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El ovni fue un experimento de la NASA

El ovni fue un experimento de la NASA

Un globo colector solar brilla intensamente en el cielo de la tarde mientras que un avión de pasajeros vuela cerca sobre Gallup en la tarde del jueves. El objeto desconcertó a los residentes del área, los funcionarios especularon que era un globo meteorológico. (Foto de Brian Leddy/Independent)

Por Leslie Wood

GALLUP – El objeto reflector que se vio volando por la tarde del jueves en el cielo no era un ovni o un aparato climatológico, sino un globo científico de gran altitud.

El globo fue lanzado de Fort Sumner por la Columbia Scientific Balloon Facility de la NASA y pasó por el área de Gallup mientras el sol se ocultaba el jueves.

Una cierta incertidumbre rodeó el origen del globo, y muchos residentes sospecharon que el dispositivo era parte de un proyecto conducido por la base de la Fuerza Aérea de Kirtland o el Sandia National Laboratory en Albuquerque.

Incluso unos 20 residentes preocupados contactaron con el metropolitan dispatch para reportar el aparato que sospecharon podía ser un ovni; sin embargo, la mayoría de los informes indicaron que el objeto era un globo meteorológico.

Pero ése no es el caso, según Bill Stepp, encargado de las operaciones para la Columbia Scientific Balloon Facility.

Stepp dijo que el globo científico de gran altitud fue lanzado para investigar la superficie del sol y cómo los mecanismos en el sol afectan las temperaturas en la tierra.

Dijo que el proyecto de investigación del sol es diferente a la mayor parte de los proyectos del lugar que implican la astrofísica, incluyendo rayos gamma y cósmicos.

“Fue muy exitosa”, dijo Stepp de la operación del jueves.

El dispositivo y su proyecto de ciencia adjunto fueron aerotransportados por casi 20 horas y aterrizaron 15 millas al oeste de Holbrook, Ariz.

Stepp dijo que los globos meteorológicos son de cerca de 5 a 6 pies de diámetro, mientras que los globos científicos de gran altitud son de cerca de 541 pies de diámetro y pueden llevar una carga útil de cerca de 4.000 libras. Para comparación, la carga útil de un globo científico de gran altitud es tan grande como un Volkswagen y pesa tanto como un Ford Taurus.

Cerca de seis vuelos por año pasan a 100 millas de Gallup, dijo.

La jefatura del proyecto está situada en Palestine, Texas, y es dirigida por el Physical Science Lab of New Mexico State University. Los empleados lanzan los grandes globos de investigación, sin tripulación, de gran altitud y siguen los experimentos científicos desde abajo de ellos.

El laboratorio tiene campañas en todo el mundo incluyendo la Antártida y Suecia.

http://www.gallupindependent.com/2007/september/091507lw_ufoexprmnt.html

Menos poltergeist, más Monty Python

Menos Poltergeist, más Monty Python

Después de dos semanas de ruidos inexplicados y de objetos moviéndose, una mujer alemana tomó el problema bajo sus manos y se decidió cazar y enfrentar al espíritu responsable.

Cuando una casa se convierte en la escena de la evidente actividad poltergeist, generalmente hay una lista de comprobación de las posibles razones de que vuele la loza, se muevan los muebles y que los niños pequeños queden fascinados por la estática en sus pantallas de televisión.

Primero, es sabio comprobar la historia de la casa. ¿Se construyó sobre la escena de una masacre de indios americanos y/o sobre un cementerio? ¿No? Entonces quizá fue utilizada por un predicador loco que encerró a sus seguidores en un cuarto y los quemó para purgarlos de los demonios. ¿Inverosímil? En ese caso, quizá uno de los miembros de la familia está creando energía malévola a través de un depósito suprimido de cólera o de odio. ¿Todavía nada? Entonces cheque la secadora.

Una mujer en la ciudad alemana de Ludwigshafen en el estado occidental de Palatinado-Renania recientemente creyó que era la víctima de fantasmas después de dos semanas de extraños ruidos. Probablemente eliminando cualquier maldición, eventualmente ella se armó de valor para buscar en su apartamento a fin de terminar el misterio. Lo que ella encontró no era el espíritu de un jefe indio agraviado o un miembro asesinado de un culto sino un pitón enroscado en su secadora.

Un compañero de cuarto difícil de quitar

Pasando por la sección para los exorcistas en la Sección Amarilla y dirigiéndose al número para el cuerpo de bomberos, la mujer llamó al equipo local para tratar reptiles agitados. Después de luchar sin éxito por dos horas para desenroscar la bestia, los bomberos cambiaron su táctica. En vez de rendirse, envolvieron la secadora con cinta adhesiva y se llevaron todo paquete a la estación.

Luego, al unírseles un experto de serpientes de la policía local, el equipo de bomberos desmontó totalmente la secadora y liberaron el pitón ileso. Luego armaron la secadora y la regresaron a la dueña.

