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Nazca (Primera parte)

NAZCA[1]

En el Perú, entre las regiones de Palpa y Nazca se encuentra una gran faja de desierto, de aproximadamente 50 kilómetros de longitud por 10 kilómetros de ancho, interrumpida sólo por los verdes valles del Río Grande y Río Palpa, al Norte, y los valles del Río Ingenio y Río Nazca, al Sur. La llanura de Nazca se encuentra en la cuenca del Río Grande, a unos 400 kilómetros al Sur de Lima, capital del Perú. Curiosamente esta llanura (desierto, en realidad) ha recibido el nombre de “pampa”.

En ese lugar nos encontramos con 13,000 líneas, más de 100 espirales, trapezoides y triángulos, y cerca de 800 figuras de animales. El primer artículo en que se dieron a conocer estas asombrosas figuras se debe a la pluma del arqueólogo Toribio Mejía Xesspe, que estuvo en el lugar en 1917 y fue el primero en presentar un trabajo detallado al Congreso Internacional de Americanistas, reunidos en Lima en 1939[2].

El profesor Mejía Xesspe, ferviente admirador y discípulo del gran sabio peruano Julio César Tello, descubrió otras huellas y líneas en los valles de Humay y Chincha, más al Norte de Nazca, durante la expedición de 1926-1927 organizada por el doctor Tello.

LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES

En su ponencia ante el Congreso Internacional de Americanitas, el profesor Mejía Xesspe planteaba la hipótesis de que las figuras de Nazca fueron caminos y acueductos construidos antes de la llegada de los incas a esas tierras.

El segundo que intervino en la discusión fue el padre Alberto Rossel Castro, que a partir de 1942 publicó varios estudios sobre las figuras[3]. Rossel Castro se adhiere a la hipótesis de Mejía Xesspe. Considera sin dudar que se trata de “proyectos prácticos de irrigación y de división de parcelas agrarias”, puestos en marcha y realizados por un “pueblo trabajador, eminentemente compuesto por agricultores”.

Otros pioneros en el estudio de Nazca fueron: George E. Johnson, que estuvo ahí en 1930; el comandante Peri, quien fuera el primero en volar sobre la pampa con un helicóptero; y el arqueólogo Rafael Larco Hoyle[4].

Por ese entonces el doctor Paul Kosok había llegado a Perú, enviado por la Universidad de Long Island, para estudiar las famosas obras hidráulicas de los antiguos habitantes del país.

Kosok visitó el lugar en 1943 y después de profundizar en sus investigaciones descubrió que, si bien las líneas presentaban una depresión, no eran lo suficientemente profundas ni estaban construidas con el material necesario para poder transportar un fuerte caudal de agua. Encontró que tampoco pudieron haber servido como caminos ya que “su naturaleza, su tamaño y su posición muestran que de ninguna manera estas rutas podían ser utilizadas para el transporte”[5].

En efecto, algunas de esta líneas son tan escarpadas que resulta muy difícil escalar la pendiente y además hay que considerar que no hay razón para construir vías tan complicadas y zigzageantes a lo largo de varios kilómetros, que forman un circuito cerrado en algunos trayectos y que exigen un viaje penoso y difícil, por ejemplo, de una hora para llegar a un lugar al que podría llegarse en sólo unos cuantos minutos caminando en línea recta.

Un 21 de junio, camino a su automóvil, Kosok atravesó una pequeña calina en la que convergían varias líneas, y miró directamente al Sol ocultándose sobre una de ellas. El 21 de junio es el día más corto en el hemisferio Sur, ya que entonces tiene lugar el solsticio de invierno. Kosok se dio cuenta inmediatamente que esa línea era una “línea de solsticio”, como él la llamó. Muchas de las líneas presentan una configuración tipo estrella, convergiendo varias de ellas en un punto.

En 1947, Kosok declaró que dichas líneas eran parte de un gigantesco calendario astronómico. Más tarde, en 1965, publicó Land, Life and Water in Ancient Peru[6]. En el capítulo dedicado a las líneas de Nazca (capítulo VI), titulado The Largest Astronomy Book in the World, desarrolla su teoría y aclara que “la gran longitud de algunas de las líneas sugiere que también fueron usadas para efectuar carreras ceremoniales”.

Tratando de verificar la teoría de Kosok, el investigador británico Gerald S. Hawkins estudió 93 líneas (186 direcciones), y la información sobre las características de éstas (ángulos y direcciones), la introdujo en una computadora. Hawkins demostró que el número de líneas que coinciden angularmente con ciertos cuerpos estelares no era tan grande como para seguir sosteniendo la teoría del calendario cósmico.

