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Flor de mujer

FLOR DE MUJER

Luis Ruiz Noguez

Termino romántico y hasta poético, Naree Pon significa en tailandés “Mujer en Flor, Mujer Flor o Flor de Mujer” (de los vocablos tailandeses, Na-ree, mujer; Pon, fruta o flor). Se refiere a una leyenda budista sobre cierto tipo de hadas asociadas a una hierba o vaina que produce la flor Pon (Nepthys hawthoren). La flor es única de Tailandia. Estas hadas viven en cada una de esas flores. Se dice que su reina fue devorada por los duendes.

Hasta el momento esta es la única fotografía conocida en Occidente de una Naree Pon.

Otra tradición menciona que estas mujeres, que nacieron alrededor del árbol sobre el que solía meditar la décima reencarnación del Buda, trataron de tentarlo con sus encantos. Buda meditaba de día bajo las ramas del árbol. En su meditación no hacía caso al mundo externo. En la noche, subía al árbol para dormir. Como en el día no tenía éxito, la planta desarrolló una enredadera que subía por las ramas del árbol, pero nunca pudo alcanzar a Buda.

La imagen y las leyendas de las Naree Pons recuerdan a la de la más famosa Mandrágora. Aquí un grabado del “hombre hierba” siendo arrastrado por un perro.

Una versión diferente dice que las Naree Pons son damas del bosque que crecieron en un árbol de la selva. No querían seducir a la décima reencarnación de Buda, sino que fueron creadas para protegerlo de las enfermedades (eran plantas medicinales). No obstante sí eran extremadamente hermosas y crecían en tan sólo un día o dos, pero utilizaban su belleza para distraer a quienes se acercaban al santo.

Los libros de la Edad media mencionan a la mandrágora como una planta milagrosa.

A unos 150 kilómetros al Norte de Bangkok hay un monasterio budista que exhibe dos de estas “Mujeres en Flor”. Fueron capturadas en un árbol por monjes budistas de Tailandia. Parece que no se trata de hierbas o flores disecadas; más bien son un tipo de calabaza seca cubierta con pelusa, como la del melocotón. Una de estas reliquias está cubierta con hojas de oro. Tiene el tamaño de una mano extendida.

Ilustraciones de la Edad Media que muestra la forma en que se arrancaba la planta de Mandrágora, utilizando un perro.

Fue hasta este siglo que el occidente supo de las Naree Pons. Aparecieron en el especial Into the Unknown Sideshows and Skeletons, del Discovery Channel (27 de junio del 2000); Mostly True Stories: Urban Legends Revealed, de The Learning Channel; y Beyond Bizarre, del Sci Fi (29 de julio del 2003). Al final del programa del Discovery se dijo que estaban hechas con huesos de pollo y hierbas secas; nada de esto se informó en el programa conducido por Jay Robinson y producido por Burrud Productions Inc[1].

Algunos dijeron que se trataba de una raza proveniente de otro planeta en donde las formas de vida inteligentes son más parecidas a las plantas que a los seres humanos.

Un tal S. Ferguson dijo: “Estoy convencido que estas imágenes pre-sumerias son la representación exacta de las razas que vivían aquí antes que Inanna y su familia llegaran a este planeta. Inanna dice que en sánscrito se les conoce como “Nagas”. Sus linajes se describen extensamente en el Mahabharata”.

Grabado de Matthäus Merian, Siglo XVIII.

Algunos afirmaron que los exámenes mostraban un ADN con características humanas. No estoy enterado si también se hicieron pruebas de embarazo, pues sería sensacional encontrar un descendiente de hadas-extraterrestres y Buda. Lo cierto es que, efectivamente se hicieron análisis de ADN y se encontró que eran plantas.

Raíz de mandrágora.

También se hicieron placas de rayos X y, aunque algunos decían que estaban hechas con huesos de pollo, el análisis descubrió que ahí no había huesos (a pesar de que en la foto parecen evidentes las “costillas”). Se trata de un material fibroso de origen vegetal.

Raíz de Ginsen.

Parece que el novelista Tom Robbins las menciona en su libro Villa Incognito, pero no he tenido oportunidad de leerlo.

Esta planta es un tipo raro que tiene raíces con la forma del cuerpo humano (como el Ginsen y la Mandrágora). En todos los casos, estas plantas están rodeadas de leyendas.

Al Ginsen, por ejemplo, se le adjudican poderes medicinales y revitalizantes, casi milagrosos.

La mandrágora es una vieja conocida en la herbolaria occidental. Es una hierba perenne que era utilizada, entre otras cosas, como afrodisíaco y para curar la esterilidad. En el Medio Oriente se le conocía como “droga masculina de Cantar”.

