuente original del video, que se dice fue encontrado en el bosque, al estilo Blair Witch.

Aunque no todo es lo que parece, la página del sheriff es una página secundaria de Newborn Pictures, una compañía de producción cinematográfica independiente, si usted se desplaza a lo largo de sus páginas llegará a The Red Rock Hikers donde dicen que lo tienen como una cortesía de la Oficina del Sheriff de Tacoma County. Cosa extraña es que he oído de algunas de sus producciones.

De todos modos es un video cool, parecen tener la combinación correcta de un fraude de Internet y leyenda urbana, pero si el video es realmente de 2005, tardó mucho tiempo en salir o yo tarde mucho en verlo y comienzo a perder el estilo.

http://myparanormallife.blogspot.com/2007/12/ufo-crash-caught-on-hikers-camera.html

Nuevas pruebas de ADN para el "chupacabras" de Cuero

I – Team: ranchera del Sur de Texas busca otra prueba de ADN para el animal misterioso

11/27/2007

Joe Conger

KENS 5 Eyewitness News

Si pensabas que el misterio del chupacabras de Cuero estaba resuelto, piénsalo otra vez.

A pesar de que las pruebas de ADN por la Universidad Estatal de Texas indicaron que era un coyote, para la ranchera Phylis Canion la identidad de la bestia todavía está en duda.

Canion está de vuelta para empujar a su preciada posesión, excavando aún más en el tejido muscular.

Desde la prueba de ADN, dice Canion que los científicos de todo el país la han perseguido para una identificación más precisa.

Quieren otra muestra tomada del animal que había atormentado su rancho, y esta vez, los expertos quieren un molar.

Por lo tanto, la ranchera del Sur de Texas está haciendo de dentista aficionada para extraer el diente de la boca de la bestia, que se enviará a la Universidad de California – Davis School of Veterinary Medicine.

“Podríamos estar viendo algo nuevo. Alguna subespecie dentro de una especie. Y eso es lo que realmente me gustaría saber”, dijo Canion.

Nuestros informes sobre la bestia Cuero han llevado a que salgan más personas, y no sólo en Texas. En Arizona ocurrió un avistamiento de un animal similar.

Una familia de vacaciones en Fountain Hills envió al I – Team un vídeo de lo que describieron como un “coyote pelón”. El animal fue visto en un barrio de la subdivisión.

Y aún más cerca de casa, en Nuevo México, un par de agricultores de Carlsbad dijeron que algo atacó recientemente su rebaño de cabras.

“Sólo tenían agujeros. No podía entenderlo. Nunca he visto nada como eso”, dijo el agricultor Rick Sánchez.

Los animales fueron encontrados sin sangre. Los campesinos dormían fuera armados con escopetas sospechando que el ataque era posiblemente la labor del que ahora temen que sea un chupacabras.

“Por la forma en que lo encontré, y la forma en que se veían que habían muerto, yo sabía que no fue un humano quien lo hizo, y estoy bastante seguro de que no era una manada de perros, tampoco”, dijo Jorge Martínez, otro agricultor Carlsbad.

Otro avistamiento de chupacabras se dio en Albuquerque.

“Desde el momento en que leemos las descripciones del chupacabras y qué tan vicioso es… salimos a patrullar”, dijo un testigo anónimo.

En septiembre se tomaron imágenes de un animal, con orejas largas, sin pelo y piel extraña, que estaba haciendo su casa en un vecindario.

Los zoólogos de Nuevo México creen que es un xolozcuintli, un tipo de perro sin pelo.

“Verificamos y es una raza originaria de México, específicamente criados en México. Es una especie de xolo en malas condiciones”, dijo el zoólogo Rick Janser.

Sin embargo, aún no es tranquilizador para la mujer que lo vio.

“Parece que alguien pensó que el animal que murió en Texas era un chupacabras”, dijo.

Las imágenes e historias acerca del animal misterioso se difunden a través de Internet, y cada vez más personas se interesan en lo que acecha a su cuello en los bosques.

“Todos están muy interesados. Increíble”, dice Canion.

