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Los extraterrestres de Beckjord

LOS EXTRATERRESTRES DE BECKJORD

De vez en cuando eBay, la agencia de subastas por Internet, nos da grandes sorpresas. A finales del 2003 apareció una extraña oferta: vendían “9 fotografías auténticas de extraterrestres” en el módico precio de un millón de dólares: una bicoca.

Además, el vendedor Jon-Erick Beckjord, ofrecía el envío gratis. Eso sí, sólo dentro del territorio de los Estados Unidos.

Por si esto fuera poco, se comprometía a ceder los derechos de autor de las fotografías al comprador.

No sólo eso. Como si fuera una oferta de esas que se anuncian por televisión, añadía los servicios de su laboratorio fotográfico para autentificar las fotografías.

Si aún no estaba convencido, Beckjord incluía una carta de un laboratorio fotográfico independiente que afirmaba que las fotos no habían sido trucadas, ni fueron modificadas con photoshop.

Para concluir la oferta anexaba otra carta de un zoólogo que declaraba que las entidades que aparecían en las fotos no eran de ninguna manera animales de la Tierra.

¡Toda una oferta! De haberse enterado Jaime Maussán, hubiera pedido dos para llevar.

El anuncio en eBay decía:

Fotos extraterrestres: Las primeras y genuinas.

Número de artículo: 3237766352

¿Vendedor de este artículo?: Firme para conocer sus datos.

Oferta inicial: US $ 1,000,000.00

Final:

Aug-23-03 20:45:06 PDT

Historia: 0 ofertas

Localidad: San Francisco, CA, Estados Unidos.

Información del vendedor: Beckjord (15*).

Taza de retroalimentación: 15

Retroalimentación positiva: 100%

Registrado: Mar-28-99 en Estados Unidos

Descripción:

Edad: 1940

Color: Color

Región/País: Norteamérica

Tema: Animales-Vida salvaje

Dimensión más grande: 6” – 12”

Marco: Sin marco

Lo incomprensible fue que, a pesar de que eBay recibió 1866 visitas, nadie se animó a comprar las fotos.

¿Quién era este Beckjord? ¿Qué mostraban sus fotos?

DE CRIPTOZOÓLOGO A UFÓLOGO

Erick Beckjord es un personaje muy conocido en el mundo de la criptozoología. Por años se ha dedicado a investigar y tratar de probar la existencia del Bigfoot en el territorio americano. Para ello implemento diversos proyectos: Grendle, Bigfoot y Sasquatch Research Project (en realidad simples acampadas en busca del bigfoot). Sus centros de operaciones estaban en Seattle y Bellingham, en el estado de Washington.

En 1978 entró en contacto con Judy Grant, una dama del área de la bahía de San Francisco, quien decía poseer una foto de un bigfoot rubio. Beckjord había escuchado en el programa radiofónico del locutor Dr Don que la señora Grant había tomado esa fotografía en un lugar de El Dorado National Forest.

Erick se puso en contacto con la señora Grant y acordó trasladarse de Bellingham, su hogar de residencia, a San Francisco, para ver la foto e ir a investigar el área para buscar y fotografiar el bigfoot.

La señora Grant había tomado varias fotos de sus vacaciones con una cámara de formato 110 de $ 40.00. En una de ellas aparecía una gran figura del otro lado de una charca. Ella nunca vio nada cuando estuvo de acampada. Pero al regresar a su casa y revelar sus fotos, varios de sus amigos creyeron ver la figura de un bigfoot de cabello rubio.

El o la bigfoot rubio era de color marrón y estaba a unos 40 metros de la cámara, del otro lado de la cañada.

La foto fue tomada justo en la madrugada, cuando los rayos del sol caían sobre la arboleda pintándola de tintes dorados y rojizos. El sol estaba a espaldas de la fotógrafa. ¿Será este bigfoot una simple formación de la maleza?

Pero para Beckjord eso no es así. Según el criptozoólogo la fotografía muestra un verdadero sasquatch ¡con todo y cría!

Erick ve una pequeño sasquatch en el hombro de la bigfoot (porque para él se trata de una hembra), y un bigfoot adolescente (12 años, según Beckjord) al lado de su madre.

Estas otras figuras tampoco fueron vistas por la señora Grant, ni por sus amigos que analizaron las fotografías. Sería Beckjord el que las “descubriría”.

Grant y Beckjord se dirigieron a El Dorado National Forest, para investigar el sitio en donde se habían tomado las fotos. A la mañana siguiente se internaron en el bosque para buscar huellas. Al regresar encontraron que la camioneta pickup tenía la puerta trasera abierta, pero no habían robado nada: todo estaba en su lugar.

Nuevamente se internaron en el bosque, esta vez llevando la camioneta. Llegaron al sitio en donde la señora Grant había tomado su foto, 30 días antes. Midieron el árbol utilizando como escala una rama que aparecía en la foto. La altura que calcularon al bigfoot era de ¡3 metros!

Beckjord bautizó a esta figura con el nombre de Connie. Dijo que además de ella y de sus crías había un sasquatch macho: Thom.

Durante la noche escucharon ruidos de pisadas sobre la hierba y aullidos, que no eran de coyote. Las pisadas llegaban hasta el campamento, pero nadie pudo ver de qué se trataba.