Los magos la utilizaban en diversas pócimas. Pero por su forma humanoide se le tenía gran respeto, incluso miedo. No se le podía arrancar sin realizar cierta ceremonia. Los gritos que emitía al arrancarla, podían matar a quien los escuchara. Para sortear la muerte, se hacían tres círculos con una espada en torno a la planta. Se amarraba desde la raíz y la cuerda se extendía hacia el Oriente. En el otro extremo de la cuerda se ataba un perro hambriento. El mago se alejaba y cuando estaba lo suficientemente retirado, arrojaba un pedazo de carne y se cubría los oídos, al mismo tiempo que seguía corriendo. Entonces el perro, al oler la carne, arrancaba la hierba (pero se supone que moría antes de poder probar bocado).

Tuyul de Indonesia.

Otra foto de supuesto extraterrestre es la de un ser conocido como Tuyul. La foto fue tomada en Indonesia, pero no tengo más datos al respecto. Los Tuyul son una especie de fantasmas del bosque, como los hantu. Me parece que aquí también tenemos una planta o raíz con forma humana.

Lo que a mí me parece más asombroso es que culturas tan distintas como la europea y la tailandesa, o la indonesia y la mexicana, tengan tradiciones y leyendas muy parecidas. En efecto, también en México tenemos algunas plantas que semejan la figura humana. En realidad se trata de artesanías. Con carrizos y hojas de maíz se fabrican figuras muy parecidas a las Naree Pons.

El famoso Museo de las Momias de Guanajuato, además de albergar la colección más grande en México de cuerpos incorruptos, dio pie a la fabricación de un dulce llamado Charamusca, que tiene la forma de esqueletos o de momias. Y es que como dice la canción de José Alfredo Jiménez, “allá en mi León, Guanajuato, la vida no vale nada” (mucho menos la inexistente vida de extraterrestres vegetales).

REFERENCIAS

Anónimo, Elf Quest, artículo en Internet, http://www.cyberspaceorbit.com/nareepon.html

Ruiz Noguez Luis, Zúñiga Diego, Más y más pequeños marcianitos, nota en Internet, http://www.lanavedeloslocos.cl/noticias18.html


[1] Beyond Bizarre, episodio 8 (Thai Flower Pod Woman), Burrud Productions Inc. Huntington Beach California.

Ovni se estrella en Doraville (película con humanoides)

Bien, he tomado valium… pero las cosas parecen ir de mal en peor… Primero un caballo volador, ahora un accidente ovni en Doraville… Sangre verde luminosa por todas partes… y sólo puedes verlo en la red… ok, creo que… la CIA y los militares deben haber encubierto todo el asunto, y nadie se dará cuenta de que la mitad del pueblo quedó como basurero por una gran cosa en forma de platillo… Tal vez se estrelló evitando el caballo volador. Extraño ver cómo suceden las cosas…

El video se puede ver en el enlace de abajo. Véalo antes de que el Gobierno, la Fuerza Aérea, el KuKluxKlan, la NASA o Disneyworld lo confisquen (Advertencia: son imágenes impactantes)

http://www.livevideo.com/video/280651684EC34DC5BC9A33305F17656B/-the-doraville-ufo-crash-.aspx

Pehuajó (BA): De cacería frente a un ovni

PEHUAJÓ (BA): DE CACERIA FRENTE A UN OVNI

Roberto Banchs

Tras la fantástica serie de observaciones registradas el 13 de mayo de 1962 que totalizaron más de 45 denuncias distribuidas en su casi totalidad en el noroeste argentino(1), el diario La Voz de Pehuajó, Pehuajó (Buenos Aires), en su edición del 17 de mayo de ese mismo año, reproduce la siguiente noticia:

“Lo más interesante, lo muy interesante en todas estas apariciones, la constituye el relato de un vecino de nuestra zona oeste. El asunto fue así: El vecino en cuestión en compañía de un amigo había salido de caza en un claro día de Sol. El campo es muy grande, y tenía en esos momentos muchos y muy crecidos cardos, según el relato del protagonista del episodio. Al llegar a una loma, observaron en la parte baja del campo un vehículo detenido difícil de identificar por los fuertes reflejos del Sol, sobre lo que suponían la capota de un auto. Pensaron que se trataba de los dueños del campo en uno de sus habituales viajes de inspección, por lo que decidieron acercarse para saludarlo. La idea de que se trataba de personas conocidas, los hizo despreocuparse de la cuestión y se acercaron desaprensivamente. Así fue como al llegar a una distancia relativamente corta, el primero de los nombrados en este episodio se dio cuenta de que no era un automóvil, sino un vehículo para él desconocido de forma irregular y muy bajo. Sostuvo que en su interior habla dos personas, y fuera del vehículo una tercera, en actitud de observar la tierra. La sorpresa lo paralizó un instante, para reaccionar llamando con fuertes voces a su compañero que se había retrazado un tanto. Eso parece haber asustado a los extraños visitantes, ya que el que encontraba en tierra ascendió rápidamente y el vehículo (¿plato volador?), despegó casi instantáneamente, y a una velocidad que era difícil seguir con la vista, según las palabras de los protagonistas. Después de un momento -continúa la crónica periodística-, vueltos a la tranquilidad, se acercaron al lugar donde había estado posada la máquina, y notaron dos cosas: que la tierra estaba caliente y que los cardos, normalmente altos en todo el campo, estaban al ras del suelo, es decir, completamente aplastados. Las observaciones que hicieron fueron pocas seguramente porque la sorpresa e impresión fue mucha.

