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Aterrizaje en Tula: un cuento de hadas

ATERRIZAJE EN TULA: UN CUENTO DE HADAS[1]


Luis Ruiz Noguez, Oscar García, Héctor Escobar, Héctor Chavarría


Prefacio

“Escuché un ruido muy diferente al que produce un auto, una moto, una máquina de las terrestres. Era un ruido hueco, vibratorio, fuerte, muy fuerte. Algo muy fuera de la realidad. Los perros comenzaron, no a ladrar ni a aullar, sino como a chillar muy asustados. Se sintió frío, como una atmósfera de vacío”.

Así inicia el relato de uno de los testigos de los sucesos que ocurrieron en la madrugada del miércoles 12 de mayo de 1993 en un claro de la población de San Marcos, entre las ciudades de Tula y Cruz Azul en el Estado de Hidalgo[2]. Algunos vecinos afirman que aquel día, una nave de grandes dimensiones aterrizó en el lugar y de ella descendieron cinco humanoides. Las pruebas que aportan son una serie de extraños fenómenos que van desde la aparición de una enorme huella circular de aproximadamente 9.4 metros de diámetro, hasta fotografías de la supuesta nave, pasando por la abducción de una perrita, efectos electromagnéticos en grabadoras y en las líneas de suministro eléctrico, ruidos, voces, sonidos inexplicables y la extraña observación de una “nave nodriza” frente a la luna. En una palabra, se trata de un caso tan espectacular que, seguramente, pasará a la historia de la ufología mexicana. Estos son los hechos:

Antecedentes

La testigo principal de los hechos es la señora María de Lourdes Sánchez Uribe, de 34 años, vecina del poblado de San Marcos, quien trabaja como cajera en un bar. Su vivienda se encuentra a unos pasos del bar Tony’s, a unos 20 metros del lugar donde “se posó el OVNI”. Fue la señora Sánchez quien escuchó los extraños ruidos descritos anteriormente.


“Nosotros teníamos la televisión prendida y había terminado la película del canal 5[3]; es decir, el fenómeno ocurrió aproximadamente después de la 1:00 a.m”.

La relación de sucesos extraños no inicia precisamente ese día. Tenemos que remontarnos algún tiempo atrás para comprender mejor los acontecimientos:


“El 10 de mayo para amanecer el día lunes -informa la Sra. Sánchez- hubo luna llena[4] y ésta se veía roja. Nosotros no estábamos en casa; nos fuimos de fiesta[5]. Al regresar, entre las 0:00 y 0:30 vimos el astro que tenía una sombra que lo cubría, como si fuera un eclipse. Mi hijo (Jorge Morales S., de 8 años) pensó que se trataba de una plataforma ovni que estaba desplazando las naves”.

Como puede verse, la idea de la testigo es que esos ovnis fueron los que aterrizaron después frente a su hogar y, que esos mismo ovnis, habían sido transportados desde lugares lejanos por una nave nodriza.


“En Zaragoza, ese mismo 10 de mayo en la carretera que va a Tepeji, un ingeniero observó un OVNI suspendido en al aire.


“En Iturbe, hace seis años, mi hijo y yo vimos un platillo volador sobre el cerro de Xicuco, junto a la presa Endo. Permaneció en el aire sin moverse como una hora u hora y media”.

Al preguntar a la testigo si esos objetos vistos anteriormente tenían algún parecido con lo visto el día 12 de mayo nos enteramos que la testigo no vio nada en esa fecha sino que únicamente escuchó ruidos. He aquí un aspecto evidentemente sorprendente, pues la testigo, que ubica perfectamente toda una atmósfera ovni y escucha ruidos extraños, decide no salir a observar. Sólo era necesario asomarse a la ventana de la casa para ver que pasaba; ¡no hace nada de esto, y se pierde de ver un ovni que debe estar, cuando mucho, a unos 30 metros de ella!. Los aspectos incoherentes son especialmente notorios en este caso. Por otra parte, la supuesta observación de Iturbe, queda sólo en el terreno de la anécdota, ya que en aquel entonces, el niño tendría a lo más dos años, y difícilmente podría corroborar lo dicho por su madre.

Al transcurrir la entrevista, nos percatamos que la “cultura” ufológica de María de Lourdes es bastante amplia en cantidad aunque no en calidad.


“Nos hemos reunido con las personas que creen en el fenómeno ovni y hemos estado cotejando los datos y haciendo un análisis empírico, puesto que no tenemos grados de científicos. Hicimos un análisis muy cotidiano (sic) y empírico y llegamos a la conclusión de que esto no se puede trucar porque no se puede quemar el pasto de la noche a la mañana. Si usted lo hace van a quedar residuos de algún combustible. Estamos seguros que no lo trucaron con una moto ni con un auto porque quedaría el surco de las llantas. Es sumamente difícil trazar un círculo sobre el pasto, porque la tierra está desigual y no es plana; está a desnivel. Cuando se quema el pasto con algún combustible o con un soplete, quedan residuos del mismo. Las quemaduras que tiene son fuera de lo normal. Los surcos están bien delineados, como si el platillo, al posarse, hubiera vibrado. Es decir, el suelo estuvo sujeto a un peso y al movimiento del platillo que formó los surcos.


“Los surcos estaban quemados -continúa la Sra. Sánchez- es decir, hubo una ola de calor. ¿Porqué no se quemó el resto del pasto? Además, la parte central conserva un color verde que no se ha apagado”.


La perrita abducida


“Toda la semana ha habido muchos ruidos[6]. Como cuando se cierra una cajuela metálica (sic). El domingo pasado escuchamos unos sonidos metálicos. Mi vecina también los pudo oír en una ocasión. El viernes anterior, dos días después del aterrizaje, se extravió la mascota de mi hijo, una pequeña perrita pastor alemán de un mes y medio de edad. ¿La raptaron los extraterrestres? .No lo sé, pero pudiera ser. El miércoles siguiente vino una reportera de la revista OVNI[7] y, durante la entrevista, su grabadora se apagaba. Esta es un área magnética y que de que aquí existe el fenómeno ovni eso es un hecho indudable[8].


“Bueno eso es lo que yo comento; no quiero ser sensacionalista ni llamar la atención. No afirmo que yo lo vi, sino que le trasmito lo que he vivido. Aparte de eso, se tomó una foto de un platillo volador. Se dice que un muchacho lo vio pero eso son sólo rumores, fue un fenómeno únicamente auditivo. Nadie observó el platillo”.


Habla otro de los testigos

Posteriormente, en el mismo lugar, hablamos con Martín Trujillo, de 24 años, vecino de Las Palmas, poblado sito a unos 200 metros del lugar de la huella.

De acuerdo con el señor Trujillo, el ovni aterrizó en este lugar debido a que se encuentra cerca de una escuela “y los niños, al jugar y estudiar, dejan mucha energía (sic), luego vienen los ovnis y la absorben (sic). El día 12 de mayo llegué aquí como a las 7:00 y no había absolutamente nadie. La huella ya era visible pero nadie la había tomado en cuenta. Ese mismo día, pero un poco más tarde, los muchachos de la escuela que tienen la clase de educación física en este lugar vieron el anillo cuando la pelota se les vino para acá; le dijeron a los maestros y así empezó a correr el rumor. Cuando yo pasé -a las 7:00- se veían unos surcos similares a los del anillo pero saliendo de él. A esta altura (señala el terreno), vean bien, todavía se pueden ver. Mas allá (afuera del anillo) hay otras marcas similares a éstas”.

En el terreno podemos comprobar efectivamente la presencia de un surco similar, sólo que éste en línea recta, de unos 10 metros de largo que por un extremo se interrumpe repentinamente y por el otro conecta con el anillo.


“La gente -continúa Trujillo- dice que el perímetro del círculo (unos 9.20 metros aproximadamente) era la base del ovni y que su estructura sobresalía de él. Es decir que se trataba de un objeto de unos 20 metros de diámetro por lo que calculo que debía pesar unas 50 toneladas. No creo que un objeto tan grande dejara una huellas tan débiles.


“Posteriormente llegó el gobernador del estado, reporteros del noticiero ECO, del programa de Lolita Ayala…”

-¿Es posible que nadie haya visto el ovni?


“No lo creo. De haber ocurrido algo así, forzosamente alguien tuvo que verlo. Siempre pasan automóviles y autobuses por la carretera (a unos 100 m. de la huella y con visibilidad perfecta). El último, de Cruz Azul a Tula pasa más o menos a las 2 de la mañana”.

Al respecto, el Ing. Bartolomé Quijano, quien informó a uno de nosotros (Héctor Chavarría) del aterrizaje, afirma que es muy raro que nadie haya visto nada pues además hay muchas viviendas en los alrededores.

Efectivamente, el área se encuentra a unos 100 metros de la carretera y la visión desde ella es prácticamente libre. En las cercanías hay una unidad habitacional de Infonavit donde moran unas 500 familias, igualmente se encuentra el mentado bar Tony’s y a unos 10 o 15 metros hay un mínimo de 5 viviendas. Igualmente resulta extraño que en la ciudad de Tula, de 60,000 habitantes ,y a no más de 3 kilómetros nadie se percatara de nada. El claro donde está la huella se encuentra pues rodeado de viviendas y cerca de tres poblados, San Lorenzo, Montecillo y San Marcos, además de la ciudad de Tula. En total una población cercana a 120,000 habitantes.


¿Y los humanoides?

Quien manejó la versión referente a humanoides fue igualmente el Sr. Trujillo, aclarando que él no creía en ella.


