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Fuegos Fatuos (5)

ASIA

La luz fantasma más famosa de Asia es la que se aparece en el Río Mekong, cerca de Nongkhai, Tailandia.

La luz sale del fondo del río y flota sobre su superficie, a unos 10 metros, para luego salir disparada hacia el cielo. Son del tamaño de pelotas. Los residentes dicen que se trata de los huevos que deja una serpiente.

La luz también se puede ver en Laos. El nombre con el que se conoce en ambos países es el de las “Luces Nekha”. Nekha es un pez grande que vive en ese río. El fenómeno es común en cierta época del año, durante la Luna llena, en octubre, y sólo dura unos 30 minutos. Mucha gente de los alrededores viaja al lugar para tratar de verlo. Incluso se le ha filmado. La televisión Thai emitió esas imágenes en 1996. Se cree que se trata de fuegos de artificio lanzados por bromistas.

También se les conoce como las “Nong Khai lights” o los “Nagas”, porque el pueblo más cercano es el de Nong Khai, sobre el río Mekong.

En Tailandia son famosos los Nagas unos seres míticos en forma de llamas que se ven en octubre volando sobre la superficie a gran velocidad.

En 1907 el explorador Sir William George Maxwell en su In Malay Forests’, describe su experiencia con dos bolas de luz en la costa oeste de la península Malaya, en 1895. Se trataba de pequeñas esferas de luz que se movían a velocidades variables en el bosque y que los habitantes del lugar llamaban “Penanggal”, el fantasma de una mujer muerta durante su trabajo de parto. Mencionaba también casos similares en Siberia, Alemania, Finlandia, Noruega, Escocia y América del Sur.

En la India, aparecen los “Chota-admis”, de Darjeelin. Se piensa que las luces son pequeños hombrecitos o se les considera las linternas que usan esos pequeños seres que habitan en el interior de la tierra.

Nerendra Nayak, uno de los escépticos de la India, explicó las “luces de Padubidri”, cerca de Mangalore, India, que se ven desde 1982.

Al Oeste del río Eufrates, en Irak, el antropólogo Henry Field, del Chicago Field’s Museum (actualmente el Chicago Museum of Natural History) se enfrentó con una de estas luces una fría tarde de enero de 1926. Se encontraba sobre las dunas del desierto de Mesopotamia, en un camión del Ejército Británico, en una expedición científica autorizada por el Vicealmirante del Aire Sir John Higgins. Era una tarde lluviosa y granizaba. Field miraba al cielo, hacia el noroeste, cuando vio una impresionante luz verde. Pensó que se trataba de una de las luces de bengala que usaban los miembros de la Royal Air Force.

Field les comunicó lo observado a los miembros de la patrulla. El sargento ordenó parar. Mientras platicaba con Field, la luz apareció de nuevo, muy arriba en el cielo. Indudablemente era verde, y voló por unos segundos antes de desaparecer.

“Algunos de nuestros muchachos podrían estar en problemas o son algunos nativos jugando con equipo robado”, dijo el sargento. “Investigaremos”.

Cuando la patrulla alcanzó el área en donde había desaparecido la luz, no encontraron nada a pesar de rastrear cada detalle. Al regresar al Fuerte Rutba, cuartel de la RAF en Bagdad, se dio instrucciones para que partieran algunos aviones e hicieran una búsqueda desde el aire en la región al oeste de Ramadi. Nuevamente no se tuvo éxito.

Veinte años después, en 1946, Field estaba con un grupo en una caravana que se dirigía hacia Damasco. Los camelleros le contaron diversos relatos de las misteriosas luces que se ven en Ramadi. Algunos de los beduinos las habían visto tres o cuatro veces.

“No tenemos idea de lo que son. Hay muchos misterios en el desierto. La luz es uno de ellos”.

AFRICA

Pocos relatos han llegados hasta México de las luces fantasmas que se pueden ver en África. Supongo que son tan frecuentes como en cualquier otra parte del mundo, pero sólo conozco las siguientes.

Las “Blue Sparks of Khartum”, en el Sudan, África, y el fenómeno similar de Kano, al Norte de Nigeria es causado por cargas de electricidad estática que es generado por la fricción de las partículas de arena cuando son movidas por el viento. Esta también es la explicación de las “Dancing Ghost Lights” que se ven regularmente sobre las Oriflamme Mountains, sobre la vieja carretera de Butterfield Stage, al Sur del desierto de California, cerca del pueblo Julian.

MÉXICO

Llegamos, finalmente a nuestro país. Las tradiciones son muchas y merecen un artículo aparte. Por el momento sólo veremos un panorama general de las luces fantasmas mexicanas.

Al igual que en el Perú, en México también se mencionan las “luces del dinero” o “luces del tesoro”. Muchas de ellas están asociadas a relatos de la Revolución. Se dice, por ejemplo, que en cuatro ciénegas en donde se ahogó el General Fierro (lugarteniente de Francisco Villa) se aparece en la noche una luz que señala el lugar en donde esta el oro que llevaba en las alforjas y que finalmente lo hundió junto con su caballo.

En otras regiones se habla de “las brujas”, luces que se ven sobre los cerros y montañas en días de gran turbulencia. En Tula, Hidalgo se pueden ver estas luces en el cerro del Xicuco. En ese mismo estado, en el parque nacional del Chico, también son frecuentes.

En el Estado de México, sobre la carretera México Querétaro encontramos una pequeña cima llamada Jorobas, en la que ocasionalmente se ven luces en su cima, revoloteando las cruces que se encuentran en el sitio. Curiosamente en ese lugar se dio un fraude muy sonado de un supuesto extraterrestre que luego resultó estar hecho de plastilina.

Sobre la misma autopista nos podemos dirigir a la Peña Colorada, muy concurrida por los cultores del New Age y las medicinas alternativas. Ahí también se han visto luces que saltan sobre la cima.

Un lugar sagrado en el que se veían muchas luces del tipo de fuego de San Elmo es la cañada de Chalma. Según unos autores, a raíz de que se instalaron las cruces sobre la parte superior de la cañada, se dejaron de ver las “brujas”. Si esto es cierto la probable explicación es que dichas luces actúan como una especie de pararrayos que canaliza la energía hacia tierra. Confieso que no soy buen bailarín por lo que nunca he visitado el santuario.

En el famoso Valle de Santiago, Guanajuato, las siete luminarias, en realidad más de treinta volcanes, se han visto infinitud de objetos luminosos que los contactados locales confunden con ovnis. Vecino al lugar el cerro de Colima, en el estado de Michoacán, es fuente de luces que, se dice, salen de su interior.

No lejos de ahí esta la mesa Ibarrilla, en donde se dice hubo un ovnicrash, y frecuentemente se ven extrañas luces que corren por el lugar.

Otro Valle famoso dentro de la literatura ufológica es el de Cevallos, Durango. La zona del silencio en la que se ven luces en el día y en la noche.

Al norte de la ciudad de México, sobre el cerro del Tenayo, en Tlalnepantla, en donde se encuentran las torres de transmisión, se han reportado esferas de luz.

En la oleada de avistamientos sobre el Tetliyolotl, en Puebla. Desde la casita blanca nosotros (Oscar García y quien esto escribe), pasamos varias noches en vela. Mientras que la mayoría de la gente gritaba y mencionaba, señalando a lo lejos, la presencia de un supuesto ovni, García y yo sólo podíamos ver unas luces que bien podían asimilarse a las de un avión saliendo o llegando al aeropuerto que se encuentra detrás del cerro mencionado.

Ciertas noches con el ambiente húmedo del cerro de Santa Polonia, en el pueblo de San Cristóbal, en Pachuca, México, se ven fosforescencias en pleno cerro. Se debe a gases que se oxidan al contacto con el aire, cuando escapan a través de grietas en el suelo. En las minas de carbón se les conoce como Grisú, y es mortal para quien los respira. La “Bella Rosita”, mina de Coahuila, México, explotó hace ya muchos años a causa de este gas.

PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN

En 1985 dos estudiosos ingleses de “luces fantasma”, David W. Clarke y Granville Oldroyd publicaron su Spooklights. A British Survey, una pequeña monografía en la que se documenta de manera rigurosa el fenómeno en Inglaterra, a través de una investigación de los archivos y hemerotecas.

Este fenómeno existía aún antes de la era de los “discos voladores”. Muchos avistamientos del siglo XIX y otros del inicio del XX se dieron en South Warwickshire, que se encuentra sobre una falla geológica. Posteriormente en 1987 publicaron su British Spooklights y en 1988 Clarke en otro artículo, sostienen que esas luces han acompañado a la humanidad por toda la historia, y que después de 1947 se les asimiló al fenómeno ovni. Con Paul Devereux afirman que incluso algunos asentamientos y edificaciones prehistóricas se construyeron sobre lugares en donde se manifestaban esas luces. Estos autores pusieron una atención particular en la llamada “Pennine connection” que mostraba una relación recurrente entre estos fenómenos y la región inglesa de los montes Pennini, al norte de Yorkshire y Derbyshire. Esta compleja serie de eventos daría lugar al “Project Pennine”. Siguiendo la denominación de la ufóloga británica Jenny Randles, UAP (Unidentified Atmospheric Phenomena).

Clarke y Oldroyd encontraron que los tamaños iban de pocos centímetros a cinco metros. Las luces son amorfas, de composición gaseosa, a veces similares a gigantescos ojos humanos o a las luces de los automóviles, pero de naturaleza pulsante. Otros estaban compuestos de múltiples y pequeñas luces que se separaban y se reunían. Según Hilary Evans es difícil no sugerir que se trata de seres vivientes luminosos dotados de cierta forma de conciencia. En contra de la explicación del geoquímico inglés Alan Mills de que son fuegos fatuos, Clark argumenta que los ensayos cromatográficos en el laboratorio no han mostrado la presencia de gas de los pantanos ni la menor traza de fósforo.

