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Las luces de los terremotos (y 3)

ALGUNAS HIPÓTESIS

A) La piezoelectricidad.

Algunos cristales dieléctricos, como el cuarzo, presentan una propiedad eléctrica peculiar: generan cúmulos de cargas eléctricas, de signos opuestos, en cado uno de sus ejes polares si son sometidos a compresión mecánica. Esta separación de cargas genera un campo eléctrico que permanece en tanto se mantenga la compresión. La intensidad del campo eléctrico de un solo cristal es prácticamente indetectable, pero la acción de una gran cantidad de cristales produce una gran intensidad que puede, incluso, superar el gradiente dieléctrico del medio en el que se encuentran y generar una descarga eléctrica con emisión de luz. Este mecanismo es el que algunos investigadores, como David Finkelstein, James Powell y R. Hill, presentan como responsable de las Luces de los Terremotos EQL (Earth Quake Lights).

El cuarzo es un elemento muy difundido en la corteza terrestre; el terremoto de Izu del 26 de noviembre de 1930 se produjo en una zona con alto contenido en cuarzo. En la elaboración de su teoría, Finkelstein y Powell calcularon que una onda sísmica con frecuencias comprendidas entre 1 a 10 Hz, pueden ejercer una presión de 30 a 300 bar, que a su vez puede generar un campo eléctrico en el medio de 500 a 5,000 V/cm. Para una distancia de media longitud de onda sísmica, se pueden obtener gradientes de potencial parecidos a los que generan los relámpagos en una tormenta atmosférica normal (5 x 107 a 5 x 108 V). De esta manera el fuerte campo eléctrico en la superficie puede generar las centellas, luces, y globos luminosos que se reportan en los terremotos.

El único punto débil de esta teoría es el hecho de que para soportar un gradiente de potencial tan elevado se necesita una resistividad del terreno extremadamente elevada (109 Ohm x metro), mientras que el valor real medido resulta ser de sólo 300 a 3,000 Ohm x metro. Esto ha hecho que se introduzcan nuevos parámetros para corregir la teoría y poder sostener su validez. Sin embargo, algo que le ha dado cierta validez a la teoría son las experiencias en laboratorio con varios tipos de roca.

En el terremoto de Tangshan, de 7.8 en la escala de Mercalli (M 7.8), del 28 de julio de 1976 se captaron extrañas interferencias en las comunicaciones de radio. También se han captado emisiones de RF (radiofrecuencia) en el rango de 106 Hz. (Mhz). El 31 de marzo de 1980, por ejemplo, se captaron señales en la banda ELF de 10 Hz a 81 KHz, durante 30 minutos antes del terremoto (M 7) en Tokio. La señal provenía de un lugar a 250 Km de distancia del receptor de radio y a una profundidad de 480 Km.

Uzi Nitsan, en 1977 demostró que todos los materiales que contienen minerales piezoeléctricos, como el cuarzo, granito y arena, si se someten a compresión, emiten señales de RF, lo que no ocurre con los materiales como el basalto, la obsidiana o las rocas calcáreas.

B) Campo eléctrico debido al contacto o separación de materiales rocosos.

Cuando dos tipos de rocas se ponen en contacto se genera un gradiente de tensión debido a la composición química distinta de los materiales, creando un cúmulo de carga eléctrica a lo largo de la superficie de contacto. Esta situación permanece en tanto no se retorne al equilibrio eléctrico al pasar los electrones de la zona con potencial mayor a la de menor. Esta separación momentánea de carga genera un campo eléctrico modesto, que en escala macroscópica, en el caso de un terremoto, puede producir un campo eléctrico de gran intensidad capaz de producir EQL. Una acción diametralmente opuesta, es decir, la separación instantánea de dos rocas, como la que ocurre en una zona de fractura, da origen a un gradiente de potencial a lo largo de la superficie de la rotura, dando lugar a un paso de electrones a través del proceso llamado “efecto túnel”.

C) Triboelectricidad y piroelectricidad

En su investigación Musya y Terada recogieron varios testimonios de luces observadas a lo largo de los flancos de la montaña, en concomitancia con las avalanchas. La causa era debida a la triboluminiscencia y la piroelectricidad.

La triboelectricidad es la propiedad de algunos materiales de electrizarse por fricción. La fricción genera calor y esto produce otro mecanismo: la piroelectricidad.

En este caso algunos cristales, como la turmalina se calientan produciendo una separación de cargas en las caras opuestas de su estructura. A gran escala esto produce valores de campo eléctrico elevados

D) Movimientos oscilatorios del aire al nivel del suelo.

James E. McDonald, el famoso ufólogo y geofísico de los sesenta, analizó varios casos de terremotos con presencia de luces, a finales de esa década, y llegó a la conclusión de que un posible mecanismo residía en la violenta perturbación que trasmite el suelo, durante un terremoto, a la masa de aire sobre él. Estas perturbaciones producen rápidos movimientos ascensionales, que son transportados con sus cargas eléctricas presentes. De esta separación tan rápida se crea un gradiente de tensión que puede formar luces sísmicas mediante el fenómeno de descarga reportados.

E) Descarga electroquímica luminiscente.

El químico Tributsch H., ha sugerido que las EQL y otros signos precursores pueden ser parte causados por un aumento en la carga electrostática de la atmósfera sobre la zona del epicentro (electricidad atmosférica). La causa de este aumento de carga libera cargas electroquímicas luminiscentes. El hecho de que los terremotos influencian el clima, aumentando la electricidad atmosférica, es cosa conocida de hace tiempo. El primero en reconocer esto fue el explorador y naturalista alemán Alexander von Humboldt en 1799 cuando fue sorprendido, en Cumana, Venezuela, por una serie de terremotos. Humboldt, durante el sismo, hizo una serie de mediciones meteorológicas (presión, temperatura, carga eléctrica atmosférica), llegando a determinar con un electrómetro, un considerable aumento en la electricidad en el aire, carga electrostática. A un mismo resultado llegó Vassalli Eandi, sismólogo italiano, durante el sismo piamontés de 1808. La hipótesis de Tributsch se funda en el hecho de que el cuarzo, de propiedades piezoeléctricas, es un mineral muy difundido en la corteza terrestre y en presencia de una onda de compresión, temblor, produce un gradiente de potencial elevadísimo. Los bajos valores de resistividad del terreno no pueden sostener esta separación de carga y hacen que la corriente eléctrica atraviese varios estratos de terreno.

La corteza terrestre no esta formada por completo de rocas compactas, uniformemente distribuidas, estas tienen fracturas y cavidades que pueden estar llenas de agua. La corriente eléctrica, atravesando estos sistemas complejos, estimula la aparición de dos fenómenos electroquímicos. El primero es el surgimiento de un proceso electrolítico del agua, con la separación de los dos elementos que la constituyen, y si la intensidad de la corriente lo permite, la emisión electrolítica de las sales eventualmente disueltas. El segundo proceso son las descargas electroquímicas luminiscentes. Si una celda electroquímica tiene uno de sus dos electrodos fuera de la superficie acuosa, dejando una sutil película de aire, entre el electrodo y el líquido continuará fluyendo la corriente manifestando un efecto luminiscente. En esta reacción lo que más interesa no es la luminiscencia en sí, sino el hecho de que la reacción es equiparable a un proceso electrolítico, que viene liberando radiación ionizante en el campo del ultravioleta y radiación de baja energía.