En su libro Beyond Stonehenge[7], Gerald Hawkins describe los resultados del análisis computarizado de las líneas de Nazca. Comprobó que la mayoría de estas líneas no coinciden con la puesta o salida de algunos astros en momentos claves del año. Sin embargo, Kosok apuntó la posibilidad de que en el siglo VI o antes, varias de estas líneas pudieron haber coincidido con fenómenos de esta naturaleza.

A favor de Kosok podemos apuntar que Hawkins sólo estudió 98 líneas y se conocen más de 13,000.

Pero Hawkins no siempre pensó de la misma manera. Su primer artículo sobre Nazca fue publicado en 1969[8] y en ese entonces estaba de acuerdo con la teoría del calendario cósmico.

CUARENTA AÑOS DE INVESTIGACIÓN

Victoria María Reiche Grosse Neuman nació en Dresden el 15 de mayo de 1903 y se graduó en matemáticas con un tesis sobre conjuntos matemáticos, y posteriormente en astronomía en las Universidades de Hamburgo y Leipzig.

La señora Reiche llegó a Perú en 1932 escapando, según contó, de una familia dominante. Fue contratada por dos años, después de contestar un pequeño anuncio que había aparecido en la prensa alemana en el que se solicitaba una institutriz para el cónsul alemán en Cuzco. Al término del contrato, en 1934, se encontraba en Lima sin empleo. Para poder sobrevivir dio clases de gimnasia. Una feliz casualidad quiso que se encontrara con el gran arqueólogo peruano, el doctor Julio Tello, quien le encargó algunas traducciones. Por medio de este último conoció a Paul Kosok quien la puso al tanto sobre las investigaciones en Nazca.

Un frenesí espontáneo por descifrar los secretos de las “ciudades perdidas” y de los vestigios ciclópeos de las culturas precolombinas embargó a Marí Reiche. Pero no pudo viajar a Nazca hasta 1946, porque durante la Segunda Guerra Mundial no se permitía los alemanes que vivían en Perú salir de Lima.

“Durante años –dice- soñé con estas líneas, y fui allí en 1946, tan pronto terminó la guerra”[9].

A lo largo de algunos años la señora Reiche estudió las figuras y elaboró mapas y cartas de las mismas.

“Después que los depuré fui a la Fuerza Aérea Peruana en busca de ayuda, y tomamos fotografías desde el aire. Descubrimos una enorme cantidad de figuras, centenares de triángulos y millares de líneas”[10].

Varias familias peruanas de la clase acomodada subsidiaron los trabajos de la alemana.

Posteriormente, María Reiche publicó un libro[11] y varios artículos[12] gracias a los que logró obtener un subsidio de una fundación sueca, con el que logró establecerse permanentemente en Nazca. Excepto por viajes para dar conferencias y por visitas al médico (al final de sus días estaba casi ciega y sólo podía distinguir los contornos), no dejó Nazca desde entonces.

En un principio era conocida como “la gringa loca”. Ahora, con glaucoma y artritis avanzadas está confinada un laboratorio donde continúa haciendo mapas, ayudada por un asistente peruano.

Con fondos de los gobiernos de Alemania Occidental, Suecia y Perú, construyó dos torres de observación, una de 4 metros y otra de 8, y compró cuatro motocicletas. Con su propio dinero paga a tres guardias para patrullar la zona. Tanto las torres como los guardias tienen como objeto impedir que los turistas pisen las líneas.

La señora Reiche desarrolló las teorías de Kosok, pues creía que los pobladores de Nazca utilizaban el enorme calendario con fines astronómicos y agrícolas. El pico del colibrí de cincuenta metros de largo, por ejemplo, apunta a la posición del Sol el 22 de diciembre, o sea el solsticio de verano en el hemisferio Sur. Para María Reiche, los cuatro dedos del mono representan las fases de la Luna, mientras que la araña está relacionada con la constelación de Orión. La señora Reiche piensa que los antiguos peruanos utilizaron su “calendario astronómico” como un almanaque agrícola, para predecir eclipses o para saber cuándo se llenarían los lechos de los ríos con aguas del deshielo de los Andes; para decidir cuándo plantar y cosechar, para determinar cuántos días quedaban del invierno…

“Hicieron un calendario de grandes dimensiones que pudiese durar siempre, de manera que un ejército invasor estuviese en condiciones de marchar sobre él sin dañarlo”.

