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Del baúl de los recuerdos 4

Desmienten una visión extraterrestre

La Habana 18 enero, 1982 (PL).- Miles de cubanos comenzaron a hablar de extraterrestres y platos voladores al observar en el cielo nocturno una pequeña mancha luminosa.

Especialistas del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA) de la Academia de Ciencias de Cuba observaron una singular nube luminosa en la constelación de Hydra. Para desilusión de los fanáticos de los platillos voladores, por esta vez no se puede achacar el inusual fenómeno a los extraterrestres, sino a la inyección artificial de una nube de litio desde el satélite estadounidense Ceres.

Terror en Hunucmá

La historia continúa

Durante algunas semanas le estuve dando vueltas en la cabeza a la idea de meterle un gol a la revista Reporte Ovni. No deseaba hacer algo tan simple como el reporte de un falso avistamiento o enviar unas fotografías trucadas, pues sabía que Chita Rodríguez, la directora, las publica todas.

El plagio del cuento de Héctor Chavarría me dio una idea: enviaría una continuación lo más delirante posible. Quería burlarme de Chita y poner en evidencia su escasa cultura (aquí quería escribir “ufológica”, pero dejémoslo así). Para eso adopté la historia de Joao Prestes Filho aparecida en diversas revistas de ovnis (Flying Saucers Review, Lumières dans la Nuit, Stendek, etc.), la firmé con mi nombre y se la envié a la editorial.

Óscar García comentó que la ufóloga se daría cuenta del engaño y que no publicaría la historia. Para su sorpresa y mi alegría, la Rodríguez sí publicó el cuento. Nuestros lectores nunca podrán imaginar la escena: prácticamente nos revolcamos de risa. Nos divertimos más que enanos de circo o marcianitos vedes haciendo cropcircles.

La estulticia ufológica no había alcanzado niveles tan elevados como con Chita. No reconoció el caso Da Silva (porque seguramente no lo conoce, a pesar de ser uno de los máximos exponentes de la ufología mexicana). Tampoco identificó las pistas que le dejé, como utilizar mi nombre o el de Zuckerman (miembro de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica, SOMIE, con quien una vez debatió frente a las cámaras de la televisión) como el cazador de nazis, que por otra parte, Chita confundió con un nazi (¡!) Demostró más inteligencia uno de sus lectores quien comprendió la nacionalidad del protagonista.

Con el asunto Hunucmá logré mis objetivos. No se trataba de demostrar la credulidad, falta de cultura y sentido común de Chita –puesto que eso lo daba como un hecho-, sino de tener un rato de sana diversión a sus costillas.

La carta con el cuento de extraterrestres (o hadas) que se tragó Chita es la siguiente:

Muy señores nuestros:

Mi nombre es Luis Ruiz, soy originario del estado de Yucatán. Viejo aficionado a los ovnis desde hace muchos años, específicamente desde que ocurrieron los sucesos que a continuación voy a relatarles.

No me gusta ser la burla de nadie por eso he guardado silencio durante tanto tiempo. Además, sé que mi afición por los ovnis puede resultar sospechosa y hacer pensar a los incrédulos que estoy inventando esta historia.

Durante muchos años busqué cuanto libro o revista se publicara sobre ovnis. Contactos Extraterrestres publicó mucho sobre el tema y así lo hizo también la escritora Eugenia González, pero nadie mencionó lo ocurrido en Hunucmá, mi pueblo natal.

Por lo tanto, comprenderá mi enorme agitación al leer el artículo “Aquel ovni disparó un rayo sobre mi padre” (Ver Reporte Ovni No. 16) Poco a poco, al ir leyendo, se agitaba más mi corazón.

Reconozco que yo no sabía lo que les había pasado a los Brullen y ahora me explico muchas cosas, luego de los relatos que describen en el artículo: ellos abandonaron precipitadamente el pueblo y nunca más los volví a ver.

Era una familia hosca o tímida que nunca entabló relaciones con nadie.

Yo pensaba que era una especie rediscriminación racial, pero el tiempo me ha mostrado cuáles fueron sus razones.

De ellos sólo recuerdo la imponente figura del señor Peter y los hermosos ojos azules de una de sus hijas, Agneta.

Los sucesos ocurridos en la finca de los Brullen tienen una extraña relación con la historia que les voy a contar.

Algunos meses después de que partieron los alemanes (o tal vez semanas, mi memoria no es tan buena), llegó al pueblo otro extranjero preguntando por ellos. Nadie le dio informes sobre su paradero, por la sencilla razón de que no lo sabían. Además, David Zuckerman, que así se llamaba el tipo, era pedante, altanero y grosero.

Recuerdo que se hospedó en una choza que le alquiló la señora Roselina Muna. Durante algunos días estuvo preguntando por el pueblo y algunos dicen que se metió a escondidas en la casa que ocupaban los Brullen.