Mientras que el misterio del poltergeist fue solucionado, las preguntas sobre cómo se las arregló la serpiente para llegar al apartamento del cuarto piso y para permanecer sin ser vista por 14 días, sigue pendiente de contestar.

¿Aterrador, eh?

Personal de DW (nda)

http://www.dw-world.de/dw/article/0,2144,2785635,00.html

Ovnis en Dundee

Celebración secreta de fuego en el cielo

La celebración del 50 aniversario de una peluquería de Dundee se convirtió en una experiencia que erizó los pelos de los buscadores de ovnis en Dundee, ayer por la noche.

Varias personas quedaron con el pelo parado en la nuca después de ver una serie de luces misteriosas que volaban silenciosamente hacia Broughty Ferry.

The Courier recibió varias llamadas de testigos que se tiraban del pelo.

El lector Ian Duncan dijo, “alrededor de las 8.15 de esta tarde alrededor de nueve objetos ardientes fueron enviados al cielo de la tarde desde el área adyacente al aeropuerto Riverside.

“Rápidamente se elevaron a una altura de 1000 pies luego volaron hacia el este pasando sobre el centro de la ciudad y hacia Broughty Ferry antes de desaparecer de la vista a la distancia. ¿Qué eran?”

Pero The Courier ha encontrado que la fiesta de un salón de peluquería fue la raíz de eso.

Jaconelli celebró su 50 aniversario con una fiesta en el West Park Centre en Perth Road.

Familia, amigos y personal antiguo y actual se reunieron en el restaurante de Henderson del centro para un buffet y música en vivo para remarcar que el negocio ha pasado por tres generaciones.

Después de la fiesta, los invitados lanzaron ocho linternas chinas al cielo, cada una conteniendo los deseos hechos por la gente en la fiesta.

Las linternas fueron vistas por los cazadores de estrellas.

Fundado en 1957 por Betty Jaconelli, el salón estaba originalmente en Hawkhill, pero se mudó a Perth Road ocho años más tarde.

En 1980, la hija de Betty, Doreen, tomó la rienda y el hijo de Doreen, Craig, ahora dirige el negocio.

Doreen explicó, “algunos de nuestros clientes comenzaron a venir con mi mamá a finales de los 50 -y todavía vienen para sus cortes de pelo.

“Sólo deseamos celebrar el hecho de que esta pequeña peluquería se abrió hace todos esos años”.

Ella siguió, “llamamos el aeropuerto ayer por la noche para cerciorarnos de que podíamos lanzar las linternas, y nos pusieron en contacto con control del tráfico aéreo.

“La gente puso su deseo dentro y entonces los encendimos y dejamos ir -¡no podemos creer la gente pensó que podían ser ovnis!”

http://www.thecourier.co.uk/output/2007/09/17/newsstory10290386t0.asp

Los niños salvajes (5)

ROMULO Y REMO

Una loba, de acuerdo con la leyenda, habría criado a Rómulo y a Remo, los presunto fundadores de Roma, hacia el 800 a. C. De acuerdo con la mitología, el rey de Alba Longa fue destronado por su hermano menor. La hija del rey caído, la vestal Rea Silvia, dio a luz a dos hermanos gemelos, hijos del Dios Marte, señor de la guerra y el terror. El usurpador ordenó matar a los niños y estos fueron colocados en una cesta de mimbre y arrojados a las aguas del río Tiber. Los niños se salvaron milagrosamente gracias a que el río los depositó a unos 20 kilómetros de su desembocadura, al pie del que más tarde sería llamado el Monte Palatino. Allí los encontró una loba, que se hizo cargo de ellos, los cuidó y amamantó.

Más tarde, un pastor llamado Fáustulo halló a los gemelos, se los quitó a la loba y se los llevó a su humilde hogar, con su esposa Acca Larentia, quien los crió como hijos suyos, dándoles el nombre con el que hoy son conocidos.

Los gemelos, ya crecidos, fueron llevados ante Numitor, quien sospechó su identidad. Rómulo y Remo condujeron entonces una revuelta que expulsó al usurpador del trono y reestableció a su abuelo, el rey legítimo, como gobernante de Alba Longa. Luego dieron muerte a Amulio, el usurpador.

El carácter inquieto de los gemelos los llevó a querer construir una nueva ciudad para sí. Decidieron fundarla en las márgenes del Tiber, pero no se pusieron de acuerdo en su ubicación. Rómulo deseaba establecerla en el Monte Palatino, donde habían sido hallados por la loba; Remo propuso el Monte Aventino, a unos 800 metros al Sur.

Después de mucho discutir y no llegar a un acuerdo, decidieron dejarlo a la suerte: los dioses decidirían por ellos. Cada uno se colocó en el monte que había escogido y esperó los presagios celestiales.