Reiche cree que los constructores de Nazca utilizaron una medida básica que equivalía a unos 33 centímetros, es decir, a la distancia promedio entre la punta del dedo pulgar de una persona y la parte anterior del codo de la misma.

“Los indios Nazca desarrollaron una geometría de una perfección asombrosa, ya que su margen de error es únicamente de dos centímetros. Esta obra es representativa de una inteligencia y nivel de pensamiento abstracto no esperado en un mal llamado “pueblo primitivo””.

Ella cree que primero trazaban pequeños dibujos a escala de las figuras que planeaban; luego, usando compases rudimentarios fabricados con palos y cuerdas, realizaban los trazos finales,. La obra completa pudo haberles tomado por lo menos unos 300 años.

En un artículo que publicó en la revista Time[13], explicó el modo en que se trazaron las gigantescas figuras. A lo largo de los lados de una de ellas se ven miniaturas de las mismas. Miden aproximadamente 0.56 metros cuadrados, y son el modelo de las figuras mayores.

Kosok también nos señala que el procedimiento que se utilizó para hacer estas líneas es bastante sencillo. Es suficiente tomar, de la parte central del “camino”, las piedras oxidadas que por la exposición al aire han adquirido un color más oscuro, y amontonarlas a lo largo de los bordes. Una vez limpio, el color del suelo quedaba más claro, lo que permitía observar con facilidad las líneas. Kosok agrega que “los bordes no miden más que unos cuantos centímetros, y a veces son casi imperceptibles”[14].

La investigadora dice que los dibujos están en peligro de desaparecer debido a la contaminación provocada por las minas de cobre y hierro del área, que pueden haber alterado las condiciones climáticas y haber provocado las raras lluvias que han aparecido en el desierto de Nazca.

Maía Reiche recibió en 1977 la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, en el grado de Comendadora, otorgada por la República de Perú.

LA HIPÓTESIS DEL CALENDARIO

No sólo Kosok y María Reiche sostienen que las figuras de Nazca constituyen un enorme calendario astronómico; también el mayor Luis Mazzotti Pretell, miembro del Instituto Geográfico Militar del Perú, se inclina por esa hipótesis.

“La misteriosa pampa de Nazca –señala-, contiene dibujos de animales e insectos de una prodigiosa precisión geométrica, y una serie de trazos y pistas; no representan un aeropuerto de extraterrestres, ni éstos (si existen), tienen nada que ver con ella”[15].

Mazzotti llega a las siguientes conclusiones, que concuerdan con las de Kosok-Reiche:

“Las figuras y líneas de Nazca representan constelaciones cuyas estrellas han sido agrupadas teniendo e cuenta la relación de semejanza de aquellos animales, plantas y otros entes conocidos por quienes las trazaron. De igual manera, los griegos y las culturas orientales imaginaron otras formas de representación, acordes con su mitología, creencias, artes y oficios”.

Al igual que Kosok, Mazzotti advirtió que varias líneas convergían.

“Generalmente –apuntó-, las líneas convergen en un solo punto, en alguna parte del terreno ligeramente más elevada que el resto de la extensión, donde todavía existen vestigios de ruinas, y siempre llegan a las figuras; cruzan sobre ellas y se prolongan hasta perderse en el horizonte: Como estas líneas atraviesan los cerros, he llegado a la conclusión de que indicaban algún lugar del cielo en el que los antiguos nazquenses localizaban aquellas constelaciones. Pero como la posición aparente de la esfera celeste cambia a medida que pasan los días, debido a la traslación de la Tierra, se trazaron a partir de las figuras diversas líneas dirigidas a las constelaciones que los astrónomos de Nazca representaron gráficamente, refiriéndolas a diferentes épocas del año. Así, las líneas que entrecruzan los dibujos señalan las direcciones en que se mueven lentamente los grupos estelares por el espacio”[16].

Continuará…


[1] Este artículo apareció publicado originalmente como:Roberto López, ¿Fue realmente Nazca un espaciopuerto?, Contactos extraterrestres, No. 139, México, 28 de abril de 1982, Págs. 26-31 y 49.

[2] Mejía Xesspe Toribio, Acueductos y caminos antiguos de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos del XXVIII Congreso Internacional de Americanistas, 559-569, Lima, 1942.

[3] Rossel Castro Alberto, Figuras geométricas de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1962.