Al día siguiente subieron la montaña y encontraron unas extrañas formaciones: 6 a 8 pilas de bellotas, cada una de 1 a 1.2 metros de alto, que difícilmente pudieron hacer las ardillas o los osos.

Al bajar de la montaña escucharon que algo los seguía, pero no pudieron ver de qué se trataba. El crujir de las hojas era claro. Cuando caminaban, la cosa caminaba con ellos; y se detenía, cuando paraban la marcha. Al llegar al campamento dejaron de escuchar esos pasos. La cosa se había marchado.

Nuevamente por la noche escucharon los aullidos y el ruido de las hojas cerca del campamento.

Al día siguiente abandonaron el sitio y regresaron a San Francisco.

Beckjord tomó varias fotos del área y las llevó, junto con la de la señora Grant, a su amigo Alan Gilliespie, quien hizo unas ampliaciones en las instalaciones del JPL en Pasadera. Encontró que los realces en blanco y negro de la cabeza eran muy raros. Estaban como retorcidos y parecían tener dos caras traslapadas que compartían un ojo. Según él, pueden ver unos grandes dientes caninos, y hay por lo menos tres niños sobre la criatura adulta, uno aproximadamente de 12 años, agarrando el cuerpo; y dos más jóvenes en la parte posterior y en los hombros del adulto.

¿Por qué tantos pies grandes? Beckjord responde:

“Bueno, ellos viajan en familia o grupos tribales, como los gorilas, chimpancés y babuinos, o los humanos. Así que ustedes están viendo las fotografías de una gran familia o clan. ¿Por qué no?”

En las fotos tomadas por Erick Beckjord encontraron otros humanoides. Ahí estaban, por ejemplo, Peter-g, quien fue fotografiado a la derecha de Igor y su amiga.

Estas fotos fueron tomadas con una cámara Minolta de 35 mm, con una lente de 50 mm y utilizando una película Panatomic X, blanco y negro, Asa 125.

Igor y su compañera Linda muestran grandes ojos almendrados. Su cara es triangular, de cabeza plana y boca delgada. Están de frente, mirando la cámara. Aparecen en las fotos 3, 4 y 5 y se mueven ligeramente en cada una de ellas. Están a un lado de un árbol de sequoia de unos 65 centímetros de diámetro. Los niños se encontraban a la derecha de los humanoides.

Beckjord nos informa que al año siguiente (1979), organizó otra expedición para investigar el área. Esta vez le acompañaba su novia Susy Adams, de Seattle. Erick dice que pasaron un buen tiempo nadando desnudos en la charca, pero esa no era la razón principal para hacerse acompañar por Susy. Beckjord asegura que las mujeres y los niños atraen a los pies grandes.

La expedición fue cubierta por la prensa local. Beckjord llevaba, entre otras cosas, una cámara de 16 mm y cámaras de foto fija de 35 mm (Hollywood), una cámara Polaroid de 120, y mucha cinta de audio.

La cámara de 16 mm no funcionaba bien y continuamente se atascaba. Los expedicionarios no utilizaron la cámara de película de 35 mm ya que su rollo era muy costoso. Pero las fotos polaroid mostraron algunas imágenes extrañas al otro lado de las rocas, que vieron a simple vista. No así en las fotos infrarrojas de Susy y Erick.

Pronto fueron apareciendo más y más figuras. En una foto, con cámara de 35 mm y película blanco y negro, en donde aparecen unos niños pescando aparece otro personaje. Este se encontraba a unos 70 metros de distancia, según Beckjord, y no fue apreciado a ojo desnudo. Se trata de Carl. Es un ser que se mueve. En las fotos 27 y 28 aparece de perfil y tres cuartos. El movimiento de cabeza es en la dirección de los niños que estaban pescando. Tiene unos grandes ojos negros. Su cabeza es plana. Se le forma una leve sonrisa y tiene una especie de puente sobre la nariz.

En otra foto tomada a 70 metros de distancia y con una lente común, apareció otro humanoide al que bautizaron Roderick. Beckjord encuentra cierto parecido con el dibujo del bigfoot descrito por Thomas E. Smith en junio de 1972, en Cascade Mountains, Oregon.

En la mancha ampliada, Erick ve “cejas y grandes globos oculares, una gran nariz, con las fosas nasales en forma de raya, quijada larga, pero sin barbilla, cabeza plana, sin frente, con cantos supraorbitales”. El humanoide tiene “dientes, y una franja de pelo sobre la cabeza. Hay un globo ocular muy oscuro en la otra cuenca ocular. El cuerpo permanece oculto por la hierba”.

Roderick, nuevamente según Beckjord, tiene las mismas fosas nasales largas, cabeza plana, sin frente, cuencas oculares profundas, cejas pobladas y quijada extendida y colmillos traslapados que el pie grande visto por Smith.

La entidad Roderick se encontró en la foto 3. Estaba entre los arbustos, entre las entidades 1 y 2 y el agua. Beckjord dice que también aparece en las fotos 4 y 5.

Si vemos la ampliación de la foto y luego la comparamos con un dibujo del propio Beckjord, nos damos cuenta que esa figura (y todas las demás) están sólo en su imaginación. Son simples pareidolias.

Pero aquí no acaba la historia. En 1981 Erick Beckjord regresó al lugar acompañado de tres amigos (“recientemente divorciados”, informa Erick). Uno era un rastreador profesional de pumas, quien dijo que sus perros se negaron a seguir una huella de bigfoot.