“…Según parece, quienes vivieron la aventura tienen la impresión de que son seres de conformación similar a la nuestra, aunque mucho más bajos que el tipo común. Allí termina esta nueva aventura, y muy recientemente por cierto, en la que un terráqueo enfrenta el misterio de los platos voladores”.

INDAGACIONES POSTERIORES

Al momento de publicarse esta noticia, la que parece no haberse reproducido en otros medios, La Voz de Pehuajó entraba en su segundo año de edición y no fue mucho el tiempo que le- siguió hasta su cierre definitivo.

Al respecto de su contenido, llama la atención que tratándose, según el citado periódico, del relato “más interesante” (sic) de un importante conjunto de avistamientos registrados días antes en una vasta región del país, la información que en exclusividad nos proporciona resulte tan pobre, no indicando siquiera el nombre de los supuestos testigos, la fecha exacta del evento, el sitio exacto donde se habría producido el encuentro, sin ahondar tampoco en una descripción más detallada del fenómeno o en ofrecer una trascripción textual de los testimonios (sólo dice “que era difícil seguir con la vista” ¡!).

Es también significativo que tan espectacular noticia, no haya tenido una continuidad informativa en días sucesivos, cayendo en un extraño mutismo.

No obstante, dos días después de publicada la noticia, La Voz de Pehuajó da a conocer otro caso con un sugestivo título: “Contamos ahora con testigos: Un grupo de jóvenes pehuajenses observaron el paso de nuevos platos voladores”. Curiosamente, también referido a unos testigos que en la zona y hallándose de cacería, avistaron “un objeto luminoso brillante de características extraordinarias”, aunque esta vez el relato está referido a un objeto en vuelo sin que se hayan percibido ocupantes. El episodio habría ocurrido el domingo 13 de mayo a las 4,30 horas.

El título citado: “Contamos ahora con testigos”, nos remite invariablemente a considerar además, que antes no contaban con ellos. Esto es, en relación al caso tratado aquí. Mueve a sospechar que aquel relato tan espectacular pudiere haberse originado en algún rumor o comentario de éste, u otro caso de reciente data, pero con ribetes menos sensacionales. Quizá también el hecho se produjo conforme a lo señalado en el diario, pero nadie al momento ha podido avalar esa versión, ni siquiera el medio periodístico que la difundió y que no dudamos estarían muy interesados en ahondar en el caso. Aún así, sólo otra versión logramos sumar a las existentes: los dos testigos serían vecinos de J. J. Paso (localidad al oeste de Pehuajó) y habrían sido ellos los que pusieron en conocimiento del hecho al cura párroco de esa localidad. Empero, como suele ocurrir en muchos casos, nada de esto pudo comprobarse. En definitiva, la noticia periodística del encuentro con ocupantes en Pehuajó, no escapa a ciertas reglas generales: a) Además de sucintas, las crónicas resultan imprecisas y superficiales; b) un informe periodístico inicial sobre un caso de un ovni no configura todo el cuadro de la observación (es decir, no puede ser aceptado, ni darse por ciertos y definitivos datos, apreciaciones y conclusiones ofrecidas en un primer y único intento por los medios de prensa), ya que la inmediata información sobre hechos novísimos implica el riesgo de un manejo poco estricto de sucesos recientes; y, c) los medios periodísticos suelen dar el alerta inicial sobre determinada denuncia y se retiran, sin seguir las alternativas de la investigación hasta su veredicto final sobre su autenticidad (quedan, pues, sin definir y tratados por igual incidentes de evidente probidad y otros de manifiesta falsedad).

Una vez más hemos de señalar que no es alentador evitar la difusión apresurada de hechos recientes, con el consiguiente riesgo de un manejo poco estricto de la información. Mesura, objetividad, exactitud no deberían estar, pero a menudo están reñidas con la velocidad de la información. Es la mancha que acompaña a numerosas noticias del siempre controvertido fenómeno.

Referencias:

(1) Banchs, Roberto, Ovnis: Peregrinos del silencio, Ed. CEFAI, Buenos Aires, 1991, ps. 37/38 y 132.

Banchs, Roberto, La sucesión cronológica y la ortotenia, en Boletín Informativo CIDOANI, Buenos Aires, n° 11, 1970, ps. 4/8.

Pineda, Jorge O., OVNIS: Tres casos argentinos para la ciencia, en: 2OOl Periodismo de anticipación, Buenos Aires, Año 3, n° 33, abri11971, ps. 47/49.

Et. al.