Evans fundaría poco después el Project Bolide, que es el acrónimo de Ball of Light International Data Exchange, un pequeño grupo informal de investigadores que recaba información sobre luces insólitas.

Casi una década antes un estudio similar fue llevado a cabo bajo el nombre de Project Identification en Piedmont, Missouri iniciado por el profesor de física Harley Rutledge, de la Southeast Missouri State University debido a una oleada de avistamientos en Piedmont a comienzos de 1973. El resultado fue un estudio de 7 años y en el que participaron un total de 40 científicos, ingenieros, estudiantes y personas ajenas a la universidad.

El Project Identification registró 157 avistamientos que involucraron a 178 ovnis. Rutledge afirmó haber presenciado 160 objetos sin identificación. Pero algo particular surgió de este estudio, no solo no logró aportar definiciones sobre la real naturaleza del fenómeno sino que agregó más extrañeza al enigma. Tal como en Hessdalen los participantes tuvieron la impresión que no solo estaban observando a los ovnis, sino que, incluso, interactuaban con ellos. Se informó sobre de objetos que parecían reaccionar al hecho de ser observados o a que se los iluminara. Los misteriosos cuerpos hacían destellar las luces a modo de respuestas, y hasta se dijo que los supuestos ovnis parecían conocer el horario de guardia de los observadores.

Sugestiva fue la afirmación de Rutledge al comentar

“Hubo algo más que la medición de las propiedades físicas de los ovnis por parte de observadores desapasionados. Una relación, un conocimiento se desarrolló entre nosotros y la inteligencia del ovni. Se jugó un juego”.

En México también se han llevado a cabo estudios de esta naturaleza. Durante la oleada de ovnis en el Popocatepetl, en 1996 Devereux y Strand y el físico David Fryberger, del Centro del Acelerador Lineal de Stanford, en California iniciaron varias investigaciones en lugares de presuntas apariciones de ovnis, como las faldas del Volcán Popocatépetl. El ufólogo de la televisión mencionó que lo que habían registrado los aparatos era de tal magnitud que nunca antes ni después se había encontrado el mismo resultado. Sin embargo, según el propio Devereux los resultados fueron menos relevantes que los encontrados por ellos mismos en Australia, durante su investigación de las luces de Min Min.

Continuará…

Fuegos Fatuos (Primera parte)

FUEGOS FATUOS

“Vapor compacto y suave, que condensa en la noche, y transforma su frío encendiéndose en una flama agitada, la cual frecuentemente, dicen, los espíritus malignos atienden, cubriendo y abrazando con su luz. Engañando y maravillando en su camino, llevando al viajero hacia pantanos y lodazales, y a través de pozos y piscinas. Ahí suben, se pierden, y a lo lejos sucumben…”

Paraíso Perdido de John Milton

La mejor descripción que he encontrado en la literatura, del fenómeno alucinante que ahora nos ocupa, la proporciona Bram Stoker, Drácula (Primera parte del diario de Jonathan Harper). No podía ser menos. Las luces fantasmas están íntimamente relacionadas a la literatura gótica, a nuestros miedos, terrores y leyendas. Stoker parecía conocer bien este fenómeno y nos presenta la aparición del mismo en el camino al castillo del conde. El escenario es inmejorable. Imagine el lector que esta viajando por una oscura carretera en un bosque de los Cárpatos, dirigiéndose al castillo de Drácula, y repentinamente, a la vera del camino, se le aparecen unas misteriosas luces.

“De pronto, en la distancia, a la derecha, pude ver una vacilante llama azul. El cochero también debió verla, porque detuvo la calesa, bajo del pescante, revisó los caballos y se perdió en la oscuridad. No sabía qué podía hacer, sobre todo oyendo que el aullido de los lobos estaba cada vez más cerca. Mientras seguía pensando, el cochero regresó súbitamente y sin mediar palabra subió a su asiento y reemprendimos la marcha.

“Creo que debí quedarme dormido y que el incidente influyó en mi sueño, en el que, una y otra vez, se repitió la misma escena y, ahora, pensando en ello, me parece que fue una espantosa pesadilla. Hubo un momento en que la llama azul surgió tan cerca del camino que, pese a la profunda oscuridad, pude observar los movimientos del cochero. La llama era tan débil que apenas iluminaba el suelo a su alrededor. El cochero se dirigió rápidamente hacia el lugar en donde salía, recogió unas piedras y las apiló de una forma muy rara. Se produjo entonces un increíble efecto óptico: a pesar de que su cuerpo interceptaba la llama, yo seguía viendo su luz vacilante y misteriosa. Quedé estupefacto, pero me dije que de tanto querer penetrar en la oscuridad, mis ojos me habían engañado. A continuación seguimos viajando sin volver a ver llamas azules, aunque los lobos seguían aullando cada vez más próximos, como si nos siguieran en un movimiento circular.

“… Según hablábamos y yo me hacía más atrevido en mis planteamientos, le pregunté por algunas de las cosas que habían sucedido la noche anterior, como, por ejemplo, por qué el cochero me había llevado a los lugares en los que se veían las llamas azules. ¿Era cierto que esas llamas aparecían en los sitios en los que había oro escondido? Me explicó entonces que había una creencia popular que en una determinada noche del año –como la pasada noche, cuando se dice que los espíritus del mal se hacen dueños de la tierra- aparece una llama azul encima de todos los sitios en que hay un tesoro escondido.

“-Ese tesoro –prosiguió- fue escondido en la región por la que usted vino anoche, no puede haber duda, porque es el lugar en el que durante siglos lucharon los valacos, los sajones y los turcos. Difícilmente se encontraría un palmo de terreno en esa región que no haya sido regado con la sangre de aquellos hombres, patriotas o invasores. Fue una época extraordinaria. Las hordas austriacas y húngaras nos amenazaban, y nuestros antepasados iban valerosamente a su encuentro –hombres y mujeres, ancianos y niños- y esperaban su llegada en las rocas, por encima de las gargantas, y provocaban aludes que caían sobre los invasores. Y cuando esos invasores lograban, pese a todo, la victoria, no encontraban nada, todo había sido enterrado.

“-Sin embargo –dije-, ¿cómo puede quedar algo sin descubrir cuando se sabe que fue enterrado? ¿Es que nadie se ha tomado el trabajo de buscarlo?

“El Conde sonrió y al apoyar los labios sobre las encías, sus dientes afilados, largos, asomaron extrañamente.

“-Porque –contestó- los aldeanos son unos cobardes y unos necios. Esas llamas sólo aparecen una noche. Y en esa noche, ni uno solo, si lo puede evitar, dejará de estar en su casa con las puertas bien cerradas. Pero, incluso, si se decidieran no sabrían qué hacer. Aunque marcaran el lugar exacto, no sabrían encontrarlo a la luz del día. Podría jurar que ni usted mismo sería capaz de localizarlo después.

“-Creo que está usted en lo cierto –dije-. Tan cierto como que tampoco sería capaz de encontrar un muerto si lo buscara.

“Después de este comentario, cambiamos el tema de nuestra conversación”.

WILL-O’-THE-WISP

En Inglaterra son llamadas “Will-o’-the-Wisp”, o “spooklights”. Son las luces fantasmas, que pueden chisporrotear, ser estacionarias o estar en movimiento, volar en el cielo o arrastrarse por el suelo. Estas luces extrañas cubren el cielo, saltan sobre las rocas, danzan sobre los valles boscosos, juegan entre si, y dejan a los caminantes admirados.

El escritor inglés Gene D. Matlock ha ofrecido la siguiente etimología: “Will”, conciencia; “Wisp”, fragmento, es decir, Will-o’-the-Wisp sería, “Fragmento de conciencia”. Wisp, por otra parte significa un objeto nebuloso pequeño. A las nubes Cirrus se les llama, ocasionalmente, wisps of clouds. Otros autores creen que Will es el apocope de William, de tal suerte que significaría “El fragmento de Guillermo” o “El pequeño y nebuloso Guillermo”. Esto podría ser cierto ya que varios de estos fenómenos están asociados a nombres propios, como “Meg with the lantern”; “Peggy of the lantern”; “Jack-o’-lantern”; etcétera, además de que en West Yorkshire se le conoce como “Billy-wi’-t’-Wisp”.

“Jack with the lantern” (Jack con una linterna) de los ingleses simboliza a un fantasma que guía con una linterna a los viajantes.

Existen varios casos de personas que han logrado tocar la llama y han recibido quemaduras intensas, pero otras no han sentido ningún calor. Lo anterior hace suponer que son múltiples los orígenes del fenómeno. Los “Memitos nebulosos” fríos podrían tener un origen en reacciones químicas del tipo bioluminiscentes como el de las luciérnagas, mientras que los calientes pueden deberse a un tipo de combustión o, incluso, a un fenómeno eléctrico.

Estos fenómenos se dan en los pantanos, fangos, bosques profundos, riscos, ciénagas y marismas. Aparentemente se pueden mover, lo que no sería posible si fueran producidos por una fuente de gas estática. El hecho de que tiendan a desaparecer al acercarse el testigo, indica que requieren cierta estabilidad atmosférica, que no sea disturbada por ningún tipo de corriente de aire.

“Vi un objeto del tamaño de una moneda, a una distancia de unos 10 metros, estacionario o con un ligero movimiento, que emitía cierto sonido como el de agua escapando a gran presión. La luz desapareció cuando me acerque, reapareciendo en su posición original cuando me aleje. Su luz, azul, me parecía a la de un diodo de los antiguos equipos electrónicos”.