Beckjord y sus compañeros acamparon por toda una semana. Escucharon los mismos aullidos y las pisadas en la hojarasca. Pero lo mejor es que lograron fotografiar una figura muy parecida a Roderick: Peter-b.

Nuevamente hay que ver las ampliaciones y el dibujo de Beckjord para “identificar” al humanoide. Pero otra vez se trata de una pareidolia.

Parece que Beckjord estuvo buscando imágenes en cualquier parte de sus fotos. Hay una foto en su sitio web en donde aparece el criptozoólogo en el mismo lugar en donde estaba el pie grande que fotografió la señora Grant.

En una piedra que se encuentra a la izquierda de la foto, aparece señalada una figura que, probablemente Beckjord identificó como la de un sasquatch. Pero como es más que evidente que se trata de una simple muesca en la roca, el criptozoólogo no abundó en ello.

En la misma expedición de 1981 se tomó la foto de otro supuesto humanoide, bautizado como Dmitri.

Este individuo se escondía detrás de un árbol muerto a la salida de la charca, y cerca de 45 metros a la izquierda de donde estuvieron las entidades 1-4 de 1979.

Beckjord describe esta nueva figura:

“La cabeza de esta entidad es plana. Posee dos ojos, una nariz larga, una quijada prognata y una boca levemente abierta. No hay frente. Es algo como una cruza entre babuino y lobo. Tiene algunos rasgos de las entidades 1 a 4. ¿Será el bigfoot una mezcla entre babuino, lobo, humano y mono?”

Algunas de las imágenes Beckjord y Grant estuvieron en exhibición en el UFO, Bigfoot, Loch Ness Monster and Crop Circles Museum, de San Francisco, entre 1997 y 1998.

Jon-Erick Beckjord habla de diecisiete criaturas sin clasificar fotografiadas en sus campamentos en las altas montañas.

Dejamos al final una foto de Susy Adams, que Beckjord dice fue tomada en 1980. En ninguna parte de su web menciona una expedición hecha en 1980. Afirma que Susy lo acompañó en su expedición de 1979. Es importante aclarar estas fechas porque Erick muestra la siguiente fotografía con el siguiente pie de foto:

“Susy Adams posando cerca de la mancha en 1980. En el mismo árbol. Hay otras entidades a su alrededor, pero ella no las ve”.

Beckjord abunda en lo siguiente:

“Algunos ven otra entidad sobre su brazo derecho. Otros dicen apreciar uno más al lado izquierdo de su cabeza”.

Según el criptozoólogo, la foto de Susy fue tomada con un telefoto.

Pero ¿por qué es tan importante esta foto? Porque en ella aparecen dos piedras al lado del árbol. Esas piedras son las que Beckjord confunde con los “extraterrestres” Igor y Linda. No hay duda de que la foto fue tomada en 1979 y no en 1980 como dice Erick. Compare la ampliación en donde está Igor con esta foto de Susy. Hay una rama de un arbusto que cubre parcialmente la parte inferior del árbol. Esta rama es la misma que aparece en la foto de Igor y Linda, aunque la perspectiva es un poco diferente. La probabilidad de que un arbusto haya crecido de una manera idéntica en dos años distintos, es prácticamente cero.

La conclusión es que Beckjord estaba viendo “extraterrestres” y “pies grandes” en las manchas y sombras de los árboles. No creo que alguien se crea estas fotos. ¿Se lo cree Beckjord? ¿Quizás Maussán?

REFERENCIAS

Beckjord Jon-Erik, Beckjord’s Genuine Alien Head Photo, articulo en Internet, 25 de noviembre del 2003, http://www.beckjord.com/bigfoottribephotos/index.html

Ver también:

http://www.beckjord.com/bigfootphjotosbybeckjord

http://www.beckjord.com/firstalienphotos/

http://www.coasttocoastam.com/gen/page254.html

La oferta en eBay se podìa consultar en:

http://cgi.ebay.com/ws/eBayISAPI.dll?ViewItem&item=3237766352&category=14895

Este es Igor, una de las entidades fotografiadas por Erick Beckjord.

La foto de Judy Grant con el bigfoot reflejado en la charca.

Ampliación de la foto. Los “cabellos rubios” parecen ser ramas de los árboles.

Beckjord pintó de rojo la silueta de la cara del bebé bigfoot.

Beckjord ve dos caras en una misma cabeza.

Según Beckjord esta es una ampliación digital en donde se ve la hembra Connie, el bebé Autumn y el adolescente Bobbie.

Esta es la fotografía de Igor. En la parte de atrás se puede ver su amiga. Haga un esfuerzo por identificarlo antes de que le mostremos su ubicación.

No se preocupe si no identificó al segundo humanoide. Aquí está el dibujo de Beckjord en donde aparecen Igor y su amiga.

Cabeza y torso de una criatura, “primate/homínido” con dos jóvenes sobre su pecho, según Beckjord. Foto tomada en la misma área de la charca.

La Sierra Ponds Expedition de 1979, del Project Bigfoot. Foto de un periódico.

Las fotos 27 y 28 en donde aparece Carl. En la parte inferior, la interpretación de Beckjord.

Roderick aparece ocultándose tras la arboleda.

Roderick señalado con una flecha.