En aquel entonces Hunucmá era un pequeño pueblo que no disponía aún de luz eléctrica ni de teléfono. Era una zona constituida por viejas casitas y una iglesia.

Toda la vida de este pueblo se reducía a una lenta sucesión de los quehaceres domésticos. Una excepción se produjo sin embargo por las noches, unas extrañas luces evolucionaban por el cielo describiendo trayectorias irregulares, dando lugar a opiniones divergentes durante las charlas de los vecinos. Algunos decían que se trataba de chaneques.

Uno de esos días, Zuckerman había estado rondando por el pueblo y seguramente había estado en la casa de los Brullen. Hacia las 19 horas, con una niebla tenue y uniforme, puesto que el estado de la atmósfera no era borrascoso sino sereno y por lo tanto poco propicio a la formación de relámpagos… la señora Muna escuchó que David regresaba a su choza.

Una hora después Zuckerman, aterrorizado, irrumpió en mi casa, explicando con voz entrecortada que cuando intentaba abrir la puerta de su casita, recibió del exterior un silencioso rayo de luz, habiendo logrado protegerse los ojos y la cabeza con la mano.

Aturdido cayó al suelo durante breves instantes, sin perder el conocimiento… Se levantó con movimientos aparentemente normales, y se dirigió al centro del pueblo en busca de socorro.

Mi padre era doctor y en ese entonces tenía su consultorio a un costado del hotel Miralmar en el puerto de Progreso, a unos 91 kilómetros de Hunucmá. Zuckerman lo sabía y por eso llegó corriendo a mi casa. Recuerdo que vestía una camisa de manga corta, pantalones arremangados, sin sombrero ni zapatos.

Los cabellos, la cabeza, los ojos al igual que las partes protegidas por la ropa no presentaban ninguna traza de quemaduras ni anomalía alguna. Sus ojos estaban dilatados por el espanto y su voz sonaba excitada.

Pero, poco después, la escena se tornó horripilante: la carne de Zuckerman comenzó a hacerse visible, como si hubiera estado expuesta a muchas horas en agua hirviendo. Empezó a desgajarse de los huesos cayendo trozos de su mandíbula, pecho, brazo, manos, dedos, piernas y pies. Algunos pedazos de carne quedaron colgando de los tendones, luego todo se desmoronó de forma imprevisible: los dientes y los huesos estaban al descubierto totalmente descarnados.

Zuckerman rehusó enérgicamente el agua y los analgésicos que le ofreció mi padre y en ningún momento pareció sufrir dolores. Su nariz y sus orejas se desprendieron, deslizándose a lo largo de su cuerpo hasta el suelo.

Los ojos estaban desorbitados por el terror. Las palabras brotaban deformadas de una boca que se descomponía, eran sonidos ininteligibles.

En medio de la confusión general, lo que quedaban del cuerpo casi descompuesto de David Zuckerman fue colocado en una carreta para trasladarlo al hospital más cercano en Mérida.

Seis horas después del ataque de la luz, un cadáver retornaba a Hunucmá: Zuckerman había muerto en el transcurso del viaje, antes de haber llegado al hospital. Hasta sus últimos momentos, de su boca sólo salían unos sonidos guturales.

Mi padre no quiso meterse en problemas y firmó el certificado de defunción para que rápidamente fuera enterrado en las afueras del pueblo, en donde, aún hoy se encuentran sus restos.

Como era extranjero nadie preguntó por él, y la policía de Mérida nunca hizo averiguaciones (tal vez nunca se enteró). Con posterioridad, todavía fueron observadas las luces que evolucionaban caprichosamente por el cielo nocturno de Hunucmá.

Vuelvo a repetir que no me gusta que se burlen de mí, ni que digan que estoy mintiendo. Creo que sería muy importante para la solución del fenómeno ovni, que se diera seguimiento a este caso. Tal vez sería bueno exhumar el cuerpo y hacerle la autopsia, pero eso sólo lo podrán conseguir gentes como ustedes. A nosotros, ciudadanos comunes y corrientes, no nos harían caso.

En el momento en que hayan pruebas más sólidas sobre este asunto me presentaré a firmar cualquier declaración que juzguen conveniente.

Atentamente

Luis Ruiz N.

Esta carta fue publicada en el número 21 de Reporte Ovni, páginas 18 y 19, bajo el título Terror en Hunucmá. Testimonio de un lector.

Nota: Chita Rodríguez es el apodo “cariñoso” con el que conocíamos a la directora de Reporte Ovni.

Artículo publicado en Perspectivas Ufológicas, No. 3, septiembre 1994, Págs. 71-72.

