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El país de las 7 luminarias (Final)

EL “ENIGMA” DE LAS VERDURAS GIGANTES

Valle de Santiago, a cuatro horas del Distrito federal, en el Estado de Guanajuato, se hizo famoso en todo el mundo por sus verduras gigantes. A mediados de los setenta un sencillo campesino, José Carmen García Martínez logró cosechar acelgas, nabos, lechugas y otras verduras, de enormes dimensiones, en un tamaño realmente gigantesco.

Este extraño suceso puso a Valle de Santiago en la mira de muchos personajes públicos relacionados o interesados en los fenómenos insólitos. Las televisoras de diversos países se dieron cita en la milpa de Don Carmen. Así la hija de Jack Palance transmitió uno de los reportajes de ¡Aunque usted no lo crea! (Ripley). Lo mismo hizo Virginia Sendel Lemetre para el programa México Mágico de Televisa. También llegó la señora Carmen Romano de López Portillo, quien llevó al mago Uri Geller para que éste detectara las “extrañas” emanaciones del lugar.

Valle de Santiago no ha dejado de ser noticia e imán para los ufólogos. Entre sus visitantes se pueden contar Don Pedro Ferriz Santacruz, Salvador Freixedo, Juan José Benítez, Jiménez del Oso, Sixto Paz y otros.

José Carmen García logró obtener cosechas de acelgas del tamaño de una persona (de 1.50 a 1.85 metros), coliflores (repollos) de 43 kilogramos, cebollas de proporciones similares a las de la cabeza de un niño, rábanos de 20 kilos, coles que apenas podían cargarse entre cuatro personas, nabos y lechugas de enormes dimensiones…

Los fenómenos, no obstante ser realmente sorprendentes, no hubieran pasado de ser una curiosidad botánica, de no ser por la aparición de Oscar Arredondo Ramírez. Este singular personaje, delegado de turismo de Valle de Santiago, es un fotógrafo profesional que tiene su estudio y local de trabajo, Fotografía México, en la calle de Juárez, casi en la plaza central de Valle de Santiago. El estudio de fotografía de Arredondo es una auténtica galería de lo insólito. Todas las paredes y vitrinas están tapizadas de fotografías fantásticas. Ahí se mezclan, marco con marco, las fotos de los ufólogos con las de monstruos antediluvianos, verduras gigantes, rostros de Cristo y ovnis.

LAS VERDURAS GIGANTES

Arredondo aconsejó a José Carmen para que dijera que la “fórmula secreta” provenía de las enseñanzas de seres extraterrestres que le visitaron tiempo atrás. Según Arredondo el método para “fabricar” esas verduras se basaba en procesos astrológicos dictados por seres extraterrestres. Las verduras crecen de ese tamaño porque, mediante la astrología, se escoge el día y hora más adecuados para sembrar la semilla. El lugar de siembra se determina mediante un péndulo. A cada semilla se le saca una especie de carta astral para poder determinar las mejores condiciones para su siembra. De esa manera tenemos que una acelga podría ser de signo Aries, mientras que un nabo sería Acuario o una cebolla podría ser Piscis. ¿Ridículo? ¡Sí! Y sin embargo mucha gente creyó esas tonterías.

¿Cuáles eran las intenciones de Arredondo? Además de aportar una “prueba” de la realidad del fenómeno OVNI (tema que es una obsesión para el fotógrafo), podría atraer la atención de las autoridades hacia su ciudad (y su persona), y crear un polo de desarrollo agrícola para generar una mayor derrama económica en la zona. Por esa razón, Oscar logró establecer contacto con personajes tan importantes como el mismo Secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, el Ingeniero Francisco Merino Rábago, con quien se reunieron el 20 de septiembre de 1977 en las oficinas de la propia Secretaría. En ese lugar Oscar planteó lo siguiente:

“Imagínese Valle de Santiago con los cráteres de las Luminarias infestados de verduras y frutas gigantes; creo que el problema del hambre sería menor. Pero si digo cómo hacer verduras gigantes, el rico se volverá más rico”.

En dicha reunión Oscar y Carmen García ofrecieron entregar la fórmula a cambio de que se cumplieran dos condiciones: La creación de un parque nacional en la ciudad de Valle de Santiago y la construcción en el sitio de una escuela de agricultura, precisamente en el interior del cráter llamado La Joya de las Flores.

Arredondo propuso llevar a cabo un experimento entre los técnicos de la Secretaría y los campesinos vallenses[1]. Ambos sembrarían diversas hortalizas en un terreno neutral de Tangasneque, cerca de Tampico, Tamaulipas. El experimento se hizo en 1977. Se dividió el campo en dos parcelas iguales, de aproximadamente 20 hectáreas cada uno. Unos, los ingenieros agrónomos sembraron las hortalizas utilizando técnicas convencionales y usando abonos, de acuerdo con los métodos aprendidos en la Universidad de Chapingo. Los otros, los campesinos, “pared con pared” (según las propias palabras de Arredondo), utilizaron sus propios procedimientos, “según su secreto saber y entender”. Ambos grupos se vigilaban mutuamente.

En abril de 1978 llegó el momento de la cosecha. Los campesinos obtuvieron 5 a 8 toneladas por hectárea; mientras que los agrónomos rebasaron fácilmente las 100 (107 para ser exactos).

Al saber los resultados Merino corrió al fotógrafo y no quiso saber más de él.

Pero Oscar cuenta la historia de manera diferente. Para él quienes resultaron vencedores fueron ellos, mientras que los derrotados fueron los ingenieros. Pero si eso hubiese sido verdad dudo mucho que Merino Rábago hubiera dejado ir la oportunidad de convertirse en el salvador de la patria (y tal vez del mundo), al mostrar urbi et orbi las bondades de un nuevo método de cosecha que eliminaría de raíz los problemas de alimentación de la Tierra. El Secretario de Agricultura se olvidó del asunto porque, además de obtener una cosecha infinitamente más pobre, los frutos que se conseguían por el método astrológico-rabdomante-extraterrestre eran casi pura agua. En efecto, el gran volumen se conseguía por la gran acumulación de agua en los tubérculos, de tal manera que una enorme col de 45 kilogramos tenía el mismo valor nutritivo que una col normal. Alguien que se alimentara de esas verduras moriría de hambre (aunque no de sed).

VERDURAS GIGANTES EN OTRAS PARTES DEL MUNDO

¿Cuál era el argumento de Arredondo para explicar el rechazo del gobierno mexicano a sus métodos? Según él todo se debía a la envidia de “unos cuantos mediocres ingenierillos” mezquinos y celosos. Y ese argumento tan pueril lo siguen creyendo los seguidores de los temas ocultos, como Benítez, quien escribió al respecto:

“Sinceramente, de no haberlo visto con mis propios ojos, difícilmente lo hubiera aceptado”.

La realidad es que Benítez nunca vio las verduras gigantes más que en fotografías. A su llegada, en 1989, ya se habían dejado de cosechar.

Las fotografías que vende Oscar en su negocio, como subvenir, muestran verduras gigantes y más. Hay algunas fotos en las que se pueden ver claveles de tamaño descomunal. Pero recordemos que Oscar es fotógrafo. Las fotografías de los claveles, entre otras, son un truco fotográfico. Estas fotos muestran un racimo de claveles que dan la apariencia de ser una única flor gigante, al compararla con una flor original. Varias de sus otras fotografías de hortalizas gigantes también han sido trucadas.

Por otra parte, las verduras pueden crecer hasta dimensiones asombrosas sin la ayuda de la astrología. Eso no es nada extraordinario ni de “otro mundo”. En diversos lugares del planeta se encuentran ejemplos similares. En Jerusalén, por ejemplo, se dan limones de 8 kilogramos. En Estados Unidos se obtienen coles de 38 kilos, y en Inglaterra se llevan a cabo concursos de hortalizas gigantes. En el poblado de Spalding, en Lincolnshire, se han logrado calabazas de 209 kilogramos, rábanos de 5.5 kilos, coles de 53 kilos y remolachas de 18 kilos. En Yorkshire se otorgan premios de hasta mil libras esterlinas en estos concursos. Los ejemplares que se han llevado el dinero han sido unas cebollas de 7 kilos y calabazas de 187 kilogramos.

Sin ir tan lejos, en nuestro propio país hay otro lugar en donde se cultivan ejemplares similares. En el rancho Ojo de Agua, en el municipio mexiquense de Chapa de Mota, a 113 kilómetros del D.F., las calabazas llegan a tener el tamaño de una sandía, las coles pesan entre 5 y 10 kilos, las acelgas son de más de un metro de largo y las cebollas son de dos kilos.

Este rancho es administrado por la Asociación Eubiótica Vida Sana de México A. C. y fue fundado por Bergit Flore Grass, una química alemana de 53 años. En el cultivo de estas hortalizas no se usan formulas secretas ni fertilizantes mágicos, sólo composta (un triturado de desechos orgánicos, principalmente sobras de comida), para enriquecer la tierra, y abundante agua.