Rossel Castro Alberto, Arqueología al Sur del Perú, Editorial Universo, S. A., Lima, 1977.

[4] Larco Hoyle Rafael, La escritura peruana pre-Inca, (El original sistema ideográfico fue empleado por todos los antiguos peruanos. Nuevas pruebas y analogías con la escritura maya), El México antiguo, Vol. 7, No. 7-8, México, 1944.

[5] Kosok Paul, The mysterious markings of Nazca, Natural History, Vol. 56, mayo de 1947, Págs. 200-207 y 237-238.

[6] Kosok Paul, Land, Life and Water in Ancient Peru, Long Island University Press, New York, 1965.

[7] Hawkins S. Gerald, Beyond Stonehenge, Arrow Books Ltd., Londres, 1977.

[8] Hawkins S. Gerald, Ancient Lines in the Peruvian Desert, Smithsonian Institution, Cambridge, 1969.

[9] Reiche Neuman María, Los dibujos gigantescos en el suelo de las pampas de Nazca y Palpa, Letras, No. 30, Lima, 1949.

[10] Reiche Neuman María, Secreto de la pampa, Letras, No. 49, Lima, 1968.

[11] Reiche Neuman María, Geheimnis der wuste, Mystery on the Desert, Misterio en la pampa, edición trilingüe, publicado por la autora, Sexta edición, Perú, 1987.

[12] Reiche Neuman María, Interpretación astronómica de la figura del mono, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1958.

Reiche Neuman María, El pájaro anunciador del Inti Raymi, Cultura y Pueblo, Número especial, Lima, 1965, Págs. 12-14.

Reiche Neuman María, Orientación y medida de los dibujos de las pampas de Nazca, Letras, No. 49, Lima, 1968.

Reiche Neuman María, Peruvian Ground Drawings, publicado por la autora, Kunstraum München E. V., 1974.

Reiche Neuman María, Las gigantescas huellas de Nazca y Palpa , Imagen, No. 3, mayo de 1974.

[13] Reiche Neuman María, Mystery on the Mesa, Time, 25 de marzo de 1974, Pág. 2.

[14] Kosok Paul & Reiche Neuman María, Ancient Drawings on the Desert of Peru, Archaeology, Vol. 2, No. 4, diciembre de 1949, Págs. 206-215.

[15] Mazzotti Pretell Luis, En pos de los misterios de la pampa de Nazca, Comercio Dominical, Lima, 26 de abril de 1970.

[16] Mazzotti Pretell Luis, El enigma de las pampas de Nazca, Imagen, No. 2, Lima, 1973.

Muere la rana que había sido congelada

Muere la milagrosa rana congelada

La rana que llegó a las noticias nacionales después de haber sido congelado ha muerto.

Sue Hoddinott encontró la rana, el lunes, en el congelador de una cafetería de Darwin, y cuando estaba convencida de tirarla, volvió a la vida.

Pero ella volvió a su casa en Karama, el jueves, para encontrarla muerta.

“El pequeño animal murió”, dijo. “Llegué a casa… y ella estaba inquieta.

“Iba a llevarla al veterinario… pero él se había ido muy lejos, no podía usar sus piernas”.

Ella dijo que la rana ahora regresó a la tierra.

“Fue enterrada en el patio trasero -ahora es fertilizante”.

http://www.news.com.au/story/0,10117,20897498-17001,00.html?from=public_rss

Rana congelada vuelve a la vida

Rana congelada vuelve a la vida

Una rana arborícola ha vuelto milagrosamente a la vida después de ser congelada accidentalmente en un congelador en Australia.

La minúscula rana fue encontrada cubierta con una capa de hielo en un congelador – a -18C – en una cafetería de Darwin.

Pero -después de descongelarse- se recuperó completamente y comenzó a respirar otra vez, informa el Australian Daily Telegraph.

Sue Hoddinott, de 47 años, quien encontró la rana, dijo: “No podría creerlo. Estaba completamente congelada como una roca sólida. Cuando la encontré pensé “pobre pequeña”, y la puse en el cajón.

“Pero una amiga me dijo que no lo hiciera, pues ella había visto en la TV que pueden volver a la vida cuando se descongelan. Le dije que ella había estado mirando demasiadas películas, pero lo hice de todos modos.

“Ella pasó su dedo sobre su espalda para quitar el hielo y comenzó a respirar otra vez -fue asombroso”.

El coordinador de FrogWatch NT Graeme Sawyer dijo que era una historia inusual.

