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Adamski (6)

EL CAPÍTULO MEXICANO

Pocos ufólogos mexicanos saben que Adamski tuvo una vida social muy activa en la Ciudad de México. De hecho tenía el proyecto de establecer un Centro de Estudios Cósmicos en México, ya que Adamski consideraba estas tierras de suma importancia para las futuras relaciones interplanetarias.

Su relación con México se inicia en los tiempos de la Revolución Mexicana, cuando Adamski pertenecía al 13° Batallón de Caballería, que patrullaba la frontera con México durante esos días de violencia. Pero su primera visita al Distrito Federal ocurrió en 1954. Iba a dictar una conferencia en los salones de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, que su presidente, el licenciado Emilio Portes Gil ya había autorizado. Pero la conferencia fue cancelada.

La sede se cambió a un lugar ad-hoc: el Teatro de los Insurgentes (40 años después se daría un espectáculo similar en el teatro de Silvia Pinal, esta vez con otro charlatán: Jaime Maussán). El público abarrotó las localidades. Fue ahí en donde Adamski conseguiría sus primeros adeptos mexicanos: su amiga María Cristina V. de Rueda, el licenciado Héctor Enrique Espinosa y Cossio, el licenciado Ismael Diego Pérez, etc.

Luego, año tras año, Adamski regresaría a dictar conferencias en la casa de María Cristina, en la colonia Anzures, a la que llegaron a asistir los ya antes mencionados, así como el licenciado Pedro Ferriz Santacruz, el contactado Salvador Villanueva Medina y algunos miembros de lo que después sería el CIFEEEAC.

En su segunda visita a México, en diciembre de 1955, Adamski diría ante sus fanáticos seguidores:

“Deseo presentar algo que me interesa por encima de todo: Tengo 64 años, lo que es prácticamente ya toda una vida, y me precio de ser considerado en mi país, como un hombre honrado y de buena fe (sic) que ha merecido por eso, el respeto de sus vecinos y de quienes le conocen; por lo tanto creo tener el legítimo derecho a cuidar ese aspecto de mi vida que constituye mi única riqueza: mi crédito de hombre honrado y de buena fe. No he venido a México, como no he hecho viaje alguno con intención de proselitismo; respeto aquí, señores y señoras, lo que he dicho siempre. No intento convencer a nadie. Comprendo y respeto profundamente el que mis charlas desprendan sentimientos de escepticismo y de duda.

“No soy el único, ni soy el primero que ha visto platillos voladores, naves que surcan el espacio; ni soy el único, ni soy el primero que los ha visto aterrizar o posados en tierra, y principalmente, señoras y señores, ni soy el primero, ni mucho menos soy el único, que ha tenido oportunidad de ver, de conocer, de cambiar signos inteligibles con los seres semejantes a nosotros que ocupan estas naves del espacio.

“El señor Desmond Leslie, as y héroe de la aviación militar inglesa durante la guerra, ha escrito documentadamente las observaciones más interesantes. Quizá interese a esta distinguida audiencia saber que el señor Desmond Leslie, es sobrino cercano y persona que goza de toda confianza de su tío, el Primer Ministro Winston Churchill.

“Pues bien, el señor Desmond Leslie afirma algo que parece increíble e imposible: el haber observado fotografías oficiales, tomadas en ocasión de explosiones atómicas o nucleares, que en varias de ellas captadas por cámaras distintas, aparecía claramente, en dos ocasiones diferentes, la figura o forma de un platillo volador, observando los hongos atómicos, precisamente en medio de ellos, es decir, lo que consideramos físicamente imposible para ningún metal o producto conocido de la Tierra”.

Como verá el lector que no asistió a esas conferencias dictadas por Adamski, no se perdió de nada interesante: la misma letanía de incongruencias que dicen nuestros ufólogos actuales.

Para terminar con la historia mexicana hay que apuntar que todos los libros y folletos de Adamski fueron traducidos al español por María Cristina V. de Rueda.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Joseph Allen Hynek y Jacques Valle, en The Edge of Reality acusan a Adamski de ser un embaucador que se fabricaba todas las fotografías que podía.

El escritor y ufólogo París Flammonde afirmó que, en 1946, Adamski publicó una novela llamada Fronteras del Espacio, que ya contenía lo que posteriormente narraría en Los platillos volantes han aterrizado. Raymond Palmer (el inventor del mito de los ovnis) aseguró que esa obra se la había presentado Adamski 10 años antes, ¡con Jesucristo en el papel del venusino Orthon!

Es importante señalar para destacar el carácter puramente humano de las “revelaciones” de Adamski, que desde los años 30 había enunciado la filosofía llamada cósmica, desarrollada en sus libros fuera del contexto ufológico. Este detalle poco conocido fue puesto en evidencia por Frank Boitte.

Su libro Cosmic Philosophy, que fuera editado por su amiga y seguidora Alice K. Wells es una recopilación de sus escritos de los años 30. Es decir, las enseñanzas de los seres del espacio son anteriores al encuentro de Adamski con ellos.

Incluso sus obras, Los platillos voladores han aterrizado y Dentro de los platillos voladores, son adaptaciones de sus novelas de ciencia ficción, en donde Orthon había aparecido como la figura de Cristo. La descripción que hace de las montañas lunares, con nieve en sus cúspides, sus bosques, lagos, animales y bases lunares es la misma que publicó en Pioneers of Space, otra de sus novelas de ficción.

Es probable que la imagen del venusino haya sido extraída de otro cuento de ciencia ficción publicado en el número de septiembre de 1940 de la revista Science Fiction Stories. El cuento pertenece a Oscar J. Friend y lleva por título Kid from Mars. La descripción del personaje es la de un joven rubio que viste ropa cerrada hasta el cuello; las muñecas y los tobillos terminaban de la misma forma que el cuello y tenía un gran cinturón de color marrón. Pero Orthon y su vestimenta también nos recuerdan a Klaatu, el tripulante del platillo volador de El día que paralizaron la Tierra (The day the Earth Stood Still), que curiosamente vino a la Tierra a prevenirnos del uso de las armas nucleares, lo mismo que Orthon.