Los resultados de ADN de la escuela veterinaria se tendrán en diciembre y Canion no puede esperar a los resultados para ver lo que se esconde en su rancho.

http://www.mysanantonio.com/news/metro/stories/MYSA112607.iteamanimal.KENS.4182f169.html

Crespo (ER): El testimonio de un médico

CRESPO (ER): EL TESTIMONIO DE UN MEDICO

Roberto Banchs

La voz altisonante del locutor Ariel Delgado, de Radio Colonia (Uruguay), permitió que la espectacular noticia cobrara estado público. Rápidamente, la prensa local se hizo eco de ese informativo, aunque con el infortunio de la escueta y contradicto­ria comunicación inicial. Así pues, el vespertino porteño La Razón (1) describe la impresión causada por las declaraciones de “un caracterizado médico” de Paraná, el doctor Gazcúe, quien habría afirmado que viajando en automóvil junto a su esposa desde la localidad entre­rriana de Crespo hacia Paraná, observó un “plato volador” y, más adelante, a la vera del camino, dos personas, de unos dos metros de altura, con largas cabelleras rubias y ojos enormes, los cuales le habrían hecho señas para que se detuviere. En la misma fecha, el diario Córdoba (2), señala que se trata del Dr. Gazúa y su espo­sa, quienes alcanzaron a ver “un enorme plato volador que descendía lentamente hasta posarse” a un lado de la ruta, para avistar en ese momento la salida de “tres seres fantásticos…”. Y amplía que viajando por la misma ruta, un camionero a quien también le habrían hecho señas, “confirmó” lo dicho por el médico. Otras fuentes añadirán que se trataba del médico Héctor Gazúa (3), aunque del camionero jamás volvió a formu­larse comentario alguno.

UN POCO DE CALMA

Tras estas noticias, surgidas del apremio por la primicia, los medios periodísti­cos intervinieron con mayor mesura, pese a que también en esta instancia, no se hallaron desprovistas de contradicciones, sin lograr establecer hasta dónde llega la responsabilidad de los medios de prensa.

Veamos entonces lo publicado por El Diario (4), de Paraná. Advirtiendo que algunos comentarios “agigantaron las proporciones del hecho, agregando detalles inexistentes”, pasa a señalar que el profesional -al que llama “Dr. N. N.”- pidió reserva en cuanto a su identidad, al momento de narrar su presunta experiencia. A ese respecto, manifes­tó que viajaba en compañía de su esposa, procedente de Crespo y con destino a Paraná cuando, alrededor de la 1,15 horas, a la altura de la denominada curva de la muerte -entre las estaciones Las Delicias y Racedo, del F.C. Urquiza[1]-, apareció al frente una fuerte luminosidad que procedía de unos 100 metros adentro del campo de propiedad del Dr. Raúl Aranguren, despertando su interés y estupor al comprobar la presencia de un objeto cónico, con amplios ventanales. “Algo así -dijo- como la cabina de un original helicóptero”.

Sin detener la marcha del automóvil, que por la sinuosidad que el camino presenta en ese lugar no puede tampoco ser elevada, el ocasional espectador del suceso pudo apreciar enseguida que de aquella cabina se abría una puerta de considerable espesor y que descendía a tierra un hombre de gran estatura, vestido con grueso ropaje de to­no gris metálico -similar al color del aparato- y que llevaba cubierta la cabeza con una especie de escafandra. “Algo similar -intenta ilustrar- a la careta que usan los operarios al realizar soldaduras eléctricas”. En el interior del objeto había otro hombre al parecer sentado, que permanecía en esa posición, en tanto el primero aparentaba revisar la parte exterior del artefacto. Sus trajes eran similares y brillantes.

La observación se desarrollaba en absoluto silencio. El automóvil continuó su marcha sin detenerse, mientras atrás quedaba el extraño aparato. El hombre que de él ha­bía descendido continuaba moviéndose lenta y pesadamente.

Según El Diario, al día siguiente del episodio llovió. No obstante, el Dr. N.N. regresó al lugar dos días después, hallando un “extraño aplastamiento”.