EL CHAC: EL NESSIE MEXICANO

Y es precisamente el agua la que da origen a otro de los supuestos misterios de Valle de Santiago. Se trata de otra leyenda que ha hecho correr Oscar Arredondo: la existencia en el cráter lago La Alberca de un monstruo antediluviano parecido al del Loch Ness.

Según Arredondo La Alberca no tiene fondo. Dice que está habitada por un poderoso animal de seis metros de longitud y cabeza similar a la de un becerro. Se trata, según la descripción, de un plesiosauro. El fotógrafo afirma que durante siglos las leyendas sobre el monstruo han pasado de padres a hijos. Yo he entrevistado a varios ancianos de la localidad y nadie hace referencia al monstruo.

El que sí se creyó lo del monstruo fue el Jinete de Troya: Benítez. Pero no sólo eso, también se creyó que en aquel lugar los aztecas celebraban sacrificios rituales de doncellas para aplacar la ira de Chac[2]. El ufólogo español se lo creyó todo y, junto con el doctor Jiménez del Oso grabó una de esas ceremonias. La película puede ser efectiva para el público español promedio, que no sabe que el lugar no fue habitado por los aztecas, y que desconoce que nunca se celebraron sacrificios humanos en esos volcanes. El público de Benítez y Del Oso fue engañado deliberadamente, pues se hizo vestir ropajes indígenas a algunos actores circunstanciales para que representaran ceremonias apócrifas. Benítez escribió en sus libros:

“Y hasta tal punto es así que cada mes de septiembre, desde hace siglos o milenios, los hombres y mujeres de la región ascienden en sagrada peregrinación hasta lo alto de la boca del cráter, ofrendando al monstruo los primeros frutos de la tierra y suplicando su protección y benevolencia”.

Pero ¿verdaderamente existe un animal prehistórico en el cráter La Alberca? El cráter tiene un diámetro de tan solo 700 metros, y no es tan profundo, por lo que su volumen de agua es relativamente pequeño. Este no es problema para los creadores de mitos. Según ellos los animales se escabullen a través de ciertos pasadizos que conectan a todos los volcanes de la región. De acuerdo con lo que menciona el ufólogo español:

“Entre 15 y 20 metros se perciben unas fuertes corrientes –de Oeste a Este- que ponen de manifiesto la existencia de uno o varios canales subterráneos que pudieran poner en comunicación la laguna de Chan con el resto de los volcanes”.

Según él, se han hecho experiencias de arrojar troncos en el lago de Rincón de Parangueo, y al poco se les ha visto emerger en la superficie de La Alberca. Esto explicaría porqué no se ha podido atrapar al monstruo, puesto que el misterioso animal se desplaza de uno a otro cráter.

La verdad es otra. No existe comunicación entre los cráteres. Las aguas de Rincón de Parangueo son alcalinas, mientras que las de La Alberca son sulfurosas. Si hubiera una interconexión entre los cráteres, ambos embalses de agua tendrían las mismas propiedades químicas.

Las aguas de Rincón de Parangueo son tan saladas que los cuerpos flotan fácilmente. Sería difícil que un tronco se hundiera para luego reaparecer en otro cráter.

Además, un animal de 6 metros de largo, no podría vivir en esas aguas, ya que no existen otras especies para sustentarlo[3]. Mucho menos podría vivir toda una familia, necesaria para perpetuar la especie desde tiempos prehistóricos.

Por otra parte. Supongamos que la familia de Chac estuviera compuesta por veinte ejemplares. Pongamos, además, que poseen una gran capacidad torácica y que sólo necesitan salir a la superficie cada dos horas, para respirar. Esto nos da un total de 240 salidas al día. Yo me he pasado varios días, con sus noches, de guardia en el cráter y nunca tuve la suerte de ver al animal. Igual destino han tenido los habitantes de Valle de Santiago. Los reportes de Chac son escasos y en todos están relacionados Arredondo y sus amigos.

EL “MAR MUERTO” DEL BAJÍO MEXICANO

Hemos dicho que las aguas de Rincón de Parangueo son en extremo alcalinas. En 1976 se realizó el primer análisis conocido de esta agua. Los resultados se muestran en este reporte:

Secretaría de Recursos Hidráulicos. Unidades de Riego para el Desarrollo Rural.

Fecha de muestreo: 2 de junio de 1976.

Sitio del muestreo: Rincón de Parangueo, Valle de Santiago, Guanajuato.

Ing Albino Hernández

No. Lab.

627

pH

9.3

Conductividad eléctrica en micromhos/cm

15,000

Ca++ meq/litro

16.59

Mg++ meq/litro

3.16

Na+ meq/litro

126.50

K+ meq/litro

1.28

Suma de cationes meq/litro

147.53

CO3= meq/litro

26.20

HCO3 meq/litro

42.80

Cloruros p.p.m.

2,878.54

SO4= meq/litro

2.00

Suma de aniones meq/litro

152.20

Salinidad efectiva meq/litro

81.00

Salinidad potencial meq/litro

82.20

Relación de adsorción de Sodio RAS

40.00

Na2CO3 residual meq/litro

49.25

Porciento de Sodio posible PSP

156.17

 

Conductividad eléctrica:

Fuera de clasificación

Celaya, Gto. 16 de junio 1976

 

TLQ. Ma. Guadalupe Almanza Núñez

Encargado de Laboratorio

Un plesiosauro no podría vivir en este medio. Tal vez en La Alberca. Oscar mandó hacer “un retrato hablado del Chac” (una pintura), en donde se ve un monstruo muy semejante al de Loch Ness, nadando en el cráter de La Alberca.

La Alberca es un sitio ideal para practicar la natación y el buceo. Pero las cosas están cambiando, el cráter se está secando. En medio del lago comienzan a aparecer pequeños islotes. La profundidad actual es de poco menos de 25 metros. Al secarse, morirá la Alberca, y con ella también morirá el mito del Chac.

AZTLÁN ERA UNA ANTIGUA BASE DE EXTRATERRESTRES

Otro más de los mitos diseminados por Arredondo es que el Cerro de Culiacán, en el Estado de Guanajuato, es una base extraterrestre.

“Los ancianos de esta localidad –informa Arredondo-, han transmitido relatos orales que señalan que el Cerro de Culiacán era un volcán que al apagarse quedó tan hueco como un cono de papel invertido, en donde vivía gente y, además, contenía un gran lago.

“La boca de este volcán, adentro del cerro, conduce a una enorme ciudad habitada aproximadamente 16 kilómetros de profundidad. Esas construcciones son tan grandes que desembocan al mar abierto.

“Por dentro tiene forma de una esfera, mas quiero aclarar que si cualquier científico interesado entrase, sólo llegaría al centro del cerro donde se encuentra la pirámide que se señala en el mapa.

“Extraños acontecimientos que suceden en las faldas del cerro, en donde se ven, se oyen fenómenos inexplicables y se dice que hasta se ha visto gente que aparece y desaparece rápidamente”.

Según Arredondo las tradiciones decían que de ahí provenían la sabiduría, salía el sol y la gente recibía iluminación de los dioses o cósmica. Todo esto es una extraña mezcla de una mala lectura de la obra de Paul Kirchoff, uno de los primeros investigadores de las culturas precolombinas. Arredondo afirma que el Cerro de Culiacán es el mismísimo Chicomostoc, y que la laguna de Yuriria, al lado del cerro, era la mítica Aztlán. Pero dejemos que sea el mismo Oscar quien nos cuente su versión.

“En el libro de Historia Tolteca-Chichimeca, de Paul Kirchoff, se analiza un códice náhuatl, cuyo original está en Francia, que relata las migraciones chichimecas de Chicomostoc. La portada de dicho libro presenta la reproducción de un antiguo grabado en donde claramente se aprecian las “7 cuevas” y las siete razas que las habitan en Mesoamérica, en donde un día fue sede de las siete culturas, de las siete razas, era la llamada montaña de los siete misterios y se afirma que era la mítica torre de Babel. Al centro de la misma se puede ver a un par de ancianos con un fuego al centro, que según la leyenda representaba a la tierra y la sabiduría, pero a la cual sólo podían entrar los iniciados”.

Esta gráfica es muy similar, según Oscar, a un mapa plasmado en una piedra encontrada en el Cerro de Culiacán, en cuyo hallazgo se mezcla lo casual y lo místico, ya que asegura Arredondo, un campesino[4] caminaba por las laderas del cerro, cuando se le apareció un ser, que le informó sobre el mundo paralelo que existe dentro del volcán.

“Dijo ser sobreviviente de las siete esplendorosas razas que en un pasado remoto dieron conocimiento al mundo y se siguieron manifestando después a través de diversos actos.

“En dicha roca existe una serie de líneas y curvas que comparándolas con el dibujo del libro citado se puede apreciar con claridad la semejanza existente, incluso se pueden ver hasta los guías que semejan los pies que conducían a la entrada de Chicomostoc”.