Dibujo de Thomas E. Smith del sasquatch que vio en junio de 1972.

Ampliación de Roderick. El recorte de la figura lo hizo el mismo Beckjord.

Dibujo de Erick Beckjord que muestra la cabeza de Roderick.

Jon-Erik Beckjord en el mismo sito en donde apareció en bigfoot de la señora Grant. Foto tomada en su viaje de 1981.

Peter-b en negativo Peter-b en positivo Dibujo de Peter-b

Dmitri señalado con una flecha. Parece que la “cara” está sobre una piedra.

Foto del Bigfoot enseñando su “pilín”

Fotos del “Bigfoot” hechas por una pareja del Área de la Bahía de San Francisco, durante su viaje de campamento del 27 de septiembre. 100% serio. La “mejor foto desde la película del Bigfoot de 1967”.

(Estas no son bromas ni falsificaciones. Ningún Photoshop, sólo fotos tomadas de una película de 35 mm.)

Después de imprimir y realzar su calidad, finalmente ahora se puede mostrar una foto del Bigfoot tomada el 9/27/06 durante una expedición a CA.

http://www.beckjord.com/bigfoot/septexpedition.html

Erik Beckjord es un criptozoólogo estrafalario que hace algunos años intentó vender unas fotografías de supuestos Bigfeet y de extraterrestres por un millón de dólares. Acá se puede ver una muestra de sus fotografías.

http://www.beckjord.com/bigfootphotosbybeckjord/

El caso de los “Ovnis gigantes”

Por Marcos González (Agrupación Canopus – Chile)

Uno de los episodios ovni que mayor impacto tuvo en la opinión pública durante el último tiempo fue el de los denominados “Ovnis gigantes”; estructuras colosales de origen desconocido que se aproximaron a la Tierra y que lograron ser captadas por los sensores de algunos satélites GOES.

Los más fervorosos partidarios de los ovnis y de las visitas extraterrestres, aquéllos que nunca han dado un paso atrás en su creencia, vieron con desbordante entusiasmo cómo se cumplían satisfactoriamente sus dos supremas expectativas. La primera de ellas, la obtención de La Evidencia Definitiva. Aquélla por la que habían esperado más de 50 años. Una prueba sólida e irrefutable que obligaría a la retractación incluso del más escéptico de los científicos. Por otro lado, las impresionantes dimensiones de estas naves espaciales y la magnitud de los hechos, sin precedentes en el historial ovni, parecían simbolizar el punto cúlmine de un acercamiento gradual entre “ellos” y nosotros. El contacto masivo con inteligencias extraterrestres parecía entonces inminente.

Lea el artículo completo en

http://www.iiee.cl/reportajes_ovnis_gigantes.htm

Vampiros (Final)

¿VAMPIROS?

Hasta el momento no hemos encontrado un verdadero vampiro como el de la leyenda con todo su trasfondo mágico: que se puede transformar en murciélago y que es un “muerto-viviente” que se alimenta de la sangre de los vivos. Sólo nos hemos topado con seres anormales, por fortuna bastante raros, que muestran una sed de sangre patológica

Otros miembros de esta extraña galería de degenerados son:

Fritz Haarmann, El vampiro de Hannover, que fue jugado en Alemania en 1924 por el asesinato de 24 muchachos, la mayoría de los cuales mató de un salvaje mordisco en la garganta.

El pirómano Peter Kürten (El vampiro de Dusseldorf) que fue sentenciado a muerte nueve veces, una por cada uno de sus asesinatos, de acuerdo a la ley alemana. Fue ejecutado el 23 de abril de 1931.

John George Haigh, El vampiro de Londres, que guardaba los cuerpos de sus víctimas en barriles llenos de ácido sulfúrico. Fue ahorcado en la prisión de Wandsworth el 10 de agosto de 1949 por sus nueve asesinatos.

Más recientemente los diarios también nos hablan de degenerado de este tipo.

Los habitantes del poblado de Korogwe, en el África oriental, dieron muerte a un tal Klaus Kaufman, de 41 años. Desde principios de 1969 varios campesinos habían desaparecido misteriosamente, según informó el Daily Mirror[1]. Algunos africanos habían oído las leyendas europeas sobre los vampiros, creyeron que esas desapariciones se debían a uno de estos seres e inmediatamente se organizaron para darle muerte[2].

Los campesinos fueron arrestados y presentados ante el tribunal de Dar-es-Salaam. No se supo cuál fue su fin.

Ocho años después la policía de Dar-es-Salaam arrestó a una mujer que sostuvo que un vampiro le había chupado la sangre, y casi logró un gran tumulto en un parque céntrico, según informó el Daily News.

Según el periódico, Ramadhani Asan aguardaba en una esquina para cruzar la calle, cerca del parque Mnazi Moja, en el centro de la ciudad, “cuando repentinamente fue tomado por el cuello por una mujer que le acusó de chuparle la sangre”[3].

En 1979 el diario El Tiempo de Colombia informó sobre una “banda de vampiros” que aterrorizó la zona cafetalera al occidente del país.

La primera víctima fue un residente de la población de Santa Rosa de Cabal al que le extrajeron el 70% de la sangre, según informó la policía.