En Inglaterra se les ha dado multitud de nombres. Entre los más antiguos están:“Mayntzhausen” o “fuego de los Druidas” o “fuego de melena”, “Friars-lathron”, “walking fire”, “Hebridian teine sith”, “Gyl Burnt-tayl”, “Canwll corfe”.

En Cornwall, la “Joan-(in)-the-Wad” o “Jacky lantern”.

En East Anglia, el “Lantern-man”.

En Lancashire, el “Peg-a-lantern”.

En Norfolk, el “Will-o’-the-Wykes”.

En Northamptonshire y Oxfordshire, la “Jenny-burnt-tail”.

En Northumberland y Yorkshire, la “Jenny-wi’-t’-lantern”.

En Somerset, el “Hinky-punk”.

En Warwickshire y Gloucestershire, la “Hobbledy’s-lantern”.

En Worcester, Hertfordshire, Hampshire y Wiltshire, la “Hobby-lantern”.

En Worcestershire, el “Pinket”.

El “Utburd” inglés es el espíritu de un niño que no fue bautizado y que busca venganza. Normalmente es invisible, su llanto se puede escuchar en donde fue enterrado. Luego aparece en forma de búho, o de un perro lanudo, o incluso en forma de niño, que se hinchan hasta el tamaño de un cobertizo y luego se reducen al de una voluta de humo. Atacan a los viajantes que pasan cerca de su tumba. Se aconseja que cuando alguien escucha pasos detrás de él no debe voltear, porque si lo hacen verán al Utburd y se paralizarán, quedando a su merced. Sólo el agua o el acero puede ser efectivo para defenderse de la aparición y escapar de la muerte. El perseguido se debe lanzar al río (no al pantano) o blandir una espada o cuchillo para que el fantasma desaparezca.

En las leyendas el Will-o’-the-Wisp se interpreta como un hada traviesa o un espíritu maligno que confunde a los viajeros y los desvía de las trayectorias seguras hacia sitios traicioneros. En Dartmoor, los testigos de este fenómeno dicen que han sido “beenpixie-led” (algo así como embrujados). Turner, en 1901, describe una región de marismas cerca de Longnor, en la parte superior del río Dove, donde al anochecer…

“…aparece una luz parpadeante que se mueve siguiendo nuestros movimientos… esta luz ha generado muchos cuentos de viajeros nocturnos que han sido guiados por la luz y llevados al pantano, donde permanecen sus cuerpos, y de donde sus “boggarts” se elevan en la noche para trotar y bailar por todo el bosque, para el terror de sus habitantes”.

La luz de Dartmoor, Inglaterra fue estudiada incluso por la Inteligencia Militar, pero no llegó a ninguna conclusión.

La explicación tradicional es que las luces son espíritus, hadas, genios o elementales que viven en el cielo. En otros lugares se afirma que son presagios de muerte o desastres (Irlanda, Escocia y Gales). Liz Linahan registra una historia de este género de Whitwell en Derbyshire, en donde una de estas luces guió a un hombre, a través de una ventisca, hacia la casa de su madre en donde ésta estaba a punto de morir.

En Derbyshire se habla de la “Lantern Pike”, y en Hayfield se aparece “Peggy with’ Lantern” moviendo su lámpara en la cumbre de la colina los días oscuros.

Se cuentan muchas de estas historias entre los mineros del distrito de Peak, vecino a los campos de coke de South Yorkshire y North Nottinghamshire. Las luces se ven en los túneles para avisar e impedir desastres. Aquí las luces se transforman en lámparas que aparecen en los cascos de los mineros ya muertos. En Bleaklow son antorchas ardientes portadas por soldados romanos que atraviesan el campo cada año, la primera Luna llena de la primavera. David Clarke menciona la “luz de Staffordshire”, en una colina cerca de Rushton, en donde se dice que es el fantasma de una mujer asesinada tiempo atrás. El “fiery drake” lleva a los mineros a las menas más ricas. Wayne Anthony Boylan menciona luces vistas alrededor de Outcrops en Lunter Rocks, sobre Winster, en el White Peak, y en Harborough Rocks cerca de Brassington, y Liz Linahan habla de un “árbol de hadas” en Whitwell Moor, en donde se ha visto que se reúnen las luces.

También se ha reportado luces en Stanton Moor, alrededor de los megalitos neolíticos de Bridestones, y en una cámara mortuoria en Congleton. Curiosamente estos dos lugares son sitios de alta incidencia de ovnis. También se les ha visto en lugares encantados, como Cauldon Low, en Staffordshire Moorlands; Monsal Dale, Weaver Hills.

Por este motivo, David Clarke cree que estas luces ya eran vistas en la antigüedad y los hombres que vivieron en esos tiempos construyeron sus lugares sagrados en los sitios en donde se aparecían. Wayne Anthony menciona el avistamiento de una luz azul que emergió de los bosques y voló sobre los Nine Stones Close de Harthill Moor.

La tradición dice que los “Devil’s Bonfires” vuelan alrededor de un montículo, conocido como Torside Castle, cerca de la cima del Bleaklow. Los arqueólogos creen que el montículo data de la edad de Bronce, otros creen que es una formación natural. Otras tradiciones enlazan las luces con las legiones romanas que marchan a lo largo del Devil’s Dyke, un camino romano que une el fuerte en Glossop con el Valle Hope. Muchas de las leyendas mencionan el Devil’s Elbow, una curva peligrosa en el camino de Glossop a Woodhead. Las viejas consejas dicen que el sitio es un puente entre el mundo de los vivos y el de “Dark Lad” o “T’Owd Lad”, el nombre local para el demonio.

En bretón se conoce como, “Sand Yan-y-Tad” (St. John and Father), es decir, un doble fuego fatuo; un hada que tiene cinco dedos que terminan en luces y que gira como una rueda.

En Gales se le llama “Ellylldan”. Dan significa fuego, atraer: un fuego fatuo que atrae.

Una descripción poética del Ellylldan aparece en el “The Vale of Glamorgan”, publicado en Londres en 1839:

“Una noche cuando la Luna se había ocultado, estaba sentado en lo alto de la colina, y apareció un Ellylldan. Lo seguí hasta el valle. Cruce charcos de agua en donde las burbujas explotaban en la superficie, y los lagartos descansaban silenciosos mirándonos estáticos. Las ranas croaban y se hinchaban, pero se callaron y aumentaron su melancolía al ver el Ellylldan. Las aves salvajes, que ocultaban su cabeza bajo las alas, piaron un poco cuando pasamos. Una amargura se despertó y se elevó con un grito en el aire. Sentí las huellas de las anguilas y las sanguijuelas que nos observaban, mientras vadeaba el pantano. Sobre una piedra delgada un sapo sentado chupaba el veneno de la noche. El Ellylldan brillaba y emitía vapores. Se elevó sobre los arbustos y cayó en el resumidero. Cuando me paraba, me esperaba, pero gradualmente disminuía hasta hacerse poco perceptible. Pero tan pronto como me ponía de nuevo en camino, comenzaba a brillar tan intensamente como antes. Un murciélago comenzó a volar dando vueltas sobre nosotros moviendo sus alas pesadamente. Los búhos que ululaban se quedaron callados y nos miraban con sus enormes ojos. Los caracoles y las lombrices se arrastraban alejándose. El fino hilo de la telaraña brillaba a la luz del Ellylldan. Repentinamente se alejó de mí, y a la distancia se unió a un corro de sus amigos, que comenzaron a bailar dando vueltas en una danza fantasmal, lo que me hizo despertar”.

Otros nombres para el Ellylldan son “Pwca”, “Pooka” o “Puck”. Este último fue el término que utilizó Shakespeare en su “Sueño de una noche de verano”. Algunos biógrafos del bardo creen que este visitó el “Valley of Fairy Puck”, en Gales, y de ahí extrajo la idea para su obra. Lo que si es cierto es que William Shakespeare conocía muy bien las tradiciones galesas e incluso el fenómeno de los ignis fatuus. La descripción que hace en el Acto III, Escena 3, así lo atestigua. En palabras de Puck, dice:

“Te seguiré. Te llevaré a dar una vuelta, a través del pantano y a través de los arbustos. Algunas veces seré un caballo, otras un perro. Un cerdo, un oso sin cabeza, y algunas veces un fuego. Relincharé, ladraré, gruñiré, bramaré y me encenderé. Como un caballo, como un perro, igual que un cerdo, un oso y el fuego”.

En Escocia se le nombra con el apelativo cariñoso de “Spunkie”, la misteriosa luz de Fife.

En Irlanda, las “fetch candles” o “fetch lights”.

La escritora americana Annie Campbell Heustis, escribió un poema llamado Will-o’-the-Wisp:

The Will-o’-the-Wisp is out on the marsh,
And all alone he goes;
There’s not a sight of his glimmering light
From break of day to close;
But all night long, from dusk till dawn,
He drifts where the night wind blows.

The Will-o’-the-Wisp, he has no roof,
Yet he seeks not hut nor hall;
He will not wait for a friendly foot,
But starts if a shadow fall;
And never a voice can make him turn,
But the far off winds that call.

The twilight covers the dreaming hills,
The evening dews begin;
There’s none to care that he wanders there,
There’s none to call him in;
And all the night, with his lonely light,
He goes where the mists have been.

From fire lit window and open doors,
The roads have golden bars;
And round and round the world is bound
By a girdle of radiant stars;
But I watch to-night for a fleeting light
That a moment makes or mars.

Flit, flit, with the hurrying hours,
In shadow and mist and dew
Will-o’-the-Wisp, O Will-o’-the-Wisp,
I would I could follow you,
With your elfin light for a lantern bright
The bogs and the marshes through !