La condición para que se produzca este proceso es que entre los dos electrodos exista una diferencia de potencial de 500 a 800 Volt.

La corriente que discurre a través de la película de aire es de naturaleza iónica (los iones positivos del agua H+). Estos iones se aceleran por la diferencia de potencial presente entre el electrodo y la superficie acuosa, y cuando llegan a estar en contacto con el agua generan más, con el resultado final de la formación de una notable cantidad de iones positivos. El transporte de este proceso al interior de la corteza terrestre no resulta una operación errática; en efecto, el aumento del stress tectónico, en la zona del sismo, produce la formación de fracturas, prontamente llenadas con agua, siempre presente en el subsuelo. Ya que el aire y el agua se interpolan en la corteza terrestre y suponiendo que la corriente telúrica precedentemente examinada, se debe producir este efecto electroquímico. Los iones liberados se recombinan en parte en el subsuelo, pero otros lo hacen en el aire.

Este aumento de cargas libres eleva el gradiente dieléctrico del medio (aire), facilitando la formación de los fenómenos luminosos producidos por un mecanismo de descarga del tipo corona, fuegos de San Elmo y rayos.

F) Emisiones exoelectrónicas.

En 1986 Brian Brady y Glen Rowell condujeron una serie de experimentos que produjeron resultados inesperados. Para verificar la hipótesis de que las luminosidades se producen por la compresión de las masas rocosas, Brady y Rowell hicieron varios análisis espectrográficos en el visible y el infrarrojo. Esto permitiría determinar el tipo de proceso involucrado en la formación de estas luces. Hasta ese momento se consideraba el fenómeno de la piezoelectricidad; el calentamiento debido a la incandescencia de los materiales rocosos; la emisión de plasma por la fractura de las rocas produciendo la emisión de electrones o aerosoles ionizantes que, interactuando con los gases de la atmósfera emitían radiaciones visibles.

Por lo tanto un análisis espectrográfico podría verificar la validez de cualquiera de estas hipótesis. Cada una de las hipótesis propuestas podría generar un espectro óptico de características inconfundibles. La radiación óptica debida al calentamiento produce un espectro continuo en la región del visible similar al de un cuerpo negro colocado a la misma temperatura. Los procesos piezoeléctricos producen líneas continuas características de los elementos excitados. En el caso de la emisión luminosa fuese producida por un plasma, el análisis daría un espectro continuo, con la sobreposición de la línea de emisión causante de la interacción electromagnética en el interior del plasmoide. Y, finalmente, si la emisión fuese producida por la interacción de gas atmosférico y electrones emitidos por las rocas, se tendrían líneas espectrales típicas del gas excitado.

Brady y Powell eligieron sólo dos tipos de rocas para su experimento: basalto y granito. El primero no posee cristales piezoeléctricos, mientras que el segundo es muy rico en ellos. Se utilizó argón, helio y aire (todos ellos a presión atmosférica), agua y vacío. Los espectros obtenidos eran muy semejantes tanto con granito como con basalto. Es decir, el espectro era independiente del tipo de roca (piezoeléctrico o no) utilizado y las líneas espectrales eran las típicas del ambiente atmosférico en el que se efectuó el experimento. Ni espectro continuo, ni líneas de emisión debidas al plasma, sino líneas espectrales de argón, helio y de los gases contenidos en la atmósfera estándar. Se obtuvieron emisiones luminosas aunque en el granito inmerso en agua se formó el espectro del hidrógeno atómico. En el vacío (10-6 torr) el espectro que se obtuvo era menos claro, no aparecía una banda continua ni una línea reconocible del material probado. Comparando este espectro con el obtenido en un vacío menos intenso (10-3 torr), reconocieron que el espectro era el del aire. La conclusión de los investigadores fue que el fenómeno responsable de la luminiscencia, en este caso, era el bombardeo de los constituyentes atmosféricos con electrones emitidos por las rocas sujetas a compresión.

Otra conclusión fue que los conceptos fundamentales de que las EQL podían ser producidas en los terremotos de magnitud modesta y que las luces se podían manifestar en el agua, avalando el testimonio de los testigos en el mar.

G) Hipótesis de la fricción. Vaporización.

D. Lockner, M. Johnston y J. Byerlee estudiando los fenómenos geofísicos que se producen en la profundidad de la corteza terrestre en presencia de un terremoto, sugirieron una nueva hipótesis en 1983. Durante el terremoto en la zona focal se genera un calentamiento de las rocas causado por la presencia de un fuerte estado de compresión tectónica. En esta zona el agua presente se evapora formando cargas eléctricas libres mediante el bien conocido proceso Leonard.

En efecto, en presencia de una rápida evaporación o nebulización del agua, actúa una destrucción instantánea de la tensión superficial del líquido que contribuye a la aparición de cargas electrostáticas. Al mismo tiempo, el aporte de calor debido al encuentro de las masas tectónicas continúa elevando la temperatura, ocasionando una disminución de la resistividad eléctrica de las rocas sujetas a calentamiento. Este proceso produce un canal de alta conductividad en donde, al concentrarse las cargas liberadas, surgirá un fuerte campo eléctrico. Si el proceso se produce a una profundidad no muy grande, el campo generado modificará el gradiente eléctrico atmosférico estimulando la aparición de un fenómeno luminoso parecido a los relámpagos o a las descargas en corona.

H) Hipótesis electrocinética del agua (potencial 0)

Algunos investigadores japoneses refutaron la hipótesis piezoeléctrica para las EQL. Si se considera la formación un fuerte campo eléctrico, como la suma de simples campos piezoeléctricos, esto sólo se podría producir si en la estructura los cristales estuvieran alineados en la misma dirección. De otra manera, la orientación casual de los minerales puede anular esos campos. H. Mizutani e T. Ishido supusieron que el escurrimiento subterráneo del agua es la causa desencadenante de las luces sísmicas observadas en Matsushiro entre 1965 y 1967.

Poniendo en contacto dos materiales de naturaleza química diferente se puede crear un gradiente de potencial a lo largo de la superficie de contacto (debido a la acumulación de cargas positivas en un lado y negativas en el otro). El proceso se complica si uno de los dos compuestos resulta ser una solución acuosa (agua y sal) en movimiento. Aunque en este caso, luego de perder el contacto, se crea una barrera de potencial eléctrico, con una acumulación relativa de cargas de signo opuesto a lo largo y circundando la superficie. Suponiendo que la parte sólida posee un potencial negativo, en la solución acuosa se forma una separación de cargas H+ y OH, con la tendencia de los protones H+ a difundirse al interior del estrato sólido, mediante un proceso osmótico. Con este evento se forma un estrato de iones H+ firmemente vinculado a lo largo de las paredes de contacto. Considerando el hecho de que la solución electrolítica está en movimiento, y que algunas de las cargas están vinculadas a las paredes, las restantes (OH y parte de H+) con el correr del tiempo, forman una barrera de potencial (potencial 0) con un campo eléctrico relativo.

La intensidad de este campo depende de la concentración de las sustancias disueltas, del pH, de la presión y de la temperatura de la solución acuosa. Este proceso, transportado a gran escala podría explicar la aparición de las EQL en Matsushiro. El campo eléctrico resultante del escurrimiento en una fina red de poros y fracturas puede alcanzar valores de intensidad tales, que permiten la aparición de fenómenos luminosos atmosféricos (efecto corona y relámpagos).