La segunda víctima fue el obrero Dimas Hurtado quien fue atacado cerca del cementerio de Armenia, capital del departamento de Quindío. Dos individuos le obligaron a penetrar a una bóveda en demolición y le extrajeron dos litros de sangre. Hurtado, semiinconsciente logró salir de la bóveda para pedir ayuda y fue hospitalizado.

Pocas horas después una mujer informó haber sido atacada por una negra corpulenta, que le mordió el brazo con el ánimo de chuparle la sangre, y de paso le arrancó un pedazo de carne.

La misma pareja que había atacado a Hurtado logró extraerle un litro de sangre a otra mujer no identificada.

Jaime Peralta Figueroa, secretario de gobierno de Armenia, admitió que esos ataques “habían creado una situación verdaderamente alarmante”[4].

En Bulgaria, Ava Jasevic, una atractiva jovencita, fue atacada por un vampiro después de salir de una fiesta. Escuchó unos ruidos extraños provenientes de detrás de los árboles.

“Miré hacia atrás para ver quien era, pero antes de que pudiera reaccionar, un hombre me golpeó, me rompió la blusa y mordió en el cuello; luego comenzó a succionar ávidamente. Era muy fuerte y logró sujetarme de los brazos de manera que no pude moverme. Estaba tan asustada que lo único que hice fue ponerme a llorar. Esta terrible experiencia duró como unos diez minutos, luego el hombre corrió perdiéndose en la noche”.

Fue entonces cuando la joven gritó histérica pidiendo ayuda. Cuando llegaron algunos vecinos, Ava se desmayó.

Meses antes, en Inglaterra había ocurrido un hecho similar. Una mujer fue atacada por un extraño, pero en esta ocasión, la dama logró zafarse de su agresor.

El mismo año, 1979, en Francfort, Alemania, fue arrestado un joven acusado de violar y beber la sangre de sus víctimas. Admitió que por medio de engaños atraía a adolescentes entre 12 y 15 años, para drogarlas, violarlas y luego beber la sangre que extraía por medio de jeringas hipodérmicas[5]

En México tres personas murieron desangradas después de haber sido atacadas por un maniático que intentó chuparles la sangre de sus cuerpos.

Los sucesos ocurrieron a finales de 1981 en la ciudad de Puebla. En toda la ciudad corrieron rumores que llegaron a las escuelas, donde los estudiantes fueron presa de pánico. Según el jefe de la policía, mayor Sergio Cruz Bonilla, todos los rumores sobre un “muerto-viviente” carecían de fundamento[6].

En la ciudad de Barcelona, Venezuela, cinco niños fueron atacados por una mujer que se decía monja, y un hombre de aspecto de funcionario policiaco.

Cuatro de los niños fueron encontrados con mordeduras en el cuello y de inmediato se les internó en el centro hospitalario de la ciudad.

Otros cuatro niños fueron atacados en Puerto la Cruz, ciudad portuaria cercana a Barcelona. Según los informes médicos, los infantes habían perdido mucha sangre. Los habitantes de ambas localidades trataron de defenderse clavando estacas en el suelo en forma de cruz[7].

La policía de Pitsanulok, pequeña aldea a 498 kilómetros al Este de Bangkok, arrestó a Thoop Inthrong, de 54 años, a quien se señaló de haber dado muerte a una niña de dos años y luego bebido su sangre, en agosto de 1984[8].

ENFERMOS MENTALES

No cabe duda que en todas las historias de vampiros existe un gran contenido sexual. Muchos sicólogos indican la conexión simbólica entre la sed de sangre y la sexualidad. El mismo Freud discutió esta actitud en su libro Tótem y tabú. Ciertos casos de locura necrofílica o alguna otra perversión que implica el robo de cadáveres, proporcionan al enfermo satisfacción sexual. Otros enfermos tratan de robarle la vida a sus congéneres. Por supuesto, “robarles la vida” es simbolizado por robarles el líquido de la vida: la sangre. Estas creencias fueron alteradas según el folklore de cada pueblo y así nació el mito de los vampiros.

Brad Steiger, en su libro Sex and the supernatural[9], menciona varios casos célebres en los que hombres y mujeres dementes hallaron satisfacción sexual en actos de asesinato salvaje, que incluía el beber la sangre de sus víctimas. Varios pseudovampiros abrieron sepulturas recientes y mutilaron los cadáveres, o hasta se los comieron.

Para John A. Keel[10] “estos personajes infortunados parecían obsesionados por los mismos espantosos apetitos que empujaban a los hombres pantera y les hacían aterrorizar generaciones enteras, en el África Occidental. Apetitos que hubieran causado náuseas al mismo marqués de Sade”.

ENTIERROS PREMATUROS

Probablemente el origen más común de la idea del vampiro fueron los entierros prematuros. Sucede hoy todavía, y sucedió con una frecuencia terrorífica unos cientos de años atrás. Las personas que entraban en coma, embriagadas o en estado de catalepsia, eran enterradas vivas. Al despertar dentro del ataúd y dándose cuenta de su condición, gritaban, arañaban y se mordían, pero todo era inútil, terminaban muriendo en una forma espantosa. Cuando sus cuerpos eran exhumados, los creyentes de las leyendas de vampiros veían reforzar sus ideas con detalles tan espantosos: los cadáveres habían cambiado de posición, tenían las uñas rotas y había sangre en el ataúd.