Pero no eliminó la posibilidad de que una rana reviviera después de ser congelada.

“Nunca he oído hablar de que eso sucediera con especie australiana pero hay ranas americanas que pueden ser descongeladas y volver a la vida,” dijo.

http://www.ananova.com/news/story/sm_2110033.html

Premio Candela para el tal Noguez

Premio Candela

“Es mejor encender una vela que maldecir contra la oscuridad” –Adagio

Durante la fiebre de la caza de brujas en Europa, en que la única forma de probar su inocencia podía ser ahogándose en el fondo de un lago, pocas voces osaron levantarse contra las atrocidades cometidas en nombre de lo sobrenatural.

Fue precisamente en este contexto que el inglés Thomas Ady valientemente publicó en 1656 el tratado Una Vela en la Oscuridad advirtiendo que “el gran error de estos tiempos es atribuir poder a las brujas, y dejarse engañar por la imaginación de los cerebros de los hombres, para promover la matanza de inocentes”. Escrito como concejo a los tribunales, su tratado exponía las incoherencias e injusticias de uno de los extremos históricos más conocidos de irracionalidad.

En algunos países de África, en Pakistán y en la India, personas inocentes continúan siendo asesinadas por brujas, no obstante esta locura en particular se haya extinguido en gran parte del mundo. Aunque ella dio lugar a muchas otras.

Estas nuevas locuras no acostumbran ser tan explícitas en sus atrocidades, pero su impacto en la sociedad continúa siendo tan nocivo como cuando Ady advirtió sobre el peligro de que “las naciones perezcan por la falta de conocimiento”.

El astrónomo Carl Sagan se refirió a Ady en el subtítulo de su última obra publicada trescientos cuarenta años después, en 1996. “El Mundo y sus Demonios. La Ciencia como una Luz en la Oscuridad” es un libro escrito como consejo al público sobre las incoherencias y peligros de las pseudociencias.

El premio “Candela” del proyecto HAAAN, es del mismo modo un tributo a Ady, a Sagan, y a todos los premiados por su trabajo en ayudar a iluminar el mundo.


PREMIADOS

Diciembre de 2006

Al ingeniero mexicano Luis Ruiz Noguez por su trabajo en “Marcianitos Verdes”. En menos de un año el blog, que presenta una “visión crítica de la ufología, criptozoología, parapsicología y otras NO ciencias”, ya ofrece un volumen casi enciclopédico de información, alternando profundos dossier con noticias recientes sobre lo insólito.

Además del premio “Candela” y de una cantidad meramente simbólica, parte del trabajo de Noguez en “Marcianitos” será traducido y publicado en portugués en el sitio “ CeticismoAberto” con su gracioso permiso.

http://www.haaan.com/candela/

Howard Menger (Final)

EL AMANTE DE SATURNO

Hay dos versiones sobre la forma en que encontró a la venusina reencarnada en la Tierra. La primera establece que durante una conferencia del también contactado George van Tassel, Menger vio a una bella joven delgada y rubia. De inmediato supo que era ella. La segunda versión es la siguiente.

El conocido locutor de radio y televisión Long John Nebel presentó a Menger en varios de sus programas en la estación de televisión WOR-TV, de Nueva York. En uno de ellos, antes de entrar al escenario, Menger se detuvo en la puerta del estudio donde una multitud esperaba verlo de cerca. Entre la gente destacaba una bella mujer rubia a la que Howard identificó de inmediato como una muchacha del espacio. Su media naranja venusina, que había adoptado el nombre de Constance (Connie) Weber para poder vivir en la Tierra.

Sea como fuere, al entrar en contacto con ella, Menger se desbloqueo mentalmente y se enteró de algo asombroso: era ni más ni menos que un extraterrestre reencarnado en la Tierra, un profesor saturnino llamado Sol do Naro, y además, había contraído nupcias con una venusina llamada Marla Baxter.

Resultó que Connie, como le decían afectuosamente, era hermana de la primera joven del espacio, la de la roca:

… alta, esbelta, de largos y ondulados cabellos rubios, que le caían en cascada sobre los hombros.

Menger ya era casado y tenía hijos, por lo que se divorció de su mujer, dando la siguiente explicación:

En Venus nuestro amor fue intenso y avasallador; pero estaba escrito que no podríamos permanecer juntos, ya que yo sabía que tenía que regresar a la Tierra y llevar a buen termino una misión que estaba proyectada a partir de la fecha de mi nacimiento en aquel planeta.