“Un muchacho dice que él si vio el platillo por la altura de aquellos árboles (a unos 50 metros). Era una luz intensa; mientras lo observaba se fue la luz de las casas y se veía el ovni resplandeciente. De él bajaron cinco humanoides y rodearon la nave. Según este muchacho, en Poza Rica, Veracruz, hubo un fenómeno igual[9].

Al tratar de investigar a este supuesto testigo que vio humanoides, nos encontramos con aquel fenómeno que uno de nosotros (H.Ch.) ha llamado “Síndrome del compadre ausente”. Es decir, se habla de un amigo que tiene un conocido que oyó decir a una vecina, que tiene un compadre que vio el ovni. Cuando se trata de contactar con este compadre, resulta que jamás aparece por ningún lado. Es decir, se trata de un mero rumor que nunca puede rastrearse y del cual están llenos muchos relatos ovni.


La foto del OVNI

La existencia de una supuesta fotografía nos fue comentada por dos vecinos, la señora Sánchez y el señor Trujillo. Según Trujillo “llegó un señor con una foto -un evidente fotomontaje-; no se veía nada original. En la foto aparece una cosa plateada pero borrosa a la altura de los árboles”.

En nuestras indagaciones averiguamos que el autor de tales fotos fue el señor Alfredo Laguna, de 58 años, quien vive en el poblado de San Marcos, a algunos kilómetros de Tula. En tres ocasiones acudimos al domicilio del señor Laguna siendo imposible ponernos en contacto con él o siquiera ver las supuestas fotografías. La hija y el yerno del señor Laguna nos comentaron que esas fotos no fueron tomadas el día 12 de mayo sino algunos años antes, pero que el señor Laguna confunde las fechas. La familia del señor Laguna se negó a mostrar las fotos argumentando que se las habían dado a un periodista de la televisión (al parecer Jaime Maussan). Los vecinos, quienes conocen la afición del señor Laguna por los ovnis, creen que se trata de un truco. Desgraciadamente, por el momento, dichas fotos están en el terreno de lo anecdótico, pero sí es claro que no guardan relación alguna con el avistamiento del 12 de mayo.


La Huella OVNI

Como hemos podido ver, el caso Tula está lleno de elementos que permiten tener dudas razonable acerca de lo dicho por los testigos. No hay tales fotos, y si las hay, no tienen relación con la huella. La anécdota de la perra abducida suena a una fantasía digna de Salvador Freixedo, al igual que la teoría de los ovnis que vienen a absorber la energía de los niños. Es evidente además, que los supuestos “humanoides” no son más que un mero rumor. Pero, ¿qué podemos decir de la evidencia física encontrada en el lugar?: la huella del ovni.

El equipo de Perspectivas llevó a cabo distintas mediciones y toma de muestras en el lugar, en ellas se encontró que la temperatura del suelo en el interior del círculo era de 15.3ºC, en el surco del anillo de 17.8ºC y en el exterior de la huella de 15.1ºC. Esto se explica claramente ya que al ser el anillo la parte más seca, disminuye el contenido de humedad, lo cual provoca que aumente la temperatura del terreno.

Igualmente se hicieron mediciones con cuatro brújulas no encontrando la menor evidencia de efecto electromagnético.

Algunos vecinos nos informaron que unos científicos de PEMEX[10] acudieron al lugar a tomar muestras de la huella y llevaron un contador Geiger. No sabemos que pasó con estos científicos, ni los resultados de estas pruebas, pero al parecer, si en realidad se hicieron tales pruebas, se trató de una investigación personal y no oficial[11].

El anillo de Tula es de apariencia circular aunque no es un círculo perfecto ni tampoco una elipse. Mide en promedio 9.20 metros de diámetro, por lo tanto abarca un área de unos 70 metros cuadrados.

El anillo de Tula lo conforman en realidad varios fragmentos de un anillo, en la parte NE se ve un total de 4 surcos, en la parte SO sólo son visibles dos y en las partes SE y NO se aprecian 3 surcos. El ancho de los mismos es variable, siendo en promedio de 20 centímetros, con un máximo de 30 centímetros en la parte NE y un mínimo de 15 centímetros en la parte SO. En los surcos del SE, el pasto está aplastado de manera levógira (hacia la izquierda), en tanto que los del NO son dextrógiros (hacia la derecha). En la zona NE los dos surcos externos son levógiros, en tanto que los dos internos son dextrógiros. En los surcos de la zona SO la dirección del giro es inapreciable.

La huella parece circular a simple vista, pero en realidad se trata de un círculo imperfecto en el que se distinguen dos ejes, uno mayor que mide 9.4 metros (SE-NO) y uno menor de 9.1 metros (NE-SO).

Lo que distingue a la huella es que se trata de una zona más o menos definida en la cual el pasto está seco, lo que contrasta notoriamente con el interior y el exterior de la huella. Escarbando en los anillos, se aprecia que bajo ellos, la tierra también se encuentra seca hasta una profundidad de 40 centímetros En la parte interna de la huella, el terreno está húmedo desde la superficie hasta unos 30 centímetros de profundidad.

Uno de nosotros, (Luis Ruiz) llevó a cabo los análisis de las distintas muestras de terreno en los laboratorios de Ciencia Básica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde se obtuvieron los siguientes resultados (ver Tabla I).

Igualmente se hicieron pruebas de compactación con un dinamómetro. Los resultados indican que, para que el aparato penetre sobre el terreno a la profundidad que se encuentran los surcos, es necesario aplicar una fuerza de 1.09 Kg. sobre un área de 4 cm2 es decir, una presión de 2,752 kg/m2 . Dado que el área del anillo es de 4.36 m2, se desarrolla la siguiente fórmula:

(9.4/2)2π – (9.1/2)2π

Para producir este efecto, la masa del objeto (m=PA/g) debió ser de 1,211 Kg. Dicho de otra manera: el resultado sería el mismo al producido por un hombre de 200 Kg. que calce del 7.

Supongamos, por un momento, que en verdad aterrizó un ovni. Hagamos dos suposiciones sobre la forma del mismo:

a) un objeto en forma de moneda de 20 metros y una altura de 1 metro;

b) un objeto esférico de 20 metros.

En ambos casos con una base anular de 9.4 metros (el diámetro de la huella). En el primer caso tenemos un volumen (hDπ) de 62.85 m3 y en el segundo (D3π/6) de 4188.79 m3. La densidad de cada uno de estos objetos, considerando que estuvieran fabricados de una sola sustancia homogénea, sería, respectivamente de 19.3 y 0.29. Estas densidades corresponden a las del oro y al carbón de pino que, como todos sabemos, son excelentes materiales para fabricar naves espaciales.

A partir de todas las características físicas del terreno y de las condiciones morfológicas de la huella, así como la debilidad manifiesta de la hipótesis ovni, existían fuertes probabilidades de que el fenómeno cayera bajo la rúbrica de un Anillo de Hadas.


El Anillo de Hadas

Un anillo de hadas es producido por el crecimiento de distintos tipos de hongos, que normalmente crecen bajo tierra formando en el exterior, como en el caso Tula, una huella casi circular con crecimiento diferencial de la vegetación.

A partir de los análisis de terreno se infiere que se trata de un terreno de tipo calcáreo, muy propenso al crecimiento de este tipo de hongos. Igualmente otras condiciones como una leve lluvia (4 mm.) ocurrida el domingo anterior, permitieron las condiciones ideales para la formación de este anillo de hadas.

La hipótesis del anillo de hadas se refuerza aún más si tomamos en cuenta que el terreno es básicamente un sembradío y es utilizado para el pastizal de borregos. Los excrementos de dichos animales son un excelente abono para distintos tipos de hongos.


Hidrofobia

Posteriormente, un análisis micológico de las muestras logró identificar el hongo que produjo al huella, se trata del Marasmus oreades.

El micelio de dicho hongo[12] impartió al terreno una propiedad bastante asombrosa que, dada la ignorancia científica de otras personas que investigaron el caso[13], les evitó percatarse de ello, y que hubieran podido utilizar como “prueba” en favor de la hipótesis extraterrestre. Se trata de la impermeabilidad al agua que presenta el terreno de estudio. Las muestras de tierra que se extrajeron del anillo no son miscibles en agua (es decir no forman lodo, parecen secas y flotan en el agua), la repelen por completo. En cambio, la tierra extraída a pocos centímetros del anillo y fuera de la huella, es perfectamente permeable (forma lodo). La explicación de este fenómeno es muy simple y confirma el hecho de que se trata de un hongo.

Elemento ppm fuera del círculo ppm en el interior del círculo ppm en el anillo
Silicio (Si) 7200 7440 7680
Sodio (Na) 2240 2200 3820
Calcio (Ca) 1310 3200 3450
Aluminio (Al) 2030 1900 1880
Magnesio (Mg) 245 3020 2180
Potasio (K) 985 1300 1600
Níquel 180 130 125
Azufre (S) 100 100 115
Manganeso (Mn) 13 107 120
Hierro (Fe) 5 10 20
Plomo (Pb) 3 2 3

Figura 2: Tabla que muestra los componentes de la muestra de terreno

Las raicillas microscópicas de éste son hidrofóbicas, es decir, repelen al agua. Dado que el terreno está impregnado de estas raicillas, el agua no puede pasar, pues está cubierto de una capa grasa. En cambio, el área exterior al círculo, adonde aún no ha llegado el micelio, absorbe perfectamente el agua.

Al llevarse a cabo pruebas de cultivo, en las muestras extraídas dentro de la huella, en el anillo y afuera de éste se encontró el desarrollo de una especie de “pelusa”[14] en la muestra correspondiente al anillo y nada en la muestra exterior.

Resumiendo los resultados de la investigación, es enormemente probable que las huellas de Tula hayan sido el producto de un hongo, (Marasmus oreades) y no del aterrizaje de un platillo volador que, por otra parte, nadie vio.