Las ideas de Adamski continúan difundiéndose en nuestros días en diversos boletines de sociedades ufológicas auspiciadas por el IGAP (International Get Acquaited Program) una sociedad fundada en 1959 por el propio Adamski, y por la George Adamski Fundation.

El contacto más famoso de la historia falleció el 23 de abril de 1965, a los 75 años de edad, de un ataque al corazón en un sanatorio de Takoma Park, en Mariland, y fue enterrado, gracias a sus antecedentes como militar y a sus relaciones con políticos de Washington, en el Cementerio Nacional de Arlington, en Washington, D. C. Nada tuvieron que ver sus historias de platillos.

En 1992 Óscar García descubrió que su tumba había sido utilizada por Juan José Benítez en sus novelas de los caballos troyanos, como el lugar en donde Benítez ubicaba la tumba del mayor.

REFERENCIAS

Adamski George & Leslie Desmond, Flying Saucers Have Landed, Werner Laurie, Londres, 1953 (232 páginas).

Adamski George, A challenge to Spiritual Leaders, edición del autor, Palomar Terraces, sin fecha, (4 pags.)

Adamski George, ¡Adamski responde!, en Contactos Extraterrestres, No. 72, Págs. 38-41 y 49, México, 3 de octubre de 1979.

Adamski George, Behind the Flying Saucers Mystery, Paperback Library, New York, 1961.

Adamski George, Demanda a los líderes espirituales de todo el mundo, edición privada, México, 1955 (5 páginas).

Adamski George, Cosmic Philosophy, USA, 1961.

Adamski George, Flying Saucers Farewell, Abelard-Schuman, New York, 1961 (190 páginas).

Adamski George, How to Know a Spaceman, if you see one, en Probe, Vol. 3, págs. 5-6, marzo-abril de 1966.

Adamski George, Inside the Space Ships, Abelard-Schuman, New York, 1955 (256 páginas).

Boitte Frank, Adamski, une mise au point nécessaire, en Inforespace, No. 10, págs. 12-19, Bélgica, 1973.

Boitte Frank, Adamski, une mise au point nécessaire, en Inforespace, No. 11, págs. 39-45, Bélgica, 1973.

Diego Pérez Ismael, ¿Son los platillos voladores una realidad?, Imprenta Didot, México, 1965.

Edwards Frank, Platillos volantes… Aquí y ahora, Plaza & Janes, España, 1976.

Espinosa y Cossío Héctor Enrique, Enigma Interplanetario, Editora Ibero Mexicana, S. de R. L., México, 1956.

Good Timothy, Alien Base, Century Books, England, 1998.

Hallet Marc, Adamski and his believers, en UFO 1947-1997, editado por Hillary Evans y Dennis Stacy, J. Brown Publishers, Londres, 1997.

Hallet Marc, Biographie d’un escroc, edición del autor, Liége, Belgium, 2000.

Hallet Marc, Choc en retour, edición del autor, Liége, Belgium, 1984.

Hallet Marc, George Adamski, Michel Moutet Editeur, Regusse, France, 1983.

Hallet Marc, George Adamski. Derniére synthése, edición del autor, Liége, Belgium, 1994.

Hallet Marc, Les sectaires d’Adamski, edición del autor, Liége, Belgium, 1988

Hallet Marc, Por qué puedo decir que Adamski era un mentiroso, en La Nave de los Locos, No. 28, Año 5, páginas 5-11, Santiago de Chile, julio 2004.

Martins Joao, O caso de George Adamski, en O Cruzeiro, 23 de octubre de 1954.

Martins Joao, O congresso no monte Palomar, en O Cruzeiro, 16 de octubre de 1954.

Martins Joao, As chaves do mistério, Biblioteca OVNI Documento, No. 2, Editorial Hunos, Río de Janeiro, 1979, (págs. 31-50).

Nunes Pereira Fernando Cleto, Sinais estranhos, Biblioteca OVNI Documento, No. 1, Editorial Hunos, Río de Janeiro, 1979, (págs. 37-54).

Ribera Antonio, El gran enigma de los platillos volantes, Plaza & Janes, España, 1973.

Ruiz Noguez Luis, Cantata a dos voces o Adamski contrapunteado, Contacto OVNI Edición especial No. 4, México, 1994.

Salkin Harold, George Adamski. Cosmic saint or sinner?, en UFO Universe, Vol. 2, No. 4, Págs. 16-18 y 20-23, invierno de 1993.

Zinstag Lou, On George Adamski, edición privada, Basilea, Suiza, 1959 (5 páginas).

¿Fue esta una de las primeras fotos ovni?

Un periódico italiano publicó esta fotografía en marzo de 1967, pero fue tomada sesenta años antes, en 1907, cerca de la ciudad noruega de Drobak. ¿Puede ver el objeto en forma de platillo en el cielo? La gente pensó que era un platillo volador. Pero ahora este objeto volador no identificado ha sido identificado. Los observadores de nubes opinan que es una nube, una altocumulus lenticularis. La pista es la montaña que se ve enfrente a lo lejos.

Las nubes se forman cuando el aire húmedo caliente se enfría y la humedad en el aire se condensa en agua. Cuando sopla el viento sobre una montaña el resultado puede ser una nube altocumulus lenticularis. La humedad en el viento se condensa cerca de la cumbre de la montaña porque ahí se enfría. Pero cuando el viento fluye hacia abajo del otro lado de la montaña, la humedad en la nube se calienta otra vez y se evapora. En medio, justo detrás de la cumbre, se forma una nube. Puede permanecer allí por horas, mientras dure el viento, personificando un ovni.