Intentando corregir las informaciones originales, también Córdoba (5) publica un extenso artículo de su enviado especial Alberto Ramallo Ratti, señalando que ahora ha llegado hasta sus protagonistas y ofrece “sus declaraciones ajustadas en cuanto a re­dacción lo más posible a sus propias palabras”. Más adelante dirá: “lógicos errores, en cuanto a tiempo y nombres, derivados de la deficiencia en la grabación de nuestra crónica de la víspera transmitida telefónicamente desde Paraná, nos imponen la aclara­ción de que, los de hoy, son los detalles exactos sobre este raro hecho.. .”.

Pasemos entonces al testimonio publicado por el dia­rio Córdoba, sobre el curioso episodio ocurrido el domingo 3 de junio:

“Fue una escena silenciosa. El hecho concreto se limita a esto: un objeto lumino­so, sumamente luminoso y una escena contemplada en el mayor silencio. La distancia más cercana a que estuvimos del objeto, fue de unos 80 a 100 metros. Durante todo el tiempo estuvimos mi esposa y yo dentro del automóvil en que veníamos hacia Paraná.

“El vehículo no se detuvo en ningún momento; la marcha, eso sí, fue lenta y lo que vimos, lo pudimos observar bien. Pudimos apreciar un objeto luminoso; la luz parecía i­rradiar de su interior. Tenía forma circular y una altura de unos 3 o 4 metros. Esta­ba posado sobre el suelo, entre los pastos (días más tarde visité el lugar aproximado: es una melga -o surco- de alfalfa, no muy crecida por la sequía que hubo en la zona, y las plantas parecían haber sido aplastadas, pero no quemadas)…”, apunta el médico.

“El objeto presentaba forma cilíndrica, algo alargada, casi como un cono truncado. Tenía aberturas o ventanas alargadas, con ángulos curvos, pudiendo apreciarse por la luminosidad que salía de ellas que el objeto tenía paredes gruesas. La luz de su interior tenía un brillo metálico. Por una puerta de forma similar a la de los a­viones, también de grueso espesor, que en determinado momento observamos abierta, mientras íbamos casi girando en torno al objeto, debido a la propia curva del camino, descendió un individuo con la estatura de un hombre normal, ni bajo, ni desmesurada­mente alto. Este personaje vestía indumentaria comparable a la de un buzo, con una especie de gorro o casco, parecido a un pasamontañas. Este gorro o cubierta tenía una ventana o mirilla delante, alargada, como las máscaras que utilizan los obreros para soldar. Sus movimientos eran lentos, y daba la impresión de que esta­ba preocupado por algo del aparato, a cuyo lado caminaba, sin apartarse mucho de él. Pudimos apreciar que, dentro de la cabina había otro individuo que movía la cabeza -que era la única parte del cuerpo que se le veía- y que debía estar sentado; esa era la impresión que daba, por lo menos. Reitero que solamente le vimos la cabeza, cubierta con idéntica indumentaria que el otro. Nosotros seguimos nuestro camino y el objeto quedó en tierra. Eso es todo.

“En ningún momento creí, ni creo -afirmó el médico paranaense- haber visto algo ajeno a todas las inquietudes que pueden tener los seres humanos en esta tierra… Ahora, después de mucho reflexionar, pensando en lo que puede y no puede ser, creo que pude haber visto algún vehículo espacial que todavía se ensaya en silencio”.

La lectura de ambos relatos permite advertir aún la subsistencia de algunos deta­lles discordantes: Para el diario de Paraná, el matrimonio observó que del aparato “se abría una puerta (…) y que descendía a tierra un hombre de gran estatura”, mien­tras que para el de Córdoba, el médico declaró que “por una puerta (…) que en determinado momento observamos abierta (…) descendió un individuo con la estatura de un hombre normal, ni bajo, ni desmesuradamente alto”.

Asimismo, podrá notarse en las respectivas versiones datos que se complementan. Sin embargo, su importancia será relativizada por la investigación.