Psicosis ovni

Días después de la aparición de la huella en el poblado de San Marcos, y cuando este número estaba en trabajo de edición, nos enteramos de otra huella, aparecida ahora en el poblado de Atitalaquia a unos 5 Km. de San Marcos.

En esta ocasión, cerca de las tres de la mañana, un grupo de muchachos informó haber visto el despegue de un ovni en un campo de fútbol. En el lugar del aterrizaje quedó una huella compuesta a su vez de varios círculos concéntricos, el mayor de unos 10 metros de diámetro y el menor de 1.40 metros.

Según la versión sensacionalista manejada por la prensa[15], el 18 de julio, a las 3.00 de la mañana, un grupo de jóvenes que regresaban de una fiesta, pudieron ver un ovni despegar de un campo de fútbol. Al despegar, el objeto quemó el terreno y al tocarlo uno de los jóvenes, aún estaba caliente[16].

Los aterrizajes de ovnis han causado psicosis en Hidalgo y es muy probable que aparezcan nuevas huellas. Seguiremos informando[17].


Colofón

Como hemos visto, la actividad ufológica no se limita a entrevistar a los testigos, tomar muestras de terreno y sacar unas fotografías para luego publicarlas en un libro o en revistas apareciendo en primer plano junto con los testigos, ni tampoco a tomar videos para luego comercializarlos a nivel nacional para extraer jugosos dividendos de los ovnis. El investigador serio aporta sus conocimientos, tiempo y recursos económicos para tratar de llegar a una explicación racional. Estos fenómenos, aparentemente inexplicables a los ojos profanos, pueden, eventualmente, conocerse a la perfección cuando la investigación la realizan personas que poseen un mínimo de cultura científica. Es mucho más fácil, rápido y redituable, ofrecer hipótesis fantasiosas. Lo difícil, lento y caro, es dar explicaciones razonables. Como diría Philip Klass: “Los malos ufólogos son los más populares, puesto que todos los casos que ‘Investigan’ son -para ellos- inexplicables y, por lo tanto, pueden comercializarse fácilmente en revistas, radio y televisión. Los buenos ufólogos encuentran una explicación que convierte al caso en algo sin atractivo comercial, dado lo cual, es muy difícil que se publique, quedando ellos, y su trabajo, en el anonimato”.


[1] Este artículo apareció originalmente en: Ruiz Noguez Luis, García Óscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: Un cuento de hadas, Perspectivas Ufológicas, No. 1, México, diciembre 1993, págs. 11-20.

[2] Situada aproximadamente en las siguientes coordenadas: 20º,00′,00″N, 99º,20′,00″W.

[3] Efectivamente Canal 5 transmitió ese día la película “Héroe Callejero” de las 23:00 a las 1:05 aproximadamente.

[4] En realidad la luna llena no fue sino el día 5 a las 21:34. Pasados ya cinco días la luna era mucho más menguante que llena, esto acarrea dudas en esta parte del relato.

[5] En esa fecha se celebra en México el Día de las Madres.

[6] La entrevista se llevó a cabo el 23 de mayo, 11 días después de la aparición de la huella.

[7] Se trata de Zita Rodríguez de Reporte OVNI quien dio un tratamiento altamente sensacionalista al presente caso.

[8] Durante la entrevista, nuestras grabadoras, equipo fotográfico y de video funcionaron perfectamente.

[9] Este caso fue investigado por uno de nosotros, Óscar García.

[10] Petróleos Mexicanos.

[11] Durante años he trabajado para la Refinería de Tula como asesor en control de corrosión y se de cierto que no tienen equipo de esta naturaleza.

[12] Es decir el hongo como tal, no la seta que es únicamente el cuerpo fructuoso y puede no aparecer, salvo que se reúnan las condiciones de temperatura y humedad adecuadas.

[13] No queremos mencionar a Zita Rodríguez… pero ya lo hicimos.

[14] El micelio.

[15] Rodríguez, Z. Un OVNI aterrizó en un campo de fútbol, en Reporte OVNI, Nº 11, México, 1993.

[16] Esta es la versión manejada por la autoridades municipales.

[17] Posteriormente publicamos el resultado de nuestra investigación del caso Atitalaquia: Ruiz Noguez Luis, Sexo, mentiras y ovnis, Perspectivas Ufológicas, No. 2, México, abril 1994, págs. 27-30.

Anillos de hadas

ANILLOS DE HADAS[1]

”…vosotros duendecillos,
que a la luz de la luna hacéis cercos de hierba amarga
que la oveja no quiere comer; y vosotros, que por diversión
criáis hongos nocturnos…”

William Shakespeare en La Tempestad

Gran cantidad informes de presuntas huellas de OVNIs pueden caer, luego de un riguroso examen y análisis de muestras, dentro de una explicación bastante convencional, mas no por ello, menos interesante, es decir, la explicación proporcionada por un curioso fenómeno natural conocido como Anillos de Hadas.

Los biólogos conocen con este nombre aquellas bandas de crecimiento diferencial de vegetación, mismas que se pueden encontrar no sólo en los prados, sino también, en los campos de cereales[2], montes recién talados y, más comúnmente, en terrenos calcáreos.

Estos anillos son visibles aunque no hayan crecido ahí los carpóforos, o más comúnmente conocidas como setas, que son los cuerpos fructíferos de los hongos, y que pueden llegar a producir billones o trillones de esporas. Los anillos forman un círculo casi perfecto que, al final del verano, se cubre de setas.

En otras épocas, la presencia de estas bandas se atribuía a diversos agentes, tales como los relámpagos, las hormigas, los caracoles, las pacas de heno que se apilaban en los campos, etcétera. Para la mentalidad supersticiosa de la Edad Media esto era obra del diablo o “cosas de brujas” (se les conocía como “huellas de brujas” o Hag tracks). En Austria se decía que eran generados por bocanadas de vapores subterráneos, provenientes del infierno o de la respiración de los dragones, o que el diablo mismo había caminado, durante la noche, dejando su huella mientras batía su mantequilla[3].

En Dinamarca los culpables eran los duendes. En Inglaterra eran las hadas que bailaban en círculo. El pasto así aplastado les era confortable a los sapos, quienes acostumbraban reposar sobre estos almohadones de hierba o “toadstol” (banquillos de sapos); y como todo mundo sabe, los sapos envenenan las plantas y por lo tanto impiden su crecimiento, no así de los hongos, que proliferan. Parece que las hadas de Devon eran más flojas, pues en lugar de bailar, cabalgaban sus caballos sobre la hierba haciendo círculos.

La teoría de que los anillos eran producto de los relámpagos fue muy socorrida en el siglo XVIII. El padre Marranzino cita un pareado de Erasmus Darwin (1731-1802), abuelo del naturalista inglés, que en 1789 escribía:

“De oscuros nubarrones salta veloz el rayo

hendiendo el fuerte roble o haciendo el corro mágico”.

El mismo Erasmus Darwin escribió:

“Existe un fenómeno, al parecer, de naturaleza eléctrica, al que aún no se ha conseguido explicar: me refiero a lo que en lenguaje popular se llaman los corros de hadas que, con tanta frecuencia aparecen en los prados.

“A veces, los segmentos mayores o más predominantes de nubes que van descendiendo gradualmente a medida que se desplazan, descargan el agua que transportan en las zonas más húmedas de las llanuras herbosas. Ahora bien, este mamelón o extremo de la nube, adquiere, al ser atraído hacia la tierra, una forma casi cilíndrica, de manera parecida a lo que ocurre con la lana suelta de la rueca al hilarla, y despide al suelo un chorro de electricidad de dos a diez yardas de diámetro, pero sólo la parte exterior del cilindro quema la hierba”.

Ahora sabemos que Darwin estaba equivocado, pero durante mucho tiempo estas teorías fueron aceptadas como buenas.

A estas curiosidades (los anillos de hadas) se les conoce con diversos nombres: salones de baile de las hadas, terrenos de las hadas, cohortes de hadas, corros de brujas o anillos de brujas. Estas formaciones están relacionadas con las brujas, hadas, duendes y demás seres mitológicos en casi todas las culturas y lenguas. En Alemania se creía que tales anillos se formaban cuando las brujas salían en la noche de Walpurgis[4] para danzar en los campos. En Holanda se creía que eran producto del diablo, por lo que se suponía que, si alguna vaca los pisaba, su leche daría pésima mantequilla. En Francia se afirmaba que albergaban sapos gigantescos de ojos saltones, tradición muy parecida a la de los ingleses. Los italianos lo conocen por el nombre de Cerchi delle Streghe (círculos de las brujas), porque creían que ahí hacían sus reuniones nocturnas. Los catalanes les llaman Candeles de bruch (luces de las brujas). En nuestra época tecnológica lo más común es que las mentes simples los atribuyan al aterrizaje de un OVNI.

Las tradiciones europeas que consideran a las hadas como responsables de tales círculos fueron recopiladas por el investigador americano Walter Yveling Evans Wentz[5]. Según estas leyendas:

“Las hadas existen y es en los anillos donde, a veces, se las suele ver bailar. La hierba jamás crece alta en los bordes del anillo, pues es de la especie más corta y fina. En el centro crecen, en círculo, las setas de las hadas en las que éstas toman asiento. Las hadas son muy menuditas y gustan de cantar y bailar. Llevan libreas verdes y, a veces, bonetes y casacas rojas”

Adrien Leroux, de Lincy, en sus “Livres des légendes” refiere que las hadas en Noruega eran seres de gruesa y enorme cabeza, piernas diminutas y brazos desmesurados. Estos seres reciben diversos nombres según la región de Europa donde nos encontremos: hadas. Elfos, gnomos…

“Se les atribuye la creación de los círculos verde brillantes, llamados elfdans, que a veces se ven en los prados. Incluso hoy en día, cuando un campesino danés descubre uno de estos círculos al alba, dice que allí han ido los elfos a bailar durante la noche”.