Ésa es la teoría. Y las nubes altocumulus lenticularis pueden parecer como ovnis – vea esta foto tomada desde un avión. ¡Por supuesto puede que sea un astuto platillo volador disfrazado de nube!

¿Cuántas de estas fotografías de altocumulus lenticularis en la red se ven como una fuerza de invasión de pequeños marcianitos verdes?

Si vives en alguna parte plana como los pantanos, podrías pasar la vida buscando lenticulares, pero no pierdas las esperanzas. Mira fuera de la ventana. Uno de estos días es probable que veas un POA – Plain Old Altocumulus. Las nubes Alto son nubes de nivel medio. No demasiado bajas, y no demasiado altas. Cuanto más alta es la nube, más pequeña parecerá. La brillante Cloudspotter Guide dice que puedes identificar un altocumulus estirando los brazos y midiendo la nube con tus dedos. Si es menor a tres dedos pero más grande que un dedo, probablemente es un altocumulus. El altocumulus en la fotografía de la derecha fue tomado en mi ventana ayer por la mañana. La próxima vez que salgas, ve cómo se miden las nubes. ¡La gente puede pensar que estas loco, pero por lo menos no crees que las nubes son ovnis!

http://m8eyboy.vox.com/library/post/was-this-one-of-the-worlds-first-ufo-photos.html

Adamski (5)

LA CIENCIA SEGÚN ADAMSKI

Adamski era muy hábil para no dejarse atrapar por sus adversarios. Por eso, cuando se trataba de asuntos científicos, era muy vago en sus declaraciones. Las siguientes son de las pocas ocasiones en que habló de un tema científico en específico y en todas ellas “metió la pata”.

Adamski decía que los platillos utilizaban la fuerza magnética del planeta. Afirmaba la existencia de “torbellinos magnéticos” en la Tierra, distribuidos en diversos lugares del planeta. Uno de ellos se encontraba en Calexico (California), y otro en Santa Monica Bay, en la costa californiana. Si se unen estos dos puntos por una recta, el punto medio es nada más ni nada menos que Monte Palomar. Esa es la razón, según Adamski, de que su lugar de residencia fuera muy visitado por los ovnis.

La verdad es que los tales “torbellinos magnéticos” son pura charlatanería y palabrería pseudocientífica.

En uno de sus escritos Adamski afirma:

“Son ya muchos los científicos que no consideran correcta la suposición de que las distancias entre los planetas son insalvables, y que no se adhieren al año-luz como la base ineludible para la computación temporal”.

Efectivamente, no sólo son muchos sino todos los científicos relacionados con la astronomía no “se adhieren al año-luz como base ineludible para la computación temporal”, sencillamente porque el año-luz no mide tiempo sino distancias.

Algunos seguidores de Adamski han querido ver la descripción de las capas de van Allen en estos párrafos.

“Ahora estamos a 80 mil 450 kilómetros de su Tierra”.

“Pronto olvidé mi decepción al asomarme. Me asombró ver que el fondo del espacio es totalmente oscuro. No obstante, había manifestaciones que tenían lugar en todo nuestro alrededor, como si millones y millones de luciérnagas estuvieran revoloteando en todas partes, moviéndose en todas direcciones. Sin embargo, éstas eran de muchos colores, un gigantesco despliegue de pirotecnia celestial que resultaba imponente.

“Aparte de los efectos de luciérnagas, vi una buena cantidad de grandes objetos luminosos que atravesaban el espacio. Los cuerpos mayores, hasta donde yo podía decirlo, no estaban ardiendo, sino que meramente resplandecían. Uno en particular parecía refulgir en tres colores distintos: rojo, púrpura y azul. Pregunté si podría ser otra nave espacial.

“No”, me explicó Ilmuth con una sonrisa, pero no me dio mayor explicación.

“Noté, asimismo, que de vez en cuando pasaban objetos oscuros de diversos tamaños, más oscuros que el propio espacio. Pero ninguno de estos objetos móviles pareció tocar la nave. A veces, incluso los objetos oscuros se volvían parcialmente luminosos. Estos, se me dijo, eran lo que nosotros llamamos meteoritos, que se vuelven visibles para nosotros en la Tierra sólo cuando crean fricción al pasar a través de nuestra atmósfera”.

La Magnetosfera es la envoltura protectora carente de aire que debe su origen al campo magnético de la Tierra, que atrapa y desvía las partículas ionizadas que provienen del Sol. A esta capa se le conoce también como “cinturones de van Allen”. Comienza a 900 kilómetros de la superficie y se va diluyendo hacia el espacio en donde prácticamente desaparece a los 10,000 kilómetros. A los 80,450 kilómetros ya no existe ninguna capa de van Allen.

LAS FOTOGRAFÍAS DE ADAMSKI

Mucho se ha hablado de las fotografías de Adamski. Se ha dicho que se trata de una heladera o enfriador de botellas (hecho en Wigan, Lancashire), un tapón de radiador, latas humidificadoras de tabaco, lámparas de quirófano, lámparas de teatro, tapas de cacerolas, alimentadores de pollos, tapaderas coronadas con una tetina de biberón, etc. Frank Edwards dijo que las fotos de Adamski se hicieron utilizando la parte superior de un modelo de aspiradora fabricado en 1937. Todos estos aparatos, indudablemente tienen mucho parecido con los modelos que aparecen en las fotografías de Adamski. En lo que todo mundo coincide es que el tren de aterrizaje fue fabricado con tres pelotas de ping-pong partidas en dos, lo que nos lleva a la evidente conclusión de que se trata de trucos fotográficos.

Nuevamente citamos a Marc Hallet en este asunto de las fotos.

“Inside the Space Ships” tiene un posfacio en el cual el hombre contacto explica que fue fotografiado en una nave madre por una nave exploradora. Cuatro fotografías representan lo que parece ser un área negra inundada por un rayo de luz irregular en el cual cinco portales son visibles. Detrás de dos de estos portales estaba lo que aparentan ser dos cabezas blancas: Una de Adamski y la otra de un amigo del espacio. Técnicamente esa fotografía está llena de imposibilidades.