No nos debe extrañar la enorme cantidad de personas enterradas vivas en esos tiempos. Recordemos que hasta hace poco tiempo la medicina recurría a distintos procedimientos, poco concluyentes, para determinar si un difunto efectivamente lo era. Uno de estos métodos era colocar un espejo ante la cara del “difunto”, el cual quedaba empañado si la persona estaba viva.

Otra forma de determinar la muerte era escribir en una tira de papel utilizando acetato de plomo como tinta. Por lo común se escribía la frase “Estoy muerto”. La tinta era invisible hasta que se hacía reaccionar con alguna emanación sulfurosa. La tira se colocaba frente las fosas nasales del supuesto difunto. Si e verdad estaba muerto, el cuerpo en descomposición emitía derivados sulfurosos que reaccionaban con el acetato de plomo y lo transformaban a sulfuro de plomo, de color oscuro. La frase aparecía en color negro dando el veredicto: “Estoy muerto”.

También se utilizaban sanguijuelas para succionar la sangre. Luego de algunos minutos se retiraba al animal y se le hacía regurgitar la sangre. Si era de color carmín, de baja viscosidad y se mezclaba fácilmente con el agua, la persona estaba viva. Pero si era densa, con coágulos, de color púrpura o negruzco, y se coagulaba al contacto con el agua, la persona estaba muerta.

El método más ridículo, por toda su parafernalia, era el utilizado en España durante la Edad de Oro.

Un alguacil se presentaba en la casa del “difunto”. Se colocaba a los pies de su cama y con voz engolada le llamaba por su nombre. Repetía por tres ocasiones el ritual. Luego se dirigía al juez e informaba protocolariamente:

“Señoría. Después de llamar consecutivamente por tres veces a don “fulano” y no habiendo obtenido por parte deste contestación a mi requerimiento, puedo asegurar que don “fulano” ha fallecido”.

El temor a ser enterrado vivo es un desequilibrio metal muy frecuente en el mundo occidental que convierte al paciente en víctima de su propio temor. De acuerdo con un estudio sociológico realizado recientemente se comprobó que los individuos adictos a cualquier fe religiosa, principalmente cristianos, sentían mayor ansiedad y temor a la muerte, que los no creyentes. Esto fue algo que sorprendió a los sociólogos. De alguna manera las religiones no habían podido preparar a sus fieles para el tránsito final, a pesar de las promesas de una vida mejor en el paraíso.

MUERTOS QUE COMEN EN SU SEPULCRO

A principios del siglo XVIII, Miguel Raufft publicó su De masticatione mortuorum in tumulis, en donde aseguraba y daba por probado que algunos muertos han devorado los forros de paño del interior de sus ataúdes, así como todo lo que estaba al alcance de su boca, y, en algunos casos, incluso su propia carne. Dice que en algunas partes de Alemania, para impedir que los muertos masquen, se les pone bajo el mentón un montoncito de tierra, se les introduce en la boca una moneda de plata y una piedra; y en otros países se les ata fuertemente la mandíbula con un pañuelo.

“Henry –escribe Raufft-, conde de Salm, a quien todos daban por muerto, fue enterrado vivo. En la iglesia de la abadía de Haute-Seille, en la que fuera enterrado, se oyeron por la noche grandes gritos y, por la mañana, al abrir su tumba, lo encontraron con la cabeza doblada hacia abajo y de bruces, mientras que en el momento de enterrarlo estaba en posición de decúbito supino y con la cabeza bien levantada”.

Raufft habla también de una mujer de Bohemia, que en el año de 1345 fue exhumada descubriéndose que se había comido su mortaja. Otro infeliz, un borracho que fue enterrado vivo en el siglo XVIII se había comido la carne de sus brazos. Una señorita de Rousburgo entró en estado de catalepsia y se le creyó muerta. Su cuerpo fue colocado en un sepulcro. Años después murió otro miembro de la familia. Se abrió el sepulcro y se encontró el cuerpo de la señorita junto a la losa que cerraba la entrada. Se había devorado los dedos de desesperación.

CADÁVERES INCORRUPTOS

Otro asunto que le ha dado credibilidad a la leyenda de los vampiros es el de los cadáveres incorruptos.

Karls F. Von Schetz en su Magia Posthuma dice a este respecto lo siguiente:

“Lo mismo podría decirse de otros lugares donde se ha visto a semejantes ‘aparecidos’. Al exhumarlos, los encontraban como manchados de sangre, con los miembros flexibles y doblegables, sin gusanos ni síntomas visibles de descomposición, aunque, eso sí, desprendían un insoportable hedor. El único remedio contra estas apariciones es cortarles la cabeza y quemarles el cuerpo”[11]

Según el padre benedictino Dom Agustín Calmet, en su Vampires de la Hongrie et des ses alentours, dice que determinadas sustancias químicas del suelo pueden conservar indefinidamente los cadáveres. Bajo influencia del calor, el nitrógeno y el azufre que contiene la tierra pueden licuar de nuevo la sangre coagulada. Los gritos de los supuestos vampiros serían causados por el aire expulsado por el calor de la hoguera en que eran quemados al pasar por su garganta.

Otros cuerpos incorruptos se pueden explicar por la acción del formol segregado por la madera del ataúd, o a que éste haya sido cerrado y sellado de tal forma que se haya formado un gran vacío. Las condiciones químicas de ciertos suelos salitrosos pueden también impedir el proceso de la corrupción. Se ha comprobado médicamente que, según los lugares, ciertos cuerpos se descomponen mucho más lentamente que otros, y que la abstinencia, en alimentos y bebidas (alcohólicas), preserva durante más tiempo los restos mortales del regreso al polvo.