TEORÍAS ACTUALES

Hoy se sabe que la formación de estos anillos se debe a la maraña de hilillos microscópicos fungosos, el mycellium, enterrado bajo el círculo mágico.

Para comprender el mecanismo de crecimiento de los anillos es necesario tener en cuenta lo que es realmente un hongo. Los pequeños sombrerillos llamados carpóforos o setas no son sino la parte reproductora. La parte más grande del hongo, como un iceberg[6], está oculta bajo la tierra. Es el micelio, cuyas ramificaciones, constituidas de pequeñísimos filamentos, llamados hifas, pueden extenderse a más de un metro de profundidad. Este es el verdadero cuerpo o tallo del hongo. Estas ramificaciones microscópicas se les conoce vulgarmente con el nombre de “blanco de hongo”

La función del micelio es la de conseguir el alimento. Esa es la razón por la cual se extienden por el terreno en busca de nuevos nutrientes. Los micellia pueden alimentarse casi de cualquier cosa y crecer prácticamente en cualquier lugar, desde el suelo a la madera, hasta el vidrio o el cuero. Algunos crecen sobre materia orgánica, mientras que otros viven de los organismos vivos, ya como parásitos, ya como parte de un grupo simbiótico.

En el caso de los hongos que producen anillos de hadas, los subproductos de descomposición, que aquellos producen, alimenta la hierba que crece encima del micelio subterráneo que siempre sale a flor de tierra. En consecuencia, la hierba sobresale del anillo.

La manera en que se forman los anillos de hadas es muy interesante. Supongamos que han nacido hongos en un punto determinado del suelo. Si las condiciones son favorables, particularmente si la humedad es elevada, van a proliferar alrededor de su punto de origen. Debajo de la tierra, por lo regular, los micelios crecen por igual en todas direcciones, de una forma radial. Al agotar las sustancias que los nutren, algunos de ellos van muriendo, pero otros, los que han avanzado más allá del círculo en donde se han agotado los nutrientes, tendrán oportunidad de fructificar y formar setas. Estas setas dejarán caer sus esporas, que se desarrollarán en la parte exterior de este nuevo círculo, lo que provoca que la parte viva del hongo sea un anillo que se va extendiendo de forma radial. Este fenómeno se seguirá repitiendo de modo indefinido, pues las distintas generaciones de hongos agotarán las sustancias alimenticias del lugar en el cual vivieron. Así se ira formando un anillo que, a medida que el tiempo pase, tendrá mayores dimensiones, puesto que las nuevas setas irán creciendo y esparciéndose por la parte exterior en busca de su alimento.

Los corros de brujas se pueden apreciar incluso cuando el hongo todavía no ha producido las setas, ya que la acumulación de nitritos por parte del hongo hace que la hierba crezca con más vigor sobre éste, formando un corro de hierba más alta.

La formación de estos anillos refleja el modo en que crece el hongo si no tiene obstrucciones de tipo físico o biológico. En el laboratorio, los hongos pueden crecer hasta formar un círculo perfecto. Generalmente, en la naturaleza esto no ocurre debido a diversos factores. Los hongos tienden a crecer siguiendo los sustratos favorables y manteniéndose alejados de las condiciones desfavorables[7]. El ancho de estas zonas circulares es constante, no sobrepasando, generalmente, los 20 o 30 centímetros.

El anillo aumenta de diámetro anualmente, como consecuencia del crecimiento subterráneo de su aparato vegetativo. Los anillos de hadas son colonias gigantes formadas después de muchos años de una dura lucha contra las condiciones ambientales. Se conocen casos de anillos de más de 70 metros de diámetro, a los que se les ha calculado una edad aproximada a los 400 años. Pero, los más típicos se escalonan entre 1 y 4 metros. La velocidad de crecimiento hacia el exterior depende de numerosos parámetros: naturaleza del suelo, de las plantas que ahí crecen, y del propio hongo. El crecimiento puede oscilar entre 7.5 y 60 centímetros por año. En algunos casos, los hongos florecen durante dos o tres años hasta dejar exhausto el terreno, sin nutrientes, por lo que el mismo hongo llega a morir.

La zona de crecimiento acelerado de hierba se desplaza también con los hongos; y ello se debe a los abonos nitrogenados producidos por el ciclo ecológico del parásito; éste, por descomposición de las proteínas de la materia orgánica proveniente del suelo, libera amoniaco, que las bacterias transforman en nitritos, y después en nitratos. Pero este crecimiento, que presenta ciertas cualidades estéticas, lleva a un estado final de debilitamiento de la vegetación sobre una franja del anillo situada entre dos zonas estimuladas como consecuencia del efecto de los cambios fisicoquímicos del suelo, debidos al micelio. Bajo condiciones tan desfavorables, toda la superficie del círculo resulta, al fin de cuentas, dañada y el anillo de hadas así formado puede, erróneamente, hacer pensar que se trata de una quemadura, no bien la hierba desecada tome un color rojizo o amarillento. Pero también cabe acotar que hay casos en los que se observan anillos rodeados de hongos sin menores efectos en la vegetación[8].

Algunos de estos anillos presentan una particularidad aún más sorprendente: las setas suelen aparecer de la noche a la mañana, como “por arte de magia”. Este fenómeno también tiene una explicación racional. Es bien conocido que todo ser vivo está compuesto, esencialmente, de agua: en el caso del hombre, el 70% de su peso es agua, pero este porcentaje aumenta al 90 o 95% en el caso de los hongos y las algas. Ciertas especies pueden, en tiempos de sequía, reducirse mediante deshidratación al tamaño de una cabeza de alfiler, apenas visible. Al llegar la lluvia, la criptógama crece por absorción de agua a una velocidad tal, que de buena fe puede creerse que ha surgido de la nada. Todo el proceso puede ocurrir en una noche.

LA RELACIÓN CON LOS OVNIS

Desde la muy temprana época de los platillos volantes (cincuentas y sesentas) los ufólogos intentaron establecer una relación entre los anillos de hadas, hongos y OVNIs. El hecho de que en algunos sitios aparecieran, de repente, enormes hongos que no estaban ahí el día anterior; o que en los prados se vieran zonas casi perfectamente circulares de anillos en donde la vegetación o bien, había crecido superando en tamaño a la que crecía fuera del círculo, o bien formando un anillo de terreno “seco y quemado”, dio lugar a que algunos teóricos de los OVNIs difundieran la idea de que algunos de estos aparatos habían aterrizado en esas zonas. Sus motores, decían, habían quemado la zona y la radiación había alterado la hierba haciéndola crecer de manera desproporcionada.

Muchos de estos casos, la mayoría, se dieron en Argentina[9].

A principios de los setenta algunos ufólogos críticos[10] se dieron cuenta de que estos fenómenos nada tenían que ver con los OVNIs y así lo dieron a conocer. No obstante, para la gran mayoría de los aficionados a los OVNIs y las nuevas generaciones que se acercan al tema, el asunto de los anillos de hadas continúa siendo parte integral del mito OVNI.

Allan Hendry, quien fuera director de investigaciones del CUFOS, presenta el caso en su The UFO Handbook[11], de un matrimonio que vivía en Galena, Illinois. La mañana del 7 de agosto de 1977 descubrieron un gran anillo en el patio trasero de su casa. Los testigos habían vivido en el sitio desde 1946 y nunca habían visto algo parecido. Le avisaron a su vecino y éste se comunicó al CUFOS diciendo que “estaba formado por nódulos de molibdeno o níquel formando un anillo de 3 o 3.5 metros”.

Hendry se dirigió de inmediato al sitio y encontró que en realidad tenía casi unos 4 metros de diámetro por 20 centímetros de ancho. El prado estaba cubierto de pequeñas esferitas, parecidas a las cabezas de los alfileres, y aglomeradas de forma muy compacta. Dentro del anillo había, además, tres manchas equidistantes que sugerían una especie de trípode o tren de aterrizaje. Pero la hierba no estaba aplastada, aunque sí estaba cubierta, por arriba y por debajo del suelo, con esa sustancia.

Al colectar las bolitas se vio que no eran, definitivamente, metálicas y se deshacían fácilmente, en un fino polvo, al tocarlas.

El “nido de OVNI” se encontraba directamente bajo las ramas de un árbol y, a un lado, había varias líneas de tensión. Definitivamente un OVNI no podía haber aterrizado en ese lugar.

Hendry recolectó algunas muestras del material y lo llevó a analizar al Field Museum of Natural History, en Chicago. El veredicto fue “lodo de hongos” (Myxomycetes sporangia), un hongo primitivo. Este hongo comienza su crecimiento como una simple espora y va creciendo, de manera radial, en forma de gel transparente, unas cuantas pulgadas por día. Cuando entra en la fase de esporas, más o menos cuando el círculo que va formando alcanza unos 3 metros de diámetro, se vuelve visible ya que adopta la forma de pequeñas microesféras de aspecto metálico.

Curiosamente cinco días después un investigador OVNI independiente envió muestras “de una sustancia dejada por dos OVNIs al aterrizar en un terreno al noroeste de la Universidad de Purdue en Indiana”. Hendry las identificó de inmediato como las esporas del myxomycetes. Las muestras provenían de dos anillos adyacentes de 8 pies y 11 pulgadas de diámetro. Tanto los estudiantes de la universidad, como el sheriff del condado supusieron que las habían dejado dos OVNIs al aterrizar.