“Adamski explicó que las naves madres fueron fabricadas con al menos dos murallas o “pieles” con distinto tipo de maquinaria entre ellas. Debido a tan particular estructura, dijo que cada portal era en realidad un largo tubo con un “vidrio” en cada extremo. También detalló que en la mitad de estos tubos había unos lentes que permitían a la persona ver en grande lo que estaba observándose fuera de la nave. Suponga que Adamski dijo la verdad. Al momento en que las fotografías fueron tomadas desde la nave pequeña, él estaba detrás de al menos tres “ventanas” separadas entre ellas por varios metros.

“Ahora, recuerde qué sucede cuando usted toma una fotografía con flash frente a una ventana: las cosas detrás del vidrio son completamente cubiertas por la luz que es reflejada en el cristal. Y ésa es la razón por la cual las fotografías presentadas por Adamski en Inside the Space Ships son, desde un punto de vista estrictamente técnico, imposibles. Es más, esas imágenes parecen haber sido tomadas justo como lo hacían mucho tiempo atrás los malos fotógrafos de retratos: dos figuras fueron captadas simplemente sacando la cabeza por los orificios de una escena pintada”.

Hallet puede no estar equivocado. Más adelante veremos que Adamski tuvo una larga relación con diversos personajes mexicanos y que viajó frecuentemente a México. Por aquella época se fabricaban unas plumas de madera que eran vendidas como recuerdo de turista o artesanía. La forma de esas plumas es justamente la de las naves nodrizas de Adamski. Las plumas eran huecas en su interior (como las muñecas matriushkas) para poder intercambiar los repuestos de tinta. ¿Será que las fotos de las naves portadoras eran simplemente plumas de madera a las que se les había hecho una serie de orificios para semejar ventanas, y luego se les había introducido algún pequeño foquito para aparecer iluminadas desde el interior? Si esto es así, las figuras del extraterrestre y Adamski dentro de estas naves no serían más que figuras de papel recortado y pegadas en el interior de las plumas. Incluso hay una de estas fotografías en que la nave aparece fotografiada sobre algo que parece ser un cuaderno a rayas, con cierta escritura.

Se supone que en otras partes del mundo se lograron fotografiar naves con un diseño indudablemente adamskiano. Están las tomadas por el niño inglés Stephen Darbishire y que serían desenmascaradas por el mismo Darbishire en 2004 como un fraude[1]. También las tomadas por Cedric Allingham (una broma del astrónomo Patrick Moore para burlarse del avistamiento de Adamski[2]), la del arquitecto peruano Hugo Luyo Vega, quien tomó su película a 50 kilómetros de Lima, Perú en octubre de 1973. Esa foto también muestra una nave exploradora con ventanas. Pero la que nos importa en este momento fue una que publicó Adamski en su libro Flying Saucers have Landed y que fuera tomada, según se dijo, por el sargento Jerrold (Gerard) E. Barker.

Justo el 13 de diciembre de 1952, cuando Adamski obtuvo la más famosa de sus fotografías. Junto a Adamski había varios otros testigos, pero sólo se menciona a Jerrold Barker. Todos vieron un flash en el cielo y Adamski dirigió su telescopio en esa dirección. De pronto apareció un “aparato iridiscente como el cristal”. Adamski estimó que el aparato estaba a unos 15 a 20 pies de altura y tenía un tamaño de unos 30 a 35 pies de diámetro. Bajaba lentamente y cuando llegó a una altura de unos 10 pies, se abrió una escotilla, y salió una mano que dejó caer la placa fotográfica que Adamski le había dado al venusino. Tiempo después la placa fue llevada al fotógrafo local y fue revelada en presencia de testigos, apareciendo unos extraños símbolos.

El sargento Barker, que se encontraba en un lugar cercano a Monte Palomar, logró captar otra fotografía utilizando la cámara Brownie. La foto del sargento, a diferencia de la del contactado, se ve muy borrosa, “debido a la rápida velocidad con que la nave se estaba moviendo”, según Adamski. Jerrold Barker hizo la siguiente declaración:

“Repentinamente con el rabillo de mis ojos, vi un objeto circular volando sobre las copas de los árboles en el área general donde se localizaba el profesor. Esperé un momento, supongo que por la impresión, a medida que seguía acercándose. Entonces estaba a no más de 4 metros de alto, y a unos 8 metros de donde estaba parado. Parecía que hacía esto esperando a que lo fotografiara. Rápidamente tomé una foto y cuando lo hice se inclinó levemente y salió disparado hacia arriba sobre los árboles, más rápidamente de lo que cualquier persona puede imaginarse. Estas cosas se que son ciertas:

“1. El platillo no hizo ningún sonido.

“2. Estaba dirigido por una inteligencia superior.

“3. Se presentó un leve olor cuando el platillo se elevó.

“4. Tenía ventanas y tres bolas enormes, probablemente trenes de aterrizaje.”

Pero después Barker sería entrevistado para la revista ufológica Nexos en enero de 1955. Ahí declaró que él nunca había visto ninguna nave venusina. Que la foto la había tomado el mismo Adamski, quien le había ordenado que la hiciese pasar como suya.

Adamski tenía cierto poder sobre Barker. Como ya hemos visto, este fue el mismo sargento al que Adamski ordenó que comprara yeso para hacer moldes de huellas, poco antes de su encuentro con el venusino. Barker vivía en la casa de Wells, en donde se reunían todos los seguidores más íntimos de Adamski. Trabajaba como mesero.

La historia es muy similar con lo ocurrido en la famosa película de Rodeffer. Adamski no quería desperdiciar ninguna de las pruebas que él mismo fabricaba, pero las peores o las más comprometedoras eran derivadas a los miembros del clan para que ellos las dieran a conocer al público.