I) El campo eléctrico y la aceleración de cargas atmosféricas.

Una de las últimas teorías propuestas es la del japonés M. Ikeya y S. Takaki en 1996. Según ellos la triboelectricidad, la piezoelectricidad y el proceso electrocinética del agua pueden generar sólo cargas electrostáticas transitorias. La intensidad del campo eléctrico producido por estos procesos no produce más que alcance valores para los cuales se manifiestan fenómenos luminosos mediante descargas como los efectos corona, centellas y fuegos de San Elmo. La hipótesis sugerida por los japoneses es que los procesos precedentes, como el piezoeléctrico, pueden intervenir en la creación de un campo eléctrico modulado a lo largo de la zona de la rotura (hipocentro). El campo tiene una característica de ser por impulsos, mientras los minerales piezoeléctricos son estimulados por la onda sísmica, determinan la aparición de cargas eléctricas momentáneas que se recombinan en periodos de tiempo pequeños, gracias a la baja resistividad del terreno. Esta secuencia de separaciones y recombinaciones de carga determinan el carácter de impulso del campo y la extensión de su esfera de influencia en la baja atmósfera, y le permite imprimir una aceleración a las partículas liberadas (electrones) que están normalmente presentes en una baja concentración (la densidad de carga es máxima al nivel de la ionosfera y disminuye con la altura).

Las cargas aceleradas de esta forma colisionan con las moléculas del gas atmosférico (oxígeno y nitrógeno) estimulando la emisión de fotones, en número tal, que es perceptible como EQL.

J) Fonoluminiscencia.

En varios testimonios de EQL hay reportes de estas luces vistas en el mar. Estos han obligado a los investigadores a proponer otros medios físicos que permitan la aparición en el mar. La fonoluminiscencia o sonoluminiscencia es un proceso en el que la conversión directa del sonido en luz. Este fenómeno no esta muy bien comprendido, fue descubierto por Frenzel y Schultes en 1934 cuando pudieron producir una bola luminosa estimulando el agua con una onda sonora. Una bola de aire inmersa en agua, cuando es estimulada por una onda sonora de alta frecuencia comienza un proceso de expansión y contracción de la bola. La superficie de la esfera implosiona hacia el centro a velocidad supersónica para después explotar a la dimensión original con una velocidad similar. El ritmo de estas pulsaciones es proporcional a la frecuencia utilizada. Una bola de aire puede pulsar regularmente unas 30,000 veces por segundo. Durante este proceso la temperatura interna de la bola alcanza valores superiores a los que se registran en la superficie del Sol, con emisión luminosa en la parte gamma y azul del ultravioleta. Johnston A. sugiere que durante un terremoto la onda de compresión (p, onda primaria) propagándose en el interior de la masa de agua, estimula la aparición de estas manifestaciones luminosas gracias al proceso ya indicado.

K) Quimiluminiscencia y combustión

En el Siglo XIX se pensó en la posibilidad de que los gases fueran la causa de estos fenómenos luminosos. Los investigadores reconocieron los reportes en donde se mencionaba olores nauseabundos como de azufre.

Entre los fenómenos implicados puede estar el de la quimiluminiscencia. Esta es una reacción química que manifiesta emisiones luminosas. El gas emanado de las profundidades, en contacto con el oxígeno, nitrógeno u ozono puede generar una reacción luminiscente. Lo que resulta difícil determinar es la naturaleza exacta de este gas. Peter Hedervari y Zoltan Noszticzius relacionaron estos fenómenos a los llamados Transient Lunar Phenomena o TLP, que son reportes de luces en la superficie de la luna que se han dado desde hace mucho tiempo. Existen más de 1,400 de estos reportes que permiten asegurar que no todos son debidos a errores, distorsiones del instrumento de observación u otras explicaciones. Es decir. El fenómeno existe y se distribuye en un área bien delimitada en el cráter de Aristarcos (330 casos), Platón (75) y Alphonsus (25). Después de las misiones Apollo, cuando se instaló una red de estudio sísmico, se observó que la Luna poseía una cierta actividad sísmica y que después de los lunamotos se registraba un aumento de TLP. Se supuso que durante los movimientos sísmicos se escapaban los gases presentes en el subsuelo lunar y producían esas luminosidades transitorias. Estas eran producto de una reacción quimiluminiscente estimulada por los rayos cósmicos.

T. Gold y S. Soter encontraron que en ciertos terremotos el metano sale de la superficie terrestre y se enciende en contacto con el aire.

El gas, una mezcla de dos tercios de metano y el resto dióxido de carbono, es producido por la descomposición y putrefacción de los vegetales y animales en un ambiente anaerobio.

LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES SOBRE LAS LUCES TELÚRICAS

Aunque Devereux y otros autores afirman que John S. Derr hizo su aparición en el campo de las luces telúricas a mediados de los ochenta, la verdad es que no es cierto. Probablemente fue de los primeros geofísicos occidentales, junto con Byerly, Davison, Finkelstein y Powell, en ocuparse del asunto. Conozco por lo menos un artículo de 1973 en que Derr hace una revisión de las teorías con las que se contaba en ese momento.

Las primeras investigaciones sobre este fenómeno fueron las realizadas por Galli. Posteriormente, en el siglo pasado Terada y Musya llevaron a cabo sus investigaciones. Davison describió el fenómeno para la comunidad científica norteamericana en 1936 y 1937. Byerly escribió en su artículo de 1942:

“Después del temblor de enero de 1922, en el Norte de California, un testigo reportó un destello en el mar que, al principio, creyó que era un barco en llamas. Durante el temblor en octubre de 1926, en la Bahía de Monterey, un observador reportó un destello en el mar que parecía como un “transformador explotando”. En el terremoto del Condado de Humbolt, California, en 1932, un testigo dijo que “varios de mis amigos y yo vimos, al Este, lo que parecía ser relámpagos en bola viajando de la tierra al cielo. La noche era clara”. Se han hecho varios intentos en describir las luces de los terremotos como fenómenos secundarios, ya que no conocemos la fuente de tales luces en el fenómeno original del terremoto. En verdad, los movimientos de una falla podrían generar considerable calor, como ocurrió en el terremoto de Sonoro en 1897, en donde los árboles que estaban sobre la falla se chamuscaron. Pero esto difícilmente podría producir destellos en el cielo, particularmente sobre el océano. En los tiempos modernos, la prevalencia de las líneas eléctricas permite explicar muchas de estas observaciones como debidas a rupturas en tales líneas; pero muchas no se ajustan a esta hipótesis. Los deslizamientos en las montañas pueden generar mucho calor por fricción. En el temblor de Owens Valley de 1872, se produjeron varios incendios por dicha causa. En algunos casos las tormentas pueden coincidir con los temblores, y de esta manera los relámpagos pueden dar cuenta de los reportes de los destellos. Las luces en el mar se han atribuido a organismos marinos que, al excitarse por las vibraciones, emiten luz”.