En México varios casos de aterrizaje investigados por el comité OVNI de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE), resultaron ser anillos de hadas[12]. El caso de Tula, en particular, fue presentado en la televisión en el programa ¿Usted que opina? En esa ocasión Héctor Escobar fue el encargado de hablar del asunto. Desafortunadamente Héctor tenía poco de conocer el fenómeno de los anillos de hadas y tampoco entendió mi explicación sobre los análisis que hice del terreno, por lo que su presentación fue poco entendida. Tan es así que la señora Zita Rodríguez, que en ese entonces dirigía la revista Reporte OVNI, se atrevió a decir que los escépticos “tenían una gran imaginación”. La Rodríguez escribió[13]:

“Algunos «analistas escépticos» del fenómeno OVNI, formularon la hipótesis de que estos círculos fueron creados «de la noche a la mañana» por unos hongos de tipo carnoso de pie y sombrero que son muy comunes en nuestros bosques…

“Y para su desarrollo tardarían varias semanas y los daños se verían en un periodo de uno a dos meses.

La que tenía mucha imaginación y poca cultura era la señora Zita, quien creía que nosotros imaginábamos un enorme hongo bajando del cielo y produciendo la huella. Tampoco sabía que, efectivamente, las setas podían aparecer “de la noche a la mañana”. Por otra parte, nosotros nunca dijimos que las huellas que aparecieron en el cerro de la estrella se debieran a hongos. Lo que encontramos, simplemente al entrevistar a la gente del lugar, era que tales círculos se habían formado porque ahí salían a entrenar a unos caballos. Atados de cuerdas se les hacía girar y habían llegado a formar esos surcos. Esto lo debería saber la señora Zita porque estuvo en el sitio y sólo hay dos explicaciones: o era muy mala investigadora y no preguntó a los vecinos por el fenómeno; u ocultó la explicación en aras de poder vender su revista.

Finalmente, en su artículo citado extrae un largo párrafo sacado de algún texto de educación secundaria, para darles una clase sobre los hongos a esos “escépticos tan imaginativos”, y de paso demostrar sus enormes conocimientos de “botánica”.

Ciertamente los artículos críticos sobre el tema de los anillos de hadas han tenido poca difusión pero, espero que una revista como Contacto OVNI que llega prácticamente a toda Latinoamérica pueda, de una vez y para siempre, dejar el asunto zanjado y los ufólogos ya no vuelvan a mezclar esas cosas que se ven en el cielo con aquellos manjares tan suculentos de la tierra.

Anillos de hadas o corros de brujas

La ilustración superior muestra un “corro de brujas” en el que la mesa de ceremonias parece un hongo. Tiene 9 panes, uno para cada brujo y el central para el demonio.

Erasmus Darwin

Grabado antiguo en el que vemos la formación de un anillo debida a la danza de los demonios y brujos.

Se creía que aquel que pisara uno de ellos, era transportado a una tierra misteriosa en donde no pasaba el tiempo. A la izquierda, un explorador trata de rescatar a su amigo víctima del embrujo musical de los nomos.

Casi todo mundo piensa en las setas al referirse a los hongos. En realidad estas son sólo la parte reproductora. El micelio es el verdadero cuerpo del hongo

Una bella fotografía que, de manera muy gráfica, muestra los carpóforos (setas) y las hifas (micelio) de un Stropharia aeruginosa.

La mecánica en la formación del anillo es muy sencilla. Una espora que cae en terreno fértil hace crecer el carpóforo, dentro de la tierra, y la seta madre, fuera de ella. Esta seta, a su vez, suelta sus esporas, que caerán en su derredor, formando nuevas setas. Las hifas, que corren por el subsuelo crecen radialmente en busca de alimento y alejándose de terrenos agostados. Cuando las condiciones son propicias (temperatura y humedad adecuadas) crecen las nuevas setas en las partes nuevas y alejadas del centro, formando un anillo. Esto puede ocurrir de la noche a la mañana por absorción de agua después de una lluvia: ha nacido un Anillo de Hadas.

Dos anillos casi perfectos. El primero, izquierda, bajo la sombra de un bosque muy arbolado; el segundo, derecha, en un jardín al aire libre.

El extraño anillo de Galeana, Illinois, que resulto ser producto del Myxomycetes sporangia.

Arriba, un corro de Clitocybe geotropa que rodea por completo a un árbol.

A la derecha, parte del anillo de hadas que apareció en Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1975, y que los ufólogos afirmaron era obra de los Ovnis.

A un lado, las esporas que fueron identificadas como microesféras de molibdeno o níquel. Si Hendry no hubiera estudiado el caso, había pasado a la historia de la ufología como un caso extraordinario.

Los círculos no son perfectos, y si las setas crecen desperdigadas, a veces no se puede apreciar muy bien el anillo.

En 1984, en la ciudad de Jaso (Cruz Azul), Hidalgo, a unos 5 kilómetros de San Marcos, se encontró este otro anillo de hadas. En esa ocasión el tema OVNI no estaba de moda, por lo que no se le asoció con él.

El hongo, al agotar los nutrientes, deseca la hierba que se encuentra en la superficie y deja una zona que parece haber sido “quemada por un OVNI”.

Así vio el dibujante de la revista Contacto OVNI, la investigación de este autor, del caso del supuesto aterrizaje de un OVNI en San Marcos, en Tula de Allende, Hidalgo. El anillo de Cruz Azul no tenía setas en su periferia, lo mismo que el de San Marcos, a pesar de que el dibujante de Contacto OVNI los presentó en su ilustración.

Los anillos que se forman fueron siempre asociados a las brujas o a los duendes. A la izquierda un anillo casi perfecto en un jardín inglés.

Las setas crecen en ramificaciones que se distribuyen formando el anillo.


[1] Una versión original de este artículo apareció en los siguientes boletines:

Ruiz Noguez Luis, Corros de brujas, Esto me Interesa, No. 3, México, marzo 1978, p. 8-10.

Ruiz Noguez Luis, Anillos de hadas, Perspectivas Ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 33-36, México.

[2] No confundir con los famosos Crop Circles, cuyo origen, en su mayoría, es espurio.

[3] En ese entonces la mantequilla se batía dentro de una especie de toneles o barriles que en la parte superior tenían una especie de asa o palo que era el que se agitaba caminando alrededor del barril.

[4] Se celebraba el 1° de mayo y se decía que los brujos, hechiceras y demonios se reunían en el Broken (un cerro), y que por la mañana se podía ver su enorme sombra proyectada sobre la niebla: el famoso Espectro del Broken, que también tiene alguna relación con los Ovnis. Ver http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/de-espectros-y-glorias.html

[5] Walter Yveling Evans Wentz, The Fairy-Faith in Celtic Countries, The Classic Study of the Luminous Reality of Leprechauns, Pixies, and other Fairy Spirits, Citadel Press/Carol Publishing Group. New York, 1977.

[6] Los micellia pueden llegar a ocupar una superficie de varios cientos de hectáreas. Se sabe que el ser vivo más grande (y probablemente el más antiguo) del mundo es un hongo que se extiende por miles de hectáreas en zonas boscosas que abarcan gran parte de Canadá y el norte de los Estados Unidos.

[7] Shirtloff M. Randall R., How to control lawn diseases and pests, Intertec Publishing Co., Kansas City, 1974.

[8] Dickinson C., & Lucas J., The Encyclopaedia of mushrooms, Crescent Books, New York, 1983.

[9] De María Carlos Alberto, publicó diversos artículos en su boletín Extraterrestre, Buenos Aires, Argentina.

[10] González, M., Janosch H., Ujvari A. y Alcaraz A. Caso Correa. Retrospectiva. Los Hongos: ¿Desafían a la Ciencia?”, CEFANC Boletín Informativo, año 1, No. 2, Bs.As. 1980.

Bourtembourg Charles., et Scornaux Jacques, Anillos de hadas, OVNIs un desafío a la ciencia, Año II, No. 9, octubre-noviembre, 1975, Buenos Aires, Argentina.

Scornaux Jacques et Piens Christiane, A la recherche des OVNI. La vérité sur les soucoupes volantes, Verviers, B : Marabout No. 565, 1976.

[11] Hendry Allan, The UFO Handbook, Doubleday & Company Inc., Garden City, New York, 1979.

[12] Ruiz Noguez Luis, García Oscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: Un cuento de hadas, Perspectivas ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 11-20, México.

García Oscar, El OVNI de Poza Rica, Perspectivas ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 26-32, México.

[13] Rodríguez Zita, ¿Qué misterioso efecto produce círculos en los campos?, Reporte OVNI, Año 1, No. 16, enero de 1994, México.

Vuelve Perspectivas

Perspectivas

La prestigiosa revista electrónica Perspectivas vuelve a estar accesible, ahora desde esta misma web.

Perspectivas, editada por Kentaro Mori (Brasil), Luis Ruiz Noguez (México) y Diego Zúñiga (Chile), fue una verdadera enciclopedia cósmica, donde los casos vinculados a la ufología, las ciencias misteriosas, lo insólito y las historias más estrambóticas de la naturaleza se reunían para salir a flote, con buen humor y desde una perspectiva (de ahí el nombre) distinta. Con una calidad poco común, sus artículos, gracias a la cortesía de sus editores con la Fundación Anomalía, pueden desde ahora volver a consultarse en la red.

http://www.anomalia.org/perspectivas/index.html

El marcianito de Wiesbaden

EL HOMBRE(CITO) DE LA MÁSCARA DE GAS

John Quinn era un agente del FBI asignado a la oficina territorial de Nueva Orleáns. El 22 de mayo de 1950 recibió una curiosa fotografía, de parte de un informador desconocido, quien decía que la había comprado a otro individuo por un dólar, y que “la ponía en manos del gobierno”, porque mostraba “a un hombre de Marte en Estados Unidos”.