Algunos de los seguidores de Adamski afirmaron que el sargento Barker mentía, que Adamski no había tomado esa foto sino el mismo Barker. Pero en un artículo aparecido en la revista Mechanics Today, es el propio Adamski quien relata la forma en que tomó las cuatro fotos, incluyendo la que posteriormente se achacó a Barker:

“Me tranquilicé en un esfuerzo por obtener buenas fotos. Rápidamente hice dos tomas. Entonces esperé que la nave se acercara para tenerla por completo dentro del cuadro con la cámara en esa posición, giré la cámara y tomé otra foto mientras el objeto seguía volando. Tomé la cuarta foto justo cuando la nave comenzó a moverse de nuevo”.

Lo curioso es que esa cuarta fotografía es justamente la de Baker. En el pie de foto se dice: “La foto final muestra la nave espacial a baja altura sobre los árboles antes de girar hacia el cielo”.

En la entrevista publicada en Nexos, Barker menciona otras fotos, francamente impresentables, que Adamski quería que la señora McGinnis mostrara como suyas. Después de cierta discusión, se decidió destruirlas. Probablemente este pasaje se refiera a parte de la película Rodeffer que fue destruida, como ya vimos anteriormente.

Finalmente, la declaración más impresionante del sargento fue que había visto una maqueta en el cuarto ocupado por Adamski, atrás del restaurante de la señora Wells. Adamski declaró a sus seguidores que se trataba de “¡un prototipo de una antena de televisor!”.

Para finalizar. Adamski, en ese contacto del 13 de diciembre, bien pudo haber sacado varias fotos más. Conocemos las tres que publicó en su libro. Esta la que adjudicó a Jerrold E. Barker. Pero recientemente hizo su aparición una quinta fotografía obtenida por el ufólogo alemán Michael Hesemman. Esta es la peor de toda la secuencia, pero como decimos, probablemente hubo más fotos, incluso podríamos imaginar que en ellas se podría ver los hilos de la maqueta.

LA HERMANDAD DE LOS CONTACTADOS

Parece que las relaciones entre los contactados de aquellos tiempos no eran todo lo cordiales que suponíamos. Quizá había mucha envidia entre ellos. Tal vez tenían suspicacia de los otros, o incluso miedo de que fuese una trampa para desenmascarar sus propios contactos. El hecho es que Adamski desconfiaba de otros contactados, incluso de los que habían nacido de sus propias filas, como George Hunt Williamson.

Estas extrañas relaciones entre la “hermandad” de contactados las podemos apreciar en varias cartas escritas por Adamski a sus colaboradores fuera de los Estados Unidos. En una carta a Hachiro Kubota, del 2 de septiembre de 1958, leemos:

“Respondiendo a sus preguntas, tengo que decir que al principio el señor Bethurum ha tenido pocos encuentros reales. Ocurrieron en el lugar en donde aterrizó la nave. Y siendo seres humanos normales, los tripulantes de la nave tenían la misma curiosidad sobre sus equipos que la que nosotros tenemos por sus naves. Pero aparte de esos pocos encuentros, tengo que decir que las experiencias del señor Bethurum han sido místicas más que reales.

“He sido incapaz de obtener información de nuestros Hermanos sobre un planeta llamado Clarion, debido a que ellos nos utilizan los mismos nombres de los planetas que nosotros utilizamos. Ellos los identifican por el número de órbitas en un sistema. Por ejemplo, nuestra Tierra es la órbita número tres, lo que significa que es el tercer planeta desde el Sol. Yo he estado más allá de la Luna y no he visto ninguna indicación de algún planeta localizado ahí, como se dice que está Clarion.

“No apoyo ninguno de los escritos de George Williamson. Estos también son el resultado, en su mayor parte, de información recibida mediante trances. Esas declaraciones que usted sacó de “Other Tongues. Other Flesh”, de que “hay 10,000,000 de personas en este mundo que provienen de otros mundos y que reencarnaron en manzanas” es completamente ridículo. Usted puede juzgar todos los escritos con la misma vara. ¿Le parece que tienen sentido? O son fantasías ridículas que aún los niños no deberían creer”.

El ufólogo inglés Timothy Good nos proporciona información altamente interesante. Adamski declaró en privado haber entrado en contacto con los extraterrestres cuando era niño, y haber recibido la instrucción de ellos en el Tíbet para la preparación de su misión en una vida posterior. Públicamente, Adamski no hizo ninguna de estas declaraciones, aunque hizo alusión a haber tenido contacto ‘mental’ antes del encuentro en Desert Center. Esto es interesante porque criticaba a otros contactados afirmando que sus contactos no eran físicos sino psíquicos. Pero los contactos del propio Adamski también eran de esa naturaleza. A principios de 1952 le escribió a uno de sus corresponsales: “Hablando de los visitantes de otros planetas en lo físico no he contactado con ninguno de ellos, pero ya que usted ha leído Pioneers of the Space usted puede ver cómo obtuve la información de esta gente y de sus tierras”.

Adamski continuaba comentándole a Kubota que:

“Referente a Howard Menger, aunque él estuvo muchas horas preguntándome, cuando estuvo aquí hace algunos años, no me dio ninguna información que apoye las experiencias que dice haber tenido. Así que hasta que yo verifique estas aseveraciones, no haré comentario alguno. Sin embargo, a la fecha los Hermanos no han confirmado ninguna de sus afirmaciones”.