Otro sismólogo japonés, Yutake Yasui ha estudiado algunas fotos de estas luces tomadas en la oleada de temblores en Matsushiro, Japón, de 1965 a 1967. De los 35 avistamientos y de las fotografías se eliminaron los fenómenos relacionados, como relámpagos distantes, meteoros, luz zodiacal, luces del crepúsculo y arcos en las líneas eléctricas. Sólo quedaron 18 casos sin explicar. Yasui concluyó que uno de estos fenómenos desconocidos son las luminiscencias sobre las montañas que duran de más de 10 segundos a pocos minutos y que se producen en las noches frías y calmas de invierno. El piensa que es un fenómeno eléctrico atmosférico, pero el mecanismo telúrico que lo dispara es desconocido. Existen cinco características en los fenómenos estudiados por Yasui:

1. El centro del cuerpo luminoso es una hemiesfera de diámetros que van de 20 a 200 metros. El cuerpo es blanco, pero las reflexiones sobre las nubes pueden ser de colores.

2. La luminiscencia sigue, por lo regular, al terremoto con una duración de 10 segundos a 2 minutos.

3. Las luminiscencias aparecen en áreas restringidas, ninguna de ellas en el epicentro. También aparecen en la cumbre de las montañas con rocas sin cuarzo-diorita.

4. A la luminiscencia le siguen ondas esféricas que son más fuertes en el rango de 10 a 20 KHz. La luminiscencia aparece con más frecuencia después que ha pasado un frente frío.

5. No existen indicaciones en los magnetómetros de los observatorios locales.

Yasui cree que la ionización en la atmósfera baja por lo regular se incrementa en el momento de los terremotos y es lo que causa los fenómenos luminosos en los lugares en donde el potencial eléctrico es grande.

En México sólo el doctor Cina Lomnitz Arosnfrau, que yo sepa, ha estudiado tangencialmente el fenómeno. Para él todos los fenómenos precursores a los terremotos (luces, sonidos, reacciones de los animales, etcétera), son causados por efectos electromagnéticos. Lomnitz reporta su propio caso en el temblor del 2 de agosto de 1968 en la ciudad de México. Un perro comenzó a tener una conducta inusual, al menos un minuto antes que se sintiera el temblor, con epicentro en las costas de Oaxaca. También recabó información de los fenómenos luminosos observados en el D.F. con ocasión del terremoto de 1957, con epicentro en las costas de Acapulco. Esto indica, según Lomnitz, que los efectos electromagnéticos durante los terremotos de magnitud 6.5, o mayores, se llegan a sentir a distancias de entre 3° y 4° del epicentro.

James E. McDonald en sus años mozos. Su interés en los OVNIs y su profesión le hicieron arribar al tema de las luces sísmicas. Probablemente si no se hubiera obnubilado por los OVNIs, habría hecho algunos descubrimientos interesantes en el campo de la Geofísica.

El famoso naturalista alemán, Fiedrich Heinrich Alexander, Barón de Humboldt.

Luces de Marfa.

Una de las pocas fotos conocidas de las luces de los terremotos.

Luces de la tierra.

Las luces de Hessdalen (Valle de Hess) son, actualmente, el fenómeno triboluminiscente más famoso del mundo. Se lleva años estudiándolo.

Las luces de los terremotos, como estas en una fotografía tomada durante los sismos en Matsushiro, Japón, en 1965-1967. La investigación de este tipo de fenómenos atmosféricos promete resolver muchos avistamientos OVNI.

El doctor Cinna Lomnitz Aronsfrau, en su cubículo del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Continuará… Vea también los siguientes enlaces
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-primera-parte/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-2/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-3/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-4/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/06/las-luces-de-los-terremotos-final/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/luces-de-los-terremotos/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-de-los-terremotos-en-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/el-terremoto-de-per-y-las-luces-ssmicas/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/otro-video-de-las-luces-de-los-terremotos-en-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/transformadores-o-luces-de-los-terremotos/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-rojas-en-el-terremoto-de-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-elctricas-en-el-terremoto-de-per/

¿Un ovni en el jardín?

FOTO “PRUEBA” DE OVNI

Esta imagen tipo X-Files muestra lo que se cree es un ovni sobrevuela sobre un lugar bien conocido de Selby.

La foto – tomada por Jody Holden, residente de Selby – ha sido descrita por su amigo, el entusiasta de los ovnis Russell Kellett como “una de las más poderosas imágenes ovni jamás capturadas”.

Ambos son miembros del British UFO Hunters pero insisten que no necesitan buscar mucho para encontrar actividad extraterrestre en la ciudad.

Russell dijo que la imagen de la nave espacial extraterrestre que se vio en Brayton Barff fue capturada hace un mes.

Agregó: “Al principio Jody vio y pensó que era un avión, pero al verla con más detenimiento se dio cuenta de que era un platillo con un efecto de dos niveles”.

El residente de Filey de 42 años explicó que estaba listo para abandonar sus investigaciones, después de que él creyera que su trabajo no era tomado en serio.

La “gente alrededor del mundo nos ha estado enviando los mensajes y mails en donde nos dicen que no nos retiremos. Esta es una imagen muy poderosa, una de las mejores que he visto. Sabemos que no es simplemente plasma lo que lo produce; hemos oído todo esto antes.

“La gente necesita estar enterada de lo que está pasando, o por lo menos que allí esta ocurriendo algo un poco misterioso”.

Un informe liberado por el MOD reveló recientemente que el 15 por ciento de los avistamientos ovni del 2005 ocurrieron al norte de Yorkshire.

Según lo revelado exclusivamente en el Selby Times el año pasado, la ciudad registró 33 casos sin precedentes de fenómenos del tipo X-File en el 2004, llevando al distrito al tercer lugar en el Top Ten del British UFO Hunters.

http://www.selbytoday.co.uk/ViewArticle2.aspx?SectionID=1476&ArticleID=1525489

La foto del ovni de Selby nos recuerda a esas lámparas recargables con energía solar que se utilizan en los jardines. Si eso es así, tenemos un consejo para Jody y Russell: retírense.

Las luces de los terremotos (y 2)

EN EL PAÍS DEL SOL NACIENTE

Japón es un sitio con gran actividad sísmica, y no es raro que una buena parte de los recursos económicos asignados a la investigación científica, se dediquen al estudio de los terremotos. El fenómeno en Japón es conocido desde la antigüedad. Un viejo haiku dice lo siguiente:

“La tierra le habla

suavemente a la montaña,

que tiembla

e ilumina el cielo”.

El geólogo japonés Kinkiti Musya mencionó que la mayoría de los objetos vistos durante los temblores tienen las siguientes formas: haz, columnas, bolas de fuego, pelotas, embudos y trompetas. La mayoría de estos fenómenos se ven en el epicentro del temblor. Bajo la luz de estos fenómenos se pueden ver los árboles y las casas sin necesidad de otra fuente de luz. Se calcula que tienen aproximadamente 1 x 108 CP (Candle Power) y pueden llegar a iluminar una región a 100 kilómetros de distancia.

Musya clasificó las luces de los terremotos en:

1. Iluminación instantánea e indefinida

a. relámpagos

b. chispas de luz

c. bandas delgadas de luz

2. masas móviles luminosas bien definidas

a. bolas de fuego (centellas)

b. columnas de fuego verticales

c. haz de fuego (horizontal y oblicuo)

d. chimeneas luminosas

3. Flamas y emanaciones brillantes

a. flamas

b. llamas pequeñas

c. múltiples chispas

d. vapor luminoso

4. Fosforescencia de nubes y cielo

a. luz difusa en el cielo

b. nubes luminosas

Torahiko Terada, quien investigó profundamente estos fenómenos hizo la siguiente descripción de ellos:

“Características del fenómeno.