Los testimonios presentados de los movimientos de algunos cadáveres tienen también una explicación natural. El desarrollo de gases como subproducto de la descomposición, la posibilidad de que se desarrollen altos potenciales de membrana que afecten por medio de corrientes galvánicas y otros fenómenos similares son los culpables de esos movimientos.

Aún los relatos que afirman que el pelo y las uñas de los cadáveres continúan creciendo después de mucho tiempo tienen una explicación biológica normal. Las uñas y el pelo continúan creciendo debido a que las células que los alimentan siguen funcionando hasta agotar el oxígeno en los tejidos. Desde Plinio existen descripciones sumamente interesantes de cadáveres a los que les había crecido el cabello.

Evidentemente existen exageraciones como las del doctor Caldwell, de Iowa, quien escribió en el New York Medical Record de 1877, describiendo una exhumación, que decía haber presenciado, en la que el pelo y la barba de un hombre afeitado al enterrársele había reventado el ataúd, y crecía en las grietas, Gould y Pyle, en sus Anormales, hablan de un cadáver al que debía cortársele el cabello regularmente. Casi todos los demás narradores se conforman con crecimientos menos lujuriantes[12].

VAMPIRISMO COMO ENFEREMEDAD

El fenómeno del vampirismo en las regiones eslavas y los estados bálticos de la Europa oriental fue causado por la endogamia entre los nobles eslavos, que condujo a numerosos desórdenes genéticos, entre ellos una rara enfermedad llamada Protoporfiria eritropoyética.

Esta enfermedad es causada porque el organismo no produce porfirina o la desecha abundantemente. La porfirina es una molécula muy compleja que le permite a la sangre llevar oxígeno de los pulmones a los tejidos del cuerpo. La enfermedad se caracteriza por el déficit de la enzima ferroquelatasa (FECH) Las personas que desarrollan este mal sufren de todos los síntomas adjudicados en las leyendas y la literatura al vampirismo. Una breve exposición a la luz solar los hace sufrir de una comezón insoportable, enrojecimiento, edema y grietas sangrantes en la piel. También hay engrosamiento de la piel, lo que les da el aspecto de envejecimiento. Rápidamente adquieren una palidez cadavérica y el deseo incontrolable de beber sangre humana.

Quienes padecen de esta enfermedad tienden naturalmente a evitar los paseos diurnos y se vuelven criaturas de vida nocturna. La enfermedad no fue diagnosticada hasta el siglo XIX.

Uno de los especialistas de esta enfermedad, el doctor Dave Dolphin, químico de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá, afirma que dichos enfermos pueden empeorar si comen ajos o toman refrescos o agua quina. “Tal vez por eso se ha creado la leyenda de que el ajo aleja a los vampiros”.

Se aconseja tratar la protoporfiria con betacarotenos, los cuales se pueden encontrar en las zanahorias, calabazas y espinacas.

Existen varios tipos de porfirinas, todas ellas tienen gran avidez por los átomos metálicos y pueden formar complejos, generalmente con hierro, magnesio y cobre. Las más importantes son: el hemo (grupo prostético de la hemoglobina y la mioglobina), la clorofila y los citicromos.

La protoporfirina (del griego porphyra, morado o púrpura) produce una alergia a los alimentos de alto contenido proteico. De acuerdo con las investigaciones del doctor Thomas McDevitt, de la Universidad de Idaho, “muchas personas alérgicas a ciertos alimentos también pueden desarrollar una adicción hacia ellos. Cuando se les priva de esos alimentos ellas reaccionan de manera agitada. En nuestro estudio sobre Vlad Tepes, llegamos a la conclusión de que padecía de una alergia a las proteínas, incluyendo la sangre. Probablemente bebió sangre, pero al ser alérgico y tratar de evitarla se convirtió en un hombre extremadamente violento”[13].

Resulta paradójico par los vampiros que la vida que a otros les roban a través de la sangre se les escape a ellos mismos al beberla. En el crimen tienen su castigo.

Los vampiros se han sabido adaptar a este mundo moderno. Ahora se agrupan en clubes tipo Alcohólicos Anónimos. Monica Mobley, sicóloga de la Universidad de Louisville, Kentucky, entró en contacto con una de estas asociaciones. Estos individuos se autodenominan “sangroides”.

“Uno de mis estudiantes me confesó que a él le gustaba beber sangre, pero que odiaba lastimar a la gente, deseaba mi ayuda, pero yo no supe cómo podía dársela. Ese joven también me confesó que había entre ellos algunos sangroides que necesitaban para sobrevivir de 90 a 180 mililitros de sangre diariamente”.

En México había uno de esos grupos y tenían una dirección postal: “Carmilla”, Apartado Postal 19-167, 03900, México.


[1] Anónimo, Muere un hombre en una emboscada tendida para capturar a un vampiro, cable de la agencia AP, Londres, 27 de febrero de 1969.

[2] Bergier Jacques, El libro de lo inexplicable, Plaza & Janes S. A., Colección Otros mundos, Barcelona, 1974.