Más adelante abunda sobre los contactos de Williamson. En otra carta a Hachiro Kubota, del 15 de agosto de 1961, continúa atacando a su antiguo colaborador:

“George Williamson se ha involucrado en el campo de lo psíquico, el cual no apoyo. Él no tenía ningún conocimiento en este campo antes de entrar en él, y en mi opinión es muy peligroso meterse en eso siendo un ignorante. Como geólogo George W. sería muy bueno. No lo se. Entiendo que ahora da conferencias sobre sus hallazgos científicos en Sudamérica. Pero todo lo que he oído de él, a través de los reportes de otros, referente a los visitantes espaciales es falso, de acuerdo a lo que he aprendido a través de las múltiples investigaciones que he hecho. Nunca me he tomado tiempo de leer sus libros debido a que no tengo el suficiente coraje para perder mi tiempo. Sus interpretaciones sobre las huellas fueron completamente erróneas. Y sí, creo que es una tontería completa.

“¡No! No creo que los TRES HOMBRES DE NEGRO vengan de la Constelación de Orión. Creo que se le ha dado mucha publicidad a este incidente en particular, el cual, creo honestamente, que se debe a nuestros propios investigadores que quieren inculcar miedo en la gente para mantenerlos alejados del tema de los viajes espaciales”.

Continuará…


[1] Ver Marcianitos verdes http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/el-platillo-adamskiano-de-coniston.html[2] Ver Marcianitos verdes http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/el-mensajero-de-marte-primera-parte.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/11/el-mensajero-de-marte-final.html

Adamski (4)

METAFÍSICA ADAMSKIANA

Con el párrafo anterior entramos en uno de los asuntos más densos del caso Adamski: su metafísica. Además de los tres libros que publicó, George redactó numerosos folletos que sirvieron para difundir sus ideas. Están escritos de manera didáctica, en forma de preguntas y respuestas, para una mejor comprensión de sus alumnos en sus cursos de “filosofía”. De uno de estos folletos, Telepatía, podemos entresacar varios párrafos interesantes.

“P. ¿Por qué las gentes del espacio no hacen un aterrizaje en masa?

“R. Ellos no pueden hacer esto, puesto que muy pocas gentes los aceptarían. Las masas se asustarían terriblemente, especialmente en estos días, cuando una nación está lista para devorar a la otra”.

Esta sigue siendo “la explicación” de los ufólogos para el problema del No contacto. Después de casi 50 años no han encontrado una explicación más inteligente.

“P. ¿Las gentes del espacio apoyan a cierta clase de gente más que a otra, como lo hacemos aquí en la Tierra?

“R. No, no lo hacen, porque ellos no tienen en sus planetas ningún sistema de castas o divisiones de ninguna clase, como nosotros. Para ellos, todos los humanos son iguales, a pesar del color, credo o raza, pues todos son una divina manifestación de un solo padre. Lo mismo que la naturaleza, no juzgan a los hombres, sino que sirven a todas las criaturas por igual, porque todo expresa las leyes del Creador y toda creación es parte de él mismo”.

Si eso fuera cierto entonces no habría razón para que los extraterrestres se comunicaran a través de un Adamski o un Meier. Tendrían que hacerlo con toda la humanidad. Tal vez a través de las Naciones Unidas.

En otro folleto escribe las siguientes máximas.

“Aquel que posee la verdad no pide pruebas, ya que sus sentimientos reconocen la verdad que es en sí una prueba”.

Escrita para deshacerse de los molestos escépticos, pero que es completamente vacía como todas sus historias.

“La verdad siempre triunfará a las opiniones limitadas o personales”.

En esta tuvo razón y la verdad de sus mentiras finalmente ha salido a relucir.

UN TEÓSOFO MODERNO

Como ya hemos dicho, Adamski fue un alumno aventajado de las enseñanzas teosóficas. Toda su metafísica se basa en un cristianismo distorsionado por la teosofía y las doctrinas orientales. Las dos preguntas/respuestas y las dos máximas anteriores tienen bastante tela de donde cortar.

La primera pregunta daría el argumento excusa que han venido utilizando los ufólogos hasta nuestros días para explicar la falta de contacto o el llamado problema del no contacto. Este es un argumento pueril que demuestra la falta de imaginación y de recursos de los investigadores de ovnis, que siguen repitiendo la misma tonadita desde hace muchos años.

La segunda pregunta/respuesta se desmiente por sí sola. Si fuera verdad, todo el mundo tendría contacto con seres de otros planetas. Como no lo es, entonces, o bien los seres espaciales sí tienen preferencias, o bien no existen tales seres del espacio.

La primera máxima le sirvió de escudo a Adamski para no tener que presentar pruebas de sus contactos. Es un argumento circular que podríamos poner en estos términos: mi contacto es cierto y la prueba de ello es mi propio contacto.

La última máxima es la más acertada de todo lo escrito por Adamski, y se asemeja mucho a aquella de Cristo de “La verdad los hará libres”. En el caso de Adamski la verdad triunfó. Ahora se sabe que todo fue un fraude.

UNA PELÍCULA TIPO BILLY MEIER

El 26 de febrero de 1965, se obtiene una extraordinaria película en color de 8mm, con una cámara Bell-Howell con telefoto y película Kodakhrome, en Silver Spring, Maryland. George Adamski estaba acompañado por Madeleine Rodeffer, una secretaria de Maryland, seguidora de Adamski, y otros tres testigos no identificados. Se supone que la secretaria logró filmar al ovni justo frente a su casa. También se supone que Adamski estaba de visita en la casa de Madeleine cuando observaron al ovni justo a la distancia sobre la arboleda. Lo interesante es que por un segundo una porción de la nave se desvanece de la película. Según William Sherwood, un físico y antiguo ingeniero de Eastman Kodak, la película es auténtica. Curiosamente, como en el caso de Jerrold A. Barker, Adamski le pidió a Madeleine que tomar el crédito de la película. Esta todavía tiene el copyright bajo su nombre.

Nuevamente cedemos el espacio a Harold Salkin.

“En 1965 él telefoneó a Clara John desde su casa en California para decirle que había tomado la película más sensacional de una nave espacial volando casi a ras de tierra. “Puedes ver claramente las tres bolas del mecanismo de aterrizaje bajo el cuerpo de la nave”, dijo. “¡Esta película convencerá al país entero que todo lo que he dicho es absolutamente cierto!”