Aztec se prepara para la invasión

Aztec se prepara para la invasión: El simposio ovni comienza el siguiente fin de semana

Por Lindsay Whitehurst The Daily Times

AZTEC – Ovnis no es la típica conversación de la cena para la mayoría de los matrimonios. Scott y Suzanne Ramsey no son la mayoría de los matrimonios.

“Él está trabajando en un libro, así que es (algo de lo que hablamos) más”, dijo Suzanne Ramsey. “Es una búsqueda continua”.

Su marido, Scott Ramsey, ha pasado 20 años investigando el supuesto sitio de la caída del ovni en Aztec. Él ha asistido al simposio de ovnis en Aztec casi cada año, y ha hablado allí algunas veces.

El simposio del fin de semana próximo, llevado a cabo del 23 al 25 de marzo, será el décimo evento anual. Realizado en el Aztec Boys and Girls Club, el simposio comenzará con una cena el viernes y seguirá con conferencias el sábado y domingo. Los boletos cuestan $25; para los militares, EMT y policías es gratis. Para más información, llamar (505) 334-7657 o visitar aztecufo.com

Fue Scott Ramsey quien convenció a Dennis Balthaser, un orador este año y a otros desde que el simposio comenzó, que algo sucedió en Aztec.

“Durante muchos años tuve algunas reservas alrededor de Aztec, pero… parece que realmente algo sucedió en 1948”, dijo.

Una investigación de ovnis concentrada en Roswell, el área 51, las bases subterráneas y las grandes pirámides de Giza (aunque él no piensa necesariamente que los extraterrestres construyeron las pirámides, ellos pudieron haber proporcionado la tecnología), Balthaser hablará sobre “Roswell: Entonces y ahora”.

Hay algunas semejanzas entre los dos incidentes: En los accidentes de Roswell y Aztec se reportaron cuerpos, ambos están en New México, pero el tema sobre el que hablará Balthaser, es una semejanza más grande.

“Es todo parte del programa de ovnis que tiene el gobierno, en no revelar ninguna información que tienen y mentir sobre ella”, dijo.

http://www.daily-times.com/news/ci_5463763

Asesinatos por órdenes superiores

El desafortunado suceso ocurrido el miércoles 14 del presente mes en la Ciudad de México en el que un joven celoso asesinó a su novia porque una vidente le dijo que lo engañaba, no es el primero y desdichadamente no será el último.

Miguel Ángel Pérez Reyes, de 36 años, ahorcó a su novia Yadira Pscicil Marín, de 24 años, pues una de las videntes que “laboran” en el mercado de Sonora le confirmó que ella le era infiel. Este asesinato me trajo a la memoria varios casos similares de personas que han asesinado por “órdenes de seres superiores”.

Guardo un fólder con varios recortes de periódico que relatan historias muy parecidas a las de Miguel Ángel. A veces es Dios mismo quien ordena el “sacrificio”; en otras ocasiones es algún “espíritu del más allá”, un alto jerarca de algún grupo religioso, e incluso los extraterrestres.

No me extenderé mucho en esto y sólo mencionaré dos ejemplos.

En septiembre de 1975 una mujer de Ribeirao Preto, en el Estado de Sao Paulo, Brasil, mató a cinco niños de entre 3 y 5 años de edad en cumplimiento de “un mensaje divino”.

Nerci Beletti Tananezzi, de 35 años, miembro del centro espiritista del padre Xangoh de Peña Branca, dio veneno para ratas a seis niños y niñas (los médicos lograron salvar a una de las niñas).

La orden fue dada por Emeraldo Vorda, director del centro espiritista. Desconozco el fin de Beletti y el de Vorda.

El 23 de febrero de 1981 fue capturado Rubén Estrada, de 19 años, en la ciudad de San Antonio, Texas. Se le acusaba de la muerte de una niña de 14 años: Gloria González.

Al ser capturado, Estrada dijo que lo hizo por orden de “Dios y de los marcianos”, quienes además le habían ordenado la muerte de otras cinco personas más.

La policía de San Antonio averiguó que Estrada era aficionado a los ovnis y en su declaración aseguró que “los marcianos me empujaron a cometer este asesinato”.

Tampoco sé lo que le ocurrió a Rubén. Supongo que ingresó a la cárcel para pagar el asesinato. También supongo que Miguel Ángel tendrá una suerte similar a la de Rubén, aunque en realidad no me intensa gran cosa. Lo que realmente me interesa es saber cuál será el destino particular de la vidente del mercado de Sonora. ¿Se le fincará alguna responsabilidad en este asesinato? ¿Las autoridades deberían prohibir las actividades de estas videntes y de las brujas, tarotistas y astrólogas que se anuncian en la televisión?

Es cierto, la vidente sólo dijo que la novia era infiel, pero nunca ordenó su asesinato. Pero Emeraldo Vorda sí lo hizo. ¿Fue castigado por aquel crimen de infantes?