Al amanecer Remo vio seis águilas que pasaron volando sobre el Monte Aventino. Rómulo tuvo que esperar hasta la puesta del Sol para descubrir doce águilas volando sobre el Monte Palatino.

Según la lógica de Remo, él había ganado porque sus aves habían aparecido primero; pero Rómulo advirtió que sus aves eran más numerosas. Nuevamente volvieron a discutir, pero esta vez llegaron a las armas y Rómulo mató a su hermano.

Luego, tomando el vuelo de los pájaros para establecer los límites de la nueva ciudad, Rómulo comenzó a construir en el palatino las murallas de la que llamó Roma en su propio honor (Rómulo significa “pequeña Roma”).

La fundación de esta ciudad ocurrió el 21 de abril de 752 a. C., de acuerdo con los cálculos de Catón, y según Varrón en el 753.

Cuentan las antiguas leyendas romanas que Rómulo gobernó hasta el año 716 a. C. Luego los dioses lo raptaron en medio de una tormenta para convertirlo en el dios de la guerra, Quirino. A su muerte, Roma se había expandido desde el Monte Palatino hasta el Monte Capitolino y el Monte Quirinal, al Norte. Con el tiempo Roma llegó a ocupar siete colinas, por lo que recibió el nombre de La Ciudad de las Siete Colinas.

Poco podemos extraer de estos relatos que están plagados de mitos, similares a las leyendas bíblicas de Moisés (los niños en la cesta de mimbre), de Caín y Abel (el fratricidio), y de Elías (el rapto en medio de una tormenta). Esto induce a dudar del pasaje de la loba amamantando a los pequeños. Sin embargo, la huella que dejó en la historia, en las artes y en el folklore, tuvo consecuencias indelebles dentro de la óptica de toda una cultura.

Continuará…

LOS IDENTIFICADOS

Roberto Banchs

“Lo imaginario es, por cierto, irreal; pero es real en la medida en que obra y produce efecto. Y no cabe abrigar dudas de que obra y produce efectos, especia1nente en la época actual”.

Carl G. Jung

Con las debidas licencias

Esta es la primera entrega de una serie de artículos que hemos reunido bajo el título de Los Identificados, aludiendo al propósito que mueve nuestra investigación. La misma se inscribe dentro del proyecto que iniciáramos en 1981, tendiente a examinar -a través de informes de primera mano- las noticias concernientes a observa­ciones de ovnis junto a sus ocupantes, producidos en la Argentina. Los crite­rios de selección, aunque arbitrarios y nunca fáciles por delimitar, han sido debidamente enunciados en su oportunidad[1].

El proyecto se inició a partir de las dificultades suscitadas por los datos recopilados originalmente, faltantes o contradictorias hasta el hartazgo, según las diferentes e irreconciliables fuentes consultadas. Tras superar el nivel exploratorio, logró advertirse que casi el 40% de los casos reportados, jamás se había accedido a entrevistar a los testigos. De ese porcentual, pudo corroborarse que la mitad provenía de sujetos de existencia dudosa o anónima, mientras que de la restante nadie se ocupó de realizar las encuestas correspondientes, y en todos los casos se divulgaron extensamente a través de periódicos, boletines y libros. Vale decir que sólo el 60% de los encuentros habían sido investigados in-situ, pero como es obvio mediante procedimientos habi­tualmente dispares. A la vista, resulta improbable llegar a inferir cierto carácter de anomalía científica con tan paupérrimos elementos de prueba, obtenidos además bajo condiciones de control inexistentes.

A ese respecto, nuestra pretensión ha consistido en modificar drásticamente el cuadro de situación, procediendo a relevar el mayor conjunto de episodios argentinos de esta categoría, siguiendo un criterio unificado. Desde luego, para dicho emprendimiento tropezamos con varias dificultades prácticas: localizar a los presuntos testigos en los más recónditos lugares de la gran extensión territorial, trasladarse al lugar donde ocu­rrieron los hechos, y confrontar -cuando fuera preciso- los testimonios de las nuevas encuestas con las versiones anteriores.

De ahí que si no hay indicios fundados para considerar seriamente una hipótesis no clásica, y luego, datos comprobados para aceptarla, es injustificable la reformulación de nuestros actuales conocimientos científicos. Sin embargo, el problema merece ser estudiado y resuelto. Pero, para lograrlo, se debe propiciar la investigación rigurosa, tratando de agotar -al menos- todos los expedientes racionales de la ciencia. En ese sentido, adherimos al principio de parsimonia, o como también se le conoce, el rasero de Occam, según el cual, las entidades no deben multiplicarse innecesariamente. O sea que, cuando hay dos o más hipótesis compitiendo, se adoptará la más simple, la que contenga menor cantidad de elementos especulativos, la que ofrece mejor contrastabilidad, y que menos altere -y a la vez, la que más se adecue- a las teorías dominantes. Si bien estas condiciones no dan garantía absoluta de verdad, al margen de los debacles epistemológicos, animan el juicio crítico y la exi­gencia de autenticidad.