“Él llegó a Washington un mes después de la conversación telefónica. Cuando se reunió con sus seguidores les dijo que la película continuaba procesándose en los laboratorios de Kodak en Rochester, N. Y. No podía entender, dijo, porqué había tardado tanto y porqué le cobraban tanto ($2,600), ya que él había enviado la película a Chicago para un tratamiento especial”.

“Varios días después finalmente llegó la película. Hubo una función especial para varios de sus seguidores. Todos estuvieron de acuerdo en que era el mejor close-up que hubieran visto de una nave espacial. El objeto (del mismo estilo clásico en forma de campana que había sido fotografiado por Adamski en diversas ocasiones) se movía lentamente de un lado del cuadro al otro, de atrás hacia delante durante unos tres minutos, llenando más de media pantalla. Una de las así llamadas esferas de aterrizaje se movía de arriba abajo como si el objeto se columpiara a través de la pantalla.

“Pero los expertos fotógrafos que la estudiaron estuvieron de acuerdo en que el aparato no parecía ser algo real, más bien se asemejaba a un modelo con sus bordes parcialmente redondeados.

“Dos semanas más tarde la película fue enviada a un amigo de los del grupo de Washington, quien estaba en Philadelphia. Él era dueño de un cine y proyectó la película sobre una pantalla de 10 metros. Él le indicó al proyectista que parara la escena en varias ocasiones mientras estudiaba la pantalla desde una posición cercana al estrado.

“Al siguiente día llamó a su amigo en Washington y le dijo:

“El ovni es un modelo. La película fue tomada en un estudio, con el objeto suspendido de un hilo muy delgado. Después, la película del escenario de árboles altos y densos fue filmada en Silver Spring, Md. Hay dos cosas que prueban mi conclusión.

“Primero. Las hojas de los árboles se encuentran en movimiento (por el viento) en la toma abierta, cuando se ve el objeto a la distancia, el cual es probablemente un avión y no un ovni como se dijo. Luego la película salta a un close-up del ovni balanceándose, sin nada en el intermedio que muestre cómo se movió el ovni desde la distancia.

“En la parte del close-up las hojas de los árboles se congelan repentinamente –no hay ningún movimiento en ellas. Como tú sabes, Paul, yo fui un especialista en películas de los Army Signal Corps, y así es como hacíamos los trucos. Comienzas con un escenario que tenga elementos en movimiento. Luego sobrepones el objeto principal sobre el escenario, pero tienes que congelar una de las tomas y mantenerla así todo el tiempo que el objeto esté en movimiento. De otra forma sería imposible.

“En esta película ovni, el hecho de que las hojas se detengan súbitamente, es el que da la pauta para creer que este es un trabajo de sobreimpresión. Pero la segunda cosa que refuerza este veredicto es: Ya que el ovni se balancea de un lado al otro del cuadro, si tú te paras conmigo cerca de la pantalla de 10 metros, verás que los bordes del ovni salen realmente del cuadro de la película. Esto ocurre varias veces en este movimiento de balanceo. Esto es obviamente imposible si la película fuera auténtica –ya que nada en una película normal puede imprimir o marcar fuera de los bordes del film.

“Por otra parte –continuó- si se hizo un trabajo de traslape, y el técnico no fue extremadamente cuidadoso en alinear las dos cintas de la película, esto puede ocurrir. Por supuesto, en un trabajo de animación normal, esto no importaría a ningún espectador (muy pocas personas lo pueden notar). Pero aquí tú tienes una película que se supone es auténtica. Si lo es, es una de las piezas de film más importantes jamás hechas, porque podría probar la existencia de los ovnis como nadie lo ha hecho.

“Sin embargo, si sólo es un modelo de un ovni en un trabajo de animación, entonces debemos colocarlo en la categoría de fraude. Y eso, mi querido amigo, es mi conclusión. Lo siento”.

“Muy poca gente dentro o fuera del mundillo de los ovnis conoce estos hechos. La historia nunca se publicó antes de hoy. Debemos añadir que continúan en circulación copias en papel de esta película en varias revistas y libros desde hace 25 años”.

Según los ufólogos, el británico Timothy Good y la suiza Lou Zinsstag, aunque la película fue tomada por Adamski, se estuvo de acuerdo en que la señora Rodeffer apareciera como la autora de la misma. Según declaró Madeleine, la película era tan mala que se decidió no exhibirla en ese estado. El propio Adamski estaba molesto con los resultados. Incluso le dijo a Madeleine que tal vez había grabado la sombra de la nave (¿?). El objeto es tridimensional pero parece inmaterial debido a los extraños movimientos que hace contra el fondo arbolado. Pero de ahí a pensar que se trata de la sombra de una nave espacial hay mucho trecho.

Aunque Rodeffer no sabía nada de fotografía, no pudo aceptar la explicación del contactado. Entonces Adamski propuso una nueva versión: cuando envió a revelar su película, los agentes del gobierno insertaron imágenes fraudulentas para desacreditarlo.

Tal vez nunca sepamos la verdad de este caso, pero tratando de reconstruirlo un escenario plausible sería el siguiente:

Adamski visita a Rodeffer y le hace creer que filmó un plato volador justo fuera de su casa. Manda revelar el rollo y se lo muestra a la secretaria. La película es tan mala y obviamente falsa, que Adamski inventa una serie de excusas para rescatar su película. Luego, con la ayuda de uno de sus colaboradores, Fred Steckling, elimina las imágenes más burdas. Por eso tardó poco más de un mes en presentar su película ante sus amigos de Washington. Por eso, también, prefirió que Madelein Rodeffer apareciera como la autora de la película.