O Will-o’-the-Wisp, in silver dusk
Who’d wish for golden dawn?
In purple night, with stars a-light,
Who’d dream of noontide gone?
Who would not stray by the glimmering way
Your wandering feet are drawn?

The dawn comes over the silent hills,
And calls to the winds of morn;
The stars grow pale, and the sun cries, ‘Hail!’
To the shadowy fields forlorn;
And good-bye, good-bye, to the Will-o’-the-Wisp,
Who dies when the day is born!

Nazca (Final)

AERONAUTAS ANTIGUOS

La investigación llevada a cabo por Woodman y su equipo de la International Explorers Society les condujo a varias leyendas americanas que hablaban de personajes que habían podido volar utilizando diversos medios. Entre estas leyendas estaba la de antiguos aeronautas (no confundir con los antiguos astronautas), que volaban en globos. Se decía que los jefes nazcas eran enviados a los cielos después de su muerte, y se perdían en las alturas mientras el Sol calentaba los globos que llevaban sus cuerpos. Otra leyenda habla de los hombres que fueron castigados con el diluvio por haber aprendido a volar.

También se dice que un niño aymará, de nombre Antarqui (el mago del inca Tupac Yupanqui), solía volar sobre las cabezas de una avanzada enemiga para recabar información sobre sus movimientos. Antarqui era un chasqui (mensajero personal de los emperadores incas) que viajaba de cerro en cerro deslizándose por el aire gracias a un parapente rudimentario fabricado con telas de algodón, lana o alpaca. Antarqui había nacido en el lago Titicaca (fue producto de un rayo de la Luna, Quilla, reflejado en el Titicaca o Titijaja). Al desaparecer el rayo, Antarqui nadó hasta la orilla, llegó a las montañas y escaló sus cumbres hasta llegar a lo más alto. En ese punto tejió un poncho con los colores de la bandera del tawantinsuyo para poder llegar hasta su madre, la Luna. Se lanzó desde lo alto y voló hasta las estrellas.

El emblema nacional de la aviación peruana es Antarqui. El gobierno peruano ha levantado una estatua del pequeño héroe. Se le representa vestido con un poncho de varios colores y se encuentra en el lobby del Aeropuerto Internacional de Lima.

Más cerca en el tiempo los miembros del IES encontraron otra historia bastante curiosa.

En 1810 los cronistas peruanos informaron de los experimentos de un tal don José Hurtado y Villafuerte, rico propietario de las tierras de Arequipa, en el Sur de Perú. Don José había entrenado un joven cóndor para transportar a un niño en su espalda. Se había inspirado en una vieja leyenda que relataba que, después de un terrible cataclismo, tres parejas humanas que llegaron de tierras muy lejanas transportadas por tres cóndores, volvieron a poblar las cordilleras andinas.

El cóndor de don José llegó medir cinco metros de la punta de un ala a la otra, y según las crónicas, voló con su jockey frente a los asombrados periodistas que habían llegado hasta la alta cima del Uchumayo.

Se informó que don José Hurtado lograba trasladar grandes cargas de un lugar a otro en sus plantaciones utilizando cóndores domesticados.

Asimismo los del IES encontraron informes sobre un monje jesuita del siglo XVIII llamado Bartolomeu Lourenço de Gusmão, el Padre Volador o Portugués Volador.

EL “VOADOR”

Bartolomeu nació en diciembre de 1685 en la villa de Santos, en São Paulo. Consta en el Arquivo da Curia Metropolitana de São Paulo que fue bautizado el lunes, 19 de diciembre de 1685. Ahí dice que su padre fue Francisco Lourenço, o Francisco Lourenço Rodrigues, “médico forense del Presidio, de aquella antiquísima Villa, declarada Praça d’Armas, y su mujer Doña Maria Alvares”.

Dice su biógrafo Vizconde de São Leopoldo, en sus investigaciones realizadas en 1838:

“Pude descubrir los autos de Inventario, al que se procedió por el Juez de Orpháos da Villa el 4 de enero de 1721, por el fallecimiento del padre de ambos”, Francisco Lourenço, el 9 de diciembre de 1720:

“En ellos declaró la viuda inventariante D. María Alvares, que tuvo doce hijos, a saber:

Domingas Gonçalves, casada con Antonio de Seixas, nacida en 1680.

“Padre Simáo Alvares, profeso de cuarto voto en la Compañía de Jesús, nacido en 1682.

Maria Gomes, casada con Francisco Vicente, nacida en 1683.

“Padre Bartolomeu Lourenço, clérigo regular nacido en 1685.

Joana Gomes, casada con Antonio Ferreira Gambôa, nacida en 1688, mas tarde Joana Gomes de Gusmão.

“Fray Patricio de S. Maria, religioso franciscano, nacido en 1690.

Paula Maria religiosa del Convento de S. Clara da Villa de Santarém, na­cida en 1692.

Arcangela da Conceiçáo, idem, en Portugal, nacida en 1693.

Alexandre de Gusmáo, nacido en 1695.

Brigida Monteiro mas tarde Brigida Vitoria de Gusmáo, nacida en 1698 y religiosa del Convento de S. Clara.

Inacio Rodrigues, Regular de la Compañía de Jesús, nacido en 1700.

“Fray João Alvares de Santa Maria Carmelita, nacido en 1703”.

De haber usado el apellido paterno debería llamarse Bartolomeu Lourenço Ro­drigues. Pero en ese entonces no era común que los hijos tomaran el apellido del padre, y es por eso que los hermanos tienen apellidos dispares. Tres de los hermanos adoptaron el apellido Gusmão que provenía del padrino de bautizo del hermano de Bartolomeu, Alexandre, es decir, del padre jesuita Provincial de Brasil, escritor ascético y clásico y fundador del seminario Jesuítico de Belém da Cachoeira, en Bahia, Alexandre Gusmão (1629-1724).

Bartolomeu hizo sus primeros estudios en Santos y continuó en el Seminario jesuita de Belém da Cachoeira, Bahia, en donde terminó el noviciado, para finalmente afiliarse a la Compañía de Jesús, bajo la orientación y guía del fundador del seminario, el padre Alexandre de Gusmão. Su hermano Alexandre también estudió en el mismo seminario, y luego llegó a ocupar el cargo de secretario del rey Don João V de Braganca.

En Salvador construyó una bomba de elevación para abastecer al colegio de agua del río Paraguaçu, siendo este su primer invento. Tiempo después inventaría una bomba para achicar el agua en los navíos, que describió en Vários modos de Esgotar sem Gente as Naus que Fazem Água, 1710. Pero no serían sus únicos inventos.

Al iniciar el nuevo siglo, apenas cumplidos los 15 años, sale de Brasil para dirigirse a Portugal en donde se formó en derecho religioso. En Coimbra se ordenó sacerdote de la Compañía de Jesús. Ya ordenado se mudó a Lisboa, en 1701, en donde realizó estudios de matemáticas y física. En 1708 ingresó a la facultad de Cánones de la Universidad de Coimbra, en donde continuó sus estudios de matemáticas, astronomía, mecánica, física, química y filosofía.

Era conocido por su memoria prodigiosa. Era capaz de recitar todos los versos de los poetas latinos como Virgilio, Horacio y Ovidio, lo mismo que varios libros de la Biblia. Hablaba fluidamente el latín, francés e italiano y traducía con facilidad el griego y el hebreo.

EL PASSAROLA

Se dice que al estar observando una pompa de jabón en el aire se inspiró para la fabricación de un globo. La pompa se elevó al pasar sobre una vela. Comenzó a trabajar en un proyecto de un aparato “más ligero que el aire”. Solicitó entonces a Don João V la patente sobre un “instrumento para andar por el aire”:

“Señor. Dice el licenciado Bartolomeu Lourenco que el ha descubierto un instrumento para andar por el aire, de la misma suerte que por la tierra, y por el mar, y con mucho más brevedad, haciéndose muchas veces doscientas y más leguas por día en tales instrumentos.

“Se podrían llevar los avisos de más importancia a los ejércitos, y a las tierras más remotas, casi al mismo tiempo en que se deciden, porque interesa a Su Majestad mucho más de lo que a ninguno de los otros príncipes, por la mayor distancia de sus dominios, evitándose, de esa suerte, los desgobiernos de las conquistas que provienen, en gran parte, de llegar muy tarde las noticias de ellas.

“Además de que podría Su Majestad mandar transmitir lo precioso de ellas, mucho más brevemente y más seguro podrían los hombres de negocios enviar letras, y recursos, y todas las plazas sitiadas podrían ser socorridas, tanto de gente, como de municiones, y víveres en todo tiempo y llevarse todas las personas que quisieren. Sin que el enemigo lo pueda impedir, descubrir las regiones que quedaran más vecinas a los polos del mundo”.

La patente le es otorgada bajo el edicto publicado el 17 de abril de 1709, junto con una buena pensión para desarrollar su proyecto. El 19 de abril recibe la autorización del rey para mostrar su invento delante de la Casa Real.

Con el apoyo del rey, Bartolomeu se dedicó de tiempo entero a la construcción de su aparato, en la quinta del Duque de Aveiro, en San Sebastião da Pedreira. Las fuentes de la época dicen que utilizó mucho alambre en la construcción y realizó varios experimentos con globos de papel hasta llegar al diseño definitivo que la historia registra: El Passarola (Pajarote) o Balão de São João, un pequeño globo de papel pardo y grueso, lleno de aire caliente, producido por “fuego material contenido en un cuenco de barro incrustado en la base de una bandeja de madera encerada”.