Entre los que han estudiado el mapa para entrar a la base extraterrestre se encuentra Salvador Freixedo, quien no tuvo éxito. Corrió con mejor suerte Sixto Paz, quien visitó el lugar en 1994 y dijo haber descubierto la entrada al cerro en donde se dice existe una supercivilización.

La verdad es que el mencionado mapa nada tiene que ver con los códices antiguos, ni con los extraterrestres. Se trata de una piedra grabada con una navaja por el mismo Uriel, quien afirma ser un híbrido entre los humanos y los extraterrestres. A este respecto se han tejido varias otras leyendas. Algunos periodistas allegados a Oscar afirmaban que los ovnis bajaban todos los días a las 2:30 a.m. en un lugar cercano a Valle de Santiago. El sitio era muy particular ya que estaba habitado por niños híbridos. Estos reporteros aseguraban que mantenían contacto con dichos niños. Al pedirles que nos llevaran al lugar, cambiaron su versión. Ahora los ovnis bajaban entre las 12:00 y las 2:00[5]; ellos nunca los habían visto, pero “la gente decía”; tampoco conocían a los niños híbridos, y mucho menos nos podían acompañar al lugar.

En cuanto a los ovnis, una de las pocas “pruebas” presentadas es una fotografía, obviamente trucada, sacada por el mismo Oscar Arredondo, en donde se puede ver un grupo de patos dentro de La Alberca, y a su derecha un plato volador dibujado sobre el papel fotográfico. Esas son las portentosas naves intergalácticas que penetran el cerro de Culiacán, hacia el interior de la tierra hueca. Pruebas tan “contundentes” nos hacen recordar aquella frase que decía que la hipótesis de la tierra hueca había nacido en una cabeza hueca.

REFERENCIAS

Aguirre Alejandrina, Las súper verduras de Chapa de Mota, Contenido, No. 377, México, noviembre de 1994, página 77.

Andrade Martínez Jorge, ¿Encuentros cercanos del tercer tipo en Valle?, El Sol de Salamanca, domingo 24 de julio de 1994.

Andrade Martínez Jorge, El señor cura Francisco Bombella Ayala revisó en forma minuciosa la figura del ropero. Sacerdotes se reunirán, El Sol de Irapuato, jueves 1 de octubre de 1992.

Andrade Martínez Jorge, Para Oscar Arredondo propietario del ropero es un misterio; su casa abierta al público, El Sol de Salamanca, miércoles 30 de septiembre de 1992.

Andrade Martínez Jorge, Viejo ropero hacer creer a la población católica que es un milagro; otros piensan que es charlatanería, El Sol De Salamanca, miércoles 30 de septiembre de 1992.

Anónimo, ¡Extraterrestres en Guanajuato!, ¡Cuestión Policíaca!, No 106, México, 3 al 9 de noviembre de 1992, páginas 2-3 y 30.

Anónimo, ¡Fotografían a un extraterrestre!, ¡Cuestión Policíaca!, No. 104, México, 20 al 26 de octubre de 1992, páginas 2-3.

Anónimo, ¿Predijo “La Joyita” el terremoto de Japón?, El Sol de Salamanca, miércoles 18 de enero de 1995.

Anónimo, Afirman que vive una supercivilización, El Centro, Valle de Santiago, miércoles 6 de julio de 1994.

Anónimo, Analiza el clero el rostro divino, El Sol de Irapuato, jueves 1 de octubre de 1992.

Anónimo, Aparece la imagen de Jesucristo, Día Siete, Valle de Santiago, lunes 12 de octubre de 1992.

Anónimo, Asegura a una investigadora haber hablado con un extraterrestre, ¡Cuestión Policíaca!, No. 109, México, 24 al 30 de noviembre de 1992, páginas 2-3.

Anónimo, Aún agonizando La Alberca ofrece una belleza que estaba oculta bajo el agua, El Centro, Valle de Santiago, miércoles 6 de julio de 1994.

Anónimo, El rostro de Jesús se apareció en un ropero, El Sol de Salamanca, miércoles 30 de septiembre de 1992.

Anónimo, Opinan investigadores sobre el extraterrestre, ¡Cuestión Policíaca!, No. 110, México, 1 al 7 de diciembre de 1992, página 26.

Anónimo, Se sumergió en la laguna y desapareció el extraterrestre, ¡Cuestión Policíaca!, No. 107, México, 10 al 16 de noviembre de 1992, paginas 2-3.

Benítez Juan José, El valle de las luminarias, Espacio Tiempo, España, abril de 1991, páginas 52-59.

Benítez Juan José, Mis enigmas favoritos, Plaza & Janes, Barcelona, 1993.

Kirchoff Paul, Historia Tolteca Chichimeca, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1974.

Pulido Arroyo Jesús y Aguilar Marcial, “La Tierra se está saliendo de su eje”, me dijo el extraterrestre, ¡Cuestión Policíaca!, No. 110, México, 1 al 7 de diciembre de 1992, páginas 24-26.

Sendel Lemetre Virginia, México Mágico, Editorial Diana, México, 1990.

Jack Palance.

Verduras gigantes en valle de Santiago.

Concursos de verduras gigantes.

Fotografías trucadas de verduras gigantes que aparecieron en un calendario canadiense entre de 1909 y 1923.

Chicomostoc.

Don Pedro Ferriz y Oscar Arredondo.

Un OVNI dentro del volcán La Alberca.

Otro ovni en La Alberca. Esta vez se trata de un reflejo de la lente (lensflare).

Uno de los testigos que afirma haber visto que un diminuto extraterrestre alzó una vaca con sus manos, “para verle las ubres”.

Las fotografías del extraterrestre de Valle de Santiago. En la última se supone que la leve sombra que aparece en medio del lago es el extraterrestre en el momento de introducirse al agua.

Fotografías de control con uno de los niños que trabajan en el cráter.


[1] En otra versión, el mismo Arredondo dice que fue el propio Secretario de Agricultura quien les pidió hacer el experimento. Ellos aceptaron el desafío siempre y cuando la zona en donde se cultivara fuera cerrada herméticamente a las miradas curiosas. Oscar acostumbra ir cambiando sus versiones. Al pasar el tiempo, se le olvidan sus mentiras y las reinventa sobre la marcha.

[2] Nombre con el que fue bautizado por Arredondo. Recientemente se le ha cambiado el nombre a Chan.

[3] Sólo hay pequeños charales que serían una botana muy escasa para tamaño dinosaurio.

[4] Se trata de Uriel, un contactado, gran amigo de Oscar.

[5] En cuestión de pseudociencias siempre es mejor ser ambiguo.

Milagro en Sri Lanka

Estatua de Buda que lanza rayos por los ojos

Miles de habitantes de Sri Lanka se reunieron en los templos hoy después de que los medios divulgaron que las imágenes pintadas del Buda habían comenzado a emitir rayos milagrosos.

Se reunieron grandes muchedumbres en los templos y delante de las estatuas a lo largo de los principales caminos de este país con una mayoría budista, para intentar ver el fenómeno, pero los expertos dijeron que era solamente una ilusión óptica.

“Vi los rayos y supe que eran debidos a una ilusión óptica”, dijo el ingeniero electrónico R Weerasekara.

“Pero no quise decirlo frente a los creyentes y decepcionarlos”.

El monje budista Pitiduwe Siridamma desestimó la teoría de los rayos milagrosos transmitida en los informes de los medios y dijo que la religión no anima tales ideas falsas.

“Si realmente deseas ver los rayos de Buda, aprende el Dhamma (las enseñanzas del Buda) y lograras la iluminación”, dijo el monje.

“Esta es la única forma. Ahora sólo están causando atascos de tráfico”.

http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,20867,20003077-23109,00.html

El país de las 7 luminarias (2)

UN ET BAÑÁNDOSE EN LA ALBERCA

Oscar Arredondo es un fotógrafo profesional que tiene su local, Fotografía México, en la calle de Juárez, Valle de Santiago. En noviembre de 1992, cuando regresamos a Valle de Santiago para entrevistarlo debido a la, en ese entonces, reciente aparición de un rostro de Cristo en un espejo, y que más adelante detallamos, coincidimos con un periodista de un diario amarillista que recién había publicado la fotografía de un supuesto ser extraterrestre en el cráter de La Alberca.

Según Arredondo se les había anunciado la aparición de luces sobre el cráter, por lo que, de inmediato, él y dos de sus ayudantes de la fotografía, se dirigieron al lugar. Al llegar todo estaba quieto y a oscuras. De pronto, uno de sus ayudantes, el que tenía la cámara, exclamó asustado:

“¡Hay hijo de la chingada! ¡Hay hijo de la chingada!”

Al mismo tiempo que accionaba por dos ocasiones la cámara. Arredondo no vio nada, pero su compañero le describió al ser que posteriormente aparecería en las fotografías.