¿Qué podemos decir de Dios y los marcianos? Más allá de la chacota y el desmadre, considero que se debería fincar responsabilidades. Claro que no a Dios y los marcianos, puesto que no existen, sino a los que promueven el pensamiento mágico, llámense sacerdotes, ufólogos, astrólogos, médiums o cualesquiera que se aproveche de la credulidad de los seres humanos.

Egresados de la escuela de Marla

En otro sitio comentamos que a nuestro parecer María del Socorro Pérez Farfán, mejor conocida como Marla, es la contactada más importante que ha tenido México

Las actividades de Marla salieron a la publicidad en 1968 en el programa de Manolo Fábregas. Ahí dijo que los extraterrestres llegaron a la Tierra hace cuarenta mil años y se establecieron en el continente de Lemuria. De ahí pasaron a la Atlántida y desde entonces se encuentran monitoreando todas las actividades humanas.

En los ochenta Marla tuvo que salir del país, unos dicen que acusada de intrusismo, otros que se fue a España a diseminar las enseñanzas de nuestros hermanos extraterrestres. Actualmente parece que vive en Guadalajara, México y es directora del Instituto Kardem de Medicina Integral en Jalisco.

Muchos de los delirios de Marla y sus pupilos provenían de los primeros contactados mexicanos de las décadas de los cincuenta y sesenta. Como por ejemplo la “gran pantalla” que mencionó Sergey en su viaje a la Luna y que él llamó “pantalla de cristales “U”” fue descrita por Armando Zubarán Remírez (Remírez) justo en 1968. Es más, el nombre del extraterrestre es prácticamente el mismo, “capitán Yum” en el caso de Zubarán, y “capitán Yumm” con Sergey.

Otros discípulos de Marla hicieron escuela en Sudamérica.

Adriana Turner, una cantante de ópera que asistía a los cursos de Marla, comenzó a contactar telepáticamente con los maestros del cosmos. Adriana es más conocida en Colombia, país en el que radicó por varios años. Su nombre de guerra era Karen y comenzó a formar grupos de contacto en aquel país sudamericano. Pronto llamó la atención de la prensa y le hicieron varios reportajes, como en El País (21 de diciembre de 1973).

Se dice que en una de sus conferencias estuvieron presentes varios “maestros venusinos”. Karen decía que son “seres exactamente iguales a nosotros, que vienen de sus planetas y conviven con los humanos pasando en forma desapercibida”.

Ramkar es su maestro guía: “De no haber sido por él me hubiera vuelto loca”.

Lo que nos interesa de esta contactada es que, al parecer, fue la que enseñó a Enrique Castillo Rincón el arte de contactar con seres extraterrestres. Karen dice que en Colombia, antes de irse para Argentina, dejó tres nuevos contactos y 80 grupos trabajando. No menciona el nombre de aquellos tres contactos, pero es fácil ver que entre ellos seguramente se encontraba Castillo Rincón. El contactado la menciona entre los miembros de su grupo inicial de contacto, justo al lado de él: Richard Deeb, Paulina Deeb, Marjorie Hollman, María Teresa Paladino, Graciela Torres (Chela), Alfonso Blanco (Poncho), Cosme Mejía, Heberto Cediel, Rafael Contreras, Pedro Ávila, Gloria Ávila, Alba Ávila, Alcides Camelo, Víctor Rodríguez, Fernando Márquez, Jorge Eduardo Silva, Adriana Turner (Karen) y Enrique Castillo.

El contacto de Castillo se dio, según cuenta éste en su libro, el 3 de noviembre de 1973. Pero a diferencia de Karen, Castillo Rincón no contactó con marcianos ni venusinos sino con seres de las Pléyades.

Desconozco las andanzas de Karen en Argentina. No sé si mantuvo relaciones con los hermanos Jorge A. Duclout y Napy Duclout, aquellos primeros contactados argentinos que serían la fuente de inspiración de José Carlos Paz García, fundador del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI) y padre de los famosos Sixto José Paz Wells y Carlos Paz Wells, pero sería interesante seguir esa línea de investigación y las posibles conexiones entre el grupo de los Duclout, el de Marla y Karen, el de Castillo y los Paz, para completar esta parte de la historia de la ufología y el contactismo latinoamericanos.

REFERENCIAS

Castillo Rincón Enrique, Ovnis, gran alborada humana: La historia verdadera de un contactado, Blue Dolphin Publishing, Nevada, 1995.

Duclout A. Jorge & Duclout Napy, Origen, estructura y destino de los platos voladores, América Técnica y Editorial Jorge A. Duclout, Buenos Aires, 1956.

Zubarán Remírez Armando, Mensaje de otros mundos vía naves del espacio, Editorial Orión, México, 1968.