Se trataba de un evidente truco fotográfico. Para los agentes del FBI no les fue difícil investigar que su origen había sido una revista publicada en Wiesbaden, Alemania.

En la fotografía puede apreciarse un curioso ser “extraterrestre”, de un solo pie en forma de pedestal, y cubierto con una especie de máscara antigás. El “hombrecito”, de aproximadamente 1.10 metros de altura, estaba flanqueado por dos policías militares. Uno de ellos le toma de la mano (una mano palmeada), mientras que el otro sostiene un recipiente conectado, a través de un tubo, con la máscara antigás. Se supone que era un superviviente alienígena de un accidente OVNI, que era escoltado por los soldados para llevarlo a la base militar.

No se pudo determinar las identidades de los soldados retratados, ni la localización de la base militar donde se pretende fue tomada la fotografía.

La foto no se dio a conocer entre los medios ufológicos sino hasta treinta años después, en 1979, cuando Barry Greenwood, del Citizens Against UFO Secrecy (Ciudadanos Contra en Secreto de los OVNIs), CAUS, aprovechando el Freedom of Information Act (Acta de Libertad de Información), FOIA, solicitó copia de este documento al FBI. Fue así como tiempo después el grupo ufológico UFO Information Network (UFOIN), obtuvo esta prueba de “la visita de seres alienígenas a la Tierra”, que luego sería publicada por William L. Moore en el libro del cual sería coautor con Charles Berlitz (El Incidente).

No sabemos si el FBI sólo proporcionó una copia fotostática, o si Moore, al darse cuenta del evidente truco fotográfico, trató de engañar a sus lectores publicando una fotocopia del documento, para maquillar un poco las manipulaciones del laboratorio fotográfico. El hecho es que no publicó la foto, sólo una fotocopia.

LOS UFÓLOGOS “DESCUBREN” EL FRAUDE

Doce años más tarde, la revista italiana Il Giornale dei Misteri, en su número de octubre de 1991, publicaba la explicación del caso. Se trataba de una fotografía publicada originalmente en el rotativo Wiesbadener Tagblatt, el 1 de abril de 1950. Era la ilustración de un artículo del periodista Wilhelm Sprunkel. El artículo reseñaba cómo un platillo volador había sobrevolado la ciudad de Wiesbaden, se había estrellado, y el piloto había sido capturado por los soldados norteamericanos estacionados en una base militar cercana.

El extraterrestre había sido trasladado al hotel Neroberg, de la misma ciudad, y mantenido ahí durante dos días, siendo sometido a diversos análisis e interrogatorios. No se informó cómo se estableció la comunicación. ¿Hablaba alemán o inglés?

El artículo venía acompañado por dos fotografías. En la primera aparecía un platillo volador sobrevolando la torre de la catedral de Wiesbaden. La segunda mostraba al “marcianito”.

Los oficiales norteamericanos acantonados en Wiesbaden tomaron con escepticismo la historia. Dos días después comprobarían que habían tendido razón.

La edición del 3 de abril del Wiesbadener Tageblatt aclaraba a sus lectores que todo había sido una broma del día de los inocentes, que en los países sajones se celebra el 1 de abril (April fool’s day).

La foto del platillo volador sobre la catedral no era sino el reflejo de la luz de una fuente sobre un cristal, y el alienígena era el producto de un cuidadoso fotomontaje, en el que un niño, que aparecía originalmente en la imagen, fue retocado y convertido en un extraterrestre de un solo pie.

Al parecer la idea de esta broma había tenido su origen en las declaraciones de Ray Dimmick sobre un supuesto OVNI que se había estrellado en las inmediaciones de la ciudad de México.

Si los alemanes se habían basado en un reporte originado en los Estados Unidos, los norteamericanos les regresaron la pelota plagiando la idea del reportaje. En la versión americana los sucesos ocurren en Arizona y también se publicaron dos fotografías: la del platillo volador (esta vez sobre el desierto, en lugar de sobrevolar una catedral), y la del “marcianito” (custodiado por agentes del servicio secreto, en lugar de policías militares)[1].

EL FRAUDE YA SE HABÍA DESCUBIERTO 10 AÑOS ANTES

Sin embargo los ufólogos, crédulos como siempre, habían llegado tarde a la fiesta. La explicación a este caso ya se conocía desde 1981. En aquel entonces James E. Oberg, asesor de la NASA y miembro del comité ufológico del Committee for the Scientific Investigations of Claims of the Paranormal (Comité para la Investigación Científica de los Reclamos de lo Paranormal), CSICOP, estaba preparando la publicación de su libro UFOs & Outer Space Mysteries. A Sympathetic Skeptic’s Report, cuando contactó con Klaus Webnerr, quien había descubierto que todo había sido un fraude del periódico alemán. Se trataba de la foto del hijo del fotógrafo Peter Scheffler, quien había llevado al niño a la base norteamericana de Wiesbaden para fotografiarlo con los policías militares y luego hacer el truco del “extraterrestre”.

El extraño aparato conectado a la máscara antigás del “extraterrestre” no era más que el depósito extra de combustible, que se coloca en la parte trasera de los jeeps. Existe otra fotografía de esa misma secuencia en la que aparece el vehículo militar y se puede observar el depósito. En la fotografía del extraterrestre no se ve ninguna sombra de la manguera que conecta su máscara con el depósito.

En definitiva, la foto del “marcianito” de Wiesbaden no era más que una broma perpetrada el día de los inocentes.

Esta es la versión publicada originalmente en el libro El Incidente de Charles Berlitz y William Moore. Era una simple copia fotostática.

Bosquejo que apareció en El Incidente. Aquí Berlitz y Moore le dan un segundo pie al “marcianito”, para que pueda desplazarse.

Esta era la foto original, tal como apareció en el Wiesbadener Tageblatt.

La foto original, en donde aparece el hijo de Scheffler feliz por estar con los soldados.

En esta copia se puede ver el depósito de combustible y la manguera. Esta última no muestra sombra en el piso.

REFERENCIAS

Berlitz Charles & Moore L. William, El Incidente, Plaza Janes, Barcelona, 1981.

Oberg E. James, UFOs & Outer Space Mysteries. A Sympathetic Skeptic’s Report, The Donning Company Publishers, Norfolk, Virginia, 1982.

Ruiz Noguez Luis, La conexión alemana, Contacto OVNI, edición especial La Autopsia extraterrestre, México, noviembre de 1995, páginas 16-17.

Sierra Javier, Inocentadas cósmicas, Más Allá, No. 34, diciembre de 1991.


[1] Ver: El OVNI que se estrelló en la Ciudad de México en 1950.

El primer marcianito

EL PRIMER MARCIANITO

En el mes de marzo de 1950, en la prensa americana y mexicana, aparecieron docenas de artículos sobre los, en ese entonces tan de moda, platillos volantes. Periódicos como Denver Post, Los Angeles Times, Los Angeles Examiner, Chicago Daily Times, Los Angeles News, Las Vegas Daily Optic, Los Angeles Daily News, The New York Times, Los Angeles Herald Express, The Mirror, Novedades, Excelsior, La Prensa, El Nacional, El Universal, Ultimas Noticias, El Mercurio, publicaron durante todo el mes noticias referentes a esas apariciones. Es decir, el tema de los platillos volantes se vendía como pan caliente.

Quizá el detonador de estos reportes periodísticos haya sido la aparición del famoso artículo del Mayor Donald E. Keyhoe en True Magazine[1], en enero de ese año en el que lanza por vez primera la hipótesis extraterrestre para explicar esos avistamientos. Pronto los periódicos de los Estados Unidos hicieron eco de la nueva moda. La influencia de la prensa americana llegó, obviamente, más allá de sus fronteras. En México tuvo gran incidencia, probablemente debida a la confluencia en tiempo de avistamientos de globos meteorológicos lanzados en esas fechas. Las noticias del otro lado del Bravo influyeron en que los mexicanos buscaran en el cielo los famosos objetos que se habían visto en Estados Unidos. Al ver en el cielo los globos (o Venus) pensaron, sin dudarlo, que se trataba de los famosos platillos voladores.

Durante esta oleada periodística el Denver Post publicó, el 9 de marzo, una de las notas más alucinantes: Yank claims he saw wrecked flying disk[2], a la que siguieron varios otros artículos en éste y otros periódicos.

El artículo decía que el gerente de ventas de la Apache Powder Co., el golfista amateur, Raymond L. Dimmick (1884-1966), había visto caer un platillo volador en la Ciudad de México. Entre los restos se encontraba el cuerpo de un humanoide de unos 64 cm de alto, de gran cabeza y cuerpo pequeño. El supuesto extraterrestre había muerto por el impacto. El platillo tenía unos 14 metros de diámetro y era impulsado con dos motores. Estaba construido de aluminio.

Las autoridades militares mexicanas acordonaron el área y recuperaron los restos[3].

Luego Dimmick dijo que en realidad no había visto el platillo. Afirmó que la historia se la habían contado dos de sus socios. Lo único que sí había visto era una tira de metal, de 1.8 metros de longitud por 20 cm de ancho y 2 cm de grosor[4].

El Denver Post[5] publicó la retractación de Dimmick junto con la historia de una curiosa conferencia de la Universidad de Denver, Colorado[6][7]. Un extraño personaje, del cual no se dio el nombre, habló durante 45 minutos ante un grupo de estudiantes. La plática había sido promovida por el profesor Francis F. Borman a fin de que sus estudiantes desarrollaran la habilidad de diferenciar la información de naturaleza científica, de aquella que no lo era[8].