Recuerdo claramente el día en que la dejé. Los dos tratábamos de hacernos los valientes. Marla bromeaba y trataba de reír musicalmente; pero apenas podía contener las lágrimas que se mezclaban con su risa.

Cuando me volví a mirarla por última vez, le hice una promesa: algún día, en algún lugar, la volvería a encontrar.

En el momento en que llegué a los umbrales de la Tierra, un niño de un año llamado Howard Menger acababa de morir. Su cuerpo fue llevado a toda prisa a una iglesia luterana a que lo bautizasen y rezasen sobre él las oraciones de rigor. Yo, Sol do Naro, observé, y entré en comunicación con el alma que salía del pequeño cadáver. Por mutuo acuerdo, y por mi propia y libre voluntad, entré en su cuerpo. Mientras sus parientes rezaban, el pequeño “resucitó” milagrosamente.

El romance fue muy corto. Se casaron en 1958 y tuvieron dos hijos: Eric y Heidi Menger Evans. Acerca de su vida privada es muy poco lo que se sabe, ya que ellos, tanto en sus conferencias como en sus libros, le daban más importancia a los mensajes espaciales que a las anécdotas personales. Uno de los libros escritos por Constance Weber fue My saturnian lover (Mi amante saturnino), publicado en 1958; ahí la esposa de Menger explicó su origen espacial y la forma en que se relacionó con este contactado, que era en realidad la reencarnación de un personaje importante de Saturno.

Se fueron a vivir a Florida y se alejaron de la ufología, hasta que en 1991 publicaron The High Bridge Incident….the story behind the story….after 35 years of silence. El libro es un conglomerado de From outer space to you y A song of Saturn. Sólo el capítulo final informa de las actividades de Menger después de su desaparición pública. En Florida fundaría otra compañía dedicada a la industria eléctrica, la Energy Systems Research, Inc.

La anterior es, indudablemente, la fuente de inspiración de la contactada mexicana María del Socorro “Marla”. Aunque el aspecto físico de esta Marla nacional dista mucho del de la esposa “terrícola” de Menger, y aún más de la descripción de la hermosa venusina.

El motivo de haber encarnado en un niño de la Tierra era la misión de inculcar en la Humanidad la idea de fraternidad y amor. Esta misión la inició hasta 1957.

En el verano de ese año se retiró a la granja de New Jersey. Dicen que sus seguidores veían luces en el cielo. Siempre de noche y nunca cercanas. De esta forma se adelantó a las experiencias del contactado catalán José Luis Grifol. En ese lugar, los jueves por la tarde, Menger organizaba unas reuniones en donde hablaba de sus experiencias y se comentaban asuntos de tipo espiritual.

El pintor de brocha gorda que llegaría a ser conocido como el “Adamski de la Costa Este” contaba las historias más extraordinarias e inverosímiles, que recordaban un poco a los cuentos de hadas, por su gentileza y fantasía.

En una ocasión un poder extraño se hizo cargo de su coche y lo condujo hasta una cabina, en donde un músico de Saturno le transmitió su habilidad para tocar el piano. El extraterrestre le enseñó a componer la música del espacio. Fruto de este trabajo será el disco Music from another planet. Se trata de un raro LP con música interpretada en piano y acordeón. Menger hace la aclaración que en Venus los acordeones son más grandes y su sonido es un poco diferente. El lado uno contiene 3 pistas: Una narración de Menger; Marla (instrumental); y Theme From The Song From Saturn (instrumental). El lado dos tiene sólo una pista: The Song From Saturn (Music from another Planet).

Se le informó que en la Tierra había seres de Venus, Marte, Júpiter y Saturno y, por si esto no fuera ya bastante confuso, también le informaron que había personas espaciales buenas y malas. Y como las malas fingen ser buenas, ¿cómo podrían saber los pobres terrícolas en quién confiar?

Los mismos venusinos le dieron la papa espacial, plantada y cosechada en el lado oscuro de la Luna. Este tubérculo contenía cinco veces más proteínas que la variedad terrestre, según Menger.

Es la pieza más fina de deshidratación que se haya visto en la Tierra. No hay ninguna fábrica de deshidratación que pueda deshidratar con seguridad todo un espécimen.

En otra ocasión estuvo a punto de ser llevado a la cárcel, por escándalo y faltas a la moral, debido a que recorría las tiendas observando y comprobando la calidad de la ropa interior que compraba para sus amigas del espacio.

Howard hablaba de una mesa redonda de naturaleza mística que hacía las veces de televisor interplanetario.