“1.- Color e intensidad de la luz.

“La mayoría de las veces se reporta un azul pálido similar al de los relámpagos. Sin embargo, hay testigos que informan que el color era rojo o naranja parecido al de las chispas.

“Causas probables del fenómeno.

“a) Fuegos distantes. Durante los temblores se producen algunos incendios que podrían confundir a observadores distantes.

“b) Relámpagos. Es poco probable que ocurran los dos fenómenos al mismo tiempo (Temblor y tormenta).

“c) Chispas eléctricas. Corto circuitos. Esto no podría explicar porqué la mayoría de los reportes localizan el fenómeno sobre el epicentro del temblor. Tampoco explica la duración del fenómeno, ya que un corto circuito tiene una vida media corta. Y finalmente no explica todos los reportes que se dieron antes de que se utilizara la electricidad.

“d) Triboluminiscencia producida por deslices de terreno. No podría explicar la enorme intensidad de la luz observada.

“e) Movimiento del agua en la corteza terrestre. En el Proceedings of Imperial Academy, Volumen VI, Número 10, páginas 401-404, de 1930, se demuestra que el movimiento del agua a través de capas subterráneas conteniendo una cadena de canales capilares pueden, bajo condiciones favorables, producir una enorme diferencia de potencial en la atmósfera superior y excitar una descarga eléctrica luminosa en la misma.

“De acuerdo con Wiedemann, Quincke, Helmholtz y sus estudios de química de superficies, una diferencia de potencial llamada Stromungs-potential se establece entre dos extremos de un tubo capilar por el cual fluye un líquido bajo un gradiente de presión.

“Galli dice que una explicación sencilla fundada en el vapor de agua puede dar la explicación a estos fenómenos: «Este vapor, saliendo con suficiente presión por una fisura puede dar origen a una manifestación eléctrica parecida a la que se obtiene en el laboratorio con la máquina de Armstrong»”.

Ignacio Galli, el físico italiano al que hacía referencia Terada, tenía una impresionante colección de trabajos sobre este fenómeno y los relámpagos esféricos o centellas.

Uno de los eventos sísmicos que produjo mayor información, fue el sismo del 26 de noviembre de 1930 en la península de Edo (Izu). Musya recopiló más de 1500 testimonios. Envió 150 cuestionarios a las escuelas preparatorias y universidades pidiendo información sobre cualquier manifestación luminosa que se hubiese visto durante el terremoto. Al mismo tiempo, Terada reconstruyó el evento. Los fenómenos luminosos se observaron en un área vasta: 80 Km al Este, 110 Km al Nordeste y 70 Km al Oeste del epicentro. La distribución de los testimonios se correspondía a la distribución de la población y a la intensidad del sismo en esos lugares. De notable valor fueron los reportes de los guardas forestales de la torre de Sibaura (Tokio); la importancia fundamental estriba en que el fenómeno fue observado antes de la aparición del temblor (a las 4.03 de la mañana). El vigía de la torre notó, unos 6 segundos antes del temblor, una luz en dirección del Sur, que ascendió súbitamente al cielo al momento del sismo. Las observaciones restantes reportaron lámparas y fuegos de una duración increíblemente larga con respecto a las reportadas en otras ocasiones. Diversos testimonios reportaron la presencia de un cielo limpio y sin nubes (lo cual fue comprobado por la carta meteorológica consultada por Terada); al contrario de otros casos en los que se reportó algún banco de nubes. Sin embargo la vastedad de la zona que afecto el temblor puede permitir la coexistencia de varias condiciones meteorológicas. Se reportaron diversos casos de trabes y columnas luminosas observadas en distintos lugares. Algunos informaron de rayos luminosos emergiendo del suelo, tan intensos como los reflectores eléctricos. Se describieron algunas nubes luminosas, algunas de ellas tan brillantes como para permitir observar el más mínimo detalle de objetos a más de 250 metros de distancia.

El día anterior al terremoto, a las 4 p.m., varios pescadores de Siduura, observaron desde el mar un objeto luminoso esférico, que salió de la parte central del monte Wasidu, al oeste del monte Amago, y que se movió hacia el noroeste a gran velocidad.

Se vieron muchas bolas de fuego y nubes luminosas. También se vio una luz en forma de chimenea o parecida a una de las luces que actualmente se utilizan con motivos publicitarios. La mayor parte de los testigos vieron una luminosidad azul pálido o blanca, pero otros reportaron luces rojas y naranjas. Musya escribió al respecto:

“Las observaciones fueron tan abundantes y se hicieron tan cuidadosamente que no se pueden guardar dudas de la realidad del fenómeno y su conexión con el temblor. En la mayoría de ellos, el cielo brillaba como si fuera un relámpago en forma de hoja, y todos los observadores coinciden en afirmar que la duración de uno de esos destellos era mayor a la de los relámpagos normales. En un lugar localizado al Este de la bahía de Tokio, la luz parecía una banda auroral que divergía de un punto del horizonte. Se vieron en diferentes sitios haz y columnas de luz, varios observadores compararon dicho haz a los de un reflector. Otros describieron luces como bolas de fuego. Algunos declararon que las nubes se veían iluminadas o que un destello rojizo iluminaba el cielo. En Hakona-Mati, cerca del epicentro, y al Noroeste, se vio un flash de luz que aparecía un punto y luego en otro, y cuando el terremoto estaba en su clímax, al Suroeste apareció una columna de luz compacta, como si tuviera masa. De acuerdo con la mayoría de los observadores, el color de la luz era azul pálido o blanco, o como el del relámpago, pero otros vieron colores rojos y naranja. Se dijo que en Tokio la luz era tan brillante que los objetos en las habitaciones se podían ver fácilmente. En otro lugar, cerca de 50 kilómetros del epicentro, fue más brillante que la Luna llena…

“Las luces se vieron antes y después del terremoto, pero fueron más conspicuas durante el mismo. La dirección en que fueron vistas las luces, en general, apuntaban al epicentro, esto es, hacia la parte Norte de la península de Idu. Sin embargo también se vieron luces en otras direcciones, incluso en dirección del mar…

Durante el siguiente año Musya investigó otros fenómenos luminosos reportados en otros cuatro temblores. Los más numerosos fueron los del temblor del Sur de Hyga, en noviembre 2 de 1931. En este temblor se describieron las luces como un haz que salía de un punto en el horizonte, dándole al cielo nocturno una coloración azul.

Varios resplandores, de breve y mediana duración, se debieron a la ruptura de los cables eléctricos. Se dieron reportes en los que se informaba que los cortocircuitos produjeron tal intensidad de luz que se podía observar perfectamente el ambiente circundante. Algunos reportes se debieron, sin duda, a estas fallas eléctricas, pero otros, los que ocurrieron en zonas en donde no había electricidad no tienen esta explicación. La abundante casuística recopilada por Musya y Terada les llevó a concluir que, el proceso físico involucrado, era la triboluminiscencia. Esta teoría fue sometida a pruebas de laboratorio en las que se uso un aparato constituido por un disco metálico, de 5 mm de espesor, al que se le hacía girar rápidamente, mediante un motor eléctrico que trituraba diferentes tipos de rocas colocadas en su interior. Este instrumento simple y rudimentario produjo emisiones de luces en la superficie de contacto entre el disco y las rocas, confirmando la tesis de los investigadores.