Son imprecisas y contradictorias las noticias sobre la experiencia con el ingenio. Se dice que la primera se realizó el 3 de agosto de 1709 en la Sala de Audiencias del palacio. Otros dicen que esa primera experiencia fue hecha en el Pátio da Casa da Índia, o patio de la Casa de Indias (castillo de São Jorge, en Lisboa), yendo el aparato a aterrizar en el Terreiro do Paço.

Parece ser que este primer intento en realidad se realizó en la citada Sala de Audiencias, pero fue un fracaso: el pequeño globo de papel, calentado por una llama y carbones encendidos, se incendió antes de levantar el vuelo.

Dos días más tarde, el 5 de agosto, el armazón de mimbre cubierto de papel subió unos 20 palmos (4.20 metros) antes de comenzar a quemarse, para asombro de los presentes. “El globo subió nuevamente, pero fue al encuentro de una pared e igualmente se incendió”, según el historiador Vizconde de Taunay[1]. El también biógrafo de Gusmão, Salvador Antônio Ferreira, confirma que dos lacayos asustados por la posibilidad de un incendio, se lanzaron contra el ingenio antes de que llegase al techo y pegase fuego a las cortinas. El hecho fue confirmado por el entonces cardenal de Lisboa, el Nuncio Cardenal Conti (futuro Papa Inocencio XIII) quien se refirió al riesgo de incendio. También indicó que el Passarola era un “cuerpo esférico de poco peso”.

Se realizó un tercer experimento el 8 de agosto, ahora en el Pátio da Casa da Índia. Estaban presentes Don João V, la reina Doña Maria Anad y Habsburgo, el Nuncio Cardenal Conti, el Infante Don Francisco de Portugal, el Marques das Fontes e Arantes, Hidalgos, damas de la corte y embajadores de Alemania, Italia, España e Inglaterra. Esta vez fue un éxito absoluto. El globo se irguió lentamente, yendo a caer, una vez agotada su llama, en el Terreiro do Paço. A partir de entonces el famoso religioso pasó a ser llamado el Padre Volador.

El rey quedó tan impresionado que le concedió a Gusmão “el derecho sobre toda y cualquier nave voladora desde entonces. Y para todos aquellos que osasen interferir o copiarle las ideas, la pena de muerte”. Don Joao V lo nombra capellán de la Casa Real y ordena que le den una subvención de 300 mil reales anuales a fin de que prosiguiese sus estudios, pero la Junta dos Três Estados, se negó a darle el auxilio alegando que no había dinero.

Dice Taunay que “Debido al éxito aparecieron memorias y estampas simultáneamente en Portugal, Londres y Viena, describiendo un aparato volador de concepción fantástica, donde la imaginación se unía con lo absurdo, a semejanza de las leyendas mitológicas, tal como un pájaro de grandes alas laterales, cuyo movimiento envolvía fuerzas magnéticas, piezas de ámbar, quintaesencias, etc. Esa estampa se difundió por diversos países europeos, y en función de ella diversos historiadores europeos y norteamericanos situaron a Gusmão como uno de los muchos precursores de la larga cadena de la evolución aeronáutica, cuyos trabajos no poseían ninguna base científica. Lo que había de espantoso en todo eso es que fue el propio Gusmão el autor de estas obras, en un intento de burlar e impedir la acción de los que pretendiesen violar su secreto. Uno de los mejores amigos de Gusmão en Portugal, el hidalgo Marques das Fontes e Arantes confesó en una declaración: “que los autores de la estampa mistificadora de la Passarola fueron el propio Bartolomeu y su discípulo Conde de Penaguião””.

En efecto, Bartolomeu describió su Passarola como una góndola con una enorme cortina de tejido groso cosida como un saco gigante. Poseía unas velas laterales al globo, tubos de fuelles que conducían el aire caliente, dos asas laterales que lo equilibran durante las maniobras, espacio para diez o doce pasajeros o carga de peso equivalente, dos esferas magnetizadas que generan tensión entre dos imanes y el cuerpo chapeado con hierro de la góndola”. Según esto la nave estaba formada por unos tubos que mandaban una corriente de aire a una vela de tela, que daba al artefacto aspecto de pájaro con su pico, sus alas y su cola. Pero todo era para engañar a sus adversarios e impedir que le robaran la idea.

El padre jesuita brasileño dejó registrados los métodos que uso para construir su aerostato en la obra “Descrição do novo invento aerostático ou máquina volante, do método para produzir o gás ou vapor com que esta se enche”, también Manifesto Sumário para os Que Ignoram Poder-se Navegar pelo Elemento do Ar” (1709).

LA INQUISICIÓN

El dinero de la subvención del rey nunca llegó. Entre 1713 y 1716 viajó por Europa. En esta época fue registrado en Holanda el invento de un “Sistema de lentes para asar la carne al Sol”, atribuido al padre Gusmão. Vivió en Paris y trabajó como herbolario para ganarse la vida, hasta que encontró a su hermano Alexandre, en es entonces secretario del embajador de Portugal en Francia, y que luego pasaría a la historia como el diplomático que realizó el Tratado de Madrid, que ganó para Brasil una colonia (do Sacramento) que estaba más allá de la línea del Tratado de Tordesillas.

Alexandre le convence de volver a Portugal e ingresar al servicio diplomático. Se acaba de crear la Real Academia Histórica de Portugal (1720) y Gusmão fue uno de sus primeros integrantes. Se le encomendó escribir la “Historia eclesiástica de la ciudad de Porto”.

Vuelve a la universidad, estudia derecho, diplomacia y criptografía Se gradúa el 5 de mayo de 1720 y pasa a ser parte del cuerpo diplomático.

No descuida sus estudios científicos. El 6 de agosto de 1721 inventó un proceso para producir carbón de tierras artificiales. Escribió un opúsculo titulado Vários modos de esgotar sem gente as naus que fazem água, publicado en Lisboa, en el que se ocupaba sobre la fabricación de aparatos hidráulicos.

El padre Gusmão era también conocido por sus dotes oratorias. Dejó varios sermones, de los cuales el más conocido es el de la fiesta del Cuerpo de Dios, realizado en 1721; y “Sermão da Virgem Maria Nossa Senhora”, pelo Padre Bartholo­meu Lourenço, que es la primera de tres oraciones sacras impresas por Bortolomeu, en 1712. Inventó otras máquinas y aparatos: un molino más veloz que los por entonces existentes; una máquina para exploración racional de tuberías.

Luego es acusado por la Inquisición de simpatizar con los nuevos cristianos perseguidos por el Santo Oficio. Logra escapar de la inquisición gracias a los argumentos de su hermano más joven, fray João Álvares de Santa Maria, quien declara que su hermano estaría sufriendo de sus facultades mentales. Este fue probablemente un argumento astuto para salvarlo de las garras de la Inquisición. Benedito Calixto, uno de los biógrafos de Gusmão, sustenta que el proceso movido por la Inquisición contra el inventor no tenía ninguna conexión con sus exposiciones aerostáticas. Según el, la inquisición jamás se preocupaba con los descubrimientos científicos. Taunay endosa esta tesis.

Bartolomeu se refugia en España en 1724. En el camino a Toledo fue atacado por fuertes fiebres. Ingresa, con un nombre falso, al Hospital de la Misericordia de Toledo, en donde muere la noche del 18 al 19 de noviembre de 1724.

Bartolomeu precedió 74 años a los Montgolfier, pero no fue el primero en volar en un globo de aire caliente. Toca ese honor a Pilatre de Rozier y al Marques d’Arlandes quienes el 20 de noviembre de 1783 realizaron la hazaña. Sin embargo, el invento de Montgolfier, como todo lo indica, según las revistas francesas Nouvelle Europe y L’Aeron de inicios del siglo XX, fue mera copia del aerostato de Gusmão, una vez que debido a su fuga a España, dejó los planos de sus inventos con su hermano Alexandre de Gusmão. Se sabe que cuando Alexandre estuvo en París, mantuvo estrechas relaciones de amistad con el científico José de Barros, el cual a su vez era amigo personal de Montgolfier.

El 7 de septiembre de 1922 fue inaugurado un monumento en memoria del Padre Volador, en la Iglesia del Rosario, en Santos.

En 2004, a casi 180 años de su muerte, su cuerpo fue trasladado a Brasil. Sus restos estuvieron durante algún tiempo guardados en la Fundação Santos-Dumont. Posteriormente fueron entregados al Comando da Aeronáutica -IV Comando Aéreo Regional- y finalmente fueron trasladados a la Catedral de Sé en São Paulo.

LA LEYENDA

La extraordinaria vida de Bartolomeu generó muchas leyendas.

Se habla de un último experimento el 30 de octubre de 1709, pero no hay registros que confirmen este vuelo. Dicen que el globo de papel subió a una altura de sesenta metros, la misma de la torre de Lisboa. Se dice que a bordo de este artilugio, su inventor se elevó muchas veces a más de mil metros de altura, por lo que fue llamado El voador. Datos que, como hemos dicho, no tienen sustento.

Otros autores dicen que el padre fue llamado por el Santo oficio de la Inquisición y acusado de herejía y de tener pacto con el demonio. El Santo oficio declaró que el aparato era obra del maligno y condenó a Gusmão, prohibiéndole seguir con sus investigaciones y a no escribir nunca sobre sus experiencias, ni hablar de ellas, y mucho menos intentar construir otra Passarola[2]. El aparato así como todos los diseños y dibujos, fueron confiscados y llevados a los Archivos del Vaticano, en una perfecta operación de cover-up al estilo del ovni de Roswell en el Hangar 18 o en el Área 51.

Para otros astroarqueólogos el padre Bartolomeu estuvo seis años explorando y catequizando en las selvas de Brasil. De acuerdo con sus crónicas, él vio volar a los aborígenes en globo. También visitó Bolivia en donde ayudó a un indio a escapar del cautiverio y éste, en agradecimiento, lo llevó a una ciudad de piedra en la cordillera de los Andes. Durante tres meses el sacerdote estuvo aprendiendo todos los secretos de esta civilización, entre los que se encontraba el vuelo en globos e aire caliente.