Esa fue la versión que nos dio Arredondo, pero es totalmente diferente a la del semanario que publicó la fotografía. Según ellos, Arredondo mismo tomó las fotografías: una de frente y otra de espaldas, y una tercera “donde aún se observa la figura del extraterrestre cuando se sumergía en el agua”.

Lo cierto es que existen dos fotografías, ambas de frente. En ellas se observa un hombre vestido con un traje enterizo, tipo mameluco, de color aluminio. El personaje porta un instrumento conformado por varillas de forma triangular. La cara y las manos están impregnadas de polvo de aluminio, para semejar el tono metálico. Complementan el atuendo una peluca “aluminizada” y unos colmillos de vampiro del mismo tipo (y marca) de los que compran los niños en el mercado el día de muertos.

Tiempo después acompañamos al equipo de producción del programa de TV Azteca, En busca de lo desconocido, para entrevistar a Oscar. En esta ocasión, junto con Juan Chía, conductor del programa, pedimos a Oscar que nos narrara en el sitio su aventura. Conocíamos de antemano su versión. Sabíamos cuantos estaban, en dónde estaban, hacia dónde miraban, qué movimientos hicieron, y cuál fue la actitud del extraterrestre. Cuando cronometramos todo el asunto, Arredondo tuvo que ir modificando sobre la marcha su versión. Nada se ajustaba a lo que me había dicho meses antes.

Conclusión: otro más de los fraudes de Arredondo para llamar la atención y atraer incautos y turistas.

Pero, se preguntarán nuestros lectores, ¿y la foto del ET echándose un clavado a La Alberca? Bueno, esa es producto de la prensa amarillista que tomó otra foto de Arredondo, tomada desde el lado contrario de La Alberca y la hizo pasar por el chapuzón del ET.

La historia se relata de una manera más detallada en mi libro Cien fotografías de extraterrestres, y la misma la publicaremos en Marcianitos Verdes, en este serial dedicado a Valle de Santiago.

EL CRISTO DEL ROPERO

El lunes 28 de septiembre de 1992 una sensacional noticia cimbró a los vallenses: en casa del fotógrafo Oscar Arredondo se había aparecido el rostro de Cristo sobre el espejo de un ropero. Pronto diversos medios de comunicación, como El Sol de Salamanca, Día Siete y El Sol de Irapuato se dieron cita en el estudio de Arredondo.

La santa faz se había “aparecido” sobre el espejo de un viejo ropero, donde el propietario guarda algunas pertenencias. El mueble fue comprado 25 años atrás y nunca mostró ningún signo del portento.

Cuatro días antes de extenderse la noticia, Oscar descubrió lo que al parecer era un rostro. De acuerdo con un periodista guanajuatense:

“Al verlo bien, tras vencer su extrañeza, se encontró con la sorpresa de que los rasgos coincidían con los de Jesús de Nazaret… se ve la silueta de un hombre de pelo largo, nariz recta, labios delgados, con barba y bigote, mirada de misticismo, mirada llena de compasión y rictus de dolor, que nos hacen evocar la imagen de Cristo”.

Según Arredondo se trataba del rostro de Cristo, tal como quedó plasmado en el velo de la Verónica, cuando caminaba hacia el Calvario. Por eso sólo se ve el lado izquierdo, pues la cruz impidió que Verónica enjugara el lado derecho.

El mismo lunes en que apareció la noticia, por la tarde hubo algunas personas que acudieron a presenciar la imagen. Arredondo cubrió el ropero con un lienzo y permitió verlo a los visitantes, pero de lejos, “que es desde donde mejor se aprecia”, declaró.

Entre los visitantes estuvo el señor cura Francisco Bombella Ayala, de la iglesia ubicada enfrente del estudio fotográfico. Fue el mismo Bombella quien descubrió otra silueta ubicada al lado derecho del “Divino rostro”, que se asemeja a la Virgen de Guadalupe, y otra que representa un ángel. Claro que, como es normal, el sacerdote se guardó de hablar de milagros y dejó que esto se decidiera con el tiempo.

Cuando estuvimos con Oscar, éste nos contó una versión diferente del suceso. En este caso el descubridor del rostro fue uno de sus ayudantes en la fotografía y él, Oscar, no le creyó hasta que lo vio personalmente.

Lo anterior nos hizo sospechar de una nueva jugarreta del fotógrafo, por lo que le pedimos nos dejara analizar de cerca el ropero. Luego de mucho presionar, nos permitió acercarnos. Al tener a unos centímetros de nosotros la imagen, nos dimos cuenta que había sido fabricada (“dibujada”) al tallar sobre un espejo lleno de polvo y de grasa. El mismo Arredondo confirmaba esta hipótesis al arriesgarse a vender posters del rostro, en los que se lee la leyenda:

“Polvo, viento, tiempo”

Polvo que se había acumulado sobre el espejo, a través del tiempo, y que fue trabajado por manos humanas.

Las otras imágenes vistas por el sacerdote se tratan de manchas tipo Rorschars, como las figuras que forman las nubes, y que el cerebro interpreta según su conveniencia. Simples pareidolias.

EL CERRO DE CULIACÁN Y CHICOMOSTOC

A pocos kilómetros de Valle de Santiago se encuentra un cerro que presenta diversas cicatrices en su superficie. Se trata del Culiacán. Según Arredondo el cerro es un volcán que, al apagarse, quedó hueco, como si fuera un cono de papel invertido. En su interior también había un lago, y por debajo de él, a 16 kilómetros, se encuentra una ciudad intraterrestre. En palabras de Arredondo:

“La boca de ese volcán, dentro del cerro, conduce a una enorme ciudad habitada. La ciudad está aproximadamente a 16 kilómetros de profundidad. La ciudad posee construcciones tan grandes que desembocan al mar abierto”.

Uriel, uno de los “amigos” de Arredondo afirma que, en ciertas ocasiones, el cerro se abre y por esa abertura salen o entran platillos voladores. Pero, incluso, no son necesarias las naves. También ha visto aparecer y desaparecer humanoides.

Yo estuve explorando el cerro durante dos días y por más que lo intenté nuca logré acceder al interior del mismo. Mejor suerte la tuvo el contactado peruano Sixto Paz quien afirmó haber descubierto la entrada.

Arredondo elaboró una mitología más complicada. Después de leer Historia Tolteca y Chichimeca, de Paul Kirchoff, supuso que el códice estudiado por el arqueólogo, referente a Chicomostoc, Aztlán o el lugar de las 7 cuevas de donde partieron las tribus nahuas, que fundarían Tenochtitlán, se refiere al Cerro de Culiacán.

Uno de los dibujos del códice muestra un par de ancianos con una hoguera entre ellos. La gráfica representa a la Tierra y a la sabiduría (según Arredondo). Un motivo parecido fue encontrado por Arredondo y sus amigos, grabado en una piedra, en las inmediaciones del Culiacán. Un campesino caminaba por las laderas del cerro cuando se le apareció un ser que dijo ser “sobreviviente de una de las siete razas que en el pasado remoto dieron conocimiento al mundo”. El ser vivía en el interior del cerro. El intraterrestre guió al campesino hasta donde estaba la piedra grabada.

La piedra muestra, entre otras cosas, un mapa con la entrada al cerro: a Chicomostoc. El cerro, como ya se dijo, es hueco y su interior tiene forma de esfera. En su centro hay una pirámide. Los intraterrestres tienen nombres que parecen nahuas: Ixclaccloc; Ixchalchihualt[1]; Quetzalcóatl (en persona). Son originarios de “un planeta ubicado en los anillos de Saturno”.

Pero hay más. La Torre de Babel, la Torre de los Siete Misterios, el Arca de Noé y el Cerro de Culiacán son una y la misma cosa para Arredondo.

“Esto nos pone a la cabeza y a la vanguardia de las posibilidades del mundo futuro, porque aquí estamos nada menos que en la capital mundial de la antigüedad misma. Esto nos debe hacer y sentir muy orgullosos”.

¿Delirio de grandeza? Juzgue el lector.

EL CASO DE LAS VERDURAS GIGANTES

El asunto que más fama le ha dado a Valle de Santiago es el de las verduras gigantes.

José Carmen García es el nombre del campesino que comenzó a cosechar enormes hortalizas en el municipio de Valle de Santiago. Una de sus parcelas se encontraba en La Hoya de Flores, famosa por lo fértil de sus tierras[2]. Ahí, Carmen García comenzó a experimentar con diversos fertilizantes y sistemas de riego, hasta obtener los enormes ejemplares que le hicieron famoso.

Todo hubiera quedado en el éxito de un agricultor guanajuatense, de no ser por la aparición de Oscar Arredondo que, muy pronto se involucró e influyó a García. Hasta 1977 José Carmen sólo decía que tenía un método propio para hacer crecer sus cosechas. Esto mismo se lo dijo al entonces director de la revista Contactos Extraterrestres, Héctor Chavarría. Pero luego todo cambio. Comenzó a hablar de extraterrestres, de formulas mágicas en las que se mezclaba la astrología con la rabdomancia y los extraterrestres. Era clara la influencia de Arredondo.