Terada T., Hirata M. y Utigusaki T., del Instituto de Investigaciones Físico Químicas del Japón realizaron experimentos de triboluminiscencia para tratar de probar que éste es el origen de los fenómenos luminosos vistos durante los temblores.

Cuando se comprimen los cristales de ciertas sustancias (el azúcar, por ejemplo), se hacen visibles chispas y otros fenómenos luminiscentes. Íntimamente relacionado a esto está la luminiscencia azul tenue que se observa cuando se desenrolla una cinta adhesiva, y la luminiscencia exhibida cuando el bromato de estroncio, y algunas otras sales, se cristalizan en soluciones calientes. En todos estos casos se producen cargas positivas y negativas, por la separación mecánica de las superficies y durante el proceso de cristalización. La emisión de luz ocurre por descarga, tanto directamente por fragmentos moleculares, o vía excitación de la atmósfera en la vecindad de las superficies separadas: el resplandor azul proveniente de las cintas adhesivas es emitido por el N2 del aire que ha sido excitado por las descargas eléctricas.

Los movimientos de tierra producen tensiones en las rocas cristalinas por las cuales el efecto piezoeléctrico genera campos eléctricos de varios miles de volts por metro. Estos campos electromagnéticos se concentran en las áreas de más susceptibilidad, como lo son las líneas de falla. Teóricamente estos campos pueden crear la ionización de un bajo nivel de las moléculas de aire adyacentes a la columna eléctrica que se proyecta a través del terreno.

Otro proceso que podía dar cuenta de la fuerte intensidad del campo eléctrico es el flujo del agua a través de los microscópicos capilares de las rocas, debida a la presión de las ondas sísmicas. Este proceso produce destellos luminosos similares a los relámpagos.

UN FORTEANO CIENTÍFICO

William R. Corliss es la nueva imagen del forteanismo. A diferencia de su antecesor (Fort), Corliss tiene una excelente preparación académica y su estilo no es tan obtuso como el de “la foca del Bronx”. Se licenció en física, en 1950, en el Rensselaer Polytechnic Institute, y obtuvo una maestría en ciencias físicas por la Universidad de Colorado, en 1953. Trabajó en la industria espacial desarrollando proyectos de motores de propulsión. Luego se dedicó a escribir temas de divulgación científica que iban de la tecnología espacial, la astronomía, a la geofísica. Escribió para la Nacional Science Foundation, La National Aeronautics and Space Administration y la Energy Research and Development Administration. Pero no fue sino hasta 1974 que encontró su verdadera vocación. Fundó su Soucerbook Project, dedicado a recopilar notas aparecidas en la literatura científica de todo el mundo, en donde se da cuenta de anomalías en los campos de la astronomía, geología, biología, geofísica y arqueología.

En el campo de las luces de los terremotos, Corliss tiene un extenso abanico que mostrar. El siguiente es sólo un ejemplo aparecido en el Scientific American:

“El Dr. Walter Knoche, el director alemán del Servicio Meteorológico Chileno, inició una investigación del curioso fenómeno llamado “relámpago de calor” que frecuentemente se observa a lo largo de las cumbres de los Andes, y ocasionalmente es visible desde mar adentro. (En un caso el Dr. Knoche lo vio desde la Isla de Pascua, a 540 Km de las costas chilenas).

“Las tormentas con relámpagos son raras en Chile, y este hecho puede explicarse por la suposición de que los Andes actúan como gigantescos pararrayos, entre los cuales ocurren, a gran escala, descargas silentes desde las nubes. Las descargas visibles ocurren durante la estación cálida, desde finales de la primavera hasta el otoño, y parecen concentrarse sobre ciertos puntos. De acuerdo con el Dr. Knoche parecen estar confinadas a cierta región de los Andes, la Cordillera Real, en la costa. Vistas desde un punto favorable y cercano a su origen, se puede observar, a veces, un destello constante alrededor de las cumbres de las montañas, con arranques ocasionales, que frecuentemente simulan un haz de luz parecido a los reflectores, que se dirigen hacia el Oeste y se extienden sobre el océano. El color de la luz es amarillo pálido, y raramente rojizo.

“Un hecho sorprendente de estas descargas es que se amplifican durante los terremotos. En el momento del gran terremoto de agosto de 1906, a través del centro de Chile, el cielo entero parecía estar en llamas; nunca antes ni después había estado tan brillante. Los nativos consideran estas luces como reflexiones en el cielo de la lava en los cráteres de los volcanes; pero parece no haber duda de que se trata de descargas eléctricas.

“Se ha planeado hacer mediciones espectroscópicas de este fenómeno singular, y también, si es posible, medir el campo eléctrico de la atmósfera en los altos Andes donde parecen tener su origen. Posiblemente el resultado pueda conectar los “Relámpagos de los Andes” con una forma peculiar de aurora que ha sido observada por Lemstrom sobre las cumbres de las montañas”.

OVNIS Y LUCES TELÚRICAS

Al iniciar el siglo pasado, Charles Hoy Fort reportó que meteoros “extraños” aparecían durante los terremotos. Pero no fue sino hasta 1960 que el ufólogo americano John A. Keel, que se asoció la aparición de esas luces con las líneas de falla magnéticas y con la presencia de los terremotos. En 1967 el escritor americano Vincent H. Gaddis se ocupó del tema y escribió el primer libro dedicado por entero a las luces misteriosas: Mysterious fires and lights. El libro es sensacional, y mucho de ello se debe a las excelentes dotes de escritor de Gaddis, un asiduo colaborador de la revista Fate. Este escritor es, también, el primero que se ocupo y bautizó al famoso Triángulo de las Bermudas, y el mismo que difundió varios casos de “desapariciones misteriosas” como el de David Lang u Oliver Larch (casos espurios de los que nos ocupamos en otro lugar). El libro que nos ocupa va de la presentación de casos de foo fighters a los critters (los OVNIs como organismos vivientes), centellas, anomalías en la recepción de radar, fuegos fatuos, fuegos de San Elmo, centellas y otros fenómenos relacionados. Su habilidad con la pluma no le exime de haber generado mucho de los mitos actuales de los cultores de los fenómenos paranormales.

Pasó tan solo un año, y poco antes de aquel famoso mayo francés del 68, y sin conocer la obra de Gaddis, (aunque la de Keel, probablemente, fue el disparador para dar una vuelta de giro a la fallida hipótesis de Aime Michel y las ortotenias, y presentarla bajo un sustento geofísico), el ufólogo francés Ferdinand Lagarde, tras un análisis concienzudo de 86 casos de presuntos aterrizajes de OVNIs en territorio francés, durante la oleada de 1954, determinó que el 37% de ellos se situaban sobre fallas geológicas. Con esos datos trató de demostrar una relación entre los avistamientos de OVNI y las fallas geológicas. Según él había una correlación notable entre los aterrizajes OVNI y la vecindad de fallas geológicas. Su hipótesis fue que los fenómenos piezoeléctricos generaban fenómenos electromagnéticos.