Pero nada e eso es verdad. Cierto que Bartolomeu fue perseguido por la Inquisición pero no debido a sus inventos sino a sus convicciones religiosas. Poco antes de morir se convirtió al judaísmo.

Un apunte final sobre Bartolomeu. El escritor portugués José Saramago escribe en su novela No Memorial do Convento, se ocupa de nuestro personaje. En la novela, el Passarola es descubierto por Blimunda y Baltasar Mateus, o Sete-Sóis y logran volar en el globo.

COLOFÓN

No sabemos si estos sucesos (Antarqui y Hurtado) realmente ocurrieron. Lo dudamos. Pero lo cierto es que existen antiguas cerámicas nazcas decoradas con motivos que representan globos.

La arqueólogo y antropóloga francesa Simone Waisbard dice que un indio quechua le declaró lo siguiente al contemplar un avión en el aire:

“Mis ancestros también habían descubierto la posibilidad de volar observando que el humo se elevaba hacia el cielo”.

Afortunadamente cada vez son menos los autores que ven una intervención de extraterrestres en la manufactura de las líneas de Nazca, como Gilbert o Moseley[3]. En contraparte, la literatura científica se amplía cada vez más[4].

Todos estos datos vienen a confirmar lo que ya antes había dicho María Reiche:

“Esas figuras no fueron hechas por seres de otro planeta; no se conoce exactamente su significado, y probablemente jamás llegue a saberse”[5].

REFERENCIAS

Ameida L. Ferrand de, Bartolomeu Lourenço de Gusmão, en Serrao Joel, Dicionário de História de Portugal, Figueirinhas, Porto, 1981, vol. III, Págs. 184-185.

Anónimo, Los poderes desconocidos, Selecciones del Reader’s Digest (editores), México, 1983.

Bridges Thomas, Ancient Peru: The Mysterious Images of the Nazca Plains, New York Times, 14 de noviembre de 1976.

Carvalho, História dos Balões, Relógio d’Agua, Lisboa, 1991.

Cruz Filho, y F. Murillo, Bartolomeu Lourenço de Gusmão: Sua Obra e o Significado Fáustico de Sua Vida, Biblioteca Reprográfica Xerox, Rio de Janeiro, 1985.

Enciclopedia, Grandes Personagens da Nossa História, volumen I, Editora Abril Cultural, São Paulo/SP, 1969.

Pinto J. Estêvão, Bartolomeu Lourenço de Gusmão, Ediçoes SNI, colección Grandes portugueses, Lisboa, 1957.

Silva Inocencio da, y Aranha Brito, Diccionario Bibliographico Portuguez, Imprensa Nacional, T. I, Lisboa, Pags. 332-334.

Varios autores, Medalhística Aeronáutica Brasileira, Gabinete do Ministro da Aeronáutica, GABAER, edición 1998, Pág. 131.


[1] Taunay Affonso d’Escragnolle, Bartholomeu de Gusmão e a sua prioridade aerostatica, São Paulo: Escolas Profissionaes Salesianas, 1935, Sep. del Annuario da Escola Polytechnica da Univ. de São Paulo, 1935.Taunay Affonso d’Escragnolle, Bartolomeu de Gusmão: inventor do aerostato: a vida e a obra do primeiro inventor americano, Leia, São Paulo, 1942.

[2] Flávio Calazans, A Aeronáutica Pré-Colombiana: Dos Incas Voadores de Nazca ao Padre Voador, artículo en internet, http://www.mundocultural.com.br/index.asp?url=http://www.mundocultural.com.br/artigos/Colunista.asp?artigo=445

[3] Gilbert E. M., Roads to the Stars, Fate, Vol. 2, No. 3, septiembre de 1949, Págs. 60-65.

Moseley W. James, Peruvian Desert: Map for saucers?, Fate, Vol. 8, No. 4, octubre de 1955, Págs. 28-33.

[4] Davis Emma Lou & Winslow Sylvia, Giant Ground Figures on the Prehistoric Deserts, Proceedings of the American Philosophical Society, Vol. 109, No. 1, febrero de 1965, Págs. 8-21.

Kern H., & Reiche Neuman María, Peruanische Erdzeichen, Konstraum, München, 1974.

McIntyre Loren, Mystery of the Ancient Nazca Lines, National Geographic, Vol. 147, No. 5, mayo de 1975, Págs. 716-728.

Isbell H. William, The Prehistoric Ground Drawings of Peru, Scientific American, Vol. 239, No. 4, octubre de 1978, Págs. 140-153.

Isbell H. William, The Nazca Ground Drawings, Interciencia, Vol. 6, No. 2, marzo-abril de 1981, Págs. 70-71.

[5] Orbegozo Manuel Jesús, María Reiche y el calendario más grande del mundo, Cultura Peruana, Lima, 1956.

Nazca (3)

UNA TEORÍA UN TANTO CURIOSA

Otra teoría debida a William (Bill) F. Spohrer, explorador norteamericano residente en Perú, parece no menos inverosímil que la de los antiguos astronautas, pero reviste particular atractivo. Spohrer supone que los antiguos nazcas pudieron elevarse en el aire por medio de globos de aire caliente. Para probar su teoría Spohrer ha presentado las siguientes pruebas indirectas:

– Los tejidos de algunos ponchos precolombinos que son más ligeros que el material sintético utilizado en los globos modernos.

– La costumbre entre muchos grupos indígenas de soltar pequeños globos llenos de aire caliente durante las fiestas religiosas.

– La existencia de piedras ennegrecidas encontradas en grandes formaciones circulares al extremo de muchas de las líneas. Al parecer eran enormes hogueras que bien pudieron utilizarse para calentar el aire del interior de enormes globos atmosféricos[1].

Bill Spohrer, miembro de la International Explorers Society (IES) de Miami, y piloto de las aerolíneas TAN, de Honduras, persuadió al grupo de IES para que investigaran el misterio de las “pistas” de Nazca.

Michael Debakey, hijo de un famoso cardiocirujano, y director del IES, aprobó el proyecto de investigación e las líneas. Los miembros del IES que intervinieron en esta aventura fueron:

Julian Nott, aeronauta británico de 31 años, campeón mundial de altura en globos cautivos (45,000 pies), mismo que le valió la medalla Royal Aero Club. Este premio también lo obtuvieron en su momento los hermanos Wright y Niel Armstrong, entre otros.

Jim Woodman, aeronauta estadounidense de 41 años. Fue copiloto ejecutivo de una línea aérea comercial, y fundador de la compañía Air Florida.

EL CONDOR I

El IES, después de haber logrado el apoyo del Ministerio de Turismo Peruano y el de la línea aérea nacional Aeroperú, emprendió la construcción de un costoso globo de gran tamaño. De unos 30 metros de alto, por 25 de ancho, con una forma poco común de trapecio o tetraedro (pirámide invertida), y volumen aproximado de 5,751,700 litros.

Se mandó confeccionar el globo a las Industrias Raven, de los Estados Unidos, supervisando la operación el Instituto Textil Peruano.

Luego de construido el globo (operación que duró tres años), le fue colocada una canastilla de mimbre o carrizo seco. La canastilla tenía forma de una media luna con los bordes levantados al estilo de las antiguas balsas de totora con las que los pescadores del Titicaca, el lago más alto del mundo, que se encuentra a uno 4,000 metros de altura y a unos 500 kilómetros a vuelo de pájaro de las pampas. Esas balsas de totora surcaban hace siglos (y aún ahora), el lago Titicaca, en la frontera entre Perú y Bolivia.

La góndola era una especie de barquilla de unos 2,5 metros de longitud fabricada con totora, una planta de tallo hueco parecida al bambú o al mimbre rojo, que nace en las márgenes del lago Titicaca y en la costa norte del Perú. Fue hecha por los mismos artesanos que construyó la balsa Ra para Thor Heyerdahal, Paulino Esteban, José Juan y Demetrio Limachi. En la canastilla cabían dos personas.

La cubierta tejida fue pintada por el artista Tommy Thomson, con una doble espiral, un Sol y un cóndor planeando, imitando los dibujos sobre la pampa. Las cuerdas que unían la canastilla con el globo eran de fibras vegetales.

La nave fue tejida con algodón peruano. La tela resultante tenía una estructura parecida a la de los finos textiles que habían sido encontrados en las tumbas del litoral, que datan de hace unos 3,000 años. Se procuró que la porosidad, solidez y resistencia de la tela fuera igual a la del tejido nazca.

La nave así construida recibió el nombre de Cóndor 1. Su velocidad de elevación era de unos cinco metros y medio por segundo.

LOS MANTOS NAZQUENSES

Los nazcas utilizaban mantos tan maravillosamente tejidos que parecían hechos por un hada. Estos atavíos, de valor incalculable, son extremadamente escasos. Apenas se puede contar una docena de ellos registrados oficialmente en los museos.

Son una especie de cobijas rectangulares hechas de hilo de algodón bordado en punto largo, de lana o de alpaca, y a veces de vicuña, en una gran variedad de colores finos y delicados. Los especialistas han llegado a detectar 190 tonos y reflejos. Sus bordadores inventaron un punto que imita y utiliza la técnica del crochet. Los bordados, a veces, llevan hilos de oro, de plata, lentejuelas, algunos motivos elaborados con cabellos humanos, pelo de murciélago o de vizcacha (una especie de gran chinchilla de los Andes, de pelo gris extremadamente ligero y fino como pluma). Las diversas técnicas de brocado, gasa o red que son de una finura inconcebible, hacen de estos mantos una artesanía de belleza superior a los gobelinos y los textiles bordados de Beauvais.