El empuje y los oficios de Arredondo lograron que la noticia fuera conocida en diversas partes del mundo. Incluso los productores de Believe it or not! de Ripley, mostraron las maravillosas legumbres gigantes. Esto hizo que las autoridades de la Secretaría de Agricultura se mostraran interesadas. Francisco Merino Rábago, el entonces Ministro de Agricultura recibió a los campesinos en sus oficinas.

Arredondo y García solicitaban, a cambio de la formula, que se creara un Parque Nacional en la zona de Valle de Santiago; y que en el interior del cráter de La Joya de las Flores se construyera una escuela de agricultura.

Aunque el primer punto no dependía de la Secretaría de Agricultura, no era un problema insalvable. Merino aceptaría las peticiones de los campesinos, siempre y cuando demostraran, en condiciones controladas, que podían producir legumbres gigantes comestibles. Para tal efecto organizó una competencia entre los técnicos agrónomos y los campesinos. El lugar escogido fue el campo experimental de Tangasneque, Tamaulipas.

En abril de 1978 comenzó la competencia. Se sembraron dos parcelas de 20 hectáreas cada una. Los resultados fueron desalentadores. Después de consumir una gran cantidad de agua y fertilizantes, la producción por tonelada de verduras gigantes era muy similar a la producción normal de verduras. Pero la diferencia era en el valor nutritivo. Lo cosechado por García y Arredondo eran productos con un alto contenido de agua y fertilizantes.

Parece ser que la técnica de García consistía en utilizar fertilizantes y regar las cosechas al comienzo de la tarde o noche, de tal manera que las altas temperaturas de Valle de Santiago no evaporaran el agua. Las legumbres absorbían una mayor cantidad del vital líquido y crecían en enormes proporciones.

La historia la cuenta Arredondo de manera distinta. Para él, los que perdieron fueron los ingenieros agrónomos. Dice que los vallenses consiguieron cosechas de 107 toneladas por hectárea, mientras que los agrónomos sólo obtuvieron 5.

El hecho es que no obtuvieron ni la construcción de la escuela ni el Parque Nacional. Arredondo afirma que en todo ello estuvieron involucradas las grandes firmas trasnacionales. Pero si eso fuese así, seguro que esas firmas ya hubieran comercializado las legumbres gigantes desde hace muchos años. No lo han hecho porque esas legumbres no poseen valor alimenticio[3].

¿Para qué pueden servir este tipo de cultivos? Para ganar competencias de verduras gigantes. Este tipo de concursos son muy comunes en los Estados Unidos e Inglaterra. Las más frecuentes son las competencias de calabazas gigantes.

El Libro de los Records Mundiales Guinness menciona a Alan Smith, de Detling, Inglaterra, quien logró cosechar una manzana de 14.33 kilos.

En Cumnock, Inglaterra, Robert Holland cultivó una cebolla de 5.106 kilos. En el IX concurso de verduras gigantes de Inglaterra, Steven Rohn se llevó el premio de 5 mil libras por su gigantesco ajo. En Estados Unidos, Alan Lane consiguió una col de 38 kilos. Ann Gardener, de Ocala, Florida, también ha conseguido calabazas, pepinos y sandías enormes.

Bernard Lavery tiene decenas de premios y records mundiales. Ha cosechado calabazas de casi 400 kilos. Incluso ha escrito un libro How to grow giant vegetables, en donde explica la forma de obtener esos “monstruos”. Algunos de sus consejos:

  • Poner tanta materia orgánica en el suelo como sea posible.
  • Pisar sobre tablones para no dañar las raíces.
  • Las guías se deben levantar, ayudándose de pequeñas estacas, para que no se quiebren.
  • Las hojas de la calabaza se deben sostener con redes para no apretar la tierra.
  • Utilice una buena cantidad de agua, pero no demasiada que pueda pudrir la planta.

Al parecer la “formula extraterrestre” para obtener verduras gigantes es ya muy conocida en todo el mundo.

Hasta aquí llegamos en el recuento de los “misterios” de Valle de Santiago. Quedan otros muchos mitos y leyendas de los que no hablaremos: como el de un enano extraterrestre que alzó una vaca para verle las ubres; o el de un testigo que murió de extraña enfermedad luego de observar un OVNI; o explosiones de ductos de PEMEX debidas al vandalismo de los extraterrestres.

Valle de Santiago es una ciudad que le debe mucho a Oscar Arredondo Ramírez. Su inagotable imaginación y afán de notoriedad han significado gran derrama monetaria sobre la ciudad, a través de los turistas que la visitan atraídos por sus “misterios”. Desde aquí te damos las gracias por lo divertido que ha sido dilucidar esos “misterios”, y esperamos con ansia los que nos depares en el futuro.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA

Andrade Martínez Jorge, ¿Encuentros cercanos del tercer tipo en Valle?, El Sol de Salamanca, domingo 24 de julio de 1994, página 4.

Anónimo, ¿Predijo “La Joyita” el terremoto en Japón?, El Sol de Salamanca, miércoles 18 de enero de 1995.

Anónimo, Analiza el clero el rostro divino, El Sol de Irapuato, jueves 1 de octubre de 1992.

Anónimo, Durante los meses de marzo y abril se coloca Osa Mayor exactamente sobre los volcanes de las Siete Luminarias, El Centro, Martes 9 de abril de 1996.

Anónimo, El extraño y alucinante Valle de Santiago, hoja turística.

Anónimo, El mosaico mexicano, Tomo I, No. 6, México, 15 de diciembre de 1836.

Anónimo, El rostro de Jesús se apareció en un ropero, El Sol de Salamanca, miércoles 30 de septiembre de 1992.

Anónimo, Las aguas del cráter “La Joyita” se tornan rojas y presagian terremotos, El Centro, viernes 4 de noviembre de 1994.

Anónimo, México, espejo que refleja las estrellas, Actualidades, suplemento de El Centro, domingo 8 de mayo de 1988, página 12.

Anónimo, No falló el sismógrafo natural del cráter “La Joyita”, ya tembló en la ciudad de México, El Centro, martes 13 de diciembre de 1994.

Anónimo, Valle de Santiago, región de Dioses, mitos y leyendas, Actualidades, suplemento de El Centro, domingo 8 de mayo de 1988, páginas 2-3.

Kirchoff Paul, Historia Tolteca Chichimeca, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1974.

Lara González Benjamín, En el lago de sangre, publicación del autor.

Ruiz Noguez Luis, Cien fotos de extraterrestres, Mina Editores, México, 1996.

Ruiz Noguez Luis, Cuando el agua se hizo sangre, Duda, Lo increíble es la verdad, Año XXI, No. 1121, México, 28 de abril de 1993, páginas 26-27.

Ruiz Noguez Luis, La laguna de sangre, Duda, Lo increíble es la verdad, Año XXI, No. 1120, México, 14 de abril de 1993, páginas 28-29.

Villa Roiz Carlos, Ya no serán siete las Siete Luminarias, Natura, No. 58, enero de 1982, páginas 16-21.

PÁGINAS EN INTERNET

http://www.fortunecity.com/roswell/daniken/62/invest.html

Una de las fotografías del supuesto extraterrestre de Valle de Santiago.

En la segunda foto podemos ver al ET con barba postiza, cabello platinado, dientes de vampiro, y arma láser construida con alambre.

Uno de los muchachos que trabajan en las lanchas de La Alberca, muestra la ubicación del ET. Esta foto, obtenida a pocos días de que se diera la noticia en la prensa, demuestra que las fotos del ET son muy anteriores: han desaparecido los puestos de comida y el talud se encuentra bastante deteriorado.

El “Cristo del ropero”.

Francisco Bombella Ayala frente al ropero con la imagen de Cristo.

El cerro de Culiacán.

Una de las fracturas del cerro por las que, se dice, entran y salen los ovnis.

Códice de la Historia Tolteca y chichimeca en donde podemos apreciar Chicomostoc, el lugar de donde partieron los aztecas.

Sixto Paz.

Paul Kirchoff.

Piedra grabada que supuestamente los extraterrestres le dieron a un campesino en las inmediaciones del cerro Culiacán, y que muestra el plano de la ciudad en el interior del cerro.

Salvador Freixedo estudiando la piedra.

Oscar Arredondo Ramírez y el agricultor José Carmen García Martínez, en la época de las verduras gigantes.

Don Carmen García muestra forma en que siembra las semillas.

Varias fotografías de Carmen garcía con legumbres gigantes.

Francisco Merino Rábago.

Una de las enormes lechugas que se llegaron a cultivar en Valle de Santiago. En la foto podemos ver a Arredondo, sosteniendo la lechuga, Carmen García, a la derecha, y de playera negra, el Ingeniero Carlos Merino Rábago, hermano del entonces Secretario de Agricultura.

Varias fotografías de lechugas gigantes.

También había cebollas y rábanos gigantescos.