El ingeniero español Félix Ares de Blas halló una correlación parecida entre OVNIs y zonas geomagnéticas. Un trabajo similar fue el que realizó el capitán Tomás Ramírez y Barbero, de Zamora, y posteriormente, David G. López y Félix Ares de Blas publicaron un artículo en donde apuntaban:

“Queremos mencionar aquí la circunstancia, ya apuntada por algunos investigadores, de que el número de observaciones OVNI se incrementa en las horas anteriores y posteriores a los movimientos sísmicos. En España tuvimos ocasión de comprobarlo, aunque de forma no demasiado significativa, con motivo del sismo del 28 de febrero de 1969, que afectó primordialmente a la zona sur de la Península”.

Sus resultados encontraron eco en

“… la Embajada de Japón, mediante la publicación de una noticia donde se decía que científicos de aquel país han comprobado que durante las horas anteriores a cualquier movimiento sísmico, se han detectado alteraciones en el campo magnético de la zona”.

Tomás Ramírez y Barberó encontró que el 34.4% de las observaciones de OVNIs se producen sobre líneas de falla. Más tarde, la mancuerna Ares-López obtuvo un coeficiente de correlación de Pearson de -0.069 para el total de sismos versus OVNIs, comprendidos entre los años 1950 y 1977 (inclusive). Estos autores anotan:

“Los resultados obtenidos en este capítulo parecen estar en contradicción. Por un lado se demuestra la inexistencia de correlación entre las distribuciones que a lo largo del tiempo han seguido las observaciones OVNI y la actividad sísmica. Por otro, en cambio, existen leves indicios de que las líneas de falla y zonas de mayor intensidad sísmica son las que detectan un porcentaje de casuística OVNI superior al esperable por azar.

“No obstante, el científico soviético Iván Zayanchkovski, en un artículo publicado recientemente por la revista Sputnik, escribe el siguiente párrafo:

“«Se ha descubierto que durante los temblores de tierra aumentan las corrientes eléctricas, que surgen de las entrañas de la tierra a causa de la deformación de las rocas. Con la descarga de poderosos campos eléctricos, corrientes de electrones se precipitan desde las profundidades del subsuelo hasta la atmósfera; en el cielo aparecen luminiscencias y resplandores. Así sucedió en la madrugada del 26 de abril de 1966 en Tashkent: varios segundos antes de la sacudida se pudo observar un gran resplandor sobre la ciudad.

“«Por consiguiente, al observar los cambios de concentración de electrones en la atmósfera se pueden predecir los terremotos unas horas antes de producirse»”.

Efectivamente, los servicios sismológicos soviéticos declararon, según la Revue France-URSS, No. 60:

“Algunos instantes antes del terremoto que sufrió tan dolorosamente Tashkent en 1966, el cielo se iluminó como si ardiera por encima de la ciudad.

“Esta visión de Apocalipsis ha sido explicada: las deformaciones que sufren las rocas son acompañadas de emisiones de electrones que recalientan las capas subterráneas, aceleran su ruptura y llega a la atmósfera provocando esa iluminación”.

Ignacio Darnaude, en un estudio de la casuística andaluza, señala la observación de objetos no identificados en diversas localidades, coincidiendo con el terremoto de intensidad IX registrado en la noche del 28 de febrero de 1969.

Parece ser que en 1975, Andrew Cork y Paul Devereux publicaron las investigaciones que habían hecho en Leicestershire, relacionando múltiples anomalías meteorológicas con la aparición de OVNIs. No he tenido acceso a ese trabajo.

Un año antes, William R. Corliss fundó su Sourcebook Project y en 1976 publicaría su primer libro y al año siguiente iniciaría su Science Frontiers. En varias de estas obras menciona fenómenos luminosos naturales, que podrían ser confundidos con OVNIs.

Hilary Evans publicó, en julio de 1982 en su revista de ufología The Probe Report, un largo artículo en el que proponía una nueva etiqueta para la serie de fenómenos que estamos estudiando: BOL (Balls of Lights). Decía que eran entidades naturales e inteligentes “proteiformes” (con la propiedad de cambiar de forma) que en general no siempre viven en el aire y que son originarios de nuestra atmósfera. Se les describe como bolas de luz. Para Evans eran la “verdadera llave del enigma de los OVNIs”, y por ello animó el “Project Bolide”, en donde la palabra era en realidad el acrónimo “Ball of Light Internacional Data Exchange”, un grupo informal de apasionados que se dedicó a recopilar bibliografía de procedencia dispersa y de difícil acceso. La coordinación del grupo estuvo a cargo del ufólogo del BUFORA Robert Moore

Henk Hinfellar, de Nueva Zelanda; Paul Norman, de Melbourne (Australia) y Stan Seers, director del Departamento de Investigaciones de OVNIs en Brisbane (Australia), basándose en observaciones de OVNIs y en ortotenias, llegaron a determinar la correspondencia de estos avistamientos con las líneas de fractura, o sea, las zonas ubicadas en los cinturones de fuego que bordean la costa Oeste de América, la costa Este de África, el Mediterráneo, el Norte de la India y la costa e islas del Japón y de Oceanía, que forman el famoso cinturón de fuego del Pacífico. Sus resultados fueron expuestos en un capítulo de UFOs around the World.

Las luces de los terremotos han sido reportadas con tanta frecuencia que el doctor John S. Derr, del Servicio Geológico de los Estados Unidos (US Geological Survey), ha dicho que su existencia no puede seguir siendo ignorada. Derr ha investigado la posible correlación entre los fenómenos luminosos vistos en la reservación india de Yakima, Washington y las líneas de falla. En los años setenta hubo una oleada de avistamientos OVNI en la reservación, bajo la forma de luz ígnea, efectos de resplandor y destellos y curiosas nubes luminiscentes. También eran frecuentes los ruidos sordos bajo tierra. Las luces fueron bien observadas por los testigos, y también se tomaron fotografías. Los fenómenos tendían a congregarse alrededor de Toppenish Ridge, cordillera de múltiples fallas que cruza serpenteando la reservación. Curiosamente, la reservación se encuentra en el flanco oriental de las montañas Cascada, cerca de donde Kenneth Arnold vio sus famosos platillos voladores en 1947.

Cuenta una leyenda de los indios Yakima que hace mucho tiempo, cuando murió un chaman o médico brujo que tenía los ojos rojos, un objeto del cielo bajó a la tierra y se llevó los restos del brujo. Esos objetos luminosos se continúan viendo hasta nuestros días en la reservación de más de medio millón de hectáreas.

Muchos de los informes modernos provienen de vigías forestales contra incendio. Sus reportes hacen referencia a luces nocturnas rojo anaranjadas o blancas, que se comportan de modo errático. Joseph Allen Hynek recabó fondos para poner al ingeniero David Akers al mando de un proyecto de investigación. Haciendo uso de cámaras de foto fija, una de ellas con una rejilla para analizar la longitud de onda de la luz, y otras de cine, Akers se preparó a partir hacia Yakima. Contaba, además con un magnetómetro, contador Geiger y aparatos para medir radiaciones infrarrojas y ultrasonidos. Su expedición comenzó el 19 de agosto de 1972 y duró dos semanas. Durante ese tiempo logró tomar varias fotografías pero no se pudo llegar a conclusión alguna.