Uno de los mantos más hermosos es el de Paracas. Bordado todo alrededor con una franja que tiene 300 figuras de hombres, animales y plantas.

Esta exquisitez hace de los mantos nazquenses un artículo locamente buscado por los coleccionistas. Sin incluir el valor de antigüedad, el valor objetivo de uno de estos mantos fue calculado en dos millones de dólares (en 1970).

La tela de tales ropajes de nobles patricios puede tener hasta 400 hilos por pulgada cuadrada. Según algunas opiniones autorizadas en la materia, se necesitaban por lo menos dos años para tejer y bordar tales obras de arte[2].

El tejido utilizado en los mantos nazcas es tan fino que ninguna de las medias que utilizan las mujeres modernas lo iguala. El ingeniero Ken Te Krony, de las Industrias Raven, la empresa más importante del mundo especializada en la fabricación de globos y paracaídas, al analizar uno de los mantos dijo:

“Después de 1,500 años, la tela está en fabulosas condiciones. El tejido es superior a los producidos en la actualidad. En las fábricas contemporáneas se usan de 85 a 150 tramas (hilos) por pulgada. Las fibras incas tienen más de 250”.

La antropóloga Ruth Karen, autora de El reino del Sol, ha encontrado tejidos incas hechos de lana de vicuña tan delgados como la seda, y de unos 2,500 tramas por pulgada.

Las pruebas a las que fue sometido el manto demostraron que es aún más compacto que el empleado en los paracaídas.

LA TÉCNICA

Los habitantes de Nazca fundaron una cultura sumamente avanzada que floreció entre los años 300 a. C. Al 700 d. C.

Los dibujos de Nazca fueron hechos siguiendo un modelo previamente diseñado sobre “pequeñas parcelas de 1.8 por 1.8 metros”, según indica María Reiche. Una vez trazada esta “maqueta”, los nazcas la fraccionaban y reproducían a continuación cada una de las fracciones a la escala deseada. Semejante técnica les permitía elaborar dibujos gigantescos sin necesitar una visión del conjunto.

“Es de suponer que si los autores no podían volar –escribió María-, y solo en la imaginación podían percibir el aspecto de sus obras, deben haberlas planteado y dibujado de antemano en una menor escala…”

Para trazar las líneas rectas tendían cuerdas entre dos estacas. Algunas, todavía clavadas, han sido datadas por el método del carbono 14 y se remontan aproximadamente al año 550 d. C.[3]

Las líneas curvas las hacían clavando una estaca como pivote, unida a una cuerda a modo de compás.

Poseían, además, un instrumento llamado Huaypa, consistente en una cuerda con una piedra a guisa de plomada. El Tupu, una pequeña placa de madera o metal que tiene un orificio central, que servía como catalejo. Se ha encontrado una especie de teodolito compuesto por un tubo de madera o de barro cocido del que pende un hilo con piedra para dar cuerpo a la vertical.

Utilizaban también una pértiga, poste de madera plantado perpendicularmente al suelo. Con ella se podían marcar la sombra proyectada en el momento de la salida o puesta del Sol o de la Luna. Tomando en cuenta lo largo de esta sombra en relación a la altura del astro en el cielo, los sacerdotes podían determinar los meses, las estaciones y los años.

Los instrumentos de medición de los antiguos peruanos nos reservan varias sorpresas. La más extraordinaria –de resultar cierta la suposición-, la debemos a un descubrimiento fortuito del arquitecto Fernando Belaúnde Terry, expresidente de Perú. Al visitar uno de los museos de Lima, le intrigó la insólita y extraña forma de una pieza de cerámica. Con una altura de 11 centímetros (una de las unidades básicas de la pampa), la cerámica terminaba en un corte circular de 7 centímetros de diámetro. Apenas hueca, pero lo suficiente para contener el líquido de un “nivel de agua”. El tubo vertical que la sostiene está provisto de perforaciones en forma de cruz, colocadas a ambos lados, pero a distintos niveles. Si se sostiene el instrumento en la mano, sobre un poste fijo en el suelo, y se mira a través de las cruces que tienen marcas centrales en el punto de encuentro, se logra obtener una línea de mira a distancia para poder realizar trazos en ángulos rectos. En resumen, se trata de un goniómetro.

Esta pieza de cerámica provenía de la costa y no llevaba ninguna otra referencia. Luego se fueron descubriendo más piezas de este mismo estilo, esta vez en el área de Nazca. Los objetos de Nazca, en lugar de cruces, muestran círculos. En ellos hay pequeños pedazos de roca que suenan como cascabeles. Se pueden ver varios ejemplares de estos aparatos en el Museo de la Universidad de San Marcos, en Lima[4].

EL VUELO DEL CONDOR 1

Rechazando las “hipótesis no académicas y las especulaciones anticientíficas”, varios miembros del IES, de Coral Gables, en Florida, decidieron probar que los antiguos nazcas tenían la técnica adecuada para construir las famosas líneas.

“Nazca es uno de los enigmas arqueológicos más impresionantes de Sudamérica y una de las obras de arte más hermosas del mundo–señaló Jim Woodman-. Los nazcas pudieron haber volado aquí, pues contaban con todo el material necesario”[5].

“Los peruanos antiguos –declaró Debakey-, poseían los elementos adecuados para construir artefactos más ligeros que el aire. Tenían el intelecto, la organización social, los textiles y el conocimiento de los principios de vuelo que facilitarían aún más sus propósitos”[6].

El viernes 28 de noviembre de 1975, alrededor de las tres de la mañana, unos veinte invitados de la IES se reunieron alrededor de una de las legendarias líneas. Prendieron una hoguera en uno de los hoyos cercanos a las líneas y comenzaron a llenar el globo con aire caliente.

A las cinco de la mañana, el globo estaba listo, pero el viento cada vez más violento amenazaba con lanzar el intento por la borda. Pilotos, técnicos, periodistas y curiosos que habían acudido al lugar se agarraron con todas sus fuerzas a la tela, naturalmente María Reiche en primer lugar, intentando detenerlo.

Al despuntar el alba y en medio del júbilo general, el globo empezó su ascenso. Montados en la canastilla, con las piernas colgando, iban Julian Nott y Jim Woodman.

Unos minutos más tarde, liberado de amarres, los espectadores pudieron contemplar al Cóndor 1, que se elevó como lo habían previsto los organizadores. Al alcanzar la altura de 250 metros, el Cóndor 1 se estabilizó antes de empezar a planear horizontalmente. Después, repentinamente, una ráfaga de aire sacudió el globo. Los dos aeronautas alcanzaron a tirar rápidamente el lastre, aminorando la caída. El Cóndor 1 tocó tierra mientras los tripulantes saltaban al suelo. Libre de su excesiva carga, el aerostato volvió a elevarse en las alturas, alcanzando más de 500 metros. Estuvo en el aire 18 minutos, recorriendo unos tres kilómetros antes de posarse sobre el suelo de la pampa.

El principal enemigo había sido el peso. Dos adultos altos, pesando cada uno 80 kilos, representan gran diferencia de los indios de estatura baja.

“Fue un vuelo fantástico –exclamó Jim Woodman-. Estoy completamente convencido de que los nazcas efectuaban vuelos similares hace 2,000 años”[7].

Julian dijo: “La vista extensa de los dibujos de la pampa desfiló como un tapiz mágico”[8].

La primera que llegó a felicitarlos “fue la reina sin corona del desierto de Nasca, María Reiche”, según escribió Miloslav Stingl[9].

William “Doc” Crane, miembro del equipo del Cóndor 1, declaró a la prensa:

“Si los nazcas hubieran hecho sus globos con tejidos oscuros y no claros, la acción del Sol los habría transportado sobre el Pacífico, una vez que se hubiesen elevado a una altura de 600 metros. Es posible que los nazcas se hubiesen elevado en el mismo punto. Todo concuerda tan bien. Según las leyendas, cuando los dioses concluían su trabajo, volaba hacia el Sol”[10].

Pero para Miloslav Stingl no hay duda, los antiguos nazcas no volaron sobre las pampas:

Todos los peritos en la historia y la cultura de la América coinciden en afirmar que los indios de épocas precolombinas no conocieron el misterio de los vuelos aéreos. No obstante, las figuras de la pampa de Nasca provocan enseguida una predisposición a creer lo contrario. Por esto no es sorprendente que, después de que la galería del sur del Perú provocara de repente el interés general de la opinión pública mundial, viniera a la pampa de Nasca un hombre llamado Jim Woodman, quien empezó a seguir las huellas de los indios, pero no sobre la tierra, sino en el aire, tratando de demostrar que los primigenios habitantes de esa región no sólo habían sido capaces de realizar inmensos dibujos, sino también de elevarse hasta las nubes para contemplar su país desde una perspectiva panorámica. El proyecto de Woodman, denominado sencillamente Nasca, en recuerdo del valle cuyo desierto circunvecino está cubierto con las conocidas figuras, no logró persuadir a los expertos en culturas americanas antiguas sobre las hipotéticas capacidades aeronáuticas de los indios. El proyecto “Nasca” es, sin embargo, tan interesante que a pesar de todas las reservas que provoca, justificadas por lo demás, merece que le dediquemos una parte de nuestro libro.


“En su proyecto Woodman se propuso dos objetivos: primero, determinar qué aparato de vuelo había sido usado por aquellos indios, y rastrear, asimismo, todos los indicios que pudieran llegar a fundamentar la realidad de un tal aparato aeronáutico. Y segundo, reconstruirlo.