En relación a nuestro artículo citado en la referencia 1, el ufólogo belga Wim van Utrecht nos escribió: “Los soñadores no estarán contentos con sus hallazgos, pero para un investigador serio sólo la verdad importa”. Sin embargo, agrega: “Los ufologistas parecieran tener mayor dificultad para aceptar una explicación, que una declamación sensacional”. Más esperanzado, Julio Arcas -coeditor de CdU-, se refiere así a las conclusiones de un ‘ovnílogo etista’: “… creo más bien que eran producto de sus pocos años, estando en la ‘etapa mágica’ de la evolución ufo1ógica… El tiempo, sin duda, cambia muchos planteamientos apresurados”.

Mientras tanto, los primeros signos apuntados por van Utrecht no demoraron en apa­recer, rebatiendo desmesuradamente nuestra acción en publicaciones y congresos. También se ha observado la recelosa actitud de aquellos que optaron por no exponerse, evitan­do compartir la información. Los mismos que recirculan dicho material siempre dentro del círculo de adeptos, o de sus potenciales seguidores, mientras despotrican (por mo­da) contra las sectas platillistas. En casos más extremos, nos han tildado de “adversarios” (suponemos que por adverso a sus creencias), en tanto nuestras formulaciones o resultados no les fueren favorables. Al punto de rechazar enojosos el esclarecimiento ra­cional, y aceptar sin mayores reparos que los ovnis son, en realidad, “naves extrate­rrestres dirigidas”, “elementales”, “viajeros de mundos paralelos”, u otras especula­ciones parecidas. Se muestran refractarios a la sensatez y a la prudencia, convencidos de que esta postura casi delirante y de ficción no daña de modo alguno la pobre reputación que la ufolog1a apenas pudiere alcanzar, sin darse cuenta que esto va en detrimento de la actividad; en cambio, se ensañan contra los escépticos recalcitrantes, supuestos culpables del desinterés oficial, que no toma en serio el problema.

Desde luego, existe una franja también marginal, tocante con la credulidad a ultranza, donde se hallan los detractores de turno. Con igual frivolidad, se pasean de una vereda a otra, los caracteriza el oposicionismo y sólo atienden la información en contra de la posibilidad de un fenómeno genuino, por remota que pudiera ser. No suelen hacer investigación de campo, y rígida y cartesianamente se los oye decir: “No hay pruebas, luego, no existen”.

Muy a menudo nos encontramos también con los ovnílogos que establecen una suerte de relación endogámica con sus casos. Para éstos, cualquier cuestionamiento a la ve­racidad de un evento ovni, no es otra cosa que un cuestionamiento a su propia identi­dad con el objeto y al sistema de creencias. Tampoco alcanzan a discernir lo que constituye la etapa de investigación (o recopilación de datos), de su posterior análisis y evaluación (lo cual queda librado a la interpretación). Esto despierta sentimientos de perjuicio y reivindicatorios. Por eso debemos remarcar que la investigación puede ser una, en tanto sea conducida con objetividad, pero el disenso sólo puede aparecer en la interpretación de los hechos, conforme a los datos.

Un número más reducido de personas, en cambio, siguen atentos el desarrollo del fenómeno, y recuerdan permanentemente que las diversas comisiones de estudio arribaron a idéntico resultado: al menguado porcentaje de “no identificados” (donde estaría en juego la falacia del residuo). No obstante, desde nuestra perspectiva, reviste singular importancia la abrumadora cantidad de ca­sos satisfactoriamente “explicados” (entre un 80 y 95%, señalan), tendiente a determinar si se trata de un poderoso factor de ruido que acompañaría a las genuinas observaciones, o bien, si presentan la misma estructura (lo que podría equivaler a decir que no hay señal alguna). Dilucidado, sería quizá factible determinar la naturaleza del fenómeno.

Por lo pronto, alentamos nuestro deseo que la tarea emprendida tenga una buena recepción entre los ufólogos, y que la apertura mental de la que suelen jactarse disponga de la tolerancia suficiente para recibir los datos y conclusiones que se ofrecen a continuación.


[1] Banchs, Roberto E. “Los ovnis con ocupantes en Argentina”, en: Boletín CEFAI, Buenos Aires, Nro.13, 1989; Cuadernos de Ufología, Sevilla, Nro. 6, [email protected] Ep., septiembre 1989, ps. 38/41; Il Giornale del Misteri, Firenze, Nro.236, Giugno 1991, ps. 59/61; Orbiter, Reading, US, Nro.34, Jan/Feb 1992, ps. 5/9.