[3] Anónimo, Se la chupó el vampiro, cable de la agencia UPI, Dar-es-Salaam, Tanzania, 1 de julio de 1977.

[4] Anónimo, Banda de vampiros aterroriza a Colombia, cable de la agencia AP, Bogota, 23 de agosto de 1979.

[5] Anónimo, Vampiro sofisticado, Duda, No. 406, México, 11 de abril de 1979, Pág. 1.

[6] Anónimo, El vampiro de Puebla, Duda, No. 498, México, 14 de enero de 1981, Pág.. 1.

[7] Anónimo, Vampiros humanos en Venezuela, Duda, No. 524, México, 15 de julio de 1981, Pág.. 1.

[8] Anónimo, Arrestan a un sujeto acusado de vampirismo, cable de la agencia UPI, Bangkok, Tailandia, 10 de septiembre de 1984.

[9] Steiger Brad, Sex and the supernatural, Award Books, New York, 1968.

[10] Keel A. John, El enigma de las extrañas criaturas, Editorial ATE, Colección Libro Expres, Barcelona, 1981.

[11] Alexander Jacques, Los enigmas de la supervivencia, Editorial Bruguera, Colección Enigmas del Universo, No. 14, Colección Libro Amigo, No. 256, Barcelona, 1973.

[12] Gould T. Rupert, Oddities: A book of unexplained facts, Philip Allan and Co., London, 1928.

[13] Schwartz Joel, Dracula’s blood, OMNI, Vol. 5, No. 5, New York, febrero de 1983, Pág.. 96.

The Top Secret UFO Project

La película Boggy Creek Monster inspiración para documental cómico sobre los ovnis

Charles B. Pierce no puede ser un cineasta que se pueda comparar con el gran Orson Welles, pero su primera película hizo mucho más dinero que el “Ciudadano Kane.” En 1972, Pierce, un ejecutivo de publicidad de Texarkana, hizo “The Legend of Boggy Creek”, un documental, medio en serio, medio enbroma sobre un monstruo tipo Bigfoot que vagaba por las áreas que rodean Fouke, un pequeño pueblo de Arkansas. La película, ahora una obra clásica de culto, es el tema a parodiar en “The Top Secret UFO Project”, el cineasta R. J. Thomas fue el productor de docudramas de bajo presupuesto de los años 70 en general y en particular de ovnis.

“Esos documentales de suspense de los años 70 siempre prometían la respuesta a algún gran misterio, que podía ser los ovnis, Bigfoot, o el monstruo de Loch Ness”, dijo Thomas. “Eran baratos, pero divertidos, especialmente si eras un adolescente”.

Basado en la novela de Thomas de 2004 del mismo nombre, “The Top Secret UFO Project” relata acontecimientos relacionados con los ovnis experimentados en Jasper, una pequeña aldea al Sur de Denver, Colorado. Según la película, el pueblo se enfrenta a un acontecimiento inusual en el verano de 1956. Después que un granjero viera una nave espacial volar sobre su casa, los científicos llegaron a Jasper para investigar, los reporteros llegaron en busca de historias, y los oficiales del gobierno se presentaron para ocultar el secreto al mundo.

Thomas interpreta a un cineasta de documentales que, en 2003, descubre (por accidente) algunas películas altamente secretas del gobierno referente al incidente de 1956 en Jasper. Esto le inspiró a hacer un documental sobre la historia del ovni de Jasper, y a descubrir la verdad detrás de lo que realmente sucedió ese verano misterioso en Colorado.

“The Legend of Boggy Creek” puso Fouke en el mapa, y la ciudad lo lleva en el corazón. Hay camisetas del monstruo y muñecas rellenas a la venta y una festividad anual llamada “Monster days” para celebrar los avistamientos de la criatura misteriosa. En “The Top Secret UFO Project”, la ciudad de Jasper se aprovecha de su propia leyenda mita verdad mitad broma, con los negocios locales trabajando temas de ovnis en su comercialización y festividades anuales que honran el extraño encuentro.

En 1972, Charles B. Pierce hizo “The Legend of Boggy Creek” con una cámara fotográfica de 16mm prestada, un puñado de estudiantes de secundaria, y algunos actores locales. Él estrenó la película en Texarkana, y su popularidad instantánea lo llevó a distribuirla por todo el país y a ganar $22 millones.

“Mi película es un tributo a Charles B. Pierce y gente como él”, dijo Thomas. “Vi “The Legend of Boggy Creek” s los 15 años en un cine lleno de adolescentes y todos gritaban, especialmente las muchachas”.

Thomas visitó Fouke al año siguiente, divertido por todos los artículos de noticias sobre avistamientos del monstruo fijados al tablón de anuncios de la gasolinera local. El dueño de la estación dijo al padre de Thomas, en un tono muy serio, que habían visto al monstruo la semana anterior cerca de la iglesia de la ciudad.

¿Pero Thomas cree en el monstruo de Fouke o en los ovnis? “Oh, no. Pero a todos les gusta el misterio”, dijo Thomas. “Cada ciudad desea su propia leyenda”.

http://www.pressbox.co.uk/detailed/Entertainment/Boggy_Creek_Monster_Film_Inspiration_for_UFO_Mockrumentary_84733.html

Se puede ver un video promocional en esta dirección

http://video.google.es/videoplay?docid=5417917063843471318&q=%22The+Top+Secret+UFO+Project%22