LAS HISTORIAS MÁS ROCAMBOLESCAS Y ABSURDAS

Menger dijo haber viajado a la Luna. Sus descripciones y fotografías de los vehículos espaciales son similares a las de Adamski. Mostró diversas fotografías no sólo de los platillos voladores, sino de la Luna en la que se pueden ver las bases interplanetarias.

También llegó a obtener imágenes de los tripulantes, siempre a contraluz, pues de otra manera no le permitían sacar las fotos. Hay fotos de los extraterrestres delante de sus naves y del mismo Menger presenciando los aterrizajes (utilizando el disparador automático de la cámara). Una de esas tomas muestra a una supuesta mujer del espacio con un cisne brillante en el cinturón. La mujer espacial se presentó ante Menger para advertirle de que un poderoso grupo de la Tierra estaba aplicando terapias cerebrales avanzadas sobre determinados políticos para favorecer los propósitos de Satanás.

La gente del espacio lo visita a todas horas del día y de la noche. Unas veces físicamente y otras comunicándose vía telepática. En ocasiones se quedaban a cenar. Los mensajes que le dejaban eran del siguiente estilo:

El hombre me miró con expresión triste.

Amigo, esta Tierra es el campo de batalla de Armagedon y la batalla se libra por las mentes y las almas de los seres humanos. La plegaria, los pensamientos positivos y la cautela son vuestro mejor aislamiento.

Sus amigos espaciales le enseñaron a construir el motor que utilizan sus naves:

En una nave. Una nave que no se parece a nada de lo que hayas podido ni soñar. Será difícil, y probablemente imposible, que llegues a comprender su fuerza motriz. Es una fuerza electromagnética, no muy diferente de la que mantiene en sus órbitas, a los planetas, soles e incluso galaxias enteras. Esta fuerza es una ley natural, que nos ha sido dada por nuestro infinito Creador para que la usemos con buenos fines.

Probablemente su motor extraterrestre nunca funcionó por el simple hecho de que sus maestros venusinos cometieron un error: la fuerza que mantiene en sus órbitas a los planetas no es de tipo electromagnético sino gravitacional. Pecata minuta.

Uno de los hombres del espacio comentó que la Tierra era el campo de batalla de Armagedón y que aquí existe un poderoso grupo que posee un inconmensurable conocimiento tecnológico y, lo que es más grave, un hábil manejo del control mental. Afirmó que ese grupo no sólo utiliza gente de la Tierra sino también de Marte (no se podía esperar menos de los belicosos marcianitos verdes).

Pero varias veces sería captado infraganti en sus mentiras. Una vez, por ejemplo, Menger llevó a uno de sus seguidores dentro de un gran edificio para hablar con una mujer espacial. Un destello de luz cayó sobre la cara de la “extraterrestre”. El seguidor pudo notar que la cara era idéntica a la de la joven rubia, que era una de las colaboradoras más cercanas de Menger.

Ni su propio padre creyó sus historias y afirmaba que su hijo, o estaba mintiendo o era víctima de ilusiones. Dijo que la historia del bebé resucitado nunca había ocurrido.

Acosado y vilipendiado aún por sus familiares, tuvo que cerrar su pequeño negocio de rótulos y huir a otro estado (Florida), en compañía de su familia.

Todas sus andanzas las dejó para la posteridad en su libro From Outer Space to You (1959), editado por Gray Barker. Como complemento se vendía el disco en donde se ofrecía música compuesta por gente del espacio.

Lo que pocos de sus seguidores y ufólogos saben es que, al verse descubierto el fraude, Menger se retractó en un programa de Long John Nebel a principios de los sesenta. Dijo que tal vez todo había sido el resultado de experiencias psíquicas inexplicables, y que algunas de sus afirmaciones sólo debían considerarse en sentido metafórico. Es más, escribió a su editor Gray Barker solicitándole que su libro fuera subtitulado como “hecho-ficción”.

MENGER VUELVE A LAS ANDADAS

No obstante, en 1967 Menger y su esposa reaparecieron en el Congreso Científico (sic) de Ufólogos en New York. El excontactado comenzó hablando del supuesto experimento realizado por la CIA en su persona y sus propias dudas sobre el fenómeno ovni. Se le notaba vago y vacilante. Como su público estaba ávido de noticias sensacionalistas, continuó refiriendo que estaba construyendo un platillo volador de acuerdo a los planos que le habían dado sus amigos de las estrellas. Puesto en este camino, y sintiéndose más seguro frente a un público de fanáticos de los ovnis, compuesto por más de dos mil personas, Menger volvió a relatar una de sus famosas experiencias.