Desde comienzos de 1950, la Oficina Nacional de Información Geográfica ha confeccionado mapas de todas las zonas de fallas magnéticas de los Estados Unidos. Según el ufólogo Eric Norman, existe una importante concentración de informes sobre OVNIs en aquellas áreas.

Otra región que estudiaron Derr y Persinger fue Uintah Basin, en el Nordeste de Utah. También esta zona experimentó una oleada OVNI en los años setenta. Una vez más se vieron bolas, huevos de luz y globos que parecían tener un lustre metálico. Los investigadores encontraron indicios convincentes de la veracidad de la hipótesis relativa a la tensión tectónica.

Ya el mismo doctor Edward U. Condon había encargado al físico Martin D. Altschuler que investigara una posible relación entre estas luces y el fenómeno OVNI. Sus resultados aparecen en la Sección 12 y 13 del Informe Condon. Altschuler escribió:

“La mañana del 14 de noviembre de 1963 comenzaron las erupciones volcánicas a unos 23 kilómetros de las costas de Islandia, en donde la profundidad del mar es de 130 metros. En tan sólo 10 días de creo una isla de 1 kilómetro de longitud y de 100 metros sobre el nivel del mar. Había nacido la isla de Surtsey.

“Las películas del fenómeno muestran nubes que se elevan verticalmente a una velocidad de 12 m/seg hasta una altura de 9 Km. Las nubes que se grabaron el 1 de diciembre mostraban luces intensas y continuas, presumiblemente debidas a la fricción entre las partículas de polvo y a los efectos eléctricos del azufre.

“Las mediciones del campo eléctrico que se hicieron desde aviones mostraban valores superiores a los 11,000 volt/m”.

Algunos de estos fenómenos luminosos eran parecidos a los mostrados en el Popocatépetl en sus días de mayor actividad, y que fueron presentados como OVNIs por el ufólogo de la televisión de todos conocido.

Ilustración de principios del siglo pasado que muestra el curioso fenómeno de “Las luces de los Andes”.

La “foca del Bronx”, Charles Hoy Fort, frente al inmenso tablero de damas de su invención.

John A Keel fue el primer ufólogo que relacionó las luces telúricas con los OVNIs.

Vincent Gaddis.

El primer libro de OVNIs que trató el tema de las luces telúricas: Mysterious fires and lights, de Vincent Gaddis.

William R. Corliss.

El primer libro de William R Corliss sobre curiosidades y anomalías naturales.

Aime Michel sería la inspiración para Ferdinad Lagarde, quien relacionó a los Misteriosos Objetos Celestes con las líneas de falla: las nuevas ortotenias.

Los cuatro ufólogos españoles que se interesaron en las luces telúricas, de izquierda a derecha: José Tomás Ramírez y Barberó, Ignacio Darnaude Rojas Marcos, David G. López y Félix Ares de Blas.

Paul Devereux es uno de los principales adalides de la hipótesis de las luces terrenas.

Uno de los investigadores de fenómenos forteanos más activo en nuestros días, el ingles Hilary Evans, fundador del Project Bolide.

Toppenish Ridge, a la izquierda, en la reservación india de Yakima, lugar de múltiples avistamientos OVNI en la década de los setenta. A la derecha, una de las fotos obtenidas por Ackers.

Más ejemplos de las luces de Yakima.

Arnold y sus nueve discos. ¿Fueron los platillos volantes de Arnold originados por luces sísmicas? Lo más probable es que no y que sólo exista una curiosa coincidencia entre ese avistamiento y el hecho de que esa región sea una zona de alta incidencia de luces sísmicas, debido a que se encuentra en una falla tectónica.

El ingeniero David Ackers realizó estudios en campo de las luces en la reservación de Yakima, apoyado económicamente por el doctor Hynek

Edward Condon ya pensaba, en la década de los sesenta, gracias a las investigaciones del doctor Martin D. Altschuler, que muchos de los reportes sobre supuestos OVNIs correspondían a luces telúricas o de origen natural. Continuará…

Vea también los siguientes enlaces
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-primera-parte/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-2/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-3/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-4/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/06/las-luces-de-los-terremotos-final/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/luces-de-los-terremotos/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-de-los-terremotos-en-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/el-terremoto-de-per-y-las-luces-ssmicas/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/otro-video-de-las-luces-de-los-terremotos-en-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/transformadores-o-luces-de-los-terremotos/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-rojas-en-el-terremoto-de-per/
http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-elctricas-en-el-terremoto-de-per/

¿El regreso del hombre mono?

La policía atrapa la paloma fantasma

PTI

SURI: Una paloma con un minúsculo cráneo de plástico colgado alrededor de su cuello, con foquitos rojos que brillan intensamente en las cuencas oculares, está en custodia de la policía después de que se generó pánico sobre un fantasma que ha estado atacando a la gente de cinco aldeas en el distrito occidental de Birbhum de Bengala, y que dejaba marcas de rasguños.

Suri DSP, D&T, Amitabha Maity presentó el pájaro ante los reporteros el sábado. Los foquitos rojos se encendían por medio de un microcircuito operado con pilas. Maity dijo, “puede ser un caso de cómo los pájaros y los animales pueden ser utilizados para crear pánico”.

Se le preguntó cuál es el motivo para espantar a la gente, lo que ha dejado a residentes de cinco aldeas muertos de pánico por las noches, el DSP dijo “el único motivo parece ser crear pánico”. Él, sin embargo, no podría explicar cómo fue que la gente sufrió rasguños en los “ataques”.

Una persona de la aldea de Kalipur fue ingresada al hospital de Suri, hace tres semanas, después de ser atacado y rasguñado.

La gente enojada de Dubrajpur había instalado una barricada, hace dos semanas, después de que fue rasguñado un muchacho.

Centenares de personas se arremolinaron en la comisaría de policía aquí el sábado, para mirar al “fantasma” después de que la paloma fuera atrapada en la aldea de Kaita en Dubrajpur.

Un aldeano informó a la policía lo cuál condujo al arresto del pájaro. Después de recibir reportes desde varias aldeas sobre los ataques durante casi un mes, la policía había aumentado las patrullas en la noche y también había formado un equipo especial para llegar al fondo del misterio.

La aldea Pradhans también había estado en guardia, dijo el policía. La policía también se acercó al Departamento Forestal para dejar trampas. El director de conservación forestal, Rahul Sinha, durante una visita aquí el viernes fue entrevistado por la policía.

Tan grande era el miedo por el “fantasma”, que un búho adulto fue víctima de los aldeanos asustados en Dubrajpur, después de que bajara sobre una casa.

La policía dijo que la gente había descrito el “fantasma” tanto como un hombre, como un mono.

http://www.newindpress.com/NewsItems.asp?ID=IEP20060528030758&Page=P&Title=Nation&Topic=0

http://www.ibnlive.com/news/wingedghost-terrorises-wb-village/11617-3.html

La historia nos recuerda al ataque que sufrieron los residentes de Nueva Delhi, a mediados del 2001, por parte de un “hombre mono”. El “monstruo” fue descrito como un mono portando un minúsculo casco. La “bestia” también atacaba dejando rasguños en el cuerpo de sus víctimas.

La pregunta es obligada ¿se trata del mismo bromista colombófilo? Desafortunadamente la noticia nada menciona del entrenador y dueño de la paloma, pero sería interesante que se indagara en éste sentido.