Marc Hallet recibió copias de este film en 1976, cuando aún era seguidor de Adamski. Él nos cuenta así su experiencia:

“Unos días después, puse el film bajo un microscopio profesional Olympus para examinar algunos importantísimos puntos. En una secuencia muy breve, la nave exploradora venusina se mueve y pasa detrás de la rama de un árbol. Me enfoqué en esa rama y descubrí que la densidad de las partículas de la emulsión era mayor, exactamente en la parte entre la nave y la rama. En otras palabras, los dos objetos fueron sobreimpresos y, para decirlo de forma cruda, es la prueba incuestionable de que el film fue un truco obtenido por doble exposición. Publiqué la microfotografía por primera vez en mi libro “George Adamski”, editado en Francia en 1983 y lo hice de nuevo en enero del 2000 en el monográfico titulado “Biographie d’un escroc” publicado privadamente por ufólogos franceses. Esta fotografía es reproducida acá en un negativo en blanco y negro con tres flechas apuntando en el área más densa en donde el “disco” y la rama están sobreimpresos. Desafío a los creyentes a encontrar otra explicación que la de la doble exposición.

“Por supuesto que los seguidores de Adamski dirán que la nave exploradora está cambiando permanentemente de forma, algo imposible de hacer con un pequeño modelo. Han cantado ese credo por muchos años y ninguno de ellos parece darse por enterado de que algo puede fácilmente dar la impresión de cambiar de forma cuando su imagen es filmada en un espejo distorsionado o con una lente distorsionada. Y ninguno sabe que un pequeño modelo puede aparentar deformarse si está fabricado con varias partes sueltas afirmadas por un eje. Si usted tiene una copia en video de la filmación Rodeffer, mírela y observará que el eje vertical de la nave siempre permanece constante.

“Cuando usted falsea un filme por medios como la doble exposición con material no profesional, se generarán algunas malas secuencias con un pobre contraste y mala calidad de la luz que tendrán que ser eliminados”.

EL PAPA Y LA REINA JULIANA

Una de las anécdotas que se cuentan de la vida de Adamski es la visita que hizo al Papa Juan XXIII en el Vaticano, y a la Reina Juliana de Holanda.

La historia del Papa es la siguiente. Juan XXIII estaba en cama agonizando de un cáncer. Era el 13 de mayo de 1963. Adamski se encontraba acompañado de sus dos amigas y mecenas europeas, las señoras May Morlet Flitcroft, de Bruselas, y la señora Lou Zinsstag, de Basilea.

Adamski hizo correr la versión de que debía entregar al Papa importantes documentos recibidos de los extraterrestres en Dinamarca. Nadie sabe lo que contenía un pequeño paquete que llevaba el contactado.

Según George, el extraterrestre le dijo que debía ser recibido un cierto día, a las 11 de la mañana, por un eclesiástico del que le dio la descripción, en una determinada puerta de madera que se encuentra a la izquierda de la entrada principal. Todo eso se cumplió al pie de la letra, de acuerdo con la leyenda ufológica.

Adamski pidió a sus compañeras que no le siguieran. Atravesó la plaza de San Pedro y se introdujo por una puerta del Vaticano.

Adamski contaba que estuvo platicando con el Papa durante toda una hora. Al término de la entrevista salió por la puerta principal, mostrando una medalla de oro que el Santo Padre le había entregado, como acostumbraba hacer con sus visitantes distinguidos. El contactado informó que el Papa se encontraba mejorado, lo que pronto sería desmentido: tres días después moriría a causa del cáncer.

También dijo que desde las habitaciones del Papa pudo observar los jardines del Vaticano. Pero justamente los aposentos se encuentran frente a la plaza de San Pedro, justo al lado opuesto de los jardines.

La verdad es diferente. Adamski se escabulló de sus amigas, compró una de las medallas que se venden como souvenir en el Vaticano, y luego contó su fantástica historia. La famosa “medalla vaticana de oro puro” es un souvenir que era fabricado por una compañía de Milán.

Hallet nos indica que:

“Ese día, Adamski hizo exactamente lo mismo que había hecho en el desierto en 1952: Les pidió a sus amigos que esperaran allí donde estaban, desapareció a la distancia y regresó al rato diciendo que algo muy importante había sucedido. Este método está basado en los mismos medios psicológicos usados por los malabaristas, quienes dan a su audiencia la impresión de que algo extraordinario está sucediendo cuando, en realidad, lo que ocurre es algo totalmente ordinario”.

Esa historia también me recuerda la de Moisés cuando subió al monte por las tablas de la ley.

La historia de la reina es más simple. Adamski tuvo que salir después de que no pudo responder a las intencionadas preguntas de los asesores científicos que, junto con el príncipe Bernardo de Holanda, asistieron a la entrevista del contactado con la soberana. Adamski volvió a repetir la historia. Como prueba mostró un broche que, supuestamente, le había regalado la reina.

Continuará…

Viviendo entre extraterrestres en el planeta Japón

Por Amy Chavez

El empresario japonés Daisuke Enomoto iba a pagar a $ 20 millones para ir al espacio exterior. No yo. Puedo ir espacio exterior siempre que deseo. Todo lo que tengo que hacer es caminar hacia fuera de mi puerta.

Incluso tenemos un centro casero “Ovni-hágalo-usted-mismo” en mi ciudad. Su insignia es un extraterrestre que lleva algunos materiales y un martillo, con una nave espacial en el fondo. ¿Ve? No tienes ninguna excusa para no construir tu propio ovni.

Probablemente estás pensando: ¿Pero si construyera mi propia nave espacial, en dónde conseguiría el combustible para ella? No hay problema. Nuestra ciudad anticipó esto y ha construido una gasolinera para ovnis.

Sólo trae tu platillo volador y vuela sobre las bombas de gasolina mientras los asistentes reaprovisionan tu ovni de combustible, checan el aceite y lavan los pájaros muertos del parabrisas.

Todo esto me hace preguntarme porqué soy yo quien lleva una “tarjeta de registro extraterrestre”. Si ni siquiera poseo una nave espacial.

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