Dijo que en el año de 1956 se encontraba en High Bridge, Nueva Jersey, cuando vio que del cielo descendía una bola de fuego que, según se acercaba a él, iba disminuyendo su velocidad. A pesar de haber vivido experiencias similares, Howard se sintió asustado. Cuando la nave se posó en el suelo, se abrió una compuerta que dejó salir una pequeña plataforma sobre la que descendieron dos hombres vestidos con trajes espaciales relucientes. Ambos seres se hicieron a un lado para dar paso a otro extraterrestre de apariencia notable: alto, de aproximadamente un metro noventa de estatura, esbelto y con el cabello rubio rozándole los hombros. El hombre se acercó y dijo que traía un mensaje de paz, amor y comprensión. Luego se retiró.

Con mensajes tan trascendentes como éste, no veo por qué existen todavía los molestos escépticos.

REFERENCIAS

Commander X, The ultimate deception, Abelard Productions, Inc., New York, 1990.

Evans Hilary, Platillos volantes. ¿De dónde proceden?, capítulo OVNIs diabólicos, Editorial Debate S.A., Madrid, 1986, págs. 66-67.

Green Beckley Timothy, Do ets walk the Earth?, en UFO Universe, New York, primavera de 1989, págs. 28-31, 60 y 62.

Menger Howard, From outer space, Piramid Book, Inglaterra, 1959.

Michael John, Los platillos volantes y los dioses, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1977.

Park Allison, El “contacto” que se casó con una mujer del espacio”, en Contactos Extraterrestres, No. 22, México, 28 de septiembre de 1977, págs. 32-35 y 49.

Stemman Roy, Visitantes extraterrestres, Editorial Noguer, S.A., Barcelona, 1976.

Tansley David, Mensajeros de la luz, EDAF, Madrid, 1979, págs. 239-244.

Páginas en Internet de Menger:

http://www.howardmenger.com/

http://www.howardmenger.com/_wsn/page2.html

http://www.howardmenger.com/_wsn/page3.html

http://www.algonet.se/~hermesat/bridge.htm

Howard Menger en la época en la que era una superestrella de la ufología.

Menger tuvo un encuentro con los extraterrestres en la primavera de 1956. Colocó su cámara en automático y se fotografió teniendo como fondo un platillo volador.

El platillo comienza a descender y parece que va a aterrizar Detrás de unos arbustos.

Finalmente el aparato hace contacto con el suelo y se posa frente a unos árboles. Menger demuestra que es mejor cuenta cuentos que pintor o fotógrafo.

Ampliación de la nave que aterrizó en High Bridge en 1956.

Menger tuvo la suerte de fotografiar a la venusina. Esta es una de las fotos en donde aparece frente a una nave de claro aspecto adamskiano.

La misma foto sin recortar.

Otra de las fotos de la venusina. El destello en la parte media de su cuerpo se debe a un “cisne brillante” que utiliza como cinturón (¿?)

Howard tuvo la oportunidad de viajar en platillo volador. Dibujo del propio Menger.

Los venusinos lo llevaron al lado oscuro de la Luna, en donde tienen bases con cúpulas semiesféricas.

Menger

Marla

Howard Menger (Sol Do Naro) y Constance Weber (Marla).

Menger y Connie en 2000.

Long John Nebel

Howard Menger a finales de los ochenta.

Prototipo del motor extraterrestre.

El motor nunca funcionó, pero le daría las bases para fundar su compañía de aparatos eléctricos.

Los venusinos le dieron los planos para construir este motor.

Ni utilizando la psicoquinésis se pudo mover el aparato.

El proyecto más ambicioso era construir un platillo volador. Aquí, la maqueta con todo y venusinos.

Menger logró, incluso, filmar a los platillos voladores. Las imágenes son igual de borrosas que las fotografías.

Ampliación de uno de los fotogramas de la película de Menger. El contactado afirmó que envió copia de todo su material al ejército de los Estados Unidos.

Gray Barker fue el editor de varios contactados. También se le debe algunas de las leyendas sobre los hombres de negro.

Pintura del propio Menger que recrea su encuentro de 1956 en High Bridge.

Los años felices de los Menger en High Bridge, New Jersey.

Al lado otra foto de la pareja. En esta ocasión no captó venusinos, sino fantasmas.