Entre lo más sobresaliente de la conferencia fue la declaración de que en la primavera de 1948 habían sido capturados tres platillos voladores, en cuyo interior se habían encontrado sin vida, 34 seres que los tripulaban. El más pequeño de dichos seres medía 80 cm de estatura, y el mayor aproximadamente un metro[9].

El rector de la Universidad, Albert C. Jacobs, y el vicepresidente, Alfred C. Nelson, estaban un tanto disgustados con el profesor de astronomía, Borman, por no haberse tomado la molestia de, por lo menos, apuntar el nombre y la dirección de su invitado[10]. De no ser porque durante la charla se tomaron algunas fotografías, que fueron publicadas por el Post, nunca se hubiera conocido la identidad del conferenciante. Barron Beshoar, uno de los gerentes de Time-Life Incorporated, lo identificó como Silas Mason Newton, identidad que fue corroborada por Bill Berry, uno de los estudiantes presentes en la conferencia, quien dijo que le había servido de caddy en un torneo de golf en Lakewood[11].

Silas M. Newton era el presidente de la Newton Oil Company, una compañía dedicada a prospectar los lugares más idóneos para encontrar petróleo. Sus métodos eran bastante heterodoxos: utilizaba radiestesia.

Newton tenía cierta fama ya que había sido campeón de golf del Estado de Colorado en 1942. Él sería el artífice de uno de los más famosos y duraderos fraudes ufológicos sobre OVNIs estrellados de que se tenga noticia.

El caso de la conferencia de Newton acaparó los periódicos de aquella época[12].

LA HISTORIA DE RAY DIMMICK

Regresando al caso de Dimmick. El también golfista amateur dijo que los restos del platillo estrellado fueron enviados a una base militar secreta cercana a la Ciudad de México. La única base que conozco (que no es secreta), que está cercana a la Ciudad de México es el Campo Militar Número 1. En aquel entonces estaba fuera de la ciudad, pero hoy está dentro del área metropolitana.

Las autoridades mexicanas habían acordonado el área para poder recuperar el platillo. Dimmick afirmó que algunos militares norteamericanos habían visto el objeto, “pero por razones de seguridad militar se ha mantenido en secreto todo el asunto”.

En Washington, D. C., los militares de más alto rango de la Fuerza Aérea, aseguraron no saber nada del asunto y declararon:

“Si algún militar norteamericano vio el objeto, tendrá que hacer un reporte”[13].

Al día siguiente Dimmick dio otra versión. En realidad él no había visto el platillo; dos de sus socios en el negocio de los explosivos y la pólvora, uno de ellos de México y el otro de Ecuador, habían sido los testigos. Dimmick nunca dio los nombres de sus amigos y socios. Éstos le habrían entregado una banda metálica proveniente del platillo, de 1.80 m de largo por 20 cm de ancho y 2 cm de grosor. El metal se parecía al aluminio, pero en realidad, según Dimmick, se trataba de un material desconocido en la Tierra.

“Creo que el gobierno ha adoptado una posición clara –declaró Dimmick-, pero si no quiere discutir este problema por razones de seguridad, ¿por qué simplemente dice que no es cierto?”[14].

Años después Raymond E. Fowler (Official UFO Magazine, April, 1976), dijo haber localizado a un antiguo empleado de la inteligencia naval de los Estados Unidos, que aseguraba haber sido enviado a México para investigar la historia de Dimmick. Según Fowler, su testigo anónimo, le aseguró que había visto personalmente los restos del platillo e, incluso, había estado presente cuando los militares mexicanos subieron los despojos del humanoide a un camión.

Según los periódicos norteamericanos, el general brigadier Antonio Cárdenas Rodríguez[15], Director de Aeronáutica Militar, la antecesora de la Fuerza Aérea Mexicana, negó tener conocimiento del caso y afirmó que, ajustándose a la “Política del buen vecino”, informaría sobre las observaciones que pudieran realizar los pilotos mexicanos. En realidad, como todo buen ufólogo sabe, esa es una de las mentiras típicas del cover up mundial. La Fuerza Aérea Mexicana se quedó con el platillo y mediante ingeniería inversa está desarrollando aviones supersónicos invisibles al radar (lástima que los gringos ya se les adelantaron).

Por su parte, el Dr. Gerard P. Kuiper, profesor de astronomía en la Universidad de Chicago, comentó, burlándose, que aunque el piloto caído en México era un hombrecito, era probable que los pilotos de las naves espaciales pudieran ser pequeños insectos o plantas inteligentes, ya que en su opinión, es lo único que podía vivir en Marte.

LOS REPORTES DESDE MÉXICO

Mientras tanto en México se tenía la primera oleada de platos voladores[16], y las noticias que llegaban a los Estados Unidos eran las siguientes:

El 2 de marzo dos estudiantes de astronomía, Luis Munch y Lauro Herrera, jugando con la cámara del telescopio del Observatorio Astronómico Nacional de Tonantzintla, en Puebla, dejaron abierto el obturador. Cuando se revelaron las placas apareció una raya luminosa, el trazo de un bólido. La fotografía fue publicada en el periódico Excelsior, y el reporte del suceso (y, al parecer, también la foto) fue reproducido en True Magazine. El doctor Luis Enrique Erro explicó que el objeto era un aerolito de 23 kilómetros de diámetro que pasó entre las órbitas de la Luna y la Tierra.

¿Un aerolito, el planeta Venus? La falta de más datos nos impide inclinarnos hacia una u otra explicación (en realidad creemos que era, indudablemente, una nave extraterrestre). Para el redactor de Los Angeles Times, el objeto parecía una lámpara de escenario[17].

El 9 de marzo, es decir, el mismo día en que Dimmick aseguró haber visto el platillo estrellado, el periódico El Nacional, órgano oficial de información del gobierno mexicano, informó que un científico de este país, creía que los platillos voladores provenían de Marte. La nota fue reproducida en Los Angeles Times[18].

Esa misma semana el periódico Excelsior publicaba una serie de artículos sobre la locura que se había apoderado de los mexicanos con los platillos[19].

El 14 de marzo cientos de personas dijeron haber visto volar cuatro platillos sobre la Ciudad de México[20] y otros más vieron un OVNI en Monterrey[21][22]. Dos americanos, de Colorado, que se encontraban en viaje de negocios, también pudieron observar el platillo[23]. Las noticias también se dieron en los periódicos americanos[24]. El NICAP recogió datos de este avistamiento.

Sin embargo, ningún medio de información mexicano se ocupó de la historia del platillo estrellado en plena Ciudad de México. Y nadie lo hizo porque esa era una mentira que ni siquiera el mismo Frank Scully se creyó[25].

Llegados a este punto, algunos lectores se preguntarán, ¿en qué momento aparece la famosa fotografía del “marcianito”? Dimmick nunca mencionó la existencia de tal documento.

LA HISTORIA DEL TALK OF THE TIMES

Tres meses después, a finales de junio de 1950, surgió otra noticia, calificada por oficiales de la Fuerza Aérea americana como la más descabellada de todas las de platillos volantes. El pequeño semanario Talk of the Times publicaba dos fotografías como prueba de la existencia de los platillos voladores. Se decía que habían sido tomadas en Arizona. La primera mostraba un enorme disco volante muy inclinado. El pie de foto decía:

“Tocado por bombas cohete, el disco explotó produciendo una lluvia de chispas y alrededor de 20 cápsulas plateadas cayeron a tierra de su interior”.

La otra fotografía era la más interesante e impactante. Mostraba un pequeño ser de cerca de un metro de estatura y brillantes vestiduras. El “marcianito” era sostenido por dos hombres de impermeable que, indudablemente tenían una facha de agentes del gobierno. Detrás de estos personajes se podía ver a dos jovencitas que parecían perplejas y aterradas. El segundo pie de grabado decía:

“Al romperse una de las cápsulas, fue capturado el primer marciano. El testigo ocular McKennerich, de Phoenix, agente de la policía secreta, informa lo siguiente: ‘La importancia del momento me tenía asombrado. Por primera vez veía a un ser de otro mundo. Al mismo tiempo me sorprendía la desesperación del «hombre de aluminio». Su cuerpo estaba cubierto por una brillante hoja de este metal’. El Observatorio de Phoenix estima que esta tela metálica puede servir de protección contra los rayos cósmicos”.

Pronto los periodistas trataron de localizar al tal McKennerich, con resultados infructuosos, mientras que en el Observatorio de Phoenix informaron no saber nada del asunto.

La historia olía a fraude y ni siquiera era original. Se había plagiado lo de las cápsulas de las revistas y comics de Superman. Ninguno de los ufólogos de aquella época, incluyendo al mayor Donald E Keyhoe, se creyó la historia[26].

INTERPLANETARY INTELLIGENCE REPORT

Así estaban las cosas hasta ese momento. Teníamos dos cuentos o fraudes totalmente independientes. Uno supuestamente había ocurrido en México, mientras que el otro se ubicaba en Arizona.

Quince años después, en el volumen 1, número 4 de la revista Interplanetary Intelligence Report, órgano del grupo ufológico The Interplanetary Intelligence of Unidentified Flying Objects (IIUFO), de Oklahoma City, fundado en 1957, apareció nuevamente la fotografía mezclándola con la historia de Dimmick. Esta es la razón por la cual todo mundo cree que la fotografía fue tomada en México.

El IIUFO y su revista los dirigía Hayden C. Hewes[27]. Se publicaron un total de 9 números bimestralmente, desde mayo de 1965 hasta septiembre de 1966. En el último número (9) se anunció el cambio de nombre de la revista a International UFO Report, y la unión al consejo editorial de Robert Stiff y Chris Cooper. No se llegó a publicar ninguna revista con ese título. Hubo cambios y reestructuración, lo que llevó a renombrar la organización como The International UFO Bureau (IU-FOB). En enero de 1968 comenzaron a publicar una nueva revista, UFO Analysis Report, que desaparecería en junio de 1969, después de publicar nueve números.