Óscar Arredondo sosteniendo una de las legumbres gigantes.

Las fotos de los claveles tienen truco. Arredondo tomaba un ramillete y lo fotografíaba haciéndolo pasar como una sola flor.

Valle de Santiago fue un sitio de peregrinación ufológica. Aquí vemos a Don Pedro Ferriz al lado de Oscar Arredondo.

Alan Smith.

Robert Holland.

Steven Rohn.

Alan Lane.

Ann Gardener.

Bernard Lavery.

Sixto Paz, Salvador Freixedo y Alejandro Chionetti, en la fotografía, también peregrinaron a Valle de Santiago.

En el negocio de Arredondo aparecía esta fotografía recortada. Decía que se trataba de OVNIs sobrevolando el centro de Valle de Santiago.


[1] Este es el nombre del intraterrestre o extraterrestre que entregó la piedra grabada. Era un hombre con “rasgos indígenas semejantes a los caballeros águila”. Curiosamente el nombre se parece mucho a Ixtlacíhuatl, “La mujer dormida”, uno de los volcanes que circundan al D. F. Yo me pregunto ¿porqué un caballero águila tendría el nombre de una mujer?

[2] En general toda la zona es muy fértil debido a las tierras formadas al término de la actividad volcánica.

[3] Alguien dijo que era como estar tomando agua en presentación de lechuga.

El país de las 7 luminarias (Primera parte)

EL PAÍS DE LAS SIETE LUMINARIAS

A cuatro horas del Distrito Federal, en el Estado de Guanajuato, se localiza una de las zonas más bellas y enigmáticas de la República Mexicana: Valle de Santiago.

Por su ubicación, las ciudades de Valle de Santiago y Yuriria pueden ser consideradas como el centro geográfico de México. Las ciudades se encuentran a 1,723 y 1,736 metros sobre el nivel del mar. Están rodeadas por una extensa zona de cráteres volcánicos, hoy convertidos en lagos. Su belleza natural es extraordinaria.

La zona cubre una extensión de 83,570 hectáreas. De ellas se cultivan 52,778 (33,590 son de temporal y las restantes de riego). Es por ello que se le considera “el granero de la República”.

Valle de Santiago es una población típica que tiene una gran tradición histórica conocida por pocas personas. El rango de ciudad lo obtuvo el 28 de mayo de 1907. Anteriormente se llamaba Camémbaro, que en tarasco (purépecha) significa “Lugar del ajenjo y el estafiate”.

A la llegada de los españoles ya estaba habitada por una mezcla de otomíes, chichimecas y tarascos. Su actual nombre le fue otorgado en 1607, cuando las autoridades de la colonia hicieron la división de terrenos de la antigua Sido, hoy Salamanca. Entre sus fundadores se encuentran Diego Tamayo, Pedro Rivera y Francisco Gómez.

En este lugar se han venido sucediendo una serie de hechos “insólitos” y “misteriosos” que han trascendido nuestras fronteras. Sucesos que han tenido como principal protagonista a un hombre: Oscar Arredondo Ramírez.

LAS SIETE LUMINARIAS

Según el investigador Fulgencio Vargas, geológicamente la zona abarca dieciséis cráteres, aunque las tradiciones y leyendas sólo hacen referencia a siete, los cuales fueron bautizados con el poético nombre de Luminarias.

En el interior de la mayoría de los cráteres se han formado preciosos lagos. Los habitantes de esta región llaman a los cráteres Hoyos, Hoyas o Joyas. Algunos de los nombres en lengua purépecha son: Tallacua, Membereca, Andaracua, Sicua, Sacalasschil, Liricua y Teremecua. Las Siete Luminarias de la tradición son:

El cráter La Alberca (Tallacua), de aguas sulfurosas y al que, se dice, no se le conoce fondo. Es muy frecuentado por buzos y existía un servicio de lanchas para hacer un paseo por sus aguas.

La Hoya de Cíntora (Andaracua), de agua salada a la que se le atribuyen propiedades curativas para enfermedades de la piel. Situado en el corazón de esta topografía fascinante. Posee infinidad de cuevas y en el interior de muchas de ellas hay pinturas rupestres enigmáticas y misteriosas. Hay huertos de árboles frutales como el naranjo, y abundante vegetación de ajenjo y estafiate. Se han encontrado vestigios arqueológicos. Actualmente se le usa como zona de cultivo.

La Hoya de Flores o Álvarez (Membereca), donde existen restos de un centro ceremonial prehispánico, cuevas con pinturas rupestres y manantiales que brotan de las rocas. Es el más grande de los cráteres. En su interior hay aguas termales y sus tierras fértiles han producido grandes cosechas. Las primeras verduras gigantes se dieron aquí.

Rincón de Parangueo (Liricua), de aguas alcalinas, al que se puede llegar escalando o a través de un túnel, de 500 metros de largo, escavado en la roca. En su interior hay un lago de aguas tranquilas. También se pueden encontrar infinidad de cavernas que apenas han sido exploradas. Hay petroglifos en algunas de ellas.

Sicua, Sacalassuchil y Teremecua son cráteres con poco interés turístico.

Visto desde las alturas, Valle de Santiago presenta un panorama que podría pertenecer a un paisaje lunar lleno de cráteres, de tal forma que cuando se sobrevuela la zona, resulta difícil resistir la tentación de evocar misterios espaciales. Tal vez la extraña poesía que emana este paisaje, sea la causa de que aquí florezcan tantas fantasías relacionadas con visitantes del espacio.

Existe la creencia de que los lagos están comunicados entre sí por ríos subterráneos. Esta afirmación se avaló por el simple hecho de que había ruidos que hasta hace poco se escuchaban debajo de la tierra y que hicieron pensar en que los volcanes apagados estaban entrando en una nueva etapa de actividad. Aunque algunos cráteres bien podrían estar intercomunicados. Lo más probable es que no existan esos vasos comunicantes. La diferencia entre la composición química del agua de cada una de las lagunas, podría implicar que no exista la comunicación anunciada.

LA OSA MAYOR

Durante años, la astroarqueóloga mexicana Guadalupe Rivera de Iturbe, ha divulgado una curiosa teoría. Siguiendo la sentencia ocultista de Hermes Trimegisto en la Tabla Esmeraldina (“Lo de arriba es igual a lo de abajo”), Rivera concluye que la conformación geográfica de las Siete Luminarias corresponde a la de las Siete Cabrillas de la Osa Mayor.

De acuerdo con la señora Rivera, desde las alturas vemos un paisaje correspondiente al ámbito celeste. Como si fuera el espejo, la topografía de la Luminarias refleja las estrellas.

Rivera afirma que en todo el país se pueden observar espirales cósmicas, y que cada una de ellas corresponde a la advocación de un signo del zodiaco, y justamente Yuriria y Valle de Santiago son el centro de la espiral mayor que cubre todo el territorio mexicano.

Las investigaciones de la astroarquóloga llegan hasta Ignacio Ramírez (El Nigromante), el brillante poeta y pensador mexicano. Se supone que en una de las láminas de un libro de geografía escolar, escrito por Ramírez, se encuentra un mapa de los cráteres que establece su ubicación exacta por medio del trazo de ciertas líneas. Al observarlo con detenimiento, la señora Rivera descubrió que su conformación era muy parecida a la de la Osa Mayor.

Estudiando más a fondo el problema, llegó a la conclusión de que los siete cráteres de las luminarias corresponden a las Siete Cabrillas de aquella formación celeste. Es más, ella piensa que, de acuerdo con el sistema calendárico del México antiguo, cada 1,400 años las estrellas de la Osa Mayor se sitúan exactamente arriba de las Luminarias (¿?)

Para Rivera esto no es más que una de las manifestaciones del gran diseño concebido por los supremos arquitectos del universo, que llegaron a esta tierra a bordo de naves espaciales.

Esta completa falta de conocimientos astronómicos era de esperarse en una persona que afirma que el Calendario Azteca es un prototipo o plano de una nave espacial. En efecto, suponer que las estrellas que conforman la Osa Mayor siguen un movimiento tal que cada 1,400 años se sitúan en la vertical de unos cráteres situados a varios años luz, es un auténtico disparate.

Esa tontería cae por su propio peso cuando sabemos que, en Valle de Santiago hay dieciséis cráteres y no solo los siete que escogió hábilmente Rivera; o cuando superponemos una fotografía de las Siete Cabrillas sobre otra de las Siete Luminarias: no hay forma de empatarlas.

YURIRIA

La ciudad de Yuriria es el centro urbano más antiguo en el Estado de Guanajuato. Fue fundado, por parte de las tribus chichimecas, en el año 945 d.C.

Actualmente ofrece un carácter pintoresco y agradable por sus calles estrechas, casas bajas y un jardín principal amplio y lleno de árboles. Este armoniza con el convento y templo de San Pablo (1550), conjunto de estilo plateresco cuya fachada es la más ricamente ornamentada y mejor conservada del país. Cuenta, además, con dos templos del siglo XVI, el Expiatorio –donde se venera a la Virgen del Buen Concejo- y el de la Preciosa Sangre de Cristo, en cuyo interior existe un Cristo de madera negra de la misma época.