LAS ENCUESTAS REALIZADAS

Las mismas se iniciaron en el Círculo Médico de Paraná, consultando al doctor Raspini sobre la presunta existencia de (Héctor) Gazúa, o Gazcúe, según pudiere obrar en los registros de esa institución. Fue así que se nos indicó que por aquella época, se hallaba la Federación Médica de Entre Ríos. No obstan­te, practicada la verificación, no hubo hasta la fecha -junio de 1987­- médico alguno inscripto bajo esos nombres.

Vivienda del matrimonio, adonde se dirigían antes del espectacular encuentro.

A pesar de ello, y en la presunción que se trataba de un apellido irreal, sugeri­do originalmente quizá por algún medio periodístico, acudimos a los diarios locales, donde se nos proporcionó información de interés.

Después de otras varias tentativas, los indicios reunidos hasta ese momento nos llevaron a hablar con los que aparecían como supuestos testigos: el médico ginecólogo Luis Tabuenca, y su esposa, la obstetra Margarita Webster, profesionales residentes en Paraná. En diálogo con el primero, de inmediato reconoció haber sido el protagonista de esta historia, pero nos manifestó no querer saber nada del asunto. “Para mí eso murió hace 25 años”, arriesga a decimos, negándose a proporcionar detalles. Y como justificando su desatención, agrega: “Hubo quien ha venido con la recomendación de un médico amigo, pero no lo he querido atender. Ha venido mu­cha gente, se han dicho muchas cosas, se han deformado…”.

Con posterioridad, visitamos el lugar donde se habría producido la observación y el asentamiento del extraño portento. Se trata de un campo de la estancia del Dr. Ra­úl Aranguren, ubicada junto al paso a nivel llamado vulgarmente “Curva de la Muerte”, por sus características de doble “s” con una elevación en el centro, que se encuentra a media distancia entre las estaciones ferroviarias Racedo y Las Delicias.

Esta circunstancia nos llevó a entrevistar al propietario del campo, el citado Dr. Aranguren, un hombre de abolengo en la zona. Para nuestra sorpresa, apenas le preguntamos sobre el episodio, nos responde que “fue un bolazo”. (Arg. disparate; Fig. y fam. mentira), remarcándolo una y otra vez. Y anticipándose a cualquier comentario que pudiéremos hacer, nos revela el nombre verdadero del protagonista de esta historia. “Primero él hizo la declaración al diario, pero después se rectificó y, como yo era su amigo, al tiempo me dijo que todo era un bolazo”.

Ahora adquirió un sentido la poca afabilidad puesta de manifiesto por el médico, supuesto testigo, renuente a comentar lo ocurrido veinticuatro años antes. Tiempos en que hiciera el siguiente comentario: “Todavía sigue siendo para mí una incógnita la forma en que esto se propaló. Entre las muy pocas personas con la que hablé del hecho, figura un colega, hijo del propietario del campo donde vi el extraño objeto, a quien le pregunté si para esa fecha habían comprado alguna maquinaria o algún grupo elec­trógeno capaz de producir el efecto que vimos con mi esposa” (6) .

De lo que no quedaron dudas, es del efecto periodístico que el ginecólogo produjo con su audaz testimonio, una fábula originada -quizás- en una broma que por alguna causa debió continuar sosteniendo, o tal vez, por la presencia o versiones de algo que despertaron su curiosidad. Motivo o inspiración, el episodio ocurrido en Crespo se inscribe hoy entre los más conocidos de la década.

Referencias:

(1) La Razón, Buenos Aires, 18 julio 1962.

(2) Córdoba, Córdoba, 18 julio 1962.

(3) Anganuzzi, Héctor P., Historia de los platos voladores en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1976, p. 175.

(4) El Diario, Paraná, 19 julio 1962.

(5) Córdoba, Córdoba, 20 julio 1962.

(6) ibíd.


[1] Las Delicias de encuentra en el Km. 33,260, mientras que Racedo se halla en el km. 39,504 y Crespo en el km. 44,804 del Ferrocarril Gral. Urquiza.