La historia de la fotografía, tal y como la conocemos hoy día, fue tomada de ese boletín ufológico por diversos autores, entre ellos podemos mencionar a Antonio Ribera[28]. Otros, como el argentino Emilio Álvarez Ojea[29] y el italiano Gianni Lucarini[30], habían tomado como fuente a Keyhoe. Por cierto, Lucarini afirmó que en el platillo volador se habían encontrado dos extraterrestres, uno fue hallado muerto y el otro, el de la fotografía, vivió aún unos días.

LA METAMORFOSIS DE UN MITO

La historia se fue modificando con el paso de los años. En lo que todo el mundo estaba de acuerdo era en que la foto había sido tomada en México, así lo afirmaban escritores como Roy Stemman[31], Charles Bowen[32] y Robert Rickard y Richard Kelly[33]. Sin embargo, añadían que el extraterrestre había sido enviado no a los Estados Unidos, sino a Alemania, para ser examinado. Creo que esta versión tiene su origen en otra famosa foto de extraterrestres muy similar a ésta, de la que hablaré más adelante.

No obstante, nadie parecía haberse dado cuenta que los cuatro personajes que aparecen en la fotografía, sin contar al “extraterrestre”, no tienen las facciones ni las características raciales de los mexicanos. Ese era un claro indicio de que la foto no había sido tomada en México.

La misma foto sufrió varias alteraciones. En las primeras investigaciones aparece un “extraterrestre” delgado, plateado, con botas y una especie de calzoncillo que le cubre sus órganos sexuales, y una capa al estilo de Superman. El las fotos más recientes, principalmente en las publicadas por Salvador Freixedo[34] aparece con un gran pene. Obviamente esa no era obra del ex-sacerdote, que lo que menos le interesa es escandalizar para vender sus libros.

Según el conspiranóico de Freixedo, eso se debe a que las autoridades le añadieron dicho apéndice para que “todo el mundo lo tomara a broma y hasta muchas almas pudibundas ni se atrevieran a mirarla”.

En realidad sólo en las obras de Freixedo he visto ese “apéndice”, lo que me hace sospechar que él fue quien modificó la foto, lo que concuerda con su estilo sensacionalista.

El mismo Freixedo comete otro error con esta fotografía. El antiguo sacerdote metido a ufólogo escribió:

“El primer atisbo que se tuvo sobre esto, aunque inmediatamente fue sepultado bajo montañas de desprestigio, fue nada menos que hacia el año de 1940, en Colonia, Alemania. Allí fue donde apareció por primera vez la famosa foto del hombrecito llevado de la mano por dos individuos que parecen agentes del FBI o de la GESTAPO. Tras ellos dos mujeres miran a la criatura con cara de asombro. La foto recorrió el mundo, que para aquellas fechas no había oído todavía nada de extraterrestres ni de otros planetas habitados”.

Como ya hemos visto más arriba, la foto no tiene su origen en Alemania ni fue publicada originalmente en 1940.

Lo más reciente que hemos sabido de la fotografía es que la revista británica The Unexplained afirmó que había sido tomada en Ciudad Netzahualcóyotl, al poniente de la Ciudad de México.

En 1982, la desaparecida Contactos Extraterrestres publicó un comentario de Joseph Allen Hynek[35]:

“Esta foto es un fraude que ha estado presente durante años. Tenemos entendido que se originó en Alemania, y que el supuesto piloto del OVNI estrellado era en realidad un mono al que se le había rasurado el pelo”.

Hynek estaba en lo cierto en lo referente a lo del mono. En realidad esta explicación ya la había dado en su momento Keyhoe y la había retomado Ribera.

Se trataba, en efecto, de un mono Rhesus afeitado, vestido con un “traje espacial” (gorro, capa, calzones y botas) y pintado de color aluminio. Lo que me sorprende es que el padre de la ufología, el experto máximo en OVNIs no conociera los trabajos de su compatriota Keyhoe y siguiera afirmando que la foto era original de Alemania. Bueno, en realidad no me sorprende mucho ya que Hynek era bastante menso.

Por su parte, Timothy Green Beckley, editor de UFO Review, declaró:

“La fotografía fue trucada en Alemania y tenía como objeto el ser una pura broma. Pero pronto mucha gente la empezó a tomar en serio, incluyendo al FBI, que sólo hasta hace poco la reportó como falsa. Había sido mandada al gobierno como un documento que probaba el hecho de que los alienígenas están entre nosotros”.

Otras investigaciones reportan el caso de Ray Dimmick y la foto del “marcianito” como fraudes; algo que ya se sabía desde la década de los cincuenta[36][37].

La famosa foto del “marcianito” que se estrelló en la ciudad de México.

Donald E. Keyhoe

Raymond E Fowler.

Antonio Cárdenas Rodríguez.

Gerald P. Kuiper.

Luis Enrique Erro.

La primera plana del Excelsior informaba de la fotografía tomada por Munch y Herrera.

Esto fue lo que captaron las cámaras del Observatorio de Tonantzintla.

Frank Scully.

La foto fue relacionada con el fraude del Majestic 12 y el presidente Harry Truman.

El “marcianito” de México se ha ganado un lugar en la cultura popular moderna. Estas figuras se venden en Japón.


[1] Keyhoe E. Donald, Flying saucers are real, True Magazine, January, 1950.

[2] Anonymous, Yank claims he saw wrecked flying disk, Denver Post, March 9, 1950.

[3] Anonymous, 23-in pilot reported killed in “Saucer” crash, Los Angeles Examiner, March 10, 1950.

[4] Anonymous, Is your saucer view dim or Dimmick’s?, Denver Post, March 10, 1950.

[5] Anonymous, D.U. students impressed by talk of flying disks and little men, Denver Post, March 10, 1950.

[6] Anonymous, “Disk” reports Start jitters, Chicago Daily Times, March 10, 1950.

[7] Severson Thor, Saucy saucer sauce. Shades of H. G. Wells and Jules Verne, Denver Post, March 12, 1950.

[8] Severson Thor, D.U. Professor places no value on saucer lecturer by Mister X, Denver Post, March 16, 1950.

[9] Anonymous, Saucer-talk middleman quiz target, Denver Post, March 12, 1950.

[10] Anonymous, Disk talk moves D.U. to screen lecturers, Denver Post, March 16, 1950.

[11] Severson Thor, Students identify saucer speaker, Denver Post, March 17, 1950.

[12] Anonymous, The University gets a deserved spanking, Denver Post, March 17, 1950.

[13] Anonymous, 23-in pilot reported killed in “Saucer” crash, Los Angeles Examiner, March 10, 1950.

[14] Anonymous, Is your saucer view dim or Dimmick’s?, Denver Post, March 10, 1950.

[15] Como Comandante de la F.A.E.M. (Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana) participó en la reconquista total de las Islas Filipinas, en la toma de Formosa y en el asalto final a Japón. Después de su exitoso retorno, fue nombrado Director de Aeronáutica Militar.

[16] Escobar Sotomayor Héctor, La oleada de 1950, Perspectivas Ufológicas, Año 2, No. 6, Pág. 15-22, México, septiembre de 1995.

[17] Anonymous, Mexico sees flying saucers or something, Los Angeles Times, March 12, 1950.

[18] Anonymous, Scientist says saucers carry mars visitors, Los Angeles Times, March 10, 1950.

[19] Anónimo, Más reportes de platos voladores, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

[20] Anónimo, Platos voladores, Novedades, México, 14 de marzo de 1950.

[21] Anónimo, Platos voladores en el Norte de la República, Novedades, México, 12 de marzo de 1950.

[22] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[23] Anonymous, Experts sight tour “saucers” over Mexico City, Los Angeles News, March 14, 1950.

[24] Anonymous, Experts sight tour “saucers” over Mexico City, Los Angeles Daily News, March 14, 1950.

[25] Scully Frank, Behind the flying saucers, Henry Holt and Company, Inc., New York, 1950.

[26] Keyhoe E Donald, Platos voladores de otros mundos, Populibros La Prensa, México, 1955.

[27] Este personaje estaría involucrado en otro caso de OVNI-Crash. En la década de los noventa intentó obtener permiso para inhumar, o mejor dicho, para desenterrar al “extraterrestre” de Aurora.

[28] Ribera Antonio, Platillos voladores en Iberoamérica y España, Plaza & Janes, Barcelona, 1968.

[29] Álvarez Ojea Emilio, Confirmado, llegaron los OVNIs. Los platos voladores existen, Lasserre Editores, Buenos Aires, 1978.

[30] Lucarini Gianni, Los extraterrestres existen, Editorial ATE, Barcelona, 1976.

[31] Stemman Roy, Visitantes extraterrestres, Editorial Noguer, Barcelona, 1976.

[32] Bowen Charles, Platillos volantes ¿De dónde proceden?, en “Humanoides, Editorial Debate, Madrid, 1986.

[33] Rickard Robert & Kelly Richard, Photographs of the unknown, New English Library, London, 1980.

[34] Freixedo Salvador, La amenaza extraterrestre, Editorial Posada, México, 1991.

[35] Anónimo, La verdad sobre la foto del ovninauta achicharrado, Contactos Extraterrestres, No. 139, 28 de abril de 1982.

[36] Clark Jerome, A catalog of early crash claims, International UFO Reporter, Jul-Aug, 1993.

[37] Randle D. Kevin, A history of UFO crashes, Avon Books, New York, 1995.