A orillas de la ciudad domina el paisaje la laguna artificial de Yuriria, construida en 1548 por Fray Diego de Chávez, como primera obra monumental de riego que existió en la América Colonial.

El nombre original de la ciudad fue Yuririhuapúndaro, que significa, según la Secretaría de Turismo, “Lugar del lago de sangre”, porque, “supuestamente el lago aledaño era utilizado como cementerio” (sic).

El nombre tarasco significa “donde está el lago de sangre” (Yuriri, sangre; apunda, laguna y ro, locativo). Pero el lago nunca fue un cementerio. Lo de sangre le viene porque, a veces, sus aguas, que generalmente tienen un color verdoso, adoptan un tono rojizo. Es, según los que la han visto, un color rojo escarlata, tan intenso que llega a parecerse al de la sangre.

Las primeras noticias de esta curiosidad las dieron los tarascos, que conquistaron el lugar por el año 1350 d.C.

En 1579, don Cristóbal de Vargas Valadés, Alcalde Mayor de la Villa de Celaya y Corregidor de Yuririhuapúndaro, escribió en sus Relaciones geográficas de la diócesis de Michoacán:

“El pueblo de Yuriripúndaro es de la corona real y corregimiento de el alcalde mayor de la Villa de Celaya: Está en la provincia de Michoacán y llámase Yuririapúndaro porque quiere decir en lengua tarasca Laguna de sangre, y púsose este nombre a este dicho pueblo porque tiene una laguna, entre las casas, de media legua en redondo, que el agua de ella es algo bermeja, semejante a sangre”.

Casi un siglo más tarde (1644), el venerable padre Diego Basalenque, cronista de la orden agustiniana, escribió en su Historia de la provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán, lo siguiente:

“Este pueblo se llama Yuririapúndaro, que quiere decir Laguna de sangre, porque se fundó en sus principios alrededor de una laguna cuya redondez debe ser de una legua corta, y su agua no es sangre sino agua, que tiene un color turbado y no claro estando en la laguna, que sacada fuera más es de lo que en ella parece. Tiene una cosa admirable esta laguna: que no se le halla fondo en medio, y su agua nunca mengua ni crece, ni por fuera se ceba de otras aguas que le entran si no es la del Cielo. Ha habido años en que la laguna grande se ha secado totalmente, y ésta no mengua cosa. Su agua no es provechosa para cosa viviente de dentro. Dicen algunos que ahí echaban los cuerpos que se sacrificaban a sus dioses, de esto no hay escrito, sólo tradición. En cuanto a no menguar ni crecer, según filosofía, hemos de decir que está al peso de algunas muchas aguas y con muchas que no se menoscaban se está ella en aquel pozo y así en medio no se halla suelo, que es cosa que espanta; no se navega ni nadie se atreve a pasarla”.

LAGUNA ALMONICA

Otro sacerdote de la orden de los agustinos, fray Matías de Escobar, escribe en su Crónica de la provincia agustiniana de Michoacán (1729):

“Muchos pensaron que el haber sido el suelo de este pueblo Palestra de Marte, en que se vertió tanta sangre cuanto fue necesaria para inundar el terruño, fue lo que granjeó el nombre de Yuririapúndaro, que es lo mismo que Laguna de sangre. Pero lo cierto es que lo que le da el referido nombre, es una laguna, que tendrá poco más de una legua en su circuito, inmediata a su población. Esta tiene el color rojo o sanguíneo. Es tradición haber sido esta laguna en la que arrojaban los cuerpos a los ídolos, y quizá por esta crueldad se tiñó de sangre el agua que hay si hay sangre, que pida al Cielo justicia contra una crueldad, en las aguas ha de haber sangre también, que clame y pida venganza.

“Bien pudiera llamar a las aguas sanguíneas de esta laguna almónica, porque así como en los cristales del río Almón lavaban los sálicos sacerdotes los cuchillos de las víctimas y con la sangre de ellas teñían las aguas, acá los sacerdotes de la idolatría de este pueblo lavaban sus pedernales en las aguas de esta laguna; y de esta sangre tomaba nombre el sitio.

“Río de infierno es el referido, como lo fue esta laguna, para los miserables sacrificios. Es profundísima, y tanto, que afirma nuestro Venerable Basalenque, no ha habido argonauta atrevido que halla querido transitar sus medios, y con razón, que para mí tengo es esta laguna antípoda del Mar Rojo, según el trópico opuesto, y grados de altura en que se halla, y puede ser esta laguna algún desahogo de aquel grande y profundo Mar.

“Así viene a ser el color y causa del color de la laguna de Yuriripúndaro: el suelo y terruño le hace el rojo color de que se viste, para engañar la vista. Nada viviente tiene o mantiene en sus senos. Estigio lago o Mar muerto puede decirse y denominarse, por esta infructífera propiedad. Era seno de los muertos y sacrificados cuerpos, y así no quiere consentir nada vivo en prueba de su propiedad antigua.

“Esta pues, como refiero, sangrienta laguna, le da el nombre a Yuririapúndaro. De esta sangre trae el origen su nombre.

“No se si la mayor hidalguía podrá dar más claro testimonio en su sangre de nuestro Yuririapúndaro…

“… a los que frecuentan los baños de las aguas de esta laguna, les comunica a los pelos del mismo rojo que tienen en sí a las aguas, propiedades que se cuentan de las aguas del Reno, Xanto y Escarmandro”.

El barroco fraile Escobar se equivoca en varios puntos. El lago, que no laguna, nunca fue centro ceremonial de sacrificios humanos; no está en las antípodas del Mar Rojo; y sí posee vida en sus entrañas.

El último cronista de la provincia agustiniana, fray Nicolás de Navarrete, en su Historia de la Provincia (1879), al hablar de la fundación del templo y convento de Yuriria dice con parquedad:

“En lugar cercano a la Joya (que así se llama el lago cráter) está el lago de sangre o lago Muerto que dio su nombre a Yuririapúndaro, desde su fundación tarasca”.

Las tradiciones de un lago rojizo son, como vemos, muy antiguas. Sin embargo, aún en fechas recientes se han reportado insólitos cambios en la tonalidad de las aguas; cambios que se han tratado de relacionar con los movimientos sísmicos. ¿Será cierto que cuando el lago cambia de color anuncia un próximo terremoto?

EL LAGO DE SANGRE

Uno de los renglones económicamente más importantes para la vida de Yuriria era la recolección del mosco que se cría, y muy bien, dentro del lago. Cuando, en 1980, visité el lugar, tuve que usar una mascarilla para evitar respirar y tragar los mosquitos. La pesca de charales es otra de las actividades remunerativas dentro del lago.

Don Benjamín Lara González, cronista de la ciudad de Yuriria, nos contó que la primera vez que vio las aguas del lago teñidas de rojo fue en 1970. Uno de los pescadores que frecuentaban el lago le dijo:

“Mire usted doctor, la laguna se enferma cada y cuando. Cada vez que hay un terremoto o un temblor, o hace erupción algún volcán. Hasta lo que pasa bien lejos de aquí lo registra la laguna. Cualquier temblor o erupción volcánica, por lejos que esté. Entonces empieza a salir un color rojo del fondo y tiñe las aguas de la Joya.

“Ya cuando se va a aliviar, entonces todo el rojo se forma en una nata a las orillas de la laguna y en la superficie y entonces, todo el mosco y los charales se mueren. Nosotros no podemos pescar. Tenemos que esperar a que vuelva a aclararse el agua para que los peces vuelvan a la laguna desde estos hoyos que hacemos aquí y entre estas cañas viven mientras pueden reproducirse en grande ya dentro de la laguna”.

Nuestro ya conocido Oscar Arredondo Ramírez extrajo agua y lodo del lago y lo intentó transplantar en las aguas de los cráteres. Sus trabajos sólo dieron resultado en un pequeño charco del cráter de Rincón de Parangueo. Su intensión resultaba obvia: crear un nuevo “enigma” y atraer a los turistas a su localidad.

En 1980 sugerí la existencia de dinoflagelados[1], como los que producen la marea roja, como posible explicación al color rojo del lago. A mi insistencia, don Benjamín Lara tomó una muestra del agua y la llevó al laboratorio de análisis clínicos y bacteriológicos del Químico Farmacobiólogo Luciano González García, de Valle de Santiago. González, después de centrifugar, decantar y preparar la muestra, pudo observar, a través del microscopio, unos diminutos seres flagelados de color rojo, de tan sólo unas micras de diámetro.

González no pudo identificar el microorganismo. Lara tomó otra muestra y, en compañía de don Arturo Ramírez Hernández, se dirigió a la Universidad de Guanajuato. Ahí depositaron las muestras en el Museo de Historia Natural Alfredo Duges. Lara y Ramírez aún continúan esperando los resultados del análisis.