“Con respecto al aparato con el que pudieron haber volado los indios en el antiguo Perú –contando naturalmente con que efectivamente hayan podido volar— el equipo de Woodman desarrolló una inesperada respuesta: ¡un globo dirigible inflado con aire caliente! De este modo, a las sucesivas experiencias de Kosok y su pequeño avión, de María Reiche y su helicóptero, y a los hipotéticos “platillos voladores extraterrestres”, se sumaba ahora la de un aparato aeronáutico más: el globo”.

La experiencia del vuelo en globo fue repetida, años después, para la cadena de televisión japonesa TV-Asahi.

Continuará…


[1] Woodman Jim, Nazca: The Flight of Condor 1, Pocket Books, New York, 1977.[2] Levillier J., A Contribution to the Stydy of Preincaic Textiles in Ancient Peru, 1928.

O’Neale M. Lilia, Tejidos del periodo Paracas, Revista del Museo Nacional de Lima, Tomo I, No. 2, Lima, 1932.

[3] Waisbard Simone, El enigmático mensaje de los nazcas, en Los últimos enigmas, Selecciones del Reader`s Digest (editores), México, 1977.

[4] Weisbard Simone, Las pistas de Nazca, Editorial Diana, México, 1981.

[5] Woodman Jim, New Mysteries in Ancient Peru, Braniff Place, Vol. 4, No. 5, 1975, Págs. 31-33 y 42.

[6] Fernández Lanch Manases, Los dibujos de Nazca: enigma resuelto, Lima, 1976.

[7] Woodman Jim, Nazcas Journey to the Sun, Simon and Schuster, New York, 1977.

[8] Salzberg F. Ruth, Solving the Mystery of the Nazca Lines, Saga, Vol. 52, No. 2, mayo de 1976, Págs. 32-33, 56-60 y 62.

[9] Stingl Miloslav, Templos, fortalezas, observatorios y otros enigmas del Perú, Mosca Azul Editores, Lima, 1984.

[10] Anónimo, Nazca ballonist?, Time, 15 de diciembre de 1975, Pág. 50.

¿Una conspiraciòn cósmica?

¿UNA CONSPIRACIÓN CÓSMICA?[1]

Mario Méndez Acosta

Para un grupo muy numeroso de personas, el mundo contemporáneo vive bajo los efectos de una conspiración enorme y sin paralelo en la historia; sobre todo, por la cantidad de conspiradores involucrados en el gran secreto y por el largo tiempo en que han logrado mantener el engaño en el que, supuestamente, tienen sumida a la totalidad del genero humano.

Según estas personas, desde 1947 los gobernantes de Estados Unidos -¡ocho presidentes ya!, junto con sus secretarios de Defensa, jefes de Estado Mayor, secretarios de la Fuerza Aérea, directores de la CIA y quizás los secretarios de Marina correspondientes- han estado todos enterados de que en una base de la Fuerza Aérea se encuentran depositados los escombros de una nave interestelar de otra civilización cósmica -¡un ovni auténtico!-, lo mismo que los restos de sus tripulantes que, por efectos de un rayo, se estrellaron en el desierto del estado de Nuevo México, hace ya cuarenta y cuatro años (el hecho de que los rayos no les hagan nada a nuestras primitivas aeronaves parece no preocuparles a quienes defienden esta teoría).

En el secreto se encuentran también los gobiernos de otras potencias, particularmente la URSS. Para algunos –no pocos- de los proponentes de esta historia, los gobiernos y fuerzas armadas de todos los países no sólo están enterados del secreto, sino que hasta colaboran con los extraterrestres en diversas tareas (pretendidamente hay más de 200 razas distintas de extraterrestres, buenas y malas). Aseguran que más de una docena de bases militares, en toda la Unión Americana, contienen profundos subterráneos en los que elementos del ejército trabajan en conjunto con los alienígenas en experimentos genéticos con personas vivas y animales que involucran el descuartizamiento de los sujetos.

De poco sirve darles a conocer a los ovnílatras que los documentos secretos, publicados por el gobierno estadounidense, la CIA y las fuerzas armadas –obligados por una ley que hace del conocimiento público toda información secreta después de un cierto plazo (Freedom of Information Act)- consignan que no existe ninguna evidencia física de que los famosos ovnis sean naves extraterrestres, y en los que todas esas dependencias manifiestan su desinterés en seguir inventando el fenómeno con detalle.

Tampoco afecta la opinión de esta imaginativa secta la información, debidamente difundida en su momento, y bien corroborada en años posteriores, de que los restos encontrados en Nuevo México, en 1947, eran de un globo sonda meteorológico, ni que quienes por primera vez divulgaron la historia de los extraterrestres capturados resultaron ser estafadores profesionales convictos[2].

Leo Gebauer, alias Dr. Gee.

Haber establecido contacto con una civilización extraterrestre sería, sin duda, el hecho más importante de la historia de la humanidad. ¿Qué tanto tiempo y con qué objeto se podría mantener un secreto de esta magnitud? Hay que recordar que, en aquellos años, Estados Unidos gozaba del monopolio de la bomba atómica. Un secreto tan importante –que acarreaba la posibilidad de destrucción total del país- sólo pudo ser ocultado a lo largo de tres años, después de eso, el matrimonio Rosenberg –o quien haya sido- logró colocar el complicado secreto tecnológico a los soviéticos. De igual manera, resultó imposible mantener en secreto el involucramiento del Presidente Nixon en el caso Watergate, lo que causó nada menos que la caída de su gobierno.

Ante estos hechos cabe preguntarse cómo es que un secreto tan jugoso –que reportaría enormes fortunas al medio o medios de información que lo revelaran al público- ha podido ser mantenido incólume por 44 largos años.

William Moore.

Quienes se dedican a propalar esta creencia, no han vacilado ya en acudir a la falsificación de documentos para tratar de fundamentarla. Así, los ovnílogos William Moore y Stanton Friedman[3] redactaron una carta apócrifa del Presidente Truman, girando instrucciones para establecer el proyecto Majestic 12 (MJ-12), cuyo objeto era investigar los restos capturados. Un investigador aeroespacial, Philip J. Klass, detectó detalladamente cómo la firma del documento fue falsificada, a partir de una fotocopia de la de un documento auténtico.

Para explicar de qué manera se ha logrado mantener el secreto aseguran que –en Estados Unidos, por lo menos- existe una categoría de secrecidad, no reconocida oficialmente, ¡más elevada que la del famoso Top Secret! El resguardo de este tipo de secretos permite, supuestamente, a las autoridades de espionaje, seguridad y militares asesinar a quienes intenten revelarlos. De hecho, según los creyentes en la gran conspiración, el propio secretario de Defensa en tiempos de Truman, James V. Forestal, se suicidó –o fue eliminado- por haber averiguado, o por tratar de revelar, la presencia de los extraterrestres en Nuevo México. Por supuesto, nada de esto ha sido confirmado por los familiares o allegados del funcionario, o por el testimonio de los médicos que lo atendieron en el hospital en que atentó contra su vida.

Stanton Friedman.

Este tipo de medidas de seguridad extrema –mayores que las que protegían a la bomba nuclear- no constan, por supuesto, en ningún documento legalmente aprobado ni son del conocimiento del poder legislativo no del judicial en Estados Unidos. Cualquiera que esté familiarizado, aunque sea superficialmente, con el funcionamiento del gobierno estadounidense, comprenderá que tales disposiciones tan extravagantes difícilmente podrían existir en la realidad sin haber sido ya reveladas hace mucho al público y a los legisladores, en medio de un gran escándalo.

Philip J. Klass.

Por otro lado, si Estados Unidos tuviera a su disposición alguna muestra de tecnología superavanzada, capaz de lograr el viaje interestelar (algo de cuya dificultad teórica y tecnológica sólo tienen una muy leve idea los que creen en la hipótesis extraterrestre del origen de los ovnis), o bien, si colaboraran sus militares con los alienígenas, entonces ¿qué objeto tendría, para este país, proseguir un difícil y costoso programa espacial con primitivos combustibles químicos, que le ha costado vidas y carísimos fracasos? ¿Qué objeto tendría que la NASA financiara, en estos días, un programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre, tratando de encontrar emisiones radiales provenientes de lejanas estrellas, para determinar si en alguna de ellas existe una civilización tecnológica? (sin haber encontrado una sola a la fecha). Nada de lo anterior tiene sentido si el propio gobierno de Estados Unidos tiene ya pruebas de la existencia, o colabora con varias rezas de extraterrestres, como aseguran los ovnílogos.

La verdad es que para la ciencia actual –astronomía, física, cosmología, exobiología, etc.- el fenómeno ovni carece de interés. Se trata de un caso más de patología social, más que un fenómeno real. Ante la total carencia de evidencia física tangible o de aportaciones científicas nuevas, que revelaran los supuestos visitantes del cosmos, y ante el elevado número de avistamientos fraudulentos; evidencias falsificadas y testimonios falsos, en forma unánime los científicos dedicados al estudio del espacio desestiman las truculentas afirmaciones de los creyentes. Finalmente, es un motivo muy prosaico el que mueve y unifica a los ovnílogos: mantener una mezquina fuente de ingresos que esquilman a sus azorados seguidores; pagos por conferencias; regalías de libritos; ganancias por la venta de videos de supuestos avistamientos –claramente falsificados- o bien, ya debidamente explicados por investigadores serios. ¡Vulgaridad e ignorancia en apretada mancuerna!


[1] Este artículo fue publicado originalmente en el periódico Excélsior del 27 de julio de 1991.

[2] Mario se refiere, entre otros, a Leo Gebauer (Nota LRN).

[3] Nota. A Friedman no se le puede acusar de la redacción de esa carta, pero sí de su extrema credulidad y pésima investigación del caso (Nota de LRN).