ANIMALES DENTRO DE LOS CRÁTERES

El finado vulcanólogo Félix Sobota Knoll, “polaco por nacimiento y vallense por naturalización”, como solía decir, estudió durante varios años el Volcán de Fuego de Colima (ubicado entre los estados de Jalisco y Colima). Luego emprendió un estudio de la zona volcánica de Valle de Santiago, Salamanca y Yuriria, y quedó asombrado por las características de estos volcanes.

En su país de origen había estudiado un pequeño lago cráter y había encontrado especies animales y vegetales que, por aislamiento milenario de otros medios geográficos similares, habían seguido su curso evolucionista propio, de tal forma que llegaron a constituirse en especies diferentes a las conocidas en Polonia.

Félix Sobota era un hombre que hablaba con dificultad el español, pero podía hacerse entender bien. Se le podría describir como robusto, vital, serio y apasionado. Pensaba que en los lagos cráteres de Valle de Santiago se podrían encontrar muchas especies desconocidas por la ciencia.

No estaba tan errado, pues al parecer nuestra suposición de una nueva especie de dinoflagelado, emparentados con los organismos que producen las mareas rojas, es cierta.

Las características que presentan las aguas rojas del lago de Yuriria y las de los cráteres de la Joya y Rincón de Parangueo son similares a las que se encuentran en las mareas rojas. Cuando los dinoflagelados se reproducen en grandes cantidades, tiñen las aguas de rojo, que es su color característico, al mismo tiempo que segregan una toxina que envenena las aguas y el medio ambiente. Los animales que se alimentan de estos microorganismos mueren envenenados. Es así como desaparecen los charales y moscos del lago.

Al parecer el culpable de que en algunos cráteres de Valle de Santiago se halla desarrollado el dinoflagelado es nuestro viejo conocido Oscar Arredondo. En una de nuestras visitas nos contó que en diversas ocasiones extrajo agua y lodo de Yuriria y la intentó transplantar a las aguas de los cráteres. Tuvo éxito en la Joya y Rincón de Parangueo. En su local de fotografía muestra varias fotografías de estos charcos de sangre. Sin embargo, las fotos están tomadas de tal manera que no existen puntos de referencia y cualquiera podría pensar que se trata de una gran extensión de agua salada (la laguna de sangre), sin embargo, el charco no tiene más de cinco metros de longitud.

No hay noticias de la existencia de dinoflagelados en lagos y lagunas. Su hábitat natural son los mares y océanos.

En cuanto a la relación del lago de sangre con la actividad sísmica es tan sólo un mito más. El 23 de abril de 1989 estuve en el sitio y sus aguas tenían el tono verdoso típico; el martes 25 de abril tembló en la ciudad de México. En otra de nuestras visitas (noviembre de 1992) uno de los charcos contaminados por Arredondo tenía el tono rojizo de la sangre, y sin embargo no se supo de ningún temblor de importancia. El “sismógrafo natural” había fallado.

Las verdaderas maravillas y enigmas de la naturaleza no necesitan embellecerse con fenómenos paranormales, rarezas criptozoológicas o apariciones ufológicas. La Naturaleza es insólita por sí misma.

EL PRIMO DE NESSIE

Otra de las leyendas que ha hecho correr Oscar Arredondo es la existencia en el cráter La Alberca de un monstruo antediluviano parecido al del Loch Ness.

Tallacua, nombre tarasco del cráter más conocido como La Alberca, tiene aguas sulfurosas. En un tiempo no muy lejano existieron plataformas para que los clavadistas hicieran gala de sus suertes, cual si fuera una “Quebrada acapulqueña” dentro del cráter. Hoy esos trampolines han quedado inservibles pues el lago se está desecando.

Según Arredondo la Alberca no tiene fondo, y de acuerdo con lo que menciona el ufólogo español Juan José Benítez “entre 15 y 20 metros se perciben una fuertes corrientes –de oeste a este- que ponen de manifiesto la existencia de uno o varios canales subterráneos”.

Según el español, se han hecho experiencias de arrojar troncos en el lago del Rincón de Parangueo y al poco se les ha visto emerger en la superficie de La Alberca. Esto explicaría, según él, porqué no se ha podido atrapar al monstruo del Tallacua, bautizado con el nombre de Chac, puesto que el misterioso animal se desplaza de uno a otro cráter.

La verdad es otra. No puede existir comunicación entre los cráteres puesto que muchos de ellos están completamente secos y no muestran fisuras en sus paredes. Tampoco hay comunicación entre Rincón de Parangueo y Tallacua, puesto que uno es un lago de aguas alcalinas, evidenciadas por las formaciones calcáreas producidas por la desecación; y el otro es un lago de aguas sulfurosas. Además, un animal de 6 metros de largo, como dicen Benítez y Arredondo, no podría vivir en esas aguas, mucho menos toda una familia necesaria para perpetuar la especie desde tiempos antediluvianos.

En los ochenta Oscar Arredondo presentaba en los escaparates de su tienda de fotografía, una instantánea del supuesto Chac. Vista con detenimiento, no había duda de que se trataba de un tronco tallado para dar la apariencia del cuello de un dinosaurio. Hice esta observación y tiempo después, la misteriosa fotografía del Chac ya no volvió a aparecer en la vitrina.

Arredondo me confió haber obtenido otra fotografía del Chac sobre la ladera del volcán, cuando éste salió a dar una caminata. Un documento como ese hubiera sido extraordinario, pero nunca quiso mostrármelo. No se si alguien lo vio. ¿Existió esa fotografía?

Recientemente en Internet se han publicado algunas fotografías del supuesto Chac.

Valle de Santiago a principios del siglo XX.

La Alberca.

Otra vista del cráter La Alberca. Detrás de los árboles sobre el cráter, comienza la ciudad de Valle de Santiago.

La Hoya de Cíntora.

Túnel para acceder al interior del cráter de Rincón de Parangueo.

El túnel tiene unos 500 metros de longitud.

Varias fotografías de Rincón de Parangueo.

En la boca de los volcanes se pueden ver las entradas a las diversas cuevas.

Una de las cuevas de Rincón de Parangueo.

A pesar de lo inaccesible, las cuevas muestran graffitis.

Uno de los charcos con aguas “sanguinolentas” dentro de los volcanes.

Escudo oficial de Valle de Santiago: El país de las siete luminarias.

Ignacio Ramírez “El Nigromante”.

El mapa de Ignacio Ramírez.

La Osa Mayor.

Vista de las “Siete Luminarias” desde las alturas.

Portada del libro de Basalenque.

Varias fotografías de los “charcos de sangre” que se forman en los cráteres.

Oscar Arredondo mantenía en cubetas muestras del agua y lodo de Yuriria. Aquí una fotografía de un periódico local.

La laguna de Yuriria y al fondo el cerro de Culiacán.

El investigador Oscar García obtuvo esta foto de Arredondo Ramírez, justo en la puerta de su negocio de fotografía. Con el juego de luces y los ángeles, quería mostrar la eterna lucha entre “el bien y el mal”.

Hablando de fraudes. JJ Benítez hizo creer a su público que en Valle de Santiago se realizan ceremonias “aztecas” para aplacar al monstruo Chac.

Benítez y Fernando Jiménez del Oso fueron otros de los ufólogos que visitaron el sitio. Aquí durante el rodaje de uno de sus programas.

En el estudio fotográfico de Arredondo se encuentra esta acuarela que muestra al supuesto Chac en medio del cráter de La Alberca.

Recientemente han aparecido en Internet algunas fotografías del supuesto Chac. Aquí una muestra de las mismas.

Esta es la fotografía original. Comparando las fotografías de la Alberca nos podemos dar cuenta del tamaño del cráter y del “dinosaurio”. Se trata de un modelo pequeño, tal vez un juguete.

Una última imagen de Chan, en la que se puede apreciar incluso una de sus aletas.

Otra supuesta fotografía de Chac. Al paso del tiempo el lago se ha ido desecando. En 1980, la pequeña isla de la parte izquierda, por ejemplo, se podía ver a unos centímetros por debajo del agua. En este caso, si la foto no está trucada, la mancha podría ser otro islote.


[1] Ver mi artículo: La marea roja.

Prosopagnosia ¿quién es el que miro en el espejo?

Olvidarse de tu propia cara

Por Huw Jones

BBC News

¿Qué es mirar a tus niños o marido y no reconocerlos? Una mujer está luchando para superar los efectos de un virus que la atacó sin advertencia.

Cuando Claire mira en los ojos de sus hijos, es un momento de confusión profunda.

La madre de cuatro chicos, de 45 años de edad, sufre de prosopagnosia, conocida a veces como ceguera de la cara. Ella no puede reconocer las caras de sus niños, su marido y aún de ella misma, después de que un virus la tacó hace poco más de dos años, causando la inflamación en su cerebro y dañando permanentemente el lóbulo temporal.

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http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/magazine/5211446.stm